Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados


Project Fear.less

Crear foro

Ficha de Makalov

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Ficha de Makalov

Mensaje por Makalov el Lun Oct 31, 2016 2:29 am

Makalov
Cavalier
Um... Well, the thing is... You see... Can you lend me some money?

Datos
Nombre: Makalov
Edad: Veinte años

Clase: Cavalier

Especialización: Espada

Afiliación: Begnion

Ocupación: Mercenario

Personalidad

Makalov es, efectivamente, alguien ...interesante. Una persona muy expresiva, desconfiada, despistada, nada sutil, y que cuando tiene que poner pies en polvorosa no se detiene por nada del mundo. He aquí la antítesis del caballero ideal, ¡la espada, la armadura, incluso el caballo son de segunda mano! Cualquiera al mirarlo lo sabría. Esa sonrisa bobalicona, ese relajo irresponsable, todo da a entender que no se toma casi nada en serio. Y en parte es verdad. Es un bueno para nada porque así lo quiere; evita las preocupaciones y la responsabilidad como la peste. No concuerda con un mundo en que se privilegia el trabajo por sobre todas las cosas, aunque él, de tanto soportar regaños, ha aprendido a aceptar esta realidad como parte suya. Tiene muy en claro que no es útil para nadie, no le desearía su forma de vivir a ninguna persona, aunque la mayor parte del tiempo ignora o mejor dicho desea ignorar el daño que sus acciones pueden causar en otros. Makalov valora el bienestar y la alegría; suele contagiarse mucho por la felicidad de los demás, y no soporta ningún tipo de ambiente pesimista; siempre se le va a encontrar calmado (entre comillas), y sería muy difícil irritarlo o molestarlo con temas serios. Aunque no lo parezca, le encanta la adrenalina, pero no la que uno obtiene del esfuerzo físico o de la guerra. No, lo suyo son las emociones "baratas", las apuestas. Este hombre es tanto adicto del licor como lo es del juego, por el consuelo que suponen en su vida.

Makalov está convencidísimo de que el mundo es injusto con las personas verdaderamente honestas, y quienes han ganado más que otros siempre lo logran por el método más cruel y fácil, o lo hacen simplemente por tener un mejor estatus social. Por eso, cuando Makalov huele un atajo, o una manera más fácil de solucionar un problema, lo toma sin excusas o quejas, porque, en sus palabras, "así es como funciona todo". Osea, no tiene nada de malo aprovecharse de quienes ya tienen todo, ¿O sí? De todas maneras, esas personas nunca resultan ser buenas...

Cabe destacar que, aparte de todas sus adicciones, problemas y defectos, Makalov es alguien que desea el bien para los demás. Aunque no lo parezca, aprecia sinceramente a sus amistades, y si puede hacer el bien a una persona, o mejorarle el día, está dispuesto a dar un pequeño sacrificio.

Historia del personaje

Los progenitores
Sus padres eran ciudadanos de Begnion, ambos provenientes del campo y que habían llegado a parar a Sienne. Cuando su padre llegó a la gran capital, fundó un establo con su nombre al exterior de las murallas, y ese fue el negocio con el que se mantuvo por varios años, hasta que conoció al amor de su vida. Aquella joven de hermosos cabellos encrespados se ganó su corazón el día en que llegó con su familia a comprar un potro solo para ella, como regalo de cumpleaños. Con la excusa de darle consejos para cuidar del pequeño animalillo, se las arregló para verla muy a menudo, y ganarse su aprecio.

Los padres de la muchacha no vieron con buenos ojos la relación, pero fue demasiado tarde cuando se dieron cuenta de lo que sucedía como para evitarlo. Ambos jóvenes se casaron a escondidas, y se aislaron de sus respectivas familias para no tener que soportar su constante rechazo. Makalov fue concebido apenas pasado un año de la boda, y dos años después vino al mundo Marcia, su hermana. Fueron años felices para la pareja y sus hijos, a pesar de los problemas económicos que empezaron a tener. El negocio del establo era rentable, pero el ingreso apenas bastaba para pasar el mes. Lo único que los salvaba de caer en un mal estado de ánimo era la alegría que emanaban los dueños de casa, siendo ambos personas amables, comprensivas, y que pocas veces regañaban a sus hijos, estando siempre muy orgullosos de ellos.

