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Condecing {Social} [Marth, Alice]

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Condecing {Social} [Marth, Alice]

Mensaje por Alice Schuberg el Sáb Nov 26, 2016 11:03 am

La ruidosa discusión entre los hermanos, la cual empezó con reproches pasados, acabó antes de lo que ambos habrían deseado. Alice no entendió nunca por qué Eugeo salió del país aún sabiendo los problemas que estaba atravesando Silesse, al igual que no lograba entender por qué había decidido permanecer en Altea. Le hirvió la sangre cuando vio los insignias extranjeras en su vestimenta, galones que previamente abandonó en Silesse. La hermana no dejó que él se lo explicara antes de echárselo todo en cara, momento en el cual el tono y las palabras se recrudecieron. Finalmente Eugeo comprendió que no podría avanzar ni excusarse en aquella ocasión, así que decidió abandonar la habitación en la cual descansaba su hermana.

Alice no había conseguido desahogarse, es más, el hecho de que su hermano se fuera dejándole la palabra en la boca no hizo más que aumentar su rabia e impotencia. - Si, eso. ¡Huye, huye como hiciste en nuestra casa! - Gritó antes de que su hermano cerrara la puerta, sin pensar en quienes podrían estar en el pasillo para escucharlo. El fuego de sus ojos se extinguió en lágrimas de ira y exasperación. De haberse encontrado bien le habría seguido para enfrentarse a él, y no precisamente con palabras, pero su cuerpo le obligaba a permanecer en reposo. Cortes y moratones ensuciaban su piel, la parte superior derecha de su cabeza estaba cubierta por vendas, así como su brazo izquierdo, inmovilizado con una tablilla. Pero lo que mas dolor le causaba era la pérdida de su pegaso, aún reciente, cualquier recuerdo le provocaba una profunda presión en su pecho. Malas decisiones encadenadas habían provocado la situación en la que estaba ahora, el peso de unas acciones que tendría que cargar en su conciencia.

Toda la determinación y fortaleza que había demostrado delante de Eugeo desapareció una vez se fue, dando paso a un estado de inacción y desánimo absoluto. La sensación de verse superada por las circunstancias le provocaba vértigo, impidiendo ver la situación desde una perspectiva menos derrotista. Las lágrimas caían sobre la cama, en silencio absoluto, con la mente en otra parte.
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Re: Condecing {Social} [Marth, Alice]

Mensaje por Marth el Vie Dic 16, 2016 1:00 am

El día anterior había llegado la noticia que al monasterio de Naga había llegado una joven herida traída por soldados que resguardaban el muro que bordeaba la frontera con Ragna Ferox, país tomado y controlado por emergidos y de alto peligro para Altea. No le había prestado atención en su momento, los clérigos se encargarían de ella, la sanarían y le darían cobijo y alimento mientras se recuperaba para que pudiese continuar, siempre había viajeros que iban a los monasterios en los países tan religiosos como Altea buscando estos mismos servicios, solo destacaba por que la joven era una caballero pegaso con armadura extranjera... y sin pegaso, o eso había dicho la joven pero sin pegaso y con una armadura muy pesada para ello no le creyeron aunque tampoco le negaron la ayuda ni le hicieron demasiadas preguntas ya que no era un emergido y Altea no estaba enemistado con ningún país. En pocas palabras, no tenían razones para no aceptarla. El caso era que aquella muchacha llamó la atención del príncipe cuando uno de sus más gallardos y destacados caballeros pidió el día libre con razón de ir a ver a su hermana que se hospedaba en el monasterio, la misteriosa caballero pegaso tenía identidad y era nada más ni nada menos que la hermana de uno de sus favoritos. Inmediatamente envió a que preparasen una habitación en el castillo y la trajeran allí mismo para que siguiese su recuperación y claramente le daba ese día libre a su caballero así como medio día libre durante la semana para que pudiese pasar el tiempo que deseara con su familiar herido, a fin de cuentas se encontraban en tiempos de paz y Altea gozaba de la tranquilidad que siempre había alardeado, las misiones que se destinaban a dar apoyo a su país hermano y movimientos de conquista a Ragna Ferox eran muy sueltos y relajados mientras el príncipe armaba un plan más sólido con su aliado del otro lado del mar.

Corría la tarde y las aves cantaban en las ventanas que daban al jardín interior, la presencia de aves enjauladas y de los pavos reales atraían a otras aves así como la comida que se les ponía en los arboles y agua azucarada, la presencia de animales alegraba al príncipe y los sirvientes atendían esos detalles malcriando al joven con esos detalles. El peliazul había atendido sus asuntos temprano y había recibido audiencias después del almuerzo por lo que disponía un poco de tiempo libre antes de seguir su agenda diaria. Al pasar por el pasillo escuchó algunos gritos que silenciaron por un momento el canto de las aves cercanas pero poco a poco retomaron sus piares alegres, el príncipe caminaba seguido por un sirviente y adelante en el pasillo llegó a cruzarse con su caballero de brillante armadura y rubia cabellera, le saludó con un saludo cordial, si bien le había notado un poco decaído o preocupado decidió no molestarlo, ya había terminado el servicio en su día y seguramente tendría cosas que hacer, o estaría preocupado por su hermana. Se quedó pensando un poco en la chica, si era tan solo la mitad de encantadora, valiente y noble como lo era su hermano seguro sería una persona que le gustaría conocer y ofrecerle un puesto bajo el estandarte Alteano. Se dirigió hasta la puerta cerrada de la habitación y como correspondía tocó un par de veces utilizando el reverso de su mano, unos golpecitos delicados que solo anunciaban su entrada, acto seguido apoyó su mano en el pestillo de la puerta y empujó abriendo solo un poco sin llegar a verla escudándola con la puerta para proteger su pudor en caso que se encontrase fuera de la cama - Buenas tardes, soy el príncipe de este castillo y si no es mal momento me gustaría intercambiar algunas palabras con usted. - aguardó detrás de la puerta sin asomarse. Su vocecita aún sonaba aguda para su edad y delicada, siempre cuidando el tono cortes.


