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[Campaña de liberación] Ni un rastro de luz que ilumine la sangre [Priv. Clarisse]

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[Campaña de liberación] Ni un rastro de luz que ilumine la sangre [Priv. Clarisse]

Mensaje por Jeanne el Jue Dic 08, 2016 4:54 pm

No era común precisamente andar por ese bosque debido a la características que lo componían. El hecho de que fuera pantanoso y con tan densidad de árboles hacía del paso por aquel sitio una dificultad extra. Casi, solo el caminar entre la espesura del lodo, el peso del agua y las grandes raíces que asomaban hacían de la experiencia una agotadora caminata más compuesta de saltos y arrastrarse que otra cosa. Pero, además de servir como un entrenamiento solo el mero hecho de andar por ahí, tenía un par de plus extra. Y esos eran... la variada fauna que se encontraba en ese ecosistema y, la posibilidad de encontrar a incautos perdidos por allí. Ambas causas hacían del lugar propicio para poder buscar conejillos de prueba para saciar ya no solo su curiosidad y sed de sangre, si no que, además de esa casi necesidad bélica que hacía hervir su sangre, era también la posibilidad de poder arrastrar hacia las celdas a aquellas 'presas' para que pudieran experimentar con ellas. Porque toda prueba era poca.

Y ese había sido su objetivo al ir allí, buscar, investigar mientras ejercitaba su cuerpo al intentar avanzar con pura perseverancia por el desigual terreno. Pero cuando se disponía a buscar huellas de que algo o alguien hubiera pasado por allí, fue mayor su sorpresa el, directamente, escuchar un grito resonar por entre los árboles. Era... un grito agudo, claramente de una persona, probablemente de una mujer. ¿Con qué se habría topado la pobre chica para soltar un chillido así? Le encantaba, escuchar un chillido así, lleno de sensaciones y de horror... pero, eran mejor cuando estaban llenos de dolor y sufrimiento, que indicaban la defensa del cuerpo por seguir viviendo.

Aun así, con más cuidado y sigilo se fue acercando a la zona donde había escuchado provenir el grito, se sorprendió al ver que una chica, como había previsto, de claros cabellos y sucia por culpa del pantanoso sitio, se encontraba huyendo de uno de aquellos grisáceos soldados con lo que en la ciudad de Plegia practicamente convivían ya, siendo parte del paisaje que se tornaba más grotesco con ellos. ¿Habían llegado hasta allí los emergidos? ¿Para qué? ¿Se podía saber qué diablos habían visto al expandirse a una zona tan remota como era ese bosque? Pero, aun así, en sus dorados orbes no tardó en asomar un vivaz brillo de expectación. No era una mala oportunidad, no...

Su mano fue al cinto donde llevaba su espada y en un lento gesto, regocijándose por el afilado sonido que salió del metal al salir de su vaina, se fue acercando tras esquivar una de las grandes raíces que asomaban. Y en un par de zancadas más lentas de lo esperado por culpa del lodo que en ese momento pisaba, se abalanzó contra el emergido que, en su situación, estaba casi de espaldas a la figura de la general. La espada atravesó sin dificultad la zona desprotegida del costado del emergido y, tras oír el crujido que indicaba que se había topado ya con el lado inverso a la caja torácica del soldado, sonrió de lado. Y en un seco gesto giró la espada para que se rasgara más aún la carne, el tejido, para destrozar todo aquello que pudiera tener contacto con el filo del arma, dándole un fuerte empujón con su hombro al cuerpo para que cayera al suelo y que la espada acabara de desgarrar todo cuando salió del interior del emergido que, con un gorgoteo que indicaba que había atravesado sus pulmones y se iban encharcando de sangre, acabó hundiéndose parcialmente en el lodo cuando quedó inerte. En el proceso, las manos de la general acabaron llenas de sangre, pero no era algo que fuera a importarle, si no todo lo contrario. Sacudió a un lado su espada, sin preocuparse de que ese rojizo fluido pudiera llegar a ensuciar a la chica que, por lo que supuso por el báculo que portaba, debía ser una clérigo, y alzó su mano libre hasta sus labios para retirar con su lengua la sangre que manchaba su dedo indice, degustando así el ferroso sabor del carmesí liquido.- Qué mala suerte la tuya, querida... Pudiste toparte con un montón de animales... -murmuró, volteando en ese momento su rostro para mirar a la joven directamente a los ojos mientras la comisura izquierda de su labio se curvaba hacia arriba en una cruel, ladina sonrisa ladeada.- Pero te topaste con esos seres -peor, se había topado con ella. Pero, eso no lo diría.

