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{ Morgan, Daughter of Grima }

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{ Morgan, Daughter of Grima }

Mensaje por Morgan el Vie Dic 02, 2016 12:16 pm

Morgan
Tactician
Ha! Amateurs! Did you see me win there, father?

Datos
Nombre: Morgan. Llamada en Plegia como Hija del Dragón Negro, Segunda Sucesora, Heredera, Princesa de los Caídos, etc etc.

Edad: No los aparenta en absoluto, pero 19.

Clase: Tactician.

Especialización: Espadas.

Afiliación: Plegia.

Ocupación: Estratega y figura sagrada (religión de Grima).

Personalidad
Es muy posible que Morgan sea la persona más descaradamente ególatra en toda Plegia. El único que puede llegar a ser más importante que ella misma es su adorado padre, quien la ha consentido de sobremanera y representa para ella tanto una inspiración, como una meta a sobrepasar, por lo que incluso respecto a él sus sentimientos terminan siendo algo egocéntricos. Respetada por los plegianos, criada como figura casi que de culto por sacerdotes, amada por su padre y empujada por su propia mente ambiciosa, Morgan tiene una envidiable confianza en sí misma, pero también una constante dedicación a ser cada vez la mejor estratega y guerrera que pueda ser. Es aplicada, constante, intensa en su ética de trabajo, estudiosa y competitiva, muchas veces por y contra nadie más que ella misma, en un ciclo interno de jactarse de su propia grandeza y recordarse que todavía puede llegar a más. Podría parecer que su principal rival es su hermano gemelo, criado con ella y constante competidor por la atención de su padre, pero la verdadera carrera de Morgan es sólo contra sí misma. Y su gemelo, Marc, una suerte de extensión de ella a quien honestamente ama.

Sin embargo y pese a sus motivaciones poco humildes, Morgan no es una muchacha desagradable. Al contrario, las peores facetas de su personalidad suelen demorar mucho en salir a la luz, pues antes que cualquier otra cosa se muestra como una chica distraída, optimista, de constante buen humor y muy dispuesta a reír, relajarse y divertirse. Nunca ha perdido la esencia juguetona de su carácter, siendo capaz de tomarse las cosas con calma y pasarlo bien inclusive en las más tensas situaciones. Habla bastante y de variados tópicos, disfruta de estar acompañada y es efusiva para todo, por lo que no le es muy difícil ganarse la simpatía de otras personas, o animarlos y ayudarles a mantener las fuerzas en momentos difíciles. Morgan disfruta la vida y apunta a contagiar su mentalidad, pudiendo ser una radiante y carismática persona.

Eso es, al menos, hasta que aflora su capacidad insensible de reírse de los demás en lugar de con ellos, dar atención sólo porque ella también quiere recibirla y hacer lo que ella desea con las demás personas, como su mimada crianza le ha mostrado que puede y debe hacer. Puede ser cruel, brusca, pendenciera y demasiado competitiva. De hecho, físicamente es alguien un poco torpe y de bastantes gestos masculinos, formados al estar siempre emulando a su padre, al punto en que hasta roba su ropa, sigue su oficio, absorbe sus gustos y copia sus hábitos. El sentimentalismo y las actitudes demasiado femeninas pueden parecerle señales de debilidad, por lo que las evade. Su fortaleza, brusquedad y falta de conección con los sentimientos ajenos, por suerte, la hacen una estratega de guerra muy capaz, que maneja de forma impersonal y eficiente el ámbito bélico. Puede ser horrenda en diplomacia, puede estar del lado equivocado o estar cometiendo un grave error, pero donde se disponga a ganar un combate, lo gana.

Parece distraída y olvidadiza y admite que lo es; lo que aprende en términos académicos nunca es descartado, pero sucesos y personas se pierden de su memoria con facilidad, por lo que puede comportarse un tanto ida a veces. Se dice que el entrenamiento en Plegia, los sacrificios realizados frente a ella y los escabrosos detalles en los círculos más profundos de la orden de Grima le han causado los huecos en memoria que parece tener. El hecho es que, pese a ser alguien sagaz e inteligente, es verdad que tales prácticas han forzado demasiado su joven mente y han causado que sufra de amnesia más una vez. Sus recuerdos a largo plazo se han carcomido al punto en que, actualmente, no tiene recolección en absoluto de su infancia y casi toda la adolescencia, tan sólo pudiendo recordar con claridad los últimos dos años. Como secuela, tiene serias dificultades para retener recuerdos a corto plazo todavía. Ella no parece perturbada por este problema, pues intelecto y memoria son cosas distintas y lo que es importante para ella, su conocimiento táctico y bélico, sigue estando allí. Lo que no recuerda que le han hecho, naturalmente no lo resiente. Simplemente toma los días como vienen, gozando de las experiencias.