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Re: Condecing {Social} [Marth, Alice]

Mensaje por Alice Schuberg el Dom Ene 15, 2017 12:39 pm

La seguridad de un castillo era un arma de doble filo para Alice, ya que al no tener la preocupación de estar a salvo de los emergidos, toda su capacidad cognitiva sólo podía centrarse en los errores cometidos. Una serie de malas decisiones que se habían acumulado en las últimas semanas cuyo resultado fue la perdida de su único y fiel amigo desde que entró en el ejército. Sabía de compañeras que también sufrieron aquello, y la conexión entre pegaso y jinete que se rompe de manera violenta no era fácil de reparar. Aunque no lo exteriorizara, cuidar de Ícaro se había convertido en una de las prioridades para ella, y su perdida le generó un doloroso vacío junto a un pesado cargo conciencia. Pensamientos de culpa se repetían de manera enfermiza acompañadas de recuerdos de lo sucedido. Presa de aquellas vivencias, su mente se quedó en blanco para protegerse, la imagen de una inmensa torre blanca que llegaba hasta las nubes le servía como retiro mental. Pero su inmersión duró poco tiempo, pues el ruido de la puerta la arrastró fuera de su aislamiento.

Aguardó en silencio hasta que la persona del otro lado se pronunció, el hecho de que se tratara del príncipe Marth consiguió sacarle de la actitud dispersa. Alice se encontraba sentada en la orilla de la cama, vestía un camisón azul que acababa sutilmente por debajo de la cintura, complementado con una chaquetilla para arropar sus brazos. Ropa cómoda y ligera, no la ideal para tratar con nobles. Lo reciente de sus heridas no le permitían llevar otra cosa, Alice supuso que el príncipe no se esperaría nada mejor -a parte de su armadura, ahora hecha añicos, no tenía otra cosa que ponerse de todas formas-. Su aspecto físico tampoco ayudaba con el pelo y rostro parcialmente cubierto por un vendaje y una constitución desmejorada. No era un buen momento para recibir visitas, pero no iba a haber uno mejor en las próximas semanas. - Por supuesto. Pase, por favor. - Contestó con una voz entrecortada.

Alice secó sus lágrimas en el tiempo que el príncipe entraba por la puerta, intentó reunir toda la fuerza que le quedaba para mostrar fortaleza, pero le resultó imposible. Las lágrimas seguían saliendo, recorriendo su mejilla para precipitarse sobre el vestido a la altura de las rodillas. Miró a Marth una vez atravesó el marco de la puerta. Su apariencia denotaba que era joven, mas la distancia de edad era corta entre ellos. Le otorgaba un aura sosegada y conciliadora que contrastaba con el porte autoritario y soberbio de otros nobles a los que había conocido. De haber sido así quizá hubiera podido contenerse, pues la debilidad despertaba el desdén y la condescendencia en las otras personas -algo que detestaba-. El príncipe de Altea no daba aquella impresión, por lo que no le importó mostrar su derrotismo. Rehuyó de toda acción de ocultar su rostro o excusar su llanto, no tenía vergüenza de que la viera así, una humilde demostración de fortaleza. - Es un honor, príncipe Marth...... Le agradezco mucho que me haya ofrecido recuperarme aquí. - Dijo, tomando una gran bocanada de aire entre frases. - Lamento que me encuentre en condiciones tan deplorables. - Añadió, mientras seguía secando las lágrimas que no paraban de salir. Tenía la respiración alterada, sollozante, aún así logró contenerla para que no fuera a más. - Pero estoy bien... sólo... necesito algo de tiempo. - Agregó con una sonrisa, no quería que su pena disuadieran al joven príncipe y se marchara.
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Re: Condecing {Social} [Marth, Alice]

Mensaje por Marth el Miér Feb 08, 2017 7:14 pm

Esperó a que ella le indicase que podía pasar antes de hacerlo, sus pasos fueron suaves sobre el piso revestido de madera de aquella habitación, todo en el castillo reflejaba la riqueza que tenía el país, desde los pisos de madera, mármol y alfombras así como los tapices que decoraban cada habitación, siervos que mantenían todo limpio en todo momento, cristales en las ventanas, cortinas de bellos colores, siempre velas a disposición, eran pequeños detalles que alguien de alta cuna podía ver como ostentaciones por parte de los antepasados de Marth al construir tal castillo como de sus padres por las remodelaciones con los últimos avances de la época y mismo del príncipe de mantenerlo al punto en sus condiciones y abastecer cada habitación, incluso la de huéspedes. Era un poco contrastante ver la actitud del príncipe que no se mostraba en actitud pedante ni ostentosa, mucho menos arrogante. Al cerrar a su espalda le dedicó una sonrisa cordial que se borró al ver que la joven estaba con el rostro inundado en lágrimas, un gesto de preocupación se dibujó en sus cejas y sus labios más bien finos - Es un honor tenerla de huésped en el castillo, su hermano me ha contado sobre su casa y la importancia de su apellido en su tierra, me siento honrado de poder ayudarle, no tiene de que disculparse. Por favor, permítame. - extrajo de su bolsillo un pañuelo blanco doblado, de tela vaporosa con un pequeño bordado en dos esquinas con hilo de seda tan fino que parecía pintado en la tela más que bordado, las iníciales M.L. se dibujaban en azul en una esquina mientras que en la otra se veía el escudo de la familia real. Se lo extendió a la joven para que pudiese secar su rostro.

Vestía un traje de tonalidad azul, entallado, sin capa y sin bordados decorativos, bastante recto y con botas altas casi hasta su rodilla, si bien tenía la correa cruzando su pecho hasta su cintura para enganchar su espada en ese momento estaba desarmado al estar en la seguridad de su castillo, notó las prendas de la joven pero al estar ella herida y en cama era obvio que estaría con esa clase de ropas. Intentó no parecer que la examinaba demasiado así que habló casi de inmediato - No es mi intención molestarla, quería asegurarme que se encontrase bien y que estuviese cómoda. Escuché poco sobre el incidente en Regna Ferox pero salta a la vista que ha sido un milagro que siga con vida, lamento mucho la perdida de su montura. - se imaginaba el dolor que él pasaría si perdía su caballo en batalla, un regalo del marqués Eliwood, apenas lo tenía desde hacía unos meses y era consciente, por los cuarteles de pegasos en su propio castillo que el lazo que unía a una jinete y su pegaso eran mucho más fuertes más aún si pasaban mucho tiempo juntos.