Y claro, la violencia llamaba a más violencia. Pero lejos de preocupar a Jeanne, solo le hizo avivar más ese brillo sangriento en sus ambarinos iris, sobre todo cuando percibió más chapoteos y sonidos provenir de lo que parecía ser una tropa de aquellos emergidos.- Levántate y haz algo, porque no pienso salvarte de ningún golpe -y eso, era la absoluta verdad. No iba a protegerla, sólo iba a hacer su 'trabajo'.


Última edición por Jeanne el Sáb Dic 10, 2016 2:36 pm, editado 1 vez
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Re: [Campaña de liberación] Ni un rastro de luz que ilumine la sangre [Priv. Clarisse]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 08, 2016 10:03 pm

Una risita salió de sus labios al ver una planta conocida, una que no la envenenaría si comía de sus frutos ¿No era un día maravilloso? Tan solo al probar unas pocas sintió como su energía regresaba, el azúcar debía estar haciendo efecto, obviamente para ella la vida de la mora pasaba hacia la propia, como si la absorbiera ¡Una asesina! Por lo tanto por cada fruto no podía evitar soltar una ligera disculpa ¿Cuántas disculpas daría? Las suficientes como para llenarse el estómago.

Cuando se sintió arta de comerlas buscó el segundo elemento vital para mantenerse viva: Agua. Un río fue lo que encontró tras horas de caminata ¡Y bebió! Llenó su cantimplora con el líquido sin saber qué hacer después, porque no poseía meta alguna y eso comenzaba a fastidiarle. Observó su traje, uno completamente normal, después de todo a nadie tendría que impresionar ahí. Se llenaría de tierra, hojas y hasta se rasgaría ¡Ni de broma!

Un gruñido fue suficiente como para alertarle, devolverle a un pasado no muy lejano. Sudó frío quedándose quieta, como si aquello que se encontrara en la cercanía fuera un animal salvaje ¿Quién decía que no lo era? ¡Bestias en realidad! Eso le parecían.

Asco.Asco.Asco.Asco


No sentía nada más, porque las nauseas de un recuerdo demasiado vivo le dijeron lo inevitable: Estaba en peligro. ¿Cuántos serían? El gruñido no respondió la cantidad, pero si la obligó a voltear y soltar el grito de su vida. Tembló apretando la vara que traía consigo y volvió a huir como lo había estado haciendo hasta ahora, porque siempre corría sin rumbo ¡Irónico! Quizás habría pensado que lo era si no se encontrara corriendo con su vida. Extrañaba las risas junto a sus padres, las horas del té ¿Dónde estaba ese pasado? Muerto y enterrado entre escombros.

Logró avanzar unos metros, lo suficiente como para pensar que podría huir cuando comió la tierra dándose cuenta que estaba perdida. Un resoplido lleno de angustia se le escapó junto a chillidos de dolor ajenos. Se volteó encontrándose a una salvadora que acabó con aquel ser, aun así sus palabras no lograron más que intimidarle ¿No los salvadores hacían eso? Quizás era simplemente una cazadora o algo similar.

Se levantó siguiendo las órdenes ajenas ¿Ahora qué? Su báculo, no se olvidó de él y lo tomó con fuerza sin saber qué decir, porque toda su vida había necesitado que alguien la protegiera de la realidad ¿Cómo afrontarla? No podía ¡Demasiado estúpida!

¡No necesito que me salves de ningún golpe! — comentó en una terca obstinación — No me pasará nada — movió el báculo como si se tratara de un bate, obviamente ninguna debía saber qué era uno de esos — ¡Es más! Te curaré si es necesario — sonrió ante la idea de ser útil, de ayudar a alguien que se enfrentaba a los malos sin dudar ¡Compañeras! Y aunque no sería la protagonista de la historia ¿Qué importaba si podía seguir viviendo un día más? — ¡¿Vienen más?!

