Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados


Project Fear.less

Crear foro

Una noche tormentosa [Social - Libre]

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 29, 2016 4:40 pm


CLIMA: Tormentoso / NOTAS: Abrigado / PALABRAS: 350

En la nocturna planicie helada poco se podría hacer más que velar por el descubrimiento de un lugar en donde pasar la noche al cobijo del fuego. Él sabía perfectamente como continuaban las tormentas similares a la que ahora se estaba gestando, y como su experiencia le dictaba, al poco tiempo de revisar los mapas ineficazmente en busca de una posada o taberna, decidió por abordar otra opción y dirigirse donde había visto un pilar de humo erguirse desde entre los árboles.
Golpeo un par de veces la puerta y al no recibir respuesta la empujo, tan solo para encontrarse con el ambiente de una casa que parecía abandonada y una chimenea encendida... Claramente alguien más se estaría refugiando allí y esperaba no fuera alguien hostil.

Llevo su mano a su tomo y aguardo con la vista en la puerta por unas horas intentando advertir si alguien vendría. Igualmente su olfato natural podría indicárselo pero él prefería no dejar ver ese tipo de habilidades.
Pasaron las horas y no se percató de nadie que se encontrara en las cercanías o siquiera estuviera acercándose a donde se encontraba descansando… por lo cual, tomando la próxima decisión, salió de la casa en busca de ver si había alguien herido en las cercanías o algún animal había hecho de las suyas con un aldeano que allí vivía.
Mientras estaba allí afuera, no pudo evitar divisar el camino, y en el mismo pensó ver alguna persona… pero, ¿Quién sería tan desquiciado como para salir a esas horas y con esos tiempos al camino, solo por el gusto de viajar? Sonrió, tomándolo como una ilusión, y tras un par más de minutos logro dar con aquello que buscaba… un hombre, un cazador, herido debido a una trampa para osos que posiblemente el mismo hubiera situado en ese lugar. Suspiró, y se dedicó a movilizarse junto con el herido hacia la casa nuevamente.

Mientras caminaba iba deteniéndose cada par de minutos, revisando las vendas, las heridas, intentando percatarse de que todo esté bien y que no se fuera a desangrar impunemente mientras estuviera bajo su vigilancia.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 29, 2016 5:16 pm

Incluso las personas del barco que tomó para llegar hasta allí le habían advertido que ese lugar era frío, pero nunca imaginó que las advertencias se quedarían tan cortas. Había tomado la precaución de cambiar unas monedas por algo de ropa de abrigo usada, un tanto manchada en los bordes pero que al menos olía bien, ya que sus típicos trajes no estaban preparadas para soportar la nieve. ¡Nieve! Una de las razones por las que había puesto sus ojos en ese territorio era que allí estaba todo blanco, cubierto de una capa de nieve gruesa que le llamaba mucho la atención. No es que ella no conociera los copos blancos caídos del cielo sino que nunca había visto un paisaje cubierto por la nieve y el llamaba mucho la atención. Su otro destino a elegir era Sindhu, pero la moneda que lanzó al aire para dejar que el destino decidiera cayó a favor de Silesse.

Se arrebujó un poco más tomando los bordes de la capa marrón y volvió a hundir sus pies envueltos en unas finas botas de cuero en la espesa nieve mientras avanzada siendo azotada por la tormenta. Lo malo de ese lugar, eso lo había entendido con los pocos días que había pasado allí, es que la nieve puede crear muros, generar barro, transformarse en hielo y colarse en cada mínimo espacio entre ella y su ropa. Además, el viento helado le secaba los labios y los cotaba, provocando que sangraran ante los movimiento bruscos y las tormentas parecían a la orden del día.

Había pasado bastante tiempo en el pueblo donde desembarcó y para juntar unas monedas bailó dentro de los locales más calurosos, con permiso de sus dueños, para poder hacer uso de sus dos trajes que llevaba recelosa en el morral que cruzaba su cuerpo. Las monedas no le habían alcanzado para pagar todo un viaje hacia el pueblo siguiente y fue por ello que se bajó a mitad de camino, diciendo que iría a pie el resto, sin darse cuenta de que la tormenta se acercaba.

El viento la tiró al suelo más de una vez, la nieve la hizo resbalar y su ropa estaba un tanto más mojada y sucia de lo debido, pero aún así siguió caminando poniendo sus pies a andar sin un rumbo claro. Desorientada, sin un mapa y sin saber exactamente qué hacer en momentos así, cuando el frío le caló los huesos  comenzó a buscar un refugio. No encontró cuevas, árboles huecos o recovecos donde resguardarse, el camino parecía plagado de nada y árboles perennes que formaban caminos sinuosos. Y, entre las copas, tras caminar unas horas, pudo ver una voluta de humo que ascendía hacia el cielo. Aquello la esperanzó y con un ánimo renovado avanzó más rápido.

Al poco tiempo llegó a una casa cuya chimenea prendida estaba a punto de extinguirse y no parecía haber nadie en casa. Tocó tres veces, esperando alguna respuesta, y cuando se aseguró de que nadie estaba allí se atrevió a entrar con aire cauteloso. Al no escuchar ruidos extraños, cerró la puerta a sus espaldas y se apresuró a reavivar el fuego echando leña con cuidado y soplando un poco para despertar a las llamas de su letargo. Pronto los troncos fueron lamidos por las lenguas rojas del fuego  el lugar pasó a estar más iluminado.

Satisfecha con su acción, Sayen se puso de pie y se sacó las manoplas de las manos para calentarlas cerca del fuego mientras su mirada revisaba la edificación una vez más. No había nadie pero parecía un sitio habitado, ¿estaría por volver el dueño o algo le habría pasado? La duda le generó preocupación pero sabía que si no recuperaba temperatura, salir a buscar a una personas que tal vez no estaba perdida sería una tontería.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 29, 2016 8:01 pm


CLIMA: Tormentoso / NOTAS: Intacto / PALABRAS: 619

La tormenta no amainaba y la nieve no perdonaba, cada paso que él daba era una pesadilla y un esfuerzo que no podría llegar a dejarse de tener en consideración. La nieve jamás fue algo benevolente, pero al menos por esta vez, podría dar el visto bueno a que llegara a la casa sin problemas. Alguna que otra oración salió de su boca a modo de susurro, esperando obtener algún tipo de protección divina, si es que alguien como él se la merecía.
El cazador cada tanto balbuceaba en un sueño inducido probablemente por el dolor y la inconsciencia en la que se encontraba en ese momento.
No paso mucho antes de que volviera a llegar a la casa, esta vez sin siquiera golpear la puerta, echo su cuerpo sobre la puerta que mantenía la mayor parte de la nieve fuera y bufó con cansancio mientras aun movía el cazador herido hacia las cercanías de la chimenea. Estaba ocupado y concentrado, por lo cual, no había llegado a prestar atención a la bailarina aun… aunque su nariz rápidamente le había dejado notar un extraño olor que ahora llenaba el ambiente. ¿Una especie de perfume? No, era más bien el olor de otra persona que se notaba no era familiar para él.

Alzo la vista a la vez que se giró, aun sin terminar de salir del marco de la puerta y se quedó completamente desprevenido ante cualquier situación por unos instantes. Pero no fue únicamente eso, puesto que también su rostro demostraba perplejidad al ver a una persona más allí afuera, con el clima como estaba.
- “¿Se encuentra bien?” - Fue lo primero que emergió de la boca del hombre, abrigado como se encontraba y prácticamente oculto entre el gorro y la bufanda. Acto seguido se sacó la bufanda y el gorro que cubría su pelo, dejándose ver más abiertamente y él mismo observando inquisitivamente a la mujer que ahora tenía en frente.

La nieve aun caía de algunas partes de su abrigo de pieles, y su rostro demostraba ciertas señales de haber recibido un par de heridas de escarcha, pero él no parecía prestar mucha atención a todo esto. Su ropaje de pieles, preparado, pero claramente ligero demostraba sin lugar a dudas que no se trataba de un combatiente de ninguna manera. Lo mismo sucedía con sus armas… o más bien, falta de las mismas, ya que solo yacía en su cinturón un par de libros colgando.
Entrecerró los ojos prestando ahora atención a la chimenea mientras se sacudía un poco el pelo, retirando la nieve que prefirió no moverse frente al movimiento del gorro. – “Oh, le agradezco mucho por haber cuidado del fuego… no me percaté de la necesidad de mantenerlo al salir. Nos habría causado problemas, ¿no cree?” - Sonrío de manera amigable, siempre hablando con un tono más bien cálido, lo cual lo llevo a mover las manos hacia su zurrón y comenzar a revisar un poco, tan solo para retirar un caldero de tamaño pequeño, y luego comenzar a acercar el hombre herido a la chimenea en cuestión.

