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[Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

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[Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 25, 2016 9:35 pm

Lograron calmarla recordándole que antes de correr debía curarse para poder llegar a destino. En medio de la vorágine de ira y adrenalina no estaba consciente del dolor y, con ello, era muy sencillo ignorar la gravedad de las heridas. Un amable enfermero se había hecho cargo personalmente de ella, muchos otros sanadores habían desistido ante la tozudez de Zalanna, no era la única paciente con heridas y pronto todos pasaban a un paciente que aceptaba la atención sin quejas.

Albert, como se había presentado, habló con ella sobre cuáles eran sus urgencias y llegó al acuerdo de ayudarle a tener las heridas listas lo antes posible para que partiera y no significara un problema ni para el viaje ni para las personas que debía buscar. Con la Manakete entendiendo finalmente, deshizo lo agarres de las muñecas y tobillos para poder tratarla. La herida en su torso había requerido de costura con la suerte de que ningún órgano había sido dañado por el filo de la lanza. Otros raspones varios y cortes habían sido tratados con limpieza y desinfección antes de vendar los leves y cauterizar los más graves.

Ahora estaba fuera, balanceando las piernas que colgaban a través del descanso en el que estaba sentada recargando su peso en la baranda, con la mirada perdida en el camino que llevaba hacia el castillo. Por su espalda se acercó Albert para poder sentarse junto a ella.

- Si aguantas una hora más podrás ir.

- Cincuenta y seis minutos es un poco más exacto. -Desde que le habían dado la comida tras atenderla informándole que con dos horas estable podía partir que contaba los segundos metódicamente.

- ¿Tan urgente es? Cuando uno está herido lo normal es ser paciente y dejarse sanar. -Lo dijo poniendo especial énfasis al final de la oración. Zalanna lo miró con el ceño fruncido antes de rodar los ojos, no tenía humor.- Vamos, vengo a animarte, podrías colaborar. -

- ¿No hay más pacientes que atender? -Preguntó tajante, Albert sonrió de todas formas.

- Por suerte acabamos de terminar con todos, la mayoría está terminando su comida o descansando. -Dejó que el peso de su cuerpo encontrara soporte en sus brazos, que había estirado hacia atrás anclando con las palmas de sus manos.- Ahora es mi tiempo de comer, ¿porqué no me acompañas? -

- ¿Pirquí ni mi iquimpiñis? -Lo imitó con una muesca, ya completamente sin humor alguno. Llevó la vista al frente procurando contar hasta diez antes de ponerle un golpe el la cara.- Albert, no lo tomes a mal, lo único que me interesa es que pase el tiempo y- -Lo vio, por el rabillo del ojo, queriendo acotar y alzó la mano.- No, déjame terminar. -Se giró para verlo de frente.- No estoy de humor y no estás ayudando. -Sabía que era un buen muchacho, había pasado largas horas con ella entre convencerla,curarla y atenderla. Pero su paciencia estaba agotada por cuestiones externas y por buenas que fueran sus intenciones no funcionarían en ese estado.

Albert suspiró, soltó y lo entiendo por lo bajo y pasaron unos segundos antes de que ambos fijaran la vista al frente. Una carroza venía en dirección a la pequeña enfermería. No era que las carrozas fueran anormales por allí, de hecho desfilaban muchas, incluso simples pobladores con sus caballos. Pero aquella, ésa que venía hacia ellos, tenía el sello real. Zalanna dió un respingo cuando, al estar lo suficientemente cerca, uno de los tripulantes la señalo para comunicarle algo al conductor y que éste acelerara el paso de inmediato.

Lanna se puso de pie, Albert intercaló miradas entre ella y la carroza para acabar parándose también. Un soldado bajó de la carroza y recorrió a trote los últimos metros que quedaban hasta la sala.

- ¿Señorita Zalanna, verdad? -Sin entender mucho ella asintió.- Hemos estado buscándola por los alrededores, el señor Nowell ha pedido que sea escoltada al castillo. -De forma automática la chica sonrió y asintió, apresurándose para ir a las escaleras. Pero Albert la tomó del brazo de forma mecanizada.

- No puede marchar aún, necesita una hora de reposo más. -

- Señor, órdenes directas del cuerpo de la Corona no son para cuestionarse. Iremos despacio en la carroza para poder mantener el reposo y nos encargaremos que sea muy bien atendida al llegar. -Zalanna le sonrió triunfante y se zafó de un tirón.

- Iré como personal representante de nuestro centro entonces, no puedo arriesgarme a que no cumplan con el tratamiento de un paciente. -Soltó cuando ella tocó el primer escalón, ¿qué carajos? Se giró clavándole los ojos mientras el soldado pedía un momento y se acercaba a la carroza.

- No necesitas ir a ningún lado. Estaré bien. -

- Soy tu médico a cargo, es mi deber. -Le miró fijo, con el ceño fruncido, y ella entrecerró los ojos. Aunque no podía negar  mucho esa lógica sentía que no era el principal motivo. Lo enfrentó para protestar pero el soldado volvió y habló de forma rotunda.

- Comprendemos su deber profesional y debemos encargarnos del bienestar de la señorita Zalanna, le pido que nos acompañe. Llegados al castillo pediremos audiencia médica para que pueda informar del estado y que allí continuemos su tratamiento. Ahora, por favor, suban a la carroza, no podemos perder más tiempo. -¿Seguir discutiendo o partir ya? Obviamente Zalanna optó por la opción más rápida a ver a Nowell. Seguir argumentando era perder tiempo. Sin demora giró sobre sus pies y fue hasta la carroza seguida de Albert, quien se adelantó el último tramo sólo para ayudarla a subir.

El viaje fue en silencio. Habían quedado ellos dos en la parte trasera escoltados por tres soldados, siendo uno de ellos quien los había informado. Tardaron aproximadamente una hora cuarenta y cinco minutos en llegar al castillo. Fueron escoltados hasta la sala principal donde se les informó que se esperaba a la peliverde en la sala del té. Se le pidió a Albert que esperase en la enfermería tras un rápido chequeo de ella, para corroborar que estaba todo bien tras el viaje y no necesitaba alguna rápida atención. Se les quitaron las armas (dar la Daga de Luka le dolió en el alma, pero le prometieron devolvérsela en cuanto saliera del recinto) y se la llevaron a través de largos y lujosos pasillos hasta una gran puerta corrediza. Los escoltas de la puerta esperaron a que ella fuera presentada por el soldado antes de ceder a abrir permitiéndole el ingreso.

A penas dar dos pasos dentro la puerta se cerro tras sí. Al parecer era la ante-última en llegar. Al ver a todos con porte y ropas finas se preguntó si no debió tomarse un momento para pedir que la vistieran a la altura... Pues... Aún sólo tenía las cintas en el pecho con la costura del torso al descubierto, el pantalón cubriendo otras heridas, algunos vendajes repartidos en los brazos y muchos moratones en el rostro. Lo más presentable de toda ella eran las botas de cuero altas y la coleta alta, peinada sólo por las atenciones médicas en la sala donde había sido atendida.

De forma automática y cargada de pena, hincó la rodilla en el suelo para mostrar respetos a la Reina.

- Mis respetos ante usted, Majestad. Mi nombre es Zalanna. -Se presentó con voz clara y en un tono más alto de lo normal. Era consciente que la pose podía afectar el volumen y hacer que su oración fuera sólo un sonido sórdido e inentendible, debía asegurarse de que todo lo que dijera fuera claro para que la Reina no debiera preguntar dos veces.


Última edición por Zalanna el Lun Dic 26, 2016 5:24 pm, editado 1 vez
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 26, 2016 11:55 am

Los sucesos de las anteriores horas solo lograron que Luka se pusiera de peor y peor humor. La broma y la parte divertida y emocionante ya había acabado y, como recompensa, ahora tenía que enfrentarse no solo a que no lo dejaran en paz y lo trataran como héroe (cosa más alejada de la realidad) sino que tenía que presentarse nada más y nada menos que ante la reina de Durban.

Luego de que el caballero se lo llevara por órdenes de Nowell al ladrón lo llevaron a la enfermería, donde corroboraron que su astucia lo sacó intacto de la situación con los emergidos, y luego a bañarse y cambiarse. Le dijeron que usara sus ropas formales si tenía algunas pues la mismísima Reina había pedido una audiencia con él y otras personas  y lo mejor era estar bien vestido.

Luka intentó escapar por mil y un intentos.

Tal vez los primeros fueron demasiado obvios, pues al final uno de los soldados decidió quedarse con él en todo momento. Ante sus interrogaciones, y al verse acorralado, admitió que en realidad no era de una familia de apellido Von Celes, que había mentido para poder ayudar, pero como lo que había hecho había logrado una victoria y ya habían corroborado que estaba bajo el ala de Nowell entonces le habían restado importancia. Siquiera con eso había logrado salirse del problema en el cual estaba metido.

Al final se dio por vencido porque era eso o herir al soldado que estaba con él y salir corriendo y ahogarse en el mar pero eso lo metería en problemas mayores y aún tenía algo importante que hacer, aunque no le parecía una mala opción. Por lo demás, estar con el soldado, pasear en el palacio lo ponía de malas. Ese no era su lugar, él no tenía que estar allí. Odiaba todo lo relacionado con la gente adinerada.

Él era un ladrón, él quitaba las cosas materiales porque a la gente con dinero era lo único que le importaba. Las personas amadas, el respeto por el otro y las vidas de los demás eran simples cosas desechables por el bien de uno mismo, eso pensaba y por eso detestaba ser tratado con tanto respeto y como un salvador cuando claramente no lo era. Estaba atrapado entre la espada y la pared en una situación que, si su instinto de supervivencia lo dejara, se lanzaría contra la espada.

Llegó finalmente a lo que su guardián llamó la sala de té. Lejos de ser un salón de trono, pero con la misma majestuosidad, el lugar era amplio, con un gran sillón en el fondo donde una mujer se sentaba con comodidad. Tenía cabello negro y ojos profundos pero por muy hermosa que fuera Luka no estaba en el estado de ánimo correcto para actuar o decir palabras bonitas. El hombre a su lado lo presentó con un ademán y él simplemente hizo una pequeña reverencia, agachando la cabeza solo un segundo para luego regresar su mirada llena de desconfianza y rabia a aquella mujer.

Zalanna entró un poco después haciendo un gran escándalo, como siempre. El muchacho la observó de reojo pero se limitó a mantenerse callado, sabía que de decir una palabra acabaría vomitando un montón de cosas, entre ellas su desprecio por el lugar, la realeza y su situación en sí. Él no se inclinaba ante nadie. Quería marcharse de allí cuanto antes.
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Dic 26, 2016 1:49 pm

Estaba de mal humor y eso era algo que no podía negarse a si misma. Intentaba no pronunciar palabra alguna mas de la necesaria, para ayudarse a mantener la calma y no dedicar palabras hirientes a aquellos que la rodeaban. Pues ellos no eran el motivo de su mal humor , ni merecían el trato que una persona a punto de explotar pudiese tener con ellos. Prefirió guardar tanto silencio como podía y acudir a la sala del te, lugar que usaba como recreación la mayor parte del tiempo, para reuniones mas informales y charlas coloquiales.

Su humor se debía principalmente a dos factores. En primer lugar el echo de que los emergidos hubiesen alcanzado esa isla no era algo que le agradase en lo mas mínimo. Era peligroso,pues habían conseguido llegar a la isla mas protegida,y si así era la posibilidad de llegar a otras islas era mayor.y eso no le gustaba. Debería revisar las rutas de patrulla de sus barcos ,pedir un informe del reciente ataque fallido para saber en que habían fallado sus defensas.