Tragó saliva acercándose con un par de saltitos hacia la rubia. No quería quedarse sola, no le importaba si aquella muchacha era la persona más antipática del mundo, no podría enfrentarlos sola ¿Qué haría? ¿Golpearlos con su vara? ¿Curarlos hasta la muerte?

Quizás podríamos escondernos p-para ver cuántos son — no era muy astuta, pero la idea de esconderse le parecía atractiva — Solo si quieres… No es que tenga miedo o algo así ¡Qué va! Solo es por precaución
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Re: [Campaña de liberación] Ni un rastro de luz que ilumine la sangre [Priv. Clarisse]

Mensaje por Jeanne el Sáb Dic 10, 2016 4:45 pm

- Oh... -soltó mientras alargaba un tanto más con un tono ascendente en su voz por las palabras que aquella chica le estaba dirigiendo. Curioso, hacía nada la había oído chillar como si no hubiera un mañana y, ahora le hablaba de aquella forma. Como si esa joven quisiera demostrarle una seguridad que, ni por asomo podría sentir. Pero, el cómo se sintiera o quisiera mostrar en realidad le importaba menos que una boñiga a Jeanne, era así. Aun así, no quitaba que le hubiera causado gracia aquello. Sobre todo el verla blandir aquel báculo destinado a todo menos a golpear como si fuera una vara.- Bien, bien. Si tan segura estas de que no te pasará nada, no importa que te deje el cargo de ir delante mío. ¿Verdad~? -sugirió con casi alegría en su voz. Y con un remolón gesto de su mano, le indicó que avanzara delante de ella para acompañar aquella broma. Mas no tardó en erguirse y mirar al frente al escuchar más y más cerca aquellos gruñidos, esos chapoteos que indican el avance inexorable de los emergidos hacia ellas. Y aquello, realmente, hizo que en los labios de la general asomara una amplia sonrisa de satisfacción mientras se relamía. No estaba mal aquello...

- ¿Precaución? ¿Qué es eso? -y esas preguntas salieron con un siniestro tono de voz. Un tono similar al ronronear gustoso de un felino que veía delante suyo lo que sería su comida. Por supuesto, no se iba a alimentar de eso, pero la idea de volver a escuchar el crujir de los huesos, el sonido estridente del metal chocando y la sensación de adrenalina que producía la expectación de la batalla sí eran gustosos para ella.- Si te quieres esconder, adelante. Yo no lo haré. ¡Lo que me faltaba! Encontrar una ocasión tan deliciosa como esta y simplemente esconderme -soltó lo último con un mordaz y casi indignado tono de voz. Pero tras eso, clavó su espada en una de las raíces cercanas y giró lo justo su torso para poder quedar encarada a la chica.- Así que, fus, fus. Va, escóndete -la instó mientras agitaba sus manos para indicarle que se fuera de querer hacerlo.

Y tras aquella indicación, se quedó frente a uno de los emergidos que parecía salir ya de entre un par de densos árboles que estaba a unos metros alejados. Y apoyando su mano en una de sus rodillas, se inclinó al frente en un casi coqueto gesto y, con su otra mano, le indicó al emergido con su dedo indice que se acercara.- Venga, bonito~ estáis tardando mucho en llegar. ¿Se os complica andar entre tanto lodo y agua? Poooobres -y con ese fingido tono de lástima volvió a incorporarse asta quedar erguida y arrancar de la raíz su espada.- No te preocupes, no te preocupes. Yo me encargo de que dejes de esforzarte en pasar por ahí~ -Y con una amplia sonrisa, cruel, se abalanzó a grandes zancadas para evitar ella misma quedar atrapada entre el barro y clavó su espalda a la altura del estómago bajo del emergido, sosteniendo la espada con ambas manos para, instantes después, ir subiendo para arriba a medida que se hundía más el filo del arma de manera casi vertical. Y una carcajada escapó al escuchar el grito del emergido que comenzaba a estremecerse.- ¡Eso es! ¡Chilla más alto! -Canturreó en medio del frenesí que sentía.
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Re: [Campaña de liberación] Ni un rastro de luz que ilumine la sangre [Priv. Clarisse]

Mensaje por Eliwood el Mar Mar 28, 2017 10:25 pm

Tema cerrado. 10G a Jeanne.
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Re: [Campaña de liberación] Ni un rastro de luz que ilumine la sangre [Priv. Clarisse]

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