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[Social] Marinero sin barco [Privado - Uroko]

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[Social] Marinero sin barco [Privado - Uroko]

Mensaje por Reyson el Dom Dic 11, 2016 2:09 pm

Consultar asuntos exteriores o temas de humanos en Goldoa era como preguntar sobre tipos de peces a alguien de Hatari, o preguntarle a una garza qué carne era más sabrosa. No salían de su reino, no conocían el mundo y, por ende, no había forma en que pudieran responder coherentemente. Sin embargo, lo curioso era que muchos responderían si se les preguntaba, sobre aquellas cosas que jamás habían visto y lugares en los que jamás habían estado, citando las enseñanzas e ideologías de Goldoa con convicción: que no era provechoso salir del reino, que todos esos sitios más jóvenes estaban menos organizados, o que el mundo era de una u otra forma, como si lo hubiesen visto todo y no estuviesen en absoluto impresionados. Esas eran las ideas prevalentes. Reyson las conocía y en mucho concordaba, pero permanecer en Goldoa e ignorar el resto del mundo fuera no era una opción para él, sin importar los males que yacieran de las fronteras hacia afuera. Al diablo con ese egoísmo. Considerando lo que sucedía más allá de las divisiones montañosas, era inevitable que constantemente terminara necesitando viajar.

Tenía bastante que ver con que él no era un dragón, sino una garza de Serenes. El único sobreviviente de la familia real de las aves, hospedado como invitado en Goldoa. La Alianza Laguz en general le había recibido y protegido por las últimas décadas, mas actualmente el único lugar seguro dentro de la misma era aquel. Pero la responsabilidad por la que el ex-príncipe garza aún vivía abarcaba a todos sus hermanos laguz, y aunque seguir permaneciendo en el tranquilo reino de impenetrables defensas era tentador, no podría quedarse en paz sabiendo lo que ocurría afuera. Los reinos detruidos, los laguz que seguramente hubiesen logrado sobrevivir y escapar, quién sabía hacia donde... y también, por supuesto, la verdad sobre las invasiones que habían sufrido; todo debía ser buscado. La venganza, por supuesto, no estaba fuera de cuestión.

Nadie iba a acompañarlo en sus viajes impulsivos, estaba seguro de eso. Nadie lo había hecho antes, dudaba que eso cambiaría justo cuando las condiciones se ponían peores. Pero no era lo importante, ni lo que lo detenía; su problema residía en que había comprobado por las malas ya que salir él a solas no era tan seguro, y que volar largas distancias con sus plumas hermosas pero pesadísimas no era viable. Muchas veces lo había resuelto con los mensajeros halcones, cuyos encargos podía usar como excusa y en cuyos barcos podía subir sin ser cuestionado, pero sin poder contar más con nada de eso, lo que necesitaba era un medio propio para desplazarse. Un barco que pudiera llevarlo, y alguien que supiera navegar.

Y un barco acababa de encallar en Goldoa, según había oído. Como todos los que encallaban allí, en el estrecho de los náufragos, debía estar dañado y probablemente a medio hundir, atascado en las rocas, pero valía la pena echar un vistazo. Además, los naufragios en la zona podían considerarse un problema del exterior, y contaba con que fuera posible encontrar allí al único dragón en toda Goldoa a quien sí se le pudiese consultar en un tema así: cierto consejero cuyos ojos habían visto fronteras más allá de Goldoa y hasta de Tellius. La oportunidad de verlo a él y al barco llamaba a Reyson, que con interés y gran resolución volaba hasta la costa del estrecho, decidido a sacar lo mejor que pudiese de la situación.

Cuando llegó, no se detuvo en tierra ni siquiera miró con atención hacia abajo, sino que descendió de su vuelo directamente sobre la estructura atrapada y algo ladeada entre las salientes de roca. Sus pies tocaron la cubierta del gran barco sin hacer ruido alguno, casi sin peso, y doblando sus alas a su espalda, contra su largo cabello rubio pálido, el príncipe blanco se metió al interior. Lo interesante siempre estaba en las habitaciones bajo cubierta. Saber qué tan dañado estaba el navío, por lo poco que había llegado a aprender él, también se diagnosticaba mejor desde dentro. Así, su figura tan blanquecina que parecía cargar su propia luz se movió por el largo pasillo obscurecido, empujando suavemente cada puerta a su paso para ver dentro. No recordaba haber visto jamás un barco tan grande encallando, no sabía por donde comenzar a revisar, pero quería indagar en todo. Preguntándose si ya habría dragones dentro, tocó cuidadosamente con los nudillos sobre la madera de un marco. - ¿Hola? -
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Re: [Social] Marinero sin barco [Privado - Uroko]

Mensaje por Uroko el Mar Dic 27, 2016 9:58 am

Era frecuente en aquel dragón de larga cabellera plateada como el mismísimo destello de la luz sobre el agua, como un espejo natural, fuera por aquella traicionera costa que era parte del estrecho. Allí, él había empezado su trabajo, había pasado gran parte de su vida. Incluso, sus padres mismo habían estado asegurándose que nada malo pudiera ocurrir en aquellas aguas cuando estuvieron en Goldoa. Esa época... no había sido mala. Relajada, calmada y pausada, como era costumbre en un país como era el lugar de los dragones. Pero, todo podía cambiar de golpe, a pesar que, hubiera cosas que nunca cambiarían. Y el pasado era una de ellas.