Pero ese no era el único motivo de su enfado,había otro que se había ido acumulando en su interior desde hacia días. Nowell,las noticias que llegaban sobre el y sobre sus dos acompañantes y la carta que el mismo le había mandado. Quería escuchar la verdad de parte del otro,saber que había pasado con su propia voz y no por los rumores que a sus oídos llegaban. Y quería reclamarle su estupidez y su insensatez. Un hombre y una mujer bajo el mando del consejero? Mentira. El consejero no necesitaba hombres a su cargo,sus tareas le quitaban el tiempo necesario para poder cuidar a otros aparte de a si mismo y a su reina.Y si en momentos puntuales necesitaba de ayuda extra siempre podía pedírselo a la guarida real. Lo sabia perfectamente,porque esos no eran los únicos motivos por los que Nowell no poseía a nadie bajo su mando. El motivo principal es que la reina deseaba que así fuera.

El pasado de Nowell era de dominio publico entre las altas esferas y si bien sus actos y la ayuda proporcionada al país habían perdona sus pecados hacia tiempo la mujer era consciente de que no todos los suyos estaban teniendo en cuenta el Nowell presente.Si no que aun se limitaban a la etiqueta que el consejero tuvo en el pasado,aun lo veían como pirata.Una opinión que poco a poco comenzaba a cambiar pero que aun no había cambiado del todo. El tener a otros bajo el mando de Nowell era un peligro para su mano derecha, podía aumentar el malestar de aquellos contrarios a el,y darle una oportunidad. Para recibir una puñalada por la espalda,para aumentar el malestar que había sobre la figura del consejero,usando palabras y mentiras sobre el hombre para desacreditarlo.

La mujer no era estúpida y estaba consciente del largo y duro camino que le esperaba al joven cuando lo tomo bajo su protección,y por eso aun sin que el otro lo supiera todo alrededor de Nowell era planeado y tratado con sumo cuidado... para que este en un momento y sin consultarle nada ni pedirle permiso alguno pusiese en peligro mas de dos años de trabajo duro y de leal servicio.

Estaba deseando conversar con Nowell y meterle un par de ideas en esa cabeza hueca que parecía que tenia. Y también estaba deseando conocer a aquellos que habían echo que el consejero cometiese tal estupidez,aunque en el fondo sabia que al mismo tiempo no estaba de humor para conocerlos.

La sala del te estaba como siempre,y ese ambiente conocido y calmado la hizo decidirse,y pedir que se trajera a esos tres ante su presencia. Era una sala pequeña y modesta ,una habitación pequeña y alargada. La pared de un tono rojizo oscuro,con mariposas negras estampadas a lo largo de la misma.En el medio de la estancia un sillón de terciopelo rojo,largo y cómodo,con capacidad para tres personas pero ocupado usualmente por la soberana únicamente. A un lado del mueble una pequeña mesa baja hexagonal de color negro. Un par taburetes pequeños y simples ligeramente apartados,cerca de la mesilla pero en una esquina de la estancia.Esos eran,por lo usual los muebles de la estancia,ante las visitas se solía colocar un sillón o varios de una única plaza y del mismo material que el sofá alargado a un lado del mismo. Pero en esa ocasión con los taburetes seria suficiente.

La mujer ocupaba el sillón ,tal y como hacia usualmente,con las piernas cruzadas y sus manos,con sus dedos entrelazados ,colocados sobre su regazo. En esa ocasión portaba un vestido,de mangas y cuello alto y pegado a su esbelto cuerpo. Tenia un lateral en su lado izquierdo,por debajo de la cadera,que al cruzar sus piernas dejaba ver parte de la pálida piel de las mismas. El vestido era en su mayoría rojo,decorado con flores entre grises y negras y las hojas y tallos que a esta acompañaban. Se apreciaba una tela negra bajo el vestido,escapándose la misma por sus mangas,cuello y apertura de las piernas en forma de pequeños pliegues en la tela. Bordados color oro y una discreta mariposa negra en su cuello,misma mariposa que descansaba en sus zapatos ojos de tacón de aguja. Su tomo envuelto en tela roja con una flor en el centro del mismo,su cabello recogido por un par de flores rojas arrancadas del jardín.

Sus ojos cerrados con calma se abrieron ante la voz de sus hombres,que se habían quedado fuera pero que entraron con el primero de sus invitados nada mas anunciar la presencia del mismo. Sin disimulo alguno clavo sus ojos rojos en la elegante figura frente  a ella,que como única presentación a su persona hizo una pequeña reverencia. Lo mas básico de lo básico en lo que a protocolo se refería,lo suficiente para o ser considerado maleducado sin tener que ofrecerle mas respeto del necesario.

El disgusto en el rostro ajeno era evidente,sin molestarse en ocultar el mismo o en las ganas que tenia de desaparecer de ese lugar. Y eso no hizo mas que aumentar el propio mal humor de la mujer. Por eso no dijo palabra alguna,por eso no pidió a sus hombres que se retirasen tal y como ocurría la gran mayoría de las veces que mandaba llamar a alguien a aquella sala.

La mujer no tardo en legar ,presentadose a si misma y dedicandole una reverencia mas correcta,mas conocedora del protocolo o mas dispuesta a aplicar el mismo. Correspondió al gesto con un leve asentamiento de cabeza antes de examinarla a ella también. Ropajes rotos y nada adecuados,pero no era eso lo que importaba teniendo en cuenta la situación horas atrás. Las heridas que claramente se dejaban ver eran algo que capto mas la atención de la soberana. Soltó un suspiro y con un leve gesto de su mamo llamo sutilmente a uno de los hombres del lugar.Entre los que escoltaban la sala del te antes de entrar los invitados a la sala y los que habían escoltado a los invitados había 4 soldados presentes en el lugar. Y comenzaba a estar escasos de sitio.

- Ve a buscar a Nowell y dile que cuanto mas tarde en venir peor sera para el. Avísale de forma indirecta y sutil que sus amigos ya están en mi presencia.

El hombre asintió con la cabeza y abandono la sala ras dedicarle una reverencia a su soberana. Dirigió entonces su atención a sus invitados,hablando ante ellos por primera vez.

-Supongo que ya lo sabréis pero soy Yuuko Ichihara, decimotercera monarca de las Islas de Durban. Bienvenidos a palacio. Por favor tomar asiento, independientemente de los motivos por los que os e podido llamar no deseo que vuestras heridas se abran.

Señalo entonces los pequeños taburetes e hizo un ademan ,para darles permiso tanto para sentarse sobre los mismos como para mover los mismos de su esquina y llevarlos al centro de la sala.

- Ante de nada quisiera darte un consejo Lukardia... disimula tu malestar,ni siquiera necesitas eliminar el mismo,solo disimularlo. No por mi, ni mucho menos por ti. Si no por las consecuencias que una acción o una palabra incorrecta en el lugar y situación equivocadas pueden acarrearle a Nowell. Y según tengo entendido le debéis algunos favores como para poder permitiros el causarle problemas en esta su casa.

Clavo su mirada en el hombre,esperando una reacción mas que una respuesta,observándolo unos instantes en silencio antes de cerrar los ojos unos instantes y dirigir la vista al frente.

-Dejando eso de lado... mis invitados desean un te o alguna otra bebida caliente?  


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Afiliación :
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Clase :
Dark Sage

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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 26, 2016 6:01 pm

Oyó el pedido de la Reina al soldado y sintió sus músculos tensarse. Aquello estaba mal, muy mal. Era evidente el mal humor de la Reina y ella no sabía bien cómo comenzar a tratar o hablar. Se limitó a mantener la postura de reverencia hasta que le fue dirigida la palabra, asintió antes de ponerse de pie con parsimonia y elegir una de las banquetas donde sentarse. El ambiente estaba pesado y tenso. Miró a Luka, estaba muy incómodo. Y no le gustó nada el comentario sobre las consecuencias a Nowell, parecía ser una amenaza disfrazada...

Podía sentir la cabeza palpitarle con fuerza, lo primero que quería hacer era sacar a Luka de allí. No podía estarse tranquila viéndolo así, mucho menos con alguien llamándole la atención como si se tratara de un niño. En realidad era tan básico como que estaba descubriendo que le molestaba que se metieran con él, fuera de la forma que fuera, sin importar lo capaz que era el chico de poder valerse y soportar la situación por sí sólo. Bueno, si de capacidad se hablaba, era el más capaz de los tres a su juicio.

Se removió un poco en su asiento. Por empezar si estaban allí: Era por su culpa. Por su preciosa idea de ponerse a gritar por Nowell jugando una ficha cuando apenas si sabía quien era en ese instante y no olvidemos, por favor, su iluminada estupidez de devolver una daga prestada en medio del desembarco. Tragó duro y subió la vista hacia la Reina sonriéndole de forma cordial, de momento lo más prudente era mantenerse dócil. O podría empeorar la situación para los tres.

- Me gustaría un té de jengibre, su Majestad. Muchas gracias. -Respondió a la pregunta de la Reina con un tono suave y el rostro apacible. Pensó en disculparse por sus apariencias, y aunque moría de ansias de pedir una chaqueta para estar más cubierta o al menos al tono, pero prefería mantenerse erguida y recta. Las circunstancias del apuro y lo que se tardó en encontrarla seguramente daban un panorama del porqué debió presentarse de esa forma. Aguardó unos segundos esperando si Luka quería responder, aunque terminó ganando su genio. Abrió la boca para hablar, pero terminó por llamándose a silencio. O al menos reservó lo que en realidad quería acotar.

- Si me lo permite, mi señora, ¿podría pedir una chaqueta? No me molesta quedarme como estoy, entiendo que los tiempos apremiaban. Pero estaría agradecida de poder cubrir mi pecho y las heridas, al menos para poder aparentar estar a la altura de la reunión -
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 26, 2016 6:26 pm

La reina estaba de malas también ¡perfecto! ¡aquel día no podía acabar mejor! ¿Ya había dicho que quería marcharse de ese lugar? pues lo repetía: quería marcharse de ese lugar. Su mente volvió a Begnion, al desierto podrido que podía llamar su hogar, cálido, sin mar, con otra gente igual de sucia, austera y de mala calaña como él lo era, gastar bromas con los muchachos de Celes, tender algunas trampas por la noche. A veces se preguntaba por qué había decidido separarse de ellos para continuar su camino pero luego recordaba a quien estaba buscando y el odio reaparecía sólo para decir que tenía que soportar esta situación como había sobrepasado muchas otras.

Su cuerpo, sin embargo, no le respondía. Ante el regaño y la "recomendación" que la monarca le dio quiso sonreír y decirle algo así como "Por supuesto, majestad, tiene usted toda la razón" con un dejo burlón, pero claramente no estaba de ánimos para bromas ni era el momento idóneo para hacerlas. Estaba encabronado y aquella mujer lo sacaba de sus casillas. Calmada y protocolar ¿quién era ella para decirle qué hacer? sólo porque gobernaba unas tierras y tenía el dinero suficiente para comprar ropa de seda no le daba posesión sobre su persona, mucho menos tenía el derecho de decirle qué hacer o cómo actuar. No era su madre, a su madre la habían matado y él era el resultado.

Y por cierto, lo único que le debía al bastardo de Nowell era un golpe en la cara, lo que le fuera a pasar luego le importaba un rábano.

