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[Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

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[Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Vie Dic 09, 2016 9:27 pm

Lukardia dormía mucho porque en el bajo mundo no sabías cuándo podrías dormir y, cuando finalmente dormías, nunca podrías saber cuándo ibas a no despertar nunca, por eso el zorro dormía cuanto podía, pero siempre con un ojo fuera del mundo de Morfeo, siempre alerta. Por eso había escuchado y despertado cuando Zalanna se había caído de la cama, cómo Nowell tampoco podía dormir y como ambos salían, por unos momentos había decidido espiarlos pero a veces los tiempos a solas terminaban en… Bueno, tiempo de calidad y él no quería ser el tercero en discordia entre los tórtolos. Eso y que no le venía mal dormir después de una buena comida y una hermosa y merecida ducha.

El mundo lo sobresaltó al amanecer: un tropezón, un golpe y un grito, seguido por muchos más en la distancia. Lukardia abrió los ojos y se sentó en la cama con brusquedad. Nowell dormía en sillón frente a él y Zalanna en la cama a su lado. Los descartó, corrió las sábanas a un lado y se puso de pie, en un par de pasos estuvo a un lado de la ventana, abriéndola de par en par.

Observó a un lado y a otro buscando el peligro que sentía a flor de piel y lo encontró siguiendo la calle. A lo lejos, hacia la zona del puerto, algo ardía formando un humo negro en el cielo, los gritos continuaron, un cañón disparó haciendo que el sonido hiciera eco en toda la isla.

—¿Pero qué…? —susurró afilando los ojos intentando ver más lejos sin lograrlo. ¿Más problemas? Ya había tenido suficiente ¿Qué pasaba ahora?

Bajó la cabeza, la casera salió a la calle, ya despierta y cambiada, con las manos llenas de harina. Un hombre corrió hacia ella e intercambiaron algunas palabras apresuradas. El hombre le explicó la situación a gritos y Luka empalideció al saber qué era lo que estaba pasando. Habían ido a por ellos nuevamente.

—Sí, ¿por qué no? Es decir, estoy con Lady Luck —dijo riendo nervioso, pálido a la vez que daba la vuelta con prisas y buscaba su casaca para tapar su pecho desnudo —¡Muchachos! ¡El sol ya salió, casi, y si no nos apuramos la muerte nos va a venir a buscar a la puerta!

Se ató el cinto y se colocó las dagas en su lugar, antes de ponerse las botas agarró su bolsa y se la lanzó a Nowell a la cara para espabilarlo a la vez que corría al lado de Zalanna. Le sacudió el hombro un par de veces

—Lucky, despier… ¿Qué le pasó a tu cabello? —dijo de repente notando que lo tenía de color verde. ¿Era esa otra de las habilidades de la manatí, asi como cambiar su edad? No, mejor no incursionar, era una criatura mágica y hacía magia, su cerebro lo redujo a esa base y se conformó con eso—.  No, espera, no me digas, no quiero saberlo y menos ahora ¡Arriba!

No quería pasar por el mismo infierno dos veces ¡Y definitivamente no pensaba subirse a un barco!
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 10, 2016 8:36 pm

Conciliar el sueño al volver a la noche le había sido una tarea difícil, meterse en la cama y cerrar los ojos fue el inicio de una larga media hora sin llegar a soñar. El corazón acelerado y la sangre distribuida por todo su cuerpo menos el cerebro era el motivo seguro, debió recurrir a relajarse, imaginando que las caricias de su mano eran ajenas. Cosa que se volvió cierta cuando la presión abandonó su cuerpo y el inconsciente se encargó de guionar la función de sueños siguientes. Nowell como protagonista.

Lo siguiente de lo que fue consciente era que la movían. No, no quería despertarse.

- Mnh, Luka… -Se quejó. Sentía el cuerpo pesado y la cabeza confusa. No entendía muy bien qué había pasado la noche anterior ni cómo. ¿A su cabello? ¿Qué le pasaba a su cabello? Se incorporó en la cama refregándose los ojos y entonces se vió los mechones verdes. Se quedó dura, ¿qué de todo lo que recordaba de anoche era cierto?

Algo, en la urgencia de Luka, le gritaba que dejara eso para más tarde, que ya podría responder esas preguntas y que ahora no tenía tiempo real que perder.

- ¿Qué pasó? -Se puso de pie como un resorte al verlo. Por un segundo notó que tenía todo el pijama corrido. Lo tomó del elástico que estaba a mitad de sus muslos y lo subió hasta la cadera. Acomodó la parte de arriba para que cubriese su pecho como era debido -ya esto era por las torsiones de la tela al dormir.- y se dispuso al calzarse. Aún no había visto nada, pero el sonido de ambiente le aseguraba que afuera era un desastre.

Ya calzada, caminó hasta la ventana y se asomó, tenía el ceño fruncido y las manos buscando peinar el pelo que era un desastre, podía sentir la tensión de los nudos por todos lados.

- ¿Emergidos de nuevo? ¿En serio? -De verdad, ¿qué pasaba con esas cosas? ¿Qué tenía algo que las atraía? Bufó girando sobre sus talones. Lo cierto era que pantalones cortos y camisola de algodón blanco no combinaban con las botas de cuero que tenía puestos, tampoco mucho con la coleta desarreglada que había logrado anudar con su mismo cabello ni con la idea de enfrentarse a esa especie de muertos caminantes… Pero no había tiempo para prepararse, mucho menos con la idea de salir a pelear.

Cierto. Salir a pelear.

Si, porque esa vez DEBÍA pelear. No volvería a meterse en un barco, no sólo no tenía estado anímico para volver a caer en una tierra desconocida, sino que no quería alejarse de Awka… Maldijo el no tener una maldita dragonstone con ella y miró la habitación pensando qué podía llevarse de allí. Cama: Muy grande, sábanas: muy incómodas, sillas: imprácticas, muebles: ni pensarlo… A menos… Se acercó a una pequeña silla que había en una esquina, la acostó y, sujetando una de las patas, comenzó a propinarle patadas con el talón a la unión con la base.

