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Instructing {Entrenamiento} [Eliwood]

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Instructing {Entrenamiento} [Eliwood]

Mensaje por Alice Schuberg el Mar Nov 01, 2016 8:39 am

- Señorita Schuberg. - Una de las criadas del castillo de Altea, la cual había estado a su cuidado desde que llegó, entró en sus aposentos después de llamar a la puerta. A diferencia de anteriores días, encontró a la joven de Silesse ya incorporada. - Se te ve con mejor aspecto esta mañana, señorita Alice. Me alegra mucho su mejoría. - Comentó con una sonrisa y después empezó a realizar sus tareas. - ¿Desea usted algo? - Preguntó mientras seguía ordenando. La habitación estaba en buenas condiciones, a excepción de unas prendas que debían lavarse y varios vendajes usados, Alice prácticamente no había salido de la cama. - No, estoy bien. - Contestó Alice educadamente, aunque su tono apático seguía presente. - Cuando termine de limpiar el cuarto la ayudaré a tratar sus heridas y a vestirse. - Era la rutina que habían estado llevando desde entonces, pues la jinete de pegaso había tenido dificultades debido a las heridas que trajo de Regna Ferox. - ¡N! - Iba a contestar enérgica, pero se contuvo en el último momento. - No hace falta, hoy quiero hacerlo por mí misma. - La criada miró unos segundos a la chica, sonrió y hizo una leve reverencia antes de salir del cuarto. - Como desee, no dude en avisarme si cambia de idea. - La criada abandonó la habitación cerrando la puerta con suavidad.

Alice soltó un leve suspiro, no por alivio, si no por las horas que le faltaban al día. La espera se le hacía eterna, pero seguía encerrada en Altea debido a sus lesiones, aunque sí era verdad que se encontraba mucho mejor esa mañana. Los hematomas y dolores musculares habían menguado considerablemente, excepto su brazo izquierdo, el cual seguía entablillado. Su ojo derecho ardía como desde el primer día debido a la infección, desfaortunadamente los métodos mágicos usuales no llegaban a tratar su mal, por lo que debía recurrir a los métodos físicos. Quitó con sumo cuidado la venda que envolvía la parte superior derecha de su cabeza, la cuenca ocular derecha sobresalía más que su hermana debido a la inflamación. El agua con manzanilla ayudaba a aliviar el dolor unas horas. Aplicó el mismo remedio a algunos arañazos que aún estaban en proceso de cicatrización y completó su higiene. Después repuso los vendajes donde lo necesitaba menos en su ojo derecho, el cual cubrió con una tela negra más discreta. Había pasado demasiado tiempo ociosa, el descanso y la lectura ya no podían mantenerla cuerda más tiempo. Salió de la habitación ataviada con su característico vestido de cuerpo completo, azul en su totalidad a excepción de la zona del copriño, blanco con lazos azules. Su brazo derecho sostenía la funda de su espada, una réplica fiel de su espada ceremonial, la aleación de bronce era ligeramente distinta para darle a la espada un acabado dorado.

Su aparición enérgica por los pasillos del castillo no pasó desapercibida, ecos de rápidos pasos reverberaban por todo el lugar llamando la atención de su cuidadora. - ¡Se-señorita Schuberg! - La joven de cabellos dorados no dejó que siguiera hablando. - Que bien que la encuentro. Quería salir a tomar el aire un rato, ¿Podría indicarme el camino? - Su tono era más imperativo que nunca -sin dejar de lado la educación-, aderezado con algo de sarcasmo, pues iba a encontrar los jardines del castillo con o sin su ayuda. - Se lo ruego, Alice, aún debe reposar más. - Suplicó la criada, consciente de la responsabilidad que tenía para con su recuperación. - No creo que el ejercicio le venga bien a su brazo. - Alice seguía caminando con la misma energía, haciendo que su perseguidora tuviera que esforzarse en seguirle el paso. - No se preocupe, de verdad, tenía pensado usar mi diestra. - Contestó con condescendencia, algo exasperada. Durante la "carrera" se cruzaron con varios miembros de la corte, ellos presenciaban atónitos la curiosa escena. Eventualmente, al girar por uno de los pasillos, la de Silesse se cruzó con un grupo de tres hombres. A punto estuvieron de chocar, Alice se frenó en seco.

Con quien había estado a punto de colisionar era el marqués de Pherae, acompañado de dos de sus escoltas. - Oh, Lord Eliwood, lamento mucho esta contrariedad. - La criada se inclinó en señal de disculpa. - Por favor, señorita Alice, espere unos días más. Seguro que estará perfectamente para entonces. - La actitud rebelde de Alice seguía presente, aunque no el atrevimiento. - De verdad que estoy bien, solo quiero salir un momento. - Miró a la criada, luego al noble de cabellera rojiza, pues estaba segura de que hablaría. ¿Tomaría cartas en este asunto y aconsejaría retirarse a sus aposentos o simplemente seguiría con su camino?
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Re: Instructing {Entrenamiento} [Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Mar Nov 15, 2016 1:30 pm

De alguna forma, comenzaba a sentir que su aventajada posición en aquella alianza había dejado de ser tal, desde el momento en que Altea se había vuelto un reino libre. De tener la admiración y el oído atento del príncipe a sus consejos, contando con varios métodos de mantener las cosas en orden, pasaba a encontrarse repetidas veces, de alguna forma u otra, haciendo lo que el muchacho deseaba que se hiciese. Su opinión y voto no mantenían la fuerza de antes. Las decisiones que Eliwood consideraba apresuradas y extrañas se multiplicaban, fuera de sus manos y sin mucho que pudiese hacer al respecto. Fuese porque no podía negarle demasiadas cosas a Marth en un período de tiempo, o porque terminaba perdiendo su precaria seguridad sobre aquel joven con escasa experiencia y demasiado poder, acababa a disposición del menor en aquella época, involucrado en una de las últimas cosas que creía que haría en su vida: la conquista de tierras extranjeras. Su estadía en la capital no era más que un preámbulo.

Altea había vuelto su atención a la frontera norte, hacia Regna Ferox. Según se desarrollasen las cosas en aquellos días, Eliwood quizás consiguiese argumentar cuanto le necesitaba la reconstrucción de Lycia y evitase convertirse en el general dirigente de una causa en la que creía tan poco, mas no le cabía duda ya de que la movilización sucedería. La marcha al reino caído continuaría adelante. Y su única elección, apenas un margen de autonomía posible, recaía entre ser la primera espada al frente o tan sólo un distante testigo al suceso.

Sólo paciencia como la suya mantenía a un hombre tranquilo entre tanto, aguardando una variedad de noticias aciagas y conversando de decisiones que no le parecían sino cada una más desagradable que la anterior. Se transformaba en un invitado en lugar de un gobernador. No era suficiente para apartar de él el semblante calmo y actitud diplomática que sabía que debía mantener, mas sí para tenerle en un humor entre inquieto y desolado, disimulado cuidadosamente a ojos que no fuesen los de sus más cercanos caballeros. No se hallaba bien con el modo en que las cosas se desarrollaban en Akaneia, sino terriblemente preocupado, mas nada bueno saldría de demostrarlo. Su segunda visita al reino costero se tornaba un desmoralizador fracaso, en comparación a la primera. Aún así, el pelirrojo de entrada edad mantenía un gesto plácido en su rostro y se contenía de mostrar cualquier urgencia en sus pasos o desagrado en su ademán, sonriéndole en la cortesía de siempre a los habitantes del castillo que en su camino apareciesen.

