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Ficha Kilian

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Ficha Kilian

Mensaje por Kilian el Miér Nov 02, 2016 12:05 am

Kilian
Jinete Wyvern
Probaré que esas historias son reales viejo

Datos
Nombre: [Kilian]

Edad: [27]

Clase: [Jinete Wyvern]

Especialización: [Lanza]

Afiliación: [Thracia]

Ocupación: [Herrero]

Personalidad
[Kilian es una persona rara, casi todo lo que hace lo consulta previamente con su compañero (wyvern) Acfred, insiste en que puede hablar con él y que ambos se entienden en su totalidad, quiere mucho a su madre, aunque le aburre estar en la casa con ella, por lo que suele salir constantemente a vagar, no disfruta ser herrero, sin embargo sigue ejerciendo la profesión por cuentos que relataba su padre, que hablaban de armas increíbles forjadas por el mejor de los mejores, espera algún día poder forjar una de ellas, o en su defecto encontrar alguna, está dispuesto a viajar por todo el mundo para encontrar una de estas armas, cuando algo no le gusta o no lo quiere hacer, tiende a decir que a Acfred no le gustaría hacer eso, disfruta mucho estar en el cielo, por lo que suele ir a practicar vuelo, la gente suele mirarlo como loco porque habla con su wyvern, él mira a la gente como loca porque no entienden el idioma wyvern (Kilian tampoco lo entiende), respeta a todos los soldados, ya que en un principio él fue uno, no le gusta luchar contra otros jinetes wyvern porque teme lastimar a los wyvern.]

Historia del personaje
[Kilian nació en un pueblo en las colinas, un día lluvioso y frio, su madre era una persona con un cuerpo muy débil por lo que pensaron que no lograría sobrevivir al parto, afortunadamente no hubo problemas mayores. Por otro lado su padre era alguien fuerte, rudo, el tipo de hombre que su sola presencia es intimidante, por último esta Kilian quién heredará la fuerza de su padre y la delicadeza de su madre.

La primera parte de su vida el pequeño Kilian pasó al cuidado de su madre Sara, por la mañana cuando se levantaba desayunaba chocolate con waffles otras veces huevos estrellados con tocino o un delicioso pastelillo preparado por su madre, pero había una cosa que no podía faltar en su desayuno, el jugo de naranja, sin él para Kilian era lo mismo que una comida más, si era la primera y más importante comida del día debía ser la mejor también. Luego salía a jugar con otros dos niños que vivían cerca de su casa, a la hora del almuerzo todos volvían a sus respectivos hogares, ese era el primer momento en el que veía a su padre Dean en el día, quién se dedicaba al oficio de la herrería, en ese momento trabajando para el ejército Thraciano. Los almuerzos de esa familia siempre fueron divertidos, primero todos contaban lo que les había sucedido en el día, luego Dean hacía algunos chistes sobre la comida con los que los tres reían como una familia feliz, después de una pequeña siesta Kilian volvía a jugar con los otros niños hasta las seis de la tarde más o menos, donde podían verse volar wyverns con sus respectivos jinetes, el pequeño decía poder percibir los sentimientos del wyvern impresionaba a los niños que estaban con él cuando señalaba a alguno y decía, “ese está alegre” o “ese jinete trata muy mal a su wyvern”, “aquel wyvern tiene sueño”, cada vez que veía a las majestuosas bestias volar decía: “algún día yo también montaré uno”, desde pequeño y su primera meta en la vida fue ser jinete wyvern. Luego para las siete volvía a su casa para cenar, la cena era un poco más callada ya que todos estaban cansados, luego de cenar Sara bañaba a su hijo, al terminar el baño lo vestía, llevaba a la cama y le contaba una historia de su autoría para que su hijo se durmiera.

Cuando cumplió seis años, sus días no eran tan libres, luego de desayunar su madre lo sentaba en la mesa de la cocina y enseñaba a leer, era así cada día de la semana, cada día por los primeros dos años Kilian refunfuñaba por no poder salir a jugar con los otros niños, luego le tomó el gusto a la lectura y lo hacía con amor, algunas veces su padre decía que aprender herrería sería más útil que aprender a leer, pero Sara le hacía una mirada a su esposo con la ceja derecha levantada y decía “Deeeean”, esto provocaba que el padre de Kilian se callara unos momentos y dijera “mejor hazle caso a tu madre”, en esos momentos se podía ver quien llevaba realmente los pantalones en la casa. Esto no cambiaba el hábito de que a las seis de la tarde saliera a observar a los jinetes volar por los cielos e interpretar los sentimientos de los wyvern, cosa que a medida que iba creciendo sus amigos lo creían menos, pero algunas veces se “redimía” diciendo “aquél es un novato y su wyvern lo va a tirar”, primero le decían que estaba loco, que no podía saber quién era un novato o no después de todo un novato no volaría, no importaba cuantas veces lo dijeran, al cabo de un rato eso pasaba y los demás niños volvían a creer lo que decía. Al anochecer volvía a su casa y luego de cenar su madre obligaba al hijo a bañarse, después de bañarse a la cama y nunca faltaba el cuento antes de dormir contado por Sara.

