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Trágico teatro. [Seimei]

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Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 03, 2016 12:15 am

Aburrida, se sentía increíblemente aburrida. Aquella búsqueda implicaba tener demasiada paciencia y, si bien se consideraba muy paciente, ya había alcanzado su límite y el fastidio comenzaba a carcomerle las venas. A falta de ideas y con algunas horas antes de llegar a Rega Ferox decidió que era buena idea jugar con algo. Capturó algunos conejos y ató hilos alrededor de sus cuellos a modo de correa mientras que los extremos libres los aseguró en su cintura, no decidía qué hacer con ellos pero de momento lo mejor era tener un juguete que poder usar cuando las ideas acudieran a ella.

De momentos aceleraba el paso de su caminata hasta correr sólo para verlos tropezar o arrastrar, en otros realizaba movimientos bruscos para golpearlos con cosas o trepaba árboles para verlos colgar.

Sirvió durante una buena parte del trayecto, pero ya le hastiaba tener que estar cargando con las criaturas, no le quedaba otra que encargarse de ellos uno a uno. El primero lo hizo lento, sin dejar de avanzar tenía al pequeño sujeto del cuello apretando su cuello hasta el límite antes de volver a aflojar. La asfixia básicamente consistía en hacer desesperar a la criatura, calmarla y volver a empezar. Fueron cuarenta y cinco minutos entretenidos hasta que simplemente desistió. Ella desató la sola y tiro el cuerpo entre los arbustos del camino sin detenerse.

Para el segundo ya tenía hambre, así que lo despellejó tomó pedazo a pedazo de la carne hasta que el pequeño simplemente murió de un paro entre el dolor y el susto.

El tercero, y último, ya se encontraba muy acelerado para entonces y duró sólo quince minutos al juego de los sustos que era detenerse de golpe, tensar la soga y propinar un golpe muy cercano a su sitio. Guardó ese cuerpo en su bolso y recién notó entonces que sus manos estaban completamente rojas y pegajosas. No era necesario tocarse los labios y la barbilla para saber que estaban en las mismas condiciones. ¿Debía buscar un lugar donde lavarse? No se desviaría del camino, de seguro la ciudad tenía... Tenía... Una idea la asaltó.

Sonrió mientras manchaba su ropa con toda la sangre que podía y la rasgaba en sitios clave. Se dispuso a rasparse extremidades y darse algunos golpes en el rostro para que se le formaran moratones. Se metió entre la maleza y de chocó y refregó contra troncos hasta conseguir algunos cortes. Perfecto.

Entre los arbutos corrió desesperada hasta llegar a la ciudad, irrumpió en ella con lágrimas en los ojos, mirando a todos con desconfianza, alejándose de cada persona cercana a la zona de las atalayas hasta llegar a los límits de la Gran Muralla; vencida por el cansancio rompió en llanto pidiendo ayuda. Las personas se sobresaltaron y se quedaron viéndola fijamente. Tambaleante se puso de pie, miró a los alrededores con miedo y avanzó, enseguida notó que los civiles se alejaban unos pasos de ella cuando encaraba a su dirección... Menos uno.

En vista de que aplicaba sus últimas fuerzas para recorrer la distancia hasta él, se precipitó a sus espaldas, tomándolo de la ropa antes de dejarse resbalar hasta que sus rodillas tocaron el asfalto, sin soltar al transeúnte.

- Ayuda... ¡Por favor! -Pidió a lágrima viva.
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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Seimei el Dom Oct 30, 2016 1:41 am

Había alguien a quien tenía que ir a buscar en ese lugar. Un país civilizado, pero tosco y antiestético para los gustos de Seimei. Se suponía que estaba en plena crisis, en mitad de la peor parte de la guerra, o habiéndola perdido, o algo así... asuntos de los que el laguz no quería saber nada. Ni de guerras, ni de combate, caminos en mal estado, refugiados rogando por ahí o puebluchos tristes. ¡Nada de inmundicias! Sólo era un simple pero impecable mayordomo, yendo a buscar al amo del momento, que había estado batallando en Regna Ferox y amablemente no se había llevado al gato a esa desagradable tarea. Le tocaba ir después, cuando el trabajo estaba terminado, para ayudar con cosas en las que sí era bueno y disfrutaba hacer. Y la verdad que le iba mejor así, además de su preferencia por viajar a solas en lugar de acompañado. Sólo él y uno de esos corpulentos y resistentes caballos de Nohr, bien cargado de provisiones, con un asiento que el gato había preparado cómodo para su persona. Tomaba descansos largos, procuraba buenas comidas, hacía libre uso de sus contactos lejanos e iba a su paso. No había prisa. Cuando llegara, no iba a estar ni tarde ni temprano.

En esa ciudad sólo iba pasando. Con lo bien equipado que estaba, no necesitaba ni ponerse a buscar para comprar nada, sólo atravesar y seguir. Se bajó del caballo para llevarlo por las riendas, guiarlo mejor por las pequeñas escalinatas y los caminos complicados, aunque no le gustaba nada tener los zapatos en ese suelo o estar tan cerca de esas personas. Olían a... sangre, sí, sangre, y cosas muertas de todo tipo. Una mujer en particular estaba matándolo, figurativamente, toda ensangrentada y desalineada. Sólo la miró de costado, con desdén. No estaba interesado en ayudar a nadie. Irónicamente, al momento en que no la miraba más, fue a él a quien acudió la mujer, tomándolo de la ropa y tirando un poco al bajar al suelo. Con esas manos sucias de sangre...

-
¡No me toques! -

Fue frío y directo. Girándose para mirarla ofendido, con las orejas echadas hacia atrás, mientras alisaba su preciada ropa. Ser tocado lo alteraba. Mucho. Y la ropa ya estaba manchada... entre mirar eso y mirarla a ella, se erizaba tanto que su cola de sedoso y largo pelaje se transformaba en una especie de nube gigante tras él, nada elegante. Demasiado pelo, todo abultado y erizado se hacía un horror. Pero por más que moviera la cola hacia el costado y se pasara los dedos, no cedía. No podía estar cerca de esa mujer y no seguir erizado. ¿Pero por qué? Sólo era una mujer menuda. Y no era el olor a sangre, no le gustaba para nada, pero no era siquiera olor a heridas suyas, sino sólo sangre de un animal distinto... un poco a cadáver, incluso. Conejo recién cazado y listo para la cocina.

"Muy gracioso. ¿Qué me querrá robar? Quizás el caballo. Qué dulzura." Pensó. No era una vagabunda cualquiera rogando, ¿entonces qué era?