Con sólo unos minutos de golpes tenía en la mano un lindo palo de madera con el que poder romper -o al menos intentar romper.- cabezas.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 10, 2016 8:42 pm

Dormirse no le fue fácil. Con todo lo que había pasado sentía una extraña adrenalina que le impidió conciliar el sueño durante mucho tiempo, incluso para cuando la respiración de Zalanna se acompasó él seguía con los ojos abiertos observando el techo hasta que el cansancio ganó y se quedó dormido cuando al cielo le faltaba pocas horas para aclarar.
No estuvo seguro de si soñó algo o no o si simplemente su cabeza se mantuvo en blanco todo ese tiempo, sólo sabía que algo le golpeó el rostro y que todo lo que podría haber estado viendo se desvaneció en un instante. El golpe de algo pesado y áspero sobre su cara lo hizo refunfuñar y de un manotazo tiró aquella cosa al suelo mientras abría uno de sus ojos para ver la situación. La luz del sol, demasiado tenue, bañaba la habitación dejándole ver con perfección a Luka moviendo a Zalanna para despertarla. Los observó un minuto y luego se acomodó dándoles la espalda.
Con suavidad corrió su chaqueta, que había recuperado antes de subir, y se cubrió con ella hasta su cabeza para que ni el ruido ni el sol le molestaran. Escuchaba algunos gritos y quejidos afuera, estaba seguro de que el aire olía a acre y las palabras de los muchachos en la habitación le llegaron apagadas, amortiguadas por su improvisada sábana y por el sueño que tenía.
Bostezó, acomodándose de nuevo y un cañonazo sonó a los lejos. Suspiró, de seguro se trataba de otro grupo de piratas intentando hacerse los interesantes o los fuertes frente a la armada de Durban que estaba especializada en destrozarlos. Pobres piratas, no aguantarán demasiado.
¿Y si no eran piratas?
Bueno, la realidad era que la fuerza militar estaba preparada para todo, los magos saldrían a las calles en caso de una urgencia mayor y se pondrían a salvar a las personas que quedaran en un fuego cruzado entre piratas y militares o emergidos y seres vivos. Los ruidos eran molestos pero a sus ojos no había nada de qué alarmarse. Huir despavorido sería una tontería y las posibilidades de que la pelea llegase hasta ese lugar y causara daños resultaba casi mínima salvo que el ataque llegara por el otro lado.
Volvió a suspirar. Menudo fastidio, él quería dormir. Con un gruñido decidió levantarse del asiento y bajar los pies al suelo mientras se masajeaba la nuca, había dormido poco e incómodo, no estaba como para saltar de pronto y correr hacia la urgencia. Iría de a poco y subir el ritmo luego, por supuesto que no iba a quedarse de brazos cruzados, él también ayudaría pero antes tenía que encargarse de los civiles que iban con él y de ver que la posada se mantuviera en calma El pánico no ayudaba.
Con los ojos entrecerrados bostezó una vez más sin poder despertarse, ni el ruido dentro de la habitación terminaba de perturbar su estado.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 10, 2016 9:21 pm

—Pues han vuelto nuestros hermosos amigos del más allá, se ve que nos extrañaban mucho y no podían vivir sin nosotros.

Le respondió a la muchacha ante su pregunta a la vez que volvía a toda velocidad a la cama, se ponía un par de medias limpio y ajustaba sus botas en sitio. Si quería salir de allí pronto y reunirse con la multitud entonces no quería estar descalzo, el tener algo sobre lo que caminar era otro de los lujos que no deseaba abandonar.

Mientras se calzaba Zalanna fue a la ventana, supo lo que ocurría y podría decirse que entró en pánico porque le dio la vuelta a la habitación con la mirada, tomó una silla cercana e hizo esfuerzos para arrancar una de las patas con tal de tener un arma. Luka abrió la boca para detenerla, decirle que de ser posible intentarían no pelear con esos seres traídos de la muerte misma pero ¿para qué gastarse? Estaban hablando de Zalanna, una de pelo verde ahora, lo que le daba un toque más rebelde. El joven simplemente silbó mostrando una sonrisa.

—Ya sabía que no eras la princesa en peligro, pero cada día que paso contigo creo que eres más sorprendente, en muchos sentidos. ¡Hey, recadero! —llamó al muchacho aún medio dormido— Creo que te has dado cuenta por tu novia aquí presente, pero ya nos encontramos con estas cosas una vez y la verdad no tenemos intenciones de tener un segundo encuentro, el primero fue suficiente para un año entero de corridas, barcos y cosas por el estilo.

EL joven metió las pocas cosas que le quedaban fuera en la bolsa que Nowell había tirado al suelo y se la calzó al hombro, sólo para volver sus ojos a Zalanna una vez más. No sabía si la imagen de ella con la pata de la silla le daba ternura o pena.

—Tal vez debimos haberte comprado un arma decente… aunque no sé qué tan buena idea fuera.

Nuevamente, tal como había pasado en Begnion, simplemente hablaba porque se encontraba nervioso. Nadie, siquiera un ladrón que le gustaba jugar con la muerte, quería acabar sus días siendo comida de renacidos.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 10, 2016 9:26 pm

- Sí, puedo ver que cuánto nos extrañaron. -Resopló y, al ver a Luka, entendió que se preparaba más para volver a huir que para pelear. No podía culparlo, bajo ningún punto de vista, que cualquier persona en su sano juicio haría lo mismo, pero ella no tomaría esa postura hoy.- No necesitaría armas de estar completa, pero de momento es a lo que puedo recurrir. -Jugó con el palo haciéndolo dar una vuelta en el aire antes de volver a atajarlo.

Se giró hacia Nowell y se acercó al sillón para inclinarse sobre él.

- Hey, ¿hay algún puesto de vigilancia que pueda darnos instrucciones? -Aunque su primer impulso era bajar y empezar a volar cabezas, entendía que esas cosas no eran sencillas y que su cartón de impulsividad se había completado bastante en los últimos días como para seguir abusando de él. Dejó la pregunta en el aire para poder volver hacia la ventana, mientras el recadero espabilaba debía entender de dónde venía el foco y pensar algún plan, por cutre que fuera, de acción.

La dueña de la posada ya había vuelto a entrar. Podía sentir, en un suave repiqueteo en las paredes, como martillaban en la planta baja… Seguramente estaban asegurando puertas y ventanas, calles abajo, a lo lejos, ya podían verse los malditos emergidos avanzar. Los gritos y los estruendos sonaban cada vez más cerca del reciento y los nervios creían considerablemente con pasar de los segundos.

Si tan sólo tuviesen una forma de atacarlos a todos juntos...

Un barco contaba con cañones, pero no sólo estaban lejos del puerto, sino que no tenían autoridad para hacer uso de esas cosas sin contar de la amenaza a la seguridad de los civiles. Encargarse de a uno era demasiado arriesgado y no sabía si contaba con Luka realmente para trazar un ataque.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 10, 2016 9:28 pm

—¿Otra vez esas cosas molestas? —murmuró pasándose una mano por el rostro mientras evaluaba la situación de sus acompañantes.