Así fue con la dama extranjera que se detuvo antes de dar contra él, como también con la nerviosa doncella detrás. A la primera no la reconocía de vista, mas sí a la segunda; sus modales y su involucramiento a sus tareas se le hacían muy similares a los de un par de sus propias criadas, lo suficiente como para hacerle memorable. Recibiendo sus disculpas y pasando la mirada con curiosidad por la escena frente así, Eliwood discernía con facilidad de qué se trataba el pequeño altercado entre ambas. Una cuidadora y su paciente, a juzgar por el aspecto de la dama adelante, con un ojo cubierto, un brazo entablillado y más de alguna azulada marca de golpe asomando de las mangas o el cuello de su ropa. Moretones demasiado contrastantes y notorios, en alguien de piel tan pálida. No podía evitar simpatizar con la preocupación de la criada, tranquilizándola con una par de gestos de la mano. - Calma, no se preocupe. Está bien. Yo me encargaré. - Dijo, ofreciendo una leve sonrisa.

Se ponía del lado de la sirvienta, aunque deseara disimularlo en la medida posible. Pese a las varias ocasiones ya en que había compartido el campo de batalla con muchachos que podrían ser sus descendientes, al igual que con mujeres, ni una cosa ni la otra cesaba de ser difícil de ver; ambas combinadas, como la mujer de joven aspecto todavía tan maltrecha frente a él, no podía sino oprimirle el pecho. La miró con un gesto inevitable de misericordia, imposible de ocultar. Su mirada caía demasiado fija en el brazo entablillado. - Yo mismo acompañaré a la señorita... ¿Alice, si he oído correctamente? - Pronunció entonces, alzando la vista al único ojo sano. Había atisbado también la espada a su costado, mas esperaba que la misma Alice supiese que no había nada que podría hacer con el arma tan pronto. - Si me permite. - Le dijo, extendiéndole la enguantada mano derecha. Era innecesaria parsimonia, pero era un camino de salida. Y Eliwood pensaba sacarla; no hacía falta preguntar hacia donde dirigirse siquiera, pues asumiría los patios y se encaminaría sin dudar.
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Re: Instructing {Entrenamiento} [Eliwood]

Mensaje por Alice Schuberg el Jue Dic 08, 2016 4:41 pm

Alice sabía que aquél caballero no iba a desentenderse, aunque en el fondo albergaba la esperanza de que sí lo hiciera. Su cara se torció en el momento de su respuesta expresando, inevitablemente, la molestia que sentía por aquella persona que había decidido meterse en asuntos ajenos. La expresión apenada del marqués hacía entender que se compadecía por las dolencias de la joven, pues su aspecto daba una sensación de debilidad que contrastaba con su mirada decidida. Este hecho hacía que se sintiera más impotente. - Alice Schuberg. - Concretó con un tono seco, podía malentenderse que le estaba corrigiendo, como si se hubiera olvidado de su apellido aunque no hubiera tenido la ocasión de escucharlo. No hubo ningún gesto protocolario por parte de ella: No pronunció su nombre como sí había hecho él para completar el saludo, tampoco ninguna reverencia, ni la más leve sonrisa. Mantuvo el contacto visual con Eliwood, con aquella cara y postura erguida que rozaba la insubordinación. Los que acompañaban al marqués parecían molestos con la persona que no mostró ni un ápice de buena actitud a su señor.

Quizá se hubiera dado un encuentro más amigable en otras circunstancias, pero el momento en el que se habían encontrado era aquella. Ambos tenían sus problemas, sus preocupaciones, responsabilidades, remordimientos... Pero la actitud con la que enfrentaban esos baches era completamente distinta. Alice no podía, mejor dicho no sabía enfrentar los problemas sin dejarse llevar por sus emociones. Su inteligencia emocional desaparecía ante las adversidades, haciendo que los problemas se agrandaran, sobre todo en el aspecto social ya que llegaba a ofender a otras personas. El porte y educación nobiliarias eran evidentes, sin embargo, detrás de toda esa fachada rebelde e insolente.

Hubo menos tensión cuando Alice entregó su arma justo después de que el marqués se ofreciera a portarla, cambiando la expresión malhumorada de su cara por otra que denotaba resignación. Le hizo entrega de su espada con cuidado, asegurándose de que el contacto de la funda con la mano era fuerte y no soltándola hasta que él la agarró por completo. Bastó un solo ojo para que quedara claro el mensaje de que cuidara bien su artefacto. No dijo ni una palabra, sin embargo, sólo se puso al lado de Eliwood y siguió sus pasos. Como él no preguntó dónde estaban sus aposentos llegó a la conclusión de que estaba acompañándola fuera de palacio, no era cómo había querido pero al menos había conseguido salir al aire libre. Se pudo relajar, en parte, y abandonar esa actitud tan defensiva. - Parece que se dirigía a algún sitio. No quisiera estar consumiendo vuestro tiempo, Eliwood, una vez que esté fuera puede dejarme al cargo de alguna criada. - Comentó, aunque seguía mirando al frente mientras tanto, su campo de visión era reducido.
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Re: Instructing {Entrenamiento} [Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Miér Dic 28, 2016 6:05 pm

La nobleza era una cualidad identificable, para un hombre acostumbrado como él. No siempre se trataba precisamente de la calidad de la vestimenta, ni de agraciados rasgos, joyas visibles, postura al andar, tono o vocabulario. No sabría explicarlo con precisión, mas simplemente era algo que saltaba a la atención con facilidad, quizás el produto de una sutil sumatoria de pequeños detalles. Aquella joven de dura mirada era de cuna noble, sin lugar a dudas. Su voz, su lenguaje corporal, su seguridad y todo respecto a ella delataban el hecho. Resultaba curioso, sin embargo, pues jamás había visto aquel rostro en particular ni había oído de una casa Schuberg en Altea. Pese a la firmeza con que ella lo decía, nada acudía a la memoria del marqués. No obstante, ante la cerrada actitud, no dejó pasar más que un par de segundos antes de ser él quien se inclinara levemente frente a ella; siempre la parte conciliadora, siempre calmo, optaba por tratarle como haría con cualquier otra dama noble. - Mis disculpas. Me apena pero, de alguna forma, desconocía su nombre. - Se excusó, su persistente sonrisa todavía allí. Una actitud cerrada tan sólo le motivaba con más ahínco a ser amable; ganar el favor de personalidades complicadas usualmente resultaba divertido, hasta satisfactorio si resultaba ser un desafío. - Aunque... -

Ajeno a la frustración que toda esa situación le generaba a sus guardias, sólo se distrajo con su propio pensamiento, dándole una segunda mirada a la chica, cuyos ojos seguramente habrían hecho temblar a un hombre menos seguro. Eliwood sólo actuaba como si esa actitud no fuera real, ignorando adrede las partes tensas y actuando como si fuese un encuentro plácido. Desvió la vista hacia el ojo cubierto, dudando. Ante una persona con tan graves y tan recientes heridas, habría querido preguntar si había participado en la primera incursión a Regna Ferox, de cuyos trágicos resultados se oía todavía en el castillo de Altea, mas a fin de cuentas decidió en contra de ello. Si bien el movimiento sobre el reino del Norte le preocupaba de sobremanera, no parecía prudente preguntarle a una participante sobre ello de frente, cuanto menos no allí, no de forma tan pública y simple; le parecía un asunto más delicado que eso. Terminó por negar con la cabeza, descartando las palabras que se habían quedado en la punta de su lengua. Tan sólo tomó con cuidado la espada que le era cedida, notando en su peso una diferencia respecto al bronce estándar de los soldados rasos. No obstante, antes de poder verlo en más detalle o hacer cualquier otra cosa, miró más allá de Alice, a la preocupada sirvienta que aún esperaba a medio camino por el pasillo. Alzó la espada un poco para enseñarle, con un gesto despreocupado, que ya no la tenía la dama herida.