Sonrió con más recato esta vez tomando un par de pasos de distancia para no abrumar a la joven con su cercanía al haberle dado el pañuelo - Si hay algo que necesite, por favor, infórmeme. También me gustaría decirle que en Altea tiene un hogar y trabajo a disposición si lo desea, el simple ejemplo de su hermano me es más que suficiente para confiar en sus capacidades. - ofreció de manera directa, creía que era una buena oferta y si se mostraba interesada podría explayarse más. Su país tenía un amplio cuartel aéreo de pegasos, incluso siendo su orgullo el que fuese tan cómodo para los animales que pudiese criarlos en las grandes cuadras que tenía en las partes más altas del castillo donde también estaban los cuarteles, de hecho no era raro ver por la ventana alguno volando sin jinete o pastando en los amplios jardines exteriores.


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Re: Condecing {Social} [Marth, Alice]

Mensaje por Alice Schuberg el Mar Feb 28, 2017 3:55 pm

La sonrisa fue breve pues, como si un espejo se tratase, ésta se tornó en desolación cuando la cara del príncipe cambió. Una sensación extraña le transmitía una intranquilidad difícil de soportar, quebrando el poco coraje que había conseguido mostrar momentos antes. Aunque deseara refugiar su mirada fuera del alcance de los ojos de Marth, escuchó sus palabras con la vista vidriosa, mientras nuevas lágrimas seguían brotando de su ojo izquierdo. Se sentía feliz por ser recibida por el príncipe, cuya agenda era indudablemente apretada, mas la tristeza era absoluta en la joven Schuberg, por lo que fue incapaz de exteriorizarlo. Por otra parte, oír algo acerca de Eugeo después de la riña que tuvieron poco antes le enojaba, pero sabía que de no ser por su hermano no estaría descansando en lugar tan conveniente. Exteriorizar cualquiera de esos pensamientos a través de palabras no era posible, pues con la respiración tan afectada no podía articular más de dos palabras sin tartamudear, por lo que se mantuvo en silencio. Cogió sin dudar el pañuelo, sin embargo, y asintió tímidamente con la cabeza en señal de agradecimiento. Llevo con premura -y delicadeza- el trozo de tela a su mejilla izquierda para secar sus lágrimas, no iba a detener el llanto, pero ayudaba a mantener su rostro presentable.

Marth no esperó a que Alice contestara -consciente de su indisposición- para seguir hablando. Lo que fue un intento de acercarse a ella dándole el pésame por la muerte de su pegaso Ícaro, que funcionó, levantó dolorosos recuerdos en su memoria. No se acordaba de todo, pero los momentos de más angustia los recordaba a la perfección. El como caía del pegaso, verle sufrir de agonía y finalmente... Su mente bloqueó el trauma final, no sin antes acrecentar el dolor de su ojo derecho. No solo sufrió graves daños físicos. La suciedad de la tierra y el óxido acumulados en el guantelete emergido entraron en el ojo, acarreando una delicada y desagradable infección. Llevó su mano a la venda que tapaba su ojo, soltando un chasquido con la lengua. Mas el dolor de sus heridas no era nada comparado con la pérdida de su pegaso. La sensación de desamparo aumentó considerablemente. Sus piernas no se sentían seguras, con los pies tocando un suelo que parecía arder repentinamente. El ardor del piso no era más que un sudor frío en el resto de su cuerpo debido a la ligera fiebre que acarreaba la infección. El cansancio y la tortura mental reciente se encargaron de torcer la realidad obteniendo aquél resultado. Su atención vagó con esas palabras y se aisló por unos segundos.

Sabía que aquello no era real, que el carbón que quemaba las plantas de sus pies no estaba ahí, pero... Cuando Marth dio los pasos hacia atrás decidió liberarse de la tortura. Alice reculó un poco hacia el centro de la cama, recogiendo así sus piernas a la seguridad del colchón. Abrazó sus rodillas con el brazo y escondió su rostro detrás. - No... - Susurró, lo suficientemente fuerte para que Marth escuchara su respuesta. Era consciente de la buena voluntad del príncipe, pero consideraba una propuesta como aquella en tal momento demasiado atrevida, además de políticamente incorrecta. A grandes rasgos, le proponía abandonar/traicionar su país a favor de otro, tuvo que rehusarse. - A diferencia de mi hermano, mi lazo con Silesse no puede romperse tan fácilmente. Ademas... - Aferró sus rodillas al cuerpo con más fuerza, con tembleques, producto de el inútil esfuerzo de cortar el sollozo. - No seas necio... No hay razón por la que depositar confianza en mí, yo ya no tengo nada que ofrecer... Yo... - Breves y -casi-silenciosos gritos de llanto se filtraban a través de sus piernas.
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Re: Condecing {Social} [Marth, Alice]

Mensaje por Marth el Vie Abr 14, 2017 12:46 am

Era sumamente consciente de que el estado de la chica era delicado, había visto caballeros que volvieron de la guerra en condiciones bastante similares si no peores a falta de alguna parte de su cuerpo. Era muy diferente tratar con alguno de sus caballeros que con una joven extranjera y si bien no era falta de modales si no que era falta de tacto y costumbre respecto a alguien con otra nacionalidad y por sobretodo fidelidad a otro país. No veía problema alguno en lo que estaba ofreciendo, a fin de cuentas, Eugeo había tomado contrato y posteriormente había aceptado un trabajo más estable peleando bajo bandera de Altea. Intentó tener paciencia con la joven llorosa pero cuando la joven lo negó y con palabras tan fuertes el príncipe regente frunció su seño y alzó ligeramente su mentón en una posición un tanto más autoritaria - Lamento mucho que tenga eso en mente, joven Schuberg. No le he solicitado que abandone su país ni sus lazos, tampoco he implicado que su hermano lo haya hecho. Su espada se presta a los fines que su corazón cree, no una bandera, si bien está en mis filas no lo está por haber abandonado su país, si no por seguir un camino que considera correcto. Me ofende a mí personalmente al decir que su hermano se encuentra en Altea por desertor. - sus brazos se cruzaron sobre su pecho y al estar tan perfectamente erguido parecía tener más altura de la que su corta edad le había concedido - No encontrará ni un solo desertor entre mis caballeros, si hay hombres de otras banderas no es por que renunciaron a la suya, es por que decidieron seguir los fines por los que se mueve mi país, un mundo de paz, libre de emergidos e injusticias donde todo hombre, mujer y niño honrado tenga un espacio donde trabajar, comer y dormir en paz y con una vida digna. - eran sus ideales, los que siempre había luchado y visto de forma demasiado ilusionada. Cada vez que su ejército se movilizaba Marth pensaba en aquellas ideas, en que pronto habría paz en el mundo, ya lo había logrado en Altea, sus tierras gozaban de la paz de estar libre de emergidos, no así sus vecinos y por eso se movilizaba hacia las fronteras extendiendo así su ala protectora mientras sus recursos se lo permitieran y que no comprometiese a la seguridad de su propia gente.