Por un lado, se encontraba Luka, ya ataviado y listo para pelear. Las empuñaduras de las dagas del ladrón sobresalían por el costado de su cuerpo y estaba activo como si hubiese tomado demasiado café, de seguro la situación lo mantenía en un estado de alerta tal que no podía estarse quieto. Era bueno saber que él podía pelear de ser necesario, aunque al Consejero le hubiese gustado que se mantuviera al margen y estuvieran los dos a salvo.
Y hablando de dos, por supuesto no pudo evitar echarle una mirada a Zalanna cuando ella se acercó a hablarle preguntándole sobre un puesto de instrucciones. Asintió, pero no pudo decir nada porque la imagen de la joven lo dejó sorprendido. Es decir, sorprendido en una forma extraña, no exactamente porque se viera sexy o hermosa como estaba. Sí, era bonita, pero su vestimenta que constaba de su pijama y un par de botas de cuero, sumado a su pelo enmarañado más un palo que sostenía como un arma le daban un semblante un tanto ridículo. Sin embargo, ella parecía dispuesta a pelear igual.
La verdad, estaba sorprendido de ambos y en diferentes niveles.
Sonrió de lado, casi encantado con lo diferente que eran ellos y el contraste que hacían ellos tres juntos. Con un suspiro se puso de pie sacudiéndose el sueño y se colocó correctamente la chaqueta. Tras hacer eso, con una paz que contrastaba demasiado con los demás y con lo que estaba pasando afuera. Tal vez todo eso era porque estaba realmente cansado de cruzarse con los emergidos, de tener que pelear con ellos. Su última batalla había sido en alta mar hacía algunos días atrás, ya estaba agotado.
Buscó en el suelo su cinturón donde en una alforja guardaba el tomo de magia y cuando lo encontró se lo colocó con rapidez, sacando luego el libro que abrió por la mitad y las hojas comenzaron a moverse solas. Había un puesto de control cerca, estaba seguro de que podrían llegar, el lugar iba a ser reforzado y tendrían que aprovechar a salir en ese momento.

—Estarán seguros aquí, sería mejor que se queden y escapen en caso de que las cosas se pongan feas —les propuso sin verlos cuando las hojas del libro se detuvieron. Estaba demasiado tranquilo para la situación en la que se encontraban—. Sé que posiblemente no pueda detenerlos, pero tenía que proponerlo. Así que, de momento, salgamos de aquí —ordenó.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 10, 2016 9:30 pm

La mirada perdida que Nowell le dirigió a Zalanna hizo que su mirada pasara de una persona a la otra y se preguntara, por unos momentos y muy fuera de lugar, si había pasado algo de lo cual él no iba ni quería enterarse la noche anterior. Es decir, esa mirada era la de un hombre enamorado, pero estúpidamente enamorado. “Vamos hombre, necesitamos tu cabeza en tierra” pensó el ladrón mientras se contenía el darle un golpecito en la cabeza con el dorso de la mano para acabar de espabilarlo.
Por suerte pareció reaccionar sacando un libro, aunque Luka no sabía en qué iba a ayudar eso, y les dijo que se quedaran allí o escaparan. Por supuesto, no necesitaba decirle qué hacer para sobrevivir, estaba vivo y en ese lugar después de años de haber sobrevivido, no necesitaba instrucciones pero claramente, y de manera decidía, no pensaba quedarse en ese lugar escondido porque había visto lo que los emergidos eran capaces de hacer y eso se resumía a destrozar todo lo que hubiera a su paso hasta encontrar lo que buscaban. Los escondites no existían, solo una ola de destrucción a su paso.

Luka agradecía que Nowell fuera lo suficientemente inteligente como para saber que no importaba lo que dijera igual no le iba a hacer caso, por muy jefe que fuera si creía que tenía que hacer otra cosa para no morir, lo haría.

Le dejó espacio para que se parara y tomara la delantera, a pesar de haber paseado por Durban la noche anterior no podía decir que conocía el lugar y era sabio tener a alguien que supiera del terreno liderando.

—Con todo el respeto, guerrera —le dijo con una sonrisa a Zalanna—. Cuanto menos tengamos que pelear, mejor.

Por más que le agradaran las experiencias extremas Lukardia no era estúpido, sabía qué batallas eran fáciles, cuales difíciles y cuáles eran imposibles de ganar. Mandarse a una pelea en la cual iba a morir no era nada divertido, al contrario, era desesperado y no daba ningún beneficio. Contra unas personas que parecían salidas de la tumba, con poderes que superaban lo entendible, que no podían morir y venían en números que superaban su capacidad matemática… sep, catalogaba como suicidio.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 10, 2016 9:33 pm

- Cuanto más combatamos ahora, menos tendríamos que combatir después… -Se despegó de la ventana y miró a Luka, tenía una idea… Pero no podía enfrentarse en pijama, no a menos para lo que pensaba. Miró al jefe con el libro en las manos, tenía el conocimiento suficiente para saber que era un tomo de magia.

Cruzó a zancadas la habitación, tomó su ropa y se metió al baño para cambiarse lo más rápido que pudo. Introdujo el pijama por los recovecos de su bolsa para atarla a modo de morral y colgarla en su hombro.

- Creo que abajo cerraron todo con maderas y clavos, si quieren esquivar las calles podemos ir por los techos. -Enganchó la pata de la silla en su cinto, estaba casi brincando en sus talones, inquieta. No podía entender la calma de Nowell y necesitaba control sobre su propia ansiedad para no perturbar a Luka. Moría por tomar el picaporte y salir, o saltar de la ventana a las calles pero no podía.

Repasó la idea que tenía, aunque estaba casi segura que la rechazarían. Miró de refilón su bolsa, le fastidiaba horrores tenerla encima, era impráctica y molesta en caso de tener que enfrentarse a los enemigos, pero tampoco podía dejarla allí nada más. No con lo que le había costado mantenerse junto a ella.

