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Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

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Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Jue Sep 29, 2016 10:35 pm

Lo peor de todo no fue el tener que convencer a sus jefes que una expedición a una tierra llena de peligrosos seres era buena idea, cosa que logró a duras penas y con la concesión de mínimos recursos para ello, entre ellos mano de obra. Tampoco fue lo peor el tener que coger de nuevo un barco, esta vez mucho menos estable que la vez anterior, y tener que surcar los mares más allá de Durban hasta pasar las islas de Phoenicis y Kilvas. Ni siquiera fue el hecho que absolutamente ningún marinero quiso acercarse demasiado a Goldoa por temores, por lo que lo tuvieron que dejar en un puerto de mar de la frontera entre Goldoa y Begnion. Y casi ni tuvo tiempo de coger sus pocos enseres y bajar del bote en el que lo habían llevado a tierra, que éste regresó y en poco el barco no era más que una mota en el horizonte azul.

Lo peor es que no sabía en absoluto qué hacer a continuación.

Sentado en la arena y viendo el ir y venir de las olas, y con el único soporte de una promesa algo vaga que volverían a pasar por ese lugar la semana que viene, Sindri se encontraba en un territorio totalmente nuevo y desconocido para él. Mientras se recomponía y dejaba que su estómago recordarse lo que era estar en un lugar que no se movía aleatoriamente, sacó un libro de su zurrón que actuaba como un recopilatorio de notas que había podido sonsacar de viejos tomos de geografía y la experiencia de los marineros en los ratos que la mar era menos picada.

Estaba en el Estrecho de los náufragos, conocido así por los arrecifes y aguas de poco calado que poblaban la zona que habían causado más de un accidente marítimo. Al parecer era la única manera de acceder realmente a Goldoa de una manera relativamente segura... seguridad que acababa en el momento que alguien pisaba ese suelo y tenía que dar explicaciones a sus habitantes sobre qué le traían ahí. “Pero eso no era su problema” habían dicho los lobos de mar, puesto que les habían pagado el pasaje ya de ida y vuelta, pero le aconsejaron que si de veras quería hablar con un Laguz por la razón que fuera, que esperase puesto que había patrullas de vez en cuando.

Ojalá hubiera preguntado cuánto era “de vez en cuando”.

No estaba extraviado, simplemente estaba recorriendo caminos poco andados. O eso quería convencerse a sí mismo. Comprobó por decimoquinta vez el estado de los libros que había traído consigo y tras cerciorarse que ambos estaban en un óptimo estado de conservación, los volvió a guardar y los cubrió bien con el resto de objetos para que estuvieran bien protegidos. No estaba seguro que su estómago aguantase nada ahora por ahora por lo que se limitó a guardar su avituallamiento lo mejor posible.

Tardó una buena media hora en sentirse con suficientes fuerzas como para levantarse, se tambaleó lastimosamente y se limpió la arena de su ropa y sobretodo de su capa. Una vez entendió estar medianamente presentable, se dirigió hacia la espesura de árboles que había en dirección contraria al mar y paso tras paso, la arena de sus pies se fue transformando en una capa de tierra con más hierba cada vez. Delante de sus ojos había un frondoso bosque sin ser tocado por la mano de Laguz o Beorc, lleno de vida y sobretodo de cosas que se movía pero que no podía ver bien desde ahí. Obviamente no iba a entrar ahí.

Divisó un camino de tierra que pasaba por el lugar cerca de ahí, cuyo color marrón contrastaba muchísimo con el verde del resto del lugar. Tanto que incluso era algo sospechoso. Pero entonces recordó que si las patrullas pasaban cerca de las calas necesitarían un camino para no tener que atravesar la maleza ni cansarse demasiado sorteando obstáculos y demás. Por ello no se lo pensó dos veces – Este parece un buen lugar – se dijo a sí mismo queriendo escuchar algo de voz humana para ahogar así los inquietantes sonidos de mamá naturaleza. Eligió una pequeña piedra junto al camino en la que se sentó pulcramente, para sacar uno de sus libros y comenzar a leerlo, casi por fuerza de la costumbre.

