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[Campaña de liberación] Encuentro de mariposas negras [Mimiko-Yuuko]

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[Campaña de liberación] Encuentro de mariposas negras [Mimiko-Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Nov 21, 2016 6:18 pm

El tiempo libre era algo que la mujer no podía permitirse tener. No porque no desease el mismo si no porque controlar lo que a ella le había sido otorgado por herencia no era tarea fácil. Habia mucho que tener en cuenta,detalles que cuidar.Como un enorme castillo de naipes que se puede desmoronar al fallar la mas pequeña de sus piezas. Todo podía venirse abajo en cualquier instante. Por eso no podía permitirse instantes libres,por eso debía obligarse a tener los mismos de tanto en tanto para no quebrarse ella misma. Por eso sabia,por sus múltiples tareas,que sus intenciones no podían ser cumplidas siempre. Que un día podía amanecer con la única tarea de hacer una inspección rutinaria a las islas,pero que al anochecer se acostase agotada tras una dura batalla contra los enemigos de su país. Y eso era precisamente lo que ocurriría ese día.

Las inspecciones a las islas eran necesarias,mas no era necesario que acudiese ella en persona. De la misma manera en la que su presencia no era realmente requerida en los campos de batalla. Y aun así iba,acudía a ambos lugares por los mismos motivos. Para hacer acto de presencia,para hacer ver a su pueblo que no era solo un nombre si no un ser de carne y hueso como ellos que se implicaba en los asuntos de su país .Para demostrar que no le importaba mancharse las manos si era por los suyos,ni hacer el trabajo personalmente. Para motivarlos,para hacer que mantuvieran la esperanza al ver que su líder no se rendía nunca. Quería darles fuerza y esperanza con su sola presencia,y si bien no sabia si era muy efectivo o no sabia que tendría efecto. Por mas pequeño que fuese,por mas leve e insignificante que pareciese ser... Hasta el débil aleteo de una mariposa podía convertirse en un tornado en el otro lado del mundo.

Por ello aquel día acudió a la isla en persona para llevar las inspecciones rutinarias de la misma,dejando a su consejero en palacio. Tenia que comprobar que los impuestos estuviesen bien recolectados y suministrados,el estado de los elementos de la isla y si habían sido azotadas por algún evento climatología desde la ultima inspección. Por si era necesaria alguna reparación o destinar algo mas de dinero a esa isla en particular. Ver el estado de las naves del ejercito,del puerto en general,saber de las ultimas incursiones piratas y si eran necesarios refuerzos por parte del ejercito o no. Y también para ver como iba el reclutamiento de aquellos ajenos al ejercito que se habían inscrito en las campañas contra los emergidos que el país había comenzado a llevar a cabo hacia poco.

La isla en cuestión era una de las situadas mas al sur del país,de las mas grandes de la zona,con uno de los puertos mas importantes. El barco de la soberana había partido al anochecer de la isla donde se situaba el palacio. Teniendo un clima favorable y conociendo las rutas marítimas a la perfección el salir a la puesta de sol no fue un inconveniente.Y a la reina le permitió el dormir en el navío,acostumbrada ya a esto y en la comodidad de su propio camarote no le supuso ningún problema. De esa manera llegaron al puerto del destino al alba ,dándole la oportunidad a Yuuko de aprovechar mejor el día,y quien sabe poder volver a su propio hogar esa misma noche ahorrándose así algo de tiempo.

Nada mas anuncio su llegada encargo a sus hombres que fuesen a buscar el registro de los impuesto por un lado,que informasen al cuartel de la isla de su llegada y de que quería un informe detallado de los estados del ejercito en dicho lugar. Para que lo tuvieran preparado para cuando ella acudiese a dichos lugares a cumplir su tarea,para ahorrar así algo mas de tiempo.

El puerto era algo que empezaba a cobrar vida pronto,muchos de los marineros se echaban a la mar al alba para poder aprovechar hasta el ultimo rayo de sol del día antes de volver a casa.Por lo cual incluso antes de amanecer el lugar ya se encontraba lleno de vida,de hombres de mar preparando todo para zarpar con los primeros rayos de luz. Para cuando llegaron a puerto ,atracaron y la mujer preparo sus cosas para desembarcar el puerto ya estaba lleno de gente. De sonidos provocados por las conversaciones,por la carga y descarga de mercancías,por ordenes,por marines partiendo al mar y por los vendedores que gritaban para promocionar sus tiendas y mercancías. Sonidos llenos de vida que la mujer adoraba,pues era una muestra de que su país aun con la situación en la que se encontraba no había caído aun.Si no que se mantenía firme y fuerte.

