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Hello, mister dragon [Social - Priv: Kija]

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Hello, mister dragon [Social - Priv: Kija]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 07, 2017 4:10 am

Y estaba en marcha, había dado el primer paso, el segundo, el tercero, había dudado de si era lo correcto, se había caído y vuelto a levantar, había sentido la presión de la soledad junto con el miedo al mundo exterior, también había sentido lo que era la libertad.

Esa misma mañana, antes de que el sol saliera, se dispuso a preparar un bolsón con algunos víveres básicos para su viaje secreto, su propia aventura. Sabía perfectamente que nadie allí aceptaría perder un nuevo miembro o apoyaría su decisión, pero vivir con miedo encerrados en el templo le resultaba asfixiante, y sí… siempre había vivido allí, más las cosas eran distintas cuando todos tenían la libertad de alejarse si lo deseaban, cuando podían acercarse al pueblo más cercano para abastecerse si necesitaban, cuando podían recorrer los alrededores a la noche si querían; la paranoia y el temor los estaba llevando a desear construir murallas, cercas y trampas, los había escuchado, había escuchado la conversación de “los mayores”, quienes tan solo pensaban en volver su paraíso en una cárcel, y no lo iba a permitir.

Era pequeña, pero no estúpida, su padre no la había criado para conformarse con lo que los demás le ordenaban, su padre… su padre ni siquiera estaba allí, no tenía por qué acatar las órdenes del resto, no cuando ni siquiera tomaban en cuenta su opinión, ¿qué era eso que sentía en el pecho?  – Me estoy volviendo una rebelde. – Concluyó, ¿la pubertad llegó antes de tiempo? Ahora objetaba y se rebelaba contra los mayores… mayores tontos, mayores desesperanzados, mayores que prefieren abandonar algo tan preciado como su libertad por seguridad, sobrevivir antes que vivir. – Papá, te voy a encontrar… – Él sabría qué hacer, pero para encontrarlo necesitaba ayuda, una ayuda que no conseguiría en su propio templo.

Gracias a un viejo mapa en uno de los depósitos esperaba guiarse por los alrededores hasta su destino, fijado en un antiguo templo sobre el cual se escuchaban rumores de que era posible hablar con un dios, aunque no iba a molestar a un dios con sus pequeños problemas de humanos, una deidad así debía estar más ocupado con los temas de toda la existencia entre otras cosas, lo suyo era insignificante para un ser superior, pero no para una entidad inferior, como otros humanos, iba a buscar ayuda de sacerdotes, lo más probable es que ellos estén pasando por los mismos problemas incluso, una alianza no vendría nada mal.

El sol se encontraba en lo alto pero los arboles se encargaron de resguardarla amablemente del calor, no era consciente de cuánto había recorrido hasta el momento, le dolían terriblemente los pies y eso tenía que indicar que era mucho, quizá cientos o miles de kilómetros, o más. Miró atentamente su mapa, las líneas eran claras y el dibujo perfecto, tenía letras y números para ayudar al viajero a ubicarse, pena que ella no entendía en absoluto qué significaban. – Seguro estoy cerca. – Optimista, enrolló rápidamente el papel y continuó avanzando por un camino que había encontrado hacía unos minutos atrás, esa senda no era natural, las plantas crecían cerca de los bordes evitándola, era tierra pisada durante muchos años, personas tenían que transitar por ese lugar.

– Definitivamente estoy cerca. – Se mintió, quería llorar, era una mala idea desde el principio. Volver sonaba tan bien, recorrer el camino de vuelta… eso ya era otra cosa, regresar sobre sus pasos, si es que recordaba y lograba llegar, le tomaría prácticamente hasta el anochecer, con sus pausas y paradas para evitar acabar exhausta, también significaba su derrota y que, por ende, los demás tuvieran razón, mayor seguridad, mayor represión. Mentirse no estaba tan mal, no era mentira, era animarse, sí, eso mismo, se animaba a sí misma… llevaba demasiado tiempo sola. – … Tiempo para el descanso. – Se dejó caer en el piso ahí mismo, su ropa estaba tan sucia que una mancha más de tierra no hacía diferencia. Su espíritu estaba más decaído y adolorido que sus piernas, si las cosas seguían de ese modo se convertiría en un número más junto con los otros desaparecidos.
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Re: Hello, mister dragon [Social - Priv: Kija]

Mensaje por Kija el Sáb Ene 07, 2017 5:45 am

Era la primera vez en mucho tiempo que regresaba al fin a casa, originalmente no planeaba hacerlo hasta haber encontrado a su padre, un manakete ya de respetable edad que se habia marcado hace muchísimo tiempo dejándole totalmente solo en aquel enorme templo. Alguna vez su madre estuvo con él, un tiempo lejano y distante del que solo quedaban recuerdos difusos de ella; al ser su madre humana su vida había sido relativamente corta a comparación de su hijo mestizo y hacia más de dos siglos que su espíritu había abandonado ese mundo, tranquila y apaciblemente en la época en la que, como esa, los cerezos florecían.
Spoiler:

