Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados


Project Fear.less

Crear foro

[Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Elise Nohr el Lun Oct 17, 2016 7:32 am

Los arrabales de Windmire, la gloriosa capital del no menos glorioso reino de Nohr, eran totalmente distintos de lo que uno se encontraba dentro de los muros del castillo real. Estaban sucios, olían mal e incluso para la joven e inocente mente de Elise, eran peligrosos. Nada que ver con el tenebroso pero aun así limpio, ordenado, cuidado y fuertemente vigilado castillo. Y sin embargo, Elise sentía allí una extraña sensación de libertad que no podía sentir dentro de los muros.

Quizás fuera porque no estaba siendo continuamente observada por los guardias y criados del castillo, quienes no hacían más que ordenarla estudiar, hacer deberes, estudiar más y mantener limpio su cuarto. Ahí no había nadie que le ordenase sentarse horas enteras leyendo libros pesados y aburridísimos de historia, de oratoria, de filosofía o de política, los cuales no entendía ni la décima parte de lo que ponía, ni tenía ganas de empezar a comprender. No, en los arrabales podía ser libre, hacer lo que quisiera, sin estar sujeta al yugo asfixiante al que estaba sometida en el castillo. Por eso se había escapado y había venido hasta allí.

No era la primera vez que lo hacía. Ya se había escapado numerosas veces del castillo en el pasado. No era muy difícil, Elise se conocía al dedillo gran parte del mismo, y también conocía distintas formas de escaparse, entre pasadizos secretos y túneles de escape de cuya existencia sólo estaba informada la familia real y poco más. Sin embargo, en su última escapada fue descubierta y durante meses estuvo mucho más vigilada, por lo que no pudo repetir aquella particular aventura suya… hasta ahora. Sí, tras tanto tiempo “portándose bien” había logrado que los guardias y criados confiaran en ella y logró que bajasen la guardia lo suficiente como para tener esperanzas de una nueva fuga con éxito… y lo consiguió.

Y ahí estaba, disfrazada con un simple delantal y un traje negro con caucha muchísimo más humilde de lo que estaba acostumbrada a llevar, y con un canasto lleno de flores que había recogido de los jardines del castillo. Normalmente, cuando venía a los arrabales se hacía pasar por una simple vendedora de flores. Lo hizo desde el momento que vio que no había flores ahí. Eso era porque los arrabales de Windmire solían encontrarse en túneles bajo tierra, donde nunca les llegaba la luz del Sol y por tanto era imposible que creciera vida vegetal. A eso, Elise le pareció muy triste, así que disfrazarse de vendedora de flores no sólo le permitía pasar desapercibida y ocultar su verdadera identidad, sino traer algo de belleza y amor a aquel lugar oscuro y gris como eran los arrabales.

Aunque aquella vez que llegó, los arrabales parecían distintos con respeto a su anterior visita hacía ya meses. La gente era más feliz, se la notaba más abierta y sonriente. Cuando se acercaba a ofrecer flores a alguien, lo normal era que la respondieran maleducadamente, o incluso que no la respondieran en absoluto salvo tres o cuatro que la compraban algo. Y sin embargo, aquella vez no sólo la respondían de manera amable sino que muchos más le compraban flores e incluso algunos le dieron propina y todo. Y recibir propina en un sitio como aquel era todo un milagro.

Ni siquiera a Elise se le escapó el motivo por el cual la gente se mostraba de aquella manera mucho más cercana y bondadosa ¡Nohr estaba libre de Emergildos! La campaña orquestada y dirigida por sus hermanos había tenido éxito absoluto y habían logrado expulsar a esos monstruos malos que tanto daño estaban causando a las buenas gentes de Nohr. La gente, sintiéndose a salvo tras tan estupenda victoria, lo celebraba entusiastamente en las calles, olvidándose por unos días del hambre, la pobreza y la miseria a la que estaban condenados los que allí vivían.

La felicidad que la gente sentía se extendía a Elise, quien no paraba de sonreír amablemente mientras ofrecía sus flores por un muy módico precio, para con ese dinero donarlo a algún orfanato de la zona al acabar el día. Quizás por ello bajó la guardia y no vio algo sospechoso cuando aquel tipo viejo y mal afeitado, de olor maloliente a alcohol y tabaco la llamaba para que se acercase a un oscuro y estrecho callejón. La pobre e inocente Elise se acercó a ese hombre acudiendo a su llamada, inconsciente totalmente de la trampa en la que se estaba metiendo.

-¿Quiere una flor, señor? Es sólo una moneda.-preguntó Elise con una sonrisa, la misma pregunta que le hacía a todo el mundo allí abajo.
-Oh, sí que quiero una flor…-dijo el tipo con un tono extraño mientras salivaba de manera profusa, una reacción que Elise era incapaz de identificar pero que incluso a ella empezaba a ponerla nerviosa.
-¿Cuál… cuál quiere, señor? No me quedan rosas, pero tengo margaritas, girasoles, tulipanes…-dijo nerviosa, enseñándole las flores que había dentro de aquella cesta.
-¡No quiero nada de esta basura! ¡Sólo quiero TÚ flor!-dijo mientras de un golpe apartaba violentamente la cesta, tirándola al suelo, y se abalanzó como una bestia en dirección a Elise.

La pobre niña soltó un grito de alarma y a pesar de la sorpresa, logró esquivar al tipo que cayó al suelo. Sin embargo, cuando intentó escapar, el hombre le agarró por el tobillo haciéndola caer al suelo. El dolor de la caída se hizo palpable enseguida, pues lágrimas empezaron a salir de sus ojos, aunque también era debido al miedo que estaba sintiendo en aquel momento. No sabía a qué se refería el tipo con “su flor”, pero no era difícil suponer que no era nada nuevo. El tipo maloliente se levantó sin soltar su pierna y empezó a acercarse a ella con un rostro completamente endiablado y diabólico. En aquella situación, a Elise no le quedó otra alternativa:

-¡¡SOCORRO, AUXILIO!! ¡¡UN HOMBRE MALO ME QUIERE HACER PUPA!! ¡¡AYUDA!!-gritó a pleno pulmón, con la esperanza de que alguien le escuchase y viniera a ayudarla. Porque de no ser así, Elise no sabía muy bien el qué, pero algo muy malo la iba a ocurrir. Por favor, Anankos, no permitas que algo así pase…
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Cleric

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Báculo de Heal [2]
Vulnerary [3]
Tomo de Trueno [2]
Tomo de Trueno [2]
Vulnerary [3]
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
723


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Leon el Mar Nov 01, 2016 11:10 pm

La gente estaba feliz, el pueblo se regocijaba ante la parcial noticia de que el gran reino de Nohr había superado la amenaza de los emergidos y logrado repeler casi por completo a las bestias de sus tierras. Que esto significaba que ahora Ylisse y Hosido tenían un mayor problema en sus puertas? Bueno, eso no era algo que un digno descendiente de  Anankos  le tuviera que importar, no? A fin de cuentas los problemas de los adoradores de Naga no eran los suyos. Y con la frente en alto y prendas apropiadas para un paseo ligero por la ciudad, el segundo hijo varón de Nohr se dispuso a dejarse ver por la ciudad para motivar y alegrar a los pueblerinos con su presencia.

Preferiría estar haciendo cualquier otra cosa esa tarde, pero los deberes sociales de un príncipe eran inexcusables, el deber para con sus súbditos de llevarles regocijo y buenas  los acompañaba en sus precarios festejos. Nada a lo que no estuviera acostumbrado, pero que siempre  que la ocasión permitía, optaba por esquivar.  
Así que con la espalda bien erguida y paso elegante, Leon caminaba con gracia y soltura por las calles de la ciudad acompañado de un grupo de guardias que lo escoltaban. Si bien el pueblo de Nohr no era especialmente feliz con su monarca, ningún campesino osaría ponerle un dedo encima al segundo príncipe, ya que todos sabían las duras penas que eso implicaba.
Con la seguridad de saber que la muchedumbre se mantenía sumisa ante su imagen, sonreía y saludaba a todos con quienes se cruzaba, recibiendo saludos, inclinaciones e incluso algún suspiro de doncella al verlo para. El rubio, permaneciendo imperturbable a todo, simplemente seguía camino y saludaba con calma y control de sí mismo.
Todavía no habían llegado a la plaza principal, que los gritos lejanos de una niña llegaron hasta los oídos de unos de los guardias, el cual se lo notificó a su majestad casi de inmediato. Poniendo los ojos en blanco, este autorizó a que un grupo de sus guardias fueran a ver que acontecía rápidamente, mientras el resto de ellos mantenían su paso tranquilo hasta el lugar.

“Lo que me faltaba, una niña que ha visto una rata o se ha doblado el tobillo que todo lo que hará es demorar más mi regreso al castillo. Me pregunto si la mucama se habrá acordado de  ventilar correctamente mis prendas hoy… tendré que revisarlo no bien llegue”

Esos pensamientos ocupaban la mente del noble, mientras sus guardias corrieron hasta el callejón y, al ver tal escena, no dudaron en abalanzarse sobre el borracho hombretón y con unos cuantos golpes lograr reducirlo en el suelo.
No se fijaron casi en la jovencita que fue víctima del ataque, aunque tampoco fueron especialmente rudos con ella, simplemente saltaron sobre ella para concentrarse en su verdadero objetivo.

Al poco rato, y después que los guardias hubieran dado un par de buenos puñetazos al borracho asaltador, el príncipe se hizo presente en la entrada del oscuro callejón. Uno de los guardias corrió a darle un rápido informe de lo que habían encontrado al llegar.

