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Cazando al ratón. [Alexander Delacroix]

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Cazando al ratón. [Alexander Delacroix]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 03, 2016 4:41 am

Partir de Nohr le dolía en cierta manera. El poder de Grima allí era fuerte y le gustaba mucho todo el aire militar que sudaban las calles. Parecían preparados para el combate en todo momento y muchos se mostraban sedientos de sangre y guerra. Todo aquello ayudaba a minorar la decepción de no tener pistas más allá de corroborar que allí no estaba la familia de su madre.

Encaminó su pista a Yllise entonces. Viajó varias semanas: un poco a pie, un poco en aventones de carretas. Para el amanecer del día quince ya sólo quedaban unos pocos kilómetros que no tardó en retomar después de levantar todo su campamento junto al alba. Apenas se detuvo a media mañana, para poder armar una suerte de desayuno.

Lo pajaritos eran tan lindos. Después de unas horas de viaje, por fin llegaba a las puertas de la ciudad. Con Nohr, Plegia y Hoshido descartados eran éste y Regna Ferox los últimos lugares de Akaneia por revisar. La mañana estaba despejada, el clima templado y ella de buen humor. Bueno, ¿quién no se pondría de buen humor bajando pajaritos con una gomera? había sido el entretenimiento patrocinador de su desayuno, y gran parte del proveedor debía admitir. Necesitaba una buena carga de energía positiva antes de entrar a ese terreno apestado por la energía de Naga.

Unos minutos mirando la nada y juntando coraje bastaron para que se pusiera de pie, sacudiese su ropa, abandonara las sobras allí y caminara los veinte metros que faltaban para la imponente puerta de la ciudad. Sacó la lengua como acto reflejo al asco que sentía por las calles tan limpias y pulcras nada más cruzar el umbral; el órden casi matemático de los puestos y las construcciones y la paz entre los ciudadanos sólo le generaban repeluz. ¿Cómo eran capaces de vivir así? ¿Creía a su madre capaz de haber formado familia allí? Decepcionante, pero sí. Lo creía.

¿Por dónde empezar? Caminó todo el tramo de la entrada mirando a los presentes y analizando su situación. Antes de darse cuenta estaba recorriendo el famoso "Mercado Modelo". La mejor opción a esta altura era seguir consiguiendo informantes, ¿pero dónde? ¿Allí habrían caza recompensas? Debía de haber, pero sin lugar a dudas extranjeros... ¿Cierto?
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Re: Cazando al ratón. [Alexander Delacroix]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 11, 2016 8:36 am

Las últimas semanas habían sido de las más cansadas que me habían tocado desde aquel día en que decidí irme de casa para liberarme del excesivo control que mi madre tenía sobre mi vida y la de mis hermanos. Agradecía a Naga aquella buena fortuna que me había brindado y que me había ayudado para encontrar buenos trabajos con los que poder ganar algo de oro con el que irme acercando poco a poco a mí objetivo de convertirme en un gran guerrero que defendía a los débiles como lo fue mi padre alguna vez. Como era de esperarse había cumplido todos esos trabajos de buena manera, recibiendo así mi paga y siendo momento de regresar por algunas cosas a Ylisse, mi querido país natal.

La idea de volver a Ylisse me emocionaba y a la vez me daba un poco de temor. Volver a Ylisse significaba estar cerca de mi familia, cosa que en estos momentos no quería. Si bien contra mis hermanos no tenía ningún problema, sería muy desafortunado encontrármelos debido a mis circunstancias. A quien no quería encontrarme por nada del mundo era a mi madre, aquella mujer con obsesión por controlar la vida de mis hermanos y la mía, principal razón por la que había decidido irme de casa. Me parecía normal que mi hermana estuviera de acuerdo con mi madre en su obsesión de control pues de todos era la que menos lo sufría, pero a mis tres hermanos tampoco parecía molestarles aquél todo ese control que nuestra madre trataba de mantener siempre en nosotros, y si les molestaba no se veían con la intención de decirlo.

Unos pocos días de viaje fueron suficientes para estar a las puertas de la principal ciudad de Ylisse. Desde afuera se podía respirar aquella sensación de satisfacción que a uno le daba al ver un lugar conocido. Sin embargo aquella preocupación por encontrarme a alguien de mi familia seguía latente dentro e interrumpía a aquél buen sentimiento de antes. Traté de pensar en alguna manera de pasar desapercibido, pero me fue imposible. Mi padre, un buen hombre que había recibido el título de Marqués por sus hazañas por el país era alguien muy conocido por estos lugares, y así como él lo éramos también su familia, lo que me quitaba cualquier opción de pasar sin ser visto por nadie. Soltando un suspiro que dejaba ver mi decepción y con aquel temor constantemente pasando por mi cabeza entré por fin a la ciudad.