- Bien, estoy a punto de salir a dar instrucciones a las personas de la calle y empezar a atraer las mierdas esas para prenderlas fuego en una pira… Pero hay tantas fallas en esa idea que no puedo simplemente saltar por la ventana. -Clavó la mirada en Nowell, aplastando todos los nervios que no se relacionaran a los Emergidos puntalmente.- Tienes que decirnos en qué dirección están los puntos de control o de combate a los Emergidos, será más fácil librarnos de ellos si hay una fuerza combatiendo y si sigo esperando más tiempo a activar terminaré haciendo una estupidez. -Teniendo en cuenta que era su comportamiento habitual de los últimos días y que esforzarse sola no estaba funcionando mucho -realmente estaba evaluando saltar de la ventana y empezar a partir cabezas.- no quedaba otra que ser clara y pedir ayuda al único en ese cuarto que tenía real información sobre Durban, tanto en estructura de la ciudad como en el comportamiento de la fuerza militar.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 10, 2016 9:38 pm

Nowell se volteó para observarlos a ambos y sacudió un poco la cabeza. Saltar directamente a la pelea haría que ellos estuvieran destrozando la formación que los militares intentarían hacer por lo que no debían saltar sin meditar antes. Si ellos se convertían en el punto de foco de los emergidos estarían en un gran problema y más de una vida correría peligro. Además, no sabía que tal lejos estaban, pero el aire comenzaba a ponerse cada vez más pesado ante el olor del humo.
Hablando de humo, quemar a los emergidos no era buena idea, él lo había hecho una vez y la peste le había durado semanas en la nariz. No quería volver con eso y además podría en riesgo a los ciudadanos.

—Déjenme chequear algo.

Sin decir mucho más, con su cabeza calibrando ideas a pesar de la poca atención que estaba poniendo a las frases de su cabeza, se encaminó a la ventana y observó desde allí. Se arrepentía de no haber llevado esa vez sus antiparras para que lo ayudaran a soportar las partículas de cenizas que se le metían en los ojos, pero aun así pudo usar su buena visión para notar que en una intersección a cinco calles los guardias montaban una barricada. Era interesante ver por qué lugar los emergidos comenzaban a atacar y le parecía fascinante el hecho de que cada vez parecían acorralarlos, aunque confiaba en que las tropas podrían hacer más.
De un salto se subió al alfeizar y estiró su mano para tocar el techo. La madera parecía resistente por lo que podrían subir. Con un movimiento amplio lanzó el libro en una curva que lo dejó sobre la parte plana del techo y trepó por allí con la clara indicación de que lo siguieran, era mejor de esa forma y no tendrían que bajar y sacar las maderas de la puerta tapiada. Le preocupaba un poco que las personas se quedaran allí dentro pero si los soldados estaban haciendo barricadas a quinientos metros entonces estarían a salvo y no serían tan idiotas como para quedarse dentro si el fuego los alcanzaba.
Una vez en el techo asomo uno de sus brazos para ayudara los jóvenes a subir con él. Lo mejor era bajar desde allí al suelo y correr hacia el punto de control que podría indicarles dónde dejar a los civiles y qué debía hacer él.

—El punto de confrontación se prepara a cinco cuadras bajando la calle —les dijo por encima del clamor de las personas mientras los ayudaba a subir—. Debemos bajar e ir calle arriba para llegar al punto de control. No es demasiado lejos y sabremos qué hacer si los emergidos se cruzan en nuestro camino. —Nowell sonaba mucho más despierto—. Hacer piras y actuar por nuestra cuenta puede destrozar la formación, sólo actuaremos sobre los enemigos dispersos si nadie está yendo tras ellos —dijo proponiendo ese plan hasta que estuvieran a salvo.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 10, 2016 9:39 pm

Luka siguió con la mirada al muchacho y al verlo subir a los techos siguiendo la idea de Zalanna le hizo un ademán a la mujer (ya cambiada y un poco más presentable) para que fuera tras él. No sabía qué tan atlética era la muchacha por lo que si necesitaba ayuda le daría una mano para subir. Él mismo aceptó una mano de Nowell y usó su destreza para finalmente subir al techo a dos aguas y escalar con dificultar por las tejas hasta la cima. Se alegraba de estar en las alturas, era su sitio más cómodo pues se podía tener un excelente panorama de la zona.

El ladrón aprovechó la oportunidad para otear la situación de los alrededores, como acostumbraba a hacer. Pudo notar a los soldados trabajar en algo que parecía una barricada a unas cinco o seis cuadras, pero eran muy pequeños y apenas podía distinguirlos, eso significaba que, gracias a los dioses, el peligro aún estaba lejos.

Al otro lado podía ver a más uniformados organizarse, personas resguardarse y correr a gritos, madres llevando a sus niños y hombres intentando salvar lo poco que podían mientras se internaban más en la ciudad en dirección opuesta, el castillo era también lejano pero podía verlo desde allí y decidió, por lo imponente que era, tomarlo como punto de referencia para ubicarse. El sol ya bastante por encima del horizonte teñía todo de rosado y amarillo y le daba una noción de dónde quedaban los puntos cardinales.

Se volvió a los demás ante el plan del recadero, le parecía sólido por lo cual no discutió, mantuvo el equilibrio en la conexión entre las dos aguas y comenzó a caminar como si ese fuera su terreno habitual.

—Sólo espero que Lucky no se desmalle mientras corremos porque entraré en pánico. Esperen, creo que es la segunda vez que hago la gracia, ¡Pero no es chiste!

Recordaba que hacía menos de doce horas la mujer les había hablado de su enfermedad, que a veces se descompensaba y que no sabía qué pasaba que podía caer tendida frente a ellos de la nada. Sabía bien que esas cosas no podían controlarse pero ¡Ojalá las mantuviera bajo control mientras estuvieran corriendo por sus vidas!

Al menos el jefe les había ordenado mantenerse al margen hasta que se indicara lo contrario y eso, increíblemente, hacía que también coincidiera. Lo único que faltaba era que a Zalanna le saliera la parte lagarto gigante escupefuego y quisiera ir por la vida matando emergidos que, claramente, podían acabar con ella en esa forma frágil que tenía. En otro momento las actitudes de la muchacha le habrían dado coraje pero, nuevamente, prefería que ella también hiciera caso a Nowell
¡Woah! ¡No podía creer lo que estaba pensando! Luka no trabajaba en equipo desde que se separó de Celes, pero le agradaba tener personas a su lado con los cuales compartir una posible segura muerte y eso, realmente, era extraño en él.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 10, 2016 9:41 pm

Sin demora siguió a Luka para salir por el alfeizar hasta el techo (no sin ayuda de ellos). La consigna era clara: lograr llegar cinco cuadras más arriba donde estaba el punto de control. Bien, eso era sencillo. Se permitió reír ante el comentario de Luka y le sonrió.

