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Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

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Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Miér Dic 14, 2016 4:12 pm

Desembarcaba en las Islas de Durban otra vez, con el atardecer a sus espaldas y decenas de jornadas en el mar dejadas atrás. Al sólo pisar las tierras ya conocidas, una leve sonrisa se dibujaba en las facciones del joven mago. Descender de un barco pocas veces se había sentido como tal alivio, pese a haber sido una estadía cómoda y un necesario tiempo de contemplación transcurrido sobre el mismo. Había estado esperando demasiado aquel instante. Con la mezcla justa de ansiedad, alivio y alegría, se adelantó en lentos pasos lejos de la costa y del barco, su larga capa blanca moviéndose cerca de sus pies al andar. Alzó la vista al recordado paisaje de la isla principal y exhaló. Mucho había sucedido en el último tiempo para hacerle terminar allí, en el mismo sitio en que había estado apenas algunos meses antes; percances y amenazas bajo la bandera de un reino de Akaneia de los que ahora se veía distanciado, con la enormidad del mar como separación. Sucesos, cambios y decisiones tomadas en torno a aquel grave hecho, empujándolo hasta poder detenerse finalmente allí.

Tener aquella parada segura antes de su regreso a Daein le tranquilizaba. Sin embargo, el resguardo no era lo que ocupaba su mente, al menos no como lo primordial. En algún punto entre el conflicto, el intercambio de correspondencia con su padre, la huida y la búsqueda de un barco fuera del continente, había alcanzado una decisión. El punto crítico había sido, probablemente, la respuesta planteada a su padre respecto a qué estaba dispuesto a hacer por salvaguardar la integridad de Daein; tan dispuesto a morir si fuese capturado, como a mover el cielo y la tierra por regresar a su hogar para protegerlo si salía, había asumido al fin con suma seriedad el rol que le correspondía como príncipe. El peso de la corona se hacía perceptible, lo comprendía y aceptaba. Había decidido que él cambiaría. Desde allí en adelante, sería lo que su reino necesitaba de él. Y la responsabilidad que tomaría entre sus manos empezaría allí, con la primera gran decisión que lo llevaba hasta Yuuko. El primer paso giraba en torno a ella, y de ella dependía.

Tenía que hablarle. Desde el momento de dejar su camarote, en su diestra el mago portaba el documento que aquellas semanas en altamar le habían dado tiempo de escibir a su gusto: los términos de una cercana y plena alianza entre naciones, redactada en base a extensa lectura sobre tratos similares, bajo el visto bueno de su consejero político. En el viaje lo había terminado de decidir, y en el mismo se había ocupado en escribirlo de principio a final. Comunicaría su propuesta a la reina apenas tuviese oportunidad de verla; dilatar las cosas tan sólo serviría para dar espacio al nerviosismo, y Pelleas prefería mantenerse en la mentalidad en que estaba en ese entonces. Aún si imaginaba a la mujer frente a sí y a toda la gama de reacciones que podía tener al respecto, estaba convencido de que podría hacerlo.

Dejó a su consejero a cargo de su equipaje y los asuntos organizativos, como ya se le había vuelto costumbre hacer. Él, por su parte, procedió hacia el palacio, escoltado por magos de la guardia real al igual que la primera vez. El atardecer era extraña hora para pedir tiempo con la monarca; por otro lado, un recibimiento personal seguramente no fuese necesario cuando ya podía ser dejado en su hospedaje para descansar por la jornada. Aún así, tan pronto como arribó al palacio Pelleas remarcó cuidadosamente su petición de verla. Para su alivio, no fue sino un par de cortos minutos después que se le guió desde el recibidor hacia donde la maga se hallaba en aquellas horas. No pensaba particularmente en el protocolo, en el lugar exacto o los ojos testigos frente a quienes fuera necesario plantearse; la falta de experiencia en tales temas fácilmente le hacía descuidado. Influían también su relación y sus sentimientos personales, volviendo el reencuentro con la maga de su doctrina una causa de emoción por sí sola. Recordaba aún lo difícil que podía ser relajarse a su lado cuando siempre parecía atravesarlo con la mirada y entenderlo antes de que él mismo se entendiese, mas recordaba también lo interesante que se tornaba un minuto en su compañía. De entre todos los rostros y presencias nuevas de su travesía, era de los que más disfrutaba. Volver a verla, por el puro hecho en sí, le impacientaba en su propia medida.

Siguió a los guardias con la capa aún puesta sobre la túnica oscura, y el documento doblado y sellado sujeto aún en su mano a su lado. Respirando hondo y hallando más facilidad de la esperada en mantenerse decidido, Pelleas procedió por donde se le escoltase, conteniendo bajo una sutil sonrisa los ánimos que cargaba. Sería un reencuentro con una persona conocida, una semejante o amiga si catalogaba con audacia, mas sería también el umbral a grandes cambios, la página vacía en que la pluma redactase nuevos capítulos de la historia, si funcionase como deseaba.
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Dom Dic 25, 2016 9:22 pm

La mujer de cabellos negros y piel extremadamente pálida era consciente de la posición en la que se encontraba.Puede que incluso mas consciente de lo que otros creyesen o esperasen de ella. La soledad era necesaria para cualquier ser humano,para poder mostrarse tal y como era aunque fuese frente a uno mismo,sin la presión de tener a alguien juzgando u observando sus acciones. La reina sabia que la soledad también era importante para ella,que podía ser lo que atormentase o aligerase su mente de los problemas de su tierra que eran siempre tomados como propios. Pero que aun en la soledad en la posición en la que la vida le había puesto era difícil darse el lujo de ser ella misma.Era un lujo que un dirigente no podía darse,pues uno no sabia cuando iba a ser interrumpido por un asunto de estado,uno siempre debía de estar preparado para dejar de ser yo y convertirse en rey o reina de forma inmediata. Aunque en su caso era sencillo,porque lo cierto era que su personalidad hacia que pudiese ser ella misma sin peligro alguno,aunque puede que hubiese amoldado su personalidad de tal manera que pudiese serlo. Su ser,su esencia misma siempre estaba preparada. Mas no así su apariencia,esa debía de cuidarla.

Por ello mismo a pesar de encontrarse en la soledad de su estudio,aquel que también funciona como una pequeña biblioteca privada,su apariencia era impecable. Ataviada con atuendos demasiado elegantes y ostentosos para las tareas que se encontraba realizando,la lectura de los informes y documentos,de las cartas llegadas a ella. Esas tareas que sabia que podía relegar en su totalidad a su fiel consejero pero que también era consciente que no debía descuidarlas por su parte ni acostumbrarse a que otros las realizaran por ella. Llevaba medio día rodeada de papeles,tanto en blanco como escritos, plumas y tinta. Aquello que desde temprana edad se le había enseñado a hacer y que estaba mas que acostumbrada a realizar,las tareas que su padre le había relegado cuando el aun estaba con vida y ella no era mas que una princesa en su adolescencia.

Lo normal,lo cotidiano,lo que era esperado que supiese hacer a la perfección... al igual que era esperado que siempre estuviese impecable, con el porte y los ropajes acordes a su rango. Aunque realizase lo cotidiano. Aunque estuviese sola.

Por ello vestía con aquel vestido. Negro hasta su cintura,con los bordes inferiores bordados en oro, estrellas bordadas en oro cubriendo desde su cintura hasta su pecho. Dejando entre ver su blanca piel entre algunas de las estrellas,la separación que se creaba entre las mismas. Un vestido simple,demasiado fresco si no se tenían en cuenta los accesorios del mismo. Una capa de cuello alto color blanco en el exterior, azul en la parte interna.Bordeada en oro, lo blanco con dibujos que simulaban al humo,lo azul con estrellas,todo de color dorado. Solo su brazo izquierdo era cubierto,el derecho no tenia manga y dejaba su hombro al descubierto.Mas para compensar lleva una muñequera azul con motivos de estrellas doradas. Un trozo de tela igual que la capa,mas siendo su color blanco negro esta vez, le servia tanto de cintaron para atarse la capa a la cintura y cubrir así su vestido,como pañuelo para tapar su garganta.Esta vez no cumplía ninguno de los usos ,simplemente descansaba sobre su brazo descubierto. Ceñido al cuello un collar negro del cual bajaba otro aro negro mas amplio,y de ambos de desprendían estrellas de oro,acompañadas de una gran luna oculta entre las mismas. Un par de lunas estrelladas en sus orejas a modo de pendientes. Su cabello recogido con un adorno azulado y dorado. Los zapatos negros ,con tacón elevado que no se apreciaba estando sentada en su escritorio, abiertos y con estrellas adornando los mismos. Los labios rojos,las uñas azules. El tomo ,azul y estrellado a juego del adorno de su cabello, sobre su regazo. Sin moverse del lugar.

Ostentoso,recargado,y que muchos considerarían incomodo pero que para la mujer era sorprendentemente confortable en encontrarse en el interior de tales prendas. Como si siempre hubiesen pertenecido a su cuerpo.

No espero ser interrumpida a ultima ahora de la tarde,cuando el sol comenzaba a ocultarse y la mujer suponía que le quedaba una hora antes de que alguno de sus guardias fuese en su búsqueda para ofrecerle algo de cena o un descanso de aquel interminable deber. Pero aunque la interrupción no fuese esperada si lo era el causante de la misma. Habia calculado la llegada del príncipe de Daein,estaba siendo informada de la trayectoria del navío que había mandado a buscarlo y por lo tanto le era fácil el suponer cuando llegaría. Mas había esperado que después de tan largo viaje y arribando a tales horas el mago se dedicase a descansar en lo que quedaba de día,no espero que quisiera verla tan pronto.

Era una sorpresa,pero de esas que a una le resultaban agradables,de esas que se esperaban con impaciencia. Dio ordenes de que el príncipe fuese conducido hacia el estudio,informando de que lo recibiría allí mismo. No había problema pues en el escritorio donde estaba la mujer había un par de asientos mas frente al propio ,menos elegantes y con el respaldo ligeramente mas bajo que el de la monarca pero igual de cómodos.

Intento guardar los documentos donde había estado trabajando antes de la llegada de Pelleas,sabiendo que no lo conseguiría. Al menos dejaría la pluma limpia y el tintero cerrado,los documentos mas importantes  en el interior de los cajones del mueble.




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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Miér Ene 11, 2017 1:09 am

El palacio de Durban, con su único extenso piso construido en buena parte de la isla, ya le había parecido demasiado grande como para guiarse en él en su primera visita. En aquella, meses después, no había forma en que Pelleas consiguiera recordar el más mínimo detalle de su disposición, si acaso apenas algunas ideas de cómo llegar desde el frente hasta la habitación que en ese entonces había ocupado. En un par de dobleces y pasillos ya había perdido de vista hasta eso. No obstante, se limitó tan sólo a seguir tras quienes le escoltaban, en cierta medida curioso respecto al lado del edificio que conocería ahora, y las circunstancias en que la reina le recibiría. El sólo hecho de que su imprevista petición fuese aceptada bastaba para mantener sus ánimos en alto, sin contemplar siquiera un paso atrás en las decisiones que traía tomadas. Inclusive a aquellas horas, la reina estaba dispuesta a verlo; debía de ser una buena señal inicial. Su curiosidad creció al adentrarse más en la edificación, pues al detenerse frente a otras puertas dobles, uno de los guardias anunciaba en voz calma el sitio: el estudio personal de la monarca.

No estaba seguro de si plantear asuntos oficiales fuera del salón del trono o habitaciones similares fuese adecuado, mas no se intimidaría tras llegar tan lejos. El joven inclinó la cabeza pausadamente hacia cada uno de los hombres que le habían llevado allí, para luego abrir por sí mismo la puerta. Respiró hondo, se aseguró de llevar la cabeza alzada y la espalda recta, por última vez se dio valor y tomó algunos cuidadosos pasos en la estancia delimitada por estanterías colmadas de libros, consciente de cada ruido que hacía y de no rozar siquiera nada en su camino. En el suelo alfombrado, sus pasos fueron apenas sonidos amortiguados. Al ver a Yuuko, dignamente sentada ante su mesa de trabajo y ataviada en un complejo vestido que a sus ojos parecía para ocasión, el mago de cabello ondulado frenó en su andar y realizó una profunda reverencia. Era imposible olvidar que se hallaba ante alguien de mayor rango. El título jamás era separado de Yuuko, por cuanto jamás la había visto sino formal y pulcra, siempre la definición de lo que una reina debía de ser; aún si sólo le veía sentada allí, su ineludible instinto era mostrarse respetuoso.

- Su Majestad. - Habló aún inclinado, demorando en volver a erguirse. Al hacerlo, una sonrisa pequeña y dubitativa curvó sus labios por un instante, como si esperase permiso para expresar su buen humor. El sol bajaba, y la anaranjada luz que se colaba a la habitación era reflejada un millar de veces sobre la joyería y vestimenta de la mujer, reluciendo enceguecedoramente en el suntuoso collar que decoraba su cuello y su pecho. El juego de luces tornaba algo difícil divisar su rostro, su expresión ante el invitado, siendo más notorios a contraluz los brillante aretes que cualquier rasgo de su rostro. Sin embargo el príncipe se animó igualmente a proseguir, acercándose más. Alzó la voz con algo más de confianza. - Gracias por dejarme verla justo ahora, cuando apenas he llegado. También por recibirme en general, claro está, y por el transporte que facilitó... han sido muchas cosas esta vez, ¿no? - Dio una leve risa; esa vez y tras todo lo ocurrido anteriormente, no dudaba en sonreír, sino todo lo contrario. La sonrisa aparecía insistentemente en su rostro, aunque intentase mantenerse neutral. - Me alegra que lo permitiera. -

Hizo amago de aproximarse a la mesa, del lado opuesto al que ocupaba la mujer. El cambio de perspectiva permitió al fin que la luz le bañase en distinta forma, saliendo de la sombra y pudiendo también ver con claridad a quien le acompañaba. El sol tardío reveló sus propias facciones, carentes en ese entonces de la preocupación usual. Aún así, dudó en ocupar uno de los asientos vacíos. - Si me permite. - Comenzó por murmurar, tan sólo para retirar de sus hombros la capa blanca que portaba, una pieza mucho más pesada que la que había tenido consigo meses atrás, y colgarla doblada sobre el respaldo de la silla más cercana. No hacía falta permanecer de tanto abrigo en una estancia cerrada y agradable. Aún simple en comparación a la reina, la túnica oscura de cuello alto que solía vestir era decorada ahora por muchas más piezas en violeta, ostentando por doquier los emblemáticos ojos bordados de las escuelas grimleales de magia; finas cadenas unían las condecoraciones, reluciendo en aquella luz. A su vez, un nuevo anillo ocupaba su pulgar izquierdo, tan sólo líneas doradas dibujando el mismo diseño. Cada intervalo de tiempo entre sus viajes significaba un cambio de esa índole, pues el príncipe jamás había cesado en sus estudios, principal objetivo de su travesía. Ahora, el ceñidor que rodeaba su delgada cintura pendía largo al frente de la túnica, enseñando varios de aquellos ojos. Y en su mano seguía estando el documento doblado y sellado, que no se atrevía a adelantar aún, mas tampoco se esforzaba por retirar de vista. Era sólo que, si bien sabía lo que haría, no había planeado con exactitud cómo abordaría el asunto, ni practicado las palabras precisas que diría.
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Dom Ene 15, 2017 8:41 pm

Por mas gruesas que fuesen las puertas de madera que mantenían cerrado su estudio la voz de sus hombres anunciando el nombre de la estancia llego a oídos de la soberana,como un murmullo lejano. Era un sutil aviso, otra manera de tocar la puerta sin llegar a tocarla realmente, el alzar sus voces lo suficiente como para que la misma alcanzase los oídos de la monarca y la misma supiese que la visita a la que esperaba se encontraba ante su puerta. Para cuando la estancia fue abierta la monarca ya estaba preparada y avisada. Lo único que quedaba sobre el escritorio era un par de papeles en blanco que la mujer aparto dejándolos en una esquina de la mesa,donde no fuesen a molestarlos ni a ella ni al príncipe.