-
Oh. Para eso, por favor. No me imagino qué has hecho para ensuciarte así, pero no sangraste todo eso. - - Si estaba sólo, sin nadie (importante) ante quien parecer lindo y amable, no tenía por qué serlo. - Te daré algo, espero que estés contenta contigo misma. Y te limpies. -

Se desabrochó la chaqueta negra, sacándosela bastante aprisa. Ya estaba sucia, y él no tenía los medios para ponerse a lavar ropa cerca. Prefería perderla, a ir por ahí con algo que una persona de manos sucias había tocado. Además, todavía tenía el chaleco negro y la camisa blanca de debajo, el resto de su uniforme. Tras quitarse la prenda, estiró los brazos para posicionarla por encima de los hombros de la mujer, y dejarla caer limpiamente justo ahí. Hasta podía parecer caballeroso y todo, dándole su abrigo a una dama en necesidad.





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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 30, 2016 1:03 pm

El grito la tomó por sorpresa. Debió esforzarse el doble por mantener la mueca de dolor, porque moría en ánimos de reír a carcajadas. Esperaba espanto, horror, preocupación podía caber también rechazo... Pero la norma era que intentaran parecer políticamente correctos, no que le gritaran "no me toques" en la cara.- L-Lo siento... -Su voz estaba quebrada en pena, débil y aguda. Clavó los ojos grandes y brillosos en el rostro del chico, deteniéndose en sus orejas... Oh... Tenía orejas... Y una cola, la cola ahora era la estrella de la escena, tan esponjada, tan crispada. Quería morderla. Indudablemente era un gato.

Entonces, con una oración, su rostro compungido sufrió una distorsión. Pura y palpable sorpresa. Estaba dejándola en evidencia, ¿alguien del público habrá llegado a escucharlo? Calmó su rostro y afiló los ojos, le dedicó una sonrisa cargada de satisfacción. Ahora quería específicamente fastidiarlo a él. Pobre gato, con la mala suerte de parecerle interesante al cuervo de Grima.

¿Cómo podía retenerlo? ¿Cómo podía jugar un poco más con ese crispado gatito? Sin mutarse lo vió quitarse la chaqueta y hasta no sentir el suave golpe de la tela contra sus hombros no volvió a su pantomima de pena y dolor.

- Oh, mi señor, ¡qué amabilidad la suya! -Gritó para el público.- ¿Cómo puedo retribuirle el favor? -Su tono tenía el volúmen exacto para que no fuese alto pero los terceros pudieran escucharlo sólo con un poco de esfuerzo y atención. Se secó los ojos.- No puedo creer su infinita amabilidad, ¿ha dicho que me ayudará a curar las heridas? ¡Gracias, gracias! -Clavó sus rubíes directo en los ojos de él. Aunque su sonrisa era delicada y mostraba dolor y agradecimiento, aunque sus pómulos estaban alzados por lo compungida que se encontraba, aunque sus cejas intentaban enmarcar sus ojos en pena, sus ojos brillaban en diversión. Ardían entretenidos y desafiaban al gatito.- Lo seguiré a donde sea, mi señor. -Ella quería jugar y poco le importaba lo deacuerdo o no que él estuviera con eso.
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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Seimei el Dom Oct 30, 2016 10:15 pm

Era un poco familiar una cara como esa. Por la expresión, esos ojos grandes y llorosos y todo el gesto corporal de criaturita dejada afuera en el frío. Le gustaba que lo vieran así, a decir verdad. Muchas de sus mejores capturas de laguz habían empezado con desfortunados acercándose a su vieja caravana de ese modo. Sólo que en lugar de alguien sucio y malnutrido, estaba mirando a una mujer en su mejor edad, en buen estado físico, sana hasta donde sus ojos conocedores entendían y remarcablemente bella. En un estilo frágil que era tan fácil de vender. Seguramente sus pestañas espesas y ojos rojizos engañaran a muchos, pero aparte de que le erizara el pelo, su voz le hacía agachar las orejas, así que Seimei estaba todo menos predispuesto a caer en un truco tan dramático. ¡Si hasta había parado! Le sonrió como si lo hubiera entendido a la perfección, antes de recibir su abrigo.

Por un momento, Seimei pensó que se había terminado el drama e iba hablarle en serio. Pero no. Otra vez los ojitos tentadores y tristes. Frunció el ceño y resopló.

-
Increíble... increíblemente descarada. -

No entendía por qué o para qué seguía, pero seguía. A él no le hacía falta hacer la parte de amable y dispuesto justo en ese momento o en ese lugar. Pero al parecer había sido capturdo en la escena, y cada vez que los ojos de la mujer paraban en él, volvía a sentir su pelaje erizarse. ¿Cómo hacía eso? Desconfiaba mucho. Su voz no era desagradable, sin embargo al oírla sus orejas instintivamente se echaban hacia atrás, agachándose un poco contra su cabello, como si algo en él le temiera. Tan sorprendido que casi no creía todo lo que pasaba, la escuchó completar su parte de la conversación con lo que se le antojara. A esas alturas, la frustración y la impaciencia no podían ser más claras en el rostro del gato azabache.

-
¿Tienes alguna herida? ¿O quieres decir limpiar esa sangre? - Se pasó una mano por el puente de la nariz, suspirando. - Jm... primero, ponte de pie de una vez. -

No hablaba para el público del espectáculo de esa mujer, su voz era suave y no intentaba que nadie más le oyese, motivo por el cual su parte de la conversación no se acoplaba tanto, pero en fin. Podía ser todo una trampa. Pero algo con lo que no pudía luchar, era ver a alguien en ese estado. No, no se refería a una persona herida y en necesidad. Se refería a una persona que podía tener clase y elegancia, con el cuerpo sucio y la ropa en mal estado. Eso era lo horrible. Además, tenía una insistente y un poco malsana curiosidad por el truco que le estuviera haciendo, para que sus orejas reaccionaran tan mal a su voz y todo sobre ella lo erizara. Se agachó un poco para agarrarla por donde la chaqueta oscura cubría, para no tener que ensuciar sus manos, y la levantó con un movimiento no muy gentil. Era menuda y liviana, por suerte. Tras él, su cola se movía de un lado a otro inquieta, mostrando su mal humor.

-
Muévete. Muévete ahora, llora después. Hueles a cadáver, niña. -

Puso una mano tras su espalda, sin empujar, pero guiando. Con la otra mano firme en las riendas del caballo, por si realmente quisiera quitárselo y huir. No se le ocurría qué más. Ahora bien, ¿donde pensaba ella que se la podría llevar? ¿Su casa? ¿Una habitación cálida y bonita? No tenía ahí. Se la llevó por donde había venido él, pues a las afueras de donde se había instalado ese pueblo, había todo un entramado de riachuelos y ríos de mayor caudal conectados entre ellos. Mirando a un lado y al otro, buscó entre el paisaje de árboles, arbustos y roca seca un lugarcito que le pareciera discreto y decente. Un claro no tan a la vista, donde el agua se notara limpia.