Fue precisamente por ese motivo,por el disfrutar de ese ambiente cálido y alegre que la mujer recorría las calles y los embarcaderos del puerto a paso lento. Su destino no era lejano,quería ver el pequeño puesto ,tiendita,que el ejercito había montado de forma improvisada en una de las calles principales del puerto. Donde aquellos voluntarios ,aquellos que no pertenecían al ejercito,que querían inscribirse en las campañas que la monarca estaba impulsando para liberar su país de los emergidos pudiesen hacerlo. Se les tomaría los datos personales y a los extranjeros se les proporcionaría un permiso de armas temporal,para que pudiesen usar sus armas durante las batallas a las que se inscribían. A los locales no hay falta otorgarles la moneda ,la medalla,que funcionaba como permiso de armas pues la inmensa mayoría de los mismos ya la poseía en su poder.

Se acomodo un mechón de pelo detrás de la oreja.Una de sus manos viajo hacia sus ropajes para alisar las telas de los mismos,mas un movimiento inconsciente que uno consciente pues sus ropas estaban perfectamente. Portaba un vestido de color verde aguamarina,telas un tanto gruesas pero que habían sido ideales para viajar de noche. El vestido llegaba hasta sus muslos en la parte delantera,pero la tela era desigual y la parte trasera llegaba hasta sus tobillos mostrando que el interior del mismo era de un fuerte color naranja. El escote estaba a la vista.Los dobladillos del vestido,el escote y sus muñecas,rodeados por un trozo de tela negro.De la misma manera estaba su cintura,su cuello,y uno de sus muslos. El traje tenia dos mangas,una ceñida a sus muñecas y la otra por encima de esta ,mas ancha y que solo abarcaba su antebrazo. Todo estaba decorado con detalles dorados y naranjas,formas no muy definidas que recordaban a motivos florales. Su cabello recogido con el mismo trozo de tela negra y un enorme adorno naranja y dorado,en su muslo el mismo adorno. Los zapatos a juego de todo el conjunto,con grandes tacones de aguja. En su cadera colgaba un tomo de magia,envuelto en la misma tela verde que el vestido,con el mismo adorno que en su cabello sobre la portada del mismo. A juego con todo.

La elegancia se mostraba no solo en sus ropajes si no en cada paso que daba,en la manera lenta en la que caminaba.Pudiese parecer que era un atuendo inadecuado,molesto,depende de para que actividades. Pero sabia que parte de sus labores era cuidar su imagen cara al publico. Y aunque no lo fuese era algo que le agradaba.El no repetir sus ropajes,el cuidar cada detalle del mimos hasta el punto de tomarse la molestia de envolver sus tomos  personalmente para que quedasen acorde con sus ropas. Le gustaba y estaba acostumbrada a llevar ropas extravagantes y abultadas. Le resultaban cómodas.

Antes de que alcanzase su destino uno de sus hombres apareció corriendo a sus espaldas,hasta alcanzarla. Llamándola con urgencia,pero con los modales requeridos,un par de metros antes de eso. La mujer se giro y el hombre con la respiración entrecortada producto de la carrera hizo una reverencia frente a su soberana.Aprovechando dicho instante para tomar aire.

-Mi reina. Tenemos un problema...

Fue su simple explicación,no necesito de mas pues le tendió a la mujer un trozo de papel,una carta donde se explicaba la situación mejor que con las palabras que de su boca pudiesen salir.

La mujer ya lo sabia. El destino era caprichoso. Y una podía ver su día alterado sin previo aviso.



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Re: [Campaña de liberación] Encuentro de mariposas negras [Mimiko-Yuuko]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 22, 2016 11:16 pm

El viaje había comenzado, para alguien que no estaba acostumbrada a salir de la ciudad una odisea como la que estaba llevando a cabo comenzaba a ser mucho mas estresante de lo que parecían relatar los libros, aquellos grandes continentes que en los mapas parecían simples manchas aquí eran colosos que se extendían mas allá de la vista. Su idea principal era llegar a Altea caminando por los senderos y allí informarse de las llamadas "rupturas" en el continente de las cuales decían que salían los emergidos, poder ver estas con sus propios ojos y investigarlas a fondo podría facilitar alguna que otra respuesta en su investigación por ahora inconclusa, por otro lado su atuendo como las fuerzas climatologícas no estaban de acuerdo con la joven.