Eligió uno de los taburetes contra una de las paredes y se sentó allí cruzando una pierna sobre la otra y ambos brazos, dejándose reposar contra la pared en una pose relajada pero atenta. Un punto a favor le tenía que dar a aquella mujer de negros cabellos, no era tan estúpido como para generar problemas en una habitación lleno de guardias, con Zalanna (que ya era todo un asunto por sí misma) y con el ambiente tenso como estaba.

—Yo estoy bien, agradezco su hospitalidad de todas formas.

Lo único que le faltaba era que el té estuviera envenenado o algo. No iba a arriesgarse ni dar el brazo a torcer. Era un zorro en una guarida de sabuesos y, le gustara o no a la soberana, iba a actuar como uno. No podía cambiar quien era y, en esencia, Lukardia era una persona que haría lo opuesto de lo que le pidieran por ley.
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Dic 26, 2016 7:17 pm

Espero en primer lugar que sus invitados se acomodasen,no sorprendiéndole en absoluto la falta de respuesta o algún atisbo de reacción ante su advertencia por parte del hombre. Tampoco deseaba ninguna,solo quería dejarle claro que debía tener cuidado y no por si mismo si no por el hombre que había conseguido que en esos momentos estuviesen ante su presencia. En segundo lugar espero ,sin romper su silencio en ningún momento, a que sus invitados respondiesen ante su invitación de una bebida caliente. La mujer acepto, mostrando con palabras cual era la bebida que deseaba algo que hacia mas fácil la elección de la misma. El hombre por su parte negó el ofrecimiento de manera educada,siendo una acción que sorprendentemente viniendo de alguien que a simple vista parecía tener una actitud que molestaría a la soberana no lo le molesto en absoluto. Después de todo si no deseaba tomar nada era mejor que rechazase el ofrecimiento antes de aceptarlo por compromiso y verse obligado a tomar algo que no deseaba,era un mal menor fácilmente evitable, y estando heridos y agotados tras los acontecimientos del puerto era mejor que dichos males por mas menores que sean fuesen evitados.

Hizo un gesto al soldado mas cercano a su persona,separando sus manos entrelazadas y indicándole que se acercara con el sutil movimiento de su dedo.

-Pide que nos traigan un te de jengibre, con dos tazas y azúcar para edulcorarlo.

El hombre que se había inclinado esperando ordenes de la mujer murmuro una expuesta afirmativa y se incorporo,abandonando la estancia en silencio ,cerrando la puerta tras de si con cuidado.

No esperaba mas palabras,al menos hasta que llegase el te,al menos no de su parte. Y aun así el silencio fue roto por una voz femenina,aunque no fuese la propia,que hizo que clavase sus ojos en la figura de la mujer de cabellos verdes y cuerpo cubierto de heridas.

Soltó un suspiro otra vez, después de todo la petición ajena le parecía sumamente estúpida. incorrecta por el contenido de la misma .

-En primer lugar,siendo el detalle menos importante vamos a dejarlo en claro el primero. Ya que os habéis molestado en mantener el protocolo de manera adecuada dejarme haceros una pequeña corrección,después de todo de los errores se aprende. Es su majestad, no señora.

Detalle menor,sin importancia en una audiencia que no era formal,pero que empañaba el buen uso de la reverencia anterior y del saludo que la acompañaba.

-Y ahora pasando a lo importante, vuestra orden de prioridades es incorrecta. Es importante mantenerse a la altura de las circunstancias,pero solo cuando es necesario. Ni es una audiencia formal, no tienes un publico aparte de mi misma con el cual mantener las apariencias, ni vuestro cuerpo esta en optimas condiciones como para preocuparos mas de vuestros ropajes que de las heridas que os cubren y de lo que las mismas implican. Si llego a saber que estabais tan malherida hubiese esperado antes de llamaros.

En esos instantes la puerta fue abierta de nuevo y el soldado que minutos atrás había abandona la estancia se disponía a entrar de nuevo en ella tras haber pedido a alguno de sus sirvientes el te para la soberana. Mas la mujer de cabellos negros le dio el alto con su mano antes de que entrase por completo.

-Tráeme una manta.

La puerta volvió a ser cerrada cuando el hombre volvió al pasillo para cumplir el pedido,y la atención del la mujer desviada por la reciente interrupción volvió a su invitada femenina.

-No necesitáis una chaqueta para cubrir vuestro cuerpo y veros presentable. Necesitas algo para cubrir vuestras heridas y que vuestro cuerpo malherido no se enfrié y acabéis enfermando también,después de todo debéis tener las defensas bajas... Para eso una manta es mucho mas practica y cómoda que una chaqueta,ademas también cumple la función de cubriros el cuerpo si tan incomoda estáis con ello.
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 26, 2016 7:57 pm

Sabía perfectamente que estar a la altura no era, ni de cerca, la realidad de necesidad de cubrirse... Pero estando frente a una Reina, que venía de malas y estaba segura que no le caerían bien, creyó pertinentes acomodar todo como si ella fuera la prioridad. Vamos, como se trataba generalmente a los reyes, todo en pos de su realeza. Le cayó bien que la corrigiera, aunque era un fastidio tener que verse expuesta por algo tan idiota hablaba muy bien de la posición que la magnate manejaba con respecto a ella para con su Reino.

- Lamento el mal uso del termino. -Fue lo primero en decir en voz suave. ¿Y lo siguiente cómo decirlo? De ser por ella hubiese roto la espalda tan recta y habría dejado de medir hasta la cantidad de aire que metía en sus pulmones. También habría agradecido y blanqueado que quería algo para sentirse tibia y que ¡obvio que estaba incómoda! Entrar al recinto de un soberano para algo que mínimo era un llamado de atención se sentía expuesta con sólo las vendas. Pocas cosas le eran menos agradables que sentirse vulnerable y era quisquillosa con su cuerpo en general, pero algo que había aprendido un tanto a los golpes era que cuanto más demostrara que algo le incordiaba más era factible que se convirtiera en un blanco para todos.

Prefirió mejor mantenerse con las palabras mínimas y justas. No sólo era su primera vez frente a alguien de aquel status, sino que su comportamiento podía repercutir en Nowell.

- Agradezco la manta. -Dijo nada más, dispuesta a esperar el té en silencio sin poder evitar sentir ardor en la herida. Cuando la manta llegara podría aflojar la postura y con ello dejar de sentir la tirantes de las costuras. En cuanto saliera del cuarto correría a ver a Albert para pedirle otra revisión y una nueva dosis de calmantes. Los efectos comenzaban a pasar y no podía ser un buen presagio de nada.
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 26, 2016 10:41 pm

El último recuerdo que tenía era estar en la carroza y pedirle al médico que loa tendía que buscara a los muchachos que lo habían acompañado. Para cuando volviò a abrir los ojos, tras quedar inconsciente antes de darse cuenta, se encontró con que estaba en su cuarto en el castillo y que una enfermera estaba retirando unos vendajes sucios de su rostro. Observó a la muchacha con confusión y tardó unos minutos en entender que le hablaba y unos cuantos más en comprender qué le estaba diciendo.
Sacudió la cabeza ante las preguntas de si sentía alguna molestia en el cuerpo o si acaso era alérgico a alguna medicación más fuerte. Al mismo tiempo, respondió algunas pocas preguntas para dejar tranquila a la mujer y se dejó hacer cuando ella le vendó con tela limpia su cabeza explicándole que tenía un corte en la parte de atrás que era mejor cuidar. Había tenido suerte de no desangrarse hasta morir, si no fuera por los dos muchachos que avisaron al puesto él posiblemente hubiera muerto porque los médicos se encontraron desbordados de personas heridas. Ese comentario le recordó que debía buscar a Luka y a Zalanna.
Cuando intentó levantarse, la médica lo regañó gravemente diciendo que debía descansar porque sus heridas no acababan allí. Además de su cabeza herida y el golpe recibido, tenía dos costillas fisuradas que los sanadores apenas habían podido tratar, múltiples cortes en sus brazos, una quemadura sobre un hombro y había respirado demasiado humo por lo que era probable que sufriera de tos ante cualquier estímulo. Tenía que estar en un lugar ventilado, tranquilo y descansar en cama mientras ellos lo atendían y aceleraba con la magia la sanación de su cuerpo.
Aún así, Nowell no sentía dolor y la razón de eso -más allá de su resistencia- era que tenía al menos tres dosis de calmantes encima. Eso no era nada genial, sino algo sumamente peligroso y que le preocupaba porque en un estado así podría lastimarse peor si se mov... Ah, claro, por eso insistía con el reposo pero, por supuesto, él no iba a hacer nada de caso.
Juró y perjuró a la muchacha que se cuidaría y la despidió cuando ella se retiró diciendo que iría a ver a los soldados heridos para chequear su estado. Nowell se aseguró de mantener una mirada convencida en los labios, sonreír con amabilidad y cuando la puerta se cerró contó hasta cincuenta antes de ladearse en la cama y sentarse con cuidado. Una pequeña punzada de dolor molestó en su costado pero no dejó que eso ganara terreno y con un impulso se puso de pie. Era hora de hacer las cosas a su manera.
Su mente tenía algo particular: de vez en cuando dejaba las pesadillas de lado y le daba ideas al muchacho para hacer cuando se despertara. A veces eran cosas tontas como resoluciones de cuentas, ideas para ayudar en tal o cual cosa a la milicia, y otras tantas era más bien personales. Esa vez había recordado exactamente en qué tomo de si biblioteca personal, armada por notas propias encuadernada con el paso del tiempo, estaban los datos de los traficantes que había conocido a lo largo de su vida. Esas notas incluían algunas descripciones físicas de hacía años atrás y signos característicos. Nowell había decidido que alguna vez esa información iba a servirle y... tenía dos personas que la necesitaban por motivos personales; aunque en el caso de Zalanna él era capaz de participar también.
Se entretuvo más de media hora buscando los datos pertinente y pasando algunos a un papel, buscó los nombres que le pasó a Luka la noche anterior y amplió los datos agregando las pocas cosas nuevas que había escuchado de esos hombres en particular. Añadió además a una traficante mujer, poco conocida pero con muchas redes, que trataba con todo tipos de objetos y se encargaba específicamente de drogas. Una vez terminó, guardó esa nota en un cajón y decidió que primero hablaría seriamente con ellos dos antes de compartir esa información.
Cuando terminó, salió de su cuarto y buscó a algún soldado o guardia recién llegado que pudiera informarle respecto al estado del pueblo y se enteró varias cosas, entre ellas: que los incendios fueron apagados, la cantidad de bajas civiles y militares y que las personas que el salvó iban a sobrevivir aunque el alquimista había perdido su pierna atrapada y el mayor de sus hijos tenía los pulmones marcados de por vida por el humo. No volverían a sus vidas normales, pero aún tendrían muchos años de vida por delante.
Aliviado por haber recibido aunque sea una buena noticia, preguntó por el paradero de su majestad a una sirvienta que pasaba por allí y sin dudas le indicó que estaba en la sala de té. Por lo general, la reina ocupaba ese sitio para meditar o tener reuniones, dudó en si ir a por ella o no mientras caminaba hacia allí, con la mirada perdida en el suelo y una rara sensación de miedo creciendo en su interior. Yuuko iba a gritarle y tenía razón, había hecho unas cuantas tonterías y de seguro había cagado más cosas de las que creía. Sin embargo, Nowell no se arrepentía de nada de lo que había hecho.
Soltó un suspiro desganado cuando dobló en el pasillo correcto y dio un sobresalto que le generó un puntada en su costado izquierdo cuando alguien lo tomó del hombro.

