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Ahogando penas [Priv. Elphin]

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Ahogando penas [Priv. Elphin]

Mensaje por Kilian el Sáb Dic 24, 2016 1:03 am

Frustración, desánimo, tristeza eran algunas de las palabras que podían describir el estado de ánimo actual del rubio quién ya estaba por volverse a Thracia luego de la búsqueda que parecía no terminar jamás, el templo de los sellos quizás era solo una leyenda o en su defecto solo se revelaría ante algún elegido por lo que sería ridículo que alguien de otro continente lo pudiera encontrar, era lo mismo a que alguien cualquiera porte la espada Santa Tailfing de Baldo el Santo Caballero perteneciente a Jugdrall.

No era lo más recomendable salir desde donde estaba en un lugar de Bern que lo único que sabía era que estaba cerca de Lycia, no tenía ningún rio como para beber agua y pescar ni tampoco algo comestible cerca. Según el mapa que portaba y si no estaba demasiado errado de acuerdo a su posición actual estaba una hora al sur a paso de wyvern lógicamente, caminando quizás serían tres o cuatro horas.

El viaje si bien fue corto parecía interminable tanto para el jinete como para la maravillosa bestia, no podían acampar en algún lugar necesitaban de un pueblo donde pudieran aprovisionarse y descansar bien una noche para luego continuar con su largo viaje de vuelta a casa que no sería poca cosa. Tardaron casi otra hora en encontrar un pequeño pueblo en el que había una posada donde Kilian podría descansar con un amplio patio para animales donde Acfred podría hacerlo, vale la pena aclarar que el patio estaba pensado para caballos, mulas, etcétera por lo que el wyvern quedaba algo desubicado allí por lo menos no tenían un espacio limitado para cada animal lo que le daba la libertad de acomodarse como mejor prefiriese.

Ya era casi de noche cuando el rubio entró a la posada que también hacía el rol de taberna en el pueblo, Kilian al entrar se acercó al posadero que era un hombre amable, sonriente y divertido, no tuvo problemas en hacerle un pequeño descuento al rubio solo por el hecho de venir desde muy lejos y contarle alguna que otra historia sobre su país natal, pidió una habitación pequeña que le salió prácticamente gratis allí dejo todas sus pertenencias, luego bajó para cenar y al terminar llevarle comida a Acfred también o por lo menos esa era la idea.

Al bajar se sentó en una barra junto a dos hombres a quienes no les prestó mucha atención, pidió un plato del especial de la casa y durante la espera una jarra de aguamiel todo esto fue con descuento, al acabarse la jarra notó que todavía le sobraba mucho oro quitando de lado el que necesitaba para comprar suministros para su viaje entonces decidió pedir otra jarra, a medida que más bebía más hablaba con el posadero y con quienes tenía al lado de cosas completamente irrelevantes, leyendas que sonaban locas aún para ser leyendas, hablaba de sus sueños de algún día forjar un arma legendaria, escuchar eso de alguien que estaba en un camino recto hacia la ebriedad no hacían nada creíble sus palabras, se detuvo un poco cuando llegó su comida: un gran plato con un cerdo asado y unas papas también asadas. Para ese entonces Kilian ya se encontraba mareado pero aún tenía oro y seguiría tomando después de todo no tenía nada ni nadie que lo detenga además, era una forma de descargar la frustración de su fracaso al buscar el templo de los sellos no era la forma más recomendable de hacerlo por lo que no podría terminar bien.
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Re: Ahogando penas [Priv. Elphin]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 28, 2016 4:48 pm

Lycia... Nación fundada por el General Héroe Roland, portador de Durandal. Sin duda habían cosas que uno siempre aprendía, historias propias de alguna nación, de territorios, creencias paganas o simples leyendas. Él como Bardo las tenía que reunir y engrandecer sus conocimientos, tener siempre lista alguna que otra canción nueva, descubrir leyendas y divulgarlas de forma oral. Sí, ese era el trabajo de un bardo y, a pesar de que él fuese un príncipe ya extinto, sí había aprendido a desempeñar su papel de forma perfecta casi.

