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En el jardín [Libre]

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En el jardín [Libre]

Mensaje por Suzuki Uzume el Sáb Oct 17, 2015 3:56 am

El mundo era un lugar bastante sombrío en los últimos tiempos. Desde que todo se había derrumbado, literalmente hablando en algunos lugares, las cosas no eran las mismas, incluso para las familias nobles, el peso de la responsabilidad se había multiplicado, hacía meses que no veía a sus hermanos mas que rápidos vistazos cuando salían y entraban de reuniones de estrategias. No podía, ni quería imaginar como era para la gente común. Cada día que pasaba sin que nada se solucionara, podía ver mas ceños fruncidos ahí entre los pasillos y calles. Mas pesimismo. El aire estaba cargado con miedo en algunos lugares, incluso depresión; en especial cuando regresaban tropas, agotados y con menos números que al salir.

Era lógico, siempre había pérdidas en esos casos, pero la gente poco a poco perdía esperanza si no veían un progreso claro.

Suzuki, cómodamente sentado entre almohadones, veía desde su ventana una de las tantas procesiones de regreso. Acababa de volver de una fiesta donde solo había tenido que verse bonito, bailar una vez y andar elegante cubierto de joyas entre los diplomáticos, subiendo sus ánimos. La comparación entre ambos ambientes era grotesca. Mas soldados muertos, posiblemente mas preguntas sin respuesta que los nobles encargados de mantener el control de la ciudad tratarían de resolver. Si no era posible, bien, siempre podían negar todo, tomar el detalle mas positivo así fuera insignificante y usarlo como insignia de progreso por unas semanas, dar las gracias a la diosa, subir los impuestos para obtener mas recursos para la guerra, lo de siempre.

Patético.

Se retiró finalmente de la ventana cuando las últimas filas de la procesión desaparecieron. Las pulseras en sus muñecas y tobillos tintineaban a cada paso. Era una tontería hacer guardia ahí para algo que no le incumbía. Él no iba a las batallas desde hacía un tiempo. No del todo por elección propia claro, había participado en un principio, cuando aun creían que todo era cuestión de unas cuantas batallas para hacerles retroceder, cuando los nobles se lanzaron a ganar gloria. Orgulloso y elegante, fríamente distante entre los que consideraba menores a él, pero cumpliendo su función con precisión. Hasta que una flecha perdida le había herido.  Solo fue necesario que su hermano se enterara, para que moviera cielo, mar y tierra para traerle de regreso y mantenerle ahí.

Era absurdo. Y no sabía aun si agradecer o no el no tener que volver a salir, la situación era tan mala que los de baja familia no tenían muchas opciones de negarse. Él aun podía.

Si, que afortunado.

Afortunado que la herida hubiera sanado sin dejar cicatriz, todo por las manos de un sanador muy hábil.

Sus pasos le llevaron fuera de la habitación, bajando y vagando sin pensar realmente mucho en su destino. Extrañaba la mansión de la familia, el lugar donde se quedaban "provisionalmente" era degradante. O al menos así lo veía él. Extrañaba los amplios pasillos luminosos, todavía se rodeaba de ropas finas, joyas y telas suaves, pero aun así, extrañaba los buenos tiempos.

Tan centrado estaba, que apenas había notado que estaba ya en la puerta principal. La calle empedrada se abría mas adelante, frente a los jardines sin reja o muro alguno. Mas allá podía ver las cúpulas y pináculos de una de las tantas iglesias, así como los capiteles que las decoraban.

Había gente afuera, algunos niños, algunas mujeres jóvenes, lo habitual a esas horas de la tarde. Y no les prestó ninguna atención en un principio. Dejó que su mirada vagara perezosamente por el ambiente cargado de negatividad. ¿Qué podía hacer una sola persona? ¿Debería hacer algo en primer lugar? hacía tiempo que dejó de importarle, mas ocupado centrándose en sus propios problemas y ambiciones. ¿Cuánto hacía que no bailaba solo por placer?

Que absurdo .

Y sin embargo, ahí estaba en el jardín. Descalzándose para sentir el empedrado pulido del sendero bajo sus pies descalzos. En su propio mundo egoísta, movió despacio un pie hacia la derecha, un giro amplio que le hizo bajar un poco, los brazos separados, la tela suave fluía con el movimiento. Era muy reconfortante, poder hacer eso fuera de los salones brillantes, al aire libre bajo un cielo enrojecido. Si, era mejor practicar ahí, en vez de en una de las habitaciones vacías.

O eso se dijo, para justificarse a si mismo mientras los movimientos se acompañaban por el tintineo cristalino y metálico. Piedras y oro. Sería una tentación solo robar lo que traía en los tobillos, caderas, cuello y muñecas, lo sabía. Pero a su pequeño público no le importaba eso. Y no estaba indefenso. Sus brazos se movieron al ritmo de sus pies, una danza lenta al principio, in crescendo siguiendo una música que solo él podía escuchar. Un despido, un homenaje, y se dijo a si mismo que solo practicaba, mientras giraba en su sitio, en el clímax del tema, un giro hacia atrás, sobre su espalda y ayudado con una sola mano para aterrizar de nuevo de pie y continuar con un nuevo giro a la derecha en un solo pie.
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 17, 2015 11:54 pm

Una extraña sensación recorría mi cuerpo, mi mente... mi espíritu. Había salido de la montaña después de aquél extraño combate contra aquél bandido quien se supone que sería mi enemigo pero resulto siendo todo lo contrario. ¿Acaso he cambiado su ideología?... no, era imposible cambiar a un hombre tan testarudo como lo era él pero al menos pude dejar mi semilla de la duda en su interior.

El trayecto desde las montañas hasta Begnion fue largo... ¿cuantas veces tendré que atravesar estas dos naciones para poder cumplir mi cometido?. Para fortuna mía, mis heridas estaban curadas tomándome el descanso debido como me lo dijo el señor Argus. Estaba revitalizado y podía caminar los días que me tomaba hasta Sienne donde sería mi siguiente parada, la búsqueda de mis hijos aún seguía en pie... no podía dejar que mi débil carne retrasara el destino que se me marcó por la misma diosa.

Tan temprano como todos los días, cerca ya de la gran capital de Begnion. Me desperté al alba y realicé mis oraciones a la diosa. El viento golpeaba suavemente mi torso desnudos, las vendas de mi abdomen fueron reemplazadas para que se vieran limpias y pude aprovechar un pequeño arroyo para lavar mi sucia carne. Ahora estaba un poco presentable para adentrarme a las ciudades portando el hacha del gran Lobo en mi hombro derecho, un hacha tan larga como mis propios pies y lo suficientemente pesada como para noquear a alguien solo con un golpe contundente. No sé como voy a poder cargar estos dos objetos al mismo tiempo murmuré para mí mismo, mientras llevaba el hacha en la mano derecha cargándola sobre mis hombros y el bastón clavandolo en la tierra con cada paso que daba.

El aire se sentía fresco, la brisa que traía consigo golpeaba mi pecho y mi estómago como el abrazo reconfortante de la misma diosa reflejada en la naturaleza. La sensación de paz que sentía en este momento era algo maravilloso, cosas como estas me hacen querer seguir con mis caminos... proteger a la vida.

El trayecto me adentró hacia la capital, allí comencé a explorar las calles en busca de información sobre un hombre quien podría conocer el paradero de mis hijos perdidos. Las personas observaban mi extraño atuendo, el hacha que llevaba en hombros y el bastón que acompañaban el ritmo de mis pasos. "¿Acaso será un sacerdote de guerra?" susurró una mujer a la cual pude escuchar... no sabía como debía actuar ante sus acusaciones, mi atención estaba puesta en encontrar a la familia que me quedaba, responsabilizarme como padre.

