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Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 9:44 pm

Nowell se levantó del suelo luego de terminar de quitarle los grilletes de las piernas a Zalanna y sonrió un poco ante su agradecimiento. Si bien creía que no era necesario, la verdad es que esa vez los estaba salvando de al menos una semana o más de calabozo, así que prefirió no decir nada y aceptar el agradecimiento por una vez. No podía pasarse la vida diciendo que lo que había no era nada, se estaba jugando el bienestar de sus oídos por todo lo que iban a gritarle.
Al ver que Luka estaba terminando con sus amarres decidió proponer que todos partieran de allí rápido pero el ladrón alzó la voz en un tono casi... ¿disgustado? Al parecer el plan de Nowell no era exactamente lo que él tenía en la cabeza y eso lo hacía saltar como leche hervida. Una sonrisa graciosa se le formó en los labios al consejero, que se giró a verlo con los brazos cruzados y lo dejó hablar cuanto quisiera. Ese chico no tenía idea del cargo que le habían tirado encima y de lo estrictos que eran en Durban.
Fue cuando él terminó y se dirigió a la salida que ambos notaron la presencia de uno de los guardias de aquella central que cortaba el camino. Estaba de pie en la salida, impidiendo no sólo que ellos salieran de la jaula sino también que recorrieran el pasillo para salir. No era nada bueno todo eso.
Pensando rápido en qué podía hacer, el consejero carraspeó para llamar la atención del ladrón y elevó una de sus manos para tomar la palabra.

—¿Tengo que recordarte que tienes un cargo por atacar verbalmente a un guardia y resistirte al arresto de tu supuesta agresora? —le recordó con cierto tono de sarcasmo—. Oh, creo que mi amigo allí fuera te lo está recordando sin decir nada.

El guardia en la puerta frunció el entrecejo con molestia y soltó un gruñido. ¿Qué era? ¿Un cavernícola que no podía decir nada? Nowell dio un largo suspiro y avanzó hasta quedar a un lado de Luka para poder darle un empujoncito amistoso lo suficientemente fuerte como para que se corriera del lugar un poco.

—¿Por qué no dejes a los mayores que arreglemos esto? —le preguntó dando unos pasos más para quedar él por delante de los dos encerrados.

Era el momento de usar parte de las cosas que había aprendido de Yuuko. Sonriendo un poco subió los hombros una vez antes de dejarlos caer con un suspiro.

—No te preocupes, ellos van a ir conmigo, no hay nada mal —le aseguró al muchacho que se mostró contrariado y negó con un movmiento de su cabeza—. Vamos, ¿no sabes quién soy? Puedes confiar en mí.

—Claro que sabe quién eres, idiota —lo regañó una voz que se acercaba desde detrás del guardia. Un hombre alto, con cabello algo canoso y rostro con facciones más bine geométricas se acercó hasta dejarse ver. Su uniforme impecable llevaba con orgullo la mariposa de Durban bordada sobre el lado del corazón—. Nowell, el Consejero real. El único Nowell en todo esta isla, te lo recuerdo.

El Consejero se rascó la base de la nuca y desarmó un poco la postura mientras soltaba una maldición por lo bajo. La mirada acusadora del segundo al mando se clavó en todos los presentes y luego en él con más fuerza, casi podía sentir el enojo del mayor como un latigazo caliente que caía muy cerca de él.

—Andy...

—No me pongas apodos —lo regañó mientras pasaba la posición de su subordinado y entraba a la celda señalando a Zalanna—. ¡Desataste a una mujer con cargo de intento de asesinato! ¿Cómo? —bramó y Nowell escondió en su manga el alambre mientras se le formaba en la cara una sonrisa tensa.

—No te pongas así, te he ahorrado un paso, de todas formas tienen que sacarlos, ellos...

—¡Nowell! —El susodicho dio un pequeño salto y se acercó un paso a la salida—. ¿No te he dicho mil veces que dejes esas mañas? Ya no eres un... —El mayor se detuvo y observó alrededor, como dándose cuenta de lo que pasaba allí y el consejero agradeció que no haya terminado su frase.

—Ellos trabajan para mi —se apresuró a soltar Nowe llamando la atención del menor—. Las dagas eran un encargo que yo les hice —prosiguió, inventando sobre la marcha—, en realidad ella tenía que entregárselas a Luka para que él las trajera al castillo pero la situación se malinterpretó.

¿Colaría eso? Andy no lo miró con buenos ojos y pasó la mirada entre los reclusos como esperando una respuesta de ellos o un gesto que los delatara.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 10:37 pm

- Pff. -Debía admitir que pocas cosas le entretenían tanto como las respuestas que Luka tenía ante las situaciones. Con el humor siempre como estandarte plantaba lo que pensaba de una manera inmediata, sin miramiento alguno. Tenía el encanto de un menor caprichoso. Al comienzo fue sólo una mueca, pero tan pronto se plantó frente al guardia y con el detalle de Nowell tratándolo de niño, Zalanna estalló en risa. Se apresuró a taparse la boca, dejando el sonido ahogado y con sus mejillas hinchadas.

Calmó la gracia mirando hacia otro lado y respirando varias veces hasta recuperar la compostura. Caminó hasta ellos con parsimonia y se detuvo apenas un paso detrás de Luka para que Nowell se hiciera cargo del diálogo. O que lo intentara, al menos. Tuvo que morderse la lengua para que la risa no la volviera a dominar cuando un pez más gordo apareció sólo para regañarlo de un modo casi paternal. ¡Al menos ya sabía que Nowell era consejero real!

Bien, no era un título que creyera muy útil para la situación en la que estaban. ¿Realmente colaría que ellos trabajaban para él? ¿Porqué un consejero necesitaría lacayos...? No podía poner en duda la importancia de una posición cercana a la Reina, pero podía cuestionarse el teatro que debían montar.

En cuanto Andy se giró a ellos, Zalanna se reverenció de forma inmediata.

- My Lord. -Saludó formal, aprovechando que su rostro estaba escondido para recuperar la compostura y formar una expresión más seria.- Mi nombre es Zalanna, un gusto conocerle. -Se presentó al volver a enderezarse.- Lamentamos los disturbios, pero comprenderá que la situación es sólo un malentendido. -Mantuvo la vista el tiempo suficiente para demostrarse sinceridad, pero la bajó a los segundos para que no se tomara como un desafío.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 11:29 pm

Luka bufó una vez mientras se cruzaba de brazos ¡No era un niño! y si tenía que dar su opinión al respecto, era el que más tenía los pies en la tierra de los tres y lo agradecía, un día más en el mar y preferiría el suicidio.