Resuelto aquello, pudo dar la espalda a los demás y caminar con la joven, llevando en su diestra la espada ajena. Los dos hombres que eran su sombra pasaron a ser la de ella también, formales y silenciosos; tan sólo Eliwood pronunciaba palabra alguna en todo aquello, respondiendo con el mismo estable y agradable humor de antes. - Oh, no. No hay nada que desearía más que salir un momento también. Necesito tomar aire. - Dijo. No era que fuese inconsciente de los gestos y humores de la joven, y si verdaderamente le causaba molestias, sabría retirarse en su momento, mas no en ese mismo instante. Además, cierto era que el castillo le tenía agobiado, a su disimulada manera. - Por cierto, se la regresaré en breve. Apenas estemos fuera de vigilancia. - Le indicó, dándole una breve mirada al alzar un poco la espada en su funda. No tenía motivo para mantenérsela confiscada, después de todo. Al fin pudo ver con algo más de atención la empuñadura, a la vez que tomaba el peso en su mano más detenidamente. Una hoja más pesada que las que se utilizaban comúnmente en Altea. La habría examinado más, de no ser porque consideraría irrespetuoso desenvainarla sin permiso; igualmente era una espada interesante. - Aunque espero la quiera consigo sólo por su valor, y no para utilizarla. Parece hecha a gusto personal. ¿Es suya, o la carga por alguien más? -  

Tomó el primer giro a su derecha en el intrincado laberinto de pasillos hacia el patio, estirando la mano para rozar el codo de la muchacha e indicarle que le siguiese, pues desconocía qué tan difícil le sería detectar movimiento en su punto ciego. Con sus jinetes no pasaba muy a menudo, y tendía a alejar a los heridos del campo de batalla de forma inmediata. Enseguida tomó el descenso de una corta escalinata hacia el patio interior y, excesivamente cuidadoso como antes, se posicionó ante la dama para ofrecerle su mano, por si necesitase su ayuda en bajar. No era precisamente que le subestimase, mas no podía evitar el instinto de comportarse así. Se trataba de una señorita, y más aún, una herida en batalla. Le había liberado de la preocupación de la mucama, mas la sometía a su preocupación y sus atenciones. Al menos, allí donde las paredes de piedra resguardaban un espacio más silencioso y solitario, de césped mantenido corto y flores cuidadosamente puestas donde no serían pisadas por los transeúntes, Eliwood le extendería al fin su espada de regreso.
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Re: Instructing {Entrenamiento} [Eliwood]

Mensaje por Alice Schuberg el Sáb Ene 28, 2017 11:01 am

Eliwood era de las pocas personas que habían soportado el carácter intratable que Alice había mostrado. No era fácil pasar por alto ese tipo de “agresiones”, ni más ni menos, sin mostrar ni un ápice de condescendencia y sin recurrir a ignorar completamente sus palabras -algo que habría avivado aún más su enfado-. La actitud contundentemente conciliadora del marqués también le irritaba, pero no daba pie a más riñas, pues no existía un verdadero motivo para comportarse descortésmente. - No había forma de que supiera mi nombre, de todos modos. - Le comentó justo cuando le hizo entrega de su espada, para hacerle ver que el motivo de la disculpa era inexistente. El enojo en sus palabras, gestos y mirada fueron reduciéndose a medida que caminaban por los pasillos del castillo. Inconscientemente, gracias a la resignación que estuvo obligada a mostrar, su espíritu pudo serenarse abandonando todas las molestias que le había traído su mal humor. Ahora mostraba una actitud neutral, calmada y con disposición de no boicotear cualquier intento de conversación. No estaba muy habladora, sin embargo, pues su mente seguía concentrada en salir al claustro. Aún concentrada con mantener su mermada vista al frente, utilizaba algunos momentos para denotar interés en Eliwood mirándole y asintiendo a lo que decía. Lo hizo en hasta tres ocasiones mientras llegaban a su destino. - De acuerdo. Se lo agradezco. - Añadió en su segunda anuencia. Daba por hecho que su espada sería devuelta en algún momento, más su comentario hacía entender que estaba a su favor respecto al conflicto que había tenido anteriormente con la sirvienta. O más bien en un bando intermedio, una vez que él también le aconsejó el no empuñarla de forma inmediata. A Alice no le gustaba que le pusieran trabas a lo que podía hacer, aunque sus intenciones fueran bondadosas. En el fondo, ella era consciente de sus limitaciones, pero deseaba alzar su hoja para trazar un par de cortes al aire.

- Sí, podría decirse que está hecha al gusto. - Afirmó una última vez, mirando de reojo su espada. - Es tradición familiar, de hecho. Tenemos buenas relaciones con varios herreros y artesanos, bastante talentosos. - Tomó un respiro antes de seguir hablando para dar un poco de margen a la información que había dado para que fuera procesada. - Mi espada fue forjada en Illia, tomando el nombre de Fragrant Olive Sword (Espada del Olivo Fragante). - El acabado dorado de la funda y el mango –en sí toda la espada, pero la hoja estaba aún enfundada- hacía una clara referencia al color del jugo de las olivas, apodado oro líquido por su valor y calidad. Aunque él aún no lo sabía, no sería extraño que el marqués entendiera la metáfora de aquél nombre. - Para no dañar la original, que es de mejor calidad, encargamos réplicas de vez en cuando. Ésta es una de ellas. - Alice había tomado casi un minuto hablando sin percatarse. No se ahorró ningún detalle, poniendo énfasis y cuidado en cada palabra, rozando un cariño que no solía mostrar frecuentemente. Una mueca amarga se formó al recordar que su espada fue quebrada, aunque solo duró un instante. - Puedo mostrársela después, si lo desea. - Añadió, suponiendo que desearía verla en detalle ya que había preguntado por ella. De esa forma tendría una excusa para empuñarla sin levantar discrepancias y todos saldrían ganando.

Guiada por Eliwood, quien le hizo algún aviso palpable para alertar sobre desvíos difíciles de ver, finalmente ambos llegaron a las escaleras que daban acceso al patio. El marqués se adelantó y tomó primero el descenso, con la intención de auxiliar a Alice después. Quedó inmóvil un par de segundos, mas no fue porque el gesto le pareciera irrespetuoso. Estaba acostumbrada al protocolo, no era la primera vez que tomaba la mano de un noble que se la ofrecía en estas circunstancias. Le tomo un poco de tiempo para prepararse, pues quería que esta interacción fuera perfecta, como debía ser. Extendió su brazo derecho cuidadosamente y luego tomó -o dejó tomar- su mano con la misma diligencia. La mano de Eliwood era sutílmente más cálida por lo que, recíprocamente, él debería notar una sensación fría pero agradable. La fuerza con la que se debían estrechar las manos estaba predeterminada, con ligeras variantes. Llevaba un tiempo aprenderlo hasta que el gesto se realizaba por memoria muscular, algo que ambos ya habían mecanizado. Una vez afianzado el agarre Alice bajó delicadamente cada escalón, tomando su tiempo en cada peldaño. El contraste que que mostraba su carácter frente a su comportamiento protocolario era remarcable hasta el punto de que parecía dos personas distintas. Una vez había bajado ofreció una pequeña reverencia doblando su rodilla derecha, terminando así con el protocolo.