El hombre, gracias a distintas fuentes de información, parecía vivir en las casas de los nobles, las familias de alta alcurnia de Begnion. Me sería difícil transitar por allí con un hacha en los hombros que aunque no estuviera manchada de sangre, se vería amenazante y hostil para los guardias de ese lugar. Preferí intentar atarla en mi cintura con el lazo verde que rodeaba la misma para así evitar que se me cayera. Ahora se veía menos como un arma y más como parte de la decoración de mi atuendo rebelde.

Entre pistas y búsquedas, logré llegar a un hermoso campo sembrado de bellas flores y plantas cuidadas. Cuidé mis pasos e intenté no llamar demasiado la atención... bien podría hacerme pasar como el guardián de algún hombre de alta alcurnia o algo similar, esperaba no estar a la vista de algún custodio celoso de la seguridad o estaría en problemas.

Siguiendo un camino, comencé a escuchar un pequeño tintinar de campanas a la distancia, era un sonido tenue pero audible y me hizo girar de inmediato para buscar aquella fuente de sonido tan relajante e inquietante. Y allí estaba, una figura masculina danzando suavemente al son de la melodía del viento y la tierra. Me quedé observando como aquél hombre estaba interpretando alguna danza hacia quizás... una deidad o simplemente a la naturaleza. Fuera lo que fuera, por alguna razón, me llenaba de cierta paz.
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Suzuki Uzume el Dom Oct 18, 2015 12:27 am

Una danza de adiós. Claro que traería paz a quien había perdido a alguien. Una pena que sería una paz momentánea, fugaz como cualquier consuelo hacia quien todavía busca al que se ha perdido. Sus movimientos podían distraer y apaciguar un corazón herido, el tintineo de metal, las campanillas en su cabello, todo su traje estaba diseñado para incrementar al máximo lo que podía hacer.

Bailaba. Todavía danzaba ignorante de tener más público del habitual. Los pasos invasivos del sacerdote en su jardín de flores habían sido permitidos; tal vez los guardias habían reconocido el báculo por lo que era, una de sus hermanas, casada o no, era una hermana clériga. Tal vez solo tuviera suerte al llegar tan lejos.

Desde las puertas, dos guardias mantenían el ojo atento a los alrededores y observaban al pelinegro avanzar. Era la vivienda de una familia noble, pero sus hermanos solían ser lo bastante listos como para no meterse en nada que no pudieran masticar y escupir al instante, así que la cantidad de enemigos jurados era poca.

¿Qué podría hacer el sacerdote al joven bailarín?

El ritmo del baile había pasado de un rápido juego de pies y manos, e iba disminuyendo cada vez mas; puro control del cuerpo y los músculos agiles, despacio y mas despacio el metal tintineaba al ritmo. Hasta que plantó los dos pies en una postura de término, una mano a la altura del corazón y otra elevándose desde el vientre, pasando por el pecho y finalmente hacia el frente en un arco amplio. La final despedida. Y rompió el silencio con su voz.

-Eres una persona curiosa ¿verdad?- normalmente le veían desde el muro, pero a él le había visto acercarse en uno de sus giros. De hecho, podía ver algunas caritas de niños observando desde ahí, pero al darse cuenta que el espectáculo había terminado, se iban retirando.

Suzuki, se repitió que no era habitual y que no era que estuviera dando un baile gratis. Era práctica, la necesitaba. Coincidentemente ahí afuera era mas cómodo y tenía mas espacio.

Solo práctica, nada que malinterpretar ahí.

--Mis guardias te han dejado pasar-  observó el aspecto del sacerdote, reconoció el báculo de inmediato, sanación entonces, eso era bueno; el hacha contradecía un poco, y su aspecto era igualmente confuso.- -Comienzo a preguntarme ¿Por qué?-  si buscaba asilo normalmente no le buscaban a él, si no a su hermana, o a uno de sus hermanos, pero eso era como meterse a la boca del lobo y esperar no ser mordido.

--Pero ¿donde están mis modales?- su sonrisa no llegó a sus ojos.- -Soy Suzuki, el hijo menor de los Uzume- el que susurraba a los oídos de los nobles y pasaba desapercibido mientras lo hacía, aun con los ojos de todos encima suyo. Era la parte mas divertida del juego.
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 18, 2015 1:26 am

Mientras aquél noble, joven y enérgico hombre bailaba con gracia moviendo su cuerpo al danzar de una melodía fantasmal, mi mente se embarcó en una sensación de emociones extrañas. Me reconfortaban en algunas ocasiones, pero en otros hacía que sintiera melancolía, llenando de congoja mi mente, atormentándome en algunos de esos cortos momentos recordándome la fragilidad de las cosas... de la vida misma en su expresión más profunda.  

La danza parecía estar llegando a su fin, sentía miradas de rechazo sobre mí al igual que miradas de acusación, bien podría ser la misma guardia o las personas que estaban alrededor o mirando desde lo alto. Fuera lo que fuera no me importaba aquellas cosas, las criticas ni las acusaciones de los demás. La única que puede juzgarme es la diosa a la que sirvo y nadie más.

Mantuve mi postura inmóvil viendo aquél agraciado baile. Mi bastón estaba clavado en la suave tierra, siendo empuñado en mi mano izquierda mientras que en mi costado derecho, desde la cintura, estaba el hacha de Dmitrei atada al lazo verde de mi vestidura. La pesada y gruesa hoja de aquella arma filosa hacían resbalar lentamente mi traje, teniendo que estar pendiente de que no fuera a rasgar mis vestiduras o peor, mi propia pierna. Si las armas de los dueños tuvieran vida, seguramente lo haría dado los designios de aquél barbárico sujeto.

El silencio llegó a su fin cuando aquél hombre de prendas decorosas y adornos sobre su cuerpo se detuvo por completo. Ahora que había terminado pude apreciar mejor su apariencia... tenía un sin fin de piedras preciosas dispersas entre sus accesorios, sus collares, aretes, tiaras y demás. Una cabellera larga y tan suave que se ondeaba ligeramente con el suave viento, separando hebra por hebra de aquél perfecto cabello, ondeándose con elegancia. Sus ojos adornaban perfectamente aquél hermoso y perfecto rostro que tenía, su piel era perfecta, limpia y bien cuidada. En verdad era un hombre de buen parecer digno de la nobleza que remarca estos lugares de tierras alejadas a la que me vio nacer.

Lo... lo siento Respondí, con algo de miedo en mi voz haciéndola vibrar ligeramente mientras la entonaba con un pequeño rugido saliendo desde mi garganta. Seguido de una reverencia continué mis palabras Soy Alexandre Levallois, hijo de la casta familia de los Levallois, sacerdotes de Nevassa.

Yo mismo me cuestionaba la razón por la que los guardias decidieron permitirme entrar, quizás simplemente no me vieron como una amenaza o mejor aún... me vieron como un simple mensajero. Fuera lo que fuera debía encontrar lo que estaba buscando. Siento haberle interrumpido en tal agraciado baile. No era mi intensión molestar con mi presencia, mi curiosidad me trajo aquí pero ya estaba de partida. Mis disculpas.
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Suzuki Uzume el Dom Oct 18, 2015 1:56 am

Debilidad detectada. ¿Era su apariencia? ¿Sus joyas? ¿La danza en sí? sabía que por la cantidad de joyería que traía encima podía ser un poco intimidante para otros de menor categoría, era la intención por supuesto, mantenerlos fríamente alejados. Pero era la primera vez que veía a alguien turbado de ese modo en su presencia y que no fuera una jovencita noble o un intrépido caballero intentando hacer conversación.

