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Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

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Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Vie Sep 30, 2016 10:10 pm

- ¡Nowell! -Su voz se oyó raspada y grave, pero se hizo oír de todas maneras.- ¡Exijo ver a Nowell! -Era lo primero que se le había ocurrido para llamar la atención, y lo único a lo que podía recurrir al final del día. Después de todo gracias que sabía su primer nombre y que allí trabajaba.

Apenas saberse presa, el shock y el pánico le impidió modular palabra hasta unos minutos después. Se le heló la sangre cuando vió que su compañero de celda era nada más ni nada menos que su durmiente compañero de viaje; los ojos se le llenaron de lágrimas y le dijo lo siento sin sonido. ¿Porqué era tan estúpida a veces? Sus pupilas recorrieron con ansias el rostro ajeno mientras la culpa martillaba su cerebro, no podía dejar de cuestionarse, ¿tanto costaba pensar dos segundos más? no podía dejar de mirar el surco de la sangre seca. Las lágrimas desbordaron finalmente y bajaron por sus mejillas, la izquierda ardió seguramente producto del daño ante el friegue en el suelo.

Se puso de pie y caminó con ímpetu hacia la reja, los grilletes no tardaron en tintinear y dar un fuerte tirón a sus tobillos hasta dejarla de bruces en el suelo.

- ¡GUARDIA! -Sacó la voz desde el estómago, con determinación y los ojos encendidos.- ¡Quiero un guardia competente! -Demandó al notar que los presentes habían ignorado su llamada. Tres se mantuvieron, pero uno la miró de reojo. Sonrió de lado al notarlo.- ¿Nos han comido la lengua los ratones? ¿O a ustedes les llegaron al cerebro? -Una risa murió antes de tomar forma y dejó su voz en pura histéria.- ¡¿QUÉ CLASE DE IMBERBE ENCARCELA A UN CIVIL?! ¡¿Qué clase de escoria golpea a quien debe proteger!? ¡¡AÚN PEOR!! ¡¿Quién golpea a otro sólo por ser marcado?! ¡¡He confesado!! ¡HE DICHO QUE FUE UN ROBO! ¡LE HE ROBADO Y LO HAN ENCERRADO! ¡Sáquenlo de aquí y atiendan sus heridas como corresponde! -

Había logrado llegar con las manos a la reja, ahora se afianzaba a los barrotes concentrando toda la fuerza que podía en las llemas de sus dedos. Dos guardias se mantuvieron todavía firmes, un tercero tenía la vista clavada en ella mientras el cuarto, el primero en ceder a sus provocaciones, avanzaba hacia la jaula con enojo.

- Si no te callas... -Le dijo nada más llegar, pasando la mano por la reja para tomarla del cuello de la ropa en un puño.- Te cerraré la boca a golpes. -

- Con golpes porque tienes la polla chica, ¿cierto? Que recurres a amenazas antes de cumplir con tu deber como mierda te corresponde. -El guardia alzó su mano con decisión y ella simplemente gritó su nombre.- ¡Nowell! -El guardia se quedó congelado y todo el cuerpo de la fuerza presente de giró a verla. Los nombres podían ser poderosos. Gracias que su único recurso parecía tener real poder allí, después de todo desconocía la profundidad de su puesto.- ¡Exijo ver a Nowell! -Y ahora señores, llegamos al comienzo.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 01, 2016 11:52 pm

Había entrado a la celda bajo sus propios pasos, aún atontado, no así Zalanna que la habían cargado en su inconsciencia. Sin embargo cuando finalmente lo dejaron sentarse en el suelo y usar la fría piedra como apoyo para su espalda se dejó adormecer. No se dio cuenta de que se había quedado dormido hasta que los gritos de la muchacha lo despertaron. Sintió una puntada en la cabeza y recordó que lo habían golpeado de manera muy amable. Sus ojos se acostumbraron pronto a la penumbra de aquella cárcel y al elevar la mirada notó que la joven se aferraba con fuerza a los barrotes y pedía por alguien llamado Nowell.
Sus gritos le estaban generando jaqueca y aunque apoyaba sus esfuerzos realmente quería que se callara.

Observó que tenía las manos esposadas y también los pies, uniéndolos con una larga cadena. Con poco esfuerzo pasó sus manos por debajo y las dejó cómodamente al frente antes de ponerse de pie y acercarse a la pelinegra que estaba siendo tomada por el cuello de la ropa por el guardia.

—Bueno, bueno, no hay que ser intolerantes señores, somos todos adultos —dijo metiéndose en el medio aun sabiendo (de nuevo) que era una mala idea. Usó sus dos manos esposadas para usarlas de "guillotina" y hacer que el hombre soltara a su compañera. Le regaló una sonrisa mentida y tomó a la muchacha por los hombros.

—Yo me encargo, caballero —le dijo mientras la empujaba levemente, haciéndola retroceder. Cuando estuvo a algunos pasos volvió sus ojos oscuros hacia ella—. Agradezco tu nobleza, Lucky, pero ya nos metiste en varios problemas. Acepta que tratar con esta clase de cosas no es tu fuerte. Inhala, exhala y deja que un profesional se encargue de esto ¿quieres? Porque no se tu, pero yo de aquí quiero salir, vivo y entero de ser posible.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 12:20 am

