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Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Sáb Dic 03, 2016 9:43 pm

No crea usted que es algo tan común el tener animales de compañía. Animales domésticos sí, más por necesidad que por cualquier otra razón, pero animales de compañía son otro mundo distinto. – levantó una mano y la movió de un lado a otro, como quién espanta una mosca. Quizá como queriendo espantar también esa noción – La mayoría de gente puede tener un perro que les proteja la casa, pero poco más. Los nobles y reyes sí que se lo pueden permitir... – dejó de mover la mano y dejó la mano plana, con la palma hacia arriba, casi como si le estuviera mostrando algo que llevaba en su mano – Perros de compañía y perros de caza. Los gatos son muy populares en los castillos también. Hace falta un buen lugar para darle un hogar a una mascota... y la biblioteca tiene mucho espacio libre disponible en las habitaciones para una suficientemente pequeña. – cuándo él vivía en el castillo de Ryerde recordaba que había siempre muchos perros por las zonas comunes. Perros de caza de los caballeros y de su padre, para cuando debían ir a buscar una presa escurridiza para algún banquete. Aunque estaban entrenados para la guerra, eran perros bastante amigables y mansos a los que les gustaba que les acariciases la cabeza o jugaras con ellos tirándoles un palo o una rama para irla a buscar – Los gatos son monos. Me gusta como no parece importarles nada en este mundo. – añadió como corolario Sindri. Quizá el Príncipe de Goldoa Kurthnaga no había visto muchos gatos y por eso no le acababa de cuadrar el concepto de cuidar de uno. Normal, los gatos vivían en las grandes ciudades y castillos, y Sindri no estaba muy seguro que fueran comunes en Goldoa.

Ladeó la cabeza entonces, con una expresión confusa. ¿Demasiado duro vivir una vida de milenios con obstáculos que sobrepasar? Pero si los Beorc tenían una vida que con suerte llegaba a los cincuenta llena de obstáculos que sobrepasar. Además, ¿Qué querían los Dragones de Goldoa tener en su vida? ¿Todo llano? Si ellos tenían suficiente tiempo de existencia para pensar cómo solucionar un obstáculo... ¿Justamente ellos no los querían? Los conflictos eran necesarios para el desarrollo de una sociedad, al fin y al cabo... ¿Cómo iban a avanzar sin ellos? Y entonces se le ocurrió al Dark Mage que quizá ellos no querían avanzar. Por las palabras con las que el príncipe presentaba su reino daba la imagen de un lugar tradicional estático donde no sucedían los cambios. Si su nivel de vida era tan alto como el que aparentaban tampoco es que necesitaran avanzar, y la transformación en dragón podía solucionar muchísimos problemas. Tenía sentido, ahora que pensaba en ello.

¿Hm? Un Beorc tiene suerte si llega a los cincuenta años. Los nobles con recursos pueden llegar a los sesenta y algún rey habrá llegado a los setenta seguramente. Pero la mayoría de los Beorc no pasan del medio siglo en circunstancias normales. – tenía curiosidad por saber qué opinaría un ser tan longevo de la esperanza de vida de un Beorc, sobretodo ya que tenía entendido que no había ser en Tellius que les superase en ese sentido – Hay historias de gente que ha dominado la magia que ha podido vivir algo más, pero solo son eso: historias. – no solo la Quintaesencia servía para ese cometido, también había fábulas de lugares que podían ralentizar la hora de la muerte de los que vivían en él. Poco más que cuentos para contar a los jóvenes al lado de una fogata en invierno.

¿Si es beneficioso? Él sabrá, puede hacer lo que quiere, por lo que no hay mucho que los demás podamos juzgar. Y si es positivo o negativo, eso a él no le importa, puesto que tiene el ejército a su mando, y esa es toda la justificación que puede necesitar. – se le ocurrió entonces algo que podía estar influyendo en su manera de entender la situación – La mayoría de campesinos están desarmados y no pueden realmente enfrentarse a su señor. Quizá un Laguz pueda transformarse en un ser volador escupefuego, pero un campesino Beorc sólo puede enarbolar una horca oxidada contra su señor como protesta... y no es muy efectiva contra una armadura de placas de un caballero al servicio del lord. – miró entonces al Laguz fijamente. O bien su rey era extremadamente justo o había algo que no acababa de encajar ahí – Y lo que les queda es o irse dejando allí todas sus pertenencias o apechugar con los delirios del rey en cuestión. Y mejor malo conocido que bueno por conocer.

Todo el mundo está bienvenido a la Gran Biblioteca de Ilia, claro, ya sea Beorc o Laguz. O, más concretamente, no hay normas sobre quién puede entrar y quién no. Quizá se miraría mal a alguien que empleara la Magia Arcana, o Magia Oscura, pero no podría echársele por ese motivo. – una sonrisa pícara se situó en el rostro del Mago Oscuro, quién había visto eso en los cuatro años que llevaba ahí y le había hecho considerar mucho si delatarse como tal – Pero vamos, mientras no dañe los libros nadie se enfadará con usted. ¡Pero lleve ropa de abrigo! Ilia es conocida por su nieve perpetua y sus ventiscas durante todo el año. Que no le coja desprevenido... – hizo memoria sobre si recordaba algo de Lycia que pudiera disgustar al dragón... pero cayó en la cuenta que no había pensado el caso contrario – Quizá le convendría no airear mucho su condición de dragón. Han pasado mil años, muchos para un Beorc, pero todavía hay mucha superstición relativa a ustedes. – seguramente se evitaría problemas si guarda cierta información en secreto, aunque muchos lo tomarían por un loco de alguna clase. La existencia de los Laguz Dragón no es exactamente algo muy extendido por Tellius.

Ya lo puede decir usted. Las pocas crónicas que existen sobre hace mil años muestran un mundo muy idílico, aunque a día de hoy se duda de su veracidad. No tenemos realmente pruebas fehacientes de la existencia de aquél tiempo de paz, por lo que muchos expertos adoptan una postura escéptica. – alzó levemente los brazos y aprovechó para desperezarse un poco – Elibe sí que ha cambiado mucho, al menos en los últimos mil años. Hubo guerras y batallas, claro, la guerra no cambia nunca. Pero... ¿Batallas campales con héroes y armas mágicas? Eso le puedo asegurar que no ha quedado plasmado en ningún libro de historia que conozcamos. – aunque tampoco es que tuvieran todos los libros de esa materia. Pero ciertamente algo tan interesante se nombraría en varias fuentes... o esa era la opinión de la mayoría.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Dom Dic 18, 2016 9:31 am

- Supongo que tiene sentido, los nobles gozamos de más tiempo en palacio así que es normal que se tengan animales domésticos en esos ámbitos mientras que sea más común emplear a los animales para ayudar en los trabajos de fuerza... Tiene su lógica aunque hasta este momento no lo había visto de esa forma, no es típico de mi cultura, para nosotros animales son los que hay en la naturaleza y ya está. - Kurthnaga era consciente de que habían algunos animales que ya se habían criado con finalidades encaminadas a ser de utilidad en la sociedad, eran detalles que había podido leer en grandes tomos de historia que no solo contenían historia laguz y aunque de la forma que lo explicaba Sindri tenía bastante lógica, seguía con la convicción de que sería raro meter a un animal en palacio. Pero no dejaba de ser más que un choque cultural porque de haber visto más seres como aquellos rondando, le parecería normal pero sin embargo para los dragones de Goldoa los animales solo serían aquellos salvajes, los que se cazaban para alimentar a las familias.

Era consciente de que las razas laguz eran mucho más longevas que las de los beorc, era probablemente un dato que no era precisamente desconocido para ellos y solo con leer historia de Tellius se podía comprobar que en un país beorc habían mucho más cambios en el trono real que en uno laguz. Quizás el caso de Goldoa era el más extremo porque desde su fundación habían tenido el mismo rey pero en otros países laguz también habían tenido cambios de monarca, pero nunca un listado tan largo de nombres en comparación. - Me temo que respecto a la longevidad es algo que se tiene que asumir y no divagar demasiado sobre ello. Nadie puede escoger en que raza nacerá o en que condiciones, si ese es el destino que la Diosa ha escogido para nosotros, habremos de vivir así. - ¿Magia para tratar de prolongar la vida? No había escuchado nada sobre aquello pero no era como si los dragones estuvieran buscando algo así precisamente.

Kurthnaga siempre había visto el tener que vivir durante milenios como algo que no era precisamente positivo porque mientras que muchos compañeros de otras razas perecieran, él tendría que continuar su camino y le parecía demasiado peso para sus espaldas. Además tenía que admitir que nunca en el pasado se había preocupado por la dirección política de Goldoa porque no era su tarea, su hermano mayor debía ser el que ocupase algún día el trono pero su ausencia durante tantos años había hecho que él se preocupara por aquel tema. Por suerte, su padre podría ocupar el trono durante algunos siglos más pero no quería pensar que sucedería después porque se paraba a pensar en sí mismo y no le parecía que el mismo fuera una figura autoritaria o demasiado confiable.

Goldoa no tenía un ejército como tal, lo cual podía parecer extraño para los forasteros pero que tenía fundamentación lógica; en primer lugar eran una sociedad aislacionista y no tenían ninguna necesidad de tener contacto con el exterior, en segundo lugar, en caso de que algún conflicto negativo ocurriese en contra de su voluntad, eran una comunidad formada exclusivamente por dragones y aunque no tuvieran una formación militar eran fuertes por su propia naturaleza. Además, el palacio real si contaba de guardias reales con ese tipo de formación, no se veían en la necesidad de tener un extenso ejército sin realizar ningún tipo de función aparte de entrenar. - No lo sé, en mi sociedad no tiene ni pies ni cabeza. En ningún momento querría a la mayor parte de una sociedad formada solo por dragones en mi contra por tomar una decisión egoísta que les perjudique totalmente. - Si los beorcs de campo estaban totalmente desprotegidos contra el monarca era un hecho real que podía hacer que este tuviera total control sobre su población, pero no le gustaba pensar en usar el poder que se le había conferido como noble en ese aspecto.

-Oh, es una gran noticia que no haya ningún impedimento para acceder, es un punto a favor para realizar un viaje allí. ¿Quién sabe? Quizás nuestros caminos vuelvan a reencontrarse en un continente distinto. - Porque la Diosa esa caprichosa y Kurthnaga era el típico que las personas se conocían por algún motivo en concreto, quizás en realidad no dejaba de ser más que una tontería y quizás no se volverían a ver más, pero él quería pensar que sí. -No hay problema en ocultar mi condición de dragón, no es algo que vaya contando a cualquiera cuando me encuentro fuera de mi país de todas maneras. Y gracias por recordarme lo de la ropa de abrigo, puede parecer una tontería pero quizás una de las complicaciones al viajar es no estar preparado del todo en los climas que difieren al que está acostumbrado uno. - Mientras pronunciaba aquellas palabras no podía evitar aparecerse imágenes del pasado cuando cruzó uno de los desiertos más duros de Hatari: tuvo suerte de tener a un buen guía durante esa travesía.

-Supongo que no es muy descabellado decir que todas las sociedades necesitan la idea de un ser superior que goza de más poder que incluso los monarcas. Lo mismo ocurre con las armas mágicas que aparecen en las leyendas, probablemente hayan muchas diferencias culturales entre sociedades y continentes pero las personas siguen necesitando algo en lo que creer, aunque sean meras historias que perduren en el tiempo porque los abuelos se los explican a los nietos.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Vie Dic 23, 2016 4:51 pm

Pues yo sólo quiero alguien que me haga compañía durante los turnos de noche... – admitió Sindri con un mohín. Las noches se hacían largas bajo la luz de las velas y la única compañía del silencio se hacía pesado tras varias horas. Se suponía que los Magos Oscuros debían ser unos amos y maestros de la soledad, el hermetismo y otras prácticas similares, pero es que se hacía tan y tan difícil algunas veces... además, ¿no se suponía que los gatos negros eran también símbolo de la magia oscura? Podía justificar que adoptaba uno para adaptarse a la imagen que la sociedad que tenía de él. Y si no era un gato negro, pues uno blanco o marrón. Tampoco era tan caprichoso como para querer un tipo de gato en detrimento de los demás felinos – O al menos que le haga gracia pasar un rato conmigo. Aunque tenga que sobornarle con algo de pescado para ello. – encogió los hombros de manera algo cómica mientras se levantaba brevemente para colocarse bien el ropaje, que se le había movido un poco al sentarse.

Entonces lo vio claro, más allá de todo tipo de cultura o diferencia. Ahí estaba. Podía verlo y leerlo como lo haría en alguien de Ilia. Poca gente lo podía advertir mejor que alguien que había pasado toda su infancia en la corte pero que durante los últimos años había tenido que hacerse pasar por uno más de la población. Pero ahí estaba. ¿O eran acaso sus Segundos Pensamientos, que escarbaban la fachada de las palabras y veían lo que yacía detrás? Había algo en esa frase que le hizo erizar los cabellos de la nuca e hizo que todas sus alarmas interiores se disparasen sin control.