A los diez años Dean dijo a su esposa que ya que sabía leer, ahora era el momento de que aprenda un oficio de hombres, Sara no opuso resistencia, a partir de ese momento Kilian no solo tenía ocupada la mañana, sino que la tarde también, sintió tristeza al no poder ver volar a los wyverns con excepción de sus días libres, sin embargo disfrutaba estar con su padre, por ello todos los días lo acompañaba a su trabajo alegre, aunque los primeros meses trabajando eran un poco molestos, lo único que hacía era traer leña, pasar herramientas, curtir una que otra piel y de vez en cuando cortar una parte metálica, cuando su padre no tenía trabajo que darle lo obligaba a hacer ejercicios para fortalecer su cuerpo, en ese momento Kilian no entendía el motivo de lo que hacía, al cabo de casi un año Dean le dio a su hijo su primer trabajo de herrero, debía afilar unas espadas le habían dejado, hacer girar la rueda no era fácil, tardó más de lo que habría tardado su padre, sin embargo las armas estuvieron afiladas adecuadamente, al entregarle las armas a su padre, este dijo: -haz tardado demasiado, espero que hayas entendido por qué te hacía fortalecer tu cuerpo- efectivamente, Kilian entendió el motivo de su “entrenamiento”, a medida que fue creciendo ayudaba más y más hasta que hacía lo mismo que su padre y agilizaban el proceso. Cuando cumplió doce por una razón que Kilian desconoce, Dean dejó de trabajar con el ejército por lo que empezó a llegar clientela diferente y los integrantes del ejército Thraciano dejaron de venir. A los trece años de vida de Kilian, un hombre de alto rango en el ejército vino a la herrería, al parecer su padre se llevaba bien con él, hicieron algunos chistes y rieron, luego el hombre le pidió que le hiciera un hacha con el mejor acero que tenga, Dean le advirtió que no le saldría gratis ya que en ese momento trabajaba independientemente, no hubo ningún problema con eso, Kilian fue llamado por su padre para ser presentado ante el hombre, este fue muy amable con el niño quién no dudó en preguntar si montaba un wyvern, lo que provocó que le hombre riera y asintiera, Kilian corrió hacia afuera y volando cerca de la tierra estaba el dichoso wyvern, era el más bello, mejor cuidado y alegre que había visto jamás, el hombre salió de la herrería para llamar a su wyvern, preguntó si se quería montar en él, alegre el niño dijo que si con todas sus fuerzas, primero lo acarició suavemente luego se puso a hablar con él, el animal solo hacía ruidos, no podría decirse que eran respuestas a lo que Kilian decía, sin embargo el niño continuaba hablando con él, ambos adultos reían al ver la escena, en un momento el pequeño se subió al wyvern y dijo:-Señor, quiero volar, pero él solo volará con usted… ¿puede subirse? por favor.- Primero el hombre miró al padre, cuando este asintió montó a su compañero y llevo a Kilian en su primer viaje aéreo, se sentía increíble sin duda ese era su lugar, más exactamente sus palabras fueron “este es mi lugar deseo ser jinete”, el hombre estaba impresionado, muchos en su primer vuelo tienen miedo, además parecía llevarse bien con el wyvern, el suyo específicamente no era fácil de tratar solía ser muy agresivo, al final puede que no sea del todo incierto que podía comunicarse con la bestia, al volver a pisar tierra, Dean mandó a su hijo a la herrería para continuar con su trabajo luego de ver una seña que hizo el hombre del ejército. Kilian escuchó a su padre volver a entrar a la herrería -Este hombre dice que tienes madera de soldado hijo, te quiere llevar para que seas jinete wyvern ¿Qué dices?- El niño sonrió y asintió, por fin podría llevar a cabo su sueño de surcar los cielos, eso era lo único que le importaba, no estaba teniendo en cuenta la parte que implicaba “defender a su país” en ese momento. Ese día volvió a su casa y se despidió de sus padres –volveré siempre que pueda- dijo antes de partir, su madre estaba dolida de perder a su hijo por otro lado su padre estaba orgulloso.