Pocas cosas había que pudieran hacer despegar a Sindri, o a cualquier bibliotecario, de un interesante tomo lleno de conocimiento, y sería una distracción hasta poder contactar con algún Laguz que pasara por ahí.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Sáb Oct 08, 2016 7:43 pm

Ya hacía algunas semanas que había vuelto a Goldoa y que, por extraño que sonase viniendo de él, no tenía intenciones de emprender otro nuevo viaje a lo largo del continente. No era que las ambiciones de Kurthnaga de ver mundo se hubieran evaporado sino que simplemente, quería disfrutar un poco de su país ahora que las cosas se habían estabilizado un poquito. Había elegido por su propio pie el salir a viajar para conocer más de las conductas beorcs y políticas que de cara a un futuro, podrían servirle para encaminar su patria en otra dirección; lo que no sabía es que también se encontraría envuelto en batallas en las que le costaría demasiado intervenir aun si era para proteger a sus personas más cercanas y queridas. Había sentido que durante un periodo de tiempo todo había sucedido demasiado deprisa a su alrededor y el dragón negro no tenía tiempo suficiente para madurar a esa velocidad.

Pero aquel ritmo frenético había bajado considerablemente y podía volver a pensar que las batallas, las peleas, violencia y dolor, ya no era algo frecuente; algo que pudiera decirse que formaba parte de su día a día. No había tenido más remedio que crecer con aquellas situaciones pero al mismo tiempo, había sido un total cobarde cada vez que había podido refugiarse detrás de lo más acostumbrados a estar en el frente de batalla. A pesar de eso, recordaba cuando antes de que todo empezase a ir mal, no se encontraba a gusto en palacio, que debería considerarse su propio hogar y en cambio, ahora podía pasear y encontrarse con otros dragones de palacio con total normalidad. Amaba su patria y no quería rehuir a sus responsabilidades, de la misma manera que quería estar bien allí; después de todo, de tres príncipes que eran, solo Kurthnaga se encontraba actualmente residiendo en Goldoa y aunque no compartía mucho tiempo con su padre por ser un dragón ocupado, no quería dejarlo de lado.

No creía que su padre fuera lo suficientemente estúpido como para que no se percatase que había estado fuera del país, cuando había estado en el exterior repetidas veces y algunas incluso se había extendido más de lo que hubiese querido. Incluso teniendo dragones en la corte que respetaban sus decisiones no dejaba de ser algo bastante llamativo si uno se fijaba en los días que realmente había estado en el país. Y aunque ya no se sentía incomodo en palacio y nuevas tareas se le habían sido asignadas para colaborar más en lo que la política se refería y Kurthnaga ya no tenía que pasarse los días encerrando leyendo grandes tomos para cultivar su formación, eso no quitaba que de vez en cuando también necesitase tomar un respiro y que su mente se quedase en blanco a propósito. Y siempre había tenido un lugar donde escapar de sus responsabilidades, un lugar que todos conocían  que el príncipe acudía allí cuando necesitaba tiempo para sí mismo: el estrecho de los náufragos.

Era un lugar conocido porque en el pasado se quedaban muchos barcos atascados allí pero últimamente muchos de los navíos habían sido atacados antes de llegar cerca del país, por lo que apenas tenían que ir dragones a comprobar el lugar y empujar los barcos que no conseguir salir del lugar. Pero no era su función ir a chequear que todo se encontrase bajo control, lo único que el joven dragón quería era sentir la brisa contra su rostro y sentarse para ver a la distancia como las nubes viajaban por el cielo. La cuestión era, que en cuanto andaba para acercarse al borde del acantilado, notó la presencia de otra persona... pero no era nadie conocido ni un dragón, y pronto pudo percibir que era un beorc. ¿Un beorc en Goldoa? ¿Quién tendría una idea tan suicida?