Tomó aire y trató de mantener un aspecto no tan prepotente, no cuando había una chica en ropa de cama abrazando sus propias rodillas entre las mantas, no era un hombre de apariencia imponente y tampoco lo eran sus tratos, era algo que siempre trataba de mantener en sus modales, ser alguien comprensivo y amable, no como su padre. Inconscientemente bajó la mirada, su padre que no había regresado de la guerra había sido un hombre justo y fuerte con puño de hierro, siempre había llevado por el camino correcto y Altea era lo que era en parte por él, estaba mal que él, su hijo, un príncipe de apenas poco más de década y media de vida, pensase que iba a ser mejor regente a su manera menos severa. Sabía que su padre habría actuado diferente en muchas cosas pero intentaba tener confianza y seguridad en lo que hacía, por eso mismo volvió a mirar a la muchacha con amabilidad bajando su tono un poco - No juzgue tan rápido, por favor, y tampoco sea tan dura consigo misma. Una batalla perdida no borra toda su vida, a veces es sabio saber cuándo retirarse para poder regresar más fuerte. Tome esta pérdida como un aprendizaje y tómese un tiempo para curar sus heridas y recuperarse. Conozca Altea antes de responder a mi oferta, valla a las cuadras, hable con sus compañeras de oficio, tome un paseo por el mercado y visite nuestra catedral de Naga. No solo tiene que sanar su cuerpo si no que también su mente y su alma. - sonrió con amabilidad habiendo llenado los silencios que su mudo llanto generaba para no dejar un ambiente demasiado tenso e incómodo, quizás si ella se distraía podría pasar un poco más rápido su malestar. Sin embargo comprendía que era necesario un tiempo de duelo y dejar salir toda aquella frustración en llanto y descanso, él había tenido una perdida la cual no había podido llorar, no tenía la libertad de mostrarse débil ni vulnerable con la falta reciente de sus padres, no cuando había tanto noble esperando para empujarle fuera del trono. Al menos ella podría tener un lugar seguro donde purgar sus penas.


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Re: Condecing {Social} [Marth, Alice]

Mensaje por Alice Schuberg el Sáb Abr 22, 2017 3:44 pm

Sabía que sus palabras habían ofendido al príncipe, quien de buena voluntad le había ofrecido una alternativa, rechazada con demasiada dureza por su parte. Fue una respuesta que no pudo evitar, algo que lamentaba en el fondo de su corazón pero no era algo de lo que se arrepintiera. Ella siempre hablaba con franqueza, usando las palabras que mejor definían sus pensamientos aunque con ello llegara a herir o ofender a la otra persona. Intentaba eludir ese carácter cortante con personas como Marth, mas era una situación en la que se vio superada. Notó como la postura del príncipe se tornaba menos amigable justo en el momento que escondió su cabeza detrás de sus rodillas. De igual modo cambió su tono, sutilmente, con unas palabras bastante severas con las que rechazó las insinuaciones de la -ex-jinete de pegaso.

No sólo era desolación lo que albergaba su maltrecho espíritu, de hecho, eran pocas las emociones negativas las que no la atormentaban. El dolor se combinaba en aquella amalgama resultando en un estado de ánimo voluble. Exteriorizaba su dolor en forma de lágrimas, pero un fuego forjado en su rabia e impotencia empezaba a quemar el pecho de la chica, acrecentándose por las palabras de Marth. Con la intención de conciliar el ánimo de Alice, más bien estaba consiguiendo lo contrario: Lo que pretendía aclarar las cosas sonaba condescendiente y tampoco le agradaba que hablaran de su hermano y sus “motivaciones”. Unos objetivos que no entendía y que en cualquier caso no compartía, pero que todos los de su alrededor parecían premiar. Nadie de su familia se opuso a su marcha, sólo ella, con gran impotencia vio como Eugeo separaba a todo y a todos de su destino impunemente, con el único consuelo de una falsa promesa. - Basta... - susurró, apretando más el abrazo de sus rodillas, conteniendo el incendio que se extendía en su interior. Su palabra no fue escuchada, ahogada en el eco de su llanto.

Había tantas cosas que podía rebatirle que no sabía ni cómo empezar, pero Alice prefirió no dar rienda suelta a su coraje. Atacar a Marth y discutir con él solo iba a hacerle sentir mejor mientras escupía palabras, como hizo poco antes con su hermano, pero ese dolor volvía a aparecer al poco tiempo. Hace tiempo que el mundo se volvió en su contra, pero con cada mal momento y problema, cada vez empezaba a pensar que era ella la que estaba equivocada. No estaba enojada con Eugeo, ni con Marth, si no consigo misma, Forseti no la había dado de lado pues ella se habría alejado inconscientemente de su protección. - Todo lo que ha dicho, Marth... No puedes hablar por Ícaro, su vida acabó... - Contestó apáticamente a través de sus piernas, dejando de esconder su rostro para mirar cara a cara al príncipe. - Y de igual modo lo hago yo, aunque siga viva, ¿De qué sirvo sin mi pegaso? ¿Pondrías a una jinete que llevó su caballo a la muerte al frente de tus filas? ¿Acaso un ave vuela cuando se le parten las alas? Mirame, ¡Mirame! ¿Te casarías con una mujer con este rostro? - Inquirió muy alterada. - Los paseos por la ciudad, hablar con compañeras, rezar a Naga o Forseti, da igual. Nada lo va a solucionar, no hay nada que aprender. - Cuando sintió que lo dijo todo, desvió la mirada, refugiándola en la imagen que se filtraba a través de las ventanas.

