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[Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

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[Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Salkhi el Mar Oct 18, 2016 9:43 pm

Habían llegado al igual que una bellota golpeando contra la cabeza de alguien que caminara por el bosque: De forma dolorosa, súbita e inesperada.

¿Cuánto tiempo llevaban ya por la zona? Salkhi había perdido ya la cuenta de los días en los que había tenido que observarlos desde la distancia, ver como masacraban la tierra y a los animales por igual, como acababan con todo ser vivo que se cruzara en su camino, ya fuera humano o no. No conocían la piedad, no conocían el miedo, y tampoco conocían el dolor por las reacciones que había visto en el rostro de algunos humanos que, con pánico, veían como uno de esos seres continuaba luchando con intensidad y furia aun habiendo perdido un brazo por el camino. Emergidos, así los habían llamado en los pueblos por los que pasaba a comerciar, de tal forma se referían a ellos los comerciantes que susurraban con terror tal nombre en la noche, y tal palabra era la que escupían los Sacae con los que el solitario cazador se cruzaba cada cierto tiempo. Habían surgido en todo el continente, si no en todo el mundo, y si realmente estaban en todas partes, la destrucción que habían llevado a la gran llanura se estaría dando también en diferentes lugares. Ya fuera gobernado por rey, marqués o consejo, en el norte o sur del mundo… Si realmente se estaba dando en todas partes, muchos estarían cayendo como moscas ante el empuje de tales seres.

“La hierba aún está húmeda...Menos de media jornada. Puede que les alcance incluso demasiado pronto.” Con una rodilla hincada en el verde mando que cubría la tierra, Salkhi observaba y palpaba los restos muertos que habían quedado bajo la bota de un contingente de emergidos. ¿Quince, veinte tal vez? Era un número grande, y allá por donde pasaban destrozaban el campo y a sus habitantes por igual. Varios días llevaba ya dentro de Sacae, después de atravesar la frontera este con Valentia, y desde cuatro jornadas atrás el cazador le seguía la pista. ¿Por qué? Habían acabado con animales libres de las llanuras, habían acabado con la vida allí por donde habían pasado, y no eran más que seres cuyo único objetivo era destruir. No eran conscientes, no eran libres… Solo eran bestias con la violencia como único pensamiento. En la cabeza del rubio nómada, cazar y acabar con tales seres era la cosa más natural y lógica del mundo.

Alzándose sobre ambas piernas, Salkhi emprendió de nuevo el camino con la tranquilidad de quien sabe a dónde se dirige, siguiendo el muerto rastro que los Emergidos dejaban tras de sí. “Están tomando el camino perfecto. SI llegan a las rocas, todo habrá salido a pedir de boca.” Ascendiendo por una pequeña colina que cruzaba la senda, el rubio repasaba su plan mental para lo que se había propuesto hacer días atrás, cuando vio las huellas y comprobó que, con mucha seguridad, los Emergidos de la zona portaban armamento y armadura ligera, pues alguien pertrechado en acero habría hundido su imprenta en la tierra lo que mide un pulgar de largo, mientras que las marcas dejadas mostraban una profundidad de medio, tal vez cuarto. Al ser blancos de este tipo, con huecos en sus defensas, el cazador había concebido una estrategia similar a la que usaba con muchas de sus presas. Seguiría a su objetivo hasta que fuera necesario, hasta el punto en el que todo jugara a su favor, y en cuanto pudiera los acribillaría a flechas. Seguramente no acabaría con todos, tal vez con cinco o seis, pero si su plan salía bien, y realmente se dirigían a unas rocas escalonadas que descendían a un foso natural, podría aprovechar el momento en el que los seres se separan y acabar con todos los que pudiera antes de esconderse en un pequeño bosque cercano, desde donde tal vez pudiera acabar con alguno más desde un escondite entre las ramas de los árboles.

El cazador estaba listo, su arma afilada y el plan preparado… La cacería iniciada días atrás estaba a punto de alcanzar su punto más álgido e importante.
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Dom Oct 23, 2016 5:31 pm

Debería de estar acostumbrado. Habia sucedido tantas veces como para convertirse en costumbre, como para llegar a ser algo habitual en su vida,al que esperar... algo normal. Habia acabado siendo trasladado de la parroquia en la que se alojaba,en la que trabajaba desde hacia meses. Habia sido echado y mandado a otro lugar tal y como ocurría cada vez con mas frecuencia. Todo había sido conocido,nada le había pillado por sorpresa. Ni el aviso de que iba a ser trasladado a otro lugar,ni las miradas de odio y desprecio de los vecinos de la aldea,ni los suspiros llenos de alivio de los sacerdotes a su cargo al verlo marchar. Y sin embargo,a pesar de que todo eso era tan conocido,la situación era nueva.

Normalmente por mas prisas que tuvieran en querer deshacerse de su presencia siempre eran tan considerados como para buscarle compañeros de viaje. Después de todo por mas que le odiasen nadie quería cargar con una muerte en su conciencia,menos por su culpa, y siendo un hombre de fe,un sanador,poco podía hacer para defenderse por si mismo si alguien o algo lo atacaba durante su travesía. Por eso nunca negaba la ayuda,a los compañeros de viaje que le otorgaban y que le dejaban a salvo en su destino,aunque no quisiera ser una molestia para ellos. Se limitaba a no molestar a sus compañeros de viaje y a realizar pequeñas tareas que venían surgiendo durante la travesía. Curar pequeñas heridas producto de caídas o de ataques,cocinar para todos cuando se detenían a descansar. Esta vez había sido diferente,pues a pesar de haber tenido compañía durante el viaje no le habían acompañado hasta su destino. Solamente hasta la frontera. Y allí venia otro de los grandes cambios.

Era la primera vez que saldría de su Lycia natal,y no por voluntad propia. No tenia nada en contra de Sacae,incluso sentía cierta curiosidad por ver su paisaje y conocer a sus gentes. Pero no era su hogar,y no había decidido acudir al mismo por voluntad propia.No era mas que otra muestra de lo poco querido que era en su orden,del odio que profesaban contra su persona... después de todo había sido enviado a una iglesia de la santa Elimine situada en un país  que no profesaba su fe. Era lo mas parecido a un destierro que podían darle sin necesidad de expulsarlo de la orden... Dolía.

Dolía muchísimo el ver que aunque sus intenciones fuesen buenas,aunque no le deseaba el mal a nadie ni siquiera en pensamiento, lo malinterpretaban por una simple idea suya.  Dolía el saber que con solo una mentira,una palabra no dicha, nadie le profesaría tales sentimientos negativos,y que aun a pesar de saberlo no era capaz de mentir porque no deseaba hacerlo. Pero lo que mas le dolía era el echo de que nadie le dejase llevar a cabo su misión,aquello que lo mantenía en pie y que hacia que en aquellos momentos fuese capaz de caminar dentro de un territorio desconocido con una sonrisa en sus labios y el deseo de que en ese lugar todo fuese diferente.Aunque no lo fuese siempre pensaría que aun había esperanza y que podía ser capaz de cumplir aquello que se había propuesto. Porque si dejaba de creer en ello se quedaría vació,con el dolor como único sentimiento en su ser.

Por eso en aquellos momento,solo en el camino que según el mapa y las instrucciones dadas le llevarían a su destino,solo le quedaba creer en ello y en si mismo. Y rezarle a la santa y a aquel ser que regia el mundo,fuese quien fuese,que nada se cruzase en su camino. Porque allí estaba el tercer gran cambio. Años atrás viajar solo seria preocupante mas no tanto como  lo era en esos momentos,con seres muertos que atraían la muerte vagando a sus anchas por el lugar. Solo podía rezar,para que aquellos llamaos emergidos no cruzasen sus pasos con los propios. Porque esa era la única manera de llegar a su destino. De continuar viviendo. Y no estaba dispuesto a morir. Ni aun,no si su misión sin cumplir y sin volver a ver a... no. Nunca lo volvería a ver.
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Salkhi el Miér Oct 26, 2016 2:46 pm

La cacería siempre había acelerado el corazón del joven nómada. Da igual que fuera un corzo, un jabalí, uno oso, simples conejos o emergidos, pues era la misma competición lo que hacía que su pulso se incrementara. El seguir las huellas, avanzar lo más rápido posible sin gastar fuerzas de forma innecesaria, el saber cuándo esconderse y cuando para a recuperar energías… Y finalmente, el momento decisivo en el que montaba su arco desde la distancia, con su objetivo frente a él, y como con una suave respiración tensaba la cuerda de su arco, acercando la cuerda a su oreja, sintiendo en pinchazo del bronce en su pulgar al apuntar… Y finalmente, la sacudida de la madera cuando la flecha salía despedida, y a los pocos segundos un ser vivo caía ante sus ojos: Sin respiración, sin pulso. Muerto. Y aunque aquella caza fuera diferente, la sensación de satisfacción al abatir a la presa era la misma. ¿Qué importaba en aquel caso si el cadáver quedaba para siempre en la llanura? Nadie lo lloraría, nadie aprovecharía sus restos, y desde luego nadie se tomaría la molestia de emprender una venganza. Había visto fuego en ojos de lobos que reconocían su olor, semejante al de aquel que acabó con su progenitora. ¿Pero los emergidos? No tenían familia, no tenían lazos. Solo tenían destrucción e ira en su interior. Y eso los convertía en objetivos relativamente fáciles.

Durante media jornada el arquero persiguió a su presa, deteniéndose solamente cuando el sol alcanzó su cenit para comer una de las raciones que portaba consigo, dar un trago de agua y hacer sus más básicas necesidades humanas, reemprendiendo el camino nada más finalizar los actos más sencillos pero requeridos para un ser vivo. En ningún momento dudó del fracaso de su cacería, a pesar de que aún no había hecho contacto visual con el grupo de emergidos al que perseguía. “No descansan, no duermen, solo avanzan y destruyen… ¿Pero dónde se han metido?” Volviendo a revisar el rastro de hierba muerta que aquellos seres dejaban a su paso, Salkhi no terminaba de comprender como un grupo de aquellos seres había pasado inadvertido a su vista, especialmente cuando en Sacae uno puede apreciar cosas a kilómetros a la redonda, sobre todo cuando es Emergidos en paso rápido y destructor. “Deben de haber tomado un ritmo más rápido del que llevaban en la mañana. ¿Hacia dónde se dirigirán para empezar a darse prisa?” Aquella duda asaltó la mente del nacido en aquellos mismos campos, mientras usaba su fuerza para remontar una colina que se interponía en su camino, y que por las flores muertas que allí había, los emergidos también habían recorrido. No era una colina grande, pero si empinada, y requiso de más esfuerzo del que pensaba utilizar. Pero, con un último empujón, el nómada llegó a lo alto.

Lo primero que vio fue a los caballos.