Para su sorpresa no fueron sus soldados quienes abrieron la puerta,si no quienes cerraron la misma una vez el príncipe que la abrió quedo por completo en el interior de la estancia. Sus labio se curvaron en una sonrisa de autentica felicidad,de satisfacción, al ver de nuevo la figura de su compañero de magia frente a ella. Correspondió al saludo ajeno, la pronunciada reverencia que el protocolo dictaba,con una leve inclinación de cabeza.Una leve reverencia que no la hizo levantarse,un saludo educado a alguien digno de la posición ajena,que por mas poderosa que fuera seguía siendo ligeramente inferior a la propia. Y que por ello mismo no debería recibir un gesto superior o igual al que ella recibía,seria un insulto.Para el,para ambos.

-Bienvenido,príncipe de Daein.

El leve gesto siendo suficiente. Los ojos rojos clavados en la figura del príncipe, alzándose el mismo tras su saludo.Los labios ajenos curvándose,y los propios curvándose aun mas mientras su mirada no dejaba de analizar al príncipe. Intentando ver ,averiguar,los cambios sufridos por su invitado durante el tiempo en el que habían estado separados,como si una simple mirada bastara para ello. Pero no esta vez una mirada no era suficiente para atisbar los cambios ,era suficiente para descubrir el humor ajeno.Para saber que su persona estaba feliz estando en aquel lugar frente a ella,algo que llenaba a la reina de una mezcla de sentimientos ,de calidez y ternura. Quizás esa alegría que Pelleas mostrase con su sonrisa fuese por algo mas,con una confianza ganada en su persona,con la aceptación propia y la satisfacción y felicidad que eso producía. Pero no podía asegurarlo,solo especularlo y llenar su mente de ideas e imágenes. Y por ello mismo decidió no dar nada por sentado,no pensar nada ni crearse opiniones antes de tiempo. No... quería ver la evolución ajena,pero aun no podía verla. Habia que esperar ,a compartir mas tiempo y palabras con el futuro soberano de Daein.

-No son demasiadas cosas si puedo permitirme el lujo de aportarlas sin que me suponga problema o inconveniente alguno. Lo que te otorgue esta vez no le era,luego era suficiente y nunca demasiado. No es algo de lo que te tengas que preocupar,tal y como te dije en mi carta estoy encantada de volver a recibirte en mi patria,y del mismo modo estuve encantada de ofrecerte mi ayuda... Fue mas una decisión mía que una petición vuestra... Aunque confesare que vuestra visita a estas horas me resulta totalmente inesperada.

Aparto por primera vez la mirada de Pelleas desde que el mismo había entrado o en el lugar,o al menos dirigió la misma a sus propias manos para no someter al príncipe a un análisis visual tan intento,a algo que pudiera incomodarlo mas de lo necesario. Sonrió con cierta diversión,dándole veracidad a sus palabras pero demostrando que la sorpresa de la que hablaba no era una desagradable. Ni un inconveniente.Si no algo que le alegraba y divertía a partes iguales.

-Un evento inesperado,pero no por ello algo que haya interrumpido mis labores o deberes. Simplemente di por echo que llegando a estas horas y tras un viaje tan largo preferías descansar antes de reunirte conmigo... Me equivocaba... Lo que hace todo mas interesante la verdad... podemos predecir las cosas, intentar averiguar el curso de la historia, pero todo puede cambiar en un instante y hasta el mas mínimo detalle puede llegar a suponer una enorme sorpresa... El mundo es un lugar fascinante ,y las criaturas que habitan en el aun mas... no lo crees?

Sus manos habían estado entrelazadas sobre su propio regazo desde que termino de recoger los documentos que poco tiempo atrás habían ocupado el escritorio. Separo los mismo y con elegancia extendió su mano derecha señalando así una de las sillas vacías frente a ella.

-Adelante...

Murmuro con suavidad ella también mientras su mirada se clavaba una vez mas en el cuerpo del hombre. Mas esta vez no con intenciones de percibir algún cambio en el si no por haber vislumbrado un cambio en las vestimentas ajenas.Eran de una estética muy similar a las que había usado con anterioridad, pero los detalles cambiaban ,los símbolos dibujados aumentaban. Para la mujer que prestaba especial atención en su propia vestimenta los ropajes ajenos también se tornaban en algo de su interés,sabiendo que cuando de símbolos se trataban los detalles lo eran todo.. Mas en lugar de preguntarse el porque de dichos cambios en el vestuario ajeno se pregunto a su misma como seria un vestido con estructura similar a la túnica y telas ajenas, solo que intercambiando los ojos por mariposas. El resultado que su mente vislumbraba no le era desagradable...
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Dom Ene 22, 2017 1:28 pm

Reconocía que lo que hacía en esa ocasión era inusual en él. Se sorprendía a sí mismo todavía con todo ello, en cierto modo sin creer las palabras que salían de su propia boca o lo que llevaba en sus propias manos. No creía haber cambiado aún, como persona. Aquello era sólo una acción necesaria y deseada; un hombre temeroso realizando un acto de valentía, pero sin transformarse él en un valiente sólo por ello, a fin de cuentas. Lo sabía muy bien. Y sin embargo, con lo poco que había hecho hasta entonces había conseguido sorprender a Yuuko, lo cual resultaba extrañamente satisfactorio. Mostraba algo impredecible a la mujer que tanto había sentido que le leía la vez anterior, tan superior en experiencia. Por supuesto que le animaba verla de buen humor, contenta con el encuentro, pero su sorpresa era lo que más le motivaba en ese momento.

- Debería estar cansado, usualmente lo estaría, siendo honesto, pero no estoy sintiéndolo ahora mismo. Además, hay algo que quería, um, plantearle, y no podía esperar mucho... - Dijo; se sentiría deshonesto si ocultase sus intereses, aunque tenerlos ya proporcionara cierto tinte de culpa. Tan sólo podía esperar que la reina supiese lo que pensaba de sus tierras y de ella misma, y que habría estado allí por mero agrado igualmente, pese a tener esa vez un motivo particular. Con la mano apoyada en el respaldo de la silla, conteniéndose de hacer movimientos inquietos, consideró cómo continuar. Sin embargo el habla de la mujer le tomó en cierta medida desprevenido a él también, llamando su curiosidad hacia ello. Tenía aquel modo de terminar refiriéndose al mundo o las personas en general que cotinuamente le forzaba a detenerse y pensar al respecto, pese a que en esa ocasión no supiese descifrar bien a qué apuntaba. - ¿Hm? Sí lo creo, pero... - Temió, de alguna forma, que ya estuviera previendo su gran sorpresa. Sin saber qué decir, con sus preocupaciones adelantándose como siempre, prefirió negar con la cabeza para indicar que no había continuación a sus palabras sueltas. En su lugar, con un casi susurrado agradecimiento, separó la silla un tanto de la mesa para ocupar lugar en esta, otra silueta que interrumpía la luz anaranjada de la ventana y cernía una sombra alargada en el suelo más allá.

- Quizás no le sorprenda, después de todo, pero he tomado algunas decisiones en el último tiempo. La primera es que regresaré a casa, a Daein. Esta es mi última parada antes de ir, la última parte de mi viaje. Por eso me ha alegrado tanto poder hacerla aquí. - Sonrió, en cierta forma melancólico de llamar un final a tan larga y turbulenta fase, mas ansioso ya de volver a ver su hogar. La vida del aventurero había tenido su mérito, mas no era para él, tan arraigado a su patria que en ningún momento había conseguido cesar de extrañarla. Miró a la dama del otro lado de la mesa, y tomando una profunda respiración apoyó en la mesa el documento doblado y sellado que cargaba. - El resto es... bueno... no podría estar aquí tranquilamente si no le presentaba esto enseguida. Sentiría que abuso de su hospitalidad si no soy claro... este, por tanto, antes de cualquier otra cosa, quería comunicarle mis intenciones. Tenga, por favor. -

Lo deslizó por la superficie hacia ella, entregándolo al fin. El documento contenía los términos detallados de la alianza que el mago oscuro pretendía, mas no era una redacción completa, lejos de una versión final; no le había parecido prudente adelantarse tanto, aunque había investigado alianzas y pactos en extensión para escribir aquella propuesta de forma respetuosa, digna y completa. Apuntaba a nada menos que una completa relación entre ambos reinos. Libre tránsito marítimo y aéreo, pues los wyverns de Daein seguían saliendo mucho más que su flota en aquella época, intercambio cultural hasta donde el reino de Durban lo desease y no considerase intromisión, apoyo social y económico mutuo ante cualquier siniestro en la extraña época de los emergidos, y lo más importante desde el punto de vista daeinita: incondicional apoyo militar. Era el punto fuerte de su patria y el más valorado en la misma, mencionando en brevedad la magnitud de las fuerzas con que contaban y dejando en claro que estarían a disposición de cualquier intención militar de Durban, pues su reino se consideraba ya libre y disponía de soldados de sobra para mantener su defensa. Daein no distinguía entre una defensa inevitable y una deliberada movilización para explorar, conquistar o aniquilar; donde se prometía milicia, se prometía sin miramientos. Por supuesto, para el hombre sentado en ese momento en la mesa, lo central no era aquello, sino el detalle de las instituciones de educación militar con que Daein contaba y la propuesta de unificar aquellas áreas, pues si bien poseían gran reputación en la formación de sus jinetes y soldados, su orden mágica no se comparaba en número, organización o poder a la de Durban.

Quedaba al juicio de la monarca desde el instante en que los dedos de Pelleas se habían separado del papel, tan sólo en manos de ella el final del asunto. Podría terminar su estadía en Durban como un invitado y regresar prontamente a su hogar, como podría requerir de un par de semanas más en el sitio, para obrar en el mismo como embajador de la alianza en proceso. Su mirada hacia el reino costero no sería demasiado distinta en un escenario u otro, mas sus ataduras a tal lugar sí serían profundamente distintas dependiendo de cual se diese. Suspirando largamente, con discreción, el mago miró al rostro de la monarca al explicarse. - Es una propuesta a usted, como regente de las Islas de Durban, que realizo desde mi posición como primer príncipe de Daein, futuro catorceavo rey. Por favor considérela, cuanto menos. -
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Sáb Ene 28, 2017 1:18 pm

La mujer no había pedido explicación alguna al hombre sobre el porque decidida visitarla antes de descansar del viaja que acababa de llevar a cabo y el había finalizado al llegar a palacio. No era algo importante,ni que debiera conocer por mas que la curiosidad le instase a ello. Y aun así con las palabras ajenas, que explicaban el motivo de sus acciones de forma leve y sutil, la reina entendió todo. Era le necesidad,o el deseo, o puede que ambos,de discutir con la monarca aquello que le había echo parar una vez mas en las islas. Y era ese sentimiento el que hacia que su cuerpo omitiese el posible cansancio del mismo,pues había algo superior a ello,mas importante. La mujer entendió,y la curiosidad y deseos de saber que habían comenzado a surgir en ella a raíz de la carta recibida no hizo mas que crecer.

-Estoy deseando saber que es eso que te a traído a mi...

Comento expresando a si sus sentimientos de manera sincera,mas sin desear presionar o meter prisa al otro por iniciar la conversación. Habia esperado a la llegada del príncipe,podía esperar a que el mismo se acomodase y eligiese el momento indicado para revelar las incógnitas formadas en la mente de la monarca.

Las palabras,la frase medio acaba y la negación con la cabeza ajena la mujer las tomo con una pequeña expresión de nervios ante lo que venia. Aumentando así sus expectativas. Ya había comprobado en su encuentro anterior que si bien el hombre frente a ella solía ser atacado,o puede que incluso dominado,por los nervios. Que el mantener la calma ,algo tan natural para ella misma,era algo que su invitado se le dificultaba en extremo. Y aquello no era malo,para nada,solo otra parte de lo que Pelleas era. Pero precisamente por ser el quien era,futuro rey de una nación poderosa, si que podrían surgirle ciertos inconvenientes a futuro por esa parte nerviosa suya. Pero aun había tiempo de evitar aquello, y ese no era el momento de sacar ese tema... no.. Podía esperar... Se limito a esperar con calma y paciencia. A que el mago tomase asiento,a que el mismo retomase la palabra.

Tenia razón,no le sorprendió. Puede que fuese una sorpresa que alguna gente, algunos individuos ,tomasen decisiones cuando se habían limitado a seguir el camino pactado para ellos durante toda su vida. Pero no era una sorpresa que Pelleas, como futuro líder de una nación y con la responsabilidad que ello conlleva, hubiese tomado sus propias decisiones. No,era parte del cargo,el decidir por otros, y ella lo sabia bien pues se encontraba en esa posición.  

-Estoy feliz de que mis islas sea la ultima parada en tu viaje a casa...El final de un viaje...el final de algo siempre es triste, y feliz porque significa el comienzo de algo nuevo... Pero tu tienes una ventaja que yo no poseo... Aunque vuestro viaje termine en breves siempre podréis realizar mas ,si lo deseáis,o si es necesario.. tenéis la libertad y el poder para hacerlo. Algo de lo que no dispondréis una vez os hagáis con el trono.

Ella no tenia la libertad para abandonar su país ,no cuando el mismo dependía de ella y no cuando no tenia a ningún familiar o heredero para que tomase su cargo en su ausencia. No.. sus viajes se limitaban a ser entre sus propias islas y eso conllevaba a que en ocasiones ciertas responsabilidades de palacio que caían en ella tuviesen que ser relegadas por unos días. Pero no era lo mismo viajar por su tierra,o a costas cercanas,que emprender un viaje como el que el príncipe de Daein había echo. No podía,y cuando compartía el cargo del hombre no lo había echo tampoco. Pues tomo el lugar de su padre, dejo que el relegase en ella los asuntos de palacio, para que el mismo fuese quien viajase libre por su país y cuidase de esa manera del mismo. No entendía lo que su viaje había supuesto para Pelleas,pero en parte podía entender el deseo de volver y permanecer en su patria.