Finalmente, sin tener más nada que hacer y habiendo dejado el caldero al lado de la chimenea, volvió a centrar su mirada en la fémina y ladeo la cabeza con curiosidad. ¿Por qué alguien que parecía tan poco acostumbrado a este clima se encontraba allí? No era una pregunta para hacerle en el momento, pero ciertamente le estaba llamando la atención desde hacía ya un rato.
Movilizó, antes de hacer nada, su mano hacia una de las pequeñas bolsas que  se encontraba en su cinturón y retiro un pequeño trozo de chocolate el cual extendió a la mujer en señal, quizás, de paz.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 29, 2016 8:36 pm

La puerta se abrió de pronto y el ruido hizo que la mujer se volteara con el corazón latiendo rápido tras el sobresalto y la adrenalina corriendo por su cuerpo. Lo que vio en la puerta la dejó quieta. Era una figura oscura a sus ojos acostumbrados a la luz de las llamas de la chimenea, era grande y tenía forma humana. Estaba claro que era una persona, un hombre enorme con un bulto a un lado de su cuerpo. Sintió el pánico correr por su cuerpo, atenazándose en su estómago antes de reptar su mano helada hasta su garganta para anidar así y acallar su gemido atemorizado.

Sayen retrocedió un poco, con la mirada puesta en el hombre, e intentó ser racional pese a que sus miedos acababan de salir a flote. Se apartó de la chimenea, buscando refugio a un lado de esta y aferrándose al borde tibio en busca de un apoyo. Parpadeó algunas veces seguidas para quitar las lágrimas de terror que por un segundo aparecieron en sus ojos e intentó pensar, entender la situación, recordarse que allí vivía alguien y que esa persona era probable que fuera el dueño del lugar. Abrió sus labios, no pudo decir nada, la figura avanzó por allí arrastrando lo que fuera que lo hacía parecer enorme y su voz le llegó clara pero dulce.

Confundida, parpadeó algunas veces y asintió otras pocas mientras el rostro del hombre quedaba al fin al descubierto. Se veía algo joven, de facciones desarrolladas y cuadradas como todo hombre maduro, pero a pesar de lo fuertes que podían ser sus gestos con las sombras que la luz del fuego creaba en su cara, su voz la hizo bajar un poco la guardia. No sonaba molesto o enojado sino todo lo contrario, incluso podía arriesgarse a decir que parecía extrañado o curioso.
Él avanzó un poco más y la joven notó que lo que cargaba no era una cosa cualquiera sino otro ser vivo, un hombre más grande e inconsciente que el más joven acercó hasta la chimenea bajo la atenta mirada de la bailarina. Sayen sabía que debía verse como un pequeño roedor asustado pero no podía cambiar esa primera impresión ni mucho menos, no es que le importara demasiado pues ella admitía sus miedos incontrolables.

Se concentró en observar las facciones del hombre a medida que se acercaba, la nieve que se derretía sobre su capa y cabello, las pequeñas heridas en su rostro y sus ropas que parecían algo ligera como las propias. Sayen aflojó un poco sus hombros al sentir que no planeaba hacerle daño y se atrevió a salir de donde estaba para acercarse un poco a la luz, con su capa aún goteando un poco sobre el suelo.

—S-sí —asintió con suavidad a las palabras del joven—, supongo que congelarse no es divertido —agregó un poco nerviosa mientras inspeccionaba con la mirada al hombre caído.

En su ropa podía ver manchas de sangre y una pierna muy lastimada, no era experta en heridas pero sabía que algo así debía tratarse pronto antes de que se infectara y perdiera luego la pierna. El frío ayudaba a evitar infecciones pero aún así había que ser cuidadosos. Lo más importante era ver si el hombre tenía algún hueso fracturado.

Volvió la mirada al joven hombre con la pregunta en sus labios pero se quedó callada al notar que la observaba con la cabeza ladeada. Sayen elevó un poco los hombros sin saber qué hacer y la punta de su nariz se puso roja de la vergüenza, ¿qué pasaba si ese hombre era realmente el dueño del lugar? ¿Qué iba a decirle? ¿Cómo disculparse por su atrevimiento? Él le había agradecido por el fuego pero seguro que alguien entrara en su casa sin preguntar no le gustaba? ¡Se sentía como ricitos de oro siendo descubierta por los osos antes de tocar una cama!

Sus labios se separaron cuando intentó excusarse pero antes de que una palabra saliera el muchacho rebuscó en una de sus bolsas y le ofreció un trozo de chocolate. Los ojos violetas de la mujer se pasaron del dulce al hombre y viceversa unas cuantas veces antes.

—Ah... yo... —murmuró sin saber cómo excusarse y al final, desviando la mirada, extendió una mano temerosa para tomar el chocolate—. Gracias. Lamento... haber entrado sin permiso.

Tras esas palabras la muchacha se puso de pie y, sin quitarse la capa, se giró hacia un estante lleno de botellas.

—Será mejor desinfectar la herida de su amigo y vendarlo —le recomendó buscando alguna botella de alcohol o de algunas bebida como ron para usar de desinfectante.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Dic 30, 2016 11:30 am


CLIMA: Tormentoso / NOTAS: Abrigado / PALABRAS: 713

No perdió la sonrisa en ningún momento mientras intentaba tratar las heridas del hombre que yacía en el suelo. Aun no se había dedicado a tratar las heridas más grandes del cazador pero ya tenía en mente que la chica no era un enemigo ni alguien de quien debiera preocuparse… después de todo, ¿Quién se habría arrinconado así si estuviera entrenado en el combate de manera efectiva y practica?
Otra idea cruzó su mente sin embargo mientras continuaba observando las heridas, lo cual lo llevo a mirar a la chica. – “El frío no es divertido para nadie… ¿podrías buscar un pequeño tablón de madera? Para darle primeros auxilios en la pierna.” – No quería ordenarle, pero se sentiría mal si no ayudara en algo, muy posiblemente, por lo cual el curso de acción apropiado también consistía de involucrarlo lo máximo posible.

Acto seguido, comenzó a romper las telas de los ropajes que se mantenían sobre la herida en busca de dejarla bien a la vista, y de su zurrón retiró unas pinzas pequeñas, vendas, y una pequeña petaca. – “No te preocupes… no soy el dueño del lugar tampoco. Creo que este señor lo es… pero puede que esté completamente equivocado y nos encontremos con el dueño a lo largo de la noche” – La sonrisa pareció borronearse un poco frente a la vergüenza de estas últimas palabras del hombre, después de todo, él también se había adentrado en aquella casa que no era de el de manera ilegal y decidió apropiarse de ella por la noche.
No era la primera vez que hacía algo así, pero sí era la primera vez que abordaba una situación así con una desconocida. – “Cualquier cosa que encontremos, igualmente, no será peor que la tormenta. Te lo prometo como nativo” – La sonrisa no se achico ni un ápice, aunque esta vez fue con la intención de brindar calma a la mente de la joven.

Con calma, puso a calentar un poco de agua de su cantimplora en el caldero que anteriormente había sacado y observó al hombre nuevamente, intentando tomarle la fiebre y percibir cuál era su estado. Asintió levemente, para él mismo, y luego observo nuevamente a la mujer por un instante antes de continuar con los movimientos para cortar los ropajes que cubrían la herida. – “No es mi amigo… pero tampoco hay motivo para dejar morir a alguien en una tormenta de nieve, ¿no cree? Aunque eso me trae a la mente… aún no nos presentamos, mi nombre es Thorben, por cómo se desarrolla la tormenta… parece que no saldremos de aquí esta noche, espero no este apresurada por llegar a algún lugar. Seguramente el agradecerá mucho que me alcances esa botella de ron que seguramente ha dejado por ahi” -  Estas últimas palabras fueron el detonante de que se comenzara a mover y metiera una de las vendas al agua caliente, para luego utilizarla limpiando la herida… se podía ver como el hombre inconsciente se llenaba de expresiones faciales que simbolizaban el dolor que pasaba, incluso algún quejido leve se escaparía de él. Aunque todo esto no quito el gesto de concentración ni tampoco la sonrisa del rostro de Thorben, quien esperaba la botella que ella le traería con paciencia.

Pero no se podría detener ante eso, por lo cual continuó con la limpieza y tras acabarla dejó caer un buen par de gotas del contenido de la botella que ella le habia dado en el otro vendaje, el cual también relleno con un conjunto de emplastos preparados por él con anterioridad y luego comenzó a aplicar la venda. La cual, para estos momentos, brindaba un olor un tanto curioso de diferentes hierbas que se usaban en tratamientos holísticos.
Una vez terminó de aplicar la venda cerró los ojos y musitó un par de palabras, inaudibles, para luego levantarse y estirarse un tanto. – “Lamentablemente no soy un médico, lo máximo que puedo hacer es aplicar una venda bien… pero esperemos que esto sea suficiente. Ahora deberíamos preocuparnos por otra cosa, ¿Qué comeremos esta noche?” – Ladeó la cabeza pensativo mientras observaba la casa intentando definir si habría o no algo de comida que hubiera quedado, quizás, de otro habitante o viajero que hubiera pasado por allí. La última opción sería intentar encontrar alguna trampa del cazador con presas.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Dic 30, 2016 5:08 pm

Saber que él no era el dueño de las casa la relajó un poco, después de todo eso significaba que no tendría que dar explicaciones. Al parecer a quien pertenecía esa edificación era al hombre herido, o al menos eso suponía el muchacho cuya cadencia al hablar le recordaba a una nana. Era suave, de palabras simples y amables. Pensar en esos detalles la ayudó a tranquilizarse y notar lo que la acción del joven significaba quitó de ella los miedos. Él no conocía al herido y estaba ayudándolo, nadie hace eso por maldad.