A unos cincuenta pasos del final de la colina, se encontraba uno de los caminos que los Emergidos habían creado con su recorrido destructor, el cual se cruzaba con el que el grupo al que había estado siguiendo había creado, Y en ese mismo punto, lo que Salkhi vio hizo que sus pupilas se abrieran de puro espanto. -Di…Dioses…- En el centro del cruce de caminos se encontraba el grupo de Emergidos al que había estado persiguiendo. Era una banda de ocho o diez seres, no tan grande como para llamar la atención, pero si como para ser un peligro para aquellos que cruzaran Sacae, y alguien había sido presa de tal riesgo. Debía ser una carreta comercial, alguien que había decidido ahorrar oro y había contratado a una sola espada o dos para que fueran sus escoltas durante el camino, y había pagado su tacañería con cinco vidas inocentes. Los caballos se encontraban junto a los restos del carro, a medio devorar y con las patas retorcidas en extraña posición. El mercader y uno de los mercenarios estaban a diez pasos del carro en dirección a la colina, desfigurados y envueltos en una cama de hierba carmesí pintada con su sangre. Y veinte pasos tras carreta, en el camino, estaba el segundo guardián de la carreta, quien parecía haber querido huir de la carnicería, pero su escapada se había visto cortada por un Emergido, quien le había perseguido y ahora se daba un festín con su carne, al igual que los demás devoraban a los otros cuatro seres vivos de aquel fallido viaje comercial.

-Por todos los infiernos.- Escondiéndose tras la colina, con la espalda en la hierba y la mirada en el cielo, Salkhi respiró con calma durante medio minuto, vaciando su mente lentamente y calmando sus nervios por la escena que acababa de ver: No era la primera vez que encontraba una caravana asaltada por emergidos, y no era la primera vez que veía lo que hacían con sus víctimas, pero nunca se acostumbraría a ver tal grotesco espectáculo en vivo. “Flechas…Cuenta las flechas, busca tus objetivos, vacía tu mente…” Aun temblando ligeramente, el cazador llevó su mano derecha al carcaj de su cadera, donde con calma comenzó a contar los virotes con los que contaba, comenzando finalmente a recuperar su ritmo de respiración normal y vaciando su mente de las horribles imágenes que acababa de presenciar. “Veinte…Veinte flechas, ocho objetivos… Diez si no es mi día.” Recuperando el control total de su mente, el rubio cazador se volteó en la hierba, tocando con su pecho el verde manto de Sacae, y comenzó a desplazarse con cuidado hacia el frente, asomando el rostro por la cima de la colina y situando a los Emergidos en el mapa mental que preparaba. “Nueve… Uno con el huido, cinco con los caballos, tres con los dos hombres.” Respirando con profundidad y lentitud, el cazador sacó la primera de sus veinte flechas del carcaj, desmontando el arco de su hombro mientras tomaba una posición cómoda para él, con una rodilla hincada en la tierra y la pierna contraria apoyando el pie en la hierba… Desde tal posición, Salkhi clavó tres flechas más junto a él, lo que le permitiría recargar rápido y acabar con facilidad con los tres Emergidos más cercanos y el primero que corriera hacia él, dejando a sus presas en cinco y permitiéndole acabar con otros cuantos desde su posición antes de huir hacia las praderas, en busca de un refugio donde esconderse.

Respirando profundamente, el nómada puso la primera flecha en la cuerda del arco, tensando la misma y aguantando la respiración, apuntando a la cabeza del primer emergido…
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Mar Nov 15, 2016 4:47 pm

Uno podía llegar a pensar que tratándose de dos países vecinos las características climáticas y geográficas del mismo no se diferenciarían en mucho. Después de todo la frontera consistía en eso,en que con un solo paso podías pasar de estar en una tierra con un nombre a estar en otra regida por normas totalmente distintas. El clérigo no llevaba el tiempo suficiente como para poder comparar los climas pero en las horas que llevaba de  caminata desde que cruzo las montañas que servían como frontera natural si que había podido comprobar con sus propios ojos el cambio en el paisaje.

Habia comenzado a dejar atrás de manera progresiva los caminos que cruzaban la montaña,los caminos rocosos llenos de pedruscos poco a poco no eran mas que caminos de tierra que empezaban a ser bordeados por verde. La altura que hasta hacia poco lo rodeaba comenzaba a ser dejado a su espalda,siendo ahora una sombra distante cada vez mas pequeña.Si continuaba así para cuando llegase a su destino no seria mas que una linea en el horizonte cuya forma no seria apreciable. Pero a cambio sus ojos se llenaron de verde. Su país natal también compartía ese color en el paisaje,pero de manera distinta. Habia altibajos creados por pequeñas montañas que hacían que la tierra estuviese desnivelada. Bosques plagados de arboles podían ser encontrados con facilidad. Uno se sentía rodeado por la naturaleza,amparado por la misma incluso siendo parte de ella. Pero en Sacae era... distinto. Eran praderas,lisas con alguna que otra colina rompiendo de tanto en tanto la monotonía del paisaje. Era un mar de hierba hasta donde la vista alcanzase,siendo bañado por el sol y recorrido por la brisa. Era... uno no se sentía parte de ello. Daba la sensación de que todo lo que no fuese parte de la geografía estuviese fuera de lugar. De que los humanos no eran mas que extraños. De que los pedruscos y arboles solitarios que de tanto en tanto apreciaba al borde del camino adquirían la importancia que en otros lugares no tendría.

Era hermoso,y en parte no sabia porque todo aquello desprendía un aura de libertad. Incluso por un momento se olvido por completo de la amenaza de los muertos que inundaba todo. Pero también era mas consciente que nunca de a donde había sido enviado. No tenia hogar propio,nunca lo había tenido,pero... Lycia en parte había sido siempre su hogar. Y sentía por primera vez que no estaba en casa desde que había emprendido aquel viaje. Sentía frió,y un vació en su interior que le provocaba nauseas. Algo que hacia años no sentía,algo que sentía por tercera vez en su vida... Sentía que la soledad pesaba mas que en otras ocasiones...

Se sentía rechazado incluso por el propio país en el que acababa de adentrarse.

Y aun así en ningún momento detuvo sus pasos,su viaje.Continuo avanzando,porque era su deber. Porque así se lo había propuesto,era su deber... su misión. Y porque sentía que en el instante en el que se detuviese se quebraría en mil pedazos y no seria capaz de volver a reconstruirse.Y no lo deseaba... no iba a permitírselo....

Sus pasos lo llevaron por el sendero de tierra que cruzaba las verdes praderas.En la lejanía donde lo único que se veía era mas y mas extensión de verde cualquier figura destacaba. Pudo verlo,a lo lejos. Siluetas apiladas a las que no era capaz de darles una forma definida. Con movimientos lentos apenas perceptibles,moviéndose poco y sin prisa. Estando como estaba en un camino y acostumbrado a viajar lo primero que cruzo su mente era una caravana.Alguna que estaría descansando ,o descansando los animales, en media del camino teniendo en cuenta que desviarse del mismo en aquel paraje no haría mucha diferencia. Puede que incluso hubiesen tenido algún problema con el equipaje o el medio del transporte. Porque en los viajes siempre había pequeños imprevistos. Porque aquello era lo mas común.

No fue hasta que estuvo lo bastante cerca,a menos de diez metros de ellos, que se dio cuenta de que había acertado al reconocer las siluetas.Pero no de la manera esperada.

Sus ojos se abrieron con horror y su mano libre,aquella que no portaba su báculo,fue llevada de forma inmediata hacia su boca. Para impedir que cualquier tipo de exclamación abandonase la misma. Era una caravana... o al menos lo había sido antes de cruzarse con aquellas criaturas... Era la primera vez que sus ojos se cruzaban con aquellas criaturas llamadas emergidos,pero haba escuchado lo suficiente de ellos como para ser capaz de reconocerlos. Como para ser capaz de identificar aquellos escalofríos y pequeños temblores que recorrían su cuerpo y que le alertaban de que algo no iba bien. Como para recordar lo que hacían....

Dio un par de pasos atrás,de la manera mas silenciosa posible sabiendo de manera inmediata cual era su destino.Porque cualquier cosa en el paisaje destacaba y el árbol dejado un par de pasos atrás era su única opción. Se movió lento intentando no captar la atención ajena,hasta llegar a su destino y refugiarse como pudo detrás de un árbol. Se sentó contra el tronco del mismo,pego sus piernas contra su cuerpo todo lo que pudo y abrazo su báculo con fuerza.

Se sentía... mareado. Las nauseas acudían a el. Débil... impotente... Porque el no podía luchar,nunca pensaría en derrotar a semejantes bestias para hacerse camino.No... lo único que podía hacer era sanar,y no de manera muy eficiente por el momento. Y había llegado tarde para ello. Habia estudiado lo suficiente y visto las heridas necesarias para saber a pleno vistazo que lo que antes formaba la caravana ya no tenia salvación alguna. Para ser consciente de sus limites,de sus opciones.

Sabia a la perfección que solo podía esconderse y rezarle a la santa para que no le vieran y para que no optasen el camino que el había tomado,para que no lo encontrasen.Rezarle por si lo encontraban,para ser mas rápido que ellos y ser capaz de huir... Rezarle para ser capaz de  controlar las nauseas que venían a el.

Porque por mas que estuviese acostumbrado a las heridas, por mas que desgraciadamente no fuese la primera vez que  veía un cadáver frente a sus ojos ,verlos de tal manera.... tan destrozados, casi irreconocibles... siendo rodeados por criaturas que despiedran muerte y provocaban temor... No. Aquello era nuevo. Era desagradable. Una visión que tardaría tiempo en abandonar su mente...



OFF:
Siento la tardanza.Se me junto el final de proyecto en clase y muchas cosas xD . Pero ya termine y prometo no tardarte tanto en responder la próxima vez^^
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Salkhi el Sáb Feb 04, 2017 11:48 pm

“… ¡Maldita sea! ¡Contrólate!”  Destensando la cuerda, el cazador volvió a tumbarse sobre la hierba, sintiendo el verde manto de Sacae en su piel y como este le transmitía la agradable sensación de agitarse a su alrededor mecido por el viento. Sin embargo, tal sensación no conseguía cambiar la agitación que su mente estaba experimentando en aquel instante, y para la cual no lograba encontrar respuesta. ¿Por qué le costaba tanto disparar? ¿Por qué no había soltado la cuerda ya y había comenzado su plan? El joven de pelo pajizo no alcanzaba a comprenderlo, más aun cuando llevaba tanto tiempo soñando con aquel instante, con dar caza a aquellos seres y poner fin a su inexplicable existencia que solo había traído dolor a la gran pradera del mundo. “Puede ser… ¿Acaso creo que voy a morir hoy?” Un escalofrío recorrió la espalda del arquero, al pensar en tal terrible final para su existencia: Ser devorado por aquellos seres, sin raciocinio alguno, era lo peor que podía pasarle. “No… Hoy no… No aquí, no a sus manos”. Por encima de cualquier cosa, Salkhi no pensaba morir allí.