-Creo que tomaste la decisión adecuada al poder viajar cuando pudiste. Ver el mundo por tus propios ojos y aumentar tus conocimientos y poder con la experiencia que tu travesía te ofrece... Y creo que también tomas la decisión correcta al volver a casa. Pues no siempre puedes permanecer lejos de las obligaciones que un día acudirán a ti...

Miro con atención las acciones ajenas,con curiosidad al ver como algo era depositado en su escritorio,percatándose entonces de lo vació que el mismo estaba y de lo desconsiderada que había sido al olvidarse ofrecerle algo de beber a su invitado. Un pequeño despiste obtenido por las expectativas ante lo que venia. Pero en esos momentos, al ver el sello que cerraba el documento,sabia que no era momento de ofrecer nada ni de pedirle a nadie que entrase en esa habitación.

-No abusas de mi hospitalidad,porque soy yo quien quiere entregártela...

Comento con suavidad al momento en el que su mano derecha se estiraba para tomar el documento que estiraban hacia ella. Lo tomo con suavidad ,descendiendo el mismo hacia su regazo al tiempo que con cuidado rompía el sello y extendía el documento. Supo nada mas ver las primeras frases lo que era,lo que aquello significaba,a pesar de que ni ella ni sus últimos predecesores había recibido ni redactado nada similar si que había estudiado sobre ello. Sabia lo que significaba,y el primer significado de ello era el echo de que tenia que leer con calma y atención todo lo escrito. Y de que su invitado tendría que esperar por ella,el tiempo que fuese necesario.

-Algún día...el acuerdo llegaría... No pensé que ese día llegaría tan pronto...  

Al parecer su invitado había crecido mas de lo que ella misma creía. Soltó el documento con una de sus manos,manteniendolo aun con la otra. Dicha mano viajo a uno de los cajones del escritorio,teniendo que inclinarse a un lado pues el cajón era el ultimo de todos.Aquel único compartimento reservado únicamente a los gustos personales de la monarca y no a material que le ayudase a cumplir con su deber. Habia papeles,plumas, algo de tabaco en una pequeña cajita, y libros. Ediciones pequeñas para poder acumular mas de ellos. Tomo uno de ellos sin mirar siquiera cual era.Se incorporo y lo deposito sobre la mesa,con cuidado.

-Como decimotercera monarca de las Islas de Durban tengo el deber y obligación de considerar la propuesta realizada por el futuro decimocuarto rey de Daein y actual príncipe de dicho reino. Como Yuuko me siento honrada y sorprendida con la propuesta. Y como ambas que soy debo tomarme mi tiempo para leer y asimilar todo lo escrito. Debo entender el acuerdo que propones, y debo corresponder a los esfuerzos que te habrá tomado redactar el mismo... pero tampoco creo que quieras abandonar el lugar sin una respuesta,verdad?

Le sonrió al hombre frente a ella.

-Siendo así y para que la espera no sea tan pesada y lenta, puedes tomar uno de mis libros.  

Estiro el mismo sobre la mesa acercándolo mas a Pelleas.

-Así no me presionare a mi misma por terminar mi lectura de inmediato y tu tendrás algo en lo que emplear tu tiempo mientras tanto.Solo si lo deseas... no te veas obligado a tomar mi oferta...

Y dicho eso ambas manso de la mujer volvieron al documento,sus ojos se clavaron en el mismo y su atención en las palabras expresadas en el mismo.
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Dom Feb 19, 2017 9:14 pm

Si bien la responsabilidad era algo que seguía pareciendo aterrador, el deber que le obligaría a quedarse en Daein después no se asemejaba en absoluto. Había necesitado de viajar por más de un motivo y no podía decir que hubiese sido desagradable en absoluto, pero el tener que permanecer en su patria el resto de sus días no sonaba mal. Podría disfrutar de disminuir el ajetreo, de una vida quieta y más tranquila, rodeado de lo que amaba y, con algo de suerte, bastante recluido en los sitios que se le hacían cómodos. Un tanto avergonzado de mencionar cuanto le encantaría ver hacia afuera desde siempre un mismo sitio, respondió con la mirada en cualquier otro sitio. - Todo lo que necesitaba hacer, ya está completo. He oído que Renais ha caído en desgracia recientemente, así que el viaje que pretendía a su escuela nigromante no pudo concretarse... pero está bien. Ahora mismo, estoy satisfecho con esto. Quizás algún día pueda retomar lo faltante. -

Con el alto contraste del atardecer en proceso, el mago no perdió detalle de su documento llegando al fin a las manos a que era destinado. El sello de cera roja, siendo separado cuidadosamente. De alguna forma, había avanzado demasiado como para continuar sintiéndose nervioso a esas alturas, tan sólo ansioso y expectante, aunque las palabras con que la mujer mayor recibía las primeras líneas de texto lo descolocaron. Sonaba a que lo había anticipado; no el momento, pero sí el hecho. Nuevamente se sintió visto a través, predecido hasta en aquello que parecía un paso tan grande, y que hacía algunas semanas no habría pensado de forma realista en hacer. - ¿E-Eso es... bueno? - Respondió en voz baja, inseguro. Sin idea alguna respecto a cómo tomarse aquello o cómo proceder, siguió con la mirada los movimientos de Yuuko y el destello de decenas de decoraciones doradas en su ropa acompañándola. Desconocía si anticipar tijeras con que decimara el documento, o ya la tinta con que plasmaría su respuesta, mas en ninguna forma el detalle de sacar un tomo pequeño tamaño, que deslizó en la mesa hacia él. Aún escuchándola y comprendiendo la practicidad de ello, le había dejado bastante descolocado. Más perdido aún que antes, tardó considerablemente en hallar cómo reaccionar.

- Oh, uhm... este... sí, me gustaría saber si está de acuerdo, pero... bueno. Es una forma de resolverlo. - Murmuró eventualmente, separando sus manos para evitarse el usual gesto inquieto de girarse los anillos en los dedos. Al final, suponía que era la mejor opción; antes siquiera de que tocase salir de aquel despacho, sabría ya el futuro que deparaba a su propuesta y a la relación entre reinos. Más allá del curioso proceder, le parecía bien. Hecho a la idea, el hombre de cabello ondulado asintió con la cabeza y tomó el libro que le era ofrecido. - ¡E-Esperaré! No será problema. Quisiera que lo revise por completo, saber todo lo que piense al respecto, así que tómese su tiempo. - Dijo, dibujando a cuenta nueva una sonrisa en sus labios. Una lectura cuidadosa conllevaría a una respuesta completa; jamás había dudado que Yuuko fuese a tratar el asunto a concienzuda forma, pero ansiaba el resultado de ello. Aunque el tema realzado como el de más relevancia en Daein y siempre el primero en tratarse fuese el militar, dando una señal de enorme confianza al detallar números y características de sus fuerzas en la propuesta de alianza, lo que al príncipe más interesaba era el intercambio académico, si este podía darse. Había imaginado ya, inclusive, varias renovaciones que él mismo se había planteado hacer en los estudios mágicos en Daein, que sin embargo dependerían bastante de cómo acabase el acuerdo en Durban.

Bajó la vista a la tapa del libro con que debería ocuparse, hallando un título que nada le adelantaba. El nombre de un lugar o de alguien, suponía. Abriéndolo a la primera página escrita, leyó las primeas líneas, convenciéndose de que se trataba de una novela. No saber la temática no le molestaba; la descubriria sin prejuicio en el camino. Sólo se distrajo un momento más, acomodándose en su asiento y viendo la refulgurante y anaranjada luz colarse por la ventana; pronto dejaría de iluminar tanto la estancia y daría paso a la noche, pero de momento, era una luz más que cómoda para leer. Los primeros momentos, las primeras líneas, se dificultaron a raíz de la presencia imposible de ignorar del otro lado de la mesa, mas al comprender que verdaderamente no correspondería interrumpirla en esos momentos, acabó por dejarse llevar y adentrarse en las líneas. Era un lector veloz; uno de los pocos talentos con que contaba. En cuestión de minutos, se hallaba plácidamente absorto en un paisaje de algún sitio de Elibe, muchísimo tiempo atrás en la historia, leyendo sobre solemnes héroes que buscaban el lugar de descanso para sus armas, poderosos objetos de leyenda que habían cumplido ya su más noble tarea. Invadido por la impresión de respeto y cuidado con que aquellos personajes elegían donde ocultarlos, sus ojos fueron de línea en línea con admiración, llegando a ser capaz de ignorar la presencia de la mujer en el silencioso despacho. No la olvidaba, pero la tinta y el papel siempre ofrecían un nivel de resguardo y comodidad que a Pelleas le sentaba maravillosamente.
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Feb 20, 2017 7:56 pm

-Y porque iba a ser malo?

Respondió aquella duda,aquella pregunta realizada con duda y que por su tono de voz a duras penas llego a ella.

-Por suerte o por desgracia las cosas malas no tardan en salir a la luz. Si no me hubiese gustado recibir esta propuesta,si no hubiese sido de mi agrado, de una manera u otra ya lo hubieses descubierto. O bien porque mis gestos y palabras lo hubiesen dejado a la luz o bien porque me hubiese negado a tomar siquiera el documento que me has tendido. Así que no te preocupes por ello.

Sonrió con calma y cierta ternura ,pues el nerviosismo y seguridad reflejado por el otro quizás no era solo parte de su personalidad. Quizás era un reflejo de lo mucho que había trabajado en el documento que descansaba en las manos de la soberana,del cuidado que había tenido en el mismo, y de las esperanzas que tenia en que le agradase a su persona. O eso fue lo que la reina quiso deducir de todo ello,y aun sin saber si era cierta o no le causaba cierta ternura. Cierta suavidad en sus gestos ,en su sonrisa sonrisas.

Tal y como esperaba,como intuía, Pelleas planeaba esperar a que la mujer leyese todo a conciencia. Por eso a la reina le daba cierta tranquilidad el saber que el otro iba a aceptar la lectura que le tendía,cierta calma al no tener que presionarse a si misma sabiendo que el otro esperaba sin nada mas que llevar a cabo. Al menos de esa manera la espera seria mas amena, le otorgaba mas tiempo.

Llevo la mano una vez mas a su escritorio,mas esta vez no al ultimo cajón si no al primero.Del que cual saco tinta,plumas y un pergamino. Con el documento entregado por el príncipe de Daein cuidadosamente depositado sobre su regazo preparo todo para poder escribir.Abriendo el bote de tinta,mojando la pluma en ella y extendiendo el pergamino. Extendió el documento ajeno sobre su regazo,la mano izquierda sujetando el mismo para que no volviese a plegarse,pues deseaba volver a la forma que poseía hasta instantes atrás. La mano derecha sujeto la pluma,sobre el papel. Dispuesta a hacer anotaciones a medida que leía sobre la alianza propuesta, y así lo hizo.

Anoto sobre el libre transito tanto aéreo como marítimo,subrayando la parte de marítimo al ser ellos los mas interesados en ella y los que mas podían aportar con su flota. Añadió su propia anotación a un lado sobre abrir nuevas rutas comerciales con el país vecino,dependiendo de la materia prima que ambos estuvieran dispuesto o pudiesen exportar al otro. Anoto sobre el intercambio culturar que el otro proponía ,añadiendo para si misma a un lado de dicha anotación el tomar a magos del país ajeno. Pero sobretodo anoto a conciencia los datos sobre el apoyo militar que les ofrecían,los números expuestos,las fuerzas ajenas que se ofrecían con libertad a ellos pues su país se había visto liberado de la amenaza de los emergidos.

Anoto un par de cosas mas,leyó el documento otras tres veces.Perfectamente redactado,incompleto al no estar lo que Durban ofrecía en juego.

-Listo...

Anuncio su fin,para darle tiempo al otro a que finalizase su lectura. No supo cuanto tiempo tardo el leerlo ,pero para entonces la luz del día comenzaba a escasear. Pronto se verían obligados a encender alguna vela.

-La alianza que propones me parece por un lado adecuada... por otro tremendamente descompensada.

Dejo el tratado sobre la mesa y se concentro en las notas que había realizado a medida que avanzaba en su lectura,con la pluma aun en la mano.

-En estos tiempos donde el mundo es una guerra continua tras otra el ofrecernos el incondicional apoyo de su patria... no se que es una de las cosas que caracterizan a Daein ,pero no se como podríamos corresponder a ello. Después de todo una alianza consta de dar y recibir .del equilibrio que ello implica. Y militarmente con la situación actual de mis islas me temo  que no es algo que pueda corresponder de todo. Así que intentare compensarlo con otras áreas. El transito marítimo y aéreo... En Durban no disponemos de wyverns así que no conozco las necesidades de los mismos. De abrirse este trafico necesitarían algún sitio donde reposar? Donde descansar tras el viaje? Podría construirse uno en algunas de las islas,o incluso en varias de ser necesario y si las características de dichos lugares lo permite. Es algo que necesitaría saber.

Toma una ligera pausa antes de continuar ,permitiendo que el otro pudiese asimilar sus palabras,que pudiese seguirle el ritmo y pudiese reflexionar sobre ello. Al tiempo que seguía anotando sus propias exigencias.

-Por otra parte la flota de Daein necesita de algún navío? La flota de Las Islas de Durban es algo de lo que nos enorgullecemos, no solo la flota militar si no también comercial. De necesitar Daein de algunos navíos para alguno de ambos propósitos podemos proporcionarlos sin problemas, no muchos pero si algunos que rápidamente serian repuestos por nuestros astilleros. Eso nos permitiría abrir rutas comerciales marítimas entre ambos países,lo cual también podría ser beneficioso para ambos aparte de afianzar la unión. Mañana os haré llegar una lista con los principales elementos que se exportan en Durban y nuestras rutas comerciales mas activas por si algo capta vuestro interés, si eso sucede y deseáis llevarlo a cabo deberéis pasarme una lista similar.

Sonrió antes de abordar el siguiente tema.

-Pero creo que el punto que mas capta vuestro interés es el intercambio social y culturar.O me equivoco? Decirme príncipe deseáis que los magos de vuestro país adquieran conocimiento y se instruyan únicamente,o deseáis añadirle a dicha instrucción aplicación militar? Ambas opciones son posibles,sin problema alguno, pero dependiendo de vuestra respuesta os haré propuestas distintas.  