Se mantuvo en silencio unos segundos recuperando la calma. - Siento que tuvieras que oir todo esto, que malgastes tus recursos en mí. Imagino que, por el aprecio que le tienes a mi hermano, no esperabas una persona como yo. Antes no eramos tan distintos, pero desde que se fue y cuando se volvió loco el mundo, todo en mi vida han sido desgracias y momentos difíciles. Podía soportarlo, pero ya no, he llegado a mi límite. Estoy rota, aunque todo volviera a ser como antes, ya es demasiado tarde para mí.
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Re: Condecing {Social} [Marth, Alice]

Mensaje por Marth el Sáb Abr 29, 2017 2:18 am

Era como ir contra la corriente. Sentía que tendría más éxito si intentaba subir un caballo muerto por las escaleras jalando de un hilo de seda. La dama estaba en un pozo depresivo del cual la mano de Marth estaba demasiado lejos como para que pudiese alcanzarla aunque tampoco era como si el príncipe peliazul tuviese la capacidad de estirar demasiado su brazo. Su torpeza con situaciones de ese estilo habían llevado a la situación a una peor hablando sin conocer el lleno de la situación e historias. No sabía por que Eugeo había dejado Silesse y tampoco lo había preguntado, sus conversaciones siempre habían sido con un aire cordial y de respeto que no permitían adentrarse en detalles como sentimientos y situaciones familiares, la misma personalidad distante y demasiado correcta del príncipe mantenía siempre una barrera que hasta la fecha solo se había hecho lo suficientemente fina para que se pudiese entrever a travez de ella con una sola persona pero nunca se había roto del todo. Estar en la posición que estaba era una carga que él llevaba con orgullo y siempre sonriendo pese a que esta carga le empujaba y mantenía en un molde alejado de todo contacto sentimental. En pocas palabras, Marth era una figura pública incluso en la intimidad.

Se había sentido ofendido al ser tocada la integridad de su país pero ser alguien distante no significaba tener un corazón de roca, de hecho era una persona que sentía demasiado, simplemente no lo exteriorizaba ni sabía exactamente como tratar con esa clase de sentimientos. Ver a la chica en aquel estado le afectaba y menguaba un poco aquel sentimiento de ofensa intentando ser más una panacea para ella que un chorro de alcohol en una herida. Suspiró cortamente y en un muy incómodo intento de ser cercano y comprensivo estiró su mano sin saber si apoyarla en la cabeza de la joven, en su rodilla o donde, simplemente la dejó un momento en el aire y enseguida volvió a ponerla delante de su regazo sujetándose las manos entre si - Todos sufrimos perdidas en nuestras vidas y no por ello podemos detenernos. Nadie nos espera a que nos pongamos en nuestros pies, menos nuestros enemigos y a veces nuestros amigos están demasiado ocupados peleando sus propias batallas como para ayudarnos a levantarnos. - él en ese momento lidiaba con la noticia de la muerte de su propio padre, no haciendo mucho habiendo perdido a su madre y con su hermana que no abandonaba su habitación no había tenido tiempo para ordenar sus sentimientos cuando todo un país lo estaba observando y presionando a actuar, varios de la corte dudando de sus capacidades y debiendo desde el mismo momento que recibía la noticia de que su padre no había regresado de la guerra ya debía estar defendiendo su posición como príncipe regente. Pese a todo y siendo humano sintió algo de celos de que la joven tuviese un lugar seguro donde abrazar una almohada y solo dejarse llevar por sus sentimientos mientras el mundo seguía su curso. - La mujer que despose no es la qua vaya a salvar su montura en la batalla ni tampoco le rechazaría por que me mostrase un rostro inundado en lágrimas. Usted perdió su montura y debe seguir adelante, si no aprendió nada de la experiencia y si se niega a continuar no va a ser más que una carga para su hermano y su país, la vida de su amado pegaso hubiese sido en vano y todo lo ocurrido hasta este momento solo una perdida de tiempo. Todos aprendemos de nuestros errores y de las experiencias, por eso los espadachines entrenamos en la seguridad de los campos de entrenamiento, para equivocarnos y aprender a hacerlo bien. Altea ha perdido batallas y no por eso mi padre, abuelos y bis abuelos dejaron el país en manos de los herejes del sur y dejaron de pelear, es como si un panadero abandonase su negocio solo por que se le hubiese quemado su pan. ¿Comprende? - la voz siempre se mostró suave y constante, era buen orador y mediático por lo que modulaba con calma y trataba de trasmitir en su tono la importancia de cada frase.

Las altas botas de suela acharolada hicieron ruido claro en los primeros pasos hasta que la pequeña alfombra que había al lado de la cama ahogo los mismos, el príncipe se acercó a la mesa de noche de la joven donde a parte de algunos objetos personales de ella y elementos de curación había una jarra de latón con agua y  un pequeño pichel que servía a modo de vaso. Sirvió un poco y se lo ofreció a la joven para que pudiese pasar aquellas lagrimas y congestión - Nada vuelve a ser como antes, el mundo cambia constantemente y uno debe cambiar con él. Su hermano está encontrando su propio camino, cambiando y siguiendo sus propias aspiraciones. Haga usted lo mismo, no se aferre al pasado y trate de ver hacia adelante lo que la vida le ofrece. Oportunidades de nueva vida tiene al alcance de su mano, mi oferta no se ha retirado y creo que su hermano estaría muy feliz de tenerla cerca. Si decide no tomarla siempre puede quedarse en Altea como ciudadana, en la ciudad hay muchos trabajos disponibles y una vida lejos del campo de batalla puede ser lo que le traiga paz. También las puertas están abiertas si decide irse una vez que sus heridas sanen, nadie le detendrá ni hará preguntas. -


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Re: Condecing {Social} [Marth, Alice]

Mensaje por Alice Schuberg el Mar Mayo 16, 2017 5:01 pm

El tema que estaban tratando, aun siendo el mismo, sus planteamientos se hacían imposibles de armonizar. La perspectiva destructiva de la joven no hacía hueco a los mensajes conciliadores del monarca, quien intentaba normalizar sin mucho éxito la tragedia que había sufrido. La capacidad de contingencia de Alice había sobrepasado el límite soportable, haciendo de anestesia, impidiendo ver o sentir nada que fuera positivo. De forma análoga sus palabras eran pesadas y poco realistas, Marth intentaba suavizar la situación por la que estaba pasando la joven haciendo de filtro de su negatividad sin éxito. Como resultado cada uno intentaba hacer comprender al otro con argumentos que se cruzaban, viajando en planos paralelos y opuestos, impidiendo que ambas ideas convergieran en conclusiones. En cierto modo ninguno de los dos había cambiado su postura, siendo sus palabras poco más que vacías. Personalidad y forma de ver el mundo distinta, al menos en ese momento, cuando los momentos difíciles marcaban sólidamente la psique de ambos.