“Valla, así que un violador con demasiado alcohol en sangre acosando a una jovencita? Bueno, nada que no fuera de esperarse en esta época de celebraciones… Cuanto era la pena por violación? Castración? Esclavitud?...”

La mente del noble repasaba  mental mente la código penal Nohriano mientras daba un vistazo en redondo por el mugriento callejón pensando en lo encantador que era ese lugar para tener un encuentro romántico. Claramente el hombre estaba en un alto estado de ebriedad, si la victima llegaba a ser lo suficiente mayor reduciría su pena a la esclavitud en las minas únicamente, estaba claro que el hombre solo había actuado así por encontrarse en un estado alterado.
Con eso ocupando su mente finalmente entró lo suficiente al callejón como para poder ver a la jovencita la cual estaba  tapada por un par de guardias que la ayudaban a levantarse. Y fue solo verla unos segundos que su sangre comenzó a arder en el acto.

-Elise?-


Era una pregunta retórica, por supuesto que era ella. No importaba que tan andrajosas fueran las prendas que se pusiera o que tan polvorienta estuviera, reconocería a su pequeña hermana bajo cualquier disfraz en cualquier momento. Y verla andrajosa, ligeramente herida y todavía ligeramente asustada hicieron que el segundo príncipe apretara los puños con rabia al girarse a observar una vez más al que ahora sabia, era el atacante de su hermanita.
Todo atisbo de bondad o calma había desaparecido del rostro del príncipe. El negro fuego le ardía por dentro con tal fiereza que apenas podía mantener la postura erguida y no abalanzarse bestialmente contra el desgraciado.  
Llevo la mano a su cadera donde normalmente llevaba su grimorio, pero en sus prendas para pasear por la ciudad no había espacio para su arma predilecta, por lo que el castigo tendría que esperar unos segundos más.

-Llevad a este desgraciado a la plaza mayor y que se me espere!- Dijo a uno de sus guardias para de inmediato girarse hacia otro
-Busca una patrulla y que también vallan a la plaza, se dará castigo ejemplar.-
Bramó las ordenes apenas y pudiendo contener su ira dentro de su garganta y apretando cada vez con más fuerza sus puños hasta que los nudillos quedaran blancos.
Arrodillándose delante de su hermana le pregunto tratando de poner el rostro sereno y amable, pero sin lograrlo demasiado.

-Elise, estas bien? -
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Príncipe de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Tomo de Ruina [2]
Tomo de Viento [1]
.
.
.

Support :
Xander

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1289


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Elise Nohr el Vie Nov 04, 2016 9:29 am

Y Anankos escuchó las plegarias de nuestra dulce Elise. Gracias a su providencia divina, un grupo de guardias aparecieron de repente, saltando por encima de la indefensa chiquilla y derribando al borracho, quien debido a su ebriedad, sorpresa e inferioridad numérica, no pudo más que gritar asustado, mientras era tirado al suelo.

La jovencísima princesa, asustada y sorprendida, se acurrucó hacia un lado del callejón, mientras miraba en completo estado de shock como aquellos guardias llenaban de puñetazos el cuerpo del borracho, incapaz el hombre ya de hacer otra cosa que balbucear súplicas incoherentes de clemencia. Elise pudo reconocer las caras de algunos de los guardias que daban aquella paliza al hombre que la había intentado hacer daño, pero su mente estaba demasiado paralizada como para siquiera preguntarse qué estaban haciendo allí, patrullando un sitio como los arrabales en vez de estar en el castillo.

Pero aunque se lo hubiese preguntado, Elise pronto tendría su respuesta. Allí, acurrucad y temblando en un rincón, vio cómo él entraba en su habitación. Le reconoció enseguida, así como él la reconoció a ella.

-¿Hermano? ¡¿Hermanito?!-dijo Elise y entonces rompió a llorar, primero suavemente un par de lágrimas por cada ojo, para luego convertirse en un torrente que salía a presión de cada cuenca ocular.-¡Leon! ¡Buaaaa! ¡¡He pasado tanto miedo!! ¡¡Buaaaaa!! ¡Lo siento! ¡¡Buaaaaaaaa!!

Elise lloraba desconsoladamente. Su corazón era un caos completo de emociones, desde miedo, alivio, vergüenza, sorpresa y culpabilidad y alegría por ver a su hermano, que no podía hacer otra cosa que llorar, llorar y llorar como una niña pequeña. Al cabo de un rato, logró sacar las suficientes fuerzas para sacarse un pañuelo de dentro de su delantal que usaba como disfraz y sonarse los moquitos y empezar a secarse las lágrimas.

Mientras tanto, Leon centraba su atención en el hombre malo que había intentado hacerla daño, y cuyo rostro también estaba al borde de las lágrimas y lleno de pavor. Y no era para menos, pues sólo una rápida mirada al rostro del príncipe de Nohr bastaba para ver como su destino estaba sentenciado desde aquel momento, y no iba a ser agradable. Nada, nada agradable. El hermano de Elise ordenó a un guardia que se llevasen al borracho a la plaza mayor, y luego le dijo a otro que organizase a una patrulla pues se iba a dar castigo ejemplar. Elise tragó saliva, nunca había sido testigo directa de uno de esos castigos, pero había oído lo suficiente para saber que eran terribles. Y el rostro, totalmente blanco del borracho, parecía decir lo mismo.

-¡¡Clemencia, mi señor!! ¡¡No sabía lo que hacía!! ¡¡No lo volveré a hacer, lo juro!! ¡¡Perdonadme!! ¡¡PERDONADME!!-suplicaba con todas sus fuerzas el borracho, hasta que el puñetazo de uno de los guardias en el estómago lo hizo callarse… y hacerle vomitar en el suelo. Obviamente, nadie hizo caso de sus súplicas y fue arrastrado fuera del callejón en dirección a la plaza.

Leon se acercó a su hermana. Elise podía ver como su hermano estaba verdaderamente furioso, intentando disimular para tranquilizarla, pero fallando por completo en ello. A Leon se le daba fatal ocultar sus emociones, era algo que Elise sabía ya con total seguridad de su hermano. Aun así, verle de cerca, arrodillándose mientras intentaba dar una imagen serena pese a sus puños atrapados, de alguna forma calmó a la pobre Elise.

-Estoy… Estoy bien, hermano. Yo siento todo lo que ha pasado…-la voz de Elise estaba quebrada, todavía asustada, y al mismo tiempo lleno de culpa. Al fin y al cabo, nada de eso hubiera pasado si hubiera sido una niña buena y se hubiese quedado en el castillo.-Yo… sólo quería hacer feliz… a la gente… Ese hombre quería una flor, y me acerqué a darle una… Pero no quería ninguna de mis flores… Dijo que quería mi flor… Y me atacó… No entiendo ¿por qué me atacó ese hombre? Yo no he hecho nada malo…-lágrimas volvieron a emerger de los ojos de la pobre princesa, mientras rememoraba los sucesos que habían acontecido hacía sólo unos minutos.

Aun así, las lágrimas no duraron mucho. Estando ya al lado de su hermano, se sentía más segura y por tanto, pudo volver a recobrar la calma con mayor velocidad. Con cuidado, se apoyó en él y le dio un gran abrazo mientras se levantaba, sintiéndose plenamente a salvo ahora que tenía a su hermano, el listo de la familia, junto a ella para salvarla de cualquier mal. Lo estuvo abrazando durante un buen rato, hasta que casi se le cansaron los brazos, para luego soltarle, pues el príncipe tenía una tarea pendiente por hacer.

-¿Qué… qué será del hombre malo? ¿Qué le va a pasar?-preguntó Elise entonces con un titubeo. Había oído lo del castigo, y se imaginaba que sería algo muy grave, pero no tenía idea de qué en concreto, y en cierto modo, la idea la asustaba. Sobretodo porque sentía que todo aquello era culpa suya, que si no hubiera salido del castillo, nada de eso habría pasado. Elise estaba más tranquila, pero su corazón todavía sufría por dentro por aquella experiencia tan cruel que había vivido. Y aunque se sentía a salvo al lado de su hermano, no podía evitar preocuparse al final del enfado que el príncipe llevaba encima.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Cleric

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Báculo de Heal [2]
Vulnerary [3]
Tomo de Trueno [2]
Tomo de Trueno [2]
Vulnerary [3]
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
723


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Leon el Sáb Nov 05, 2016 4:40 pm

Leon abrazó a su pequeña hermana y la contuvo entre sus brazos. La sintió llorar y temblar entre ellos a medida que la pequeña le contaba lo sucedido haciendo que la ira del tercer príncipe creciera más y más. Ver tan afligida a su pequeña princesa, escuchar la terrible historia que le estaba narrando… Apretó fuerte a la joven contra su pecho mientras por sobre el hombro miraba fijamente al borracho detenido, quien gimoteaba y clamaba perdón.  

“pretendía violar a la pequeña. Deberías hacer que un batallón entero de infantería hiciera lo mismo con él, y después darle los restos a los perros. La basura siempre será basura”

Leon siempre intentaba ignorar la incesante voz de su madre en su mente, pero por una vez quería hacerle caso a la chillona mujer. Quería castigar a ese hombre de formas en que el tormento lo hiciera agonizar durante meses. Encontrar la forma de embrujar su alma así ni en la muerte pudiera escapar a su ira. Quería hacerlo y quería hacerlo el mismo, sacarle la piel lentamente, desprendiendo tira por tira de piel. Escucharlo gritar y recolectar sus lágrimas a medida que cayeran y….
Su hermana volvió a hablar, preguntando de forma inocente cual sería el destino de ese hombre y de repente el corazón se le volvió a entibiar. Nunca podría hacer algo así frente a su pequeña princesa. Podría llevarlo a una mazmorra y hacerlo de igual manera, pero no tendría el valor de mentirle a la joven de ojos  violetas si llegara a volver a preguntar. No, el destino de ese hombre se dictaría de forma legal y ante todos como decía la ley nohriana.

