Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados


Project Fear.less

Crear foro

{ Prince Pelleas of Daein }

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

{ Prince Pelleas of Daein }

Mensaje por Pelleas el Vie Oct 16, 2015 4:01 am

Pelleas
Dark Mage
"Sé que no tengo la fuerza para esto. Pero tengo que hacerlo, aún así, de algún modo u otro.”

Datos
Nombre: Pelleas.

Edad: 20 años.

Clase: Dark Mage.

Especialización: Tomos de magia oscura.

Afiliación: Daein.

Ocupación: Príncipe (falso) de Daein. Actualmente su mayor ocupación es como estudiante de varias doctrinas.

Personalidad
Tan opuesto como puede ser al cruel y firme rey de Daein, la palabra que más define al príncipe Pelleas es "dependiente". Es un joven de carácter gentil pero débil, que tuerce su voluntad demasiado fácil a lo que otros quieran e inclusive busca, inconscientemente, que otras personas le saquen responsabilidades y pesos de encima. Es alguien que confía con demasiada facilidad, que no necesita ser muy convencido para obedecer, pues él mismo es bastante indeciso para muchas cosas. Siendo muy gentil y considerado con los demás, encuentra algo para admirar en casi todas las personas, mas las malas lenguas siempre dicen de él que es muy poco apto para suceder a Ashnard como rey de Daein. Aún así, algo innegable sobre Pelleas es que ama Daein con toda su alma, ama cada ciudad y paisaje y se odiaría a sí mismo por siempre si su inseguridad dañase el bienestar de su adorado país. Daein y su profundo nacionalismo son, quizás, lo único capaz de darle fuerzas.

Siendo consciente de sus carencias y errores, Pelleas no cree mucho en sí mismo ni cree tener mucho valor como persona; sí como príncipe, pero no como persona. A causa de esto su personalidad de bastante tímida, se le dificulta un poco entablar amistades y prefiere mostrar su aprecio desde lejos, sufriendo de timidez y verguenza si debe hacerlo cara a cara. Sin embargo, esto no es muy simple de ver, pues su semblante es usualmente silencioso y hasta suele parecer melancólico. Si bien disfruta mucho estar acompañado y desearía acercarse a otros, preferirá lo que le sea más fácil.

Hay cierto recoveco en la personalidad de Pelleas que este no deja ver a nadie. Existe cierta torcedura en su forma de pensar, a raíz de su relación con las artes oscuras... y es que Pelleas no es un mago por iniciación y estudio, sino que obtiene su magia de un pacto hecho con las fuerzas oscuras. Desde dicho pacto se ha vuelto más distante, distraído, a menudo creyendo oír o ver cosas que no están realmente allí. A menudo se pierde en sus propios pensamientos. Desde el pacto, también, es que ha sido capaz de tornarse firme y poderoso cuando de batalla se trata, aunque parezca ir muy en contra de su carácter general.

Historia del personaje
Existen dos versiones de la historia de Pelleas: la que le han dicho y él cree, y la que es real.

En la historia que le han dicho, él es el hijo del rey Ashnard y la princesa dragón Almedha. Su madre, al separarse de su padre, le dejó en un orfanato a modo de que pudiese crecer como un muchacho humano común, sin enterarse jamás de su sangre mestiza. Muchos años después, un delegado de la corona logró encontrarlo, regresándolo junto a su padre. Pelleas viviría feliz y eventualmente se convertiría en rey, fin de la historia.

Respecto a la realidad... pues se desconoce realmente quienes son sus progenitores, su innegable parecido con su supuesto padre así como la zona de la que provenía sugiere que podría ser fruto de él y de alguna amante o concubina, especialmente en el momento en que se separó de Almedha, pero puede ser como puede no ser. El hecho es que sus primeras memorias son ya en aquel orfanato en que creció, en un ambiente relativamente apropiado y bueno. Si bien nada abundaba, ni los recursos ni la atención a cada joven, no se les tenía en malas condiciones en absoluto, y bajo el reinado de Ashnard la educación en Daein se había tornado una cuestión de esperanza. Opuesto a los demás reinos y al Daein de antes, se le inculcaba a cada pequeño que si amaba lo suficiente a su país y se esforzaba lo suficiente, siempre encontraría un lugar, una labor en que pudiera servir y con la cual enorgullecer a su país. La sangre y la situación social no importaban, sólo el esfuerzo y las capacidades. Maravillado por la gentileza de este pensamiento, Pelleas soñaba con ser alguien útil, alguien para quien existiese un lugar.