Aún tumbado sobre la hierba, el nómada agarró las flechas que había clavado con anterioridad en el suelo, portando así cuatro virotes en una mano y su arco en la otra, arrastrándose por la hierba suavemente, sin sobresalir por la cima de la inclinación en la que se encontraba, en busca de una posición de tiro mejor de la que poseía antes, la cual se encontraba demasiado cerca del centro de todos como para ser eficaz en el sentido de sobrevivir a su descabellada idea. “Correr no es buena idea, me cansaría antes que ellos…” Con los gruñidos de los emergidos y el sonido de carne siendo arrancada del hueso de fondo, el cazador se tomó un par de segundos para detenerse a pensar, aun tumbado, en cómo abordar la situación. La más sencilla sería irse con el arco entre las piernas y no mirar atrás, pero ya era demasiado tarde para eso: Había gastado demasiadas jornadas en perseguir a aquellos seres, y ni siquiera las dudas sobre sí mismo serían capaces de frenarle aquel día. “Piensa, piensa… “Cerrando ambos ojos para tratar de concentrarse mejor, el hijo de las praderas trataba de encontrar una manera de usar el entorno a su favor, de recordar algo que hubiera visto cerca y que le sirviera de ayuda en aquel instante. “Un momento… Había un árbol por aquí cerca.” Al ver la carnicería que había quedado de la pequeña caravana comercial, a Salkhi le había parecido ver un árbol a un lado del sendero, a no más de diez pasos del emergido solitario y treinta del grupo principal. Cerca, sí, pero con la distancia suficiente como para acabar con el solitario desde allí, dos o tres en lo que se acercaban, y subir al árbol para disparar desde la cobertura de las ramas a los que se quedaran abajo o intentaran trepar, aunque nunca había visto a un emergido trepar, pero nunca está de más ser precavido de sobra.

Con la motivación encontrada de nuevo, el nómada comenzó a arrastrarse en dirección al árbol, siempre amparado por la inclinación de la colina que le protegía de los emergidos que disfrutaban de su festín, aunque pudo notar como, poco a poco, el sonido se quedaba a sus espaldas, lo que indicaba que había pasado de largo del grupo grande y ante él solamente estaba en solitario. “Como el viento, ningún ruido cuando vayas sobre la pradera…” Si uno solo de los emergidos escuchaba su presencia o notaba su olor estaba perdido, pues se encontraban lo suficientemente cerca de él como para alcanzarle sin que el rubio tuviera tiempo de hacer nada salvo rezar. Sin embargo, el cielo parecía estar de su parte, pues el viento se movía hacia donde estaba él, arrasando los sonidos de aquellos seres y el olor de su comida. “Ya debe de quedar poco para el solitario”. Efectivamente, no tardó demasiado en escuchar el cazador un único gruñido lleno de gula y odio, lo que le indicaba que debía estar al lado del emergido solitario, amparado por suerte por la ondulación de aquella zona de Sacae. “Solo un poco más… Un poco más y llegaré al árbol.” Al sentir que el gruñido único quedaba a sus espaldas, Salkhi decidió jugársela y pasar a estar agachado en vez de arrastrado, pudiendo avanzar más rápido y ver mejor su entorno a costa de ser más visible. Por suerte para él, alcanzó a colocarse en paralelo al árbol sin ser descubierto.

“Diez pasos, nada complicado… Los otros tendré que esperar a que avancen un poco, tal vez cinco o diez… Los ocho del grupo están más o menos igual, pero si vienen en esta dirección tal vez pueda acabar con tres o cuatro.” Colocando de nuevo las tres flechas en la hierba, el arquero hincó una rodilla en tierra y fijó su vista en el emergido solitario, quien se encontraba con sus cuatro extremidades en tierra devorando lo que debían ser las tripas de aquel hombre. “Respira hondo… Tranquilo, tienes tiempo. No te preocupes por la distancia, preocúpate por el viento…” Tomando y soltando aire con tranquilidad, Salkhi tomó el arco con su mano izquierda con fuerza, viendo sus nudillos de color blanco mientras colocaba la flecha en la cuerda de su arma. “Espera a la mejor ocasión, no te precipites.” Lentamente, el nacido en Sacae comenzó a estirar la cuerda hasta tensarla por completo, apuntando ligeramente hacia la derecha de donde se encontraba el emergido, pues el viento movería el virote de punta de bronce hacia la izquierda y si no calculaba bien eso significaría perder una oportunidad, y probablemente la vida. “Tranquilo… ” Una gota de sudor pasó por la sien del cazador, quien esperaba al momento indicado, al momento perfecto para lanzar la flecha perfecta, pues en aquella ocasión solo contaba con un tiro. “Espera… Espera… ¡AHORA!” Finalmente pasó, el emergido alzó la cabeza para engullir parte del intestino del cadáver, y en ese preciso instante el arquero soltó la cuerda, sintiendo como el viento cortado pasaba por su mejilla y viendo, sin perder la flecha de vista, como esta penetraba en el cráneo del emergido limpiamente, aunque algo inclinada y a un par de pulgadas del centro, pero lo suficientemente certera como para que el cuerpo de aquel ser se derrumbara hacia atrás con un suave ruido seco.

“Uno menos, quedan ocho”. Estirando el brazo para tomar otra flecha, Salkhi se permitió mirar de reojo para asegurarse de que no tenía ningún grupo extra de emergido en los alrededores… Sorprendentemente, no fue un emergido lo que vio, sino lo último que esperaba ver: Tras el árbol en el que planeaba esconderse, acurrucado en temor, había una persona de cuya existencia no se había percatado hasta entonces.
Flechas restantes: 19
Spoiler:
Yyyy con esto te gano en tardar en responder  
Siento muchísimo la tardanza. Entre mis mierdas personales y que quería hacer un buen post he ido dejando y dejando el posteo hasta ahora... Pero se acabó, ¡Salkhi está presente y va a matar emergidos de una forma u otra!


Última edición por Salkhi el Miér Feb 08, 2017 6:29 pm, editado 1 vez
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Lun Feb 06, 2017 5:36 pm

Deseaba cerrar sus ojos,un intento de calmarse a si mismos.No mu efectivo pero era lo único que podía hacer en esos instantes. Y aun así no lo hizo,porque evadirse del entorno,de aquello que le rodeaba,era lo peor que podía hacer en esos instantes. Debía concentrarse para poder huir en caso de ser necesario,de correr por mas inútil que resultase. Debía estar atento por si necesitaba esconder mas su figura,acurrucándose mas sobre si mismo y pegando la espalda al árbol. Lo único que pudo hacer,que hizo, fue pegar su báculo al pecho,abrazando el mismo con su brazo izquierdo. Su mano derecha subió a su frente,acariciando con el guante la gema de color verde que descansaba en aquel aro que cubría su frente y que sus cabellos se encargaban de ocultar.

El báculo que siempre le acompañaba y le recordaba a su padre,el aro que tiempo atrás había pertenecido a su madre. Las oraciones a la Santa que ambos le habían inculcado y que en esos momentos su mente recitaba sin cesar.Acciones que si bien no conseguían eliminar su temor ,ni la sensación de peligro y de que estaba en una situación sin salida,si conseguían aplacarlo en parte. Y sin pretenderlo,sin buscarlo,comenzó poco a poco a distraerse de aquello que le rodeaba. Hasta que un sonido sorno,leve pero cercano,le saco de su ensimismamiento de la peor manera posible. Mediante un sobresalto que lo agito tanto que casi salio de su escondite sin pretenderlo.

Giro la mirada con el miedo y la angustia en su mirada,solo para encontrarse con una figura inesperada en sus cercanías. Pues la silueta ni estaba muerta ni pertenecía a esa raza de asesinos.Si no que se trataba de un humano,tal y como el. Un joven de cabellos rubios y arco en mano que en esos momentos miraba en su dirección ,cruzándose la mirada de ambos. Giro aun mas su rostro ,intentando no desvelar su presencia mas queriendo averiguar el origen del sonido.Angustiado ante la idea de que hubiese otro ser vivo del que no se hubiese percatado a sus alrededores y hubiese caído frente a ellos. Mordió su labio inferior para evitar soltar algún sonido de los mismos en caso de que alguno fuese a escapar sus labios. Y lo entendió,lo que había escuchado,aquello que lo había sobresaltado,al ver al emergido caído por la flecha cuyo origen conocía. Y su mirada volvió a caer en la figura del desconocido arquero.

Que haría? Agradecerle,? Pedirle que huyesen? Mantenerse en su escondite esperando que los acontecimientos avanzasen parecía lo mas sensato y lo único que en esos momentos parecía ser capaz de hacer.Esperar una acción por parte del joven. Y aquello... le hacia sentirse tan inútil, asustado, frustrado... Porque no podía hacer nada,mas que esperar. En esos momentos sentía que su propia vida ni siquiera estaba en sus manos... Era horrible.
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Salkhi el Miér Feb 08, 2017 6:40 pm

“Genial, otro problema…” La primera reacción de Salkhi al ver a otro ser humano en la zona no fue precisamente agradable, pues eso le originaba una carga moral con la que  no pensaba que se encontraría: ¿Podría acabar con aquellos seres y salvar a aquel tipo? No es que se sintiera responsable de su situación, pues era cosa suya como había llegado a Sacae y porque estaba en el peor lugar posible en el casi peor momento, pues el peor habría sido treinta minutos antes. No, la carga venía por el que haría con él y si podría salvarlo. ¿Detestar a la gente en una gran mayoría? Claramente, pero al arquero no le gustaba dejar a la gente morir así porque si, o ignorar a quien necesitaba ayuda, a no ser que fuera alguien que rezumara aires de nobleza, pues no tragaba a esa gente. “El no parece demasiado noble… Demasiado” Intercambiado miradas con movimientos de los globos oculares entre los emergidos y aquel tipo, más que nada para asegurarse de que los primeros no venían corriendo hacia él, cosa que por fortuna no ocurría, pues parecían estar demasiado ocupados en devorar restos humanos y animales como para percatarse de que alguien acababa de matar a uno de los suyos.

“En fin… ¿Qué hago con él?” Aquella duda pasaba constantemente por la mente del cazador, quien tenía varias opciones entre sus manos: ¿Continuaba con el plan como si nada? ¿Lo dejaba de lado por el riesgo a causar una muerte inocente? ¿Usaba como cebo a aquel tipo y acababa con los emergidos desde el árbol mientras ellos se alimentaban de carne caliente y viva? Ninguna de las tres le llamaba demasiado la atención, pues no sonaban demasiado eficientes para su plan. “No quiero que muera porque sí, pero tampoco puedo irme porque ese tipo anda por aquí. Y mucho menos tengo ganas de hacer de matrona y salvarle el trasero porque se ha metido por el camino equivocado…” La mente del joven de pelo rubio como la paja se movía a velocidad, pues la adrenalina de verse en una posición de riesgo corría por su cuerpo como la sangre que su corazón latía de forma desbocada en su interior.