En uno de los pueblos en los que tuvo que amanecer debido a una tormenta habitual de la zona escucho a un mercader hablar sobre su trayecto hacia el puerto del cual viajaría hasta Altea, por un momento en la mente de la maga la idea de entrar en un barco para tal trayecto le parecía absurdo, por otro lado el viaje estaba resultando agotador, lo suficiente como para replantearse seriamente la idea, las horas pasaban y su mirada se cruzaba en la taberna con el mercader de vez en cuando, finalmente se acero al hombre.

Este era una persona de ya avanzada edad, su rostro estaba tan marcado por la edad que daba una sensación de seguridad como si su espalda jamas hubiese cargado ningún pecado, Mimiko no era tan buena en las interacciones con la gente por lo menos no empezando estas, ella podría sentir comodidad en momentos en los que ella podría sentir estar controlando una situación pero este no era el caso, para ello tenia a Doro, su peluche.

Apretaba su peluche contra su pecho mientras retenía el aire en su interior dejándolo fluir poco a poco por sus labios en forma de palabras -Disculpe buen señor... Escuche que se dirigía al puerto ¿le importaría llevarme?- el señor paseo su mirada por el rostro de la muchacha y con una sonrisa amable dibujándose en su rostro respondió de manera clara -por supuesto joven saldré de aquí por la madrugada si estas en la entrada para entonces te llevare con gusto- La idea del hombre era clara, realmente pensaba que la muchacha frente a el por sus ropajes seria alguien de mucho dinero, no habituada a despertarse a las horas en la que los trabajadores comunes debían, por ello pensó que aquella chica jamas estaría a una hora tan temprana despierta, un simple y afectivo gracias salio de la boca de Mimiko la cual subió a su habitación poco tiempo después.

No pudo descansar, la cama de vez en cuando apuñalaba con la paja de su interior, la humedad se filtraba en alguna de las paredes volviéndose pesado el olor y el frió parecía retenerse en la habitación entre mas cerrada se encontraba, dos veces tuvo que ir y pedir varias mantas, ideo un plan, doblo su traje y lo metió bajo una sabana en la cual se sentó, plegó una sabana bajo ella y tomo otra para taparse, así pudo descansar un corto periodo de tiempo y asegurarse que cuando despertase su atuendo no estaría frió.

Después de una noche de pequeños incisos en su sueño llego a la conclusión de que era la hora de salir tras escuchar sonidos fuera, vistiéndose y dejando todo tal y como se lo habían dejado salio de su habitación, no tuvo que esperar mucho hasta encontrarse de frente con el anciano el cual algo sorprendido pero con cierta afinidad en su mirada ayudo a subir a Mimiko a su trasporte.

Fue corto el trayecto pero intenso ya que al parecer los movimientos del carro provocaron que la comida se moviese por sitios por los que nunca se había rozado, la dama comenzó a replantearse el viaje en barco pero de nuevo su mente traiciono, seria un viaje corto y seguramente los viajes en barco serian menos movidos, a fin de cuentas ¿como se va a mover tanto un barco en el agua en menos de un día de trayecto? grave error.

El trayecto fue frustrante, una pesadilla, solo recuerda haber mirado por la borda tres veces y no mirando al horizonte si no mas bien al mar mientras intentaba retener todo lo que podía en su interior, fue tanta la energía que gasto que perdió la conciencia al poco.

Al tiempo despertó, en una cama mas mullida que en la posada, parecía ser un camarote pequeño, en la puerta de este mientras se sentaba apareció un muchacho -Señorita nos encontramos en Altea, si desea bajar aquí salga pronto el barco zarpara en diez minutos.- La chica poco mas que unos pocos movimientos con la cabeza pudo hacer afirmando que había comprendido las palabras, poco a poco se levantaba y caminaba hasta el pasillo, su barriga gruñía en una mezcla de cansancio y hambre, fue entonces cuando ocurrió, una de sus pesadillas se había hecho real.

Al parecer cuando cayo inconsciente la bajaron hasta los camarotes los cuales se encontraban bajo todo el barco, la única manera de subir, si efectivamente, una escalera. De otra manera podría llegar a intentarlo, su necesidad de salir de allí era tanta que debía de hacerlo pero la fuerza mental en esa situación como el cansancio en si eran demasiados como para afrontar una batalla como esa.