El lugar estaba ya muy descuidado mas era, de alguna manera, impresionante como es que aquella construcción aun se mantenía fuerte, impasible al pasar de los años y casi tan eterna como la vida de los dragones que llegaron a ocupar sus habitaciones. El ambiente en los alrededores era inusual, el lugar había sido impregnado con la presencia apacible y gentil característica de los manaketes, misma que su hijo ahora portaba con orgullo una vez fortalecido por un largo y agotador viaje que lo había bañado en experiencias nuevas y conocimiento que lo hiso madurar un poco más.

Paso un par de días atendiendo el lugar, quitando el polvo, sacudiendo los futones, quitando las malas hierbas y presentando respetos a su difunta madre cuya tumba en la actualidad era un claro de flores donde los narcisos predominaban. Charlo larga y tendidamente frente a la tumba contándole todo lo que había visto y vivido dejando un aire ligeramente solitario en aquel pacifico trozo de paraíso donde solo el mecer de las ramas en los cerezos hacían eco.

Era un lugar sumamente inaccesible para los humanos al estar en lo más alto de una montaña, hacía siglos que ningún valiente se atrevía a acercarse a esa tierra que consideraban "sagrada" pues  habiendo otros templos más accesibles en las faldas de la montaña el ir a rezar a lo alto de aquel lugar era ahora un riesgo innecesario. Los rumores sin embargo no faltaban, mitos con cientos de años en su haber que afirmaban que en ese templo escondido se podía hablar con un dios.... Kija sabia mejor que nadie que aquello no era del todo verdad pero tampoco una mentira pues cierto era que los manaketes como su padre eran algo muy inusual de ver al grado de ser considerados meros cuentos de hadas, más aun, los creyentes de Naga tal como ocurría con el príncipe de Altea los consideraban criaturas divinas, por tanto, no era difícil el adivinar de donde había nacido la leyenda del dios de la montaña.

Dejando todo eso de lado y el arduo trabajo de limpieza a mitad de camino Kija cayó en cuenta que las provisiones que tenia para comer se habían terminado y al estar su antiguo jardín totalmente descuidado por varios años llegaba a la conclusión de que ir a recolectar frutas y verduras silvestres sería necesario, quizá hasta bajar al pueblo más cercano. Fue así que, con el tiempo de sobra que suelen tener los manaketes el muchacho de cabello blanco vistiendo su tradicional túnica blanca de clérigo comino a descender por el camino hacia abajo... sus viajes lo habían acostumbrado mucho a los caminos de todo tipo y al ser ese el lugar que lo vio nacer y crecer se movía sin ninguna dificultad. En el momento que se detuvo para recoger algunas moras salvajes para preparar un tentempié después fue que escucho algo de barullo a la lejanía.... no era normal que el ambiente se viese perturbado pues normalmente por la montaña transitaban principalmente animales pequeños; curioso decidió acercarse contemplando entonces una joven de aparentemente corta edad con un notorio agotamiento reflejado en el rostro.

- Hum.... buenas tardes señorita, se encuentra usted bien? -

Pregunto el muchacho ya con varias bayas en el cesto que traía en el brazo derecho. Era extraño pues pese a la joven parecía una niña normal había.... "algo" diferente en ella. Era una sensación familiar que aun no lograba identificar del todo pero que de momento era poco importante pues estaba más preocupado por la idea de que una niña pequeña estuviese a media montaña.

- No es usual ver personas por estos lugares, se ha perdido señorita?, puedo escoltarla de regreso al pueblo si lo necesita. -

Se acerco con aquella tranquilidad que tanto lo caracterizaba aun que si le preocupaba ver a alguien tan joven en ese lugar. No le molestaría en absoluto ayudarla pues no tenía nada más importante que hacer y su carácter gentil de manakete le impedía dejarla a su suerte en un lugar que, aun que bello, sabia se sobra que era peligroso.


Última edición por Kija el Sáb Ene 07, 2017 6:45 am, editado 1 vez
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Re: Hello, mister dragon [Social - Priv: Kija]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 07, 2017 6:16 am

Sentada tal como estaba e ignorando temporalmente los alrededores, abrió el macuto de la supervivencia, porque sí, le había puesto ese nombre genial, su compañero de aventuras, estaba orgullosa en cierto modo de ese bolsón pues su padre se lo había regalado en su séptimo cumpleaños y aún lo conservaba como nuevo, no es que tuviera muchas ocasiones de utilizarlo. Contó varias veces la comida que había traído, aunque aparentaba lo contrario, tenía mucho espacio disponible, en caso de necesidad podría recoger fruta, era buena para eso al menos, conocía qué plantas debía evitar y cuándo las frutas estaban en su mejor punto.