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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 20, 2016 11:52 am

Fastidio, fastidio era todo lo que el rostro del gatito tenía para ofrecerle. Requirió mucha fuerza de voluntad el poder aguantarse relamer sus labios, amaba poner incómodos a otros y aquello, por Grima, aquello era arte. Aún así, no podía definir si él estaba siguiéndole el juego o había caído en él, pero poco importaba mientras pudieran seguir. Sea que él estuviese armando sus piezas del otro lado del tablero o que estuviese caminando por él ignorando que era un campo minado: Lo importante era que estaba en el juego.

Se puso de pie obligada. La falta de modales la excitaba.- Oh, gracias... Infinitas gracias. -Dijo secándose las lágrimas mientras el gato la empujaba.

¿Qué sería? ¿Cuál era su rol en la sociedad? Se vestía tan fino y tenía modales tan elegantes, no concebía la idea que que no formara parte de la realeza, mínimamente de cuna noble. ¿Tendría dinero que robar? ¡Oh, oh! ¡Mejor! ¿Podría acercarse lo suficiente como para que él mismo le diese sus recursos? Seguro había entre sus contactos un mercenario, sin contar las joyas, las ropas elegantes y los recursos humanos... El único problema era el comienzo de la relación, sería difícil escalar. De haberlo analizado antes... ¡Pero no era imposible! Sería tan divertido intentarlo.

En un tic se mordió el labio inferior mientras avanzaban, en nada ya estaba pellizcando con los dientes la piel suave limpiando la sangre reseca de conejo entre ayudando con el raspado a sacarla con su lengua. Las personas no sólo habían comenzado a dispersarse, sino que mientras avanzaban la masa se volvía ignorante del escándalo y los sumía en el completo anonimato. Fue allí cuando se percato del recorrido que estaban haciendo, ¿estaban avanzando hacia las afueras, cierto?. Afiló los ojos, ¿acaso se desharía de ella en un sitio donde ya no llamaran la atención? De reojo notó que se afianzaba al caballo, ¿huiría al trote en cuanto bajara la guardia? ¿O montaría para darle un golpe mortífero y salir al trote?

Subió la diestra al rostro, ocultando tras la manga roída y sucia del kimono su nariz y su boca. Ya no había manera de ocultar la sonrisa. El cosquilleo ya había comenzado a hormiguear desde su vientre bajo hasta los muslos, la emoción de agolpaba por sus venas causándole calosfríos. Completamente sumisa, se dejó guiar, en silencio y obediente a pesar de su ansiedad. Ya quería ver de qué forma buscaba deshacerse de ella, moría por leer su pensamiento y anticiparse, necesitaba bailar escapando del filo de la espada.

Tenía el pulso cada vez más acelerado palpitando con fuerza en sus oídos, sentía el placentero mareo y su respiración agitada típicas de la desesperación. ¿Qué escenario escogería? ¿Qué forma? ¿Le diría algo antes? ¿Qué... qué...? ¿¡Qué demonios!?

Se detuvieron y ella de pronto, incrédula. ¿Habían llegado? ¿Eso era... eso era un arrollo? Sintió el frío sentar raíces en sus pies y subir a través de sus piernas, quería ahogarla. Quería ahogarla, ¿verdad? ¿¡VERDAD!? Por primera vez en el trayecto la idea de que realmente él sólo quería que se aseara se coló en su cabeza y la cólera bajó con fuerza todas sus expectativas. Siguió con los ojos los pocos metros que separaban sus pies de la orilla del cristalino arroyo. Rodó los ojos, fastidiosa y decepcionada. Se había emocionado tanto con la idea de una sentencia de muerte... ¿Sería posible que incluso después de verle desafiante él accediera a ayudar?

No te precipites, capaz sigue siendo parte del teatro.

Bufó, algo en ella le decía que no. Algo le afirmaba que su excitación había sido en vano. Se quitó la chaqueta de un tirón y el kimono con varios más. Desnuda, caminó hasta el agua y se metió sin titubear. Cuando el agua le llegó a la cintura se detuvo y comenzó a fritarse con ganas, descargando frustración con ella misma. Allí dónde el agua se llevaba la mugre y la sangre mostrando lo blanca que era su piel en realidad, sus uñas dejaban rastros rojizos contrastando. Se mojó el rostro y se giró hacia el hombre, volviendo a su papel de pobre agradecida.

- ¿Podré saber cuál es el nombre de mi salvador? -Aún tenía una partida de juego que ganar.


I'm sorry but thnks!:
Lamento la demora, unas semanas de exámenes que creí poder manejar y no pude ;_; espero, al menos, te sea de agrado la respuesta <3 ¡Gracias por la paciencia!
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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Seimei el Lun Nov 21, 2016 3:16 am

Ató al caballo lo más seguro que pudo, era lo más costoso que tenía consigo en esos momentos y lo más importante, ya que era su medio para llegar al punto de reunión estipulado. Fuera de eso, no tendría mucho de qué preocuparse. A no ser que la mujer que había encontrado y se había llevado tuviera un plan distinto, claro estaba. Todavía estaba por verse. Su obediencia atinaba al gusto del gato, pero no había motivo para tomarla como sincera. Por el momento, Seimei no confiaba mucho en quitarle los ojos de encima, y cada respiración tomada cerca de ella lo llenaba de impresiones extrañas y contradictorias. Sangre. Olor a carne de liebre. Un aroma hormonal, muy sorpresivo. Y luego, lo indescriptible que lo hacía erizar. Movió su cola a un lado de su cuerpo y pasó los dedos por el pelaje para mantenerlo en el sentido que tenía que peinar, irritado con que le siguiera sucediendo. Al ver lo que la mujer hacía con la prenda que tan 'amablemente' había prestado, tuvo que parar y practicamente correr a atrapar la fina chaqueta, salvándola de tocar el suelo. Para su horror, no lo lograba con el kimono que ella quitaba sin la menor pizca de delicadeza o cuidado.