La salida al patio no estaba muy lejos de allí y les tomó pocos segundos llegar. Una vez allí, Alice cerró los ojos y oprientó su cara hacia el sol. Inspiró profundamente y disfrutó unos instantes del buen clima que ofrecía Altea. - Hace un buen día. - Comentó más para sí misma que para el resto.
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Re: Instructing {Entrenamiento} [Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Miér Feb 08, 2017 7:14 pm

Quizás fuese sólo porque estaría demasiado fuera de modales responder de mala forma a esas alturas, quizás fuese porque había dejado de irritar a la dama, quizás simplemente porque a ella le servía que el marqués la llevase afuera, o quizás porque realmente estuviese entibiándose su humor, con el paso del tiempo o los modos del hombre; por el motivo que fuera, que Eliwood no descifraba del todo, parecía que Alice estaba cediendo un tanto. Lo único que creía comprender a ciencia cierta era que el carácter seco de la joven tenía sus claras líneas, manteniendo un equilibrio extraño entre estar siendo perfectamente educada, y comunicar con firmeza hasta donde estaba de humor. Lamentablemente, tal cosa sólo tenía el efecto de enternecerlo, además de admirar en cierta forma su comportamiento. Apreciaba mantener los modales a lugar, sin importar la situación o el verdadero estado emocional. Y le alegraba, a fin de cuentas, estar logrando un poco más.

Valoró, pues, el tiempo en que Alice le daba más que escasas y tensas palabras, explayándose respecto a su familia, aquella casa Schuberg que Eliwood jamás había conocido. Debía de ser una familia fuertemente unida a la milicia, si se relacionaban a menudo con herreros y poseían armas como bienes de la casa; no de Altea, al parecer, lo cual justificaba su desconocimiento. En algún momento, antes del tiempo de Marth, había tenido contacto y llegado a forjar una suerte de cordial amistad con el desaparecido rey, conociendo desde ese entonces algunos de los nombres familiares de importancia en Altea. - Es fascinante y conveniente costumbre, si lo pienso. Su familia debe ser una de soldados muy destacados. ¿Las mujeres de apellido Schuberg también son entrenadas en el arte del combate? - Preguntó con un deje de honesta sorpresa, pues era algo que comenzaba a ver en muchos otros sitios, mas en Lycia y particularmente en Pherae era rara ocurrencia. Las mujeres se dedicaban a la sanación, cuando no a prácticas más afines como la arquería o la magia. Fuese en la forma en que fuese, no terminaba de agradarle la idea de que inclusive fuerzas extranjeras, sin contar las de Lycia, apoyaran el movimiento conquistador que Marth iniciaba, mas no era algo que pudiese simplemente decir. No él, en su posición y con la responsabilidad que cargaba. Se abstuvo de hacer cualquier comentario al respecto, enmascarando sus dudas como cien veces antes y sólo enfocándose, con agrado, en Alice charlando y hasta ofreciéndole algo que prolongaría su compañía. Un humor más tibio, en definitiva. Contentándose, el hombre mayor sonrió más ampliamente y asintió. - ¡Me encantaría verla de cerca! Aah, también habría ansiado ver el estilo de esgrima con que se utiliza... -

Aquel último pensamiento fue culminado en un suspiro y nada más, pues era claro, para él, que tal cosa resultaría imposible en las presentes condiciones de la dama. No veía que hiciese falta siquiera decirlo. Una sóla mirada a su brazo inmovilizado confirmaba el hecho, al aguardar su mano sana. En cierto nivel, el marqués había anticipado que rechazara el contacto, que recalcara poder hacerlo ella misma o similar, mas la sorpresa que le dio en ese momento fue una más que agradable; con perfecta gracia aceptó su mano, descendiendo los peldaños en la forma en que una dama de sociedad aceptaba de un caballero. Hasta se inclinó levemente en agradecimiento, al final. Sin esperárselo de una guerrera ni de alguien de tanto carácter, el corazón del marqués se derritió por completo con ella, decidiéndose totalmente encantado. Una admiración platónica, sin más, pero presente. Tomó fuerza de voluntad tragarse comentarios, mas con nada impedía la cálida mirada. Adrede permaneció atrás, dejándola adentrarse en el jardín a sus anchas, moverse en libertad. Imaginaba que no había tenido mucho de eso en los últimos días.

- No mentía al decir que yo también necesitaba el tiempo fuera, sucediendo tanto en el castillo estos días. De allí que, aunque no pretenda incordiarla, aquí también me quedo. - Dijo, dando algunos pasos por el césped corto, al margen de las camas de flores. Al ser uno de los patios cerrados, no era tan amplio como para simplemente salir de la vista de ella; apenas un espacio de césped con algunas camas de flores, no más que un par de árboles en las esquinas y dos bancos de piedra a la sombra. Aún así, se sabía capaz de no molestar, necesitando él mismo de permanecer en silencio y desaparecer un momento entre todo. No obstante, antes de eso tenía asuntos que cerrar con la dama de largo cabello rubio. Al detenerse junto a ella, no se anunció tocando el lado ciego sino tan sólo con su voz, al tiempo que ofrecía como era debido la espada a su dueña; poniéndola de lado, sostenida por ambas palmas de la mano. - Suya, Alice. -
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Re: Instructing {Entrenamiento} [Eliwood]

Mensaje por Alice Schuberg el Dom Feb 26, 2017 9:32 am

Le agradaba que a Eliwood le interesaran sus orígenes y la animara a que siguiera contándolo a través de peguntas concretas. En realidad, le agradaba tener una plática en un contexto tan cordial tras muchos meses. Esto fue posible gracias al consuelo de Marth, quien dedicó un gran esfuerzo en ayudarla a salir del abismo en el que se encontraba. El dolor no cesó de inmediato, pero si que inició una tendencia positiva que se manifestó con el paso de los días. Irónicamente, esos ánimos renovados causaron que hoy decidiera salir al patio, causándole problemas a una de sus criadas. - Todo Schuberg tiene su espada y por ende todos sabemos manejarla. No obstante, no todos nos ganamos la vida por la vía militar. - Respondió con convencimiento, más el tono de su voz denotaba cierta inquietud. - La jerarquía militar permaneció inamovible en las últimas décadas de paz, sin forma de labrarse méritos propios básicamente los cargos se han estado atribuyendo por herencia. Eso nos perjudicó poco a poco. Ya no queda ni un ápice de la influencia que obtuvimos durante la guerra. - Relató tal y como venían en los libros familiares que estudiaba. - Y ahora... prácticamente luchamos para seguir vivos, defendiéndonos de un enemigo que desconocemos. Si no hay una entidad a la que adosarle la derrota no hay forma de atribuirse la victoria. Sin victoria no hay reconocimiento, sin reconocimiento no hay cambio. Así están las cosas. - A pesar de todo, Alice confiaba en que la situación daría un vuelco una vez que superaran el caos emergido. Por otra parte, la segunda pregunta de Eliwood le extrañó.- ¿No hay jinetes de pegaso en su país? No es nada fácil... pero es a lo que aspiramos todas en Silesse. - Quiso darle a entender entender que montarlos era exclusivo del género femenino. Alice se dio cuenta de algo justo después de hablar, ahora Eliwood supondría que ella era una jinete y haría preguntas dolorosas. - Es igual... Olvídalo. - Añadió de forma cortante, disgustada, no quería que la conversación siguiera por ese camino.

[. . .]