Espero la respuesta ajena antes de continuar con el dialogo,con las negociaciones.
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Mar Feb 28, 2017 9:13 pm

El suave sonido de la punta de pluma sobre el papel, como un rasgado tenue, sólo fue un elemento de fondo para él mientras aguardaba, más cómodo quedándose callado y leyendo de lo que podía estar haciendo cualquier otra cosa. Buen refugio para él, a fin de cuentas. Cuando la voz de la mujer lo llamó de regreso a la realidad, fuera de la historia del Santuario de los Sellos y su espada oculta, fue el primer momento en que Pelleas notó cuanto había bajado ya el sol. Dejando el libro en una esquina de la mesa, el joven realizó aprisa lo que siempre debía hacer en su propia habitación, en su hogar; dejar de forzar la vista y, siempre tarde, acercarse la lámpara de aceite. Sin querer interrumpir a Yuuko, ocupada sin dudas en algo de mucha más importancia, se levantó él en busca de la lámpara, tres de las cuales yacían en fila, a la espera, sobre uno de los libreros. Tomó tan sólo una, lo suficiente para la superficie del escritorio. Encendiéndola primero, llevó el brillo y el leve aroma de la mecha y el aceite empezando a arder hacia la mujer, apoyando el artefacto bajo el borde de la ventana.

Inevitablemente, reparó en el pergamino en que había estado tomando anotación. Sin sospechar de qué se trataría, en aquella pasajera mirada de no más de un instante hizo intento de ver qué yacía escrito, naturalmente sin éxito. Debió guardarse la ansiedad. Poco hicieron las palabras de Yuuko para ayudarle con eso, pues lejos de traquilizarlo, realzaron su inquietud al nivel en que estaba seguro que habría soltado y dejado caer la lámpara, si esta siguiera en sus manos. Volvió a la silla a toda prisa, frunciendo el ceño en aprehensión, a medias pensando en cómo defender su propuesta y a medias resignado ya a un mal veredicto. Seguramente, el gobierno y la interacción en la corte requiriese de ser capaz de tener esa clase de conversaciones; Pelleas temía por el día en que estuviese a solas contra pruebas como esas. De momento, sólo aguardó un poco más, conteniéndose de hablar.

Debía aprender sobre la marcha. Al no ser, a los ojos de su padre, un hombre apto para la guerra, este había intentando que se le instruyera en la política; y en eso Pelleas tampoco se había destacado, frustrando más aún a su progenitor. Sin embargo, el mago confiaba en aquel aprendizaje en esos momentos. No había pedido la ayuda de su consejero en redactar el documento en sí, tan sólo su opinión sobre el acuerdo en general, pero era con su aprobación que se adentraba confiado en que lo que hacía estaba bien. Con la totalidad de su atención se volcaba a los puntos que Yuuko exponía, aprendiendo inclusive de la forma en que ella lo hacía, lo que debía de poner de su parte. Su primera experiencia en discusiones que, por seguro, tendría en gran cantidad en el futuro. Fervientemente deseaba no arruinarla.

- Uhm... no creo que diferencias como esas puedan ser un problema. Es normal que Daein prometa ante todo el apoyo militar incondicional, pues es lo que más nos caracteriza. Es la forma en que Daein da su palabra. Seguramente, la forma de las Islas de Durban de mostrar su más llana sinceridad no sea la misma... aunque, para asegurar la confianza de mi padre e incluso de mi gente en ello... l-lamentablemente, es algo que sí debería estar presente, al menos en cierta medida. Sé que no tiene tropas que prestar en este momento, ni tenemos nosotros necesidad de ellas realmente, pero... es algo muy valorado, una medición del calibre del reino. No le pediría más que la visita de medio platón de hombres a Daein. O... un general o miembro del ejército capacitado, nada más. Aún si es sólo uno, una muestra de su capacidad y su temple sería suficiente. En ello recaería mucho de la confianza de Daein, pero... no le quitaría las tropas que necesita presentes, al contrario, aportaría rápidamente las nuestras. Espero que no sea un peso para usted. - O para la o las personas que debiesen representar al reino de magos. Su rey estaba, en cierta forma, obsesionado con las pruebas de fuerza; su juicio podía ser intenso y de gran presión. Pelleas consideraba mejor ser honesto al respecto, el detalle pequeño pero de inmensa importancia. Al proseguir, retornó la sonrisa con cierta confianza, satisfecho de poder, hasta el momento, responder a todo adecuadamente.

- Daein no ha sido... un reino que interactúe demasiado con el exterior. Siempre tuvimos pocas rutas, pocos barcos... además, el día en que dejé Daein fue el mismo en que nuestro único gran puerto fue destruido en un ataque de emergidos. Seguramente, apenas estén en proceso las reconstrucciones, y... si no es mucho pedir, lo que ofrece realmente sería de gran ayuda. Justo en este momento, es muy necesitado. Tampoco somos expertos navegantes, por lo que estoy seguro que las capacidades de los hombres de Durban en esto serían bienvenidas. - Dijo, inclinando la cabeza instintivamente al pedir. No cesaría de ser cuidadoso y prudente en instancias como aquella. No obstante, halló allí algo que no dominaba y apenas conocía, como era el asunto de exportación. Desconocía qué producían y en qué magnitud. Con su sonrisa tornándose algo nerviosa se excusó. - ¡D-Disculpe! Tendré que consultar... o pedir a mi consejero un informe sobre eso, podría demorar, e-es... bueno, aún no había estudiado ese asunto en detalle. Pero, um, sí se sobre rutas aéreas al menos, y los wyverns... les genera mucho estrés y suelen pelear si están cerca de demasiadas personas o de otros animales, por lo que suelen necesitar de lugares poco poblados donde detenerse. Usualmente se quedan en las montañas, y creo haber visto que algunas de las islas aquí tienen esa clase de terreno. Realmente es todo, no hace falta construir nada para ese tipo de animales. - Jamás había sido bueno lidiando con wyverns, criaturas de demasiado carácter como para doblegarse ante un amo nervioso. Era lo más lejano a su área de conocimiento. Y sin embargo, respecto a personas fuera de Daein, suponía que no era tan nulo lo que conocía sobre aquellos animales, lo cual le enorgullecía en cierta medida.

Se tomó un instante para respirar, lento y profundo, siempre un poco descolocado cuando Yuuko le sacaba tantas palabras juntas. Hablar en extensión no era lo suyo, usualmente, y hacerlo seguía siendo extraño. Escuchó las palabras de la mujer mayor, ya no bañada en la amplia luz del atardecer, sino el más contenido destello de las llamas en la lámpara. Asintió sin timidez, pues desde el inicio había sido claro en lo que le llamaba a aquel reino costero, sonriendo con marcado ánimo. - Si no le molesta... me gustaría oír sobre ambas posibilidades. Si no es imprudente, quiero decir. Mi principal deseo es que puedan aprender aquí, sin embargo, sé que Daein tendría otras exigencias. Además... bueno, la verdad es que siento curiosidad. -
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Vie Mar 24, 2017 10:36 pm

Agradeció por varios motivos el echo de que el príncipe se tomase la molestia de levantarse para encender la lampara .En primer lugar agradecía que le proporcionase aquella luz que en breves tanta falta les haría al escasear la luz del día, el que alumbrase la estancia en su nombre. En segundo lugar una parte de ella agradecía que una persona tan nerviosa y que había demostrado poca confianza ante sus actos y palabras en su presencia tuviese la seguridad,la confianza suficiente como para ponerse en pie por su propia cuenta y tomar la iniciativa sin mediar palabra alguna o sin pedir permiso. Parecía algo tonto, puede que insignificante, pero para la reina suponía un gran gesto ya que del mismo deducía que poco a poco Pelleas se abría a ella,que le tomaba mas confianza y que se sentía mas seguro ante ella. Que se comportaba mas como si mismo. Y eso era un gran paso ,que le agradaba y le honraba.

Pero no agradeció el gesto con palabras, pues había cosas mas importantes que prenunciar en aquellos momentos y que requerían mas su atención,se limito en sonreír mas para si misma que para el otro.

Le gustaba que Pelleas respondiese,que le expusiese la realidad  en cierta manera. La realidad con la que se encontraría no solo al aliarse con el país vecino,si no antes de formalizar dicha alianza. Le hacia ver todo con mas claridad, y le gustaba conocer   lo que la mente ajena guardaba. Un dialogo,un debate,no simplemente un monologo.

-Es lógico que cada país aporte cosas distintas,en primer lugar porque no todas las naciones cuentan con los mismos recursos.En segundo lugar porque aliarse con una nación demasiado similar a la propia no seria muy practica, no te aportaría nada nuevo y por lo tanto no se complementarían y enriquecerían mutuamente. El inconveniente no seria ese, si no la situación. Hay recursos que son mas útiles en determinados momentos o situaciones, y tal y como esta el mundo en estos momentos la ayuda militar es uno de los recursos mas valiosos que puede haber en estos momentos. Pero si mi príncipe no tiene problemas con ello...

Un país muy militarizado,con unos recursos muy valiosos en época de guerra, y con la fuerza como unidad de medida. Un medio muy arcaico para valorar a otros, muy simple, y precisamente por ser simple podría llegar a ser una petición fácil de cumplir. El librarse de una gran cantidad de soldados o tropas podría ser un inconveniente no solo por los emergidos que asolaban sus tierras si no también por los piratas que al parecer no habían sido amedrentados por dicha amenaza y aun se aventuraban a surcar sus mares. La mujer había comenzado a llevar a cabo ciertas medidas , provisionales y de prueba, en las que se incentivaba económicamente a aquellos hombres y mujeres que quisieran ayudar temporalmente a luchar contra el enemigo del país. Tanto civiles del país,como viajeros de paso,o mercenarios que nunca faltaban en el mundo podían ayudar en mayor o menor medida,siendo la compensación otorgada por cada campaña realizada para no formar un contrato demasiado largo que los atase a una situación indeseada. Con ello se había fortalecido temporalmente sus fuerzas, así que ... podría prescindir de algunos de sus hombres de forma temporal.

No seria un gran daño, y si todo salia bien la recompensa seria mayor a lo otorgado. Mandaría a uno de los mejores barcos de la flota, para hacer el viaje mas rápido, para mostrar el orgullo de Durban,su flota y sus mares. Y junto con el a sus hombres. Uno de sus generales,como muestra de respeto hacia el rey ante el que se presentaría y como representante digno de la reina. Para mostrar no solo el poder que podían poseer si no también el echo de que tomaban en serio tal prueba y no los subestimaban.

-Entiendo... mandare a uno de mis generales con media docena de sus hombres como muestra de fuerza y respeto ante su rey. Durban es un país de magos como bien ya sabes, y esas artes emplean todos nuestros generales. Le mostraremos al rey como somos realmente y la fuerza que la magia puede llegar a otorgarnos.  Si lo desea puede emprender el viaje de regreso a casa con ellos, hacer uso tanto de mi barco como de mis hombres durante el trayecto. Después de todo si realmente es una alianza que se va a llevar a cabo puedes tomaros ciertas libertades con ello,siempre y cuando no atente contra nuestro reino ni nuestros ideales os aconsejaran y obedecerán.

Con eso quedaría zanjada en cierta medida la introducción,el primer paso a dar para unir a Durban y Daein. El siguiente punto era mas problemático,en parte. Durban se basaba en tierra y mar,barcos y puertos.Eran expertos en ello porque lo necesitaban.Y era esa necesidad lo que había echo que una de las profesiones mas populares durante cierta época y en la que mas maestros había fuesen los carpinteros,arquitectos y astilleros. Que Daein careciera de un puerto grande y decente, uno apropiado para el comercio y el anclar de sus navíos, era un inconveniente no solo para el país afectado si no también para ellos.

-En el barco os acompañaran arquitectos y carpinteros, si no os importa,para ayudar con la reconstrucción del puerto que nombráis. Puede que incluso salga algo bueno de todo ello y el resultado de la reconstrucción sea mejor que el original no crees? Una vez el puerto finalizado o en proceso de finalizar podemos recuperar nuestros carpinteros y poner a vuestra disposición artilleros que aumenten vuestras flotas, y junto con ellos navegantes que os ayuden a entender mejor vuestras aguas y sacar mayor provecho de ellas. Aunque vuestra fuerza se base en otros aspectos y no necesitéis del mar para subsistir estoy segura de que sera algo que no puede perjudicar a vuestra patria,si no únicamente enriquecerla aun mas.

Hizo un par de anotaciones en el papel que aun conservaba delante ,complementando el mismo con las palabras de Pelleas,sonriendole al mismo para otorgarle cierta calma.

-De eso se trata esta conversación no crees? De que uno vea lo que el otro no ha podido ver. Pedir el informe,sin prisa alguna, no te preocupes por ello. Por cierto,tienes buena vista y pones mucha atención a tu entorno.Son cualidades necesarias para un monarca aunque no lo parezca... Disponemos de montañas,algunas menos pobladas que otras,mas apartadas. Os las indicare en el mapa cuando sea el momento.

Si no requerían ninguna estructura particular para recibir a los wyverns y el entorno natural de sus islas era suficiente un punto menos a tener en cuenta.Trabajo que se ahorraban,algo que tenían a favor.Ademas por la descripción dado no dudaba de que tendrían espacio suficiente para aterrizar y descansar.

Y tal y como esperaba,era la magia lo que mas interesaba al príncipe. Y ella como maga lo entendía mejor que nadie.

- Usualmente el sistema de enseñanza de la magia de Durban consta de un maestro y un alumno al que trasmitirle dichas enseñanzas,tal y como ya sabes. Un alumno que toma el compromiso de convertirse en maestro cuando llega el momento. No podemos pedirles a los magos de Daein que tomen dicho compromiso pues seria algo que los separaría de su tierra demasiado tiempo. Debería hablarlo con mis consejeros y generales para planearlo mejor,pero podríamos generar una alternativa. Dos alumnos por cada maestro, para aumentar el numero de estudiantes de Daein a los que acoger. Que permanezcan en las islas hasta que su instrucción concluya sin la necesidad de atarse a las islas y quedarse como maestros en las mismas tras finalizar. Y tras ello aquel que lo desease podría servir en el ejercito de las islas durante un periodo de  tiempo de un año,dos como mucho, para instruirse en el arte de la guerra y darle aplicaciones de batalla a lo ya aprendido. Con una posición baja,básica, para que no tomen apego ni responsabilidad por un país que no es el propio si así no lo desean y puedan volver a casa como dignos magos ya no de Durban si no de Daien... Habría que consultar detalles y acordarlos bien pero lo cierto es que lo veo como algo muy factible. Al principio tendría que venir poco a poco,para que les busquemos maestros y para amoldarnos tanto nosotros como ellos a dichos cambios en nuestro sistema... Pero si,es muy posible... que opinas tu?
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Dom Abr 09, 2017 11:11 pm

Le agradaba la idea de compartir el viaje con los emisarios de Durban, no sólo por el barco en que iría y la veloz y segura ruta que probablemente sería, sino también por la posibilidad de conocer a aquellos hombres en el trayecto. Generales magos, algo jamás visto en Daein. Pelleas no lograba imaginar la presencia de un verdadero sabio, sin acudir a su mente los sumos sacerdotes oscuros vistos en Plegia y en Nohr; ansiaba hacerlo, tratándose de los magos de ese reino. No estaba seguro de poder o verdaderamente atreverse a interactuar, pero le emocionaba intentarlo y le agradaba la idea en general. Opacaba un buen tanto su nerviosismo respecto al asunto, a sabiendas de que el general enviado sería en todo momento una vara medidora de la clase de personas y la clase de reino que se hallaba en Durban. Animado respecto a esa decisión, Pelleas asintió un par de veces, sin particular intento de ocultar de su rostro sus emociones, que surgían con transparente obviedad en cada instancia.