Con nostalgia observó a medida que caminaba entre rocas cuarteadas, sin preocuparse que sus pies fueran a mojarse con la salada agua procedente del mar, el paisaje que se exponía frente a él. Sus orbes rondaban de un lado a otro, con calma, rememorando con cada detalle recuerdos que estaban instalados en su mente pero que, no se permitía recordar del todo para no traer a la superficie otros muchos peores. El equilibrio mental y emocional era una filigrana, frágil y volátil, que debía mantener encerrada bajos muros para evitar que se destrozara. Porque, también, sabía lo que pasaría si ese fino hilo de serenidad se rompía. Lo sabía muy bien... Y aun así, ese hilo de pensamientos a medida que caminaba, mas bien brincaba de un lado a otro entre las rocas, se disolvió como una llama bajo el fuerte viento al ver un gran barco encallado contra unas rocas en medio del estrecho. Ya había escuchado antes de ir que un barco parecía haber quedado atrapado allí, pero... las proporciones del barco le sorprendieron, pues no era un simple navío, era bastante grande. Lo cual también podía ser la causa por la que encallara.

Pero, y sin preocuparse por el deteriorado estado en que pudiera estar el barco, se acercó hasta poder subir a la embarcación. En ese tipo de navíos solían verse cosas interesantes, y ya no solo de mercancías, si no información, libros... pruebas de aquello que los pudo hacer pasar por allí. Y eso, para ironía del pasotismo que solía hacer gala Uroko, le interesaba. ¿Qué podía ser el motivo de estar allí? ¿Cuál era la historia detrás? ¿Cómo podría encontrarlo? ¿Acaso quedarían restos de aquello para poder saberlo? La cultura era lo más valioso que podía poseer un reino, eso y la sabiduría. Y, en contracorriente a lo que se solía ver en Goldoa, él no daba por sabido todo, ni tampoco pretendería darse por satisfecho con no saberlo. Pero... si era vrdad que, apoyaba a su reino, desde que volvió a él, y de la misma manera, la idea de meterse en guerras no era propiciosa para Uroko.

Y cuando ya había revisado varios camarotes sin encontrar nada de valor para él, a pesar de haber encontrado algunas joyas y otros objetos que menos interés podían tener en el blanco dragón, fue cuando escuchó una voz alzarse en el silencio de aquel barco. Y cerrando en un simple gesto el cuaderno de bitácora al que no había tenido tiempo de ojear siquiera, volteó su rostro para poder mirar hacia la entrada de aquel camarote y sonrió de lado.- Buenos días. ¿Desea algo? Tenemos extra de agua salada y doble de cascote destrozado -claro, era una mordaz broma, una que no todos podrían aceptar, pero... ¿qué más daba? Aun así, ese pequeño cuaderno lo guardó en uno de los pliegues de su ropa y, comenzó a caminar con el suave crujir de la madera bajo sus pies hacia la salida de la sala, aun cuando eso no era del todo fácil porque el suelo se encontraba inclinado hacia un lado. Y aun así... tenía la sensación que esa voz, aunque no conocida, si la había escuchado ya. Y no, no era precisamente de algún dragón... ¿Se lo estaría imaginando?.
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Re: [Social] Marinero sin barco [Privado - Uroko]

Mensaje por Reyson el Dom Ene 01, 2017 9:23 pm

No había pensado mucho en revisar a fondo las habitaciones por las que pasaba. Los tesoros humanos nunca le parecían tesoros, después de todo, y sus vidas y peripecias tendían a importarle poco, al no tener mucha empatía hacia ellos. Un barco tan grande, como muy pocos que Reyson había visto en su vida, sin duda habría requerido de muchos humanos para ser manejado, pero... ¿donde estaban, siquiera? No veía señales de nada. De haber conocido mejor cómo funcionaba un barco, se habría dado cuenta que los botes auxiliares habían partido todos, así como faltaba una gran cantidad de las pertenencias en los camarotes. Al no reparar en esos detalles, sólo le parecía algo inquietante el enorme espacio vacío, inhabitado y sin señales de vida ni de muerte. Le erizaba un poco la piel y las plumas.

Al menos, su pregunta al aire no tardó mucho en ser respondida, indicando que no estaba sólo. Mejor todavía, reconocía la voz de la persona exacta que había ido a buscar. Sus suposiciones habían sido correctas, entonces. Sonriendo un poco, Reyson abrió la puerta de inmediato, dirigiéndose hacia el dragón a paso decidido y con notoria facilidad, puesto que su falta de peso y la ayuda de sus alas en equilibrarse cancelaban las dificultades del suelo inclinado. Podía caminar como si nada, jamás perdiendo la innata gracia de los suyos, sino que manteniéndola al descender con la inclinación. Hasta que se detuvo ante él, pudiendo verle fácilmente en la penumbra. Su cabello frondoso y plateado era inconfundible.

- Consejero real Uroko. Espero que me recuerde. Mi nombre es Reyson, príncipe blanco, hijo del difunto rey Lorazieh del bosque de Serenes. - Se presentó de todos modos, inclinándose con cuidado; abriendo un poco sus alas hacia los costados se aseguraba mantener el equilibrio en ese sitio. Había visto en repetidas ocasiones al dragón blanco en el palacio de Goldoa, aunque no recordara hablarle mucho más que en la vez en que le fue presentado formalmente por el monarca dragón. Desde entonces, algún que otro saludo pasajero o intercambios breves de palabras. No era alguien que viese todo el tiempo, y no esperaba que lo recordara a él con sumo detalle. Aún así, sabía lo necesario del otro hombre como para estar seguro de que era la persona con quien necesitaba hablar en ese entonces.

- ¿Está a solas aquí? - Preguntó, mirando alrededor. Juntó sus manos tras su espalda, tomando con la zurda la muñeca de la diestra al dar unos pasos a la derecha del dragón, rodeándolo para mirar un poco la habitación en que estaba. Pudiendo notar rápidamente que así era, dio una pequeña sonrisa. - Bien, mejor aún... - Murmuró para sí mismo. Pese a no hacerlo a propósito, la mirada en sus ojos esmeralda insinuaba muy claramente que algo tramaba, o cuanto menos algo tenía en mente. A fin de no delatarse, intentó no mirar directamente al otro laguz, al menos no aún.