La llegada de un barco desde Begnion a los puertos de la isla del palacio fue una noticia para todos por dos razones: la primera porque no solían recibir cargamentos directamente desde ese continente allí por la posibilidad de ser atacado por delincuentes que se metieran de polizones en el barco. La segunda razón, pero no menos importante, fue que la razón de la llegada de ese barco allí fue un ataque de los emergidos a las tierras del otro lado del mar. En otras palabras: refugiados.
Trata con las personas aterradas, que habían estado vaya a saber uno cuántos días en el mar, era tedioso y difícil pero sabía bien que Yuuko había pedido que trataran a los demás con la misma amabilidad que como si fueran sus propios pares pues quienes huían podían estar heridos, traumados o con problemas para seguir adelante. escapar de las garras de las muerte y más de los emergidos era algo que a todos les dejaba una huella.
Por supuesto, Nowell no tenía razones para estar en el puerto ayudando a la requisa para encontrar armas ilegales o personas peligrosas en los barcos y muchos menos necesitaban de su presencia los militares para hacer su trabajo de ubicar o redireccionar el flujo de personas de esa isla a otras. Como no era necesario allí se pasó su tarde ocupándose de los asuntos que le concernían y recibiendo los informes de la situación de los diferentes recaderos antes de hacer un resumen para la soberana. Pero, a medida que pasaba el tiempo, los informes de dilataban pues las personas requerían más atención y casi podía apostar a que el número de llegados resultaba ser más alto del esperado.
Cuando el consejero terminó con sus tareas del día y tras dos horas no recibió noticia alguna, partió del castillo al pueblo para asegurarse de que todo iba bien; y para saciar su curiosidad. Hacía tiempo él había sufrido un ataque en aquel lugar, en el puerto sin nombre de Begnion, pero no creyó que los emergidos volvieran a aparecer tan pronto allí. Le parecía extraño y preocupante, lo ponía alarte y le hacía querer saber qué había pasado allí. Como los informes no tenían la información que quería el joven estaba dispuesto a buscarla él mismo.
Pidió que trajeran a su querida yegua y galopó desde el castillo al pueblo, dirigiéndose sin dudarlo hasta el cuartel. Esa isla tenía varias cedes militares incluyendo la que estaba en los territorios del palacio pero el cuartel era la más grande de todas, las que imponía su presencia cerca de la ciudad para amedrentar a cualquiera que quisiera atacarlos. A él, a pesar de eso, le parecía un edificio demasiado serio y aburrido donde los militares tenían más trabajo del que podían manejar.
Cuando desmontó en la puerta del lugar, dejó su caballo atado en un palenque y entró en el lugar saludando con cordialidad a los guardias apostados en la entrada y tras mostrar su identificación por protocolo pasó directo a ver al encargado. Entró a la sala con las manos metidas en los bolsillos de su larga gabardina roja ribeteada en dorado y clavó sus ojos verdes en el hombre detrás del escritorio.

—No hemos recibido noticias suyas en algunas horas, espero no le moleste que haya venido a comprobar todo por mi cuenta —se excusó acercándose al mueble para detenerse allí, extendiendo una mano a modo de saludo hacia el encargado.

—Oh, por supuesto que no —dijo el hombre levantándose de la silla para estrechar su mano—. Aunque supongo que no hay mucho más que hacer, hemos tenido algunos heridos, personas llorando, algún que otro niño perdido.

—¿Encontraron a las familias de los extraviados? —El hombre asintió—. Eso es bueno, ¿algún arresto? —Nowell no era ingenuo, sabía bien que no todas las personas eran buenas.

El hombre apretó los labios en una fina línea, en un gesto contrariado y asintió una vez. El consejero, entonces, quiso suspirar.

—¿Qué tan grave?

—Creemos que es un caso de intento de asesinato, sin contar que quienes los detuvieron fueron un poco... racistas. —Eso iba a ser un problema—. El carcelero le dará un informe al respecto.

Nowell asintió y se disculpó antes de retirarse de la sala con al excusa de que iría a buscar ese informe antes de pedirle el suyo. El comandante agradeció el gesto, pues aún no había terminado, y lo dejó marchar. Nowell conocía el camino correcto hacia las celdas, de hecho una vez lo había transitado en plan de prisionero, y se detuvo cerca dela entrada a la escalera que deba a las celdas pues el joven encargado de resguardar la entrada y de redactar los informes no estaba allí pero la entrada enrejada estaba abierta.
Con curiosidad, el consejero se acercó y abrió un poco más la reja como intentando divisar más allá de la ligera penumbra, fue entonces cuando alguien subió los peldaños y quedó a la luz de una de los faroles que iluminaban el descenso. Cuando sus miradas se encontraron el soldado sólo dijo una cosa:

—¡Ah! ¡Justo a quien buscaba!

Esas palabras no le dieron buena espina.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 12:46 am

Cuando Luka la tomó de los hombros inmediatamente comenzó a temblar. Si era sincera, para esa altura, sólo quería que Luka saliese vivo y entero. Los ojos le brillaron en impotencia y las lágrimas se hicieron más gruesas. Quería golpearlo, no estaba haciendo muy bien su papel de bandido. ¿Porqué no simplemente quedarse callado? Entendía que no quisiera seguir la pantomima, pero muy distinto era dejar en total y completa evidencia la sarta de mentiras que había soltado buscando cargar con la situación.

Por un segundo pensó en continuar, pero con los guardias ya callados y su compañero pidiéndole compostura ya no sabía cómo mantenerlo. Posiblemente en un estado menos incómodo, con las hormonas más calmas, sería capaz de pensar en algo. Pero entre el fastidio, la culpa y el dolor en su abdomen extendiéndose hasta las rodillas no le quedaban fuerzas ni ganas de pensar.

Sintió el respuesta y caminó hasta la pared de piedra, apoyó la espalda mirando directamente al pelilargo y rodó los ojos para clavarlos en la pared lateral. Ya no quería hablar siquiera. Entonces sintió el calor bajar por la cara interna de sus muslos y frunció el ceño. ¿En serio? Incómoda apretó las piernas y se dejó deslizar hasta caer sentada. Su bolso debían tenerlo ellos, así que no podía cambiarse. Extendió y separó las piernas antes de acomodar el vestido para que el sangrado excedente drenara lo más posible al suelo, si viesen la mancha la creerían herida y eso podía significar una revisión que no estaba dispuesta a tener.

- Lo siento. -Dijo nada más. Para no dejar a Luka sin respuesta mientras intentaba volver a enfocar su atención, no en sus piernas manchadas y como evitar que sufriera la ropa sino en la habitación y los cuatro guardias que los observaban... Cuatro... Cuatro... Eran cuarto, ¿cierto? Al volver a mirarlos notó que eran tres, ¿dónde estaba el sujeto de la polla chica?
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 1:08 am

El joven no estuvo nunca tan feliz de que sus palabras hubieran funcionado y ella se hubiera calmado. Se la notaba muy abrumada sin embargo y también dolida en orgullo. Tenía razones para estar enfadada pero la verdad es que su mentira era inconcebible. Es decir, era una actriz horrible, nunca nadie iba a creerle que había robado ¡Los bandidos no confesaban sus robos! Y él lo sabía mejor que nadie. Para un ladrón aquella pobre representación era... risible y penosa.

