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[Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

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[Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Miér Dic 07, 2016 11:22 pm

Finalmente había llegado a Nevassa después de todos los problemas que tuvo en el camino, desde la falta de oro que poco le quedaba hasta el inconveniente con los emergidos en el bosque, era un alivio pisar el finalmente el lugar hacia el que se había dirigido. Una vez allí fue directo a buscar la biblioteca de la ciudad, esperaba que sea una similar a la que había visto en Sindhu pero lógicamente con libros diferentes, empezó a preguntar de una manera eufórica a cada persona con la que se encontraba dónde estaba la biblioteca pero la mayoría lo miraban con desprecio sin darle alguna respuesta, también había quienes le decían que no sabían o que no había tal cosa en Nevassa hecho que deprimió a Erk.

Con la cabeza baja empezó a caminar solo con la intención de encontrar una posada en la que se quedaría un solo día, luego partiría de vuelta a Etruria, de repente se chocó con una joven de cabellos azules, ojos dorados y una voz muy hermosa -Lo lamento no prestaba atención.- Dijo la bella dama, Erk negó con la cabeza mientras levantaba la mirada en ese momento notó que la joven cargaba un libro en las manos, el libro era de color púrpura al igual que el cabello del joven y tenía un dibujo en el centre que parecían unas olas viéndolo de costado  -Fue mi culpa, no miraba por donde iba.- Dijo con la duda de si preguntarle o no donde se encontraba la biblioteca de Nevassa eso claro si es que existía alguna, pero la dama solo sonrió y se dio vuelta estaba a punto de marcharse -¡Disculpa! Por las dudas ¿podrías indicarme dónde está la biblioteca de Nevassa?- Si bien el tono de Erk era normal estaba "asustado" de escuchar que no había biblioteca en esa ciudad pero, esta vez por lo menos lo diría alguien que sepa lo que es un libro.

-Claro, ves el edificio de allá a lo lejos. Bueno, una vez que llegues hasta él debes doblar hacia la izquierda, no te será difícil reconocer la biblioteca está un poco... Cómo decirlo... Dejada.- El joven mago soltó una gran sonrisa seguida de decir gracias repetidas veces, luego empezó a correr en la dirección marcada por la chica de blancos cabellos omitiendo completamente lo último que había dicho, era como si Erk no hubiera escuchado la parte de "está un poco... Cómo decirlo... Dejada".

Al llegar no prestó atención al edificio, de hecho no prestó atención a ningún edificio simplemente se paró en frente del que decía "Biblioteca", respiró hondo algunas veces para poder entrar despacio y sin hacer ruido dentro del lugar para no molestar a otros aunque, por cómo lo habían tratado no parecía que muchos ciudadanos fueran a la biblioteca de seguido.

Al entrar el lugar estaba lleno de polvo, no había nadie adentro y los libros en lugar de estar en la estanteria estaban desparramados en las mesas -Esto se parece a mi cuarto pero más oscuro. Bueno no importa hay muchos libros.- Dijo luego de echar un suspiro, debía ser el mediodía cuando llegó hasta ahí no se iba a quedar demasiado tiempo en Nevassa por su situación económica pero debía sacarle el mayor fruto que pudiera, se acercó a una mesa cerca de un pilar donde había algo parecido a una antorcha prendido, tomó algunos libros de los que estaban en la mesa, corrió otros hacia el frente para hacer espacio de esa manera podría poner los libros que había tomado primero uno al lado del otro para sacarles el polvo y ver con cuál iniciaría su lectura.

Con un grán soplido primero que además de no ser efectivo, levantó mucho polvo lo cual le provocó tos al mago entonces, para terminar de quitar el polvo sacó un trapo que traía en su mochila para limpiar las tapas, tristemente con lo que se encontró no fue muy agradable tres de los libros que había agarrado eran repetidos pero no solo eso, el título era "cien formas de usar laguz para la batalla" era consciente de que estaban en constante guerra por lo que podía entender hasta un punto que haya libros así pero copias, le parecía algo totalmente absurdo.

En fin no podía juzgar sin antes conocer la historia de Daein que estaba en uno de los libros de los costados, entonces empezó a leerlo. Sin darse cuenta de nuevo estaba pasando horas y horas leyendo sin prestarle atención a su hambre o sed o en qué parte del día estaba, leyó sin parar tres libros de historia de Daein que también hablaban de tácticas militares, en ese momento entendió el porqué de los demás libros con los que no estaba de acuerdo pero no podía hace nada al respecto.

Decidido salió para buscar comida pero se encontró con que era de noche y al parecer era una hora avanzada de la noche porque no había un solo alma en las calles de Nevassa, Erk entró nuevamente a la biblioteca pensando en dormir allí, después de todo no había nadie que le dijera que no además podría aprovechar para ahorrar algo de oro para su vuelta a Etrurira. Sin embargo al entrar a la biblioteca nuevamente la observó detenidamente, no era para nada un lugar acogedor quizás si se ordenaba un poco la gente empezaría a venir, sin dudarlo más empezó a acomodar los libros que había leído o de los cuales no le interesaba leer (lo que tenga que ver con maltratar laguz) en las estanterías, dividiéndolos por Historia-Guerra-Laguz, que eran básicamente de todos los tipos que habían, luego de dos horas ordenando se dio cuenta que no valía la pena dejar afuera los libros que quería leer porque se iría dentro de poco y dejaría toda la biblioteca desordenada, mejor sería primero ordenarla.

Habían pasado horas desde que empezó a ordenar los libros, que en definitiva quedaron con una sección extra aunque era muy escasa "Magia Oscura", todos los libros de las estanterías estaban casi en perfectas condiciones en la mesa había unos pocos que estaban en muy mal estado, si los ponía en la estantería cuando los quisieran sacar perderían hojas o algo peor, por lo que prefirió dejarlos en la mesa con la intención de reescribirlos por lo menos lo que pudiera ayudado de la pluma, tinta y papiros que encontró en el lugar, uno de ellos lo usó para mandarle una carta a Lady Mulitia informando de su regreso a Etruria, luego paso lo inevitable el joven mago cayo dormido ya sin fuerzas.

Al levantarse al día siguiente corrió para comprar comida y no tardó en volver a la biblioteca para empezar a reescribir los libros, uno de los cuales hablaba de como domar a un wyvern, así paso un día más tristemente para Erk era tiempo de que regresase a Elibe pero antes en una de la estanterias que el costado da directo a la puerta de entrada sujetó con una aguja un papel en el que había escrito "Estimado usuario de la biblioteca de Nevassa: Primero que nada debo presentarme, soy Erk un mago de Etruria aprendiz de Lord Pent de Reglay a quién en algún momento de mi vida espero alcanzar, tanto en poder (mágico) como en conocimiento. El motivo de que esté escribiendo esto ahora es que hice mi mejor esfuerzo para que la biblioteca volviera a su resplandor original o por lo menos como yo lo pude imaginar, se me ocurrió la idea de que quizás si la biblioteca se veía acogedora por dentro las personas empezarían a venir a disfrutar de la lectura, esto lo digo por supuesto sin conocer a los habitantes de Daein más allá de lo que pude leer sobre historia, espero volver a esta biblioteca algún día para leer los libros que no pude por mi corta estadía.

PD: Los libros de la mesa  y el papel que está junto a uno de ellos es porque intenté restaurarlo aunque solo pude la primera parte, están muy en mal estado y parecen ser de los más interesantes.

¡Saludos! Erk"


Lo único que esperaba es que esa "carta" tuviera un impacto positivo para la biblioteca pues ya no podía hacer nada más, en seguida partió de Nevassa hacia Begnion algo apurado, en otra situación hubiera intentado ver alguna biblioteca de Begnion pero su estadía ya se había hecho demasiado larga, el viaje hasta un pueblo portuario de Begnion en el que tomaría un barco hacia Elibe se le había hecho muy largo, estaba demasiado cansado por el arduo trabajo que había hecho en la biblioteca de Nevassa.

Sin intentar negociar simplemente le dio todo el oro que le quedaba al capitán de un barco que zarparía hacia Etruria, no tardó en subir al barco, buscar su camarote y tirarse a dormir. Los días habían sido realmente tranquilos, estaba solo en la habitación, para lo único que salía era para comer y después volvía a dormir.

El quinto día de viaje ya parecía haberse recuperado del cansancio por lo que en lugar de dormir casi todo el día empezó a releer los libros que cargaba consigo, desgraciadamente su lectura no duró mucho porque el ruido de unos wyvern rugir empezó a escucharse por lo que Erk corrió hacia fuera para ver que estaba pasando.
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Sáb Dic 17, 2016 4:06 am

El viaje se estaba tornando cada vez más incómodo. Morgan apenas podía seguir sosteniendo su espada, cuya funda se había desprendido hacía largo rato al romperse el cinto que la sostenía a su cintura; sólo tenía dos manos, y ocupar una para sostener el arma cuando también tenía que afirmarse a un wyvern en movimiento no era simple. Estaba agazapada sobre la espalda baja del animal, mucho más atrás de la montura ocupada por un portentoso emergido. Se sostenía con las rodillas, además de la mano libre agarrada a una suerte de púa sobresaliente que seguía la línea de la columna del animal, escamosa pero dura como un hueso o un cuerno. Sin embargo su posición era precaria, no duraría mucho si el animal seguía acelerando en su vuelo, menos aún si echaba a dar giros bruscos o movimientos repentinos. Lamentablemente, sospechaba que lo haría. Hallando modo de ponerse la espada bajo el brazo, sujetándola contra su cuerpo, la joven se afirmó con ambas manos y agachó la cabeza un poco para la turbulencia venidera. La fuerza del viento contra ella apenas le permitía respirar, revolviendo su cabello por doquier.