Reyson se había vuelto particularmente tenaz, en el último par de décadas. Las penurias atravesadas le habían hecho todo lo opuesto a una víctima, y aunque todavía portaba dolencias sin subsanar, actitudes desesperadamente defensivas, reacciones ácidas cuando era debido y malos deseos para quienes le habían hecho mal, el hecho era que se había fortalecido. No había tenido otra opción sino hacerlo. Al hacerse la Alianza su nuevo hogar, los laguz dentro no se habían transformado sólo en quienes lo amparaban, sino los que la garza había decidido con toda seguridad proteger. La sola convivencia con los halcones, aves mucho más toscas y fuertes que siempre había admirado, le había hecho llegar lejos, pero también era cada situación que lo desafiaba las que le habían vuelto tan insistente como era a aquellas alturas. Actualmente, era sabido que Reyson, el príncipe de un reino perdido, era de las personas más tercas y difíciles para tomar un "no" como respuesta en la Alianza. Esa vez su voluntad no iba a ser diferente. No llegaba con ánimos tercos ni con la intención de presionar al dragón en absoluto, por supuesto, sino sólo con objetivos claros y una actitud optimista. Miró un poco, sin mucho interés, los muebles de cajones abiertos y los objetos humanos desperdigados por ahí, para pronto volver a hablar. - En fin. ¿Ha hallado algo que pueda ser de interés en este barco humano? -
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Re: [Social] Marinero sin barco [Privado - Uroko]

Mensaje por Uroko el Vie Mar 10, 2017 8:45 am

Y entonces, fue cuando la puerta se abrió con un leve chirrido y dejó ver a la figura culpable de que el silencio del lugar se rompiera, de que una conversación se iniciara. Una que, al parecer, era propiciada por la presentación que la figura clara de amplias alas blanquecinas estaba realizando. Así que... el príncipe Reyson. Aunque bueno, era un príncipe perdido, teniendo en cuenta todo lo sucedido en su hogar y tierra. Pero, aunque fuera así, seguía siendo príncipe de sus recuerdos y de su pasado.

- Claro que le recuerdo -contestó con una media sonrisa, cruzando sus brazos y manteniendo apoyado sobre uno de ellos aquella bitácora que descaradamente había tomado para cotillearla, sin permiso de nada ni nadie. ¿Quién podría regañarle de todas maneras? ¿Los peces de las profundidades de aquel estrecho? ¿La brisa? No, no había nadie.- De hecho, yo aquí la pregunta la invertiría. ¿Cómo es que usted se acuerda de mi? -Claro, pensándolo detenidamente un poco, eso era lo que indicaría la lógica. ¿Cierto? ¿Porqué alguien iba a saber quién era él, aquel dragón de clara cabellera plateada como la espuma del mar? Sólo era el consejero. Y uno encima que, no se lucía precisamente por presumir de ello, si no todo lo contrario.

Pero Uroko era perspicaz. No hacía falta mucho para darse cuenta de que, aquel laguz plumado buscaba algo. Y sin duda, dada su reacción, lo había encontrado. ¿O no? No se le había escapado a la celeste mirada del dragón ese vistazo que los orbes ajenos escudriñaban a su alrededor, como si buscara contestarse a sí mismo a aquella pregunta que había realizado en alto. ¿Sólo? Sí, lo estaba...- La única compañía que podría recibir como me quedara aquí mucho más tiempo es la de los peces cuando se hunda este navío -Y con un simple gesto de su pie, confirmó a lo que se refería: dio un ligero pisotón, lo justo para que la maltratada madera chirriara y casi temblara. No era un lugar cómodo y estable ese, no. De hecho, literalmente, estaba torcido.

Pero, cuando ya iba a hacer como si nada, volviendo a descruzar sus brazos para seguir ojeando un poco aquel cuaderno de viaje, también fue cuando escuchó, instantes después, mientras pasaba con curiosidad las  hojas, esa nueva cuestión de aquel garza. Pero no desvió su mirada hacia él, ni dio signos de sentirse curioso, intrigado o sorprendido. Únicamente sonrió de lado y ladeó un tanto su rostro, sintiendo como varios albinos mechones se deslizaban por su hombro.- ¿Y usted? ¿Ha encontrado 'algo' que sea de su interés y utilidad? - Y esa pregunta, iba cargada con un gran significado debajo de la despreocupación con la que la realizó. Tanto fue así que hasta en sus iris destelleó un brillo divertido, volteando en ese momento su mirada hacia la esbelta figura ajena, observándola de reojo. Claro, 'algo' había encontrado aquel laguz. Le había encontrado a él.
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Re: [Social] Marinero sin barco [Privado - Uroko]

Mensaje por Reyson el Sáb Abr 08, 2017 11:32 am

Quizás Uroko fuese la clase de persona que tomaba con calma una situación tras otra, simplemente, pero Reyson tenía la impresión de que ya estaba un tanto descubierto en cuanto a sus intenciones. Quizás no exactas, pero el hecho de que las tuviera. Era la forma en que le regresaba la pregunta, la sonrisa que se le hacía ladina... algo le decía que no sería fácil conseguir algo del hombre, pero no pensaba desistir. Lo sobrellevaría con gracia hasta plantear lo que necesitaba. Decidido y optimista para la cuestión que traía en mente, desde el inicio la garza no pensaba dar demasiados rodeos al asunto, mas tampoco abordarlo de forma malsonante. No, debía ser convincente desde el inicio. De momento, sólo dio la sonrisa más agradable que podía.