“…Si, puede funcionar.” Cerca de treinta segundos después de ver a aquel tipo, treinta eternos segundos en los que el viento se detuvo y su corazón paró durante uno por miedo a que se moviera hacia los emergidos arrastrando los olores humanos. Una vez más Sacae se puso de su lado y ninguna brisa cruzó la pradera, lo que le permitió ponerse en movimiento y ejecutar su plan improvisado. Arrancó una vez más, las tres flechas de la hierba y las portó consigo en su mano libre mientras corría hacia el tronco de aquel árbol solitario, en dirección no a la madera sino hacia quien se escondía tras ella, hacia aquel tipo de vestiduras claras y pelo del mismo tono. A su lado, deteniéndose en seco y agachándose ligeramente para quedar a la altura del hombre encogido, Salkhi pudo apreciarle un poco mejor: Sus ropas eran de buen tejido y su pelo estaba bien cuidado, pero lo que llamó su atención no fue nada de eso, sino el bastón que llevaba entre sus manos, al cual se aferraba con fuerza dejando sus nudillos pálidos. “Genial… Un sacerdote.” Gente que llevaba a cabo acciones según un código moral escrito en un libro y transmitido en palabras por otros que podían mentir, siempre con miedo a un castigo divino a causa de obrar mal… No tan detestable como los nobles y su falsa personalidad para agradar, pero tampoco caían demasiad bien al nómada solitario. “En fin… Cosa suya si quiere conocer a su dios, diosa, dragón, unicornio, comadreja o lo que sea que adore.” Ninguna palabra salió de sus labios, ni hizo gesto alguno para llamar la atención del peliblanco. Solamente movió su mano izquierda, aun portando el arco, en dos ocasiones: La primera para golpear el pecho del tipo con el índice, y la segunda para señalar hacia arriba, hacia la copa de árbol que estaba junto a ellos.

Hecho esto, Salkhi simplemente se puso en movimiento, sin prisa pero sin pausa, hacia donde estaban los cadáveres de humano y emergido, con una nueva estrategia en su mente: Había dejado, al fin, las tres flechas junto al árbol antes de moverse, y ahora portaba otro virote de bronce en su mano, listo para cargar y disparar en cuanto llegara al punto de referencia que se había marcado y llegara el momento… El cazador, sin embargo, no pensaba en que ser iba a caer primero, sino en que la suerte le acompañara un poco más, y que no le delatara el viento, el olor, o algún sonido que surgiera del sacerdote al que acababa de dejar atrás, del cual esperaba que captara su mensaje.
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Jue Feb 23, 2017 5:51 pm

No esperaba que el rubio acudiera a el, tal vez esa idea no hubiese surcado su mente porque el no había contemplado el acudir al hombre. Después de todo no había nada que pudiera hacer, no sabia luchar y el rubio no parecía tener heridas que curar, y aunque las tuviera no era el momento de sanarlas. El clérigo en esos momentos solo tenia dos opciones, esconderse o correr.Y la segunda estaba totalmente descartada. Por una parte de ponía en peligro a el al hombre cercano. Por otra había escuchado que los emergidos no mostraban signos de agotamiento, por lo cual aunque corriese mas que ellos si lo veían y lo perseguían acabarían atrapándolo por su propio cansancio. Por otra parte el arquero desconocido estaba armado,pero era uno contra demasiados enemigos, no era una situación favorable.No esperaba que se moviese de su posición que no solo le ocultaba de la vista de esos seres si no que ademas le permitía atacarlos.

Y aun así lo hizo,y esa no fue la mayor de las sorpresas,si no las silenciosas ordenes otorgadas por el rubio antes de volver a irse. Siguió los movimientos ajenos con confusión, olvidando momentáneamente los emergidos tras el árbol. Quería que se subiese ? Alzo la vista hacia las ramas del árbol. Sin entender los motivos del arquero,sin poder preguntar los mismos. Mas ante esa situación no le quedaba otra mas que confiar en el , en que aunque el plan no fuese adecuado o perfecto aun así seguiría oculto. Lo único que quedaba era subir... Podría hacerlo? Las ramas no eran muy altas,con su altura el alcanzarlas no seria problemas.Y no seria la primera vez que trepase un árbol pues ya lo había echo con anterioridad.Un recuerdo lejano de su adolescencia,en la que un joven de su edad de pelo castaño le instaba a subir a la copa de un árbol, convenciendole que tras subirse en un wyvern aquello no le debería suponer problemas...

Bien ,estaba decidido. Obedecería al otro. Una de sus manos soltó el báculo. Estiro sus piernas y con la mano libre apoyada en el tronco a su espalda comenzó a incorporarse.Con cuidado,despacio.Intentando hacer pocos movimientos para no hacer sonido,ni ser visto... para no revelar su posición. Tardo mas de lo usual en incorporarse,aunque no mucho. Se giro para encarar el tronco. Llegados a ese punto había un problema... donde sujetar el báculo? Sin tener demasiado tiempo para decidirse,siendo consciente de ello , lo puso debajo de su axila izquierda, apretó el brazo contra su propio cuerpo dejando el antebrazo libre para sujetarlo de dicha manera y de un leve salto se aferro a la rama mas baja. Primero únicamente con la mano derecha,luego con cuidado de no soltar el objeto con la mano izquierda. Y de dicha manera comenzó a intentar escalar el árbol.
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Salkhi el Vie Abr 14, 2017 2:33 pm

En ningún momento el nómada giró la cabeza hacia atrás, hacia el árbol donde había dejado al misterioso sacerdote de pelo como la nieve. Principalmente, porque su vista estaba ocupada con fijarse en los emergidos restantes, en los ocho seres que aún devoraban la carne de lo que no hace demasiado fueron seres vivos. Y, de forma secundaria, porque eran sus oídos los que trataban de captar algo a sus espaldas. ¿Una rama quebrándose? ¿Llanto? ¿Algo cayendo al suelo? Un sonido demasiado alto, fuera de la clase que fuera, alertaría inmediatamente a los emergidos, y eso significaría una condena a muerte inmediata. Por suerte, la planicie y la suerte seguían de su lado, por lo que ni el viento ni el sonido le delataron en ocasión alguna, lo que permitió al cazador llegar hasta su lugar de referencia, hasta el cadáver del hombre que había intentado escapar, junto al cual empezaban a desaparecer los restos del emergido abatido por na certera flecha, desvaneciéndose todo lo que era en ceniza que era arrastrada por la brisa.

La posición en la que se encontraba le ofrecía una ventaja y una desventaja: Por un lado, tenía una línea clara de tiro hasta los emergidos, sin obstáculos ni dificultades visuales que pudieran hacer que la flecha se clavara en algo que no fuera carne enemiga. Pero, por otro, al tener el viento de frente tendría que dar más fuerza a la flecha, arriesgándose incluso a que la brisa frenara la potencia de sus virotes y los frenara lo suficiente como para que no impactaran, pero si para que alertaran a aquellos seres de su presencia: Solamente tenía un tiro seguro antes de que le descubrieran, y no podía arriesgarse a que sirviera de nada. “Cuatro a un lado, cinco a otro… El grupo de los hombres está unos pasos más cerca, será mejor acabar primero con ellos.” No sería fácil, pues al primer impacto los emergidos sabrían dónde estaba, y recorrerían la distancia que les separaba rápidamente. Por ello la velocidad era primordial, y por lo tanto la precisión y calma eran totalmente necesarias en aquel momento. No era la caza de una presa, sino de una manada agresiva, y en cuanto uno de sus miembros fuera atacado todos correrían hacia el agresor, en pos de devolver el daño realizado multiplicado por diez, impulsados por una vorágine asesina y carnívora sin paragón.

Con la experiencia de años de caza, Salkhi apoyó una rodilla en tierra y, mientras reducía su ritmo de respiración, llevó la mano al carcaj en el que cargaba sus flechas de punta de bronce, el único tipo de virote con el que contaba en aquel instante. Pero, aun siendo un metal blando en cierta manera, no sería un problema para atravesar la debilitada carne de los emergidos. “Toma una posición segura.” Siempre repetía el mismo proceso, y el mismo tipo de mantra cruzaba su mente antes de disparar. Se centraba en la realidad, olvidaba su entorno, y solamente existían en el mundo él mismo y sus presas… En ese caso, los ocho emergidos que aún se daban un festín con carne muerta. “Prepárate con la calma de las nubes.” Su respiración había bajado a un ritmo lento, casi inexistente, pero profundo, con bocanadas largas y salidas de aire alargadas, acompañado con estos movimientos internos propios al acto que sus brazos realizaba, sujetando el arco con determinación y colocando la flecha con calma y serenidad, tomando todo el tiempo del mundo para aquel primer tiro. “Escoge al objetivo correcto.” Mientras la cuerda comenzaba a tensarse, Salkhi observó a los emergidos más cercanos, eligiendo al más vulnerable, a aquel que caería con una sola flecha desde aquella distancia y posición. Tras unos segundos, justo cuando la cuerda alcanzó su máxima extensión, eligió a su segunda víctima: Un emergido sin casco, inclinado por completo sobre un cadáver, por lo que dejaba a la vista un cráneo desprotegido. “Espera el momento perfecto.” La situación era la adecuada, pero el viento seguía preocupando al cazador. No podía permitirse un solo error, un solo fallo, por lo que necesitaba esperar al factor ideal, necesitaba aguantar la cuerda en posición aunque sintiera que sus dedos iban a ser arrancados de cuajo por la tensión.

Finalmente, el viento de la pradera se detuvo… Y la flecha escapó con velocidad y precisión de la vibrante cuerda del arco.

Con un ruido seco, el virote entró limpiamente en el cráneo del emergido, haciendo que se desplomara sobre el cadáver humano de forma abrupta y repentina. Sus iguales, inmediatamente, levantaron sus ardientes miradas hacia el lugar de donde había escapado la flecha, captando así la figura de un solo humano, quien ya cargaba una segunda flecha de bronce en el arco y la disparaba con agilidad, impactando esta en la garganta de otro de aquellos seres, haciendo que cayera hacia atrás con un grito congelado en su cuello perforado… El resto de ellos, con un rugido infernal, salieron a la carrera hacia donde se encontraba el arquero de pelo pajizo.

“Seis.” Podía ver el brillo de las armas que portaban, podía ver el reflejo del sol en sus armaduras, pero sobre todo podía ver los huecos de las mismas. Su velocidad era rápida, pero el mecánico gesto de tomar una flecha, cargar y disparar que Salkhi había practicado durante años lo era más, por lo que consiguió disparar un tercer virote de punta de bronce antes de retroceder. Aunque, en esta ocasión, su puntería no fue precisa, y su proyectil sobrepasó la cabeza de uno de aquellos seres, a más distancia del cráneo del que esperaba. “¡Mierda!”  La protesta interna fue seguida por la reacción corporal de levantarse y correr a toda velocidad hacia el árbol, sin molestarse en mirar atrás, pues ya sabía de sobra el nómada que los emergidos eran rápidos, ante lo cual solamente contaba con la ventaja de la distancia que tenía en aquel momento, pues difícilmente ganaría terreno a aquellos monstruos en aquella situación. Por suerte, el árbol llegó a su frente antes que las garras emergidas a su espalda, y sin volver aún la mirada procedió a comenzar a escalar el tronco del mismo, apuntando hacia las ramas más altas del mismo, que aunque no lo fueran demasiado sí que le servirían para dos cosas: Escapar de las armas enemigas y obtener un punto seguro desde donde disparar a matar a aquellos seres infernales.
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Dom Abr 23, 2017 6:57 pm

De alguna manera aun con el báculo siendo sujetado contra su cuerpo,limitando así el movimiento de su brazo,consiguió no solo alcanzar la rama mas baja,si no impulsarse hacia arriba y trepar al árbol. Siendo ayudado de cierta manera por sus pies contra el tronco y su complexión delgada y cuerpo ligero. Subio un par de ramas mas,para intentar quedar oculto por las hojas que cubrían el árbol,alejándose de las ramas mas bajas para ello. Intentando no elevarse demasiado tampoco,para que de en caso de necesitarlo poder bajar con rapidez de la posición en la que se encontraba.