-
¡La ropa! - Sí, se preocupaba más de eso que de si la chica fuera a helarse. Pero era muy tarde. Lo dejó ser y se quedó con la chaqueta en las manos, resoplando y mascullando. - Supongo que es igual... de todas formas hacía falta lavar... -

Apoyó la chaqueta sobre la montura del caballo, ya se la daría a la chica cuando saliera del agua, porque definitivamente no le dejaría voler a usar un kimono tan sucio. Respecto al cual, se preocupó enseguida de recogerlo e inspeccionarlo, levantándolo por dos esquinas y evitando que entrara en contacto con cualquier otra parte de él. Manchado de sangre, estaba rasgado en algunos sitios, además de tener bordes descosidos, pero nada que no se pudiera reparar con disimulo y dejar como nuevo. Sí, iba a hacerlo. Se acercó a la orilla, llevando la ropa al agua, y se agachó con sumo cuidado, haciendo equilibrio con la cola. No era la posición más estable, pero no quería apoyar las rodillas, ni nada realmente. Recién entonces, antes de decidir cómo o por donde empezar, prestó cercana atención a la chica de corto cabello negro. No había puesto problema para bañarse frente a un extraño, lo cual era un poco inusual. ¿No se preocupaba ni un poco? Seimei apenas soportaba tocar a otras personas, lo último que haría sería incordiarla de una forma física, pero no tendría la delicadeza de apartar la vista o darle privacidad. Al contrario, tenía que ver.

"Porque ahora te quitarás esa sangre de liebre y veremos que estás sana y salva. ¿Y qué va a pasar entonces?" Pensó. Pero no fue exactamente así. El agua se llevó la sangre, sí, pero reveló cortes en los brazos y el cuerpo de la chica, raspones por doquier y hasta marcas de golpes que empezaban a ponerse oscuras.

-
¡...estás herida! Tus rodillas, tu pobre piel... realmente sí estás herida. Pero... -

De acuerdo, estaba confundido. ¿No había estado pretendiendo? Estaba seguro de que sí. Y entonces, ¿por qué todas esas heridas tan frescas y nuevas? Ya no la entendía tan bien como había pensado, y eso lo frustraba mucho. Su necesidad de superioridad intelectual sufría. Cuando vio el modo en que trataba su propio cuerpo al limpiarse, con las uñas en lugar de las yemas de los dedos, fue peor aún. Frunció el ceño, volviendo a tomar a mal su forma de hablar.

-
Sei, preciosa. Pero no soy ningún salvador, no te confundas. - Prefería que sólo sus amos pronunciaran su nombre. Además, ser discreto servía. - Te estás hiriendo más. ¿Estás loca? ¿O acaso eres tonta? Ven aquí en este instante. ¡No puedes hacer eso! -

Dejó el kimono a medio hundir, apoyado en una roca, y con la mano libre le apuntó a la orilla para que se acercara. No iba a meterse al agua a buscarla, pero no podía dejar que se hiciera eso, era un desperdicio y una idiotez sin sentido para él. Podía dejarse más marcas. ¿Y si al final pensaba en una forma de llevársela? Con marcas no servía.





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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 03, 2016 2:57 pm

Últimamente venía tan acostumbrada a la sumisión de los seres con los que trataba que el grito del gatito la tomó por sorpresa. Aunque la auto-lesión había sido completamente espontánea, pero una parte suya estaba contenta de haber provocado una reacción en él. Bajó las manos lentamente, alejándolas lentamente de sus brazos como si la hubiesen agarrado con un arma en mano y le hubieran ordenado dejarla en el suelo.

Tras unos segundos congelada comenzó a acercarse a la orilla con la misma expresión de una niña caprichosa que fue regañada. Lo miró con desconfianza y se acercó recelosa, deteniéndose a unos metros y con los pies aún acariciados por suave el vaivén del agua. Estar desnuda no le provocaba ninguna clase de emoción en particular, y aunque sabía usarlo como herramienta en oportunidades y fingir toda clase de sentimientos que jamás experimentaría, ahora su mente -por una vez en mucho tiempo- no se encontraba en el tablero de juego sino atenta al regaño del jóven frente a ella.

El agua escurría por su piel, dándole frío cuando el viento soplaba y haciendo arder los rasguños en su piel. El escozor se le hacía tan placentero que erizaba el vello de su nuca.

Entrecerró los ojos mirando fijamente al felino, ¿qué se pasaba por su cabeza? Le estaba costando descifrarlo y con eso no podía programar anticipaciones a sus acciones. De refilón notó su kimono en la orilla, ¿es que iba a lavarlo?- No tiene porqué lavar mi ropa, yo misma puedo ocuparme después. -Ahora sí había olvidado toda clase de protocolo y se mostraba caprichosa, territorial. ¿Quién era para decirle qué hacer y qué no?

Con el ceño fruncido y los labios hechos un morro preguntó de manera directa, sin rodeos.

- ¿Porqué no puedo marcarme? Es mi cuerpo y le hago lo que me place, ¿o tienes algún plan específico para mí? -
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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Seimei el Dom Dic 11, 2016 4:05 am

No quería estar erizado por cualquier cosa, pero se había vuelto un estado casi constante alrededor de ella y Seimei ya no creía llegar a entenderlo. Sólo intentaba relajarse a sí mismo. Quizás sólo estaba inquieto alrededor de una persona suspicaz de la que no sabía qué esperar. Como fuera, no podía seguir así todo el tiempo. Tenía que pensar que se trataba de una persona desarmada, tratarla sin tanta paranoia y dejar que las verdades ocultas surgieran por sí solas. La vio de frente, por un lado sintiéndose algo tonto de lo mal que le ponía una mujer pequeña y joven, pero por otro sabiendo que una mente de malintencionada vivía y prosperaba en los lugares más insospechables. Con como ella le quedaba mirando, la cola se le volvía a erizar, algo ya sobradamente vergonzoso. ¿Por qué? ¿Y por qué ponía esa cara?

-
Lavar y también remendar tu ropa. Quizás puedas hacerlo tú misma, sí. Pero me aseguro. Es demasiado desperdicio dejarlo así. - Le respondió. ¿Acaso era mala decisión?

No podía evitarlo. Bajó la vista a la tela entre sus manos, a la sangre que no quería dejar que siguiera secándose, y la hundió en las aguas. Quizás la molestase, pero tenía que hacerlo, y no iba a quedarse acuclillado incómodamente mientras se decidía el asunto. Con tremenda costumbre y práctica se puso a fregar y a dejar que el agua se llevara la sangre de a poco, diluida. Reconocía un tono de queja cuando lo oía, pero no encontraba del todo el sentido en las palabras de la chica, por lo que tuvo que alzar la vista un poco, parando las orejas color azabache en su dirección.

-
¿Estás diciendo que sí te hiciste todo eso? -

La duda venía con algo de miedo, incredulidad y simple sorpresa. Claro, se había limpiado el exceso de sangre de encima, pero así era que habían aparecido más claramente los cortes y golpes. Pensar que todo eso lo había hecho ella misma, a su propio cuerpo, iba demasiado en contra del razonamiento del gato negro como para procesarlo. Perdió el hilo del regaño que pensaba soltar y sólo parpadeó sus confundidos ojos grises.

