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Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

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Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Lun Nov 07, 2016 1:10 pm

Ya que había puesto un pie sobre el remoto -si tenemos en cuenta la distancia que lo separa de Jugdral- contienente de Elibe , que acabara visitando Illia sólo era cuestión de tiempo. Estuve en otra ocasión, cuando era un niño, recordar su hermoso paisaje nevado tantos años después me hinchó el corazón de nostalgia. Además del clima tan similar al de Silesse, había lazos familiares, muy lejanos, pero no por ello menos importantes. Los padrinos de mi hermana, pasaron mucho tiempo con mi familia, también se encargaron de forjar su espada ceremonial. Alice era un asunto pendiente que debía resolver, pero tenía la sensación de que ella siempre sería un error sin enmendar, aun así debía intentarlo. Podría encontrar un reemplazo de su espada mientras la reparaban, es por eso que debía ver a mis parientes. - "Maldición, no se cómo lo hago, pero siempre acabo preocupándome demasiado." - Me había abstraido tanto que se me había olvidado todo lo demás, se suponía que tambien debía disfrutar de la visita.

Es por eso que decidí retrasar mi encuentro con los familiares y aprovechar para dar un paseo por el pueblo. Las calles me resultaban desconocidas, pero no me importó desviarme de la calle principal y así "perderme" un rato. Encontré tiendas de baratijas muy interesantes, también libros y prendas, entre otros artículos que no llegué a reconocer. Eventualmente, una extraña escena sucedió durante mi errático paseo. Unos hombres entraron abruptamente en el cruce por una de las calles perpendiculares, se habían parado en el centro y miraban para todos lados. Hablaban entre ellos, casi discutiendo, se hizo evidente que estaban buscando algo. Llegué a la intersección, había ralentizado cautelosamente mis pasos antes de llegar a ese punto para poder escucharles durante más tiempo. Mantuve una actitud neutral y desinteresada mientras seguía avanzando, al mismo tiempo escuché la conversación con curiosidad. Me enteré de suficientes detalles: mascota perdida, noble, recompensa... No me pareció nada importante y no le di más importancia.

No tardé ni diez segundos en reconsiderarlo, y no porque me hubiera resultado la "misión" más interesante. Me di cuenta de que había un pequeño bulto en uno de los bordes de la acera, muy pequeño, con un pelaje blanco que le hacía camuflarse bien con la nieve. Cabeza con grandes ojos redondos y negros, típico de los roedores. - Espera un momento... - El animal se dio cuenta de que le había visto, se puso entonces muy nervioso. - ¿No serás tú la mascota, verdad? - Como si hubiera entendido lo que había dicho, el mamífero salió a la carrera de inmediato. Yo le seguí el paso, más o menos, era una criatura de lo más ágil. - "Si hay tantas personas detrás de tí es que debes de ostentar una buena recompensa" - Vi como el asustadizo animal se metía por una callejuela. Una vez me metí en ella volví a verlo, esta vez en las manos de una chica, temblando, su aspecto era de lo más adorable.

Ella iba acompañada, otra joven muy parecida a ella. Las dos llevaban la misma vestimenta, sus rasgos faciales eran calcados. Definitivamente, no eran parecidas si no gemelas. Solo podían diferenciarse por su color de pelo y ojos. No tenía muy claro que decir en ese momento. - Oh, veo que lo habéis cogido. - Comenté con toda la naturalidad que pude reunir. - Agradezco vuestra ayuda, al parecer este granujilla se ha escapado de casa, iba a devolverlo de vuelta al hogar de su dueño. - Al principio no estaba interesado en el caso, es cierto, pero nunca debía rechazar una recompensa fácil. Al fin y al cabo, es mi estilo de vida y no dejo de echar una mano a una persona que lo necesita.
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Re: Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Ram de Montmorency el Sáb Nov 19, 2016 12:58 pm

Ram seguía a su hermana por las callejuelas del poblado mientras cargaba con una pesada pila de cajas y de bolsas de cuero. Era ya algo habitual que los otros criados de la mansión de Kato la enviasen a ella y a su hermana a comprar provisiones en el pueblo, por lo que ambas estaban acostumbradas a la monotonía de aquella labor semanal que se repartían de manera dispar. Normalmente era Rem la que se encargaba de sujetar los suministros, mientras que Ram se dedicaba a hojear las listas de la compra y a negociar con los mercaderes; aunque en aquella ocasión habían decidido intercambiarse los papeles para probar algo distinto. El resultado estaba resultando ser nefasto, pues Ram a duras penas soportaba el peso de los bienes en cuestión, teniendo que pedir reiteradas pausas para descansar. Y Rem, por su parte, resultaba ser un desastre para los negocios y el regateo.

Hermana, hermana… No puedo más. Reposemos aquí por un momento —resolló una Ram agotada a la vez que dejaba con cuidado las cajas en el suelo.

La joven doncella de cabello rosado exhalaba vaho con cada suspiro, pues hacía un día excepcionalmente gélido. Y aunque vistiese con un grueso abrigo que la protegía del frío, sentía sus orejas y sus manos ateridas. Así que lo único que deseaba era regresar cuanto antes a la mansión para tumbarse un rato a disfrutar del calor del fuego de la chimenea del salón.

Hermana, hermana. Creo que la próxima vez me ocuparé yo de negociar.

Si bien lo más lógico habría sido que las dos hermanas se distribuyesen de manera equitativa las tareas de comprar y de cargar con las provisiones, lo cierto era que a ninguna de las dos se les había ocurrido aquella solución en ningún momento. Estaban acostumbradas desde siempre a pensar y a actuar de una manera un tanto binaria: Rem era la mejor sirvienta mientras Ram era la peor. Ram era la mejor maga mientras que Rem era la peor. Rem era la peor socializando mientras que Ram era la mejor. Podría decirse que tan sólo eran capaces de percibir el mundo que las rodeaba de color blanco o de color negro, sin tener en cuenta los matices grises intermedios. De modo que no sentían ni la más remota extrañeza ante sus extravagantes métodos de comportamiento, pues siempre habían hecho las cosas así.

Las dos hermanas, que descansaban un rato en una callejuela solitaria, empezaron a escuchar desde donde estaban la vivaz música extranjera que un grupo de bardos parecían estar tocando en la avenida principal. Ram permaneció entonces en completo silencio, atenta a la melodía que sonaba. Le encantaban las canciones provenientes de los reinos más sureños por sus compases apasionados y elegantes, aunque aquella en cuestión poseía una letra bastante melancólica; hablaba de un antiguo reino olvidado que pertenecía al viejo Imperio de Valm, narrando su esplendor pasado y cómo había terminado cayendo en desgracia. La expresión de Ram podría parecer vacía e inexpresiva como de costumbre, pero en realidad sentía breves arrebatos de emoción cada vez que la canción llegaba a su pegadizo estribillo. Estuvo a punto de girarse para pedirle a Rem que vigilase la compra, pues quería acercarse un poco a escuchar mejor a los bardos, mas el suave golpe de algo que chocaba contra sus tobillos desvió su atención nuevamente.