Una vez alistado en el ejército no todo fue como esperaba, quería que le dieran la oportunidad de tener a su wyvern ya, cosa que no sucedió, primero le hacían ejercitar su cuerpo, de todos los que estaban allí Kilian era el más joven pero también el que más se esforzaba, ya que era consciente de que al igual que en la herrería cuando estuviera listo cumpliría su objetivo, lo llevarían a montar su wyvern, era el primero en levantarse por la mañana, todo el entrenamiento lo realizaba de una manera muy tenaz, el único problema que tenía era ocasionalmente con algunos “superiores”, no muy superiores en rango es más, solo eran superiores porque entraron antes, Kilian no los reconocía ya que no se esforzaban ni la mitad de lo que él lo hacía, antes de poder acercarse a un wyvern los aspirantes debían aprender a respetarlos a ellos, también al cielo y la naturaleza, ya que muchas veces podría jugarles en contra debían tener cuidado con eso, antes de aprender a luchar montados, debían aprender el combate en tierra, no podrían ser eficaces en el cielo si no lo eran en la tierra que, después de todo, es lo que conocieron toda su vida, el cielo sería un nuevo mundo para cada uno de los aspirantes, eran entrenados para usar lanzas y espadas. En el caso específico de Kilian prefería las espadas, simplemente le llamaban más la atención y sentía más comodidad al portarlas. Al pasar el tiempo empezaba a notar los frutos de su entrenamiento, por un lado debían tener fuerza para portar sus armaduras que, si bien con su cuerpo no eran ninguna molestia, era sumamente molesto para él llevar casco, sus armas tampoco eran livianas por ellas también debían ser fuertes, se debe sumar el valor de la resistencia también, no solo sería cansadora la batalla, sino que también el estar en el aire por un período de tiempo demasiado largo, aunque eso no era algo que le importara a Kilian, ya que no pensaba en ello como un problema, sino más en divertirse mientras volaba.

Al cabo de dos años de duro entrenamiento, el joven finalmente con quince años tendría la oportunidad de buscar a su compañero, quien lo acompañaría desde ese momento en adelante, fueron con un grupo no muy grande de aspirantes al pico de los dragones, donde wyvern salvajes se alojaban. A pesar de las advertencias de su superior, Kilian al verlos corrió intentando acercarse a uno, este levantó vuelo, sin embargo otros tres se acercaron a él, inicialmente a olerlo, luego uno de los tres, de color rojo, levantó al joven, él solo reía, Kilian podía sentir que ese específicamente era un wyvern que deseaba luchar e imponerse ante otros, pronto los tres empezaron a jugar con el chico, otro de ellos era color oro, era hembra, él podía notarlo por la sutileza de sus movimientos, y lo suave que era al lanzarlo hacia arriba con su cabeza para que lo atrapara otra de estas majestuosas bestias, esta sentía mucho amor por todo, el último era de color celeste oscuro en su capa superior, es decir, en su lomo, cráneo etcétera, en la parte inferior de su cuerpo era totalmente blanco, este era más joven que los otros dos, sus movimientos eran algo torpes, sin embargo era el que más alegre estaba de jugar con Kilian quién, hizo una señal a los tres wyvern que pararan de jugar por un momento, al estar en el suelo miro a los demás, levantó su mano y dijo: –¿Qué esperan? Ellos desean conocerlos.- Al oírlo el comandante que los había llevado hasta el lugar empezó a reír, no sabía si el chico era demasiado valiente o muy estúpido, si bien los wyvern de allí eran dóciles había que tener cuidado de no molestarlos, poco a poco y con mucho cuidado, los otros aspirantes se acercaron a distintos wyvern que les llamaban la atención, algunos eran rechazados al instante y otros tenían una conexión rápida, por su parte, Kilian hablaba con los tres que estaban junto a él aunque parecería una locura, estos respondían a todo lo que él decía con algún ruido o gesto. Los tres le recordaban a su familia, por un lado el rojo era parecido a Dean, la dorada tenía unos aires muy similares a los de Sara y finalmente, el más joven era alegre al igual que él, se acercó y empezó a acariciarle la cabeza –Dime chico, cómo te llamas- el wyvern como respuesta gritó hacia el cielo y se giró levemente su cuello, –Acfred eh… mucho gusto, soy Kilian, quieres que suba, bien… eso haré.- Sin decir más Kilian montó a Acfred con seguridad, al principio era un poco difícil, pero mientras más practicaban mejor volaban y su lazo se hacía cada vez más grande, hasta el punto que Kilian decía hablar por su compañero, un dúo extraño sin dudar, pero sin que pasara muchos meses era uno de los mejores jinetes, más allá de que sus habilidades para la batalla aún estaban al nivel de un novato, volaba como si fuera un veterano y su conexión con Acfred era como si se conocieran de toda la vida, como si hubieran nacido el uno para el otro.