El wyvern al que había subido se hallaba de cacería, en cierta forma. Se trataba de un animal y jinete salidos de Akaneia, a cuyo escuadrón Morgan había decidido seguir; el objetivo era comprobar algunas teorías suyas sobre las rutas que tomaban los emergidos para sus ataques, y el método de observación era nada menos que ir con ellos. La travesía no había sido fácil, pues los emergidos rara vez se detenían y los descansos o el alimento no parecían ser necesidades suyas, pero parecía estar ya en el climax del asunto. En el gran mar entre Akaneia y Elibe, el escuadrón wyvern había sido interceptado por una gran fuerza defensiva de pegasos de Ilia, emergidos también. Desde allí, los grandes lagartos habían abierto formación, dispersando y cazando uno a uno a los pegasos. Era por ello que Morgan anticipaba movimientos cada vez más violentos y sacudidas más grandes, todas realizadas sobre el infinito manto azul de las aguas. De caer sobre estas, sabía que jamás llegaría nadando a la costa. La Hija de Grima, por supuesto, no le temía a toda la situación, sino que sólo reconocía que era imperativo que se mantuviera agarrada donde estaba.

No contaba con que su medio de transporte se viera comprometido antes del final de la batalla. Para su mala fortuna, el wyvern en que ella había trepado resultó ser, de hecho, uno de los primeros en tomar grave daño. Tres pegasos, si mal no contaba, lo rondaron en el aire a tal velocidad que el gran reptil simplemente no conseguía atraparlos. Los jinetes lanzaron jabalina tras jabalina al wyvern confundido, casi todas ellas atinando a su blanco, incrustándose más allá de las escamas. Y con cada rugido de dolor y violenta sacudida que sentía, Morgan soltaba un gruñidito propio, frustrada como pocas veces en su vida por el infortunio. Estremecedores y cargados de ira, los rugidos de la bestia herida la ensordecían a ella más que a nadie, en tal cercanía. Las jabalinas pasaban demasiado cerca. No notó cuan herido estaba verdaderamente el animal, sino hasta que la sangre brotando de las numerosas heridas humedeció la piel escamosa bajo sus piernas, haciendo su punto de apoyo resbaladizo. Para aquel entonces, el final estaba ya escrito.

- ¡No no no no--! - La estratega chilló, sintiendo su transporte perder estabilidad en los aires. Descendía peligrosamente cerca del mar antes de conseguir volver a subir, aleteando cada vez con más pesadez. Entonces, con un último y poderoso rugido, el wyvern cesó el batir de sus alas y finalmente se desplomó. Los ojos de la plegiana se abrieron de par en par. Su agarre perdido en la caída, manoteó con desesperación en busca de algo a lo cual sujetarse, algo que le salvase del mismo destino que el reptil. El resto fue un confuso y vertiginoso borrón, hasta que su espada dio con fuerza contra algo sólido en lugar de la superficie del agua, en la que el wyvern sí cayó algunos metros más allá; el impacto de un cuerpo tan grande y pesado alzó una ola que remeció al barco entero, salpicando sobre la cubierta y sobre Morgan una lluvia de gotas claras. Ella, en efecto, se hallaba caída sobre el navío errante, tan adolorida por el impacto que no reaccionaba aún. No lograba respirar. El golpe en la espalda le había quitado el aire de los pulmones, sin poder recuperarlo, y de momento aquello era todo lo que ocupaba su atención. Una caída de un par de metros más habría hecho peor, pero ella necesitaba aire.

Con el jadeo de una garganta cerrada logró inspirar, echando enseguida a toser. No prestó atención a su espada un par de metos lejos de ella, ni a los wyverns y pegasos aún batallando, ni siquiera al barco en que había terminado o al joven mago también en la cubierta; tan sólo se giró sobre su costado, con el cabello húmedo cayendo sobre su rostro, e intentó normalizar su aliento. Todo el cuerpo le temblaba de dolor. En cuanto consiguió seguir respirando de forma estable, se apartó el cabello de la vista, y con un largo quejido se dejó caer recostada sobre la superficie de madera, su chaqueta de estratega esparcida bajo ella. Todo dolía demasiado como para ponerse de pie aún, pero confiaba en que tomarse un par de instantes para recuperarse lo solucionaría.

- Bueno, esto no salió como esperaba... - Habló para nadie más que ella misma, con la voz tomada por el dolor y la garganta rasposa por toda la experiencia previa, mas su tono agudo era inconfundiblemente el de una chica. Hizo una mueca adolorida y con el antebrazo se secó el rostro antes de continuar, animándose tan bien como podía. - ¡Pero está bien, Morgan! ¡Un experimento es un experimento! Una buena estratega necesita experimentar, ver, equivocarse, probar cosas, caer a su muerte marítima... -
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Jue Dic 22, 2016 3:59 pm

A medida que corría hacia la puerta que lo llevaría hacia afuera los ruidos de batalla hacían cada vez más intensos sin embargo, el navío en el que se encontraba no estaba siendo afectado a gran escala, esto lo podía saber porque el barco no oscilaba hacia los costados cosa que de haber emergidos sobre él con lo brutos que eran seguramente terminaría inclinándose hacia algún lado aunque sea de manera leve cosa que de todos modos se sentiría.

Al llegar hasta el final del pasillo abrió la puerta entonces quedó sin palabras, el ruido que provocaba la batalla eran ¿emergidos peleando contra emergidos? De un lado estaban un grupo de emergidos montados en pegasos de los cuales uno que otro se acercaba al barco, donde caían por la abrumadora fuerza de los marineros quienes solo podían pelear si los tenían cerca y la mayor parte de los ejércitos emergidos estaba luchando en el cielo, pegasos de ¿Ilia? Contra Wyverns de algún lugar que no lograba ver desde su posición pero no era importante -¿Qué demonios?- Dijo Erk intentando entender por qué emergidos peleaban contra emergidos, pensando también que podría usar ese conocimiento de utilidad en el futuro.

Los pegasos superaban claramente en número a los wyvern pero los jinetes de wyvern tenían una ventaja clara en lo que vendría a ser la fuerza de combate, todos los emergidos montados en wyvern que llegaba a ver estaban solos excepto uno que llevaba alguien a sus espaldas, no podía distinguir si era emergido o no porque no tardó en ser rodeado por tres jinetes de pegaso quienes lo acabaron fácilmente. Erk ya había dado por muerto al emergido y a lo que sea que estaba detrás de él, para sorpresa del mago quien estaba de acompañante a espaldas del emergido que había caído recientemente era una mujer, las sorpresas aún no se acababan "Al parecer se presentó la oportunidad de aprender algo nuevo sobre los emergidos" pensó el joven de cabello morado con una pequeña sonrisa mientras intentaba no perder el equilibrio por el movimiento que el barco estaba sufriendo por la gran ola provocada por la caída del wyvern y su jinete, deseaba hacerle algunas preguntas a la dama pero primero debería acabar con los emergidos, caían tanto pegasos como wyverns junto con sus jinetes pero la fuerza emergida que parecía provenir de Ilia superaba cada vez más notoriamente al cuerpo de los wyvern.

Un jinete de pegaso intentó atacar a la chica cuando apenas estaba terminando de reincorporarse, si el ataque se efectuaba de manera exitosa se habría acabado todo, Erk sin pensárselo dos veces dio un paso adelante y conjuró una bola de fuego que bastó para acabar con el enemigo que al parecer estaba lastimado, el joven estaba agradecido de que el emergido no hubiera tenido una jabalina como muchos otros si la tenían ya que de ser así la dama habría salido gravemente herida.

Acababa de salvarla, ella probablemente ni siquiera se había percatado de la presencia del mago aún cosa que usaría a su favor porque no tenía nada que le dijera que era una aliada, después de todo podía pensar todo lo contrario ya que la había traído un emergido hasta allí afortunadamente los marineros estaban demasiado ocupado para ver la escena entonces no se percataron de que la chica había caído de un jinete emergido. La espada había quedado lejos de ella, Erk se acercó hasta el arma y la pateó aún más lejos para de alguna manera tener controlada las acciones de la mujer.

Ahora era libre de preocuparse exclusivamente de los emergidos por lo menos por algunos segundos, no quedaba mucho para que acabe la batalla los claros ganadores eran los jinetes de pegaso entonces, Erk empezaría a atacarlos a ellos directamente aprovechando a los que se encontraban más débiles. El mago se preparó para conjurar a los que estaban en el aire fuera del alcance de los marineros quienes desgraciadamente no poseían un solo arco -Descuidados.- Murmuró mientras apuntaba al emergido más dañado para luego lanzarle una bola de fuego que le proporcionaría el golpe de gracia.

Off:
POST NRO 100 -TIRA CONFETI- WIIIIIIIIII SOY FELIZ


Última edición por Erk el Jue Dic 22, 2016 4:00 pm, editado 1 vez (Razón : Olvide algo)
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Jue Ene 12, 2017 12:56 am

Tenía suficiente de qué preocuparse, antes de prestarle atención al mago o siquiera al entorno general. Su primera prioridad era el dolor de la caída, que todavía le tenía la garganta cerrada y no le permitía moverse demasiado. Si bien al muchacho lo había visto cerca, asumiendo que revisaba si ella se hallaba viva o no, no tenía tiempo de hablarle de momento. Girándose sobre su costado, la estratega continuó profiriendo pequeños quejidos en cada movimiento, centrada en la tarea extrañamente ardua de levantarse; una punzada en más lugares de los que creería por cada movimiento, desde poner los antebrazos en el suelo, hasta apoyar un pie y alzarse un poco. Cuando finalmente lo logró, llevándose una mano a la resentida espalda, miró alrededor en busca de quien había estado a su lado. Ya no se hallaba allí. Dejar de ser el foco de atención hasta de un extraño le irritaba un tanto, mas no era nada que se comparase con su indignación al ver al varón de cabello algo largo pateando su espada hacia la proa. Su cercanía y su mirada sobre ella hacía momentos ya no parecían tan bien intencionadas.

- ¡¿Eh?! ¡Tan santito que parecía! - Se quejó, frunciendo el ceño. Algo extraño se traía el muchacho del libro mágico entre manos, cuanto menos robarle la espada, aunque probablemente algo un tanto más complejo. Su pequeño acto de rescate al salvarla de un pegaso justo antes, por supuesto, era algo que Morgan pasaba por alto. Como fuese, lo que acababa de presenciar era suficiente para exasperarla, causando que se decidiese a andar con pasos pesados hacia el de cabello púrpura; sus rodillas flaquearon y un sudor frío le recorrió la espalda por el esfuerzo de moverse tan pronto, mas con un leve rengueo en la pierna más débil y cierta pausa para andar consiguió desplazarse. No tan rápido y definitivamente con menos agilidad de lo normal, pero andaba, decidida y con clara molestia en el rostro algo aniñado para su edad adolescente. No podía ignorar una provocación. Erk podía haber sido un general con veinte años más en el cuerpo y veinte centímetros más en altura, y la plegiana aún habría respondido así.

