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[Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

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[Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 20, 2016 8:47 pm

....¿Cuánto tiempo había transcurrido desde que aceptó ayudar a Altea en sus liberaciones? Ya no lo recordaba, ¿semanas? ¿Días? ¿Meses? Había perdido la noción del tiempo a causa de los constantes viajes para aquí y para allá, llegando a movilizarse incluso a otras tierras extranjeras a causa de las ocasiones en las que el reino ofrecía su mano a otros aliados. En cierto modo durante ese tiempo pudo sentirse más un soldado y menos un mercenario, casi como si hubiese regresado a su pasado en Daein aunque dentro de un contexto menos severo y cruel.

....Sería mentira decir que la fatiga no había dejado su huella en él. A pesar de estar acostumbrado a la lucha, al combate o a la mismísima guerra, e incluso cuando ya cuando ejercía como mercenario era bastante frecuente que se le contratara, ese contrato en particular le había dejado un muy mínimo margen para descansar, recuperarse o darle algo de paz a su mente. Y quizá durante décadas lo que le ayudó a conseguir dinero para él y su familia era el blandir una espada, luchar y, en ocasiones, asesinar, pero en el fondo nunca se terminaba de acostumbrar a ese estilo de vida, o por lo menos no lo suficiente como para permanecer impertérrito ante los horrores que esa vida le hacía ver, o para no tener ni un ápice de remordimiento por cada vida extinguida.

....Afortunadamente el destino había decidido sonreírles tanto a él como a todos los habitantes de Altea: cada vida perdida, cada gota de sangre y cada lágrima derramada fue gratamente recompensada con la paz y la libertad, por lo menos dentro de los límites fronterizos de ese reino. Altea, pues, había sido liberada de aquel misterioso peligro que por mucho tiempo les había asediado. Técnicamente con ello había concluido su contrato con el príncipe Marth, y ya podría marcharse a esas tierras que le fueron prometidas para tomarse siquiera unos días de respiro y, en el proceso, ofrecerles, tal vez, una nueva vida a los chicos que le seguían.

....Pero hay dos cosas que jamás descansan, ni siquiera en las más alegres o célebres fechas: la muerte y la desgracia. Y ambas se encontraban tocando fuertemente a las puertas de ese modesto reino, específicamente desde el sur. La amenaza de los emergidos no había desaparecido, sino que simplemente se había replegado hacia las tierras aledañas, como lo eran la ahora caída Regna Ferox, y Plegia; algunos temían que las fuerzas oscuras de Grima les había protegido, mientras otros más osados incluso se aventuraban a decir que ese reino había sido el causante de todos esos males.

....La verdad detrás de esos rumores, sin embargo, era indiferente en ese momento, pues existía un asunto más importante al que atender: un grueso batallón invasor había marchado desde Plegia hacia Altea, y estaba claro que sus intenciones no eran en lo absoluto benévolas. La guardia fronteriza había recibido a los enemigos con sus armas en alto, y supo defender de la mejor manera posible a su nación. El problema es que el número de enemigos parecía nunca reducirse, y estos se mostraban inmunes a la fatiga. Fue cuestión de días para que un mensajero llegase a la capital, exhausto y con su montura a punto de desfallecer por el cansancio, anunciando cuán indispensable era la presencia de refuerzos a la brevedad posible o se correría el riesgo de que Altea volviese a tener una fuerte presencia de emergidos en sus tierras.

....Con su acuerdo ya finalizado nada obligaba al pelirrojo a meterse en aquel problema. Nada excepto, por supuesto, su código moral. No era un asunto de dinero o de negocio, era una circunstancia en la que la vida de gente inocente estaba en peligro. Su mayor recompensa por el servicio ofrecido a Altea no fueron las tierras recibidas, sino la gratificación de saber que había conseguido la libertad y la paz en ese territorio, por pequeño que fuera. Y ahora esa gratificación estaba a poco tiempo de esfumarse. No podía simplemente sentarse a ver todo lo que ocurría con los brazos cruzados. Además, la extensión de tierra que se le había otorgado formaba parte de Altea, y si el reino estaba en peligro también lo estaría ese lugar y su gente.

....No se lo pensó dos veces para ofrecerse como voluntario y formar parte de los refuerzos que se unirían a la batalla. El encargado de reclutar, conociendo ya aquel hombre y habiendo compartido unos cuantos campos de batalla con él, no le impuso demasiados obstáculos; por el contrario, le facilitó el ingreso y lo recomendó para que saliese con el primer batallón.

....El avance hacia la frontera fue presuroso y arduo, ofreciendo muy breves márgenes de descanso a los soldados y los mercenarios, todo con tal de poder llegar a tiempo al lugar en el que le esperaban. En el proceso el hombre no pudo evitar recordar aquel momento, meses atrás, en el que se apresuró con sus compañeros hacia un pueblo de Begnion para poder defenderlo, únicamente para presenciar cómo habían llegado tarde y cómo los emergidos no habían dejado más que cadáveres y escombros a su paso. En el fondo temía contemplar un escenario similar.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Kija el Lun Oct 31, 2016 5:11 am

Habían sido días dífilas, bastante de hecho y ahora que por fin contaba con un poco de aire fresco el hibrido de manakete encamino sus pasos de regreso a las tierras de Altea donde pensaba que quizá podría pasar allí una temporada en lo que aprovechaba sus bosques y ambientes naturales prósperos para relajarse y recuperar algo de calma.

Las calles de la ciudad portuaria donde el alvino arribo estaban llenas de regocijo por la liberación del reino; fiestas, bailes, buena comida, todo aquello le trajo viejos recuerdos que lo hicieron sonreír un poco, haciéndole dejar sus pesares de lado por un par de días. Desgraciadamente la tranquilidad en el peli azul duro relativamente poco pues por aquí o por allá llegaban temerosos rumores de un grupo grande de emergidos que estaba metiendo presión en las fronteras.

No era que se sintiera emocionalmente estable para entablar combate tan pronto pero aquello ciertamente era algo difícil de olvidar.... El joven Marth y los ciudadanos de Altea habían hecho mucho por él; punto y aparte como perteneciente a la raza de Naga se sentía igualmente con el deber de prestar su fuerza al que portaba la marca del exaltado. Fue así como Kija decidió enlistarse una vez más en la lista de voluntarios.

Kija ya había participado en algunas campañas de liberación y por lo menos en el ejercito de altea donde miles de ojos habían sido testigos del poder del manakete estuvieron más que contentos de recibirlo con los honores que según ellos merecía. Nunca se sintió cómodo con tan buenos tratos ni con aquel respeto reverencial que le tenían por haber sido nombrado "criatura sagrada" por el mismo príncipe mas no era momento de preocuparse por ello.