Para ser justos, era la primera vez en mucho tiempo que estaba a menos de diez metros de un… ¿plebeyo? no, no lo era, se había presentado con un apellido, una casta familia ¿dedicados al sacerdocio acaso? eso por si solo le decía que al menos era de una familia noble menor, o una alta dedicada solamente al sacerdocio.

De un modo u otro, era interesante, intrigante incluso.

Porque mirando su apariencia, podría adivinar que el joven hombre había caído en muchas situaciones desagradables, o que su familia había caído en desgracia. No sabía aun que pensar, y normalmente hubiera hecho un simple gesto a los guardias para que le tiraran a la calle, parecía un pordiosero.

-Ya… veo- no, no veía. Se atrevió a acercarse, un paso, dos pasos, lentos y sensuales a propósito, para molestarle o terminar de adivinar si era su apariencia u otra cosa la que le tenía tan temeroso. Las joyas tintinearon un poco. Un poco mas allá, los guardias se tensaron un poco, incluso intercambiaron miradas de preocupación. ¿Qué pensaban que iba a hacer? era un noble ¡Vamos! no iba a matar al pobre sacerdote en su jardín, ni iba a hacer algo indebido como dejarse matar.

-Podrías meterte en problemas, si yo no fuera tan… piadoso- claro, la piedad andante, mejor no comenzaba a recordar su lista de atrocidades de la semana. -Pareces un sacerdote, pero traes un arma a la vista, un arma poco común para alguien de tu… clase ¿estás viajando?- normalmente los viajeros tenían buena información. Suzuki solía enterarse, pero siempre era tras dos o tres intermediarios, el boca a boca, y no siempre era todo verdad. ¿Qué mejor que enterarse de la fuente? -¿Venías con los soldados? ¿o solo les viste? los números que regresaron eran muy pequeños, las batallas ahí afuera deben haber sido duras- y ya había dado otro paso mas al frente, hasta estar a su lado. Con que atrevimiento tomó su brazo y tiró de él hasta una mesita de jardín.

A sus guardias iba a darles una apoplejía, en especial cuando hizo un gesto simple para que uno de ellos les trajera algo de beber.

No, no le dejaría huir tan fácilmente.

-He escuchado miles de cosas~-
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 18, 2015 1:01 pm

Quizás era por el poco trato que tenía con las personas, desde que salí de mi hogar, huyendo de la doctrina de mis raíces, nunca pude tener un contacto cercano con algún otro que no fuera un clérigo o un obispo. Mis experiencias con el mundo eran escasas e incluso llegaba a considerarme un niño inocente después de haber salido de la protección de la iglesia.

Mi apariencia no iba acorde a mis palabras ni a mi proceder, cualquiera me podría confundir perfectamente con un bandido por el hacha que cargaba o a un simple mercenario de espada o magia. Incluso tenía tatuajes en mi cuerpo y cicatrices que ya no podían sanar por mi cuerpo, definitivamente ya no me veía como un hombre de iglesia, no iba a juzgar a cualquiera que me tachara de mentiroso... a pesar de llevar la mitad de mi atuendo de sacerdote, no era suficiente para cubrir mi cuerpo desnudo él cual lo cubríamos para evitar cualquier pensamiento pecaminoso que pudieran surgir entre las personas. Siempre debíamos mantener nuestro decoro al máximo siguiendo cada mandato, cada comportamiento adecuado señalado por el credo... basura, de nada sirve si se tiene un corazón marchito como el de ellos.

Mi cuerpo comenzó a temblar con cada paso que daba el hombre de finas joyas sobre su cuerpo, su atuendo estrafalario y los sonidos tenues que causaba podrían hipnotizarme pero el simple miedo de no saber como actuar ante los nobles me hacía caer a la realidad. Estaba ahora demasiado nervioso como para hablar o actuar con voluntad propia y determinación.

Suzuki mostró con unas palabras la situación en la que me encontraba, sabía de antemano que en cualquier momento me podrían sacar con cualquier excusa que tuvieran y no podría negarme, pero el saber que mis hijos podrían estar aquí me impulsaba a avanzar en valles de sombra y de muerte.

yo... m-mis disculpas por mi aspecto, he estado fuera de casa desde hace muchos... años ... meses. El clima y la intemperie afectaron mis ropajes y ahora estoy en esta condición, aunque ya estoy acostumbrado a las impetuosas tormentas y al despiadado calor del sol. Se podría decir que mi cuerpo está siendo entrenado al igual que entrené mi espíritu. Las palabras de mi boca sonaban temblorosas, algunas veces hacia pausas más largas de lo normal e intentaba no mirarlo directamente a los ojos. Era evidente, estaba nervioso.

El hacha de Dmitrei era bastante pesada, incluso sin moverme comenzaba lentamente a bajar mi ropa, debía acomodar mis vestiduras para no pasar un momento de vergüenza en frente de tan elegante y sutil noble. No... yo... yo no hago parte del ejercito ni les he visto. Solo estoy embarcado en una búsqueda y es por eso que estoy aquí ahora, buscando a un hombre quien me iba a dar información sobre lo... lo que busco. S-siento mi poca cortesía. Con cada segundo que pasaba, mi cuerpo y mente se aturdieron por completo cuando sentí en mi mano el calor de aquél sujeto incluso logrando ruborizarme un poco. Dejé que me guiara, intentando avanzar a su paso sin que hiciera fuerza alguna.

Al llegar a una mesita ubicada en los alrededores de tan bello jardín, quedé en pie, temblando y ruborizado. Agachaba la cabeza intentando disimular un poco mi vergüenza, jamás había estado en contacto con un noble de tal forma como lo estoy haciendo ahora. Desconocía los modales con los que debía tratarlos... solo estuve encerrado con libros y sacerdotes quienes permanecían siempre en silencio, meditando sus oraciones. Permanecí encerrado en la iglesia manteniendo mi posición viendo a los nobles pasar y saludarnos, esos fueron los únicos momentos en que tuve contacto con personas de mi igual o superior clase social.

Este... este jardín es muy bello, se puede sentir una tranquilidad embriagante. Hace mucho tiempo que no veía un lugar tan bien cuidado como este desde que salí de la tierra que me vio nacer. Es un poco nostálgico el estar aquí ahora mismo. Dije, mientras intentaba apartar la vista de sus ojos para observar todo mi alrededor. En realidad era una sensación agradable, el suave viento golpeaba mi torso desnudo y los rayos de sol me abrasaban con una acogedora sensación de calma. Podía sentir la mano de la diosa sobre mi con cada suave toque de la naturaleza.
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Suzuki Uzume el Dom Oct 18, 2015 2:47 pm

-Si… puedo ver eso- Comentó refiriéndose al cuerpo entrenado, no hacía falta mas que verlo. Realmente no parecía un sacerdote.

Estaba acostumbrado a apariencias engañosas, así que no le perturbaba mucho. Entre las fiestas a las que acudía, mas de una vez había logrado identificar al hijo bastardo recientemente reclamado, o a quien estaba fallando sus votos matrimoniales. Entre mera observación y escucha atenta, uno podía aprender tantas cosas. Era muy divertido escuchar todos los chismes jugosos que las personas por puro despecho soltaban. Información valiosa, que tontería dejarla ir sin mas en un arranque de celos, pero así eran los nobles, en especial aquellas y aquellos que no habían sido lo suficientemente educados en el arte de lo sutil.

Así era capaz de entender que no era solo su cuerpo. Debía ser el lugar donde estaba. Ese sacerdote había pasado mucho tiempo en lo salvaje. Intrigante. Lo suficientemente para no sacarlo a patadas y seguir fingiendo amabilidad. Uno de los guardias volvió, con mala cara muy mal disimulada y lanzándole miradas de reojo al sacerdote, dejó en la mesita su bandeja de té y golosinas, solo entonces volvió a su puesto.