Sonriendo para sí sola por sus inmensas habilidades, estaba a punto de disponerse a reordenar las provisiones de no ser por la voz de un desconocido sonando. Casi tiró todo lo que tenía en el macuto al dar un saltito por el susto, su botella de cerámica acabó cayendo al suelo junto con un par de tomates que su planta había dado en esos días, por suerte ninguno de ellos sufrió daño alguno. Tan veloz como fue capaz, clavó la mirada en el desconocido, al fin una persona que no vio en toda su vida, tenía ropaje de clérigo pero no de su templo, eso significaba que debía de venir de algún otro lugar cercano, sus ojos se iluminaron con alegría, opacando por completo el cansancio.

Se veía como si fuera a llorar, a reír, a gritar, esa mezcla de sentimientos la aturdía, quería abrazarlo y vitorear a plena voz que por fin encontró a una persona, sería su primera interacción a las afueras del templo, debía hacer sentir orgulloso a su padre y proceder correctamente…. Pero rápido, se había quedado demasiado tiempo en silencio con cara de emoción. Arrodillándose, acomodó las manitos en el piso y se inclinó hacia delante de forma exagerada, su frente tocó el piso en una amplia y educada reverencia. – ¡Fleuretty! U-Un placer. – Atropellando las palabras logró realizar su presentación, y sin separar la frente del suelo, juntó rápidamente los tomates y la botella, regresándolos a la bolsa como si nada de eso hubiera pasado, ella no estaba nerviosa, en absoluto, claro que no.

– N-No me he perdido, bueno sí, pero no, sé dónde voy, y mientras tenga mi norte uno no puede perderse. – Sus ojos volvieron a brillar, digna frase de su padre que realmente no venía al caso ni respondía directamente a la pregunta, quería verse misteriosa pero solo terminaba con mucha más vergüenza, era un manojo de nervios incontrolable. – En realidad, me dirijo a lo alto del monte, ¿pertenece usted a algún templo cercano o quizá al santuario? – Falta de respeto, falta de respeto. – ¡D-Disculpe m-mis modales! Y-Yo s-s-soy de un t-t-emplo cercano, uno chiquitito a-a las f-f-f-faldas de la mont…. – Antes de que pudiera acabar su estómago la interrumpiría con un gruñido.

– Padre… te he fallado… – Acercó ambos antebrazos a su cara, casi llorando como la niña pequeña que era, no podía ser calmada y racional, no era capaz de mostrar qué tan bien la había criado su padre. – Sí estoy perdida, y tengo miedo, y no encuentro el camino para ir arriba, y tengo hambre, me duelen las piernas, tuve que huir de unos cerdos salvajes, y de unas abejas, y luego hasta los pájaros me quisieron atacar, y yo solo quería ir arriba y conseguir gente para buscar a mi papá, abandoné mi planta de tomates para eso y al final tenían razón y el mundo es difícil… – Tragó aire, se había olvidado por un segundo que debía respirar.
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Re: Hello, mister dragon [Social - Priv: Kija]

Mensaje por Kija el Sáb Ene 07, 2017 11:01 am

Al principio Kija quedo algo confuso ante el comportamiento de la chiquilla quien, ahora que se había acercado podía ver con total claridad que se trataba de una niña muy joven aun, demasiado para andar por su cuenta en un lugar tan peligroso como el bosque de la montaña que rodeaba el templo. La inclinacion tan absoluta de la pequeña también lo dejo desconcertado pues hasta donde sabia una reverencia de esa magnitud se usaba mas comúnmente para pedir disculpas y ya que él fue quien la había asustado en primer lugar el joven mestizo no consideraba que la jovencita tuviera nada por que disculparse.
Spoiler:

Escucho sus palabras con envidiable paciencia, dedicándole toda su atención aun que la pobre fuera un manojo de nervios, Kija sabia tratar con niños y normalmente lo peor que se podía hacer era interrumpirlos cuando trataban de expresarse pues normalmente eso solo causaba que no se sintieran escuchados y la confianza caía en declive. Asintió a su pregunta acerca de pertenecer a algún lugar cercano aun que después debería aclararle que no era un clérigo pues era algo difícil de adivinar tomando en cuenta que las vestimentas que usaba pertenecían a los devotos de Naga 3 siglos atrás. Era el tipo de ropas que había usado su madre y para honrar su memoria decidió vestirse de aquella manera; finalmente, la jovencita acabo llorando desconsolada descargando todo lo que traía a cuestas… era normal y sano desde la perspectiva del manakete así como sabía perfectamente que era el momento de intervenir.

- Ya veo, has pasado por mucho para llegar hasta aquí -

Le hablo con su habitual voz serena y gentil mientras se arrodillaba para quedar a su altura, posando su mano izquierda, la que tenía un aspecto humano y normal en la cabeza de la jovencita, dándole pequeñas palmaditas para calmarla.