La conversación del pasillo había quedado atrás, afortunadamente, el ambiente cerrado de sus muros estaba empezando a sacarla de sus casillas. La sensación de libertad era plena en el pequeño claustro, el cual prestaba un servicio impecable para con los huéspedes del mismo. - Hace rato que ya no me incomoda, Lord Eliwood. - Lo corrigió, pues quería dejar claro que su presencia era de su agrado. - De hecho, nunca lo hizo. Sólo... no se distancie por mí. - Se sintió extraña al decirlo, pues no acostumbraba a hacer ese tipo de peticiones. La soledad no era algo que le asustara, pero las secuelas de Regna Ferox habían hecho mella en su fortaleza. No le importaba si Eliwood debía irse en determinado momento, pero deseaba que su presencia en el patio no se limitara a la de un mero observador. - Hemos hablado mucho de mí. Me gustaría saber más de usted. - Añadió, podía escuchar por sus pasos como se aceracaba, pues había dejado que ella se adelantara. Una vez se puso a su lado, el marqués ofreció de vuelta su espada. - Muchas gracias. - Tomó la espada por el mango, pero no le arrebató la espada, pues la intención de empuñarla no había cambiado desde que salió de su habitación. - Me costará mucho desenfundarla con una mano... Se lo ruego. - Era consciente de las reservas que tenía Eliwood. - Solo quiero levantar la espada.. lo juro. - Esperaba su reacción, aún con la mano aferrada a su espada, esperando que cerrara las palmas y así pudiera tirar de ella para desenfundarla.

Finalmente Alice consiguió que el pelirrojo se sintiera cómodo con eso y éste la ayudo a que desenfundara su espada. El filo reflejaba la luz solar, parecía incluso amplificarla debido al acabado dorado que recubría toda la espada. Con el brazo izquierdo inmovilizado, Alice no podía adoptar una postura en la que repartiera todo su peso. Las semanas de inactividad no ayudaron, al perder gran parte del tono muscular la espada se le hacía demasiado pesada haciendo que su brazo temblara a causa del esfuerzo. Ya ni hablar de su mermada vista, sin la posibilidad de obtener información visual de su parte derecha no podía saber si la forma en la que empuñaba su espada era la correcta. Sabía que no estaba a su favor, pero no hasta el punto en el que sería incapaz de mantener una simple posición de guardia. - ¡Maldita sea! - La impaciencia de Alice explotó con ese grito. Habría lanzado la espada contra el suelo pero consiguió controlarse en última instancia. Apoyó la punta en el suelo para que su brazo no se cansara sin motivo. - Es inútil. Da igual cuanto me haya esforzado estos meses, sólo he obtenido resultados negativos. Nunca seré capaz de estar a la altura de mi hermano.
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Re: Instructing {Entrenamiento} [Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Mar Mar 14, 2017 4:38 pm

Era inseguro aún que Eliwood terminase de acostumbrarse a aquellas tendencias extranjeras de poner tanto a damas como caballeros en la línea frontal, en iguales oficios y posiciones. Sin embargo, comentarios tan claros y entendidos como los de Alice respecto a influencia militar ciertamente ponían en jaque al concepto que al marqués habían inculcado desde el inicio. Tanto, que le dejaba en cierta medida confundido y en otra admirativo, por completo desacostumbrado a oír damas referirse siquiera al flujo de la guerra en extensión. Recordaría eso sobre Silesse y sobre ella. Con curiosidad y agrado esperó que continuase, mas cuando algo pareció disuadir a la dama, debió aceptarlo y quedarse, de momento, sin aquel gusto. Ya le daba bastante en qué pensar, de todos modos. Aún si tenía en común con su continente la práctica de dejar el manejo de pegasos a las mujeres, pues así era como las mismas criaturas lo aceptaban mejor, era obvio que los ejércitos se desenvolvían en formas muy distintas. Desconocía qué decir que no acabase sonando ofensivo sin su intención, pero el asunto en su enteridad era novedoso y fascinante, aunque un poco difícil de imaginar.

Él mismo gustosamente habría pedido por más, ahora que comprendía que hablaba con una jinete pegaso de Jugdral, pero se dejaba guiar por ella, atento a si su humor invitaba o rechazaba. De allí que, al ser la misma Alice quien expresara quererle aún alrededor, el gesto del hombre mayor se iluminara considerablemente en agrado, llevando en los ojos una mirada contenta que parecía disimular años en su rostro; demasiado respetuoso como para haberla incordiado más si no se lo permitía en voz alta. - ¡Me alegra oír eso! Aquí permanezco, pues. - Sonrió. Algo tenía de preocupante la forma en particular en que Alice lo decía, mas eso no haría sino cimentar su intención. Le inspiraba ternura, inclusive. Agachó la cabeza un tanto en agradecimiento, tomando un tono de voz más animado ahora que eran sólo ellos dos; sus propios acompañantes quedaban en la salida al patio, cuales guardias del lugar. - De todo este nuevo mundo que tanto me encantaría recorrer, Silesse es uno de los pocos sitios en que sí he tenido el gusto de estar ya. Lo recuerdo con claridad. Y qué curioso, acabar hallando a una dama de Silesse aquí... - El marqués se explicó. Despertaba en él una duda aún más apremiante que las que había tenido antes sobre la condición de Alice, una que no podría contenerse de abordar, mas la guardó para un momento en que consiguiese hacerlo surgir con naturalidad. Las oportunidades no siempre eran simples o claras, pero creyó tenerla cuando la mujer mostró interesarse en él.

- ¿Saber de mi? Es halagador, pero... ¿a qué clase de cosas se refiere? - Preguntó. En primera instancia, le sorprendía un poco, de buena forma. Enfocado siempe en los demás, era un tanto inesperado que la atención pasara en cualquier momento a su persona; y alivianaba su humor, aunque no debía desaprovechar la instancia para abordar el tema necesario. Fluidamente, buscando parecer natural al respecto, continuó. - Podría decir, por ejemplo, que creo que coincidimos por motivos similares en este momento, que el campo de batalla en el que vengo a prestar servicio quizás sea el mismo en el que combatió usted también... pero eso es sólo el aquí y ahora. Respecto a lo que desee, estoy a disposición. - Le miró atento, disimulando tras la cordial sonrisa el peso que todo ello cargaba para él. Quería saber de las batallas que se libraban en Akaneia, quería saber si se sentían correctas para quienes participaban en ellas. Lo necesitaba. Con una persona malherida y en una recuperación que seguramente tardase frente a sí, podía ponerse menos a favor aún. Tan sólo esperaba ser discreto en su forma de indagar. Por instinto, sin pensárselo, afirmó su agarre en la funda para que la dama tomase su espada cuando notó que lo intentaba, aunque su sonrisa titubeaba un poco y sus ceño se fruncía casi imperceptiblemente en preocupación por la relevancia que ella parecía darle.

- Si es sólo eso... - Respondió en una voz baja, bastante más seria que antes. Para alguien en el estado en que Alice estaba, más importante aún le parecía que se olvidase de la espada de momento, mas si era sólo para sostenerla y probarla unos momentos suponía que no era problema. Con aquello en mente fue que observó, atento y algo crítico, lo que la dama se dispusiera a hacer. Suspiró tenuemente al ver que tomaba postura, como si se hallase frente a un imaginario oponente de entrenamiento o un maniquí de paja. Era de asumirse que la mujer, pese a todo, ya debía de estar deseando volver a combatir. Su brazo hábil parecía debilitado, quizás por los días de reposo y su equilibrio parecía afectado, mas no cabía duda de que se trataba de una persona entrenada, con considerable fuerza en el brazo para tratarse de una dama. Apesadumbrado por todo, el varón noble se adelantó como para contenerla al oírle maldecir, pretendiendo quitarle el arma de la mano o sujetarla a ella si la lanzara en ira, mas nada de eso pasó. Así, terminó llegando sólo a apoyar la mano enguantada sobre la ajena en la empuñadura, empujando suavemente hacia abajo. - Si su hermano es tan tenaz como usted, el nombre Schuberg seguramente ha de merecer todo honor otorgado en Silesse. Pero con sus heridas, es más que comprensible que sea incapaz de blandir la espada en este momento... - No hizo intento de quitarle el arma después de todo, más sí bajó la vista a la misma. Podía nombrar varios motivos para no forzar el físico de Alice entrenando tan pronto, pero dudaba que tuvieran efecto. Aún así, sin mucha fuerza en la voz, sino gentilmente, lo intentó al menos una vez. - Sería especialmente difícil si utilizaba ambas manos, o si esta no era su mano hábil. ¿Por qué no intenta esto después, cuando esté recuperada por completo? -
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Re: Instructing {Entrenamiento} [Eliwood]