Lo dejó hablar, observándolo con ojo crítico para ver si realmente era capaz de sobrellevar aquella clase de situaciones sin problemas. Ya lo había intentado con Zalanna y se había dado cuenta que ella no era la persona idónea para tener la batuta, pero si se trataba del Consejero Real... Esperó, no parecía tan malo en su actuación, incluso ante un superior al cual claramente tenía que respetar.

Zalanna contribuyó a su parte de la actuación de una manera muy creativa a pesar de que había sido un desastre con anterioridad. ¡Aquello no era justo! ¡A él también le daban ganas de ser partícipe en la treta! Si los otros dos jugaban a ser inocentes y aquello funcionaba sería beneficioso para todos y se veía igualmente divertido.

Se acercó a la muchacha y le puso la zurda en la cabeza.

—Esta chica no es capaz de matar a una mosca. De hecho, el que se hubiera tropezado y herido con la daga ella misma habría sido más probable —rió el muchacho dejando ambas manos en sus caderas— Yo no voy a disculparme, no fue nuestra culpa para empezar y le viene bien trabajar de más a nuestro jefe de tanto en tanto.

Le dirigió una mirada cómplice y una sonrisa. Si tenía que seguirle el juego lo haría con mucho gusto... y un tinte de venganza por obligarlo a ello.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 03, 2016 12:06 am

Cuando escuchó la voz de Zalanna se volvió a verla y notó que su expresión, tras las suaves risas que no le habían pasado desapercibidas, se había recompuesto en una bastante digna y casi creíble a pesar de su aspecto desalineado y de los moratones de su rostro. Fue Luka el que, para su sorpresa, siguió la actuación y aseguró que ella no era peligrosa. Pero, cómo no, aquel ladrón terminó lanzando directamente la responsabilidad de todo eso sobre su cabeza y Nowell casi sintió que algo le caía encima cuando él lo llamó "jefe".
El segundo al mando de aquel lugar volvió sus ojos a él y el consejero le mantuvo la mirada lo más serio que pudo, intentando que no se notaran sus nervios respecto a la situación. Si Andy no les creía entonces él tendría que usar en parte el poder que le daba su título y el rango que le proporcionaba su magia para mandar a callar a todos. Allí era el militar quien debía agachar la cabeza frente al consejero, pero como ambos se conocían desde que él había comenzado a servir a Yuuko las cosas estaban un tanto truncadas entre ellos.

—Ven conmigo.

Antes de que pudiera protestar, el uniformado salió de la celda y se retiró unos cuantos metros, esperándolo para hablar con él. Nowell intentó no mostrarse tenso y con un gesto le dijo a los otros dos que se quedaran donde estaban. Salió tras Andy y se detuvo frente a él para escucharlo.

—Tendrías que haberme informado que tenías subordinados en Begnion, si hubiéramos sabido que eran ellos no los habríamos metido en la celda. Al menos podríamos haber hablado contigo primero.

Nowell se revolvió el cabello un poco, aflojando un poco la coleta en el proceso y sonrió con una pena bastante bien fingida.

—Lo siento, para la próxima vez me encargaré de traerte un informe oficial. El pedido que les hice fue algo espontáneo y... bueno...

El uniformado asintió tras tragarse sus palabras y le dio una palmada en el hombro antes de volverse hacia la celda.

—No podremos retirar los cargos sin una orden, pero al menos quedarán a cuidado de su jefe hasta nuevo aviso. —Andy volvió la cabeza hacia él y le soltó una sonrisa más relajada—. Has un buen trabajo, ya te he enseñado como es esto.

Nowell abrió sus ojos con sorpresa y soltó una risa nerviosa que, posiblemente, Andy pudiera confundir con la presión que le significaba tener a alguien a su cuidado pero que en realidad era producto de lo mal que se sentía por mentirle de esa manera. Su alma se la comería el diablo por haber dicho tamaña mentira a alguien que, al parecer, confiaba en él un tanto más de lo que se merecía.
Con una señal el mayor indicó al guardia de la puerta que se corriera y éste último hizo un ademán a los prisioneros para que salieran de allí de una vez. Lo que seguía era guiarlos hacia la zona del edificio, una vez allí tendrían la oportunidad de reclamar por sus cosas y con el permiso de Andy estaba seguro de que no harían demasiado escándalo -o al menos eso esperaba-.
Nowell se quedó un poco rezagado cuando el uniformado comenzó a andar y esperó a los otros dos para mantenerse a su lado por si algo pasaba. Y, además, tras haber mentido así no se sentía bien como para caminar al lado de una persona que había sido para él como un maestro hacía unos años atrás. Nowell se mantuvo serio todo el tramo.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 03, 2016 12:48 am

Sonrió tímidamente cuando Luka palmeó su cebeza y ejecutó una tierna sonrisa, típica de la chica que comente un error y está súper apenada por el acto. Giró su rostro de frente a Luka para poder fulminarlo con la mirada mientras seguía con el rostro estructurado en la tierna mueca. Miró de reojo a los mayores cuando se apartaron de ellos para hablar más en privado.

- Muy divertido. -Le susurró a Luka.- Me atragantaré las ganas de responderte. -Con la vista al frente se mordió el orgullo y dijo entre dientes:- Lo merezco esta vez. -Tardaron unos minutos antes de volver el consejero y aquel al que había llamado Andy. Sin decirles una sola palabra encararon hacia la salida y los guardias les dieron paso. Al parecer estaba todo resuelto y tácitamente tenían orden de avanzar.

No se demoró y avanzó calmadamente, saludando a los guardias con un ademán de la cabeza y dedicándole un saludo guiñando al ojo al de la polla chica al pasar el umbral del calabozo antes de encarar a la salida del lugar. Recordaría con cariño al guardia alborotador, era un buen muchacho y obediente perro le había cumplido el capricho al final del día.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 03, 2016 12:22 pm

El muchacho fue llamado y salió de la celda obedientemente. Luka se cruzó de brazos mientras los observaba con una sonrisa, esperando el veredicto de si habían creído su actuación o no. En realidad, él no había tenido que actuar demasiado de todas maneras, le gustaba más ser el malo de la obra.
Miró de reojo a Zalanna con curiosidad ante su comentario en susurros y se inclinó levemente hacia ella para responderle.

—Tranquila, como sigamos así vas a tener mil oportunidades más.

Lo decía en serio porque para él molestarlos era un hobby y las palabras salían solas de su boca. No es que quería ofenderlos en verdad, sólo era alguien muy sincero en el tema y, si se enojaban, sólo harían las cosas más divertidas. Nowell, sin embargo, parecía un buen contrincante en ese deporte de violencia verbal, tendría que ser más inteligente al elegir sus insultos.