A los 23 años Kilian ya era un jinete wyvern experimentado, muchas veces le ofrecieron subir de rango pero él se negaba, porque se vería obligado a estar en batalla más de lo necesario, explicaba que no tenía problema con defender a su nación, sin embargo prefería solo defenderla y que la batalla fuera hacia él antes que él ir a la batalla, no tuvo muchos inconvenientes por pensar así ya que se había ganado el respeto de los generales del ejército. Cómo no aceptaba subir de rango militarmente le ofrecieron otro trato, ser profesor de los nuevos aspirantes a jinete, debería enseñarles todo lo que sabe para que fueran uno con su wyvern y de esa manera también serían imparables soldados, esta tarea la aceptó con gusto, ahora ya tenía tiempo libre y los fines de semana regresaba a su hogar, Dean contaba historias que había escuchado de legendarios herreros que tenían la capacidad de forjar armas con capacidades únicas y mágicas, Kilian quedaba asombrado cada vez que escuchaba alguna historia sobre el tema, lo asombroso era que siempre eran diferentes y siempre eran en distintos lugares del mundo, en esos momentos Kilian deseaba no ser parte del ejército para viajar por el mundo buscando alguna de esas armas, cuando decía esto Acfred siempre lanzaba un suspiro de desaprobación y su jinete le decía que lo llevaría con él si viajaba. Por otra parte, Dean le decía que si hubiera seguido el camino de la herrería quizás algún día sería capaz de forjar alguna de esas armas.

Kilian no podía dejar su puesto en el ejército porque sería traicionar a su país, Kilian luego de unos meses de escuchar cada fin de semana historias increíbles de armas legendarias, empezó a ayudar en la herrería del ejército además de sus labores como profesor, así paso dos años hasta que los emergidos aparecieron.

El primer ataque de emergidos que sufrieron no terminó nada bien, tuvieron muchas bajas sobre todo de novatos que apenas empezaban como soldados, en el campo de entrenamiento Kilian era quién ordenaba las fuerzas de defensa ya que en ese lugar, podría decirse que tenía la misma autoridad que un general, cuando empezaban a ganar contra los emergidos estos empezaron a cambiar su rumbo hacia el sur, desgraciadamente era imposible que no pasasen por el pueblo natal de Kilian, por lo que él yendo en contra de las ordenes de sus superiores voló lo más rápido que pudo hacia allí, al llegar pidió a Acfred que buscara a su familia, encontró a su padre cuidando la puerta de su casa contra un emergido, en ese instante Kilian y Acfred bajaron en picada en dirección al emergido y clavaron su lanza en el pecho de este –¿Estas bien viejo?- Dijo mirando a su padre, quién respondió –Cómo que viejo… Estoy en mejor estado que tu niño.- Era un alivio que esté lo suficientemente bien como para hacer uno de sus chistes pero, en un momento de distracción de Kilian un hachazo de un jinete wyvern emergido lo tumbo afortunadamente por un movimiento de Acfred Kilian no perdió la cabeza pero recibió un corte que dejaría marca. Iba desde el final del ojo derecho hasta debajo de la mitad del izquierdo pasando por encima de la nariz, estando en el suelo el enemigo intentó acabar con la vida de Kilian pero su padre se interpuso en su camino y recibió un corte mortal por proteger a su hijo, Kilian invadido por la tristeza y el enojo tomó su lanza y con esta atravesó con un solo golpe al wyvern y a su jinete dejándolos fuera de batalla –Padre padre ¿estás bien?- Preguntó –Hijo mi tiempo aquí ha terminado, pero tu… tú tienes aún un largo camino que recorrer y nuevas cosas que descubrir nunca olvides las historias que te he contado- fueron las últimas palabras de Dean antes de caer muerto –Probaré que esas historias son reales viejo.- Fueron las últimas palabras que dijo Kilian antes de por sí mismo acabar con los quince emergidos que quedaban en el pueblo montañés.