Ya fuera de Etruria, casi del todo seguro que nadie pensaría ni por un instante que él fuese sospechoso, pudo permitirse el lujo de suspirar con más calma y avanzar despreocupado, más relajado, cosa que no estuvo del todo seguro tratarse de algo adecuado. Observó a su alrededor con interés y una buena dosis de discreción, hasta que percatarse que la noche empezaba a caer le hizo apresurarse en busca de algún lugar donde pasar la noche, encontrándolo tras no mucho buscar. Una posada de bastante buen gusto, con un patio en el que, curiosamente un Wyvner estaba descansando. ¿Sería de algún cliente?

Aún así, siguió por su camino, ingresando en la posada, ignorando el barullo propio de una a aquellas horas de la noche se sentó en una de las mesas solitarias y amablemente pidió algo para beber y comer, monedas llevaba con él, así que no sería un problema. Pero, pasando los minutos, no pudo hacer más que escuchar lo que; para cualquier otra persona sería disparates de un borracho cuya lógica se había perdido junto a su sobriedad. Para él, alguien cuyo trabajo se centraba principalmente en recopilar aquellas historias, sonó todo lógico, o al menos gran parte de todo aquello.

Cuando finalmente dejó correr un poco el tiempo. Posó un pie hacia atrás, solo para apoyar parte de su brazo en el respaldo de la silla y fijar su azulada mirada en el hombre que tenía hacia atrás, aquél que, a pesar de que borracho, estaba diciendo cosas bastante curiosas bajo su juicio. Y habló, sin ya la preocupación de que alguien pudiese reconocerle se atrevió a hablar algo más relajado de lo usual y le importaba poco que le observaran con curiosidad o sorpresa por estar hablándole a un borracho.

¿Entonces vino a Lycia buscando historias sobre El Campeón Roland y su legendaria Durandal? —Y si cualquiera con suficiente sentido común se habría tomado sus palabras como una broma, Mildain estaba siendo sincero y eso se notaba en su tono de voz, en su calmado y serio timbre. Sabía algo de armas legendarias y, si existían dragones, no había motivo para que armas legendarias no hubieran existido también. Quizás, sin esperarlo, había encontrado un buen interlocutor, a pesar de que fuese el menos de los sobrios de aquella posada.
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Re: Ahogando penas [Priv. Elphin]

Mensaje por Kilian el Vie Dic 30, 2016 11:05 am

Para los que estaban alrededor del rubio era cada vez más molesto escucharlo, lo miraban con desaprobación uno incluso intentó en voz baja convencerlo de que deje de tomar pero Kilian se rehusó voz alta siendo descortés con el hombre quién se levantó para irse a otra mesa.

De repente fue sorprendido por un hombre rubio de vestimentas extrañas con una pregunta -¿Campeón? ¿Qué ganó? Legendaria Durandald... Interesante... Es como la espada Santa Tailfing o la Demoniaca Mistolteen o quizás... como la Espada Divina Balmunk de los doce cursados... Si si interesante ¡INTERESAAAAAAAAAANNNNNNTE! Dime más.- Por el tema de conversación sin duda al rubio le gustaría estar sobrio en ese momento y probablemente lamentaría no estarlo luego, era su oportunidad de aprender algo que quizás podría llevarlo al templo de los sellos, había hecho una pequeña pausa para pensar -¡UN MOMENTO!- Gritó, estaba eufórico y deseaba conseguir información o por lo menos algo de lo que probablemente poco se acordaría luego -Posadero, una copa para este buen hombre y otra para mi.- Todavía se entendía lo que decía al hablar pero no era difícil notar que ya se había pasado con el alcohol y por más que no se lo conociera es difícil encontrar a alguien tan excéntrico por ahí.

-No recuerdo en que estaba... ¡AH SI! ¡UN MOMENTO! ¿Por qué tiene que ser una espada? Sé que no es una lanza porque el nombre de las lanzas suele tener más gracia como decirlo... Una lanza es como una delicada dama y su nombre eh ¿cómo se dice?... Bueno no importa el nombre de una lanza es un nombre de dama y Durandal me suena más a un Hacha si si de seguro debe ser como Santa Swanchika... Si definitivamente y ese campeón seguro es como Neir... No me digas que... En Elibe ¿también hubo doce cruzados?- Tomó con ambos brazos al hombre de los hombros y lo zarandeó mientras decía: -Dímelo todoooooooooo.-

La gente a su alrededor estaba cada vez más molesta pero para el rubio era difícil notarlo, su lógica no tenía sentido alguno desde que Durandald era un hacha hasta que Roland fuera como Neir quizás si se paraba a pensarlo por algunos segundos lo notaría, que es equivalente a decir: Si estuviera sobrio hablaría con un poco más de sentido.