-Tú no te preocupes por ello. Todo está bien ahora, tu tranquila. Tu hermano hará pagar a ese villano por lo que te hizo.-

Dejó un beso en la frente de la niña y se encaminó a mostrarse frente al maltrecho bandido. Con la espalda perfectamente erguida y con ambos brazos tras la espalda, se dignó a hablarle sin bajar la cabeza ante él.

-Se te acusa y encuentra culpable de raptar e intentar violentar a la princesa Elise de Nohr. Como tercer príncipe a la corona te sentencio a se ejecutado en la plaza mayor. Se amarrará cada uno de tus piernas y brazos a un caballo diferente, y se los obligará a correr en direcciones diferentes. Llévenselo! –

Los soldados arrastraron obedientes al prisionero quien pataleó y se quejó, mas nada pudo hacer del fuerte agarre de los solados.
Leon ni siquiera se volteó cuando lo arrastraban alado suyo, solo se mantuvo firme y apretando los nudillos en su espalda, con el rostro inexpresivo que solía mostrar en público.
Cuando hubieron sacado al delincuente del lugar, se volvió a oponer a la par de su hermana.
Si bien todavía su mente ardía en ira, pudo mantener el tono calmo y suave igual al que tenía siempre que le tomaba lecciones en palacio.  Se arrodilló frente a ella y con un pañuelo de seda le secó las lágrimas de las mejillas.

-Ya pasó, ya no hay necesidad de llorar. Ese hombre no te volverá a poner un dedo encima. Ahora componte un poco, eres una princesa después de todo. Sacude el polvo de esos harapos y acompáñame. Tenemos que ir a la plaza mayor.-
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Príncipe de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Tomo de Ruina [2]
Tomo de Viento [1]
.
.
.

Support :
Xander

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1289


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Elise Nohr el Vie Nov 11, 2016 4:38 pm

Esa traumática tarde nunca sería olvidada por Elise. Pero una de las cosas que más gravada se le quedaría en la cabeza sería el rostro de aquel borracho cuando su hermano Leon le sentenció a morir. Dejó de gritar, pálido por completo su rostro. Sus ojos perdieron todo brillo, sus piernas mismas y sus brazos se dejaron caer y si no acabó en el suelo fue porque varios de los guardias lo sostuvieron mientras lo tenían atrapado. La joven princesa, a pesar de su ingenuidad y su inocencia, podía comprender el significado de aquello. Ese hombre sabía que iba a morir, que lo iba a hacer de manera brutal y dolorosa, y nadie podría hacer nada para salvarle.

Cuando los soldados se lo llevaron a la plaza, el hombre volvió a reaccionar e intentó patalear y escapar como buenamente podía. Pero era en vano. Ese hombre sabía que estaba luchando en vano. Luchaba meramente por instinto, porque su mente ebria ya había asumido que estaba todo perdido. Que toda su vida estaba perdida. Si sólo Elise no hubiera estado ahí…

La princesa estaba inmóvil, quieta. Alguna lágrima todavía bajaba por sus ojos, pero ya no sollozaba. Estaba a salvo, estaba segura, su hermano estaba al lado. Pero su pecho todavía le dolía. La culpa todavía la estaba atormentando.

Una vez se habían llevado al hombre y se había perdido de vista, Leon le pasó un pañuelo a su hermana, quien no dudó un instante en cogerlo mientras le escuchaba con atención. Elise tragó saliva cuando le terminó de escuchar. Durante unos instantes, su cerebro se paró ¿Iba en serio a tener que acompañarle a la plaza mayor? Por un lado, era lógico. Era la parte acusadora en aquel juicio con sentencia que se iba a celebrar en la plaza. Y sin embargo, si había algún sitio adonde NO quería estar ahora Elise es en esa dichosa plaza ¿En serio iba a ser testigo de la muerte de aquel hombre malo? ¿En serio iba a ver como cuatro caballos lo iban a desmembrar? El mero pensamiento ya la paralizaba por completo. Pero su hermano tenía razón, era una princesa después de todo. No tenía elección.

Se secó las lágrimas como buenamente pudo y se levantó con cuidado. Le fallaron las piernas la primera vez, por lo que tuvo que intentarlo una segunda. Al final, lo consiguió apoyándose en su propio hermano, al que cogió de la mano. Mano que no soltó una vez levantada, sino que apretó con fuerza. Con la mano libre, trató de sacudirse el polvo de su disfraz de vendedora de flores. No fue fácil hacerlo con una mano, pero ni muerta soltaba la mano de su preciado hermano. Cuando más o menos estuvo lista, se dirigió a Leon, con la voz un tanto turbada todavía, pero ya sin más lágrimas que salieras de sus ojos.

-Siento… Siento todo lo que ha pasado, hermano. Yo… prometo no volverme a escapar del castillo… Lo siento mucho…-se disculpaba como buenamente podía la princesa nohria, mientras empezaba a caminar junto a su hermano en dirección a la plaza mayor, donde ya los guardias que había mandado Leon lo tendrían todo preparado.

Elise miró a su alrededor. Podía ver las caras de sorpresa de muchos de los ciudadanos de Wildmire que residían en aquellos arrabales y que los veían pasar ¿El príncipe de Nohr cogiendo de la mano a una pobre vendedora de flores? ¿Qué podía significar todo aquello? ¿Por qué la guardia se estaba arremolinando en la plaza mayor? Todo aquello estaba despertando el interés de los habitantes de la zona, que con curiosidad se acercaban a la susodicha plaza antes siquiera de ser convocados por nadie, atraídos por aquella extraña novedad.

Para Elise, los arrabales le parecían ya completamente distintos. Era como si los estuviera viendo por primera vez. Estaba asustada, muerta de miedo. Imprimía toda la fuerza que podía en la mano del príncipe mientras que de vez en cuando le miraba a los ojos, como trasmitiéndole sin necesidad de decir nada, que por favor, que por lo que más quisiera, no la soltase ni una vez. No hasta llegar a la plaza.

-Hermano… gracias por salvarme…-dijo Elise, dándose cuenta de que no le había agradecido aún a Leon su milagrosa salvación y sintiéndose aún más mal por ello ¿Cuán egoísta podía llegar a ser?-Prometo que no volveré a reírme de tu forma de vestir… ni de tu peinado… Ni volveré a poner gusanos en tu almohada. Seré buena a partir de ahora ¡Muy buena! Lo prometo, hermano.-dijo con honestidad la princesa, sintiéndose completamente en deuda con Leon tras todo aquello.

Sin embargo, Elise podía sentir que lo peor estaba por llegar. A cada paso que daban, la plaza estaba más y más cerca y al final, podía verse en la distancia. Una gran multitud se había concentrado ya allí, abriéndose paso para dejar pasar a los príncipes y su comitiva. Probablemente la mayoría ya sabía de qué iba aquello, pues no era la primera vez que se juzgaba a alguien en Wildmire. Sin embargo, para Elise era su primer juicio en directo. Estaba aterrada, tanto como cuando el hombre la había atacado. Pero recordó las palabras que le dijo Leon, tenía que comportarse como la princesa que era. Elise reprimió nuevas ganas de llorar y continuó caminando.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Cleric

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Báculo de Heal [2]
Vulnerary [3]
Tomo de Trueno [2]
Tomo de Trueno [2]
Vulnerary [3]
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
723


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Leon el Dom Dic 11, 2016 11:17 pm

En el camino hasta la plaza principal Leon venia repasando lo que diría frente al pueblo. Que era un bandido, una mancha en la sociedad? Los adjetivos para referirse al atacante de su hermana menor se le amontonaban en la mente y no lograba dar con uno lo suficientemente poderoso e impactante. Ciertamente quería que las palabras que describieran al desgraciado fueran las más peyorativas posibles, al igual que su último aliento estuviera cargado de dolor.  Definitivamente la idea de desmembrarlo de manera tan lenta y dolorosa sería un excelente castigo y ejemplo para el resto de la plebe, que quedarían tan horrorizados que nunca más nadie se animaría a poner un dedo encima de cualquier persona que compartiera sus rubios cabellos.  

“Si! Será un espectáculo maravilloso! Esa rata chillará en cada segundo mientras los caballos avanzan! Primero se escucharan sus huesos al romperse, luego sus tendones!! Finalmente la carne cederá y teñirá las calles con su sangre! Si! Será un magnífico espectáculo”
 
Se detuvo de repente en su avance, completamente helado ante la revelación que acababa de tener y se volteó a mirar a su pequeña hermana, quien le sujetaba firmemente la mano y le temblaba ligeramente.  Miró en redondo observando la multitud que los observaba intrigantes y por vez primera desde que había dictado la sentencia cayó en cuenta de no solo lo doloroso que seria, sino en lo impresionante que sería de ver para su pequeña protegida. Si bien quería que el desdichado tuviera una dolorosa muerte, traumar a la pequeña con ver a un hombre siendo desmembrado lentamente no era tampoco la mejor idea.

-Capitán!-

Llamó sin mover un paso hacia la tarima antes de que ataran al desdichado al primer caballo.
El corpulento hombre de negra armadura y espeso bigote se acercó casi de inmediato al pequeño príncipe al cual le ganaba por más de una cabeza en altura y que obligaba a Leon a no mirarlo al rostro para no tener que levantar la cabeza hacia él en público.