- Todo va a estar bien, de acuerdo?. Calma, calma. -
Spoiler:

Kija poseía un aura sobrenatural que era facilmente perceptible por cuanta persona estuviese a su alrededor, una precencia calida y reconfortante como el abrazo protector de un hermano mayor. La sola precencia apacible del joven alvino era suficiente para disipar casi al instante el miedo y el agotamiento de la pequeña, era algo que no podia verse o tocarse pero se notaba allí.

- Mi nombre es Kija, el placer es todo mío. Vivo en un templo que está en lo alto de esta montaña aun que no estoy seguro de si es el que estas buscando. Por mi parte, lamento decirte que no soy un clérigo aun que mi madre si lo fue y por eso visto el mismo tipo de atuendo que ella usaba. -

Al oír lo ultimo Kija había dibujado una sonrisa ligeramente amarga pues aquello de salir en busca de su padre le sonaba a una historia muy conocida. Esa pequeña jovencita le recordaba a si mismo unos años antes quien sin saber nada del mundo más que las historias de su madre salió en busca de su padre quien se había marcado un día para no regresar. Deseaba ayudarla por que él entendía como debía de estarse sintiendo aun que no sabía exactamente como.

- Bueno, hace mucho tiempo que nadie se acerca al templo donde vivo así que estoy solo yo. Esto… pero si así lo deseas puedo darte hospedaje para que te recuperes un poco de tu viaje y de paso puedas llenarte el estomago con algo caliente. Conozco bien toda la zona ya que nací y crecí aquí… hum…. podríamos decir que es como el patio trasero de mi casa. -

Le sonrió una vez más intentando levantarle los ánimos pues de momento era lo único que podía hacer por ella. No podía ignorar su situación tanto porque era peligroso para ella como por el simple hecho de querer ayudarla, dicho esto el joven albino guardo silencio, aun arrodillado para estar a la misma altura de la niña.
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Re: Hello, mister dragon [Social - Priv: Kija]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 07, 2017 5:06 pm

La primera persona que se encontraba la entendía, o eso deseaba creer, por fin alguien no le estaba recordando que era muy pequeña para salir ni mandándola de vuelta al templo, se sentía extrañamente comprendida y eso aliviaba el dolor en su pecho, como un nudo que se deshacía con sus amables palabras. Sollozó un par de veces más al sentir las palmaditas en su cabeza antes de detenerse por completo,  debía resistir las ganas abrazarle y continuar llorando, durante mucho tiempo evitó desmoronarse porque debía ser fuerte, no por ella, sino por todos aquellos que desaparecieron,  la ayuda iba en camino.

– L-Lo siento mucho… La emoción y el cansancio. – Sonrió a medio labio, era extraño sentirse en paz a su lado, jamás en su vida lo había visto pero eso no evitaba que se sintiera cómoda a su lado, no cuestionaba las cosas, no buscaba razones lógicas, quizá hasta era una señal de los dioses. – Espera… ¿No lo eres? Pero… En donde vives, hay sacerdotes y clérigos, ¿no es así? O al menos otras personas. – Le resultaría extraño que en un santuario no existiera al menos un sacerdote como cabeza de familia, esperaba encontrarse con otros clérigos ya que era más fácil que estos se apiadaran de sus hermanos en necesidad, aunque no descartaba el pedido de ayuda personas ajenas al oficio, en resumen… cualquiera que se uniera en la búsqueda era útil, más útil que buscar a los desaparecidos por su cuenta.

La llama de la esperanza parpadeó sutilmente al escuchar que él se hallaba solo, pero si conocía la zona podía ser de más ayuda que cualquier sacerdote, clérigo o monje. – ¡Me encantaría! Creía que no iba a llegar a ningún lado, además el camino se tornaba más escarpado con cada paso… – Estando tranquila era capaz de pensar claramente, no se había presentado correctamente y hasta había soltado todas sus malaventuras de golpe, en el fondo sentía bastante vergüenza y pena pero estaba agradecida por la paciencia que mostraba. – Mi nombre es Fleuretty, pertenezco a un templo a la falda de la montaña. – Señaló vagamente en dirección a donde debía de encontrarse su hogar antes de continuar. – Hubieron algunos… problemas allí… Y esperaba poder visitar otros templos en busca de apoyo. – Acomodando mejor su macuto fue poniéndose de pie, y la verdad no hacía mucha diferencia pues era realmente pequeña.