Solo unos pasos dentro de ésta bastaron para que algunas personas reconocieran mi rostro y comenzaran a susurrar, pasando la voz de persona a persona. Ignorando aquellos rostros y susurros a mí alrededor apresuré el paso al Mercado Modelo para poder comprar cosas que necesitaba para seguir con mi viaje en busca de encargos. Al llegar a éste bajé del caballo y lo deje en una reposadera para que se quedara ahí y pudiera beber agua mientras yo me dirigía a los diferentes puestos ubicados por los alrededores. Los murmuros continuaban, pero yo seguía ignorándolos, acercándome al primero de los puestos a observar lo que había. El encargado al verme llegar me comenzó a mirar como intentando reconocer a alguien.

¡Ah! Joven Delacroix—mostró una sonrisa al reconocerme—. Qué sorpresa verlo por acá.
¿Por qué sería sorpresa?—respondí sin quitar la vista del escaparate en donde tenía las cosas que vendía. Tome una y la giré mientras la miraba—. Yo soy de aquí, supongo que lo sabe bien, señor.
Sí, está en lo correcto, joven. Pero corre el rumor que hace poco se peleó con su madre, y que aquello terminó con usted yéndose de su hogar.
Bah, una pelea pequeña—mentí ocultando mi molestia, no entendía cómo sabía tanto de lo ocurrido, pero realmente no me interesaba tanto averiguarlo. Guardé lo que había tomado en una de las bolsas de mi pantalón y le daba las monedas que hacían el costo del objeto—. ¿Así está bien?
“Una pelea pequeña” no es como la describen, joven Delacroix—respondió con un tono de reto al cual no pensaba responder por más que quería. Debía llamar la menor atención posible—. Y sí, así está bien. Gracias por su compra.

La gente aquí solía ser pacífica, pero eso no hacía que algunos de ellos tuvieran cierto interés por vidas ajenas. Sin responderle y con la intención de alejarme lo más pronto de ahí antes de que no pudiera aguantar más las ganas de golpearlo volteé con la intención de dirigirme a otro puesto, pero en el momento en que lo hice choqué con alguien. Tardé en poder ver quién se había puesto en mi camino pero en cuanto lo hice casi no podía ocultar la expresión de sorpresa que había provocado ver quién era. Frente a mí estaban mis dos hermanos mayores.

Alexander, hermano—el mayor fue quien habló. Como era de esperarse—. Qué casualidad encontrarte aquí, me sorprende bastante ver en Ylisse, a juzgar por tu orgullo creímos que no volveríamos a regresarías después de aquella pelea.
Sí, casualidad—respondí soltando una pequeña burla—. Seguramente escucharon que estaba aquí y se apresuraron en venir. Los rumores avanzan rápido, al parecer—dirigí mi mirada a mi otro hermano. Era mayor que yo pero menor que el que estaba hablando conmigo y se mantenía sol observando—. No se emocionen mucho, solo vengo por algunas cosas. Al terminar partiré de Ylisse nuevamente.

Traté de irme de irme de ahí y caminar hacia mi caballo pero mi hermano me tomó del brazo y me detuvo. El otro de mis hermanos se mantenía callado sin decir nada.

Queremos hablar contigo, Alexander. Hemos escuchado que ahora eres una especie de mercenario—el agarre en mi brazo se hizo más fuerte, como evitando que quitara mi mano y lo liberara de él. Mis hermanos me conocían bien—. ¿En serio estás usando los conocimientos que nuestro padre nos enseñó para algo así, hermano?
"Una especie de" no, soy uno. Al menos yo estoy haciendo algo, no como ustedes que se apegan al control de nuestra madre. Y aunque no lo parezca lo hago para seguir los pasos de nuestro padre, si tengo que empezar por ser un mercenario lo seguiré siendo hasta poder avanzar al siguiente paso.
Hacer lo que haces no es la mejor forma de seguir los pasos de nuestro padre, Alexander—respondió subiendo el tono de su voz—. ¿A caso crees que él estaría orgulloso de ti en estos momentos?