Historia del personaje
El hecho de nacer adelantándose en los últimos minutos a su hermano gemelo, en una posición que lastimó en demasía a la madre de ambos y casi causó el ahorcamiento del otro con el cordón umbilical debió de ser alguna especie de señal respecto a la muchacha. De entre todos los rituales entre magas poderosas y sacerdotes oscuros, de entre todos los embarazos producidos en ellos y de entre todos los nacimientos que finalmente dieron lugar, todos basados en profecías del renacimiento de Grima y destinados a producir futuros cuerpos útiles en los que el Dragón Caído pudiera algún día manifestarse, Morgan y Marc fueron el único éxito en la generación. Causantes de la muerte de su madre en el parto, nacieron ambos con la marca de Grima en sus manos, prueba de que habían sido seleccionados y bendecidos por el dios oscuro, como muy pocos niños antes. Al no ser sabida la semilla que había dado tal fruto, un mago del más alto nivel fue quien tomó el rol de padre de los pequeños; aunque se les enseñaría siempre que su verdadero padre, por encima de aquel hombre, no era otro sino el dios Grima.

Los gemelos fueron criados en Plegia, tratados desde el principio con el respeto que posibles contenedores del retorno de Grima merecían. Su educación no se hizo demorar en absoluto, siendo iniciados desde la infancia en las artes oscuras y puestos a arduo estudio y entrenamiento. Su principal educador, su padre, el Tercer Sacerdote, era un ávido fanático y un renombrado experto tanto en tácticas como en historia bélica, y aunque no era exactamente aquello lo que más intentaba enseñarles, ambos tomaron interés en la materia. Morgan, en particular, albergaba tanto respeto hacia el dios Grima como amor hacia su padre de repuesto, apuntando desde siempre a impresionarlo y enorgullecerlo. Estudiar tácticas sólo era una formás más de lograrlo. Aunque ella no recuerde mucho de quella infancia, sino tan sólo su actual interés y talento en el tema, lo cierto es que su inicio fue algo tan superfluo como hacer feliz a papá; competir con él, tener más extensas lecciones con él, poder hablar de los mismos textos y oír más historias, etc.

Alrededor de los 11 años fue que Morgan sufrió su primer gran decaída y su primer golpe de amnesia. Sucedió durante uno de los muchos rituales que ahora ya no recuerda, iniciaciones violentas en la magia oscura y forzosos intentos de poner en ella cuanto poder pudiera soportar. Cayó enferma, amenazados su cuerpo y su mente por la excesiva cercanía con energías que no estaba ni por lejos preparada para afrontar. La consecuencia fueron diez días de fiebre, de temblores, de sus oídos captando voces que no estaban allí y su cuerpo siendo incapaz de quedarse quieto y descansar. Su padre, como siempre, cuidó de ella hasta que regresó en sí. Cuando lo hizo, no recordaba a nadie en el templo sino a su padre y su hermano gemelo, y los meses en torno a aquel ritual se habían ido por completo de su memoria. Pero lo que le interesaba seguía allí, su familia y su conocimiento académico, así que con optimismo y un poco de persuasión paternal Morgan regresó a sus deberes. Siempre podía apoyarse en Marc para discutir eventos anteriores, buscar recordatorios y poner en orden las piezas perdidas.

La segunda vez que todo aquello le jugó en contra, volvió a olvidarse de los rostros y los nombres fuera de sus dos favoritos, como también de lugares fuera de Plegia que había visitado mil veces, como Nohr e Ylisse. Sus estudios estaban inalterados; lo que sabía, ya lo sabía, pero lo que le sucedía, sus memorias de acontecimientos, sus experiencias personales y relaciones, se perdían sin más. No podía retomar todo a través de Marc; al contrario, su individualidad y la de su hermano eran aún más confusas para ella, mezclando lo que creía saber de sí misma con lo que sabía de él y juntándolo todo en una sola enorme confusión de identidad. La tercera y última vez, ya a los 16 años, la amnesia le dejó desorientada por semanas y terminó de quitarle todo recuerdo de la infancia y la temprana adolescencia. Ya no sabía mucho de donde había estado, qué había hecho o a quien conocía. No recordaba sus propios gustos ni reconocía su dormitorio. Pero seguía sabiendo todo lo que podía saber sobre terrenos aventajados para combate defensivo en Plegia, métodos de de conquista utilizados históricamente y protocolo militar actual. Su cuerpo recordaba cómo manejar la espada todavía. Su padre seguía llamándole Morgan, la luz de sus ojos, su gemelo seguía a su lado y con eso todo estaba bien.