- ¿Es extraño? Conozco a la mayoría, sino todos los dragones de Goldoa. Y de usted se ha hablado en el último par de décadas. - Dijo. No creía que Uroko no lo supiera, era un dragón en cierta forma inusual, un habitante de Goldoa que no había vivido sólo en Goldoa toda su vida. Eso le hacía especial, blanco de plática y comentarios, varios de ellos desaprobatorios. De parte de la garza, lo cierto era que tenía buena relación con la familia real, por lo que cualquier cercano a ellos era un rostro que reconocía y un nombre que sabía; pero no sería tan simplista al respecto. Consistentemente lo miraba, aún si el otro no lo hiciese, su propio enfoque era claro. - Además, tengo mis motivos para tenerlo en cuenta. - Agregó con un deje reservado, pues no tendría sentido ocultarlo mucho tiempo. Consideraba a menudo que ser frontal ayudaba, al menos desde que había aprendido cuan lejos la terquedad lo podía llevar.

Su atención sobre el resto de la habitación había durado poco, dado que no había mucho más que hallar allí. Lo único rescatable probablemente fuese lo que Uroko ya tenía entre sus manos, pero antes que curiosear un viejo libro humano, Reyson prefería curiosearlo a él cuando era pertinente. Así, se había girado un poco sobre sus talones, y todavía con las manos tras la espalda, bajo las alas, había comenzado a aproximarse. Fue cuando la madera crujió debajo y una de las largas tablas cedió un poco en su lugar que paró; por su peso era imposible que algo se rompiera, pero le quedaba claro en ese momento que el barco estaba en peor estado de lo que él había estimado. Su semblante calmo y su leve sonrisa decayeron un poco. Al oír nuevamente a Uroko alzó la vista a él, encontrándolo tan tranquilo como antes y con la vista en su libro humano todavía. - ¿Está diciendo que se va a hundir? ¿Definitivamente? - Preguntó. Había tenido esperanzas en ese barco y aún las tenía, resultaba inaceptable perderlas tan pronto. Buscó la mirada del otro hombre, queriendo asegurarse, y cerró la distancia que restaba.

- ¿No hay nada que pueda hacerse al respecto? - Preguntó entonces, parándose firme ante el consejero real. Su mirada bajó sólo un segundo a la bitácora abierta, culpándola de la falta de preocupación de Uroko en el asunto a mano, pero pronto la regresó a los ojos del otro. - Tengo de buena fe que usted debería saber sobre barcos, barcos humanos inclusive... debería fijarse si no hay... - Citaba sin problemas lo que había aprendido según lo que se hablaba de Uroko, arriesgándose a errar, dado que valdría la pena. Se decía que había estado fuera de Goldoa, que había navegado. No quedaba claro en qué o cómo, si con humanos, otros laguz o a solas, pero en su ignorancia sobre artefactos humanos Reyson asumía que esa parte sería irrelevante. En su ignorancia también omitía que, en el estado en que ya estaba el barco, revisar valía para poco más que confirmar los irreparables males. Por algo la tripulación había abandonado. Aún así, insistió en un tono que dejaba poco espacio a discusión, decidiendo por sí sólo. - Debería asegurarse. Iré con usted, así que vamos. -

Sin más, tomó el brazo del dragón e intentó llevarlo hacia la puerta. Era un asunto de actitud y decisión mucho más que de la capacidad física de llevarlo, pues con su tacto leve y delicado y su escasa fuerza eso sería imposible. Sólo era autoritario al respecto y asumía que el consejero real le obedecería, sin siquiera presionar de más. Suponía que si proseguían a niveles inferiores del barco hallarían arreglo.
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Re: [Social] Marinero sin barco [Privado - Uroko]

Mensaje por Uroko el Dom Abr 16, 2017 6:18 am

Dentro de lo que cabía, Uroko era alguien muy perspicaz y con una buena vista para captar rápido las intenciones de las personas, dejando de lado lo que su propia peculiaridad sensitiva que como dragón poseía. Quizás ese fuera otro de los motivos por los cuales el trabajo de consejero pudiera ser bueno. La habilidad de poder evaluar la situación con ojo crítico pero neutral y poder mantener su serenidad era algo que había aprendido, no la traía de nacimiento. Eso, era seguro. Porque él no había sido así, no... Había estado mucho tiempo rondando por inhóspitas tierras y caminos crueles con aquellos que los caminaban. Se había encontrado con la realidad a base de golpes, de puñaladas traperas. Y golpe tras golpe, sus sentimientos habían sido pisoteados, dañados, tirados por la borda como si de pura basura se trataran. Había experimentado el sofocante sentimiento de la furia, el corrosivo sentir de la venganza y el rencor, había sentido el arrollador dolor de ser traicionado repetidas veces. Incluso, por aquella que en su momento amó.

Pero todo aquello había quedado enterrado como unos fuertes pilares que sostenían su actuar en ese momento de su vida. Y aunque no podía permitirse enfrascarse en esos recuerdos, sí eran un refuerzo para su estabilidad mental. Era... como un arma de doble filo. Y tenía que mantener bien el balance.

- Ah, vaya. Ahora resulta de soy famoso y yo ni cuenta me he dado - Soltó con desparpajo debido a lo descarado de su sarcasmo. Claro que era consciente de aquello, de lo que había sido volver a Goldoa tras tanto tiempo fuera. De lo que había sido recibir las diversas miradas en su persona, de muchos e índoles matices. ¿Cómo no iba a causar un choque en un país como Goldoa el saber que uno de los suyos volvía del exterior tras tantas décadas fuera? Él, en ese país, era el raro.

Pero, esas palabras añadidas poco después causaron que una de las rojizas cejas del blanco dragón se arqueara con intriga. ¿Ah? Definitivamente sus sospechas se cumplían. Pero... ahora la verdadera pregunta era... ¿Qué era lo que aquel laguz plumado estaba tramando? Aunque, no tardó en seguir descubriendo más de aquel objetivo del príncipe de Selennes. Y todo era... por sus insistencia.