Luego de zarandear al hombre hacia adelante y hacia atrás lo soltó, con ambas manos tomó la jarra de vino que tenía y empezó a beberla con su vista fija en el desconocido.
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Re: Ahogando penas [Priv. Elphin]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 01, 2017 9:12 am

Vale, que empezara a hablarle no era más para descubrir si aquél muchacho tan... Extravagante... Conociese algo más que él, después de todo como bardo que era, también era su trabajo el de encontrar alguna fuente de información para nuevas canciones. Pero claro, no contaba con que estaría borracho y, a diferencia de muchos que el alcohol los volvía violentos o les infundía sueño, ese hombre fuese malditamente hiperactivo y demasiado rápido a la hora de hablar. Él al menos nunca había llegado a emborracharse tanto, pero sí supo que muy probablemente tendría problemas el día siguiente por la resaca. Quizás debería avisarle...

Pero no, no se lo estaba permitiendo. ¿Santa Tailfing? ¿Demoniaca Mistolteen? ¿Espada Divina Balmunk? ¿Doce Cruzados? Estaba claro: no hablaban de lo mismo. Pero, estaba hablando demasiado rápido para que pudiera interrumpirle y hablar al respecto, sobretodo por las interrupciones y seguidamente ser invitado, aparentemente, a una copa por aquél chico. ¡Pero no! ¡Volvía a seguir! Otros nombres que no conocía de nada y habla demasiado rápido para que pudiese interferir... Realmente le gustaba hablar ¿cierto? Y claramente, incluso Elphin tenía sus límites en cuanto a paciencia.

Y efectivamente los estuvo por pasar si no fuese porque le tomó de los hombros y le zarandeó, parpadeó varias veces y en una cómica situación su dorado cabello acabó cubriendo por completo su rostro. Claramente, a pesar de recordar los nombres, dejó de preguntarse al respecto, igual sabía que de nada conocía a aquellos 12 héroes. Doce... Cuatro más que en Elibe... ¿Por qué? ¿Quienes eran todos ellos? ¿Realmente habían existido? Cuando finalmente paró, tomó su tiempo para volver a ordenar su cabellera y levantó una mano en dirección al desconocido, pidiéndole paciencia.

Le aconsejo que deje de beber o mañana no podrá levantarse de la cama —Suspiró, recuperando su calma y tomó correctamente asiento en la silla— Además ¿Podría dejar de gritar? Está molestando a los bravos hombres a nuestro alrededor —Y no era su intención llamar la atención— Y no, Durandal no es un hacha, ni una lanza. Es una espada. La legendaria espada Durandal —Habría sido mucho más simple preguntarselo que andar formando conjeturas y más conjeturas.

En Elibe cuenta la leyenda que existieron 8 héroes legendarios. Cuenta la leyenda que estos 8 héroes lucharon con sus armas divinas contra los dragones con los que convivieron hace más de 1000 años en una batalla conocida como 'La Batida'. Pero, el poder de sus armas provocaron un gran desequilibrio natural conocido como 'El gran invierno' motivo por el cual dichas armas fueron selladas y los 8 héroes se dividieron por toda Elibe, fundando reinos —¿Le estaría escuchando? Le miró fijamente y continuó.

El Campeón Roland fundó la Liga de Lycia, por ello pensé que estaría detrás de sus pasos —Explicó breve— ¿Qué me puede contar en cambio de Los Doce Cruzados? ¿De qué continente provienen? —Quizás descubriría algo interesante y sin siquiera haber pisado otro continente aún. Tomó la jarra de vino y le dio un suave trago— Gracias por la invitación —Levantó nuevamente su mirada, esta vez fija en el otro. Se preguntó entonces si volvería a gritar y a zarandearle, o a hablar tan rápido que volvería a perderse completamente.
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Re: Ahogando penas [Priv. Elphin]

Mensaje por Kilian el Mar Ene 03, 2017 2:12 pm

-¿Que no podré levantarme? He pasado por cosas mucho peores te lo aseguro.- Respondió mirando fijamente al rubio -Si supongo que podriiiiiiiiiiiiiia dejar de gritar.- Bajó el tono de voz pero eso no turó demasiado, cuando escuchó que su primera conjetura era correcta volvió a gritar -¡AJÁ! Lo sabía, mi don de herrero me da la habilidad de conocer armas simplemente por su nombre y apuesto que fue usada para derrotar al mal JA JA JA.- Suspiró dejando de hablar unos segundo, en ese momento el rubio empezó a hablar y lo escuchó con mucha atención debido al tema de la conversación.