Encontró pronto una botella de ron añejo y se guardó la botella bajo de un brazo mientras corría a la cocina improvisada del lugar. Una vez allí buscó algunas tabla de madera, algún retazo viejo que podía estar desechado para leña o alguna tabla suelta en el suelo. Encontró entonces dos varillas largas, limpias, que parecían ser de la ventana que daba luz a gran parte del lugar. Las examinó y probó antes que no se partieran con facilidad antes de volver con todo hacia el joven que estaba haciendo un gran esfuerzo por ayudar al herido.

Se colocó de nuevo frente a él y dejó las cosas a su a un lado antes de arrodillarse en el suelo y escuchar sus palabras. Él era un nativo, eso la dejó sorprendida. Miles de preguntas se acumularon en su cabeza pero supuso que no era lo mejor soltarlas todas en ese momento, cuando pudieran dejar al hombre herido descansar entonces podrían charlar tranquilamente. O al menos era esa la esperanza de Sayen, después de todo los silencios la ponía un tanto incómoda y era mala lidiando con ellos; ni que decir de tratar situaciones como en la que estaban. Nunca había sido buena con las heridas y apenas sabía bien cómo reaccionar, pero él parecía muy bueno en ello o al menos lo suficientemente instruido.

Fue entonces cuando escuchó su nombre y lo murmuró un poco después. Thorben. Sonaba a una palabra fuerte pero la forma en que la decía lo hacía ver como algo suave. Sayen sonrió un poco y asintió respecto a la tormenta, la realidad era que no podrían salir de allí hasta que todo se calmara y no sería lógico irse dejando al hombre herido solo. De seguro alguien debería explicarle lo sucedido y ayudarlo un poco hasta que pudiera moverse o incluso transladarlo a algún pueblo cercano para que se recuperara del todo.

Le alcanzó al muchacho la botella de ron cuando se lo dijo y tras eso se puso de pie. El calo de la chimenea estaba comenzando a sofocarla con tanta ropa encima por lo que se fue hasta la mesa dispuesta a un lado de la casa, con apenas dos sillas, y dejó allí su capa colgando dejando su cabello trenazado al descubierto. También colgó allí el morral que llevaba y se volvió hacia el joven cuando notó que él se ponía de pie. Sus ojos se fueron un momento hasta el herido y luego Thorben una vez más, había hecho un trabajo sorprendente.

—Esa es una pregunta importante —dijo al joven llevándose las manos alas caderas, justo por encima del cinturón que cerraba su abrigo cruzado a la altura de su cadera—. He visto algunas cosas en la cocina, creo que puedo prepara algo de sopa o un estofado sencillo con las verduras y carne ceca que hay. Es algo sencillo pero es lo que hay.

Ella no tenía gustos muy refinados de comida así que esperaba que el joven tampoco. Antes de darse vuelta para ir a buscar los ingredientes, se acercó a él y extendió una de sus manos a modo de saludo.

—Mi nombre es Sayen —se presentó con una sonrisa más tranquila—. A pesar de las circunstancias, es un placer conocerlo, señor Thorben.

Esperó a que él decidiera si corresponder o no su saludo antes de volver a la cocina, debía saber bien con qué contaba para poder preparar o no algo para cenar y, ya que estaba, preparar algo para poder darle al hombre herido. Creía tener algunas hierbas en su morral, debería revisar si algo serviría para esa ocasión.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 31, 2016 11:46 am


CLIMA: Tormentoso / NOTAS: Abrigado / PALABRAS: 547

Ladeó la cabeza pensativo mientras observaba a la mujer, no era muy normal que alguien se dedicara a repetir su nombre en susurros de esa manera. Pero le restó importancia ya que debía continuar con lo suyo, era de prima importancia la herida.
Sin tardar demasiado utilizo los trozos de madera que ella le había traído para crear un entablillado sencillo, poniendo cada una de las maderas a un lado y finalmente atándolas en su lugar con las tiras de ropa que habían quedado utilizables tras ser cortadas y quitadas de la pierna. Nuevamente tras esto alzó la vista a la fémina que allí se encontraba, con claro cansancio en su rostro, pero tras esto volvió a dibujar una tenue sonrisa en su rostro y dejo caer su peso sobre sus brazos, quedando apoyado en los mismos mientras se encontraba sentado en el suelo.

- “Gracias por la ayuda” Le dijo, y luego se quedó pensativo por unos instantes mientras la escuchaba “Usualmente propondría que saliéramos a cazar, pero dudo que usted se encuentre en condiciones para cazar en la nieve, aun y si fuera con trampas… no lo tome a mal, no es como que yo sea el más apropiado para hacerlo tampoco” – Con estas últimas palabras una risa escapó del hombre, entonces viendo la mano de la mujer que ahora se presentaba. Se la estrechó sin dudarlo y sin perder ni un segundo tras estrecharla se levantó y asintió levemente.


Se sacudió un poco la ropa, intentando quitar el polvo que había recogido del suelo, y mientras lo hacía comenzó a hablar nuevamente. – “Las condiciones no son las mejores, ciertamente… pero dediquémonos a cocinar algo con lo que haya. Seguramente  será algo que no nos decepcionará.” – La fe que tenía en que la situación saldría bien era apabullante, se notaba que estaba siendo positivo aun y con la comida.
Sus siguientes pasos fueron dirigidos hacia la cocina con calma, a medida que caminaba en su mente hacia una lista de las pocas comidas que él sabía preparar. En caso de que le preguntara, como mucho ayudaría batiendo los huevos… oh, tampoco es como que fuera a haber huevos comestibles en ese lugar.

Se sonrió para sí mismo y musito, audible para ella, mientras observaba lo poco que había en la cocina con el rostro algo decepcionado y entristecido. – “Confío en sus habilidades culinarias, señorita Sayen. Espero sepa disculparme por no tener el mas mínimo conocimiento de cómo ayudarla aquí.” – Recuerdos llegaron a él de mientras aún estaba viajando con su madre, junto con esto su rostro se entristeció enormemente, a medida que pensaba en la época en la que comían cualquier cosa que encontraran, puesto que después de todo, lo importante era que estuvieran juntos.
Sacudió su cabeza intentando borrar eso de su mente, ahora tenía otra cosa de que preocuparse, y tampoco quería mostrarse triste frente a alguien que apenas estaba conociendo.

Sin desperdiciar mucho tiempo alcanzó con su mano una zanahoria, para luego mirarla pensativo, y luego a Sayen. – “¿Y si hacemos un guiso? Mira, tenemos algunas verduras… parecen buenas… solo nos faltaría algo para saborizarlo. Es perfecto.” – Él no tenía idea de cómo hacerlo, ni tampoco sabía si podría ayudar… pero se lo propondría y daría lo mejor de sí para hacerlo.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 01, 2017 4:03 pm

Con su delicada mano, Sayen rodeó con firmeza las fuertes del hombre y sonrió apenada. Era cierto, ella no estaba hecha para esos temas de caza y al parecer el joven no era exactamente bueno con las trampas por lo que estaban a merced de lo que tuvieran en sus bolsillos o a lo que el dueño de cada hubiera dejado allí. Lo bueno era que tenían un surtido de verduras para aprovechar por lo que de seguro podrían pasar bien la noche aunque no estaba segura de cómo se las arreglarían más adelante o qué haría el hombre del hogar para alimentarse con una pierna herida. Le preocupaba un poco ese punto.

Ambos se dirigieron a la cocina, dejando al hombre inconsciente a un lado de la chimenea. Sayen se recordó que en un rato deberían chequear si tenía fiebre o si el cambio de ambiente le había afectado para mal a la salud de su cuerpo. Tendrían que estar atentos a eso para poder ayudarlo. Ella sabía que las heridas podían causar ese tipo de cosas. Sacudió un poco su cuerpo ante el recuerdo y se cruzó un momento de brazos para recuperar la temperatura súbitamente perdida de la punta de sus dedos. Fue a la voz de Thorben lo que la volvió a la realidad y debió girar la cabeza un poco para poder observar al hombre con curiosidad. Una sonrisa entretenida apareció en sus labios.

—Puede dejarme a mi el asunto de la comida, usted será mejor que se quite la ropa húmeda y descansa un poco —sugirió con un ánimo amable y relajando la postura.

Al estar mirándolo notó que sus gestos cambiaban pero no supo saber el porqué, por lo cual sólo esperó a que mejorara su rostro y se adelantó para no incomodarlo con su mirada. Estaba segura de que lo que había visto en él era algo parecido a tristeza o nostalgia, cuando veía a las personas así no podía evitar preocuparse y querer hacer algo par animarlas. Sin embargo, lo sabía, no tenía derecho a meterse en la vida de los demás. No allí, para eso estaba el escenario.