—¡Nowell! —lo llamó un soldado que traía entre sus manos una manta.

—Por favor, casi me matas del susto —dijo el consejero en un susurro con una mirada ácida—. ¿No sabes saludar a la gente normalmente?

—Calla y escucha —lo cortó con familiaridad, algo que le parecía amigable y relajaba al muchacho—. Su majestad te está esperando en al sala hace un rato, ¿dónde estabas? ¿No te avisaron? Uno de nuestros compañeros fue a buscarte a tu cuarto hace rato.

Ups, pensó el muchacho sonriendo culpable.

—Salí a dar... una vuelta —se excusó y el soldado suspiró con molestia.

—Acompáñame, su majestad me pidió que le llevara esto.

—¡Ah, yo se lo llevaré! —se ofreció arrebatándole la manta al muchacho con un movimiento rápido—. No querrás estar allí cuando llegue, te lo juro.

El soldado lo miró extrañado pero al final se encogió de hombros, resignado.

—Te daré el crédito por la tarea —le prometió el consejero con un guiño de sus ojos y se adelantó a su camino, dirigiéndose hacia la puerta corrediza que daba a la sala de té.

Se detuvo frente a la entrada y respiró profundamente, fingiendo una sonrisa. Tocó dos veces, como le había estado indicando la soberana todo ese tiempo, y cuando le dieron permiso de entrar ingresó al lugar clavando su mirada en la soberana antes que en nada. Nowell amplió su sonrisa, intentando pareciera natural, y elevó a la altura de su rostro la manta doblada.

—¿Alguien pidió un abrigo? —consultó fingiendo unos ánimos altos.
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 26, 2016 11:07 pm

Luka resopló cuando inició la clase de etiqueta y alivió sus pensamientos imáginandose a los brutos del grupo Celes en aquella sala, con sus torsos al aire, sus músculos desarrollados y sus tatuajes, tomando una taza de té y aprendiendo cómo hablarle a una soberana. Aquello era tan ridículo que le sacó una sonrisa ¿el viejo diciendo "su majestad? no, impagable. Por supuesto que él tampoco haría nada por el estilo. Se mantendría apartado y sería lo suficientemente cordial para no gastar el resto de sus días tras las rejas, pero nada más.

Dejando la etiqueta de lado tenía que darle la razón a la mujer sobre algo: con las heridas que tenía Zalanna una manta sería mejor que un abrigo. No le creía que pidiera una sólo por el bienestar de la muchacha sino al contrario, todo allí dentro era un tema de intereses, de ser cordial, de una imagen amigable, noble y positiva porque así como los demás te veían era como se creía que eras y Lukardia lo sabía mejor que nadie, no por nada adoraba actuar y engañar a las personas tal como Yuuko lo estaba haciendo, los humanos eran unos estúpidos en material de relaciones.

El silencio se instaló en la sala por unos segundos, al menos hasta que la puerta volvió a abrirse y allí, con la cabeza vendada y con algo de rojo, magulladuras y otras cuantas heridas graves, Nowell se apareció como si hubiera vuelto de un día de campo en la playa.

Luka sonrió afilando la mirada y le llamó la atención saludándolo con una mano. Gesticulando primero señaló a Zalanna y a la Reina con el dedo índice y anular de la misma mano, luego esa mano señaló a Nowell y tras eso, también con esa mano, se pasó el dedo pulgar frente a su cuello de un extremo al otro de manera horizontal y , ampliando la sonrisa, elevó ese pulgar en un gesto final, formando en sus labios una palabra muda: "suerte".

Él no quería saber nada de todo lo que fuera a pasar allí de ese momento en adelante.
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Dic 26, 2016 11:44 pm

El silencio reino tras el agradecimiento de la invitada. Un silencio pesado,eterno,incomodo... uno en el que se podían apreciar con claridad cada una de las respiraciones de la sala,como si de iré contenido se tratase. Y todo porque hasta el mas pequeño e insignificante organismo de la sala del te estaba en espera. El te aun no llegaba, la manta tampoco ni el consejero llamado. Y el silencio hacia mas pesada la espera. La espera a que algo sucediese,a que los engranajes que parecían haberse detenido comenzasen a girar una vez mas.

La mujer cerro los ojos con la esperanza de hacer mas llevadero aquel proceso,sin desear realmente iniciar una conversación hasta que no estuviesen frente a ella todas las piezas necesarias para poder entender el porque de todo. Pero la espera fue igual de lenta y pesada,por eso el sonido de la puerta siendo tocada no la sobresalto si no que fue un sonido monótono que se agradeció. Abrió los ojos con calma y le dio a la persona al otro lado de la puerta permiso para entrar ,imaginando que seria el sirviente encargado de llevarles el te quien entraría en la estancia.

Se equivoco.

Su consejero entro al lugar,con su cuerpo visiblemente destrozado, sus palabras queriendo dar a entender que nada fuera de lo usual había ocurrido,y la manta que la mujer había solicitado en sus brazos. La mujer sonrió ,una mueca no divertida si no algo maliciosa,al tiempo que con un elegante movimiento descruzaba sus piernas y se incorporaba. Con elegancia y las ropas impecables,su tomo colgando de su cintura. Sus ojos rojos se clavaron con intensidad en Nowell y en silencio se acerco al hombre,pasando de largo el pequeño taburete donde Zalanna se encontraba, ignorando momentáneamente la presencia de la mujer.

Apenas un paso la separaba del hombre. Con delicadeza y sin romper el silencio tomo la manta de los brazos ajenos, extendiéndola al tiempo que se giraba y se acercaba esta vez sin ignorarla a la mujer de cabellos verdes,depositando la manta sobre sus hombros,agachándose levemente para ello y aprovechando que se encontraba a espaldas a ella.

Volvió a girarse sin decir nada, y volvió a acercarse por segunda vez en poco tiempo al mago frente a ella. Con la distancia siendo escasa,los brazos de la mujer a cada lado de su cuerpo. Abrió las palmas de su mano, amplio su sonrisa. Tomo aire. Estampo la palma de su mano derecha contra a piel de la mejilla de Nowell,haciendo uso de todas sus fuerzas para propinarle dicho bofetón. Un golpe que en el silencio pesado de la estancia resonó con fuerza e incluso creo un pequeño eco. La piel ajena comenzaba a tomar un ligero tono rojizo.

Y volvió a girarse y con pasos lentos recorrer la escasa distancia que la separaba del sofá. Se sentó con elegancia y teniendo en cuenta sus ropajes,sin arrugar los mismos. Volvió a cruzarse de piernas a descansar sus manos sobre su regazo. Se dirigió entonces a los soldados presentes en la sala.

- Fuera. Ahora.

No estaba de humor para dar explicaciones,por muy cortas que fuesen,ni para tener que convencer a nadie de sus ordenes y de sus actos. Sabia que el dejarla con desconocidos no le agradaba a sus hombres y para dejarlos en calma debía añadir una pequeña razón a sus acciones, para cortar así las protestas que de los labios de los suyos comenzaban a aflorar. Esta vez no estaba de humor para ello,simplemente deseaba quedarse con esos tres a solas. Y sus soldados parecieron captarlos pues sin protesta alguna abandonaron el recinto lo mas rápido posible.

La mujer señalo a su derecha,a un hueco en el suelo pegado al sofá donde ella se encontraba. Lo mas alejado que podía de los taburetes de la sala. Un castigo en cierta manera

-Nowell siéntate. Ahora mismo. Y no permito que tomes ni uno solo de los taburetes. Al suelo.

Tono de voz frió,cortante, a pesar de actuar como si el bofetón no hubiese sido propinado su voz no daba pie a la desobediencia ni a la protesta.
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Invitado el Mar Dic 27, 2016 11:14 pm

Giró la cabeza esperando la manta o el té, pero no. Era Nowell, si, con la manta, pero eso ya no era importante. Lo importante era que ahí estaba Nowell, consciente, en peores condiciones de lo que esperaba pero no dejaba de sentir alivio al verle. Era algo que no se esperaba teniendo en cuenta el choque de emociones que tenía desde que se habían separado y la forma en la que las ganas de golpearle por idiota aumentaban con el pasar de los minutos.

Tragó duro; aunque su propia aura había aflojado la tensión no era lo que pasaba en el ambiente general. Si antes ya estaba tenso ahora eso se había multiplicado por mil. En completo silencio siguió con los ojos el recorrido de Yuuko hasta el consejero y hasta ella, perdiéndola a los metros de cercanía donde sólo la siguió por el rabillo sin girar la cabeza. Nada más sentir el peso de la manta en los hombros comenzó a sentir calidez en las heridas, agradeció al momento pero la mezcla de emociones y la tensión le estrangularon la voz dejándola moviendo los labios y un sonido mudo. Con suerte quedaba como tímida que como estúpida y siendo Luka el único que tenía en frente y que él ya la conocía... Bueno, mejor dejarlo así.

Se arrulló en su sitio y, en lo que tardó en sujetar las puntas y ceñirse a la manta, un sonido limpio retumbó en toda la morada. Alzó la cabeza de inmediato girándola en dirección a la entrada, la espalda de la Reina le impedía ver a Nowell, pero se jugaba el cuello a que aquello había sido una cachetada. Atinó a ponerse de pie, pero no logró ni despegarse de la banqueta, un soldado la tomó del hombro fijándola en su posición. Le miró fijo con el ceño fruncido y él le mantuvo la mirada con la misma intensidad o peor. Era hostil y amenazante antes que precavido y de advertencia, le apretó el hombro con disimulo hasta que la Reina giró.

El soldado volvió a su posición y Zalanna se quedó en su sitio, se obligó a quedarse quieta sin demasiadas opciones que barajar que no significaran empeorar el panorama para él.

Clavó la vista en el suelo y apretó las manos bajo la manta, creía recordar a Nowell habla de su Majestad con respeto, orgullo y hasta admiración; pero a ella... Cerró los ojos y contó hasta diez, "No puedes ser objetiva respecto de él." se recordó que su visión y postura sobre las cosas estaba intoxicada. Se lo repitió como mantra hasta que se le pidió a los soldados marchar. Abrió los ojos lentamente y los dejó clavados en el suelo, con el rostro inexpresivo. Ahora la órden a Nowell era sentarse en el suelo como un perro y ella se mantuvo estática como una piedra aunque en sus venas había estallado lava hirviendo. ¿Qué era aquello? ¿Demostrar quién tenía la polla más grande la sala? Jamás entendería cómo funcionaban los esquemas monárquicos, pero no importaba. Si el diálogo no era la primer instancia para resolver un problema, entonces ése era el tablero y debía adaptarse a él.