Era poco lo que el muchacho sabía hacer, sin embargo. Era bueno estudiando, pero no era ningún genio. Tenía cierta afinidad con la magia, pero no le interesaba tanto como para perseguirla, al menos no exactamente; la magia común no le atraía, siempre investigaba las magias ocultas, las alternativas. Así fue que a sus 9 años, hundido hasta el cuello en lecturas sobre magia oscura, el pequeño descubrió que podía, de cierto modo, sentir la magia. Era un niño joven y de corazón puro, por lo que naturalmente los espíritus se presentaban vagamente a su alrededor. Había leído sobre tales ocurrencias, así como los magos llamados 'espiritistas' o 'encantadores de espíritus', quienes obtenían su fuerza mágica de hacer tratos con los espíritus y permitirles dentro de sus cuerpos, en lugar de sólo manipularlos. Si eso era lo que había que hacer para ser el mago más especial, más fuerte y más útil para su país, él quería eso. Dedicó sus siguientes años, iluso, a investigar al respecto, pero no había forma en que encontrase cómo se hacía exactamente, tampoco podía comunicarse con las fuerzas que vagamente sentía.

A sus 13 años, finalmente, los espíritus lo escucharon. Olvidándose de los 'comunes' espíritus naturales e intentando apelar a los espíritus oscuros, Pelleas había seguido un pequeño ritual detallado en un libro, con un altarcito, algunas velas, algunos materiales de cosas muertas (que obviamente él no había matado, sólo había reunido las cosas) y una pequeña ofrenda de su sangre, al centro de un círculo dibujado con tiza. Al sentir presencias pesadas a su alrededor y notar que su ya oscura habitación se ennegrecía todavía más, Pelleas pidió fervientemente que los espíritus hicieran pacto con él: su cuerpo y su vida mortal, a cambio del poder que pudieran darle. Un aura pesada y dolorosa se esparció por su cuerpo, ruidos y voces terribles estallaron en su cabeza y el niño se desmayó. Al despertar, despertaría también en él la capacidad de usar la magia oscura, aunque le tomaría tiempo darse cuenta de ello. Así mismo, aparecería a través de los próximos días una marca en su piel, específicamente en su frente, una especie de runa que le identificaba como espiritista.

Felizmente, Pelleas continuó con su vida y sus estudios, ganando algo de confianza en sí mismo para poder, algún día, ser alguien que hiciera bien a su país. Al año siguiente, teniendo él 14 años, fue que apareció el emisario real que buscaba 'algo' entre los huérfanos. Al ver la marca en su frente, el emisario proclamó que Pelleas era a quien habían estado buscando, el descendiente perdido de Ashnard. El niño no tenía la menor idea de cómo la marca de su pacto podía significar tal cosa, pero quería créerselo y se lo creyó, estallando de júbilo ante la idea de que él, un simple huérfano que sólo soñaba con servir a su país, fuese un príncipe con la capacidad de unirse tan intrínsecamente a Daein. Era un honor y un sueño hecho realidad. El emisario real era perfectamente consciente de que Pelleas no era nadie, mas el niño no lo sabría jamás, mucho menos sabría por qué o para qué le ponían en aquel falso título.

Fue llevado a Nevassa, la ciudad capital, y presentado ante el Rey, quien le aceptó como hijo mas le desdeñó como posible sucesor. Era débil, flaqueante de carácter, ni siquiera un guerrero. Demasiado feliz por tener alguien a quien llamar 'padre', Pelleas ignoró los insultos y prometió que daría todo de sí para volverse alguien fuerte, aprender todo lo necesario y volverse un heredero digno. Divertido, el rey tomó su palabra y dispuso de los siguientes años en la vida de Pelleas para entrenamiento militar. Quería un luchador. El muchacho debió de explicar que su afinidad yacía en la magia y en las artes oscuras, pero eso no quitó que se le enviase a la milicia. No vería a su padre ni una sola vez en los próximos 4 años, pero no le importaba, tenía un padre y entrenaría para él, aunque se volviese obvio casi enseguida que no tenía buena capacidad física, al contrario, era frágil de cuerpo tanto como de salud. Más que volverse un soldado exitoso, sólo pudo concentrarse en sobrevivir. Su cuerpo ardía de dolor tras cada arduo entrenamiento, y en muchos casos debió de valerse de su título de príncipe para saltarse algunos días y conseguir misericordia de parte de los comandantes y generales, quienes fueron los primeros en tacharlo de pusilánime, débil y poco apto, aunque nunca diciéndolo de frente. Le tuvieron en esas condiciones apenas el mínimo de tiempo necesario, antes de reubicarlo al área de sabios y estudiosos, a practicar y pulir su uso de magia.

Completó la internación militar de 4 años, y a sus 18 regresó junto a su padre, ansiando su aceptación. El rey Ashnard seguía siéndole distante, exigente y hasta cruel, pero al menos le permitía mostrarse a su lado. Sintiéndose aún en necesidad de complacerlo y de hacerse alguien útil a su país, fue el mismo Pelleas quien ofreció, esta vez, retirarse a escuelas especializadas en magia oscura, como la de Renais o la de Plegia. Su partida fue demorada por el inesperado ataque de los emergidos sobre cada reino del mundo simultáneamente, por meses se perdió contacto entre reinos y las relaciones se vieron inciertas; durante este tiempo Pelleas no tuvo más opción que permanecer y aguardar en Daein, preocupado y temeroso. Cuando la crisis subsidió y se retomó la idea de enviarle en viajes de estudio lejanos, el príncipe ya no se sentía tan seguro ni tan decidido, bastante tiempo había pasado, mas su débil carácter le impidió decir cualquier cosa y debió de emprender el viaje. Si bien se enviaron cartas avisando del posible paso del príncipe por las escuelas de magia, es dudoso si estas llegaron alguna vez, y por lo demás, Pelleas se ve en bastante libertad de ir donde guste en el orden que desee, mientras vuelva hecho un guerrero notable y un hechicero poderoso.