Los guardias los observaban en silencio sin interrumpir, uno de ellos se había marchado pero eso no le importó a Luka. era alguien que vivía en el presente, ya luego se preocuparía por ese asunto.
Se acercó a la joven y le tomó la cabeza con ambas manos. La observó y le hizo girar el rostro a un lado y a otro de manera crítica. Finalmente la soltó soltando un chasquido entre dientes.

—Te van a quedar unos moratones horribles, pero estarás bien. Te golpearon bastante mal, es increíble que tengas esas energías.

Le sonrió tratando de calmarla, aunque no sabía muy bien por qué sentía aquella empatía. La observó algunos momentos más y se separó un paso, dejando las manos delante del cuerpo. A pesar de haber dado su diagnóstico (algo no muy fiel considerando que sus conocimientos médicos eran nulos) y de estar seguro de que ella no necesitaba un doctor para ser tratada la veía incómoda y sentía en sus fosas nasales el olor de sangre fresca. Aquello le preocupó, tal vez la habían continuado pateando luego de que lo atontaron, rompiéndola algunas costillas.

—Bue~no. Ahora que estamos calmados y despiertos, tenemos que encontrar un doctor que te atienda. En muchos sentidos —añadió guiñándole un ojo.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 2:03 am

Después de su pequeño escalofrío casi imperceptible, Nowell fue arrastrado casi literalmente por las escaleras. El soldado antes de que él pudiera reaccionar lo tomó de un brazo y jaló de él pidiéndole que lo acompañara. El desconcierto del consejero hizo que no pudiera reaccionar hasta que pisó el último escalón, allí se detuvo en seco liberándose del agarre del soldado con un jalón brusco.

—Momento, espera, ¿qué sucede? —preguntó intentando comprenden algo de lo que pasaba. Que él supiera, no tenía nada que hacer allí y tampoco tenía muchas ganas de verse rodeado de barrotes y bisagras sucias de nuevo. Prefería no volver a entrar a un sitio como ese.

—Lo lamento, señor —dijo él con seriedad, enderezándose un poco pero sin muchas intenciones de quedarse quiero allí por mucho rato; se notaba por la forma en que pasaba el peso de una pierna a la otra—. Fue rudo de mi parte tomarlo así —continuó con una formalidad que le molestaba.

—¿Puedes decirme qué te ha llevado a eso? No tengo todo el día.

No le gustaba dar vueltas en los momentos importante y no creía que perder el tiempo en el calabozo de esa central le sirviera de algo a los reportes que tenía que llevarle a Yuuko. Sabía que no iba a presentar sus papeles al menos hasta después de la cena pero no podía volver con las manos vacías, nunca se sabía cuándo iba a llegar una de las demandas de la soberana y se suponía que él tenía que cumplirlas todas.
El muchacho asintió una vez y lo invitó con un gesto a acompañarlo, medio a regañadientes Nowerll aceptó y lo siguió estando siempre un paso por detrás -no vaya a ser cosa de que no pudiera escapar o quedarse al margen de algo por estar muy por delante-.

—Uno de los prisioneros que hemos tomado del barco de Begnion ha gritado su nombre —explicó como si con eso pudiese explicarse.

—Mi nombre no es tan poco común —rezongó.

—Lo sé, señor, pero como ella ha insistido tanto creí que sería bueno avisarle al respecto no sólo para que supiera que alguien menciona un nombre con el que pueden relacionarlo sino también para que pudiera confirmarnos si conoce a la sospechosa o no.

El hecho de que las palabras "ella" y "la" estuvieran entre las frases del joven no pasó desapercibido para el ex-pirata. La realidad es que conocía a bastante gente, muchos podían saber su nombre, incluso alguna mujer de un burdel, una muchaha con la que haya compartido copas o un antiguo camarada de los piratas. La idea de encontrarse con un pirata allí le generó un nudo en el estómago que casi lo hizo gruñir. Esperaba que no se tratase de nada como eso sino que fuera algún error. No quería más problemas, no estaba deseando ninguna aventura más.

—De acuerdo —murmuró para expresar su conformidad y lo siguió sin más.

El soldado se adelantó por algunas celdas más, ignorando a otros reclusos de los cuales Nowell pasaba por alto y sólo se detuvo cuando estuvieron cerca del destino: casi en una de las esquinas del laberinto lleno de celdas, allí en un punto un tanto más oscuro. No necesitó que el muchacho le indicara cuál celda era pues sus ojos eran lo suficientemente buenos como para distinguir con la poca luz las dos figuras entre rejas.
Tomó aire profundo, soltó un suspiro cargado de nerviosismo y caminó con pasos secos hacia el lugar. El poco taco de sus botas y la suela dura produjeron un repiqueteo que reverberó un poco por todo el pasillo y se apagó a los pocos metros. El sonido se detuvo cuando el consejero estuvo al fin de pie frente a la celda, observando a las dos personas de pelo largo y oscuros envueltos en una fina capa de oscuridad.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 2:19 am

Dió un respingo cuando sintió que le tomaba el rostro. Sabía que debía tener marcas, ¿pero tan mal se veía? Contuvo la respiración un momento y soltó el aire poco a poco forzando una sonrisa.- Jaja, se necesita más que un par de golpes para quitarme la energía. -No terminó la oración que fue consiente del dolor en su cuerpo, no sólo general, sino de los ardores puntuales y los focos donde debió recibir el peor trato. Como un recordatorio de que estaba hablando demasiado pronto.

Le devolvió la sonrisa y terminó agradeciendo para sus adentros no estar sola, de alguna forma la compañía del chico del que debía lógicamente huir y resguardarse le daba seguridad y calma. Lo siguió con la vista mientras volvía a tomar distancia y asintió en automático a la mención del doctor. Si, por supuesto que necesitaba ser atendida. ¡En todos los sen-!

