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[Social] Una fría estampa y un cálido encuentro. [Pent & Solace]

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[Social] Una fría estampa y un cálido encuentro. [Pent & Solace]

Mensaje por Invitado el Miér Oct 26, 2016 6:39 pm

El mercenario seguía en tierras bastas, ricas y desconocidas. Pese a la mala racha que llevaba producto del reciente desencanto de su recuerdos con su memoria seguía subsistiendo como sabía, mediante la espada y sus habilidades que fueron pulidas con el pasar de los años desde su juventud más tierna ahora olvidada. Recorría, junto al grupo con el que había trabajado en su ultima misión, las calles de Nevassa ostentaban su particular clima y temperatura, especialmente agradable para el de nívea piel.

El caminar acompañado por la ropa tan ligera como blanca que portaba y su espada, casi siendo un extra del grupo al que acompañaba, quienes reían y coincidían en comentarios jocosos sobre todo lo acontecido en la misión y ahora en la ciudad. Hablaban de las edificaciones y su aire de Begnion, de un famoso local de comida ubicado justo en el mercado, en el centro de todas las ventas y las mujeres que pasaban. Eran guerreros que se jugaban la vida y no perdían momento para apreciar ese tipo de placeres pero Lers no, Ulquiorra para ellos, marchaba tras de ellos, serio y con un aire más frío que la nieve que comenzaba a caer apenas en pequeños copos. Sus grandes y profundos iris no dejaban de escrutar sus propias manos, tratando de leer en sus propias huellas ¿De dónde era que venía? ¿Porqué estaba allí? y ¿Qué tendría que hacer en el futuro? Ciertamente no tenía idea de esas preguntas que se hacía ni para muchas más que venían como la ventisca en su cabeza y a generarle cierto pesar propio. Un mal sabor de algo ¿Pasado o por pasar? No tenía idea realmente, de casi nada, solo había algo en su cabeza en ese momento y era el hambre producto de la ardua labor realizada de días.

De lo que sus compañeros hablaban habían destacado todo lo dicho por las mayoría, que coincidían con vítores de los que ya alguna vez había visitado. El lugar que brindaba las mejores sopas, era un bar y Lers no había probado el licor desde su llegada a Tellius, no porque no quisiera o no le gustara, simplemente no había tenido la oportunidad y nada en sus adentros le imploraba por dicho bebida, por otro lado en más de una ocasión había sido hipnotizado producto del aroma del grano que a su olfato transmitía un color, de manera sinestesica, dorado. El café que parecía reactivarlo poco a poco y recordarle algún tipo de trance producto de su adicción.

Mientras caminaba ensimismado perdería de vista al grupo, tampoco era tan importante, no pertenecía a ellos y ya había recibido la paga. Seguía deambulando por mitad de la ciudad, tratando de seguir el supuesto rumbo a la zona mercantil y que pese al frío que era visible en su respiración y la bocanada de vapor que exhalación a exhalación salía.

Durante este trayecto una anciana que parecía quejarse de impotencia por no poder caminar y al no haber muchas personas cerca, en ese momento le diría casi con un susurro -Jovenchito, no chería tan amable de chevarme hasta esa zona- señalando la aparente morada -achí vivo y chiento algo entumidos los pies- con su mirada algo triste que casi correspondía a la de nuestro mercenario. Lers la miraría seriamente -Mmm- por unos momentos, se acercaría y una vez frene a ella, a una distancia prudente acotaría -No hay problema- le extendería su mano para que la que una vez fue una señorita de bella estampa se sujetara al brazo del pelinegro. Este empezaría a caminar sin mirar tras de él ni de la señora que se sujetaba fuertemente, avanzaba lento y le veía con una expresión algo apenada, el portador de un filo en bastante buen estado le diría con voz tranquila y uniforme -Es un corto tramo, no se preocupe- seguirían avanzando pese a dejar atrás, junto a donde apareció la mujer, partes de sus pertenencias, algunas compras de verduras y unos juguetes para algún nieto cargando únicamente en su entumecida mano algunas carnes para la cena de esa noche. Habían avanzado casi la mitad para ese momento.
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Re: [Social] Una fría estampa y un cálido encuentro. [Pent & Solace]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 29, 2016 1:02 am

Un brazo asomo entre las sabanas, seguido de un par de vueltas que la llevaron fuera de la cama y le hicieron caer bruscamente sobre el frio suelo – ¡Arg! - se quejó el bulto bajo las cobijas que seguidamente se dejó ver.  La joven se tallo los ojos y dio un gran bostezo que dejo entrever sus dientes - ¿hmm? –Parpadeo despacio, adormilada como estaba, mientras observaba confundida el  travieso rayo de luz que apenas y se colaba por la ventana de la habitación -¿Q-que…? – El sueño se marchó rápido, en su rostro podía verse claramente una mueca de sorpresa y temor  que no se molestó en ocultar. Se lanzó sobre la cama y estirando una de sus manos arrebato la tela de las cortinas rápidamente, confirmando lo que tanto se temía - ¿¡Cómo es posible?! – Chillo la laguz mientras corría a tropezones en busca de un baño y ropa limpia que ponerse. Afuera de la ventana el sol brillaba y ya podían verse a algunos transeúntes pasearse de aquí para allá, su ajetreado día apenas comenzaba y una vez mas, tarde como de costumbre.