Tal y como él envidiaba el que pudiera dejar todo de lado para autocompadecerse, Alice estaba frustrada por la respuesta del Marth. En su totalidad, pues había esperado a que el príncipe dijera todo lo que tenía que decir. - ¿Eso es todo lo que me dirás? Dicho de mala manera... ¿Que me aguante? - Su indignación estaba en aumento, acostumbrada a recibir respuestas similares por parte de su familia. Intentó dejar esa queja en una pregunta retórica, pues si soltaba un solo reproche más no podría controlar lo que viniera después. Pero finalmente, recordando cada palabra del regente, no pudo controlar su enfado. - Tsk... - Chasqueó con enojo, Marth había conseguido canalizar la pena de Alice en un sentimiento, si no positivo, más activo que la completa apatía. - ¿Una carga para Eugeo, dices? No es algo nuevo, por lo que parece. Quizá ese fuera el motivo por el que se fuera, quien sabe. - Respondió al príncipe tan pronto como pudo domar su entonación para que no trascendiera en gritos, incapaz de pasar por alto tal afrenta. - Eugeo, por muy perfecto que sea en todos los aspectos, a la hora de la verdad no es más que un cobarde. - Sentenció cruelmente, adoptando una postura más erguida sobre la cama. Hinchó su torso con aquella afirmación y, no de forma directa, su tez había tomado un semblante poco amistoso. - Aunque entienda a donde quiera llegar, ¿Qué objetivo hay? ¿Qué ganancia hay en recibir golpes una y otra vez? Estoy harta, ¿sabes? Sobre todo cuando siempre soy yo la única que acaba mal. ¿Qué he hecho para merecerlo? Es injusto. - Estaba controlando su temperamento para que la conversación no acabara en una discusión y que no pudiera ser audible más allá de las cuatro pareces, pero Alice había sacado a la luz su orgullo, su coraje y su beligerancia.

- Una vez más me disculpo, y agradezco su oferta pero me temo que es algo que no va a ocurrir. No, no va a pasar. Ni mi hermano me quiere aquí, ni yo quiero permanecer a su lado. Me aborrece su idealismo y su “caballerosa” cruzada, no es más que una búsqueda para alimentar su egolatría y calmar su sentimiento de culpa. Y no me interprete de forma literal, no menosprecio la ayuda que le está prestando y las vidas que haya podido salvar a su lado, tómalo como una disputa familiar, como él seguramente le dirá si le pregunta. - Quería dejar constancia de su enfado con su hermano, no con él, aunque lamentablemente las puntiagudas palabras estaban perforando a Marth y no a su hermano. Su entonación se relajó a partir de este punto. - Por otra parte, dejando de lado a Eugeo, creo en sus palabras de que Altea sea una de las mejores opciones donde quedarme. No obstante, hay cosas que aún debo hacer en Silesse. También quiero pasar un tiempo con parientes en Illia por otra parte antes de volver con mi familia directa. Hay cosas que quiero cerrar antes de lo que tenga que ser. - Pensó sobre la marcha, marcando unos objetivos menos derrotistas que limitarse a no hacer nada, pero su intención de volver al campo de batalla seguía siendo nulo. Aun estaba dolorida, aún estaba asustada. - Es irónico, provocar mi enfado ha conseguido que me sienta mejor. - Bromeó, molesta pero también aliviada por liberar toda la impotencia que le asfixiaba. - No sería era el modo como lo intentaba conseguir, pero, gracias a vos me siento algo mejor. - Se encogió de nuevo de hombros, emitiendo un leve suspiro, denotando cansancio que aún acumulaba por sus heridas.

- Por cierto, antes de que se me olvide. Conocí a un príncipe de Nôr. - Pronunció mal el nombre del país debido a lo poco familiar que le resultaba esa nación. - Xander, si mal no recuerdo. Todo lo que aconteció al otro lado de la muralla, donde yo me vi envuelta, fue protagonizada por él y un escuadrón a su mando. Quería que le dejara ese mensaje de su parte.
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Re: Condecing {Social} [Marth, Alice]

Mensaje por Marth el Vie Jun 02, 2017 12:16 pm

Claramente ambos estaban en sintonías diferentes y no lograban acomodarse en un punto en común, el príncipe intentaba entender a la joven pero cuanto más se terqueaba menos podía entender como alguien como ella podía ser hermana de alguien tan correcto como Eugeo. La actitud que mostraba estaba totalmente en falta frente a alguien de sangre real, que le contradijese e incluso que lo hiciera con tanto afán como quien habla con el tabernero de la esquina era mucho más chocante para el príncipe que lo que realmente se discutía. No pudo evitar compararla a ella con las demás caballeros pegaso que residían en Altea, mujeres delicadas y educadas, que pedían permiso para hablar y sonreían con mesura, eran símbolos de pureza e iluminación por parte de Naga, criaturas de corazones puros y bienintencionados necesarios para que los pegasos aceptasen su presencia y se dejasen montar por ellas. En cambio veía frente a sus ojos una mujer brusca, con resentimientos en su pecho y palabras afiladas en su lengua, sobretodo mal agradecida de lo que se le estaba brindando y estando en contra incluso de su propia familia.