Mensaje por Alice Schuberg el Mar Abr 11, 2017 6:20 pm

- Así que ha estado en Silesse... - Comentó, pero se ahorró la superflua disquisición de desear o alegrarse de que hubiera tenido una buena estancia, acompañado de una pregunta sobre qué le pareció el país. Esperaría a escuchar más detalles si ese era el deseo de Eliwood, pues había otras cosas sobre él que le intrigaban más y el tiempo de su descanso no era indefinido. - No sabría qué preguntar, pues sólo conozco su nombre, cualquier cosa que se le ocurra estará bien. - Respondió con algo de condescendencia como “castigo” por su aparente falta de tablas enfrentándose a una pregunta poco concreta, indicando a su vez que no podía hacer cuestiones más tangibles en ese momento. Manteniendo un tono respetuoso en todo momento, canalizó la circunstancial exasperación de tal forma que la otra persona captara el mensaje sin llegar a criticarlo de forma directa.

La leve molestia que se esbozaba en el rostro de Alice se agravó con las siguientes palabras del marqués. Ella sabía que ese tema de conversación llegaría más pronto que tarde, dado el delicado estado en el que se encontraba -aunque había mejorado notablemente respecto a sus primeras semanas, las cuales casi no podía incorporarse de la cama-, mas los recuerdos permanecían dolorosamente recientes en su mente. - Los motivos que me trajeron a Altea fueron circunstanciales. - Alegó, tajante en primera instancia y sin dar detalles concretos, indicando así que su estadía allí no había sido planificada y que no había intereses en Akaneia a los que debiera servir. - Si habla de Regna Ferox... Es un tema que prefiero no tratar... Me encontraba en medio del país cuando todo ocurrió y pagué un alto precio por escapar de allí, eso es todo. - Añadió, dejando escapar trazas de inquietud en su orativa. - Mi único deseo es salir de aquí cuanto antes y no volver nunca, pero mi brazo no soportaría un viaje en barco, no por ahora.

Cuando cogió a espada sintió que podía ahuyentar todos sus demonios, pero esa percepción se desvaneció en poco tiempo. Un mermado físico no respondía a la terca voluntad de su dueña, cediendo rápidamente al peso del acero, negándole ni la modesta satisfacción de empuñar la espada unos segundos. Derrotismo e impotencia precedieron a la rabia, un berrinche que amenazaba con estallar ante el próximo infortunio. Entonces la mano de Eliwood hizo contacto con la de Alice, transmitiendo su conciliador ánimo, apagando momentáneamente el incendio temperamental de la joven de cabello dorado. Un efecto similar logró con las palabras, el conjunto de acciones del marqués consiguió convertir la rabia de la espadachina en resignación. - Él es mucho mejor que eso, representa más que lo que puedo ofrecer. Desde siempre fue considerado un genio con la espada. Yo quería aprender de él, pero ocurrió algo y se fue de Silesse. Ahora debo aprender por mi cuenta. - Explicó, exponiendo los motivos que la llevaban a practicar en ese momento. Autoconvencida, volvió a ejercer fuerza sobre la empuñadura con la intención de alzarla de nuevo. Con suavidad, invitando al Marqués que le ayudara a sostenerla. - El ejercicio de levantar su peso me hará bien, ¿no cree? Sólo ayúdeme.

- Se sentía extraño sostenerla, no llego a comprenderlo. No es sólo por falta de fuerza.- Añadió, intentando mirar la hoja de reojo, más con su cuenca ocular derecha vendada le era imposible. - Es mi mano hábil y acostumbraba a no ayudarme con la otra, pero la espada no responde como antes.
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Re: Instructing {Entrenamiento} [Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Miér Abr 26, 2017 3:05 pm

Podría decir maravillas de Silesse; tan sólo estar en un sitio nuevo era fascinante para él, quien recordaba siempre lo mejor de aquellos escasos y tan atesorados viajes. Cada souvenir, pequeña pieza de arte o arma que exhibía de modo intocable en su castillo en Pherae alegremente le ayudaba a rememorarlos. De Silesse, si mal no recordaba, había podido hacerse con un par de cuadros pequeños pero que retrataban fielmente sus paisajes, algo que quedaba en la punta de su lengua en ese momento, en ansias de ser mencionado. Sin embargo, en esa ocasión y aunque se asegurarse de mantenerse discreto al respecto, no podía permitirse la plática por sobre lo que verdaderamente ansiaba saber: los detalles de la campaña en Regna Ferox. Pacientemente lo aguardó, tan sólo manteniendo la media sonrisa en sus labios, sin interrumpir a la dama. Y aún así, se vio sin más opción que tragarse sus intenciones cuando Alice se refirió escueta y descontenta al asunto, claramente sin ánimos de adentrarse en ello. En el fondo, no podía sorprenderse de que así fuese. Apartó la vista con un deje de decepción.

- Sufre consecuencias demasiado grandes, acarreadas por algo meramente circunstancial. Comprendo el modo en que se siente. Y lo lamento, desconocía todo esto. - Se disculpó, a sabiendas ya que el asunto no podría mencionarse más. De todos modos, no hacía falta. Suficientes inquietudes despertaba en él todo lo referente a Regna Ferox ya, que no se veían disminuidas por ver a una extranjera sin ataduras el asunto en ese estado. No le agradaba, en ningún modo le agradaba. Apretando levemente los labios, pasó entonces a enfocarse tan sólo en el bienestar de la muchacha consigo, haciendo el mayor de sus esfuerzos por dejar atrás el resto del contexto. Sintiendo que había cedido un tanto en cuanto a alzar la espada, el hombre mayor pudo relajarse y oírla con calma.

- Y parece llevar algo de prisa por sobrepasarlo. ¿Será necesario? - Hablaba con levedad, pues en cierta forma parecía enternecedor poner a un hermano como una meta a alcanzar. Su pregunta ya no era más que curiosidad, sin apuntar a disuadirla; quedaba claro que no sucedería y, con o sin su aprobación o su presencia, Alice haría lo que había salido a hacer. Al menos, aceptaba su ayuda. Eso era suficiente para el marqués, que por lejos prefería estar allí para asistir su entrenamiento que dejarle a solas. Con una aliviada sonrisa, deslizó su mano bajo la ajena para ayudarle a alzar el peso del metal y posicionarlo con el filo recto hacia arriba, antes de soltar para constatar si así podría sostenerla, y retrocedió. Un paso aparte, se llevó la mano al mentón al observar atentamente a la dama, buscando un temblor en la mano o la muñeca que delatara falta de fuerzas. No parecía tratarse de eso ni debía ser, si usualmente era la mano que usaba para la espada. - Hmm. Si me lo pregunta, creo que ha de ser su equilibrio. Aún si no utilizaba el otro brazo, siempre se utiliza el otro lado del cuerpo, en sí. Permítame. -

Cuidadoso y evitando incordiar a Alice, sin acercarse más de lo que resultara necesario ni establecer demasiado contacto, pues no era una actitud prudente a tener para con una mujer aún si esta fuese soldado, intentó guiarla a una nueva postura. Una en la que pudiese enfocarse por completo en emplear el lado del cuerpo inafectado por el brazo entablillado; la que el mismo Eliwood empleaba usualmente. Detenido ante ella en el tranquilo jardín, con un suave toque al costado de ambos hombros pidió tácitamente que se queda recta y erguida, si doblar las rodillas o bajar el cuerpo como la mayoría de técnicas de espada requerían. El mismo marqués adoptó la postura en ejemplo, con los pies no demasiado separados, perfectamente recto. Su mano se apoyó en el filo del arma, bajándola hasta que esta quedase horizontal, lista no para bajar en una blandida hacia un enemigo, sino perforarlo en línea recta a la altura del pecho.