La plena aceptación del fato es la prerrogativa de aquellos que lo han recibido todo de él y no les queda nada más que pedir. A nadie le amarga un dulce, ¿cierto? – una sonrisa se aposentó en su rostro, pero era una sonrisa opaca. ¿Tristeza? ¿Alegría? ¿Picardía? ¿Sorna? No las reflejaba, sólo era una sonrisa destilada de cualquier tipo de emoción. Una sonrisa vacía – Pero a aquellos que tenemos poco se nos hace difícil aceptar lo establecido. Sobretodo cuando otros tienen mucho, mucho más. ¿Debemos agachar la cabeza y simplemente aceptar que tuvimos mala suerte? ¿Que el destino nos dio la espalda? – Sindri contempló el Abismo mientras sus palabras se volvieron un susurro. ¿Qué tenía él? Nunca iba a llevar corona alguna, ni siquiera cuando era noble. Pensar en su familia era irrisorio ahora, no podía volver. No iba a lamentarse, es el camino que había elegido por su propia voluntad. ¿Su esperanza de vida? Cincuenta míseros años. Y un final predicho: los que vivían con Magia Arcana bien acababan sus días consumidos por la Oscuridad o en el lado equivocado de la espada de un héroe. No había muchos más rodeos – Destino, posibilidad, fato, fortuna. Nombres grandes, nombres que vale la pena desafiar. No está en mi naturaleza rendirme sin ofrecer una buena lucha si algo que quiero está en juego. – ¿Cuál era el dicho? ¿La historia siempre encuentra como seguir? Pues bien, llegado el caso debería formular algo muy bueno puesto que se enfrentaba a Sindri, el Mago Oscuro – No devalúo su punto de vista. “Que aquellos que acepten su destino alcancen la felicidad”. – dijo con un rocambolesco intento de reverencia desde su posición. Claro que la frase continuaba “Que aquellos que lo desafíen consigan la gloria”.

El bien común es decidido por el rey y muchos callan por no alzar la voz. Cosas malas pasan si hacen eso. ¿Puede garantizar que cada persona de su reino está de acuerdo con su política? ¿Puede oír las voces en la sombra usted también? – sin embargo, por más que quería pensar en lo que ocultaban las cortinas tras los palacios Laguz, no pudo sino fijarse en unas palabras. “Una sociedad formada sólo por dragones en mi contra”. ¿Y si fuera una sociedad mixta no le importaría? ¿Un desliz? ¿Estaría Sindri leyendo donde no hay? – O quizá su sociedad es así de idílica y ni siquiera hay susurros donde no llega la luz. – una opción menos creíble. Un mundo donde no había identidad y las opiniones eran enteramente uniformes le era tan alienas como para el dragón un lugar donde los reyes (¡O incluso nobles menores!) podían ser avariciosos, envidiosos o iracundos.

Siempre será bienvenido en la Gran Biblioteca de Ilia, Príncipe Kurthnaga. Y celebro que no le importe no divulgar su condición de dragón, le traería muchos más problemas que beneficios. Aunque, pensándolo bien, quizá encontrase seguidores. – ponderó por un segundo, dejando completa rienda suelta a su imaginación – Los dragones pudieron ser enemigos otrora pero... ¿Quién dice que esta vez no nos vinieron a salvar? Ahuhuhu~ – pensamientos desesperados para tiempos desesperados. No tenía certeza alguna que eso fuera a pasar o que siquiera un habitante de Ilia fuera a alegrarse de ver un dragón. ¿Pero qué certezas tenía el Mago Oscuro? ¿Y por qué debía anclarse en lo que era más probable? – Jamás he oído a un visitante quejarse de la comida de Ilia, lo que seguramente sea un punto a su favor. Muchas cosas estofadas. Muchas cosas en el estofado. Lo mejor para pasar el frío. – y para zanjar el tema de Ilia, negó con la cabeza con una sincera sonrisa pintada en sus labios – Y no merezco tales agradecimientos, de veras. Es un honor pensar que alguien de la Familia Real de Goldoa tiene interés en visitar Ilia.

Las historias son necesarias, no voy a ser yo quién se lo niegue. ¿De veras podemos creer en algo sin pruebas? ¿Es posible desacreditar una creencia sin pruebas tampoco? Cada uno elige según su manera de ver la vida. – lo que uno hiciera o no ni le iba ni le venía a Sindri. “Vive y deja vivir” era una frase que le interesaba hoy por hoy – Aunque... ¿Qué conocimiento secreto se oculta en los tomos de magia legendarios y perdidos en las brumas del tiempo? Eso es algo que vale la pena considerar. – o al menos el Beorc realmente lo creía. No sabía bien qué opinaría un dragón de Goldoa sobre lo que podía contener un libro de magia, que no podía usar.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Sáb Ene 28, 2017 12:21 pm

Algo de compañía... Aquellas palabras siguieron sonando dentro de la cabeza del príncipe, porque lo cierto era que en las últimas décadas se había llegado a sentir más solo en comparación a tiempo atrás. No culpaba a su padre, porque entendía que era un dragón ocupado y que, probablemente tendría tareas mucho más interesantes que atender que los deseos egoístas del más joven de sus hijos. Si era cierto que Kurthnaga solía pasar su día rodeado de más dragones, menos cuando se escapaba del palacio real o cuando se encontraba en salas leyendo en su propio palacio mental... pero estar rodeado de dragones y sentirse dentro de una comunidad llegaban a ser cosas muy diferentes, porque al fin y al cabo esos rostros eran lo que cada día veía, sin necesidad de intercambiar palabras, puesto que un leve cabeceo era símbolo suficiente como para saludar a los demás. El dragón negro realmente echaba de menos compartir tiempo con sus hermanos, pero no era capaz de llenar aquel vacío en su corazón con nada más y todavía menos con un animal. Sería común en la sociedad beorc pero toda una idea demasiado extraña en la suya.


-Sí... supongo que al estar en lo que podría ser considerada una “situación de ventaja” no tiene ningún sentido que nos planteemos preguntas al respecto. De todas formas, tengo que añadir que dentro de la comunidad dragón de Goldoa no solemos ser muy revolucionarios con ningún tema, nuestra ideología como país gira entorno a la tranquilidad. Aceptar lo establecido está dentro de nuestra conducta. - Si pensaba detenidamente era algo que podía llegar a ser considerado como triste, porque era consciente de que en la mayoría de culturas la idea sería más concretamente la de luchar en contra de las adversidades; era lo que se esperaba cuando las cosas iban mal, no aceptarlas. Pero Goldoa, cultural y políticamente era mucho más diferente de cualquier país, incluso de los países laguz que les rodeaban. Las vidas de sus ciudadanos normalmente estaban formadas de vidas idílicas y repetitivas, en las cuales no había lugar para que surgieran grandes problemas u obstáculos que sortear. Afectaba incluso a la vida de los nobles por las restrictivas políticas al exterior y aunque Kurthnaga en el inicio se hubiera opuesto a ello, ahora que había visto el mundo con sus propios ojos, era quizás, capaz de llegar a entender mínimamente el porqué de que se hubieran establecido aquellas leyes.

-No trato de defender completamente la conducta de los míos, sin embargo creo que no todos estamos hechos para desafiar el destino. Creo que las cosas están bien como están, tampoco voy a interponerme en el camino de aquellos que crean que se debe cambiar lo establecido. - Porque él, no hacía tanto tiempo había pensado en aquellas ideas tan grandes pero había acabado volviendo al punto de inicio y entendiendo que quizás habían cosas que no había sido capaz de percibir cuando era más joven e inexperto.

Se quedó unos segundos perplejo al escuchar todas aquellas cosas sobre la monarquía beorc, le parecía muy lejano en el concepto de que incluso se llegase a abusar del poder. ¿Acaso merecía la pena tener a la sociedad tan descontenta por unas medidas que no les beneficiasen pero sí al monarca? Aunque quizás en el modelo beorc, la fuerza de los ciudadanos no se podía comparar al poder de la nobleza. En su caso, innatamente todos los dragones tenían poder, aun sin formación militar. - Decir que cada dragón de Goldoa está acuerdo con la política establecida son palabras muy grandes. Sin embargo, le puedo asegurar que los dragones de Goldoa son felices con la vida que llevan dentro de las murallas y lo que más importante me parece es que estén cómodos en el lugar en el que se encuentran. - No creía que fueran idílicos porque alcanzar la perfección era algo que parecía incluso imposible, pero los dragones eran mucho más felices con el bloqueo exterior que si sus percepciones fueran alteradas por el ambiente de pelea y caos que había en otras zonas. Sus intereses como raza estaban, al menos protegidos en ese aspecto.

- ¿...Seguidores? Soy un dragón demasiado joven como para que alguien crea que se me pueda comparar con grandes divinidades de leyendas. Realmente, creo que aunque tuviese la edad de padre tampoco podría gozar de ese respeto. - Todavía le quedaban demasiados siglos para llegar a la sabiduría y a la vejez, y el hecho de que fuera un periodo de tiempo tan extenso le hacía incapaz de pesar que le podría ser lo que le fuera a venir en tiempos venideros. - ¿Salvar? Oh, ugh. ¿Podría hacerle una pregunta? Me refiero, solo preguntaré, no tiene que verse forzado a responderla en caso de que no lo crea conveniente. ¿Cree que es posible una sociedad mixta? Me gustaría escuchar la opinión de alguien proveniente de otro continente, a decir verdad. - Kurthnaga nunca iba a rechazar el hecho de que Goldoa era una comunidad muy racista en contra de los beorc, porque del mismo modo había podido experimentar en sus carnes que otros países beorc de Tellius también opinaban lo mismo acerca de los laguz. Poder hablar con un beorc de un país lejano era agradable porque además también podía conocer nuevas culturas, diferentes puntos de vista.

- ¿Buena comida, además? Sabe como convencer para que visiten el país, sin duda. Oh, en el caso de que en el futuro fuera a visitar la biblioteca, ¿debería avisarle antes de presentarme?  Nunca he enviado correspondencia fuera del continente pero supongo que sería posible. Me alegra ser bienvenido en la biblioteca, más no me gustaría causar ningún problema. - A decir verdad, Kurthnaga no usaba demasiado la correspondencia porque no había demasiadas personas con las que contactar que estuvieran lejos de él, pero no estar acostumbrado no era un impedimento para ello. - Sobre las historias... Creo que lo mejor es no tomarlas como si fueran leyes, si es cierto que las creencias de cada uno deben ser respetadas pero la ciega creencia en algo puede llegar incluso a hacernos caer en la desesperación.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Sáb Feb 04, 2017 9:51 pm

Se preguntó qué le pasaría por la cabeza al Príncipe de Goldoa. No sólo a nivel personal, sino también a modo de pensar y entender el mundo. No había tanto una barrera cultural sino un abismo entre ellos en cuanto a experiencias vitales y maneras de afrontar el futuro. Futuro (y pasado) que Sindri no tenía, en comparación con el dragón de Goldoa. ¿Acaso no se esperaba de él que simplemente aceptara la sabiduría de alguien que había visto a día de hoy más de lo que él vería en toda su vida? ¿Agachar la cabeza y asentir, aprendiendo así?

Pero.

Había algo que le impedía simplemente aceptar otra visión como “la correcta” sin más análisis. Era una visión “aceptable” y “viable” pero también debían serlo una miríada de otras, ¿cierto? Quizá era su propia hibris quién se lo impedía, o tal vez era una resistencia pasiva y simple, a la aceptación sin más. Oscuros pensamientos recorrieron su cabeza apuntando que si la Oscuridad era el ente más antiguo del mundo, ¿No tenía ella todas las respuestas? Y si él hablaba en su nombre, ¿No estaría él en lo cierto? Tuvo que negar con la cabeza de forma metafórica. Ese era un camino peligroso. Si asumías que siempre estabas en lo cierto, no tendrías incentivos para aprender o mejorar nada, lo que no podría llevarle a nada más que a una lenta decadencia. Las cosas cambiaban y él debía cambiar con ellas.

¿Y si el hecho de continuar viviendo en tranquilidad requiriera una revolución? ¿Si lo que se estableciera en Goldoa fueran tiempos de tribulaciones y penas? Seguro que han oído que los Emergidos no distinguen entre Beorc y Laguz, entre reinos siquiera, para entrar y saquear. – a diferencia de intercambios anteriores, la pregunta no contenía más que una pura curiosidad sin mezcla alguna. ¿Qué haría Goldoa? ¿Qué harían los dragones de Goldoa? ¿Qué haría Kurthnaga? – Muchas veces la tranquilidad de un pueblo depende menos de los integrantes de éste y más de lo que los vecinos, temporales o no, opinen. En este caso, ciertos visitantes bastante callados y rudos con poco respeto de la propiedad privada. – y el tema volvió al cauce del destino, aquella fuerza, o quizá aquella mano, que mecía la vida de todo ser del mundo. ¿O quizá era la casualidad? A veces era muy difícil de diferenciar – Quizá las cosas aquí… – golpeó el suelo con la punta de su bota un par de veces con suavidad mientras miraba la naturaleza en derredor. Soplaba una pequeña brisa – … estén bien como están, y si es imposible mejorar nada quedarse de brazos cruzados es una opción maravillosa. Sin embargo, de donde vengo yo le puedo decir que las cosas no son perfectas. De hecho, necesitaría unas gafas de color de rosa para decir que todo va “más o menos bien”. Aunque hay disparidad de pensamiento allí sobre lo que hacer… – la individualidad era una cualidad muy arraigada en los Beorc, tal y como vería el dragón a continuación.