...

Un momento...

¡¿Qué trataba de decirle!? Frunció el ceño mientras su rostro de llenaba en sangre, estaba lista para protestar pero terminó riendo con ganas. Su rostro se ladeó a un costado y el guiñó el ojo en devolucón.

- Sólo promete que el doctor que consigas no tenga cabello de niña. -Y la puerta se abrió. Enfocó su visión en el pasillo y sonrió ampliamente al verlo avanzar hacia ellos.- ¡Nowell! -Soltó en júbilo. Debía admitir que lo que menos creía en ese momento era en que los guardias se tomarían el trabajo de traerlo.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 2:39 am

Luka soltó algunas risas, ya más calmado, y volvió la mirada cuando sintió una botas acercarse hasta su celda. Al elevar sus ojos grises pudo ver en la penumbra una imagen conocida: aquel muchacho de cabello atado en una coleta color cobre y ojos verdes le era familiar, había intentado robarle algo hacía no mucho tiempo atrás y todo lo que había recibido era una caracola que aun llevaba en el bolsillo por alguna razón desconocida. En esos momentos que lo recordaba su nombre era, efectivamente, Nowell.

—Woah, ¡Increíble! ¡Tu histeria sí dio resultados!

Le dijo sorprendido a la muchacha que gritó el nombre de aquel muchacho sin reservas. Tenía que admitir que no pensó nunca en la vida que los gritos de la mujer actualmente hicieran que trajeran al hombre en cuestión ¡Esa era Lady Luck! El problema en esos momentos, sin embargo, es que aquel hombre sabía que él era un bandido, lo cual ya no era tanta suerte de su lado. Por suerte Luka tenía mucha labia y no había llegado a robarle nada al que se encontraba del lado de afuera. Sin pruebas no podía amenazarlo de nada.

Pero había cosas que atender antes e ignorando la sangre seca que aun tenía marcada y de la cual se había olvidado por completo elevó una mano, siendo obligada a levantar también la otra sin muchas ganas, llamándo la atención del joven con una sonrisa.

—¡Hey, recadero! —lo saludó antes de señalar a la muchacha—. ¿De casualidad no eres medico o algo por el estilo? Porque andabamos necesitando uno. Y un libro de quejas. Un libro con muchas páginas, de ser posible.

No es que estuviera preocupado por Zalanna. Bueno, tal vez sí un poco, pero se encontraba poco feliz con la situación que ambos habían pasado, no sólo por la agresión a la mujer sino por el hecho de que él también hubiera sido apaleado por ser un marcado. esperaba que Durban fuera diferente a Begnion pero, por supuesto, no había tomado en cuenta que ambos puertos se encontraban relativamente cercanos y que aquella guardia que los había apaleado muy posiblemente no fuera de aquel reino tan liberal.

Es decir... estaba acostumbrado a que lo marginaran por su sangre y él se lo había buscado pero ¡había dolido! ¡Y mucho!
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 2:55 am

Nowell parpadeó una vez.
Volvió a parpadear y ladeó la cabeza.
No, no estaba soñando. Allí, en la misma celda, encerrados había dos personas que conocía. Por un lado estaba Zalanna, a quien estaba seguro que había puesto a salvo en un barco que se dirigía a Begnion hacía unos... ¿días? ¿semanas? No estaba seguro, pero hacía algo de tiempo atrás seguro. Por otro lado estaba Luka, el bandido de muchas palabras que había intentado robarle una vez y al que le había dado una caracola porque... de alguna forma el pareció simpático.
Eran dos personas que se había cruzado en situaciones muy diferentes de su vida, en momentos completamente opuestos y ahora estaban encerrados juntos. ¿Cómo? ¿Cuándo había pasado eso? ¿Qué no le había dicho a Zaly que se mantuviera con la guardia en alto? ¿No había dicho ella que tendría cuidado? Entonces; ¿por qué estaba allí junto al bandido? Y, por otro lado, ¿qué hacía ese joven allí de nuevo? Aquello tenía que ser un mal chiste.
Nowell volvió a parpadear y se llevó una mano al rostro antes de sujetarse el puente de la nariz.

—Señor, ¿los conoce?

¿Que si los conocía? Bueno, a nivel personal no mucho, y en otros niveles tampoco, pero sabía algo: los dos eran buenos sujetos, aunque de seguro Luka podía llegar a intentar robarle de nuevo. ¿Qué se suponía que tenía que hacer en un momento así?
El pedido de un médico por parte del muchacho hizo que Nowe levantara la vista para fijarla en ellos, pero por los metros que los separaban y la poca luz no podía ver del todo bien su estado. Sin embargo, si estaban lastimados sentía la necesidad de hacer algo. Fue eso lo que hizo que, en su sorpresa que no lo dejaba terminar de procesar lo que veía, se girara para observar al soldado.

—Sí, puedes dejarlos libres. No son nada sospechosos —mintió un poco, porque de Luka no podía estar seguro.

—Señor, no puedo. La muchacha está acusada de intento de asesinato y el joven de resistencia  la autoridad.

—¿En serio? —preguntó Nowell incrédulo.

—¿Señor?

—¿Me estás diciendo que una muchacha ha intentado matar al niño-bonito ese? ¿Acaso ustedes vieron lo que pasó? —preguntó con cierta gracia y se le escaparon unas pequeñas carcajadas airadas. Aquella situación era estúpida.

—Los guardias del barco... —intentó excusarse el muchacho.

—¿Los mismos que actuaron con racismo? ¿Ellos son su fuente? —Nowell puso los ojos en blanco y extendió una mano al muchacho—. Dame las llaves, yo me hago cargo.