Se apresuró a tomar algunas verduras que estabas dispersas, encontró allí unas papas grandes, cebollas, un par de zanahorias desperdigadas, un poco de morrón y el frasco de carne seca que había encontrado antes.

—¿Un guiso? Creo que puedo hacer algo parecido a eso —comentó dejando las cosas sobre la mesada y buscando en los muebles una olla grande que poseía llenar con nieve para tener agua hirviendo. Sacó el trasto poco después y lo colocó a un lado—. Hagamos un tato, Thorben —dijo de pronto dejando las formalidades de lado—, yo me encargo de la cocina y, a cambio, usted me cuenta alguna historia interesante. Debemos pasar el rato de alguna forma.

Se excusó al final con una sonrisa y elevando los hombros mientras volvía a girarse hacia los vegetales antes de tomar uno de los cuchillos grandes que estaban a un lado. Parecía un cuchillo de caza, pero serviría. Lo sostuvo en su mano para acostumbrarse al peso, lo hizo girar una vez en el aire para sentirse seguro y asintió antes de comenzar a pelar las papas con cuidado.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 01, 2017 7:43 pm


CLIMA: Tormentoso / NOTAS: Abrigado / PALABRAS: 453

No podía concebir completamente la idea de únicamente dedicarse a contar una historia mientras que ella hacia todo el trabajo. Pero no importaba, aun y si no se acomoda finalmente a la idea ella claramente había decidido ya por él y realmente no tenía idea de cómo cocinar. Por lo cual, tras realizar un leve asentimiento al conjunto de ideas sencillamente dijo – “¿Estas segura? Puede que mis historias no te entretengan en absoluto... A decir verdad, no me extrañaría que lo hicieras, puesto que es una leyenda bastante conocida por aquí y resulta aburrida para muchos.” – En su interior, sabia realmente lo hermoso de la leyenda, puesto que era la favorita de él cuando era pequeño.
Y tras esto se acomodó en una silla que aun parecía en buen estado detrás de ella, mientras entre los relatos que había leído alguna vez en su vida buscó mentalmente una respuesta.

Tras un buen par de segundos una sonrisa se le dibujó en el rostro y comenzó a relatar, no sin antes preguntar – “¿Conoces la historia del padre invierno?” –  Y soltar una pequeña risa juguetona mientras comenzaba a contar aquel viejo cuento. – “El padre invierno es un espíritu que habita las zonas más frías de Silesse... Él es quien crea la nieve y mantiene nuestro hermoso clima pero hace muchos muchos años, él se comenzó a sentir solo por motivos obvios, y debido a esto cada día que pasaba el clima empeoraba. Hasta que un día... Vio a una jovencita en una de las poblaciones más recluidas... a la cual él intento emparejar mediante todos los medios posibles, pero siempre fallando y sin poder lograr su meta.” – Tomó un respiro y la observo mientras esperaba por alguna respuesta o comentario por parte de ella. Lo cierto es que siempre se contaba esta historia con un giro algo dramático, y él no se lo quitaría. – “Se enamoró perdidamente de la chica, pero ella no lo correspondía... Lo cual llevó a que las tormentas se volvieran aún peores y nadie barajara siquiera la posibilidad de cazar.... Hasta que finalmente, rendida, la chica aceptó irse con él si el clima amainaba” – Tras esto volvió a hacer una pausa y retiro un trocito de chocolate el cual situó en su boca y disfruto antes de continuar… Pues, aun después de todo, la historia apenas comenzaba y él quería darle intriga.

Aprovechó el momento para girar su mirada hacia el lugar en donde se encontraba el herido, intentando divisar si se encontraba bien, si se había despertado, o si algo extraño habría sucedido. No comentó nada, puesto que tenía la boca llena, pero sabía que el hombre de momento permanecía dormido, descansando, y al menos podría decirse que estaba sano.. Una vez se aseguró de incluir la suficiente cantidad de tiempo entre partes del relato, continuo diciendo. – “Lo cierto es que, tras todo esto, es fácil pensar que todo estaría bien… pero como mortal, la chica no podía vivir eternamente con él. Por lo que, el Padre Invierno se arrancó el corazón y otorgo la mitad del mismo a la jovencita… intentando así brindarle una vida mucho más prolongada. Esto trajo sus desventajas, sin embargo, puesto que él no podía volver a situarlo en donde se encontraba al haberlo vuelto físico… por lo cual tuvo que guardarlo por toda la eternidad en una pequeña caja, la cual yacía detrás de su trono, en un castillo de hielo que creó. Pero, ¿Dónde estaba el castillo? Nadie lo sabía.” – Tomó un sorbo de agua de su cantimplora y sonrió… esperaba, para este punto, que la chica le preguntara ya.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 01, 2017 10:12 pm

Sayen volvió la mirada con una sonrisa entretenida, la historias para ella no podían ser aburridas porque todas funcionaban de inspiración para sus danzas. Cada historia tenía una canción, cada palabra un tiempo y cada tiempo un movimiento. Ella disfrutaba de ese tipo de cosas y se inspiraba cada vez que bailaba en un cuento o historia diferente para poder interpretar su baile, después de todo no se baila por bailar si se quiere hacer arte. O al menos esa era la forma en que ella pensaba pues los sentimientos y el transmitir algo al público era lo que más le importaba.

En los segundos de silencio que continuaron y el inicio de la historia, la muchacha pudo terminar con una de las papas y continuó con la siguiente. Movió la cabeza en una negación cuando él le preguntó si conocía la historia del padre del invierno y su trenza siguió el compás del movimiento. Nunca había escuchado esa historia, de eso estaba segura, después de todo no había llegado a pisar ese territorio antes y no tenía mucha información del lugar, ¡era justamente por eso que estaba allí! Para escuchar las historias de los nativos, para aprender qué tipos de bailes se hacían en ese lugar, la música, el arte... ¡todo lo que pudiera! Pensar en las cosa que podría llegar a aprender la animaban.

Mientras prestaba atención a la historias siguió pelando con seguridad los vegetales, pasando el cuchillo sin miedo a cortarse y haciendo movimientos fluidos. Parecía ser que el invierno era una figura importante para ellos, tanto así que daban al clima un sentimiento por el cual empeoraban y una razón para mejorar: una jovencita, alguien a quien cortejar a pesar de sus fallos. Sonrió un poco mientras la idea formaba una coreografía en su mente.

—Parece alguien testarudo —comentó con una risa en la pausa antes de que él continuara.

Y era cierto, el invierno se había ensañado con esa muchacha y la quería para él porque se había enamorado y no era correspondido. Eso de seguro era algo triste, pero al parecer la princesa del cuento se vio obligada a ir con él para poder salvar a todos del clima. Le parecía algo cruel, egoísta, duro. ¿Desde qué parte debería representar una historia así? No se podía bailar en tercera persona, ¿qué papel podría interpretar ella?

Continuó pelando las verduras dejando las que sólo había que cortar para el final y la carne también para último momento. Esperó en silencio a que el joven continuara y al notar que se tardaba volvió a verlo por sobre un hombro, fue entonces que notó que él revisaba al herido y sonrió un poco. Ambos estaban preocupados por el cazador. Cuando él volvió al rostro la muchacha lo miró intrigada y sólo continuó peleando las verduras cuando él decidió finalizar el relato.

El final parecía triste, el hombre del invierno sacándose el corazón para que la joven viviera más, quedándose con trozo de su corazón en la mano sin poder volver a colocarlo en su lugar y debiendo resguardarlo para la eternidad. Parecía complicado pero...

—¿Y la muchacha? ¿Pudo sobrevivir con la mitad del corazón del hombre del invierno o acaso se volvió de hielo? —preguntó con curiosidad terminando casi con las zanahorias—. ¿Y qué hay del invierno sin corazón? —prosiguió con la curiosidad picando en su mente y en busca de completar la historia—. ¿Es una metáfora de por qué es tan inclemente en su época?

Esa era una posibilidad, ¿verdad? Una metáfora, una enseñanza oculta o una moraleja, toda las historias tenían algo así y no creía que esa estuviera exenta. Volvió sus ojos violetas a él por sobre un hombro y sonrió con picardía.