-He decidido cambiar mi sentencia. Que se prepare una pira en medio de la plaza. Mi hermana y yo estaremos en la iglesia hasta que tengan todo listo. -

Parte camino hacia la iglesia mientras le habla a su hermana quien había empezado a disculparse. Sin detener la macha Leon la guía hacia la imponente iglesia de Anakos que se imponía delante de la plaza mayor.

-No hay nada que agradecer. Pero mantén la calma unos segundos más. Ya pronto saldremos de enfrente de la vista de los demás. En la iglesia podremos hablar tranquilos antes de la ejecución.
Yo sé que eres una buena niña, Elise. No hay necesidad que … Gusanos en mi almohada dijiste?-


Hiso un silencio en el que quedó pensativo tratando de recordar si había visto algo de eso entre sus ropas de cama. Si fue así, claramente sus sirvientes le habían sabido esconder este detalle hasta la fecha. Leon sacudió la cabeza descartando la idea de momento, pero haciendo nota mental de quemar toda su ropa de cama al regresar a palacio, solo por precaución.

-Ya… ya hablaremos de los gusanos después… Ahora mantente a mi lado.-

Su tono era perfectamente calmado mientras subían las escalinatas que conducían a unas gruesas y pesadas puertas de madera labrada. Estas fueron abiertas de inmediato ante los jóvenes príncipes, mientras los murmullos de la multitud a sus espaldas incrementaban más y más.  Leon no se volvió en ningún momento o bajo la mirada, siempre manteniendo firmemente agarrada a Elise a su costado, la vista en alto y apurando el paso para que ambos se perdieran dentro del sagrado recinto.
Con las puertas cerradas a sus espaldas un sacerdote salió a su encuentro, llenando de elogios al príncipe y mirando con extrañeza a la joven que llevaba de la mano, la cual el veterano hombre no reconoció de inmediato.

-Déjenos a mi hermana a y a mí a solas por favor.-

Fue todo el saludo que otorgó Leon en respuesta  y apurando a su hermana a una sala contigua al altar, cerrando la puerta con calma detrás de él.
En ese instante se quebró. Apoyando la frente contra la puerta sintió el pedo del mundo sobre sus hombros permitiéndose mostrar su lado sensible como pocas veces hacía. Las lágrimas se agolpaban en sus ojos e incluso un par llegó a correr a lo largo de sus mejillas.

-Sabes que pudo haber pasado? Sabes que hubiera pasado si yo decidía no bajar a los barrios bajos? Que te hubieran hecho? Lo que hubiera significado para ti y para la corona?-

Apenas hablaba con un susurro pero denotaba todo el dolor que soportaba adentro. La imagen de su hermana siendo brutalmente violada por aquel desagradable individuo le ocupaba la mente, haciendo que se le revolviera el  estómago doblándolo por la mitad. No tenía el valor para girarse a enfrentar a su hermana. Estaba aterrado, temeroso del “qué hubiera pasado si”, y temeroso que su impecable imagen se deshiciera delante de los ojos de su hermana.
Apoyado inmóvil contra la puerta quedó inmóvil, mordiéndose el labio inferior para que sus gimoteos no fueran audibles.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Príncipe de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Tomo de Ruina [2]
Tomo de Viento [1]
.
.
.

Support :
Xander

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1289


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Elise Nohr el Vie Ene 13, 2017 6:50 pm

Su hermano decidió cambiar de sentencia a mitad de camino. El hombre que había intentado hacer cosas malas a la princesa nohria ya no sería desmembrado por cuatro caballos, en su lugar, ardería en una pira. Elise, quien nunca había visto a nadie ser desmembrado, ni tampoco a nadie arder hasta morir, entendía muy bien la diferencia entre una cosa o la otra, pero estaba demasiado asustada, y la culpa todavía la corroía por dentro con tanta fuerza como para atreverse a preguntar nada en aquel momento.

Y es que, pese a saber que estaba a salvo, Elise se sentía fatal en ese momento. Su autoestima estaba por los suelos. Sentía que todo era culpa suya, que se merecía lo peor, que era ella la que debía ser castigada… El príncipe Leon le dijo que aguantase un poco hasta que llegasen a una iglesia de Anankos donde podrían conversar en paz, fuera de la vista de la gente. Y Elise se limitó a asentir con la cabeza despacio mientras caminaba a su lado en dirección a dicha iglesia, todavía fustigándose mentalmente por todo lo acaecido.

No tardaron en llegar al gran edificio de piedra que representaban la iglesia, impresionante comparado con el resto de los edificios de los arrabales, pero nada comparable al castillo Krakenburg. Fueron escasos los segundos que pasaron desde que llegaron a la plaza hasta que llegaron a las puertas de aquella iglesia, pero para Elise Nohr se le hicieron eternos. Podía sentir las miradas de cada uno de los presentes, y por alguna razón, sentía que cada una de esas miradas la estaba acusando: ¡Eres una chica mala! ¡Todo es por tu culpa! ¡Nadie debería volver a quererte nunca! ¡Deberían darte azotes! ¡Y deberías quedarte sin postres durante un año! Nadie abría la boca, pero Elise escuchaba esas voces dentro de su cabeza como si aquella multitud que se estaba formando las estuviese gritando a pleno pulmón. Estuvo a punto de romper a llorar otra vez, pero logró resistir apretando con más fuerza la mano de su hermano.

En cuanto entraron a la iglesia, el príncipe Leon cerró la puerta tras de sí. Un sacerdote acudió rapidísimo en alabanzas al príncipe, pero Leon le hizo callar enseguida, ordenándole que les dejasen solos a los dos. La cara que puso el sacerdote al escuchar que aquella pequeña florista era su hermana fue bastante chocante, y en otro contexto totalmente distinto, hubiera hecho reír a Elise. Pero en aquellos momentos, la princesa no hizo más que bajar la cabeza avergonzada mientras su hermano la arrastraba a una sala contigua, donde pudieran estar solos.

Y cuando estuvieron solos, Elise pudo notar como el príncipe Leon se venía abajo. Su hermano se había puesto de espaldas suya, por lo que no podía ver las lágrimas, pero a Elise no hacía falta verlas. Jamás había visto así a su hermano. Jamás. Su hermano siempre había sido altivo, orgulloso, serio la mayoría de las veces aunque con cierto humor sarcástico en ocasiones. Nunca había visto a su hermano tan hecho polvo, alicaído, destrozado. Y eso fue el detonante. Había podido soportar las lágrimas durante todo el trayecto Pero ahora a solas, y con su hermano en ese estado, preguntándole si entendía lo que había estado a punto de pasar, tanto a ella como a la corona de no haber sido rescatada, Elise rompió a llorar.

-¡Buaaaaaaa! ¡Lo siento mucho! ¡Buaaaaaa! ¡Siento todo lo que he hecho, siento haberte hecho daño! ¡Lo siento! ¡Buaaaaaa!-las lágrimas volvieron a salir de los ojos de la princesa como auténticos torrentes, con una presión y fuerza que parecían que fueran a inundar aquella habitación.

Lo cierto es que no entendía muy bien la pregunta del príncipe Leon. No entendía exactamente qué era lo que hubiera podido pasar si él no hubiera aparecido. Se imaginaba que aquel hombre le hubiera hecho daño ¿pero por qué? ¿por qué alguien querría hacerla pupa? ¿Qué quería realmente ese hombre malo de ella? La mente infantil de Elise no podía comprenderlo. Ella sólo podía llorar. Hasta el punto de abalanzarse nuevamente hacia su hermano y abrazarlo mientras seguía llorando.

Estuvo llorando a moco tendido durante un buen rato, hasta que no quedó lágrima alguna que poder derramar sobre su rostro. Entonces, congestionada y con los ojos enrojecidos, levantó su mirada para mirar a la cara a su hermano protector.

-¿Estás enfadado conmigo? ¿Lo están los demás? ¿Me regañarán todos cuando salgamos afuera? ¿Qué es lo que pasará a partir de ahora?-preguntó a duras penas, tras recuperar un poco el aire, con la voz todavía llena de angustia.-Dime que quieres que haga y lo haré, hermano. Lo que sea. He sido mala, pero ya no. Seré buena, lo prometo. Pero no te enfades conmigo, por favor.-dijo todavía llena de miedo, para terminar añadiendo.-Y tampoco estés triste. Me duele mucho verte triste. Seré buena, así que por favor, anímate. Te quiero, hermanito.-y terminó con un abrazo muy muy muy fuerte y cariñoso.

Y lo que tuviera que venir a partir de ahora, que fuera.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Cleric

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Báculo de Heal [2]
Vulnerary [3]
Tomo de Trueno [2]
Tomo de Trueno [2]
Vulnerary [3]
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
723


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Leon el Vie Feb 03, 2017 1:29 am

Que estaba haciendo? Realmente estaba tan dolido, tan roto internamente que tenia que mostrarse de forma tan lastimera ante su pequeña hermana y lastimarla de esta manera?
El cuarto príncipe de Nohr estaba apenado, carcomido por la idea de lo que podría haber pasado, pero ahora también por haber permitido que estos sentimientos nublaran su sano juicio al punto de lastimar a la jovencita una vez más, haciéndola romper en llanto.
No, él era mejor que esto, tenía que serlo. Secó sus lágrimas y ahogó su llanto, tragándoselo a lo más hondo de si, como hacía con todas sus emociones rebeldes.

-ya está, ya paso.-  Dijo por sobre su hombro sin voltearse. En su mente las ideas revoloteaban sin control todavía muy salvajes y alborotadas como para girarse inmediatamente. Debía serenarse un poco mejor antes que nada.