Le explicaron sobre la grave situación en la frontera y que el primer grupo ya había partido como refuerzos para la intensa batalla. Comprendiendo la situación, el joven manakete decidió darles alcance sin molestarse en esperar al segundo grupo que saldría en cuanto se hubiese preparado.... Kija era plenamente consciente de su poder y sabia que la mejor manera de evitar bajas era yendo como línea frontal.

Le dieron espacio al joven mestizo en una plaza cercana para que pudiera transformarse y emprender el vuelo para darle alcance al grupo que ya había partido, abriendo sus grandes y cristalinas alas para alzarse sin ningún tipo de dificultad con un suave aleteo. A diferencia de los dragones convencionales un manakete era de figura mucho mas esbelta y se movía en el aire con elegante facilidad. El sol se reflejaba e sus brillantes escamas blancas y sus aleteos no producían casi ruido o viento alguno, una imagen digna de verse.

Fue así que el manakete logro darles alcance ante la expresión de sorpresa de algunos que no le conocían y la alegría de otros que ya lo habían visto en misiones anteriores, mas lo que llamo la atención del dragón fue la vista de una cabellera escarlata que le resultaba familiar. Para esas fechas ya tenía un perfecto control de sus transformaciones por lo que Kija decenio mientras regresaba poco a poco a su forma humana, sonriendo ligeramente nervioso ante su entrada tan llamativa.

- Lo siento.... me dijeron que ya habían partido y deseaba darles alcance lo más pronto posible, espero no causarles molestias. -

Se disculpo con una pequeña reverencia para después mirar en todas direcciones de forma discreta.... estaba seguro haber visto al hombre pelirrojo con el que antes había convivido pero ya desde su posición en la tierra ahora no parecía tan claro.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Gaius el Mar Nov 01, 2016 10:57 pm

La verde pradera que separaba al prospero reino de Altea con su decadente vecino Plegia  era una verde y bien decorada extensión de colinas, todas adornadas con ligeras flores que emergían esporádicamente de la mullida hierba.  Cualquier viajero que se encontrara súbitamente en tan tranquilo paisaje nunca adivinaría que  por allí habían marchado miles de soldados antaño hacia su guerra contra el vecino del sur, o para repeler a la plaga emergida más recientemente, o incluso que un bribón que correteaba en ese mismo momento  veloz por la hierba, apurando sus pies para que le pusieran a mayor distancia posible de la capital alteana.
Gaius, quien cargaba con todas sus pertenencias en un pesado petate sobre sus hombros, apuraba a sus pies haciendo su mejor esfuerzo por ignorar por ignorar sus múltiples cayos y seguir avanzando. Debía abandonar el país lo más rápido posible, ya que hacía poco se había cruzado con una vieja figura de su pasado, una a la que había atormentado de formas en que si llegaba a oídos del regent, la orca sería lo más benigna de sus posibles condenas
No, por el bien de su propio cuello debía abandonar el país y huir hacia cualquier lado, el que fuera! Incluso Plegia estaba dentro de sus posibilidades, así de apretada era la posición del bandido quien sudaba gruesas gotas cada vez que revivía ese encuentro con el peliblanco muchacho el cual había esperado jamás volver a cruzar caminos.
“Naga, cariño, no me abandones ahora, por favor! No permitas que esto se sepa, dame un lugar donde esconder la cabeza y hacer tiempo para que todo esto pase! No te olvides de mí! no ahora! Yo siempre te fui fiel!”
Rezaba internamente mientras se concentraba en poner un pie delante del otro


Un bramar de cascos y pasos a la distancia llamaron su atención, y temiendo que fuera una patrulla en su búsqueda, Gaius fue instintivamente cuerpo a tierra para recién entonces animarse a asomar cabeza y ver desde donde provenía tal estruendo.
Reptando despacio por encima de la colina llegó a ver el gran cuerpo de avanzada que se movía en prolija formación sobre la pradera. Agazapado como estaba Gaius soltó un suspiro de alivio. Si bien no podía asegurar si era buscado o no, ciertamente sabía que nadie lo consideraría tan peligroso como para enviar a un batallón entero tras él, por lo que se relajó un poco más y volvió a dejarse caer en la hierba.
No pasaba nada. Si bien su color de pelo era llamativo, dudaba seriamente que ese pelotón tan grande fuera con vigilantes demasiado atentos, en especial todavía estando tan lejos de la frontera propiamente, asi que con el corazón más tranquilo comenzó a reptar colina abajo pensando en como podría sorteara los soldados, cuando el vatir de alas y el conocido sonido de un dragon al aterrizar hizo que la piel se le volviera de gallina y ya sin reparo o sigilo alguno se volteó para ver a su mayor enemigo uniendosé al pelotón.
Con el corazón en la boca Gaius perdió todo sentido de subterfugio, sin reparos se puso rápidamente de pie y comenzó a correr con todas sus fuerzas alejándose lo más rápido que podía del lugar. Apretando los labios con fuerza para no gritar.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Narrador el Vie Nov 04, 2016 3:04 pm

Las fuerzas de Altea marchan hacia la frontera pero, según el ladrón un tanto alejado podría notar desde su perspectiva, sus múltiples y ruidosos pasos no son los únicos en las planicies. Y es que al dar media vuelta y alejarse, el ladrón es el primero en toparse de frente con un pelotón de emergidos que marcha de forma muy similar por la zona: myrmidons con uniformes fáciles de reconocer como los de Hoshido, seguidos de un grupito de sanadores bajo un gran estandarte de la misma Altea. Todo el pelotón se detiene al quedar de frente al ladrón, mirándolo con sus ojos vacíos.

Luego resumen la marcha. Un espadachín emergido le da un empujón al ladrón, sin desenfundar la espada, sólo para que camine. Marchan en una trayectoria muy similar a la del ejército de Altea, doblando para ir en perfecta paralela junto a ellos.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 07, 2016 2:58 am

....Era difícil no enterarse de la llegada del dragón. A pesar de que sus alas no fuesen muy ruidosas al momento de maniobrar en el aire, el hecho de que sus escamas reflejaran la luz cuan piedras preciosas no ayudaba demasiado a disimular su presencia en medio del día. Haces de luz rebotaban en aquel inmenso cuerpo y luego iluminaban distintos puntos debajo de él, ocasionado un fulgor en los escudos y las armaduras que allí se encontraban. Pero tal vez lo que más delataba su llegada eran los múltiples murmullos de aquellos que iban viéndole acercarse, y que propagaban el rumor más rápido de lo que se esparciría un incendio en pleno bosque. El pelirrojo solo necesitó un vistazo para sonreír al hacerse una idea de quién era, seguramente, ese nuevo refuerzo. Había visto a una criatura bastate similar tiempo atrás en una de sus tantas campañas en nombre de Altea.