Una diminuta criatura, de pelaje tan blanquecino como la misma nieva que recubría las calles del pueblo, yacía temblorosa a sus pies.

Mira hermana, un perro —le dijo a Rem—. Parece que se ha perdido.

Por un momento, Ram se olvidó por completo de la canción de los bardos que parecía estar llegando a su fin y se agachó para recoger al animal entre sus brazos. Parecía tener frío, por lo que procuró acercarlo lo más posible a su cuerpo para que entrase en calor. Aunque en ese instante un nuevo individuo irrumpió en la callejuela. Se trataba de un hombre joven ataviado con una brillante armadura plateada que no tuvo reparos en pedirles que les entregasen a la criatura.

Que te lo crees tú —replicó Ram en un tono desafiante.

A pesar de estar dirigiéndose a alguien que parecía ser importante, la sirvienta no pudo evitar tutearle. Había decidido que aquel cachorro sería la cena. Y nadie tenía derecho a privarle de la cena.
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Re: Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 30, 2016 6:10 pm


Junto a su hermana, Rem recorría las calles del aterido pueblo como lo era en su rutina habitual; encargarse de los mandados y la organización de los bienes relacionados a la alimentación, jardinería y limpieza, no era más que que una rútina matutina con la cual lidiar. Eventualmente, era su hermana mayor quien trataba directamente a los vendedores utilizando su confiada labia en toda negociación, mientras que la menos mantenía su bajo perfil encargándose del pesado traslado de todo aquello que era adquirido. No obstante, en aquella ocasión, Ram parecía haber querido invertir los papeles, dejando a Rem como la persona encargada de negociar; algo que había tomado más tiempo del que frecuentaban emplear. Con su cuerpo relajado y completamente descansado, mas incómodo a causa del diálogo; oyó a su propia hermana quejarse de su estado. ―Ram, Ram. Denotó que estás exhausta― Arguyó con calma a su hermana.

Rem procuró acompañarle durante la espera de su receso; comprendiendo que a falta de práctica, carecía de preparación física ante labores algo más pesadas que sólo negociar. Sabía de antemano que Ram sería incluso capaz de hacerlo todo por su cuenta si se lo proponía; mas era algo que prefería que no ocurriese jamás. ―De acuerdo― voceó asintiendo con su cabeza, sin discrepar absolutamente en nada con Ram. no le importaba ser la mula de carga todos los días, siempre y cuando pudiera permanecer junto a ella.

Resonó de fondo una melodía que podría definirse como placentera. Pero no todo el mundo debía de compartir los mismo gustos e intereses. Rem, sinceramente prefería ignorar la música en general, y disfrutar de por lo menos cinco minutos de completo silencio para sólo pensar e imaginar. La calma era lo más grato que ella podría apreciar, el mismo silencio que ella mantenía, anhelaba sentir.

Paciente y recurrente, la gemela menor soplaba sus manos para mantener el calor. Era álgido el ambiente, no era de extrañar que la gente fuera de sus refugios buscase la manera de mantenerse cálidos haciendo cualquier clase de ejercicio o simplemente haciendo uso de abrigos. Rem, no poseía guantes de ninguna clase, no era más que una simple sirvienta que debía de emplear sus manos para todas las labores diarias.

Ambas habían descansado lo suficiente como para volver a cumplir con su trabajo y regresar con todos los mandados a la mansión del anciano Kato. Inesperadamente, apareció a sus pies una pequeña criatura peluda y blanquesina. Un pequeño perro que llamaría la atención directamente de Ram. Si, le era costumbre que todos, incluso los animales, centraran su atención en la talentosa hermana mayor. Ella, a diferencia de su hermana mayor, parecía simplemente no existir para nadie; era algo, en cierto modo, preferible. ―Ram, no creo que nos permitan llevarlo con nosotras― Alegó negativamente haciendo uso de la realidad. Kato no tenía animales en la mansión, y seguramente debía de tener alguna razón. Posiblemente podía deberse a sus prolongadas ausencias, mas sería dificil asegurarlo, teniendo en cuenta el grupo de empleados que podían hacerse cargo de cualquier mascota que se alojara allí.

Súbitamente hizo acto de presencia un joven hombre que ostentaba una plateada armadura. Apariencias de caballero, labia de pordiosero. Al escucharlo, Rem no retractó las palabras desmedidas de Ram. No podía fiarse de aquel de apariencia de caballero. Rem no confiaba en sus palabras, realmente le era muy difícil confiar en los demás. Sin embargo tenía una razón; alguien que dijera que "al parecer" el pequeño canino había escapado, no le denotaba la más mínima seguridad. Un falso caballero, un hombre disfrazado en busca de fama y recompensas. Sin mencionar que, ni siquiera había sido capaz de dedicar un saludo de lo más simple. No había duda, era un impostor.

Rem había notado un rápido apego al pequeño animal por parte de su hermana; como si quisiese hacerse de él como una mascota, o quizá algo similar. Y sólo por esa razón no daría un paso atrás. ―Ram, Ram. No creo que el pequeño cachorro tenga frío― Interrumpió de inmediato a su hermana colocándose delante de ella, esperando y confiando en que pudiera entender su indirecta. Asumía y daba por hecho que el animal huía de aquel hombre, el mismo hombre que no le había logrado demostrar una personalidad coincidente con sus apariencias; el mismo que creía realmente que sólo buscaba atormentar al pobre animal.

Si Ram quería al pequeño perrito, no permitiría que nadie lo arrebatase de sus brazos. Mantuvo toda palabra ajena a él; como si impusiera su casa por sobre su ostentosa armadura. Si algo mallo le pasara a Ram, estaba segura que hasta el mismo Kato no se quedaría de brazos cruzados.



off:
Me parece que será mejor que deje de decir en que fecha podré postear porque luego me sacan justo esos días por suplencias, o se va internet :D
El 23 tendré vacaciones por casi 2 semanas, ¡y luego aguantar 1 año más!
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Re: Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Miér Dic 21, 2016 10:21 am

- ¿Eh? - Digamos que la respuesta que recibí por parte de la pelirrosa no fue la que esperaba, de hecho, me sorprendió la enemistad con la que me envió aquellas palabras. - Tsk. - No pude evitar chasquear la lengua, molesto, no estaba acostumbrado a recibir ese mal trato. Bueno, sí que lo he recibido por parte de mi hermana, pero aquella chica no tenía parentesco conmigo. No sabía cómo contestar de primera mano, me llevo unos instantes pensar en una forma de lidiar con aquello. - Ey... No hay necesidad de ser tan beligerantes, ¿No crees? - Eso también iba por mí, menos mal que me gustaba pensar dos y tres veces la situación cuando algo se complica. Haber contestado antipáticamente sólo habría empeorado la situación. Ahora bien, ¿Qué debía hacer para conseguir la custodia de aquel roedor? Volví a mirar la extraña criatura, la cual intensificó su tembleque al mirarme a los ojos. - “Rayos, parece no he causado buena impresión a nadie.” - Estaba bien tener cuidado con los desconocidos, pero no había hecho nada meritorio de tanta inquietud y sospecha.