Y finalmente ¡coló! por lo que le dio paso a Zalanna con un además y salió de aquella jaula al último. No recordaba mucho el cmaino de cómo habían llegado hasta allí considerando que cuando lo habían guiado el dolor en su cabeza era insoportable y el atontamiento apenas lo había dejado pensar pero en aquellos momentos se tomó unos instantes mientras caminaba para explorar y memorizar no sólo el camino, sino también la posición de ciertas cosas importantes: Cuantos guardias había, dónde se encontraban las llaves, qué tipo de celdas se encontraba y quienes eran sus habitantes. Luego organizaría esa información y borraría de su memoria la mas relevante pero nunca estaba de mas prestar atención a cosas como aquellas. Nunca se sabía cuándo volvería a aquel sitio ni en qué situación, en especial alguien como él.

Continuaron avanzando, subieron unas escaleras, traspasaron un par de puertas y llegaron hasta el depósito donde dejaban las pertenencias de aquellos que encerraban. Los dejaron esperando sin permitirles entrar y les devolvieron sus pertenencias, cada uno a su dueño, con excepción de las dagas de Lukardia, las cuales pasaron a manos de Nowell. ¡Genial! parecía que se ponían de acuerdo en no devolverles su utensilio de trabajo a toda costa. Ni que fuera a matarlos por la espalda.... ¿o si?

Habiendo recuperado sus cosas se dirigieron a la salida y el joven de cabellos largos se mantuvo en silencio hasta que les desearon las buenas tardes, saludos cordiales por aquí y por allá y los dejaron libres, cerrando la puerta tras ellos.

—¡Sol! ¡Cómo te extrañé!

dijo en voz alta elevando ambos brazos al cielo, aprovechando el gesto para estirarse. ¡Libertad! Hermosa y dulce libertad ¡y tierra firme! ¡viva la tierra firme!
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 04, 2016 12:05 am

El hecho de que la transacción fuera tan fácil fue algo que lo sorprendió. Se esperaba muchas más trabas para salir a de allí pero al estar escoltados por "Andy" las cosas resultaron mejor. Sin embargo, como buena personas desconfiada, no pudo evitar pensar que allí había algo raro o que su destino le pagaría aquella facilidad con alguna moneda que no le gustaría. Con ese mal augurio en la cabeza, el muchacho continuó el camino y recibió en mano las dagas que le pertenecían al ladrón y a punto estuvo de devolverlas, ¡pero no! Se acordó pronto que supuestamente les pertenecían y no dudó en engancharlas como pudo en el cinturón de su pantalón oscuro, dejando las hojas ocultas en su chaqueta.

—Tranquilo, no son para usarlas en la calle, las guardaré apenas regrese —le prometió al uniformado que dio un asentimiento antes de permitirle marchar.

Nowell había dicho que las dagas eran para él, pero no había especificado el uso que iba a darles porque no tenía permiso permiso para llevarlas de un lado a otro. Sin embargo, como mago oscuro que era, sabía que los demás podían pensar que necesitaba una de esas armas para los rituales que realizaban los de su clase o para algún tipo de ataque particular que tuvieran. Nada de eso estaba más lejos de la realidad, o al menos estaba bastante lejos de los extremos que podía tomar el consejero para usar su magia, pero dejaría que las supersticiones que rodaban los tomos oscuros rellenara el hueco argumental que había dejado.
Tras recibir en mano los reportes y saludar cordialmente a todos los posibles, los tres lograron salir fuera. El aire suave cargado de olor a mar y el sol tibio que ya comenzaba a esconderse en el horizonte hicieron que el muchacho se sintiera cansado de pronto y ante el júbilo de Luka no pudo hacer más que sonreír con un gesto algo agrio.

—Sí, sí, espero que le digas lo mismo a la ducha —soltó con saña para molestarlo por su aspecto desarreglado. Además, era una especie de advertencia de lo que pasaría luego.

Fue entonces que se detuvo a mirarlos a ambos como inspeccionándolos mejor que antes y soltó un suspiro. oNo estaba seguro de qué hacer con ellos: sabía que tarde o temprano tendría que volver al castillo y que Yuuko se enteraría de lo que había echo. Además, cómo no, era probable que la reina quisiera regañarle un largo rato o en su defecto matarlo por lo que acababa de hacer y encima se había cargado con al responsabilidad de cuidar de ellos dos. Tenía la opción de dejarlos en una posada o de llevarlos con él, pero ninguna de las dos lo dejaba tranquilo por diferentes razones y la principal era que en ese grupo había un ladrón.
¡Por todos los dioses que podía insultar porque era ateo! Acababa de sacar del encierro a un ladrón sólo porque le parecía simpático. ¿En qué estaba pensando? Un día ser de buen corazón terminaría por matarlo; más de una vez casi lo logró.

—Bien, como no se si seguiré vivo para mañana... —murmuró relajándose un poco, intentando tomarse todo lo que pasaba con más tranquilidad, con el fluir de la corriente—. Vamos a conseguirles algo de ropa limpia y un lugar donde puedan asearse y tratar las heridas. Luego veré qué hacer con ustedes dos —sentenció con firmeza.

Un resoplido a su espalda lo hizo volver la mirada por sobre un hombro y observar al caballo que lo esperaba. La yegua volvió a resoplar y el consejero se acercó a ella pidiéndole disculpas por ignorarla antes de desatar al animal, después de todo no podía dejarla allí.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Miér Oct 05, 2016 1:03 am

Se presentaron en el mostrador y apenas recibió su bolso constató que estuviese completo. No, no le interesaban las hiervas, ni la ropa, nada, lo primero en lo que pensó fue en las compresas que tenía preparadas. Chequeado pidió súbitamente por el baño; casi que corrió en cuanto le dieron la indicación. Era pequeño y precario, pero nada que le significara un obstáculo en la urgencia.

Trabó la puerta y colgó el bolso en la manija. Se quitó la ropa haciendo lo posible por no tener contacto con las paredes y no quitarse el calzado, gracias a lo que fuera que tenía buena elasticidad. Removió la compresa y revisó si había sitio dónde desecharla... No... No había. A regañadientes la envolvió en su ropa hasta quedarse tranquila que no mancharía nada y, en un bollo, la metió en el bolso. Debería tirar esa muda sin lugar a dudas. Fastidiosa se lavó las piernas tan rápido y eficazmente como pudo, la sangre en sus muslos estaba pegajosa y seca por las rodillas, pero se mantenía húmeda en dirección a sus caderas. Se secó de la manera que pudo, con un paño que tenía; cambió su compresa y se vistió con una camisola suelta y unas calzas (con esto debió alternar el quitado de sus botas y equilibrar con el pie descalzo en el aire para no tocar el suelo).

Salió del baño, avanzó por los pasillos, saludó a los guardias del mostrador y pasó la puerta. El aire fresco le golpeó el rostro de forma renovadora. No sabía ni le importaba cuánto tiempo habían estado encerrados, pero había sido el tiempo suficiente para alterarla y hacerla sentir exhausta. Tomó su lugar en el grupo, siendo Nowell quien la recibió con la noticia de que buscarían ropa limpia y un lugar donde asearse. Agradecía ambas cosas, debía tirar una de sus mudas y el resto debía lavarlas de inmediato.