Se paró, tranquila, corrió la banqueta unos centímetros hacia atrás levantándola un poco con cuidado y apoyándola con el doble. Ahora que tenía suficiente espacio, podía sentarse ella misma en el suelo. Dicho y hecho, acomodó su pantalón, y con movimientos finos se sentó en el piso, cruzando las piernas y manteniendo la manta en su torso. Si la Reina quería un perro en la sala, mínimo tendría dos.
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 28, 2016 12:46 am

Apenas desviando la mirada, Nowell logró captar claramente los movimientos de Luka y se esperó para que ambas mujeres saltaran sobre él para golpearlo o insultarlo en todos los idiomas posibles. Sin embargo, no esas señas lo prepararon para lo que estaba por venir ni lo dejaron más relajado ante el aire tenso del lugar.
Sintió todos sus ojos puestos en él, pero más que nada notó los rojizos de su reina que se clavaban en él con una furia casi helada. Lo sabía, estaba enojada y sabía que tenía sus razones, pero si le dejaba explicarle sinceramente cómo había pasadotodo entonces estaría bien. Abrió sus labios para decir algo cuando la soberana estuvo a unos pasos de él y sintió que los hombros se le ponían duros aunque se relajó un poco al nota que ella tomaba la manta de sus manos.
La siguió con la mirada y entonces recayó en Zalanna, cerca de Luka, que estaba con el torso desnudo., Frunció el entrecejo, confundido y preocupado por ella. ¿Estaba herida? ¿Qué había de Luka? ¿Había pasado algo grave? ¿Les costó mucho llegar hasta allí? Los calmantes le nublaban un poco la mente pero las preguntas comenzaron a aflorar poco a poco, despertándolo a medida que los segundos transcurrían y que su sangre corría con más fuerzas.
Dio medio paso hacia adelante, ignorando a la Reina que se acercaba a él y quiso saber en qué estado estaban los jóvenes. Un golpe que le hizo voltear ligeramente el rostro hacia el lado contrario lo despabiló del todo. Los ojos del Consejero se abrieron de par en par mientras volvía la mirada a su majestad. Sintió una energía extraña recorrerle el cuerpo, algo agarrándose a su corazón y un chispazo negro explotó suavemente a un lado de su rostro mientras él detenía al impulso mágico que estuvo a punto de tomarlo por desprevenido. Por poco y su magia reaccionaba por reflejo.
Apretó los dientes, a pesar de saber que luego de una bofetada debía relajarse, y mantuvo su mirada helada en la espalda de la soberana mientras ella volvía a su sillón. Todos los ojos estaban puestos en él. Enderezó su cabeza, sus manos se volvieron dos puños y elevó un poco el mentón sin importarle el golpe, molestándole más la presencia de otras personas que el hecho de haber sido atacado. Podía aceptar eso si era la forma de su majestad de regañarlo, una cachetada no era nada, pero que hubiera público no le causaba nada de gracia.
Evitó deliberadamente la mirada de todos y dejó que los soldados se fueran. No necesitó voltearse para saber que algo de pena se reflejaba en los uniformados y que incluso algunos pensaban que se lo tenía merecido. Estaba acostumbrado, no era idiota, se había mentalizado para eso: nunca podría cambiar la forma en la que más de la mitad de los servidores de su majestad o su pueblo lo veían. Pero no le importaba, no le molestaba, salvo cuando se sentía tan expuesto como en ese momento. Aquel golpe público había sido innecesario.
Y, como si fuera poco, la reina no se detuvo allí. No, claro que no, ella lo llamó con un tono de frío y con órdenes cortas actuando como si creyera que él iba a hacerle caso como si nada. ¿Qué eran esas órdenes? "Fido, siéntate"; era exactamente lo mismo que como se lo trata a un perro. "Ahora mismo". El Consejero afiló la mirada con frialdad y mantuvo su posición. "Al suelo", podía servirle pero no era un animal.
Lo sabía, posiblemente estaba exagerando un poco, él solía se más apático, se tomaba aquellas cosas con gracia pero el mínimo dolor de su cuerpo, los calmantes, las llamas, el desastre que había visto, la mierda que soportaba todos los días -menor que su vida anterior, claro, pero igual de molesto- y el sentirse rebajado delante de dos personas a quienes quería ayudar no hacías más que ponerlo de mal humor. Apretó más los dientes.
Recordaba haberle dicho a Zalanna palabras bonitas respecto a la monarquía, diciendo que Yuuko era benevolente, amable, una mujer que respetaba a los demás pero ¿qué estaba demostrando ella tratándolo de esa manera? Totalmente lo contrario. ¿Qué buscaba demostrar? No lo entendía. Podía aceptar que estuviera enojada, pero el trato era completamente excesivo. No iba a tolerarlo como si nada.
A punto estuvo de darse la vuelta e irse tan rápido como entró cuando notó que Zalanna, un poco más allá, se ponía de pie. La observó esperando que dijera algo, que hiciera una de sus acciones impulsivas, pero en cambio ella se movió muy suavemente para correr el taburete en donde había estado hacia atrás y sentarse luego sobre el suelo. Nowell se quedó estático viéndola y sus manos se volvieron dos puños tan fuertes que sintió las uñas clavándosele en la piel. No era idiota, sabía lo que estaba haciendo.
Sin decir una palabra se acercó a ella, caminando por la sala sin ver a la soberana y pasó a un lado de Luka dándole una palmada para calmarlo pues lo notó tenso al verle el rostro. Tras eso se acuclilló con cuidado a un lado de Zalanna y la tomó de un brazo por sobre la manda, haciendo una ligera presión antes de mover su cabeza indicando que se levantara.

—Lo siento, Yuuko —le contestó a la mujer sin verla y sin modales—, pero no creo que con dos costillas casi partidas sea lo mejor sentarme —dijo disimulando lo más posible su desagrado y elevando la mirada a ella mientras se ponía de pie—. Si tienes algo que decirme, hazlo. No necesito echarme en el suelo.

Aquel comentario del final, con ese verbo resaltado, quería dejarle en claro que no iba a aceptar sus juegos esa vez. No iba a dar el brazo a torcer tras haberse sentido tan rebajado por ella.
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 28, 2016 3:51 pm

Luka observó la calma de la Reina al levantartse y enfrentar a Nowell con un mal presentimiento que se aferró a su piel. Su instinto nunca se equivocaba y abrió los ojos con sorpresa cuando el recadero recibió la abofetada. Se hizo un silencio molesto mientras la mujer volvía a su asiento y, mientras lo hacía, Lukardia observó el estado del hombre que en esos momentos apretaba los nudillos y de la mujer a la cual uno de los guardias la retenía en su asiento con una mano en el hombro. No tenía mucha idea de lo que había hecho Nowell una vez se habían separado pero se lo veía muy mal y él no era tonto. Las heridas eran comunes entre los que arriesgaban sus vidas y necesitaban ser tratadas.

Por supuesto, no creía que el golpe estaba de más, para terminar con la cabeza vendada y un andar extraño tenía que haberse sido muy estúpido o haber actuado de forma imprudente, os implemente llevar un enfrentamiento para el cual no estaba preparado. Tal vez eso le enseñaría a usar un poco más la cabeza, acomodar las ideas. A Zalanna también le vendría bien la misma medicina.

Pero lo que hizo que volviera la mirada a la mujer fue aquella orden que le indicaba al muchacho sentarse en el suelo, luego de hacer marchar a todos los guardias. Luka la observo con una mirada encolerizada ¡Lo sabía! ¡Todos los nobles eran iguales! personas que sólo se preocupaban por sí mismos, tratando como perros a sus subordinados ¿Qué hacía él allí? Siquiera era originario de ese reino, no tenía nada que agradecer ni tampoco tanda por lo que le agradecieran. Lo único que podría llegar a retenerlo era una recompensa e, incluso así, luego de aquella actitud tan demandante con alguien muy seguramente escupiera en lo que sea que le fuera entregando, alegando que no recibía caridad.

Nowell pasó a su lado y le puso una mano en el hombro, tal vez al notar su cuerpo tenso, su mirada oscura y sus dientes apretados, tratando de callarse la catarata de puntos que quería ponerle a aquella mujer en claro. Eso no iba a calmarlo, mucho menos cuando la que se rebajó al nivel de perro fue Zalanna.

Desde que inició su aventura que con esos dos las cosas estaban mal, ¡pero esto estaba realmente mal! Atentaba contra su manera de pensar, incendiaba su odio hacia las personas con más intensidad.

Sin poder soportarlo se puso de pie, pasó detrás de Nowell hasta donde estaba Zalanna y se acuclilló a su lado. Con una mano tomó la ajena y con la otra el mismo brazo y se levantó, obligándola a ponerse pie.

—Y si puede ser breve, mejor —susurró el joven sumando aquellas palabras a la última frase de Nowell. Al parecer ninguno de ellos tenía algo que hacer allí y si no eran negocios Lukardia no estaba interesado. Al menos ya no.
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Miér Dic 28, 2016 6:47 pm

Suspiro y cerro los ojos,llevándose una mano a la sien y masajeandosela suavemente. Tras propinarle la bofetada a Nowell su mal humor comenzaba a desaparecer,poco a poco pero de manera progresiva. Ahora tras el actuar de los tres que se encontraban frente a ella en la sala el mismo no hacia mas que volver. Porque no estaban entendiendo nada,absolutamente nada,sobre su actuar. Estaba acostumbrada a que sus palabras y actos no se entendiesen ,que mas de uno no se percatase del porque de los mismos hasta pasado un tiempo, y precisamente por eso aquella situación no era extraña.Y al no ser extraña no debería ser problemática. Pero lo era,porque estaba irritada de antemano, y eso le hacia que aquello no pasase por alto para ella por mas usual que fuese. Y porque era Nowell el que no le entendía, una de las personas mas cercanas a ella... y parecía que no le conocía en lo absoluto.

Al menos no tuvo que pedirle a la mujer de cabellos verdes que se  levantase del suelo,pues ella no tenia razón para estar en el mismo, pues los dos hombres la habían levantado. Todo un gesto,no sabia si de caballerosidad,preocupación o apoyo mutuo, o puede que de todo un poco. Algo bueno podría surgir de todo aquello. Pero no en esos instantes.

-La cuestión no es que te eches en el suelo,la cuestión es que no quiero que te sientes cómodamente mientras me das una explicación a tus acciones,por lo cual suelo o permanecer de pie ambos son igual de validos. Lo que quiero es que sientas la misma incomodidad que sentí yo ante esa carta tan ambigua y preocupante  que recibí de tu parte hace días. Cuando crea que es suficiente y que ya te has puesto en mi lugar aunque sea durante un instante, entonces  puedes tomar asiento donde mas te plaza. Por el momento o de pie o sentado en el suelo. Y vosotros dos,invitados, no deberíais tomar acciones precipitadas cuando no sabéis nada sobre la situación que os rodea... puede que ese sea el motivo por el cual habéis acabado de esta manera.

Y no se refería solo a que los tres estuviesen en esos momentos en su presencia ,si no a que tuviesen sus cuerpos cubiertos tan visiblemente maltratados. En cuanto esa conversación acabase pensaba pedir un parte medico de los tres y dejarles descansar el tiempo que los doctores creyeran oportuno. Los ataría a la cama de ser preciso si  cometían la estupidez de levantarse de la misma antes de tiempo, un error muy común en la juventud de hoy en día al parecer.

Movió sus labios con la intención de pronunciar mas palabras,mas el sonido de la puerta siendo tocada llamo su atención. Permitió el paso de la persona que tocaba, y una de sus sirvientas,la que usualmente le servia en dicha sala, abrió la puerta con su mano libre,teniendo la bandeja con las bebidas solicitadas en la mano. Agarro la bandeja con ambas manos antes de hacer una ligera reverencia y acercarse hacia la pequeña mesita situada  a un lado del sofá que ocupaba la soberana. Se inclino para depositar en el mueble primero ambas tazas de porcelana,de color blanco con detalles de distintos tonos de azul en su parte baja. Simulando las olas del mar,el cielo lleno de nubes.Los platos sobre los que descansaban completamente azules.Un pequeño recipiente totalmente blanco fue depositado junto a las mismas,lleno de azúcar. La tetera,de igual decoración que las tazas fue tomada por una de las manos de la mujer,la bandeja la sujete con habilidad con su brazo flexionado,contra su propio cuerpo,para así quedar ambas manos libres y así poder servir el te. Pero la soberana le detuvo antes de dicha acción con un movimiento de su mano,le agradeció el servicio y le indico que ya podía abandonar la estancia. Espero a que la puerta fuese cerrada de nuevo y fue la misma reina quien en silencio vertió el contenido en ambas tazas, con su correspondiente azúcar. Se levanto,tomo ambos recipientes cada uno en una mano y se acerco aun en silencio a las tres figuras frente a ella. Una de ellas se la tendió a Zalanna, instándola casi obligandola a tomarla,lo mismo hizo con la otra pero otorgándosela a su consejero.