-
Con la sangre de liebre alcanzaba... por qué, no, ¿cómo te harías daño a ti misma? Ningún drama público lo vale... - Estaba... ¿impresionado? Ni él estaba seguro. Agitó la erizada cola. - Cual sea el motivo, es un poco aterrador. -

¿Y la ropa? No tenía que olvidarse de eso, no quería arruinar el color en esa clase de tela, tan complicada de teñir. Se apresuró a terminar con la mancha que le había estado dando lío y la levantó fuera del agua para revisar. No quedaba satisfecho. Resopló y volvió a hundir la prenda y a fregar. Era un gato laborioso cuando se trataba de esa clase de cosas. Era servidumbre aprendida, pero no lo relacionaba mucho como tal, actualmente sólo lo veía como tareas que quería hacer y que se le daban bien.





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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Invitado el Mar Dic 13, 2016 11:58 pm

Era inevitable notar que no estaba tranquilo en presencia de ella. Sucedía en ocasiones, sobre todo en los laguz o animales, que no se hallaban con ella; que sus alertas se disparaban y la incomodidad reinaba. Eso podía arruinar, estropear o entorpecer planes pero también era un condimento especial. Le era tan llamativo como para las moscas la miel y el reto de manejar las situaciones con una complejidad extra era tan tentador...

- Remendedarlo, eh~ -Caturreó. Salió del agua con cuidado, cerrando el espacio entre ellos con cautela. Se acuclilló a su lado mirándole fregar la prenda. Era muy hábil en la labor... Demasiado como para ser alguien de alta cuna... Sonrió de lado, no sólo porque sentía que ataba mejores cabos, sino porque había llegado la fresa del postre: El horror que todo ser con instinto de auto-preservación tenía ante una auto-lesión.

Se rió abiertamente acabando por reposar su rostro en la palma de la mano derecha, volviendo a fijar sus ojos en el rostro de él.

- El drama no lo vale, oh no, para nada. -Se inclinó hacia él, girando apenas el rostro para mirarlo más de frente.- Pero tener algo entretenido sí... El cómo es más bien sencillo, basta con saber cómo y dónde cortar o golpear. -El teatro se había terminado. Se puso de pie, estiró los brazos desperezándose y lo rodeo hasta quedar a sus espaldas.

Volvió a flexionar las rodillas y, rodeándolo con sus brazos por el cuello, apoyó el mentón en el hombro de él. A la altura de su oído procuró bajar el tono de voz, suave, clara y digna del terciopelo reanudó:

- Digamos que me da acceso a cosas divertidas, como un gatito~ -Dejó unos segundos de silencio antes de volver a hablar. Había estado analizando algunos pocos datos e hilando como podía para llegar a una conclusión firme.- ¿...sabe, señor Sei...? -Su tono ahora, aunque se mantenía suave y bajo, ahora era más juguetón.- Al verlo tan prolijo y de modales, creí que era un Noble. -Clavó los ojos en sus manos y con un leve ademán de su mano lo señalo fregar.- ...pero ningún noble sabría cómo fregar correctamente ese tipo de prenda, y de saberlo no estaría tan dispuesto a hacer el trabajo por sí mismo... Eres un sirviente, ¿cierto? -
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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Seimei el Jue Dic 22, 2016 12:08 am

Ir en contra del instinto usualmente no era difícil para Seimei, era el laguz con menos instinto que conocía, al haber nacido en cautiverio y ser criado como todos los sirvientes. Pero cada paso que Tinúviel daba en su dirección era un paso que él quería dar en la opuesta, como si una fuerza desconocida fuera a atacarlo o algo fuera a sucederle si la dejaba permanecer muy cerca. Tomó fuerza de voluntad quedarse allí, indudablemente seguía sintiendo esa inquietud extraña. Su risa hizo que sus orejas quedan quietas en su dirección y él totalmente atento, como una señal de amenaza, aunque no tenía sentido alguno. Desnuda, obviamente desarmada, pequeña de físico y frágil de aspecto, era lógico asumir que no tenía forma de hacerle gran daño. No podía lucir más inofensiva y agradable. Y aún así...

-
Como dije, aterrador. Simplemente no lo entiendo, tratarse a uno mismo así, arruinar algo que podría ser perfecto si se lo cuidara... ¿y por diversión? Creí que buscabas alguien que cuidara de ti, que era el objetivo, al menos. -

No creía poder entenderlo en su vida. No era que él tuviera los motivos más profundos tras cada cosa que hacía, pero... al menos habría tenido sentido. Suponía que no importaba. Estaba lavando su ropa y sufriendo por su piel mancillada porque quería, porque valoraba la belleza y lo consideraba un desperdicio, además de la curiosidad del teatro que se había montado en público. Una mujer bella y desamparada era un boleto de lotería ganado para el negocio de esclavos, pero ella no estaba desamparada, de eso estaba bastante seguro. Seimei asomó la prenda nuevamente fuera del agua, lista. Por el rabillo del ojo seguía a la mujer, por cautela, pero no hubo modo en que estuviera preparado para un... ¿abrazo, o algo así? No era un contacto de piel a piel, ya que él sí estaba vestido, pero le mojaba la espalda y la sentía con claridad. Su cabello le rozaba la mejilla al tener la cabeza de ella sobre su hombro. Se congeló otra vez, en algo parecido al temor pero que no podía describir más exactamente. ¿Sabía que su presencia le ponía mal? ¿Se lo hacía a propósito? La escuchó pero no le pudo responder. Sus orejas se agacharon contra su cabeza. Cuando finalmente pudo tomar aire otra vez, lo primero que hizo fue escabullirse debajo de sus brazos ágilmente, apartándose para volver a erguirse a seguros 3 metros de distancia.

-
¡¿No te dije que no me tocaras?! ¡Detesto que me toquen! - Sí, estaba erizado otra vez. - Estás limpia ahora, pero estás herida, no es muy diferente... -

Se pasó la mano por el rostro, y de ahí por el cabello, claramente alterado. Era una mezcla confusa y desagradable de temor, enfado, y su normal reacción de temer que lo ensuciaran. Era demasiado susceptible a algo muy simple, sí, pero era inevitable. Con la espalda muy recta en todo momento (porque su digna postura nada se la quitaría jamás), calmó su respiración y alzó el índice al hablarle en tono de regaño. -
¡Deberías tener más cuidado! Echándote así sobre alguien que no conoces, quien más probablemente salga perjudicada eres tú. Es un peligro. Yo mismo podría ser alguien peligroso. - "Y no sé si sentirme ofendido o aliviado de no ser considerado como tal..."