- ¡Si, un baño! -Festejó alzando los brazos, con lo que su bolso cayó pesadamente a un lado. En el barco apenas si había podido asearse con agua limpia y de formas muy incómodas, y con toda la rutina de la mañana... Le urgía un buen rato de bajo.

Se agachó para tomar su bolso y volver a acomodarlo sobre su hombro. Sonrió al ver al jefe con la yegua. Se acercó un par de pasos mirando al hermoso animal.

- ¿Es tuya? -Preguntó alzando la mano pero volviéndola a bajar de inmediato, moría por acariciarla pero no la conocía y podía que malinterpretara su cercanía. Con la mano libre enjarrada en la cintura miró al consejero.- Bien, Jefe, lo seguimos entonces. -Hubiera encaminado la marcha, pero no conocía el sitio. Sin lugar a dudas él sería mejor gruía.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Miér Oct 05, 2016 7:49 pm

Luka se dio media vuelta con brusquedad ante la mención de un baño. No había que malinterpretarlo, él adoraba los baños, pero en su vida nunca había tenido el lujo de tener uno propiamente dicho, al menos no desde que vivía en las calles. Por lo tanto las fuentes abandonadas, los riachos y la lluvia eran la única manera muchas veces de sacarse el sudor y limpiarse las heridas. Ya no le agradó tanto el tema de cambiarse de ropa, la que llevaba le gustaba mucho y la había conseguido con mucho esfuerzo, si entendían a qué se refería.

—Mientras todo sea gratis no me quejo —acabó diciendo encogiéndose de hombros. Zalanna, por el contrario, parecía mucho más impresionada—. Me he cansado de decirles que me dejen en paz. Ustedes ganan, les seguiré el juego por un rato. —añadió poniendo una mano en su cadera y haciendo un ademán con la otra.

No es que tuviera muchas opciones, más allá de olvidarse de sus dos dagas y salir corriendo de allí como alma que lleva al diablo. A pesar de todas las cosas malas por las que había pasado en esos últimos días podía decir que otras buenas habían equilibrado la balanza: no había tenido que preocuparse por sus comidas, ni tampoco por un lugar donde dormir, ni por gastar el dinero que llevaba en su bolsa. Todo eso era positivo y si encima conseguía un buen baño caliente, no tenía por qué decir que aquella aventura había sido una completa mala experiencia.

Aparte ¡se estaba divirtiendo como nunca! todavía tenía que buscar a aquella persona y no pensaba hacer amigos ni mucho menos, pero hacía días que su vida no era tan activa y loca e... ¿inesperada? Él que siempre se jactaba de ser el mejor y tener todo bien claro se había visto perdido en varias ocasiones, aquello era nuevo.

Observó al caballo (o yegua) relinchar y se quedó observando por unos cuantos segundos a Zalanna. El humor le había cambiado, pero algo no estaba del todo bien.

—Deberías antes que nada ver a un médico, Zalanna. No me importa lo que hayas hecho en el baño o el por qué te cambiaste la ropa, pero en la celda apestabas a sangre —le aclaró sin sonreír ni guardarse palabras— No me malinterpretes, no quiero meterme en tus asuntos, pero nada de caerte desplomada en la calle o algo, que entro en pánico.

En parte aquello era una mentira, él estaba acostumbrado a ver sangre y cuerpos, por otro lado era verdad. si ella se desmayaba o le daba alguna especie de hemorragia él no tenía ni idea de lo que debía hacer. Sabía tratar sus heridas con tranquilidad (aunque nunca tuvo alguna que le generara una muerte inminente) pero ¿ajenas? No, ni idea.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Miér Oct 05, 2016 10:37 pm

Nowell en parte se sintió aliviado al escuchar la exclamación alegre de Zalanna y la poca resistencia de Luka a seguir con ellos por un rato, tendría que empezar a acostumbrarse un poco porque hasta que no resolviera el asunto de esos dos los tendría bien cerca. No quería ser malo con el muchacho, le había parecido desde primer momento alguien inteligente y hábil pero seguía siendo un ladrón con todo lo que eso conllevaba.
Y ya que Luka mencionaba el dinero, Nowell recordó que no sabía si tendría suficiente como para pagar todo lo que necesitarían pero, de todas formas, era consciente de que podía pedir algunos favores a las personas de allí pues conocía a algunas personas en el poblado. No que él fuera famoso o algo así, aunque su nombre y su puesto estaban ligados, sino que era bastante sociable con los demás y poco a poco pudo hacer algunos conocidos de confianza en el lugar.
Con suavidad acarició el morro de la yegua cuando Zalanna se acercó a verla y le indicó que podía tocarla si quería, era un animal muy manso y no le haría nada. Al ver a la joven el caballo resopló por lo bajo y la observó con curiosidad, estirando el morro hacia ella como si la olfateara. Parecía que la muchacha tenía algo que había llamado la atención de Tarja.

—Supongo que entonces iremos por la ropa primero, así pueden cambiarse cuando estén limpios —les dijo a cada uno con una risa contenida al ser llamado "jefe". Eso era demasiado extraño para él—. Podemos lavar sus ropas luego —ofreció pues desgraciadamente no creía que pudieran comprar unas iguales y que tener una muda más de ropa en sus bolsos podría ayudarlos luego.

Iba a comenzar a caminar, llevando al corcel de las bridas, cuando el comentario de Luka le llamó la atención. ¿Zalanna estaba herida? Un tanto preocupado, Nowell la observó sin notar nada raro en su estado.

—Zaly, ¿estás herida? Puedo conseguir un médico si quieres, de todas formas quería llamar a uno para inspeccionar la herida de Luka bien, así que...

En realidad había pensado atender al joven ladrón él mismo y si su estado era grave llevarlo a un médico, pero podían matar dos pájaros de un tiro y llevarlos a ambos a un médico antes de que estuvieran peor. Después de todo, la salud iba primero... o algo así.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Miér Oct 12, 2016 8:45 pm

Sonrió ante el permiso de Nowell y acarició al animal con ternura, no importaba qué clase de criatura fuese, la presencia de uno (y más poder tener contacto, por mínimo que fuera), siempre le daba paz. Se perdió un poco en la textura suave y la tranquilidad del equino hasta que Luka habló. Se quedó rígida un instante. ¿Entonces el guiño en la celda se debía a eso? ¿Él había olido su sangre?

Pasó saliva sintiendo cómo los segundos parecían pasar lento. ¿En serio debía explicarles aquello? Era completamente natural, por supuesto, pero le daba cierta pena tener que decirles todo así nada más. Apartó la mano de la yegua y masajeó su cabeza un momento, se llamó a la calma y tomó aire.