Mientras escuchaba muy atentamente le daba unos sorbos al vino que no tardó mucho en acabarse, la jarra estuvo vacía antes de que el rubio terminara de hablar, la gente alrededor de ellos dejó de prestarles atención cuando Kilian se dedicó solo a escuchar. -Por nada... Dragones eh... Ya lo veo...- Dijo con un tono bajo y casi de lamento, a él le parecían criaturas increíbles le costaba admitir que hubiera algunas malvadas. -Los doce cruzados... Cuenta la leyenda que un obispo cuyo nombre estoy casi seguro de que era Galle había cruzado el océano y viajó alrededor del mundo con la intención de beber sangre de alguna criatura mítica, en Jugdrall no había dragones por lo que en ese momento encontrar alguno era ver que existían. En uno de sus viajes logró reunirse con el dragón Luptus, Loptous algo así... Creo que era Loptous en ese momento obtuvo poderes que eran inimaginables para cualquier humano, el poder lo corrompió pero también puede que simplemente no era una buena persona... Hay quienes dicen que el dragón era malvado pero a saber.- Hizo una pequeña pausa, se paró y puso un pie sobre la silla en la que estaba sentado para apoyarse sobre la rodilla, mientras con el otro brazo cerraba su puño y lo levantaba hasta tenerlo en frente de su cara -Entonces al volver a Jugdral utilizó sus poderes para crear el gran imperio de Loptous. Años después del nacimiento del imperio un grupo de libertadores se formó pero con el poder que tenía el imperio no tardaron en sufrir bajas ¡CATASTRÓFICAS! Tuvieron que retirarse, ser refugiaron en la Fortaleza Darna donde se curaron y prepararon para un nuevo ataque.- Ahora Kilian había captado la atención de todo el público, la garganta se le empezaba a secar por lo que le hizo seña al cantinero para que le diera más bebida la cual no le cobró, solo le pidió que continuase con su historia. Kilian desde que empezó a hablar de los doce cruzados dejó la locución rápida a un lado para hablar alto ayudado con gestos que hacía que el relato fuera más llevadero.

-Toda esperanza parecía perdida, el obispo ganaba cada vez más y más poder entonces... Doce dioses bajaron a la tierra con formas humanas. Estos Dioses en realidad eran dragones de antiguos del mismo origen que Loptous que le brindaron su fuerza a doce guerreros con grandes poderes que incrementaron aún más con la gracia de los dioses, a cada uno se le entregó un arma de acuerdo a su afinidad con algún elemento o arma, ya que no todos estos héroes eran guerreros sino que también eran poderosos magos que lu...- Un grupo de borrachos que recién había entrado al lugar y aparentemente no les estaba gustando el relato del rubio le dijeron que se callase y que todo eran mentiras, si no lo hacía terminarían golpeándolo, el enojo de Kilian no se podía medir, cómo se atrevían a negar las historias que su padre le contaba y por lo tanto la existencia de armas legendarias -Escucha... Si quieres callarme primero tendrás que golpearme y muy fuerte, puedo contigo y con tu grupito de cinco.- El grupo de borrachos era notablemente menor que Kilian, quizás simplemente eran unos jóvenes delincuentes que no tenían control de lo que hacían y que no se daban cuenta de la ventaja clara que tenía el jinete -No pude encontrar el templo de los sellos pero supongo que puedo descargarme con ustedes.- Dijo tronándose los dedos.