- Creo que, al menos ahora, puede servirle este método, la forma en que en mis tierras manejamos la espada. El otro brazo normalmente estaría aquí. - Dobló el brazo izquierdo tras su cuerpo. No necesitó más que dar una mirada rápida a sus escoltas, que guardaban la entrada al patio, para que uno de ellos se aproximase a cederle momentáneamente su propia espada. Eliwood la tomó con una inclinación de la cabeza, sosteniéndola en la diestra como pretendía enseñar. El cuerpo ladeado, dando el costado hacia el imaginario enemigo en lugar del pecho. Exigía considerable fuerza sostener la espada en horizontal, mas contra lo que el refinado aspecto pudiese sugerir, el hombre mayor tenía considerable fortaleza en los brazos. - Es necesario mantenerse en movimiento para combatir, pero difícil perder el equilibrio en esta clase de estilo. Y es veloz. - Ejemplificó moviendo la espada en una estocada hacia el aire. No había amplio movimiento, sino sólo la rapidez de clavar el acero en la dirección en que ya estaba apuntado. - ¿Lo intentaría? -

Spoiler:
Ilustro porque no soy tan bueno explicando (???) Ahora que sólo está mostrando como es la cosa es todo menos exagerado pero bueno... la animación de combate clásica de Eli

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Re: Instructing {Entrenamiento} [Eliwood]

Mensaje por Alice Schuberg el Dom Mayo 14, 2017 2:34 pm

- Nunca hablé de superarlo. - Corrigió al marqués tan pronto como hubo un silencio que aprovechar. - Él no es alguien alcanzable, no por mí, creo que lo dejé claro. - Añadió con una seguridad férrea en cada palabra y un grado similar de frustración en su tono de voz y rostro. Y no solo en esgrima, él siempre fue el elegido, el prodigio, el primogénito, el consentido...  Alice podía soportar el síndrome de la princesa destronada porque su hermano se desvivía por ella, hasta que fue al ejército, momento en el que empezó una persecución que nunca tendría fin. Ella había devuelto todo el esfuerzo que Eugeo depositó en ella, siguiendo el camino militar y acelerando su instrucción. No obstante, cuando estaba a punto de volver a su lado, Eugeo decidió irse de Silesse. - Aún así, sigo intentándolo. Es extraño, ¿verdad? - Complementó sus palabras con una irónica sonrisa. - Es algo difícil de entender, incluso yo lo cuestiono a veces. Sin embargo algo me obliga a perseverar.

Cuando notó el tacto de la mano de Eliwood, dejó reposar prácticamente todo el peso sobre ella y siguió su movimiento como si se tratara de una extensión de su propio cuerpo. Esto hizo que sostener la espada fuera sencillo, orientando la punta hacia el cielo con soltura. El filo dorado proyectaba la luz solar con intensidad, aumentando tenuemente la luminosidad de la pared del patio que estaba recibiendo su reflejo. Toda esa ligereza desapareció una vez el marqués apartó su mano de la empuñadura, provocando que tuviera dificultades en mantener el acero erguido. El brazo derecho temblaba incapaz de manejar todo ese peso, la espada se balanceaba un poco a modo de péndulo invertido. Aunque la postura era correcta, estaba obligada a soportar toda la tensión con el lado derecho de su cuerpo, lo que provocaba las imprecisiones. - Tsk, ¿y bien?. - Inquirió al pelirrojo con incomodidad, sintiendo como cada vez le era más difícil controlar la espada. Las observaciones de Eliwood llegaron a una conclusión plausible, que no tardó en hacérsela pública a la espadachina. - Comprendo...

Entendiendo que en su estado le sería imposible mantener esa postura, pensaba en dejar caer la espada para darle descanso al brazo, pero Eliwood detuvo esa intención en el ultimo momento. Se situó justo delante de la joven, posando ambas manos en la parte baja de sus hombros, ajustando su postura con cuidado. Instándola a mantener la espalda, piernas erguidas y la espada paralela a la linea del suelo, se asemejaba mucho a los lances que ejecutaba con su arma de asta. La intuición de la guerrera le daba pistas de lo que pretendía conseguir el marqués, una de sus cejas se arqueó, pero se mantuvo silente. Escuchó su explicación, sin perder la vista a la postura que adoptaba él mismo, interiorizando el estilo de esgrima que pretendía transmitirle. En ultima instancia la velocidad con la que Eliwood ejecutó la estocada fue sorprendente, perfectamente capaz de salvar la guardia de un oponente con independencia de los buenos reflejos que poseyera. - Supongo que puedo intentarlo. - Asintió, pero albergaba ciertas dudas. - Pero no creo que sea capaz de ejecutarla con la armadura, ya que no estoy acostumbrada al estilo de estoque. Temo no ser suficientemente rápida. - Aclaró, dejando caer la espada para apoyar la punta en el piso, descansando el brazo derecho unos instantes antes de probar el movimiento.

Cerró los ojos unos segundos, tomó una profunda bocanada. - “Es una locura.” - Pensó, no por desconfianza hacia el arte de espada de Eliwood, si no por su capacidad personal. Aún no estaba recuperada, y no se consideraba capaz de hacerlo bien en un solo intento. Más concretamente, no creía que pudiera acercarse siquiera a un resultado similar. - Allá voy. - Retrasó su pie izquierdo, dando de lado  al imaginario oponente, pero manteniendo la cabeza con la misma orientación, encarándolo. Hizo fuerza con su brazo derecho para alzar el arma hasta que llegara a una posición horizontal, frunciendo el ceño debido al esfuerzo que requería tal acción con su capacidad de movimiento mermada. La parte final fue mejor de lo que ella esperaba, la velocidad de la espada fue ideal. Eugeo tenía los biceps más desarrollados acostumbrados a realizar cortes verticales con la espada, Alice tenía los tríceps más fortalecidos por el entrenamiento con la lanza. A nivel corporal, realizar una estocada con una espada era prácticamente similar, por lo que su cuerpo respondió bien a pesar de ser la primera vez que realizaba ese movimiento.

- Esto ha sido... Extraño. - Sentenció, aún manteniendo la postura final de la estocada. Su brazo quedó exhausto, obligando a Alice a dejar caer su espada de inmediato. El acero golpeó el suelo y vibró varias veces antes de quedar inerte sobre el piso. Alice llevó su brazo derecho al otro inmovilizado y con su mano izquierda empezó a masajear la parte posterior del cansado brazo para aliviar el dolor muscular. - Tendré agujetas mañana. - Se quejó, pero estaba satisfecha, pues había salido con ese propósito aquella mañana. - Mi ejecución ha sido un desastre. - Comentó sincera y con media sonrisa, consciente de al menos tres fallos que había cometido en aquél intento. - Bloqueé mi codo, eso hizo que no pudiera hacer una transición apropiada después del ataque. - Ese había sido el fallo más importante, el que hizo que su espada acabara en el suelo.
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Re: Instructing {Entrenamiento} [Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Mar Mayo 23, 2017 5:30 pm