- Quédate tranquilo, tras el baño de ayer confirmé que estoy a salvo hasta el próximo mes. -Después de todo había iniciado en el barco de Begnion camino a Durban y el día anterior fue el último.

Acomodó las piernas hasta sentirse firme y recién entonces aplicó la marcha constante tras ellos. Debajo las calles volvían a mostrarse como una pesadilla: esas cosas atacando civiles, las personas corriendo, o gritando y el humo llenando el ambiente por todos los rincones. En la ubicación de ellos eran pocos y esporádicos, pero más adelante parecían multiplicarse como una peste. Odiaba sentir, a medida que avanzaban, que el olor a humo se mezclaba con el de carne asada, sangre y putrefacción. Alzó el brazo derecho y metió la nariz en el pliegue interno del codo para escapar del olor, entrecerró los ojos también para evitar un poco de la ceniza de flotaba y se prometió un nuevo baño cuando todo ese escape terminara.

Le oprimía un poco el pecho sentirse nuevamente huyendo de esas cosas, pero no podía hacer mucho más si no quería ser la molestia del día.

Se distrajo viendo cómo una mujer corría alejándose de los Emergidos. Sentía una fuerte tensión ya que fueron unos largos minutos de ser casi capturada antes de escapar. Piso mal en las dos aguas siguientes cuando su cuerpo se aflojó, resbalando por todo el lateral hasta el canalón. Toda la pierna derecha tuvo golpes y un fuerte raspón por parte del hierro y los dedos se cortaron con el borde al atajarse con fuerza de la canaleta.

La misma adrenalina la obligó a balancearse y escalar nuevamente al techo para poder volver al recorrido original, pero unos cuantas de esas criaturas ya tenía puesta la atención en ellos, siguiéndoles el rastro a través de las calles.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Dom Dic 11, 2016 3:04 pm

Cuando los dos muchacho estuvieron sobre el tejado, Nowell se aseguró de que no perdieran el equilibrio antes de recoger su tomo de magia e ir tras ellos. Prefirió ir detrás para no perder de vista a los muchachos y poder dar indicaciones más fácilmente ya que su vista podía estar puesta en diferentes cosas y tenía un rango más amplio que los demás.
Subieron entonces al tejado y era claro que tendrían que atravesar el lugar todo a lo largo para poder bajar al suelo, a cada lado del tejado a dos aguas no había espacio donde bajar y no les quedaba otra que llegar al final del tejado y tal vez saltar al cercano. Nowell intentó hacer memoria sobre la disposición de las cosas allí y creyó saber dónde estaba la bajada más útil para esos casos. Debían pasar al siguiente edificio separado por un metro de la posada y desde allí usar los desniveles de la edificación para llegar al suelo.
Estaba a punto de soltarlo cuando notó que la muchacha resbalaba delante de él y caía por las tejas.

—¡Zalanna! —gritó con el corazón a punto de salírsele del pecho y casi saltando a por ella, pero se detuvo al ver que la joven se mantenía sobre el borde y volvía a subir.

Le dio una mano para que volviera sobre la viga principal y esta vez él quedó por delante, sin soltar la mano de la muchacha. Lo que faltaba era que ella cayera en serio el suelo y se hiciera daño. No tenían tiempo de atender heridas en un momento así.

—No es lindo terminar de despabilarte del susto —gruñó mientras veía hacia abajo, notando que algunos emergidos apartados del grupo mayor se acercaban al escuchar el alboroto—. Luka, salta a la casa de al lado, bajaremos por los techos inclinados al suelo y seguiremos por la calle —le informó al muchacho mientras seguía la marcha.

Mientras tanto, el mago volvió a abrir su tomo de magia y murmuró las palabras correctas. Desvió la mirada hacia la calle y ubicó a uno de los cadáveres vivientes, al instante una masa negra se formó en el aire y en lo que se tarda en parpadear descendió hasta el suelo golpeando con tanta fuerza al cadáver viviente que elevó una nube de polvo.
El Consejero apretó los dientes, iba a ponerse complicado si así era como estaban empezando las cosas.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Lun Dic 12, 2016 4:40 pm

Lukardia no sabía cómo su cuerpo todavía no se había acostumbrado a tener múltiples paros cardíacos después de todas las veces que Zalanna le dio un espanto. Verla caerse y saber que no llegaría a agarrarla, pensar en un segundo que tendrían que abandonarla para sobrevivir y suspirar de alivio al recordar que ella podía valerse bastante bien por si misma. Solo esperaba que no lo repitiera, porque para ser sinceros no tenía ganas de cargar a un herido hasta que estuvieran a salvo y Nowell parecía inclinarse a usarlo de mula por alguna razón, tenía ese presentimiento en la piel.

¿Seguro que se encontraba bien? Es decir, una enfermedad no era para tomarse a ligera, en el desierto un estornudo podía matarte, no que el lugar estuviera hasta el cuello de matones y asesinos pero si ellos no te quitaban los pulmones seguro una gripe lo haría.

Pero volviendo a la realidad, la cual era bastante importante para darle atención, algunos emergidos se separaron del grupo y, sin verlos, tomaron dirección hacia el ruido llevados como por una fuerza extraña y mágica. Si no se apresuraban no podrían descender de los techos, eventualmente se verían rodeados y pelear allí arriba no parecía ser la especialidad de sus dos compañeros.

Regresó la mirada a Nowell cuando lo llamó, sonrió afilando los ojos y afirmó su pedido llevándose una mano a la frente en un saludo militar antes de correr cuesta abajo por las tejas para ganar velocidad y saltar hasta el siguiente tejado. Aterrizó, resbaló e hincó una rodilla, ese parecía más estable al menos. Se puso de pie y miró hacia atrás. Mejor tomaba la delantera y, depaso, alardeaba un poco de sus excelentes habilidades de adaptación de terreno.

—¡Síganme, lentorros! —Les gritó antes de continuar por el techo hasta el siguiente, que tenía medio piso menos. Mientras corría y bajaba el joven observaba los sitios de aterrizaje y las calles en busca de un lugar seguro donde descender. Una vez viró y cambió completamente la dirección, puesto a que la calle en la que terminarían desde allí era un caos.

Con un último salto llegó a tierra, se quitó el polvo e hizo un gesto para indicar que todo estaba bien, al menos por el momento.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Mar Dic 13, 2016 2:51 am

Si había algo que pudiese salir mal, a Zalanna le saldría mal. Aunque la caída le cortó la respiración por un momento fue el grito de Nowell lo que más le asustó. Antes de terminar de subir le dedicó una sonrisa culposa. Ahora no podía zafar del agarre de su mano. Se sentía como una niña regañada, incluso sin que nadie realmente le hubiera regañado.