¿Todos están felices sin ninguna excepción? ¿Nadie cambiaría nada? ¡Qué difícil de creer es, milord, que no haya ni una chispa de ambición en todo el reino! – hablaba alguien que desconfiaba inmediatamente de absolutamente todo y al que no le cabía duda alguna que cuando alguien decía algo, estaba pensando cinco cosas distintas. No confiaba en nadie y siempre trataba de adivinar “qué había detrás”… a no ser que tuviera pruebas concluyentes que lo que decía era correcto – ¿No cambiarían nada? ¿Política interior, exterior o militarística? ¿Economía? ¿El color de las cortinas de palacio? – se notaba la perspectiva Beorc, por llamarla así, del Dark Mage. El “yo” antes que el “nosotros”. Lo que “yo quiero” antes de lo que “nosotros queremos”. Algunas concesiones a la sociedad, o a la comunidad, podían entenderse, pero no debían coartar la personalidad y el desarrollo propio. Si muchos querían diversos cambios, ganaba el que lo quería más o el más fuerte, y así había sido desde hace mucho tiempo.

¿No cree usted? Mientras su forma de dragón parezca… bueno, un dragón, seguro que alguien creerá que ha llegado. Ya sabe usted: escamas, colas, cuernos, dientes afilados… – enumeró mientras jugaba con su pluma un poco, casi como escribiendo palabras en el aire. Realmente no dudaba que si un dragón apareciera en Ilia… o en cualquier otra parte de Elibe… habría una gran conmoción y tres ejércitos marchando a la hora del avistamiento. Lo que le llevaba a su siguiente tema que propuso el príncipe – ¿Una sociedad mixta de Laguz y Beorc? No veo por qué no, si le soy sincero. – contestó el bibliotecario tras una breve pausa para ponderar sobre el asunto – Según tengo entendido, hubo varios enfrentamientos entre los Laguz y los Beorc de Tellius. Sin embargo, mucha gente de Elibe ni siquiera conoce la existencia de Laguz más allá de algunas historias que llegan en los barcos. Y la palabra “Beorc” les es tan aliena que ni pensarían que se les podría aplicar a ellos. – desde luego, no fue hasta bien entrada su adolescencia que conoció sobre los Laguz de boca de su maestra en las Artes Arcanas – Lo que quiero decir es que hay gente de todo tipo en el mundo y no dudo en absoluto que haya Beorc, aunque no se llamen así, más que dispuestos a compartir un pueblo, una ciudad o un país con Laguz. – era probabilidad pura. El mundo era demasiado grande para que no fuera así – No sé mucho sobre la cultura Laguz, por lo que no sé exactamente si están dispuestos a ello, tampoco. – se refirió a que no sabía si los Laguz estaban de acuerdo con eso, o si había muchas comunidades Laguz fuera de Tellius. Con tan poca información, no podía hacer un juicio de suficiente calidad como para ofrecerlo a alguien de la familia real.

¡Oh, sí! La comida es bastante buena. No tan buena como la de Lycia, no hay comida que supere en calidad a la comida de Lycia, pero de lo mejor que se puede encontrar. ¡No le decepcionará! – no había encontrado un plato que le disgustase todavía de la cocina de Ilia habiendo residido durante cuatro años ahí. Claro que no sabía nada de los gustos culinarios de los dragones de Goldoa… – Si quiere recibir con todos los honores que merece alguien de su condición social, entonces le recomiendo encarecidamente que escriba una carta a la Gran Biblioteca de Ilia. Somos muy correctos en cuanto al protocolo. – se enorgulleció e hinchó un poco el pecho al decirlo, satisfecho de la atención al consumidor que prestaban.

Cierto, las historias no son leyes, pero siempre se pueden aprender de ellas. En la Gran Biblioteca de Ilia tenemos cientos y miles de ellas en las estanterías. ¿Acaso no le gustan las historias, príncipe Kurthnaga? – preguntó Sindri con curiosidad. Había hablado de “desesperación”… ¿A qué podía referirse con eso?
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Mar Feb 07, 2017 5:36 pm

Se preguntaba si las sociedades beorcs parecían tan distintas como la representación gráfica que se proyectaba en su mente con los datos que Sindri le estaba aportando, probablemente sería una idea que no se acercaría mucho a la realidad pero Kurthnaga no podía evitar pensar que no entendía porque podrían reaccionar de aquella forma, adoptar un punto de vista demasiado diferente al que ellos tenían. Entendía que probablemente aquellas dos razas compartían más diferencias que similitudes e innatamente los genes hacían que unos actuasen de una manera determinada en cierta manera, como era la tranquilidad que solía rodear a la mayoría de dragones de Goldoa que se entendía bastante bien por el hecho de que eran seres que tendrían que vivir muchas experiencias por su cuenta en comparación a otras razas, seres, incluso animales. - Pero eso no es una situación que requiera que todos los civiles estén expuestos al peligro. Me refiero, si esa revolución es causa de emergidos o una causa externa que cause una ruptura en nuestra tranquilidad... es algo que la nobleza tiene que resolver. La guardia real, lo que es lo más semejante a un “ejército” beorc, existe para posibles problemas como esos. - Y no le importaba revelar aquel dato, porque al igual la natalidad de los dragones tampoco se podía comparar a los de los beorcs porque a los dragones les costaba mucho más concebir, así que era normal que su país no fuera tan poblado como otros.

-Me refiero, incluso para mí que soy de raza dragón sería caótico pensar en que una comunidad de dragones se descontrolase. Todos somos individuos que al fin y al cabo, tenemos nuestras propias vidas, familias e ideas, pero la verdad es que la idea que nos une como comunidad es que no queremos problemas inesperados. Cada uno después tendrá su carácter pero aquí las cosas requieren su tiempo. - ¿Una revolución de la noche a la mañana por parte de los propios dragones? Quizás no todo era imposible en la vida, pero si que ocurriese sería bastante inesperado, probablemente no existiría un adjetivo concreto para describir lo extraño que sería. Pero si que era cierto que no podían hacer nada contra lo que sus vecinos hicieran, todo lo que ocurría fuera de las fronteras quedaba fuera de su jurisdicción y lo que ocurría fuera de la Alianza Laguz quedaba fuera de su información también. - Me temo que una sociedad perfecta nunca será real, sería idílico, ¿verdad? Paz y amor, que todos convivan sin ningún resentimiento, una comunidad que sea feliz... No lo sé, quiero creer en que algún siglo todo eso será posible pero por el momento mi posición sera escéptica y la de pensar que tendremos que ajustarnos lo mejor posible a lo que la sociedad nos ofrece, siempre con sus imperfecciones. - ¿Kurthnaga sería feliz en una Goldoa donde sus ciudadanos no odiasen a los beorc? Por supuesto. Pero era consciente de que todas las fechorías que se habían realizado contra los de su raza eran reales, no iba a pedir a sus gentes que abandonaran el odio aun sí fuese lo que deseaba realmente.


-¿Cree que dragones de 800 o 1000 años tienen ambición de ver como un mundo cambia después de ver como Goldoa siempre ha sido establecida con las mismas reglas? Ya le he dicho, no puedo afirmar que toda, absolutamente toda la comunidad esté de acuerdo con todo al cien por cien. Pero somos una comunidad envejecida y sin demasiados jóvenes, falta un poco la brisa de aire fresco. - Recordaba como una vez, otro monarca de la Alianza Laguz le había dicho que él podría ser quien aportase esa nueva perspectiva a su país... ¿Y como había terminado? Con Kurthnaga descubriendo la maldad que existía en el exterior de sus fronteras con sus propios ojos y tomando miedo por ello. Al final, había acabado aceptando la mentalidad de su padre aun sí no en la totalidad de su vida la había aceptado de aquella forma. - Los cambios aquí... No suceden de la noche a la mañana. Si una cosa se ve que irá a mal, se rectifica para que no provoque daños eventualmente, quitando hechos excepcionales. No sé como explicarlo correctamente, me refiero, uno en Goldoa no se levantará y se enterará de que el rey ha decretado que no se puede tomar alcohol en el país. Somos lentos a los ojos de los demás, no tanto para nuestros propios ojos. - Intuía que la razón era, que no eran una comunidad que les gustase recibir noticias de repente y una población enfadada no era para nada una buena señal.

-Supongo que... para ustedes un dragón es un dragón, la realidad es que somos distintos. ¡Incluso hace poco conocí que existen unos dragones cuya raza se conoce como “manaketes”! No es una raza originaria en Tellius, por lo que no era consciente de su existencia, qué ignorante me sentí por unos segundos... - Conocer a dicho manakete fue como un golpe en su rostro, un impacto que le mostraba que todavía habían muchos detalles del mundo por conocer. Pero Kurthnaga no tenía prisa por aquellas cosas, todavía tenía toda su vida por delante y no tenía que apresurarse a tomar sus decisiones para tratar de abarcar más; solía ser contraproducente querer hacer mucho en poco tiempo.

-Sigue habiendo mucho odio tanto por la parte laguz como los beorc de Tellius, aunque supongo que ese odio será más bien inexistente en otro tipo de países en los que no hubo convivencia anterior. Aunque si es cierto que no todos los jóvenes beorc conocen dicho término, aunque en parte lo encuentro natural... me apena que no conozcan que “humano” sea un término despectivo hacía ellos, me refiero, deberían saberlo para que tuvieran una advertencia. - Porque al menos, para él, la diferencia de alguien que le trataba como laguz era claramente muy distinto a alguien que lo trataba como bestia, como subhumano. Y aunque había escuchado que algunos beorc les llamaban subhumanos porque no conocían otra manera para referirse a ellos, le parecía de igual forma de mala educación. - Me temo que en mi país muchos de los que vivieron una convivencia fallida en este continente hace un milenio atrás, siguen con vida, así que me temo admitir que serían bastante reacios a convivencia así. Quizás futuras generaciones no opinen igual, sin embargo, eso supone mucho tiempo incluso para nosotros.

-Oh, no se preocupe por eso. No me gusta revelar mucho mi condición social cuando viajo, es más... cómodo y divertido ser simplemente una persona más. Siempre estaré rodeado de formalidades, esta bien liberarse de esa presión de vez en cuando. - Negó con la cabeza ante aquella última pregunta. - Me gustan las historias, sí. Pero... Me gusta la sensación de poder, hm, ¿sentir cierta empatía con alguno de sus personajes? Poder imaginar que estoy en su piel, entender como actúan pero me gusta separar eso de la realidad. Me refiero, cuando mi niñera me explicaba historias o leyendas nunca me decía “¡tienes que actuar como tal!”. Soy consciente que los códigos de comportamiento existen pero creo que todas las cosas requieren una serie de límites.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Jue Feb 16, 2017 7:59 pm

Los que corren, corren. Los que aguantan el lugar, lo aguantan. En momentos de caos no hay reglas ni preceptos a seguir: el soldado cobarde rompe la formación y se marcha mientras que la milicia se arma con las horcas y antorchas que pueda encontrar en los graneros. – el tono que empleaba no tenía mucha emoción: era el mismo que usaría para describir cualquier cosa de su continente. “Es así y ya” parecía querer decir desde un punto álgido de una objetividad adquirida con los años – Pero me alegro de oír que la guardia real trataría de ayudar a los civiles… – si es que la palabra “civil” podía aplicarse a un dragón que podía acabar con una aldea él solito, a juzgar por los cálculos que cruzaban la cabeza de Sindri como flechas. “No combatientes” podría ser incluso engañoso. ¿Cuál podría ser la palabra correcta? – … porque bien seguro que si no es un rey que tenga mucho aprecio por su pueblo, se encerraría él y su corte dentro de su fortaleza. A no ser que los enemigos pudieran volar o escalar, por lo que ya estaría a media legua con las joyas de la corte. A no ser que los enemigos fueran más rápidos, puesto que… – se detuvo de forma súbita, como si un pensamiento raudo se alojase en su cabeza, puesto que entendió que seguramente los ejemplos no le dieran ninguna información relevante al Laguz – Lo que quiero decir es que depende mucho de la dinastía, del rey e, incluso, de los consejeros. Hay mucha inseguridad política, pero eso también lo hace interesante, ¿no cree? – seguramente no, pero él no estaba atado a la tierra como los campesinos y podía defenderse él solito más que bien, por lo que se permitía una prerrogativa ahí.

Si usted cree en eso, cualquier Beorc le diría que es su deber coger su deseo y caminar en esa dirección, por muy pesada que sea la carga. ¿Idílico? Cierto. ¿Posible en un futuro? Suerte la suya, que puede esperar. Pero lo que bien es cierto es que nadie va a coger su carga y llevarla por usted… la manera más rápida de llegar es llevarlo uno mismo. – soltó una pequeña risa y movió la cabeza, divertido con una broma propia, o quizá reía para desenfocar su mente de algo que llamaba su atención. Con cuidado, un ojo púrpura se clavó en el dragón, naturalmente reluciente entre la maraña de pelo que lo tapaba – Pero es filosofía vital Beorc. Una de ellas, al menos. Una minúscula perla de sabiduría entre un tesoro de conocimiento que ya estoy seguro que posee. Y no soy tan vanidoso como para creer que mero conocimiento de allende los mares sea digno de un miembro de un integrante la familia real. – se pasó la mano por su cabello y con algo de esfuerzo consiguió que cada uno volviera a su lugar indicado – Considérelo como las habladurías de un Beorc que no sabe quedarse callado. – si bien Sindri no compartía la visión del mundo del Príncipe Kurthnaga, sabía mejor que cruzar espadas con un monarca, un dragón y alguien que había vivido cuatro veces más que él. Respetaba a aquellos que portaban sus cargas y, si la sociedad dracónica era tal y como la describía, entonces el Laguz interlocutor estaba avanzando a una marcha inusitada.