Aparté la mirada llevándola hacia donde estaba el caballo para no mirarlo a él. Comenzaba a enfadarme y eso no era buena señal. Tratando de resistir aquellas ganas de soltar el golpe para que me dejara en paz me quedé en silencio hasta que otra voz se escuchó.

Hermano, tranquilízate—se acercó mi otro hermano quien hasta este momento había estado en silencio. Tomo el hombro del mayor—. No queremos causar otro escándalo, ¿verdad?—mencionó haciendo referencia a la pelea entre mi madre y yo. Se acercó tranquilamente a mí, posicionándose frente a mi mirada—. No me pondré a juzgarte ni nada parecido, hermanito. Solo vinimos a que entiendas que lo que estás haciendo no es del todo correcto.
En parte entiendo lo que dicen—respondí jalando mi brazo para por fin liberarme del agarre del mayor—. Pero díganme, ¿ustedes qué están haciendo por seguir con lo que nuestro padre nos enseño? ¿Alguna cosa que hagan por su cuenta?—me quedé en silencio unos momentos para darles tiempo de responder, pero no obtuve ninguna respuesta por su parte, solo se limitaron a cruzar miradas y devolverla a mí—. Sí, me lo imaginaba. De momento puede parecer que estoy tomando el camino equivocado, pero solo deben darme tiempo y probarles que no. Si para ello debo ser mercenario de inicio, lo seré.

Ambos se miraron en silencio. El mayor parecía el más molesto por mi respuesta, el otro en cambio mantenía una expresión tranquila, notándosele algo de preocupación, algo entendible supongo por el temor de que me pase algo, aunque sabían también que no era un chico indefenso, por lo que no entendía a qué se debía ello. El silencio duró unos pocos segundos más hasta que el mayor de mis hermanos parecía querer decir algo, pero fue callado por el que estaba hablando hace poco.

Entendemos, entonces, que no tienes la intención de parar con lo que has estado haciendo hasta ahora, ¿me equivoco?—negué con la cabeza, recibiendo como respuesta una sonrisa—. Bien, entonces no veo el por qué seguir discutiendo, más sin embargo entiende que no estamos de acuerdo con ello—con una seña indicó al otro su retirada de ahí, quedándose un rato más él—. Una última cosa, no estamos aquí solo estando de vagos como al parecer crees, solo que nosotros sabemos dónde se encuentra nuestra gente.
Hasta donde el control de nuestra madre se los permite, imagino.
Puede que sus acciones no sean las mejores, y tal vez sus intenciones tampoco pero en parte lo hace por nosotros—soltó un suspiro—. No entiendo como quiera porqué te molestó tanto lo que te sacó de quicio. Algún día tendrás que casarte y hacer una familia, y la chica que se suponía sería tu prometida era agradable a la vista.
Ambos saben muy bien el porqué mi enojo con ese tema. ¿Ya terminaron de sermonearme?
Sí, Alexander, hemos acabado—dejó salir un desanimado suspiro, continuando con dar la vuelta y unirse al mayor. Volteó una segunda vez—. Y de verdad esperamos que sepas lo que haces.
Tranquilos, ya lo verán con el tiempo—les dediqué una tranquila sonrisa—. Saluden a los demás de mi parte.

Esperé a que estuvieran lo suficientemente alejados para regresar a lo que estaba haciendo. Mientras estaba en aquella discusión no me di cuenta pero a nuestro alrededor se habían juntado un grupo de personas que miraban con curiosidad aquél evento y que ahora estaban reanudando lo que iban a hacer. Cuando hubo el suficiente espacio me dirigí a mi caballo para guardar lo que había comprado y regresar de nuevo al mercado por otras cosas. Me era difícil ignorar aquellas miradas de los encargados de los puestos cercanos a la discusión entre mis hermanos y yo, pero con unos minutos me acostumbré y seguí a lo mío, aunque seguía en mí aquel disgusto de haber tenido que encontrarmelos y discutir. Al menos ya había pasado lo peor que podía pasarme al estar aquí, lo que quedaba del día era seguro que estaría tranquilo.
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Re: Cazando al ratón. [Alexander Delacroix]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 30, 2016 4:35 am

Los murmullos comenzaban a crecer entre la multitud del mercado, antes de notar todo el mundo miraba en una dirección. Entre la curiosidad y el fastidio giró el rostro hacia donde todos los hacían. Un niño común y corriente al parecer discutiendo con un mercader, ¿en serio, población? ¿Era el chimenterio su entretenimiento? Rodó los ojos pero avanzó en dirección al disturbio. Si iba a perder el tiempo en aquello al menos sabría de qué se trataba.