- No estoy herida solamente me encuentro en mi período, así no se preocupen. -Fingió la sonrisa más natural que pudo, con un resultado pobre.- Mi presión sanguínea es más baja de lo normal en estas fechas, por lo tanto no voy a prometer no desmayarme, pero daré mi mejor esfuerzo... -Se cruzó de brazos mientras giraba para verles de frente.- ...me gustaría ver un médico de todas formas, me vendría bien una mirada más crítica con respecto a los hematómas, es sólo para elegir de forma más minuciosas las hierbas que debo comprar para tratar los moratones y calmar el dolor. -
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 13, 2016 12:54 am

Con ambas manos en sus caderas Lukardia abrió la boca para preguntar "¿período de qué?" de manera inocente. La realidad es que había tenido que vivir en las calles desde que tenía más o menos diez años y luego de eso había estado mucho con hombres. Las pocas mujeres con las que había cruzado palabras. y algunas cosillas más a veces, nunca le habían explicado algo tan básico y tan femenino y él nunca le había dado importancia tampoco.

En resumen, Luka no tenía ni idea por lo que estaba pasando Zalanna en esos momentos. Parpadeó un par de veces y trató de entender ese idioma extraño en el cual estaba hablando. A juzgar por la baja de presión sanguínea debía tratarse de alguna clase de enfermedad. Sí, muy seguramente era eso y él no tenía por qué meterse en la vida ajena y preguntarle cuándo la había contraído o si necesitaba atención especializada.

Bien, al menos había pedido por un médico, lo que era... Ya no sabía si era bueno o malo, estaba confundido. La única parte que no le había gustado una mierda había sido cuando ella dijo algo como "Sí, en cualquier momento puedo caer cual cerdo atravesado por una flecha, pero no se preocupen, trataré de no morirme si eso pasa".

—Si tu lo dices. Y no le des tanta importancia a los golpes. Tengo experiencia en moratones y créeme, esos se van con fuerza de voluntad y algo de tiempo —dijo restándole importancia con un ademán de su mano.

Por supuesto, hablaba el que tenía un golpe con sangre seca en la sien pero ¡hey! había pasado por cosas peores
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 15, 2016 12:47 pm

—Ah... —respondió Nowell, comprendiendo lo que la muchacha quería decir y sin decir necesidad de preguntar algo al respecto.

Sabía, porque se lo había enseñado una señorita en sus años jóvenes, lo que le ocurría a las mujeres en esos días del mes y que podían estar bastante incómodas por lo que decidió no hacer hincapié en el tema. Pasó su mirada a Luka, como para pedirle que él no dijera cosas de más porque podía incomodarla, pero la forma en que él se veía lo hizo callar. ¿Cómo se vía? Confuso. A Nowell no el faltó pensar mucho para entender que él no tenía idea de lo que estaba ocurriendo.
Con un gran suspiro, el Consejero comenzó a andar llevando a su caballo por las bridas y dirigió el camino. Conocía ese pueblo de memoria y no necesitaba fijarse demasiado en las calles que tomaba, aunque sí debió cambiar el recorrido de su cabeza porque, si bien había decidido ir primero a por ropa porque ellos dos necesitarían asearse y ponerse algo limpio además de descansar, las prioridades acababan de cambiar.
Podía vigilar el estado de Luka mientras andaban, pues le preocupaba un poco que él se sintiera mareado o algo por el estilo, pero si Zalanna tenía dolores entonces no podrían hacer demasiado. Mejor evitar rápido el malestar y seguir luego con el primer plan.

—Si alguno de los dos no se siente bien, pueden montar en Tarja —le dijo señalando con un ademán a la yegua, que apenas movió sus orejas sin prestar mucha atención—. No se esfuercen en vano.

Tras ello, el muchacho volvió su mirada al al frente y se detuvo para dejar pasar a un grupo de personas que iban cargadas con diferentes materiales de construcción.
Tras eso continuaron andando un tramo corto, lo más corto posible porque tomó muchos atajos, en los que Nowell se mordió la lengua para no hacer demasiadas preguntas. Quería consultarle a ellos muchas cosas, entre ellas qué era ese tema del secuestro, qué había pasado en el Puerto e incluso qué había sido -en versión completa- lo que ocurrió al descender del barco. Había atendido a la parte de la discriminación que habían hecho los guardias de Begnion contra ellos, cosa que estaba prohibida, pero la única razón que se le ocurría para que lo trataran así era que hubiesen descubierto la raza de Zalanna y le parecía algo poco probable.
Se mantuvo callado, atento y pensativo hasta que se detuvieron frente a una casa baja, de madera, con ventanas pintadas en naranja y cortinas blancas tras los vidrios. El Consejero dejó a Tarja atada en la verja que estaba delante y caminó hacia la entrada, indicándole a los otros dos que lo siguieran. Una vez allí tocó la puerta tres veces con sus nudillos y tras unos pasos apresurados la entrada se abrió dejando ver a una mujer regordeja, con enormes ojos de color caramelo y una sonrisa amable.

—¿Nowell? —preguntó antes de colocarse los lentes sobre su pequeña nariz respingada.

—Anna, vengo a pedirte un favor.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 27, 2016 10:18 pm

Nada más escuchar a Luka comprendió que el no tenía ni idea de lo que sucedía y le dejó sin lugar a más que sonreír con ternura, casi de forma maternal. Una mezcla de sentimientos comenzó a batallar: ¿Debía cuidar esa inocencia o destruirla con explicaciones burdas y demostraciones innecesarias? Su corazón se estremeció recordando que él se preocupaba por ella y decidió que cuidaría esa inocencia... Al menos un tiempo más. Nowell, por su parte, la había entendido al momento. Suspiró entre la comicidad y la resignación, no estaba del todo cómoda con ello, pero ¡hey! era natural y tenían la mala suerte de lidiar con ella en ese estado. MÁS LES VALÍA SIMPLEMENTE COMPRENDER.

- Sí. -Respondió automáticamente al pedido de Nowell fijando la mirada en el animal. Por suerte el aire fresco le había sentado de maravillas y el dolor en el vientre se había vuelto tolerable. Sin más diálogo se pusieron a andar. Las calles de Durban eran tan animadas y coloridas como recordaba, el murmullo del lugar era alegre y moderado; le ayudaba a procesar la tensión de la celda y relajar el cuerpo.

Buscaba distraer la cabeza y desviarse del dolor sintiendo el olor a especias y polvo, enfocando la atención en los puestos y tomando nota mental de algunas cosas a la venta. Si esto seguía así su instancia en Durban sería más larga de la esperada... Debía buscar un trabajo, ¿cierto? De pronto todo tomó un nuevo interés. Ya no miraba sólo los productos en oferta, sino la clientela de cada tienda, el rubro y los que parecían ser las personas a cargo. Debía recordar los puestos que más le interesaban o que le daban la pauta de que necesitaban ayuda.