Sólo porqué él no veía el movimiento no quería decir que no lo hubiese. Sólo que estaba mirando desde el punto de vista menos propicio para advertirlo.

Los árboles son también vetustos, mi buen señor, pero cambian a cada estación su manto. Lo pierden. Lo ganan. Dan frutos. Muchos están en este mundo desde antes que mi dinastía se fundara. Otros incluso que la suya, venturo con el más tímido de los pasos que uno puede dar. La mayoría permanecerán cuando yo me vaya. Otros quizá cuando lo haga usted. – la sonrisa no había abandonado pero ladeó la cabeza – Nada puede detener la entropía. El cambio es una de las pocas seguridades de la vida. – y si es seguro que habrá cambios, entonces no hay seguridad que valga – Ahuhuhu~ Debo parecer un verdadero necio tratando de hablar de estas cosas con usted. No tengo más que susurros de conocimiento que no pueden compararse una vida de experiencias. – si bien podía justificar cualquier cosa que aprendiera con su arte mediante “la Oscuridad lo dijo así” no era algo aceptable ante un no iniciado.

Pero un destello de interés súbito se adueñó de los ojos del bibliotecario. ¿Manaketes? ¿Otros dragones? ¿Que no son de Tellius? ¿Entonces había otros lugares con Laguz? – ¿Manaketes? ¿Qué son los Manaketes? – agarró con fuerza la pluma y buscó espacio en blanco entre sus notas. Su mirada, agudizada, había visto su presa: un conocimiento nuevo y esquivo del que no había ni gota. Si en Ilia hubiera conocimientos sobre Manaketes, al menos el nombre hubiera resonado por los ahora vacíos – Por favor, cuénteme todo acerca de los Manaketes.

Mientras no amenace con comerse los hijos de nadie, no creo que en Elibe haya el mismo clima que aquí. ¿Discriminación? Seguro, pero ésa ya la hay de sobras sin Laguz, por lo que diría que tampoco cambiaría nada mucho. O sí. No soy exactamente un adivino. – alzó los hombros un momento, todavía en una pose lista para tomar notas – Supongo que es diferente para los Laguz: en cien años generaciones han pasado para los Beorc pero el mismo Laguz puede recordarlo todo como si fuera reciente. – “Cien años” era un tiempo que le había acudido a la mente con facilidad al Beorc como “exageración” pero… bien pensado, eso quizá no son ni una década para un Laguz. Por lo tanto… – Porque… para ustedes es reciente, aunque no sean más que historias que las abuelas cuenten a sus nietos. – era diferente, para poder acercarse a un Laguz debía distorsionar su propio concepto del tiempo, pero era algo que no podía hacer naturalmente.

Una pena. Ver cómo la Gran Biblioteca de Ilia debe estudiar protocolo de Goldoa para causar una buena impresión sería entretenido… y si vinieran más dragones, más. – mientras mencionaba eso de manera sonriente, Sindri se dio unos suaves golpecitos con la pluma contra su barbilla, pensando en qué decir a continuación. ¿Se notaría mucho que él era extremadamente subjetivo en ese tema? – Estando todo el día rodeado de historias escritos en incontables tomos de papel, no creo poder negar que me encantan a mí todo tipo de historias. Historias con las que me puedo identificar, historias que enseñan buenos valores…todas son muy importantes para mí. – se le ocurrió entonces una buena idea. Al fin y al cabo, el Laguz de Goldoa le había prometido unas notas con información interesante, ¿verdad? – Cuando llegue a Ilia haré un inventario de todas las historias con personajes empáticos y comenzaré a copiar las que me parezcan más entretenidas. Si alguna vez aparece usted en la Gran Biblioteca de Ilia, ése será mi presente por toda la ayuda que tan amablemente me ha prestado, ¿Qué le parece? – obviamente, eso no se podría hacer de un día para otro. Seguramente tardaría unos tres meses o cuatro, a buen ritmo, teniendo en cuenta el resto de responsabilidades que tenía. Pero si el Príncipe Kurthnaga quería historias con protagonistas que se hacían querer, Sindri sabía bien dónde encontrarlas.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Miér Mar 08, 2017 7:16 pm

- No somos un país demasiado numeroso así que quizás ese sea uno de los factores por los que en caso de que algo sucediera, se trataría de ayudar a los desamparados. La nobleza es más bien, escasa y en caso de guardias y trabajadores de palacio, muchos de ellos tienen sus familias en la ciudad; no creo que hubieran muchos que eligieran la opción de ir sin hacer nada. Somos dragones, nuestra raza nos une; si nosotros no hacemos nada por los nuestros, nadie lo hará por nosotros. - Si bien hacía poco que Kurthnaga había conocido que ellos, los dragones terrenales de Goldoa, no eran la única raza de dragones que existía en el mundo; siempre habían vivido con una idea como aquella. La natalidad de los dragones no era muy alta, lo que hacía que, no fueran una sociedad especialmente numerosa y de alguna manera, les hacía más familiares los unos a los otros; para las cosas buenas pero también cuando sucedieran cosas malas. - Quiero pensar que Padre no haría eso, después de todo; este país ha sido algo que él creó desde cero para todos nosotros. Claro está, yo no soy él, no comparto su experiencia en la vida ni su mentalidad así que no sé como piensa pero... Padre es un gran rey. Siempre he encontrado una respuesta a todos sus comportamientos políticos. - Aunque algunas respuestas le habían costado mucho más de obtener que otras pero también, antes había sido cegado por visiones mucho más abiertas y novedosas que la de los dragones pero había acabado madurando en sus viajes; abriendo su corazón y su mente para entender a los suyos.

Negó con la cabeza. - No, está bien. Yo le he pedido su opinión, después de todo. - Por ese motivo, tendría que aceptar todo lo que pudiera decirle un “beorc que no sabía quedarse callado”, es más, no sentía que pudiera quejarse aunque le dijera algo que no le gustase porque lo que quería era aprender más sobre el punto de vista que un beorc pudiera llegar a tener, aun sí este colisionaba con sus propias ideas. - Ah... No sé que decirle al respeto. Agradezco su respuesta, eso sí. El punto de vista beorc a veces se me hace un tanto extraño, pero si tengo en cuenta que soy demasiado joven como para poder llegar a comprender a los míos en determinados casos, no debería extrañarme tanto. - Si algo podía verse como una característica positiva era que Kurthnaga no tenía miedo a aprender ni a equivocarse; probablemente emprendería cambios aunque pudieran luego, estar fundados en situaciones que no tenían ninguna clase de lógica. En cuyo caso, admitiría su error y reconduciría su conducta y actividad a lo que fuera mejor.

Apartó la mirada cuando Sindri habló de los árboles y no pudo evitar hacer una propia teoría de esa historia en su mente, pudiendo no tener nada que ver con la finalidad que el beorc buscaba al decir aquellas palabras. La cuestión era, que el mundo tenía su propio ritmo, diferente al del príncipe Kurthnaga y no tenía que sentirse presionado a seguir el mismo ritmo.

-¿Manaketes? Trataré de explicar todo lo que sé... Tengo que admitir que no es un tema que conozca demasiado, perdón por ello. - Solo había conocido a Kija y el único que había visto transformado era él, aun sí el albino manakete le había dejado algunas notas de sus viajes para que las custodiase y, Kurthnaga les había echado un vistazo rápido; habían demasiadas cosas que todavía eran desconocidas para él. Por eso mostró un aspecto un poco más nervioso al tratar de reorganizar todas las ideas en su mente, mientras se tomaba algunos segundos para esa misma tarea. - Los manaketes son una raza dragón, parece ser procedente del continente de... ¿Akaneia, se llamaba? Perdón, carezco de demasiados conocimientos de geografía mundial. Prosigamos, eh... No sé detalles como si hay alguna diferencia en la longevidad, o en cuanto a las características más... ¿ofensivas? Sin embargo, carecen de marca dragón en sus rostros como los que portan en mi tribu. Solo vi un manakete transformado en mi vida, pero la sensación que tuve era que... no eran tan robustos o toscos como nosotros podemos parecer, eran más ágiles, elegantes en comparación. Me temo que esos son los datos más apreciables que puedo compartir.  

- ¡Oh, no! - Movió las manos alteradas en cuanto dijo que mientras no amenazase a nadie, estaría bien. - Podré ser un dragón, pero ante todo soy un pacifista; no voy amenazando a nadie por ahí. De hecho, me gusta solucionar las cuestiones a través de las palabras, siempre que sea posible, claro está. - Era consciente de que ser dragón pero al mismo tiempo considerarse pacifista eran conceptos que no parecían ser compatibles en la mente de muchos, pero era así como él se sentía. - Pero sí... el concepto del tiempo tan diferente es algo que nos pasa factura con estos temas. Costará mucho eliminar el rencor cuando se trata de situaciones que se han vivido en carne y hueso, aunque dichas conductas discriminatorias se traten de rectificar.

-Temo que los dragones de Goldoa son muy herméticos sobre el tema de viajar al exterior, no sé si conseguiría más compañía que la de mi guardaespaldas. El cual, las bibliotecas no es que le causen demasiado interés. - Cada uno tenía sus intereses y el conocimiento no solo se podía obtener a través de la lectura, habían muchas más fuentes donde obtenerlas; Kurthnaga no iba a juzgar a nadie por no sentirse atraído por sentarse a leer durante un rato de descanso. - ¿Haría eso por mí? Sería todo un placer, de hecho, me emociona la idea de intentar viajar allí durante una temporada para poder leer y tener acceso a historias que en mi país no existen. Siento que mis notas tomadas en mi niñez no están a la altura de la dedicación de esa tarea, permítame que transcriba todas esos borradores para que las ideas sean más claras. Tendré que entregarle esas copias la próxima vez que nos veamos, es lo único que no es tan positivo.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Dom Mar 19, 2017 7:49 pm

Sí, por la información que me ha confiado, los Laguz Dragón no parecen ser muchos. Una tasa de natalidad baja, tal vez a causa de o sin relación con, una tasa de mortalidad casi ínfima. – un beorc rebuscó entre sus notas apresuradamente, hasta dar con los datos que buscaba. Estimó que la baja mortalidad era un factor importante: un beorc sin hijos a los treinta años, incluso a la veintena larga dependiendo del lugar, tenía pocas posibilidades de continuar su linaje. Además que muchos niños nacían muertos o morían durante los primeros años de vida, lo que imponía un peso extra en la persona. Si un Laguz Dragón tenía una esperanza de vida tan elevada, no era descabellado pensar que también tendrían una resistencia extra a las enfermedades y a la hambruna, ya fuera por abundancia o por resistencia natural. Y en eso se podía resumir la existencia beorc: nacer con las posibilidades en tu contra, arrastrarte cuarenta años por la vida, siendo amenazado por enfermedad y por las excentricidades de un noble que podía reclutarlo contra su voluntad y alistarlo en la primera línea de su ejército – Una unión por una raza, algo que no es la sangre que corre por nuestras venas siquiera. Interesante. Me gustaría conocer verdaderamente la fuerza de ese vínculo. – un beorc no ayudaría a nadie “por ser beorc”. Eso lo sabía bien Sindri. Había miríada de razones por las que alguien podía justificar ayudar al prójimo… pero el hecho de compartir “una raza” no lo era. Realmente los Laguz eran algo particular, ¿tanto les unía el hecho de poderse transformar en algo? Era como si los Magos Oscuros se juntaran todos y se cogieran de las manos comenzando a cantar canciones alegres. Seguramente canciones que acabarían invocando un ser del más allá, pero canciones al fin y al cabo.

¿Qué estaba pensando exactamente antes de eso?

Bueno, ¿Alguien agradeciéndome el hecho que hable? Puedo decir que ya he visto todo en Goldoa, no encontraré nada más extraño aquí. Ahuhuhu~ – de buen humor, Sindri no pudo sino sonreír. Era algo tan diferente de su día a día que casi le parecía más irreal que cualquier otra cosa que le había pasado hoy – Creo que al menos merece unos puntos de compensación por intentarlo. No debe ser fácil tratar de entender unos seres a los que ya ha sobrevivido con su… “corta”… edad, ¿cierto? No mucho más que tratar de entender a alguien cuya vida es más larga de lo que puedo llegar a vivir. – era un desafío, por llamarlo de alguna manera, el intentarse ponerse en los zapatos de alguien tan distinto. Metafóricamente hablando, claro, no creía que los dragones usaran zapatos una vez transformados, salvo que fueran zapatos grandes de payaso.

En cuanto el príncipe comenzó a otorgarle información sobre los Manaketes, su pluma se movía tan rápido como su imaginación. ¿Akaneia? ¿El continente más oriental del mundo? ¿Entonces había más enclaves Laguz en el mundo? Porque esos Manaketes eran Laguz, ¿cierto? Es decir, los otros Laguz los debían considerar Laguz… ¿O no? En su descripción no había usado en ningún momento la palabra Laguz. Simplemente “dragones” – Ágiles y elegantes… no. No son los que estoy buscando. Debe haber en algún lugar dragones grandes como castillos, capaces de enfrentarse contra ejércitos enteros… – dijo más para sí que para su interlocutor.   Un paso adelante, dos pasos hacia atrás. Ahora conocía de la existencia de dos tipos de dragones, pero ninguno de ellos coincidía con la descripción de las leyendas… algo estaba fallando ahí, pero Sindri no podía determinar el qué.