Pequeños dulces de consistencia suave y sabores fuertes. Le pasó la taza de té, sabiendo lo perdido que estaría Alexander en ese ámbito, o tal vez no, el nombre sonaba bastante noble como para no haber perdido ese tipo de educación, pero no sabía cómo se educaban los sacerdotes. Le hizo un gesto hacia los dulces, podría tomarlos si quería.

Suzuki estaba ávido de historias, de información o de juguetes interesantes. Rompecabezas y juegos mentales era lo poco que mantenía su atención esos últimos días. Que vacía podía volverse una vida cuando no se tenía una meta o un objetivo claro.

-Si buscas a uno de mis hermanos, debo advertirte- alzó una mano engañosamente delicada, engañosa por la forma en que la movía, sin embargo seguían siendo manos de varón, y bastante fuertes. -Su precio suele ser alto, por cualquier información - eso no significaba que el suyo fuera mejor.

- Pero si buscas a otra persona, tal vez podría darte direcciones. Ir por ahí entrando a jardines de nobles es pedir que tomen tu cabeza - no era común tal despliegue de violencia en un jardín tan bonito como aquel, pero siempre existía la posibilidad. Sonrió ante el halago a su jardín, era uno de los pocos puntos positivos de aquella casa noble. -Solo tienes que contarme algo interesante, tal vez podría ayudarte- volvió a mirarle de arriba abajo. -Tal vez no tenga la información que buscas, pero no puedes andar por el lugar vestido así-
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 19, 2015 1:21 am

A sus palabras quedé un poco avergonzado, sabía que estaba hablando más de lo que debía pero eran los estúpidos impulsos míos por no cometer ningún error frente a él mientras estuviera en terreno de nobles. Mi cuerpo se movía con esfuerzo y poca naturalidad, era casi como si fuera algún tipo de títere controlado por magia... mis temores incrementaban con cada segundo que transcurría dentro del bello campo de flores.

Un hombre de la guardia vino a nosotros trayendo alimentos como si fuera algún tipo de servidumbre, extraño cuanto menos. Era la primera vez que veía a un hombre encargado de la seguridad atendiendo las tareas que usualmente los hombres y mujeres de la casa lo hacían... quedé un poco extrañado, era casi como si a nosotros los sacerdotes nos pusieran a vigilar las puertas del reino... si, extraño cuanto menos.

Miré de reojo al hombre, parecía quererme asesinar. Yo solo podía ignorarlo y dejar que las cosas pasaran, sin embargo me sentía mal por recibir alimento de un noble. No era merecedor de estar en su presencia y menos en este atuendo tan poco glamouroso y decoroso para mi servicio.

Los dulces y postres que estaban ahora puestos en la mesa parecían ser bastantes deliciosos, mi pregunta casual para mí mismo fue "¿acaso ya estaban listos para ser servidos?", no conocía las costumbres de los cocineros de la realeza pero usualmente si el rey quería comer algo... debía prepararse fresco. ¿y si lo dejan listo pero ya no se usa?, ¿lo tiran a la basura?. Esta era la ostentosa vida de los reyes y príncipes... mientras que un pueblo trabaja día y noche para llevar algo de alimento a la mesa de su familia. La triste realidad de este siglo... quizás en un futuro lejano estas cosas cambien a mejor.

Me mantenía a la espera de que el noble me invitara a comer, no podía tomar ningún alimento ni moverme mientras que no fuera con el debido consentimiento de aquél hombre de vestiduras glamourosas. La señal fue dada y con una reverencia, sin decir nada, tomé uno de los dulces y lo puse en mi boca, su sabor era bastante delicioso, mis ojos e abrieron de par en par con tal deleite culinario. Mi lengua parecía estar danzando un bello vals dentro de mi boca mientras aquél pequeño dulce de un sabor de fresa se movía entre mi boca hasta que cayó dentro de mi estomago. Fue una sensación realmente agradable después de solo estar comiendo vegetales crudos y carnes.

Siempre mantenía mi espalda erguida, mis manos en las rodillas y la mirada al frente. Al tomar aquél postre nunca incliné la espalda, parecía un príncipe siendo delicado en cada movimiento que hacía, era extraño volver a usar estas costumbres en la mesa real aunque en ese caso esperábamos a que el señor iniciara primero su ingesta de alimentos para luego nosotros poder comer. Nadie podía empezar sin que el Señor lo hiciera primero y nadie podía levantarse de la mesa hasta que el señor se levantara luego de terminar. Nadie podía hablar sin que él lo indicase y siempre se le terminaba con la frase "su señoría" o "su majestad" según fuera el título.

Estaba nervioso, realmente no sabía como referirme a él, si decirle "su real alteza", "su señoría" o inclusive "su majestad"... intentaba mantener mi semblante pero era algo bastante complicado.

El hombre respondió a lo que había dicho antes, sobre la búsqueda de la información. En realidad dudaba mucho que el hombre a quien buscaba fuera un noble como ellos, más bien, era un vendedor que brindaba alimento a los de la alta alcurnia. L-lo siento mucho... s-su señoría. Estoy poco familiarizado con estos lugares y al ver que la guardia no negó mi entrada, di libertad a mis pasos preocupándome un poco de que esta situación pudiera pasar. Empuñé mis manos que estaban en las rodillas. Estaba demasiado tenso como para poder hablar con tranquilidad.

El hombre miró mi ropa, mi cuerpo... sus palabras eran ciertas, no podía estar vagando en casas de nobles con tales prendas si es que a esto se le puede considerar "prendas". Si, tiene toda la razón, fue un error haber entrado aquí con este atuendo tan salvaje. Me siento profundamente avergonzado Hice otra reverencia, me estaba comenzando a sentir como en casa... como en la iglesia. Mis hijos... mis hijos están perdidos su señoría, me los robaron en un ataque y he estado buscando información sobre los bandidos y una posible venta de esclavos. no podía dejar de ser tan directo para hablar... ¿o tan honesto?. Era un sacerdote después de todo, no podía haber mentira en mis labios y era también lo suficientemente inocente como para no aprender a la primera sobre el debido cuidado de mis palabras al hablar tan abiertamente de la verdad.

Ese es mi motivo de estar aquí en estos momentos... s-su señoría
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Suzuki Uzume el Lun Oct 19, 2015 9:26 pm

Apoyó perezosamente las manos sobre sus rodillas y ladeó elegantemente la cabeza al ver marcharse al guardia. Uno de sus favoritos, muy obediente y protector.

¿Qué hacía ejerciendo de mayordomo? él no lo sabía, solo ordenaba, alguien debía cumplir las órdenes. ¿Y que si el guardia traía la bandeja? posiblemente solo quería mirar mas de cerca al extraño "invitado" del señorito. Grabarse la cara por si tenía que darle caza mas tarde o algo así. El cómo se las arreglaran en su cadena de mando no era asunto suyo. Como todo un joven noble, caprichoso y centrado en si mismo; siempre y cuando tuviera su bandeja de té y golosinas en las tardes, su comida caliente a sus respectivas horas, su ropa limpia cada mañana y cada noche; todo lo demás poco importaba o podía esperar.

Aunque, en ocasiones se sorprendía a si mismo curioseando la vida de los pobres diablos que pasaban a veces por el frente de la casa, mucho mas allá del jardín. Preguntándose qué clase de vida llevaría, cómo se las arreglaban día con día. Había ocasiones en las que los que veía estaban vestidos tan miserablemente, que un poquitito de pena se abría paso a su corazón.

Antes de aplastarla desinteresadamente. No era problema suyo.