Con pasos algo indecisos se acercó a él, que estaba sentado en una piedra leyendo un libro y se agachó un poco para verle mejor. - ¿Leyendo? ¿Está interesante? -  Pero al final, decidió que no era lo más cómodo y acabó sentándose cerca de él, sobre el suelo, con algo de delicadeza con las prendas que llevaba puestas. - No es común ver a beorcs por aquí... Me llamo Kurthnaga, por cierto. Oh, y no tiene porque preocuparse, no tengo nada en contra de los beorcs a diferencia de la mayoría de los dragones... ¿Podría decirse que no debe tomarme como un enemigo?
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Dom Oct 09, 2016 2:10 am

“Guía de Volo para Todas las Criaturas”, escrita por Volothamp Geddarm. – respondió automáticamente y casi sin pensar, como cada vez que en la biblioteca le hacían una pregunta similar. Seguía leyendo el libro, prestando mitad de atención a la voz flotante desconocida. Nunca levantar la mirada antes de terminar la página, era una de sus reglas en cuanto a lectura – Una de las guías más comprensivas sobre la fauna de todo nuestro mundo. Normalmente sólo leo la parte relativa a Elibe, pero ya que estoy en Tellius no está de más estar preparado. – continuó, puesto que tampoco era nada bueno hacer esperar a una voz, no fuera a enfadarse y hablar más alto, lo que provocaría que no pudiera concentrarse bien.

Una vez hubo acabado la página de rigor, Sindri usó un marca-páginas para señalar dónde se había quedado y alzó la vista en búsqueda del emisor de la voz, comenzando a pensar que hace unos instantes no había nadie ahí. ¿Se podría acercar alguien sin que lo hubiera notado? Bien pensado, podría acercarse un ejército entero con caballería y el bibliotecario ni siquiera haría ademán de moverse del lugar. No era realmente la persona más perceptiva del mundo cuando tenía un libro entre sus manos, aunque Sindri prefería decir que “tenía fácil capacidad de concentración y análisis”.

Uh... Beorc. Sí, claro. Uhm. Usted debe ser Laguz, pues. ¿Supongo? ¿Creo? ¿Espero? ¿Deseo? – sin embargo, Sindri no veía a la persona que tenía delante de él sino como alguien que vería el Elibe paseando por la Gran Biblioteca de Ilia. ¿No se suponía que los Laguz tenían orejas de animales? ¿Y alas? ¿Características animales? ¿Quizá era alguien que se creía un Laguz sin serlo? Pero eso no tendría sentido, no tendría que haber Beorc en Goldoa... en teoría. Él bien que estaba ahí – Yo soy Sindri. De Elibe. Eso está al sur de aquí, justamente... – rebuscó entre su zurrón hasta encontrar un mapamundi demasiado artístico como para ser completamente correcto, que tendió verticalmente para que su interlocutor lo viera bien – Aquí. El continente de Elibe. Y yo soy de aquí. – señaló el país más septentrional de Elibe con el dedo índice de la mano libre – Ilia. Vengo en representación de la Gran Biblioteca de Ilia. – pero hubo unas palabras que hicieron que alzase la ceja en escepticismo.

¿Dragón? ¿Usted? ¿Dragón-dragón? ¿Dragón “fortaleza invulnerable voladora con un aliento devastador” dragón? – no tenía orejas de dragón, pero jamás había visto unas en persona por lo que tampoco era nada fiable. No tenía alas ni una cola. ¿Quizá los dragones tenían alguna magia para guardar todo eso? – En caso que fuera un dragón, quiero que sepa que hago estas preguntas desde el profundo respeto hacia los dragones y su cultura. – consecuencias diplomáticas evitadas. De todos modos, no era tampoco un emisario ni nada por el estilo, sino un simple bibliotecario, pero no estaba de más salvaguardarse de una potencial ira dracónica – Pues es justamente a un dragón a quién estaba buscando yo. Al menos un dragón que no tenga nada en contra de mí. Aunque siendo de Ilia, no sé si hay muchos dragones con vendettas contra nosotros. Ahuhuhu~ – afirmó, sopesando como contestar la pregunta del posible dragón.

