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Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 07, 2016 3:06 am

—Si muriera por algo como esta ya habría muerto infinitas veces —rió el muchacho mientras iba a por una cuchara sobre la mesa y se agregaba unos cuantos terrones de azúcar. Tanteó con los labios hasta que estuvo perfecto y sopló la taza para enfriar un poco el contenido.

Entre ambos hombres se plantó un incómodo silencio. Luka aprovechó el momento para sumirse en sus propios pensamientos y plantearse la situación en la que estaba. Las dos personas que lo acompañaban sabían que se trataba de un maleante e incluso así no sólo lo tomaban como si no fuera una amenaza sino que lo llevaban a casa de una mujer amable y le servían el té. No iba a quejarse, como ya se había dicho anteriormente nunca rechazaría algo que era gratis pero la actitud de ambos le parecía.... extraña.

Desde que era pequeño había tenido que pasar su tiempo en las calles. Las personas no le daban atención ni mucho menos ayuda, si no lo hicieron cuando era pequeño e inspiraba pena ¿por qué lo harían siendo ya un adulto?
Incluso la relación con los miembros del grupo Celes no era exactamente una amistad, ellos estaban juntos para protegerse, porque en aquella zona montañosa y escarpada del desierto al cual se lo habían llevado era lo suficientemente peligrosa para que los bandidos se atacaran entre ellos como animales peleando por el territorio y la comida que albergaba.

Tenía que darles crédito en algo, si no lo hubieran adoptado y entrenado en su banda en aquellos momentos podría estar lleno de gusanos en algún agujero o como esclavo en algún barco. No sabía qué era peor.

Volvió a sorber de su taza y se planteó si era sabio seguirles el juego a ambos muchachos. No podía tenerles confianza pero la amabilidad con la que lo trataban, y las bromas que le hacían, le daban un aire tan familiar que hacía que se olvidara que eran completos desconocidos.

En medio de aquellos pensamientos se encontraba cuando Zalanna volvió a salir de la habitación y el comentario que soltó, imitando su propia broma, hizo que casi escupiera el té y, tras tragar con prisas, soltó algunas carcajadas, haciendo equilibrio con la taza.

—Pues no es mucho mérito, el negro combina con todo y te lo dice alguien experto en el tema —le alegó contradiciéndola tras algunas risas que le regresaron el humor. Si, aquellos dos definitivamente eran unos personajes muy particulares.

Luego de haber corroborado que Zalanna no iba a caer inconsciente de un momento a otro por su enfermedad se volvió hacia Nowell, poniendo su mano libre en sus caderas y dejando reposar el peso en una de sus piernas.

—¿Ya estás más tranquilo, Recadero? Me encantaría quedarme a tomar el té y narrar nuestras épicas aventuras en la casa de esta amable y noble señora pero ¿no tenías otros planes?

No es que quisiera apurarlo pero... si, definitivamente quería hacerlo. Había un lugar más que decidió que acompañaría a los dos jóvenes, abandonando su idea previa de escaparse sabiendo que era una muy mala idea, pero cuanto antes acabaran antes podría encontrar un sitio seguro en el cual dormir, información y una buena comida.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 08, 2016 1:56 pm