Suponía que había cosas que, como hijo único en tan rígida crianza como la suya, no llegaría a comprender sobre la dinámica entre hermanos. Aún así, cualquier motivación que mantuviese a la muchacha avanzando sería buena; el marqués se guardó sus impresiones al respecto, sospechando que cualquier comentario sobre alcanzar al otro Schuberg no sonaría tan amigable o comprensivo como pretendería. Lo importante era que lo ocurrido no le hubiese robado de sus deseos de seguir adelante. Aunque las ansias de sostener armas jamás le eran agradables, cuanto menos eso era bueno. - Ruego sea su orgullo, su sentido del deber o el modo en que desee ser vista por su familia, y no el amor al combate lo que le haga alzarse a intentar esto tras ser herida. - Comentó, observando y aguardándola a través de las dudas que planteaba. Sospechaba que pasaría aún algo de tiempo antes de que Alice fuera puesta en armadura y en las líneas frontales otra vez; la mayoría de las preocupaciones podían quedar para ese entonces. Sin reparar mucho en ello, sólo le instó con un gesto paciente. - Con probarlo será suficiente, Alice. -

Al menos, el resultado no era malo. Era difícil y extraño pedirle al cuerpo, tras años de armas en mano, seguir un diferente ritmo o un nuevo patrón a sus movimientos; era loable que ella aceptase el cambio y siguiese exitosamente sus indicaciones, aunque su condición no le permitiera hacerlo perfectamente. Eliwood observó la ejecución del movimiento hasta su final, adelantándose con leve preocupación al ver el brazo decaer y la punta de la espada irse al suelo. Atento a cada pequeña señal en los ademanes o la expresión de la rubia, sólo se relajó al ver que no había dolor grave del que sufriera, sino que al contrario, parecía satisfecha con todo. El marqués exhaló lento, confirmando que sus costumbres seguían sin soltarlo y se preocupaba demasiado rápido. - Oh, ciertamente es distinto, pero es un modo de mantenerse en entrenamiento mientras recupera movilidad de su otro brazo. -

No era capaz de ser tan estricto como Alice era consigo misma. El que ella llamase "desastre" a su intento le hizo parpadear en desconcierto, otra vez un poco consternado, acostumbrado a ser mucho más gentil en el entrenamiento de su hijo o los ocasionales aspirantes a caballeros que asistía. Tardando unos instantes en acoplarse a esos directos modos de la silessiana, el hombre mayor procedió a asentir lentamente a lo dicho. No valía recalcar la necesidad de práctica, ese tanto era obvio, pero la forma de finalizar sí ameritaba corrección. Caminó alrededor de ella, hasta parar frente a su línea de ataque, dispuesto a continuar el ejercicio por un par de repeticiones más, mientras los músculos de la mujer siguieran calientes.

- Retroceder de ese movimiento es algo que deberá hacer con todo el cuerpo, al menos mientras se acostumbra. Usualmente, una estocada es suficiente para reducir a un hombre, pero los enemigos que enfrentamos estos días son un tanto distintos, así que saber mantenerse en movimiento se ha vuelto menester. - Dijo, tomando la postura adecuada ante ella, con su propia espada en mano y la mano libre tras la espalda. No pensaba enfrentarla, no habría nada más lejano a justo o correcto en esas condiciones, pero su presencia allí, como blanco a atacar, serviría para poner las cosas en perspectiva. - Un par de repeticiones más. Debo ver que termine agotada aquí, por la tranquilidad de su pobre cuidadora. - Explicó, riendo levemente. Si el deseo de entrenar de Alice quedaba satisfecho, seguramente regresaría a descansar y él podría reportar que no había más causa de preocupación. Se preparó, con la espada aún vuelta hacia abajo. - Si peligro, desviaré los ataques, así que no se preocupe. -
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Re: Instructing {Entrenamiento} [Eliwood]

Mensaje por Alice Schuberg el Sáb Jul 08, 2017 7:22 pm

La joven de cabello dorado se dispuso a recoger su arma del suelo una vez calmó su brazo agarrotado, apoyando su rodilla izquierda para tener la empuñadura de la espada al alcance. Lo hizo mientras conversaban, sin dar pie a que el marqués tuviera la oportunidad de recogerla por ella. Era algo que quería hacer por ella misma. - Sí, estoy de acuerdo. - Afirmó mientras tanto, incorporándose. - Es un arte ágil y versátil. - Añadió, recuperando la postura de guardia, imitando el porte de Eliwood en la medida de lo posible. - No es muy habitual verla en el norte, supongo que la nieve es el principal impedimento. - Combatir en la tundra exigía más equipo que en un cálido llano, solo la ropa de abrigo y unas botas amplias para afianzarse encima del hielo mermarían en gran parte de la movilidad, eso suponía. - Hmm... Olvídelo, este no es el caso. - Se cortó a si misma esta vez, pues sus argumentos empezarían a convertirse en excusas si seguía por ese camino. - Comprendo la técnica, creo... Recular después del ataque no es tarea fácil, no en mi estado.

Practicaba el movimiento con breves fintas, no llegando a la mitad de cada movimiento para acostumbrarse a la inercia inicial. Los ojos azures de la espadachina se iluminaron un instante al ver al pelirrojo encarándola con el arma y la guardia preparadas. Por la tranquilidad que emanaba su rostro, comprendió que haría de “diana” pero nada más. Le agradaba el servicio que le había prestado durante todos esos minutos, que se hicieron amenos de inicio a fin, en un intervalo de tiempo que ya no era capaz de calcular. Era molesto, por otro lado. Cuando se había dado esta situación, los compañeros que la asistieron en el entrenamiento no podían quitar la preocupación de su rostro. Pero esta vez enfrentaba, si podía llamarse así, a un despreocupado hombre que se limitaría a bloquear sus ataques. Para más inri, su objetivo era que dejara de darle problemas a su cuidadora. - El martirio es mutuo. - Respondió sincera y sarcástica a partes iguales.

Con la aclaración adicional del marqués, Alice esbozó una traviesa sonrisa.- Entonces... Lo dejo todo en sus manos. - No estaba preocupada de alcanzar al marqués, principalmente porque sabía que no era lo suficientemente rápida, pero la confianza de Eliwood era un incentivo adicional. Aunque persiguiera una zanahoria colgada de su cabeza lo intentaría, aunque fuera un instante, trataría de ponerle contra las cuerdas. Su vista se afiló como una lanza y tomó el primer impulso delantero. Se abalanzó sobre el hombre con una estocada dirigida al centro de su pecho impulsando todo su cuerpo con la pierna izquierda. Como suponía, él esquivó fácilmente su primer ataque. En esa ocasión no llegó a bloquear su brazo, por lo que pudo retroceder en el momento. - Esta vez salió mejor. - Comentó, más para ella misma que para su tutor. - Pero esas bestias no tendrán la misma misericordia. Nunca la han tenido, ya lo he comprobado. - Añadió como castigo por su fallo, animándose a perfeccionar el ataque.

Antes de volver a atacar, tomo una pausa de unos segundos. - Si le soy sincera, haciendo alusión a mi amor por el combate... Lo hago por no sentirme mal conmigo misma. Es uno de esos momentos en los que mis remordimientos me obligan a empuñar un arma. Luego, otros días, soy incapaz de sostener la hoja. Sólo de pensar en pisar un campo de batalla de nuevo... Me aterra... - Frunció el ceño tras la confesión y se lanzó de nuevo contra Eliwood. En aquella ocasión la estocada fue más rápida y precisa, obligando al marqués a que bloqueara su ataque. O quizá no, aún no sabía cuan rápido era.
Afiliación :
- SILESSE -

Clase :
Pegasus Knight

Cargo :
Soldado (Ejército de Silesse)

Autoridad :

Inventario :
VULNERARY [3]
Esp. de bronce [2]
Lanza de bronce [2]
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1797


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Re: Instructing {Entrenamiento} [Eliwood]

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