-Es una extraña ocurrencia- El sacerdote era una extraña visión para empezar. - Posiblemente pensaron que eras un mensajero- Mantuvo su expresión neutra un poco mas. Sabía cuan nervioso estaba el sacerdote. Un joven sacerdote, debía estar poniendo a prueba sus nervios, rodeado de cosas finas, en una elegante mesita de jardín. La manera en que había reaccionado a los pequeños dulces le decía todo.

Mucho tiempo en el despoblado. Que intrigante.

¡Oh! ¡Cuánto disfrutaba atormentarlo! A propósito sirvió té en una de las pequeñas y delicadas tacitas, pasando el platito con todo y taza hacia su invitado. Quería verle sufrir un poco con esas manotas alrededor de una taza tan chica.

Y tan pronto como esa idea llegó a su cabeza, estalló como un globo chocando contra una nopalera.

-¿Q…? ¡¿QUÉ?!-  Sus ojos dorados se abrieron un poco mas, sorprendidos por la revelación que le hacía el pelinegro. Esclavos capturados. ¿Eso se usaba todavía en esa región? actos barbáricos. Se estremecía solo de pensar en un par de niños esclavizados. ¿Quién hacía ese tipo de cosas?  Si bien, con todo el alboroto de los últimos años, habían tenido que reducir en gran medida el personal, nunca llegaron al punto que consideraran comprar esclavos. No eran una buena inversión, no cuando se tenía mas devoción dando de trabajar a una familia normal hambrienta, mas que de un esclavo que pasaba su vida deseando escapar.

Sacudió la cabeza un par de veces, su cabello oscuro meciéndose sobre sus ojos y ocultando un poco su expresión confundida y levemente molesta.

-Yo… ejemp, claro, disculpe un momento. Tal noticia me ha tomado un poco por sorpresa- Podía ser un hombre caprichoso y egocéntrico, pero no era cruel. No tanto. La pregunta era ¿Qué podía hacer por ese hombre? y de manera inmediata, aparte de darle ropa adecuada para vestir. Dudaba que pudiera hacer mas que darle una capa de viaje, sus hermanos no tenían su tamaño, tal vez uno de sus guardias.

-¿Vino desde su tierra natal para ello?- Rumorología, tenía que recordar los rumores, las palabras dichas en las fiestas. ¿Quién tenía siervos que actuaban extrañamente?  -¿Ha probado las zonas de comercio y embarcaderos?- Era una localización probable, era eso o buscar al directo financiador de tales actos, pero sería peligroso, mas que peligroso. Ese sacerdote podía desaparecer. El dinero callaba todo, una persona sola no hacía mucho eco.
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 20, 2015 4:06 pm

Con amabilidad, tomo aquél pequeño plato donde en su superficie apoyaba a una pequeña tasa de té, la puse al frente mio sobre la mesa y la observé con algo de detalle. La vajilla parecía fina digna de los nobles como debía ser, el aroma que desprendía la bebida era bastante buena y su tono semitransparente me daba a entender que no estaría tan cargado, algo perfecto para mi. Tomé aquella tasa con mi mano derecha sosteniendo toda la oreja del recipiente con mis grandes dedos, solamente temía que de la fuerza pudiera trozarlo. Di un pequeño sorbo sin ningún ruido y volví a dejarlo en su lugar. Vaya que los nobles comen muy poco...

El hombre de vestiduras estrafalarias y llamativas dijo lo mismo que estaba pensando, estaba de acuerdo al punto de asentir con mi cabeza con suavidad sin decir palabra alguna. No era algo común ver un mensajero sin su parte superior cubierta pero cosas se han visto... era mucho más creíble que el decir que era un sacerdote cuando mi apariencia indicaba más el ue era un mercenario o algún bandido inclusive.

Cuando escuchó mis palabras, no pudo evitar exclamar, perdiendo un poco su semblante. Su reacción me hizo bajar un poco la cabeza, de seguro ahora pensará que soy un cobarde y un débil por no poder proteger a mis hijos del ataque de los bandidos. No podía evitar culparme por aquella situación si después de todo era mi propia responsabilidad. No tengo como excusarme. Trató de organizar de nuevo sus pensamientos, yo solo esperaba a que el noble hablará.

No se preocupe por ello, puedo comprenderlo respondí. Debí saber que algo como eso se escapaba de la realidad de los hombres y mujeres que vivían en un mundo de lujos y protección. Noticias como estas se oyen en varias partes pero sentirlo en carne propia era algo mucho más fuerte y cruel que solo sentir lastima por leerlo en algún texto. En efecto su señoría, los he buscado por mucho tiempo. Los bandidos mataron a mi esposa y robaron a mi prole, desde entonces solo he caminado y vagado por ahí, siendo algunas veces atacado tanto por rufianes como por los mismos guardias pensando que soy alguna especie de mercenario que viene a formar conflicto..

El hombre de riquezas y piedras preciosas había mencionado sobre la zona de comercio y el embarcadero, justamente de allí es donde vengo por la información que me habían dado en el puerto sin nombre. En efecto su señoría, he tratado de hallar pistas pero no soy muy bueno con las palabras... por ende me he ganado asesinos que quieren matarme. No me importa morir, solo quiero salvarlos.

Mi voz comenzó a ponerse temblorosa y cortante, no podía evitarlo. Yo... s-solo quiero información, quiero recuperarlos. El pensar que están sufriendo no me deja descansar, no puedo permitirme dar el lujo de quedarme quieto y esperar. Es mi deber rescatarlos como el padre que soy
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Suzuki Uzume el Miér Oct 21, 2015 1:12 am

Aun no sabía que pensar. Trató de imaginar la clase de persona que capturaba a otras para venderlas, que bajo caía alguna gente, que sucio, que… bueno, era una manera fácil de hacer dinero, pero seguro no podía ser tan rentable a menos que fuera a gran escala. Solo pensar en lo que se gastaría de recursos de captura, viaje, transporte, mantenimiento, educación o entrenamientos. Molesta, la sola idea era irritante en un grado que no lograba comprender. No. No era su problema. Endureció su corazón al tiempo que las bonitas campanillas blancas se mecían con el viento. Las flores desprendían un aroma muy dulce, casi empalagoso.

-Ya veo, así que… ese es el mundo en el que viven- Era una manera de separarse de la situación, hablar de ellos, él, otros. Suzuki no vivía en ese mundo, había un muro que le aseguraba eso. Unos guardias fieles, una mansión bonita, un jardín hermoso y una vivienda elegante.

Todos ellos eran las paredes que le protegían de ese feo y sucio mundo exterior, donde existían las guerras, donde la gente terminaba herida, muerta, robada y vendida.

Ese horrendo mundo donde había gente capaz de robar niños por dinero.

Dejó que su mirada vagara por su pequeño paraíso personal. No debía meterse en esas cosas, debería simplemente hacerle señas al guardia para que escoltara al… invitado, a una sala donde pudiera asearse mas apropiadamente y gestionarle un cambio de ropa para el camino, tal vez algunas viandas.

De hecho, en su mente, luego de desmenuzar el problema, ver que no había mucho que pudiera interesarle de ello, simplemente, lo apartó. Listo, así tal cual. No era su problema.

-Debes entender, que si das una imagen inadecuada, se te tratará como tal- su sonrisa seguía siendo amable, fingidamente amable. Podía hacer eso. - Es tu deber como padre rescatarlos, pero no lo lograrás si no lo haces adecuadamente - arrugó un poco la nariz al pensar en algún consejo, por mas pequeño que fuera, que pudiera darle a ese vagabundo sacerdote. Al menos estaba relativamente limpio y educado, la educación era buena, solo por ello le ayudaría.

Eso y que, nuevamente, no era cruel. Niños eran niños, incluso los niños esclavizados.