- ¡Ey, tú! ¡Túuuu! ¡El comelibros! ¡El bajito! - Chasqueó los dedos a medida que lo llamaba, ruidosa y sin consideración. El rengueo de una pierna y el dolor general le hacían mucho más lento el camino. No obstante, lo que comenzó como una seguidilla de provocaciones por haberle pateado la espada a una estratega caída, terminó por cambiar un tanto en el camino, cuando Morgan vio que el joven conjuraba en base al libro mágico que llevaba. Fuego, a juzgar por los pequeños destellos que se formaban en el aire un poco más arriba, ascuas que se transformaban en una bola llameante. - ¿Qué crees que haces? - No pudo evitar detenerse un poco para cuestionarle, alzando la vista enseguida hacia los cielos, en busca del blanco de aquel mago que ahora reconocía como uno de anima. Al parecer, pensaba atacar a los pegasos en vuelo. Lo cual, al fin y al cabo, era irrelevante, pues cualquier emergido allí era de igual interés para la joven estratega. Abrió la boca e inspiró con indignación al comprender lo que hacía, para luego mirar al mago con aún más rencor. - ¡Si serás metiche! ¡Déjalos en paz! -

Sin pensárselo dos veces, apretó los dientes para soportar el dolor de la reciente caída y se apresuró a interceptar al mago. No llegó a tiempo para detener su último conjuro, mas sí para dar contra él apenas la bola de fuego había sido lanzada, embistiéndolo de lleno. Con el impacto pretendió empujarlo, sin cuidado alguno por ella misma; si él no se mantenía firme y caía, pues caerían ambos, mas eso era lo último que molestaría a Morgan. Su objetivo allí era estudiar el comportamiento de su escuadrón de jinetes wyvern, y una batalla interrumpida por humanos comunes se lo arruinaría todo, si permitía más interferencias. Por lo menos, para su suerte, aquel mago parecía ser el único con la capacidad de atacar desde el barco, así que sería el único que tuviese que encargarse de subduir.
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Jue Ene 12, 2017 8:07 pm

Mientras la bola de fuego se formaba Erk se mantenía concentrado todo su alrededor no era más que un murmullo al que no le daba importancia, sus oídos solo se centraban en escuchar a la energía fluir y sus ojos estaban fijos en el pegaso que tenía como objetivo, de repente una voz molesta penetró en la concentración del mago por lo que su bola de fuego se seguía formando pero de una manera más lenta, esa distracción había provocado que la vida de aquel emergido se extendiera por unos segundos más.

Erk hacía todo lo posible por concentrarse, pero lo único que lograba era que su ataque no se deshaga cuando, esa voz diferente le estaba molestando mucho, ya resignado cerró los ojos como un último intento de concentración para que la bola crezca. No pasó ni medio segundo después de que el mago cerró sus ojos para que su conjuro se hiciera más grande, había crecido de golpe sin darse cuenta y con tanto empeño en hacer la bola de fuego lo necesariamente grande ahora se encontraba  con un ataque era realmente devastador, al abrir los ojos se impresionó del tamaño de su ataque pero se impresionó más de no sentirse cansado o que esa cantidad de magia no le pesara, podría percibir la energía espiritual que había a todo su alrededor, hasta logró ver una traza de color morado en la que la bola de fuego impactaría contra un pegaso y haría que se caiga otro, al caerse el que quedara vivo se terminaría ahogando, entonces Erk estiró su mano y lanzó el poderoso ataque que hizo exactamente lo que esperaba, acabar con un emergido y tirar otro al agua.

Luego de lanzar el ataque toda la concentración que tenía se esfumó, seguía sintiendo la energía espiritual a su alrededor pero no en una forma tan fuerte como la de antes, de repente escuchó la voz molesta que le había regalado los segundos más de vida al emergido antes, aunque debido a lo ocurrido debía agradecerle prácticamente, gracias a eso el joven mago había descubierto nuevas habilidades que ni siquiera sabía que existieran, quizás las podría imaginar pero de parte de un gran mago como lo era el Archisabio Athos, se volteó para ver la cara de esa voz, era la joven que había caído antes del wyvern aunque ya se lo imaginaba la miró con indignación, claro que sabía lo que estaba haciendo: acabar con esos agentes del demonio que sirven a la destrucción.

La joven se acercaba rápido hacia Erk, quien abrió los ojos y dijo: -¿Qué ha...?- No llegó a terminar la oración antes de ser tacleado, el mago no tenía demasiada fuerza por lo que ni siquiera tuvo la oportunidad de intentar mantener el equilibrio, simplemente empezó a caer por la borda asustado de que se moje el tomo que llevaba consigo y no pudiera seguir peleando contra los emergidos, de haber sido así los enemigos hubieran acabado con todo y todos. Pero Erk cuando caía justo antes de empezar a gritar pudo observar una traza, pero esta vez de color amarillo, esas extrañas luces que veía el mago le indicaba qué movimientos hacer para quedar parado sobre el agua, era algo estúpido y que iba en contra de todo lo que sabía sin embargo Erk siguió las instrucciones.

Estaba en el aire con la boca semi abierta, sus ojos estaban concentrados en la traza amarilla. Primero se dejó caer un poco entonces apoyó sujetó fuerte su libro y apoyó su mano libre (derecha) en el costado del barco, en ese momento su cuerpo estaba patas para arriba, el siguiente paso fue hacer un semicírculo con sus piernas para que mirasen hacia abajo, luego caer sobre el agua y flexionar las rodillas para amortiguar el golpe, en ese momento la concentración de Erk volvió a romperse, estaba parado sobre el agua, no, no estaba parado sobre el agua porque la suela de su calzado no estaba mojada, estaba parado sobre magia, energía espiritual que de alguna manera él había generado, eso lo separaba del agua. El joven de cabello morado no sentía miedo, por alguna extraña razón le parecía normal además, estar parado sobre el agua era relajante, no sentía lo duro del suelo sino que era como estar parado sobre un gran colchón suave.

Erk notando que todavía podía seguir peleando frunció el ceño, levantó la cabeza, estiró su mano hacia los emergidos su tomo se abrió de golpe y las hojas empezaron a correrse, nuevamente estaba preparando un hechizo para lanzarlo a lo emergidos.

Off:
Queda a elección de Morgan si se queda sujetada a Erk o nó, variará la cantidad de energía que use en mantenerse parado.
Skill:
Espiritualidad Mage
Permite al mago ignorar cualquier dificultad del territorio, utilizando su conexión con los espíritus para abrir su camino contra arena, terreno escabroso, mal clima, etc., inclusive avanzar lenta y cuidadosamente por sobre la superficie de un cuerpo de agua, sin que sus pies se hundan en esta.


Última edición por Erk el Jue Ene 12, 2017 8:08 pm, editado 1 vez (Razón : Skill DX)
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Dom Ene 22, 2017 11:06 pm

Los dos pegasos y sus jinetes se precipitaron a las aguas; el primero, con el hocico, la cabeza, el pecho y las patas frontales severamente dañados por el fuego, ya muerto el desplomarse, azotando a su jinete entre el cuerpo pesado y la superficie del agua; el segundo vivo aún, apenas alcanzado por el ataque, pero agitando sus alas y moviendo sus patas con tal desesperación en el mar, que era claro que no conseguía alzar el vuelo otra vez. El pegaso y la mujer emergida en su lomo no tardarían en perecer también. El escuadrón de equinos alados perdía números, arrebatado de la ventaja que hasta ese momento había llevado sobre los jinetes wyvern. Morgan llegó a ser consciente de ese hecho al dar contra el joven mago, a sabiendas de que quizás llegase demasiado tarde como para lograr algo. De igual modo, aunque decidiera hacerlo, era tarde para detenerse también. Le sintió ceder contra el impacto, cayendo no contra el suelo de madera de la cubierta, sino fuera del barco y hacia el mar, tal y como sus enemigos hacía pocos momentos.

En ese mismo instante, no le pareció inconveniente. Sabía nadar, sabría volver a subirse al barco si debía, y esa caída era buena forma de incapacitar al mago para retirarlo del combate por un rato. Sin embargo, en aquel trayecto de apenas dos o tres segundos sintió de súbito que se separaba del muchacho, como si cayese a un ritmo severamente distinto; se aferró a lo único que llegó a alcanzar, tomándolo por el tobillo. Y aún así, cuando ella enevitablemente cayó en el mar, no sintió que él la acompañase. A solas se hundió en el azul oscuro de las aguas afortunadamente calmas, deteniendo todo intento de respirar para no tragar agua salada. La mano sujeta al tobillo de Erk, como si se hubiese afirmado a una roca, fue la que le sostuvo de continuar hacia abajo. Abriendo los ojos bajo la superficie, Morgan miró incrédula derredor, un poco entorpecida por su cabello oscuro flotando allí, luego sobre su cabeza, confirmando que el sujeto se había quedado arriba todo ese tiempo. Alzando la otra mano para aferrarla también al tobillo ajeno, haló su peso hacia arriba hasta sacar la cabeza a superficie, tomando una bocanada de aire. Los sonido de la batalla llegaron nuevamente a sus oídos, en un coro más apagado y espaciado de chillidos de wyverns, cortos relinchos y choques de metal.

- ¿Qué? - Murmuró, mirando con desconcierto la imagen que le recibía. El mago continuaba parado allí, con el vaivén del mar acariciando apenas las suelas de su calzado, mas de ninguna forma sujetándolo. Apenas un suave reflejo de sol donde no debía de haber nada, justo bajo él, insinuaba que una fuerza lo sujetaba en pie, mas aunque Morgan tuviera los brazos a través de aquella área, no sentía ninguna suerte de piso. Sorprendida y confundida, se sacudió el cabello empapado fuera del rostro y levantó la mirada hacia el rostro del mago. - ¿Cómo lo estás haciendo? ¡Es buen truco! ¡A mi me gusta! - Pese a la caótica situación y su propia falta de aliento, sonó en cierto modo emocionada, esbozando una amplia sonrisa. Ninguna diferencia de intereses le quitaba su buen humor, ni su capacidad de verle lo entretenido a aquellos extraños desarrollos.