La peliazul se había dado cuenta de eso, evidentemente, aquella criatura tenía miedo. - Oh, ¿De verdad eso es un perro? No lo parece. - Contesté casi sin pensarlo, olvidando momentáneamente la acusación que se había lanzado sobre mi persona. Entonces ella se puso delante, Algo mal había hecho, eso estaba claro, pero no sabía cuál había sido mi fallo. Volví a mirar a la chica, seguía teniendo la misma mirada cortante. Analicé desde fuera el escenario, las reacciones del animal me dejaban en una posición de villano bastante evidente, y cualquier cosa que dijera para “normalizar” la situación no hacían más que enturbiarla, una serie de coincidencias habían acabado por acorralarme . - Hehehe... - Solté una risa producto de mi incomodidad y me llevé la mano a la nuca. - Lo lamento, creo que todo esto es producto de un malentendido. -  ¿De verdad esas palabras iban a ayudarme? - No se exactamente cómo aclararlo así que podéis preguntarme, lo que sea, os contestaré sin rodeos.

El frío se hacía más evidente en ese momento de inactividad, penetrando lentamente por las aberturas de la armadura, aunque no era una sensación especialmente molesta para alguien que estaba acostumbrado a vivir en un permanente invierno. De fondo, una melodía que no reconocía que cada vez sonaba más lejana. Parecía agradable al oído, la habría disfrutado mejor de estar más cerca, pero el encuentro con las hermanas había frenado mi paseo. Mejor dicho, encontrarme con la mascota fue lo que produjo aquello, y yo no pude dejar esa “misión” de lado. Definitivamente, yo fui el único responsable. Me dispuse a acercarme un poco más a ellas, dar una apariencia más cercana y sociable con el fin de acabar con la tensión que había generado.
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Re: Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Ram de Montmorency el Miér Ene 18, 2017 9:18 pm

Ram observaba con mirada analítica al caballero, que parecía sorprendido por la respuesta hostil que acababa de recibir. El extranjero dudó en voz alta, antes de chasquear su lengua contrariado. Quizá la doncella de cabellos rosados no dejase entreverlo, pero detrás de su gélido e inexpresivo rostro, estaba disfrutando de la situación. Su interlocutor era como un libro abierto, y era bastante sencillo adivinar sus intenciones y pensamientos. Aunque Rem, por otra parte, parecía desconfiar profundamente de él.

Tranquilízate, hermana —dijo Ram desde detrás, aunque tampoco podía culpar a Rem por no fiarse del desconocido. El joven era demasiado torpe con lo que decía, y eso no le ayudaba a transmitir credibilidad. Su poca elocuencia quedó más que al descubierto en cuanto les comentó que el cachorro que quería que le entregasen no parecía un perro. Ram sonrió de medio lado al escucharle, mientras que la cena que sujetaba entre sus brazos empezaba a tiritar con aún más intensidad.

Ah, ¿sí? —inquirió con brusquedad la muchacha—. ¿Entonces a qué se parece?

Los intentos del caballero de armadura plateada por ganarse la confianza de las dos gemelas eran loables, pero insuficientes, y si Ram estaba segura de algo era de que no le entregaría al animal por las buenas. Fue entonces cuando, arrinconado por la tensa situación que sendas hermanas habían creado, el joven soltó una breve carcajada de incomodidad y procedió a disculparse. Dijo además que como no sabía cómo explicarse, dejaría que les hiciesen cualquier pregunta. ¿Un caballero disculpándose ante dos criadas? La muchacha de cabello rosado pensó que debía de estar muy desesperado por conseguir al cachorro. El dueño debía de ser sin duda alguna alguien importantísimo, o en su defecto estar ofreciendo una jugosa recompensa a quien le devolviese a su mascota. Quizá un poco de ambas cosas.

A Ram el dinero le daba un poco igual, pero encontró en el extranjero la oportunidad ideal para escaquearse por un rato de sus quehaceres. Avanzó unos pasos hasta ponerse al lado de su querida hermana, e inclinó levemente la cabeza hacia un lado. El diminuto perro blanco se removía y gimoteaba nervioso, como si tuviese miedo del apuesto joven, por lo que la muchacha trató de tranquilizarlo con unas cuantas caricias.

Podríais empezar diciéndonos vuestro nombre, caballero —sugirió con picardía la doncella, esta vez tratando al desconocido con el debido respeto. Aunque antes de que éste pudiese presentarse, comenzaron a caer copos de nieve. Estaba nevando, y Ram odiaba las nevadas. Mientras tanto, se podía escuchar cómo en la lejanía los bardos seguían tocando la melodía sureña, sin inmutarse siquiera.

Hermana, hermana, tenemos que irnos. Se ha hecho tarde —dijo Ram intentando disimular su disgusto. Para poder tener las manos libres de nuevo, le entregó el perro a Rem, mas cuando se disponía a cargar de nuevo con las cajas se le ocurrió una maquiavélica idea.

Hagamos un trato —le propuso al extranjero—. Si vos nos ayudáis a llevar estos suministros a la mansión en la que trabajamos, os daremos al animal.
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Re: Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Jue Feb 23, 2017 3:30 pm

El tenso momento que se había generado alrededor mía, si bien no desapareció del todo, si que parecía haberse rebajado.  El tono cortante de la pelirrosa permanecía, pero no con la intención de boicotear mis palabras... bueno... evaluarlas a través de preguntas tampoco era lo ideal... pero era algo, supongo. - No estoy seguro, señorita... - Contesté sinceramente, mientras echaba otro vistazo al asustadizo animal, sin importarme el temor que pudiera haberle causado. - Me recuerda a las chinchillas de nieve que viven en los bosques de Silesse... - Añadí, dedicándole una sonrisa a la sirvienta. - Son pequeñas, generalmente blancas y realmente ágiles. Sí... sin duda se parece a una. - Estaba convencido del parecido, exteriorizando lo máximo que pude esa seguridad. Lo menos que quería en ese momentos era levantar más suspicacias.