La inclusión de los carpinteros, constructores y navegantes era algo que tenía que tomar con mayor seriedad, así como la ayuda que prestarían en Daein. Sería el primer gesto concreto de buena voluntad, y como planteaba realizarlo la monarca, iniciando ya con el primer barco de emisarios en partir, sería un gesto dado de forma inmediata. Por un lado, era mejor; en la mentalidad del joven aspirante a sabio permanecía siempre presente la sombra de su padre, las opiniones que este tendría y el juicio que podría omitir. En ese sentido, creía que estaría complacido, pues un acto visible le valdría de mucho más que los documentos escritos. Sin embargo, debería poner de su parte en aquello, y tal sería su primera demostración propia ante su padre. La primera decisión tomada, el primer movimiento hacia merecer la corona que algún día le sería cedida. Aunque no se sintiese preparado, no había espacio ni era la ocasión ya para seguir rehuyendo de ello. - Sería fantástico. Lamento que utilicemos tan prontamente su asistencia, pero m... me agradaría mucho, en verdad, contar con un lugar apto donde continuar recibiendo sus barcos a futuro. Si es una buena ruta y el acceso es fácil, ayudaría mucho al desplazamiento de nustra gente, ¿y quizás usted también pueda dar una visita algún día...? - Dijo, tan inseguro en el tono que la sugerencia sonaba como una pregunta. De todos modos, no era lo más relevante que había pensado en responder, por lo que bajó la vista y prosiguió. - Se lo comunicaré al Rey cuanto antes. Si bien he sido yo quien generó esta propuesta, he tenido muy en cuenta los deseos de mi padre, lo que querría y aceptaría. Mi consejero ha enviado algunos avisos a Daein, sobre todo esto, y yo... con sus emisarios conmigo, creo que puedo terminar de sellar el acuerdo apenas regrese. Apenas esté en Daein. -

No había otra opción. No podía fallar en ello. No obstante, había sido tan cuidadoso como podía ser, preparando todas las condiciones pensables para que su padre no riese ante la ocasión en que Pelleas decidía comenzar a obrar para el reino, y aceptase aquel primer acto. Más temeroso de fallar en esa reunión que en la familiaridad del castillo de Nevassa, Pelleas tomó con alivio en halago que la reina le daba, mas la voz de su conciencia le mantuvo cuestionando si se trataba de amabilidad o de un mérito que verdaderamente había comenzado a tener. Mantuvo la mirada gacha, poco capaz de ver a los ojos a alguien que acabara de darle palabras amables. - ¡G-Gracias! Entonces, le pediré a Judal ayuda con ello después, y um... también deberé de pedir a mi padre o a un general wyvern ver el asunto de la ruta aérea, que envíen un platón de reconocimiento a ver el uhm, el territorio apto. - Dijo. Otro asunto que quedaría para el momento en que pisara su patria otra vez, y uno en que su propio interés no le guiaba a ahondar demasiado de momento. El tema que más le interesaba personalmente, aquel por el que había ido tan lejos como para proponer una alianza a la mujer del otro lado del escritorio, era el que Yuuko mencionaba justo entonces; de inmediato el joven se silenció, limitándose a escucharla y a intentar controlar su inquietud general, que aún a esas alturas le llevaba a tocar y girar sus anillos en sus dedos, ocasionalmente crujiendo por lo bajo un nudillo tenso.

Sabía del sistema de aprendizaje de magia que funcionaba en las islas; la misma reina le había explicado sobre ello en el pasado. Y aún así, había fallado en considerarlo a fondo a la hora de desear incluir extranjeros en el proceso. A primera vista, parecía difícil, casi en contraposición a la tradición sostenida en el reino. La ansiedad del heredero creció un poco entonces. La seguidilla de alibajos, alegrías, dudas, expectativas y temores que esa conversación le traía, consecuencias varias de poner sobre sí su primera gran responsabilidad, sin dudas le dejaría exhausto, mas de momento lo único que podía hacer era remitirse a las alternativas que Yuuko presentaba, pues para el actual problema no había pensado nada de antemano. Sólo asintiendo y aceptando el criterio de la mujer de lacio cabello negro, fue tomado considerablemente desprevenido al ser pedida su propia opinión. Entreabriendo mudamente los labios, tardó más que unos momentos en formular respuesta a ello. Cerró la boca, desvió la vista a un punto indefinido, llevó la enjoyada mano a su mentón y se repitió lo dicho con más lentitud, buscando fallas u opciones mejores. Y sin embargo, no se sentía presionado a responder con rapidez, sin temer al espacio de momentos en silencio. Conocía a la gente de Daein más de lo que él mismo había estimado anteriormente; podía imaginar sus sentimientos en cada posible situación, y allí debía hacerlo con detenimiento.

- La gente de Daein quiere a su tierra y respeta el reinado de mi padre porque ha sido justo con ellos. Creo que ese es el modo en que todos nos sentimos. Las puertas del ejército están abiertas para todo aquel que quiera aprender, todo aquel que quiera servir al reino, sin importar quien sea, de donde provenga... inclusive si es un extranjero. Si es su deseo comenzar, podrá hacerlo. Si muestra valor, si crece como soldado y entrega lo aprendido de regreso a Daein con su servicio, se le reconoce. Así son las cosas, desde que el Rey Ashnard ha tomado el trono. Por eso, creo que quienes... son como yo, quienes seguirían el camino de la magia, aceptarían ir donde fuera necesario para hacerlo. De todos modos, son personas que han decidido no entrar en otros oficios. Creo que apreciarían lo que recibirían aquí y estarían dispuestos a dar de regreso por ello. Pero un deinita no es muy bueno estando fuera de Daein, ¿sabe? - Habló con relativa soltura, más calmo a medida que continuaba, sin temor a hacer oír prolongadamente su grave pero gentil voz. Se formaba en sus labios una sonrisa que no contenía muy bien. El concepto inspiraba en él cierto cariño, pues el mismo príncipe se consideraba pésimo en estar fuera de su hogar, sin haber cesado ni por un instante de pensar en ello durante su travesía. - Así que... - Musitó, pensando en cómo continuar. Había algo que faltaba, en efecto. Una pieza que desencajaba en ambos lados, y que, de alguna forma, no tardó en hallar, pues acudió a su mente casi enseguida. Sabía cómo un daeinita estaría plenamente satisfecho en su estadía en Durban, inclusive luchando por el ejército aliado, a su vez que el modo en que sería mejor pagado lo recibido. Alzó la vista a Yuuko al hablar, comunicándolo con la seguridad de tratar un tema que sí conocía de corazón. - Creo que lo único que necesitaríamos sería costruir una base militar en las Islas de Durban. Aún si es algo pequeño, quizás hasta en una de las islas aptas para el desplazamiento de wyverns. Pudiendo portar armadura deinita y luchar bajo el estandarte de su patria, las personas que instruya aquí serían capaces de permanecer cuantos años sean necesarios, quizás inclusive todas sus vidas, agradeciendo lo obtenido y honrando a ambos reinos sin sentirse lejanos a su hogar. Seguramente habría quienes, aún así, preferirían volver a Daein para servir allí después de un tiempo, pero le aseguro que muchos se quedarían. Claro que construiríamos nosotros mismos la edificación necesaria. Sería allí que se enviaría y se mantendría a las tropas que propuse cederle, para las batallas que ahora necesite librar... -

Esa era su idea, de la cual se sentía enteramente seguro. Amaba a su reino y amaba a su gente; no había modo en que no conociese las virtudes y carencias que siempre había admirado, en principio desde lejos, luego más a pecho al ser reconocido como legítimo hijo del Rey Ashnard. La debilidad que con tanta frecuencia mostraba no se asomaba siquiera cuando se trataba de hablar de lo que tanto le enorgullecía, brillando en su mirada el fuerte sentimiento de apego y admiración que albergaba por lo que algún día heredaría. En eso, al menos en eso, podía hablar al nivel de la monarca. Sin pensar en otro detalle a discutir sobre el acuerdo, sino que restándole sólo aguardar la respuesta de la mujer, Pelleas soltó una tenue pero prolongada exhalación y se apoyó un poco más en el respaldo de su silla.
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Abr 17, 2017 9:49 pm

Habia cosas que la reina no comprendía del todo bien. La naturaleza humana era compleja,llena de misterios. Algunos eran difíciles de entender,pero con un origen claro y fácil de ver. Otros comportamientos sin embargo resultaban confusos y extraños a su mente al no entender de donde procedían. Entre ellos estaba la costumbre humana de pedir perdón o disculpas,de lamentarse por cosas que no habían echo o ni siquiera requerían hacerlo. Habia sido ella quien por voluntad propia, y por el bien tanto de su país como el ajeno, había ofrecido su ayuda a la reconstrucción del puerto ajeno. Habia sido un gesto demasiado pronto, demasiado adelantado? No para sus ojos. Después de todo una vez los términos de la alianza quedasen claros todo lo expuesto en el contrato,en los documentos, iba a llevarse a cabo.Y cuanto antes mejor para ambos lados.Siendo así porque esperar? Por formalidad,por costumbre? No era algo que le resultase fácil de ver. Y por eso mismo no conseguía entender porque se lamentaba el príncipe frente a ella de aceptar algo que ella ya le había entregado,porque así lo había deseado,porque veían en ello lo mejor para ambos.

Pero estaba segura que aun si le preguntase al otro sobre el porque de su lamente tampoco le daría una respuesta clara sobre ello, algo que le diera algo de luz a aquello que no lograba ver.  Probablemente ni el propio mago oscuro supiera el porque de la elección de dichas palabras.

-Es algo que nos beneficia mutuamente,así que no tienes que preocuparte de hacer uso de aquello que se te entrega.No cuando es por el bien común. Algo que tanto Daein como Durban necesitaran... En cuanto a la visita... me encantaría realizarla,pero como bien sabrás no es el momento... Pero iré,a visitar tu amada patria,algún día...

No.La reina no podía abandonar su país, no en esos instantes y no en un futuro próximo. No sin un heredero o familiar que le sustituyese durante su ausencia, ni un rey a su lado,ni siquiera un consejero al que viese apto para llevar a cabo tal responsabilidad. Después de todo no era lo mismo aconsejar que gobernar sobre todo un país. No.. no era el momento. No con piratas y emergidos aun infestando su hogar. Quizás si consiguieran liberarse del ejercito de muertos tal y como algunos países lo habían conseguido,si conseguían controlar a los bucaneros y piratas...Tal vez y solo tal vez pudiese darse el lujo de ausentarse de sus islas por un corto periodo de tiempo. Y con ello conocer de primera mano el país de su invitado,   aquel que seria su aliado y el rey que lo gobernase. Ver aquello que Pelleas amaba por si misma. Pues no necesitaba entender el porque del amor ajeno por su patria,no cuando era un amor que ella ya experimentaba por sus propios mares y tierras.

-Ha sido cauto,muy inteligente por tu parte,las acciones tomadas. Después de todo eres el príncipe, algún día reinaras pero hoy no es ese día. Por ello,hasta que ese día llegue, los deseos de tu rey,sus valores e ideales es algo que debes seguir y respetar. Lo entiendo. También puedo entender el porque has decidido proponer una alianza sin consultarlo primero con tu rey,tomando la iniciativa de la misma. Todo lo que has echo respecto a este tema... es por amor. Por amor a Daein. Has sido cuidadoso,lo has pensado y meditado, has tomado medidas para que todo se lleve a cabo sin problemas,para que los posibles obstáculos del camino no se interpongan en el trabajo realizado y en aquello que crees que beneficiara y hará bien a los tuyos... La alianza que propones,todo esto que ahora estamos discutiendo,lo has realizado a la perfección. Y por ello deposito toda mi confianza en ti ,si tu crees que puedes terminar de sellar nuestro acuerdo, yo te aseguro que lo conseguirás. Eres un buen príncipe, aunque como muchos otros aun tengas un largo camino que recorrer y mucho que mejorar y aprender...

Porque aun con el nerviosismo que en ocasiones mostraba,con la falta de confianza en uno mismo y las dudas que sus gestos dejaban ver, a ojos de la reina estaba llevando todas aquellas negociaciones de la mejor manera en la que el príncipe podía. Después de todo la voz del príncipe no solía alzarse,sus manos se movían nerviosas y en algunas ocasiones sus frases se cortaban o se convertían en preguntas u oraciones dubitativas mas que en firmes sentencias. Su mirada rara vez hacia contacto visual,al contrario que la reina sentada frente a el.Y sin embargo estaban negociando una alianza, un tema serio que para bien y para mal uniría sus patrias a ojos del mundo,algo que sin duda alguna traería consecuencias importantes.Consecuencias que solo el tiempo podría valorar como positivas o negatibas. Y se encontraban debatiendo ello por iniciativa del príncipe de Daein,por el valor que había mostrado en proponerlo aun incluso antes de tener el visto bueno de su rey. Estaba pidiendo ,dejando ver,lo que deseaba. Ofreciéndoles aquello que poseían. Aportando a la conversación e informando de la situación de los suyos y de aquello que veia necesario añadir o modificar. Y para alguien como el era un gran paso,uno importante no solo a nivel político,si no a nivel personal. Algo que beneficiaria a Pelleas,al individuo,al mago, no solo al príncipe. Aunque aun tuviese mucho que mejorar para reinar,aunque le quedase un camino largo que la mujer era capaz de ver... También era capaz de verlo surcándolo,atravesándolo,porque después de todo era su segundo encuentro y ya veía ciertas diferencias en su invitado.

-Has crecido durante tu viaje... No solo el príncipe si no también Pelleas...

La mujer sonrió,con cierta malicia,pues de alguna forma era la sonrisa que con mas naturalidad escapaba de sus labios en aquellos momentos. Murmurando esas palabras mas para si misma que para su invitado.

Pero la conversación debía avanzar,pues aun quedaba detalles que ser pulidos.Detalles que ella misma había nombrado, dudas y cuestiones siendo resueltas.