Se detuvo cuando el jóven chocó con otros dos, debía decir que era muy parecidos y hasta parecían... No. No parecían. La información confirmada que eran hermanos. Por la atención que todo el mundo estaba poniendo (cada vez con menor disimulo) casi podía decir que pertenecía a una familia importante. ¿Tendría el chico poder que ella pudiese usar a su favor con seducirlo? Se cruzó de brazos mientras miraba de reojo la discusión, con el oído atento a ellos y el cuerpo frente a uno de los puestos...

Y las palabras mágicas aparecieron.

¡Mercenario!

¡El chico era un maldito Mercenario!

La sonrisa pícara apareció de inmediato, no pudo contenerla. Aaah, Grima, siempre fabulando a favor de sus devotos. Debía darle una ofrenda de agradecimiento en cuanto pudiese. Se quedó escuchando la conversación hasta el final, para el último tramo siquiera fingía seguir con sus propios deberes; después de todo todo el mundo estaba con la mirada clavada en los tres hermanos. Cuando la discusión terminó y dos de ellos se retiraron, todos comenzaron a atender sus asuntos: Menos Tinúviel. Se acercó animadamente al castaño y se puso a su lado en el puesto, sonriéndole ampliamente y tendiéndolela mano a modo de saludo.

- He oído que eres justo lo que estoy buscando... ¡Mucho gusto! Mi nombre es Tinúviel. -Se presentó sin preámbulos, con suerte hoy conseguiría un Mercenario.
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Re: Cazando al ratón. [Alexander Delacroix]

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 12, 2016 9:30 am

Lo último que no quería hacer al venir a Ylisse fue lo que al final terminó ocurriendo. No tengo idea de si fue por el boca a boca de la gente al verme llegar o por mi muy mala suerte de que Olivier y Ezequiel se encontraran caminando cerca del mercado justamente el día de hoy que me los terminé encontrando, o más bien ellos me encontraron a mí. Lo que sucedió después de eso no me sorprendió en absoluto. Sabía muy bien que si me los llegaba a topar no me recibirían de buena manera pues no estarían de acuerdo con lo que hice, así que venía preparado para no reaccionar de manera exagerada y poder aguantarles sus sermones. La pelea, la cual no pasó a más de algunos gritos había dejado en mí un ligero sentimiento de molestia que estaba tratando de calmar, lo que era difícil pues las personas que estaban presentes y que al retirarse mis hermanos inmediatamente volvieron a lo que estaban haciendo antes de vez en cuando seguían volteando en mi dirección mientras se intercambiaban murmullos entre ellos.

Haciendo mi mayor esfuerzo por ignorar aquellos ligeros sonidos de las voces de la gente al murmurar pasé a seguir con lo que había venido a hacer, comprar lo que creía me haría falta para continuar con mi viaje resignándome a soportar la curiosidad de la gente a mi alrededor. Mientras veía algunas herramientas en un puesto cercano al lugar en donde discutí con mis hermanos fui interrumpido por la voz de una mujer hablando a mi lado. Levanté la mirada dirigiéndola hacia donde se encontraba aquella chica notando que tenía la mano extendida a modo de saludo. Rápidamente y en silencio di una mirada discreta hacia el otro lado para estar seguro que me estaba hablando a mí. Al comprobar que efectivamente aquella mujer se dirigía a mí dejé en su lugar lo que tenía en mis manos y paseé mi mirada en ella sin tenderle la mano, primero debía tener una idea de con quién estaba hablando.

Su vestimenta y rasgos me decían que definitivamente no era de Ylisse, y por el tono en el que se dirigía a mí era fácil imaginar la razón del porqué me estaba hablando. Pasados a este punto normalmente ya podría conversar sobre negocios pero conocía muy bien a mis hermanos y sabía que aún estaban por ahí seguramente vigilando que no hiciera nada que a ellos no les gustara. Para comprobar esto no hizo falta mucho tiempo pues con una mirada rápida los logré notar medio escondidos en un puesto ubicado a unos metros de dónde estaba. En cuanto vieron que estaba hablando con alguien comenzaron a avanzar hacia mí. No debía dejarlos llegar o podrían espantar a un posible cliente con cualquier cosa que fueran a decir.