Su expresión se volvió más dura aún cuando la palabra “cobarde” salió a la luz, uno de los peores insultos que se le podía dar a un hombre en el ejercito y más uno que había llegado a ser caballero de la guardia real. Esta vez no aplicó bálsamos ni intentó ser panacea de las penurias de la joven, el respeto que le tenía venía principalmente por su apellido y lo que este significaba en el castillo de Altea, ser familiar de un caballero le traía beneficios por sobre otros pero cuando insultaba a dicho caballero era básicamente renunciar a dichos beneficios. La dejó hablar amasando en su interior aquella indignación hasta finalmente encontrar momento para hablar - Usted es más cobarde por no enfrentar su propia vida y aprender de sus errores. Su necedad hace que cualquier sacrificio que haya por usted sea en vano y no culparía a nadie por darle la espalda si así es como usualmente se comporta. ¿Cree ser la única que acaba mal? ¿Qué hay de los cientos de soldados que no regresan a su hogar tras pelear por la paz de su país? ¿Qué hay de la inumerables familias que perdieron sus hogares y sus seres amados por los emergidos? La justicia la tiene que traer uno. Esperar que la vida sea justa solo por que has pasado por situaciones difíciles es tan ridículo como esperar que un roble de manzanas solo por que lo haz regado a diario. Usted es una persona necia que desprecia cualquier ayuda que se le pueda brindar. - mantenía un tono calmado haciendo que las palabras sonasen tan puras como su significado y que golpeasen por lo que eran y no por el tono que eran dichas.

Negó con su cabeza y le dio la espalda solo para retirarse hacia los pies de la cama donde se detuvo, por un instante habría parecido que se retiraría pero solo había tomado distancia y los pies de la cama hacían de barrera física entre ambos - Me alegro que haya logrado sentirse mejor a expensas de tales palabras. De ser usted le daría una disculpa a su hermano y pensaría un poco mejor en que posición se encuentra en la vida, quizás viajar sea lo que le ayude a aclarar su mente. Con sinceridad espero que logre aprender algo de sus experiencias y que nada de lo que le ha ocurrido sea en vano para que no vuelva a tropezar con la misma piedra. Agradezco el mensaje que me da, procuraré dar mis agradecimientos al príncipe Xander... si me disculpa, en los próximos días he de partir hacia Lycia y aún tengo muchos asuntos de los cuales encargarme. - sus manos se unieron tras su espalda y en la posición recta que solía estar parado hizo una ligera inclinación de cabeza a modo de saludo - Que sepa que no he retirado mi hospitalidad, sigue siendo una Schuberg y su nombre es de importancia bajo este techo. Quédese cuando necesite para recuperarse si es viajar lo que desea dejaré ordenes de que se le escolte a donde desee ir dentro de los límites de Altea, sepa disculpar si no puedo ofrecerle mas. -


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Re: Condecing {Social} [Marth, Alice]

Mensaje por Alice Schuberg el Dom Jul 09, 2017 6:44 pm

Alice había entrado en una dinámica peligrosa en la que sentía la necesidad de tener la última palabra. Estaba demasiado dolorida en todos los sentidos, física y anímicamente, con los nervios tensados con el anterior encuentro con su hermano. Todo aquél que lo conocía sólo podía ofrecer buenas palabras sobre él, concluyendo inevitablemente en comparaciones. Cuando aquello ocurría, en las ocasiones en las que lo defendían con especial ahínco, Alice perdía la noción de la realidad. No podía evitar sentir la esencia de Eugeo en ellos, despertando su lado más desconsiderado. Que hablaran de él como si lo conocieran, y que en base a eso la encasillaran, le sacaba de quicio. Era demasiada frustración para ella, imposible de manejar. 

La reprimenda del príncipe cayó como un jarro de agua fría, sus ojos se abrieron como platos, no dando crédito a lo que sus oídos estaban recogiendo. Inconsciente de las graves acusaciones que había lanzado sobre su hermano, el cual ahora era un caballero real de Altea, contempló atónita la lluvia de descalificaciones lanzadas por Marth. - Cómo te atreves... - Balbuceó entre dientes, la tensión de la mandíbula era tal que ni siquiera vocalizó adecuadamente las palabras. Iba a explotar en un grito, con una intensidad capaz de reverberar en todo el castillo. Se dio cuenta entonces. No era Eugeo, ni un general, ni un capitán... Era el príncipe regente de Altea. - “Qué estoy haciendo...” - Ató cabos, comprendiendo el modo en el que la conversación se había torcido hasta tal punto.

Pero, a pesar de todo, había cosas que seguían enervándola. Hace unos años no había diferencia entre ellos, pero el tiempo pasó y por un motivo que no llegaba a comprender una gran línea se esbozó entre ellos. Alice lo conocía más que nadie, sus virtudes, sus defectos, su forma de ser... Ella quería ponerse a la altura pero, irónicamente, los modos que empleaba para intentar recuperarlo sólo conseguía alejarlo más de su lado. El subconsciente se sentía atrapado en las densas arenas de lo que no podía comprender, torturando el frágil alma de la joven Schuberg. - Por qué... Por qué nadie lo entiende... - Lamentaba, mientras llevaba su única mano disponible a la cabeza, frotando su pelo bruscamente para aliviar el hormigueo de su cabeza. Después sujetó su frente, intentando mitigar una punzante migraña. - He ofrecido todo lo que tengo... y aún así... - La ansiedad tomó control de nuevo de su cuerpo, moviendo las piernas de forma nerviosa e inconsciente. Su rostro se retorcía de igual forma, se mostraba consternado y afligido. - Nunca es suficiente, da igual qué haga.

El resto de la conversación fue un monólogo por parte de Marth, pues Alice había llegado a su límite. No podía seguir hablando sin ofenderle, algo que nunca había deseado pero que acabó ocurriendo. El dolor de su brazo y ojo derecho se agravaba, una señal física de que había permanecido fuera de reposo por demasiado tiempo. Su cabeza tampoco mostraba mejoría, cuyas migrañas seguían acrecentándose. En resumen, Alice no tenía ánimo ni capacidad de seguir el ritmo de la conversación, se mantuvo silente, sentada en el filo de la alcoba. Tampoco era capaz de mantener la Mirada a Marth, cohibida y enojada por la dura reprimenda de su interlocutor, excesiva a su forma de ver. Cuando éste terminó de hablar, asintió con la cabeza para indicar que todo lo que hubo de decirle había sido escuchado y entendido por su parte.