—Me ha interesado la historia —se excusó—, no creo que cuente cosas aburridas, señor Thorben.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 02, 2017 12:49 pm


CLIMA: Tormentoso / NOTAS: Cómodo / PALABRAS: 871

Una sonrisa comenzó a dibujarse en el rostro de Thorben, no había cosa que lo pusiera más contento en aquella situación que el saber cuánto le había interesado y que le había gustado. Prestó atención por unos instantes a como se encontraba el estado de todo en la cocina, pretendiendo ayudar en algo si podía, a la vez que comenzó a responderle. – “Aun no acaba… existe una continuación, por así decirlo. Esa es la historia básica.” – Ladeó la cabeza pensativo, ahora que lo pensaba era cierto que la historia parecía acabar allí, ¿Quién la habría continuado? Dudó que fuera el mismo hombre. – “La muchacha pudo sobrevivir, y no sólo eso, sino que además según cuenta la leyenda vivió por muchos siglos… pero nunca llegó a amarlo. Desde allí, comienza la continuación. Aunque es un poco… más heroica.” -

Tras decir esto se retiró el abrigo más pesado que llevaba encima, dejando ver la ropa común que llevaba. El abrigo era pesado y parecía un saco digno de un cazador silessiano, sin embargo su atuendo normal podría tranquilamente haber sido considerado el atuendo formal de otras personas, puesto que se encontraba usando unos pantalones algo abombados en los muslos, botas altas, unas muñequeras de cuero… sin tener en consideración que en la parte superior utilizaba un conjunto de telas de coloraciones frías y por debajo de esta una camisa de algodón. Lo más curioso que se podría decir que llevaba era un símbolo decorando su cintura, el cual tenía varias inscripciones, decorados y parecía de origen Laguz. Sus ropas no mostraban tener gran desgaste o cuidado especialmente, pero se notaba que el uso había hecho al desgaste específico de las botas.
Mientras se retiraba su saco comenzó a hablarle nuevamente a la mujer, aunque algo entrecortado debido a que moverse tanto no le permitía hablar con total fluidez. – “El invierno sin corazón recibió su castigo, créame. Pero… ¿Qué tan metáfora es? Lo cierto es que no se decírselo. Yo creo en los espíritus, señorita Sayen, y creo en su influencia en el mundo… en mi opinión, si bien no tiene tanto poder como se lo cuenta en la leyenda, este espíritu existe y posiblemente se encuentre en algún lugar del norte.” – Sonrió leve, ya acabando de quitarse el pesado abrigo.

Tras esto se sentó, con lentitud, a la vez que parecía esperar continuar con la historia mientras la continuaba observando cocinar. – “Puede, pero es demasiado conocida como para considerarme alguien conocedor o inventivo… continuaré, para su entretenimiento.” – Al finalizar estas palabras, volvió a dar un trago de su cantimplora, y ladeo un poco la cabeza. – “El padre invierno paso muchos años con su mujer, pese a que ella jamás lo amara, él la quería con locura. Al punto de que había sacrificado su inmortalidad. Pero la mujer, en su delirio, comenzó a corromperse… había comenzado a robar las almas de los niños que nacían débiles, o estaban al borde de morir, sin permitir que continuaran su flujo natural. Convertía a estos niños en hadas y los mantenía cerca de ella durante la eternidad, sin permitirles descansar.” – Se quedó pensativo unos instantes después de decir esto, puesto que claramente pareció examinar lo que había dicho cual si se tratase de algo que nunca había pensado antes… entre lo que hablaban, se dio cuenta como nunca antes lo había hecho, del profundo pesar y pena que debió de haber sentido aquella mujer como para dejar que la oscuridad la corrompiera de esa manera.

Pero no se dejó estar, y sacudió levemente la cabeza para continuar
– “Como se imaginará, esto no podía quedar así… puesto que hay varios otros espíritus también rondando estas tierras, y se mantienen en contacto general con las personas. Después de ver el ciclo interrumpido, uno de los espíritus más fuertes decidió intervenir… su nombre es desconocido, pero se sabe que otorgo a un hombre la capacidad de ligar y desligar el alma de un cuerpo, así como también reparar su cuerpo… lo que cuenta la leyenda habla de un sabio, sanador, y tantas otras cosas. Dicen que ayudo a la nobleza silessiana por años… hasta que finalmente, según la historia, se topó con el Padre Invierno y su mujer en una noche oscura… él había pactado con aquel espíritu que daría muerte a la fémina fatal, pero cuando ella lo vio y notó sus poderes, le pidió por favor que la asesinara. Puesto que ella no podía más… se sentía falta de razón y no consideraba apropiado lo que hacía… esto desembocó en una gran tristeza por parte del Padre Invierno, quien permitió a su esposa morir, pero aún se encuentra vagando de luto por ella.” – Sonrió, puesto que ahora si venía la parte que seguramente ella querría escuchar desde el principio. – “Es por eso que hay noches de tormenta… puesto que son las noches que el Padre Invierno llora. Tan profunda y sonoramente, que todo se congela a su alrededor” – Dijo, señalando hacia afuera con una sonrisa y luego volviendo la mirada hacia la mujer y esperando que no se hubiera asustado o creído algunas partes de la historia



Muestra de ropita:
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 04, 2017 4:10 pm

Sayen escuchó atenta la continuación de la historia, una continuación que el muchacho había llamado "heroica", mientras cortaba los vegetales pelados y los dejaba sobre la mesada. Estaba dejando la cebolla para el final pues sabía que le había picar los ojos y detestaba eso. Cuando terminó con una de las zanahorias pasó los trozos a la olla y siguió cortando sin dejar de escuchar las palabras de Thorben.

No le sorprendió escuchar que él creía en los espíritus no sólo porque él estaba contándole una historia sobre uno sino porque era normal encontrar en ese mundo a personas que creyeran en seres especiales, espíritus, dioses, dragones, lo que fuera. Ella había perdido la fe en todo por lo que no podía tomar algo que no veía como real, necesitaba sentir que era de verdad, verlo, tocarlo, y lo que hasta el momento había experimentado eran todas cosas reales y verdaderas por parte de los seres vivos de esa tierra. Dolor, angustia, felicidad, tristeza, alegría, amor. Podía sentir eso pero a ningún ser de otro plano, ninguna presencia superior y, de haberla, si eran tal crueles como el señor del invierno entonces no estaba segura de querer conocerla.

—En el norte, ¿eh? —murmuró más para sí y sacudió la cabeza para no ponerse a divagar más de lo que ya había hecho.

Quería saber el final de la historia por su propia curiosidad, porque no podía imaginar a qué extremos podía llegar ese relato ni cuál era la parte heroica. Thorben no se hizo esperar demasiado y prosiguió contando que la mujer comenzó a robar almas de niños, que su cordura se había despedazado, que el amor no había florecido nunca en ella y la bailarina se preguntó si aquello no era culpa del corazón del invierno por haberle arrancado el suyo para tenerla siempre a su lado. La mujer se había roto por completo y de seguro ella no iba a terminar bien.

Fue entonces que los demás intervinieron y un hombre mundano fue elegido para reparar ese daño hecho. Asesinar a la mujer para restablecer el círculo fue su misión y la dama no puso resistencia. El padre invierno perdió a su esposa y su luto perduró hasta la actualidad, lo cual explicaba las fuertes tormentas que congelaban el lugar. Sayen asintió una vez y sonrió, le parecía una historia interesante, una forma triste y con sentimientos para explicar el por qué las tormentas arreciaban con tal magnitud en ese país. Era una bella historia, aunque le quedaron algunas dudas.

Sosteniendo el cuchillo en una mano se giró para ver al muchacho, notando entonces que al fin se había sacado el abrigo y que mostraba un traje que casi tenía tintes formales. El color le quedaba bien y parecía un poco más joven al no estar cubierto con la capa oscura de antes. Una sonrisa animada se formó en los labios de la bailarina y dio un paso hacia él.

—¿Y qué pasó con el joven que cumplió su tarea? —preguntó observando de reojo la tormenta de afuera—. Logró terminar con la mujer que robaba las almas de los niños, el señor del invierno permitió que su dama muriera al fin luego de tanto tiempo, ¿no trajo eso consecuencias? ¿Qué pasó con él?

Los ojos violetas de la muchacha se clavaron en él con intensidad, como si pudiera saber los secretos tras la historia con una simple mirada hacia el joven. Sin embargo, no tenía las respuestas escritas en la cara y cerró los párpados un momento, inhalando profundamente.

—Me pregunta, ¿desde qué otro punto de vista puede ser contada la historia? ¿Qué hay detrás de la figura de este héroe? —Sayen giró sobre la punta de un pie y cuando se detuvo dio una estocada y un paso hacia adelante con el cuchillo, apuntando a una de las paredes vacías para no asustar al joven—. ¿Siguió su destino con valentía? ¿Qué debió dar a cambio de ese poder, qué perdió en su viaje?

Con un movimiento fluido la muchacha juntó sus pies una vez más y se llevó la parte roma del cuchillo a los labios, dejando su mirada puesta en un enemigo invisible y frunciendo el entrecejo.

—¿Qué habrá sentido por la mujer al acabar con su sufrimiento? —Lentamente bajó la mano con el cuchillo hasta dejarla a un lado de su cuerpo y observó a Thorben de reojo—. Las historias tienen muchas más cosas para contar de las que uno piensa, muchas incógnitas, datos perdidos y descripciones ocultas que general un halo de misterio en cada palabra. Por eso, me encantan —dijo al final con una sonrisa más relajada, más alegre.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 04, 2017 5:23 pm


CLIMA: Tormentoso / NOTAS: Cómodo / PALABRAS: 863

Observó con curiosidad y sorpresa, así como también asombro, cada uno de los movimientos de la bailarina. Lo cierto es que lo mantenían asombrado e incluso parecían hipnotizarlo de alguna extraña manera… aunque su mirada se centraba primariamente en el cabello de la mujer. Al salir de aquel estado de ensimismamiento sacudió un par de veces la cabeza y asintió con un poco de renovada curiosidad mientras prestaba atención a sus gestos.
Se aclaró la garganta un poco avergonzado tras darse cuenta como había quedado y sonrió. – “Si, trajo consecuencias… muchas, de hecho. El joven es un héroe mitológico, dicen que aún vive, aunque nadie sabe exactamente como… el Padre Invierno permaneció enojado durante muchos años. Pero, intentó cazar a este héroe que comenté… no puedo decir, de igual manera, que alguna vez haya tenido éxito. Ahora, le explicaré por qué.” – Sonrió ante esto nuevamente, y ladeo un poco la cabeza mientras se dedicaba a buscar algo en su zurrón.