-No, no me has lastimado… Solo me… me has dejado muy preocupado.-

Llenó sus pulmones de una bocanada juntando el valor que le faltaba para poder mirar a la chiquilla a los ojos,  pero antes de girar sobre sus talones se frotó del rostro todo rastro de lágrimas que pudieran quedar.
Una vez que estuvo nuevamente en control de sus ojos y su respiración, secó sus mejillas lo más disimuladamente que pudo y se volteó.

-Mira Elise… No debiste escaparte sin protección del castillo. Yo sé que solo te querías divertir y pasar bien con algunos de los ciudadanos en los barrios bajos …  Tu corazón es así, simplemente no puede no pensar en los demás.-

Su rostro tenia marcas de su lastimero estado, pero aun así sonríe a la muchacha y le acarició la mejilla con suavidad.

-Absolutamente nadie está enojado contigo. No conozco habitante de Nohr que  no adore a la más pequeña y risueña princesa. No Elise, solo estoy muy preocupado. Y nada malo te va a pasar a ti.
En cuanto a tu agresor…  su ofensa es imperdonable. No solo porque intentó atacar a una jovencita sino a una de las princesas. Elise Entiende, ese hombre estaba a punto de .. matarte.-


No podía decir las palabras en voz alta, simplemente no podía, así que recurrió a una imagen menos fuerte pero igual de significativa.
Abrazó nuevamente a la joven contra su pecho.

-No debiste escaparte, pero nadie está enojado contigo, ok? Nada te va a pasar a ti, solo nos aseguraremos de que a ese truhan no se le ocurra hacer algo similar a nadie nunca más.-


Despacio volvió a ponerse de pie y se ofreció su mano a su hermana

-Ahora, esto no va a ser lindo, pero es nuestro deber como regentes ver que la justa condena se lleve a cabo. Va a ser muy feo, pero tienes que ser fuerte y permanecer firme y a mi lado.
Cuando estés lista, saldremos.-
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Príncipe de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Tomo de Ruina [2]
Tomo de Viento [1]
.
.
.

Support :
Xander

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1289


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Elise Nohr el Mar Feb 14, 2017 2:58 pm

Aunque Elise tenía todavía los ojos llorosos, nublados por las lágrimas, cuando levantó la mirada podía sentir que su querido hermano había recuperado el control, al menos parcialmente, y se mostraba más sereno y tranquilo. Eso, de alguna forma, sirvió para tranquilizar a la princesita, aunque no lo suficiente como para dejar de abrazar con toda sus fuerzas al príncipe.

No estaba enfadado. Al menos, el príncipe decía que no estaba enfadado. Eso por un lado sirvió para tranquilizar un poco más a la princesa, que ya había parado de llorar. Sintió la suave caricia de su hermano sobre su mejilla, lo cual hizo que las pulsaciones de su corazoncito se refrenasen un poco. Y escuchó todo lo que le dijo.

Escuchó cómo debía entender que no debía salir del castillo, a pesar de que comprendía que ella sólo quería divertirse. Escuchó que nadie estaba enfadado con ella, que todo el mundo la quería, y que Leon sólo estaba preocupado por ella. Y escuchó como lo que buscaba ese hombre malo… era matarla.

Los brazos de Elise, que hasta hacía unos segundos aferraban con fuerza el cuerpo de su hermano, cayeron hacia abajo como si hubiesen muerto de repente. La respiración de Elise se cortó. Sus corazón se detuvo. Su mente quedó en blanco. Por unos instantes, Elise fue una zombi.

¿Matarla? ¿A ella? ¿Por qué? ¿Qué había hecho malo? Elise era muy inocente, pero sabía lo que era la muerte. Ella vio morir a su madre en su cama. Sabía del dolor que suponía la pérdida, aunque el amor que Elise sintiera por su madre nunca fuese recíproco. Sabía que quien moría, no volvía. Su alma era juzgada por Anankos, o así le habían explicado sus criados mentores. Comprendía la idea de que alguien muriera… También podía entender que hubiera cosas malas, como los Emergidos, que fuesen por ahí matando, y hubiera que detenerlos. Pero lo que no podía llegar a entender es que alguien quisiera matarla a ella.

-¿Matarme? ¿Ese hombre malo quería… matarme?-la voz le temblaba, parecía a punto de volver a llorar, pese a haber gastado todas sus lágrimas escasos momentos antes. Sin embargo, esta vez pudo contenerse.-¿Tan mala he sido? ¿Por qué, hermanito? ¿O es sólo porque es malo? ¿Por qué, hermanito? ¿Por qué alguien sería capaz de hacer algo tan horrible?

Para ese tipo de preguntas tan complicadas, siempre recurría a su hermano. Él era mucho mejor explicando esas cosas, con delicadeza y sencillez. Mejor que sus “profesores”. Y es que su hermano era el más listo de toda la familia. Por desgracia, las obligaciones reales del príncipe impedían poder tener mucho tiempo para hablar entre ambos y poder aprender de él.

Entonces, su hermano se levantó y le dijo que iban a castigar a ese hombre malo para que jamás hiciera daño a nadie más. Y Elise tenía que estar ahí, la gustase o no. Sabía de sobra que no iba a ser bonito. Pero no quedaba otra opción. Elise cogió primero con suavidad y luego con fuerza la mano que le tendía su hermano.

-¿Ti… tienes un pañuelo?-le pidió al príncipe un poco titubeante todavía. Necesitaba sonarse la nariz y limpiarse un poco la cara, si iban a salir a la calle y presentarse ante todos. Y acto seguido añadió.-Y por favor, hermanito. Seré fuerte. No lloraré más. Estaré calladita y que pase lo que tenga que pasar. Pero por favor, te lo suplico, no te separes de mí ni un momento durante todo el juicio.

Era una súplica desde el corazón, pero aun así, para variar no la hizo sollozando o llorando, sino que se había expresado de manera serena y sin dramatismo. Actuando como si ya estuviera delante de un montón de personas desconocidas, algo que iba a acontecer dentro de muy poquito.

Y cuando todo parecía ya listo, Leon y Elise abrieron la puerta de aquella habitación. Era el momento de que Elise se enfrentase a su destino. Un destino que aunque la aterraba, sentía que ahora sí podía dar la cara, siempre que su hermano estuviese delante. Y además, un destino ni de lejos peor que lo que le aguardaba al hombre malo que había intentado… matarla. Elise todavía no entendía el por qué, y era posible que jamás lo entendiera.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Cleric

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Báculo de Heal [2]
Vulnerary [3]
Tomo de Trueno [2]
Tomo de Trueno [2]
Vulnerary [3]
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
723


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Leon el Mar Feb 21, 2017 11:56 pm

El príncipe cerró los ojos y apretó los labios mientras veía como el comentario que pensó que sería lo suficientemente suave como  para la pequeña, igualmente caía como un balde de agua fría sobre su frágil mente, dejándola completamente en blanco.
Claro, en  su escala no habría nada peor que la muerte  y por un instante Leon le envidio poder permanecer tan casta e inocente pasa con el mundo, soñando que lo peor y más triste de la vida era despedirse de sus seres queridos en un cómodo lecho siendo uno ya muy arrugado y anciano.  
El cruel final que tenían todos los practicantes de su arte era algo que ocasionalmente le abrumaba de tal forma que lo despertaba en medio de la noche empapado en sudor. Los ecos del propio abismo clamando por él, enterrándolo poco a poco en la oscuridad, corrompiendo primero su alma y luego su cuerpo. Si, Leon no solo sufría voces, también pesadillas y espasmos involuntarios y todo esto comenzó desde que era muy niño, apenas unos años mayor que su hermana lo era ahora, cuando había elegido separarse de Xander y optar por la magia en lugar de la espada.

Sacudió la cabeza apartando los nefastos pensamientos, de nada servía ponerse a reflexionar sobre tal futuro en estos momentos. El cual. si jugaba bien sus cartas,  sería un futuro distante en su horizonte.

-No has sido mala tú, él lo ha sido. Es un hombre malo que quería matarte únicamente por ser una niña muy bonita.
Y no es el único, no Elise, fuera en el mundo hay muchos hombres igual de perversos que él. Que buscaran matarte por celos y envidia. Y no solo por tu belleza, sino también por tu nombre y apellido. –


Tomó aire unos instantes. Estaba siendo muy duro con la pequeña, sí. Lo sabía. Pero quería que esto no volviera ocurrir. Y al igual que a él le habían instruido mediante castigos y cuentos espeluznantes, el mago negro ahora repetía los ejemplos de crianza con su hermanita.

-Nuestra familia tiene muchos amigos, pero también muchos enemigos. Recuerda que Naga y sus seguidores siempre buscan vernos muertos a todos, por eso Elise nunca salgas sin tus guardias personales a la ciudad. Si bien hay mucha gente buena, también la hay mala… y no sabes dónde están esos adoradores de Naga.  Se esconden en cualquier rincón y usan todo tipo de máscaras….-


Se detuvo en este punto.  Estaba exagerando demasiado, mezclando su sermón con leyendas urbanas que se murmuraban en los pasillos. Lo próximo que le contaría sería como los ritos en los templos de Naga eran con niñas a las que les clavaban agujas en los ojos. Y si hacia eso la pequeña no podría dormir otra vez sin mojar  la cama.  
Le extendió a la pequeña el pañuelo con el que le secara las mejillas más temprano y esperó a que ella lo usara a gusto.

-Puedes quedártelo, no lo necesito-

Dijo anticipándose a que quisiera devolvérselo.
Esperó unos instantes más a que terminara de aprotarse y luego le extendió la mano con una adorable sonrisa en los labios, intentando emular en si mismo la fortaleza y calma que Xander siempre le habia mostrado.