El tabernero no parecía que le agradaran esos ebrios, la mayoría de la gente del lugar simplemente se hizo a un lado ya que no querían formar parte de la pelea.
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Re: Ahogando penas [Priv. Elphin]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 04, 2017 3:04 pm

Se solía decir que los niños y los borrachos eran los seres más sinceros que pudieran existir. Por ello, pensó que su historia quizás no fuese una simple invención, sino que tan amante de ella era que estaba bien dispuesto a narrarla con actuación y todo. Agradeció que los presentes se calmaran y, aprovechó la ocasión para memorizar la historia y proponerse usarla para alguna nueva canción que no tardaría en componer para ella, algo digna de aquella hermosa leyenda. Por otro lado, nunca se había imaginado que las afueras del castillo podría ser un lugar tan interesante, lleno de historias y leyendas que su biblioteca no podía comparar. Aplaudió unos instantes en bajo y sonrió.

Narra usted muy bien ¿Pensó alguna vez ser un Bardo? —Y sonrió de lado en aire amistoso. Pero aquél no había sido más que un comentario de la nada, sin demasiada importancia.

Efectivamente, cuando siguió narrando volvió a permanecer callado, con toda su atención fija en el otro chico y, expectante ante lo que podría estar sucediendo en la historia. Lástima que en el mejor de los momentos, como solía suceder, alguien tenía que destruir el ambiente. Cambió su atención en el grupo de cinco que acababa de entrar, afirmando con inquebrantablemente convencidos que las historias del chico no fuesen más que palabras sin sentido. Y claro, donde un borracho quería pelea, otro se la daría y, a pesar de que en su momento Elphin pensó permanecer al margen, sabía lo mucho que molestaba a alguien que le interrumpiesen cuando narraba una historia y el posadero se veía notablemente disgustado por la situación.

Así que, aprovechando lo que se estaba armando, se levantó con completa calma y caminó hacia la puerta de la taberna para apoyar su mano en su pómulo de madera, mirando ahora hacia el frente, en dirección al grupito que ya estaba formando un círculo en medio de la, hasta momentos atrás, agradable taberna. ¿Ayudar? ¿No ayudar? Oh bueno, quería acabar de escuchar la historia y era preferible que al otro no se la olvidara. Además, teniendo en cuenta su educación, tampoco era de maravillarse que confiara lo suficiente en si mismo.

Os pediré que abandonéis la posada en caso de no comportarse —Afirmó, lo suficientemente fuerte para ser escuchado y sin llegar al extremo de gritar.

Aunque aquello no fue tomado en la mejor de las maneras. Uno de ellos se volteó hacia él, musculoso, con un inconfundible olor a alcohol y claramente dispuesto a hacerle pagar por su atrevimiento. Eso en general no le sorprendió, no era ni sería la última vez que trataría con personas similares y sabía que no se podía hacer nada para evitarlo. Aún así, las acciones ajenas fueron demasiado lejas y, de la nada comenzó a correr en dirección al ex-príncipe con claras intenciones de golpearlo.

Se echó a un lado, solo necesitó un paso en el momento más oportuno y abrió la puerta que daba a las afueras. El pobre hombre siguió corriendo sin poder frenar a tiempo y en un abrir y cerrar de ojos ya había salido por ella, dando el tiempo al Bardo para cerrarla detrás de él y alejarse de la puerta a paso lento y compasado.

¿Alguien más que desee acompañar a su amigo? —Y los miró a cada uno de ellos, sin inmutarse. Por desgracia se metían con un príncipe, alguien que estaba acostumbrado a salir vencedor en cualquier circunstancia y eso no era del todo una excepción en Mildain.
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Re: Ahogando penas [Priv. Elphin]

Mensaje por Kilian el Jue Ene 05, 2017 1:06 pm

Kilian estaba preparado para pelear, se impresionó cuando el rubio con el que estaba hablando anteriormente y por el que estaba contando la leyenda de los doce cruzados, se levantó y acercó hasta la puerta hasta pidió amablemente que los borrachos se retiraran -¿Está loco? No parece que este por durar demasiado en una batalla.- Murmuró Kilian que, cuando vio que el más musculoso del grupo se estaba por acercar al rubio, empezó a acercarse él también para intentar detenerlo cosa que no hizo falta puesto que el hombre quedó completamente en ridículo cuando el rubio le abrió la puerta y se la cerró en la cara.