-No descuidéis las heridas, ni dejéis que vuestros cuerpos se enfríen. Después de todo aun no sabéis el tiempo que permaneceréis en esta sala ,es mejor prevenir que lamentar.

Antes de alejarse poso su pálida mano en la frente de su consejero, examinando la temperatura corporal del mismo. No tenia fiebre,al menos no aun o ya se había pasado la misma, por lo cual podía darse el lujo de conversar con el sin temor a que su conciencia se desvaneciera por completo.

Se dio la vuelta y se encamino una vez mas al sillón,mas antes de cruzar sus piernas metido una de sus manos dentro de las anchas mangas del vestido, donde usualmente tenia pequeños bolsillo cosidos . Saco del mismo un pequeño vote de cristal tintado en blanco, un vulnerary que siempre cargaba con ella, y se inclino aun estando sentada para depositarlo sobre la mesita. Al lado del azúcar. Fue entonces cuando se irguió de nuevo y volvió a cruzarse de piernas con elegancia.

- Esto no sera breve ni rápido, pero tampoco lento. Tomaremos el tiempo necesario para tratar este asunto. Después de todo si las cosas no son tratadas como corresponde surgen los malentendidos . Y no quiero malentender nada. Si veis que el dolor es insoportable y lo necesitáis sois libres de tomar ese brebaje,si no es suficiente dejaremos esta conversación para mas tarde. Siempre y cuando sepa que realmente necesitáis atención medica y no estáis intentando huir de lo inevitable. Por otra parte vosotros invitados podéis tomar asiento,o permanecer así poco importa ahora. Pero como vuestros cuerpos sufran alguna recaída o vuestras heridas se abran una vez mas por alguna imprudencia cometida por el orgullo o el deber iréis derechos a la enfermería , y os juro que no os veréis lo unos a los otros hasta que vuestros cuerpos estén en perfecto estado. Lo cual al parecer tardara un tiempo.

Paseo su vista por las tres figuras,sin detenerse mucho en ninguna de ellas. Seria mejor ir comenzado.

- Están presentes las tres figuras principales de esta historia, los preparativos han sido realizados y los soldados se han ido,por lo cual podemos hablar sin oídos a los que poco y nada les importan los temas a tratar aquí... Solo quedan un par de cosas que hacer antes de daros la palabra... Agradeceros por tomar parte en la defensa del puerto y felicitaros. Habéis echo un gran trabajo. Aunque vuestros cuerpos demuestran que no el suficiente. No se si os falta fuerza, habilidad, prudencia, experiencia o un poco de todo... Pero esta claro que algo os falta , cuando os calméis reflexionar sobre vuestras acciones en el campo de batalla,intentar encontrar ese pequeño fallo... para que del próximo enfrentamiento podáis salir con menos heridas en vuestros cuerpos y en vuestras almas. Y en segundo lugar...

Se levanto ,de nuevo,otra vez. Y se acerco otra vez hacia Nowell. Con suavidad poso su mano en la mejilla que instantes atrás había golpeado,y la acaricio con cuidado casi de forma maternal,sin desear maltratar mas ese trozo de piel ajena. Porque no era necesario maltratarlo mas.

-Nowell... Sabes porque te he golpeado? Eres inteligente, astuto y leal, incluso eres consciente de tu entorno y de lo que te rodea algo que no es fácil... Pero también eres joven e impulsivo, y llevas pocos años navegando en el mundo que a ti y a mi nos rodea, por lo que es normal que en ocasiones te falte experiencia y aunque creas ser consciente de todo... no lo eres. Te has ganado ese golpe no por lo que has echo, no has echo nada malo que merezca ni esto ni arrepentimiento de su parte. Has sido golpeado por la manera en la que has echo las cosas y las consecuencias que ello puede traer para ti...de las cuales has demostrado no ser consciente.  Y sabes porque te e golpeado frente a esos hombres? Porque eres tu. Eres mi favorito,mi protegido y no hay nadie en este castillo que no lo sepa... y por eso mismo no puedo perdonarte un error que no perdonaría a otros. Es mi deber aun incluso dentro de la desigualdad el tratar a todos por igual si no quiero que dichas preferencias se conviertan en un arma en mi contra,pero sobretodo en la tuya. Dime,eres realmente consciente de tu propia posición? De la mía? Sabes  porque tus acciones correctas han sido echas de manera incorrecta? Es una pregunta sencilla... puedes verlo ?

Las palabras eran serias,mas no eran frías como antes ni estaban cargadas de ira. Eran serias pero suaves,serenas,pues la calma y la serenidad intentaban poco a poco apoderarse de la monarca y pasar a través de la ira. Poco a poco ,con deseo de victoria.

- Te dije que te escucharía y lo haré,escuchare tu relato y el de nuestros invitados. Pues deseo conocer todos los puntos de vista y todas las opiniones para saber la verdad. Pero ese golpe te lo merecías y ni una palabra tuya iba a librarte de ello, ahora que ya has recibido aquello que esperaba por ti tienes mas libertad para contar todo lo que necesite ser contado,y todo lo que tu veas que necesitas soltar... Por eso no te preocupes si no puedes verlo, cuando acabe la conversación puede que lo veas... Por eso ahora dime... desde el principio y sin omitir detalle... Que ha pasado?
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 28, 2016 10:59 pm

Antes de siquiera poder darse cuenta, Luka estaba de pie del otro lado de Zalanna e hizo lo mismo que él: levantarla del suelo. Uniendo el impulso de ambos pusieron a la manakete de pie y el mensajero la soltó para que ella pudiera acomodarse la manta bien sobre sus hombros. Nowell tenía que admitir que a una parte muy dentro de él le hubiera gustado verla sin la manta. ¡Pero esas no eran cosas para estar pensando en ese momento! Agradecía que su rostro implacable no mostrara ninguno de esos sentimientos.
Asintió una vez al escuchar las palabras de Luka y se preparó mentalmente para un largo discurso de parte de la reina. En algunas ocasiones ella le resultaba muy fácil de leer y en otras, como esa vez, se le complicaba mucho intentar entender qué era lo que su majestad quería hacer o decir con cada una de sus acciones y temía por una mala reacción en conjunto como la de recién. Nowell no era tan tonto como para creer que la tensión de sus compañeros se debía a otra cosa que no fueran las acciones recientes de la reina, muy fuera de lugar para quien lo viera desde afuera y bastante dolorosas para él que la conocía.
Fue entonces cuando la soberana explicó la última frase que había dicho, diciendo que simplemente no quería que estuviera cómodo para que sintiera lo mismo que ella al recibir su carta. Los dientes del muchacho rechinaron un poco por la fuerza en que los apretó y debió recordarse que debía mantenerse impasible para no mostrar sus sentimientos o para no soltarle en la cara que si eso había querido decir entonces hubiera hecho dos cosas: uno, ser más clara; dos, no decir esa frase con ese tono de adiestrador de perros de ataque. No le había gustado en absoluto y estaba seguro de que el dolor de sus cuerpo, las heridas y todo lo que lo desbordaba no se comparaba en nada con la molestia o incomodidad de la reina por una carta.
Afiló un poco la mirada, sólo un gesto casi imperceptible, y se mantuvo de pie sin decir una palabra. Al poco rato apareció él servicio de té y el ambiente cambió apenas un poco mientras servían. Nowell no prestó atención a eso sino que en cambio se ocupó en ver el estado de Zalanna y Luka, estaba seguro de que había notado en la muchacha un vendaje pero el zorro se veía excepcionalmente bien. Se alegraba de saber que ambos estaban en pie, aunque uno más sano que el otro.
Mientras todo eso pasaba, deliberadamente tomó una de las manos de Zalanna y la sostuvo con firmeza. No sabía por qué pero sostener su mano de pronto lo calmó un poco. Tenía que pensar un poco, respirar profundo, él los había llamado hasta allí para ver el estado en que estaban y pasarle algo de información a Luka. Había pedido por Zalanna porque quería hablar con ella, contarle muchas cosas, hablar de tantas otras...
Para cuando volvió la mirada, Yuuko lo obligó a tomar una taza de té que él no quería y en cuanto se retiró la dejó a un lado. No deseaba tomar nada, aún tenía el estómago revuelto y algunas partes de su piel ardía en algunos puntos. SIn embargo, lo sorprendió que ella le tocara la frente y le produjo un escalofrío la piel fría dela mujer. A pesare de que una parte de él quería apartarla, se aguantó.
Lo que siguió a todo eso fue la preocupación en voz alta de la reina y el permiso de hablar tranquilos ahora que los soldados no estaban presentes. Lo único que Nowell rescató de todo eso fue el agradecimiento y felicitación hacia sus compañeros, aunque no pudo saber como ellos dos se tomarían ese tipo de cosas. Por si acaso, temiendo que se sintiera lastimada, acarició disimuladamente con su pulgar el dorso de la mano de Zalana.
Una vez más Yuuko se acercó a él y le rozó el golpe que le había dado para luego darle la explicación de este, la realidad es que la mitad de edad cosas se las había imaginado pero creía que después de casi tres años a su servicio algunas cosas podían quedar entre ellos o que la menos no sería necesario hacerlo delante de las personas que a él le importaban. resopló con cierta gracia al escuchar sus preguntas. ¿De verdad le estaba preguntando eso? Cada maldito día era consciente de su estúpida posición y lo odiaba más, más allá de la influencia de esa maldita magia que había aprendido a usar por el bien de ella, tenía cada día el recordatorio de dónde estaba y de cómo su posición no era la que los demás querían. Comenzaba a hartarse de eso y su cansancio no estaba ayudando.

—Te daré la versión resumida, no necesitas tantos detalles —porfió el muchacho yendo directo al grano y adelantándose medio paso—. Luka y Zalanna llegaron desde Begnion en uno de los barcos de salvamento porque el sitio fue atacado por emergidos, por un error de los malditos discriminadores que veían con ellos los dos terminaron encerrados en una de las presiones de la ciudad —continuó sin tocar el tema de la daga pues también había sido una confusión—. De casualidad me enteré que estaban allí y al escuchar su historia decidí tomarlos bajo mi custodia y sacarlos pues la investigación llevaría mucho tiempo a los militares y si se puede resolver más rápido, mejor.

Tragó saliva e infló el pecho mientras tomaba aire antes de exhalar con fuerza y volver a respirar.

—Tras eso, al notar que estaban heridos, los llevé con la sanadora Anna y ella los atendió. Pueda darte un parte de su estado de ayer si quieres —añadió con un gesto amable de su mano, intentando suavizar sus palabras con eso ya que eran directas y sin rodeos. Quería terminar esa reunión cuanto antes—. Decidí quedarme la noche pasada por si ellos se sentían mal y mi carta fue porque sé lo que los malditos imbéciles que me odian pueden decir de mi ya que di por sentado que ellos trabajan bajo mi comando. No, lo sé, no es así pero lo hice para adelantar pasos.

Con una rotación de hombros intentó aflojar la tensión que estaba acumulando.