Tardo en acomodarse ,no solo por el objeto que ahora llevaba en la mano y que a la hora de escalar el árbol molestaba un poco.Si no también porque los emergidos aun no lo habían visto y deseaba que así siguiese siendo.,y ello implicaba el moverse en silencio. El moverse poco,con movimientos suaves y cortos,lentos,para que las hojas y ramas no se moviesen demasiado al compás de sus pasos logrando así delatarlo.

Lo consiguió ,aunque desde su posición de hubiese perdido gran parte de los actos del arquero.Aunque ya no fuese capaz de ver nada,ni si el enemigo se acercaba o se alejaba.Si podía salir o no.Si el hombre cercano a el necesitaba ayuda,si estaba herido o lo habían alcanzado... no.Desde aquel lugar no era capaz de ver nada ,solo algún que otro sonido llegaba a el.Lejanos murmullos, un golpe lejano que al no poderlo captar bien no supo como interpretarlo,sin saber que realmente se trataba del rubio derribando a esos seres.

No era el temor y la incertidumbre el sentimiento que en esos instantes y en esa situación imperaban en el,si no la frustración. Un malestar general por saberse inútil,agravado por el echo de que era totalmente consciente de que si en la copa del árbol su presencia y habilidades eran inútiles,fuera del mismo lo era aun mas. Convirtiéndose en un blanco fácil,una posible victima para los emergidos, un estorbo para el rubio y su seguridad.

Sus pensamientos,aquello que intentaban hundir su mente en lo mas profundo del abismo,negro y sin salida, fueron interrumpidos.No solo por el sonido bajo sus pies,si no también por el movimiento. Bajo la vista y con sorpresa observo como el arquero también había comenzado a escalar el árbol donde el mismo estaba. El clérigo se movió,inclinándose con sumo cuidado y cautela hacia adelante,siempre teniendo presente el no caerse ni desestabilizarse.Y estiro su mano hacia abajo,tendiéndole la misma al hombre para ayudarle de esa manera con su subida.Ignoraba si necesitaba su ayuda o no,seguramente seria un hombre capaz,pero al menos de esa manera podía ser de cierta utilidad y no se limitaría únicamente a esperar por lo que sucediera... y el otro tenia la posibilidad de tardar menos en trepar.
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Salkhi el Dom Mayo 07, 2017 7:09 pm

“¡Mierda, las de abajo!” Ya era demasiado tarde para correcciones, con un pie en el tronco y los emergidos acercándose, pero la mirada del cazador se desvió por si sola a las tres flechas que había dejado junto al tronco del ser vegetal, las cuales planeaba utilizar para poder abatir a uno o dos desde aquella posición segura y retomar el plan de escalar a la copa del árbol posteriormente. Pero ya era demasiado tarde para ello, tendría que sacrificar tres tiros a cambio de la seguridad que le ofrecería la cobertura vegetal compuesta por ramas y hojas que veía con los ojos, pero que sus extremidades aún no llegaban a alcanzar. Necesitaría un impulso y un poco de subida, por lo que sin dudar siquiera sobre la idea de regresar al suelo, el cazador se preparó para dar ese salto que le permitiría ascender a la cima de árbol.

Pero, antes de que pudiera impulsarse, la mano del sacerdote apareció a un par de palmos de su alcance.

No fue desconcertante para el nómada ver aquella oferta, pues se trataba de un hombre dedicado a ayudar a otras personas, y aquella clase de ayuda era la única que podía ofertar en aquel momento, dado que sus dotes curativas no iban a ser beneficiosas precisamente. Además, en su mente debía de moverse la idea de devolver el favor que había recibido por parte del arquero, corresponder a la señal que le había otorgado sobre la dirección a seguir para salir vivo de aquel encuentro. ¿Qué otra razón podía tener para aquello si no era sentirse bien y en orden consigo mismo y con su ser divino? Si la idea de la muerte rondaba por su cabeza y aterrorizaba su alma, seguramente deseara morir con una buena acción fresca e su memoria.

Con un chasquido de la lengua, que perfectamente podría pasar por un sonido la mar de despectivo, Salkhi ignoró la mano del peliblanco y, tras impulsarse con el suelo, se lanzó hacia la parte más alta del árbol, llegando allí tras tres o cuatro ágiles movimientos. Desde la posición que alcanzó, tras acomodarse ligeramente entre las ramas del árbol, pudo comprobar como tenía el acceso desde las raíces completamente a tiro, aunque debería moverse entre las ramas para encontrar una posición segura y eficiente al mismo tiempo, sin arriesgarse a fallar pero tampoco exponiéndose claramente a ser golpeado por alguna de las armas que portaban los emergidos. Ya de paso, podía observar al sacerdote sin problemas, escondido este también en la zona superior del ser vegetal, aunque lo último que planeaba hacer el cazador era ofrecer atención de alguna clase al peliblanco.

No pasó demasiado tiempo, cuarto de minuto como mucho, entre que el arquero se escondiera entre las ramas superiores y los emergidos alcanzaran el tronco del árbol. Sus miradas se dirigieron durante un momento a los alrededores, como si no fueran tan inteligentes como otros suponían y no fueran capaces de localizar a un ser vivo por si mismos aunque lo tuvieran ante sus narices. O, como era en aquel momento, sobre ellas. “Cinco.” El cazador, quien ya se había colocado en la mejor posición de tiro que era capaz de tomar en aquellas circunstancias, soltó la flecha de bronce que había cargado en su arma, impactando en el punto de unión entre cuello y hombro de uno de aquellos seres, clavándola con tanta fuerza que el virote profundizó hasta dejar la mitad de la madera a la vista. Con un sonido metálico, el producido por su rudimentaria armadura al chocar contra el suelo, el cruel ser se desplomó hacia un lado, rebotando contra la hierba antes de comenzar a disolverse en pequeñas motas que el viento se encargaba de esparcir. Con una indicación clara de donde estaba su presa, los emergidos restantes levantaron sus rostros y armas hacia las ramas, tratando de alcanzar con sus espadas el cuerpo a medio vista del arquero y el semi-escondido del monje. .. Sin embargo, no era esto lo que preocupaba a Salkhi, quien sabía que se encontraba en un sitio seguro, sino el ver que en sus cálculos había olvidado, en algún momento, añadir al emergido más lejano del grupo, al que había visto de lejos en la colina mas no en el camino.

Seis emergidos se amontonaban  a sus pies en total, y como mucho podría dedicar dos flechas a cada cuerpo. Confiaba en sus habilidades, pero el cazador no podía evitar sentir un frío cosquilleo en su espalda, producto del nerviosismo que un pequeño fallo de cálculo había provocado en su mente.
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Dom Jun 04, 2017 3:36 pm

La oferta del clérigo, la mano que le tendía al arquero para facilitarle la subida, fue rechazada. No le sorprendió, pues siempre había sido una opción. Puede que para el hombre fuese mas cómodo escalar por si mismo y no siendo tirado por alguien, o que simplemente se negase al no necesitarlo tal y como lo había demostrado.

Siguió con la mirada y en total silencio los movimientos ajenos,al tiempo que volvía a arrimarse todo lo que pudiese al tronco del árbol,intentando quedar de nuevo lo mas oculto posible por las ramas. Observando como el arquero se escondía también, aunque a una altura mas elevada que la propia.

Quedando los dos ocultos, y en teoría a salvo, que podrían hacer ahora? Puede que los emergidos no les hallan visto subir,al menos no a el que había sido lo suficientemente cuidadoso para evitarlo, pero dudaba que no hubieran visto al arquero tras acabar el con varios de los suyos. Y si bien hasta el momento los emergidos no habían dado indicios de ser seres inteligentes si que habían demostrado que perseguían a sus presas hasta acabar con ellas. Los perseguirían hasta el árbol? O solo se encaminarían hasta el lugar y pasarían de largo buscándolos sin éxito , sin percatarse de su escondite, a medida que se alejaban de ellos?

Si se trataba de esa ultima opción podían esperar a que se fuesen, bajar y huir en dirección contraria. Si los buscaban en el árbol tendrían problemas. Pues dudaba de que desde ese lugar el arquero pudiese acabar con ellos con tanta facilidad como lo haría desde el suelo. Y dudaba también que esos seres se cansasen o se aburriesen de esperar a que bajasen. Si de aguante se trataba estaban perdidos... Y siendo consciente de ello le pedía a la santa, en silencio y con todas sus fuerzas, que esos seres pasasen de largo y les permitiesen marchar. Pedía por su vida y por la del hombre oculto junto con el.

Pero sus deseos no fueron escuchados, así como nunca lo eran y nunca lo serian, y antes de lo que le hubiese gustado, aquellos seres ya habían alcanzado el árbol y se amontonaban en el tronco del mismo. Demostrando así que eran conscientes de lo que allí arriba se ocultaba. Apretó aun mas el báculo entre sus manos, y sin conseguirlo intento pegar su espalda mas al tronco. Se contuvo de mirar hacia abajo para evitar sobresalir y quedar a la vista de los seres. Esperando que aquello lo protegiera cuando en el fondo sabia que aquello no lo salvara.


OFF:
Ya se que no pasa nada pero realmente no tengo nada que hacer ><
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Salkhi el Vie Jun 16, 2017 8:21 pm

Aunque era incapaz de verlo, el cazador sabía que el clérigo estaba aterrorizado.

A causa de la cercanía entre ambos, no más de cinco pasos, y el que ramas y hojas bloquearan parte de los guturales sonidos que llegaban desde el suelo, Salkhi podía sentir algo más que la vibración del árbol provocada por los golpes y sacudidas que los emergidos lanzaban hacia el tronco del árbol. Podía notar una respiración apresurada, breve pero intensa, y podía notar un bamboleo en las hojas que colgaban sobre la cabeza del peliblanco, producto de los involuntarios temblores que sacudían su cuerpo sin que el mismo se diera cuenta. ¿Y cómo iba a hacerlo, si se encontraba en una situación de vida y muerte junto a alguien que no ofrecía seguridad precisamente? Si, el arquero le había proporcionado un refugio, pero también podía ser visto como una trampa mortal de la que sería imposible escapar si solo uno de los seres que a sus pies se amontonaban continuaba con vida. Seis eran en total, con doce flechas contaba el nómada solamente, y el reciente error de cálculo que había cometido golpeaba su mente como el martillo que aplasta el clavo de la tienda contra la tierra.