Pasaron unos segundos en silencio y el muchacho, sin estar muy convencido, retiró de su enganche la llave y se la tendió. Nowell la tomó con un gesto airado y le indicó con la cabeza que podía retirarse. El soldado asintió una vez, hizo un saludo militar y se retiró por el pasillo dejándolo solo; sabían que en caso de algo grave podía defenderse usando el tomo de magia oculto bajo su gabardina.
Nowell sabía, incluso a pesar de su autoridad, que liberarlos formalmente no iba a ser tan fácil pero al menos con esa libertad que le significaba la llave podía entrar a revisar el estado de los dos jóvenes. Se volvió a la cerradura y la abrió antes de ingresar a la celda, acercándose a ellos con tranquilidad sin cerrar la puerta tras él.

—Quiero avisarles desde ya que esto no va a ser sencillo —explicó mientras se detenía delante de ambos y se agachaba observando a Luka de reojo—. Así que de momento, déjenme ver las heridas y cuéntenme cómo llegaron aquí, luego sólo cierren la boca y síganme el juego. Me inventaré algo. —Sus ojos entonces se cruzaron con los de Zalanna y se le escapó una sonrisa comprensiva—. ¿No te dije que no te metieras en problemas, Zaly?
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 3:07 am

Sí, lo había prometido, pero... ¿Cómo decirlo? No era muy buena en eso de mantener el culo quieto y lejos de los problemas, sin contar que ese día estaba en un estado de radiante y perfecta estupidez.- Ah, espera, ¿es que podía concretar una cita contigo de otra manera? -Bromeó.- Quería sorprenderte, pensé que esta manera sería original. -

Se puso de pie con cuidado, buscando que ningún movimiento brusco perjudicara su deplorable estado. Caminó un par de pasos para poder quedar más cerca de él. La luz ahora le daba de lleno y podía bajar más la voz sin que Luka ni Nowell tuviesen problemas en escucharla.

- ...muy bien, abreviaré esto lo más posible, quiero salir cuanto antes. -Le dijo poniéndose más seria.- Luka me prestó una daga, olvidé dónde la tenía y cuando lo recordé mi mejor opción fue devolvérsela en medio de la revisión al bajar del barco... La gente simplemente entró en pánico y los guardias actuaron como creyeron mejor reduciéndome... -Frunció el ceño y fijó sus ojos en los verdes de Nowell.- No tendría quejas con respecto a su accionar, fui estúpida, pero golpearon a Luka sin motivo alguno. -Seguía enojada, con ella y con esos estúpidos racistas.

Le tomó unos segundos analizar el intercambio entre el pelinegro y el castaño. ¿Recadero? Su expresión seria se descuadró. Miró a Luka y luego a Nowell, intercalando un par de veces antes de preguntar incrédula:

- Esperen, ¿ustedes se conocen? -
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 3:20 am

Luka dejó que el joven inspeccionara a su compañera primero y abrió la boca para explicar lo que había acontecido pero, por supuesto, Zalanna narró desde que habían descendido del barco y el escándalo que ella había causado. La dejó acabar con una sonrisa sin interrumpirla per, como siempre, no pudo mantenerse callado al final:

—Es un buen resumen, yo quería empezar por la parte en la cual te hacías pasar por una anciana, me sedabas, me secuestrabas y me atabas dejándome en tu cama pero no queremos que tu novio aquí malinterprete ¿cierto?

Soltó algunas risotadas. No podía evitar hacer bromas al respecto, estaba nervioso y también enojado, su cabeza aún tenía una gran jaqueca. Había vivido muchas cosas pero todo lo que quería hacer en esos momentos era salir de ese asqueroso sitio (no soportaba mucho los lugares cerrados, en especial los que tenía que estar ahí por la fuerza) y volver a las calles, la luz del sol, las manzanas gratis...
Para su deleite esperó ver el rostro de Nowell antes de continuar. ¡Hey! ¡No estaba mintiendo!

—El error en mis cálculos fue no saber que aquellos guardias eran en realidad de Begnion y bueno, allí no son muy amables que digamos. Igual no te preocupes, Lucky. Estoy acostumbrado y no tengo huesos rotos así que...

Iba a continuar diciendo otra estupidez pero recordó que le habían hecho una pregunta que no estaba muy seguro de cómo contestar.

—Sí, lo conozco pero larga historia. Ahora que lo pienso, no es larga pero es igualmente inusual. Parece que no tengo una manera normal de conocer a las personas... o no me cruzo con personas normales, lo cual es también probable.

Se giró un cuarto de vuelta y se llevó una mano al mentón, realmente pensativo, comenzando a repasar su listado mental de "personas que actualmente recuerdo porque tal vez fueron interesantes en mi vida", encontrando que no eran muchas, y que cada una era más anormal que la otra.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 3:34 am

Oh, claro, sí. Luka le había dado una daga y ella se la devolvió en medio de una requisa, por supuesto, era lógico.
Oh, y Luka decía que ella lo había... Esperen, ¿acaso las palabras anciana, sedar y atar estaban juntas en la misma oración y el culpable de ello era Zalanna? Sabía que era una chica extraña, pero aquello definitivamente no era algo que se hubiese imaginado en su vida respecto a ella.
Es decir, sí, tal vez había cometidos actos extraños cuando se encontraron pero... secuestrar a alguien iba un poco más allá de todo lo que se imaginaba. Y a él que su historia de Luka y las caracolas le parecía chistosa. Bueno, al menos eso lo entendía, porque de lo que ellos dos estaban hablando era de algo completamente extraño que no terminaba de tener sentido en la mente del consejero que seguía preguntándose cómo iba a sacarlos de allí.
Momento, ¿iba a sacarlo? Comenzaba a dudar de que pudiera. Los tres juntos claramente creaban un grupo bastante disfuncional y él no era exactamente bueno disimulando que nada ocurría allí cuando el ladrón con sonrisa de zorro era el verdadero secuestrado y "atacado" en esa historia.
Nowell volvió a pasarse una mano por el rostro y tomó a Zalanna del mentón para ladear un poco su cabeza, tomándose el atrevimiento de revisar los golpes de su rostro. El moretón en la mejilla de la joven no le gustó nada pero saber que los atacantes eran de Begnion y no de Durban hacían que él entendiera la brutalidad de esos actos. Suponía que con un bálsamo ella estaría bien y no parecía más herida que unos cuantos raspones, de seguro lo que más le molestaban eran los moretones.