De la misma forma que aquel garza estaba intentando observar detenida pero disimuladamente, el albino también tenía un ojo echado a las acciones del príncipe. Y encima… Estaban esas preguntas… - Definitivamente no podría afirmar que se hunda por completo… pero de poder navegar, es seguro que no - Y eso, sí que lo tenía bastante confirmado debido a la gran inclinación que el navío tenía. Tenía que estar bien encallado para no haberse hundido aún, y Uroko presuponía que, eso era porque se había desgarrado toda la parte inferior pero habría quedado atravesada por las rocas. Aunque claro… él, no era un navegante experto.

Y de nuevo, aquello. Sí que era tenaz ese chico, ¿eh? Aunque no es como si no estuviera informado de parte del carácter de aquel laguz que en ese momento tenía enfrente. Y aun así, necesitó sonreír de lado para no reír descaradamente ante la mirada que el de largos cabellos rubios le había dirigido a aquella bitácora que había estado ojeando instantes antes el dragón. Claro, menos le podía importar a él el estado del barco cuando sólo había ido a curiosear y comprobar si había algo interesante. - Pues tenga menos fé en mi conocimiento sobre barcos, por favor - Pronunció poco después de ese curioso comentario por parte del garza. Pero nada, no había manera…

Y por eso, como la guinda del pastel a aquella insistencia, fue que su brazo acabó sujetado por las manos del príncipe blanco, más no se movió más que un simple paso al frente, frenando aquella indicación a seguir mientras clavaba su celeste mirar en la clara figura que tenía delante, sujetando aún su brazo.- Dígame, principe Reyson ¿por qué debería de molestarme en mirar el estado de este barco en concreto? No es asunto mío - Y a pesar de la brusquedad con la que cortó las intenciones del laguz, mantuvo en su voz el sereno tono de voz que le caracterizaba, siendo casi una invitación a una reflexión, a que realmente le explicara de una vez qué era lo que pretendía con todo aquello.
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Re: [Social] Marinero sin barco [Privado - Uroko]

Mensaje por Reyson el Lun Mayo 01, 2017 5:18 pm

No había forma de negarle que los demás dragones, por supuesto, tenían alguna cosa u otra que decir sobre Uroko, pero ahora que era mencionado de frente, veía que al mismo dragón blanco no le generaba orgullo alguno. Más aún, parecía no causarle nada de gracia. Reyson ladeó la cabeza y se permitió un momento de mirarlo fija y analíticamente. En otra época, con una mente más pacífica y un alma más pura habría podido ver a través de cada palabra hasta la emoción detrás. Actualmente ese talento se hallaba severamente mermado, pero todavía quedaba algo de percepción, la suficiente como para percibir vagamente la gran cantidad de emociones conflictivas detrás. Había algo sobre el regreso del dragón a Goldoa, algo sobre todo ese tiempo afuera en el inmenso mundo...

Guardando por largos momentos aquel silencio que observaba, percibía y juzgaba, la garza decidió no emitir más comentarios al respecto. Se había decidido también a preguntarle más al antiguo laguz, sobre su regreso a Goldoa y la forma en que era recibido actualmente, o sobre todo lo que habría visto en el mundo afuera, pero no tuvo oportunidad. Uroko aseguraba que el barco en que estaban no volvería a moverse, así sin más. - No sirve para navegar... - Reyson repitió, bajando la vista consternado, al suelo que crujía y las tablas que se doblaban, afirmadas a una estructura que se había vuelto débil en su enteridad. Con grandes agujeros en el armazón, todo lo demás empezaba a ceder. Si las cosas eran así, por supuesto que no le quedaría más remedio que aceptarlo, aunque fruncía las pálidas cejas un tanto al pensar en la posibilidad. Soltó un breve suspiro antes de responder. - Si es lo que juzgas, creeré en tu palabra, pero quisiera saber que estás seguro. - Dijo, calmo al plantear su punto e vista. Con apenas ese primer veredicto no era suficiente. Podría aceptarlo, sí, pero debía confirmarlo propiamente.

Claro, si no fuese porque el dragón se rehusaba hasta a acompañarlo. Como un soplido de viento intentando mover una roca, él intentando llevarse por el brazo a Uroko resultaba absolutamente inútil. Su propio impulso al haber dado pasos tan seguros, viéndose frenado por el laguz que no se movía detrás, le hizo trastabillar un poco, abriendo las alas para estabilizarse rápidamente. Su agarre se había deslizado para dejarlo. Alzando ambas cejas, Reyson se giró a mirarle en sorpresa, aumentada por la respuesta desinteresada que le daba. ¿Exactamente qué costaba ponerlo en marcha? Después de todo, ya estaba allí, y ya había empezado a recorrer.

- ¿No crees que deberías ser un poco más cortés? - Dijo. Quizás "formal" habría sido un mejor término, pues hacerle caso a un príncipe aliado era un asunto más protocolar que de cortesía personal. Al menos, ser más cortés al rechazar la petición. - No pertenezco a la familia real de Goldoa, pero aún soy un príncipe de la Alianza Laguz. Y tú un oficial de Goldoa, ¿no? Podrías tener un poco más de delicadeza para negarte. - La garza se cruzó de brazos, hablando directo y franco, y agregando enseguida en un tono más bajo. - O acompañarme por consideración. -

Veía ya que el asunto no sería tan fácil. Y si lo necesario era responder a las preguntas del dragón blanco, comenzaría por hacerlo, pero no desistiría todavía. Armándose de un poco más de paciencia a la vez que contemplando ya la mejor forma de convencerlo, Reyson permaneció frente a él, en el camino entre Uroko y la puerta de salida. Como detalle extra para buscar su atención, apoyó los dedos con cuidado al borde de la bitácora que lo tenía distraído, bajándola sólo un poco. - No se trata de este barco en concreto, no necesita ser este precisamente. Pero he estado esperando un barco que pueda navegar. Me ayudaría a ir más lejos de lo que mis alas podrían llevarme antes de agotarse. Y pasará un muy largo tiempo antes de que cualquier raza laguz comience a construir algo como los vehículos humanos... - Explicó. Sus intenciones no eran secretas; mal vistas en ciertos círculos donde tenía el tacto de no mencionarlas, pero no secretas, por lo que no rehuía a exponerlas.
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Re: [Social] Marinero sin barco [Privado - Uroko]