Infancia
La familia de Makalov terminó siendo muy pobre, y jamás tuvieron lujos, tan solo el pequeño privilegio de la caballeriza. Por eso desde pequeño, Makalov fue enseñado a montar a caballo. Era la afición de su padre, y contagió a ambos hijos con el amor por estos animales. Muchos de los recuerdos de Makalov se formaron en el pequeño establo, ya fuera jugando con su hermana, o solo.

Desde esta edad lo empezaron a considerar un niño... ¿Cuál sería la palabra correcta? ... un poco holgazán y despreocupado. Estaba metido siempre en todos lados, y cada vez que hablaba tenía la mala costumbre de hacer que todo el mundo lo escuchara, incluso los vecinos. A veces llegaba a ser un dolor de cabeza, pero al menos nunca llegó a hacer travesuras insoportables. Se llevaba muy bien con Marcia,  aunque fue ella quien, en cambio, aprendió a obedecer y a seguir las reglas de sus padres. Makalov, por ser mayor, siempre tuvo el favor de tener un poquito más de independencia que su hermana. Crecieron siendo bastante unidos, hasta que llegó la adolescencia... y el día del incidente.

El incidente
Todo sucedió cuándo Marcia tenía trece años, y Makalov quince. Sucedió que Mantequilla, una yegua marrón, la más grande y bonita de todas, iba a ser vendida por su padre a una familia adinerada. No la querían para montar, sino para usarla de cría y de carga. Mantequilla nunca había sido entrenada así y no tenía la contextura física para tirar de los carros, pero el padre de Makalov estaba tan necesitado de dinero que no pudo negarse. Cuando Marcia supo lo de la yegua, quebró en llanto, y Makalov se sintió igual de descorazonado al respecto. Ah... ¿qué podía hacer él? ¿Qué podía hacer con Mantequilla?

A esa edad el joven ya no tenía la apariencia de un niño, aunque en su familia no lo trataban como alguien maduro (lo consentían cada dos por tres, y lo dejaban en paz la mayor parte del día). De todas maneras, quizás podía hacer unos cuantos cambios en el trato, que todavía no estaba concretado. Makalov se dio cuenta de que el hombre rico estaba acompañado siempre por su hijo mimado, y fue entonces que se le ocurrió que, influenciándolo a él para que no comprara a Mantequilla, podía quizás convencer al rico de que eligiera otro caballo apto para tiro, o una mula, que eran bastante útiles aunque menos gráciles. Le planteó la idea al chico mimado, el cual literalmente se rió en su cara, pero no dijo nada. Lo pensó detenidamente, Makalov sudando frío mientras esperaba, y entonces se decidió.

-"De acuerdo. Pero solo si hacemos una apuesta, ¿te parece? Si tú ganas, te compramos la mula al mismo precio que el caballo... pero si yo gano, nos llevamos la mula y el caballo al mismo precio".

-"¡Woah! ¿¡A-así de fácil!?"

Casi ni se lo pensó. Ni se le ocurrió que su padre iba a molestarse, ¡si ganaba, sería un trato excelente! ¡No había nada que perder! Jugaron a los dados, fue una partida difícil y que se hizo eterna, pero al final, ¡cuando toda la esperanza se había acabado, Makalov...!  ...fue quien perdió.
Cuando sus padres lo supieron, lo encerraron en su habitación por tres días, aunque ninguno de los padres era de naturalidad tan severa, por lo que no la pasó tan mal como hubiera debido.

A pesar del castigo, Makalov jamás dejó de imaginarse qué hubiera pasado si la suerte hubiera estado a su favor. Por eso nunca se arrepintió, porque en ese entonces se dio cuenta de la verdadera pobreza de su familia comparada con la de esos villanos.