—Quiero que sepan que estoy muy confundido, de verdad muy confundido —les dijo con un suspiro, mientras intentaba ordenar las cosas ne su cabeza y sopesaba las ideas que iban pasando por su mente—. Luka, déjame ver ese corte o te seguiré llenado los bolsillos con caracolas.

Nowe no era tonto ni ciego, había visto la mancha en el rostro del muchacho y sabía que podía tener una herida en la coronilla aunque no lo había visto de cerca. Mientras esperaba que él se dejase inspeccionar sacó de su saco un pañuelo para poder limpiarlo un poco. Si iban a salir a la calle como estaban, bastante llamarían la atención como para que él caminara por allí manchado de sangre.
Salir a la calle... tenía que pensar en algo.

—Supongo que sus cosas han sido confiscadas, con suerte aún tengan tus dagas. —Le dijo al joven pensando en cómo se manejaban las cosas allí—. ¿Son las mismas que la última vez? Recuerdo haber visto de cerca una —dijo casi con un dejo de reproche.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 3:47 am

- ...no te pongas celosa, sólo bromeo. -Le sonrió a Luka después de que el simplemente la dejara como una psicótica. ¿Sus métodos habían sido total y completamente disfuncionales? ¡Por supuesto! ¿Acaso Luka había mentido o exagerado en algo de lo que había expuesto? ¡Para nada! Pero, ¡oigan! había que juzgar por los resultados. Así que, ¿porqué no analizar que ella no había obtenido absolutamente nada de lo que había buscado y ahora se encontraba encerrada en una puta celda? ¡Nadie jamás podía dejar en duda que sufría algo de psicosis! ¡Y estaba orgullosa? Oh, no, no, no era ése el discurso exactamente. Sólo había tenido muy mala suerte...- Begnion... -

Ella siquiera había prestado atención a los guardias. Ni a que los allí presentes tenían uniforme diferente a quienes los habían recepcionado ni en la abismal diferencia de modales. Ahora todo parecía más lógico. Sin dejar de mirar al cuerpo de la armada, le contesto a Luka en automática:

- O simplemente atraes a un tipo de persona. Eres el problema, sin lugar a dudas. -Ciertamente el punto del embrollo allí era toda ella, pero ignoraría eso un momento o lo intentaría hasta que volvían a tomarla de la cara. Esta vez era Nowell quien la inspeccionaba.- Soy bonita, hasta los golpes me quedan, no te preocupes. -Sus labios tiraron hacia un lado, de manera tensa y relajó los hombros. Con un suave movimiento de mentón, que buscaba ser educado se retiró de su agarre.

Las cosas confiscadas... Lo que más le dolía eran las hiervas de su bolso. No conocía a las fuerzas de Durban y no podía asegurar que todo el contenido volviera completo a sus manos. Suspiró y un nuevo pulso de sangre la tensó, más que las hiervas necesitaba con urgencia nuevas compresas.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 4:00 am

—Créeme amigo, no tienes ni idea de lo que es sentirse confundido.

Le dijo a Nowell mientras se acercaba hacia él y permitía que inspeccionara su herida. No porque lo quisiera, pero entre dejarle algunos segundos para que viera un raspón y tener sus bolsillos llenos de caracolas inútiles prefería lo primero. ¿O no? al menos esas cosas podían servir de aras arrojadizas o algo... No, todo lo que tenía que ver con el mar estaba muy muy mal y debía ser destruido, caracolas incluidas.

—Si, no que tenga preferencia por mis armas —le respondió a la pregunta, sin embargo, aunque las dagas eran una buena protección que agradecería poder encontrar, lo que verdaderamente le preocupaba era la bolsa de cuero que había estado cargando. Allí tenía unas mantas, algo de comida seca y las pocas pertenencias para subsistir la media en las calles— Sería un alivio que encontraras mi bolsa o tendrás que lidiar conmigo en pocos días y ninguno de los dos quiere eso ¿no?.

Si algo lo destacaba a Luka entre medio de sus mentiras y sus engaños es que cuando no tenía la necesidad de hacerlo era honesto al extremo. El asunto era simple: si no tenía sus cosas no podría saciar sus necesidades básicas como el hambre o el frío, si no podía saciarlas tendría que robar para hacerlo y eso derivaría en posiblemente volver a encontrarse con Nowell.
Y ya lo había dicho por Zalanna pero no tenía demasiadas intenciones en tener relación con ambos, cuanto menos se relacionara con la gente, mejor. La joven lo había dicho: él atraía esa clase de personas y cuanto menos se relacionara con ellas pues mejor.

Cerró los ojos cuando Nowell le limpió el rostro y notó cómo la sangre seca se cuarteaba y era removida de su piel. Soltó un siseo cuando él le tocó la herida de la cabeza y se separó un paso, poco agradado con la idea de verse inspeccionado. Con el rostro limpio no necesitaba que el recadero continuara revisándolo.

—Estoy bien, ya déjame —le dijo rechazando su cuidado de manera automática tras el pequeño recordatorio del dolor— Más importante.... ¿Y ahora qué? ¿Viniste a sacarnos de aquí o a preguntar sobre nuestras disfuncionalidades?