Ya veo—extendí la mano para responder a la de ella y sin soltarla comencé a caminar con la intención de que no lograran alcanzarnos. Esta acción provocó que algunas personas nos mirarán y comenzaran a susurrar cosas seguramente imaginándose cosas que no tenían nada que ver con lo que hacía pero justo ahora no era momento para ponerles atención. Ni siquiera había pensado en cómo se tomaría aquella mujer lo que hice, lo que mas quería era que no me alcanzaran Olivier y Ezequiel y si se podía, perderlos—. Es un placer, señorita Tinuviel. Imagino que lo que está buscando es un mercenario y ha encontrado a la persona indicada—continué mientras caminaba llevándola de la mano y tratando de mantener una buena distancia de mis hermanos—. Mi nombre es Alexander Delacroix y estoy para servirle, ¿en qué le puedo ayudar?
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Re: Cazando al ratón. [Alexander Delacroix]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 03, 2016 7:13 pm

Casi decidía bajar la mano y desistir del saludo al verlo dudar, pero en nada le correspondía: no por saludar, sino para arrastrarla entre la gente. Se dejó hacer sin oponer resistencia, mientras miraba sin nada de disimulo hacia atrás. Le costó pero pudo, finalmente, ubicar los rostros conocidos de quienes habían discutido con él anteriormente. ¿Querría escapar de ellos?

No fue hasta que ganaron una distancia considerable que volvió a dirigirle la palabra. Cada vez sorteaban más obstáculos y doblaban por recovecos complicados, mezclándose entre las personas y dejando un camino difícil para sus perseguidores. Sonrió para sí misma, no sólo había encontrado encontrado un mercenario sino que algo divertido que hacer.

- Verá, he perdido a mi hermana. Mi madre se la ha llevado cuando éramos niñas, ella era tan pequeña que ni debe recordarme, pero yo estoy muy interesada en volver a verla. -Explicó lo más breve que pudo girando la cadera para esquivar a una mujer del camino.- Aunque tengo buenos datos aún no he podido dar con ella por mis propios medios y ya llevo muchos años buscándola... -Mantuvo el tono un tono de voz queda, con una angustia contenida.- ...si la encontrara sería fantástico, pero me conformo con una buena pista de su ubicación... -

Doblaron cerrado en una esquina y ella miró por sobre el hombro, no había rastro de los hombres que los perseguían. ¿Seguirían avanzando mucho más?

- Antes de ahondar en detalles me gustaría saber el precio de sus servicios y qué incluyen éstos... -Se volvió al frente, mirando la coleta del castaño hondear sobre su ropa al avanzar.- No es realmente problema la paga, pero asumiendo que es un pedido que llevará su tiempo necesitaría coordinar el método de entrega del dinero y una vía de comunicación directa para saber de sus avances. -Rascó su nuca con una risa tímida.- Perdone que le lance todo esto mientras caminamos, pero no sabía cómo tomar el tema ni cuándo dejaríamos de... Escapar. -
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Re: Cazando al ratón. [Alexander Delacroix]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 28, 2016 11:56 am

Al haberla llevado conmigo sin aviso me esperaba alguna reacción negativa de parte de ella hacia mí, pero no fue el caso. La chica se dejó llevar sin decir palabra, solo volteando a sus espaldas con curiosidad y de forma muy notoria para ver de quién trataba de alejarnos. Habría preferido que fuera algo más discreta mientras hacía esto pues el modo en que volteaba hacía que algunas personas que esquivaba mientras caminaba nos voltearan a ver curiosos de la chica haciéndoles más fácil la tarea de ubicarnos a mis hermanos. No me sorprendía para nada que nos estuvieran tratando de alcanzar, había sido demasiado fácil hacer que se retirasen en la pelea de antes y eso me había hecho sospechar en que lo que menos harían sería regresar a casa. Los conocía muy bien, sabía de lo insistentes que solían ser.

Mientras seguía esquivando a personas tratando de mezclarnos entre la masa de personas que se encontraba haciendo sus compras Tinúviel empezó a hablar contándome sobre de qué trataba el encargo que se me haría. Al parecer el encargo se trataba de buscar a un miembro de su familia, a su hermana para ser más específicos. Seguí caminando llevándola de la mano a un ritmo que pudiera seguir mientras escuchaba atentamente a lo que decía sin responderle aún. A juzgar por cómo me estaba contando todo parecía que de verdad tenía ganas de saber algo de su hermana, y de ser el caso estaría encantado de ayudarla, pero primero debíamos perder a mis hermanos.