—Como sabrás, esta mañana nos atacaron los emergidos —continuó porque no iba a contarle la parte personal de la historia—, decidí llevarlos a una zona de civiles para que estuvieran protegidos. En el camino noté que una casa se incendiaba, las de un alquimista, y fui a ayudar. El resto, ya lo sabes.

Con un carraspeo Nowell terminó su relato pero antes de que alguien dijera nada elevó un dedo para hacer una acotación.

—La razón por la que pedí que los trajeran es que tengo asuntos personales que hablar con ellos y no tengo por qué divulgarlos —finalizó sin dar el brazo a torcer en ese aspecto. Eso es todo, ni más, ni menos.
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 29, 2016 8:32 pm

Se quedó prendida en los ojos de Nowell cuando le indicó que se pusiera de pie, el poco tiempo que tardó en procesarlo Luka se había acuclillado frente a ella para acompañarla (obligarla casi) a levantarse. Se le formó un nudo en la garganta por el gesto de los dos, Luka le sorprendía de sobremanera debía admitir, ambos estaban mejorando su humor.

Aunque entendía el razonamiento expuesto por la Reina, sentía que no lo compartiría jamás. Comprendía desde qué dirección habían sido cada una de sus acciones y podía imaginar, más no negaba que su situación era compleja, que mucho debía ser manipulación del entorno para evitar efectos colaterales pero no lograba empatizar. Al oír el análisis sobre su impulsividad e imprudencia, la piel se le erizó entre la bronca y la impotencia, a sabiendas que aquello era tal cual lo sabía descrito la mujer. Era un método de acción que jamás le había molestado, el no vincularse a las cosas ni personas hacía sencillo el ignorar las consecuencias. Pero en el último tiempo las cosas se habían puesto un poco de cabeza...

Sentir la mano de Nowell fue como agua fresca para el incendio propagado en su interior. Correspondió el agarre y se dejó acariciar. No podía permitirse darle más problemas a él... Ni a Luka. Los ojos que ahora estaban clavados en las manos juntas revolotearon entre él y el bandido, deteniéndose unos segundos en cada uno antes de acabar mirando a la Yuuko. El miedo se encargó de recordarle la razón por la cual había marchado de su hogar, tomando distancia de su propio padre , mientras la razón le recordaba que era su misma personalidad la que era un potencial peligro para la vida de ellos. Tragó duro con la distancia tan escasa entre él y la Reina, la tensión le recorrió todos los músculos pero se gritó a sí misma, por dentro, que era estúpido e infantil; no sólo carecía de lógica, sino que ellos tenían una relación mucho más formada y profunda con la que no podía compararse.

Awka explicó todo por encima, notó de inmediato que se mencionó a sí mismo como eje de todas las acciones perjudiciales. Con eso terminó de cerrar la decisión que poco a poco se había cocinado en ella. Sonrió resignada, tendría que adaptarse un tiempo a las normas del lugar para poder desaparecer tranquila. Sería un buen tiempo para curar las heridas y cerrar los temas pendientes con Nowell.

- Su majestad, -Habló con vos suave, en un claro pedido de permiso para tomar la palabra.- Creo pertinente aclarar algunos detalles de los hechos. -Giró el cuerpo hacia ella para poder hablar de frente como correspondía, sin soltar al castaño ni descuidar la manta.- La razón por la que fuimos apresados en el puerto fue por desenvainar un arma, fue mi movimiento y se debió lisa y llanamente estupidez. Luka me había prestado una daga para poder defenderme en el ataque de Emergidos en Begnion y aún la tenía al bajar del barco, como se suponía que en el muelle sería la despedida, al pasar la revisión me apuré a alcanzársela... -Se tomó un momento para respirar antes de seguir.- Es comprensible que me apresaran, no sólo tenía algo peligroso en la mano sino que desperté el pánico en la pobre gente que desembarcaba con nosotros... Pero Luka fue golpeado y apresado sólo por su raza. En la celda recordé que Nowell mencionó trabajar para la corona y empecé a gritar y armar un escándalo pidiendo por él; no me interesaba salir, pero sí que sacaran a Luka de allí. -

El sólo recordarlo verle con la cabeza sangrar le irritaba, siquiera sabía si esos soldados de Begnion habían tenido algún tipo de represalia por su accionar. Pero aquel no era el momento para preguntar ni averiguar. Apretó un poco más la mano de Nowell buscando calmarse. Funcionó sin demora.

- Al ataque de los Emergidos no hay mucho que agregar, nos despertamos con esa noticia... Por supuesto no me lancé a una casa en llamas, pero siendo que comencé a enfrentar la situación con un palo y en pijama puedo decir ¡estoy viva y eso es muy importante! -Se rió. Recordó donde estaba, lo serio del asunto y bajó la cabeza un momento.- Lo siento. -Se aclaró la voz antes de seguir.- Desde ya agradezco que nos permita tratar las heridas, quedo a la entera disposición de su justicia, entiendo que se deba investigación a mi caso por lo sucedido en el puerto como todo proceso natural y no quiero perjudicar a Nowell por algo en lo que actuó apurado y presionado por mi culpa. -Asumió que el cautiverio no sería duro, la milicia de Durban parecía distar mucho de la de Begnion y era lo justo que se le procesara para aclarar las cosas de manera de legal. Aparte le serviría para empezar a acostumbrarse nuevamente a estar sola y ejercitar la distancia de los chicos que, por h o por b, en esas últimas tres semanas había sido muy cercana. Sopesó si tenía algo más que añadir, al no hallar nada simplemente sonrió.- Es todo, gracias. Si hay algo que quiera preguntar de forma puntual, responderé... -
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 29, 2016 9:05 pm

Ah, la realeza. Cre´ñia ya haberlo mencionado en su propia mente pero era una posición que detestaba. Se tenía que actuar, mentir y por sobre todo pensar las acciones con sumo detalle solamente para dar una impresión a los que la rodeaban. El resultado era mantener la posición social y el respeto a la corona y por eso habían golpeado a Nowell y lo habían tratado como a un perro, pero todo escondía una verdadera preocupación, porque aquella mujer realmente estaba preocupado por su subordinado, quería que aprendiera que no podía preocupar a los demás con cartas ambíguas, que tenía que cuidarse a sí mismo y no aparecerse con esas heridas. Lo felicitaba por lo realizado pero si algo le pasara la mujer seguramente se sentiría devastada.

¡JA! Como si fuera a creer algo como eso.

Para colmo, había algunas cosas con las que no estaba de acuerdo con la mujer. Si Luka usara el mismo método de "quiero que te sientas igual que yo" entonces tendría que poner a Nowell y a Zalanna en medio del desierto de Grann sin comida ni agua, tal vez eso serviría para que los dos entendieran la situación de mierda que estaba pasando. Por otro lado, habría cambiado el "eres joven e impulsivo" por un más apropiado "Eres un estúpido infantil descerebrado, coño." pero él no era nadie para corregir a su majestad en cuanto a términos.

Luego vinieron las explicaciones. Mientras Nowell daba su parte informativo el muchacho volvió al lado de la sala en la cual antes se había sentado pero esta vez, aun reticente a hacer algo de lo que Yuuko quisiera, se quedó parado mientras apoyaba su espalda contra la pared, cruzando sus brazos. Escuchó en silencio el resumen de la historia y luego el agregado de Zalanna. Ante la mención de su raza afiló la mirada, observándola con reproche. No era algo que tuviera que ir divulgando así como así, después de todo él estaba orgulloso de ser un marcado, pero hubiera deseado no serlo en muchos sentidos.

Soltó un suspiro sin poder hacer nada al respecto y cuando las miradas fueron hacia él, que no había hablado aún, se encogió de hombro e hizo un ademán con una de sus manos, dejando en claro que aquella había sido toda la historia y que no tenía nada más que agregar de su parte.
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Vie Dic 30, 2016 12:31 am

Que no necesitaba tantos detalles? No sabia si era producto de las heridas o de la compañía pero su consejero estaba demostrando tener una inteligencia inferior a la que su reina sabia que poseía. Y también una actitud que lejos de mostrar con ella la confianza mutua que poseían demostraba una frialdad e ira impropia en el. Casi destilaba odio. Y aquello ni agradaba a la soberana ni ayudaba a aplacar su propia ira y mal humor. Porque una cosa era no llegar a conocer a fondo a una persona,que esta guardase para si misma algunas partes de su ser que le conferían cierta intimidad a su persona, y otra muy distinta sentir con claridad que de la noche a la mañana trataba con una persona totalmente distinta a la conocida. Y aquello no se justificaba con nada.

No importaban los detalles? Eran los detalles los que poseían la verdad, los que por mas pequeños e insignificantes que parecieran te daban la luz necesaria para entenderlo todo con claridad. Sin dar lugar a malentendidos. Acaso su consejero prefería arriesgarse a que su reina malentendiera mas lo ocurrido solo para ahorrarse cuatro palabras que apenas consumirían de su tiempo y saliva? No. Definitivamente no lo recordaba tan estúpido e irresponsable,y eso que los días que llevaban separados se podían contar con los dedos de una sola mano.

Ademas no era un detalle lo que el consejero omitía en su relato,si no el motivo que lo había echo actuar de forma equivocada y ganarse un bofetón de la soberana. Habia detalles mucho mas relevantes que si habían sido relatados.

-Los como tu les llamas malditos imbéciles que te odian no son tantos como te crees, solo hacen mucho ruido. Tienes menos enemigos de los que te crees y mas aliados de los que piensas. Ademas el termino correcto seria pobres e ingenuos ciegos que aun no se han percatado de que el mundo cambia y nuestro país con el. Pero eso ahora no importa. Sabes que es lo que llego a mis oídos? Que dos individuos habían sido detenidos por posesión ilegal de armas y que ambos eran subordinados del consejero real. Y porque llego rápidamente a mis oídos pude restarle importancia actuando con indiferencia y comunicando de manera casual que los permisos se andan tramitando. Pero yo se que no tienes subordinados y porque lo se también se que lo que has echo a sido usar tu puesto e influencia para encubrir una de nuestras leyes mas vigiladas.

Cerro los ojos ,tomo aire un momento y cuando los abrió clavo sus ojos en Nowell una vez mas, una mirada seria. Estricta. Porque era consciente de que todo había salido bien. Y también era consciente de lo cerca que había estado todo de salir mal. Y aun así el joven frente a ella lo consideraba un detalle omitible. En esos momentos la otra mujer de la sala que había completado el relato del joven parecía ser o el mas consciente o el mas inteligente del lugar.

-Te das cuenta de que si no llego a estar yo en palacio a mi vuelta habría recibido las noticias de que el consejero real a abusado de su poder para encubrir a dos criminales. Por no decir lo probable que hubiese sido que los considerasen piratas, y no, no por tu pasado, pero el mismo no hubiese echo mas que empeorar la noticia

Lo corto antes de que pudiera hacer mención del mismo.El pasado de Nowell era importante,pues era lo que lo había formado,mas en esos momentos su pasado no tenia nada que ver con dicho asunto.

-Si no porque en la mayoría de los casos de gente con posesión de armas de manera ilegal que se encuentran en esta isla son piratas. Es simple estadística. Ademas... no hubiesen necesitado odiarte para darte esa noticia. Hubiese sido suficiente con que hubiesen apreciado la situación desde fuera,desde un punto de vista distinto al tuyo... No todo en este mundo gira entorno al odio. A pesar de que no lo creas a veces los problemas tienen un origen tan simple como el de un malentendido. Un punto de vista diferente al propio... Ahora,eres mas consciente de lo que podía haber acarreado eso que tu llamas detalle?