....Hubiera querido acercarse al manakete, otorgarle algún saludo, pero algo le obligó a centrar su atención en otra parte. Nuevos murmullos se hicieron presentes, pero estos como producto del ejército de emergidos que hizo acto de presencia a cierta distancia de ellos. La marcha de aquellos seres se mantenía paralela a la de los defensores de Altea. Como consecuencia varios soldados se alarmaron y prepararon sus armas, considerando inmediatamente a todos esos individuos como enemigos. Pero rápidamente el enorme pelirrojo alzó su brazo para llamar su atención, y elevó la voz tanto como podían. -
¡Bajen sus armas! ¡Ese pelotón no es nuestro objetivo en este momento! ¡Y nosotros tampoco somos el de ellos, vean nada más cómo nos ignoran! - Había escuchado al respecto, y también había tenido la oportunidad de presenciar algo así en pasadas ocasiones.

....Existían historias de emergidos que luchaban contra otros de su especie, pero cuando algo así ocurría siempre había algo en común: los dos bandos que combatían pertenecían a reinos distintos. Todavía más: pertenecían a facciones distintas. A pesar de la distancia que había entre el otro pelotón y él, era capaz de vislumbrar los estandartes que portaban: Hoshido y Altea. Por lo tanto siempre y cuando ellos no se mostrasen hostiles ellos tampoco lo harían.

....Muchos soldados y mercenarios se mostraron incrédulos y titubeantes, otros tantos mantenían sus armas agarradas con firmeza sin fiarse de esos emergidos. Pero con el transcurrir de los segundos y al ver que el otro pelotón realmente los ignoraba como si no existieran, decidieron contener las ganas de atacar, por lo menos hasta tener buenos motivos para hacerlo.

....El pelirrojo regresó su mirada hacia el frente, preocupado y ansioso en igual medida, preguntándose si manteniendo aquella marcha serían capaces de llegar a tiempo para ayudar a las tropas que defendían la frontera, o si desgraciadamente llegarían demasiado tarde.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Kija el Lun Nov 14, 2016 1:06 pm

Comenzó a avanzar junto al ejercito de Altea ya más tranquilo de haber podido darles alcance más nuevos murmullos se hicieron presentes dando fin a aquellos momentáneos segundos de paz. Un gran número de emergidos avanzaba de forma paralela a ellos y aquello por supuesto que aumentaba las tensiones aunque estos no los atacaran.... Kija mismo incluido pues la mera presencia de estos le encrespaban los nervios.

Aun así, la inconfundible voz de Argus se hiso escuchar entre la multitud recordándoles que había una misión más importante que atender pues ahora que altea por fin había sido liberada no podían permitirse que la plaga volviera a asolar esas tierras. Al final y ya estando seguro de que el humano pelirrojo se encontraba cerca Kija le busco mientras avanzaba, distinguiendo casi enseguida su característico cabello rojo.

- Señor Argus! -

Le llamo acercándose a él, feliz por encontrar alguna cara conocida cuando un enfrentamiento de tal magnitud. No podía explicarse exactamente por qué, pero siempre estaría agradecido de tener cerca a alguien que le fuera familiar y más si era tan confiable como lo había sido Argus en la otra batalla.

- Cuando venía hacia acá creí haberle reconocido mientras sobrevolaba el área, me alegra no haber estado equivocado

Muchas penurias se habían pasado y dada la situación probablemente faltarían muchas más por vivir, en especial si se trataba del tema de los emergidos…. El joven hibrido también había participado en muchos enfrentamientos contra ellos y en varias ocasiones se topó en seco con panoramas de pesadilla, pueblos enteros quemados hasta los cimientos con los cuerpos de los que alguna vez habían sido ciudadanos con familiares y amigos apilados uno encima de otro en la plaza principal…. Aquel recuerdo lograba revolverle el estómago y le hacía preguntarse cómo era posible que aquellos seres fueran capaces de cometer actor tan crueles cuando mirándolos de frente no parecían mostrar emoción alguna. Si se ponía a pensarlo de aquella manera era aún peor; destrozaban todo a su paso solo por destruirlo, quizá no había una razón más allá de ello y solo se limitaban a matar y a destruir reinos enteros con una indiferencia terrible.

- Debo admitir que ese grupo de emergidos que va a la par que nosotros me pone un tanto…. Intranquilo. Aun así me sorprende que no nos hayan atacado, es la primera vez que veo a un grupo tan numeroso de esas cosas que no atacan a la primera cosa que se mueva

Después de todo Kija se había dedicado a eliminarlos uno tras otro sin ponerse a observarlos. No deseaba darles la oportunidad de asesinar a más gente inocente, de destruir más tierras y contaminar con su impía presencia el mundo que su madre tanto amaba.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Gaius el Dom Nov 27, 2016 10:00 pm

Gaius, blanco como el papel y con la frente empapada de sudor, caminaba tieso rodeado de las extrañas criaturas que habían comenzado a invadir el mundo hace dos años atrás. Manteniendo la vista al frente pero permitiéndose echar fugaces miradas hacia los costados, pudo constatar que efectivamente s las criaturas no estaban tomando actitud hostil con él y que parecían haberlo tomado como uno de ellos.  Si bien estaba agradecido que no hubieran atacado, tampoco la idea de marchar a la par de las bestias no muertas era su ideal de seguridad, así que con las manos todavía sudándole, el ladrón se limitó a seguirles la corriente de momento y  evitar hacer movimientos o ademanes bruscos que pudieran alborotarlos. Menos cuando las tropas de Altea estaban a tan pocos pasos de ellos y con su jurado enemigo mortal entre sus filas.

Volvió la vista hacia las tropas locales para ver en qué momento empezarían a cargar a por ellos, pero para su sorpresa tal cual hicieron las tropas enemigas, mantuvieron la formación en paralelo a los emergidos.
Podía ver las caras de intranquilidad en los soldados alteanos algunos incluso con las manos sobre las empuñaduras  mirando fijamente al enemigo esperando que atacara en cualquier segundo, apretando los dientes y esperando la menor señal para convertir aquella pradera en un campo de batalla. Mas la tranquilidad siguió reinando y las tropas de ambos bandos se mantuvieron con las armas en sus fundas ya que la orden de atacar jamás llegó,
El bribón buscó entre las tropas hasta que visualizó al muchacho de pelo y togas blancas que caminaba en su apariencia human, haciendo que un suspiro se colara de entre los labios del ladrón.  Lo último que necesitaba era que una bestia alada  echara sobre el enemigo una bocanada de fuego, ya que rodeado como estaba,  sospechaba que al menor ademan de moverse por fuera del pelotón, las bestias le reconocerían como un enemigo y cargarían todos en su contra. No, estaba atrapado y lo sabía, peor todavía estaba vivo, y haría todo lo que estuviera a su alcance para mantenerse así.