El nudo de esta escena se montó tan rápido que no hubo tiempo para presentar a los protagonistas, lo que sería una aberración estructural dentro de cualquier novela u obra de teatro. No presentarse debidamente a alguien que acababas de conocer era igual de descortés y maleducado. Todo había pasado muy rápido, pero no tenía excusa alguna para mi repentina actitud dispersa. - Oh, es cierto... Lo lamento. - Me disculpé una vez más, ofreciendo una leve reverencia en el proceso. No sabía muy bien cómo seguir hablando, que frase era la mas correcta, desgraciadamente ya estaba acostumbrado a esa extraña sensación. No sabía por qué, pero, había veces que la conversación seguía unos cauces que no era capaz de gestionar. Parecía caótica pero sabía que en el fondo era la otra persona quien estaba llevando sutilmente las riendas. Ya me había pasado con una jovencita conductora* hace unas semanas en mi paso por Renais. Con un cabello cuyo color me apasionaba, el violeta, pero bueno... eso forma parte de otra historia. - “Me pregunto si ellas también pueden transmitir la magia...” - Estuve a punto de exteriorizar mis sospechas, pero finalmente decidí reservarme el derecho de la duda. - Me llamo Eugeo. Provengo de Silesse, la tierra que mencioné antes... Cuyo paisaje siempre está enterrado en un bello manto de nieve, cómo aquí ocurre. De hecho, tengo familia en este lugar, es por eso que me encuentro en este pueblo. - Expliqué, algo errático, mas con la esperanza de que mis palabras fueran entendidas. - Puede que os suene el nombre de la casa Arabel, al fin y al cabo no hay muchas familias importantes en esta aldea. - Quizá me excediera dando las cosas por supuestas, pero quería sonar lo más amigable posible.

No obstante la verborrea se había alargado demasiado tiempo, consumiendo el valioso pero escaso lapso de tiempo en el que cesaba de caer la nieve. Siempre que la precipitación volvía, había un periodo en el que lo hacía con especial fuerza. La pelirrosa pareció percatarse y aviso a su hermana para que se apresuraran. No presté mucha atención a lo siguiente que ocurrió, pero acabamos yo y la criada en lados opuestos del fardo de cajas y bolsas que antes ella llevaba. No sabía que contenían, pero supuse que serían principalmente víveres. El caso es que la chica me ofreció un trato: ser su mula de carga por un tiempo a cambio de entregarme a la mascota. La pila de enseres parecía voluminosa, pero no debía ser pesada si una jovencita podía lidiar con ella. - No hay problema con eso, deja que la ayude. - No tenía opción de negarme, al fin y al cabo.

Me puse de cuclillas, poniéndome a la altura de la parte más baja de los suministros que tenía que transportar. Rodeé el frado con ambos brazos y traté de levantarme, y solo traté, al menos en el primer intento. - Nhggggg – Mi armadura añadía un peso con el que no había contado. El resultado fue bastante patético, siendo sinceros. - Mier... -  A punto estuve de resbalarme con toda la carga, pero después de tres amagos conseguí levantar la pila de suministros. Con la compostura recuperada, solté un sonoro suspiro, aliviado, caminar iba a ser mucho más fácil que volver a incorporar todo ese peso.

Aclaración sobre la palabra conductor*:
Eugeo llama a los magos conductores mágicos o abreviadamente conductores, no es que manejasen un carruaje ni nada por el estilo(?)
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Re: Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Ram de Montmorency el Mar Feb 28, 2017 2:04 pm

OFF: Debido a que la usuaria Rem De Montmorency ha abandonado el foro, Eugeo y yo lo continuaremos sin ella. Las publicaciones a partir de este punto continuarán como si Rem De Montmorency jamás hubiese intervenido en la trama.

El extranjero respondió que el animal le recordaba a una chinchilla de esas que se encontraban en Silesse. Parecía esforzarse por dar a la joven sirvienta una buena impresión, digna de un caballero, aunque más bien estaba logrando el efecto contrario. Sus palabras carecían de la misma seguridad y firmeza que transmitían las de la chica de cabello rosado, y era por eso que resultaba tan evidente que debía de sentirse muy incómodo por la situación. Sin embargo, por mucho que tratase de aliviar la tensión que se palpaba en el ambiente intentando actuar de una manera de lo más cortés, cada frase titubeante que pronunciaba le iba convirtiendo poco a poco en una víctima ideal a ojos de la retorcida doncella. Ram empezaba a entender qué era exactamente lo que estaba ocurriendo. Sabía que el caballero, que se dispuso a presentarse con el nombre de Eugeo, no albergaba ningún interés en mantener una conversación amistosa en realidad. Aunque fuese un simple extranjero, se comportaba igual que todos los demás habitantes de aquel poblado cuando tenían que dirigirse a ella les gustase o no: con incomodidad e hipocresía. Ram sabía que su propia presencia resultaba desagradable, pero entendía que eso se debía a que era excesivamente honesta y fría. Por esa razón odiaba que tratasen de inmiscuirla en juegos conversacionales confusos. Juegos que el caballero, escudado por una serie de buenos modales, utilizaba para fingir que ella le importaba algo, cuando lo que de verdad anhelaba era a la mascota con la que cobraría algún tipo de recompensa.

Sin apartar los ojos del extranjero, Ram tomó de nuevo al animal con sus dos manos y lo alzó hasta ponerlo frente a su rostro impasible, tapando así la cabeza del extraño desde su ángulo de visión. La criatura siguió tiritando mientras la doncella lo observaba durante unos instantes sin musitar palabra alguna.

Podría ser una chinchilla —anunció de repente, volviendo a acurrucar al cachorro entre sus brazos—. Lo llamaré Pequeño Eugeo

Dicho aquello, dejó que el caballero cumpliese con su parte del trato. No obstante, al joven le fue imposible levantar la pila de cajas los tres primeros intentos. La doncella se sintió bastante decepcionada, pero comprendió que el peso de la armadura debía de estar dificultándole la labor. Fue por eso que sin que éste pareciese percatarse de ello, tomó una de las cajas de menor tamaño para ayudar a su compañero. Cargar con una parte de los suministros bajo un brazo y con Pequeño Eugeo en el otro no era una tarea precisamente sencilla, pero Ram comprendía que si dejaba al caballero con todo el peso, jamás llegarían de vuelta a la mansión.

Parecéis pensativo. ¿Acaso hay algo que queráis preguntarme? —observó la muchacha de cabello rosado cuando emprendieron por fin la marcha. La sirvienta marcaba el camino yendo varios pasos por delante del apuesto joven, pese a que no se dignaba a volver la vista para verlo mientras hablaba—. A propósito, podéis llamarme Ram. O Amelia. O Isabella. Como prefiráis.

Poco a poco en la lejanía empezaba a divisarse la mansión del amo Kato...
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Re: Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Jue Mar 09, 2017 4:02 pm

Intentaba atisbar un fragmento de las emociones de la pelirrosa pero fue imposible. Ella siguió mirándome impasible mientras me presentaba, todo lo educadamente que pude, con el vano objetivo de enmendar el mal pie con el que habíamos empezado. No siguió la conversación como esperaba, debido a que seguía molesta conmigo, suponía. Lo que pensaba que iba a ser su presentación no lo fue. Alzó el animal por encima de su cabeza, hasta llegar a plantarlo en frente de mis narices por unos segundos. Si la situación ya era bastante extraña la chica insinuó con ponerle mi nombre a la mascota. - ¿Eh? - Estaba confundido, pues su tono no dejó claro si era una broma o una burla. Y en caso de que fuera una mofa, no sabía en que sentido me estaba metaforizando, y eso era aún más incómodo. - Ehm... - Tenía la sensación de que me arrepentiría si preguntaba, decidí seguir como si no hubiera pasado nada.