Dejo de centrar su atención en Nowell unos momentos,no quería una respuesta inmediata de su parte si no quería que por una vez desde que había pisado dicho lugar reflexionase las cosas de la manera adecuada y que recuperase algo de su ser en el proceso. Dirigió su vista a Zalanna, después de todo la mujer había completado el relato del hombre y había dicho un par de cosas que habían preocupado a la reina. Cabos que no podía dejar sueltos y que podían acarrear mas consecuencias de las que a simple vista parecían.

- Fue una estupidez tienes razón en ello, pero mas que el acto en si de desenvainar dicho arma lo cual sigue siendo incorrecto,la estupidez fue el viajar a un país sin conocer las leyes del mismo. El desconocimiento no te libre del castigo,y en el mismo instante en el que pisas un territorio estas atado a las leyes del mismo. Ten eso en cuenta en un futuro.

Y hablando de leyes allí estaba el asunto mas preocupante de todo lo escuchado en el relato hasta el momento. Dirigió su mirada a Lukardia,apoyado en una pared y sin mencionar palabra. Estaba bien si no consideraba oportuno añadir nada mas al relato. Lo observo con atención unos instantes.

-Estas seguro de que te apresaron y golpearon por tu raza y no por algún otro motivo?

Después de todo bien podría haber sido un castigo otorgado por la posesión ilegal de armas al ser el que recibiría la daga  sacada por la mujer. Pero si realmente era por su raza,la cual a la reina no le importaba lo mas mínimo, entonces era un asunto que si debía ser tratado. Después de todo en su territorio el discriminar a otro por su raza era delito,y el golpear a alguien solo por ello era un delito aun mas grave.

-Nowell sabes quienes fueron aquellos que apresaron y golpearon a Lukardia? Habéis dicho que llegasteis a la isla con los refugiados de Begnion, necesito saber si fueron hombre de Begnion o de Durban los que realizaron tal acto y si recibieron el castigo pertinente por romper nuestras leyes.

Si fueron hombres de Durban era todo mas sencillo, al menos en lo que a castigo se refería. Si por el contrario eran hombres de Begnion,y mas aun de a milicia, por una parte de alegraba de que no fueran sus hombres quienes realizasen un acto tan vil. Mas por el otro lado el castigar a soldados de otro país podría traerles problemas con dicho ejercito. Porque si,iban a ser castigados si era necesario. Después de todo no se retractaba de sus palabras ,una vez se pisaba un país uno estaba atado a las leyes del mismo. Y conociendolas o no debia cumplirlas.
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Dark Sage

Cargo :
Reina de las Islas de Durban

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

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Tomo de Worm [3]
Vulnerary [2]
Vulnerary [3]
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Invitado el Vie Dic 30, 2016 4:21 am

Por respeto no quiso interrumpir a la dama que dio un discurso digno de una persona que había nacido entre diamantes, pero con los últimos comentarios Luka ya no podía estarse callado. Si Nowell o Zalanna querían acotar algo lo harían después de él. Ya no podía actuar tranquilidad en esa situación, ya no podía dejar que los demás lideraran porque, a su parecer, allí había muchas cosas mal, muchísimas, y todo iba de un malentendido al siguiente. Por aquella falta de practicidad era que odiaba a todos los nobles.

—Si me permiten interrumpir, y sé que no les agradarán mis palabras... —Carraspeó, se separó de la pared, dejando ambos brazos al costado del cuerpo, una mirada seria y, tras llamar la atención de los presentes, puso una de sus manos en su cadera y dejó reposar el peso en una pierna.

—Lucky y yo tuvimos que huir de Begnion debido a un ataque de los emergidos. Emergidos que muy posiblemente sean los mismos que atacaron su puerto. ¿Usted piensa que tuvimos tiempo de leer rigurosamente las reglas de un país vecino? ¿Qué queremos estar aquí en este momento? Pues déjeme darle un dato extra a la aventura: no estamos de vacaciones. Hicimos lo que teníamos que hacer para sobrevivir y nada más. Una cosa desencadenó la otra en una línea de sucesos desafortunados.

Hizo una pausa. Bien, ya lo había dicho. No quería estar allí, ni en una isla, ni en la sala de té de un noble. Él pertenecía a los barrios más bajos de Begnion y se enorgullecía de eso. Allí simplemente se encontraba atrapado como en un zoológico. Levantó un dedo, callando las posibles interrupciones, no iba a dar tregua en todas las palabras que había estado guardando y quería vomitar.

—Si tan sabia es de las situaciones internacionales entonces tiene que saber dos cosas: La primera es que Begnion es un nido de ratas de la cual el noventa por ciento de la población es discriminatoria. He nacido y vivido allí como un marcado, un golpe no me representa más molestia que una raspadura en una rodilla. Aprendí a vivir con ello y creo que no es el problema más grande que estamos pasando aquí considerando que un montón de muertos vivientes casi toman su ciudad, con algo tan grande incluso la estupidez de Nowell debería dejarse para más adelante.

El joven sabía que las prioridades de los nobles estaban bastante torcida, pero esto era el colmo de los colmos. Mientras aquella mujer estaba tomando el té en su sillón de cuero él había visto a los refugiados, a los soldados trabajando y a las personas que daban su vida para salvar a sus esposas y sus niños. Pero ¿qué esperaba? los nobles eran todos iguales.
Elevó un dedo más para marcar el segundo punto que dejaba pendiente.

—El barco venía de Begnion donde es necesario que se porten armas para sobrevivir. ¿qué se puede esperar de un montón de personas que escapaban un ataque? Es cierto que un país pacífico no debería tener la necesidad de usar armas pero en estos momentos, donde los emergidos y los conflictos entre países son el pan de cada día, el que cada persona no sepa defenderse sólo los pone más en peligro para protegerse ellos mismos y a los que ama —Cambió el peso de una pierna a la otra—. No digo que esté equivocada, sólo que un arma no es algo malo, el malvado es quien la usa y para qué fines. Pero dejando ese tema que no me importa a un lado...

No iba a darle tiempo a acotar nada a ninguno de los presentes y le importaba un rábano si acababa en prisión por exponer sus propios ideales pero ya no podía aguantarse. No quería que la Reina dijera nada en su contra tampoco después de todo no iba a hacerlo cambiar de opinión y, muy posiblemente, la de ella tampoco cambiara. No le importaba si no lo hacía, él solamente quería sacarse de su pecho ese peso de tener las palabras y opiniones atragantadas en su boca. Él era alguien que decía lo que pensaba y todo ese silencio lo había vuelto loco.

—... Todos estamos cansados, Zalanna y Nowell están gravemente heridos y el ajetreo por el que acabamos de pasar nos pone a todos de mal humor. Así no se puede tener una conversación decente ¿no lo cree? —Hizo un ademán con la mano, mostrando una pícara sonrisa—. Propongo poner esta charla en pausa, enviar a los tórtolos a la enfermería y a usted seguramente la esperan muchísimos mensajeros y generales que desean ansiosamente darle informes de lo ocurrido en su país, que estoy muy seguro que al final del día es su principal prioridad. Si retrasa aquello posiblemente no duerma y nadie quiere que una bella persona como usted se estrese por nimiedades como esta.

Claro que el plan secreto de Luka al marcharse de allí era irse muy muy muy lejos y no volver a ver aquella sala nunca más en su vida. No porque Yuuko le cayera de malas o porque lo que hubiera dicho le pareciera peligroso para su libertad u ofensivo. La reina tenía sus razones, como todos, y él no pertenecía allí. Quería ponerse cuanto antes a buscar a las personas que el recadero le había nombrado y tal vez, con suerte, encontrara lo que estaba buscando en poco tiempo, o al menos una pista.

—Por supuesto, la sabiduría es suya —la alagó al final para no desatar una ira indeseada con una sonrisa agradable—. Pero tome en cuenta mi humilde recomendación, por favor.
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

Mensaje por Invitado el Vie Dic 30, 2016 5:31 pm

Escuchó en silencio todo lo que la reina tenía para decir mientras unas manchas negras iban y venían por su mirada. Sintió que su cuerpo se ponía un tanto más frío y necesitó respirar profundo unas cuentas veces y darle un par de apretoncitos a la mano de Zalanna para poder mantenerse en pie. Estaba seguro de que los calmantes harían efecto durante más tiempo pero hacía mucho que no tomaba tantos juntos, ¿sería acaso que eso estaba provocándole un efecto secundario? No pudo pensar mucho al respecto, Yuuko le había hecho una pregunta.
Volvió la mirada a ella pero antes de que pudiera responder Luka se adelantó y comenzó a decir todo aquello que parecía haber estado guardando durante todo el tiempo que la charla que se mantuvo callado. Observó al joven branded con los ojos llenos de sorpresa y poco a poco en su boca se empezó a formar una sonrisa. ¿La razón? Luka estaba diciendo casi todo lo que él mismo iba a decir, tal vez no con ese tono o con esas palabras, pero era casi todo exacto a lo que pensaba.
No era tiempo de estar discutiendo esa cosas, ellos no tuvieron momentos de aprender las reglas y el tema de las armas más de una vez se lo había sugerido a Yuuko pero entendía las razones por las cuales la soberana había prohibido ese tipo de cosas a la población que no estaba preparada para portarlas.
Resopló un poco y asintió cuando él recalcó el asunto sobre las heridas, aunque le preocupó el hecho de que la manakete estuviera gravemente herida. Sentía que había hecho mal su parte del trabajo, que tal vez tendría que haberlos acompañado hasta el final pero su ansiedad al ver la cansa en lamas pudo con él. Tenía que controla esos impulsos, aunque era gracias a ellos que tres personas habían salvado su vida. Ojalá hubiera podido hacer más.
Cuando las palabras terminaron, Nowell dio un paso hacia adelante y se tambaleó un poco. Se quedó quieto hasta estar bien y les indicó a todos con una seña que no iba a caerse aunque para él el suelo era igual a pisar una almohada de plumas. caminó como pudo hasta quedar delante de Yuuko y con un esfuerzo que se sacó un gruñido se arrodilló frente a ella antes de elevar los ojos. La vio con más calma esa vez y con un cansancio que ya no podía disimular.

—Yuuko, terminemos esta charla después. Todos estamos mal y preocupados, incómodos y molestos, nada bueno va a salir de todo esto —le pidió sonriendo con tranquilidad, pateando un poco la ira que había sentido y encerrando en algún lugar de su cabeza todo lo anterior. Estar mareado tampoco ayudaba a que pudiera mostrarse enojado—. Lo más importante es salir a revisar que los emergidos no van a volver a atacar y ayudar al pueblo, nunca habíamos tenido un ataque así en esta isla. Tu gente te necesita y nosotros...

Volvió la cabeza para ver a los otros dos muchachos, suspiró y sacudió su cabeza. Las manchas negras se hicieron más visibles en sus ojos y sintió que el aire le fallaba un poco. Incluso podía notar sus manos cosquillear.

—No se ellos, pero... yo necesito una cama, creo que voy a perder la consciencia en cualquier momento —murmuró soltando una cansada risa entrecortada y un nuevo mareo lo obligó a apoyar una mano en el piso para sostenerse.

Ya no tenía fuerzas para seguir una conversación. Los nervios, el cansancio, la molestia, las heridas, el humo respirado y todo lo que había pasado el día anterior estaba pasándole factura.
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Re: [Social] Young Vulcanoes [Privado: Nowell, Lukardia, Yuuko]

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