No quería sonar desagradecido pero... sí, había sonado desagradecido y no le importaba. Sólo quería salir de ese oscuro y cerrado lugar y volver a la libertad completa del mundo exterior.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 4:14 am

Luego de ese día cualquier podría escribir un libro de "charlas incoherentes en la prisión" y con sólo cambiarle los nombres nadie notaría que los tres protagonistas de la historia -total y completamente disfuncionales- eran ellos. La verdad era que no mucho de lo que decían tenía del todo sentido y la mitad de las cosas los otros no los entendían por lo que Nowell llegó a perderse un poco.
Estuvo a punto de responder al comentario de Zalanna respecto a la gente que atraía Luka, gente rara, pero no supo si era justo porque al parecer él también atraía el mismo tipo de personas y la particular suerte de siempre, en cada esquina, cruzarse con un emergido. Esperaba que esas cosas no volvieran a aparecer de nuevo por un tiempo, era lo que Durban menos necesitaba y la reciente herida en su codo izquierdo estaba de acuerdo con ese pensamiento.
Soltó una risa suave cuando la muchacha habló sobre su belleza e intentó relajar los ánimos, ahora podía poner en orden sus prioridades. Primero salir de la celda, intentar acceder al exterior, recuperar las cosas de ambos e inventar alguna excusa por el asunto de las dagas. Rió mientras inspeccionaba la herida de Luka al escuchar su afirmación: era cierto, ninguno quería ladear con los problemas del otro y eso era algo bueno. Sin dudas necesitaría recuperar la bolsa.
Se dedicó a, con cuidado, limpiar la sangre de alrededor de la herida del joven e inspeccionó un poco la zona circundante, estaba algo hinchado y supuraba un poco, pero no moriría por ello. Apartó las manos cuando él se corrió, casi igual que había hecho Zaly pero con un gesto más brusco y se apartó para verlos a ambos un momento.

—La verdad es que fui arrastrado hasta aquí, pasé a buscar unos informes y el soldado me arrastró. Supongo que quería probar que no me conocían pero... —Sacudió su cabeza—. Grave error, claramente los raritos nos atraemos.

Con un encogimiento de hombros el joven se agachó y sacó del interior de una de sus botas un trozo de alambre de grueso mediano.

—Luka, ¿puedes sacarte los grilletes solo? Tengo un poco más de alambre —le preguntó mientras se sacaba de la otra bota el siguiente trozo—. El guardia no me dejó las llaves de los grilletes, por lo que no me queda otra manera de liberarlos. Esto causará más de un problema pero... no puede empeorar demasiado.

Comentó mientras se ponía de pie y le tendía al joven uno de los alambres.

—Zaly, supongo que no sabes cómo hacerlo así que, si no te molesta...

La verdad es que ambos se veían tensos y comenzaba a contagiarse de los ánimos de los muchachos, no quería arriesgarse a hacer algo indebido y recibir algún golpe o algo, él tenía que mantenerse recto hasta el final, al menos hasta que llegaran a una posada donde pudieran descansar y pensar el siguiente paso.
Claramente la historia legal de ellos dos no quedaría limpia porque él interviniera.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 4:26 am

Los hombres se enfrascaron en un intercambio y ella sonrió un poco más relajada. El alivio de la tensión en el ambiente ayudaba mucho a relajarse. Aprovechó para estirar el cuello a los lados y mirar de reojo a los atentos guardias. Se giró y asintió cuando Nowell se ofreció a liberarlos... Con alambres. Frunció el ceño, ¿qué no le habían dado las llaves? Peor todavía: ¿porqué ofrecía quitarles los grilletes de esa manera?

Se tensó, ¿él realmente iba a liberarlos así? Alejó las muñecas de él.- Estoy bien con que lo saques a Luka, y aunque las cosas no puedan empeorar ciertamente no quiero expandirlo hasta ti. -Ladeó el rostro, sólo quería dejar en claro lo que pensaba.- En sí, no tengo heridas y ésto no es más que una confusión, saldré tarde o temprano cuando se aclare. -Tenía que salir, podía salir, debía salir. No era más que todo un malentendido entre la pizca de mala suerte y la gran dosis de idiotez. Con eso expuesto, tendió las muñecas hacia él.- Si esto no te traerá problemas, adelante... -

No tenía pruebas suficientes como para decir que confiaba plenamente en su juicio y mucho menos que lo entendía, pero desde el primer momento él llevaba la ventaja de generarle una corazonada de confianza.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 4:40 am

Estaba a punto de recriminarle el por qué daba por sentado que él sabía cómo deshacerse de las cerraduras pero se encogió de hombros y tomó el alarme que le tendían sin dar una queja alguna ¿para qué iba a ocultarlo? él era un ladrón, una de las primeras cosas que se aprendían en el oficio era deshacerse de las cerraduras como aquellas. Se llevó una mano a la parte de atrás del cabello y buscó allí un enganche metálico que siempre tenía a mano por momentos como aquel. Con la ayuda de ambos objetos intentó, dentro del rango de lo posible, deshacerse de los grilletes que no dejaban sus manos moverse con facilidad.

—Lucky, haznos un favor a todos —le pidió cansado teniendo un poco de dificultad con el cerrojo por la mala posición y la poca iluminación—. Deja de ser una buenazas y cállate.

Comenzaba a irritarle su constante "lo hago por el otro", "no quiero ser una molestia" y "déjenme aquí y sálvense ustedes". En ese mundo no existían los héroes y los que decían palabras como aquella sin hacer nada útil no eran más que estúpidos a los cuales quería desearles suerte y marcharse a consta de su amabilidad.

No sabía qué le irritaba más, si el hecho de que Zalanna fuera inocente y sus palabras fueran dichas de corazón o el hecho de que no aceptara que él también se había esforzado por ayudarla y que cada vez que se negaba a ser rescatada era como si tirara a la basura su esfuerzo. ¿Por qué seguía intentando ayudarla? él vivía para si mismo, se lo había repetido un millón de veces y continuaba sin hacerse caso. Es verdad que no le hacía caso a nadie pero ¿no hacerse caso a sí mismo? era un poquito extremista.

Finalmente los grilletes cayeron al suelo con un tintineo y el joven pasó a aquellos que tenía en sus pies. Con sus manos finalmente liberadas aquellos eran como pan comido.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 4:52 am

Nowell se quedó un tanto sorprendido cuando ella rechazó al ayuda que le estaba dando y escuchó sus palabras en silencio. ¿En serio se preocupaba por esas cosas ahora? Soltó su aire en un suspiro airado y estuvo a punto de decirle algo al respecto pero la voz de Luka, que estaba peleando con sus propios grilletes tal y como él había imaginado que podía hacer, la mandó a callar de una forma poco sutil.

—Bueno, lo que Luka ha dicho —dijo con una sonrisa entretenida mientras se encargaba de las manos de la muchacha, tomándola con cuidado para poder trabajar.