Extras
- Es alto (pasa los 180cm) pero de poca constitución, bastante frágil en realidad. Ya que no suele pararse derecho, parece ser más bajito.

- Le cuesta mucho dar un "no".

- Es bastante culto en variadas materias, pero es muy raro que de su opinión si no se la piden encarecidamente, así que no lo saca a relucir.

- Tiene el cabello naturalmente rebelde y un poco ondulado, no poder peinarse ordenadamente le hace tener todavía menos confianza de la que ya tiene.

- La marca en su frente es un par de simples trazos rojos que se cruzan y curvan, algo así como una N con una línea vertical cruzándola en medio.

- Se le caen las cosas de las manos bastante seguido.

- Le teme a los wyverns, aunque su país esté plagado de estos.

- Ama y adora las bibliotecas. Le encanta leer, pero hay algo respecto al ambiente de estas que le resulta muy cómodo y reconfortante.

Prueba de rol
¿Cómo pedir la palabra? Los consejeros reales, los economistas y algunos otros encargados estaban discutiendo todo en frente de él y no encontraba momento en que pudiese hablar. Aquellos hombres ya se interrumpían los unos a los otros, él no sería capaz, seguramente le pasarían por encima. Y no era como si tuviese algo importante qué plantear, sólo quería hacer un par de preguntas sobre el viaje que emprendería.

Sentado al final de la larguísima mesa, Pelleas no se veía en capacidad de hacer nada más que observar a los otros hombres hablar, asintiendo a cada tanto para, al menos, no parecer fuera de todo. Un "ajá" ocasional. Un "sí, por supuesto" cuando se le pedía muy apresuradamente su confirmación de algo. Tenía un leve dolor de cabeza, quizás era eso lo que le impedía concentrarse e intentar con un poco más de fuerza. Sabía que estaría viajando por barco, lo cual no le agradaba mcho, quizás el malestar físico de ese momento era sólo su cuerpo anticipándose, nerviosamente, a lo que vendría en el barco. La capa se sentía pesada alrededor de sus hombros, el cuello de la túnica opresivo contra su cuello.

- Este... - Volvió a intentar. Nadie pareció prestarle atención. El príncipe tensó sus manos, bajo la mesa, clavando sus uñas suavemente en sus palmas una y otra vez. - Um... - Un par de miradas se giraron hacia él, aunque sólo por un breve momento. Al constatar que no estaba diciendo nada, volvieron a lo suyo.

Apretando los labios, el joven de cabello indigo volvió la vista hacia la pared al fondo de la habitación, el gran mapa de Daein que coronaba la sala de reuniones. Verlo, pensar en su apreciado Daein, a menudo le daba las fuerzas necesarias para alzar la voz. Había un ruido blanco bloqueando sus pensamientos, como música desentonante de fondo, o una voz repetitivo, pero si se concentraba podía sobreponerse. Debía ser firme. Se dio ánimos, se enderezó en el asiento, practicó sus palabras mentalmente un par de veces y finalmente habló. - Mis disculpas, p-- - Las demás voces no pararon enseguida, por lo que respiró hondo y presionó. - ¡H-He dicho...! Mis disculpas, caballeros, pero veo que los costos de mis viajes son bastante bajos y no se ven multiplicados, me da la impresión de que estaría embarcando a solas. ¿Estoy en lo correcto? - Exhaló lentamente al terminar. Un par de asentimientos de la cabeza, un par de "por supuesto"s, y ya entendía que su pregunta había sido una obvia. - ...ah, comprendo... eso está bien. Gracias, entonces. -

¿Estaba bien? Tendía a decir que sí por instinto, por pasividad, pero si se lo pensaba, quizás sí sería lo mejor. Estaría más tranquilo, podría estudiar en paz, encerrarse sus buenas semanas en las grandes bibliotecas y viajar donde quisiera. Quizás sería bueno. Volvió su atención a la reunión, escuchando en silencio, con una leve sonrisa en los labios.


Última edición por Eliwood el Sáb Nov 28, 2015 10:30 pm, editado 1 vez (Razón : vi un typo)
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Dark Sage

Cargo :
Príncipe de Daein

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Tomo de Worm [8]
Tomo de ruina [1]
Tomo Nosferatu [2]
Vulnerary [2]
Hacha larga de bronce [1]
Báculo Hammerne [2]

Support :
Judal
Virion
Advari
Yuuko

Especialización :

Experiencia :

Gold :
883


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: { Prince Pelleas of Daein }

Mensaje por Marth el Vie Oct 16, 2015 4:14 am

• Ficha aceptada •


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Sello Maestro
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
380


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.