-Estaré siempre a tu lado y no soltaré tu mano en todo momento.
Eres una niña muy valiente sé que estarás bien. Y porque sé esto? Porque eres mi hermana. Nuestra sangre porta el poder de nuestro señor Anakos, y con eso tenemos el poder suficiente para afrontar cualquier cosa. –


Con su hermana de la mano abrió la puerta y se encontraron con el sacerdote quien trató de disimular que no habia estado escuchando tras de la puerta todo este tiempo. Tras fulminarlo con la mirada el sacerdote se inclinó ante ambos casi volviéndose un hobillo en el suelo.
Leon, sin dedicarle mucha importancia a las palabrerías que pudieran correr, le dio certeras ordenes al anciano hombre.

-Que se anuncie que los príncipes Leon y Elise de Nohr saldrán ahora mismo a enjuiciar al truhan. –


El veterano corrió a cumplir su mandato y el varon se volteó a mirar a su hermanita a la cara, siempre con una sonrisa como la de sus hermano mayor en los labios.

-Lista?-

Mantenía su mano entre la suya, tomándola con suma ternura y manteniéndola lo más cerca de su cuerpo como fuera posible. Conteniendo sus ganas de abrazarla nuevamente.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Príncipe de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Tomo de Ruina [2]
Tomo de Viento [1]
.
.
.

Support :
Xander

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1289


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Elise Nohr el Lun Mar 06, 2017 8:58 am

Elise tembló un poco al escuchar las palabras de su hermano ¿En serio había personas tan malas que mataban por ser una niña buena? A la princesa nohria le costaba creerlo, no entendía el por qué. Pero los hechos estaban ahí, ese hombre malo había intentado hacerla daño. Había sido porque era guapa. Pero si iba desarreglada, con su disfraz de florista ¿qué hubiese pasado si hubiese vestido maquillada, con sus ropajes nobles y engalanada con las joyas de la realeza? ¿Habría ese hombre intentado hacerle más daño todavía?

Las preguntas en la cabeza confundida de Elise sólo aumentaron cuando Leon le empezó a hablar de los seguidores de Naga. No era la primera vez que oía de ellos, al contrario, sus mentores y sirvientes continuamente hacían menciones de ellos y de lo malos que eran. Utilizaban palabras raras cuyo significado Elise todavía no alcanzaba a entender, como “Hipócritas”, “Isolacionistas” o “Autárquicos”. Pero sí que entendía que Naga y Anankos estaban enfadados, por culpa de la mala de Naga, claro. Y que los seguidores de Naga querían acabar con los pobres seguidores de Anankos. Pero la idea de que cualquiera pudiera ser un malvado seguidor de Naga dispuesto a hacer pupita a Elise o cualquiera que sirva a Anankos le parecía terrible.

-Dime hermanito ¿Ese hombre malo es seguidor de Naga? ¿Es por eso que quería… matarme?-preguntó la inocente princesa mientras le cogía el pañuelo que su hermano le decidió regalar.

Elise pasó el pañuelo por la cara. Se limpio los ojitos y cuando hubo terminado, se sonó la naricita hasta asegurarse de que estaba todo bien. Se guardó el pañuelo en un bolsillo de su disfraz de florista. El disfraz ya estaba sucio, por lo que un pañuelo sucio dentro no importaba.

¡Y cuánto alivio sintió cuando su hermano le prometió que no se separaría de su lado! Elise no entendía muy bien tampoco eso de tener la sangre de Anankos en sus venas, pero en ese momento sentía de verdad que si estaba al lado de Leon, podría afrontar lo que fuera, por mucho miedo que le diera. Cogió sin vacilar la mano de su hermano.

Salimos de la habitación. Cuando lo hicimos el sacerdote aparecía apoyado en la puerta de una forma muy rara, algo que la princesa no entendió muy bien, pero por la mirada que le dedicó su hermano, parecía que no era algo bueno. El sacerdote hizo varias reverencias y Leon le ordenó que anunciase que ambos iban a salir fuera y que el juicio iba a dar comienzo.

-Si, mi señor. Enseguida, mi señor.-y salió corriendo a cumplir las órdenes, dejando a Leon y a Elise solos otra vez.

Elise tomó aire profundamente mientras caminaba despacio hacia la entrada de la iglesia, sin soltar la mano de su hermano en ningún momento. Se volteó a mirarle a la cara cuando este preguntó si ella estaba lista. Elise tomó aire despacio una vez más.

-¿Sabes, hermano? Si hay alguna cosa buena de todo esto, es que he podido pasar un poco más de rato contigo. Sé que estáis todos tan ocupados en el castillo, con mucho trabajo, pero a veces me siento tan solita. Te he echado mucho de menos.-confesó la princesa, y a punto parecía que fuera a volver a llorar, pero en su lugar mostró una serena sonrisa.-Estoy lista, Leon. No sé si será por la sangre de Anankos, pero si estás a mi lado, aguantaré lo que haga falta.-y dicho estas palabras, los portones de la iglesia se abrió de par en par.

La visión en frente de la princesa norhia era realmente abrumadora. La plaza estaba repleta de gente, todos ciudadanos de Windmire que venían a contemplar la ejecución. Sus miradas se volvieron al unísono hacia los dos príncipes. Uno vestido con sus ropajes nobles, la otra todavía disfrazada de florista. Un espectáculo la mar de curioso. Los cuchicheos y los chismes sonaban con tanta o mayor intensidad que los vitores con los que ambos miembros de la realeza fueron recibidos al hacer pública su presencia.

El centro de la plaza estaba despejado. Ahí se encontraba, una enorme cantidad de leña apiñada en forma de pira, y el hombre malo, atado en un mástil en medio de la misma, vigilado continuamente por un pelotón de guardias. Otro pelotón se acercó a los dos príncipes y los guiaron de camino al centro mismo de la plaza, apartando al gentío para abrir paso no con mucha delicadeza.

Elise volvió a sentir sobre sí las miradas penetrantes, los susurros y los disimulados gestos de desconcierto y asombro de los ciudadanos ahí presentes. La princesa volvió a sentir sobre sí la angustia y la culpa. Pero esta vez ya no sentía ganas de llorar. Se limitó a agarrar con fuerza la mano de su hermano, sin saber muy bien a dónde mirar.

Y llegaron al centro de la plaza, rodeados del pelotón de guardia que evitaba que la gente se arremolinase. El momento llegó. El momento en que daría comienzo el juicio a aquel hombre malo. Y también la sentencia. Elise no miró a ese hombre. No podía. Se limitó a sujetar con fuerza la mano de su hermano, y desear dentro de sí que todo terminase cuánto antes.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Cleric

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Báculo de Heal [2]
Vulnerary [3]
Tomo de Trueno [2]
Tomo de Trueno [2]
Vulnerary [3]
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
723


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Leon el Mar Mar 14, 2017 1:49 am

-Seguidor de Naga? Ese hombre?... mmm… no, no lo creo…-

Leon terminaba de despejar las dudas de su hermanita mientras ambos caminaban tomados de la mano atravesando la solitaria iglesia para finalmente salir a la plaza principal.

-Como ya te dije, tenemos muchos enemigos. El principal de todos son los seguidores de Naga, pero esta vez no creo que se trate de uno. Tan solo un pervertido y mezquino borracho. Una lacra de la sociedad sin dudas.-


Hizo una pausa y bajó la mirada a su hermana por un segundo.

-Sabes que siempre puedes venir a mi estudio cuando quieras, nunca me has molestado. Además… tu y yo tenemos  clases de baile pendientes, recuerdas?
Así que por favor no vuelvas a ponerte en una situación así, o seré un pésimo bailarín por el resto de mi vida.-


Apretó  la mano de su hermana contra la suya y reanudó la marcha.

La multitud abarrotaba la plaza hasta colmarla, pero aun asi los diligentes soldados habían tomado las precauciones de dejar un hueco importante en el gentío para que tanto la pira, como los príncipes pudieran alzarse entre la muchedumbre.
El enjuiciado ya había sido atado al poste y la madera y paja le cubría los pies, las señales de que había estado llorando eran más que claras y todavía osaba gimotear, gritar y retorcerse en sus ataduras.
“Un espectáculo de lo más patético, propio de un sucio plebeyo.”
Leon no permitió que sus ideas se le reflejaran en el rostro. Estoico y elegante como siempre caminó hasta colocarse a la par de su capitán y este le informó que ya tenían todo listo y solo esperaban su orden para iniciar la ejecución.
La mente del príncipe estaba tranquila. Ya había preparado su discurso y hecho las paces con su hermanita, ahora solo le correspondía dar el puntapié inicial. Dio un paso hacia adelante, entrando en el círculo vacío que se había dejado en la plaza, y habló con voz fuerte y clara para que todos le escuchara, asegurándose de barrer la audiencia con la mirada, y de nunca soltar la mano de Elise.

-Mi nombre es Leon. Cuarto príncipe a la corona de Nohr y he venido hoy para juzgar y castigar a este criminal.
Este hombre aquí presente es acusado y encontrado culpable de secuestrar e intentar asesinar a nuestra querida princesa Elise de Nohr.
Su sentencia: la muerte.-


Hizo una pausa mientras escuchaba como incrementaban los murmullos entre todos los presentes y aprovechaba de reojo para ver como llevaba todo la pequeña. A la que, Aprovechando que la muchedumbre parloteaba entre ella, aprovechó para murmurarle.