Tras un par de minutos sacó una pequeña vara y la sostenía entre sus manos al hablar. – “Déjeme explicarle… el espíritu, está compuesto por varios conductos que recorren todo nuestro cuerpo, de la misma manera que cualquier medico dirá que lo hacen tus venas, tus músculos… y a través de estos conductos fluye su propia magia… en estado bruto, y la mayor parte de nosotros jamás nos entrenamos lo suficiente como para poder manifestarla completamente. Este hombre, al nacer, recibió una bendición desconocida por sus espíritus… esta bendición le permitía devolver las cosas a su estado “perfecto”. Una persona cerca de morir podría ser traída así a la vida… o una persona que estuviera viviendo a través de magia negra asesinada con estos poderes. Este héroe se topó con el Padre Invierno y le explico la situación, quien pese a su enojo, decidió no motivar una guerra contra la decisión de los demás de su clase. Pero, no nos olvidemos de por qué saque esta vara… “– Sin dudarlo, la quebró. – “La habilidad de este hombre, podría haber devuelto la vara a su estado perfecto, pero como también podemos llegar a entender… el estado perfecto de una mujer que deseaba morir y que no estaba viviendo con sus propios años… es el de estar muerta. Por lo cual, el sólo la tocó." - Al decir esto, ladeo la cabeza pensativo.

Su mirada se giró nuevamente hacia el herido y luego su mano hacia la barbilla… para acomodarse. – “Habilidades de este tipo tienen un gran costo para el espíritu de la persona usualmente… dicen que para reparar lo que estaba roto, este hombre, le otorgaba un trozo de su espíritu sano y lo intercambiaba por el trozo roto de la otra persona. Haciendo así que fuese un intercambio equivalente y perfecto.” – Al decir esto volvió a acomodarse y sonrió levemente, se llevó una mano a la frente y suavemente se froto la frente moviendo el pelo hacia atrás, puesto que una gota cayó del mismo hacia su nariz. Siguió pensando en qué responder a su otra pregunta, cuando nuevas llovieron para él y lo volvió a dejar con un gesto pensativo y profundo. Quería darle respuestas, pero tampoco sabía exactamente si él las tenía… fue por eso que cuando la silla, ya vieja, se quejó por el peso del hombre que seguía sentado este se levantó con rapidez y la observó asustado. Sacudió la cabeza y se percató del tiempo que llevaba ya sentado.

Con esto, un segundo pensamiento lo acompañó… debía de dedicar aquellas palabras a los espíritus como cada noche. Pero aún tenía tiempo. – “No sucedió nada, y todo a la vez… siguió vivo. Acompañado por lo que quedaba de humana en el alma de la mujer. Podrías contarla desde la perspectiva del padre invierno, y tomar la segunda parte con otra persona… sería lo más adecuado si deseas actuarlo. Digo, es a lo que te dedicas, ¿no? Tus movimientos son sumamente gráciles.” – Al percatarse de que la había halagado se avergonzó nuevamente, pero esta vez intentando no dejarlo ver se giró e intentó acomodar la silla para volver a sentarse. – “La leyenda cuenta que perdió y ganó mucho… puesto que todas las almas que lo acompañaban… lo traían a él de vuelta a la vida también. Dice la leyenda que lo apuñalaron, ahogaron, le dispararon con flechas, e incluso lo envenenaron… y él se mantuvo vivo. “ – Se volvió a dar vuelta justo en el momento que ella se llevó el cuchillo a los labios y una sonrisa también apareció en su rostro. – “La mujer descansó… por primera vez en muchos años, señorita Sayen. Los espíritus, no duermen.” – Al decir esto último, se llevó la mano a su barbilla mesándose la barba y luego asintió para sí mismo. – “¿Le molesta si voy a revisar al herido? Luego he de meditar con los espíritus, puede acompañarme si lo desea… pero honestamente… no suelen contestar.” – Esas últimas palabras fueron acompañadas con un gesto algo triste por su parte, pero a la vez una sonrisa de felicidad por haberlo dicho.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 06, 2017 3:32 am

Una risa suave, como pequeñas campanillas, escapó con agrado de sus labios al escuchar al halago del hombre y retomó una posición más cómoda antes de volver a la mesada para terminar con los vegetales sino no podría acabar jamás con la comida y estaba segura de que pronto comenzarían a tener hambre. Mientras lo hacía terminó de escuchar a Thorben y se volvió un poco a él cuando mencionó lo de los espíritus, el rostro del hombre se veía animado a pesar de que los espíritus no le respondían. Sayen sonrió con amabilidad, no era lo suficientemente cruel como para decirle que no creía en esas cosas así que simplemente asintió.

—Puede hacer todo eso mientas yo termino la cena si gusta, después de todo tardará un poco y no parece que pueda estarse quieto mucho más sin hacer nada, señor Thorben —agregó riendo una vez más.

El muchacho se había movido muchas veces desde que había tomado asiento y hablado un montón para entretenerla, merecía tomarse un descanso de todo eso y moverse tranquilo por el lugar. No iba a ser la bailarina quien le prohibiera eso sólo por sentirse un tanto solitaria en ese lugar. No tenía sentido y, de nuevo, era demasiado amable como para hacer algo así.

—Y, es como usted ha dicho —agregó al final tomando las verduras y siguiendo con los cortes sin volver la mirada—, es una buena idea contar la historia desde dos partes aunque eso necesitaría vestuario diferentes y un cambio en la música. —La idea no era mala y representar a dos personajes masculinos podía ser todo un reto, aunque tenía la opción de adaptarlos a mujeres de ser necesario—. No soy actriz, soy bailarina, aunque de momento estoy desempleada.

Por no decir que bailaba casi por gusto en las plazas y que juntaba con eso unas pocas monedas para poder vivir. Era un privilegio saber manejarse sola en el mundo. Para restarle importancia a su comentario se encogió de hombros.

Una vez terminó con las zanahorias y las papas, se puso a cortar el morrón en tiras finas sacandole primero las semillas del interior para que no molestaran al sabor ni a la boca. Hacer todo eso le suponía una tarea que le resultaba casi automática por lo que comenzó a repasar la historia que él le había contado por su mente, poniendo las piezas en orden y definiendo a los personajes. La primera parte tenía dos principales, un hombre una mujer. Muchos sentimientos: posesión, amor, amor no correspondido, miedo, temor, sacrificio. ¿Cómo podría mostrar todo eso? Hacer la historia desde la mujer le pareció un tanto frívolo, despiadado, cruel. Pero desde el invierno...

Sin darse cuenta, mientras terminaba el morrón y comenzaba a cortar con algo de esfuerzo las tiras de carne seca, empezó a mover los pies a un ritmo marcado y a golpear con suavidad la punta y el talón en diferentes momentos. Estaba pensando en un baile, una coreografía, un ritmo que ella no podría crear con ningún instrumento salvo su voz.

Cerró los ojos, la melodía era clara en su cabeza y creía poder darle forma a la historia. Sus labios, inconscientemente, se abrieron un poco para entonar la melodía. ¡No estás sola! una alarma dentro de ella gritó con fuerza, se sobresaltó y el cuchillo resbaló de su mano. Apenas hizo un raspón en la mano contraria pero terminó cayendo al suelo produciendo un gran estruendo.

Sayen se quedó quieta, con el cuerpo rígido y la mirada puesta en el utensilio caído. Pasaron unos segundos antes de que soltara un suspiro meneando la cabeza. Qué decepción se llevaba con ella misma cada día.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 06, 2017 9:59 am


CLIMA: Tormentoso / NOTAS: Cómodo / PALABRAS: 617

Le sonrió levemente, tan sólo para luego disponerse a levantarse y moverse hacia donde se encontraba el herido… tenía que revisar si se encontraba bien o había levantado fiebre, le puso la mano cerca de la nariz y percibió que aún respiraba bien… pero al tocar su frente notó que había levantado un poco de temperatura; motivo que le llevo a revisar la herida de la pierna y a tomar la decisión de deshacer los vendajes que tenía puestos y observar cómo había quedado la herida luego de todo lo que habían hecho… retiro el emplasto y suspiró levemente. – “Voy a dejar que la herida tome un poco de aire para que la humedad del emplasto no arruine el periodo de regeneración… ten cuidado, si miras hacia aquí veras posiblemente cosas no muy agradables.” – Tras decir esto, buscó nuevamente en su zurrón hilo y aguja, lo que buscaba con la idea de coser un par de puntos extra y evitar que la sangre saliera de la manera en la que lo estaba haciendo, y volvió a aplicar una venda normalmente en la pierna del hombre.