Después de doblar velozmente una esquina entré a un puesto ligeramente más grande que los demás en el que se podía estar dentro mientras se compraba haciendo que ella entrara conmigo, eso nos daría tiempo para hablar mientras mis queridos hermanos buscaban afuera.

Deberá disculparme por los inconvenientes que le he causado, señorita. Mis hermanos son de meterse en asuntos que no les importan—me disculpé con un tono amable mientras simulaba ver los objetos que ahí se vendían para no llamar la atención de nadie. Aunque cada que hablaba mi mirada iba hacia ella—. Bien, sobre la paga no se preocupe, eso podemos verlo una vez que el encargo se haya cumplido, pero le aviso desde ahora que no será muy caro. Es decir, no puedo cobrar mucho a alguien que quiere volver a ver a su hermana perdida, las reuniones familiares después de muchos años es algo en lo que me enorgullece participar. Es agradable saber de hermanos que aprecian a los suyos, no como algunos que yo conozco—bromeé haciendo referencia a los míos, quienes seguramente estaban afuera buscándonos. Esperaba un poco que unas palabras de empatía pudieran hacer que Tinúviel terminara siendo una clienta y no solo fuera alguien que preguntó por mis servicios—. Pongamos que el precio no pasará de las 450 monedas. Normalmente cobraría mucho más que eso dependiendo del trabajo, pero por tratarse de esto, no seré tan abusivo con el precio, aun cuando sé que no será algo de pocos gastos. Perdone si no es gratis, pero entenderá que debo sobrevivir.

Avancé por el lugar haciéndole señas a Tinúviel para que me siguiera. Si nos quedábamos mucho tiempo en un mismo lugar podría parecer extraño y hasta el momento mi persuación parecía estar funcionando, no sería bueno que alguien nos interrumpiera.

Suelo venir a Ylisse para reabastecerme cada treinta días, así que si le parece podemos vernos aquí en el mercado cada que toque venir a comprar para informarle de lo que voy descubriendo sobre su hermana. Le doy la libertad de escoger si pagarme ahora o una vez terminado el trabajo, si es lo segundo se me entregaría aquí cuando nos encontremos para explicar los avances. No le traeré solo pistas de su ubicación, me comprometo a traerle a su hermana si me es posible hacerlo.

Dejé uno de las cosas que tenía en la mano en la estantería en donde estaba para voltearme del todo hacia ella y extender mi brazo con la mano abierta

Si le parece bien todo lo que le he dicho corresponda al saludo para cerrar el trato. Justo después de eso necesitaré que me cuente todo lo que sabe sobre su hermana para poder tener un punto de donde partir y no andar a ciegas—mostraba una expresión tranquila y segura, intentando que aquella chica sintiera lo mismo—. Tómese su tiempo para pensarlo, señorita.
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Re: Cazando al ratón. [Alexander Delacroix]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 03, 2017 3:42 am

Apenas entraron a la tienda siguió la corriente de él, mirando también los productos del lugar con interés. Lo escuchó atenta, mirándole de reojo para poder seguir en su papel de consumidora. Debía admitir que Alexander tenía una oferta más que apetecible para lo que buscaba. Se aguantó el relamerse los labios para poder cambiar el gesto por una expresión de añoranza. ¡Oh, ese hombre tenía el pincel para pintar sus sueños!

Una vez cada treinta días con noticias y, posiblemente, su hermana en persona. Cerró los ojos, casi podía ver la cara que tanto había imaginado en base a información recopilada. Obviamente no pagaría el total en primer instancia, pero sí podía arreglar de dar un adelanto para cubrir gastos de investigación y movilización que pudiese consumir Alexander en el trabajo. Lo vió dejar las cosas en el estante y girarse hacia ella, lo imitó nuevamente.

No necesitaba realmente pensarlo mucho más. Con una sonrisa pintada en el rostro tendió la mano y apretó en un cálido saludo la ajena.