-Te daré un mapa y te marcare las montañas y puntos elevados mas deshabitados que pudieran ser de interés para la ruta aérea. Les daré libertad para recorrer y reconocer la zona al ritmo que deseen. Solo procura que avisen de su llegada y del numero de individuos que vendrían,una simple carta bastara. De esa manera podemos prepararles para cuando lleguen un permiso temporal de armas. También les proporcionaremos alojamiento durante su estancia.

Espero con paciencia la opinión ajena sobre el tema de los magos,el que mas les interesaba a ambos y el que se estaba tratando con mas cuidado debido a los intereses personales de los implicados. Pero eso no era algo que le molestase a la mujer,no cuando todo se estaba teniendo en cuenta de una manera tan cuidada y detallada.Si se tenia cuidado con lo que a uno personalmente no le interesaba como no iba a disfrutar mas,ponerle mas cariño y atención, a aquello que era de interés y devoción? Espero paciente,cerrando los ojos con calma,precisamente porque a ambos les interesaba.Porque quería que Pelleas meditase bien su propuesta ,cosa que sabría que haría, y diese su punto de vista una vez sopesado todo. No de manera apresurada y omitiendo cosas por una prisa y presión inapropiada.

Por ello mismo la mujer disfruto del silencio,abriendo los ojos y dirigiendo su mirada una vez a la figura frente a la propia cuando la misma volvió a abrir los labios para retomar sus palabras. Escucho con suma atención las palabras ajenas,con un interés sincero en aquello que el príncipe le contaba. Deseando con eso aprender de Daein,aunque solo fuese un poco,aunque fuese lo mínimo.
Era...interesante,la mentalidad que los soldados de Daein parecían tener.Por las palabras del príncipe parecía que se reguian por el principio del intercambio equivalente,pagando algo por un mismo precio.Nunca mayor ,nunca menor. Se les preparaba de tal manera que de forma inconsciente todos decidían pagarlo entregando su vida por y para su patria... Y la mujer estaba segura de que lo hacían sin ni siquiera saber nada sobre el intercambio equivalente.

Sonrió con dulzura ante el cambio de actitud del otro mientras hablaba de sus hombres.Mas seguro,mas alegre,con el cariño que poseía por ellos siendo mostrado

-Lo entiendo. El estar rodeados de aquellos que han vivido en el mismo lugar que ellos y que han tomado la misma decisión, estar rodeado de compañeros daenitas en lugar de ciudadanos de un país del que no saben nada les hará estar mas cómodos,mas calmados. Les dará mas libertad para ser ellos mismos,para de esa manera sacar el máximo partido a su situación y dar lo mejor de ellos. Añorar menos el hogar... eso sera difícil. Si realmente aman tanto su país como dices que lo hacen,como tu lo haces y como yo amo al mio ,lo extrañaran... Pero si. Sera una estancia mejor para ellos si se les otorga una base propia solo para ellos,algo propio de Daein y no de Durban. Aunque si que seria bajo una condición. Que tanto en sus armaduras como en sus estandartes se mostrase junto al emblema de Daein el emblema de las Islas de Durban. Después de todo la alianza se hará publica pero eso no nos asegura que todo el pueblo llano se informe de la misma. La gente de Durban pasa mucho tiempo en el mar y si bien eso en ocasiones ayuda a mantenerse informado de lo que sucede en diversos puntos del globo también puede jugar en contra y mantenerte aislado. Sin contar con que siempre hay algún despistado... Si en esta época donde el mundo parece que se puede caer en pedazos en cualquier instante los civiles divisan banderas de un país desconocido vagando por las islas sin entender el motivo de ello pueden inquietarse. No me gustaría perturbar su paz diaria. Y ver el emblema del país les dará tranquilidad a pesar de ser gente extraña en armaduras desconocidas. También ayudara a que confíen en ellos, algo que facilita mucho la labor de un soldado y también le honra.

La mujer guardo silencio,anotando una vez mas las ideas del hombre ,sus propias modificaciones al respecto,en el papel que le había acompañado durante toda la negociación. Aprovechando ese momento para tomar aire, para que el otro meditase su alternativa, para que viese si era algo que podía contentar a los suyos.No les pedía que dejasen su identidad,aquello que los hacia ser ellos mismos y les daba comodidad, solo pedía un elemento para que dicha comodidad también fuese compartida por los ciudadanos y soldados de las islas.

-Esa alternativa,seria posible? O hay algo que no te convence sobre ello?

Pregunto interesada,esperando sinceridad.
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Lun Mayo 08, 2017 7:43 pm

"Algún día" era suficiente para él. La brecha entre una reina y un príncipe consistía en gran medida en las libertades con que él todavía contaba, de las que ni Yuuko ni el mismo rey Ashnard podían gozar. Dejar el trono vacío o en manos protectoras y alejarse en la inmensidad del mundo era una. Y con los emergidos aún arrasando casi todo Elibe, comprendía a la perfección cómo era que la mujer frente a sí no podría siquiera planificar a futuro un viaje aún. Lo importante para él era saber que Yuuko accedía a hacerlo, en algún punto del tiempo venidero, y aquello era suficiente para mantener su nivel de emoción precisamente donde estaba. Algún día podría mostrarle su hogar, compartir con ella los escenarios otrora solitarios. Con la sonrisa insistentemente plasmada en sus facciones, alzó la vista fuera de su momentánea distracción al continuar escuchándola.

Su mirada contenta enseguida se desvió, transformándose en un gesto algo avergonzado, aunque no desvaneciese por ello su sonrisa. Los halagos jamás le eran fáciles de tomar, pero el que sus sentimientos fuesen leídos y tan claramente enunciados, ni siquiera por él mismo, era lo que más cohibía. Y sin embargo, todo lo dicho no era más que la verdad. Si bien había creído de antemano que la mirada de la reina era capaz de atravesarlo, no había estado preparado para escuchar su interpretación, sus propios sentimientos mencionados como algo más digno de lo que él mismo daba crédito, o la fe de la dama en su persona. Le llamaba un buen príncipe, palabras con las que Pelleas, hasta el momento, no estaba en absoluto familiarizado. Agachó la cabeza, sin poder contener una pequeña risa nerviosa. Yuuko decía que había crecido, pero aquello también escapaba a su entendimiento, pues el mago oscuro no se veía a si mismo ni un ápice distinto al hombre que había partido de Daein al inicio de todo. Si a lo físico aludía, dudaba haber ganado estatura o comenzado a lucir mayor, pues las demás personas le quedaban tan bajas como siempre. Si en algo percibía progreso, a lo sumo habría sido su magia y no más.

- ¿Ah? Pero yo no, uhm... sólo... hago lo posible. - Se excusó, a sabiendas de que era escasa y endeble respuesta ante todo lo dicho. Sentía el rostro acalorado y tener el cabello tan caído sobr el mismo no ayudaba, por lo que con lentitud se animó a alzar la cabeza y mirar a la mujer ante él. - En sí, creo que usted lo sabe... y se lo agradezco mucho. Um, entenderme, quiero decir. Y también por decir eso. Es grandiosa, en verdad... - Fue sincero, sin dudar; no le era difícil admitir cuando era leído o predecido. Al contrario, en compañía de confianza, había algo reconfortante respecto a ese nivel de entendimiento. Habiendo sopesado ya una respuesta más elaborada, prosiguió. - Y no le decepcionaré, realmente no pienso permitirme hacerlo. En cierto momento, un hombre inmensamente sabio que conocí en Ylisse me ha dicho que sólo debo proteger lo que amo, luchar por ello y... aún si no tengo la elocuencia para expresarlo, la gente eventualmente lo sabrá. La historia también lo sabrá. No creo ser un gran rey, mucho menos como sucesor de mi padre, pero al menos podré ser recordado como un hombre que amó Daein, si continúo de este modo. Por eso, no cesaré de hacer esto, ni de esforzarme. Conseguiré que funcione. Se lo prometo. Con la respuesta que me ha dado hoy, esta alianza es realizada. -

El cumplimiento de su alianza era de lo que deseaba disipar toda duda. Lo demás, incluida cualquier consideración sobre su persona, era secundario, aunque seguía sin saber a qué se refería Yuuko al decir que él había crecido, y de algún modo le avergonzaba preguntarlo. Lo dejó de lado ante la necesidad de delimitar los demás detalles del acuerdo, que a su parecer se aproximaban a su fin. La ruta aérea y marítima sería establecida, las respectivas construcciones iniciadas en cada reino en cuanto fuese posible y tan sólo la presencia de tropas extranjeras restaba por aclararse. Tan atento como antes, con su impresión de su propia gente siempre en mente, Pelleas consideró la petición de la monarca para la tranquilidad de su propia población, mas en aquella instancia no necesitó de más que un momento de contemplarlo para comprender. Asintió con calma, sin dilación en su respuesta.

- Está bien, Su Majestad. Estoy seguro de que eso estaría bien. Un daeinita no dudaría en izar la bandera de las Islas de Durban junto a la nuestra. Con su identidad presentada en un modo en que todos puedan verla y del que ellos puedan orgullecerse, mostrar también la causa que defienden es sólo lo natural. Esa causa sería este, su reino aliado, y sus estandartes se portarían con el mismo orgullo. - Aseguró. Los segundos pensamientos y las dudas, tan comunes en tantas otras instancias, no se hacían presentes cuando de lo adecuado para Daein se trataba. No dudó en dar su impresión como la definitiva. Preparado entonces para proceder con el siguiente acuerdo a definir, se halló sin más que pareciera faltarle. Bajó la vista momentáneamente a los documentos en el escritorio de la reina al pensarlo, repasando en fuero interno, pero así seguía siendo. La noche había terminado de cernirse fuera de las ventanas del estudio y la luz de la lámpara en el área inmediata a ellos dos, antes una ayuda para la vista sobre los escritos, era ahora la única iluminación con la que contaban. No debía ser tan tardía hora, pero el tiempo ciertamente había pasado.

- Este... ¿hay algo más que debamos discutir? Es que creo que lo hemos cubierto todo. - Rió al hallarse a sí mismo tan desprevenido por ello. La sensación de cansancio en él no podía atribuirse al tiempo transcurrido, sino más bien a los altibajos emocionales y la presión que había llevado anudada en sus hombros. A aquellas alturas se había disipado considerablemente, pero el resultado persistía. Aún así, deseaba llevar aquel asunto hasta su final, sacrificar su noche redactando un documento final si resultara necesario, pues prefería saber su tarea cumplida a descansar. Aunque, considerándolo, tenía todo menos prisa por dejar la compañía de la monarca. Se hallaba cómodo allí, en una habitación en entera penumbra a excepción del círculo luminoso en el escritorio y alrededor de ambos, en la calma construida con ella.
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Dom Mayo 28, 2017 5:42 pm

La mujer sonrió con dulzura. La ternura que le proporcionaba la alegría ajena manifestada en una sonrisa nerviosa, el rostro ajeno avergonzado e intentando desviarse a un mejor lugar... Era como ver la felicidad en estado puro. No solo las sonrisas y las risas propias de ese estado, la vergüenza de verse descubierto y no saber como actuar, el no saber que hacer con esas emociones que le embargaban a uno con tanta intensidad. Saber como acogerlas ni que hacer con ellas , el como comportarse...

-Todos hacemos lo que podemos... Creo que es por ello, por compartir poderes y responsabilidades similares ,que soy capaz de entenderte con cierta facilidad... Por eso mismo tu también deberías entenderme a mi en algunos aspectos...

Y realmente con esas palabras ya le demostraba que compartían algo mas que cargo y magia. Pues ella tampoco se permitía a si misma el fracaso, el rendirse ante algo... Habia muchas cosas que como reina no podía permitirse y no lo hacia, aunque fuesen cosas que o estuviesen al alcance de su mano.

Y su sonrisa no pudo hacer mas que aumentarse ante el pequeño discurso, ante esa declaración del príncipe. Un cálido sentimiento embargo a la mujer, un orgullo que le llenaba el pecho. Un sentimiento agridulce que se mezclo con ello ante un simple pensamiento. Que era una lastima que nadie mas que ella hubiese escuchado esas palabras salidas de lo mas profundo del corazón del príncipe.

-Es difícil ser un buen rey... el pueblo tiene que considerarte bueno, tus hombres y consejeros también... y por supuesto tu mismo debes de considerarte un buen rey... No es nada fácil que los tres puntos de vista se pongan de acuerdo. Pero si le expresas a tu pueblo lo mismo que me acabas de expresar a mi , si les dices y demuestras todo lo que los amas... ello te corresponderán y te amaran con la misma intensidad. Y ser un rey amado por su pueblo es tan valioso como ser un gran rey...

Sonrió complacida al ver que el otro aceptaba su propuesta sobre las tropas daenitas, aunque la mujer solo pregunto por ello por pura cortesía. Después de todo tanto la petición del príncipe como la propia le parecían lógicas y razonables, y de la misma manera que ella no había rechazado la de Pelleas dudaba mucho de que Pelleas hubiese rechazado la suya. Repaso rápidamente tanto el documento redactado por el príncipe extranjero como los apuntes que ella misma había tomado y había ido aumentado a medida que la conversación avanzaba. Creía tener todos los aspectos cubiertos. De todas formas si se descubría algo mas que se había olvidado o un nuevo factor entraba en juego siempre estaban la opción de renovar el documento a futuro o hacer otros nuevos para complementar el primero.

Si... estaba todo listo. Y no pudo evitar ella también soltar una leve risa , no solo contagiada por la ajena, si no ante el pensamiento de que ambos habían llegado a la misma conclusión en el mismo momento.

-Esta todo cubierto... Solo faltan los pequeños detalles. Redactar el documento de nuevo,firmarlo y decidir cuando hacer publica la alianza al pueblo...

La mujer deposito sobra la mesa todos los papeles que habían descansado en su mano y su regazo.La pluma acabo en el tintero , y con movimiento lentos y elegantes echo la silla ligeramente hacia atrás,sin producir ruido con ello. Y se incorporo. Dio unas leves sacudidas a sus ropajes para que las telas no se arrugasen, aunque las mismas estaban impecables y no lo necesitasen. Estiro los brazos de forma disimulada a medida que comenzaba a andar hacia el frente, hacia la puerta . Se detuvo a la altura de Pelleas,pronunciando unas palabras a su lado.

- Pero ello puede esperar. Por el momento es suficiente con que una copia del acuerdo este listo antes de que abandones las islas... Así que dejando eso de lado por el momento solo queda algo mas por hacer... Un merecido descanso y una aun mas merecida celebración. Por eso espero que aceptéis tomar conmigo, aunque sea una única copa. Dime , hay algún licor de tu preferencia?