[…]

Una vez la carga estaba asegurada me di cuenta que la chica ya se había adelantado, bastantes pasos, además cargaba con una de las cajas que habíamos acordado que iba a transportar. La situación me hizo entender que yo era el único de visita y que ella probablemente tenía más cosas que hacer, precisamente perder el tiempo no estaba en su lista. - Pe-perdon. - Me disculpé con sinceridad e inseguridad una vez más, mientras lancé unas zancadas para intentar alcanzarla. La nieve debajo de mis pies amenazó con deslizarse, incapaz de soportar la fuerza de acelerar con tanto peso. Correr no era una opción, me resigné a seguir su estela. La forma de actuar de la sirvienta era errática, confusa, en cierto punto hasta molesta. Aunque conversáramos, no mostraba ningún gesto corporal de interés, ni un amago de girarse o frenar para hablar con normalidad. Era, en cierto punto, condescendiente.

Finalmente ella se presentó, con un fin de nombres -bizarro una vez más-, sin dejar claro cual era el sustantivo de su preferencia. - Verás... Esto... Ram. - Mis sospechas fueron confirmadas casi por completo, ya había sentido como si leyeran mi mente, demostrando una intuición envidiable. - La verdad es que sí. - No sabía exactamente cómo plantear mi pregunta, dediqué un par de segundos en cuidar mis palabras. - Es extraño, pero,  ¿Alguna vez has tenido la sensación de que algo ya lo has vivido? A mi me ha pasado durante la conversación, es como si fuera idéntica a la que tuve con otra persona, el caso es que... - Quizá me enredara en mis palabras, pues acabé preguntando de manera brusca. - ¿Puedes utilizar magia? - Esperaba una respuesta afirmativa por su parte, pero tampoco estaba seguro cómo iba a contestar.

Mientras hablábamos caminando, el trayecto que nos separaba de la mansión en la que servía se iba agotando. Paredes de sólida roca que de no ser por su color oscuro habría dicho que eran de granito, pero tenían una elegancia similar. Un tejado perfectamente diseñado y cuidado cubría su parte superior, dando la sensación de que su interior estaba bien resguardado del frío de Illia. El jardín era amplio y con árboles de hoja perenne. Estos estaban tratados con mimo, pues apenas había nieve cubriendo sus hojas. El camino del patio estaba igualmente despejado y constaba de un empedrado irregular en cuanto a su dibujo, pero era cómodamente plano y agradable a la vista. Sin duda todo estaba cuidado al detalle, y sólo acababa de entrar en la parcela. - Esto es... impresionante. - Comenté, imposible haber guardado mi sorpresa. - ¿Cuantas personas trabajan aquí?
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Re: Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Ram de Montmorency el Miér Mar 15, 2017 2:33 pm

Conforme la ventisca se intensificaba, Ram apresuraba aún más su paso. Hacía rato que Pequeño Eugeo había dejado de temblar, mas cargar con el diminuto animal y con la caja de provisiones que resguardaba bajo el brazo seguía costándole lo suyo. A pesar de que estuvo tentada en reiteradas ocasiones a detenerse en busca de asiento en el que descansar otro largo rato, el hecho de que no quería quedarse ni un instante más de lo necesario a merced del frío y de la nieve, bastó para disuadirla de interrumpir la incómoda marcha de regreso a la mansión. La joven sirvienta detestaba el clima de Ilia, y era por eso que deseaba refugiarse cuanto antes en el interior de las regias paredes del edificio que Eugeo y ella podían empezar a vislumbrar en la lejanía. Allí podría reposar en condiciones, recostada sobre el lujoso diván del ausente amo Kato, y disfrutando del fulgor del fuego de la chimenea del salón principal. Sin embargo, Ram prefirió apartar esos pensamientos por un momento, ya que tenía que centrarse en trazar nuevos planes para el caballero. Pues Eugeo, que parecía estar dispuesto a hacer muchas cosas con tal de conseguir que ella le entregase a la albina criatura, estaba demostrando ser la víctima perfecta que la doncella necesitaba para acabar con el hastío que le suponía su monótona rutina diaria, aunque fuese solo por una tarde.

Ram escuchó cómo el extranjero se enredaba de nuevo con sus propias palabras. Era evidente de que a pesar de que quería preguntarle algo, ignoraba la manera de abordar el tema. La gente normal se comportaba así. Se escondían detrás de falsas fachadas de cortesía y palabrería confusa, temerosos de decir lo que pensaban en realidad, o de dejar claro lo que querían. Sin mostrar el más mínimo interés hacia lo que el caballero quería saber, la muchacha de cabellos rosados siguió caminando a su ritmo. No obstante, le fue imposible no detenerse en seco al escuchar lo que éste dijo a continuación. Tenía que reconocer que no se esperaba que el chico formulase la pregunta de una manera tan brusca, y menos todavía que lo que quisiese saber fuese si ella podía o no utilizar la magia. Lejos de extrañarse por el origen de aquella extraña cuestión, Ram, tras permanecer unos instantes sumida en un incómodo silencio, se dio la vuelta por fin para encarar a Eugeo.

¿Acaso importa que pueda? —le espetó, antes de darle otra vez la espalda y continuar caminando. A su manera, le había dado una respuesta.

La mansión del amo Kato se encontraba erigida en un lugar bastante apartado del poblado. Para llegar hasta ella, habían tenido que seguir un largo sendero que atravesaba amplias llanuras nevadas, y que se internaba dentro de una densa arboleda plagada de abetos. Construido a partir de sólidos ladrillos de piedra oscura, el edificio resultaba sobrecogedor y a la vez algo siniestro. Se extendía a lo largo de un enorme claro ubicado en mitad del bosque junto a unos jardines bien cuidados. Aquel majestuoso lugar, bien podría haber sido en otro tiempo la residencia de un noble adinerado. Ram sonrió levemente con orgullo al oír el repentino comentario de su acompañante, al que añadió la pregunta de cuánta gente trabajaba allí para mantener semejante lugar en pie.