- Veamos el lado positivo, te necesitábamos despierto. -Bromeó. Intentó enfocar su atención en cada paso que daba. Tropezar ahora significaría arrastrar a papá Nowell abajo. Al oír las instrucciones para Luka revisó el recorrido con los ojos, en segundo plano quedó la voz de Nowell hasta que una masa negra captó su atención como la luz a un felino. Estaba segura, había vivido los suficientes años para saber, que eso era magia negra.

Magia negra. Frunció el ceño automáticamente clavándo la vista en la espalda de él. Sí, tenían muchas cosas que hablar.

Se obligó a volver a clavar la vista en Luka y enfocarse en el momento, la magia negra o no sería algo que abordaría después. A pesar de los años que tenía a cuestas su vida había sido tan pacífica -más allá de los últimos 7 años.- que era indudable la forma en la que Luka la superaba en habilidades, debía pedirle clases a ese chico. No sólo corría por los techos con dominio total, sino que el salto que le siguió fue simplemente perfecto.

Se safó de las manos de Nowell para poder tomar su propio impulso. Brincó cuando se sintió lista, aterrizando con poca gracia pero sin mayores altercados. Siguió el camino indicado por Luka virando bruscamente por el final, no fue hasta que él dió la señal que bajaron a tierra. La calle estaba despejada, bien.

- ¿Jefe? -Preguntó esperando las siguientes instrucciones.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Jue Dic 15, 2016 3:44 pm

Nowell le lanzó una mirada molesta a Zalanna por su comentario, él no le veía nada positivo a la idea de que ella se cayera y quebrara algo. Le gruñó un poco pero no dijo nada, no tenía sentido decir nada, había sido un accidente.
Sin embargo, los ánimos del Consejero se aplacaron cuando no pudo evitar sonreír con agrado al ver los gesto de Luka y cómo él llevaba a cabo cada acción con una fluidez impresionante. Ese muchacho era realmente hábil y le parecía confiable, prudente. No sabía si a nivel personal era igual porque todavía no lo conocía lo suficiente, pero claramente podía confiar en que no haría una tontería y que se cuidaría en momentos de peligro. Tenía un buen instinto.
Con ánimos renovados el muchacho le siguió el paso y se detuvo al borde de la edificación, soltando a Zalanna para que ella pudiera saltar primero. Al verla tomar envión se tranquilizó porque sabía que llegaría y fue tras ella cuando la joven se estabilizó.

—Bien hecho —la felicitó más tranquilo.

No pasó demasiado hasta que le dieron alcance a Luka, que los esperaba ya en tierra. Nowell les echó una mirada a cada uno y observó la calle, la gente se había ido ya, unos poso corrían unas cuadras más adelante y no parecía haber señales de emergidos cerca. Asintió una vez y con una señal les indicó que lo siguieran.
Se dirigió calle arriba para llegar cuanto antes a la calle en que se encontraba el puesto de control. Estaba seguro, por la experiencia y el conocimiento del lugar, de que el sitio estaba de esa calle a dos cuadras hacia el norte por lo que llegarían muy pronto a recibir las instrucciones, lo mejor sería que ellos dos lograran estarse quietos con los refugiados y si querían ayudar se mantuvieran allí. Él, eso estaba claro, pensaba ayudar activamente a los soldados.
Sostuvo con fuerza el tomo de magia en su mano y abrió la boca para decirles algo cuando un nuevo estruendo lo detuvo. Nowell clavó los pies en el suelo y cerró los ojos ante el ruido. Sus oídos silbaron un poco y cuando pudo volver la mirada hacia el lugar del sonido encontró que no muy lejos de allí, a unas cuadras al sur, una gigantesca nube de humo se alzaba hacia el cielo. Los ojos del muchacho se abrieron de par en par y la urgencia atrapó su mente: ¡tenía que ir hacia allí! los incendios eran algo que intentaban tratar rápido, pero con un ataque en proceso...

—Luka, Zalanna —se volvió a verlos—. Sigan adelante, en la tercera calle giren a la izquierda y sigan dos calles más hasta llegar al punto militar. Allí les indicarán a dónde ir.

Mientras terminaba de decir eso el muchacho comenzó a caminar el la dirección opuesta, dejándolos atrás y empezando a trotar apenas estuvo a unos metros.

—Iré por ustedes después, ¡manténganse fuera de peligro! —les dijo casi como si fuera una orden y salió corriendo con todas sus fuerzas.

Apretó los dientes con la mirada fija en la nube negra que emergía desde el suelo.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Jue Dic 15, 2016 4:32 pm

Lukardia no necesitó esperar demasiado tiempo hasta que sus dos compañeros llegaron finalmente a destino, pisando el suelo con ambos pies. Sonrió satisfecho con su propio trabajo como guía y estaba esperando a que le agradecieran y lo alabaran cuando su imagen mental de héroe (extrañamente viniendo de un ladrón) se desvaneció con un pitido de alarma que lo obligó a cubrirse las orejas con ambas manos, tirando al suelo la bolsa con sus cosas, y se inclinara hacia adelante apretando los dientes. Aquellas eran las cosas malas de ser mitad Laguz.

Cuando finalmente pudo recuperarse siguió la mirada de Nowell calle abajo, una gran humareda se alzaba al cielo e indicaba a todos sus sentidos que debían evitar ese camino a toda costa pero, por supuesto, el recadero no tenía pensado quedarse a salvo y seguir el camino, les dio un par de instrucciones y se lanzó corriendo a los problemas.

Bien, hasta ahi llegaba su heroísmo, no pensaba arriesgar su pellejo siguiendo a alguien que acababa de conocer, en una ciudad de la cual era forastero, de un ataque de unos asesinos sin alma que no distinguían los suyos de los enemigos. No, ahi terminaba todo. Le parecía un infortunio tener que perder a Nowell y la información que él podría brindarle pero no habría sido la primera vez que algo así le sucedía. Él, por su lado, tendría que sobrevivir.

Siguió entonces sus instrucciones. tomó la bolsa a toda velocidad y trotó un par de pasos en dirección opuesta, dispuesto a seguir las ordenes del muchacho y correr hacia el puesto de control, sin embargo notó que otra persona tenía que seguirlo y no lo había hecho de manera inmediata. Se dio la vuelta, Zalanna estaba allí y la expresión en su rostro no le agrado nada de nada.