Estoy aquí para buscar información sobre los Laguz Dragón y su relación con los desaparecidos dragones de Ilia. Y, tal vez... – guardó pulcramente el mapa en su zurrón para sacar entonces un enorme volumen que parecía a la vez antiguo pero extremadamente bien cuidado – Llevar a cabo un intercambio de libros. La Gran Biblioteca de Ilia se precia de tener muchísimos volúmenes valiosísimos, y seguro que podríamos enriquecernos mutuamente compartiendo conocimientos. ¿No le parece? – y con una sonrisa y moviendo ligeramente el libro, comenzó a aguardar la respuesta del que se identificó como dragón.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Mar Oct 11, 2016 11:44 am

Se preguntó porqué un beorc leía una guía de volo y si el titulo tenía algo que ver con su contenido o eran aquellos libros con un nombre... extraño. Quizás debería leer un libro como aquel, quizás le iría bien. A Kurthnaga le parecía increíble como el desconocido beorc parecía tan sumido en aquella lectura, pero era una impresión positiva: una persona que le gustasen tanto los libros no sería una mala persona. Así que escuchaba su descripción del libro mientras se quedaba en silencio para no perturbar su lectura, probablemente aquel hombre sería de Elibe al decir aquello, aunque era sabio por su parte interesarse por la parte de Tellius por haber emprendido su viaje.

Kurthnaga no pudo evitar esbozar una sonrisa y acabar soltando una pequeña carcajada cuando escuchó aquel “espero y deseo” entre un tono interrogativo. - Sí, sí. Soy un laguz, un dragón lógicamente; vivo aquí. Osea, me refiero a la ciudad. - Se encontraba algo nervioso de mantener una conversación con un beorc porque realmente, si su memoria no le fallaba era el tercero beorc que conocía en su no tan corta vida. - Perdone si mis respuestas pueden no encajar demasiado, es el tercero de los suyos con el que mantengo una conversa y no puedo evitar sentirme nervioso. No solemos tener visitas exteriores aquí por nuestras leyes. - Fijó su mirada cuando el otro sacó un mapa y se puso a relatar sobre su procedencia, realmente aquello le gustaba porque al haber salido solo una vez del continente, era agradable conocer de otras partes aun sí era a través de relatos explicados por otras personas.

-Oh, estuve en Elibe recientemente. En Etruria, concretamente, lamento decir que no he estado nunca en Ilia y en mi niñez no se me permitió tener formación sobre otros países, por lo que no sé mucho sobre el exterior. - Pestañeó sobre que venía en representación de una “Gran Biblioteca”, le sonaba bien aunque probablemente a su padre aquella presentación le provocaría un total rechazo: suerte que eran muy diferentes. Dudó entre presentarse como quien realmente era, pero tenía una buena sensación sobre aquel beorc, al menos, no actuaba como un total racista y eso estaba bien. - Me llamo Kurthnaga, soy el tercer príncipe real de Goldoa. No me describiría como una fortaleza invulnerable con un aliento devastador, haha, ni que perteneciera a la guardia real. Podrá sonarle descabellado, pero actualmente me considero un pacifista, es uno de los pilares de nuestra cultura, de hecho.

Aunque suponía que al no filtrarse información de su comunidad por sus políticas tan cerradas, era normal que las personas pudieran tener aquella imagen sobre los dragones: bestias inmensas con gran poder. En realidad, sentía que últimamente estaba creciendo mucho como dragón y como persona, continuaba sin ser tan agresivo como su aspecto parecía. - Supongo que si hay alguna curiosidad que tenga sobre nosotros, podría saciar su curiosidad. También me gustaría saber más Elibe y esa gran biblioteca, si no es demasiado pedir. Me gusta muchísimo leer, tengo que admitir, durante niño pasaba casi la mayor parte del tiempo en la biblioteca de palacio. - Sintió curiosidad sobre que relación habría con aquellos dragones de Ilia con los beorcs de aquel lugar, no conocía sobre dragones de otros lugares hasta que conoció a Hakuryuu y descubrió que habían otros parecidos a ellos que se denominaban manaketes. Era extraño como el mundo que conocía era tan pequeño y sin embargo, era todo tan extenso y desconocido.