Debido a la hazaña que había hecho al salvar el pueblo no tuvo problemas con sus superiores quienes insistieron que aceptara ser general, la respuesta de Kilian fue –Ahora tengo a mi madre sola, mi deber como hijo es cuidarla y eso está antes que mi deber como soldado, espero que entiendan.- Si bien era cierto que deseaba cuidar a su madre, había algo más que todavía debía hacer y eso era buscar alguna de las armas de las que hablaba su padre. Una vez que volvió con su madre pensó en seguir con la herrería, sin embargo existía la posibilidad de que él fuera lejos de casa y no tendría forma de protegerla entonces decidió marcharse a Miletos, allí podría comerciar fácilmente entonces solo debería trabajar lo necesario para mantener a ambos en el mes y el resto del tiempo podría dedicarse a buscar las armas de las que hablaba su padre viajando por el mundo, también al elegir el lugar tuvo en cuenta que tenía un cuerpo de defensa propio por lo que habría soldados que pudieran defender si un ataque emergido venía, eso era algo que en su pueblo en las montañas no tenían.

Desde ese entonces Kilian vive de su herrería, con lo que mantiene su tienda y casa en pie, su madre tiene una pequeña quinta en la casa con las que cosecha las cosas necesarias para comer, entonces la comida no es un problema grande del que tengan que preocuparse. De vez en cuando escucha una historia de algún lugar donde podría encontrarse algún arma legendaria sin embargo aún no tuvo éxito en su búsqueda, pero esto no quiere decir que se vaya a rendir está dispuesto a morir para cumplir su cometido. ]

Extras
-A la hora de comer no le hace asco a nada.
-Su color favorito es el rojo.
-Le desagradan las personas que tratan mal a los animales.
-Le gustaría en algún momento de su vida conocer algún dragón, aunque le tendría miedo al verlo.
-Disfruta más hacer el trabajo de herrero cuando le piden algo diferente, ya que se divierte con el solo hecho y la idea de salir de la rutina.
-Bromea constantemente con sus clientes y amigos aunque ellos no lo disfruten.
-Siempre que está en su herrería tiene presente a su padre y usa su martillo.
-Siente curiosidad hacia todo los laguz.
-Disfruta de buscar constantemente personas que compartan su amor por los wyvern, es decir, que puedan hablar con ellos y no lo tomen por loco por hacerlo él.
-Siempre está acompañado por su wyvern Acfred.
-No disfruta dormir en una cama, pues prefiere dormir bajo la luna junto a su compañero.
-Intenta no temerle a los arqueros para no transmitir su miedo a Acfred, aunque no siempre lo logra y termina huyendo.
-Con solo mirar a otro wyvern puede entender la relación que tiene con su jinete.
-Estando en el aire le resulta muy fácil encontrar personas o animales si los busca.
-Cuando una aventura se le pone en frente, inmediatamente sale de la herrería y se dirige hacia ella.
-No le agrada ninguna persona que a Acfred no le agrade.
-En ocasiones, al sentirse indignados, imita a su wyvern con gestos como: gruñir, darse la espalda o hasta simplemente salir volando sin decir una palabra.
-Morirá buscando un arma legendaria.
-Su herrería no tiene horario fijo de trabajo, si bien todos los trabajos que toma los termina y entrega lo antes posible, es difícil encontrar el lugar abierto, ya que es normal que Kilian esté fuera, ya sea vagando por la ciudad o en otro lado, se esfuerza en trabajar solo lo necesario para mantener el lugar y a su madre.
-No usa casco porque dice que lo desorienta, no puede oír bien a Acfred, tampoco a todo lo que le rodea.
-Mide 1,88 metros.


Procedencia
Nombre original del personaje: Nine
Procedencia: Final Fantasy Type-0
IMG:
] Acfred:



Espero que la lectura no sea tediosa
.]
Afiliación :
- THRACIA -

Clase :
Wyvern Rider

Cargo :
Herrero

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [4]
Lanza de bronce [1]
Katana de bronce [3]
.
.
.

Support :
Shayera

Especialización :

Experiencia :

Gold :
449


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Re: Ficha Kilian

Mensaje por Eliwood el Miér Nov 02, 2016 2:45 pm

¡Ficha aprobada! ¡Bienvenido!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Esp. de bronce [1]
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [4]
Katana de bronce [3]
Gota de Veneno [2]

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2935


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