– ¿Vive solo en lo alto? Creía que ese templo estaba habitado por los dioses… O eso me decían… – Sabía que no podía creer todo lo que escuchaba, pero era su padre justamente quien le había hablado de seres sagrados conviviendo con humanos en lo alto de la montaña, sumado a los rumores que corrían entre los habitantes de que allí se contaba con los dioses y estos marcaban el camino correcto que debían seguir cuando todo era difícil, las leyendas nacían por una razón, no todo podía ser una invención o distorsión de las palabras.
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Re: Hello, mister dragon [Social - Priv: Kija]

Mensaje por Kija el Dom Ene 08, 2017 7:15 am

Kija sonrió ampliamente ante las palabras de la pequeña, nuevamente la dejaba hablar sin interrumpirle en ningún momento, escuchando con atención y paciencia todo lo que ella quisiera decirle…. el tiempo a él le sobraba por lo que nunca tenía prisa, normalmente era una persona de carácter tranquilo y gentil por lo que se le daban bien esta clase de cosas.

- No te disculpes por expresar lo que sientes. Todo lo que has pasado para llegar aquí es la muestra del empeño que has puesto en tu viaje y la firme determinación que hay dentro de ti. No es algo de lo que debas avergonzarte pequeña, no has hecho nada malo. -

Kija también era un hombre muy sabio, quizá por sus 3 siglos de edad o su viaje que lo había llevado a tierras lejanas donde aprendió una infinidad de cosas, esperaba igualmente no usar un lenguaje muy complicado para la pequeña y poder expresar correctamente lo que deseaba trasmitirle.

- Pues como ya dije actualmente no vive nadie en ese templo, yo mismo he estado afuera una muy buena temporada y lo tengo algo descuidado. Mhhhh, oh, pero sí que hace mucho, mucho tiempo vivió una devota clérigo de Naga llamada Helen Silverwigs…. aun que igualmente ella falleció hace muchísimos años. -

Se levanto junto a ella que ya parecía más tranquila y animada, centrando por unos momentos su mirada hacia arriba de la montaña donde se encontraba su hogar, quedaba aun a buena distancia caminando pero no era tanta si regresaban al sendero donde se encontraban las antiguas escaleras de piedra que conducían a él…. si la pobre chiquilla subió sin ayuda del sendero entendía que la pobre debía tener los pies deshechos.

- Fleuretty es un nombre inusual en estas tierras pero es muy bonito en realidad. Por otra parte no sabría que decirte respecto al templo…. supongo que depende mucho de lo que tu consideres un "Dios". Si te consuela saberlo de todos modos, se podría decir que yo no soy humano del todo, aun que no me considero una deidad ni nada parecido… no, soy bastante mortal a decir verdad. -

Comento ligeramente pensativo pues en varios lugares lo consideraban una criatura sagrada por su capacidad de convertirse en manakete aun que fuera en realidad un hibrido y no uno de sangre pura. Alzo su mano derecha ligeramente para que la pequeña pudiese verla, aquella que tenía una apariencia que entremezclaba el camino a medio transformar entre la zarpa de un dragón y una mano humana, como resultado teniendo dicha extremidad recubierta con brillantes escamas blancas y largas garras donde deberían ir las uñas.

- Espero no haberte asustado más de lo que mi repentina llegada lo hiso …. se de sobra que esta zarpa intimida un poco pero te aseguro que es inofensiva. -

Tarde o temprano la pequeña acabaría viendo su mano de dragón que no era nada discreta así que prefería decírselo de una vez y esperar a tranquilizarla en caso de que se asustara por ella, reacción bastante natural y que entendería perfectamente.

- Es más fácil subir al templo por el sendero…. con escaleras. Así que si aun deseas aceptar mi invitación no tengo ningún reparo en llevarte en la espalda. Tus sandalias no son hechas para viajar, cierto?. -

Espero su respuesta y el no haberla asustado con su aspecto como normalmente ocurría. Podía ser que su forma dragón fuera venerada en muchos lugares pero siendo él en su forma humana, un joven con un brazo derecho "deforme" ciertamente confianza y agrado no era lo primero que la gente solía sentir al verlo.
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Re: Hello, mister dragon [Social - Priv: Kija]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 10, 2017 12:59 am

No lograba evitar sonrojarse de forma tenue con sus palabras, no solo la estaban consolando, también halagaba su nombre y ofrecía amablemente su ayuda, por dentro sonreía amplia y orgullosamente recordando cómo la mayoría de personas que conocía le advertían acerca de la confianza con extraños, que no debía hablar con desconocidos y menos aún entablar una larga conversación más allá de los modales básicos, y allí estaba ella, haciendo todo lo que le prohibían y no solo estaba bien, la esperanza de encontrar a todos seguía latente y en aumento.

– ¿De lo que considero… un Dios? – Le extrañaba esa pregunta, pero aún más raro era que jamás se había puesto a pensar detalladamente en ello, los Dioses eran criaturas superiores con poderes incomprensibles para seres terrenales, recordaba que su papá una vez le dijo que si se portaba bien ella igual podría llegar a ser considerada una Diosa , aunque eso era una historia aparte. – … No entiendo. – Acabó admitiendo su ignorancia mientras desviaba su mirada en dirección a la mano, o más bien, a las garras de dragón.