Soltó una risa nasal ante la respuesta de Luka y sonrió entretenido. Era bueno saber que aquel muchacho, pese a su contextura delgada que le daba una apariencia más bien algo desvalida, podía soportar golpes como aquellos. Sin embargo, el Consejero sabía bien que esa resistencia a los golpes no venía por naturaleza sino por costumbre o aprendizaje, lo cual significaba que Luka no la había pasado bien en su vida tampoco.
Lo observó de reojo mientras tomaban el té pero pronto desvió su mirada. No lo conocía tanto como para poder cortar el silencio con una conversación cualquiera y no sabía bien por dónde empezar. De hecho, si era sincero, no se entendía ni a él mismo, después de todo: ¿quién va y libera a un ladrón como si nada? De acuerdo, esa vez el muchacho no tenía la culpa de nada, pero tranquilamente podría haber terminado en la cárcel la primera vez que se habían encontrado porque no sólo había utilizado un arma sin permiso en Durban sino que había amenazado a alguien de buen puesto en los rangos del país. Sin embargo, aquella vez lo había dejado ir tal vez porque le pareció alguien interesante, tal vez porque no creyó que llegara muy lejos. Tal vez porque no había visto maldad en él.
Nowell conocía los ojos de asesinos, bandidos y ladrones de mala muerte, conocía la maldad de primera mano e incluso él había cometido algunas crueldades en su vida como pirata, pero Luka no se veía ni olía a esa crueldad que había expresado. ¿Cómo podría decirlo? Él era un ladrón, sí, pero no parecía hacerlo sólo por hacerle un mal a los demás. esa impresión le había dejado al Consejero, recién en ese momento lo entendía, pero no iba a soltar algo así delante de él porque podría o elevarle el ego al joven o hacer que lo negara todo en vano.
Suspiró cuando el té se acabó y en ese momento Zalanna salió del cuarto con Anna detrás. Nowell la miró, ocultó una risa tras una mano y cerró los ojos entretenido. Tenía de compañeros a una momia y a un dálmata. Genial. Sus carcajadas suaves, apenas ahogadas por la mano que tenía sobre los labios, aumentaron al notar la actitud de la muchacha que simulaba ser toda una dama de la corte y la respuesta de Luka no hizo más que hacerlo reír del todo. Ese par era sorprendente.
Apenas pudo calmar su risa para cuando el muchacho-momia volvió a dirigirse a él, recordándole que tenía otros planes para ellos dos. Nowell asintió con tranquilidad y robó un galleta de la mesa.

—Admítelo, Luka, tú sólo quieres llegar a la posada y adueñarte de una cama —le dijo medio en broma medio en serio, sonriéndole con tranquilidad a final. El consejero no iba a molestarse porque él lo admitiera, era lógico que quisiera descansar cómodamente y más si su día a día era duro—. Anna, los llevaré a que descansen. Prometo pagarte por esto luego.

La amable mujer movió la cabeza de un lado a otro con una sonrisa maternal en el rostro.

—Sólo ven la próxima vez a tomar un té con esta anciana, es bueno tenerte de compañía, Nowe.

Aquellas palabras dejaron sorprendido al Consejero, e incluso un poco avergonzado. Se acercó entonces a la sanadora y se inclinó hacia ella para darle un corto abrazo como agradecimiento y muestra de cariño. Apreciaba mucho a Anna, siempre había sido amable con él y lo había ayudado incontables veces pidiédole a cambio sólo su compañía; no podía negarle eso a alguien tan amable como ella.

—Gracias, Anna, eres una dulzura.

—Asegúrate de venir en una pieza la próxima vez —lo regañó a la vez que le daba unas palmadas ne la espalda—. Ahora ve, cuida de estos muchachos y que tengan una buena cena esta noche.

Nowell se separó de la mujer y haciendo un salido militar asintió.
Tras ello condujo a los muchachos fuera de la casa y se disculpó con Tarja por la tardanza, la yegua al principio no lo recibió muy bien pero tras los mimos y se soltada de la reja de la entrada se comportó mucho mejor con todos. Una vez listos, aquel extraño grupo comenzó a caminar por las calles del pueblo y nuevamente el Consejero se encargó de llevarlo por los atajos menos transitados directo hacia la tienda de ropa que manejaba la hija de Anna.
Apenas llegaron una muchacha de alrededor de treinta y tantos años los recibió con una sonrisa enorme, dirigiéndose a Nowell con una familiaridad que era claro que lo ponía algo incómodo. El Consejero se mantuvo fuera de la tienda e hizo pasar a sus dos acompañantes encargándole a Giulia que preparara dos conjuntos informales para dama con claras intenciones de mofarse de Luka. Claramente, al final tuvieron que decirle a la mujer que él era un hombre en verdad y que su cabello largo y bonito era cosa de la "hermosura natural del magnífico muchacho -ladrón-". Las risas no tardaron en hacerse presentes.
Cuando estuvieron listos, con los paquetes en mano, fue hora de ir hasta la última parada. Los condujo esa vez en un poco más cerca, hasta una posada metida en una de las calles laterales, apartada un poco de los negocios pero no por eso menos pintoresca. Otra vez debieron dejar a la yegua atada fuera y Nowell se dirigió al interior para pedir dos habitaciones; había pensado en cuartos diferentes para que ellos estuvieran más cómodo pero sólo había una habitación doble disponible. Se volvió hacia Luka y Zalanna, suspiró y a final pidió ese cuarto, un espacio en las caballerizas del lugar para que Tarja descansara y que les proporcionaran agua caliente para la tina.
Pronto el muchacho de la recepción le dio la llave y la dirección del cuarto antes de pedirle que llevara a su caballo a la parte trasera de la posada para dejarlo descansando. Con las indicaciones dadas, le lanzó la llave a Luka como dejándolo a cargo por el momento.