Unas cuantas. Pero no os preocupéis. Os aseguro que en ningún momento notaréis su presencia —le dijo en un tono de voz que evocaba misterio, a la vez que se acercaba a la puerta de entrada con la intención de abrirla—. Los sirvientes sabemos ser discretos...
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Re: Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Dom Mar 19, 2017 11:24 am

Me sorprendí al ver a la sirvienta frenar tan de repente al preguntarle, haciendo saltar un par de alarmas en mi subsconsciente. En ese momento me di cuenta de que no era el mejor momento de haber hecho esa pregunta, y el modo también dejó que desear. Hay veces que no se decir que no, o en otro momento, intentaba hacer las cosas con mi mejor intención pero ese día no estaba saliendo nada bien. Ya conocía el tipo de respuesta que iba a recibir cuando la chica se volteó y se encaró conmigo con una expresión no muy amigable, resolviendo mi duda con una pregunta retórica. Medité unos segundos después de eso, en silencio, antes de responder. - Claro que no importa. - Temía volver a meter la pata con mis palabras, pero creía que el silencio era peor solución. - De una forma u otra, creo que son personas fascinantes. Tienen... Tenéis una concepción del mundo única, podéis percibir cosas que otros no pueden, o eso creo. A vuestra forma, es como si siempre estuvierais un paso por delante en todo, incluida esta conversación. - Me expliqué lo mejor que pude, mas siempre había cosas que no se podían expresar con palabras. - Pero hay algo que parece que no le acabó de agradar en mi pregunta. Lo lamento.

A medida que llegábamos a la mansión el clima empeoraba, haciendo que Ram acelerara más el paso. Yo seguía su ritmo como podía, lidiando con el peso de las cajas y mi armadura, con especial cuidado de no dar malos pasos, pues estos podían convertirse en resbalones. El frió no era algo que me molestara pues en Silesse podía hacer un ambiente más gelido, sin embargo la nieve combinada con el viento era molesta. La residencia estaba apartada el pueblo y refugiada dentro del bosque, el cual llevó algo más de media hora atravesar antes de llegar a la entrada de la finca. El camino total, debido a la lejanía y la carga extra, se acercaba a los sesenta minutos. En cierto modo fui engañado por Ram, quien no avisó en ningún momento de la distancia que había que recorrer, pues habría rechazado de saber lo laborioso que habría sido cumplir mi parte del trato. Eso me molestó, pero llegados a ese punto poco importaba, solo quería entrar en el caserío donde refugiarme y recuperar el aliento unos segundos.

Tal y como pensaba, un complejo tan grande no podía tener solo un sirviente, pues no había tiempo físico de realizar todas las tareas que conllevan una mansión de tal tamaño. No obstante, la respuesta de Ram volvía a ser extraña, no comprendía por qué iba a preocuparme de ver a otras personas dentro de la mansión. Con un comentario final que parecía más bien una alusión, se dispuso a abrir la puerta. - ¿Uhm? ¿Qué quisiste decir con eso? - pregunté, pero la respuesta esperaría hasta que ambos entráramos en la mansión. Un golpe de calor agradable llegó a mi rostro nada más entrar en el edificio y se empezó a extender al resto del cuerpo poco después. Rápidamente dispuse la pila de cajas a un lado de la entrada, liberándome finalmente de tan tortuoso peso. Apoyé mis manos en mis rodillas y me mantuve así unos segundos, tomando profundas inspiraciones con la intención de aliviar mi flato. El interior de la mansión estaba cuidada al detalle, al igual que su exterior. La entrada daba a un hall espacioso, cubierta de una ostentosa alfombra que guiaba a todos los accesos inmediatos del mismo, así como una gran escalera que daba a la parte superior del edificio. Estaba bien iluminado con la ayuda de numerosos candelabros sujetos a las paredes y una enorme lámpara de araña colgando del techo.

- Hmmm... Me pregunto cómo es que ponen las velas en un lugar tan alto. - Esa duda interna salió por mi boca sin darme cuenta, intentando encontrar la razón por la que lamparas tan poco accesibles eran allí colocadas. El asunto de la mascota podía esperar mientras descansaba un poco, por lo que no mostré un interés inmediato por ella.
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Re: Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Ram de Montmorency el Lun Mayo 01, 2017 12:55 pm

¿Si podía utilizar o no la magia? Aquella ingenua pregunta le había tomado por sorpresa. Desconocía cómo el caballero había llegado siquiera a esa conclusión, más aun cuando ella ni siquiera tenía el aspecto estereotípico de una hechicera. Esas largas túnicas y sombreros puntiagudos no se parecían en absoluto a sus sencillos atuendos de sirvienta, de eso estaba segura. A pesar de que le picaba un poco la curiosidad averiguar la razón detrás de la extraña duda de Eugeo, prefirió mantenerse silente. Sabía que el joven estaba tropezando con sus propias palabras en un vano intento de quedar bien, por lo que no era más que cuestión de tiempo que él se dispusiese a darle las explicaciones oportunas sin que ella tuviese que pedírselo directamente. Y justo como había predicho, el caballero intentó justificar su pregunta al instante. Ram le escuchó con atención mientras dejaba la caja en el suelo, con la intención de abrir el portón de la mansión con ayuda de su manojo de llaves. No obstante, la descripción que éste estaba dando le resultaba algo incoherente. El amo Kato también sabía utilizar magia. Y para nada estaba un paso por delante de los demás. No era más que un viejo pervertido. Pero un viejo pervertido inteligente y con mucho dinero, al fin y al cabo. Eugeo debía de tener bastante mala suerte si los únicos magos que había conocido hasta entonces eran tan introvertidos y tan poco sociables como ella.

Ram introdujo la llave correspondiente en la cerradura, pero se detuvo antes de girarla por segunda vez. La peluda criatura que sostenía en su otro brazo parecía haberse acostumbrado a su presencia, sin sospechar siquiera el oscuro destino que la sirvienta le tenía preparado.

No soy fascinante —respondió al caballero, abriendo por fin las puertas principales del edificio.

A diferencia del frío gélido del exterior, el vestíbulo de la mansión rebosaba de calidez gracias al sistema de calefacción instalado en el sótano. Su funcionamiento era bastante rústico, pero efectivo. Funcionaba gracias a la magia de los sirvientes, quienes mantenían el fuego de los hornos subterráneos para que el calor ascendiese a través de sus respectivas chimeneas. Dichas chimeneas respiraban a través de millares de orificios ubicados por todo el suelo de la primera planta. Gracias a este sistema, el entero edificio gozaba de unas temperaturas agradables durante todos los días del año, hiciese el frío que hiciese afuera.

Ram permitió que el caballero recobrase el aliento. Ella, por su parte, también dejó a un lado la caja que había portado en el camino, y tras cerrar las puertas de nuevo, dejó a Pequeño Eugeo corretear libremente por donde quisiese. Fue entonces cuando el joven le formuló otra pregunta. Quería saber cómo hacían los sirvientes para alcanzar las velas de los elaborados candelabros que colgaban del techo.

Es un secreto.

Aunque en realidad la respuesta no tenía por qué ser un secreto. Sucedía más bien que Ram adoraba la siniestra atmósfera que rodeaba a su hogar, de manera que disfrutaba haciendo creer a los invitados que existía allí aún más misticismo del que había en realidad. En su opinión, si aquel lugar era la guarida de un poderoso mago, tenía que dar esa impresión a cualquier extraño que osase entrar en la misma.