-No tengo ningún resentimiento con los beorcs, a diferencia de mi gente, soy demasiado joven en comparación para entender esas cuestiones. Así que no tengo nada contra usted. Aun así lamento comentarle que no tengo idea alguna sobre los dragones de Ilia; solo podré contarle cuestiones relativas a los laguz de Tellius. -  Siguió con la mirada a aquel libro y pensaba en como le encantaría hacer aquel intercambio de libros, pero le aterraba tener una gran confrontación si su padre se enteraba, ahora que su relación era menos tensa que antes. - Me encantaría realizar ese intercambio de libros, más tengo que añadir que si sacase de palacio volúmenes y mi padre se enterase; eso sería un gran problema. Aunque me he leído muchos de esos libros y no tendría problemas en compartir ese conocimiento.

Parpadeó cuando se dio cuenta de que todavía no conocía el nombre de aquel beorc. - Oh, ¿Cómo debería llamarle, joven beorc?
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Mar Oct 11, 2016 9:38 pm

Ciudad, ¿eh? Con que los dragones también viven en núcleos urbanos. Muy interesante, muy interesante... – dijo a la vez que tomaba apuntes en unas hojas de papel cuidadosamente preparadas que sacó con tremenda rapidez y velocidad de su zurrón. Debía ser rápido y decisivo en capturar cualquier chispa de información que, quizá, no volviera a reproducirse. Si de veras era un Laguz, entonces su información tenía mucho valor. Si no lo era, tampoco es que tuvieran ningún conocimiento sobre el lugar, por lo que no perdía nada anotándolo – Si le sirve de consuelo alguno, de ser usted verdaderamente un Laguz sería el primero que haya conocido jamás. Por ello, me disculpo en antelación por si cometo algún error diplomático o lo ofendo de alguna manera, le aseguro que no es nada más lejos de mi intención. – puesto que no tenía la más mínima intención de acabar reducido a cenizas, claro está.

¿Etruria? Eso está al sureste de Ilia. Ilia es una tierra muy fría y arisca, donde no crece casi nada en todo el año y las ventiscas se suceden durante todo el año. Sus mercenarios y pegasos son famosos en todo el continente y la Gran Biblioteca de Ilia, el lugar del que provengo, es uno de los mayores centros de conocimiento de Elibe. Por no decir el mayor de todos. – se sentía orgulloso de su lugar de trabajo y no dudaba a mostrarlo. Además, como bibliotecario había tenido oportunidades de leer guías de viajes en su tiempo libre, por lo que le gustaba compartir ese conocimiento con los demás – Príncipe Kurthnaga... anotado. Muy bien, es un placer conocerle, alteza. – se levantó e hizo una reverencia como muestra de respeto, que tuvo que compaginar con evitar que sus utensilios de escritura y las hojas de papel salieron volando – ¿Hay algo en especial que deba saber en cuanto al trato de un Laguz perteneciente a la familia real? ¿Etiqueta? ¿Maneras? No quisiera faltarle al respeto en mi ignorancia. – aprovechó para preguntar entonces, puesto que se le antojó que era un momento tan bueno como cualquier otro. Aunque le dio vueltas en la cabeza a la etiqueta de “pacifista” que se colgó: los dragones antiguos de Elibe seguro que no lo fueron en ningún momento.

Oh, no tengo problema en contestar cualquier pregunta que tenga sobre Ilia, o sobre Elibe, siempre y cuando esté dentro de mis capacidades. Y es una gran coincidencia, porque yo me paso la mayor parte del tiempo en una biblioteca hoy por hoy. – expresó Sindri mientras se volvía a sentar. Hasta que no le aseguraran que sentarse ante un príncipe Laguz era de mal gusto, prefería tomar notas sentado – Los dragones de Ilia, y por lo tanto Elibe, forman parte de la cultura del continente del que provengo. ¿Es familiar con la historia de La Batida? ¿La lucha entre dragones y humanos que tuvo lugar hace mil años en Elibe? La investigación que me ha traído hasta aquí está relacionada con ella. – no quería pisar terreno ajeno y suponer que sí o que no la conocía, por lo que prefirió jugar sobre seguro y preguntar antes que nada.