-¿Qué harás una vez que les encuentres? Tú solo, no podrías liberarlos de los esclavistas- ni hablar de un dueño noble que les hubiera comprado, con guardias. El final del otro era evidente. -Necesitarás mínimo dinero para poder comprarlos de nuevo, o estar apoyado por los números-  y si bien el asunto de los esclavos no era del agrado de nadie, no podía pensar en alguien que quisiera unirse a una búsqueda o lucha por liberar esclavos. Él por su parte prefería no pensar en ello o en que existieran siquiera.
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 22, 2015 10:36 pm

No era una persona que quisiera dar lástima o algo similar, simplemente hablaba con franqueza ante la situación que se me presentaba. Tal vez si le comentaba mi problema quizás pudiera ayudarme con algo de información bien sea sobre mis hijos, el manejo de la venta y compra de esclavos en los nobles o al menos alguien que conociera sobre la situación para ir directamente hasta esta. Lamentablemente era algo difícil dado mi aspecto entre lo vulgar y lo intimidante... era algo que no podía cambiar de todas formas.

Tomé de nuevo la tasa con aquella deliciosa bebida y di otro pequeño sorbo de ella manteniendo mi cuerpo firme y sin hacer ningún sonido alguno, tal como lo dictan las normas de protocolo para estos tipos de tertulias al aire libre. También tomé otro pequeño postre y lo llevé a mi boca, era demasiado delicioso para mi... con los días que llevaba sin comer podría comérmelos todos de un solo bocado pero debía mantener mi conducta frente al noble incluso si eso indicaba soportar el hambre... soy un sacerdote, no debería ligarme tanto a las cosas carnales.

El hombre de prendas agraciadas tenía verdad en su boca, si vagaba por el mundo en este aspecto solo estaría condenándome a mí mismo, nadie confiaría en alguien en el cual, su aspecto se asemeja al de un bandido de las montañas. Aún así no estaba interesado en cargar lujos ni ropajes elegantes, no es algo muy útil cuando caminas por las tierras devastadas y al soportar climas extremos. Al final terminarán como cualquier ropaje de vagabundo.

Entiendo... y tiene toda la razón su señoría... pero no me conviene tener algún ropaje elegante o al menos decente dado que vago por las calles y los bosques en busca de mi prole. Al final terminará destruyéndose como cualquier prenda. Agradezco su interés su señoría. mencioné, no quería sonar descortés ni un mal invitado, pero el cargar con más cosas encima y con más preocupaciones solo me distraerían demasiado de mi objetivo.

La pregunta que todos me hacen al respecto... ¿que haré cuando los encuentre?. Si aún viven y puedo rescatarlos, ofrecería mi vida a cambio... de seguro seré más rentable para los bandidos que dos pequeños niños. De hecho... la iglesia de Nevassa pide mi cabeza por escapar de sus dogmas. De seguro eso les interesaría. el señor Argus ya me lo había dicho... era algo estúpido pero viendo que no puedo combatirlos ni encararlos, y que no tengo dinero para contratar mercenarios y además de que respeto sus vidas... era mi única alternativa.

Incluso, podría trabajar para ellos, ser su esclavo... de seguro les vendría bien alguien que sepa curar y... ser un muñeco que puedan desechar en cualquier momento. Haría cualquier cosa por sacar a mis hijos de su miseria, soy yo el que debe pagar el pecado por ser un hombre débil incapaz de proteger a su mujer y a sus hijos.
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Suzuki Uzume el Miér Oct 28, 2015 4:48 am

Desde la posición en la que Suzuki se encontraba; rodeado de delicias, telas finas y cuidados; casi todos los demás eran dignos de lástima. Alexander no necesitaba mucho para que el joven dancer sintiera pena en su corazón por el otro ser humano. Tan trágica historia.

Debo hacer un acto de baile al respecto . Pensó muy seriamente. Una delicada mano subió a su barbilla y miró pensativamente al otro. Tendría que adaptar un poco la historia claro, para que fuera mas trágico aun. Pero podría hacerse. Y sería un éxito en escena, solo imaginar la de emociones que podría generar de ese modo, el impulso de venganza podría ser lo suficientemente bueno.

Aunque, verle tomar el té y comer los pequeños dulces como si fueran algo precioso, era adorable. En un sentido masculino y torpe. Como un cachorro cojo o un gatito sin cola. Extraño, curioso. Y al parecer había una recompensa por su cabeza. Eso por si solo era bastante atractivo. ¿Se atrevería a atraparlo o algo similar?

Nah… ¿Qué tanto podía valer un sacerdote vagabundo?

-Sabes~- tomó un pequeño sorbo de té, haciéndole esperar antes de continuar. Su tono de voz era aun amable, ocultaba su impaciencia porque en su mente seguía -La ropa no se queda pegada a tu cuerpo~ no normalmente- Si el problema era tener ropa mala en la ciudad y ropa buena en las zonas horribles y salvajes fuera de esta, la solución era bastante sencilla desde su punto de vista.

Claro, era obvio para quien se cambiaba unas cinco veces al día, entre trajes de baile, salidas y otras actividades. Uno no puede ir a cabalgar en telas finas, ni puede bailar en algo que se haya diseñado cuidadosamente para cumplir una halagadora función.

-Haré que te traigan algo mas adecuado- dictaminó sin dejarle espacio para la discusión. ¿Qué era para él unas cuantas ropas? cuando menos una camisa para disimular un poco esa desnudez. ¡Es que no era decente!

-No, no es necesario que lo agradezcas-  Extendió una mano e interrumpió antes de que pudiera decir alguna excusa para no aceptar su generoso gesto.  -No podría dejarte ir en tu búsqueda sin darte aunque sea un pequeño gesto de apoyo. En especial luego de que tuviste el valor de entrar a mi jardín-
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 29, 2015 8:57 am

bueno... si, eso es verdad jaja Reí ante su comentario de la ropa, no fue algo fuerte, un simple gesto de sonrisa con un poco de sonido, no quería molestar a mi anfitrión quien me ha tratado con tanta amabilidad desde que llegué a pesar de ser un invasor en sus terrenos. Un acto de amabilidad que pocos nobles, por no decir ninguno, tienen en su corazón... aquél hombre parecía diferente.

El noble insistió en lo de las ropas, no era alguien quien recibiera bien los favores de este estilo... pero tampoco iba a hacerle el feo a su amabilidad, no tengo otra opción que aceptar los regalos que me de aunque eso signifique que ahora estoy en deuda con esta persona... que debería servirle según el tipo de regalo... esas eran las reglas en donde crecí, ahora sería suyo de ahora en adelante por ser tan benevolente conmigo.

yo... l-lo siento mi señor, me disculpo de nuevo por haberlo hecho, no quería molestaros con mi presencia ni mucho menos. lo admitía, era inocente y mi visión del mundo es nula comparado con cualquier hombre que haya vivido fuera por mucho tiempo. Crecí encerrado leyendo libros, viendo el mismo mundo en dibujos y textos y ahora que tuve la oportunidad de verlo con mis propios ojos... me encuentro con que es ruin y cruel... que salvar las vidas de todos solo es.. una simple e infantil falacia.

Sostenía la tasa con ambas manos mientras sentía su calor en las palmas, me sentía feliz... no por la comida, no por la charla ni mucho menos por el té. Me sentía feliz por haber encontrado alguien tan amable y de buenas intensiones, personas así son las que me hacen continuar luchando en esta vida... que la diosa te bendiga mi señor, espero que... seas feliz en lo que resta de tu camino por este mundo dije mientras hacía una reverencia, en agradecimiento por todo lo que había hecho por mi.