Pero seguía del bando contrario al del mago, sin duda. Por cuanto él siguiera intentando atacar a los emergidos, como parecía prepararse para hacer, la plegiana debería continuar interfiriendo. Al observar los inicios de una invocación, seguramente otra descarga de fuego, le gritó desde donde se hallaba. - ¡Que no! ¡Que no! ¡Deja de atacarlos! Grrr... - Gruñó por bajo, frustrada con la persistencia del muchacho. Podía reconocer que era digno de alabanza el enfocarse en continuar peleando, aún a centímetros del mar y junto a un barco en lento movimiento, mas no era lo mejor para ella en esa ocasión. Aferrándose con todas sus fuerzas, alzó un brazo para rodear la pierna de Erk en lugar de sólo su tobillo, trepándose a él al ser la única estructura firme que tenía allí. El agua había tornado aún más pesadas sus varias capas de ropa, dificultando sus movimientos; era una joven pequeña en estatura y menuda en complexión, no demasiado pesada, mas la ropa empapada aportaba lo suyo. - Ni siquiera están atacándolos a ustedes, ¿no te das cuenta? ¡Están entre ellos! ¡Saca la nariz del libro, a ver! - Exigió, y para enfatizar, habiendo llegado a alzarse un poco, apretada contra la pierna izquierda del otro, le propinó un corto pero preciso puñetazo a lo bajo del estómago.
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Sáb Ene 28, 2017 12:21 pm

Erk hasta el momento había hecho el esfuerzo suficiente para mantenerse arriba del agua, manteniendo la energía necesaria para que sus pies no se hundiesen, en uno de sus pies había concentrado involuntariamente una gran cantidad de magia extra, era algo que no podía explicar él solo seguía las indicaciones que la energía le daba, no hacía preguntas porque no era necesario, sabía que las indicaciones eran correctas.

Estaba dispuesto a lanzar el ataque, había vuelto a concentrarse pero sintió que alguien le hablaba, esta vez la concentración no se rompió. No lograba entender a esa persona era como si hablaran dos lenguas completamente distintas, Erk cerró su tomo de golpe y la bola de fuego que preparaba se desvaneció completamente pero eso no quiere decir que se hubiera perdido, toda la energía que estaba concentrada en el ataque se transformó en dos tiras rojas que fueron depositándose en los pies del mago, o más específicamente debajo de ellos, no desprendían calor solo hacían más sólido el "suelo" sobre el que pisaba. La mirada de Erk había cambiado, los ojos parecían perdidos, como si estuvieran mirando a la nada, una mirada fija en el horizonte que espera que suceda algo pero, en realidad prestaban atención a lo que la energía espiritual le decía, no era algo que pudiese verse a simple vista sino que se sentía con los sentidos, a través de la vista, escucha, tacto, olfato y sabor.

El joven mago giró su cabeza hacia abajo para ver a la joven que lo había empujado hace unos instantes atrás, parpadeó unas pocas veces de una forma lenta y habló en un idioma diferente, un idioma que él no conocía y no podría leer a gusto ni hablarlo, el idioma en que está escrita la magia, la lengua antigua "¿Qué haces allí abajo? Deberías tener cuidado" Pero las palabras que escuchó la damita probablemente solo fueron pobres balbuceos para ella, Erk no estaba completamente en sí en ese momento, se podría decir que era otra parte de él la que se había hecho presente, pero no, no era otra parte de él. La magia en si tenía control del cuerpo del mago y este se lo permitía sin oponerse de ninguna manera, con ambas manos tomó a Morgan y empezó a subirla mientras hacía un gran esfuerzo por expandir la energía que lo mantenía sobre el agua, al principio pudo hacer ambas cosas, pero luego de elevarla un poco empezó a notarse en el rostro del mago el esfuerzo que estaba haciendo, fruncía el entrecejo, apretaba los dientes y su cuerpo temblaba, al final terminó perdiendo el control y uno de sus pies se hundió hasta la rodilla en el mar, su tomo cayó al agua en un descuido y empezó a caer a lo profundo, pero no se atrevía a soltar a la joven, tardó algunos segundos en devolver el pie a la superficie, cuando por fin lo logró soltó un respiro y Erk volvió al completo control de su cuerpo.

Al ver en la situación que se encontraba abrió grande los ojos y empezó a mirar hacia todos lados intentando comprender entonces, dio un paso para atrás con su pie libre que no se mojó y quedó firme sobre el agua, en ese momento recordó todo de golpe, lo que le había dicho Morgan mientras estaba en el agua y el gran esfuerzo que le estaba haciendo hacer, el libro que había tirado por culpa de ella, la miró con el ceño fruncido y gritó: -¡¿ACASO ERES IDIOTA?! ¡MI TOMO, LOS EMERGIDOS... MIERDA!- Se quedó en silencio unos segundos -Son emergidos, cuando terminen de pelear entre ellos irán por nosotros.- Empezó a patearla con su pierna libre, pero no muy fuerte porque ya casi no tenía fuerzas, las patadas de Erk podrían confundirse fácilmente con un pequeño empujón, esto era debido a que el cuerpo del mago estaba débil y a punto de apagarse.

-Dime quien eres... Yo te vi... Vi que llegaste con los emergidos... ¿Qué sabes tú que no esté sabiendo yo?- Esta vez no gritó, había dejado de patearla porque si quería respuestas debería tratarla menos peor, solamente habló con un tono firme. Sonrió al recordar que ella le había preguntado algo primero -Si me dices... Yo podría decirte como estoy parado sobre el agua.- No era nada decirlo, es fácil hablar pero ella no podría hacerlo porque en principio era evidente que no era maga y en segundo lugar, de todos los magos que conocía estaba seguro que los únicos que podrían hacer eso además de él eran: Lord Pent probablemente y el gran Athos.
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Mar Ene 31, 2017 10:28 pm

Para ser enemigo, era bastante considerado aquel mago. Morgan podía respetar eso. Una sana relación enemigo-enemiga tendría que incluir esos gestos, como dos buenos jugadores que no se saboteaban la partida, sino que se acomodaban para jugarla. Había que ponerse a gusto y pasarlo bien, después de todo. Por ello le perdonó el lenguaje raro y desconocido con que le había hablado, sin dudar, como si ella fuese a entenderle de inmediato; el sonido se le hacía medianamente familiar, pero hasta ahí llegaba. Dejó que la levantara sin resistirse, ni siquiera haciendo intento de aferrarse a él, sino dejando los brazos colgar, con la ropa apegada pesadamente a ella y la chaqueta chorreando sobre la superficie invisible bajo ellos. - Haré de cuenta que te capto, y-- ¡ah! - Un grito agudo escapó de ella. La confianza parecía haberle pagado de mala forma, al hundirse parcialmente el joven mago que la levantaba. Y allí iba ella, de regreso a remojo, con la mitad del cuerpo en el agua y un brazo agarrándose al ajeno. Enseguida Morgan volvió a mirarlo con una leve mueca, cuestionándose cómo había considerado que un sujeto con ese ancho de brazos pudiera cargar su peso sin problemas. Era lo que un mago debía ser, sin lugar a dudas. Pero era su ancla a permanecer sobre superficie y no lo soltaría; su mano libre, bajo las aguas, sintió el lomo del libro caído golpearle los nudillos, tomándolo por instinto.

- ¡H-Hey! ¡Pensé que estábamos bien! No hay por qué gritar las cosas. - Replicó cuando el muchacho le habló nuevamente en la lengua común. Al sentir que la pateaba más o menos a la altura de las costillas, soltó un suspiro pesado y frustrado. Asumía que intentaba sacársela de encima con las patadas, como quien apartara a un perro de guerra de morderle los tobillos. No tendría mucha suerte. Se habría enfadado más con él si su agresión representara un dolor considerable, pero verlo intentar y sentir el resultado hasta terminaba por ablandaba un poco. Se afirmó, recibiendo las patadas impertérrita. - Cómo te amargas de nada, caaaaalma. - Le dijo entonces, mordiéndose el labio para contenerse de reír; por el agua salada más que por él, realmente. Jugaba rudo, podía aguantarse hasta entonces y esperar a que al mago se le pasara el enfado, o se cansara intentando.

No pasó ni una cosa ni la otra, al parecer. Cuando le sintió parar, fue porque parecía haber decidido hacerlo, cambiando de súbito su actitud hacia ella. Morgan parpadeó, preguntándose si sería buen momento de aprovechar a treparse otra vez. Al oírlo, indagando y cuestionando, su impresión de la inteligencia del sujeto fue redimida, aunque la de su humor seguía siendo igual; un aguafiestas de los más implacables, ese era su veredicto. Parando un poco, Morgan alzó la vista hacia los cielos, ladeando la cabeza un poco. Los emergidos parecían haber vuelto a ocuparse en su lucha entre ellos, sin que los ocupantes del barco pudiesen interferir al no tener el armamento adecuado. No había crisis presionándole por tiempo y el tomo de fuego, aunque empapado, lo tenía ella en la mano que dejaba bajo las aguas, así que calculaba que podía hacer las cosas del modo del mago por el momento. Se metió el libro en los portadores de tela a cada lado de su cadera, destinados justamente para albergar tomos mágicos, y subió la otra mano para buscar agarre contra el costado del barco quieto, en lugar de sólo en Erk. Terminó afirmándose a una moldura decorativa, apoyando el cuerpo contra el barco, y halándose hacia arriba.