Sería oportuno cubrirla, pero su ropa estaba obviamente empapada. Justamente para eso había previsto. Sin quitarle los ojos de encima, como si fuera lo más peligroso en el lugar, Seimei caminó con un gesto todavía algo exaltado hacia el caballo, tomando de encima de la montura su chaqueta negra. Se la extendió. Su mirada exigía que hiciera lo razonable y la usara. -
Aciertas, más o menos. Soy un humilde servidor, contador, mayordomo, chef, costurero... entre algunas cosas más. -





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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 26, 2016 8:56 pm

- Con o sin marcas mi cuerpo es perfecto por ser mío. -Le dijo tajante después de que se alejara por el contacto. No es que le molestara aquello, no, le encantaba fastidiarlo. Lo que le había cruzado un poco los hilos mentales era que sugiriera que su perfección estaba rota por cosas que sanaban tan fácilmente como se hacían. Una sonrisa torcida le dibujó los labios cuando lo vió nuevamente erizado. ¿¡Cómo no podía comprender la razón por la que hacía esas cosas!? ¡Bastaba ver su cola! Se acercó a la orilla dejando de mirarlo por un instante, escuchándolo de fondo mientras tomaba agua entre sus manos para enjuagar algunas heridas de los brazos que habían vuelto a sangrar.

- Era obvio que acertaría, no me equivoco cuando emito un juicio. -Sopesó un poco las palabras de él sobre su bienestar. Para cuando volvió a verlo fue fingiendo una sonrisa digna de una dama rescatada.- ¡Oh! ¡Que tan buen consejo, mi señor! -Se puso de pie, juntando las manos sobre su pecho, completamente agradecida.- ¡Claro, ¿cómo no he pensado en cuidarme? ¿En qué por ser una niña podrían atacarme? ¿Matarme, mutilarme...? ¡Que horror! ¡Que horror! -Dramatizó acercándose un paso hacia el en cada palabra.

A sólo dos metros de distancia dejó que sus manos cayeran pesadas a los lados. Sus labios se tensaron y sus ojos rojos se anclaron en los de él. No había una manera más exacta de describir su expresión que no fuera psicótica.

- ¿...qué te hace creer que ya no he pasado esas cosas...? No, mejor. -Se carcajeó.- ¿Qué te hace creer que, por conocerlas, ahora no soy yo el peligro? -Rompió a reír. Le tomó unos segundos poder volver a hilar palabras.- Querido Sei, ¿qué te hace sentir tan seguro de pensar que no eres tú quien debería cuidarse de mi? -

Tomó un mechón de cabello y comenzó a jugar tontamente con la punta del pie derecho en el barro del claro. Uno a uno dibujó tres conejitos.

- Te contaré un cuento... Había una vez tres conejitos, solitos, tranquilos, que tuvieron la mala suerte de cruzarse con una niña aburrida... El primero, no aguantó muchas asfixias. -Pisó el dibujo.- El segundo, se lo comieron. -Hizo lo mismo que el primer dibujo.- Y el tercero se golpeó un poco hasta que no aguantó. -Pisó el último dibujo uniendo todos en un mamarracho.- Pero la niña seguía aburrida... Lo que sabía es que las personas siempre ayudan a alguien en apuros y... -Levantó la vista del barro a las orejas del caballero.- ...encontró un lindo gatito... -
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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Seimei el Sáb Ene 07, 2017 1:26 am

Iban a salirle cabellos blancos lidiando con esa mujer. Lo impredecible no le gustaba en absoluto, las cosas fuera de control tampoco, ni lo irracional. Era el completo opuesto a su persona. A esas alturas, estaba cuestionándose si realmente había hecho lo más inteligente. En su momento, había llamado su atención de formas ineludibles, y dos ideas habían pasado por la mente de Seimei: sólo arreglar un poco y dejarla, porque no podía verla así como andaba, o probar más a suerte y ver si una mentirosa callejera (pero de lindo rostro) servía para llevarse. Actualmente, estaba considerando que había cometido un error. No por los riesgos, sino por... toda esa irracionalidad con la que no sabía convivir. Seimei ya no tenía la menor idea de qué esperar que hiciera, cómo deducir lo que pasara por su cabeza o saber qué quería, en el fondo. Habían tantos misterios. Al menos no se asustaba fácilmente con amenazas y cosas del estilo, si es que lo que pretendía ella con su risa y sus insinuaciones era amenazarlo. La locura en sí le asustaba más que la agresión, pero todavía no creía que estuviera realmente fuera de facultades mentales. Alguna pauta tenía que tener, algo tenía que estar persiguiendo más allá de todo... algo que, si él pudiera entender, seguramente haría que todo lo demás cobrara sentido. Quedó viéndola con confusión y duda, pero todavía no miedo... mientras no se le acercara más. Uno de sus pies había amagado el paso atrás, pero se negó a sí mismo darlo. ¿Debería tener cuidado de ella o no?

-
No lo consideraría razonable. Buscar alguien que convenga y sirva de algo, es mejor que buscar una víctima de asesinato. - Respondió lentamente. Era racional, no emocional, sólo podía ver las cosas así. Tanto, que era una persona fría, después de todo. - Lo máximo que se puede conseguir de eso son un par de cucherías robadas, y yo ni siquiera tengo objetos de valor. Por eso es que no pienso que hayas ido ensangrentada por ahí buscando sólo alguien a quien lastimar. -

"Aunque no todos piensan en términos lógicos y útiles todo el tiempo. Uno se olvida de eso... hmm..."

Cuando la miraba, pensaba en los cachorros de tigre que daban su estirón a la adultez, y se daban cuenta de que habían crecido más grandes que los demás, que sus dientes y garras podían desafiar a los esclavistas y educadores. La única forma de lidiar con ellos en esos momentos era no temerles. Seguir tratándolos como si fueran pequeños, dar las lecciones de comportamiento como si nada y mandarlos castigar si se ponían amenazadores. Actuando así, a Seimei jamás le había sucedido que un cachorro educado por él se decidiera a atacarlo. Por supuesto, ellos sólo lo hacían por orgullo, o por esperanzas de libertad. Esas cosas morían. La desconocida motivación tras Tinúviel no era un caso igual, pero creía que tampoco debía mostrarse temeroso ante sus actos. ¿Qué tenía en mente? Lo último que el gato quería era ser lastimado, no sólo la muerte era de temer, le horrorizaba también pensar en heridas o en asfixia, pero con calma seguramente podría ver que no sucediera. No era una simple liebre. Tomó aire, miró a la chica con ojos inocentes y se decidió a ser el primero en acercarse, poniéndola su chaqueta seca en los hombros y cerrándola alrededor, como para protegerla del frío. Esa era su demostración.

-
Qué malvada, cielo... - Dijo suavemente, bajando las orejas contra la cabeza. - ¿Qué le harías a alguien que te ayuda? Tan sólo por poner los ojos en ti, sin malas intenciones... -

A fin de cuentas, todos eran actores cuando había que serlo. Algunos animales, acorralados, no mostraban colmillos. Algunos, como él, sólo bajaban las orejas inofensivamente. Y si había que lloriquear... bueno, tenía más ganas de preservarse que orgullo.