Para sorpresa de cualquiera, no se asustó como se esperaba de un niño pequeño común y corriente, ni siquiera hizo un gesto o mueca de desagrado o miedo, simplemente mantuvo la mirada unos segundos para luego regresarla al rostro de su acompañante. – … Sigo sin entender, ¿tendría que asustarme? – Podía fingir terror si eso es lo que esperaban de ella, pero mentir de esa manera estaba mal y podría herir a otras personas que también tuvieran zarpas. – Mi papá tiene alas, pero eso no lo hace un Dios tampoco, uhm… Cómo explicarlo… No por no ser humano se es un Dios, sino por… muchas cosas… – Era difícil explicarlo por lo que prefirió dejar eso de lado momentáneamente ya que algo más importante llamó su atención.

– ¡¿… ESCALERAS?! – Su voz estaba mezclada entre sorpresa y pena, no conocía ese sendero, ella había avanzado a través de la zona más boscosa creyendo que hasta las escaleras se habían perdido con el tiempo y desaparecido, que no podía ser cierto de manera más lógica. – N-nonononono – Agitando la cabeza de lado a lado y enseñando las manitos se negó a que la llevaran a cuestas, podía caminar muy a pesar de que las sandalias de madera no eran lo más cómodo que existía, la costumbre de utilizarlas podía con ella. – Puedo caminar, y será más fácil si hay escaleras… – MUCHO más fácil, excesivamente, tremendamente más sencillo que ir esquivando ramas de árboles y arbustos. Sacudió ligeramente el polvo de sus ropajes y acomodó bien los piecitos en su calzado, definitivamente era posible continuar, la compañía era curiosamente revitalizante y relajante, hasta podía ir caminando por en medio del bosque si así lo deseara, pero no, mejor por un camino más sencillo.
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Re: Hello, mister dragon [Social - Priv: Kija]

Mensaje por Kija el Sáb Ene 14, 2017 5:07 am

Kija soltó una tenue risa ante las palabras de la jovencita, era compresible que no lo entendiera de la forma en la que se expreso del asunto así que intentaría explicárselo de una forma más simplificada.

- Veras Fleuretty, lo que es una deidad o no depende mucho de los ojos con lo se miren. Por ejemplo, para muchos humanos Naga es considerada una diosa, tiene su religión, sus capillas y seguidores. En cambio, la mayoría de los manakete consideran a la misma Naga como un ejemplo a seguir, la admiran pero no la adoran como a una diosa porque ella fue uno de los suyos. -

Esperaba que ese ejemplo fuera suficiente para que pudiese comprender a que se refería con ello pues era más que probable que ella fuese a ese lugar guiada por las leyendas de que en ese lugar se podía hablar con los dioses.... De antaño sí que podían hablar con su padre quien parecía divertirse armando todo un teatrillo mas actualmente el ya no se encontraba en el templo y temía que la pobre chiquilla se desilusionara.

- Tu papa.... tiene alas? -

El gesto de sorpresa en su rostro no se hiso esperar pues eso explicaba la extraña sensación que tenia respecto a aquella valiente chiquilla que se había atrevido a subir por la parte difícil del monte. Si ella era una mestiza entonces se explicaba el por qué de aquella sensación tan familiar.

- Eres muy amable Fleuretty, me alegro que mi apariencia no te incomode. Por otra parte admito que me sorprende que tu padre también sea un laguz, mas aun si tenía alas. En Hoshido no son muy comunes que digamos pues pese a las historias sobre los zorros del bosque poco y nada se habla de otro tipo de criaturas. -

Comenzaba a guiar a la pequeña hacia las escalinatas que daban al templo por lo que poco a poco el terreno se hacía cada vez mas plano y regular, estaba espejado igualmente de piedras o hierbas que mas adentrados en el bosque eran abundantes.

- Tengo varios conocidos que son Laguz así que quizá ellos sepan algo del paradero de tu padre, quien sabe?. Puedes hablarme un poco mas de él?, como es su aspecto?, si sabias a donde iba cuando desapareció? -

Kija entendía mejor que nadie lo angustiante que es para un niño el perder a su familia, le sucedió con su madre y algunos años después con su padre así que deseaba ayudar a la jovencita en la medida de lo que le fuera posible.