—Sea lo que sea que estés pensando, olvídalo —le dijo aun medio volteado, listo para la retirada—. Sólo serás una carga.

Lo último que le faltaba era que Lucky siguiera al recadero y acabaran los dos siendo comida de muertos vivientes.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Jue Dic 15, 2016 11:54 pm

En su imaginación tocar el suelo era el inicio del final. Correr a destino, ayudar con unas pocas instrucciones y llegar a salvo a un refugio donde, o bien podían esperar a que el control se retomara, o bien ayudarían a los refugiados... Pero no, claro que no podía suceder eso nada más. Su cerebro parecía haberse trabado. No había tenido tiempo de responderle el halago que Nowell encaraba hacia el lado contrario, dándoles instrucciones de continuar... ¿Continuar? ¡No! ¿C-Cómo...? ¿Sólos? ¿Y dónde iba él? ¿Porqué? De pronto todo se hizo lento, los sonidos comenzaron a parecer lejanos y amortiguados mientras lo miraba correr. Tragó saliva, dispuesta a ir tras sus pasos cuando la voz de Luka le hablo fuerte y claro, regresando todo a su ritmo normal. "Serás una carga".

Le hubiera encantado combatir la idea, pero no era más que la pura verdad. Chasqueó la lengua fastidiosa y giró con una facilidad que no pegaba para nada con la sensación de arrancar raíces que tenía en los pies. Se aferró mejor a la bolsa y comenzó a avanzar a regañadientes hasta alcanzar a Luka.

- Tercera calle izquierda, ahí dos calles más. -Repasó obligada ganando ritmo al trote. Una impotencia mezclada con bronca estaba cociéndose en la base de su estómago. La realidad es que incluso con la verdad plasmada en cada célula, habría ido tras él si eso no implicara ponerlo también en peligro... Le habría gustado al menos tener una maldita piedra con ella.

La primera calle estuvo despejada, pero en la esquina de la segunda se cruzaron dos emergidos que peleaban entre sí. Perfecto. Sin pensarlo sacó el palo del cinto y clavó la punta astillada con fuerza en la sien de uno, claro que para clavarlo necesito tres intentos fuertes, mientras al segundo le dió un golpe seco en el mentón en cuanto giró hacia ella. El rostro le giró bruscamente hacia un costado antes de caer obre el primero. Bien, eso canalizaba muchas broncas. Siguió el camino sin mutarse. Quería llegar al punto militar, dejar la bolsa y recibir instrucciones para hacer algo más útil que huir.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Vie Dic 16, 2016 2:57 pm

Corrió las cuadras necesarias hasta dar con el lugar. A pocos metros de una de la esquina, una construcción de dos pisos estaba siendo consumida por las llamas. La mitad de la fachada tenía la marca de las explosiones sufridas y donde se había originado el fuego, mientras que las otra parte ya estaba siendo lamida por las lenguas de fuego. Y, entre medio de esa confusión, de los mismos civiles que se acercaban a ayudar a unos trasuntes heridos, Nowell notó una cosa: ese era el hogar y el estudio de uno de los alquimistas. Eso sólo significaba peligro.
Hay una razón por la cual los que se dedican a la alquimia tiene su propio espacio, y esa es que utilizan materiales peligrosos y que junto al fuego pueden causar un gran desastre. Con una maldición, el Consejero se apresuró hacia el lugar y ayudó a levantarse a una señora cuyo cabello se veía achicharrado por el calor del fuego. La mujer se apoyó en él para poder salir de allí, parecía atontada por el golpe contra el suelo y caminaba de forma torpe.
Nowell pidió ayuda a un muchacho de casi su edad que pasaba por ella y le encargó que la sacara del lugar. Sabía bien que detener el fuego sería muy complicado en medio de la batalla y agradecía que, al menos, no había emergidos por allí. Al parecer tras quemar esa cosa habían perdido el interés pues no habían visto a nadie salir inmediatamente, las personas de Durban estaban informadas sobre qué hacer y qué no en momentos así. Sabía que sin movimiento, los emergidos no se quedaban demasiado en un mismo sector.
Eso era lo único que lo aliviaba, pero aquello no cambiaba el hecho de que la casa del alquimista resultaba ser un peligro. Volvió a maldecir por lo bajo y detuvo a uno de los hombres que pasaban por allí para preguntarle si sabían si había alguien dentro. Si no había nada, entonces podrían dejar que la casa se consumiera y evacuar con cuidado a las demás personas; él podría encargarse de sacarlos a salvo. Pero, porque siempre hay un pero, si había alguien dentro...

—Creemos que el alquimista y sus dos hijos siguen ahí.

Ah, sí, claro. El camino sencillo era demasiado bueno para creerlo. Vamos, Nowell, ¿acaso realmente creían que el camino fácil era posible? No, por supuesto que no, menos para tí.
Otra maldición.
Volvió a acomodarse los lentes sobre los ojos, buscando protegerse un poco y evitar las cenizas, y sacó n pañuelo de unos de sus bolsillos. Con rapidez se cubrió la boca con él, anudándolo detrás de su cabeza, y sin darle demasiadas vueltas (no vaya a ser que termine arrepintiendo) fue directo hacia la casa y tiró la puerta abajo para poder rescatar a los atrapados.
Nowell era así, no podía dejar a las personas en situaciones complicadas. Siempre había sido blando de corazón, pero ese tiempo en Durban lo había ablandado.
Y cuando su figura se perdió entre las llamas del interior, algo explotó en el segundo piso.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Vie Dic 16, 2016 4:04 pm

Luka se quedó observando sorprendido a la mujer cuando ella se daba la vuelta y comenzaba a seguirlo. La alcanzó pronto, siguiendo sus pasos pero estando seguro de dos cosas: la primera era que no podía predecir a la mujer en ninguno de sus sentidos, él había creído que lo ignoraría e iría tras Nowell como una heroína, teniendo que separar sus caminos, pero le había hecho caso y lo estaba siguiendo, no, liderando la retirada. Eso sólo podía significar que aquello verdaderamente era el apocalipsis.

En la esquina de la segunda calle se encontraron con dos enemigos entretenidos, previendo un ataque sorpresa Luka desenfundó sus dos dagas pero fue él el anonadado cuando la muchacha de cabello verde se lanzó contra los dos emergidos y, en palabras poco sutiles, los hizo pedazos antes de continuar con la carrera. El ladrón soltó un silbido sin volver a enfundar.