Su mirada se perdía en los escalones de madera, los miraba lentamente y intentaba auto-convencerse "puedes subir eso sin caerte, las posibilidades son bajisimas" pero la razón atacaba por el otro lado blandiendo un arma mas afilada que muchos héroes de antaño "estas débil ¿acaso tus brazos aguantaran tu pero? y si caes ¿quien te asegura que no caigas y te golpees la cabeza contra la madera? te podrías hacer una herida y desmayarte y nadie se daría cuenta de que te estas desangrando hasta que fuese demasiado tarde" algunos llamarían sus ideas como exageradas pero en su mente la fuerza de estas aumentaba de sobre manera, eran batallas exponenciales de el ser humano contra las posibilidades, la presión que ejercía en su cuerpo y mente la idea de caer por aquella escalera era mucho mas fuerte que el miedo que podría sentir cualquier hombre contra un oso.

Volvió al camarote recostándose en la cama y juntando todo su cuerpo en forma fetal alrededor del muñeco mientras intentaba concentrar sus fuerzas en olvidar la fatiga que sentía. Tras salir del puerto de Altea el muchacho bajo, no tardo nada en irse y volver poco después con comida que compartió con la muchacha, en principio Mimiko se mostraba distante y cerrada pero poco a poco iba abriendo su personalidad al muchacho. Pasaron los días allí y la travesía se volvía algo aceptable, cuando los movimientos del barco no llegaban a revolver el estomago resultaban hasta relajantes, el trato con el chico era lo único que la mantenía cuerda, este le traía algunos libros que llevaba consigo en las travesías. La lectura la alejaba de aquella pesadilla.

Tras un gran periodo en el mar un nuevo puerto aparecía frente a ellos, fue entonces cuando Mimiko deicidio pedir ayuda al muchacho, este accedió a ayudarla a subir, el día llego y por fin la luz del día toco su piel, sus pulmones se llenaban del aire del mar sumado a otros olores que no podía olfatear allí abajo, se despidió del muchacho como de la tripulación y bajo descubriendo su localización actual, las islas de Durban.

Paseo por las calles anexas al puerto hasta de pronto ver un grupo de filas con varios miembros del ejercito frente a ellas, la curiosidad pudo a una Mimiko con bastantes energías tras sobrevivir a su odisea así que se acerco a preguntar. -estamos alistándonos para servir los malditos emergidos nos están atacando, no podemos permitir que nuestro hogar caiga así como así, te ves como alguien con gran poder ¿tu también te alistaras no?- El rostro de la muchacha mostró sorpresa y movió una de sus manos -n...no no... no me gusta pelear, solo estoy haciendo turismo, no soy de aquí...- el hombre ojeo de abajo arriba a la muchacha con una seriedad casi dañina -¿permitirías que gente inocente muera a manos de los malditos emergidos por no mancharte las manos? ademas- comento señalando el tomo que tenia colgando en su cintura -necesitas un permiso especial para llevar armas en el reino, si no lo tienes te requisaran el tomo, no soy tonto, se que es un tomo mágico-

La chica miraba a todos lados agitada, su corazón palpitaba fuerte mientras apretaba su peluche, el nerviosismo de ella era tal que comenzó a temblar mientras bajaba la cabeza mientras respondía con una voz muy leve -m...me... me alistare...- casi susurraba mientras se colocaba en la fila, el hombre parecía haber conseguido su objetivo volviendo a mirar hacia al frente, su turno toco y el formulario relleno de manera casi instantánea, gran parte de la gente se sentaba en los alrededores mientras esperaban ordenes, ella se alejo todo lo que pudo de ellos sentándose esperando de la misma manera mientras temblaba, alomejor no ocurriría nada, quizás tendría suerte y podría utilizar una escaramuza para escapar antes de que ningún ataque de emergidos sucediese, por un lado ver emergidos en persona era una buena manera de estudio y tener un cuerpo de uno seria valioso para la investigación pero por otro, poner en peligro su vida por un país que ni siquiera conocía provocaba que su corazón prefiriese salir de su pecho antes que seguir allí junto a ella.
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Re: [Campaña de liberación] Encuentro de mariposas negras [Mimiko-Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Jue Nov 24, 2016 6:17 pm

Un barco enemigo había sido avistado. Realmente no sabia que se trataba de un navío enemigo hasta que sus propias tropas se acercaron al mismo. El transporte contaba con la bandera de Phoenicis,país vecino que había caído hacia no mucho en manos de los emergidos. Estaba demasiado cerca de sus propias islas como para ser uno de los primeros lugares en conocer la caída del gobierno de dicho reino,del saber que los halcones comenzaban a ser masacrados sin piedad. Por eso los barcos encargados de patrullar esos mares se acercaron al mismo nada mas verlo,para saber si se trataban de refugiados que requerían ayuda o de otros seres... por desgracia la opción que se cumplió fue esta ultima.