Mensaje por Uroko el Dom Jun 04, 2017 8:32 am

- Mírelo de esta forma. ¿Si a un muerto lo empalas se mantiene en pie? Sí, lo que dure el cuerpo intacto. Pues aquí es lo mismo: el barco está clavado en las rocas, y cuando la estructura se rompa, será cuando ceda y se hunda. Hala, ahí tiene su respuesta - Y encogiéndose levemente de hombros, fue como acabó esa macabra comparación y  explicación... ¿o quizás indirecta justificación? A no querer ir hacia la zona más dañada del navío. Claro ¿quién querría meterse más profundo en un barco que estaba destinado en cualquier momento a desgarrarse y hundirse? Bastante temerario había sido queriendo meterse por pura curiosidad a los camarotes para ver si encontraba algo interesante... - Y clar, este barco tiene las 'entrañas abiertas en canal', la mera idea de intentar quitarlo de las rocas sería su completo fin - Añadió como si creyera que no sería suficiente la anterior comparación y aún necesitara explicar más.

Pero, tras ver como sus acciones hacían parar en seco la figura del blanco laguz que había tenido aferrado a su brazo y le hacían encararle y... sí, eso era un reprocho; pues acabó por parpadear en un fingido desconcierto.- Oh, ¿fui descortés? Vaya, qué mal por mi parte - ¿Pena? Ninguna, culpabilidad cero. Obviamente estaba fingiendo de mala manera eso.- Pero... ¿Sabe? Yo sólo le pedí justificación sobre el porqué debería de revisar el barco - Y con una sonrisa que intentaba ser agradable, pero no ocultaba la astucia con la que estaba tramando aquello, prosiguió:- No me negué en ningún momento  ir. Sólo afirmé que no es asunto mío este barco. Y definitivamente, no lo es - Y dicho aquello, guardó en los pliegues de su ropa aquella bitácora que también parecía ser el dilema de aquel garza, pues parecía culparla de que Uroko no le prestase la atención suficiente.

Y bueno... tras comenzar a escuchar la explicación que estaba avanzando aquel príncipe alado, fue cuando el albino dragón arqueó una de las peculiares rojizas cejas que poseía. Oh, curioso... Y en ese momento, fue cuando decidió cruzarse de brzos, casi parodiando con ello la anterior reacción del laguz cuando se había molestado por su reacción.- ¿A dónde? - Preguntó de golpe, con cero tacto, directo y franco. Porque claro, que quisiera salir de allí no era su problema, incluso podría llegar a comprenderlo. Porque... de todas formas, él también había viajado. A veces impulsado por la necesidad, otras por la curiosidad... ero lo había hecho, había salido de allí, y si él lo había hecho... ¿qué le decía que otros no fueran capaces? ¿Que no pudieran quererlo? Por eso no le cuestionaba el porqué, solo le preguntaba hasta dónde quería llegar.
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Re: [Social] Marinero sin barco [Privado - Uroko]

Mensaje por Reyson el Sáb Jul 01, 2017 2:04 pm

Sabía un poco sobre vehículos humanos por una que otra experiencia previa, nada sobre sus herramientas y nuevamente nada sobre nautica en sí, por lo que pensaba creer en el juicio de Uroko. No dudaba de sus hermanos laguz a menudo y podía percibir la sinceridad cuando esta era tan aparente como la luz en el día. Además, se suponía que él tenía experiencia en ello. La explicación resultó comprensible para la garza pese a no entender del tema en particular, asintiendo para mostrar que veía su punto; iba a desistir totalmente de lograr regresar esa embarcación al mar entonces, aunque todavía estaba pensando en si no habría algo de provecho que recoger del naufragio. Alguien que pesaba lo poco que pesaba Reyson interactuaba con el mundo de forma distinta. No tenía temor a desplazarse por tan precario lugar. Sus huesos huecos y frágiles hacían su cuerpo estorbar poco en la estructura del barco, que yacía ahí esperando a terminar de desarmarse o ser comido por algas y hongos, la madera se hundía muy poco bajo él, mucho menos que bajo el peso de un dragón. Y por supuesto, si las cosas se ponían más inestables, siempre tenía sus alas para huir rápidamente. Por ello le parecía tan razonable moverse por allí.

Había cambiado su enfoque. Le desanimaba bastante no estar cerca todavía de conseguir un barco en el cual partir, pero no era la primera oportunidad que no llevaba a nada en esos días, podría esperar más. Igualmente pensaba agradecerle a Uroko su evaluación, pero... si había algo que no lo convencía del todo era la forma del dragón blanco de expresarse, de hablar, de tratarlo. Era útil y si iba al caso tenía razón, no era exactamente descortés, pero tenía esos modos un poco juguetones con los que alguien impaciente como Reyson no se llevaba bien. Le quitaba las ganas de darle las gracias. Le escuchó alzando una ceja, claramente poco entretenido con ello. - No tuerzas las cosas... - Murmuró y soltó un pesado suspiro. Sí, si era razonable y se guiaba por lo que el otro decía tendría que retirar lo dicho, no había habido ofensa grave, sólo no le gustaba el modo en que se lo decía. Súbitamente empecinado en no dejárselo así, tomó aire, levantó el mentón altivamente, y con una pequeña sonrisa apareciendo en la comisura de sus labios replicó. - Oh, bien, bien. De acuerdo, no has incumplido conmigo, lo tendré en cuenta. Pero todo lo que estás diciéndome es que no te negarás a conceder su antojo a un príncipe laguz. Así que permanece conmigo. -