- Ooohh, estamos negociando... me serviría si compartes un poco, pero bien, bien. Soy Morgan, hija del mejor estratega de toda Plegia, graduada en estrategia militar. ¿Tú? - Respondió, algo corta del aliento al tener que sujetarse y maniobrar con casi ningún punto de apoyo. Necesitaba apoyar el pie en algo, y lo único que tenía disponible era el pie del mago, por lo que pisó sobre este al sujetarse mejor de la moldura en el barco. Como si nada, siguió hablando. - Te quise decir de buenas a primera que no había que atacarlos y no me escuchaste. Yo sé de lo que hablo, ¿sabes, señor matadiversión? Porque esos emergidos son míos. Salieron de mi país, tienen armaduras nuestras. Yo me sumé a ellos cuando los vi salir, que no tendría que serles molestia. He estado investigando qué hacen. - Pausó, pensando que quizás debiese exigir que el mago hablara antes de soltar todo ella, pero no estaba en la posición más cómoda como para extender las cosas. Más aún, en lugar de saber cómo lo hacía, comenzaba a urgirle más que continuara haciéndolo o que le diese a ella de piso firme. Tomó aire, preparándose para el esfuerzo de trepar donde había tan poco de qué agarrarse. - Mira, una cosa que sé es que si no te metes con ellos, es casi seguro que no se metan contigo. Son buena onda de esa forma. ¿Dejamos el resto para cuando hagas tu truco o tus amigos nos echen una soga o algo? Porque habría que subir a esto o, ya sabes, a lo que sea que tenga piso, y a mi ya me duelen los dedos... owww... -
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Vie Feb 03, 2017 12:06 am

La voz de la joven era demasiado molesta, como si eso fuera poco empezó a treparse usándolo de apoyo, de por sí apenas estaba parado en el agua y además ¿tenía que mantenerla a ella mientras trepaba por el barco? Erk hizo una pequeña mueca de disgusto que, normalmente hubiera seguido de gritos pero estaba demasiado cansado, estaba haciendo un gran esfuerzo por no tirar a ambos al agua, notó que las gotas de sudor corrían por su rostro para luego caer al agua, algunas se acercaban a sus ojos y tenía que limpiarse con el dorso de su manga.

-Pues... Yo... Soy Erk.- Tragó algo de saliva antes de continuar hablando, lo hacía en voz baja porque los ruidos empezaban a hacerse cada vez más molestos y el mantenerse en pie era todo un reto. -El estúpido alumno del mejor mago de todo Etruria. El niño que se marchó de la casa de un noble porque no se creía digno de su maestro... Al que tenían como prodigio pero nunca pudo probárselo a si mismo.- El mago hizo una pausa de golpe, no era el momento para estarse lamentando. Erk realmente pensaba que Pent era el mejor mago en Etruria, o por lo menos era el mejor mago “registrado” ya que no se sabía si Athos estaba vivo como contaba la leyendo o no.

El siguiente comentario de Morgan fue bastante molesto para Erk, sin embargo empezó a respirar profundo lentamente, intentando mantener la calma, evitando que ambos se hundieran y dejando que ella hablara todo lo que tuviera que hablar antes de dignarse a subir al maldito barco. Por primera vez parecía que Morgan decía algo coherente, Erk sonrió -Tienes razón, no lo he pensado pero...- Pero ¿cómo no se dieron cuenta de que el único con la capacidad de luchar en el barco se había caído al agua? Erk juntó aire -¡¿ALGUIEN ME PIENSA AYUDAR?!- Gritó, por uno momento pareció que iba a caerse pero pudo mantenerse de pie. Un marinero se asomó, estaba a punto de pasarle una soga cuando se quedó mirando boquiabierto al mago parado en el agua. Erk al verlo puso su cara más amable, que no era muy amable y dijo: -La soga, por favor.- Era perfectamente consciente de que si esa persona llegara a ser supersticiosa y viera al mago enojado no podrían volver a subir al barco.

El marinero luego de unos segundos sin entender que estaba ocurriendo, arrojó la soga hacia donde estaban Erk y Morgan, parecía firme y que estaba sujeta a algo, seguramente un poste. El rostro de Erk estaba pálido, su cuerpo empezaba a temblar, solo era cuestión de tiempo para que se desmayara y si así lo hacía esperaba que fuera dentro del navío. -Nos van a atacar... Créeme, no podrás defenderlos mucho más tiempo, además los que son TUS emergidos... Ya casi pierden...- La vista del mago empezó a borrarse poco a poco, pero pasara lo que pasase debía concentrarse en no hundirse, no todavía. De repente empezó a caer hacia adelante y para evitarlo sujetó uno de los brazos de Morgan -Me gustaría desmayarme en el barco... ¡Sube rápido!-
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Sáb Feb 18, 2017 12:38 am

Volviendo la vista hacia el mago, lo hallaba en peor estado cada vez. Ahora que no se defendía activamente de ella no hacía mucho más que permanecer parado, quieto, sin embargo el progreso de su estado físico era el de alguien en constante esfuerzo. Curiosa, la estratega se ocupaba en sopesar conclusiones al respecto, la relación entre su cansancio físico y su uso de magia, mucho más que preocuparse por el sujeto en sí. Seguramente podía aguantarse un rato. Al escucharle, más allá de obtener lo que necesitaba saber de él, su respuesta nuevamente fue en mayor parte despreocupada, dada con una miradita pasajera y un tono desinteresado. - Awww, cosito. Triste historia. No pregunté para tanto, pero bueno. ¡Al menos tienes referencias buenas! - Con una breve pero dulce risa y una respuesta simple sacó a relucir su inherente egoísmo, sin interesarse en lo que el otro pasaba más de lo que él la invitara a hablar de ella misma. Tenía sus prioridades en orden, después de todo. Lo que resultaba de interés era que fuese un mago avanzado, más aún para su edad. Al menos, tuvo la consideración de sujetarse por completo de la moldura en el barco, aunque doblara bastante la punta de sus botas y le dolieran los dedos por sostener su peso en tan poco agarre, dejando al mago libre de ella unos momentos. En ello, Erk consiguió con un par de gritos y miradas de humor tenso la cuerda de subida. Hallando bastante gracioso su irritable humor y un poco admirable su carácter, Morgan lo celebró de buena gana. - Anda, ¡sí eras inteligente! ¡Bien ahí, Erk! -

Una parte de ella se divertía bastante con los tonos tensos y gestos forzosos del mago, tentándose a empujar un poco más su estrés sólo para ver qué tan mal podía ponerse. Otra, descontenta por estar empapada y con bastantes ganas de volver a tener suelo firme bajo los pies, contenía esos impulsos. Erk estaba siendo de ayuda en un par de cosas. En agradecimiento por ello y por conseguir la muy necesitada soga, resolvió que de momento le dejaría en paz y le daría la oportunidad de relajarse. Así, entonces, se sujetó de la soga con una húmeda mano, a la vez que apoyaba las plantas de las botas en la superficie del barco, probando antes de soltar la otra. Con un gesto de concentración medía, probando su agarre y cómo manejaría el peso sin resbalar por las suelas mojadas; tras acomodarse sacudió el cabello mojado fuera de su vista y la volvió hacia el mago, que parecía aún más exhausto que antes. Apretó un poco los labios al oírlo replicar sobre los emergidos, pero se contuvo de discutir de inmediato, pues veía que en cualquier momento el muchacho podría desfallecer. Cuando este se sujetó de su brazo, Morgan se tensó y afirmó, agarrándolo de regreso.

- ¿Desmayarte? Estaría mejor que no... aguanta ahí, ¿sí? - Arqueó las cejas, al fin preocupándose un poco. Principalmente se debía a que las cosas no serían muy fáciles ni cargando peso puerto hasta la cubierta, ni peleando contra lo que hiciera falta desde el barco y sin armas de rango. Sin grandes problemas en sostener al mago, cuyo peso no parecía ser mucho, en lo que halló complicación fue en acomodarlo para subir. Necesitaba ambas de sus manos libres. - Hmm... a ver. Agárrate acá y aguanta un rato. - Le jaló cerca, a modo de que se abrazara de su torso, pasando el brazo del mago como pudiera a través. Hecho eso, se dispuso al fin a subir. Casi que caminando en su propio ángulo de 90 grados, puso un pie frente al otro en la superficie del barco, sujetándose con todas sus fuerzas de la soga; al avanzar adelantaba una mano en la misma, luego la otra, cargando con el peso de ambos de la mejor forma en que podía. Era una persona enérgica y con su sorprendete cuota de fuerza física, mas seguía siendo difícil.

Y aún así, aunque necesitara su aliento y le fuera más conveniente no hablar, necesitaba hacerlo. Las réplicas le habían quedado en la punta de la lengua desde antes, necesitando ya expresarlas. - Sí, sí están peleándose entre ellos, los emergidos. Y ya sé que todos queremos seguir viviendo y que no nos ataquen, pero si me dejaran ver con quienes se pelean ellos, por donde van después y qué hacen, quizás algo podriamos sacar de provecho, rayos... pero nah, ¿quién quiere un consejo de una estratega de verdad? No es como si observar el movimiento del enemigo le ayude a nadie a aprender sus intenciones, nah, ¿quién va a querer saber cómo funciona la cosa? Ni me digas. No es como si los emergidos fueran tan geniales que se dejan observar la mayoría del tiempo. - Resopló. Había hablado mucho y de corrido, y el aliento ya le escaseaba. Se sopló un mechón de cabello húmedo fuera del rostro, y con un quejido continuó trepando. - Hagan lo que hagan, sería mejor intentar ver la imagen grande, ya sabes, el para qué, pero... -

Se interrumpió al llegar a la cima; ni siquiera sabía si Erk seguía suficientemente consciente como para haberle prestado atención a todo su monólogo, pero había necesitado quejarse tendidamente y allí estaba. Alcanzando el barandal del navío, algunos de los marineros se hallaban preparados ya para recibirlos, subiendo al barco a la muchacha y el mago. Al fin pudiendo poner los pies en algo firme, Morgan suspiró ruidosamente, agradeciendo a la tripulación con su mejor sonrisa y dejándose caer sentada al suelo, por unos momentos. Entre tanto, miró al cielo, a las figuras aladas que se movían aún allí.
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Lun Feb 20, 2017 4:02 pm

Los sentidos de Erk se iban anulando poco a poco, respiraba agitado no sabía por qué seguía parado sobre el agua, las palabras que escuchaba eran difíciles de entender porque se encontraba algo aturdido. Sintió unas gotas de agua caer es su cara y luego sintió como le sujetaban el brazo, en ese instante sintió alivio y dejó de mantenerse parado hundiendo mínimamente sus pies en el agua, a partir de ese momento se había convertido en peso muerto.