El vestíbulo era la sala más espaciosa de toda la mansión. El suelo desprovisto de alfombra se mostraba cubierto con impolutas losas cuadradas de mármol negro y blanco. Numerosos cuadros de enorme tamaño decoraban asimismo las paredes, mientras que seis columnas se encargaban de sujetar el techo y la bóveda que ambos jóvenes tenían sobre sus cabezas. Tal y como Ram había indicado, aparte de ellos dos, allí no parecía haber nadie más. De modo que sus voces reverberaban por doquier. Aquel lugar, tan tranquilo como inquietante, parecía completamente ajeno al mundo exterior. La muchacha dejó su abrigo colgado sobre el enorme perchero situado al lado de la entrada, y desapareció sin mediar palabra por uno de los pasillos laterales. Regresó poco después con un uniforme limpio de sirvienta en la mano.

No cumplisteis del todo vuestro trato —le dijo señalando la pequeña caja que ella había transportado durante el camino de regreso para ayudarle—. Así que si de verdad queréis que os entregue a Pequeño Eugeo, deberéis poneros este traje y ayudarme a trabajar.

Las palabras de Ram carecían de cualquier emoción. Entendía que lo más probable era que el joven rechazase travestirse. Más aún cuando las ropas eran de criada. Pero aun así no le preocupaba en absoluto el desenlace de aquella situación, ya que el caballero no tenía escapatoria. Sin sospecharlo, su destino había quedado sellado desde el momento el que había puesto un pie en la mansión, pues las puertas y ventanas estaban encantadas. Se trataba de una medida de seguridad del amo Kato para que no huyesen potenciales ladrones, aunque lo importante era que nadie que no perteneciese al elenco de sirvientes podía abrirlas. Y Ram no dejaría salir a Eugeo hasta que éste hiciese todo lo que ella le indicara a partir de ese momento.

La sirvienta tendió el uniforme al joven.

Descuidad, creo que es de vuestra talla.
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Re: Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Dom Mayo 28, 2017 4:30 pm

- ¿Secreto? - pregunté, aunque sabía que no obtendría respuesta por parte de Ram. Si algo había demostrado en todo este tiempo que habíamos compartido era su capacidad de hacerse la misteriosa, utilizando información inconclusa o simplemente no contestando. - ¿Acaso dejarás de ser “no fascinante” si lo dices? - Bromeé y solté una carcajada, haciendo alusión a la respuesta anterior de la pelirrosa, llegados a este punto no me importaba cómo pudiera tomárselo. Bueno, quizá no pudiera soportar la apatía de la sirvienta. - Es broma. - Desvié entonces la mirada, contemplando la entrada de la mansión en su totalidad. Cuando mis pupilas se acostumbraron a la alta luminosidad artificial que había en la sala, mis ojos pudieron disfrutar con plenitud el arte arquitectónico de la mansión, así como el estético, cuyo acabado conjunto era digno de la más alta nobleza. A pesar de tener un arte un tanto tétrico para mi gusto no se podía negar el esmero que invirtieron en construir el palacete, así como el trabajo que conllevaba mantener impoluta toda la parafernalia con la que lo habían dotado. Permanecí absorto, observando en silencio todo lo que ofrecía el vestíbulo. No podía considerarme un experto en arte, aun así tomé mi tiempo en analizar cada elemento, en un vano intento de descubrir el significado subyacente de éstos.

No tardé en aburrirme, entonces habría vuelto a mirar a Ram y a la mascota, pero aún no habían vuelto. - Vaya... - Me asomé por cada una de las puertas inferiores, las cuales daban acceso a largos pasillos, seguí sin hallar a nadie. Ecos de pasos reverberaban, mas el origen de los mismos era confuso. - Me pregunto por qué nunca Royne me habló de esta mansión... - Aunque estuviera en las afueras, era demasiado ostentosa como para pasar desapercibida. - El dueño tiene que ser conocido... - Intenté hacer memoria. - Claro, no conozco su nombre... Le preguntaré a Ram cuando vuelva. - Con la mano agarrando mi mentón, seguí meditando hasta que ella volvió. Como era de esperar, no había dejado su poca expresividad allá a donde hubiera ido, pero traía consigo ropas de criada. - Hola de nuevo. - Saludé, no sabía que otra cosa decir. Ella, señalando una de las cagas que me arrebató mientras le ayudaba a llevarlas, me acusó de no cumplir con el trato en su totalidad. - ¿Eh? - Balbuceé incrédulo. - Pero, ni siquiera me di cuenta de que la cogiste, y era la más pequeña de todas... - Seguí con mis quejidos un rato, intentando persuadir a la damisela de que  lo dejara pasar por alto. Bien sabéis que eso no ocurrió, por el contrario me exigió una última cosa si quería que nuestro trato quedara cerrado.

Fue ese el momento en el que me di cuenta de que desconocer la existencia de la mansión no había sido producto del azar.

Ram quería que me pusiera el uniforme de sirvienta que llevaba en los brazos. - Jajajaja. - Reí nervioso, dando por hecho de que se trataba de una broma. Supuse terriblemente mal. Ella seguía sin inmutarse, acercándose a mí con aquellos ropajes, de verdad quería que me los pusiera. - ¿De verdad piensas que voy a ponerme eso? Para empezar no es un traje, si no un vestido. - Puntualicé, dando a entender a la atrevida criada de que no iba a llevar ropa de mujer. - Tsk. - La apatía de la pelirrosa empezaba a ser insultante, así como su comportamiento conmigo. Por como se estaba comportando, nunca tuvo la intención de cumplir con su palabra. - No importa que sea de mi talla, sería denigrante. - Manteniendo las formas y el cuidado como podía, aparte el uniforme cuando se me tendió a pocos centímetros de mi cuerpo. - No me divierte esto, me temo. Quiero hablar con el dueño de este lugar. Zanjemos este asunto inmediatamente. - Tras la exigencia deshice mis pasos, desplazándome desde el centro de la sala a la puerta principal. Mi instinto gritaba que escapara cuanto antes, mas el orgullo empujaba con más fuerza, quería darle una lección a esa chiquilla. - Llegados a este punto no me importa nada nuestro trato, descuida, haz con el animal lo que más te plazca.
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Re: Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Ram de Montmorency el Lun Sep 11, 2017 6:18 pm

Todo estaba saliendo según lo previsto. La pequeña—aunque siniestra—travesura de Ram estaba resultando ser bastante más fructífera de lo esperado. El forastero empezaba a entender el aprieto en el que se había metido tan inocentemente. Al principio, su reacción al escuchar la orden de la sirvienta no fue otra que una risa nerviosa. Era comprensible, teniendo en cuenta lo inverosímil que era la situación en la que ella estaba comprometiéndole a la fuerza. Cualquier hombre se sentiría incómodo ante una exigencia tan absurda como lo era vestir con ropa del sexo opuesto, más aún si se trataba de un orgulloso caballero de un reino extranjero acostumbrado a recibir reconocimiento y admiración. Precisamente por ese motivo se le antojaba tan divertida la situación a Ram, pese a que no lo expresase ni con gestos ni con palabras. Su mirada congelada más bien bastó para darle a entender a su interlocutor que no estaba bromeando: si quería a Pequeño Eugeo, tendría que ponerse un vestido y ayudarla a encargarse de los quehaceres de la mansión.