Sin ánimo de ofender alguno, milord, cuando un dragón tal y como los ha descrito usted hasta el momento dice ser pacifista, no ofrece ningún tipo de garantía a aquellos de nosotros que no somos ignífugos. – el Dark Mage jugueteó con la pluma mientras decía aquello, dejando que una burbuja oscura de tinta se moviera animadamente en la punta de ésta – No es nada personal, no crea, simplemente es que hay algunos… factores… que crean la duda. Llamémoslos “factores de seguro”. – una sonrisa todavía más grande que antes hacía patente que hablaba en nombre ajeno, puesto que él no se sentía muy amenazado. Debía representar el papel, puesto que seguramente un bibliotecario completamente seguro de sí mismo y sin ningún atisbo de miedo podía resultar… sospechoso – Si le sirve de algún consuelo, lo más seguro es que muchos Beorc que insultaron de cualquier manera a un Laguz Dragón llevan muertos bastantes generaciones. – se encogió de hombros, como queriendo mostrar su inseguridad sobre ello. Tampoco tenía una lista completa de todos los Beorc que habían cometido alguna infracción, falta o delito contra los Laguz, o viceversa, pero viendo que cincuenta años les pasaban como un abrir y cerrar de ojos, tampoco creía ir muy desencaminado.

No puedo imaginar la cantidad de sitios que los Laguz Dragón podrían visitar en una vida. Seguro que si se decidieran, podrían visitar cada pueblo y ciudad del mundo entero… ¡Dos veces! – si tan sólo tuviera él ese tiempo… la de cosas que podría investigar. Pero su mundo se acabaría mucho, mucho, mucho antes que cualquier Laguz Dragón pudiera ver su crepúsculo – Bueno, es mi trabajo. Ya sabe usted, por lo que me pagan al final de mes. Copiar libros no es una tarea muy divertida, pero si le soy sincero, todavía menos es estar en la biblioteca sin hacer nada… gracias a los Emergidos casi no nos viene a visitar nadie. ¿Y quién se lo puede recriminar? Los caminos son peligrosos a día de hoy. – cualquier información que le proporcionase sobre los dragones, por poca o nimia que le pareciese, iba a ser enormemente beneficial para la Gran Biblioteca de Ilia.

Pero.

Había una pregunta que Sindri se sentía obligado a hacer. Llevaba bastante tiempo bailando sobre el tema y no había tenido suerte preguntando indirectamente. Así que, de una vez por todas, se decidió a formularla.

Príncipe Kurthaga. La palabra Quintaesencia… ¿Le dice algo? – su voz dejaba claro que el tema en cuestión era serio y que el tiempo para las chanzas y bromas quedó en el pasado.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Sáb Abr 15, 2017 4:46 pm

A cada dato que el beorc resaltaba sobre puntos que marcaban diferencias entre sus culturas, Kurthnaga no podía evitar pensar unos segundos sobre aquellas cuestiones aunque seguramente serían temas que posteriormente trataría de buscar explicación alguna cuando tuviera el tiempo necesario para reflexionar en palacio. Aunque no podía evitar que le pareciera algo fuera de lugar que los beorcs no tuvieran aquel sentimiento de “unión” dentro de los mismos de su raza, quizás como dragón de Goldoa no era el mejor para cuestionar aquel tema porque ellos eran una raza que solo miraban por y para ellos; quizás otras tribus laguz si sentían aquella unidad para todas las razas. En cambio, para los dragones solo existía su pequeño y cerrado país, no se cerraban a escuchar a los otros laguz como sí lo hacían con los humanos, sin embargo, eran una raza que habían demostrado que podían sobrevivir aislados de todo lo demás y seguiría estando bien para ellos. - Hay otras tribus donde el sentimiento de unión es mucho más fuerte que el draconiano, aunque de mayor o menor manera, creo que es un sentimiento que existe en las sociedades laguz. Supongo que no somos tan numerosos como los beorc, quizás sea por otro motivo; lo desconozco. - Que a ojos de los demás pudieran verse más como 'bestias' y su esencia fuera distinta podía influir en la manera en que cada raza razonaba, o al menos, eso era lo que el príncipe dragón llegaba a pensar.

-Oh, es mi manera de ser, me gusta conversar siempre y cuando sea una conversa interesante. - Sonrió de una forma algo tímida con aquellas palabras y la verdad era que, no siempre podía disfrutar de una conversa como la que estaba teniendo con Sindri; no solamente porque estaba aprendiendo muchas cosas nuevas, sino porque estaba acostumbrado al pensamiento homogéneo de los ancianos dragones y sin duda, aquella conversación era como romper con aquellos esquemas. - Al final, uno acaba teniendo las mismas conversaciones con los mismos individuos, está bien poder salir de la normalidad de vez en cuando. - Aunque su propia esencia provocaba que llevar una vida sin sobresaltos era lo que verdaderamente empezaba a apreciar; la tranquilidad podía llegar a ser apreciada de aburrida, pero era mejor que tener que lidiar con sobresaltos.

Cuando Sindri negó a que la descripción que él había dado sobre los manaketes encajase con la idea que tenía en mente como dragones, Kurthnaga empezaba a tener más curiosidad de donde había tomado los datos con los que él parecía comparar. No le gustaba que hubiera esbozado la idea de un dragón que pudiera “enfrentarse contra ejércitos enteros” porque sencillamente, era una idea que el dragón negro no quería tener que reproducir en su mente porque tenía que admitir que los dragones terrenales tenían, una fuerza ofensiva que se podía acercar a aquella idea; sin embargo no era un dato que quisiera aportar en voz alta. Tampoco tenía muchos datos reales sobre el poder ofensivo de un dragón en una batalla real, lo más cercano a aquella experiencia había sido ver a su guardaespaldas pelear pero habían muchos puntos de su comportamiento que hacían pensar a Kurthnaga que su confidente se estaba conteniendo en el campo de batalla para no asustarle.

-No me ofende, imagino que es una respuesta comprensible. - Personalmente, a Kurthnaga no le gustaba dar la imagen de que podía representar una amenaza aunque siendo un dragón negro por cuestiones de herencia genética, era consciente de que el poder que albergaba era ligeramente superior a la media de los dragones de su país. A veces solía pensar que podía llegar incluso, a parecer irónico que alguien que pudiera ser fuerte con entrenamiento que le ayudaría a controlar su fortaleza, prefiriese el camino de la diplomacia pero no podía evitar su miedo a una guerra en la que tuvieran que involucrarse. - Me gustaría admitir que me consuela pero temo que continuo con el temor de que hayan transmitido esa idea a su legado. - En parte, creía que la influencia que pasaba de generación en generación no era de una forma un tanto exagerada como ocurría en su país pero de todas formas, conocía que las sensaciones negativas en las cuales se incluía el odio y el racismo eran sensaciones que perduraban mucho más en el tiempo que las sensaciones positivas. Era un tanto triste llegar a aquella conclusión pero solo se tenía que leer un poco de historia para percatarse de que en la mayoría de casos había sucedido de aquella forma, siendo un patrón constante.

Parpadeó durante unos instantes por aquella pregunta directa, incluso admitiendo de que le había tomado por sorpresa. Quiso volver a preguntar sobre aquella palabra que no trataba de localizar en su mente... ¿Quintaesencia? Pero después de casi medio minuto en silencio, perdido entre sus pensamientos, había llegado a la conclusión de que no era que no hubiese escuchado bien aquella palabra, sino que se escapaba de un concepto que pudiera entender por su cultura. - Perdón... ¿Quintaesencia, era? Me temo que estoy un poco perdido en cuanto a ese término, no consigo relacionarlo con nada que conozca. Lo lamento, ¿es un término que debería conocer?
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Dom Abr 30, 2017 9:18 pm

¿Todavía más fuerte, dice usted? Pues eso sería algo digno de ver. Nunca he visto en toda mi vida que dos Beorc se unan por el mero hecho de ser… pues eso, Beorc. La desconfianza es algo rampante entre nosotros. – se encogió de hombros y cerró brevemente los ojos, como queriendo decir “así son las cosas y no hay mucho que hacer”. Sindri era el primer desconfiado entre los desconfiados y dudaba de absolutamente todo lo que alguien le pudiera decir… consideraba que contrastarlo todo con la información a su disposición era más un deber y una obligación por su profesión más que otra cosa – Pero la visita tendrá que esperar a su debido tiempo. No estoy en un viaje de placer, precisamente, y no me puedo permitir alterar mucho la ruta. Me gustaría pasear por Gallia (se llama así el país de los Gatos, ¿no?) pero dudo que pueda incluir eso en “gastos presupuestados del viaje”. Y lo que se dice poner de mi parte… – hizo el cómico gesto de sacarse los bolsillos, mostrando que no tenía nada ahí. No necesitaba mucho para vivir, con su trabajo pagaba sus deudas, pero un escaso salario tampoco le permitía nadar en la abundancia: nada de excentricidades… y mucho menos turismo – Dicen que es un lugar con muchas plantas. Espero que no sea muy húmedo, no sé desenvolverme bien en esos climas… – se lamentó mientras movía la cabeza negativamente.

Seguramente acabe aburrido de mí, como la gran mayoría de la Gran Biblioteca de Ilia. Hablo demasiado, dicen. ¿Acaso no es normal? ¡Estoy encerrado en un lugar en el que está prohibido hablar las veinticuatro horas del día! Creo que es una de las cosas a las que nunca me acostumbraré ahí… – ¡Era horrible! El eco que había en cualquier lugar, salvo las salas comunales, hacía que cada palabra reverberase sin control alguno. Y las miradas de los bibliotecarios más mayores, llenas a derramar de desaprobación, con esa tos forzada de reprimenda... algo horrible. Completamente horrible – En mi caso yo suelo tener las mismas no-conversaciones con el mismo repertorio de pintorescos personajes en el mismo escenario. Un día y otro, y otro, y otro… la normalidad se hace tediosa, en eso le doy completamente la razón.

Bueno, milord, es difícil hablar de igual a igual cuando uno necesitaría un batallón para protegerse del otro en caso que estuviera de mal humor. Créame, sé bien de lo que hablo. – si bien él no podía considerarse como alguien de tal magnitud, los mayores practicantes de las Artes Arcanas se asemejaban más a los desastres naturales que a los humanos por la inimaginable capacidad de destrucción que podían conjurar desde la Oscuridad. El bibliotecario esperaba algún día poder llegar a tal maestría con los poderes más antiguos conocidos… pero era una meta que no veía posible a corto plazo – Las historias siempre son así: se comienza con una bola de nieve y la lanzas por una pendiente, y cuando te das cuenta es una masiva mole de nieve que casi aplasta al posadero cuando se asomó por la puerta para ver qué hacía ruido fuera. – acabó la comparación con una enigmática sonrisa.

Sin embargo, no pudo sino parecer algo alicaído cuando le reveló que no sabía qué era la Quintaesencia. Trató de buscar algún signo en la cara del Príncipe de Goldoa, quizá le estaba mintiendo, quizá estaba ocultando algo, quizá se había acercado demasiado a la verdad y no podía dejarle seguir la pista. Pero… o bien era uno de los mejores actores que Sindri había visto o le estaba diciendo la verdad. No sabía qué prefería – ¿Oh? No se preocupe por ello, será una superstición más. Tan sólo algo que me rondaba por la cabeza y aproveché para preguntarle. – trato de asegurarle. Tenía algo de sentido: si la Quintaesencia podía alargar indefinidamente la vida y los Laguz Dragón podían superar el milenio sin problemas quizá ambos secretos estaban interconectados. O tal vez ellos la conocían con otro nombre.

Pero sea como fuere, parecía estar en el camino incorrecto…
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Mar Jul 18, 2017 1:04 pm

-Precisamente la tribu de los dragones no es la más abierta en cuanto apoyo a otras razas pero sé que en otras tribus laguz ese sentimiento si existe. De alguna manera u otra, espero que algún día la Alianza Laguz deje de ser una mera formalidad. En nuestro caso no sé si sería desconfianza como en el caso de los beorcs como usted indica pero... sí que cada país tiene su punto de ver distinto. - Lo cual a sus ojos, no dejaba de ser evidente: tendrían rasgos en común que les hacían más parecidos entre ellos que a los laguz pero eso no dejaba aparte el hecho de que cada país de la Alianza se había formado en una circunstancias diferentes y en consecuencia, la gente de esos países pensaba de acuerdo a los ideales que les rodeaban. - ¡Oh, no se preocupe por ello! Mismamente acabo de volver de realizar un viaje así que debo quedarme una temporada en mi país. Lamento escuchar que no pueda incluir Gallia en su trayectoria, es precisamente, un país algo peculiar. Es un país laguz pero por lo que tengo entendido, al norte del país se encuentran aldeas beorc aunque creo que la alianza entre ambas razas es una mera formalidad. En realidad tengo que admitir que nunca he estado en Gallia.

Era un poco vergonzoso como príncipe de un país laguz el admitir que el único país laguz de la Alianza que había visitado era el suyo propio; las normas de Goldoa siempre habían sido muy estrictas (y lo seguirían siendo aunque él no las cumpliera) y al realizarse los encuentros sobre discusiones de la Alianza en el foro de los antiguos que, se encontraba también en Goldoa; no ayudaba demasiado. - Gallia tiene extensos bosques por lo que he leído aunque desconozco si su clima será muy húmedo, quizás separándose de la zona costera sí... - Aunque aquella frase no dejaba de ser una mera divagación; algún día podría ver esas cosas por sí mismo y no tener que confiar en información que había obtenido de libros o de otra gente que sí había podido salir.