Se detuvo de pronto al chocar con el trasero de la yegua, que relinchó y movió la cola con molestia. Se apartó con unos pasos torpes y miró al frente. Se quedó en su sitio, prendida a la casa mientras Nowell amarraba a la yegua. Avanzó con cautela cuando él les indicó que lo siguieran, casi parecía un animalillo desconfiado olisqueando comida ofrecida por un extraño. ¿Qué no irian a una tienda...? Entonces una mujer abrió la puerta y su imagen se hizo tan adorable que abandonó la desconfianza. Sin atreverse a interrumpir la breve conversación entre ellos, dedicó una sonrisa a la mujer saludándola alzando la diesta, agitando levemente sus dedos.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 28, 2016 12:26 am

Y asi, sin más, comenzaron a caminar a paso tranquilo. Era increíble que a pesar de tener miles de preguntas tanto el recadero como Lucky se mantuvieran en silencio durante gran parte del trayecto. Luka, con su politica de no querer meterse en los asuntos ajenos e interesado por aquella zona baja de aquella ciudad de Durban, uso todo su poder de concentracion en observar y analizar a las personas que allí transitaban: que portaban, que ropa usaban, como caminaban y de que hablaban. Cuanto cuidaban sus objetos y, en escala del uno al diez, que tan dificil era arrebatarle aquellas cosas. El viaje se hizo un poco largo pero igualmente instructivo y entendió, por sobre todas las cosas, que Nowell sabía dónde estaba parado por la velocidad de sus pasos y los obvios atajos.

Llegaron entonces al frente de una tienda muy escueta y Luka hizo una mueca de poco agrado mientras ponía su mano en la cintura, dejaba reposar el peso en una pierna y arreglaba el peso de la correa de la bolsa de cuero al hombro. El recadero ato al caballo y si instinto,que por cierto nunca le fallaba, le decia que lo que fueran a hacer en ese edificio no iba a gustarle ni una pizca.

Entro con los labios aun cruncidos al local y se preguntó cuándo había sido la última vez que había pisado uno. No solía comprar absolutamente nada y no eran objetivos usuales en sus robos a menos que se tratara de comida. Incluso asi era más sencillo robar a un transeúnte y pagar el almuerzo en un bar de poca calaña.

Elevó el cuello par mirar por encima de Nowell y Zalanna a la mujer regordeta con lentes y notó que sus dos compañeros estaban distraídos. Afuera había una hermosa yegua esperándolo, no había oportunidad mejor por lo que empezó a retrocederen dirección a la puerta de entrada. Su trabajo allí había terminado, Lucky estaba a salvo y él no tenía por que cambiar sus ropas ni ver un sanador.

Pero... ¿y que había de la topa nueva gratis, la comida y el alojamiento sin cargo? Eso hizo que dudara nuevamente de lo que estaba por hacer y aunque su posición continuaba siendo favorable y quería ser mimado con algunos lujos, su instinto le decía que si no se marchaba de allí pronto no habría vuelta atras. Y su instinto solía tener la razón.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 29, 2016 7:21 pm

Cuando volvió su cabeza para señalar a los dos jóvenes que lo acompañaban notó que Zalanna saludaba a Anna con una mano, casi en un gesto tímido, y un poco más atrás de ella se encontraba Luka. Nowell estaba casi seguro de que el muchacho había retrocedido un poco, pero no podía dar nada por sentado por lo que no le preguntó al respecto, sólo le sonrió con confianza y, guardándose las manos en los bolsillos de su larga chaqueta, le preguntó:

—¿Qué, el gato le tiene miedo a los médicos? —dijo para molestarlo y con un gesto burlón, pero rápidamente se recompuso al sentir un golpecito en uno de sus hombros.

Anna le mostró un rostro molesto antes de acercarse para ver mejor a sus acompañantes. Nowell se olvidaba fácilmente que aquella mujer de aura amable y voz tranquila detestaba que él hiciera ese tipo de chistes con facilidad, decía que era algo grosero y que un día iban a golpearlo por eso. Bueno, de hecho, algo así ya había pasado. Él se encogió de hombros y le dejó las directrices a ella.

—No se preocupen, jóvenes, esta señora se va a encargar de que estén bien —les aseguró la mujer adelantándose hasta donde Luka y poniéndose al lado de él—. Oh, cariño, debemos tratar esa herida. Pasa, pasa, les traeré algo de té —insistió tomando el joven de un brazo para animarlo a entrar con un gesto amable.

Anna se adelantó a ellos e ingresó a su hogar dejando la puerta abierta tras de sí. Nowell sabía que ella primero les serviría algo antes de llevarse al primer paciente al cuarto contiguo donde tenía todos sus elementos preparados.

—Ella es una médica retirada y la mejor que conozco, pueden estar tranquilos —aseguró el muchacho con confianza y esperó a que ellos pasaran antes de entrar, no sólo no quería entrar primero para no ser descortés sino que no quería que Luka huyera despavorido o algo—. Luego iremos por la ropa y les conseguiré un lugar donde quedarse. Prometo que podrán descansar pronto.

—Nowe, no dejes la puerta abierta —le habló en voz alta Anna desde la entrada.

—No lo haré.

—Y nada de humo en mi casa —recalcó la mujer mientras pasaba de un lado de la habitación a otro cargando una bandeja.

—Sí, Anna —gruñó poniendo los ojos en blanco.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 29, 2016 11:13 pm

- Muchas gracias. -Le respondió a la mujer mientras ingresaba al recinto. El lugar era humilde y acogedor, pero se notaba la practicidad en cada rincón. Todo ordenado meticulosamente y con una limpieza absoluta. Avanzó sólo unos metros antes de quedarse cerca de una de las paredes, mirando todo con curiosidad. Aunque a primera vista podía pasar por una casa normal, se notaba en la disposición y el tipo de amueblado que el sitio estaba preparado para poder atender pacientes. Tal vez no pensado exclusivamente para ello, pero sí con esa practicidad.

Zalanna miró a Nowell y le sonrió, todo el lugar encajaba con sus palabras.

- Sí, no te preocupes... También podrías darnos sólo instrucciones y nosotros encargarnos del resto, tampoco tienes que ser nuestro niñero. -Se carcajeo apenas hasta que la mujer le dió órdenes, su risa aumentó y no se molestó en disimularla siquiera. Mientras la mujer iba a la otra punta del lugar, sin borrar la sonrisa ladina alzó una ceja.- ¿Fumas? -Le preguntó.- ¿Placer o estrés? -Jugó a indagar, aunque no hubo tiempo a nada pues Anna estaba de vuelta, con la badeja en mano cargada de cuatro tazas de té humente y dos pequeños platos: uno con rodajas de limón y otro con galletas.