No se había negado, así que así sería. Complacido de que dejara el libro escrito por mano humana y le prestara atención a él, Reyson volvió a tomarlo del brazo, esta vez no para halar del dragón en el camino sino que para acercarse a su costado, quedándose sujeto de su brazo con delicadeza, como si Uroko pasara a ser su escolta. Así pensaba tratar las cosas, pero la pregunta tan concisa y el extraño humor que cargaba le hicieron dudar. Lo hacía sonar como algo más importante, más serio de lo que Uroko había estado tratando las cosas. Igualmente no dudó en serle franco, mirándolo a los ojos y sosteniendo con firmeza su vista al responder. - En primer lugar, a Gallia. - Dijo. Gallia, uno de los tres reinos ya dados por perdidos y caídos. - No necesitas decirme que es peligroso. Soy consciente. Es menos peligroso que Kilvas y Phoenicis, y hay algo que creo que puedo hacer allí, por recobrar las tierras. - No ocultaba sus intenciones, no ocultaba nada de esa parte. No temía decirle a sus hermanos laguz que aún creía que debían seguir luchando, de forma unida. Sin embargo, había más, y por algún motivo sentía que debía de decírselo. Sus instintos no le habían fallado últimamente y los siguió en esa ocasión también. Ausentemente comenzó a caminar, se volvía más fácil hablar si se mantenía en movimiento.

- Quizás al sur, sureste... - Agregó tras unos segundos, bajando un poco el volumen de su voz. - Me es difícil explicarlo o yo mismo entenderlo sin ver un mapa del mundo de estos últimos años, pero así como aún hay esperanza para la Alianza Laguz en Gallia, creo que la hay en un lugar el sureste. He oído de halcones allí, en otro continente, sospecho que el rey de Phoenicis haya encontrado nuevas tierras para él y sus supervivientes. - Dijo. No conocía de corazón el mapa del mundo actual, ni los continentes o los nombres de sus reinos, por lo que eso era lo más específico que podía ser. Su información tampoco era completa. Era un viaje largo sobre poca esperanza, algo poco inteligente desde el punto de vista práctico que Goldoa estaba teniendo en ese momento para prolongar su supervivencia, pero era algo en lo que Reyson quería confiar. - Mis alas no soportarían ir tan lejos. Pero un buen barco debería poder, ¿no es así? -
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Re: [Social] Marinero sin barco [Privado - Uroko]

Mensaje por Uroko el Mar Sep 05, 2017 12:12 pm

Sin duda, de catalogar aquella situación de alguna manera, la más adecuada sería peculiar. Inusual. Casi, incluso extraña debido al camino que parecía seguir. Oh, venga, siendo o no un consejero, no todos los días llegaba un Príncipe de una tierra arruinada buscándole atentamente para que le hiciera caso a sus caprichos. Porque era eso... ¿no? Dicho de manera brusca, claro. Uroko podía permitirse manejar las palabras de manera sutil, si quería. He ahí el matiz adecuado, SI QUERÍA podía ser sutil y correcto. Ese, no era un buen ejemplo para pretender comportarse como un correcto oficial. A pesar de que, el ver cómo aquel garza blanco asentía conforme con su explicación a punto estuvo de hacerle reír en bajo, con un suave gruñido. Mira que entender realmente su explicación... Por su cabeza por un momento pasó la tétrica idea de si aquel hombre alado había llegado a ver un cuerpo empalado, cosa que rápidamente descartó. No era momento para pensar en esas dudas extrañas y perversas, no. Y más aún escuchando de fondo ciertos crujidos que, prácticamente imperceptibles en primera instancia, se hacían más notorios al prestar más atención. Y eso, no era buena señal, no.

- Wah, Príncipe Reyson, no debería estresarse. Si no, le saldrán arrugas~ - Soltó de golpe, con tono casi risueño ante ese murmullo que era una queja en bajo realmente. Claro, aun así ese listo laguz se la intentó jugar de vuelta, y eso fue obvio ante las siguientes palabras. ¡Vaya! ¡Pero si hasta él admitía que aquello eran antojos! Parpadeó varias veces con curiosidad ante el cambio de actitud claro. Aunque para cambio de actitud el del propio dragón blanco, pasando de una seriedad envidiable a, de nuevo, una despreocupación palpable... Y aun así, el ser aferrado de aquella 'confiada' forma hizo que mirara de reojo con sus rasgados orbes el rostro ajeno, como intentando escrudiñar exactamente qué era lo que pretendía con todo eso. ¿Una lección de humildad?

- Ah, vaya. Sus deseos son órdenes para mi entonces - Pronunció con cierto retintín que dejaba claro la sorna en su voz, desviando su mirada al frente como si eso realmente no fuera nada e incluso palmeando suavemente con una de sus manos el antebrazo de aquel laguz plumado, tomándose esa libertad visto que el otro no tenía tampoco mucha consideración con respecto a su espacio vital. - Y... ahora... ¿podríamos salir de aquí? - Inquirió al poco, ya que comenzaba a inquietarle un poco la idea de que el suelo se rompiera. Aquel 'compañero' que tenía agarrado a su brazo no pesaría mucho y tenía alas, pero él como laguz dragón no disponía de esos factores, y veía que al final acabaría en lo más hondo del navío y teniendo que forzar todo para salir de allí con vida sin asfixiarse en el proceso. - Me gustaría saber que tengo cielo libre sobre mi cabeza.