Siguió mirando al muchacho hasta que le vio conversando con una figura mucho más esbelta, ensombrecida por la distancia el ladrón no lo pudo reconocer hasta un rato de mirarle fijamente, y al hacerlo se llevó la mano inmediatamente a la boca para evitar exclamar su nombre en voz alta. El hombretón que fuera su jefe en sus alocadas aventuras en Tellius cruzaba nuevamente caminos con el ladrón, esta vez en su tierra natal. Gaius les observo a ambos por varios minutos y vio como el manakete conversaba amistosamente con el grandulón.
Esto era malo, muy malo. Conocía al grandote como para saber que era un hombre afable y bonachón, quien se enternecería con una triste y lastimera historia. Peor también que castigaría sin piedad a cualquier tipo de malhechor que hubiera osado en levantarle la mano a una dama. Y Kija precisamente no tenía las mejores historias para contar del bandido, así que nuevamente blanco como el papel desvió la mirada de ambos y ajustándose la capucha sobre sus colorados cabellos trató de pasar desapercibido entre las fuerzas enemigas. Mientras todo se mantuviera en esa extraña paz, nada tenia que temer.

Cerró los ojos y apretó la marcha, manteniendo el ritmo que sus nuevos compañeros mientras intentaba elevar una pegaría de ayuda . Pero a quién? Naga? Grima? Lo extraño de la situación hacia que el ladrón no supiera si estar agradecido o molesto, bendecido o castigado.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Narrador el Miér Nov 30, 2016 3:54 pm

Al no ser atacados por el ejército de Altea, los emergidos tampoco responden de forma negativa a este, al parecer sin siquiera mirarlos. Su estandarte de Altea se posiciona cerca del que portan los soldados normales, al igual que el de Hoshido. Siendo tropas humanas y emergidas del mismo continente y hasta bajo bandera de un mismo reino, y dado que nadie los ha agredido de momento, nada malo parece suceder.

La marcha continúa sin incidente, hacia la frontera entre Plegia y Altea. El paisaje se torna cada vez más árido y el césped más escaso. Hasta el momento en que, no mucho más adelante, un sonido extraño silba en el aire y se ven asomándose por la última colina verde una hilera de arqueros con las ropas de nómadas de Sacae. Rápidamente estos preparan los arcos y lanzan una lluvia de flechas preventina hacia los dos ejércitos antes de huir hacia el área desértica. Los emergidos de Altea se ponen en posición defensiva, con los escudos en alto y los emergidos de Hoshido agazapándose detrás.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 04, 2016 5:12 pm

....Una voz sumamente familiar se dejó escuchar cerca del hombre, quien rápidamente giró el rostro para poder ver de quién se trataba. A pesar de la muchedumbre de soldados y guerreros no fue difícil identificar al individuo que destacaba por entre los demás, vistiendo un atuendo mucho más similar al de un hechicero, o más bien un sacerdote, que al de un mercenario. Se trataba nada más y nada menos que de un rostro que llevaba mucho tiempo sin ver, pero que podía recordar a la perfección: Kija. Se trataba de ese chico de naturaleza dracónica con quien había combatido con anterioridad.

....Una sonrisa se dibujó en sus labios, entretanto su semblante podía verse carente de sorpresa o duda. Y es que no era de extrañar ver a alguien tan fuerte y cercano al príncipe Marth participando de una campaña de semejante importancia en aras de conservar la paz en Altea. -
¡Miren nada más quién está por acá! Ya decía yo que ese enorme lagarto que vi llegar volando se me hacía familiar. Así que el azar ha decidido volver a cruzar nuestros caminos, ¿eh? - La gruesa mano del héroe dio una fuerte y amistosa palmada en la espalda de su interlocutor en señal de saludo.

....La duda que le compartió con respecto a la conducta mostrada por los emergidos vislumbrados recientemente le arrancaron al pelirrojo una carcajada. Sí, estaba seguro de que varios de sus muchachos compartían el mismo sentimiento y las mismas incógnitas. Él, con esa actitud bonachona y confianzuda que tanto le caracterizaban, pasó un brazo por encima de los hombros de su oyente y le haló hacia él para que se aproximara todavía más, cosa que posiblemente haría aun más evidente la diferencia de estatura entre los dos.


....- Verás, chico. Llevo meses, si es que no más, luchando contra esta amenaza. Todavía son una verdadera incógnita para mí. No sé cuáles son sus motivos, o de dónde sacan su armamento. Pero tampoco puedo decir que me encuentre en la más absoluta ignorancia como sí lo estaba en un inicio. - Su mano desocupada se extendió en dirección al ejército de emergidos que caminaba a la par de ellos, señalando específicamente uno de los tantos estandartes que exhibían. - ¿Lo ves? Portan banderas de Altea. Y los de allí al lado tienen uniformes de Hoshido. Por sorprendente o extraño que suene, pareciera que ellos estuviesen llevando a cabo su propia guerra. No todos los emergidos forman parte de un mismo bando, luchan los unos contra los otros. Por ese motivo nunca verás a uno de ellos con bandera de Altea atacando a alguien que también se muestre como procedente de allí, o de una nación aliada. A menos de que la persona los ataque primero, claro. Por ese motivo es indispensable que no los agredamos, pues mientras no lo hagamos nos verán como sus iguales. - Le guiñó un ojo con algo de complicidad al dragón y seguidamente lo volvió a soltar para dejar que andase a su ritmo o tomase la distancia que quisiese tomar.

....De pronto el gesto del colosal hombre se tornó un poco más serio y sombrío cuando consiguió vislumbrar en la lejanía una serie de arqueros que preparaban sus armas. Antes, incluso, de que las saetas se encontraran volando por el cielo él ya se encontraba alzando la voz con toda la potencia que sus pulmones y cuerdas vocales le permitiesen. -
¡ARQUEROS A LA VISTA! ¡ADOPTEN LA POSICIÓN DEFENSIVA! ¡QUE LOS ESCUDOS CUBRAN CADA FLANCO Y NUESTRAS CABEZAS, AHORA MISMO! - Se trataba de una formación sumamente básica que había aprendido años atrás en Daein: organizar a los soldados de tal forma que formasen una suerte de caja compuesta por escudos. Esto ocasionaría que el avance fuera más lento pero minimizaba el número de bajas, pues las probabilidades de que una flecha lograse escabullirse entre la separación de los escudos era ínfima.