-Elise, quieres que de yo la orden de ejecución? O te sientes lo suficientemente fuerte como para darla tú? -
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Príncipe de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Tomo de Ruina [2]
Tomo de Viento [1]
.
.
.

Support :
Xander

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1289


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Elise Nohr el Mar Mar 28, 2017 1:12 pm

Ese hombre no era uno de esos diabólicos y malvados seguidores de Naga. Al menos, no lo era en opinión de su hermano Leon. Y sin embargo, había querido matarla igualmente ¿Por qué? Elise ya estaba algo más tranquila, pero su cabeza seguía llena de dudas. Su hermano le había dicho que se trataba de un mezquino y pervertido borracho. La joven princesita sabía que era un borracho. Sus criados y mentores le habían dicho que había ciertas bebidas que no debía beber hasta que fuera una adulta, ya que te volvían tonta, caminabas torpemente y te hacían oler mal, y a eso lo llamaban estar borracho. Ahora que lo pensaba, ese hombre que había intentado hacerla daño olía realmente mal, por lo que bien podía ser realmente uno de esos “borrachos”. Ahora le cuadraba mejor todo a Elise. Ese hombre se había vuelto tonto por la bebida, y por eso había intentado hacerle pupa. Sin embargo, había una cosa que no terminaba de comprender.

-¿Hermano… qué significa ser un pervertido?-preguntó inocentemente Elise a su hermano Leon antes de salir de su hermano. Aquella era una palabra que jamás había escuchado antes, y sentía curiosidad por saber cuál era su significado.

Posteriormente, justo antes de salir de la iglesia y llevar a cabo el juicio, Leon le dijo a se hermana que ella podía entrar en su estudio cuando hiciese falta, que ella no era una molestia. Elise bajó la cabeza un poco deprimida.

-Lo he intentado varias veces. Pero siempre que me acerco a tu cuarto, un criado o alguien de la guardia me dice que me vaya, que estás muy ocupado y que no se te puede molestar. Que me vaya a jugar a otra parte. Y eso acabo haciendo al final. Sola.-respondió con un tono de voz bajo, para luego volver a levantar la mirada en dirección de su hermano.-Y no, no pienso perderme ninguna de nuestras clases de baile. Te lo prometo, hermano. Verte tropezar es demasiado divertido.y soltó una pequeña risita, como dejando claro que ya se encontraba mejor… y lista para lo que estaba por venir.

Sin muchos más preámbulos, los dos hermanos príncipes salieron a la plaza, al encuentro del gentío. Si hacía unos instantes Elise se encontraba mejor, aquello la volvió a hacerse sentir desanimada. La angustia y la culpa seguían ahí dentro. Pero resistió. Agarró con fuerza la mano de su hermano y aguantó.

Las palabras de Leon fueron breves. Contundentes. Secas. Aparentemente ausentes de toda emoción, pero en el fondo con rabia contenida. Los murmullos empezaron a sonar por toda la plaza. Elise no era capaz de entender qué decía la gente, pero sentía todas sus miradas. Fue entonces cuando escuchó a su hermano preguntarle si quería ser ella quien diera la orden de matar a ese hombre malo, o prefería que lo hiciese él. Elise apretó con más fuerza la mano de Leon.

-Lo… lo haré yo.-dicho esto, sin soltar la mano de su hermano, Elise dio unos pasos, y tomando aire y todo el valor que podía unir dentro de sí, habló para toda la plaza.-¡Soy Elise Nohr, quinta princesa a la corona de Nohr! ¡Y vengo a confesaros que he sido una princesa mala! ¡He desobedecido las órdenes de mis profesores, de mis ayudantes, vasallos y hermanos! ¡Ellos querían que yo estuviese a salvo en el castillo, pero yo quería celebrar la marcha de los Emergidos con todos vosotros! ¡Por eso decidí disfrazarme como veis, de una simple florista! ¡Quería jugar, cantar, repartir flores y felicidad! ¡Pero ese hombre malo se aprovechó de mí! ¡Intentó hacerme pupa! ¡Intentó robarme mi flor! ¡Intentó matarme sólo porque soy bonita! ¡De no ser por mi valiente hermano, estaría perdida! ¡Sé que es mi culpa! ¡Sé que no he debido marcharme del castillo! ¡Sólo quería compartir mi felicidad con vosotros! ¡Y ahora ese hombre debe morir! ¡Lo siento! ¡Anankos, apiádate de su alma!

No lo pudo evitar. Había dicho que estaría bien, que lo soportaría, que sería fuerte. Pero al final, un par de lágrimas salieron de los ojos de la pequeña princesa. Todos en aquella plaza vieron esas lágrimas, así como escucharon cada una de las palabras de la quinta princesa de Nohr. Primero vino el silencio. Segundo, un leve murmullo. Por último, la plaza entera explotó.

-¡¡MATADLO!! ¡¡MATADLO!!
-¡Ese hombre ha deshonrado a nuestra princesa! ¡Que sufra hasta morir!
-¡¿Hacer daño a alguien tan inocente?! ¡Quemadlo de una vez!
-¡¡Matad a ese bastardo!! ¡Nadie daña a nuestra princesa! ¡QUEMADLO!

Elise jamás había sido testigo de un espectáculo de rabia y odio como el que estaba presente ante sus ojos en aquel momento. De no ser por la guardia, el mismo público se hubiera abalanzado sobre el desdichado criminal y lo hubieran linchado antes de esperar a que las llamas lo consumieran. La joven princesa no entendía lo que pasaba, sólo había confesado su pena ante la plaza y ahora todos estaban gritando “¡FUEGO! ¡FUEGO!” a pleno pulmón. Estaba asustada, muy asustada. Agarró la mano de su hermano con todas sus fuerzas.

Pero lo peor todavía estaba por llegar. El verdugo no esperó más. Ante el grito del gentío, encendió la antorcha. La mostró hacia el público como si estuviese haciendo una demostración. Y acto seguido, la lanzó contra la pira. La ejecución daba comienzo. Y Elise no tenía donde esconderse. Sólo podía quedarse y mirar. Le gustase o no, estaba obligada a mirar.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Cleric

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Báculo de Heal [2]
Vulnerary [3]
Tomo de Trueno [2]
Tomo de Trueno [2]
Vulnerary [3]
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
723


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Leon el Lun Abr 17, 2017 12:17 am

Leon mantuvo firme la mano a su hermana cuando esta le confesó su valía y estar predispuesta a dar la fatídica orden, y haciendo honor a la fuerza de su hermana fue que no la interrumpió en todo su discurso, lo le hizo ninguna aclaración o corrección mientras hablaba. No simplemente se mordió el labio por dentro y la dejó hablar, muy a su pesar de la ola de comentario y modificaciones que él hubiera hacho a su discurso.
Altruistas o no, las palabras de su hermana parecían haber tenido una reacción favorable en el gentío, que de inmediato se pusieron a abuchear y maldecir al condenado, dándoles su total aprobación para impartir justicia a la corona.
Suspiró ligeramente de alivio al ver esto, y también la presta disposición del  verdugo en hacer cumplir pronto la sentencia, antes que la multitud clamara justicia a cuenta propia.
La pira ardió casi enseguida, los gritos del hombre eran audibles por encima de los vítores de la multitud, pero a nadie parecía importarle el sufrimiento y tortuoso final que estaba recibiendo, ya que la multitud estaba de brazos elevados festejando su dolor.
Una madia sonrisa se dibujó en la comisura de los labios del mago oscuro, quien disfrutaba de que se festejara aquella terrible sentencia, disfrutando del cinismo de la gente de clamar justicia de un acto barbárico cometiendo otro acto barbárico.
Embelesado con tal ironía estaba hasta que el olor a carne quemada le despertó de su ensueño y le obligó a darse cuenta que llevaba haciendo mirar a la joven quizá demasiado tiempo la sentencia, sin más tiempo que perder giró por sobre los hombros y la obligó a emprender la marcha da regreso al castillo.

-Ya está hecho, ese hombre no volverá a lastimar a nadie. Hemos hecho justicia hoy Elise… Tú has hecho justicia.-

Murmuró en el oído de la pequeña mientras la hacía alejarse del gentío siendo seguidos por su guardia personal, quienes se aseguraban de abrirles paso a través de la muchedumbre.

-No te preocupes por nada, los soldados se encargaran del resto. Pero quiero que sepas que estoy orgulloso de ti. Has sido muy valiente y centrada, definitivamente le contaré de este valor a nuestro padre y a Xander.
Ahora volvamos a palacio, debemos prepararnos para la cena… y tu debes darte un buen baño y sacarte esos harapos que traes puestos.-


Leon intentaba distraer con comentarios amenos a la joven a sabiendas que podía estar todavía muy afectada por la fuerte imagen de un hombre bailando entre sus ataduras mientras su carne era lamida por la llamas. La vista de Leon estaba a acostumbrada  ya a tales y horripilantes imágenes, por lo que quizá no podía empanizar con la pureza de joven, pero si comprender que estaría afectada en alguna medida, por lo que distraerla en este momento le parecía la acción más adecuada.

-Así que los guardias te detienen le paso? Oh, no estaba enterado de tal cosa… bueno, a partir de ahora les daré nuevas órdenes. Que detengan el paso de todo el mundo que quiera pasar a mis aposentos menos el tuyo. Así podrás venir a visitarme cuando gustes. Eso si, golpea antes de entrar, es lo único que pido.
Que es un pervertido? Bueno… es… Es algo que te explicaré cuando seas más mayor. -
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Príncipe de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Tomo de Ruina [2]
Tomo de Viento [1]
.
.
.