Minutos más tarde Solace asomo por el umbral de la entrada de la vivienda en la que residía, cerró la puerta y  corrió a toda prisa por las intrincadas callejuelas, esquivando a cuanto se encontraba en el camino. Su enmarañada cabellera volaba libre mientras corría, colándose de tanto en tanto en su rostro, de pronto un pensamiento asomo en su mente uno que iba y venía constantemente “¡Ella va molestarse, va a molestarse!” se repitió un par de veces, mentalmente, mientras sus pies la guiaban a grandes zancadas hacia su destino. En momentos como aquel sentía que sus alas solo eran un estorbo, una carga inútil en su espalda que no hacía más que hacerla lenta y torpe en tierra.

Giro un par de esquinas más adelante, incluso tomo atajos para hacer mucho más corto su recorrido. Sus orbes dorados se paseaban juguetones por los alrededores, como si buscaran algún rostro conocido, quizás a alguien que le dijera que tan buen humor tenía hoy  la señora dueña de casa…

¡ah! – Exclamo de pronto al reconocer alguien a la distancia, acelero el paso, las pisadas se hicieron mucho más amplias; más rápidas – ¿Sabes cómo est…?- su pregunta nunca llego a concretarse. No termino de escupir las palabras porque sus piernas se enredaron sin saberlo con algo dejado en el suelo, "el equipaje abandonado” de alguien más.

¡Pom! un sonido sordo se produjo cuando cayo -¡Rayos! –Vocifero con molestia la joven mujer que yacía extendida en el suelo, mas despeinada de lo normal y además cubierta de polvo. Todos sus intentos por hacer que su tardanza fuera menos notoria habían sido en vano, ahora parecía llegaría más tarde de lo habitual y todo gracias a los paquetes que se hallaban abandonados en el camino. La muchacha se levantó del suelo para echarle un vistazo a aquello que la retrasaba, enarco una ceja y husmeo un poco dentro de las bolsas, topándose con que bien podrían ser los ingredientes para la cena de alguien más. Se hizo entonces muchas preguntas: ¿las habían olvidado? ¿Las habían perdido? ¿Qué debía hacer?.

Al principio pensó en marcharse, pues no era asunto suyo, pero el corazón pudo más que su orgullo y malas mañas; Sol término quedándose plantada a un ladito de las bolsas mientras intentaba a base de adivinanzas encontrar al dueño de las susodichas. Se cruzo de brazos y suspiro, pensaba si podría explicar a la dueña que su demora tenia un porque y que a diferencia de ocasiones anteriores, no eran simples excusas.

Spoiler:
Off: me disculpo por la demora y por el post fail, hace ratito que no roleo en forma x'D
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Re: [Social] Una fría estampa y un cálido encuentro. [Pent & Solace]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 30, 2016 12:27 pm

Nevassa, un lugar en el que el trato a los laguz era, cuanto menos, sorprendente. Pent todavía no podía evitar mostrar incomprensión cuando escuchaba de vez en cuando la palabra “subhumano” o “bestia” para referirse a ellos y no iba a usarla a no ser que la situación fuese de vida o muerte. Y esta situación, comprar provisiones para el viaje al desierto de Hatari, no era una de ellas. O al menos, eso pensaba.

Fue en un día tan tranquilo como ese en el que vio lo que parecía una sombra negra pasar. Rápidamente, se fijó y, entonces, sus ojos se iluminaron como si hubiese encontrado la respuesta al misterio de su misma existencia. ¡Un laguz en Daein! ¿Cómo sería su vida en el país? ¿La tratarían como una persona común, o bien como si fuese una bestia? La necesidad de preguntarle fue tan imperiosa que no pudo evitar, después de pagar, seguirla como buenamente podía.

Y, aunque fuese muy cruel, Pent dio las gracias a Elimine cuando vio que la laguz se había detenido. ¡Era su momento! Si la ayudaba a recoger aquello que había caído, entonces sería más fácil hacerle las preguntas que necesitaba hacer. ¡Era todo un plan perfecto! Si no fuese porque, como siempre ocurre con él, nada suele ser perfecto. Cuando conoció a su primer laguz lo abrazó como si no hubiese mañana… en su excursión a Sacae acabó completamente perdido… un wyvern le dio el susto de su vida en Serenes… Se podría decir que a su querida santa le gustaba jugar con el azar del mago.

Perdonad, permitidme echaros una mano ―a medida que fue recogiendo cosas se percató de un juguete que había. “¿Y esto?”, se preguntó―. ¿Esto os pertenece, señora?

Hizo las preguntas aunque estaba bastante convencido de que ese no era el caso. Estaba bastante convencido de no haber visto que llevase nada encima cuando salió. No como Pent, que llevaba una mochila en la que cargaba con las provisiones que había adquirido para el viaje. Todavía tenía que hacer más compras, pero podían esperar un poco más. ¡No todos los días se encuentra uno con un laguz!

Entonces, a lo lejos, vio a una señora acompañada por un hombre más joven que, durante unos momentos, Pent creyó que estaba enfermo. ¡Era tremendamente pálido! La señora estaba señalando lo que habían recogido, como queriendo decir algo. Pent, intentando ser lo más pacífico posible, decidió hablarles.

¡Perdonad! ¿Os pertenece esto a vos? ―preguntó, para asegurarse de que no habría malentendido.

Pent se hizo una idea muy correcta, según él. Si aquel hombre estaba, como sospechaba enfermo, tendría sentido que no tomase más peso del que debiera en caso de que su situación empeorase. Era todo perfectamente lógico, aunque de igual manera extraño.
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Re: [Social] Una fría estampa y un cálido encuentro. [Pent & Solace]

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