....Él mismo tuvo que agacharse, pues no era cosa fácil conseguir ubicar un escudo sobre su cabeza. Y mientras se acomodaba, situaba la mano diestra en la empuñadura de la espada entretanto la siniestra se posaba sobre su mentón. -
Esto huele a una emboscada. Pudieron haber disparado con mayor precisión, pero parecían más concentrados en retirarse más allá de la colina. No tenemos visión de lo que nos espera de aquel lado, por lo que seguramente esperan a que lleguemos hasta allí para darnos una sorpresa. - Su explicación era dada en voz alta para que los cercanos le escuchasen, aunque muy pronto fue evidente que se dirigía principalmente hacia el dragón, a quien volteó a observar. - Transfórmate y elévate. Quiero que te nos adelantes un poco y mires qué hay del otro lado de la colina. Si divisas a una pequeña cantidad de enemigos lanza una llamarada corta al aire, si es una cantidad moderada lanza dos, y si es una gran cantidad lanza tres. Si, en cambio, ves que el área está despejada y segura suelta una llamarada larga. ¿Entendido?
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Kija el Vie Dic 09, 2016 11:16 pm

- l-lagarto?.... -

Fue lo primero que atino a decir el muchacho antes de recibir una amistosa palmada en la espalda que logro sacarle el aire, haciéndole toser un poco. Aquel gesto se le antojo nostálgico pues su propio padre poseía una fuerza física considerable aun en su forma humana, quizá por ello logro sacarle una sincera y amplia sonrisa. Por otra parte le sorprendió que lo llamaran "lagarto" pues aun que notaba de sobra que el pelirrojo no lo decía con afán de ofenderlo ciertamente era una forma curiosa de referirse a su persona por decir lo menos.

- Vaya, eso sí que es.... interesante, la verdad no tenía ni idea. Normalmente elimino a cuanto grupo de emergidos encuentro así que supongo será esa la razón que ese dato se me paso por alto todo este tiempo -

Y es que difícilmente podía evitarlo, al ser un manakete le era imposible pasar por alto la energía tan perniciosa y desagradable que estos desprendían o él como arrasaban toda naturaleza que hubiese a su paso. Era un amante de la vida y los emergidos eran todo lo opuesto que podrían ser a ese concepto. La diferencia de estaturas era notoria pues en su forma humana Kija tenía un aspecto joven y delgado, incluso podría describírsele como alguien de aspecto relativamente débil sin tomar en cuenta aquella mano derecha recubierta de escamas blancas con grandes garras donde debían ir las uñas. Aun con todas esas, el joven hibrido no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa ante la actitud bonachona del pelirrojo pues aun que la presencia tan cercana de los emergidos le provocaba un malestar más marcado que a los humanos que lo rodeaban algo en Argus lo hacía estar mucho más tranquilo, quizá un voto silencioso de confianza que depositaba en el.

El ataque enemigo lo tomo por sorpresa pues aun que estaba más que acostumbrado a detectar a los emergidos desde una distancia considerable ciertamente aquel ejercito que marchaba a su lado alteraba enormemente su percepción por lo que, sin tiempo para transformarse, se vio obligado a refugiarse debajo de la barrera hecha de escudos que los soldados rápidamente interpusieron en el camino. El sonido de las flechas golpeando el metal de aquellas gruesas placas metálicas logro que Kija tragase algo de saliva sintiéndose sumamente nervioso y vulnerable pues si bien en su forma laguz las flechas no eran nada a lo que temerle, estando en su cuerpo humano un golpe bien acomodado de cualquiera de esos proyectiles podría resultar letal, mas aun vistiendo únicamente con las ligeras prendas blancas que tria siempre encima.

- Entiendo, yo me encargo de hacer el reconocimiento. Les suplico me den algo de espacio. -

Kija dio unos pasos adelante esperando a que le abrieran algo de espacio para poder adoptar su otra forma sin temor de lastimar a sus aliados de forma involuntaria. Sabía que lo que estaba por hacer sería peligroso así que intentaría apostar a lo más seguro que tenía en ese momento. Saco de su bolsillo una piedra diferente a la que colgaba de su cuello, una que desprendía brillos prismáticos casi como si este portara una luz propia, la dragonstone plus era ciertamente mucho más bella y llamativa que aquellas que usaba con regularidad. El cuerpo del joven mestizo se impregno con aquella intensa luz mientras que su silueta comenzó a cambiar de forma dando paso a una figura mucho más grande, revelando al final a un imponente dragón con escamas blancas que desprendían los mismos brillos prismáticos de esa piedra que antes sujetaba en sus manos. Sus escamas eran mucho más resistentes dándole un aspecto más pulido que antes luciendo aquella impoluta armadura de escamas que recordaban a los ópalos blancos y aquellas enormes alas que daban la sensación de ser cristal transparente, adornadas en sus bordes con algunas plumas de vivos colores cromados. Sin perder más tiempo el gran manakete abrió sus enormes alas, agazapándose sobre si mismo con si delgado cuerpo para elevarse por los aires dando un grácil salto, deslizándose en las alturas con la destreza y elegancia características de su raza.

Sin mayores contratiempos Kija se alzo por sobre la colina, adelantándose un poco tal como le habían indicado para poder evaluar la cantidad aproximada de emergidos que seguro les estarían esperando, sin embargo se mantenía igualmente atento pues aun que sus escamas resisten muy bien la mayoría de la magia los relámpagos eran harina de otro costal. Al final y sobrevolando un poco los alrededores se dispuso a lanzar la señal que Argus le había indicado según fuese la situación.

Aclaraciones:
Si Narracion lo permite Kija soltara el aviso conforme vea la cantidad de emergidos segun Argus se lo ha indicado.
Se utilizara para esta campaña un uso de dragonstone plus.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Gaius el Jue Dic 22, 2016 3:51 pm

Que estaba pasando?  El ladrón no tenía ni la menor idea.
Apretando los labios y maldiciendo su fortuna mantuvo el paso que sus “hermanos de batalla” y con la mirada en alto oteando el horizonte esperando cruzar en breve la frontera con Plegia. El paisaje se tornaba lentamente más árido. La verde pradera que antes pisaran se volvió terroso y poblado de piedras amenazando con formarle callos nuevos. El aire se volvió seco al punto que raspaba la garganta del ladrón, y no se animó a sacar su cantimplora de agua al estar rodeado de enemigos y estos no parecían tener el hábito de beber. Cerró la boca y trató de curar su ardor con la poca saliva que pudo juntar, mas era un esfuerzo casi inútil.