Mi cuerpo se encuentra frío, demasiado frío, era la temperatura natural que siempre tenía dado que recorría el mundo sin nada puesto encima. Se podían ver marcas de heridas y algo de suciedad similar a un vagabundo. A pesar de ser un cuerpo moderadamente entrenado para el combate, solo usaba mis músculos para defenderme y como una armadura natural ante las condiciones del clima y algunos proyectiles que lo lograban atravesar fácilmente mi gruesa piel y mis endurecidos músculos, era algo realmente provechoso y más... y más cuando tienes un precio por tu cabeza... por ser diferente a los demás.
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Suzuki Uzume el Sáb Nov 07, 2015 8:03 pm

La gente común era tan… común. Valga la redundancia. Tenía problemas de plebeyos y sus mentes eran algo simples. Miraba con una extraña fascinación al espécimen que tenía enfrente suyo. Sentía cierta intriga por saber si todos eran tan abiertos y crédulos. Si, crédulos. Había un aire de candidez alrededor de ese hombre. Era como si, una vez que le mostrara cierta amabilidad o piedad, pudiera tragarse cualquier mentira.

Ingenuo.

En la corte o con los otros nobles no se podía ser ingenuo o crédulo, nada debía tomarse por su valor nominal. Incluso entre las familias menores, un descuido bien podía salir costoso. Decir demasiado a la persona equivocada era suficiente para causar un efecto dominó que afectara a toda la línea familiar.

Recluirse demasiado o no socializar lo suficiente podía dar pie a muchas habladurías. Una persona normal podría pensar que un blanco que no se defiende no era divertido y que por tanto estaría a salvo, pero al contrario. Una persona noble que descuidara sus deberes y no creara los lazos suficientes, podía caer con tanta o mas rapidez que el que confiara en la persona equivocada.

-Te disculpas demasiado- Que poco sentido de amor propio y orgullo. -Me pregunto si todos los plebeyos son así- ¿Oh? ¿Había dicho eso en voz alta?. Le dio una sonrisa aparentemente amable e inocente. No era como si hubiera dicho nada malo, el otro era un plebeyo. Sacerdote. Pero plebeyo, ya que no tenía ni donde caerse muerto.

Podría mandarlo encerrar en una habitación y seguramente nadie le extrañaría . Pensó ladeando la cabeza. Era una idea interesante. Siempre había querido una mascota mas inteligente, y las garzas estaban al parecer muy extintas.

-Vamos. Te llevaré a un cuarto donde puedas cambiarte- Volvió a sonreír y se puso de pie. Se acercó a un guardia y susurró algo a su oído. Parte de la conversación lo suficientemente alta para que el sacerdote escuchara. -Que lleven una tina de agua, si... el caballero necesita una ducha decente, ha tenido un largo, largo viaje-
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 10, 2015 12:45 pm

La palabras del hombre fueron un golpe seco hacia mi persona, siendo que mi familia provenía de una sangre noble, pero eso poco y nada me importaba ya. Bajé un poco la cabeza al escuchar aquella frase, sentía como si fuera la humillación de mi propio apellido, y para ser exactos y empeorando mi condición, era la oveja negra en estos momentos. No me sorprendería si mi familia me rechazara si decidiera volver, he sido toda una vergüenza y una carga para mis padres.

El hombre parecía, sin embargo, intentar no hablar de forma tan cortante con su mirada y sus expresiones. Pasé por algo aquella frase y me enfoqué en las cosas que importaban, en la amabilidad de sus actos. Por lo menos pude deleitar mi paladar una vez más en un momento de mi vida que nunca creí volver a probar tales manjares deliciosos y dulces.

Levantándose, llamando a un guardia, yo también me puse en pie para no quedar en ridículo, no sin antes llevar un último bocado de tan deliciosos postres a la boca, estaban demasiado buenos para mi boca, la sensación de satisfacción era demasiado alta, incluso algo más de todo lo que había experimentado, me hacían olvidar la tristeza y el dolor, las palabras cortantes o cualquier otro sentimiento negativo dentro de mí.

"Una tina de agua", todos estos lujos los había abandonado para liberarme de la opresión de la iglesia de Nevassa, y pensar que volvería a tocar algo como eso en mi vida como exiliado, realmente era un favor de la diosa lo que estaba ocurriendo, un favor para olvidar mis pesares y molestias al menos por un momento.

Decidí seguir al guardia en cada momento para no perderme en los caminos. No quería ser descortés por lo que me mantuve cerca, y di una última reverencia a aquél hombre de vestimenta extravagante y brillante, esperando no ser demasiado maleducado con él.
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Suzuki Uzume el Dom Nov 15, 2015 2:49 am

Que hombre tan extraño.

Le dejó marcharse con el guardia, este se aseguraría de que llegara a manos de algún sirviente, de los pocos que les quedaban y podían pagar. No era que estuvieran en desgracia. Tenían sus arcas completas. Solo era la actitud que había tomado su hermano últimamente.

Muy curioso. Desde que le hizo retirarse de su labor en el ejército. Le sorprendía aun que nadie lo hubiera mencionado en casa, todos muy respetuosamente mantenían silencio sobre el tema. Nada sobre su ya sanada lesión, nada sobre cuando iba a volver.

No iba a regresar a las filas. La parte egoísta de él se sentía muy aliviado. No tendría que pasar por las privaciones de estar enlistado. No mientras su hermano le protegiera.

Caminó hasta su propia habitación. Los largos y abandonados pasillos haciendo eco a sus pasos. Era tan diferente a su anterior mansión, mas pequeña, carecía de esa elegancia antigua que tenían las mansiones familiares. Era un chalet de verano, cómoda y sin embargo carente de muchos detalles a los que se había acostumbrado desde pequeño. Un enorme baño con agua casi siempre humeante era una de las carencias. En cambio debían usar las tinas, muy bonitas y elegantes, pero aun así extrañas.

Escuchó pasos renovados por los pasillos cercanos. Las voces excitadas de los sirvientes y las doncellas. Era complaciente con ellos, nunca les llamaba la atención por hacer alboroto. Mas que nada porque podía escucharles parlotear y era divertido enterarse de los rumores de la casa.

En esos momentos murmuraban algo sobre "músculos" "ese trasero" "cabello" y "jabón".

-¡Oh si! necesitarán toneladas de jabón para que ese sacerdote vagabundo se vea digno de entrar a sociedad-  Al menos había mencionado a uno de los sirvientes al pasar que debían conseguir ropas que se ajustaran a su "invitado".

Esperó varios minutos. Estaba inquieto y se sentía malicioso. Así que salió de nuevo al pasillo y se guió por las voces emocionadas y cuando estuvo lo suficientemente cerca, por el sonido del agua.

-Sabes… están acostumbradas a ayudar en el baño… - ¿Cómo había reaccionado el sacerdote al grupo de criadas insistiendo en lavarle el pelo y darle un baño completo.
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 16, 2015 11:41 pm

seguía los pasos de aquellos que me invitaron sin decir absolutamente nada, no estaba preocupado por algo en especial pero me sentía incomodo por estar recibiendo tan buena atención por parte del noble, yo... un simple desconocido que no sabía ni de donde había nacido en realidad y que podría estar fingiendo palabra alguna... aún así era amable y bondadoso, algo que me gustaba en cualquier ser humano sin importar su raza, estado social, riquezas o fuerza.

Al avanzar por aquél lugar podía ver a la servidumbre hablar entre ellos. Me sentía en cierto modo criticado, observando, incluso hasta toqueteado con las miradas que algunas personas de allí daban; que un hombre con su torso desnudo vague en casa de noble era algo extraño y fuera de lo común, incluso inmoral para algunos lugares. Fomentaba el deseo y la lujuria y eso no debía hacerlo un sacerdote, estaba actuando mal con solo caminar por aquellos pasillos, me sentía un poco avergonzado.