Morgan siguió adelante sin pensárselo más. Volvió a conocer a uno que otro mago de la orden de Grima, volvió visitar Nohr e Ylisse, acomodó algunas piezas como podía y el resto lo dejo así. Graduada como estratega de guerra, participó en sus primeros combates en la gran época conflictiva que el mundo atravesaba, algunos con más o menos éxito que otros, y reanudó su vida sin problemas. Aunque jamás fue propiamente informada de ello, tras la tercera gran decaída fue descartada la posibilidad de que fuese ella el mítico nuevo avatar para el dios Grima, pues al parecer otros proyectos de avatar sobrellevaban mejor el asunto. Aún así, continuó siendo reconocida como indiscutible hija del dragón oscuro, tomando gracias a ello su buen puesto como una de las principales estrategas del reino. Y sobre aquel otro avatar más exitoso, otro estratega cuyo nombre oía era Robin... la supuesta encarnación verdadera para Grima, su verdadero padre en espíritu; a él, decidió con toda vehemencia que lo buscaría y le conocería.

Extras
- Si bien es instruida en magia elemental y oscura, es demasiado impaciente y frontal para la magia, por lo que prefiere la espada. Su ropa holgada disimula el hecho de que tiene muy buena condición física y demasiada fuerza para una chica de su tamaño (160cm de estatura, bajita para su edad).

- Su uniforme de estratega es el de su padre, literalmente. Le pidió uno prestado para probárselo y nunca accedió a regresarlo. De allí que no sea de su talle y le quede tan grande.

- Tiene cierto complejo respecto a las figuras protectoras masculinas. A veces le recuerdan a su adorado y admirado padre y eso, inconscientemente, causa que sienta demasiada atracción hacia ellos.

- Es ambidiestra y cambia mucho de mano al hacer las cosas.

- Acompañando su pérdida de memoria a largo plazo y dificultad para retener memorias a corto plazo, muchas veces sufre de sueños confusos e inquietos, terrores nocturnos y migrañas.

- Es descarada para dar halagos, al punto en que no suenan muy lindos, sino como los de un mercenario ebrio.

- Muchas de sus oraciones empiezan con "papá solía decir", "recuerdo que papá una vez", "papá diría que", etc.

- Cuando hace algo mal, lo admite. Pero cuando hace algo bien, lo toma como normal y sólo piensa en lo siguiente mejor que puede hacer. En el fondo, le cuesta felicitarse y necesita que las demás personas lo hagan.

- Tiene un desmedido terror hacia la idea de ser madre, el embarazo y el rol de vida de una mujer. Siente que preferiría abrirse el estómago con una espada antes.


Prueba de rol
Un sólo campanazo resonó en la plaza de la ciudad, largo y grave. El inicio de la misa quedaba marcado, y con este, se cerraban los pesados portones del templo principal, aislando a los magos negros para su ritual diario. Morgan lo conocía a corazón; la luz de las velas encendidas donde la luz solar no penetraba sino muy tenuemente, su padre leyendo las escrituras de Grima, cada mago invocando una ínfima expresión de su energía y el Sumo Sacerdote invocando la suya, mucho mayor, para invadir a los arrodillados fieles con el aura que les acercaba a su Dios. La magia oscura era el vestigio vivo del dragón caído, aceptarla y reforzarla a diario era importante. Una vez cada quincena, el sacrificio de un emergido ayudaría a fortalecerla, nutriéndola de una nueva vida tomada. Ella, la hija del tercer sacerdote, ni siquiera era partícipe de la misa actualmente, pero conocía la teoría y el proceso en detalle.

Ni siquiera ingresaba al templo. Pero velaba por el correcto proceder de un momento importante allí afuera, espada a su lado y vista atenta, centrada en veinte escuadrones de emergidos que atravesaban el camino de piedra de la plaza. Viente formaciones de 5 soldados, en cada una un emergido de armadura particularmente grande, liderados todos por otro hombre de destellantes ojos rojos; un emergido de débil complexión, pero vestido en similar forma a Morgan, con un amplio y largo sobretodo, cuya capucha no terminaba de cubrir sus pálidas facciones. Un estratega emergido, tan silencioso como cualquiera de sus compañeros, y sin embargo eficaz en guiarlos en formación. Despertaba la curiosidad y, en cierto extraño modo, la envidia de la muchacha en un nivel altísimo. Pero no podía acercarse, no debía acercarse, pues se lo habían aclarado deliberadamente: viente escuadrones transitarían por la capital aquella jornada, asumidos en camino a la frontera con Ylisse, y nadie debía de impedirles el paso. Morgan estaba allí no para aguardar a que su padre saliese de misa, ni para estudiar de cerca a las criaturas, sino para asegurarse de que cruzaran sin incidente. A nadie le convenía interrumpir las estrategias militares de los emergidos, sino todo lo contrario. Si resultaba necesario, plegianos de alto rango como ella debían de actuar como sus guardianes.