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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 11, 2017 12:18 am

La sumisión le generaba sentimientos encontrados. Habían oportunidades en las que disparaba su placer, le complacía tener el control de la situación, y otras veces le molestaba: nada peor que no se le enfrentara un desafío o ser al cual romper. Pero en este caso no podía defiinirlo, no podía inclinarse por ninguno de los dos lados... Lo que le había gustado del gato era, justamente, la rebeldía y repeluz que había mostrado hacia ella. Que ahora bajara las orejas sólo lograba descentrarla. Lo miraba fijo, con los ojos grandes, brillantes y llenos de confusión. Ése no era el juego que estaba esperando jugar...

Frunció el ceño cuando fue consciente de que tenía la chaqueta encima y una mueca de asco de formó automáticamente mientras miraba la prenda por el rabillo del ojo. ¿Qué era eso? ¿Compasión? ¿Cuidado? Ay, por favor que no fuese pena... Con le pecho hecho una bolsa compresa abrió la boca para gritarle, pero la cerró tras unas cuantas bocanadas donde fue incapaz de articular palabra alguna. Nada estaba saliendo como quería. O al menos no esto último, y bastaba para poner su capricho de punta. Había buscado provocarlo de mil formas: por enojo, por sorpresa, por asco, por rechazo, por excitación y muy pocos estímulos había reaccionado. Se puso de pie y giró sin poder relajar las cejas, camino hasta el Kimono y lo tomó entre sus manos; todavía estaba empapado.

¿¡Qué estaba mal con el gato!? No lo podía entender y eso la exasperaba. Cómo, porqué, en qué... Y de pronto creyó comprender. Aflojó los músculos y su fina prenda resbaló de sus mano hasta volver a quedar en la piedra, aunque ahora de forma desordenada. Él quería sobrevivir, entonces se adaptaría a cualquier forma que ella demandara buscando no llegar nunca a una confrontación. No iba a mostrar miedo, ni desesperación, ni enojo, ni nada que le interesara. Su cola podía reaccionar, sus orejas bajar, pero él mantendría una postura decente y distante, más fría que otra cosa, cautelosa y medida, algo que era divertido las primeras veces pero que no podía entretenerla de manera infinita.

¿Su objetivo era matarlo o dañarlo? No, nunca consideraba eso una primera opción salvo contados casos. Antes de romper un juguete de forma irreparable debía conocerlo, para asegurarse justamente de que fuera irreparable... Y prefería dejarlo vivos como norma general, sólo algo inútil y vacío merecía la muerte. Pero Sei estaba llevándole demasiado tiempo de descifrar, y no, no es porque le interesara entender a las personas o seres en sí, pero era indispensable para poder diseñar buenos tableros de juego y estrategias. Sintió ganas de llorar, la frustración le estaba escociendo los ojos.

Enojada con ella misma se secó lo poco que se le había humedecido y se volvió a verlo, ahora la mirada seria de ojos fríos y una línea recta en sus labios era todo lo que tenía para ofrecer. Tinúviel disfrutaba acercarse a otros para alimentarse de emociones por ser ella misma incapaz de generarlas o experimentarlas. Presionar a los otros a los extremos y obtener una devolución por ello era lo más cercano que tenía a sentir y con el tiempo había desarrollado su propio mapa, abanico y matices de juego en base a: ante estímulos positivos recibía respuestas positivas y ante negativos, negativas. Nunca usaba estímulos positivos salgo que quisiera manipular probabilidades, respuestas o intensificar los próximos estímulos negativos. Todo con el fin de poder sentir un poco lleno ese vacío constante e insaciable de su pecho. ¿Pero recibir como respuesta a una provocación una complaciencia? ¿Un gesto tierno? ¿Con qué fin? ¿Qué mérito? ¿Cómo se suponía que debía responder a eso incluso sabiendo el básico motivo de instinto que lo movía? No, no era instinto. Ése era el problema. Nunca había provocado algo bueno en otro en base a un comportamiento hostil a menos que fuera manipulado, siquiera por conveniencia.

Pero Sei era un sirviente. El Gato era una maldita mascota. Estaba estructurado y tenía modales, estaba acostumbrado a estar por debajo y era algo que no pensaba tolerar. Eran sentimientos y un nuevo abanico de posibilidades que no tenía ganas de analizar en ese momento, mucho menos aprender y absorber. La había descolocado y estaba incómoda dentro de la interacción. Tomó el kimono y lo miró por sobre el hombro.

- Me llevo la chaqueta. -Dijo nada más. Hablar en ese momento sería exponerse y no quería, con un simple gesto la había sacudido de tal forma que no se sentía habilitada para proceder como quería hacerlo. Debía algún modo de romper al gato, estaba segura, pero también lo estaba de que en ese momento no podría siquiera acercarse a hacerlo y que terminaría más vulnerable ella que él. Renunciaba a él por ese día, debía perder una batalla donde no tenía otro resultado posible. Comenzó a caminar para alejarse y seguir su ruta, con suerte podría analizar todo de una mejor forma para atacarlo de una mejor manera si es que había un futuro encuentro.


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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Seimei el Jue Ene 12, 2017 10:34 pm

Estaba cometiendo un error que no le sucedía a menudo, estaba siendo inconsistente. No era a propósito, era sólo que no podía evitarlo... había sido más o menos frontal con la mujer de dudosas intenciones, y ahora que se sentía acorralado se ponía a actuar de forma más segura, a entrar en su comportamiento sumiso y complaciente. Era inconsistente respecto a la forma en que había actuado al principio. De haber sabido que las cosas se pondrían así, habría actuado mejor de buenas a primeras o se habría encontrado otra forma de resolver el asunto, pero el problema con Tinúviel y su comportamiento impredecible y poco lógico era justamente ese. Pero bueno, ahora ya estaba así. Ya estaba agachando la cabeza. Para sobrevivir, se hacía lo necesario. Y el gato era la clase de persona flexible, digamos, que haría lo que fuera por salir bien parado.

Pero ahora sí tendría que ser consistente. Mantuvo las orejas bajas y la voz gentil.

-
Es tuya. - Dijo, respecto a la ropa.

Ya se había despedido mentalmente de esa chaqueta, así que ahora no era problema, aunque en su momento había sido una tragedia que se ensuciara. Poca paga por salir de aprietos, ahora que la mujer dejaba de prestarle tan cercana atención, le daba algo de distancia y quitaba era mirada fija y escalofriante de encima de él. La vio tomar su kimono, lo poco que había tenido consigo cuando la encontró, y moverse como para irse. ¿Irse? ¿Después de todo ese altercado y toda esa confusión? ¿Sin obtener nada en particular? "¿Cual es el problema contigo?" Pensó. Era lo peor que había hecho hasta entonces. A Seimei le convenía, pero a la vez era incapaz de dejarlo exactamente así, quedarse con las cosas a medias y las palabras en la boca. Al menos, haría lo que a él se le veía en gana, pero por dios, qué muchacha sin sentido...