-Impresionante.- Murmuró Kilian, se había podido encargar del primero pero no funcionaría si los otros cuatro atacaban todos a la vez, el jinete cuando vio que todos dieron el primer paso tocó el hombro de uno y cuanto este se dio vuelta de dio un fuerte golpe en uno de los pómulos haciendo que quedara tirado en el suelo -Iban a agarrarlo los cuatro, no no no no no... No, eso está muy mal jóvenes pero les diré algo, pueden retirarse y conservar tooooooooodos sus dientecitos o pueden pasar por encima mío para poder atacar a ese delgado y delicado hombre, si eligen lo segundo debo informarles que me dan lástima porque si no tienen dientes morirán solos en casa de sus padres que los terminaran corriendo JA JA JA, luego se convertirán en inútiles bandidos.- Kilian se había puesto como objetivo dejarlos en ridículo por haberlo molestado y por haber tenido la osadía de decir que sus historias no eran reales.

Como era de esperarse los tres restantes fueron influenciados por la provocación del jinete de cabellos rubios, primero dos intentaron golpearlo con lo que prácticamente eran golpes al aire, a Kilian le bastó con darles un golpe a cada uno en el menton para hacerlos caer pero el tercero sabía pelear, pudo golpearlo un par de veces dejando a Kilian algo mareado, el jinete también había propinado un par de golpes al otro borracho que no caía fácilmente, a diferencia de los otros este sabía pelear quizás hasta mejor que Kilian, quien se limpió con el puño algo de sangre que le salía de la boca y dijo: -No creas que esto terminará fácilmente, los doce cruzados existieron realmente y sus armas están esperándome, si me esperan a mi que las encuentre para dársela a sus portadores, los que poseen la sangre de esos doce héroes, han cometido un gran crimen y ahora pagaran las consecuencias.- El único crimen que habían cometido esos sujetos era hacer enojar a Kilian estando ebrio, grave error. El jinete se paró firme para acertarle un golpe al otro borracho pero fue demasiado lento y recibió un golpe en la boca del estómago que lo dejó en el piso, tosía, casi no podía respirar y se encontraba en una gran desventaja contra ese hombre.
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Re: Ahogando penas [Priv. Elphin]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 07, 2017 4:18 pm

El primero no había sido más que un golpe de suerte y era que... A pesar de que sí supiese auto defenderse, al menos un poco, luchar contra bandidos o borrachos... O lo que fuesen aquellos chicos era algo completamente diferente. Era en momentos como aquellos en los que recordaba las palabras de Douglas y su recomendación: no meterse en problemas.Pero era algo prácticamente imposible, después de todo queriendo o no, el mundo no era un lugar tan pacífico.

Internamente agradeció que aquél chico se ocupase de los restantes bandidos, así que solo pudo alejarse de la puerta con cautela por si el restante volviese a por él. Quizás como una venganza personal, era consciente de que prácticamente le había dejado en ridículo, pero tampoco era su culpa que cayera en tal banal broma. Se acercó al posadero y le pidió una sartén mientras escuchaba con claridad las palabras de los dos borrachos. Y es que estaba armado, pero no usaría un arma blanca contra un borracho, de hecho, prefería no usarla contra un ser humano de ser posible.

Así pues, cuando el otro golpeó a su contador de historias, por así decirlo y tal parecía ser que su intención era volver a propinarle un golpe, se fue acercando, lento y, a pesar de que siguiera calmado, con cierta molestia reflejada en sus claros ojos y, con la fuerza que tuvo a disposición golpeó su cabeza con la sartén. Era eso o hacerlo con una silla, o una mesa, y la idea no le llamaba demasiado. El hombre se tambaleó y acabó cayendo al suelo mientras el bardo también dejaba caer el instrumento al suelo, sacudiendo su mano.

¿Alguna idea de qué hacer con ellos? —Caminó hacia su silla, donde había dejado cuidadosamente apoyada su lira, pero no la tomó, solo apoyó su mano en el respaldo de madera y observó como, el musculoso que había acabado por encerrar fuera volvía a entrar, totalmente en cólera y con clara intención de propinarle un buen golpe al supuestamente muerto príncipe— Pero bueno... —Murmuró en bajo, entrecerrando sus ojos. ¿Y ahora como se deshacía él de aquél enorme hombre? Miró hacia Kilian, en una muda petición de que le sacara del problema.
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Re: Ahogando penas [Priv. Elphin]