Tras la pregunta volvió a retomar sus pasos rumbo a la puerta, hasta posar su pálida mano en el pomo de la misma. Pero esperando una respuesta aun para abrirla,esperando a que Pelleas hablase antes de abrirla y pedirles a sus hombres la bebida seleccionada

- Podéis pedir lo que deseéis sin miedo. En ese aspecto tengo una bodega privada bastante variada, raro seria no contar con un licor....

Después de todo la monarca era amante del alcohol, aunque nunca entraba en estado de embriaguez por la alta tolerancia que tenia con el mismo y a que se detenía antes de entrar en dicho estado. Pero era por el gusto de ella que disponía de una gran variedad de licores a su disposición, de manera privada y exclusiva para ella . Aunque en esos momentos no le molestaba para nada compartir aquello, al contrario, deseaba compartir con Pelleas aquello que tanto le gustaba.
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Vie Jun 09, 2017 1:36 am

Dudaba muchísimo poder ver y comprender a la mujer del modo en que ella lo hacía. Era una relación desigual a su parecer, en la más simple forma: una persona en un escalafón superior viendo a otro hacia abajo. No obstante, al oírlo de ella, el príncipe daeinita se atrevió a cuestionarlo, observando en contemplativo silencio hacia adelante, al sereno rostro femenino. Cuanto menos, creía poder imaginar lo que ella había sentido al ascender a solas a su cargo. Creía ver con cierto entendimiento su forma de regir. No sentía que la conociese en profundidad, ni en ninguna forma que sus ojos vieran a través de la persona como sentía que los de ella hacían, pero quizás sí pudiese entender un poco. - Eso sería bueno... - Murmuró. Era una alentadora e interesante idea, la de aproximase al nivel del ejemplo de gobernante descrita en los libros sobre las islas del Este. Escuchándola, se cercioró de remitir a memoria cada pequeño consejo o estimación que le daba, como si se tratase incuestionablemente de las claves de un futuro éxito. En cierto modo, necesitaba creer que lo eran. Necesitaba creer que él lograría hacer lo que ella hacía, surreal como se le antojaba, al menos en ese entonces.

Aquella suspensión de la realidad en que se hallaba allí dentro, esa existencia alterna en que él se sentía un príncipe decente, los confines del futuro se dibujaban esperanzadoramente y sus decisiones eran provechosas no estaba disipándose todavía. Se preguntaba con seriedad cuanto más le estaría durando ese agotador pero agradable sentimiento, del que no tenía la menor prisa por desprenderse. Hasta comenzaba a notar lo feliz que Yuuko parecía con todo, y se enorgullecía y alegraba de ser partícipe de ello. No había parecido alguien de fácil risa, pero alivianaba el ambiente entero cuando lo hacía. El joven mago supuso que al terminar oficialmente las negociaciones con ella sería que todo aquel efecto se perdería, mas cuando Yuuko concordó en que todo había sido cubierto, sólo sintió alivio. La finalización de un preocupante, delicado e importante deber le hizo soltar su más grande suspiro, dejando su espalda apoyarse contra el alto respaldo de la silla, sin intentar disimular la tensión que le dejaba y le permitía descansar un tanto.

- ¡D-De acuerdo! Haré lo que usted estime, su Majestad. Si desea que redacte el nuevo documento o... - Siguió  la mujer con la mirada al hablar, notando que inclusive ella parecía necesitar moverse y relajarse. También era meramente humana, después de todo. No obstante, de inmediato resultó notorio que por el momento no se haría más, a a vez que se hizo claro para Pelleas que su participación en los pasos restantes sería limitada. Razonó en silencio, para si, que lo público no le correspondía, Más aún, una vez finalizado el documento de la alianza, esta pasaría a ser un asunto de la reina Yuuko para con el rey Ashnard, nada más. Pelleas no sería con quien compartiera casi nada de lo que venía. El leve desánimo fue bien disimulado tras la mirada que de todos modos casi siempre llevaban sus ojos, un tanto lacónica. Al alzar el rostro hacia ella, se aseguró ya de mostrar una sonrisa, que se tornó mucho más llevadera al oír su oferta.

- Si no es molestia que permanezca aquí un poco más, me encantaría. Muchas gracias. - Accedió sin dudar. Le apetecía ser parte de la celebración tanto como quedarse en compañía de la mujer mayor; de igual modo era en extremo raro en Pelleas no aceptar ocasión para beber, un agrado mucho más común durante sus viajes que anteriormente en su hogar. Podía ser precisamente lo que entonces le hacía falta. Claramente interesado y de buen disposición a la idea, se giró un tanto en la silla para no perder de vista a Yuuko, intentando responderle con rapidez. No hacía falta mucha insistencia para que se relajase sobre eso en particular, para darle la confianza de pedir. - Este... cualquier licor que en Tellius no vaya a tener al alcance sería bueno de probar. Realmente no sé qué se bebe aquí pero, um, cualquier cosa me gustará, estoy seguro. - Nuevamente dio una leve risa. No mentía; no tenía precisamente gusto cuando de alcohol se trataba.

Y, de hecho, le hacía considerable ilusión probar algo local, ya fuese del reino o del continente. Esperando a que la dama hiciese los arreglos, Pelleas se puso de pie, deambulando entre tanto para aproximarse más a la ventana. No había mucho que ver en el oscuro y boscoso exterior, pero servía para distraerlo, sólo a medio alcanzar por la cálida luz de la lámpara de aceite. Apenas llegó a sus oídos el particular sonido de los zapatos de tacón de la reina, regresando, alzó la voz levemente para hablarle. - Ahora puedo estar más tranquilo... necesitaba plantearle el acurdo primero, o no habría podido pensar en nada más. Ahora, puedo disfrutar un poco mejor mi última parada aquí. - Dijo, apoyándose un poco en el marco al girarse hacia ella. Su voz surgía baja pero tranquila en la estancia cerrada, cómodo. Unos días en ese palacio, un lugar familiar, sin dudas le haría bien. - Um, ¿hay algo más que debería hacer mientras me encuentro en el reino? No serán muchos días, pero aún así. -
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Jun 12, 2017 3:25 pm

No le sorprendió ni el suspiro ni el cambio de postura del príncipe sobre la silla. Acomodándose mas en la misma y dejando que toda la tensión de su cuerpo comenzase a disiparse. Aparentemente solo habían tenido una conversación,un simple trato. Pero la realidad no era tan sencilla y lo que no era mas que un intercambio de palabras se trataba en realidad de algo que influiría en dos reinos. Y por consecuencia en los habitantes de dichas tierras. Era algo importante, un proceso cuidadoso en el que no se podían cometer errores. Y por mas tranquilo que estuviese uno, o creyese estarlo, por mas que hubiesen estudiado o llevado a cabo negociaciones similares con anterioridad era imposible que la presión despareciera. La carga sobre los hombros, el saber que no había errores posibles.

Por lo tanto era normal que al finalizar dicho proceso uno se relajase,dejase salir el aire que no sabia que estaba conteniendo.La presión que se acumulaba sobre uno tensando su cuerpo y volviéndolo rígido. Y siendo consciente de ello la mujer ignoro los gestos ajenos, pues el descanso era mas que merecido. Después de todo que se hubiese tensado de dicha manera solo demostraba la importancia que le daba a ello, demostraba que se tomaba su deber en serio.

Pero ahora era momento de ello. De descansar. Y si era en compañía mejor. La mujer sonrió al ver que el otro también deseaba quedarse en el lugar, o al menos eso demostraba con palabras, en lugar de ir a descansar por el duro viaje y las agotadoras negociaciones.

-No eres molestia, de echo me encantaría que te quedases un rato mas... Si no fuese así no dudes de que tengo la capacidad suficiente como para poder pedirte que te vayas de una manera en la que no te sentirías ofendido por mis palabras, o de decirlo de manera tan sutil como para hacer parecer que el que desea marcharse eres tu y no soy yo quien desea que lo hagas...

Comento la mujer con cierta diversión en sus palabras, como si se lo dicho se tratase de un juego. De una broma. Pues deseaba pronunciarlo con esa ligereza, con ese humor. Aunque lo cierto era que realmente creía en lo que había dicho, que tenia confianza mas que suficiente sobre su uso de la palabra. Después de todo no solo había estudiado sobre las palabras sobre modales y diplomacia, si no que durante gran parte de su vida habían sido su única arma. Puede que incluso antes de comenzar con la magia.

Dejando eso de lado.... un licor que no fuese originario de Tellius... había tantos y tantos que por un momento la mujer no supo que elegir.Que su amor por el alcohol le hubiese echo reunir una bodega que parecía mas bien el museo o el almacén de un coleccionista tampoco ayudaba.

- Podría decirse que no tenemos una bebida preferente. Somos islas, punto de reunión, punto de viaje y de mercancías. Tenemos muchos objetos importados, mucha variedad de producto... Ademas el destilar alcohol no es de nuestras especialidades, no cultivamos para ello... Aunque si que hay un par de vinos destilados en el país...

Después de todo cualquier país tenia mínimo un par de vinos , una de las bebidas mas comunes, producidos por ellos mismos. Durban no era la excepción, aunque dichos vinos no dispusieran de fama y aun fuesen jóvenes y hubiesen necesitado tiempo para envejecer... aun así no eran malos.

-Lo cierto es que en los últimos años algunos mercaderes están probando a envejecer sus vinos en barriles que guardan en el fondo del mar y no en una bodega. La idea es interesante pero aun le falta tiempo para desarrollarse y obtener resultados dignos de ella... por no hablar de que los emergidos y piratas que abundan nuestras aguas no hacen que la tarea sea sencilla... ni segura... Aun así creo que tengo alguna botella que me mandaron como muestra y regalo de la primera cosecha...

Si definitivamente celebrarían con ello. También pediría que trajesen sake, pues era una de las bebidas predilectas de la reina y al ser originaria del este había altas probabilidades de que el príncipe no la hubiese probado. Y algo de vodka, bebida de tierras frías del norte, con un sabor fuerte y alta graduación. Un licor que sacaba el calor interno del cuerpo al exterior....

Con su decisión ya echa abrió la puerta,haciendo que ante el sonido de la misma abriéndose los soldados que custodiaban la misma se girasen a verla. La mujer les hablo con suavidad. Pidiendo los dos licores extranjeros y la variedad de vinos de Durban, indicando donde se hallaban guardados algunos de ellos pues uno en especial lo tenia bien guardado y apenas lo había catado. Haciendo posible que incluso los sirvientes tuviese problemas para encontrar la ubicación de los mismos. También pidió dos vasos para acompañar a cada uno de los licores. Cuando termino vio como los soldados se miraban entre ellos, decidiendo de manera silenciosa quien abandonaría su puesto para ir a buscar a uno de los sirvientes y dar la orden. El hombre comenzó a moverse cuando la mujer cerro la puerta tras ella y se giro. Encarando la estancia una vez mas y observando a su invitado , el cual se había acercado hasta la ventana.

Se encamino hacia el,comenzando a escuchar su voz a medio camino de su objetivo. La ventana también.

-Entiendo el sentimiento. Los seres humanos somos criaturas cabezotas por naturaleza. Cuando una idea se nos mete en la cabeza cuesta desprenderse de ella... por ello muchas veces tenemos la fuerza necesaria de darlo todo hasta conseguir lo que deseamos. Por cabezoneria...

Termino de recorrer la distancia que lo separaba del príncipe a medida que hablaba. Solo que en lugar de apoyarse contra la ventaba la mujer se acerco y se giro,apoyando su espalda contra la pared justo al lado de la misma. Se cruzo de brazos y el tomo que colgaba de su cintura se balanceo levemente hasta detenerse por completo,al igual que su cuerpo.

-Una vez reescrito el documento solo quedaría decidir cuando hacer el acuerdo publico. Pero dicha fecha y situación a de ser acordada tanto por Durban como por Daein... así que no. No debes hacer nada mas... Si lo deseas puedes hacer turismo por las islas, si hay alguna que no llegaste a ver en tu anterior visita... Por el contrario, si ya lo has visto todo... quizás... si, puede captar tu atención.... Has estado alguna vez en las islas laguz? Dejando de lado la opinión personal sobre dicha raza lo cierto es que las islas de las aves tienen una arquitectura interesante, la mayoría de viviendas y fortalezas están elevadas,construidas en riscos y montañas y es algo interesante de ver... Por desgracia ambos países han caído a manos de esos seres sin vida... Es una lastima. La caída del gobierno, el peligro que corre la raza... y la proximidad de dichas islas a las nuestras. Por ello mismo de tanto en tanto solemos hacer expediciones y campañas a la costa de Kilvas. Para intentar contener en algo la amenaza del lugar, acabar con algunos de esos seres, y prevenir así que acaben en mis tierras. Si ya habéis saciado vuestra curiosidad por mis islas puedes, si lo deseas, acompañarme a alguna de esas expediciones... Después de todo los humanos somos seres de curiosidad insaciable, pero los magos,la gente de letras, lo somos aun mas.No lo crees?

Clavo sus ojos rojos en la figura ajena,dedicándole una sonrisa cómplice junto con sus ultimas palabras. No le estaba obligando a nada,solo le estaba ofreciendo una propuesta. Una que ampliaría mas su mundo, los lugares vistos, antes de volver a casa. Aunque aquello que hubiese por ver no fuese mas que una tierra nueva pero asesinada por los emergidos que ahora poblaban la misma.
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Lun Jun 26, 2017 2:46 pm

Siempre tenía un poco a incomodar con su permanencia pero suponía que no perdería sentido del tiempo esa noche. Aunque la reina sólo bromeaba sobre cómo sacarlo de allí en su momento, le hacía tragar saliva y asegurarse de mantenerse consciente de todo. Un par de copas, un descanso de unos minutos y sabría excusarse a su habitación. No le quitaría demasiado descanso a Yuuko. Además, Judal seguramente le estaría esperando despierto para conocer el resultado de la reunión. Se recalcó a sí mismo que debería de aprovechar esos momentos, disfrutar la bebida, mas ser cuidadoso de no aburrir ni hastiar a la mujer. Con eso estaría bien, sería suficiente. La esperó dispuesto a tenerlo en cuenta y ansioso de cerrar con un trago la compleja reunión, un método con el que sabría que se relajaría por completo y dormiría con facilidad después. El vino siempre era buena opción, aunque lo cierto era que el mago desconocía casi todo respecto a los procesos de creación, la calidad o la variedad. Sólo era un ávido bebedor con algún que otro recuerdo en mente de su padre regañándolo por malas combinaciones o elecciones.