-Vaya, en mi caso cuando era más joven tenía que pasarme largas horas estudiando así que sí que me he acostumbrado al silencio de palacio, antes quizás... ¿Me molestaba no poder salir a volar con los otros chicos de una edad cercana a la mía? Sin embargo, en mi caso el transcurso del tiempo ha hecho lo demás. Aunque particularmente no me molesta que alguien hable mucho, además, hasta el momento me ha contado cosas que desconocía y eso es algo de apreciar. - Había tenido malas experiencias con los beorcs en los últimos meses; no iba a negar que al principio el hecho de que un beorc estuviera dentro de las fronteras de Goldoa le había cohibido pero... Sindri no parecía  un enemigo, más bien un beorc con muchos conocimientos para los de su especie y con expectativas de cultivar esos mismos conocimientos cada vez más. Por ese aspecto no le molestaba hablar con él, quizás Sindri estaba conociendo nuevos datos sobre los laguz que sin hablar con él no podría haber llegado a conocer; pero por la parte de Kurthnaga también estaba sucediendo lo mismo.

-Esa es la típica idea que me apena, que, en realidad me imagino que no deja de ser verdad. Me refiero, somos dragones y siempre se ha mostrado la idea de que somos una raza poderosas; desconozco realmente si eso es completamente cierto ya que, yo no soy un guerrero... - Desgraciadamente se había tenido que involucrar en batallas contra emergidos pero eso no quitaba el hecho de que, no supiera realmente la capacidad en cuanto a tema bélico de otros. - Pero sí, a veces es imposible parar esa bola de nieve y quizás no aplasta precisamente a quienes hicieron esa pequeña bola en un inicio, sino a quienes no tenían nada que ver.

Quizás esa era una de las cosas que había logrado apreciar de Goldoa; el tiempo parecía inalterable dentro de fronteras porque los dragones vivían con total monotonía en su país. Tenían un pensamiento muy igual y sin duda, de familiaridad y lealtad entre ellos, las “bolas de nieve” del exterior no les afectaban porque eran noticias que no llegaban a los ciudadanos, tampoco habían muchas probabilidades de que dentro del país se hubiera una bola de nieve. - Hm... Si es relacionado con algo reciente, es decir, reciente para... ¿la edad de un dragón? Probablemente sea normal que aquí no tengamos mucha idea de conceptos o términos que procedan del exterior. Después de todo, Goldoa hace casi un milenio que está aislada de los demás. - Aunque realmente Kurthnaga no le daría muchas más vueltas a ello porque no le sonaba en absoluto, tampoco parecía que fuera algo de especial importancia.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Miér Jul 19, 2017 6:58 pm

¿Alianza, eh? ¿Todos unidos bajo una misma bandera por unos mismos ideales? Eso suena trabajoso. – Sindri era el tipo de persona que admiraba el individualismo y el conseguir las cosas por uno mismo, incluso si había maneras más fáciles mediante la cooperación. Al fin y al cabo, ¿no eran los obstáculos una manera de hacerse más fuerte? Ya fuera uno, un pueblo, una ciudad o un país. Pedir ayuda lo devaluaba y, peor, hacía que otras personas se lucraran. Obviamente el bibliotecario sabía mejor que decirle a un príncipe que una alianza era mala idea: primero que no era su lugar decirlo, segundo que no le habían preguntado y tercero porque incluso a través de las nieblas de su pensamiento influido por la Oscuridad, veía las ventajas tácticas de una alianza – Los puntos de vista pueden ser una ventaja o un inconveniente. Un tema visto desde una miríada de lentes es algo que puede arrojar conocimiento y sabiduría inalcanzable de otro modo. – alzó una mano mientras miraba al Laguz Dragón con una palma hacia el cielo, como simbolizando mitad de una balanza – Por otro lado… ya sabe el dicho. “Demasiados cocineros estropean el guiso”. No por tener más instrumentos la orquestra suena mejor. – y tras decir aquello, levantó la otra mano de igual forma. No había apuntado más que lo obvio, algo difuso y que no ayudaba mucho… pero, de nuevo, su conocimiento sobre Laguz era muy reducido.

Tras acostumbrarse uno a un clima, se hace difícil despegarse de él completamente. Oh, me podré quejar hasta quedarme sin voz del mal tiempo de Ilia, pero entre una taza de chocolate caliente al lado del fuego un día de nieve y una jungla húmeda… sé bien qué escoger. – el hombre era un animal de costumbres. No sabía hasta qué punto lo era un Beorc o un Laguz, pero a Sindri le gustaba mucho lo más cómodo y apacible. Será el hecho de haber sido criado entre algodones toda su vida. La experimentación y el descubrimiento tenían su lugar en la vida, a ser posibles entre largos períodos de descanso ininterrumpidos – Oh, sí, claro. Volar con otra gente. Algo totalmente comprensible. – dijo con una gran sonrisa ladina el bibliotecario. Realmente vivían en mundos completamente distintos, ¿verdad? Los Laguz Dragón seguramente veían algo tan maravilloso como el vuelo como algo totalmente mundano… – Vaaaaaya. Creo que es usted una de las dos personas que me han dicho eso. Justamente la otra persona también era de Tellius. Quizá resulto soportable para la gente de este continente… – se refería al Príncipe Pelleas de Daein, quién también le dijo que no le importaba oírle hablar durante tanto y tanto tiempo. Movió un poco el cuello, tratando de destensarlo, y aprovechó para mirar a Kurthnaga desde otra perspectiva: desde luego imaginar a alguien con forma humana como un dragón requería mucha imaginación, cosa que no le faltaba a Sindri.

Ya lo puede decir usted bien. A final siempre pagan unos por otros… – ¿Acaso no tenían mala fama indebidamente los Magos Arcanos? Oh, claro que era un poder que sin cuidado podía ser corruptor y autodestructivo, y que solía erosionar las mentes y llevar a una muerte prematura mental, y que muchas veces se trataba con seres oscuros y malévolos, y que muchos Magos Oscuros trataban de conquistar el mundo eventualmente. ¿Pero acaso los dragones no habían conquistado un continente? – En fin, ¿Quién no tiene un poco de cuestionable reputación hoy en día? Aunque no diría que es muy mala en su caso. Al menos desde mi punto de vista. – al bibliotecario le encantaría tener una reputación de ser alguien poderoso. Quizá así podría hacer valer su voz en los Encuentros Secretos de Magos Oscuros.

La cosa… es que no es nuevo. De hecho, los últimos registros sobre ello son de hace casi un milenio, década arriba, década abajo… – suspiró un desanimado Sindri. El Sabio sin nombre que legó aquellos grimorios a la Gran Biblioteca de Ilia… lo que daría por el tomo original. Lo único que tenía era un par de libros que eran transcripciones de las copias de las copias de las copias de aquellos. Sólo tendrían unos ciento cincuenta años de edad – Pero bueno, si no hubo suerte, no hubo suerte. Pasemos a temas más prácticos. Puesto que mis viajes seguramente me lleven por tierras Laguz, ¿Tendría usted algún consejo para mí para evitar problemas? No tengo muchos conocimientos sobre su tierra o sus costumbres. ¿Algo que evitar en general? – trató de desviar el tema, llevándolo por caminos distintos a la Quintaesencia… y que le serían de gran valor en el futuro.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Lun Jul 31, 2017 3:07 pm

En su mente aparecía la idea de reafirmar aquella oración sobre la Alianza, ya que era sin duda, un tema trabajoso. Ni todos los países laguz se habían formado como país en el mismo espacio temporal y por las mismas situaciones, ni todos opinaban el mismo sobre las otras razas laguz: Goldoa era un perfecto ejemplo para ello. El primer de los países laguz que se había apartado de las demás naciones y aunque no era un tema que le gustase admitir, la gran mayoría de dragones más ancianos todavía sentían aquella superioridad frente a otros laguz por haber tenido la gracia de haber nacido como dragones y no como otros seres. Eran muchas cosas que conocía de su país que no le gustaba y quería cambiar pero aquellas peculiaridades eran cuestiones que prefería reservarse para sí mismo, no para comentarlas con alguien que recién conocía de unos minutos.

-No... había escuchado nunca ese dicho, a decir verdad. - Quizás era vocabulario que no les había llegado por la barrera cultural entre países, quizás era algo simplemente relativo al vocabulario de cada uno. Kurthnaga bajó la mirada durante unos segundos, pensando sobre el mismo dicho en sí. - Aunque... supongo... Tiene su lógica, sí. Al fin y al cabo, las habilidades de cada uno son las que son, me imagino que en algunos casos tener todos los instrumentos del mundo no significa demasiado cambio.

Asintió con el rostro mientras que se cruzaba con los brazos cuando el tema se encaminó sobre el clima. - Oh, le entiendo perfectamente. Probablemente sea porque nunca he sido un gran viajero pero después de tantas décadas en Goldoa, cualquier clima que no sea parecido al de este país se me hace bastante arduo de acostumbrarme a el. Aunque creo que no es equiparable al de Ilia, lo peor que puede ocurrir aquí es que el viento se vuelva fiero y andar cerca de la costa sea molesto; nada más. - Sin duda que las murallas y que la ciudad central no estuvieran justamente al lado del mar, ayudaba considerablemente a apaciguar aquellos días más molestos pero no dejaban de ser situaciones bastante puntuales. Después de aquella breve mención al vuelo, Kurthnaga simplemente sonrió pero no añadió nada más: de pequeño no había podido volar con otros dragones porque su enseñanza había sido más estricta y aunque en las últimas décadas los guardias reales le ponían más esmero a sus entrenamientos... El Rey nunca le había permitido tener ningún tipo de conocimiento relacionado con la batalla, lo cual en parte, agradecía porque no soportaba verse involucrado de esa forma, fueran batallas reales o meros entrenamientos: la incomodidad seguía ahí.

Le hizo gracia aquel comentario y se rascó la nariz como un acto reflejo. - ¿Será que en Tellius somos poco habladores y de vez en cuando está bien escuchar historias ajenas? - No preguntó de que raza era la otra persona con la que Sindri se había cruzado, ni a que país pertenecía, después de todo; los conocimientos del príncipe Kurthnaga sobre Tellius en su mayoría se reducían a cosas que había plasmada en páginas de grandes tomos bastante antiguos así que no tenía nada subjetivo que compartir y estaba bastante seguro que la otra persona de la que hablaba sería probablemente, un beorc.

-Si soy sincero, la verdad es que desconozco bastante la reputación que tenemos fuera de fronteras. No sé si calificar mi ignorancia en ese tema como algo positivo o algo negativo. - Después de tener las fronteras cerradas durante tantos siglos, estaba seguro que desde un punto de vista externo no era un tema que todos podrían entender... Y él como dragón joven no siempre lo había entendido demasiado, así que no esperaba que los demás empatizaran con Goldoa en ese punto. - Oh, lo lamento. Soy bastante joven para conocer cosas que sucedieron hace un milenio, yo ya nací bajo unos estándares formados en mi país y mi enseñanza fue sobre temas muy concretos, no tengo una visión tan amplia como dragones que han vivido la transición. - Podía sonar como una excusa pero no dejaba de ser ni más ni menos que la triste realidad: Goldoa formaba a sus ciudadanos sobre una ideología muy unidireccional y él no era una excepción a esa regla.

-Consejos.... Consejos... No quiero sonar muy negativo pero creo que por lo que he escuchado que hay bastantes desavenencias actualmente entre beorc y laguz así que en todo caso, le aconsejaría que tratase de pasar lo más desapercibido posible... Es decir, quizás puedan detectar que usted es beorc aun sí se oculta con ropajes pero si no llama la atención y evita núcleos poblados de laguz, supongo que estará bien. No todos los laguz tienen un pensamiento radical sobre la otra raza pero desgraciadamente, no es un factor que uno pueda detectar a simple vista. Tenga cuidado, por favor, los emergidos han alterado todavía más a los países laguz con su presencia.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Miér Ago 02, 2017 5:52 pm

No puedo decir que me sorprenda. Los dichos están muy unidos a la tierra de la que provienen… seguro que ustedes tienen sus propios refranes. Seguro que son muy interesantes. – en los dichos se solía sintetizar la sabiduría de un pueblo, o eso decía el Bibliotecario Carolus. Según él, un pescador retirado por una herida que encontró una segunda casa en la Gran Biblioteca de Ilia, siempre le contaba que se podía aprender más sobre una cultura por el lenguaje empleado a pie de calle que en cualquier otro manual – Sólo hay una manera de saber cómo suena una canción… ¡Y esa es tocar la melodía! – dijo con alegría y energía el Dark Mage, contento de poder expandir su analogía musical. Si bien era completamente incapaz de tocar ningún instrumento (y más que seguramente sus clases de canto estaban más que olvidadas) sí que era alguien que disfrutaba con una buena melodía. Desgraciadamente, cualquier tipo de música estaba prohibida en la Gran Biblioteca de Ilia… ¡Con el eco que había el más mínimo acorde se transformaba en una orquesta sinfónica!