Sintiéndose arrinconado, el muchacho de cabello rubio se dedicó a mascullar una serie de evasivas, tratando de retrasar lo inevitable. La corrigió diciendo que la ropa que sostenía no era un traje, sino un vestido, añadió que cumplir con la extravagante orden sería denigrante y por último declaró que era su intención hablar con el dueño de la mansión. Parecía sumamente indignado por el atrevimiento de la doncella, por lo que en vez de intentar abrir la puerta principal y escapar del lugar, tomó la dirección opuesta y se internó aún más en el vestíbulo.

Se me olvidó mencionaros que mi amo no se encuentra en casa en estos momentos —dijo Ram, quedándose inmóvil en la entrada del edificio—. Tiene la costumbre de irse de viaje durante meses, a veces incluso durante años…

Decía la verdad. El amo Kato, a pesar de ser un hombre viejo y sociable, estaba rodeado de un aura incluso más misteriosa que la de Ram o de Rem. Ninguno de sus sirvientes conocía los motivos detrás de los largos viajes que daba a través del mundo, o el modo con el que ganaba el dinero suficiente para mantener ese edificio tan regio y antiguo en el que apenas vivía. De nada servía preguntarle directamente, ya que entonces el anciano se limitaba a sonreír y a responder que todo se debía a que tenía un “alma tan jovial como aventurera”. Eugeo quizás deseaba reunirse con él tan solo para darle un merecido castigo a la doncella, pero lo cierto era que no había nadie que anhelase más el retorno del amo Kato que la propia Ram. Las visitas del maestro eran siempre muy animadas, y éste de paso siempre encontraba algo de tiempo libre para enseñarle algo nuevo acerca de la magia en general, aparte de para supervisar también sus avances en la materia. Por otra parte, el resto de los días del año eran monótonos e insoportables para la hechicera. La mayoría de los criados parecían llevar bien una vida aislada del resto de poblado, dedicándose cada semana a hacer una y otra vez lo mismo. Pero Ram era diferente. Se aburría. Razón por la cual estaba dispuesta a disfrutar al máximo de la visita de su invitado.

Podéis explorar la mansión a vuestro gusto. Pero no podréis salir de aquí a menos que yo os conceda el permiso —explicó mientras dejaba el uniforme de sirvienta tendido sobre un diván próximo a uno de los pasillos laterales—. No merece la pena que intentéis escapar. La mansión está hechizada.

Pensando que lo mejor sería darle algo de intimidad al joven, la doncella se encaminó en dirección a la gran puerta que Eugeo pretendía atravesar. Aunque antes de que siquiera pudiese alcanzar el pomo, oyó una serie de ladridos a su espalda. Se trataba de la peluda criatura que había recogido en las calles del pueblo y que pretendía convertir en cena esa misma noche. Fuese perro o chinchilla, parecía no sospechar que le aguardaba un oscuro destino si seguía tan apegada a la sirvienta.

Cuando hayáis tomado una decisión, venid a verme al salón principal. Si es que conseguís encontrarlo primero...—dijo entonces Ram antes de cruzar la puerta junto con el animal.
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Re: Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Dom Sep 17, 2017 2:33 pm

¿Quién era esa chica? No... ¿Qué era esa chica? No le importó la severidad de mis palabras, ni un ápice. Su rostro impasible consiguió darme un fuerte escalofrío, sumado a lo inverosímil de la situación, no me habría sorprendido que sus ojos se volvieran brillantes como la de aquellos demonios, los emergidos, pues con su comportamiento errático lo único que la diferenciaba de ellos es que la pelirrosa era capaz de comunicarse. Era algo que podría haber esperado, pero no por ello habría sido menos horripilante, la sensación que tenía en ese instante era el de el preludio de una pesadilla.

Por Forseti, ojalá mi intuición fallara más, o que hubiera errado en aquella ocasión.

Con la poca expresividad y con un inquietante tono de voz, indicó que el dueño de la casa no estaba actualmente allí y que desconocía su vuelta. Ya me la había jugado una vez incumpliendo su parte del trato, tergiversando y omitiendo parte de la verdad, pero hasta entonces nada de lo que había dicho fue mentira. Siguiendo esa lógica, mis exigencias de conversar con el dueño -o como ella dijo, amo- eran en vano. Me mantuve callado, estudiando si estaba torciendo la realidad de nuevo con el fin de escaparse de las posibles represalias, aunque su forma de actuar y moverse era la de una persona confiada de que saldría de aquella afrenta impune.

Manteniendo la desfachatez de hace unos instantes, alegó que sólo con su permiso sería capaz de salir de la mansión. Un mal presentimiento, y después un nuevo temblor volvió a apoderarse de mi cuerpo, pero esta vez consiguió poner cada pelo de mi piel erizado, el momento en el que ella anunció que la casa estaba encantada. Sirvienta y mascota abandonaron la sala, yo quedé congelado, incrédulo, por las afirmaciones de la chiquilla.

Desaparecieron de mi vista, y a mi espalda, la puerta de salida. Mis ansias de escapar eran insoportables, pero, me daba miedo intentar abrir la puerta y que ésta no se abriera. Conocí el poder que podían alcanzar los conductores, había luchado con herejes en el pasado, y bloquear una puerta sonaba -terriblemente- como un juego de niños.

Con lentos pasos que hicieron eco en toda la sala, me aproxime a la puerta de salida hasta que el pomo estaba al alcance de mi mano. Tome el objeto metálico, intenté girarlo, empujé el portón con todo mi cuerpo, luego hice lo mismo tirando, pero nada funcionaba. - Venga ya... No me jodas. - La desesperación hizo que perdiera las formas, soltando algunos improperios con un tono elevado, que resonaron en toda la mansión. Seguí intentándolo, esta vez tratando de tirarla abajo golpeándola con mi costado. El metal de mi armadura debería haber dañado la estructura de madera, mas después de varios intentos en los que empleé toda mi fuerza, ésta no mostraba ni un solo rasguño. - Mier...

Como un necio, había caído en el juego de una joven que tenía más de bruja que de criada.
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Re: Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Eliwood el Jue Sep 21, 2017 12:58 am

Tema cerrado. 50G a cada participante.

Ram obtiene +1 EXP.

Se procede a la tirada gratuita del dado Suerte, cuyo resultado será la recompensa de ambos.
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Re: Conseguir algo sin haber hecho nada rebasa toda arrogancia. {Flashback Social} [Ram, Rem, Eugeo]

Mensaje por Narrador el Jue Sep 21, 2017 12:58 am

El miembro 'Eliwood' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


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