—Luka, no huyas ni te robes nada —le dijo en un susurro, sólo para ellos y echándole una mirada seria—. Zalanna —la llamó viéndola a ella con los mismos ojos—, no le hagas nada raro a Luka.

Y tras esas palabras, asegurándoles que subiría al terminar, se dirigió a la salida para poder encargarse correctamente de su caballo.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 03, 2016 12:45 pm

Sintió un cosquilleo en el pecho al oír cómo Anna respondía al jefe. Mantuvo el rostro fijo en ella mientras se ponía de pie, le recordaba tanto a su propia madre... Era imposible no sonreír frente a la amable mujer.

A pesar de ver la formalidad de Nowell para saludar, se quedó en su sitio el tiempo suficiente para ganar distancia entre sus compañeros y poder lanzarse en un abrazo a Anna sin que la vieran.- Gracias. -Le susurró, sin dejar de tener cuidado con el engüento de su rostro, no quería mancharla. Le soltó y le miró sólo unos segundos antes de ir al trote tras los chicos, despidiéndose vagamente con un movimiento de la mano. Le hubiera gustado quedarse a ayudarla a levantar las cosas, o incluso decirle que ella también quería pasar un día a charlar y beber té. Pero no era el momento ahora y estaba muy lejos de ser cercana a ella por mucha nostalgia y calidez que le causara.

Una vez fuera el tramo hasta la tienda de ropa fue casi tan breve como el tiempo que demoraron en recibir prendas nuevas y limpias. Zalanna se abrazó a su bolsa como si su vida dependiera de ello y se prometió ponérselos apenas estuviese limpia como para merecer usarlas. Creía haber oído que la encargada se llamaba Giulia, pero no podía asegurarlo por el poco tiempo que habían compartido y el nulo trato que hubo entre ellas. Lo que sí podía asegurar era que algo en sus facciones le recordaba a Anna...

Ya relajada, caminando a un ritmo suave, podía sentir claramente todos los focos de dolor en su rostro y algunas partes de su cuerpo. Así como el dolor en su vientre la pateaba con fuerza hasta las rodillas, por la cara interna de sus muslos. Con eso el tramo hasta la posada se hizo eterno... Agradeció internamente nada más llegar, aunque su cuerpo parecía sentir la cercanía a la ducha intensificando todos y cada unos de sus dolores dándole urgencia. Con los años cada vez estaba más segura de la estupidez del organismo de los seres vivos...

Puso toda su fuerza de concentración en no interponerse entre las llaves y Luka para salir corriendo en picada hacia el cuarto, tan así que a duras penas si escuchó a Nowell y terminó asintiendo en respuesta de forma tan tardía que el recadero ya no estaba frente a ellos.

Mientras avanzaba por los pasillos, siguiendo al bandido, pensó si seria en Durban una clase de requisito tener un máster en eficiencia para hacerse cargo de los negocios o desempeñar tareas. ¡Venga! ¡Que a todo sitio que había ido en esa ciudad el mundo respondía rápido y de forma precisa a las tareas que le eran encomendadas! Fue traída de vuelta por el ruido del pestillo abriendo la puerta del cuarto. No se detuvo a observando, buscó como un radar la puerta del baño con la mirada y sonrió.