Parecía que el Príncipe Kurthnaga tampoco era gran amante de los cambios de temperatura. Sin embargo… ¿Eso afectaría a los Laguz? La mayoría de Laguz, según tenía entendido, tenía el cuerpo recubierto de pelo o plumas, dependiendo de la raza. Y además vivían en entornos cálidos, por lo que seguramente ya estaban acostumbrados al calor ¿Y los Laguz Dragón? Si las escamas podían aguantar todo tipo de hachazos, hechizos y golpes que acabarían con un Beorc, ¿Qué podría hacer el frío o el calor contra ellas? Quizá Kurthnaga estaba exagerando, o quizá lo que para él era una “arduo” para Sindri sería “inhabitable”. Los Laguz realmente habían ganado la lotería con la miríada de poderes que les habían sido otorgados: una vida más larga, mejores características físicas, posibilidad de volar o de moverse más rápido… si no fuera por el hecho que los Laguz parecían incompatibles con la magia, pensaría que los Laguz tenían toda la suerte del mundo.

“La mala publicidad no existe”, o eso afirman aquellos con mucha notoriedad. ¡No yo! ¡No yo! Nadie me conoce a mí. Por lo que yo no digo nada de esto. Y si lo dijese, nadie me oiría. Si un árbol cae en un bosque y no hay nadie que pueda oírlo, ¿Hace algún ruido? – por alguna razón, el hecho de decir citas y frases que podían contener un significado profundo le había gustado. Quizá tener una oportunidad para usar construcciones de palabras divertidas que había leído en algún momento. O quizá simplemente quería saber como reaccionaría el príncipe dragón al oírlas – No se preocupe, era una pregunta inocua al fin al cabo. Una cerecita arriba del pastel. – no pudo evitar volver a emplear una frase así para abandonar el tema.

Y cuando el miembro de la familia real comenzó a relatar las palabras de sabiduría, Sindri las anotó en un retazo de pergamino que había reservado a tales efectos. Realmente no había en aquellas palabras una gran revelación, un secreto inimaginable, pero algo de sabiduría popular no haría más que preparar mejor al bibliotecario para sus potenciales viajes por Tellius. No tenía especiales opiniones sobre los Laguz, pero al parecer ellos habían englobado a todos “los Beorc” en el mismo saco, incluyendo aquellos que ni conocían la palabra.

Supongo que el hecho de proceder de otro continente no cambiará mucho la opinión de un Laguz, ¿cierto? – preguntó el muchacho cuando levantó la mirada del documento. Realmente era un tema que le rondaba por la cabeza, ¿Diferenciarían entre un Beorc de Tellius y uno de Elibe? – Y ya que el tema salió… ¿Cuál sería el camino menos transitado para salir de Goldoa? – si bien tenía confianza en su Magia Arcana, no estaba de más tener algo de precaución en sus viajes. El Príncipe Kurthnaga lo había dicho: no hay que llamar la atención y hay que evitar núcleos con población Laguz.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Dom Ago 13, 2017 4:44 am

-Quizás si tenemos refranes propios... Aunque como desconozco cuales provienen de nuestra propia cultura y cuales no, no podría dar ningún ejemplo. - De hecho, estaba bastante convencido de ello, después de todo en su país siempre repetían una y otra vez la supremacía de su raza (aunque Kurthnaga no estaba del todo cómodo con esas ideologías) así que no esperaba tener tantas cosas en común con los beorcs. - Oh, por supuesto, melodías. La música no es del todo común en países laguz, sí lo era en Serennes pero para el resto no es demasiado común encontrar laguz con gustos musicales. - No era para nada frecuente el usar instrumentos musicales aunque tampoco habían demasiados laguz que admitiesen en voz alta que tuvieran un afición por el canto; quizás en realidad si habían más interesados por aquellos temas de los que él pensaba, con los tiempos que corrían no era un buen momento para verse interesado por temas como aquellos.

El arte musical realmente le llamaba la atención porque recordaba en el pasado, durante su infancia, escuchar una voz muy bella cantar una canción que era muy parecida al canto de un galdr pero, en la actualidad nunca había escuchado un galdr similar. Había escuchado al ex-príncipe garza Reyson entonar el canto durante la batalla pero no coincidía con la canción de sus recuerdos. Tampoco sabía mucho sobre cómo los beorcs vivían entorno a la música pero estaba convencido que era una afición mucho más concurrente, además sí era consciente de que para los beorcs el uso de instrumentos musicales si era mucho más común y quizás eran capaces de llevar aquella actividad musical a otro nivel. Kurthnaga seguía con miedo de salir al exterior después de todo lo que había visto en su último viaje pero no podía evitar, sentir mucha curiosidad por el choque cultural.

-Yo creo que.... ¿la mala publicidad sí existe? Ya sea porque sea por desconocimiento o bien porque quizás ese es una de las consecuencias de la notoriedad. Me refiero, las malas lenguas hablan aunque sí alguien es desconocido ante los demás será inmune a cualquier tipo de publicidad. - Esa idea también estaría ligada al “qué dirán” de los demás o cuando, uno no quería quedar en evidencia ante alguien que tenía por conocer. Aunque era un poco estúpido porque en su caso no podía evitar ser el hijo de un rey y que eso conllevase temas sobre los que conversar al respecto; el destino de haber nacido entre una condición quizás especial entre los demás. Se quedó unos segundos en silencio, analizando aquella última frase que había mencionado Sindri, la cual parecía tener un significado entre líneas que daba que pensar. - Ah... El ruido ha estado ahí, sin duda. Pero si nadie es capaz de haberlo percibido... ¿de qué sirve que haya caído? Sin alguien que haya presenciado en vivo cómo ha sucedido, el ruido o qué ha sucedido, deberán recaer sobre meras hipótesis... ¿Parece algo sencillo pero en realidad es mucho más rebuscado? - Le daba muchas vueltas al mismo tema pero el hecho era que, al príncipe no le disgustaba realizar aquel tipo de análisis.

-Hm. La verdad es que... ¿Quizás si podría cambiar algo su percepción? En el caso de Goldoa somos totalmente cerrados con el exterior pero quizás no sucede lo mismo en otros países de la Alianza. Después de todo... No fueron ustedes quienes participaron en las desgracias de nuestra historia. De todas formas, como ya he dicho, hay algunos laguz más tolerantes que otros y con ellos, ser de otro continente puede ser un punto a favor. - Kurthnaga no estaba del todo seguro sí habían ocurrido desgracias similares en otros continentes con razas laguz que no fueran las procedentes de Tellius: probablemente sí pero, como había mencionado, no era la batalla en la que ellos mismos habían participado. - El camino menos transitado es... atravesar por las Cuevas Kauku, aunque no se lo recomiendo. Malas leyendas se cuentan sobre el lugar y creo que los emergidos han tomado esa ruta. Soy consciente de que algunos han logrado atravesar las cuevas con éxito, aunque hay magma en su interior y con ello se alcanzan altas temperaturas.

Todas aquellas palabras no eran más que reconstrucciones de ideas que habían sido transmitidas a él: nunca se había atrevido a realizar aquella ruta él solo. - Sé que aire no es una opción pero quizás pueda esperar a una embarcación beorc; esta es una ruta comercial después de todo y es un paso estrecho, por lo que suelen quedarse atrancados en el lugar. Me gustaría investigar más por mi cuenta sobre la situación en las Cuevas Kauku pero eso me tomará algún tiempo y buscar aquellos que quisieran colaborar en la causa.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Mar Ago 15, 2017 11:20 am

Ese “quizás” hizo trastabillar mentalmente un poco a Sindri, quién comenzó a tratar de leerlo por multitud de puntos de vista. ¿Qué quería decir con “quizás”? ¿No sabía acaso si un refrán pertenecía a un Beorc o a la comunidad Laguz a la que pertenecía? ¿Cómo era posible? En Elibe era fácil de comprobar. Si ibas a otro país, se notaba en la cara de la gente si entendían por dónde iban las saetas o si no entendían qué tenían que ver los cangrejos con la naturaleza de la humanidad. Quizá ese era el problema: si el príncipe Kurthnaga nunca había salido de Goldoa, o salido poco de ahí, entonces todo era normal para él. Aun así, Sindri esperaba poder escuchar algún refrán sobre dragones… ¿“No hay que hacer cosquillas al dragón durmiente”? ¿“La cueva de la que sale humo tiene un dragón dentro”? Había tantas oportunidades… tantas posibilidades… pero desgraciadamente el bibliotecario se quedó sin oírlas y, posiblemente lo que era peor, escribirlas para futuro uso y deleite.

¿Tampoco tienen música habitualmente? Eso sí que es algo que no esperaba. – a ver, tiene sentido que una vez transformados los Laguz no pudieran usar instrumentos. ¡La falta de los pulgares oponibles! Pero… ¿Y el resto del tiempo? El antiguo noble recordó que en la corte de sus padres siempre había bardos y juglares que agasajaban con sus melodías a los presentes... e incluso Ilia, apartada como estaba, recibía periódicamente artistas de la música para alegrar las noches en posadas o tabernas. Un mundo sin música, o con muy poca música, le parecía… alieno – Serenes… no puedo decir que me “suene” mucho el nombre… – mencionó el Dark Mage, que si bien no era ni por asomo un experto del mapa de Tellius, sí que había hecho un poco de investigación. Y podía asegurar que era la primera vez en su vida que había visto o escuchado la palabra Serenes. A no ser que se pronunciara de una manera y se escribiera de otra totalmente distinta.

La única cosa que es peor que hablen de ti es que no lo hagan. Pero tranquilo, Sindri entiende lo que quiere decir. No se preocupe en absoluto. – extrañamente, sí que existía la mala publicidad en determinados sectores, por mucho que hubiera siete refranes que dijeran que no. Por ejemplo, la mala calidad de un producto o la inexistente habilidad de algunos autores para componer una frase que no hiciera al lector bostezar – Y, bueno, un árbol caído hace leña, que mantendrá calentita a una familia entera durante el largo y difícil invierno. O creará una casita para los animales del bosque, como los conejitos y los diversos bichitos que les gusta la sombra. O, en última instancia, se descompondrá y creará nueva vida. – una sonrisita pícara dejaba entrever que estaba alargando la conversación sobre árboles por su humor inherente, más que por una función didáctica – Le expondría la típica cuestión hermana de la anterior: “¿Cómo suena una palmada hecha con una sola mano?” Pero tengo malos recuerdos sobre esa… – y un doloroso recuerdo en el cogote a conjunto.

Es algo que tendré en cuenta. Mis primeras palabras al conocer a algún Laguz que no parezca tan hospitalario como usted. ¡Y tal vez mis últimas! Ahuhuhu~ – no era ningún seguro universal, por lo que parecía, sino que pertenecía a ese específico grupo de excusas etiquetadas como “depende de la persona”. Esas excusas que, sí, estaba bien conocerlas, pero que al usarlas te entraba la duda de si ésta es la persona correctaEsperar quién-sabe-cuánto a que venga algún tipo de ayuda beorc en un lugar en el que no somos bienvenidos o pasaje lleno de Emergidos, magma y otras cosas peligrosas. – levantó ambos brazos con las palmas hacia el cielo, como una balanza que sopesaba ambas acciones – Cuevas Kauku… ruta Beorc… Cuevas Kauku… ruta Beorc… ¡Qué fastidio el no poder volar! – ambas opciones tenían sus pros y sus contras, pero no iba a quedarse eligiendo durante una hora entera. Hizo acopio de todo su poder de decisión para entonces decir – Trataré de visitar las Cuevas Kauku. Suenan un lugar tan turístico…
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Sáb Ago 19, 2017 6:03 am

En cierto sentido, el pueblo de Goldoa era un pueblo sencillo y tampoco tenía muchos entretenimientos culturales que no fueran más allá de la escritura y de la escritura, excepcionalmente también habían dragones que les gustaba crear ropajes y gemas bonitas. Claro estaba que también era un tema subjetivo pero lo cierto era que la música no era del todo popular, no tanto como pudiera ser en otros pueblos, al menos. Seguro que podrías encontrar algún dragón con buena voz al que le gustase entonar canciones pero sería más frecuente que tuvieran aficiones más acorde con otras temáticas. - No es demasiado común, no. - Le sorprendió escuchar que a aquel beorc no le sonase demasiado el nombre de “Serenes” aunque si pensaba que le había comentado que provenía de otro continente, quizás aquella era la razón por su desconocimiento. Después de todo, Serenes ya no existía como tal y hacía tiempo desde que la masacre había ocurrido. Un hecho bastante relevante en la historia de su continente pero que no tenía porqué tener la repercusión necesaria para que fuera una noticia que cruzase el océano.

-Oh, no se preocupe. “Serenes” hace referencia al bosque de Serenes, era donde habitaban las garzas laguz. Me temo que es un lugar que no existe en la actualidad, así que puede ser lógico que no le suene el nombre. - La masacre de los Serenes había sido una mancha oscura en su pasado, provocado por el odio que siempre había residido entre laguz y beorc. Lamentablemente, los garza habían sido los primeros en perder su hogar pero con la llegada de los emergidos como un enemigo a nivel mundial, los países laguz estaban cayendo uno tras y otro. Por lo que no sería extraño pensar que los garza habían sido los primeros en caer pero desgraciadamente, no parecían ser los únicos porque además, los emergidos compartían una fisonomía similar a los beorc pero no a los laguz... Pero todavía había demasiado que conocer sobre ellos. - Aunque me temo que no es que el mundo en general esté pasando por una buena racha. He visto emergidos en muchos países, ¿También es una amenaza contra la que Ilia tiene que luchar? - Probablemente la respuesta era sí, porque Kurthnaga había visto emergidos en la mayoría de países que había pisado pero no podía garantizar totalmente su presencia en todas partes.