Miraba cada tanto de reojo al ejercito Alteano quienes caminaban a la par con ellos. Siempre vigilante del muchacho de blancas togas que caminaba alado de quien antaño fuera su empleador.
Que iba a hacer? Si a esos dos se les ocurrida hablar entre ellos de él…. Podría vivir huyendo de la lagartija, era un escuálido delgaducho muchacho que había pasado más tiempo entre libros que entre personas. Pese a que fuera un poderoso cambia formas, no tenía especial temor a la ira del peliblanco, pese a que en una ocasión estuvo cerca de matarlo. Sabía que era un joven de corazón blando, de esos que eran fáciles de timar.
Pero el grandulón leonino… ese era todo un tema aparte. Su ferocidad en combate ya las había conocido, y si bien era un hombre de buen corazón, también era sabido que bajaría su espada sobre la cabeza de cualquiera que obrara fuera de sus conceptos de justicia. Tragó saliva, y estaba bastante seguro que haber vendido al peliblanco seria uno de los crímenes que el grandulón castigaba.
Fuera de que era un fornido guerrero, era un hombre con sed de grandeza, ya fuera por búsqueda personal o porque su lucha por la justicia lo llevaba en esa dirección. Le habían antaño encomendado vigilarlo y con buen motivo. Siempre intentaba mantenerse al tanto de los movimientos de quien fuera el líder de la guardia, y era sabido que se lo había visto en el castillo de Altea… y ahora comandaba sus fuerzas… No le cabía dudas de que el hombretón venia escalando posiciones a pasos agigantados, lo cual lo hacía un muy preciado aliado, o un muy feroz enemigo… y seria lo segundo si el peliblanco hablaba.

En eso turbaba su mente mientras mordisqueaba la uña de su pulgar cuando algo parecido a un gruñido llamó su atención. La mayoría de los emergidos con los que viajaba habían detenido su marcha y se formaban levantando escudos o escondiéndose debajo de ellos.
Antes de saber siquiera porque pasaba esto, se coló debajo del escudo más cercano que tenía, y prácticamente se pegó al emergido con quien compartía techo. Las flechas cayeron unos segundos después, pocas llegaron a darles alcance, aun así escuchó varios lamentos de heridos, tanto humanos como emergidos, una combinación de sonidos muy conocida para el ladrón pero que siempre le ponían la piel de gallina
Más para distraer la mente que porque realmente esperaba encontrar una ganancia de su compañero, coló sus habilidosos dedos dentro de los fardos del emergido en la espera de ver qué clase de dinero comercializaban estas bestias, si es que usaban tal cosa como dinero. Mantener las manos ocupadas siempre le ayudaba a calmar los nervios, y toda la tropa estaba muy ocupada con la lluvia de flechas, así que estaba bastante seguro que su discreto movimiento pasaría desapercibido.
Vació el contenido de los bolsillos del emergido y, cuando ya no escuchó más flechas, asomó la cabeza por debajo del escudo para ver quien les había atacado.
“emergidos de…. De…. Bueno, de otro lado”
Fue la conclusión que sacó el bribón al no tener ni la más remota idea de donde era ese extraño y rupestre estandarte que portaban los arqueros que se retiraban veloces colina abajo.
Escuchó un batir de alas y se giró pare el exacto momento en que la lagartija levantaba vuelo. Blanco como un papel volvió a ocultarse tras el escudo, e incluso bajó todavía más la capucha sobre su rostro. Era casi imposible que le reconociera, pero ya había estado dentro del hocico de ese monstruo, y esa una experiencia que no iba a repetir.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Narrador el Mar Dic 27, 2016 8:53 pm

La lluvia de flechas, en efecto, es sólo una y pronto pasa. Los emergidos que las lanzaron retroceden hacia las tierras áridas en el borde con Plegia, y el ejército emergido de Altea y Hoshido duda unos segundos más antes de bajar los escudos.

En la formación, uno de los emergidos es robado por Gaius, perdiendo 64 Gold que el ladrón obtiene. No obstante, el gesto no pasa desapercibido, aunque la falta de palabras o de expresión de los emergidos lo disimule. Al romper formación el emergido hoshidano que estaba justo detrás, que ha visto el acto, desenvaina su espada, fijando su atención en el ladrón. Le mira silenciosamente.

Mientras tanto, al alzarse en el aire, el manakete puede ver a los emergidos más allá, muchos ocultándose entre las colinas y dunas, pero varios igualmente a la vista, especialmente aquellos que van a caballo. El número es grande, tanto como los ejércitos de Altea y los emergidos de Akaneia combinados.

Dichos emergidos se ponen en formación de batalla y avanzan a la carga, al encuentro de sus enemigos.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 10, 2017 4:38 pm

....Las tropas continuaban avanzando, y la vigilancia aérea que había enviado el varón parecía estar realizándose todavía. Él, por su parte, continuaba desconociendo la cantidad total de enemigos que había, sin embargo, cuanto más avanzaban más le olía todo aquello a una emboscada. La retirada que habían realizado los arqueros poco después de disparar pareció un evidente intento de provocación para ser seguidos. Con esto en mente el pelirrojo decidió improvisar por precaución.

....Giró el rostro hacia algunos de los guerreros que habían venido con él, y con gestos de sus manos les indicó a por lo menos una docena de ellos a que le siguieran mientras los demás continuaban avanzando con cautela. Miró de nuevo hacia el frente para asegurarse de que no hubiera enemigos todavía, y seguidamente se lanzó a correr hacia en dirección contraria a las tropas aliadas de emergidos. Detrás de él los mercenarios que fueron elegidos le siguieron al mismo ritmo, con sus escudos en alto por si alguna nueva flecha era arrojada.

....¿Su objetivo? Tomar una ruta distinta, desviarse, en lugar de ir directamente hacia el lugar al que querían estaban siendo conducidos. Sabía que traer a demasiadas personas con él resultaría llamativo y fácilmente serían descubiertos. No obstante, si traía solo a un puñado de soldados podrían tener más probabilidades de pasar desapercibidos mientras se aproximaban por un lugar distinto. De esa forma si realmente ocurría una emboscada, tanto él como quienes le acompañaban podrían evitar ser víctima de ésta y, a su vez, podrían aprovecharse del factor sorpresa para atacar a los enemigos desde un flanco vulnerable, o ir directamente a atacar a las tropas más peligrosas.

....Mientras tanto su mirada de vez en cuando se alzaba al cielo, completamente atento del dragón que les acompañaba y de las señas que éste realizase, pues todavía necesitaba conocer la información acerca del número de tropas que les esperaban más adelante.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Kija el Jue Ene 19, 2017 3:48 am

El manakete había alzado el vuelo, grácil y rápido para tratarse de una criatura de talla tan grande. Era pleno día y el sol brillaba en su máximo punto por lo cual, por más que así lo intentase, era imposible pasar desapercibido con aquellos colores brillantes con destellos metálicos y tornasolados. Los ojos del manakete no eran muy buenos, no en su forma más poderosa por lo que calcular un número exacto era una tarea complicada, aun así, la presencia aciaga característica de los emergidos le facilitaba muchísimo la tarea de detectarles. Lanzo un rugido al cielo para llamar la atención de sus aliados y que pudiesen ver la señal que fue pactada, una columna de luz ilumino el cielo unos momentos ya que, a diferencia de los dragones convencionales el halito del manakete no es de fuego, sino más bien una concentración de energía. Un segundo destello se hiso presente momentos y para finalizar un tercero.... el numero de enemigos era bastante considerable y debían tomarse precauciones, especialmente si se ocultaban para emboscarlos.