- Adiós, príncipe... - Susurró, pero seguía sin poder mirarle directamente. - Gracias, y lo lamento. Pensaré en todo lo que ha dicho. - Una frase que sonaba falsa por su tono, después de todo lo ocurrido, pero que de verdad pensaba. Necesitaba encontrar un significado a todo lo que le había pasado, el crudo golpe de realidad por parte del príncipe fue una dura forma de poner la voluntad de Alice a prueba, obligándola a encontrar una respuesta para tantas desventuras.
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Re: Condecing {Social} [Marth, Alice]

Mensaje por Marth el Lun Jul 17, 2017 9:12 pm

El ambiente había quedado bastante tenso después de aquellas fuertes palabras, ella parecía consternada y adolorida pero el príncipe se mostró duro y firme sin detener sus calmas palabras. Había sido criado demasiado estricto, su infancia no había sido más que un conjunto de clases, reglas y regaños que le obligaron a crecer tan rápido como su mente le había permitido, el juego había brillado por su ausencia, también el cariño familiar solo proviniendo de su hermana y su madre pero casi que a espaldas de su padre y con cuentagotas, pues se esperaba un hombre fuerte y recio como un guerrero pero inteligente y elocuente como un político para ser el futuro rey. Si bien había cumplido bastante bien con todas las exigencias de su padre no había podido desarrollar muchas habilidades emocionales, una de ellas la empatía. Si bien era capaz de ponerse en sus zapatos en cuanto a la situación no era capaz de ver que ella era un ser sensible y vulnerable en una situación difícil, le exigía lo mismo que se le había exigido a él en situaciones similares.

Miró por unos momentos a la chica mientras con su mandíbula apretada y tensa indicaba que no estaba para nada considerando lo que le estaba diciendo como algo positivo o siquiera considerandolo, al menos a su visión. Incluso mascullando algo que no llegó a escuchar, pero no pregunto y prefirió ignorar a remover más las brasas de la hoguera que se estaba apagando entre ellos. Mantenía su postura recta cuando ella habló y no pareció ablandarse - Es usted quien no entiende, señorita Schuberg. El mundo no le importa lo que ofresca o cuanto le cueste, solo los resultados de sus acciones. Cuando pueda entender eso quizás pueda usted entender como volcar todas esas fuerzas en una causa productiva o permitir que alguien la utilice si no sabe hacia donde dirigirla. - lo que decía era fuerte pero simple, mucha gente tenía mucho que ofrecer pero se sentían fracasados por no ver frutos de sus trabajos y era simplemente que apuntaban todo ese trabajo en el lugar incorrecto, alguien que les mostrase que si en lugar de regar un roble salvaje podrían regar su manzano ambos podían disfrutar las frutas. Era un poco la base del trabajo en conjunto y visto más simple, un ejército y un estratega.

Tomó aire y asintió con su cabeza más para si mismo mientras se acercaba a la puerta apoyando su mano en el pestillo de la misma mas aun sin abrirlo - Por favor, descanse. Si necesita algo puede comunicarlo a los sirvientes. Enviaré a un sanador para que le trate y pueda descansar sin dolor. Que se mejore pronto. - sin agregar más abrió la puerta y salió para dejarla a solas. Iría a por un sanador para que le recetase algo para sus dolores, fuese otra sesión con el báculo o algún té de hierbas, lo que considerase más apropiado. Por su parte solo necesitaba tranquilizarse un poco, pensar con la mente un poco más despejada y considerar que quizás hubiesen problemas familiares entre ambos, celos quizás, traiciones, o que Eugeo pudiese tener secretos que él no sabía. No quería saber, sinceramente, Eugeo era un caballero modelo y no dudaría de él ni aunque fuese su propia hermana que viniese a decirle pestes del rubio.


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Re: Condecing {Social} [Marth, Alice]

Mensaje por Alice Schuberg el Lun Jul 24, 2017 6:50 pm

- Eso es fácil decir para alguien de su condición, príncipe... - masgulló Alice una vez Marth había cruzado la puerta. - Cuando todos observan tus movimientos, es arriesgado, pero al menos tienen en consideración tus méritos. - Siguió susurrando, consciente de que no había nadie que escuchara sus palabras. - Tienes razón, y de igual modo yo no estoy equivocada. Traté de dar lo mejor de mi para que los resultados me dieran reconocimiento, y no sirvió de nada. - La joven abrazó de nuevo sus piernas con impotencia, tal fue así que la tensión corporal por la fuerza provocaba dolor en su brazo izquierdo. - Pues si este empeño no es productivo, no se que espera el mundo de mí... - Nuevas lágrimas salían de sus cuencas, que rápidamente eran absorbidas por la tela de su vestido. - ¿Es eso? ¿Soy un mero peón para que el general de turno se lleve todo el mérito? - Así había sido desde el inicio, en la guerra de Silesse contra los emergidos. Todas las batallas en las que participó desempeño un papel importante en la victoria -a su parecer- pero lo máximo que había obtenido a cambio era una mención a todo el escuadrón alado. Mención la cual, aunque la modesta y veterana capitana no deseara, era prácticamente suya. - No tiene sentido, ¿qué motivo hay entonces? - Alice se sentía vacía y sin motivación alguna para seguir luchando. No encontraba un nuevo objetivo al que agarrarse. - ¿Qué hiciste tú, hermano? ¿Qué es lo que no entiendo?  - Preguntó al aire, esperando por una respuesta que no llegaría.

Pasó la noche igual que los días venideros, sin conseguir hallar una respuesta. Las heridas mejoraban con una velocidad satisfactoria, pero la brecha emocional parecía no cicatrizar del mismo modo. Después de las palabras que tuvo con el príncipe, su actitud se sustituyó por una actitud poco participativa y apática. Había estado deambulando sin objetivo desde antes de llegar a Akaneia, perder a su pegaso y salir herida, sólo que aún no lo sabía. Reconducir su vida sin ninguna motivación era un reto prácticamente imposible, pero el golpe de realidad de Marth fue suficiente como para activar un lento mecanismo en su subconsciente. Necesitaría mucho más de un mes, a diferencia de su brazo roto. Incluso más que su ojo derecho por sanarse -si es que lo hacía-, pero Alice entendió que había algo que no estaba bien en su forma de ver las cosas.

Semanas despues viajaría a Elibe,con la esperanza que un cambio de ambiente le ayudaría a madurar mejor sus dudas.
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Re: Condecing {Social} [Marth, Alice]

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