—No te quiero en mi contra, nena —le dijo con una sonrisa.

Continuaron corriendo sin mediar palabra. Giraron en la tercera calle, esquivaron un carro en llamas e hicieron dos mas. Finalmente pudieron ver el puesto de control y mientras se acercaban Luka pudo contar las personas que allí se encontraban: había al menos una veintena de guardias organizando diferentes carros para transportar a los refugiados, que llegaban de a decenas. Por supuesto las mujeres y los niños tenían prioridad, mientras que a los hombres les administraban algunas espadas y lanzas para proteger el perímetro de alguna manera. Lukardia se adelantó, atravesó a los primeros guardias y fue directo al que parecía liderar el operativo.

—¡General! —Gritó haciendo que el hombre dejara lo que estaba haciendo. El ladrón se frenó frente a él con la espalda recta, enfundó, y le dio una mirada seria— Necesito que comande a la mitad de sus hombres calle abajo, están perdiendo terreno. Son ordenes directas del castillo.

Era momento de poner sus habilidades de actuación en marcha. Si no lograba hacer aquello entonces no tenía derecho a llamarse a si mismo un zorro. Al menos la primera reacción la esperaba: desconfianza.

—¿Y tu quién eres para darme ordenes a mi? Quiero ver tu credencial.

Luka frunció el ceño, haciéndose el ofendido.

—¿Disculpe? ¿Le está pidiendo una credencial al hijo menor de Von Celes? Soy Lukardia Von Celes, general, y el hecho de que dude de mis habilidades como mensajero hiere el sello de mi familia.

No sabía si en aquel lugar había nobles o duques, pero el ponerse un apellido le daba algo de renombre. Tal vez el uniformado creyera que era de una extirpe de mensajeros reales o algo asó. Gracias a los dioses, el hombre se puso recto, observó sus ropas y Luka supo que tal vez había sido un error salir con sus ropas de ladrón en vez que el conjunto formal que le había comprado Nowell el día anterior.

—Si es por la ropa, me siento igualmente ofendido. Es de la mejor calidad y muy cómoda para correr de un lado a otro sin un caballo porque ciertos emergidos venidos de Begnion lo usan de aperitivo.

—¿Los emergidos vienen de Begnion, señor? Bien, estaba colando.

—¿Siquiera sabes eso? Bueno, supongo que no ha salido mucha palabra desde el castillo aún, el ataque fue muy sorpresivo. En todo caso, necesito a una docena de sus hombres calle abajo. Mi jefe, Nowell, está ayudando pero no podrá solo.

Por favor, espero que seas tan conocido como dices, recadero. Necesito que tengas un poco de renombre aquí si quieres sobrevivir. Pensó el muchacho desesperado apostando a algo que podía arruinarle todo el plan. Por suerte, Lady Luck se había puesto de su lado.

—¿El señor Nowell? ¿Solo? —Lukardia asintió—. Pero... no puedo abandonar a los refugiados. Estoy seguro que la reina lo entenderá.

—Estoy aquí para relevarlo como su mensajero y mano derecha. Tome a una docena de sus hombres. Yo me encargaré de defender el perímetro. Es tan simple como dividir a los refugiados en las carrozas, priorizar a las mujeres y los niños y dar coraje a los hombres para defenderlos ¿verdad? Puedo hacer algo tan simple como eso.

El hombre asintió y llamó a gritos el nombre de algunas personas, dejando a cargo a uno de sus soldados e indicando que Lukardia lo ayudaría a organizar y repartir información en su ausencia.

Satisfecho con su trabajo, el ladrón de volteó hacia Zalanna, sacó una de sus dagas al cinto y se la tendió con una sonrisa.

—Ve con ellos —le dijo dándole el arma—. Y como pierdas mi daga me pagarás su dinero por el triple.

El zorro le guiñó un ojo. Sabía que a pesar de haberla seguido ella no quería estar allí.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 17, 2016 12:11 pm

Le dedicó a Luka una media sonrisa ante el halago y antes de seguir camino. Luka se adelantó cuando llegaron a destino y ella simplemente disminuyó el ritmo para ganar distancia entre ellos adrede... Sentía que Luka iba a hacer algo... Y si. Con una maestría digna de un troupier interpretó el papel de un noble y coló. COLÓ. Debía reconocer que su actuación era por de más excelente y, con la urgencia que presentaba toda la situación, los soldados tampoco habían tenido medios ni tiempo de corroborar. Y ella tampoco iba a negarse, lo estaba haciendo por Nowell.

Un momento. ¡Lo estaba haciendo por Nowell! Contuvo la respiración un momento mientras su cerebro terminaba de asimilar eso. Algo que había retenido de Luka hasta entonces era que en cuanto pudiese librar de ellos lo haría, pero ahora estaba tratando de ayudar al recadero.

Antes de poder avanzar junto a él,para ayudarle con las personas se dirigió a ella ofreciéndole la daga. Tendió la mano en un impulso, moría por agarrarla y correr, pero se detuvo a unos pocos centímetros y saltó para abrazarlo. Ciñó con fuerza sus brazos sobre los hombros de del Zorro durante unos instantes:

- Gracias. -Lo soltó, tiró su bolsa a un lado, tomó la daga y volteó para comenzar a correr por donde había venido. En la desesperación sólo llegó a pensar que no importaba si perdía o no esa daga, debía pagarle a Luka tres veces el valor igualmente por el favor. Su cerebro no llegó a procesar, o no se enfocó en otros pensamientos, que en el bandido no sólo había armado un teatro para ayudar a Nowell, sino que le había prestado una daga suya remarcando su devolución. Aunque no lo tuviese presente en la cabeza el irse con la daga y dar por sentado que lo volvería a ver para dársela hablaba de un nuevo nivel en la relación entre ellos, donde dejarlo sólo no significaba que desaparecería.

Llegó a alcanzar a la guardia y fastidiosa porque entorpecían su avanzar (no es que fueran lentos, pero con las armaduras y armas eran menos ligeros que ella con solo una daga), trepó a los techos para poder avanzar desde allí. Entonces oyó una explosión en dirección a donde Awka se había ido. El humor que avanzaba en los cielos ahora era más espeso y se intercalaba entre el color negro y el gris típico de químicos. ¿Porqué...?

Frunció el ceño y comenzó a correr tan rápido como las piernas le permitían, al ritmo de su corazón que se había desvocado por completo.
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Re: [Campaña de liberación] El halcón, el zorro y el dragón de la suerte. (Lukardia, Zalanna y Nowell)

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