Y no solo era el número, también había fallado en ver su armamento… Tres estaban armados con espadas, uno con un hacha y el quinto con un martillo de guerra. Pero el sexto, aquel de quien se había olvidado, llevaba una larga lanza de pico de bronce en sus manos, y con ella buscaba atravesar la carne humana entre ramas y hojas. Por suerte para ambos vivos, hasta ahora solo había acertado a verde o marrón. Por desgracia, cada lanzazo se acercaba más al punto donde ellos se encontraban. “Tengo que acabar con ese lancero lo antes posible.” La mente del solitario hijo de Sacae trabajaba a toda velocidad en reprimir la culpa del fallo y centrarse en la importancia de estar despejado para poder disparar con tranquilidad. Algo arduo en una delicada situación como aquella, necesitando casi un minuto de silencio físico y mental para poder centrarse de nuevo en la realidad, aunque aún continuaba machacándose a sí mismo mientras sacaba su doceava flecha del carcaj, pero no lo suficiente como para distraerse de su plan.

Asomando levemente la cabeza entre las ramas, tratando de ofrecer el menor blanco posible al portador de la pica, Salkhí buscó su localización exacta, situándolo a un par de pasos del tronco en busca de una perforación inclinada en lugar de una recta perfecta. La pica entraba y salía de entre las hojas constantemente, removiéndose a veces entre ellas en busca de un punto sólido, una señal de que ahí había uno de los seres de sangre caliente que tanto detestaban los emergidos… Y la última punzada había estado cerca, mucho más de lo que esperaba, por lo que se le acababa el tiempo si quería acabar con su amenaza más inminente.

Apoyando una rodilla en el centro del tronco, y otra en una de las ramas más resistentes, el cazador estiró la cuerdo de su arco con la flecha ya cargada, sintiendo la punzada de la cabeza de bronce en su pulgar cuando esta tocó carne, señal de que la tensión estaba en su punto máximo y el lanzamiento sería lo suficientemente potente para atravesar carne y hueso. Pero con eso no bastaba, necesitaba un tiro perfecto para terminar con el emergido, por lo que el nómada buscó donde quería acertar, buscó la cabeza del blanco móvil que había a unos pasos bajo su cuerpo, buscó el lugar exacto donde caería muerto con un solo acierto… Soltando la cuerda finalmente, saliendo el virote de madera y metal disparado hacia el cuerpo gris de su oponente, en busca del punto vital que acabaría con él rápidamente.

La flecha impactó, con un seco sonido, en el hombro del emergido, y un infernal grito cubrió los campos de Sacae.
Una maldición cruzó la mente de Salkhi, quien veía como el lancero no solo seguía vivo a causa de su fallo, sino que acababa de agarrar como si nada la lanza de nuevo, sin dar importancia a la flecha clavada en su carne, y se disponía a dirigirla hacia el punto de donde había salido, hacia la carne del cazador. Sin tiempo que perder, el nómada tomó otra flecha de su carcaj, cargándola con velocidad y apuntando de nuevo antes de sentir siquiera la punta de bronce en su piel, notando como esta se rompía y la sangre comenzaba a fluir por su pulgar levemente a causa de la perforación que acababa de autoinglingirse. Pero la adrenalina le impedía sentir dolor alguno por ello, solo que algo cálido cayendo por su mano era recibido por su mente, pues la mayor parte de esta se centraba en la figura del emergido de nuevo, buscando el golpe letal con el tiempo corriendo en su contra, pues otro fallo implicaría con toda seguridad el sentir la punta de la lanza en su propia carne, y muy probablemente en un punto vital que conllevara una muerte dolorosa a base de desangrarse desde lo alto de las ramas… Pero no estaba dispuesto a caer así, no de aquella forma, no ante unos simples emergidos.

Por segunda vez soltó la cuerda de su arco, por segunda vez salió una flecha disparada del mismo, y por segunda vez el virote se clavó en la carne gris de su blanco… Pero dos cosas cambiaron el entorno: Por un lado, la punta de bronce se clavó en la garganta de aquel ser, provocando su muerte al momento. Por otro, el emergido ya había lanzado su imparable ataque cuando Salkhi disparó, y la lanza se dirigía hacia su torso de forma imparable. El nómada supo enseguida que no tendría tiempo de esquivarla por completo, pero su cuerpo se movió en acto reflejo hacia la derecha… Efectivamente, no pudo esquivarla por completo. El bronce de la pica cortó su carne desde la mano hasta el codo en una irregular línea recta, provocando un grito de dolor en la garganta del nómada, y el que su mano se abriera y dejara caer el arco al suelo.

Llevándose la mano derecha a la gran herida, el arquero sin arco apretó los dientes tratando de apartar el terrible dolor que recibía desde su extremidad sin éxito. No era una herida letal en ese momento, y no iba a perder el brazo… Pero notaba ser incapaz de usar correctamente los dedos, y si no se daba prisa en tomar una de las pócimas de recuperación que llevaba encima se desangraría a causa de la longitud del corte. Aun sabiendo todo eso, el dolor del corte y de haber perdido su única arma nublaban su mente de forma grotesca, impidiéndole pensar de forma racional a medida que se daba cuenta de la realidad que iba a afrontar de una forma u otra, lo que le llevó a, finalmente, reconocer la existencia del sacerdote a través de una fría mirada que solamente buscaba transmitir un mensaje.

“De una manera u otra… Esta será nuestra tumba.”

Off:
Perdona por no darte mucho que decir o hacer u.u Lo que nos queda de vida trataré de darte algo con lo que ocupar la mente, y no en los emergidos que quieren comernos :D
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Jue Jul 13, 2017 6:54 pm

El sacerdote era un hombre paciente, no le importaba esperar lo que fuese necesario. Pues en ocasiones ese era el único método de conseguir lo que uno se proponía, la espera. El pasar del tiempo. Y puede que esa vez también se solucionase todo con algo de tiempo. Con los emergidos marchándose del lugar al pasar el mismo, dejandoles solos y a salvo. Era una esperanza, una pequeña luz en la oscuridad... demasiado débil como para que el clérigo realmente creyese en ella. En que iba a funcionar. Sabia que esa vez esa no era la solución, la salvación que necesitaban. Y a un así,a pesar de saberlo, era inevitable que le diese vueltas a esa idea en su cabeza. Pues en su mente era incapaz de pensar en algún otro plan, otra solución.

Lo único que le quedaba era confiar en el arquero, en el único de los dos armado, el único capaz de hacer daño. Y para su suerte era capaz de hacerlo a distancia, sin tener que encarar cuerpo a cuerpo a esa horda de criaturas monstruosas que desde la parte baja del árbol intentaba atacarlos,sin éxito pues sus armas no eran capaces de alcanzarlos. O eso había creído el , mas concentrado en ocultarse que en asomarse para analizar al enemigo, cuando entre las ramas y de improvisto apareció un brillo metálico. El clérigo se agarro mas fuerte a su báculo y se desequilibro nuevamente,estabilizándose con rapidez, ante el sobresalto provocado por la inesperada aparición de la punta de la lanza. Incluso dejo escapar todo el aire retenido en sus pulmones por la tensión, de improvisto,en un leve y ahogado grito.

Si ya creía que la situación era complicada, si apenas tenia esperanzas cuando creía que esos seres no podrían alcanzarlos, ahora que veía que realmente aquel árbol no les servia de protección la había perdido por completo. Solo le quedaba rezarle a la santa y ver como se desenvolvía la situación. Era frustrante, pero era lo único que podía hacer en esos instantes, pedir que el arma que con cierta frecuencia aparecía entre las hojas y chocaba con las ramas, a distintas alturas y en distintos puntos buscando dar a su objetivo, no lo consiguiese. Y entonces lo vio, sorprendido de si mismo al poder captar el veloz destello, la pequeña flecha que se con rapidez se abrió paso desde el árbol hasta esos seres. Y por un momento volvió a sentir algo de esperanza, a pesar de la situación se permitió alzar la vista hacia el arquero y sonreirle con suavidad.

Antes de que dicha esperanza se desvaneciera de nuevo al aparecer una vez mas la lanza enemiga entre las hojas. Sabiendo lo que aquello significaba, el arquero había fallado. Pero aun había solución, si se libraban de ese ser puede que aun tuviesen salvación,que el tiempo fuese un aliado de muevo. El arquero debía de tener mas flechas, mas oportunidades. O al menos eso quiso creer mientras intercalaba la mirada entre el hombre en el árbol y el arma que les amenazaba, cada vez mas cercana a acertar. Cada vez mas peligrosa. El clérigo notaba como su corazón se paraba cada vez que la veía entre las hojas de los arboles.

Y entonces lo vio, la preocupación se reflejo en su rostro al ver como la arma del emergido se acercaba peligrosamente al arquero y le heria el brazo. El hombre pudo disparar una vez mas , pero a cambio perdió su arco y quedo herido. Su brazo ahora manchado en sangre. Dignándose a mirarlo por primera vez desde que había subido. Creyó interpretar dicha mirada, pero no estaba seguro, y de significar lo que el creía... no estaba de acuerdo.

El clérigo bajo la mirada,esperando, pero tras unos instantes la lanza no volvió a aparecer .Desde su posición la falta de dicha amenaza era la única manera de saber si el emergido había sido derribado o no, así fue como supuso que si lo había sido. Siendo así respiraba con mas tranquilidad, era capaz de concentrarse en algo mas , en lo que ahora requería su atención. El brazo sangrante.

Se incorporo levemente en la rama que ocupaba. Primero girándose, para apoyar una mano en el tronco, después poniéndose de rodillas y después poco a poco y con algo de dificultad levantándose. La mano siempre aferrada al árbol para sujetarse, para mantener el equilibrio.La otra aferrada al báculo. No alcanzaba a tocar al arquero, pero estaba cerca de el. Lo suficiente con algo de colaboración. Intento hablar en un tono calmado y no muy elevado.

- Estira tu brazo hacia mi. Te curare.