Mensaje por Kilian el Sáb Ene 07, 2017 7:56 pm

Kilian se reincorporó una vez que el hombre yacía tirado gracias al golpe que le habían dado, no pudo ver quién fue pero lo había salvado, al pararse vió entrar al primero bastante molesto -Terminarás igual que estos cuatro ¿eso es lo que quieres? O no no no no, terminarás mucho mucho peor porque me hicieron enojaaaaaar.- Dijo gruñendo un poco, luego giró hacia atrás el cuello y para los costados para hacerlo tronar, después hizo lo mismo con sus manos -A ti ¿que quieres que te rompa primero? No te dejaré desmayado de un solo golpe no no no no te romperé unos hueso si, si, eso será divertido... O quizás puedo darte una oportunidad si te largas con estos insectos y no vuelves más que me interrumpiste lo que decía... ¡YA! Decide.- El hombre intimidado dio un paso para atras y empezó a sacar uno por uno a sus "compañeros" fuera de la taberna, posada lo que sea y Kilian se quedó parado firme de brazos cruzados hasta que los sacó a todos. No era el tipo de persona que insultase en esa situación pero, lo hizo solo porque estaba algo tocado, sin embargo siempre tuvo en cuenta que la mejor opción era no pelear aunque no haya llegado a ella de la mejor manera.

Volvió hacia donde estaba sentado inicialmente y pidió disculpa al cantinero, a quien no le había importado demasiado la situación simplemente era un alivio que se hayan ido el grupo de borrachos pesados, luego de pedir otro trago y beberlo, Kilian volvió a poner su una pierna en la silla y apoyar su brazo en ella. -¿Dónde me había quedado?.- Entreabrió los ojos mientras pensaba, a la gente de la taberna no le importó demasiado que se fueran tampoco, el jinete no recibió aplausos ni nada por el estilo pero, cuando estaba por volver a narrar todos miraban ansiosos por saber como continuaba el relato.

-Ya... No todos estos héroes eran guerreros sino que también eran poderosos magos que luchaban para combatir el mal, mal que tenía nombre y era impero de Loptous, esos doce guerreros listos para la batalla con sus armas y la gracia de los dioses renacieron. Renacieron como doce cruzados capaces de derrotar al mal que reinaba en el continente de jugdral y, como todo buenos heroes vale la pena nombrarlos: Heim el santo, que usaba la magia de luz Narga. Baldo el caballero santo, portador de la poderosa Tailfing. Hezul el caballero oscuro, portador de Mistolteen. Odo el espadachín y su compañera la divina Balmunk. Noba la caballera con su poderosa lanza Gaebolg. Dain el caballero.- Hizo una muy pequeña pausa -Dragón.- Dijo moviendo su torso de forma cemicircular hacia adelante. -Portador de la lanza Gungnir. Neir un bruto, acompañado de su mejor amiga, el hacha Swanchika. Tranquilos, solo faltan cinco más.- Dijo bromeando. -Ulir la arquera, portadora de Ichival. Fala una maga de fuego y su Falaflame. Tordo el caballero mago, con su magia de trueno Thorhammer. Sety el mago de viento, portador del tomo Holsety. Y finalmente. Blagi el gentil, con el bastón santo Valkyrie. Estos fueron los doce cruzados que tuvieron la valentía de enfrentarse nuevamete al imperio oscuro.- Dio un largo suspiro -Pero aún así el imperio era muy poderoso y el mal se volvía a poner por encima del bien, la oscuridad reinaba y la luz se apagaba, entonces Heim y su luz de Narga mostraron su verdadero poder y se revelaron contra el mal dejándolo reducido a nada.

Pidió una última jarra de aguamiel antes de terminar con su historia -Una vez más la paz reinaba el continente de Jugdral, los doce cruzados fundaron países desde las cenizas, algunos se juntaron para crear uno solo, otros fundaron el propio, países en los que la paz debía reinar y lo hizo por lo menos durante el tiempo en el que ellos estuvieron en el poder.

En ese momento el público aplaudía, Kilian les dedicó unas breves sonrisas y luego miró al hombre con la lira -Gracias, el narrado simplemente es una vaga imitación de la forma en la que contaba las historias mi padre, ahora... Usted... ¿Podría hablarme sobre ese campeón Roland y su espada Durandald?- Las personas de la taberna miraban con ojos brillosos, ansiosos de escuchar otra historia.
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