Emocionado de igual modo, siguió los movimientos de Yuuko con la mirada al regresar. Seguía sorprendiéndole que caminara con tanta facilidad y mantuviese intachable postura en ropas tan ornamentadas como las que vestía; su collar no se movía un centímetro de donde debía caer y sus aretes apenas se mecían como el libro a su lado, manteniendo una imagen pulcra y perfecta. Retenía su atención sobre ella. No era la primera vez que estaban tan a solas ni la primera plática fuera de asuntos oficiales, por lo que el nerviosismo usual no surgía ya en ese contexto, permitiendo al tímido hombre sólo oírla con calma y mantener silenciosa su admiración. No habría más trabajo a adelantar en cuanto a la formalización de su alianza, pero había opciones de su interés, aunque la mención inicial de islas laguz hiciera que el desdeño y rechazo ardieran en su pecho. Los hechos que acompañaban a la mención subsanaban un tanto ese ardor. - ¿Las islas cayeron...? - Reiteró en un murmullo. No habría sabido predecir cuanto le aliviaba y hasta alegraba esa noticia. No parecía ser para Yuuko un hecho cualquiera para comentar casualmente tampoco, pero sabría en breve cuanto significaba para el mago.

Su respuesta no se hizo esperar; no necesitaba demasiado contemplación. Apenas Yuuko terminó de plantear la situación, Pelleas replicó con el interés notorio en sus facciones y gestos, inconscientemente dando un paso más cerca. - ¿Me permitiría ir con usted? Combatir a su lado? Aún no soy muy fuerte, su Majestad, pero quiero hacerlo. - Dijo, claro respecto a aquella intención. Le atraía mucho más que una visita segura a las islas. Probablemente no se sentiría como un sabio poderoso en el campo de batalla sino hasta que fuera su padre quien lo reconociera, pero sabía que sus fuerzas eran suficientes para encargarse de un par de subhumanos, cuanto menos. Los emergidos eran un pensamiento secundario al de las bestias y sus reinos demasiado cercanos para su comodidad, uno al que demoró en dar prioridad. - Este... le ayudaría a repeler a los emergidos, claro. Haría mi mejor esfuerzo por no estar en el camino de nadie. Pero me gustaría confirmar que no queden demasiados subhumanos en esas islas, son tanto o más peligrosos... y, uhm, y si usted irá allí, me sentiría más tranquilo acompañándola también. - Bajó tanto la voz como la vista al culminar, frunciendo el ceño sutilmente al preocuparse por cómo sonaba, si acaso parecería que insinuaba que la reina era débil o sus guardias incapaces de protegerla.

De lo que acababa de decir, sólo eso le preocupaba. El resto, surgía con naturalidad y así quedaba, expresión tanto de la crianza daeinita como de la experiencia personal del príncipe, que respaldaba lo salvajes, irracionales y peligrosas que eran aquellas criaturas. Jamás dudaba en llamarlas por lo que eran. Aún rememoraba el dolor de colmillos felinos amenazando con desagarrarle abierto el cuello, mal recuerdo de sus últimos encuentros con una bestia de esa clase, y temía de imaginar a cualquier persona importante para él cerca de las criaturas, como ya era Yuuko. Le aterraba pensarla en ese nivel de riesgo. Pese a lo segura que ella parecía, al cabizbajo hombre de cabello ondulado le costó cierto esfuerzo corresponder su sonrisa, atreviéndose a quedarse cerca aunque le hablara más al tapiz a su lado que mirándola al rostro. - Si a usted le agrada ese sitio, también me interesaría verlo con mis propios ojos. Después de todo, hasta es camino a casa, y a mi no me restaba hacer nada más que comprar algunos libros aquí, um, quizás hasta cerca de Etruria, para llevarme a Daein... - Se notó divagando en demasía y, negando con la cabeza, volvió a enfocarse. - Pero, um... -

Un suave toque en la puerta le interrumpió, acallando su voz ya baja. Sin olvidar de qué debía tratarse, Pelleas volvió la vista en su dirección. Tras anunciarse y dejar una breve pausa, abrió el mismo guardia que la reina había enviado, seguido de una joven cargando una amplia bandeja con botellas, copas y vasos de forma mucho más decorativa de lo que Pelleas habría considerado que ameritara; tipos de vasos distintos para las distintas bebidas, cada una etiquetada y acomodada de modo que al apoyar la bandeja quedaran presentadas al frente. Sacando todo de la bandeja para disponerlo del exacto mismo modo en la mesa, la dama destapó el vino y dejó un par de copas servidas antes de apartarse.
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Dom Jul 09, 2017 4:43 pm

Realmente se esperaba que el mago a su lado se mostrase interesado en su sutil propuesta. Después de todo la mujer ya lo había dicho, los seres humanos eran curiosos. Y sabia por experiencia propia que los magos lo eran aun mas. Si realmente Pelleas nunca había pisado la isla vecina tenia motivos para que una visita a la misma le interesase, y motivos para que dicho interés se mostrase de forma tan intensa en su rostro,en los gestos de su cuerpo. Se mostraba con casi tanta intensidad como lo hacia el nerviosismo que habían invadido a su invitado la primera vez que se conocieron, o como el mostrado un rato atrás cuando le propuso la alianza de sus naciones. Lo único que la mujer desconocía era si lo que motivaba dicho interés era realmente el conocer una tierra nueva, aunque la misma estuviese plagada de emergidos, o había algo mas detrás de todo ello.

-Solemos tender a subestimar o a sobrestimar nuestra propia fuerza. Rara vez acertamos en lo que a nuestro propio poder se refiere, así que si aun no eres muy fuerte o si por el contrario tienes la fuerza suficiente... déjame que lo compruebe en persona. Sera todo un honor para mi ,tanto que me acompañes como que estés dispuesto a luchar a mi lado.

Respondió con una amable sonrisa en sus labios ante no solo el interés ajeno, si no ante sus intenciones de acompañarla en una de sus salidas. La mujer tenia curiosidad, deseo de conocer a Pelleas fuera de palacio, fuera de tranquilas y seguras conversaciones. Ver en acción la magia ajena. Y sabia que la única manera de ver la magnitud del poder ajeno era en una batalla, contra el enemigo. Y no en un entrenamiento o combate de practicas donde era mas probable que uno se contuviese de hacer daño al rival,sabiendo que la pelea no era mas que una practica donde la vida de uno no corría riesgos. Yuuko no era partidaria de la violencia ni de la lucha, pero sabia que las mismas eran necesarias para conseguir ciertos propósitos. Para resolver ciertos problemas. La paz no era siempre la respuesta. Por eso luchaba, motivada por sus islas y su gente. Aunque esta vez a su motivación se añadiría el ser capaz presenciar a Pelleas en un campo de batalla.

Ignoro el comentario sobre los subhumanos. No consideraba que fuesen mas peligrosos que los emergidos,por lo que ella sabia eso no era cierto. Tampoco le importo el termino utilizado sabiendo que en Tellius era común el usarlo. Después de todo su percepción sobre la raza laguz y la de Pelleas parecían no ser iguales, pero tenia sentido que no lo fueran. Eran diferencias culturales, y no solo culturales si no también históricas. Tanto Daein como Durban tenían como vecinos países de otras razas. Daein compartía todo un continente con lobos,dragones y felinos. Durban era vecino de cuervos y halcones. Pero la cercanía no era la misma, las razas no eran las mismas e incluso las fronteras no lo eran siendo unas formadas por tierra y otras formadas por agua. Ante tanto diferencia era normal que las relaciones entre ambas razas fuesen distintas en ambos países, así como la percepción que los humanos tenían sobre los laguz variaba en ambas naciones. Era normal, era lógico. No tenia nada de malo por seguramente la opinión que Pelleas tuviese sobre lo que el llamaba subhumanos estaba justificada,pues parecía un hombre demasiado racional para no tener un motivo para ello. Y si tenia un motivo su opinión era correcta. La opinión de la mujer también lo era. No había nada que corregir ni que recalcar , a ninguno de ellos. Aunque eso no significase que la mujer hubiese deseado que el hombre no hubiese mostrado interés en la casi exterminador de una raza. La exterminador total de una raza nunca estaba justificada , fuese cual fuese la misma.

-Creo entenderlo... siempre nos preocupamos cuando alguien a quien apreciamos se encamina a una situación de cierto riesgo. Aunque sepamos que es seguro y que nada pasara, no nos tranquilizamos hasta que vemos que regresa con nuestro propios ojos, o solo nos da tranquilidad el acompañarlo. Así que en ese sentido entiendo el porque deseas acompañarme. En lo que se refiere a ese lugar... no sabría si realmente me agrada o no. Me resulta interesante la estructura y arquitectura del lugar a pesar de que supongo que sera lo habitual para las aves y ellos lo consideren cotidiano para mi es inusual. Por lo menos lo poco que e podido ver de Kilvas , nunca nos adentramos mas allá de la costa, en ocasiones ni desembarcamos. Si no somos capaces de liberar a nuestras islas de los emergidos y piratas tampoco lo seremos de recuperar un país ajeno, menos uno que ya ha caído por completo. Lo único que nos lleva hasta allí es su cercanía para con nuestras islas, acudimos a hacer algunas inspecciones y a eliminar a algunos emergidos de sus costas, para evitar que estos un día decidan que ya a sido suficiente y decidan cambiar de islas. Ir mas al sur a por tierras que aun no han caído...

No tuvo ocasión de responder nada mas ,pues el sonido de la puerta les interrumpió a ambos. La mujer dirigió la mirada a la misma y espero a que entrasen al lugar al no haberles dado negativa para ello. La puerta se abrió dejando ver al guardia que había llevado su mensaje y la criada que con habilidad cargaba aquello que había pedido. La reina siguió con la mirada y en silencio los movimientos de la joven. Agradeciéndole cuando finalizo de servir el vino y despidiendola con amabilidad. La joven inclino la cabeza a ambos magos antes de girarse y abandonar la estancia. Cuando salio el guardia cerro la puerta tras ella ,dejando a ambos miembros de la realeza solo de nuevo,en la intimidad.

-Te daré un par de libros de mi biblioteca personal. Consideralo un regalo, algo de lectura para el largo camino de vuelta a casa.

Continuo la mujer brevemente con la conversación interrumpida,al tiempo que tomaba ambas copas. De forma elegante y por la base de las mismas, levantándolas de la mesa y moviendolas con una delicadeza que hacia que el liquido en su interior apenas se moviera a pesar de ser la copa trasladada. Le tendió una de ellas a su invitado, y extendió la propia hacia adelante. Para que cuando Pelleas tomase su propia copa la golpease con la suya. Para que brindasen

-Brindemos. Por Daein, por las Islas de Durban y por la alianza que unirá nuestro reinos. Brindemos por tener una relación prospera y duradera.
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Vie Jul 28, 2017 5:26 pm

Tan sólo cuando otras personas ingresaron a la habitación, Pelleas atinó a sentirse invasivo en su lugar, inadecuado al hallarse tan cercano a la reina ante la vista de dos de sus vasallos. No hacía nada en particular ni los demás le prestaban especial atención, mas ante todo, el príncipe dio un corto paso atrás, sólo por si las dudas. Se había acostumbrado demasiado a platicar con ella o a su presencia, quizás, dejada aparte la comodidad particular que sentía al saberse en compañía de otro mago oscuro. De momento ignorando cuan profunda podía correr cualquier diferencia de percepción entre él y Yuuko, tan sólo saboreó el alivio y alegría de tener su permiso para acompañarla, mientras la tranquila voz fememnina le transmitía los demás detalles y las bebidas eran preparadas para ambos.

- Creo que es bueno que se mantenga informada, al menos, de cómo están las cosas allí. Ver si las islas están vacías o no, qué hacen los subhumanos, o si los emergidos comienzan a juntar demasiadas tropas... ah, especialmente siendo Tellius, sería de provecho saber qué bando de emergidos está allí ahora... - Respondió, casi que pensando en voz alta. Otrora cualquier emergido de Tellius habría sido un peligro directo sobre las Islas de Durban, mas siendo invasores los que habían logrado conquistar Kilvas, bien podía ser que portaran banderas del mismo Elibe y sus números o su comportamiento no representaran molestia alguna para al reino marítimo. De un modo u otro, la vigilia sobre el lugar le parecía prudente. - Uhm, espero que no sea un peligro, y que pueda verlo mejor esta vez. - El joven dijo. Si resultaba ser del gusto de la reina y las condiciones de las islas laguz no eran tan malas, suponía que podría terminar siendo otra costa usable en sus rutas.

A la mención de los libros que al parecer recibiría para su propio viaje, tan generosa y a la vez dada con tanta simpleza, la sonrisa regresó a su rostro con renovada amplitud. De inmediato curioso sobre la índole de volúmenes que la reina estimaría correcto darle y sobre el gusto en lecturas que a través de ello podría llegar a conocer, ganó una cosa más que anticipar en esos últimos días en el continente. Inclinó la cabeza rápidamente en gratitud. - ¡M-Muchas gracias, su Majestad! No sé cuando volveré a tener una oportunidad así, si es que la tengo, y estoy asegurándome de llevar todo lo que pueda querer. En Etruria sé que podría comprar buenos libros sobre Elibe, sobre la religión de Santa Elimine, quizás algo más... y aquí, claro, pensaba comprar todos los que pudiese sobre el reino y sobre magia. Todo lo que pueda llevar conmigo a Daein, aunque me tome años leerlos; el tiempo no me faltará. Apreciaré mucho cualquier libro que usted quiera darme. - Dijo, sin medir cuanto hablaba cuando su humor era bueno. La biblioteca de Daein era grande pero poco cuidada, desactualizada, y Pelleas había ojeado ya muchos de los libros allí. Sabía que los que restaban de su interés no eran tantos. Aquel equipaje que llevaría consigo, que construía desde la misma Plegia con tomos allí adquiridos, sería un buen agregado a la colección, que él podría disfrutar por todos los años que seguramente pasarían antes de que cualquier motivo le retirara otra vez de su hogar.

Sin dudar, tomó la copa que le era ofrecida, casi cometiendo el error de beber antes de brindar; había llegado a levantarla un poco antes de que la voz de la mujer le alertara. En disimular su gesto sacudió un poco de sobra la copa, causando que el líquido casi salpicara por el borde. No obstante, no se permitió perdurar demasiado sobre su error y sólo negó con la cabeza, disculpándose con la sonrisa aún presente en sus labios. - L-Lo siento, debo de seguir un poco nervioso, de todo esto. Pero estoy feliz, realmente lo estoy. - Dijo. El fallo de sus manos era la señal más común de su nerviosismo, la reconocía, pero no se sentía en absoluto mal, sino todo lo contrario. Había sido una reunión productiva y esperanzadora, de la que podía retirarse satisfecho. Corrigiéndose, correspondió al pequeño toque de copas y su leve sonido de cristal contra cristal, alzando la vista con calma a los rojizos ojos ante sí. Se aclaró la garganta antes de responder a voz tranquila. - Por el futuro de ambos de nuestros reinos, su Majestad. Que lo iniciado hoy los una por un largo tiempo, y que su unión aumente la gloria de ambos. -
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Re: Desde Ahora, por el Resto de la Historia [Privado | Yuuko]

Mensaje por Eliwood el Mar Ago 15, 2017 12:25 am

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