Aun con esas, Kija no planeaba quedarse de brazos cruzados viendo de primera mano la trampa que había preparado el enemigo... efectiva contra humanos, pero no mucho contra una criatura voladora cuyo cuerpo estaba acorazado con escamas más duras que la mayoría de los metales forjados por la mano del hombre. Kija no sentía que hubiese peligro alguno, no para él y no de momento por lo que tomo la osada maniobra de comenzar a desorganizar las filas enemigas lanzando un poderoso halito en el lugar donde considero que podría hacer el mayor daño posible.... las tropas de Argus no debían tardar demasiado y estaban sobre aviso acerca del numero enemigo que les esperaba, por tanto intentaría mellar sus fuerzas lo más posible para que las bajas en el ejército aliado fueran las mínimas posibles.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Gaius el Mar Ene 31, 2017 8:48 pm

Un sudor frio corrió por la espalda del ladrón al escuchar el ya conocido rose del metal al salir de la vaina. Tieso como una tabla y blanco como el papel, el ladrón sabe que ha sido descubierto en su  juego de manos, y ahora está rodeado de enemigos completamente a su merced. Pero la blanca dama le sonríe una vez más. Aun no se da la voz, o gruñido, de alarma, así que el ladrón tiene la bendición de contar con unos segundos de ventaja.
Con el mayor disimulo que pudo, miró por encima de su hombro hacia el emergido, cuya piel violácea y ojos rojizos le hacían igual al resto, pero la diferencia de este era que no había apartado la mirada del ladrón en ningún segundo, y con la mirada fija y la espada en mano se asemejaba a la propia parca clamando su nombre.
Tragó saliva y volvió la vista al frente. La  tropa avanzaba una vez más por lo que el bandido mantuvo su papel y siguió dócil al rebaño. Caminó al mismo paso que la tropa con la ligera diferencia que a cada paso se escurría hacia la derecha. Su objetivo era colarse entra la marea del pelotón e irse aproximando hacia las tropas de Altea. Si bien no las podía catalogar como amigas, ninguna había desenfundado una arma sobre él todavía. Y ahora que el lagarto estaba lejos del  hombretón, podría acercarse a él sin tener problema de que le lloviera fuego sobre la cabeza.
Pero no correría directamente hacia él, no primero debería despistar al  emergido que tan fijo le tenía la mirada, así que con la capucha ceñida sobre el cerquillo y la bufanda tapándole la nariz, apretó el paso y se acodó con un grupo de emergidos que marchaban más atrás en ropajes similares a los de él, rezando siempre que el tonto emergido no tuviera tan clara la visión como para diferenciar un ladrón encapuchado entre un grupo de ellos.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Narrador el Miér Feb 01, 2017 2:48 pm

El emergido que echaba ojo al ladrón, al ver que este se le aleja, en lugar de sólo quedarle mirando, finalmente alza voz para hablarle. Una voz susurrante pero a la vez sonora, extraña.



Dada la señal, ambos ejércitos marchan al encuentro el uno del otro, con el ejército enemigo saliendo de escondite al haber fallado su estrategia de sigilo. El emergido pierde de vista al ladrón y se concentra en la pelea por delante. El ejército emergido de Altea y Hoshido se mueve como una misma unidad con el ejército normal de Alta, mezclándose entre ellos.

Inicia la MODALIDAD DE MAPA.
Modo de uso y reglas AQUÍ.



Recuento de HP:








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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 05, 2017 6:15 pm

....Los pasos del ejército de Altea y Hoshido se dejaban escuchar en el campo de batalla conforme el combate se hacía más y más inminente. El pelirrojo continuaba separándose del resto de los soldados en compañía de un puñado de hombres de confianza, todavía con la intención de hallar un punto débil por el cual abordar a los invasores. No obstante, algo detuvo su andar: el feroz rugido de un dragón, mismo al que él mismo había enviado para vislumbrar qué planeaba el enemigo. Curioso y expectante, alzó la mirada al cielo y contuvo el aliento. Pudo ver el primer haz de energía. El segundo hizo que en sus labios se formara una mueca de amargura. Finalmente, la tercera y última llamarada de energía le arrancó un suspiro. - Un ejército numeroso... Claro que sí. Era de esperarse. - Esa clase de misiones nunca eran fáciles. De serlo, ¿por qué se molestarían en acudir a un veterano como él?

....Su mirada regresó al frente, y sin más dilación reanudó su marcha a lo largo del escenario. Sin embargo, no pasó demasiado tiempo para que lo que antes se veía como un extenso territorio prácticamente desolado se mostrase bastante poblado por enemigos fuertemente armados. Era evidente, con un simple vistazo al panorama que tenía delante, que aquella batalla no sería fácil. Se adelantó un poco más y prestó atención a las unidades: logró divisar cinco soldados de caballería, dos de infantería, algunos arqueros y, a lo lejos, un mago. Dada la extensión de los dos ejércitos seguramente habría más tropas más allá de donde alcanza la vista, pero de ellos ya se estaría encargando el resto del ejército aliado. -
Parecen superarnos en número, y tienen la ventaja al contar con combatientes a distancia. - Musitó para sí mismo mientras se llevaba una mano al mentón. Un ataque frontal no sería buena idea, pues el tiempo durante el recorrido hacia el enemigo las flechas no se harían esperar, y mucho menos los hechizos.

....Le hizo gestos con una mano a los guerreros que hasta ahora lo habían acompañado para que ayudaran a los demás soldados de Altea. Tenía un plan en mente, pero éste requería que lo hiciera solo, sin nadie más con él. Y, tan pronto los demás hombres asintieron con la cabeza y obedecieron, él bajó su espada, aunque sin dejar de empuñarla, y empezó a avanzar con discreción hacia el enemigo. Al acercarse a los emergidos no hizo gesto alguno de intentar atacarlos ni mostró intención hostil hacia ellos; había aprendido a mantener un perfil bajo frente a esos individuos gracias a haberse tomado su tiempo intentando entenderlos. Su objetivo era uno: pasar a través de la línea frontal para poder dirigirse hacia las unidades más vulnerables: los arqueros y el mago en la parte de atrás.