Apartó la vista del líder de la movilización para volverla a un explorador, ladrón o arquero en oficio seguramente, que se desviaba de la marcha. - ¿Oh? Esto no está marcado en mis... - Morgan musitó, adelantándose con una mezcla de impaciencia y curiosidad a ver de qué se trataba aquello. En el camino se tanteó los bolsillos, sacando y abriendo el trozo de pergamino doblado en que había marcado los lugares por los que predecía que la marcha atravesaría la ciudad. Crudos dibujos, pero ella los entendía. Y hasta allí había acertado, salvo por aquel hombre. Frunciendo el ceño, le silbó mientras andaba decididamente hacia él. - ¡Oye! ¡Tú! ¡Estás fuera de lugar, sujeto! -

Como siempre, la silenciosa criatura no respondió. Su mirada recorría su camino de un lado a otro, buscando algo que la estratega desconocía. Sus pasos, no obstante, se encaminaban más cerca, tanto que Morgan creyó que se dirigía a meterse con ella por algún motivo; llevó la mano a la empuñadura de su espada al instante, lista para lo que fuese a suceder, mas el emergido no hizo más que rodearla y seguir el camino. Confundida por aquel comportamiento irregular y ofendida de haber sido ignorada, la muchacha de cabello oscuro se irguió y le siguió.

- Tampoco seas así, oye. Hey. Amiguito. ¿Me pones atención o no? ¿Señor emergido? - Llamó, andando aprisa tras el hombre de altura considerablemente mayor, cuyos largos pasos la dejarían atrás de otro modo. Soltando un breve gruñidito de irritación, la joven estratega intentó nuevamente bloquear el camino. - ¿Estás muerto, dormido o eres grosero? ¡Venga! ¡No me hagas empujarte todo el camino hasta Ylisse o Altea! - Desenfundó la espada esta vez, apuntándola amenazadoramente frente al emergido, cuya impasiva y distante mirada no pareció siquiera reconocer su postura. Siguió adelante, subiendo la escalinata del templo y probando a abrir las pesadas puertas dobles, que en aquellos momentos se hallaban selladas desde el interior. Morgan insistió, cada vez más molesta. - ¡Que no vayas por ahí! ¡Papá está ahí! ¡No se permiten emergidos en misa! Hombre, qué tipo terco... sin quejas eh, que me has hecho hacer esto. -

Ya no había motivo para dudar o pensárselo de sobra. De tanto en tanto, los emergidos se salían de línea, transitando sitios prohibidos o tomando demasiado de Plegia; estaba ella en su derecho de detener a aquel que, como otros antes, había ido demasiado lejos. Se sirvió de la escasa atención que la criatura le prestaba, y sin dilación se lanzó a su espalda, el filo del arma por delante y ambas manos firmes en el mango. La hoja atravesó el cuerpo del emergido con escasa dificultad, crujiendo a través de la caja torácica, sobresaliendo por su pecho y atascándose un tanto contra la puerta del templo. Con un quejido, Morgan jaló hacia atrás para quitarla, en el proceso llevándose el cuerpo de la criatura contra ella; peso muerto que amenazaba con desplomársele encima. Haciendo una mueca de desagrado retiró su espada tan ágilmente como pudo y lo dejó caer al suelo, donde no vio mucha más opción sino empujarlo con el pie un poco hacia el costado. Y un poco más, hasta donde no entorpecería a la salida de la misa. Enfundando la espada de regreso, la joven miró al resto de los emergidos en marcha, constatando que seguían su camino sin atención alguna al compañero faltante, y sonrió con la satisfacción de tener todo en orden todavía.
Afiliación :
- PLEGIA -

Clase :
Grandmaster

Cargo :
Estratega | Figura Sagrada (religión de Grima)

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [5]
Espada de plata [6]
Llave de puerta [1]
.
.
.

Support :
Xander

Especialización :

Experiencia :

Gold :
235


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Re: { Morgan, Daughter of Grima }

Mensaje por Marth el Vie Dic 02, 2016 12:39 pm

• Ficha aprobada •


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Sello Maestro
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
380


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