Pero la importancia del asunto salió a flote, para ironía de la situación, y con ello también hizo que los irisados orbes del albino se entrecerraran, mostrando de nuevo atención y desviándolos, por ende, hacia el rostro del Príncipe alado para sostener la mirada y poder darle la importancia necesaria a sus palabras. Así que... Gallia... - Me alegra saber que es consciente del peligro que implican sus palabras... ¿Puedo saber qué es lo que cree que podría ayudarlos? - Había que dejar algo en claro: Uroko, al fin de cuentas, seguía siendo un dragón. Un dragón que quería lo mejor para Goldoa, y... era verdad que no desaprobaba la idea de la neutralidad y el aislamiento. Pero a su vez, era consciente de que el mundo estaba cambiando a un ritmo demasiado rápido para que muchos dragones pudieran siquiera asimilarlo. Tal vez... Era hora de intentar soltar un poco el cordón. Y como una simbología a aquello que estaba pensando, comenzó también a caminar a la par que los elegantes pasos del heron, a pesar de la inclinación del suelo y las dificultades que eso atribuía. Y poco a poco, parecían aparecer más piezas a medida que las palabras del laguz alado resonaban por aquel compartimento del navío.

- ¿Realmente pretende viajar fuera de Tellius? - Soltó casi sin pensar al comprender medianamente lo que aquellas palabras conllevaban y, su posterior sorpresa al respecto. Bueno, sin duda era mucha información, una que conllevaba en cuanto a planes muchísimo esfuerzo, tiempo e, incluso, sacrificio teniendo en cuenta que, uno de los destinos, era directamente ir a la boca del lobo.
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Re: [Social] Marinero sin barco [Privado - Uroko]

Mensaje por Reyson el Sáb Sep 30, 2017 1:41 pm

- Si fuese vanidoso, Uroko... - Murmuró, alzando el mentón incluso un poco más para mostrarse superado, mostrar lo poco que le importaba si su rostro desarrollaba arrugas. La delicadeza y la belleza de su raza, muy presente en las garzas reales de puras alas blancas, le tenía sin cuidado. ¡Prefería ser temible a ser bello! Su propia idea de lo estético, lo atrayente, correspondía más a seres con cicatrices en sus cuerpos, con manos fuertes y piel resistente, en lugar de una que lucía como si nada la hubiese tocado jamás. Podía prescindir de su aspecto, prefería seguir así. Sin ofenderse por esa clase de comentarios. El hecho era que también estaba tomando a Uroko un poco mejor en general, porque aunque su cooperación sonara un poco sarcástica, Reyson tercamente pensaba tomarla literal. Así debía tratar a los laguz que intentaban juguetear con él, decidió con una sonrisa de satisfacción personal. Sus deseos sí serían órdenes. Decidió también tomarse la palmadita en el brazo como le convenía y la dejó como una buena señal, quedándose sujetado al otro laguz al guiar por donde iban. - Claro, claro. Ya que estás siendo más amable conmigo. - Le respondió, acompañando a su sonrisa con una mirada sagaz.

De todas formas, ¿por donde era la salida? Fácilmente se sentía perdido en construcciones tan estrechas y cerradas como esa, no estaba acostumbrado, los palacios nido de los reinos de aves y los enormes palacios de Goldoa y Gallia tenían en común su poco encierro, sus ventanas enormes y pasajes que siempre dejaban percibir el exterior. No se orientaba bien allí dentro. Aún así, intentó mostrarse seguro al guiar al dragón blanco por las estancias que se le hacían demasiado cerradas, escuchando callado y concentrado, recogiendo las alas para no rozarlas contra redes de cuerda colgadas por ahí, ganchos para pescado, lámparas colgantes y otros cachibaches. Por supuesto que no le dejaría irse del todo sin conseguir una promesa de ayuda o algo parecido, pero... de momento estaba bien. Ladeando la cabeza con un movimiento liviano de su cabello largo, le devolvió la mirada.

- Puedo buscar al rey si sigue con vida, o a los aspirantes al trono en su defecto... alguno debe quedar. Puedo ayudar a librarlos de su plaga humana. - Habló lento, con calma. La presencia del rey sería necesaria para que Gallia se recuperase, pero existían otros leones que también podrían conseguir el respeto de sus congéneres felinos. Un príncipe de la Alianza Laguz podría ser útil en estabilizar todo eso. También, claro, estaba el hecho de ayudar a combatir la severa invasión de humanos... era serio lo que explicaba y quería que fuese tomado como tal, por sobre todo, deseaba que el dragón blanco le creyera. Desvió la vista un poco, imaginándose que sería respondido con algún comentario jocoso. - Cuestióname si gustas, pero, antes, debo avisarte que es en extremo difícil para uno de mi raza mentir. Pretendo hacer lo que digo. - Dijo en una voz más baja. Sabía que su raza era frágil y sabía que él lo parecía, pero el poder de sus galdrar era digno, podía ser de ayuda. Sólo deseaba que le creyera. Así que, bajando la mirada a su mano en el brazo ajeno, al contacto de piel que los unía en ese momento, se concentró en él tanto como pudo. Aún tenía algo de intuición, cierta capacidad de percibir a otros seres, y deseaba percibir de esa forma el humor o las impresiones de Uroko mejor de lo que podía detectarlas sólo por sus expresiones faciales. La expresión y las palabras podían disfrazar.

- Y por supuesto. Debo saber si es verdad lo que he oído de otro reino de halcones. No sería la primera vez que esté fuera de Tellius, aunque sólo he estado en las tierras justo al Sur, las que eran fáciles de alcanzar desde Phoenicis y Kilvas... pero estoy dispuesto a ir más lejos. - Respondió a su otra pregunta, ignorando completamente entre un paso y otro un par de crujidos agonizantes de las pobres tablas a punto de ceder. Eso le tenía sin cuidado. Había estado en Elibe, desde Etruria a Lycia, en algún momento había sido llevado a otro reino humano por barco sin haber sabido jamás cual era. No era importante, no había nada de interés para él en esas tierras, sólo enemigos. Ese nuevo viaje sería distinto... y más lejano. Curioso de qué tan posible o realmente qué tan lejano le parecería al otro agregó. - Tú debes saber sobre esa clase de cosas... -
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