Resumen:
Utilizo mi habilidad Anonimato para no ser considerado un enemigo por los emergidos, y me dirijo hacia las unidades de atrás. No sé qué tanto podría recorrer en el turno así que lo dejo hasta ahí.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Kija el Vie Feb 17, 2017 3:28 am

Una vez dado el aviso la batalla dio inicio. En aquel paraje ahora se mostraban las filas enemigas haciendo de la batalla algo próximo e inevitable. Kija noto sin problemas la cercanía de la avanzada aliada, volando inicialmente en círculos alrededor del lugar mientras intentaba calcular el mejor curso de acción a partir de ese punto. Mentiría si dijese que el ambiente a su alrededor no lo hacía sentir enfermo pues un campo de batalla no era un buen lugar para un manakete pues pese al poder que ostenta su conexión con el mundo y su gentileza nata no hacían más que formar un escenario de pesadilla a sus ojos.

Al final la imponente criatura de brillantes escamas decenio unos metros más adelante, ubicándose en un hueco que encontró entre dos jinetes y un espadachín emergidos con el fin de bloquearles el paso.... el objetivo sería por supuesto eliminar cuantos emergidos fueran posibles procurando el menor número de bajas en el ejército aliado, confiaba en el grosor de sus escamas para protegerlo del embiste de varios enemigos conjuntos suponiendo que podría resistir atacando y defendiendo hasta que llegasen los refuerzos, confiaba en Argus después de todo.

Tomando aire el pecho del manakete comenzó a brillar intensamente mientras que su halito tomaba forma, descargándolo sobre el jinete ubicado a su mano izquierda.... dudaba que tanto el pobre desdichado tanto como su montura pudiesen resistirlo más dio un zarpazo momentos después para asegurarse.... de momento no veía a Argus en las cercanías así que solo se centraba en hacer tiempo.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Gaius el Lun Feb 27, 2017 10:35 pm

El emergido murmuró extrañas palabras a su espalda…  un lenguaje extraño y de vocales alargadas que el ladrón creía reconocer de algún otro lado. “No suenan así los canticos de los magos algunas veces?” Temiendo algún hechizo estuviera naciendo a sus espaldas se giró veloz pero, muy para su espasmo, el no muerto no estaba casteando sino que había solo… hablado?  “Estas criaturas hablaban? “
Volvió la vista hacia el frente nervioso y apuró el paso hacia el gran general que lideraba las tropas alteanas. Ya era imperativo que se escudara bajo el ala del mastodonte ya que ese extraño emergido “hablador” le estaba poniendo cada vez más nervioso.
Recientemente había notado que si mantenía los brazos pegados al cuerpo, la capa sobre ellos y giraba siguiendo la orientación de las espaldas de los guerreros en el campo de batalla, rara vez recibía algún golpe o siquiera mirada de reojo. “Es todo cuestión de actitud” se decía le truhan mientras apretaba los dientes al pasarse de las tropas emergidas a las alteanas y apuraba el paso entre las filas de hombres hasta llegar al gran general Argus.

Estuvo cerca, muy cerca, tan cerca que casi creyó que si estiraba los dedos hubiera llegado a tironear de la capa del mercenario. Pero no, el destino que Naga le ponía enfrente era tan errático como siempre, tanto que cuando el ladrón llegó a su lado, el gran espadachín se internó entre las huestes enemigas usando una técnica muy similar a la que había usado él mismo para llegar hasta la topa aliada. No sin antes murmurar órdenes a sus allegados, por supuesto.

Suspiró mientras sentía como le pesaban las piernas. Ahora como saldría de todo este lio. Él no era soldado, apenas y podía levantar su espada, la cual había conseguido en circunstancias muy cuestionables. No era como los soldados o no muertos que le rodeaban. Y a diferencia de todos ellos, definitivamente ninguno tenía un dragón volando sobre sus cabezas que echaría fuego sobre ellos si siquiera se sacaba la capucha.
Estaba fregado y lo sabía, envuelto en todos lados por enemigos, y a la única persona que podría llegar a considerar un simpatizante… acababa de zambullirse entre las filas enemigas (pasos que no seguiría ni por todos los caramelos del mundo)
Miró en todas direcciones y divisó a unos pocos pasos una cabaña que estaba casi marcando el límite del avance de las tropas que viajaban con él. Era un buen escondite? No por supuesto que no. Pero las paredes de piedra le cubrirían de las flechas mientras todavía no se daba el primer encontronazo de las tropas. Siguiendo la misma técnica para moverse sin ser notado, pero moviendo los pies más rápidos que la vez anterior, llegó hasta la puerta de esa humilde cabaña y tras tantear la cerradura un poco con sus herramientas divertidas, logró abrir la puerta y colarse dentro.
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

Mensaje por Narrador el Vie Mar 03, 2017 4:32 pm



Los aliados avanzan, soldados humanos, manakete y emergidos por igual. Ambos mercenarios pasan tras las filas enemigas sin ser detectados por el momento. Al ingresar a un hogar desalojado, el antes ladrón se encuentra con una mesa polvorienta, un cofrecito volcado con unos 540 gold desperdigados por el suelo y un tomo al parecer sano de Elwind [4].

Mientras tanto, el manakete, al tener su aliento capaz de posicionarle sobre cualquier arma física, hiere con facilidad al primer caballero que ataca, sin detenerlo pero dejándolo con extrañas quemaduras que no se notan del todo bien al estar cubierto por la armadura y el caso. Ciertamente no emana el típico olor que tendrían la carne y tela al ser quemados por fuego.


Clase: Knight
Arma: Espada de acero [2]
Items: Espada de acero (arma equipada) [2]
Skills: -

Con ellos, el resto del ejército se adelanta, especialmente alrededor del manakete al ser el primero en la línea frontal. Un par de caballeros se posicionan a cada lado, lo más cerca que pueden. El caballero a su izquierda se enfoca atacar el mismo blanco; su lanza le asegura acierto contra un portador de esperada pero no es suficiente para terminar su vida. Los demás, atacan a quienes detengan su avance. Un emergido en particular, vestido en pesado atuendo de estratega, se queda tras filas, portando en su mano un báculo de sanación de buen aspecto.



El enemigo también se moviliza, sin poder empujar hacia atrás el ejército aliado, pero tomando las posiciones que puede para aniquilar a quienes son más fáciles de rodear. Los primeros en caer son un caballero enemigo por los myrmidons aliados, como también un pegado aliado a causa de los arqueros enemigos.



[ Las tiradas de dados por los emergidos tanto aliados como enemigos en sus combates entre ellos son omitidas por cuestiones de espacio, número de posts y claridad. Sólo se realizará la tirada de dado por el enemigo que regresa el ataque a Kija, que en caso de acertar restaría 1 HP. Sólo se recuenta el HP de las unidades enemigas y aliadas con las que el equipo interactúe, en este caso el caballero atacado por Kija. ]


Última edición por Narrador el Vie Mar 03, 2017 4:33 pm, editado 1 vez
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Re: [Misión] Derramando sangre por la paz [Privado] [Eugeo, Gaius, Kija]

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