Casi un caballero
Makalov nunca aprendió el negocio de la caballeriza, principalmente por falta de interés, aunque tenía el firme pensamiento de que por mucho esfuerzo que hiciera, no podría ayudar su situación familiar. Cuando sus padres oyeron su argumento no volvieron a molestarlo con el mismo tema, aunque siempre confiaron en que cambiara de parecer.

Su mayor entretención era reunirse con un pequeño grupo de amigos que había armado entre quienes vivían en las afueras de Sienne, y junto a ellos inventaba diversos juegos de azar que probaban entre ellos y con otras personas. Tenían poco dinero con el que hacer apuestas, aunque entre ellos el juego era inofensivo, porque las pocas cosas que tenían siempre pasaban por las mismas manos y terminaban en las de su dueño original.

El pelirosa se formó entonces la imagen de inútil que todo el mundo conocía, y era un experto en sacarle canas a su hermana, quien lo veía más a menudo que sus padres en ese entonces. No sabían qué hacer con él; en la familia tenían prohibido darle cualquier cosa, confiando en que así amenguaría su obsesión, lo que nunca pasó. En un último esfuerzo por darle disciplina (sus padres estaban rendidos, y casi les daba igual lo que hiciera), pensaron en enviarlo al ejército. Le dieron las riendas de Nuez (una yegua un poco arisca y que nunca pensaron en vender), una armadura y una espada, y lo obligaron a irse contra su voluntad. Intentó escaparse varias veces de casa, pero su familia fue inflexible, incluso lo amenazaron con atarlo si se seguía resistiendo. Makalov tuvo que partir como un prisionero hacia la guillotina.

Así Makalov aprendió a luchar, y resultó ser más bueno de lo que hubiera creído. Pero por ser un incompetente todas las demás tareas, lo echaron sin ni siquiera esforzarse. Fue así como se volvió un casi-caballero, hecho más bien para las tabernas que para cualquier otra cosa. No quiso volver a casa porque sabía que si volvía a poner un pie allí, su hermana iba a sacrificarlo al dios del caos. Irónicamente su hermana no se había quedado en casa ya que, por sus habilidades al montar a caballo, había tenido la oportunidad de entrenar para ser una caballera de pegaso. Marcia y Makalov volvieron a encontrarse un año después y, efectivamente, Marcia quería poner su cabeza en una pica. Su hermano se salvó una y otra vez de su tormentosa ira, escondiéndose en lugares de mala muerte, y subsistiendo solo de lo que ganaba de las apuestas. Makalov lentamente fue ganándose un gran séquito de enemigos que querían devorar sus entrañas, aunque tanto aprendió a huir, que los peligros se fueron acumulando sin que cobrara ninguno. El pelirrosa se volvió un pobre errante, se dejaba llevar por el viento hacia todos los países del continente (excepto, claro, los de los laguz), y nunca dejó de tener malas juntas.
A sus veinte años, Makalov es uno de los apostadores más buscados en los barrios bajos de Sienne.

Extras

-Se podría decir que tiene una gran fuerza de voluntad y perseverancia
-Nunca ha ganado una apuesta de verdad
-Siempre tiene un plan B para todo
-No le gusta hacer lo que los demás hacen (por muy ambiguo que suene)
-Lo más importante para él es el presente
-Es muy bueno montando, pero parece que su yegua lo odia
-Aprendió a ser muy prejuicioso, pero es fácil hacerlo cambiar de parecer.
-Es muy sincero cuando habla de otras personas, pero prefiere no decir nada, porque siempre que termina haciéndolo se mete en problemas
-Nunca hace trampa al apostar
-Él cree que es guapo

Prueba de rol

Era una noche llena de vida. Ciertamente, todo el mundo estaba en las calles yendo y viniendo, preocupándose de sus propio asuntos. Eso sí, en los barrios bajos de la ciudad la vida se desenvolvía un poco distinta, por no mencionar las fiestas, las peleas a puño limpio y a cuchillo a medio afilar, y el jolgorio que se armaba en las más concurridas tabernas. Por una de ellas se encontraba Makalov, pasando desapercibido entre los demás por sus pintas de vagabundo ambulante. Acababa de haberse ganado unas cien monedas de oro por haber sido más o menos útil como guardaespaldas a un mercader, y pensaba poner ese dinero a "buen uso".