- No tiene idea de lo agradecida que estoy por esto. Me gustaría pagarle una parte del dinero por adelantado y el resto cuando finalice el trabajo. -Le dijo apenas conteniendo la emoción.¿Sería seguro ir a otro sitio a continuar la charla? Descartó la idea automáticamente, le daba algo de pereza pensar un sitio donde ir, aparte la persecución era divertida y si él no se interesaba ella sólo sería "una acongojada y emocionada chica cerca de encontrar a su hermana".- Muy bien, el nombre de mi hermana es Zalanna... Tiene, umh, tiene el cabello verde, ojos amarillos y... -Bajó la voz deshaciendo al saludo para poder acercarse más a él y que la oyera.- ...es una híbrida de Manakete... -Y esa era toda la información que ella misma había podido acumular. Ah, no, esperen, tenía algo más.- Sé que estaba en Regna Ferox, aquí en Akaneia, pero ya no está viviendo allí... No tengo pistas de dónde puede estar viviendo, siquiera en qué continente... -
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Re: Cazando al ratón. [Alexander Delacroix]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 24, 2017 9:44 am

Habiendo terminado de explicarle a Tinuviel, quien estaba solicitando mis servicios, cómo sería mi forma de trabajar y aclararle ciertos puntos más la dejé meditar para que ella decidiera si aceptaría o no lo que le estaba ofreciendo. El trabajo que me estaba pidiendo era bastante oportuno para la situación en la que me encontraba. Si lograra encontrar a la hermana de la mujer entonces tendría algo con lo que hacer ver a mis hermanos que tienen una idea equivocada sobre el trabajo al que ahora me dedicaba, así que mi interés estaba completamente en quedarme con el encargo y cumplirlo por completo. No era como que necesitara demostrarles algo de todos modos, pero quizá podría servir para que se den cuenta de qué tanto están siendo manipulados por nuestra madre y que me apoyaran al menos un poco.

No podía decirlo con seguridad aún pero a juzgar por la expresión que puso mientras le explicaba el cómo trabajaría que la estaba convenciendo de dejarme a cargo del encargo. Me sentía completamente orgulloso de mí mismo, casi tenía el empleo. Lo que me terminó por confirmar que en efecto me quedaba con el encargo fue la sonrisa que demostró Tinuviel en cuanto terminé de explicar todo. Esa sonrisa no podía significar otra cosa, había quedado satisfecha con mi explicación.

No tiene nada que agradecer, señorita Tinuviel. Será un gran placer ayudar a que usted y su hermana se reúnan otra vez—estreché su mano cerrando así el trato. Me había quedado con el encargo. Le sonreí satisfecho—. Me parece perfecto entonces ya que necesitaré el dinero para preparar todo e ir poniendo manos a la obra a la búsqueda. No se arrepentirá de su decisión, eso se lo aseguro.

Iba escuchando con atención todos los datos y señas que ella tenía sobre su hermana. Empezar una búsqueda a ciegas no era muy rentable, así que le agradecía aquellos datos de inicio. Asentía a cada uno de éstos a la vez que los guardaba en mi memoria para cuando pudiera anotarlos en un lugar donde tenerlos siempre. Había algo que me preocupaba entre todos esos datos, y era el que era hibrido de manakete. Hasta donde yo sabía en Ylisse los manaketes no eran mal vistos, mas no tenía idea de si los híbridos de éstos corrieran la mala suerte o, por el contrario, fueran rechazados además de que no sabía si quiera si en el continente en el que se encontraba ahora fuera igual que aquí.

Mi trabajo no es juzgar, es hacer y cumplir lo que el cliente me pida—respondí—. Pero entenderá que debido a la situación de hibrida de su hermana quizá seas más complicado en algunos territorios, quizá con ello vengan algunos… cargos extra. Nada de qué preocuparse—sonreí a manera de tranquilizarla—. Lo que ahora me queda es saber dónde se encuentran personas con las características que me ha descrito, puede sea en lo que me tarde más tiempo aunque puede que teniendo su nombre me ahorre unos cuantos días. No hay manera de ahorrar más, a menos que…
A menos que alguien de manera oportuna haya oído de personas con esas características.

Fui interrumpido por una voz conocida, una voz que no me agradaba escuchar de nuevo.
Miré hacia la puerta, que era de donde venía la voz, solo para ver entrar a quienes ya me imaginaba: Olivier y Ezequiel, mis hermanos, quienes llamaron la atención de todos los que estaban dentro de la tienda. Seguro nos habían encontrado después de una búsqueda exhaustiva por el gran mercado de Ylisse. Me daba gracia imaginarlos buscando por todo el lugar sin éxito, pero ahora aquí estaban frente a mí y tenía miedo de cualquier cosa que podrían hacer.