El aroma tibio del té le recordó lo sedienta que se sentía.

- Ay, no se queden ahí parados, pasen a la sala. -La mujer insistió y se giró sobre sus talones para avanzar animadamente hacia el sitio. Su movimiento y su voz dejaban muy en claro que la intención era que la siguieran. Sin demora la Manakete siguió los pasos de Anna, sin dejar de mirar el lugar, hasta que llegaron a un lugar con muchos sillones individuales, en el medio una mesa baja y redonda sirvió de apoyo para la bandeja.- Muy bien, siéntense donde estén a gusto y... -Miró la bandeja.- Oh, la azúcar. Un momento. -Pidió son una sonrisa que ensanchaba sus mejillas regordetas antes de avanzar con paso apurado hacia la cocina.

Zalanna la vió marchar con la ternura impresa en la cara mientras se acomodaba en uno de los sillones y se hacía con una de las tazas. No le gustaba endulzar las enfusiones, el sabor de las hiervas siempre era mejor al natural; aparte le urgía probar algo de líquido. Llevó la taza a sus labios y dejo que el té los acariciara, la temperatura estaba bien, capaz un poco más caliente de lo que ella prefería tomarlo pero nada exagerado que se lo impidiera así que... dió el primer sorbo. Incluso siendo una bebida caliente se sentía como una bendición el tacto del líquido en la lengua.

- ¡Querida! ¡No esperaste a la azúcar! -La voz de Anna sonaba más apenada que molesta, pero aún así era firme. Zalanna dejó la taza en la mesa y alzó las manos como si de un delicuente se tratara.

- Ups. Culpable. -Soltó.- Se olía demasiado delicioso como para esperar. -Añadió antes de dedicarle una sonrisa perlada y volver a tomar la taza en manos. La mujer rió suavemente mientras dejaba un cuenco con azúcar en cubos en medio de la bandeja. Se giró hacia Luka con las manos enlazadas en el pecho y le habló:

- Mi niño, lamento no poder dejarte espacio de disfrutar el té antes de tratarte, pero no me gusta nada tu herida. -Se acercó a él para examinar más de cerca la herida, con movimientos completamente maternales.- ¿Quieres que te atienda aquí mismo o que pasemos a otro sector? Tal vez estés más cómodo si te sientes acompañado de tus amigos, aunque yo preferiría tratar la herida en mi sala... -Le hizo saber mientras sus dedos se movían de forma experta en el cuero cabelludo, examinando. Lo primordial sería limpiar la herida y con ello la sangre seca, eso daría el veredicto final con respecto al estado de la herida.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 30, 2016 1:15 am

Le pasaba por dudar, pero su vago intento de huida no llegó muy lejos y antes de que diera otro paso Nowell llamó la atención de su persona haciendo un comentario nada agradable que no supo como contrarrestar. Se cruzó de brazos y soltó un chasquido como si fuera un niño mimado al cual no le dejaban hacer lo que quería.
Siguieron a Anne e ingresaron a la casa. Como siempre hacía, más por costumbre que por otra cosa, Luka observó los alrededores prestando atención a los detalles. Dejó la conversación menor para los tortolitos y se dirigió hacia un estar que tenía la estufa a leña apagada.

Cuando era pequeño tenía una similar en su hogar. En las noches frías el fuego crepitaba a buen ritmo y su madre lo sentaba en el hueco entre sus piernas cruzadas, colocando su peluda y larga cola carmesí sobre el como una manta...

La imagen desapareció de repente cuando la doctora lo tomo del rostro y le hizo agacharse para poder inspeccionarlo mejor, tras ella pudo ver que en su momento de distracción había traido el té y que tanto Zalanna como Nowell lo miraban atentamente.
Ellos no eran sus amigos. Siquiera tenían que preocuparse por él.

—No es nada serio —replico con una sonrisa, pero la mujer ya lo había tomado del brazo y lo arrastraba hacia la habitación contigua.

Cerró la puerta tras él y lo obligo a sentarse en una camilla. Le preguntó qué le había sucedido y él le contó una versión resumida y sin detalles que pareció colar. Anne limpió su herida, causandole un poco de escozor, le puso un ungüento verdoso, una gasa y una venda para mantenerla en su lugar que le pareció innecesario.

A pesas de sus audibles protestas la mujer revisó también el resto de su cuerpo. Puso mala cara al ver moratones en sus rodillas y una larga cicatriz en su espalda pero no dijo nada al respecto, al menos no luego de ver la marca en su pectoral izquierdo.

—Asi que eres un marcado —le dijo con una afirmación.

—Si, bueno. Vengo de Begnion asi que...

—Ah, ya entiendo, guardaré el secreto, tranquilo. Debiste haber pasado por mucho, escuché que allí eran muy severos.

Luka rió pero si bien no tenía problemas con su realidad de tener sangre mezclada, de hecho estaba orgulloso de ello, tenía que admitir que aquella había sido una de las razones por las cuales había estado viviendo al borde del peligro. La otra razón era porque le gustaba.

Intercambió unas cuantas palabras más de manera animada y pronto la mujer le dio el visto bueno. Al regresar a la sala de estar se preguntó si había tardado tanto como le habia parecido.

—Tu amiga me hizo un turbante muy bello —le dijo a Nowell al acercarse a ellos y tomar su taza de té y una galleta.

Se llevó la taza a los labios y la retiro rapidamente a la vez que la doctora llamaba a Zalanna.
Estaba caliente, y super amargo.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 30, 2016 1:55 am