-
Pero esto no está listo - La siguió esa corta distancia, tomando el kimono de un lado y quitándolo de sus manos. Lo miró contemplativo, luego a ella, con humildad. - Un momento, sólo espera un momento, y lo estará. Y entonces podrás ir como gustes. -

Porque su partida sería imperdonable de lo contrario, y sería lo mismo que dejarla suelta tal como la había encontrado. Se apresuró de regreso hacia donde estaba atado su caballo, en sus alforjas revisó sólo un poco, pues tenía casi todo organizado, y sacó la pequeña cajita que era su costurero. Puso el kimono colgado sobre la montura, alfileteando con presteza las partes descosidas para entonces tomar aguja e hilo. Enhebró al primer intento, veloz, extendiendo el hilo rojo entre sus dedos. Al menos eso, quería poder hacerlo. Antes de comenzar, la miró de reojo, todavía con la cola apegada detrás de los muslos y cauteloso de ella en general.

-
Todavía huelo cadáver. Pero ahora entiendo, no eres tú, son las pobres liebres. Podrías dejarlas para mi... - "Ya que estamos, para qué malgastar buena carne. Yo no podría cazar algo tan escurridizo. Sería paga por toda esta locura..."





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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 16, 2017 9:37 pm

Se quedó helada cuando el kimono le fue arrebatado. De hecho, tardó unos largos segundos en reaccionar y comenzar a girar a la velocidad digna de una babosa. No entendió porqué hasta que lo vio comenzar a coser con el hilo ya hilvanado. ¿Qué carajos estaba mal con el gato? ¿Es que no estaría mejor si ella se iba? ¡Que era obvio que no la aguantaba! Y ella no aguantaba el sentir esa falta de control e incertidumbre sobre la situación. Entrecerró los ojos, cerrando finalmente la boca entre abierta que le daba aspecto subnormal, ¿en serio sería dejarlo arreglarlo y con eso la dejaría irse? ¿No iba a exigir las respuestas a su batallón de preguntas? Fue exhalando lentamente retomando el camino hacia él, avanzando un par de pasos. Ya no podía poner las mano en el fuego sobre cómo seguiría la situación y no se sentía en condiciones de poder manejarlo.

Terminó junto a la misma piedra de antes, sentándose con un salto y cruzando las piernas. Su cabeza era un remolino y sus emociones un desastre, entrelazó los dedos sobre su regazo sin estar segura de si debía hablar o no. Era consciente de que terminaría hablando de más, pero la situación tampoco daba para jugar a ver quién hablaba menos.

- ¿Porqué me retienes? -Preguntó exasperada pero con la voz sedada, grave, baja. La cautela estaba dominándola.- Puedo jurar, gato, que no te caigo bien... Y tú no estás haciendo otra cosa que desorientarme. -Frunció el ceño, por primera vez la piel se le erizo por el calosfrío reptante en su columna. Con la nuca tensa y el frío adueñándose de su piel podía asegurar algo que desde niña no sentía: El malestar estaba adueñándose de su cuerpo.
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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Seimei el Dom Ene 22, 2017 3:06 am

Seimei no estaba teniendo todo como le apetecía, no estaba ganando. Pero esa mujer irracional tampoco, así que se conformaba. Lo importante era no perder del todo. Se concentró en coser, coser siempre se le hacía agradable y era buena forma de regresarle el equilibrio a su mente. Se puso a corregir las rasgaduras en el kimono, virtiendo todo su perfeccionismo en hacerlo quedar como nuevo, disimular bien el daño para dejarlo como se imaginaba que tenía que caer, moverse y lucir. ¿Exactamente qué tan recogido iba el bajo? Miró a Tinúviel, tomando nota mental de su altura para asumir el largo correcto. ¿Eran así de anchas las mangas o se había descosido algo? No, tenía lindos dedos, las mangas anchas se quedarían. Callado, el gato cosió con cuidado pero velozmente, sólo mirándola cuando necesitaba imaginar el aspecto de la vestimenta en ella. Como un pintor repasando el aspecto de la modelo. Cuando habló, hizo un intento de 2 segundos de ignorarla antes de entender que no podría aunque quisiera. No podía dejar ser, tenía que replicar.

-
Desorientar. Bueno, eso nos pondría a mano. - Sonrió ampliamente, amable o pretendiendo serlo. Con el mismo tono y gesto siguió. - Eres tan engañosa, que sigo sin saber qué has dicho que fuera verdad en todo este tiempo. Ni hablar de entender qué sucede contigo. Y no me digas, que prefiero seguir así, sin detalles... - "Especialmente sobre los animales que aparentemente matas cuando te aburres." Agregó mentalmente.

Hizo una pausa para cortar el hilo con un par de pequeñas tijeras de costura, enhebrando otro tramo para repasar un detalle cerca de un borde que necesitaba todo el refuerzo posible. Si ocultaba bien la costura, no hacía ningún mal. Al terminar eso, depositó sus implementos de regreso en su pequeño costurero, y estirando el kimono entre sus manos examinó el resultado. Había tenido que hacer una recogida más pronunciada para disimular desgarros, dejándolo un poco más corto, pero realmente no creía que le fuer a molestar a una mujer que no había tenido pudor de bañarse ante sus ojos. Se acercó a la señorita con la prenda colgada del brazo.

-
Si fueras más razonable, serías excelente para la ocupación a la que yo me dedico. Pero eso ya no importa. - Le dijo. No se refería a sus deberes de mayordomo, sino en sí a la esclavitud. Mentirosas y actrices de rostro adorable eran ideales para el negocio. - Por favor no asumas males de mi parte ahora, sólo hago esto porque es lo que yo quiero hacer. Permíteme saber que irás bien vestida y limpia, dame cuanto menos una liebre para preparar mi cena y listo. Me retiro y quedas libre de este molesto asistente que simplemente tenía que reparar cosas. -

Quedándose en su papel humilde hasta el final, inclinó la cabeza al extenderle el kimono, como pidiendo con toda modestia que aceptara su trabajo y la prenda arreglada. Al menos así él estaría en paz. No había ganado ni sacado nada al final, pero al menos no se iría con una espina en la mente y una necesidad sin resolver de restaurarle su mejor aspecto..





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Re: Trágico teatro. [Seimei]

Mensaje por Eliwood el Mar Mar 28, 2017 11:56 pm

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