¿Perdona? No recuerdo haber pedido que vinieran a ayudarme—estaba enfadado y preocupado. No sabía muy bien a qué habían venido y eso no me dejaba estar tranquilo—. Ya hemos terminado aquí, de todos modos. El trato ha sido cerrado, llegaron tarde.
Ah, ¿entonces no quieres información sobre aquella chica de cabello verde que tienes que encontrar?—habló Ezequiel en sus modos de siempre. Me sorprendí de lo que dijo, ¿hace cuánto estaban escuchando todo? Esto no era buena señal. Olivier no parecía querer decir nada, solo se mantenía detrás de Ezequiel—. Hemos estado viajando un poco, aunque nos digas que no hemos hecho nada. Sabemos que Regna Ferox actualmente no es país seguro, tiene bastantes emergidos en su territorio. Entonces, ¿dónde estará la damisela en apuros?
Si dices que vendrás a ayudarme hazlo correctamente, dame datos exactos y útiles, no cosas tan poco específicas.
No creerás que te la iba a dar tan a la ligera, ¿no?—Ezequiel dirigió la mirada a Tinuviel sin esforzarse en ser discreto. Solo había una cosa que podía estar haciendo, la estaba estudiando. Estaba buscando alguna cosa de la cual sacar alguna razón de estar en contra y por la casi imperceptible sonrisa que mostró poco después podía decir que lo había encontrado—. Ese tomo, señorita. ¿A caso es usted un usuario de magia oscura? Me disculpará, pero eso me hace desconfiar de usted.
¿Y qué si lo es?—me metí en la conversación, no dejaría que lo arruinaran—. No entiendo qué tiene que ver eso con que sea buena o mala persona, porque por eso la estás juzgando, ¿no? Piensas que como es usuaria de magia oscura ya es una mala persona, ¿verdad? Ni siquiera sabes si el tomo es de verdad de magia oscura o no.
Sin embargo, hermanito, eso SÍ es un tomo de magia oscura—Olivier, quien había permanecido callado se metió apoyando a Ezequiel. A veces me preguntaba si de verdad él era el mayor—. He visto algunos y ese luce como uno.

No aguantaba más la intromisión de mis hermanos en asuntos que no eran de la incumbencia de ninguno de los dos. Seguro ni siquiera tenían información y solo estaban buscando la manera de poder entrometerse en la conversación que estaba teniendo con Tinuviel sobre el asunto con su hermana.

¿Saben qué? Yo no les diré nada, está claro que a mí no me van a escuchar porque soy su querido hermano y trabajo como mercenario. Está bien, no discutiré más—mi enfado podía notarse fácilmente, no podía ya disimularlo y ni siquiera estaba ya tratando de mantener el trato como antes, simplemente había llegado al límite con mis hermanos—. Tienen una idea muy exagerada sobre que ciertos trabajos y profesiones son para gente que no está en buenos pasos, ¿no? Pues aunque no les guste haré el encargo que ella me pidió que como ya seguro lo escucharon, no es nada malo.
Muy nobles palabras, Alexander, de verdad muy nobles—Ezequiel caminó en dirección a Tinuviel con la misma mirada que había puesto antes. ¿Qué era lo que buscaba ahora?, ¿otro pretexto para estar en contra? Era lo más seguro—. Pero hay algo que no me deja estar tranquilo respecto a tu clienta, empezando por la magia que usa, aunque no te parezca correcto.

Ezequiel tomo de la ropa a Tinuviel y la acercó a él. Su mirada no cambiaba, era como que tratara de encontrar algo en ella, algo que yo le pudiera creer. Intenté acercarme para liberar a Tinuviel de las manos de mi hermano pero Olivier me detuvo con una señal de advertencia tomando el mango de su espada.

¿En serio tan determinados están con no dejarme trabajar como mercenario, hermanos?—solté de nuevo, molesto—. ¿A tales niveles deben llegar?
No habría sido necesario si nos hubieras escuchado, Alexander—Ezequiel no quitaba ni la vista ni el agarre de Tinuviel—. Señorita, ¿podría identificarse? ¿De dónde viene?, ¿empleo?, ¿lo que quiere de venir aquí?
¡No tienes que contestarle, yo ya tomé el trabajo. Ellos no tienen por qué meterse en asuntos que no les incumben!

Traté de avisar a Tinuviel y dejarle claro que de ninguna manera abandonaría el encargo pero Olivier me lanzó una mirada a la que no pude contestar con mas mas que callar. Al final ella era la que iba a decidir si hablar o no. Por ahora yo debía pensar en alguna manera de sacarles la posible información que tienen sobre la hermana de Tinuviel de lograr salir de esta.
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Re: Cazando al ratón. [Alexander Delacroix]

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