Support :
Xander

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1289


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Elise Nohr el Mar Mayo 09, 2017 6:39 pm

Elise sólo pudo aguantar la visión de aquel hombre ardiendo unos pocos segundos. Tras ello, cerró los ojos con fuerza, y se mantuvo ahí con los ojos cerrados hasta que su hermano dijo que todo había acabado. La imagen era demasiado para ella. El fuego empezando a consumir y devorar el cuerpo de aquel hombre, era aterrador. Elise había visto morir a alguien delante suya, pero había sido en la cama, de manera pacífica. Aquello era distinto. Aquello era cruel. Ese hombre sufría. Sufría por su culpa.

Pero no era la imagen lo peor de aquello. La imagen, los pocos segundos que vio, se le quedaría grabada en su memoria toda su vida. Pero había algo todavía peor que aquello. Algo que no podía evitar: escuchar los gritos de agonía de aquel hombre.

Podía cerrar los ojos, podía disimular y fingir que los tenía entreabiertos pero sin concentrar la mirada en la hoguera. Pero la princesa no podía evitar el tener que escuchar los alaridos animalescos y agonizantes de un alma en pena siendo atormentada en sus últimos minutos de existencia. No podía taparse los oídos, eso sería descarado y su hermano no lo permitiría. Escuchaba a la perfección los vítores y gritos de alegría y emoción del pueblo que los rodeaba ante la ejecución que se les estaba ofreciendo. Pero aquellos gritos, o el incesante crepitar del fuego, no tapaban para Elise los gritos de dolor de aquel desgraciado, del cual ni siquiera llegó a saber su nombre.

Al final todo terminó. El hombre todavía seguía ardiendo, pero su destino ya estaba sellado, y su hermano opinó, gracias a Anankos, que ya la presencia de los príncipes nohrios no era necesaria. La guardia personal de Leon abría la marcha y despejaba el camino para que los príncipes pudiesen caminar libremente. Mientras tanto, Elise escuchaba las palabras que decía su hermano.

-¿Justicia? ¿La justicia es siempre así?-preguntó ignorante y confundida Elise ante las palabras Leon. Lo cierto es que estaba un poco mareada. Tantas emociones y tantas impresiones impedían pensar con claridad a la princesa y no acababa de entender el significado de “hecer justicia”. Pero aun con todo, sí que entendió cuando Leon le dijo que estaba orgullosa de lo que había hecho.-¿Esto… lo hacéis Xander y tú muy a menudo? ¿Condenar a gente a morir de… esta forma? Tiene que ser horrible…

Elise no pudo evitar preocuparse por sus hermanos. La experiencia para Elise había sido traumática, no quería repetirla jamás. Y sin embargo, se daba cuenta de que sus hermanos debían hacer esto continuamente, con cada uno de los criminales que existen en Nohr. Arrebatar tantas vidas, por muy justo y necesario que fuese para el reino… ¿cómo quedarían sus conciencias tras eso? Aquello no podía acabar bien.

Leon cambió descaradamente de tema, pero a Elise le vino bien aquello. Tantos pensamientos negativos la estaban carcomiendo por dentro, por lo que en el fondo agradeció hablar de otra cosa. Su hermano le prometió que a partir de aquel día, podría ir a visitarlo sin problemas, que hablaría con la guardia y criados para que la dejasen pasar. Y ponía como única objeción el llamar a la puerta antes de entrar.

-¡Prometido, hermano! Seré buena y llamaré siempre antes de entrar. Y no te molestaré mucho, ya verás. Pero es que eres tan listo. Me gusta escucharte y preguntarte de muchas cosas. Aun recuerdo cuando me enseñaste lo que es un arcoíris. Lo hiciste muy bien y lo aprendí a la primera. Eres muchísimo mejor que los mentores que papá me ha puesto en el castillo.-alabó Elise a Leon, poniendo los mofletes inflados al recordar lo pesado y aburridos que eran esos señores grises encomendados con la tarea de ilustrar a la princesa.-Aunque todavía estoy esperando a que me cuentes porqué cae agua del cielo cuando llueve.

Elise estuvo a punto de protestar cuando Leon le dijo que le explicaría el significado de la palabra “Pervertido”, pero si algo demostró aquel día, es que todavía estaba lejos de ser una adulta. Sus hermanos estaban obligados a hacer cosas tan serias y duras continuamente mientras ella sólo pensaba en jugar, era obvio que no estaba a su altura ni de lejos. Así que en vez de quejarse, Elise volvió a adoptar una cara seria mientras se volvía nuevamente hacia su hermano.

-Hermano. Haré todo lo que me has pedido. Me lavaré, me cambiaré de ropa y me pondré bonita para la cena. Y sé que no tengo derecho a pedirte nada, pero necesito un favor. Un último favor…-Elise estaba nerviosa, bajó la cabeza al suelo y la volvió a subir varias veces, hasta que al final se decidió.-Hermano… Déjame dormir hoy contigo en tu alcoba. Sólo hoy. Te prometo que sólo será hoy. Sé que es inapropiado, que no debemos dormir juntos, que cada uno tiene que dormir en su habitación. Pero… si estoy sola, no dormiré. Sé que no lo haré. Y si lo hago tengo miedo de lo que soñaré. Por favor, hermano. Si me haces este favor, haré absolutamente todo lo que me pidas. Te lo prometo. Palabra de Anankos. Déjame dormir contigo esta noche, hermano.-suplicó vehementemente Elise al príncipe Leon con las manos apretadas y los ojos nuevamente humedecidos, aunque sin llegar a llorar esta vez.  

Y es que lo que decía era real. A pesar de haber dejado la plaza hacía ya rato, Elise todavía escuchaba los gritos de aquel hombre en su cabeza. Y no había que ser muy lista para saber que si se quedaba sola en la oscuridad, aquellos gritos la acosarían en sus sueños hasta volverla completamente loca. Por eso se atrevió a hacerle una petición tan vergonzante a su hermano. Hoy más que nunca, le necesitaba, también por la noche.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Cleric

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Báculo de Heal [2]
Vulnerary [3]
Tomo de Trueno [2]
Tomo de Trueno [2]
Vulnerary [3]
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
723


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Leon el Jue Mayo 25, 2017 6:01 pm

Mantuvo paso firme siendo guiado por sus guardias de regreso al castillo. Se había extra limitado? Podía ser. Su pequeña hermana temblaba ligeramente en su mano, y podía sentir el enorme esfuerzo de la pequeña de no tirarse a llorar. Acababa de pasar por una experiencia que quizá él mismo había tenido demasiado temprano, pero que igualmente era importante que todos pasaran, más dentro de la familia real. Estaba siendo muy fuerte, tanto que llenaba de orgullo al cuarto príncipe, la jovencita nunca había visto tal crueldad o dolor en otra persona y el hecho que hubiese demorado tanto en presenciar una ejecución era casi envidiable.
Caminaron en silencio unos cuantos pasos hasta que el vitoreo del público a la ejecución ya no ensordeció sus oídos y pudo escuchar los gimoteos de su hermana.

-No, la justicia no siempre es así. Es cómo dice la palabra: Justa. Este hombre ha cometido una falta horrible contra ti y contra Nohr, por ende su castigo ha sido tan cruel. Pero a faltas menores los castigos son menores.
Impartir justicia es algo que todo noble de Nohr debe hacer, debemos velar por la seguridad de los buenos ciudadanos y castigar a aquellos que los lastiman. Tu todavía no, pero pronto empezarás también a tener que atestiguar largos juicios, escuchar disputas y decidir qué es lo más justo para ambas partes. Por eso no debes olvidar tus estudios. Es importante estar bien capacitado para ser lo más neutral posible.-

Suspiró al darse cuenta que su tono estaba siendo quizá demasiado severo con una niña que todavía temblaba de miedo después de su primera ejecución.

-No todos los juicios terminan en pena de muerte, y la mayoría de las disputas es saber de quién es o no es una gallina que apareció en un jardín. No te preocupes por ello, no tengas miedo de hacer tu trabajo. Ten en cuenta que no hacerlo las consecuencias serían peores….
Por ejemplo el señor malo de recién. Que hubiera pasado si no lo hubiéramos detenido? No solo te habría matado a ti, sino que quizá a unas cuantas niñas jóvenes e inocentes que encontrara en su camino.
Castigándolo a él, salvamos la vida de un montón de jovencitas inocentes. Así que ármate de valor y conserva eso. No castigaste a un hombre, salvaste a muchas niñas.-


Leon infló ligeramente el pecho, no solo estaba conforme con su propia respuesta, sino que le enorgullecía extra que su hermanita le alabara como tutor. Es verdad que él mismo compartía la mala opinión sobre los tutores reales, a los cuales no acudía hacia años, pero que su hermanita también se lo señalara le hacía sentirse mejor consigo mismo.

Tragó saliva con el pedido de su hermana. Hiso un abrupto corte a su avance, se arrodilló ante ella y la volvió a estrechar fuerte entre sus brazos.

-Por supuesto que puedes dormir hoy en mi alcoba. Esta y las noches que sean necesarias.
Fuiste una niña muy muy valiente Hoy Elise. Y has hecho que tu hermano esté muy orgulloso de ti.-
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Dark Mage

Cargo :
Príncipe de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Tomo de Ruina [2]
Tomo de Viento [1]
.
.
.

Support :
Xander

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1289


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Eliwood el Lun Jul 10, 2017 9:31 pm

Tema cerrado. 50G a cada participante.

Ambos obtienen +1 EXP.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Esp. de bronce [1]
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [4]
Katana de bronce [3]
Gota de Veneno [2]

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2952


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Social] ¡Que alguien me ayude, por favor! [Privado Leon]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.