Normalmente dudaba de sus habilidades como sanador, se despreciaba a si mismo al ser consciente de su falta de habilidades. Siempre dudando de si seria capaz o no de sanar a su paciente. Esta vez no dudaba, aun quería creer que saldrían de aquello, aunque su acompañante no lo creyese. El lo haría por ambos. Por eso no dudaba,la convicción reflejada en sus ojos violetas. Iba a sanarlo, iba a hacer que su brazo dejase de sangrar y volviese a ser funcional.
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Salkhi el Dom Jul 30, 2017 8:34 am

Salkhi había visto una situación parecida a aquella en una ocasión. Años atrás, mientras se encontraba en un pequeño poblado de la frontera entre Sacae y Bern, vio como varios perros callejeros habían arrinconado a un gato salvaje en un árbol. El felino se movía entre las ramas constantemente, tratando de ocultar su presencia de los feroces canes bajo él, pero esto le habían olido, y de sus fauces escapaba un exceso de salivación constante al ser presos del hambre más voraz. El arquero recordaba como el gato, preso de la desesperación, había tratado de saltar desde una de las ramas altas hasta un muro de piedra cercano… Pero sus patas fallaron y se quedó a medio salto, cayendo al suelo con un sonoro golpe y siendo atacado por los cánidos casi al momento. Todo fue rápido, y los maullidos de agonía duraron un par de segundos solamente, hasta que uno de los perros le arrancó la cabeza de un mordisco. Aquella escena había provocado repulsa en la gente a su alrededor, y pena por el felino convertido en almuerzo, pero para el nómada era solo un acto más de la naturaleza. El fuerte vencía, el débil se convertía en su alimento, y aquel que no estaba lo suficientemente preparado para ser lo primero se convertía instantáneamente en lo segundo…

Por alguna extraña razón, los maullidos de aquel gato resonaban en su mente en aquel instante, convertidos en un diabólico coro que acompañaba a los gruñidos y gritos de los emergidos que había apiñados bajo su propio árbol. ¿Acaso lo que había visto aquel día era una profecía que los dioses se la habían enviado? ¿Una señal de cómo iba a terminar su propia vida, atrapado entre ramas mientras hambrientos seres esperaban al momento perfecto para alimentarse de su carne? Si aquel era el destino que estaba escrito para él, su señal no había sido demasiado sutil… Pero si algo tenía claro el arquero era que no iba a ser así como dejara el mundo. No iba a precipitarse a una muerte rápida pero agónica, otorgada por armas oxidadas y mandíbulas podridas. Si el mundo había prescrito que aquel sería el día en el que lo abandonaría, él mismo iba a tomarse la libertad de elegir como sucedería.

Una suave voz, inesperada, rompió sus pensamientos de muerte y elección, haciendo que sus ojos se apartaran de los emergidos bajo él para clavarse en alguien de quien se había olvidado desde que había perdido su arco, desde que le había mirado para hacerle entender que su fin estaba próximo: El sacerdote peliblanco. Por alguna razón, este se encontraba a cierta distancia de él, la suficiente para no alcanzarle por sí mismo, pero no tanta como para no tomar la mano que le ofrecía si estiraba su brazo… Y eso es lo que parecía querer, su brazo herido. Los ojos del nómada pasaron de la figura humana a su propia extremidad, la cual había pegado a su propio cuerpo sin ser consciente de ello, como si se tratara de un recién nacido al que acunaba para que se durmiera. ¿Cuánto llevaba en esa posición? No era capaz de recordarlo, al igual que tampoco sabía si su arco, ahora aplastado bajo las botas de los emergidos, llevaba allí cinco minutos o cinco horas. Tal vez fuera cosa del dolor de la herida, tal vez fuera la aceptación de su final, pero algo dentro de Salkhi había hecho que se olvidara del mundo a su alrededor y pensara solo en los perros y el gato de su pasado.

Una vez más dirigió la mirada hacia el monje de pelo blanco, clavando en ese momento su mirada en la ajena en busca de la razón por la que había salido el peliblanco de su posición y se había arriesgado a caer para acercarse a la posición del nómada. ¿Desesperación? ¿Determinación? ¿Esperanza? ¿Venganza? Si realmente quería sanar su brazo, el hacerlo porque si no era una opción, pero la auténtica causa no surgía en la mente del arquero en ningún momento. Estaban a punto de morir de una forma u otra, ¿importaba acaso el tiempo que tardaran en hacerlo? Si el destino había decidido que aquel árbol sería su tumba Salkhi no iba a convertirse en alimento de emergido, sino que regaría las raíces con su propia sangre desde las ramas. Prefería dejar secar su propio cuerpo antes de terminar como los hombre sorprendidos por aquellos seres en inicio, como un gato atacado por perros salvajes... Por ello mismo no ofreció su herido brazo al sacerdote, sino que lo mantuvo en el mismo sitio donde estaba: Pegado a su torso, empapando su verde camisa de rojo carmesí.
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Jue Ago 03, 2017 6:46 pm

La respuesta del arquero estaba tardando en llegar mas de lo que el clérigo esperaba. Y aquello le preocupaba. Creía haber hablado lo suficientemente fuerte como para el que otro escuchase su voz ,como para que la misma le alcanzase. Aprovechando su proximidad con el y no elevando su tono demasiado para no alertar a los seres de abajo. Aunque los mismos ya estaban alertados de sobra.

Y si su voz había llegado el motivo por el que no obtenía respuesta era otro. Tal vez el dolor hacia que el otro no procesase sus palabras,concentrándose mas en su brazo y en la herida abrasiva del mismo que en lo que a su alrededor ocurría. Algo normal cuando el daño era intenso y todo lo demás quedaba en un segundo plano, algo que había visto muchas veces. O también podía ser que el arquero se hubiese sumido en su propio mundo,perdiéndose en sus pensamientos. Hundiéndose tanto en los mismos que solo seria capaz de salir por cuenta propia. El clérigo conocía esa sensación demasiado bien, pues la había experimentado el mismo en mas ocasiones de lo que le hubiese gustado.

Por ello esperaba que no fuese ni por un motivo ni por otro. Ninguno de los dos era buen presagio. Esperaba que simplemente su voz hubiese sido mas baja de lo que en un principio había creído. Pero no sabia lo que era , no podía obtener respuesta a ello. Porque para eso debía preguntar, y no estaban en circunstancias de hacerlo. Solo... solo debía centrarse en la herida ajena,en hacer todo lo posible para sanar la misma.

Pero cuando por fin tuvo respuesta,cuando el otro parecía haber reaccionado por fin a sus palabras y acciones, la misma no fue la que esperaba. Sinceramente,esperaba que el otro le tendiera el brazo,que su herida quedase a su alcance. No que pegase su brazo aun mas contra su cuerpo, no que alejase de el aquello que debía sanar,como si realmente no desease que aquello fuese curado.

Y el clérigo no lo entendía. No entraba en su mente porque alguien deseaba permanecer herido. Porque alguien para quien su brazo era tan importante, era aquello que le permitía manejar su arma,siendo su arco la extensión misma de su brazo, desearía permanecer con el mismo herido. Era eso lo que el otro quería? Porque si realmente lo era... no lo iba a permitir.

Clavo con determinación su mirada en los oso ajenos. Tendió de nuevo su brazo,estirándolo mas. Se había propuesto ayudar a todo aquel que lo necesitase,curar al herido aunque las heridas estuviesen fuera de su alcance. Ayudar a todos... era su misión auto impuesta,aquello que deseaba hacer. Aquello que una y otra vez parecían querer arrebatarle,impedirle. Y aun así no lo conseguían. Si esa determinación suya, su aquel deber que se había puesto como objetivo en la vida no había sido aplacado por el asesinato de sus padres, es mas aquel echo solo reafirmo su deber... porque iba entonces una brazo pegado al cuerpo y un arquero terco a detenerlo.

No... iba a sanarlo. Iba a hacer que ese brazo fuese capaz de volver a lanzar flechas de nuevo,con la misma maestría y precisión que había demostrado hasta el momento. Una ultima oportunidad... si el otro no le tendía el brazo el mismo tendría que olvidar que aquellos seres aun les buscaban entre las ramas para obligarse a subir la distancia que le separaba del otro. Ya había subido hasta allí,podía subir mas.

-Estira tu brazo.

Ordeno,con calma pero con firmeza. Elevando la voz un poco mas que con anterioridad.

-Voy a curarte,aunque tenga que subir allí. Eres un arquero. Necesitas tu brazo. El arco lo puedes sustituir,puedes buscar uno nuevo, no así tu brazo. Lo necesitas para ser lo que eres.Por eso,voy a curarte.... aunque tenga que subir yo a por ti.  
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Salkhi el Vie Ago 04, 2017 6:16 pm

Los ojos del monje no dejaron lugar alguno para la duda: No se esperaba aquella reacción por parte del nómada. A los ojos de este, el peliblanco estaba acostumbrado a una vida de ayuda voluntaria, de dar su apoyo a todo quien lo necesitara y lo aceptara, y a que esa gente siempre hubiera sido la misma en ambas ocasiones, aceptando de buen grado la mano servicial y amigable que les era tendida… Por ello mismo, comprobar que el arquero no solo se negaba a darle su brazo, sino que lo recogía para sí mismo, provocó unos segundos de tenso silencio en la copa del solitario árbol, roto en sus raíces por los hambrientos gemidos de los emergidos que, con dentelladas y manos al aire, trataban de tomar desprevenidos a ambos beorc para lanzarles al suelo y darse un festín con su cálida carne.

Una sola frase cruzó la mente de Salkhi, sabiendo que aquello era mejor así, que no necesitaba ser salvado de una lenta muerte para ser arrojada a otra aún más lenta, o peor, rápida y agónica a manos de aquellos seres.  ¿Por qué querría ser curado si eso significaba tener que pudrirse en vida entre las ramas? No tenían comida, ni agua, ni forma de defenderse ni de acabar con sus enemigos. Su única opción de sobrevivir estaba en el suelo, probablemente astillada en mil pedazos a causa de pisotones producidos por suelas de acero y cuero, y no había otra arma que pudieran usar para acabar con ellos de forma rápida o segura. ¿O acaso el peliblanco era en secreto un poderoso mago que podría conjurar el nombre del viento con un susurro, y hacer que los seres de piel pálida y ojos rojos salieran volando hacia el sol instantáneamente? No, el arquero estaba seguro de que no era así. Estaba convencido de que la actitud del monje se basaba en sus propios preceptos religiosos, en la idea de que, a través de alguna clase de milagro improbable, todo se solucionaría por divina intervención… ¿Qué podría saber alguien como él de la dureza de la realidad? ¿Del real dolor de fallar a sabiendas de que es propia culpa la que llevó a tal resultado? ¿De la ahogante sensación de saber que tus errores desencadenarán un mal mayor?

Por ello la mirada que Salkhi devolvió al siervo de la Santa Elimine no estaba cargada con aceptación, sino con rencor y rechazo. Quería hacerle entender la realidad de una forma u otra, quería que supiera la situación en la que realmente estaban: Atrapados en la copa de un árbol, rodeados por demasiados emergidos como para salir corriendo y vencerles en carrera antes de llegar a un lugar seguro, y sin señal o posibilidad alguna de que aquello pudiera salir bien. Estaban encerrados en una tumba en vida, y lo único que podían hacer era elegir como adentrarse en el mundo de los espíritus. El arquero había tomado ya su propia decisión, y ahora era el turno del peliblanco de tomar la suya.

Y este lo hizo rápidamente. Pero en vez de reclinarse hacia las ramas de nuevo para adoptar una posición de confort y protección, este se inclinó ligeramente hacia donde estaba el nómada, y habló con un tono de voz que se oponía totalmente a su actitud y forma de ser hasta aquel punto, afirmando con total seguridad que iba a curar aquella herida quisiera el arquero o no, e iba a devolverle la utilidad a la extremidad que le permitía ser quien realmente era… Esta muestra de confianza y autoridad obtuvo, sin embargo, un efecto totalmente opuesto al que el monje estaba buscando, pues el gesto de Salkhi se tornó tosco en vez de agradecido, y una desagradable mueca se formó en sus labios. ¿Por qué intentaba salvarle con tanto ahínco, aun cuando los dos estaban ya condenados? Todo lo que fuera prolongar su vida no iba a ser nada salvo sufrimiento.