Veía como se alejaba del agua lentamente hasta que su vista se volvió algo borrosa y el aturdimiento desapareció, le era extraño el hecho de que todavía estaba consciente, años atrás cuando vivió los mismo síntomas simplemente se desmayó, el aturdimiento y la visión borrosa que casi era ceguera habían aparecido en el mismo momento, segundos después se había desmayado. Afortunadamente no era el caso, agradeció poder escuchar al indicación de Morgan y con mucho esfuerzo se abrazó al vientre de la joven estratega, deseaba agradecerle pero tenía que hacer mucho esfuerzo solo para respirar, era impensable hablar.

Morgan había vuelto a hablar mientras subían, esta vez no solo su voz era fastidiosa sino que sus palabras también lo eran, tenía razón si Erk hubiera sabido que de alguna manera podía viajar con los emergidos sin que estos lo ataquen quizás hubiera hecho lo mismo, pero no, no podía tomar el crédito de la grandiosa idea que había tenido la estratega, lógicamente el mago hubiera tomado precauciones como, por ejemplo, evitar un viaje en el mar que podía potencialmente haberla matado, de no ser por el barco Morgan estaría muerta en ese momento y, su padre "el mejor estratega" decepcionado o triste, hay todo tipo de personas en el mundo.

Afortunadamente la dama se había callado y pocos segundos después, Erk estaba recostado en una superficie de madera, apretó la mandíbula por la frustración, con mucho esfuerzo logró sentarse y recostarse sobre un mástil. La visión volvía poco a poco. Erk con el ceño fruncido y mostrando los dientes buscó a Morgan, una vez que la encontró sonrió y soltó un par de risitas irónica. -Tu papi está muy orgulloso ¿verdad?- Le costaba hablar debido a su respiración agitada, no todo lo que estaba a punto de decir lo pensaba realmente pero, sentía una gran necesidad de molestar a aquella estratega. -Me sorprende que una gran estratega como debes pensar que eres puede tener tantos errores.- Intentó reír pero solo consiguió atragantarse y luego toser. -Yo sería mucho mejor estratega que tu definitivamente... En primer lugar.. Nos van a atacar si los atacamos, o eso dijiste antes... Eso entendí.- Se señaló el pecho con ambas manos. -¡YO!- Dejó caer las manos a sus costado nuevamente porque le implicaba un gran esfuerzo levantarlas y mantenerlas así. -Ya los ataqué genia... Nos atacarán tarde o temprano. Y...- Apuntó a Morgan con el índice de su diestra, sin levantarla demasiado. -¡TU! Me hiciste gastar mucho de mi magia quitándonos la única ventaja que teníamos de derrotarlos antes de que nos ataquen. Así que solo tengo una puta cosa que decirte niñata.- Tomó aire y se preparó para gritarle aunque más bien solo fue poner énfasis en sus palabras. -¡BIEN BIEN MUY BIEN!-

Al terminar de hablar la respiración de Erk daba la impresión de que se estuviera por morir pronto, llevó su mano a uno de los bolsillos de su capa y suspiró al tocar un pequeño frasco que, luego sacó y destapó con el pulgar. Bebió el contenido del pequeño frasco rápidamente, se recuperó, no del todo pero por lo menos no parecía estar moribundo, que realmente lo estaba, si no fuera por la poción que aprendió a hacer luego de un incidente en su primera batalla hubiera muerto al no tener la ayuda de un clérigo. Con mucha dificultad, Erk se paró y empezó a caminar hacia Morgan, las piernas le temblaban, sus movimientos eran lentos y torpes, al estar frente a la estratega le puso una mano en el hombro y dijo: -Luego si quieres... Puedo decirte diez cosas que haz hecho mal y once con las que puedes evitar que tu investigación falle.- Habló con una sonrisa antes de mirar a un marinero que estaba completamente anonadado después de la pequeña escena y, a juzgar por el silencio total fácilmente podría deducir que los demás estaban igual. -Tráeme mi macuto... Creo que tengo otro libro allí, el que tenía cayó al agua.
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Lun Feb 27, 2017 10:10 pm

Podía despreocuparse respecto a Erk por un rato; no lucía muy despierto y probablemente se estaría quieto mientras se recuperaba, si no caía inconsciente y los marineros se lo llevaban a los camarotes de inmediato. Como fuese, la batalla entre los emergidos era su primera prioridad. Ya había habido cierta interferencia humana que podía afectar el curso del combate, lo cual le hacía dudar de los resultados, pero todavía podía ser que no todo estviese terminado y algo más pudiese sacar del asunto. Atentamente buscó las figuras en el cielo, contando a los jinetes alados que vivían aún; entre tanto, a su lado, escuchó la voz del mago tomada por el estado en que se hallaba, tosiendo como si algo de agua salada le hubiese cerrado la garganta en algún punto antes. Parecía aún más agitado ; que riera, de alguna forma, no lo hacía ver más feliz en absoluto. Morgan no era diestra en interpretar las emociones ni en lo social en general, pero era la impresión confusa que le daba, además del hecho de que la regañaba muy puntualmente. No parecía confiar mucho en el pensamiento de la plegiana, a lo cual ella parpadeó con impresión.

- Wow, wow. ¿Te golpeaste la cabeza recién? - Dijo, frunciendo el ceño. Podía tener sus errores, aún no era ni la sombra del estratega que era su padre y mentor, pero no estaba en ganas de que un mago sin paciencia y de mal carácter la acusara de fallar. En lo que sabía sobre emergidos por el momento, estaba segura de estar en lo correcto. Con un resoplido apuntó de regreso al sujeto, dejándose llevar un poco. - Sí, básicamente arruinaste todo cuando los atacaste de principio. ¡Todo el crédito es tuyo! - Replicó, parándose decididamente, pues un par de momentos sentada junto a él ya habían sido suficiente. Tomó el borde de su remera y lo torció entre sus manos para quitarle el exceso de agua, y masculló con desgana. - Pero te perdono, bobito. - Lo dejó así, usando un diminutivo para quitarse cualquier deseo de decirle una mala palabra, pues no le agradaban mucho. Además, sería mejor dejarlo. Si gastaban aire en discutir, no estaba segura de que Erk fuera a resistir mucho más tiempo y no se le antojaba ser la culpable de su muerte.

Terminó de estrujarse la ropa en donde pudiera, dejándola arrugada y aún bastante pesada, apegada a su figura de corta estatura. Se dispuso entonces a buscarse un arma para acudir al combate, mas no tardó en notar que el joven de cabello púrpura todavía intentaba ir con ella, más cerca del lado consciente que del inconsciente ahora, mas aún bastante preocupante. Su ceño fruncido cambió por un gesto algo consternado. Seguía siendo irritante que quisiera demostrarla errada, aunque aprender más siempre fuese de su interés, pero en ese momento no veía que Erk tuviese mucho que hacer en un sitio peligroso y menos en una pelea. Su irritación no podía sino ser dejada de lado momentáneamente, tan volátil ella como su misma atención, cambiando en un intervalo de un segundo.

- ¡¿Eh?! Ya, ya, si tienes algo que aportar soy toda oídos, pero en esta parte no te metes más. Pareces un... un trapo de suelo. - Replicó enseguida, hasta dándole un corto empujón para regresarlo atrás; uno pequeño y con menos fuerza que antes, en consideración al estado del mago flaco y de aspecto frágil. En sí, era por su bien. Y toda su ropa, en su mayoría hábitos de mago, al estar húmeda, le hacía parecer en efecto un conjunto de paños lejos de nuevos, lo cual no aportaba a que Morgan le confiase un arma entre manos. Suponiendo que estaría inutilizado así, sacó del gran bolsillo de tela pendiendo de su cadera el tomo de fuego que había estado bajo las aguas, lanzándolo con ligereza en aquella corta distancia entre ambos. - Toma, toma tu libro mojado y duérmete, shú, shú. Tengo que encargarme mientras aún quedan de mis emergidos, antes que los otros vengan con todo a por nosotros. -
 
Con eso, lo daba por despedido. Aprisa, la joven estratega echó a andar hacia la proa, buscando con la mirada en lugar en que hubiese quedado su espada, o en su defecto alguna que pudiese tomar prestada de momento. Apenas se hubo alejado algunos metros, alzó la cabeza como si algo crucial se acomodase en sus ideas, y girándose hacia Erk le gritó en animado todo. - ¡Ah, y sí! ¡Papi está extremadamente orgulloso de mi! ¡Gracias por decirlo! - Dijo, recordando lo que él le había mencionado en principio. Una sonrisa radiante y satisfecha aparecía en su rostro sólo de pensar en ello, agregando vigor a su andar. Recogiendo su espada en el camino, la muchacha de empapado cabello negro subió a la punta de la proa, poniéndose tan en alto como pudiese al observar la situación. La interferencia del mago había desequilibrado un tanto los números anteriores, causando más bajas de las que un encuentro de esa magnitud normalmente tendría; casi totales, desastrosamente. Dos pegasos con vida y un sólo wyvern malherido. Las aguas, a aquellas alturas, teñidas de rojo, con los cuerpos de animale y jinetes siendo lentamente hundidos y tragados por el mar. El wyvern voló cerca, rodeando el barco, y los pegasos le imitaron en persecución, acercándose. En preparación, Morgan se ocupó en recoger cuanta cuerda encontrara libre por ahí, con algo de suerte una red. Era lo único que se le ocurría tan sobre la marcha; retener a los pegasos de alguna forma, arrastrarlos a cubierta a fuerza si debiera.
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Dom Mar 05, 2017 4:32 pm

Para Erk no era fácil comprender las palabras de Morgan, no se había golpeado la cabeza, por suerte no lo había hecho porque era lo único que faltaba, o quizás era una expresión pero no llegaba a entender qué significaba. El mago no había arruinado nada, había actuado de la manera más lógica que se le pudiera ocurrir, vio una amenaza y lo mejor sería eliminarla antes de que cambien su objetivo. Además ¿de qué lo perdonaba? Si alguien tendría que perdonar sería Erk, pero no iba a hacerlo porque Morgan le hizo pasar un muy mal rato.