Una vez acabó con esto, volvió al lugar en donde se encontraba cocinando la fémina… le había escuchado, no es como que aquella cabaña fuera más que un sencillo mono-ambiente, pero al volver al lado de ella continuó hablándole. – “Piénselo mas bien como una historia bilateral. El padre invierno es un ente natural que decidió alejarse del circulo natural en el que todos vivimos… mientras que el hombre bendito simboliza la posibilidad del hombre para acercarse a ese círculo y repararlo en caso de estar roto.” – Al decir esto se quedó pensando, por unos instantes y luego agregó. – “Es posible que incluso este dándonos a entender que tenemos la posibilidad de afectar el ciclo de manera activa, señorita Sayen… pero es algo que tan solo mediante investigación y recopilación de muchas leyendas podríamos averiguar, ¿no cree?” – Lo cierto es que le hubiera encantado viajar conociendo las demás leyendas y sabiendo si todo estaba ordenado para ser así en todos lados… pero antes de que él pudiera continuar con su línea de pensamientos, nuevamente los movimientos de la chica lo cautivaron y lo mantuvieron observante.

Aunque no paso demasiado hasta que se le cayera el cuchillo y, alarmado, él corriera hacia ella. – “¿Se encuentra bien? ¿Esta lastimada?” – Fueron las primeras palabras que salieron de la boca del hombre, y secundariamente tras observarla y percibir que no era una herida grande, si es que siquiera había una, se agacho para recoger el cuchillo. – “Lo siento mucho si fue algo que dije… no quería…” – Se interrumpió mientras hablaba, claramente algo avergonzado frente a todo lo que había sucedido y negó levemente… finalmente había visto el raspón en la mano de ella, por lo cual dejó el cuchillo encima de la mesa y ladeando un poco la cabeza le dijo – “¿Me permites? Puedo ponerte un vendaje pequeño, preparado para cosas así… después de todo, yo me corto muchas más veces cuando cocino.” – Le sonrió, intentando quitarle tanta importancia al asunto como le fuera posible… aunque deseaba, muy en lo profundo, que él no fuera el culpable de lo que acababa de suceder, puesto que lo haría sentirse mucho peor.

Mientras todo esto sucedía, la tormenta azotó fuertemente el lugar, haciendo que incluso la puerta principal se abriera de par en par… un poco de nieve entró, pero al menos no era tanta como originalmente se hubiera podido creer. Aunque, en lo que iba de la noche, ya se había tapado hasta la mitad de la puerta la cabaña.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 06, 2017 1:48 pm

La bailarina tardó unos segundos en asentir un par de veces seguidas para asegurarle que estaba bien. Se separó un paro de la mesada y observó su mano ligeramente herida antes de volver los ojos a él. Siquiera se había dado cuenta de cuándo Thorben se había acercado tanto, estaba allí a su lado, levantando el cuchillo, disculpándose de todas formas y la muchacha no supo cómo explicar que él no tenía nada que ver, que aquello era cosa de sus propios miedos y trabas. Sayen creyó que de seguro le parecería una tontería.

Inclinó la cabeza un poco hacia adelante, demasiado avergonzada de ella misma como para seguir viéndolo, y movió su cabeza de un lado a otro haciendo bailar los mechones de cabello que caían sobre su frente y a los costados de su rostro, aquellos que era imposible atrapar en la larga trenza que caía por su espalda. Él no tenía que preocuparse tanto de aquello, había sido una tontería de su parte y la herida no dolía demasiado, además de que era completamente superficial. ¡Estaba bien! Pero con esa postura casi rígida y los hombros en alto estaba claro que daba la impresión incorrecta.

—No fue su culpa, por favor, no es necesario que se disculpe —le dijo volviendo su mirada a él y sonriendo con suavidad—, tenía mi cabeza en otro lado y entonces...

No pudo seguir su explicación porque le parecía muy obvia: se le había resbalado el cuchillo, simple, tonto, idiota de su parte que tanto trabajaba con armas así. Le había pasado por descuidada y se lo merecía.

—Debe tener cuidado al cocinar, señor Thorben —agregó al saber que él se hería mucho y soltó unas suaves carcajadas.

Fue en ese momento que sintió que una fina gota de sangre se escapaba del raspó y en un gesto automático se llevó la mano a los labios para dar una simple lamida en su piel que barrió la sangre y limpió la zona afectada. No creía que fuera necesario que él sanara esa herida, coagularía rápido y no parecía grave, podía seguir cocinando aún en ese estado. Apreciaba su preocupación, pero por alguien como ella no era necesario.

Fue entonces cuando intentó retomar la conversación de antes, haciendo un poco de memoria, y la puerta se abrió de golpe por acción del viento. Sayen se sobresaltó dando un salto en el lugar y volvió la mirada sorprendida hacia allí. Sus ojos buscaron alguna figura pero sólo encontró el viento entrando, dejando nieve dentro del lugar y amenazando con enfriar todo el sitio. Sin dudar ni pensarlo dos veces, corrió hacia la entrada para cerrarla. Con sus pies empujó la nieve a un lado de la entrada, sin importarle mejorarse, y se apoyó contra la puerta para cerrarla. La ventisca hizo oscilar las llamas de la chimenea, amenazando con apagarla, y eso sumado al frío que estaba recibiendo el herido fue lo que más le preocupó a la bailarina.


Última edición por Sayen el Vie Ene 06, 2017 4:19 pm, editado 1 vez
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 06, 2017 3:50 pm


CLIMA: Tormentoso / NOTAS: Adolorido / PALABRAS: 517

Pese a las negativas de la bailarina, él insistió en que le permitiera tratar la herida de la mano… puesto que, su conocimiento, le indicaba que aquella herida podría llegar a tener repercusiones sumamente dañinas en la salud de ella… y prefería realmente no verla en una situación como aquellas de las que había escuchado. Sonrió levemente y recibió las quejas acerca de su habilidad de cocina sin demasiada oposición, elevando un poco los hombros en un gesto de ignorancia… no es que él pudiese hacer mucho con respecto a la cocina, sencillamente tenía una habilidad especial para que la cocina lo odiara y atacara cual si se tratara de una especie de artefacto draconico antiguamente preparado para reaccionar contra su propia sangre.

Fue a hablar, cuando la gota de sangre fue lamida por ella y se quedó perplejo por un par de segundos, tan solo para luego comenzar a reírse por un par de segundos… sin decir palabra, fue a ayudarla con la nieve y comenzó a hablarle mientras tanto. – “Costumbres que tiene, señorita Sayen… he visto solo a un par de personas lamerse así las heridas, y tan rápido, solo a algunas laguz.” – Alzó la vista en ese momento, estando arrodillado empujando algo de nieve para verla hacia arriba… y la sonrisa volvió a aparecer en su rostro por unos instantes. No quería decir nada en ese mismo momento.

Una vez acabaron por cerrar la puerta observó al herido y se aseguró de que estuviera bien, acercándose… desde allí, ella pudo escuchar como el inspiro varias veces seguidas e intento olfatear algo. Acto seguido, alzó un poco la vista y le observo. – “¿Sabes? No te lo hubiera contado de otra manera, pero mi madre no era humana” – Se lo dijo con total naturalidad, sin molestarle ni parecerle vergonzoso… luego le miró y sonrió. – “Aun y si mis suposiciones no son correctas… y quieres debatir, u odiarme, tras esto… puedes hacerlo. Pero estoy bastante seguro de que estoy acertado, y me alegra de haber encontrado a alguien que me comprende completamente.” – Dijo finalmente, distendiéndose y estirando un poco los músculos de sus brazos… estaba confiado en que nada malo podría llegar a salir de esto.

Luego se acercó nuevamente a la silla de la cocina para volver a sentarse, aunque sin percibirlo, al dejarse caer con cansancio sobre la misma esta se reventó y cayó directamente al suelo… sin hacerse daño real, pero quedando con los ojos sumamente abiertos y sorprendido cuanto menos… se comenzó a levantar lentamente intentando percatarse de si había lastimado de lo que creía o no. Pero aquel sonido hizo que el hombre herido comenzara a toser, pareciendo como si este estuviera al borde de levantarse… y finalmente… habló desde su espacio de descanso. – “No eres ni el primero ni el ultimo que se cae con una de esas sillas chico… incluso han llevado el culo al suelo de algún que otro anciano” – siguió riendo luego de esto el cazador… herido, pero aún conservaba su sentido del humor claramente.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 09, 2017 12:28 pm

La risa de Thorben le pareció algo extraño y no fue hasta que él se explicó que la muchacha entendió el por qué de aquello. Al parecer su reacción no había sido la típica esperable de un beorc y eso le había dado la idea al joven de que ella no era exactamente un ser humano, o al menos no uno completo. ¿Acaso no era algo normal entre los niños lamerse las heridas? ¿Sería acaso que los demás tardaban más? Ella estaba acostumbrada a eso y no le parecía algo tan extraño como para identificarla como un aparente laguz, pero tampoco lo dudaba demasiado pues ella había vivido entre beorcs y siempre había sido un poco rara.