- Mira, es aquí. Puedes verlo?, eso de allá arriba por las escaleras es la entrada al templo donde vivo. Me detuve a media limpieza para ir a buscar comida así que aun esta algo desordenado. -

Rio animadamente, era verdad que aun no terminaba su aseo general de lo que podría llamar su hogar pero dadas las circunstancias no podía negarle el refugio a una niña pequeña solo porque lugar no estaba del todo presentable.
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Re: Hello, mister dragon [Social - Priv: Kija]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 21, 2017 7:25 am

Asentía esporádicamente para demostrar que toda su atención se encontraba fijada en su interlocutor aunque por su expresión fácilmente se deducía que no estaba del todo de acuerdo con sus palabras, hasta sentía que era una falta de respeto no considerarle una diosa y la sola idea de tomarla como igual era inconcebible, si estuvieran en su templo, todos estarían con la palma de la mano en la boca, ocultando el gesto de sorpresa, pero ella aún era pequeña y moldeable, aunque no le gustaba la idea podía más o menos entender a lo que se refería. – Entonces… ¿Se pueden convertir en dioses? – La sola idea era revolucionaria, recordaba a su papá diciéndole que ella podría llegar a ser una y sin darse cuenta se hallaba sonriendo a medio labio, lo extrañaba mucho.

Apenas Kija se sorprendió acerca del comentario de las alas de su papá, ella también lo hizo, abrió los ojitos como platos y se quedó contemplándole unos segundos. – ¿Tiene… algo de malo? Tú tienes laaa garraaaa – Puso énfasis en la última palabra, levantando la manito para rasguñar el aire. – Seguro es genial porque puedes hacer woarg y zaz y pis pas pus, cortando cosas. – Ignoraba por completo lo malo que conllevaba todo aquello, al ser criada lejos de la sociedad no conocía la fuerte discriminación a la que estaban sometidos. – No conozco mucho de Hoshido ya que es la primera vez que salgo de los terrenos del templo… – Admitió con un poco de vergüenza. – Pero mi papá es un pato. –Un momento, su papá se enojaba cuando le decía así. – ¡Espera! No es un pato, es un… un… – Mordiéndose el labio inferior, trató de recordar el nombre. – Es un… ave… Es como un pato, pero grandote. – Se encogió de hombros, esperando que le entendieran igual.

Se abrazaba a su macuto a medida que seguía a su nuevo compañero, mirando  los alrededores un poco dudosa hasta el momento en que llegaron a las largas escaleras, allí no pudo evitar llevar ambas palmas a su cara y darse un golpecito en la frente por lo tonta que fue, tanto esfuerzo subiendo las zonas empinadas y esquivando animales para descubrir que había una ruta más fácil, claro, siempre habían rutas fáciles. – Sí, va a ser más sencillo subir… – Suspiró para luego soltar una risita fresca, sentía que las fuerzas retornaban y el ánimo subía, debía ser positiva y ver que las cosas estaban mejorando.

La idea de hablar de su padre no le convencía del todo, el mismo siempre le decía que no debía hablar nunca al respecto con desconocidos, y aunque Kija se podía tomar como un desconocido se sentía en deuda pues era el único hasta el momento que le había tendido una mano y estaba dispuesto a ayudarla, el resto de conocidos que tenía solo la hacían a un lado. – Papá es papá. Es alto como así… – Colocándose de puntitas, extendió todo lo posible un brazo para enseñarle la altura. – Así, pero más alto, y tiene alas blancas. – Ahora pasaba a mover las manitos a sus costados, agitándolas para hacer alusión a las alas. – Tiene el cabello rubio y largo… aunque siempre lo lleva atado porque le molesta al limpiar… O quizá ahora si no limpia lo tiene suelto. – Hizo una pequeña mueca al no estar del todo segura.

Apenas distinguió la entrada a lo lejos, aceleró el paso, prácticamente ya no subía las escaleras sino que daba saltitos omitiendo varios escalones, tropezando un par de veces pero siempre logrando reponerse en el aire antes de tocar el suelo. Su corazón latía cada vez más rápido y no por el cansancio, esperaba que al llegar todo se resolviera, tenía la esperanza de que apenas pasara la entrada, encontrar a su padre o todas las respuestas que necesitaba para llegar a él, pero cuando lo consiguió… nada ocurrió, no habían soluciones, es más, ni siquiera habían personas en los alrededores, la apariencia abandonada confirmaba claramente lo que Kija le estaba diciendo.
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Re: Hello, mister dragon [Social - Priv: Kija]

Mensaje por Kija el Mar Ene 31, 2017 6:10 am

Una suave y cristalina carcajada se le escapo al joven de cabello blanco en cuanto escucho los comentarios de la pequeña, no porque se burlara de ella si no por lo inocente de sus comentarios. Era una chiquilla animada y de buen corazón por lo que tener aquella conversación lo hacía sentir extrañamente feliz incluso si la razón por la que se había refugiado en aquel templo era alejarse de los humanos una temporada para relajarse. Más aun, le hacía gracia la referencia que hacia la pequeña para darse a entender... era más que obvio que se refería a una garza pero la idea de que le llamase "pato" le era inevitablemente divertida. El conocía a una garza en concreto y sabiendo lo orgulloso que era se preguntaba cómo este llegaría a reaccionar si alguien le llamase de esa manera.... mejor ahorrarle al pobre rubio un mal trago y guardarse la broma para sí mismo.