Erk había abierto la boca para hablar cuando fue empujado y, aunque el empujón no había sido fuerte, el joven de cabello morado no pudo ofrecer ninguna resistencia y terminó cayendo de cola, la joven ya había pasado varias veces los límites del mago lo que provocaba que se enojara más y más. Erk la miraba directamente a los ojos con el ceño fruncido, apretado la mandíbula y mostrando sus dientes, nada deseaba más en ese momento que tirarle bolas de fuego a los pies para ver cómo correría en la cubierta del barco, la quería hacer correr en círculos esperando que en algún momento se marease y caiga, entonces el reiría con fuertes carcajadas.

El mago se quedó completamente atónito cuando Morgan le devolvió el libro, lo tomó con los ojos abiertos grandes y la boca también abierta ¿cuándo lo había tomado? Pero lo más importante era que ¡estaba mojado! ¿Cómo haría magia con un libro mojado? No, esa no era la pregunta sino más bien ¿cómo haría magia de fuego con un libro mojado? Erk se volvía a plantear que más importante que aprender sobre los emergidos sería investigar alguna forma de magia de agua ¿por qué no se hacía magia de agua pero si de trueno, fuego, viento? ¿Qué tenía de diferente el agua? Sin darse cuenta, el mago se había quedado observando su mojado libro y perdido de vista a la aparente espadachín, pero una vez más ella parecía buscarlo y provocar que su paciencia se rompa en cada vez trozos más pequeños. -Entonces... Tengo dos suposiciones.- Dijo levantando la cabeza, en ese momento vio que Morgan planeaba algo, no sabía que era y tampoco estaba en condiciones para ponerse a pensar que podría ser, tenía que impedirlo solo para molestar. Se paró y miró su tomo todo mojado, observó a uno de los marineros que ¡TODAVIA NO HABIA BUSCADO SU MACUTO! Negó levemente con la cabeza y una mirada de desaprobación, volvió su vista al libro.

De un instante a otro estaba corriendo hacia Morgan para pegarle un librazo en la cabeza, parecía concentrada en lo que estaba a punto de hacer. A unos pocos centímetros de la estratega, Erk la golpeó verticalmente con la tapa del libro la parte trasera de la cabeza de Morgan. -Primera suposición: tu padre te dice lo que quieres escuchar solo para no oirte chillar y molestarlo. A lo que me lleva hacerte una pregunta ¿alguna vez te has oído? Asumo que no la verdad, porque terminarías mal de la cabeza, quizás en algún lugar donde atiendan a los locos, si porque eso es lo que me vuelves cuando molestas ¡LOCO! Creo que absolutamente todas tus palabras me molestaron... Creo... Por lo menos todas las que recuerdo.- Hizo una pausa al notar que los dos pegasos restantes en pocos segundos pasarían frente a ellos, luego miró lo que Morgan tenía entre manos ¿en serio pensaba probar con eso? ¿Tenía siquiera una idea de la fuerza con la que volaban los DOS pegasos? Si tuviera apoyo quizás funcionaría, los marineros eran bastante corpulentos pero estaban demasiado embobados intentando entender cómo dos niños prácticamente eran más inteligentes que ellos, porque aunque Erk no lo admitiera, la joven era más inteligente que los marineros. -Perdón... Segunda suposición: Tu "papi" no es el mejor estratega y por eso es que está taaaaaaaaan orgulloso, de seguro yo soy mejor estratega que él. Y mi maestro lo es aún mejor, cuando lo veas de nuevo por favor le dices de mi parte lo siguiente...- Respiró hondo para serenar su expresión, pero sus palabras seguían llenas de ira y con la sola intención de molestar a Morgan, aunque lo que Erk no estaba midiendo era lo que pasaría si él se pasaba de la raya, probablemente terminaría sintiéndose mal y tendría que hacer su orgullo a un lado. -Querido señor papá de Morgan: le agradecería que no se autoproclame el mejor estratega ni siquiera de un país como Plegia que, de seguro hay muchos magos que son mejor que usted. Atentamente Erk...- Forzó una sonrisa y cerró los ojos, claramente se estaba burlando, luego volvió a abrirlos para ver la expresión de la dama. -Listo... Podrás recordar el mensaje ¿verdad? no... Es... Laaargo... Es... Fácil... Tu... ¿Poder... Recordar?-
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Miér Mar 22, 2017 1:10 am

Asumía que el malhumor y las últimas miradas asesinas de Erk eran todo lo que vería de él por el día, dejándolo atrás y ocupándose en sus asuntos restantes. Su resistencia había parecido estar a su límite desde hacía demasiado ya, por lo que asumía que el mago descansaría de una vez. Por tanto, Morgan se centraba tan sólo en el término de la batalla aérea, y en asistir hasta donde pudiese al solitario wyvern superviviente. Agachada, juntaba en brazos los tramos de cuerda, redes y mallas que estimaba más o menos útiles, apenas dándose tiempo de acomodarlos antes de erguirse y corretear a otro lado de la proa. En el camino encontró al fin, con la punta de la bota antes que con la mirada, la espada caída hacía tanto tiempo; sin manos libres para recogerla, tan sólo pudo patearla de a poco hacia el borde del barco al que iba, donde soltó desastrosamente todo lo recolectado. La voz de Erk tras ella permanecía ignorada, lo último a lo que esperaría prestar atención, hasta que el golpe de un duro lomo de libro en la nuca le quitó del ensimismamiento y le obligó a mirarlo. Cómo podía aún seguir en pie era un misterio para ella, quien tenía tan escasa fe en las fuerzas del mago. Con una mirada ya ofendida en los ojos, se sobó aquella área de la cabeza.

Le dio el beneficio de escucharlo por unos momentos, esperando que hubiese ido hasta ella con algo provechoso que aportar, un aviso relevante a la situación del barco o algo por el estilo. Al no tratarse de eso, pasados un par de segundos, lo que hacía era más bien intentar hallarle sentido a Erk; en cierto punto se había entretenido irritándolo, pero debía haberse pasado de lo deseado si tan loco le volvía. Dejando de sobarse la nuca, tan sólo se encogió de hombros despreocupadamente, molesta por el golpecito y sin ganas de darle más crédito. - Qué poco delicado que eres con las chicas, en serio... el asunto es que estás muy tenso, te pone sensible a todo en general. Yo me oigo bien, perfectamente. - Respondió a voz tranquila, rehusándose a darle demasiada seriedad a lo que consideraba meras quejas. Se dispuso enseguida a continuar, llegando a recoger una red de pesca de cuerda gruesa, con aperturas bastante grandes por las que los peces más pequeños seguramente ya escapaban, mas no iría mal para todo un pegaso y su jinete. No obstante, el mago continuaba. Y lo de aquel entonces no era tan fácil de descartar como lo anterior, causando en la muchacha de melena oscura un gesto más indignado, con el ceño fruncido y los labios torcidos casi en mohín. - ¡Oye! Con papá no te metas, tú... -

Y el sujeto continuaba. Ofendida en un nivel más personal al tratarse de quien adoraba, en lugar de su propia persona, Morgan soltó la red rápidamente y se irguió tensa, con las manos apretadas a cada costado. No había mucho que tomase a pecho; usualmente todo lo contrario, portando un constante ligero humor para todo, y siendo poco lo que debía y cumplía en tomar con seriedad. Su padre, sin embargo, era una temática delicada. De nadie aceptaría burlas a quien era su motivación, su hogar y su mundo. La batalla aérea cesó de ser su prioridad, desapareciendo de su atención en aquel momento. Mientras los marineros se juntaban en otro lado de la embarcación, en torno a un viejo lanzador de arpones que creían poder hacer funcionar con algunos ajustes, la plegiana posó la vista únicamente en Erk, tan abrillantados sus ojos violeta que podía parecer que se humedecían. - ¡Suficiente de eso! - Exclamó, dando un paso lejos de la borda para tomar al mago por el cuello de la ropa mojada, sujetándolo tan apretando que sus nudillos descansaban contra la tráquea del joven. Con facilidad separó sus pies un tanto del suelo, dándole una sacudida en irritación al acercarlo a su rostro. - ¡No sabes nada sobre papá! ¡Y no sabes nada sobre cómo castigamos en Plegia esa clase de ofensa! Ni una palabra más sobre él, ¡ni una! ¡O termino con esto y eres el siguiente! ¡¿Entendido o te muestro?! -

Atrayendo al mago hacia ella por un momento, tomó el impulso suficiente para lanzarlo al suelo casi en un azote. Enfadada, con los ojos definitivamente húmedos y decidida a verse libre de su presencia, pisó fuerte y firme al caminar más allá de su cabeza, volviéndose tardíamente hacia las aguas. - Ya no es un sujeto divertido. - Se quejó en voz baja. Su actitud tampoco parecía haber dado la mejor de las impresiones ante los ocupantes del barco, que la miraban con desconfianza ahora, inseguros de si valía la pena reprender o capturar a una muchacha de su estatura por la agresión. Tenían asuntos de mayor urgencia, de todos modos. Habiéndose perdido gran parte del desenlace del combate, Morgan se halló viendo al último de los pegasos y el último de los wyverns volando prácticamente apegados, mientras sus jinetes se las arreglaban para herirse desde sus respectivas monturas; y tan pronto como halló eso, voló junto a ella un liviano y afilado arpón, que silbó al cortar el aire hasta las figuras voladoras. Los marineros habían conseguido hacerlo funcionar. La joven abrió los ojos de par en par, forzada a asumir ya que el emergido con que había llegado no sería el que sobreviviese aquella jornada.
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Jue Mar 30, 2017 2:02 am

El enojo del mago aumentaba cada vez más y más hasta el punto en que estaba ciego, nada de lo que decía la joven le parecía coherente, todo era estúpido, ella no le parecía nada inteligente, la gran idea de investigar a los emergidos viajando con ellos le parecía tonta y un desperdicio de tiempo. Pero lo que más fastidiaba a Erk era que, Morgan parecía estar tranquila mientras que él deseaba verla enojada, que su estúpido pelo se desalinease un poco y su voz se hiciera más aguda de lo que ya era, si bien eso la convertiría en un ente insoportable por lo menos el mago habría cumplido su propósito.