Hacer aquello le recordaba un poco a las cosas que había hecho en su tiempo de pirata, las veces que se había liberado a sí mismo de los grilletes o en las que había ayudado a otros en el barco a escondidas de sus compañeros. Los conocimientos que tenía eran crueles, de rateros o incluso de personas de mala muerte, pero al menos le estaban sirviendo para ayudar a los demás a sobrevivir un poco más. Porque eso es lo que estaba haciendo con ellos: ayudándolos a sobrevivir un poco más.
No creía que por el el altercado fueran a ejecutarlos ni nada por el estilo, pero sí era probable que lo ocurrido con ellos fuera al final de conocimiento público por los rumores y no pudieran estar del todo tranquilos en Durban. No era eso lo que Yuuko quería que ocurriera, no era eso lo que buscaban las personas de ese país, por lo que no podía permitir que por un error ellos terminasen siendo mal vistos en ese lugar. Bueno, si luego de eso ellos iban y hacían algo ilegal, él ya no podía hacer mucho más, pero con su rango era probable que pudiese ayudar a que las situación se investigara sin tenerlos encerrado. Su rango y, tal vez, un poco de ayuda de Yuuko.
Nowell se detuvo un momento cuando el primer grillete liberó la muñeca de la muchacha y pronto se deshizo del siguiente mientras intentaba pensar cómo encarar todo aquello con la reina.

—Creo que tendrán que estar conmigo por un tiempo —comentó concentrado, mientras dejaba las esposas en el suelo y se agachaba para continuar por los pies de la joven—. Puedo sacarlos, con un poco de abuso de poder por desgracia, pero no puedo asegurar que los dejen moverse del todo libres hasta que puedan esclareces los puntos de lo que sucedió. Ya saben, cosas de justicia y eso.

Al decir la palabra justicia el muchacho alzó sus manos y dibujó dos comillas en el aire usando sus dedos.

—Así que, si alguien pregunta, ustedes trabajan para mí en secreto y ellos la han cagado al encerrarlos —agregó elevando la mirada un segundo para verlos—. Se que no es muy original, pero supongo que colará. Ya luego veré que el digo a mi jefa...

Ah, la preocupación respecto a ese tema iba a matarlo.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 7:14 pm

Se sintió molesta cuando Luka la mandó a callar, ¿tan difícil era seguir la lógica de ella? Le parecía bastante natural lo que planteaba y que ése era el curso que debía seguirse, después de todo ella era la cul... Culpable. Un latido se sintió en su ojo, ¿realmente era simplemente por culpa que estaba actuando de aquel modo? Podía excusa su histeria en que estaba un poco más suceptible de lo normal, pero en otra situación, ¿defendería a otra persona igual?

No. Tragó duro pensando que estaba encariñándose con aquel bandido, podía hacer la comparación del pequeño sentimiento y entender lo parecido que era al querer que tuvo con su hermano. Era una mala señal. Sacudió la cabeza para enfocarse en ellos, como punto final al hilo de ideas le sacó la lengua a ambos y se dejó quitar las esposas con docilidad. Sentir la pérdida de peso de los grilletes fue maraviloso, tanto que siquiera le molestó la idea de tener que permanecer un tiempo obligado con Nowell y Luka. Seguramente, después de un baño comenzaría a maldecir por no poder seguir con sus propias metas y no tomar distancia de esos dos que amenazaban con las bases de su propio esquema, pero ahora no podía estar más agradecida.

Fijó los ojos en la coronilla de Nowell masajeando sus muñecas. Él en particular le generaba una vibra de confianza sin pensar de más, había sucedido la primera vez que lo había visto dejando instalada en su pecho una pequeña sensación de nostalgia. Sonrió con tanta debilidad como el asentir de su cabeza, con la que aceptaba las condiciones para salir de aquel sitio. En nada sus pies también estuvieron libres.

- Gracias. -Al menos podían sacar algo positivo de ellos: Gritar como desesperada había traído la buena suerte, esperaba que se mantuviera al salir de las rejas.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 9:05 pm

—Momento, momento ¡alto! ¿Quedarme con ustedes? creo que aquí no estás entendiendo algo, recadero.

Aquella información no le había gustado absolutamente nada. Podían meterlo en la cárcel y matarlo por muchas razones que incluían robo, hurto, desafío a la autoridad, Violencia y hasta asesinato, pero estaba allí porque era un marcado y si bien eso era algo imperdonable en Begnion ellos no estaban en esos momentos en Begnion.

Luka no tenía razón para permanecer en aquel sitio. Los guardias no tenían pruebas de que él había iniciado el problema y al final del día ambos muchachos habían sido apaleados. A Zalanna podían retenerla por intento de asesinato si querían pero ¿él? ¡Era un bandido! ¡Y lo habían metido a la cárcel por no hacer nada! Si Nowell le agregaba las comillas a la palabra justicia entonces él le agregaba todos los demás signos sin un orden particular, dos veces y con misceláneas incluidas.

—Fue un malentendido, por una vez soy la víctima. No tengo cargo alguno por el cual estar aquí y por más que adore mirarles sus hermosas caras todos los días creo que una semana en compañía de una persona ya hicieron que cumpla mi cuota anual de socialización.

Con un último tirón un tanto brusco el último cerrojo cedió y dejó las esposas que ataban los pies a un lado sin cuidado. Guardó el alambre en uno de sus bolsillos y devolvió el enganche a su escondite entre la parte trasera de su cabellos. Se puso de pie, se restregó las muñecas y devolvió su muñequera de oro a un lugar más cómodo.

—Agradezco tu buena predisposición, también a Lucky por la aventura. Trátame como un fugitivo, no me importa. Au revoir.

Dijo con gracia antes de dirigirse hasta la puerta con paso tranquilo, pero al levantar la mirada uno de los guardias bloqueaba la entrada y tenía su mano en el cinto y lo hizo detenerse sin moverse ni decir una sola palabra.

¿En serio las cosas van a ser así? pensó mostrando una sonrisa poco agradable sin decidirse en hacer caso o escapar por su cuenta.
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Re: Sugar, we're going down [Privado: Lukardia, Nowell]

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