Con un poco de sorpresa lo observó y notó su sonrisa, por lo que terminó soltando ella también una risa mientras el joven la ayudaba a cerrar la puerta quitando la nieve de en medio. No había nada malo en los ojos del muchacho, no parecía molesto o enojado por saber que ella no era humana sino más bien hasta agradado por lo cual la relajó bastante. No le agradaba saberse algo desagradable para los demás por su sangre, no le gustaba cuando las personas sólo se guiaban por la marca de su piel sin llegar a conocerla. Suponía que a todos los branded les pasaba lo mismo o, al menos, se sentían igual de desagradados.

Secándose las manos sobre su pantalón oscuro ella se acercó hasta Thorben para avisarle que terminaría pronto de cortar todo para la cena, pero las palabras del muchacho la detuvieron. Observó su figura perfilada por la luz del fuego y no pudo evitar sonreír relajada, lo que acababa de decir explicaba por qué él estaba animado al saber que no estaba con un humano aunque si ella hubiera sido un laguz tal vez las cosas habrían sido diferentes. Por suerte, al parecer, ambos estaban en el mismo barco. Los hombros de la bailarina se relajaron un poco y se sacudió la sensación de nervios que siempre tenía encima.

—Mi madre tampoco —fue su única respuesta mientras lo seguía hacia la cocina.

Nunca había tenido la oportunidad de presentarse adecuadamente como lo que era, desde chica sabía que tener una mezcla de sangres era malo y sólo en su pueblo la habían aceptado con cierta reticencia al principio. Sin embargo, ella siempre se encargó de ocultar su estado de marcada para los demás y no tenía práctica hablando sobre lo que era, además de que no creía que fuera necesario ahondar mucho.

Se quedó unos pasos por detrás de Thorben con esos pensamientos en mente pero el ruido de la madera al quebrarse y del muchacho cayendo la sobresaltó. Se quedó allí, de pie, observando al joven en el suelo que estaba tan o más sorprendido que ella. ¿Debería reírse? Una sonrisa graciosa le hizo temblar los labios y contuvo la primer carcajadas, las siguientes salieron con suavidad de sus labios y apenas se ahogaron en sus manos cuando ella las subió para cubrirse. Fue sólo por la tos del herido y su voz que la bailarina se olvidó de su risa para volverse.

Con prisa se acercó al cazador y se puso a su lado, tomándolo de los hombros para empujarlo de nuevo a una posición horizontal.

—No es bueno que se levante, está herido —le recomendó viéndolo a los ojos con una sonrisa amable—. Espero que no le moleste que estemos usando sus cosas, casi termino de preparar algo para la cena, ¿tiene hambre?

Una vez dejó al cazador recostado se apresuró a la cocina con pasos suaves. Si terminaba de cortar la carne podría poner todo a hervir para adelantar la cocción de los vegetales más duros o difícil y luego agregar la cebolla y el ajo para saborizar la mezcla. Sería algo simple pero no había mucho más para hacer.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 09, 2017 2:13 pm


CLIMA: Tormentoso / NOTAS: Adolorido / PALABRAS: 557

Sonrió levemente mientras se levantaba y ladeo un poco la cabeza pensativo… dándose cuenta de que no se había clavado nada ni hecho daño, sencillamente miró a la bailarina antes de ver al herido y al notar su sonrisa no pudo evitar en lo más mínimo sonreír completamente el también. Luego de esto, lentamente se fue acercando hacía el herido frotándose la espalda baja. – “¿Cómo se siente señor? ¿Solo la tos le molesta?” – La preocupación en su rostro era clara, por lo cual una vez al lado del herido lo comenzó a observar y prestar atención en general.

Tras confirmar la falta de heridas del anciano alzó nuevamente la vista a Sayen y negó levemente, sin perder la sonrisa. – “Estoy viejo, no muerto, chico… tranquilo. Aunque agradezco mucho la ayuda. La comida sería algo grato, niña.” – Otro estornudo lo interrumpió en seco, parecía que se había resfriado lamentablemente.
Acto seguido Thorben comenzó a revisar dentro de su zurrón y retiró del mismo un saco con algunas hierbas dentro, el cual ofreció al anciano. – “Espere un minuto, preparare agua caliente para poder hacerle un té con esto… lo ayudara a recuperarse del resfriado” – Y luego de esto fue hacia el caldero a poner un poco de agua a calentar… a medida que se lo observaba se podía notar sin duda alguna que sus conocimientos de las plantas locales eran amplios.

Finalmente salió caminando con lentitud hacia donde se encontraba el anciano con un cuenco de agua caliente y le sirvió el té en un vaso de madera que portaba con él. Ladeo un poco la cabeza observando a Sayen luego mientras su mente se llenaba de múltiples ideas e inundaba al punto de desbordar en las mismas.
La chica también era una hibrida, le encantaba la idea de poder dialogar más con ella, de escuchar su historia… pero mientras el anciano estuviera despierto, tampoco era el mejor curso de acción. Por lo cual decidió que esperaría… aunque su vista no se alejaba mucho de ella, cual si fuese un tesoro que se encontraba en la lejanía y que quería aferrarse a, con miedo que este fuera robado o escapase por sí mismo.

Sacudió levemente la cabeza, no quería que pareciera que la estaba observando demasiado tampoco… sólo con poder hablar acerca de aquello que le preocupaba estaría más que bien para él, pero de momento esperaba que no metiese la pata volviendo a quedarse con esa cara de distraído o estúpido mientras le miraba.
Una vez terminó con el té del anciano se sentó a su lado. – “¿Qué le trajo a vivir aquí? Esta sumamente aislado de todo… debe serle difícil conseguir hasta lo más básico para la vida…” – Preguntó al anciano mientras se acomodaba en el suelo y le ayudaba a beber con tranquilidad. El anciano por su parte al terminar de beber el té volvió a estornudar fuertemente y negó, para luego comenzar a hablarle con tranquilidad. – “Nunca fue difícil vivir aquí…. Sólo peligroso, y tampoco tanto. Aunque hace años que vivo en el pueblo y solo vengo a cazar.” – Thorben ladeo la cabeza frente a estas últimas palabras del anciano con cierta curiosidad, no se esperaba de ninguna manera que alguien de su edad practicara caza deportiva solo.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 10, 2017 1:30 am

Se sintió un poco más animada al saber que el herido se encontraba mejor y que apreciaría una comida caliente, que tuviera apetito era una buena señal. Si el hombre hubiese dicho que no entonces tendrían que haber salido corriendo al pueblo siguiente para encontrar un médico o bien comenzar a prepara una tumba, Sayen lo sabía bien. Un recuerdo quiso aparecer en su mente pero con un sacudón se lo quitó de encima, la cicatriz en su tobillo comenzó a latir de pronto.

La bailarina se obligó a concentrarse lo más posible y eso le permitió hacer cortes certeros y rápidos sobre la carne seca. Se encargó de trozar bastante, teniendo cuidado con no cortarse, y midiendo una cantidad como para tres personas a pesar de que estaba acostumbrada a cocinar para dos. Evitó otro recuerdo, de su padre específicamente, y como si buscar algo con lo que terminar de tranquilizarse volvió la mirada por sobre un hombro y observó a Thorben que con maestría había preparado rápidamente un té para el enfermo. Verlo tan tranquilo, sereno, haciendo lo que debía hacer la ayudó a calmarse un poco. Era extraño, él era alguien que transmitía paz.

Aquel pensamiento la hizo sonreír con cierta gracia y volvió a su tarea. Cuando terminó con la carne metió todo en el recipiente de metal y ubicó rápidamente el tonel donde se guardaba el agua pura. Lo abrió y encontró que faltaba la mitad pero alcanzaba para hacer la cena y sobraría algo para el hombre luego. Tomó un cuenco de madera y debió llenarlo y descargarlo dentro del cazo tres veces antes de poder llenarlo a un nivel exacto. Tras dejar todo en su lugar, cargó con el recipiente hasta la chimenea y la colgó del gancho de hierro con cuidado de no quemarse.

Una vez dejó eso allí volvió a la cocina para ponerle una tapa, debía esperar a que hirviera antes de echar lo demás. Aún quedaba un poco por hacer, por lo que dirigió sus pasos a la cocina una vez más. Por suerte, por lo pequeño que era el lugar, podía escuchar la conversación entre los hombres si ponía algo de esfuerzo.

—Señor, debería salir acompañado si va a cazar —le recomendó con un tono amable la bailarina mientras comenzaba a pelar una cebolla—, ha tenido suerte de que Thorben lo encontrara.

Sabía que podía sonar un poco ruda con sus palabras pero creía que era necesario decirlo. Casi apostaba a que el hombre creía que nada malo iba a pasar cuando salió, pero un accidente lo tiene cualquiera.

—Siempre hay un día de mala suerte —agregó con un tono cantarín al final.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una noche tormentosa [Social - Libre]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.