Cuando finalmente logró hacer enojar a Morgan, no fue lo que él esperaba, de hecho cuando ella se acercó con los ojos brillosos tales que parecía que empezaría a llorar, Erk no pudo evitar sentirse como si hubiera insultado a su propio maestro y mereciera un gran castigo por ello, castigo que, no sería más que una reprimenda pero una dura. Luego de que Morgan le gritara estuvo a punto de disculparse, si lo arrojaba un segundo más tarde habría escuchado un "lo siento" pero no, Erk solo se enojó más al caer, no solo le había hecho pasar otro mal rato sino que le había gritado y empujado, debido a su estado terminó mareado y le fue muy difícil ponerse de pie, tuvo que ayudarse con unos barriles que habían a un lado y de un pequeño desnivel.

Cuando terminó de pararse dio unos pasos hacia Morgan, en ese momento el proyectil del arpón pasó por encima de su cabeza, en ese momento Erk sonrió y empezó a reír fuertemente. -¡JAJAJAJAJAJAJA! Tu pequeño amiguito ya cayó. Bien hecho "Estratega". ¡JAJAJAJAJA! ¡Por favor! Hasta creo que eres mejor comediante antes que estratega. De seguro pasa lo mismo con tu padre, ambos son unos estrategas mediocres, después de todo... La mediocridad.- Inclinó su sonriente rostro hacia delante. -Se transmite de profesor a alumno, de generación en generación. Y Te advertiré una sola cosa. Estas lejos de Plegia, muuuuuuuuuuy lejos de hecho. Aquí no podrás castigarme aunque dudo que siquiera en Plegia tuvieras la oportunidad de castigarme.- Erk, sin borrar la sonrisa de su rostro tomó aire lentamente y exhaló, luego se dio vuelta para ver que el emergido que quedaba era un jinete de wyvern. -¡OH!-

Estaba ansioso, estaba débil, pero por sobre todo deseaba sentir el placer de derrotar al enemigo que, al fin de cuentas había causado todo el problema. El libro mojado provocaba una gran interferencia por lo que Erk debía esforzarse mucho más para crear una pequeña bola de fuego, por supuesto esto no significaba que tardaría más sino que su esfuerzo físico y mágico sería mayores.

Erk lanzó la bola de fuego y luego de hacerlo cayó al suelo casi inconsciente, su visión era borrosa, no lograba interpretar los sonidos que había a su alrededor ya que estos se mezclaban, en ese momento temió que Morgan intentara escapar, no podía permitirlo todavía no había terminado con ella, todavía debía hacerle preguntas no podía dejarla ir así como así y si con ello la hacía enfadar aún más, bienvenido sea.

El mago juntó aire y giró su rostro hacia donde escuchaba un ruido agudo muy parecido a una voz, juntó aire y habló lo más fuerte que pudo, no era un grito pero tampoco era bajo. -Todo, todo esto es tu culpa ¿sabes? ¿Todos los plegianos son desalmados? No has pensado en el camino, la posibilidad de que dos grupos de emergidos luchen y personas terminen heridas, si sucede que yo no los ataco y ellos no me atacan entonces hubieran sobrevolado este barco sin amenaza alguna. ¡Idiota! Pero quitando eso de lado, no has previsto que... Si este barco no pasaba por aquí en un momento exacto hubieras muerto.- Erk cerró los ojos en gesto de desaprobación antes de gritar sus últimas palabras antes de caer inconsciente, estaba cansado, su cuerpo había superado varias veces sus límites ese día, era un milagro que aún esté consiente. -¡ELLA TRAJO A LOS EMERGIDOS ATRAPENLA!-
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Vie Mar 31, 2017 9:43 pm

Si lo que el mago deseaba obtener de ella era una reacción emocional, allí la tenía. Inusual como era que Morgan llegase a un nivel de serio enfado, pues tendía a aligerarlo todo y escasa vez tomar a pecho cualquier ofensa, había tocado los puntos necesarios para conseguirlo. Su familia, su padre y su adoración hacia este era un vena sensible en la muchacha, pasados sus años adolescentes pero todavía una mimada por papá. El problema con ello era que su paciencia se tornaba corta, y sin nada que la separase de la fuente de su irritación, bien podía continuar zarandeándolo cuanto se le antojara. Lo demás, podía pasarlo por alto; no se consideraba a sí misma en su máximo potencial ni cerca siquiera, estaba aún más que dispuesta a continuar aprendiendo y a reconsiderar planes. Pero sus raíces eran otro asunto y su persona admirada era intocable. Se esforzó por dejar atrás al mago y cortar con aquello, pero este no parecía terminar aún y ella, de oírlo, no se contuvo se enderezarse, poner sus manos en sus caderas en un gesto corporal autoritario, y responder sin mirarle.

- No necesito estar en Plegia para darte un buen... - Su amenaza quedó inconclusa al ver que, pese a la prematura celebración de Erk, el jinete wyvern no había caído. Vivía. Aleteaba, alejándose del espacio aéreo de donde el pegaso se desplomaba hacia las aguas, aunque sus escamas brillaban con la sangre derramada de sus heridas y parecía costarle mantener altura. - ¡SÍ! ¡JÁ! - Morgan levantó su puño en el aire, dando un saltito en su lugar. No pasó mucho tiempo antes de que escuchara un golpe tras de sí, la caída del mago al suelo, y a su vez pasara una buena distancia sobre su cabeza la última bola de fuego. - No, nonono-- ¡noooooo! Agghh, ¡miércoles! - Exclamó, mientras la magia impactaba al jinete. Una señorita como ella no estaba por ensuciarse la boca con mal vocabulario, con que se entendiese su frustración bastaba. Otro cuerpo cayó a las aguas, y con eso, la batalla culminó en la forma menos útil: interferencia humana y bajas totales de ambos bandos emergidos. Ninguna información que pudiera recolectar, ni nada que aprender de la experiencia, ni pistas que perseguir al no haber sobrevivientes.

Suspiró pesadamente, bajando los hombros un poco. Cualquier otro resultado habría servido; sus emergidos o los otros habrían podido ser rastreados y perseguidos para continuar la investigación, pero eso nada le servía. Contra las palabras del mago, cualquier daño civil le habría parecido colateral, no porque fuese insensible a ello, sino porque en la realidad que habitaba, la que recordaba hasta donde el golpe de amnesia le permitía llegar a acumular recuerdos, siempre había sido así. - Siempre hay bajas, siempre habrá. - Musitó, sin alzar demasiado la voz, pues no le resultaba necesario que el otro la escuchase. Eso era una guerra, y la heredera de Grima, desde su punto de vista limitado a los últimos 2 años, siempre había vivido en guerra. Ante la acusación ladeó la cabeza, su cabello húmedo cayendo un poco sobre su rostro. Los marineros, sin duda, le habían oído. - ¡Oh, vamos! ¿Le van a creer? ¡Es un trapo de piso... y ya se durmió! - Apuntó un dedo acusador hacia Erk, hasta el momento de comprobar que yacía desmayado sobre la cubierta. Cierto era que había venido caído de uno de los emergidos, pero claramente era humana; dudaba que se viese plausible aquella historia sobre ella trayéndolos. Terca, se giró hacia los circunspectos hombres de mar, aliviados del combate que había terminado y sin deseos de más problemas. Persistiendo en su actitud, Morgan se frotó los brazos a sí misma, sintiendo ya la tela húmeda demasiado apegada a su piel, realzando cada brisa fría que pasaba. - Y yo tengo frío. Quiero una manta o algo... -

Por un lado, la pequeña plegiana no lucía como la comandante de un ejército emergido, pero por otro, el mago de poderes cada vez más sorprendentes parecía digno de la confianza de la tripulación. Al final, con la intervención del capitán del navío, se puso sobre la mesa la pelea que ambos jovenes habían estado teniendo, tomándose gracias a ello la decisión final: si tenían problemas personales o los generaban en el barco, ambos serían encerrados hasta llegar a la costa. Juntos. No irían a parar a una improvisada celda ni a un mal ambientado depósito, después de todo habían asegurado la seguridad del navío, mas sí a un camarote más, bajo llave, pues a la tripulación poco le interesaba resolver los conflictos personales de adolescentes. Morgan insistió incansablemente sobre el frío y su incomodidad, recalcando su delicadeza y su género cuando sentía conveniente hacerlo, hasta que le fue dada una manta extra que poner sus hombros. Envolviéndose a gusto en ella, miró a los marineros cargar al mago hasta el camarote y depositarlo en la simple y estrecha cama para que despertase a su tiempo; ella, por su parte, sólo los siguió hasta adentrarse en la habitación, suspirando cuando la puerta fue cerrada y buscándose un lugar cómodo donde sentarse a esperar o dormitar.
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Eliwood el Vie Abr 14, 2017 8:06 am

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Erk ha gastado un uso de su tomo de Fuego.

Ambos obtienen +2 EXP y +1 Bonus EXP!

Gracias al aumento de experiencia, la barra de exp de Erk ha sido maximizada.

Erk puede ahora ascender de la clase Mage a la clase Sage.

> Ascender a la siguiente clase.
> No ascender, conservar la clase actual.

Favor de responder seleccionando la decisión.
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Vie Abr 14, 2017 12:24 pm

Ascender por favoooooor!!!!!!!!!! <3!!!!!!!
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

Mensaje por Eliwood el Lun Abr 17, 2017 1:52 am

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¡Erk ha ascendido de Mage a Sage!

¡El nivel de uso de tomos ha sido aumentado!
¡Se agrega una nueva especialización: báculos!
La barra de EXP es reseteada. De ahora en adelante, sólo los temas tipo Campaña, Entrenamiento y Misión darán incrementos de EXP.

¡¡Felicitaciones!!
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Re: [Campaña de liberación] Asalto en el mar [Priv. Morgan]

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