- ¿Seguro? No estoy tan seguro que el hecho de que no hablen sobre uno sea tan perjudicial. Supongo que cada uno tendrá su punto de vista al respecto. - Pero aquella era su visión, la de alguien que había soñado muchas veces en no haber nacido como un dragón negro; su raza podía tener cosas buenas como la vida aposentada de un miembro del linaje real o que como dragón podía ser mucho más equilibrado que los demás, pero... Era duro acarrear con las consecuencias de ello. Preferiría no ser “alguien” pero no era su propia decisión ser quien era. - ¿Una... palmada con una sola mano? Pero si es con una sola mano... no es una palmada, ¿Sería un simple golpe? Que manera de cuestionar las cosas, ¿Cómo es capaz de ser lo suficiente creativo como para ni siquiera imaginar esas situaciones? Sin embargo, si eso involucra malos recuerdos mejor evito continuar divagando sobre ello...

-¡No diga cosas como “las últimas palabras”! Estará bien, solo hay que actuar con tiento en momentos donde el mundo está agitado. - Aunque él no era el mejor ejemplo sobre lo de actuar con cautela porque admitía que había actuado siendo muy inocente y pensando que las cosas fuera de su país no eran tan oscuras como todo el  mundo mencionaba, resultando que en realidad el mundo sí era un lugar donde actuar con cuidado. Pero todas aquellas cosas había tenido que aprenderlas poco a poco por su cuenta. - ¿L-las cuevas? Suena como si ya haya tomado su decisión sobre ir por esa ruta... Si realmente quiere intentar cruzar por allí, al menos permíteme que le proporcione provisiones necesarias para atajar.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Miér Ago 23, 2017 10:13 am

¡Ah! ¡Qué triste debía ser un mundo sin ningún tipo de música! O al menos un mundo donde la música fuera bastante escasa. La música dotaba de vida la taberna y una buena canción sentado al lado de un fuego acogedor no tenía precio en Ilia. Claro que todo tipo de música estaba prohibida en la Gran Biblioteca de Ilia, el más mínimo instrumento podría crear una cacofonía inaguantable que fácilmente podría perforar los tímpanos de los asistentes. Y fuera hacía demasiado frío, además que la nieve podría dañar los instrumentos… si es que las tormentas aullantes permitían algún estruendo antes que el suyo. Y también era cierto que los ciudadanos de Ilia, en sus pequeñas casas, tampoco tenían lugar, ni tiempo, para la música. Pero después de un largo día de trabajo que nunca parecía terminar, no había mejor sanación para el alma que una canción animada, una charla interesante y una bebida caliente.

¿Garzas Laguz? Me temo que nunca he oído hablar de ellas. Tengo constancia de… – hizo una pequeña pausa para consultar sus notas, puesto que no quería quedar mal ante nadie de la realeza Laguz. No eran tampoco notas muy extensas, puesto que sobre los Laguz poco se sabía en Elibe, pero Sindri había hecho un trabajo de investigación y quería mostrarlo – … Halcones Laguz y Cuervos Laguz en las islas al sur de Tellius, pero no más Laguz con una faceta ornitomorfa. Es una información que proviene de numerosas fuentes, sobre todo náuticas: muchos marineros afirman haber sido atacados por pájaros gigantes y humanos alados mientras atravesaban alta mar. – fueron los primeros Laguz que conocieron en Elibe, aunque en ese momento no se sabía qué eran. Se creía que eran monstruos de alguna clase que asolaban los barcos y robaban el oro y las mercancías, un hecho que siempre fue sospechoso… ¿Qué iban a hacer unos monstruos con eso? No fue hasta que hubo contacto directo con gente de Tellius que se aprendió sobre la verdadera identidad de los piratas – ¿Un lugar que ya no existe? Me temo que casi no tenemos información de los lugares que hoy en día existen en Tellius. Y no he tenido el honor de encontrar ningún libro completo sobre la historia del continente… – retazos sí, tomados con pinzas de los aventureros que decían haber pasado alguna vez por el continente enzarzado en luchas entre los Laguz y los Beorc.

Sí, son importantes amenazas. Pero por suerte Ilia cuenta con los mejores mercenarios y jinetes de pegaso de todo Elibe... y la Gran Biblioteca de Ilia es sede de numerosos magos que nos han ayudado a repeler todo ataque contra ella. – de hecho, él había tomado secretamente parte en tales combates, pero no era algo que podía decir por ahí. Debía representar el papel del inofensivo bibliotecario Sindri de Ilia – Otros países no han tenido tanta suerte. El reino de Bern, al oeste de Elibe y al sur de Ilia y Sacae, ha caído a manos de los Emergidos. No hemos tenido noticias de nadie desde entonces. – un misterio del que no había ningún tipo de pista ni explicación. Es como si de un día para otro, todos se esfumasen.

Pero en respuesta de la pregunta del príncipe Kurthnaga, Sindri sonrió, contrastando con la seriedad del tema anterior. Había exagerado un poco lo del dolor, aunque no era ninguna mentira que acabó adolorido y arrepentido – Verá usted, encontré una vez entre los estantes de los libros un volumen con antiguas enseñanzas filosóficas de reinos desconocidos. Uno de ellos decía: “¿Cómo suena una palmada hecha con una sola mano?” Lo que, por puro aburrimiento, comencé a preguntar a diestro y a siniestro. – no es que hubiera falta de aburrimiento en un lugar dedicado al aprendizaje silencioso en un lugar siempre cubierto por la nieve – Al final del día se lo pregunté al Bibliotecario Finneas, un fornido pescador durante sus años mozos que oyó la llamada de los libros en su madurez. Tras unos momentos de reflexión, levantó la mano y me dio la colleja más fuerte que recuerdo en mi vida. – movió en arco su brazo golpeando al vacío que tenía delante de él, en caso que el príncipe no tuviera conocimiento exacto sobre el delicado arte de golpear cogotes ajenos – Y así me mostró cómo suena una palmada de una sola mano. La moraleja es que para resolver los misterios del Cosmos uno siempre necesitará la ayuda ajena, puesto que somos limitados por naturaleza. También aprendí que hay verdades que provocan más dolor que otra cosa. – no pudo mover bien el cuello en un día y medio, por lo que también aprendió la valiosa lección de “toda pregunta tiene su momento adecuado”.

La sonrisa de Sindri se acrecentó todavía más tras ver la reacción del Laguz ante la mención de su muerte, algo que ya tenía completamente asumido y no le importaba en absoluto – Ahuhuhu~ ¿Un poco de tanatofobia, milord? Es comprensible, el fin le queda bastante lejos. ¿Pero a mí? ¡Un suspiro, mi buen señor, un suspiro! Es mejor tomárselo a broma. – no hay razón para agriarse sobre ello. Ya estaba haciendo todo lo posible para evitar el desenlace. Pero todo Mago Oscuro sabía que su destino era acabar sin voluntad propia atrapado dentro de su cuerpo o enloquecer y eventualmente morir a mano de algunos héroes. Ya sabía cómo funcionaba eso – ¿Provisiones? ¡Oh, no podría pedirle eso! Ya he abusado suficiente de su amabilidad. Aunque… la verdad me gustaría probar algo típico de Goldoa. Déjeme ver… – Sindri abrió el zurrón con una sola mano y comenzó a rebuscar, tratando de encontrar un paquetito en concreto – Tengo unas pocas raciones de Ilia. Duran mucho sin ponerse malas aunque su sabor no es exactamente delicioso. Pero puedo cambiarle unas pocas por algo equivalente en comida.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Lun Ago 28, 2017 6:14 pm

Desconocía a que nivel los otros continentes o simplemente, países algo alejados de la Alianza Laguz, tenían conocimiento sobre las razas laguz de Tellius. Para alguien que había habitado en un país con una restricción bastante elevada sobre las noticias externas, siempre quedaba aquella duda sobre como funcionaría el intercambio de información en otras partes del mundo; seguro que habían escritores que recopilaban con mucha más frecuencia cualquier tipo de temas, desde flora y fauna hasta que seguro que temas de política y tradiciones. Claro que Goldoa tenía compilaciones de enciclopedias y libros didácticos porque de algún modo, la cultura allí también tenía algún tipo de valor especial, pero sin duda no eran libros que estuvieran actualizados a los tiempos que corrían. Kurthnaga no dejaba de ser alguien que había vivido la censura fuertemente en sus carnes y que, al experimentar la realidad con sus propios ojos, le había impresionado en sobremanera. No podía hablar de razas laguz fuera de Tellius ya que, no tenía constancia si vivían en países independientes o con humanos pero... ¿Y los laguz de Tellius? ¿Cuanta información habría actualmente sobre ellos que no fueran más que meras falacias?

-Oh, hm. Los laguz, al menos las razas de este continente se dividen en... Pájaros, bestias en las que hay felinos y también hay lobos, y por último, dragones. Dentro de esa clasificación, existe más variedad que les diferencia uno de otros. - La Alianza Laguz era sin duda, un título que se suponía que les unía pero a la realidad, cada una de las especies había decidido formar una comunidad propia con sus propias reglas e ideales. En cierto sentido, tenía su lógica porque aunque todos fueran laguz, no todos veían el mundo de la misma forma ni tenían más que las mismas habilidades innatas que los de su propia raza. Sin duda ellos eran más parecidos entre sí que entre humanos y laguz pero también existían muchos valores que les separaban. - Cuervos y halcones, como usted ha mencionado, habitan en las islas del sur de Tellius, sin embargo; todos los demás establecieron sus colonias en terreno continental. Probablemente tiene sentido, porque no somos colonias móviles a un nivel comparable con el suyo. - Y si lo pensaba, aunque las garzas pudieran volar, no eran depredadores natos como lo eran sus compañeros pájaros así que podría ser esa una de las principales razones por las que no emigraron, aunque no dejaba de ser más que una mera suposición por su parte.

-No se preocupe, tampoco sé a que nivel los territorios siguen de la forma como a mi me los enseñaron en el pasado. Después de todo, el mundo siempre está en constante movimiento. - En parte aquella afirmación era cierta, en parte solo estaba desviando el tema hacía otra parte para no tener que hablar sobre situaciones que en el pasado habían resultado del odio que existía entre laguz y beorc. Era algo pasado pero con un sentimiento que seguía latente así que Kurthnaga evitaba hablar directamente de esos temas si podía evitarlo. - Lamento escuchar eso, suenan a bastantes países que han caído por culpa de los emergidos. Aunque es bueno conocer que ustedes han podido sobreponerse a dichos enemigos y que la Gran Biblioteca no haya sufrido grandes daños, sería una autentica desgracia que se perdiese su contenido. - El príncipe dragón no era un guerrero y tampoco había sido educado como tal, por lo que para él, era importante el valor cultural y la formación que uno obtenía a lo largo de los años. Sin duda que una biblioteca importante fuera arrasada podría considerarse como una gran pérdida ya que probablemente muy pocos tomos habrían sido reescritos y aunque algunos hubieran sido leídos por eruditos; nadie tendría la capacidad como para volver a traer de vuelta esas páginas solo con su memoria.

Kurthnaga sonrió al conocer aquella respuesta; sin duda la filosofía no era su campo pero sonaba mucho más natural una simple respuesta a que no se podía alcanzar la verdad por uno solo y en cierta manera, era reconfortante darse cuenta que durante el camino que uno tenía que recorrer durante su vida, se necesitaba la compañía de camaradas. -¿A veces aunque pensemos mucho en las respuestas quizás las tenemos delante nuestro y no podemos verlas sin ayuda ajena? El destino juega así con nosotros, pero sí, concuerdo que conocer todas las verdades no siempre es lo que uno querría. - Había vivido en su propia piel que la verdad era dolorosa pero su padre siempre le había sobre protegido mucho, quizás no solo a él, quizás era una protección que se extendía a los de su raza: a los que habitaban dentro de las murallas y desconocían los males que habían en el mundo exterior, viviendo en una paz que habían creado los mismos dragones para ellos. Y si era sincero, a veces le costaba distinguir si saber la verdad era acaso, algo positivo en su vida.

-Prefiero... No pensar en la muerte, ¿es desconcertante? Prefiero pensar en qué es de mí en el mundo terrenal. - Lo cierto era que, la muerte le causaba ansiedad. Quizás no la breve mención de ella en un tema de conversación pero sin duda, su pecho le oprimía y le costaba respirar al pensar qué ocurriría si desaparecía del mundo. No en el aspecto de quién le recordaría después de ello, no le importaba causar ninguna huella en el mundo después de su muerte, era más bien... La sensación de que no estaba preparado psicologicamente para pensar en el fin de sus tiempos. Pero como Sindri había dicho, en principio si era por causas naturales, todavía le quedaba bastante para morir. - Yo mismo se lo he ofrecido, no es abusar de mi hospitalidad. Pero tengo curiosidad en probar la comida de Ilia, así que la idea de un trueque se me hace atractiva. Espero que le guste la carne, los dragones no somos especialmente amantes de los vegetales pero no se preocupe, con las técnicas de conservación que aplicamos a la carne no creo que tenga problemas en que la comida se deteriore durante su viaje. Tendré que regresar a la ciudad a por ello, no creo tardar mucho... Lamento que no pueda acompañarme, somos una comunidad bastante cerrada en general.
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