Por ello mismo la mente del arquero no dudó al rechazar las palabras del sacerdote y su ofrecimiento de calmar el dolor de su brazo, el cual parecía subir por momentos a medida que la cantidad de sangre en su cuerpo disminuía lenta pero inexorablemente. Salkhi sabía bien lo que pasaría, y estaba a favor de ello. Él mismo se había buscado aquel destino al tratar de cazar una presa demasiado grande, y por ello mismo se había convertido en el cazado. Esa era la ley por la que se regían todos los depredadores, y había llegado su momento para obedecerla.
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Lun Ago 07, 2017 10:38 pm

No entendía la mirada que el otro le dirigía,no lo conocía y no era capaz de interpretar la misma. Menos en una situación en la que su mente se dividía en estar pendiente de cualquier destello metálico que se acercase a su persona y el estar pendiente de la herida ajena. No entendía la actitud ajena, menos si el otro no pronunciaba palabra. Lo único que entendía era el rechazo al ser la herida aun mas apartada de su alcance. No sabia si lo rechazaba a el, a su oferta de sanarle o a ambos.

Pero había algo de la situación que si comprendía. Que la herida no era lo suficientemente profunda ni grave como para no poder ser tratada. Que el agarre ajeno era para sujetar su brazo y no impedir que la sangre abandonase su cuerpo, sangre que se escapaba de el en no muy grandes dosis pero que podía perder lo suficiente como para ser peligroso. Y también sabia que las ropas ajenas se pegaban a la herida, ropas expuestas a la intemperie, a la batalla. Una herida expuesta a elementos que harían que se infectase. Que el cuerpo ajeno se debilitase,que la fiebre le atacase y que su cuerpo se debilitase. Y en esos momentos el empeorar no era algo que se podía permitir.Un simple despiste , una leve perdida de equilibrio y caería hacia esos seres.

También sabia del dolor. Del dolor que recorría el cuerpo ajeno como un aviso, una llamada desesperada para que prestase atención a la herida,para que la tratase y no la ignorase y la dejase a su suerte... porque el otro no era capaz de verlo? Porque se seguía negando.

La tensión se acumulaba en el cuerpo del clérigo,escapándose en forma de suspiro en el momento en el que cierta revelación hizo que una triste sonrisa se posase en sus labios. No importaba... verdad? Si el arquero decía que quería o no ser sanado... en el fondo no importaba. Porque ya había dicho que lo trataría,aunque tuviese que subir por el.

-Si sigues perdiendo sangre tu cuerpo se debilitara... si la herida se infecta tu cuerpo se debilitara... Hay que cerrarla. Porque si por un momento tu fuerza desciende aunque solo sea un poco vas a caer del árbol... Y si caes acabaras en las garras de esos seres.. Después de tanto esfuerzo,de luchar tan duramente ,dejar que aun así ellos sean quienes ganen... No voy a dejar que tu esfuerzo sea en balde, ni que cometas esa tontería.

Estiro aun mas el brazo,incluso se elevo un poco sobre la punta de sus pies aunque no todo lo que hubiese podido. Estaba cerca,demasiado cerca... pero no lo suficiente cerca como para que su poder llegase a el.No cuando el otro alejaba la herida de el. Bajo sus pies, bajo su mirada a esos seres.Buscando con la misma el brillo del arma que había herido al arquero. Si el otro no se dejaba tratar tenia dos opciones... o saltar a la rama donde se encontraba.Estando la rama a su alcance de dicha manera... pero corriendo el riesgo de ser interceptado a mitad del salto. O trepar... si,trepar seria lo mas seguro. Coloco el bastón a un lado de su cuerpo,presionando el brazo contra el mismo para que quedase sujeto de dicha manera. Quedando sus manos libres. Miro una ultima vez a abajo y con algo de incomodidad por el bastón sujeto apoyo las manos en el tronco del árbol. Dispuesto a trepar la distancia que lo separaba del otro. Dispuesto a llegar a el.
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Salkhi el Mar Ago 15, 2017 5:16 pm

El sacerdote no solo no entendió la mirada del arquero, sino que con un sonoro suspiro dejó clara su posición en aquella delicada situación. Y, para la desgracia de Salkhi, las palabras que el peliblanco expresó no fueron más que un refuerzo de su posición: A cualquier costa, él quería cerrar aquella herida y hacerle sobrevivir. Incluso llegó a cambiar su posición para poder acercarse aún más a su posición, para ser capaz de tomar aquel brazo por la fuerza y obligarle a recuperar la movilidad de su extremidad y cerrar aquella herida… Pero el arquero herido mantuvo su postura y su mentalidad, pues en su mente había aceptado ya su destino desde hacía ya rato. Por ello su mente no planeaba ningún “y si”, o un “a lo mejor”, sino un simple monosílabo que quería hacer entender al único humano cercano, pues parecía que las señales que emitía con su cuerpo no eran suficientes para que entendiera lo que estaba pasando en aquel árbol.

-No.-

Con los dientes apretados y sus pupilas clavadas en las contrarias, el nómada expresó de forma seca pero directa como iba a tratar aquella situación y todas las posibilidades que el monje le ofrecía. No iba a caerse del árbol, no iba a dejar que su herida se infectase, y no iba a permitir que aquellos seres le devoraran mientras un solo aliento quedara en sus pulmones, y una sola gota de sangre permaneciera en su cuerpo.

Por ello mismo Salkhi acomodó su tren inferior ligeramente, recogiendo su pierna derecha y dejando la izquierda extendida… De tal forma, la extremidad doblada quedaba peligrosamente cerca del peliblanco, algo por lo que hasta un niño de las praderas podría entender lo que estaba sucediendo allí. Aquello era un aviso, una amenaza y una señal de retroceso al mismo tiempo. El arquero sin arco quería dejar claro al monje de a saber que divinidad que si se atrevía a dar un solo paso más hacia donde él estaba,  si quería jugarse su vida en la posibilidad de tropezarse y caer hacia las garras de los emergidos, él mismo se encargaría de que lo que solo era un posible desenlace de un intento de heroísmo se convirtiera en absoluta certeza, pues si intentaba hacer un simple movimiento hacia su cuerpo el nativo de Sacae le golpearía con la pierna, haciendo que se desequilibrara y cayera al suelo donde le esperaban voraces mandíbulas de dientes afilados dispuestas a darse un sangriento banquete a costa de su vida… Si él no iba a tomar una decisión sobre su propia vida, el rubio tenía claro que lo haría en su nombre.

Aunque la herida no era lo suficientemente grande como para acabar con su vida lo rápido que él deseaba, Salkhi podía empezar a sentir como el sangrado empezaba a hacer efecto lenta pero inexorablemente. Por un segundo sus ojos se nublaron y sus sentidos le fallaron, haciendo que el mundo perdiera claridad y el cielo se convirtiera en suelo, lo que hizo que su concentración desapareciera completamente, y todo su cuerpo se centrara en saber dónde estaban exactamente arriba y abajo. Por eso mismo sus manos actuaron de forma instintiva y propia para encontrar algo donde apoyarse, y ambas al mismo tiempo se sujetaron a una rama que tenía al lado de su posición… Pero tal gesto, realizado tanto por la extremidad sana como por la herida, provocó que la segunda lanzara una aguda señal de dolor al resto del cuerpo del arquero, quien cerró ambos ojos y apretó ambos dientes para apartar aquella sensación, para recuperar el control sobre sí mismo y para no precipitarse a donde le esperaban los emergidos, quienes acababan de sentir sangre manar desde la copa del árbol y por ello aumentaron sus rugidos e intentos de alcanzar a quienes allí se escondían.
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Re: [Campaña de liberación] [Flashback] The only way left [Priv. Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Lun Ago 28, 2017 5:16 pm

El clérigo ya había entendido la pistura ajena de antemano. Sus miradas y gestos habían sido lo suficientemente claros para que su negativa fuese entendida por cualquier persona. Y aun así el priest estaba decidido a curarlo,quisiera el otro o no. Poco le importaba si era insultado o si palabras hirientes eran dirigidas a su persona. O si la mirada ajena estaba cargada de desprecio y odio. Porque, por mas triste que fuese , estaba acostumbrado. Al odio y a los malos tratos. Era herido no físicamente pero si que herían su alma. A cada palabra que le dedicaban, a cara mirada que recibía. Pero lo mas triste de todo era que estaba lo suficientemente acostumbrado como para no inmutarse ante ello. Le heria. Le hacia daño. Pero lo ignoraba, lo guardaba en lo mas profundo de su alma y se limitaba a sonreír y a cumplir con aquel que creía que era su deber. Y en esa ocasión no seria diferente.

No importaba lo que el otro dijera o como le mirase, o los gestos que le dedicasen a su persona. Iba a sanar esa herida. Si aquello se convertía en una competición de cabezoneria no pensaba perder si con ello lograba curar aquel brazo. Por ello estuvo a punto de protestar ante la negativa,esta vez expresada con palabras. Mas no lo hizo. Porque los movimientos ajenos le confundieron.

El arquero comenzó a moverse y por un momento el clérigo pensó que tal vez había cedido y acercaba su herida a el. Mas cuando vio la posición final que adopto,cuando vio como se había detenido quedo claro que no. Que solo estaba tomando medidas para que no se acercara a el. Si ya era bastante difícil acercarse a la rama ajena en la posición actual definitivamente con la pierna ajena como obstáculo seria imposible para el.

El clérigo frunció el ceño ligeramente ante la actitud ajena, abriendo sus labios dispuesto a recriminarle aunque no tenia demasiado claro que palabras dedicarle para ello. Pero entonces el cuerpo se tambaleo, por unos instantes parecía que se desequilibraba y tenia que aferrarse de nuevo al árbol. Con mas fuerza que antes. El clérigo ignoro los violentos rugidos a los pies del árbol,sabiendo que no había nada que el pudiera hacer para aplacar los mismos o librarse de esos seres. Y concentro toda su atención en el arquero. Sabiendo lo que aquello significaba. Se estaba debilitando. Ya fuese por la perdida de sangre, que si bien emanaba de la herida poco a poco la misma no se detenía haciendo que a la larga perdiese mas de lo recomendado. O por el dolor de su brazo. O puede que por ambos motivos.

Aun con el ceño fruncido tomo su báculo,de manera apropiada, sujetándolo con su mano y no contra su cuerpo. Con un rápido y experto movimiento golpeo el bastón la rodilla de la pierna ajena,aquella que había sido extendida para patearle si se acercaba. No fue un golpe fuerte, poco mas que un toque. Una advertencia.

-Deja de comportarte como un niño terco y malcriado.

Elevo algo mas el tono de voz,importando poco en esos momentos si era escuchado por los emergidos. Después de todo ya habían sido atrapados. La poco sangre derramada era suficiente para desvelar su posición,aunque fuese aproximadamente.

-Si sigues así realmente vas a acabar cayendo. Y el caer sobre unos emergidos para ser devorado por los mismos no es el mejor de los finales. Ni tampoco lo mereces.
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