Terminó respondiendo con otro gruñido a Zalanna por su pregunta respecto a su mal hábito, no es que estuviera negando que lo hacía sino que no deseaba explicar que básicamente descargaba sus frustraciones arruinándose los pulmones porque era un idiota. Por alguna razón no quería que ella supiese ese detalle aún y menos así. Por alguna razón sí le importaba un poco lo que esa muchacha pensara o dijera de él. Estaba actuando como un estúpido y lo tenía en claro, pero su mente no le hacía mucho caso.
Cerró la puerta de la entrada con cuidado cuando todos estuvieron dentro y siguió al grupo hasta la sala donde Anna estaba dejando listo su recibimiento a sus tres no-invitados que acababan de prácticamente invadir su casa. Era bueno que esa mujer tuviese un corazón tan bondadoso, hacía que la culpa que Nowell sintiera fura sólo un poco mejor y le aseguraba que con ir al menos algunas veces allí a hacerle compañía en sus ratos libres ella se sentiría satisfecha y el favor quedaría pago. Era una mujer amable, no podía evitar tenerle cariño más luego de todo lo que había hecho por él en esos años.
Cuando Anna les indicó que se sentaran él lo hizo del otro lado de la sala para no estorbar al paso de la mujer y poder verla a ella y a sus dos acompañantes. Le preocupaba un poco qué iba a decir de cada uno pero algo dentro de él estaba seguro de que todo estaría bien, de seguro a Luka apenas le quedaría marca y los moretones de Zalanna se irían pronto.Tal vez estaba pudiendo decir eso porque había pasado cosas peores, no podía asegurarlo.
Nowell esperó a que Anna trajera el azúcar antes de tomar una taza y endulzarla un poco mientras la veía llevarse a Luka casi a rastras. Le causó algo de ternura que ella los tomara como amigos pero le daba pena admitir frente a la mujer que la relación de ellos tres no podía estar más lejos de eso.
A la cuarta cucharada de azúcar decidió que no debía ponerle más y revolvió al infusión con su mirada clavada en el líquido. Su mente de pronto se sentía más tranquila, relajada y podía pensar con un poco más de claridad. Elevó su ojos verdes y observó a Zalanna. La claridad se le fue al demonio.

—No tuvimos bajas la otra vez —le informó volviendo a pasar la mirada a la mesa antes de tomar un sorbo de la infusión. Estaba apenas un poco fría para él—. Cuando pude reagrupar a las personas a mi cargo me di cuenta que todos estaban bien.

No estaba seguro de si ella iba a acordarse o no de lo que él estaba haciendo la vez que se encontraron, pero el Consejero no pudo más que informarle aquello porque le había parecido esa vez que ese tema le preocupaba.
Antes de que pudiera decir algo más, Luka volvió a escena y Anna llamó a la muchacha para que fuera a atenderse. Nowell agradeció la aparición del bandido y volcó su atención a él, notando el vendaje que llevaba en al cabeza.

—Tranquilo, no te quita puntos en apariencia —le dijo con una sonrisa burlona y esperó a que se acomodara antes de volver a hablar—. Tu sentido del humor sigue intacto así que parece que no era grave, eso es bueno. Sobrevivirás.

Nowell le guiño un ojo y bebió un poco más del té, soltó un suspiro al separar la taza de sus labios.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 06, 2016 1:19 pm

Parpadeó un par de veces cuando notó que Nowell la miraba directamente. Al escucharlo le costó entender a qué se refería, pero con sólo recordar su primer encuentro bastó. Alejó la taza de sus labios y le sonrió.

- Me alegra mucho que estén bien, ¿se interrumpió la misión que tenían o pudieron terminarla? -Dió un sorbo a su té, bajó la taza y le sonrió.- Me alegra mucho verte bien, no me gustó nada tener que baja la cabeza y sólo marchar... -Bajó los ojos a la taza mientras acaribiaba el borde de manera distraída con el dedo índice.- ...en Begnion también aparecieron emergidos... -Frunció el ceño dejando la oración en el aire. Necesitaba ser más fuerte, necesitaba poder enfrentar mejor esas cosas en vez de dejar que interrumpieran cada paso de en su vida.

Tomó aire y alzó la vista, estaba lista para decírselo, había llegado a esa resolución en el mar. Le había tomado una semana no sólo pensarlo sino juntar la determinación, pero Anna y Luka regresaron. A Zalanna le hubiese gustado sonreírle a la mujer, pero Luka se robó la atención en la sala. Estaba disfrazado de momia y a la Manakete se le hacía demasiado cómico y entretenido como para ignorarlo.

Abrió la boca para burlarse, pero Anna llamó su atención indicándole que era su turno. Asintió resignada y dejó la taza en la mesa, se puso de pie y se dejó guiar por la mujer a través de la sala hasta una puerta que se le indicó pasar con un ademán. Eñ cuarto era pequeño y escueto, completamente blanco contaba con un escritorio, una mesa con ruedas y unpequeño armario combinando con una cama pequeña. Se sentó a los pies cuando Anna le pidió que lo hiciera.

- Tienes unos golpes muy feos ahí. -Ya la tenía junto a ella, tocando delicadamente los magullones.

- En algún momento de la vida debe tocar, no se puede ser perfecta todo el tiempo. -Se rió.- Lo cierto es que al menos no tengo un corte feo como Luka. -Anna hizo una mueca maternal antes de volverse antes de volverse a la mesa de utencillos. Zalanna se quedó viéndole la espalda unos segundos.

- La realidad es que no hay mucha ayuda que pueda brindarte... -Suspiró girándose hacia ella.- Son moretones, y no creo que no sepas que necesitas hielo y evitar tocar las zonas... -

- ...la realidad como dices sé cómo proceder con el tratamiento... Principalmente quería corroborar si está bien usar Aristolochia paucinervis para los moretones y... -Dudó un instante, pero no tenía sentido demorar así que simplemente lo escupió.- Y si tenía algo de raíz de Jengibre, verá estoy con dolor de... -

- Ch, ch, ch. Te servirá la Aristolachia y tengo algo de Jengibre, ¿acaso está por comenzar tu período? -

- Ojalá mi pedido fuera preventivo, ahora miso está dándome otra paliza. -

- Ay, linda. Dame un momento. -Anna se volvió al mueble, abrió las puertitas y comenzó a rebuscar. Para cuando se volvió a ella tenía una pequeña bolsa entre sus manos, se la tendió sin demora.- Raíces de Jengibre. -Aclaró volviéndose a su escritorio.- No abuses de la aristolochia paucinervis, lo mejor para el cuerpo es su cicatrización natural. -

- Sí, eso creí. -Fue tomada del rostro, lo que le sorprendió al estar distraída con la bolsa. La frescura se hizo presente en los golpes y cerró los ojos en goce.

- Es una crema creada por mi misma. -Explicó la mujer con orgullo mientras seguía esparciendo el ungüento en su rostro.- Es desinflamatorio y refrigerante. -Sin mucho más que agregar y con una breve conversación mientras se terminaba el tratamiento volvieron a la sala.

- Anna decoró mi cara para que combinara con mi pelo... -Dijo entonando la voz de un duque. Tenía el rostro cubierto con manchones verde musgo, el olor a menta le daba un agradable mareo y la sensación de tener los pulmones abiertos. Algunos mechones del cabello negro estaban pegados a la pasta. Lejos de quedar glamoroso como el porte que estaba fingiendo tener, ella lo llevaba como si las más finas joyas de todo Durban.

Sentada en su sillón original con la espalda erguida, piernas cruzadas y el dedo meñique alzado mientras el resto se encargaba des sostener su taza por la asa. Impoluta se llevó el té a los labios, aguantándose el que estuviera ya helado, lo tragó como si fuera la mejor delicia del planeta con tal de no arruinar el papel de chiste que decidió montar.
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