Un... un baño... repetí, con cierto miedo, no por el hecho de que me cayera agua fría de encima sino porque al parecer me bañarían otras personas... conocía levemente esta costumbres de los nobles pero me parecía algo exagerado aprovechar el tiempo privado de otra persona por un simple protocolo de nobles... no estaba muy convencido de ello y mi rostro fácilmente lo demostraba. Mis puños comenzaron a cerrarse y abrirse rápidamente ante la ansiedad que me estaba comiendo por dentro, era algo que me causaba una pequeña molestia en mi cabeza.

Muy... muy bien, si... Dije, nervioso aunque intentara no mostrarlo. Una de las mujeres me tomó del antebrazo y me llevó a lo que sería el baño, un lugar con mucho humo levantándose, era un baño muy fino con incluso baldosas de cerámica y adornos tallados en mármol, el sonido del agua era tranquilizante pero el saber lo que iba a ocurrir no me calmaba del todo, estaba muy nervioso.

Las mujeres comenzaron a quitarme la ropa, ¡¿qué?!... bueno... conocía a criados muy apegados a su servidores que les ponían y quitaban sus prendas, pero hacia un desconocido me parecía algo totalmente exagerado. Una tela se cruzó por mi cadera muy corta, incluso no llegando a cerrarse totalmente dejando salir mi pierna por ella tras una gran abertura... era incomodo y surreal lo que estaba ocurriendo pero no tenía más alternativa que soportarlo.

Mi rostro estaba completamente ruborizado, entre el calor que hacía bien sea por mi cuerpo avergonzado o el ambiente, estaba me veía casi tan rojo como una manzana, las manos de las jóvenes comenzaron a tocar mi cuerpo, comenzando  con el rostro, el cabello y bajando lentamente por los hombros y el trapecio. Se podía sentir la suavidad de su tacto, era difícil resistir a sus caricias y más teniendo un delgado y pequeño trapo rodeando mi cadera únicamente como protección... estaba completamente paralizado y deseando que nada de mí creciera.

Sus manos bajaron hacia el pectoral, se podría decir que era mi punto más débil en cuanto a sensaciones... fue algo muy difícil, además de que lo hacían con bastante suavidad y eso en parte me emocionaba y a su vez me apenada en sobremanera... terminando por fin el pectoral y bajando a mi abdomen, aquí simplemente sentí una extraña sensación de cosquilleo mientras que otras mujeres terminaban con mi sucio cabello para comenzar con la espalda, mi dura y tosca espalda que parecía estar golpeada con muchas esferas dentro de la piel.

En cada sección, tiraban de nuevo agua sobre mí para ir removiendo la suciedad, al principio estaba muy asustado pero me fui acostumbrando rápido hasta gustarme por completo. Fue entonces cuando comenzaron con las piernas, sentía como sus manos subían y subían lentamente, estaba nervioso, ansioso y paralizado. Por suerte no llegaron hasta mi punto débil sino que volvieron a bajar hasta los pies, donde los tallaron adecuadamente.

Las mujeres parecían extrañamente complacidas... me dejaron un poco a solas para terminar de bañarme lo que eran mis partes más privadas para poder estar listo en la siguiente etapa...
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Suzuki Uzume el Mar Nov 24, 2015 10:42 pm

Ellas estaban acostumbradas a bañar a los nobles. Y los nobles estaban bastante acostumbrados al trato de las criadas. Sin mencionar además, que el comportamiento de los sirvientes hacia un noble era más serio del que había sido para el pobre sacerdote. La conservación del empleo dependía de la comodidad y satisfacción de  Suzuki, así que era de esperar que se portaran más decentemente en su presencia.

El pobre sacerdote, en cambio era vía libre para las travesuras de sus doncellas. Y el noble lo encontraba muy divertido. Era como haber traído a casa un nuevo cachorro, todas se desvivían por él.

-¿Te has divertido?-  Preguntó con voz burlona desde el dintel de la puerta. Tal vez era demasiado cruel importunar luego del trato de las criadas y cuando evidentemente aun no terminaba su baño. Pero era su mansión, podía imponerse dónde y cuando quisiera. Mirando al sacerdote era aun más divertido que solo escuchar los murmullos y rumores de las criadas.

-Tu ropa limpia debe venir en cualquier momento… oh si, ahí está-  dejó que un sirviente entrara en la habitación. Cargaba algunas ropas, sencillas pero sin duda en mejor estado que las que traía el sacerdote. Le permitió una sensación de privacidad, una muy invadida privacidad, ya que entró con descaro al amplio cuarto de baño hasta llegar al ventanal. Este, al igual que la puerta y la habitación en sí, eran descaradamente amplios, nada adecuados para guardar el frío fuera en inviernos muy gélidos. Pero claro, eso rara vez era de importancia en quien podía costearse madera y carbón suficiente para calentar toda la mansión.

-Pruebala, si no te queda siempre pueden ir a traer mas- ¿Oh? ¿Había interrumpido algo? ¿El otro no terminaba de bañarse aún? pues peor para él, mejor que se diera prisa.

Suzuki era impaciente.

-Te daría a escoger color, pero es más importante que tenga algo decente que ponerte, no tengo tiempo para cuestiones de estilos y dudo que lo tengas tú. Debes encaminarte de nuevo en tu búsqueda- de pagos no hablaría, el sacerdote difícilmente podría ofrecerle algún servicio en el que estuviera interesado. Una bendición tal vez, por auxiliarle, si fuera muy creyente. Podía verle vagamente por el reflejo del vidrio, pero mantuvo su vista siempre más allá de la figura desnuda. Tampoco era que estuviera interesado o atraido por el varón. Solo era una curiosidad. Si hubiera sido laguz ya tendría collar y correa a esas alturas. Tal vez venderle o tenerle de mascota para las criadas. Era lo suficientemente entretenido para tenerlas felices como pajarillos. Criadas felices le proporcionaban mas rápido servicio, y servía que hablaban bien de él con otras criadas de otras mansiones. Podría parecer poco, pero la red de sirvientes y plebeyos contratados tenía cierta importancia a la larga.

Tal vez debería considerar ponerle a su hermano ojos de cachorro y mencionarle lo triste y solo que estaba últimamente a fin de conseguir una mascota. Desde que su trabajo como dancer dio un brinco de inspiración para soldados, a mariposita social en la corte.

Si, era menos peligroso, pero no había tanta emoción tampoco. No más allá de desbaratar y tejer  entre los nobles y las damas los rumores y las maquinaciones. Entender el entresijo social de las altas cunas de Begnion.

No esperó respuesta, salió de la habitación y realizó un solo gesto al guardia que le seguía a todas partes. Él sabría que hacer y cómo deshacerse del sacerdote. No había obtenido lo que quería, que era información de las tropas. Y el límite de su paciencia solo duraba mientras el otro fuera entretenido. Ya había comprobado que se hubieran seguido sus instrucciones y todo marchaba bien. El sacerdote no tardaría en estar de patitas en la calle, aunque con ropa nueva, o al menos mejor que los trapos que traía. ¿qué importaba? no era una gran inversión y podría decir que hizo lo que pudo.

No se molestó en detener a otra criada para que le llevara el té a su biblioteca. El té siempre aparecía cuando estaba ahí, un gesto dulce de sus cuidadosos sirvientes.

La vida de noble era sin duda la mejor. ¿Quién querría andar por ahí en búsquedas o aventuras? ¿Ejército? no, mejor olvidar eso.
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Re: En el jardín [Libre]

Mensaje por Marth el Vie Nov 27, 2015 12:33 am

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