- Entiendo, así que un pato grande?. Yo conozco uno y aun que dudo mucho que sea el que estas buscando estoy seguro que se pondrá muy contento cuando se entere de que hay alguien más como él. -

No se pondría a explicarle a una niña tan pequeña la tragedia por la que pasaron las garzas ni por que aquella en concreto estaría feliz de saber que no estaba solo en el mundo. Ahora deseaba encontrar al padre de la pequeña no solo por su bien si no también por su amigo. Poniéndolo a pensar de esa manera, si el padre de la niña era un pero parecía humana querría decir que, al igual que él, la jovencita muy probablemente también tuviese sangre mestiza.

- Mhhhh.... Normalmente una deidad nace de la necesidad por sentir que algo cuida de ti, porque un ente superior te preste su ayuda si se la pides fervientemente. La fe, por sí sola no es algo malo pues todos en determinado momento necesitamos creer en algo; sin excepción todos nos aferramos a la esperanza en los momentos de dificultad pues no estamos exentos de desgracias. -  

El joven hibrido caminaba tranquilamente, sin prisa alguna detrás de ella aun que hubiese adelantado, notando aquel semblante de decepción en su rostro al ver el templo abandonado. Kija soltó un pequeño suspiro, recordaba aquella época en la que varios peregrinos subían aquellas interminables escalinatas solo para obtener la bendición del dios de la montaña. Recordaba claramente como su padre a veces se transformaba asomando se por encima del templo y abriendo sus inmensas alas, prestando oídos a las peticiones de la gente... aquello no era un fraude en realidad pues al igual que sucedía con el actualmente su padre tenía el poder de sanar ciertas enfermedades y malestares solo con su aura, a cambio los peregrinos a veces traían ofrendas en forma de comida o legumbres en agradecimiento de la deidad.

- Dicen que en este templo se puede escuchar la voz de los dioses porque es la montaña más alta de todo Hoshido, el largo y arduo camino pone a prueba la fe en los corazones de los viajeros quienes deben presentar sus plegarias frente al altar que vez allí. -

Sabia lo decepcionada que quizá estaría después de recorrer tan arduo camino en busca de ayuda, por eso mismo Kija deseaba darle aun que fuera un poco de esperanza, hacerle ver que los esfuerzos nunca eran en vano. Su padre hacía mucho tiempo que había abandonado aquel templo, quizá asolado por el recuerdo de su amada esposa que el paso del tiempo le arrebato, quizá por otras razones de más peso que él no comprendía aun. Era por eso que aquella tarea en ese momento le correspondía a él como el hijo y único descendiente del manakete que por cientos de años fue considerado el dios de la montaña.

- Acércate a este altar, vez el gran cascabel atado con una cuerda?. Tienes que cerrar los ojos y decir tu plegaria 3 veces en voz alta jalando la cuerda cada vez para hacer sonar el cascabel.  Finalmente aplaude 3 veces y abre los ojos lentamente para terminar... Porque no lo intentas?, puede que incluso la "deidad" de este templo te escuche. -
Spoiler:

Kija sonreía con cierta complicidad consigo mismo, era la primera vez que haría tal cosa y esperaba desempeñar bien su papel como actual encargado de cuidar ese templo, su hogar. Estaba seguro que su madre estría de acuerdo en que ayudase a esa niña pequeña en todo lo que le fuera posible, comenzando por no quebrantar la fe y la férrea voluntad con la que había escalado aquella montaña, prueba que incluso los adultos a veces fallaban.

En el momento en que ella comenzara a realizar el ritual Kija se alejo discretamente para colocarse detrás del altar, tomando como señal la última campanada del enorme cascabel para empezar a cambiar de forma y asomarse por encima de la estructura, abriendo sus enormes alas que parecían hechas de un fino cristal tornasolado. Sus escamas blancas reflejaban en sol con brillos prismáticos y sus ojos color azul profundo se centraban en la pequeña que tenía enfrente. Su aura era ahora mucho más fuerte por lo que, pese a lo impresionante de su forma verdadera la pequeña no sentiría miedo alguno.... el lugar se había impregnado de la presencia pacifica y amable del manakete quien escuchaba con atención a la pequeña frente al altar.
Afiliación :
- HOSHIDO -

Clase :
Sacred Manakete

Cargo :
Arqueólogo

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Inventario :
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Elixir [2]
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Dagas de bronce [1]
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Re: Hello, mister dragon [Social - Priv: Kija]

Mensaje por Eliwood el Vie Abr 14, 2017 12:48 pm

Tema cerrado. 30G a Kija.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
.
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Gold :
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Re: Hello, mister dragon [Social - Priv: Kija]

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