El barco si bien estaba preparado para batallar sufrió algunos percances que le impidieron hacer frente al enemigo. Tuvieron que huir y permitirle avanzar para evitar el hundimiento del mismo,no sin antes mandar una carta explicando la situación a la isla mas cercana, a aquella a la que el barco lleno de emergidos parecía dirigirse. La carta que daba las coordenadas del enemigo,que mostraba la hora aproximada a la que haba sido escrita y que se encontraba ahora en manos de la monarca del país.

La mujer era consciente de que disponían del tiempo,pero no el suficiente como para trasladar la batalla al mar. La gran parte de barcos de la armada estaban patrullando las aguas,podían estar cerca o lejos,no podía contar con llamarlos y que acudiesen a tiempo. Para cuando preparasen los barcos anclados en el puerto para partir y los soldados montasen en el el barco de emergidos estaría demasiado cerca del puerto. Algún proyectil tanto de enemigos como de aliados mal dirigido podía perjudicar el puerto. Habría que evacuar el mismo ,hiciesen lo que hiciesen,para que las embarcaciones no sufriesen daños. Después de todo era el sistema de sustento de la mayor parte de civiles de la isla. La pesca,el transporte de mercancías...

Ya sabia que hacer. Se dio media vuelta,sus pasos encaminados al puerto.Sus hombres la habían seguido durante todo el recorrido,a sus espaldas sin mediar palabras pues hasta el momento no era necesario. Al ver la mirada roja de la mujer clavada sobre sus personas sabían lo que les esperaba. Prestaron atención a las palabras,serias y decididas,de la mujer.

-Quiero el puerto evacuado. Todos los barcos excepto los de la armada fuera de los muelles,que atraquen en las playas y calas al otro lado de la isla. Necesitan partir de inmediato,que no se aprovisionen ni pierdan el tiempo. Los dueños de las embarcaciones que no estén en el muelle o en el navío localizarlos en las tiendas y las tabernas. Si pueden llevar a algunos civiles con ellos,amigos,vecinos ,familia... que los lleven.Uno de nuestros barcos ira con ellos por precaución.

Vio como los suyos asentían sutilmente ante sus palabras,sin interrumpir al saber que aquello no seria todo

-También necesito que una parte de los nuestros evacue la cuidad y lleve a todos al interior de la isla . No quiero en este lugar a nadie que no vaya a luchar,no vamos a arriesgarnos a que la batalla entre a la cuidad y gente inocente se vea implicada. Vamos a hacerles frente en el propio puerto,esperaremos a que se acerquen ellos a nosotros. Las esferas ígneas de los barcos deben estar preparadas para cuando lleguen, quiero a nuestros hombres tanto en los muelles,en las cubiertas y en la cuidad. Listos para luchas y sin ningún sitio sin cubrir. Entendido?

Los hombres asintieron al unisono,decididos,mas aun así esperaron antes de partir a comunicar las ordenes dadas.Pues la reina no les había dado permiso para ello. La mujer sopesaba.La isla,el puerto era grande y con su visita había mas efectivos que de costumbre. Aun así entre la evacuación por mar,por tierra y las tropas que fuesen a luchar... puede que necesitasen hombres.

-Los reclutas... la gente que acaba de apuntarse voluntariamente a nuestras campañas de liberación deben de estar listas para la batalla.O al menos mentalizados para la misma. Llamarlos. Que acudan todos a defender los muelles, los quiero aquí lo mas rápido posible. Entendido?

Asintieron,de nuevo al unisono

-Podéis retiraros a comunicar las ordenes y cumplir con vuestro deber.

Ella también debía cumplir con el suyo. Llevo una mano a su cadera,acaricio el tomo que colgaba de la misma. Se encamino al puerto,a los muelles,dispuesta a participar ella misma en la batalla al igual que los suyos.No pensaba quedarse esperando un resultado. Iba a luchar tanto por sus hombres como por aquellos que habían decidido ayudarlos en la liberación de su país sin estar implicados directamente en ello. Iba a ayudarles y motivarles de la misma manera en la que lo hacia con sus propios soldados. Dejándose ver en la batalla,luchando con ellos hombro a hombro.

No iba a permitir que nadie muriese,ni que los emergidos se saliesen con la suya.En cuanto se acercasen a esa isla estarían condenados a permanecer en un ataúd acuático... y esta vez para siempre.
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Re: [Campaña de liberación] Encuentro de mariposas negras [Mimiko-Yuuko]

Mensaje por Marth el Lun Ene 23, 2017 1:11 am

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Re: [Campaña de liberación] Encuentro de mariposas negras [Mimiko-Yuuko]

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