- ¡Pido bañarme primero! -Gritó para atravesar la puerta en un pestañeo y meterse de llen en el cuarto, cerrando tras de sí sin mirar atrás ni esperar respuesta para echar el seguro. Dejó sus cosas en un rincón, la ropa limipa sobre el lavamanos y comenzó a deshacerse de su ropa a tirones. Se detuvo un instante cuando estaba ya desarmando las fajas del pecho. ¿Debía ofrecerle a Luka usar el baño primero? Es decir, podía tener necesidades que satisfacer también. Bufó restándole importancia, hoy se priorizaría. Después de todo: a) habían baños de acceso público en planta baja, b) podía dejar el ambiente desagradable como para tomar un bao justo después y c) también podía simplemente arrebatarle el baño en un juego sucio. Sin ya nada que meditar, comenzó a llenar la tina quedando hipnotizada con el chorro de agua. Como si mirarlo intensa y constantemente fueran a llenar todo el recipiente de manera mágica e instantánea en la temperatura que ella quería.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 03, 2016 7:54 pm

Luka saludó a la curandera de manera informal y se dedicó a seguir a Nowell mientras salía de la humilde casa. Zalanna fue justo detrás, como si lo hubieran acordado adrede por si se le daba salir corriendo. No podía mentir, realmente quería una cama, la espalda lo estaba matando y podría aprovechar el buen descanso. Esperaba solamente no acostumbrarse a los lujos.

La siguiente parada, aunque mucho más breve y efímera, fue en la tienda de ropa de una sastre tan vie... es decir, anciana como Anna. No tenían gran variedad y muchas de las ropas que disponían eran incómodas, poco prácticas y por sobretodo sumamente formales. Él no quería ir vestido de richachón por ahí, mucho menos si esa ropa no le permitía moverse con libertad. Estaba cómodo con las que tenía puestas, por mucho que necesitaran una buena lavada.

Los chistes del recadero fueron a la orden del día, por supuesto, y él no hizo más que discutirle siguiéndole el juego con buen sentido del humor. Nuevamente, su cabello largo era su orgullo y vamos ¿era un pecado ser tan buenmozo? Nadie se mantenía tan bien con tan pocos recursos como él, alguien tenía que reconocer sus logros.

Lo que sí hicieron esas bromas fue subir el ego de Lukardia y finalmente permitirse elegir un conjunto. El mismo consistía en un pantalón negro, botas altas, una remera sin mangas ajustada verde musgo claro y un saco que acababa con sus costillas también negro con los bordes de las mangas en dorado. Demasiado formal, pero si se ataba el pelo en una coleta alta podía hacerse pasar por alguien de alta alcurnia sin ningún problema y eso, en sus tretas, podía ser una ventaja.

Salió del local canturreando, imáginandose en aquel formal traje. Sus padres estarían orgullosos si lo vieran así vestido y seguramente le harían alguna broma sobre comprometerse con una princesa. Literalmente el bandido estaba en las nubes con una estupidez.

Y finalmente llegaron a la posada. Increíblemente Nowell le encargó las llaves y antes de que pudiera quejarse o replicar Zalanna ya había disparado para la habitación. Suspiró agotado y aceptó ser su niñero por un tiempo más. Las advertencias del recadero antes de marcharse no lo animaron en lo más mínimo, es decir ¿qué iba a robarse de una posada como aquella? no había merito alguno, y las palabras dirigidas a Lucky eran como si le pidieran que no violara a Luka o algo por el estilo. Bueno, si no lo había hecho antes, teniéndolo dormido y amordazado en una cama, confiaba en que aquela vez también se comportaría.

Subió las escaleras, alcanzó a su compañera y tomó la delantera, haciendo su andar más lento solamente para molestarla en su evidente urgencia. Nomás abrir la puerta ella se lanzó al baño sin darle siquiera voto o permiso de palabra. Luka se encogió de hyombros, fue hasta una de las camas, tiró las bolsas a un lado sin cuidado y se dejó caer boca arriba sobre las colchas con ambos brazos extendidos. Inspiró todo el aire que pudo, cerró los ojos y lo soltó lentamente. La cabeza le latía con insistencia pero su espalda agradecía el espacio de comodidad.

El día no había terminado y estaba con dos personas que solamente complicarían más su vida, pero por solo esos momentos, en el cual Lucky estaría entretenida bañandose y el recadero haciendo vaya uno a saber qué, él se daría un momento para descansar y dormir un poco de manera ligera. Por la noche quería salir a hacer un poco de reconocimiento y aquella ropa nueva le vendría de maravillas.

FIN DEL TEMA
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Eliwood el Jue Dic 22, 2016 10:02 pm

Tema cerrado. 90G a cada personaje + un bono de 50G a cada uno por tema particularmente extenso (3 páginas).

Cada participante obtiene +1 EXP.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [4]
Katana de bronce [3]
Gema de Ascuas
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3174


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