La estrella de la noche era una hermosa mujer sentada en una mesa al rincón de la taberna, quien estaba rodeada de un millar de hombres armados preparados para cortar rodillas si alguien saltaba con algún improperio. Jugaba con una baraja de cartas, revolviéndola entre sus manos, esperando a una víctima que se acercara a sus fauces. Al verla, Makalov sabía que no rechazaría una ronda con él, por muy pobre que fuera. Reunió todo el valor que tenía, y se acercó a ella de la manera más casual posible:

-Seguro que a alguien tan hermosa como usted no le molestaría una pequeña partida de cartas, ¿No? -dijo, mirándola a los ojos. Ella le devolvió la vista, y después de analizarlo de pies a cabeza, sonrió.


-¡Hehehe! ¡Eres un payaso! Pero bien, has dado en el clavo. Por si no lo has adivinado, me encantan las cartas. -Con un gesto de manos lo invitó a sentarse. Tan solo había una silla justo delante de ella. Una vez Makalov se hubo sentado, tres hombres le bloquearon la salida por detrás, lo que lo hizo ponerse tan nervioso que se puso a temblar sin darse cuenta. Por suerte, la mujer no consintió esto, y les pidió que le dejaran espacio para respirar.

-Será solo un juego. ¿Cuánto tienes? -Dijo. El pelirosa puso su bolsa de monedas sobre la mesa y se echó en la silla, sonriendo como un bobo. La mujer la recogió, la revisó, y le devolvió la sonrisa.- Apostaré este collar -puso su objeto sobre la mesa también.- y repartiré yo. -dicho esto, barajó y distribuyó las cartas entre ambos. Las reglas del juego eran simples, y funcionaban para una partida de dos.

Makalov pronto se dio cuenta de que sus cartas brillaban con buena fortuna. Las observó un largo rato, aparentando que no sabía nada, pero viendo ya su victoria en frente suyo. ¡Sería muy difícil superar lo que tenía! ¡Había que ser un dios!

-"¡Vale, con esto he ganado, estoy seguro!"  ...EJEM, ¡Ta, da, aquí está mi combinación! -dijo, poniendo su mazo en la mesa.- ¿Puedes darme ya ese brillante collar?

La mujer levantó la cabeza y miró las cartas. Su rostro era inexpresivo, pero pronto cambió a una sonrisa altanera y burlona.

-Nada mal, ... pero el collar se queda conmigo. -reveló su combinación. Cuando lo hizo, Makalov abrió los ojos como platos, y se quedó con la boca abierta, como a punto de decir algo.- Ahora, ¿no tendrás algo con que equilibrar tus cien monedas? -preguntó. El pelirosa tardó en reaccionar; pequeñas gotitas de sudor recorrían su rostro.

-"¡Ha hecho trampa, lo sé!" -se quejó en sus adentros. Se había puesto a temblar como una gelatina, pero todavía se forzaba a sonreír.- Ehhh... Pues... yo.. ¡C-claro que tengo más! ¡Tengo más oro, sí! ¡Sólo déjame ir a buscarlo, jeje! -dijo, y se levantó de la mesa. Salió por la puerta, e incluso desde adentro se pudo escuchar como con la prisa se caía del caballo, y entonces se iba galopando lejos de allí.

-Lo sabía. -La mujer suspiró aburrida, y volvió a jugar sola con sus cartas.
Afiliación :
- BEGNION -

Clase :
Knight

Cargo :
Mercenario

Autoridad :
-

Inventario :
Vulnerary [2]
Katana de bronce [3]
Daga de bronce [1]
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
863


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Ficha de Makalov

Mensaje por Eliwood el Lun Oct 31, 2016 12:54 pm

¡Ficha aprobada! ¡Bienvenido!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
Espada de bronce [2]
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3724


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.