Si es un problema el intercambio, entenderé que no los quiera cambiar. No quisiera ponerle en ningún tipo de aprieto. Pero cualquier información que pueda proporcionarme será total y completamente bienvenida, se lo aseguro. – no contaban con nada sobre los dragones de Goldoa, por lo que cualquier pequeña llama del conocimiento iluminaría muy bien. Ladeó un poco la cabeza cuando le preguntó por el nombre, que ya le había dado. Quizá no le había entendido o lo había oído mal – Mi nombre es Sindri. Aunque tengo más nombres si ese no le gusta: “tú”, “mozo”, “joven bibliotecario”, “chico”, “el de ahí”... – también le habían llamado alguna vez “monstruo”, pero eso no se lo iba a decir. Igual que no le iba a decir su nombre real, pero todo el mundo le llamaba Sindri hoy por hoy de todos modos.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Sáb Oct 15, 2016 12:57 pm

Suponía que la ciudad era la organización de convivencia más normal en todas las partes y no era diferente para ellos, aunque no sería extraño que los beorcs pensasen que fueran a todas partes en su forma draconiana y que fuera complicado por ello vivir en núcleos urbanos. - Goldoa es una ciudad enmurallada... Hay dragones que viven fuera de ella, pero lo normal es que vivan todos juntos. - Negó con la cabeza cuando el beorc se preocupó por la manera en la que debía dirigirse a él, pero de la misma manera, Kurthnaga podía notar como el otro tenía dudas sobre si era verdaderamente un dragón... Lo cual se le hacía extraño, pero debido a la poca información que se filtraba de su país al exterior no debería impresionarle.

- Entiendo por sus palabras que no cree con certeza que sea un dragón. - Despejó el cabello de su frente y sus orejas y prosiguió su explicación. - Los dragones de Goldoa se distinguen por tener una marca en el rostro, en mi caso en la frente... Para cada dragón el símbolo es diferente, no tiene que ver con familias ni nada. Tenemos orejas levemente puntiagudas y por nuestra constitución podemos tener rasgos físicos diferentes. Soy un dragón negro por eso tengo ojos rojos y tez oscura. - No lo decía con mala intención como una defensa por expresar quien era, sino era más bien que quería que el beorc entendiese los puntos que les hacían diferentes. Opinaba que le gustaría que hubiera más relación de Goldoa con el exterior pero no difería de la idea de su padre de que eran diferentes, después de todo en su verdadera forma eran grandes reptiles con alas y recubiertos de escamas.

-La descripción de Ilia no parece ser muy diferente a la de mi país, estamos situados en zona costera por lo que el viento erosiona el terreno y casi todo es rocoso, aun sí en la zona más céntrica si hay zona con vegetación, de lo contrario sería imposible vivir sin comercio exterior. -  Porque si no podían conseguir su propia comida o sus propios materiales, su política aislacionista no tendría ningún tipo de fundamento como para proseguir hacia delante, pero se habían mantenido de aquella forma durante siglos: nadie cuestionaba que no fuera eficiente vivir de aquella forma.

-No creo que nuestra monarquía sea diferente a la de los beorcs por lo que tengo entendido... No es necesario ningún formalismo, puede llamarme Príncipe o simplemente Kurthnanga, no me importa demasiado como se dirija a mi mientras no sea una forma despectiva como “monstruo”, “bestia” o “subhumano”. - Remarcó aquellas palabras con un tono de voz que hacía evidente que no eran formas para dirigirse a ningún miembro de la comunidad laguz y Kurthnaga debía agradecer de que todavía no se había cruzado con ningún humano que usara esos términos para atacar a los de su raza, pero sabía que no eran meros rumores: que ya que el racismo que existía en los de su raza hacía los humanos por el fenómeno de la esclavitud hacía ellos, también habían humanos que les consideraban seres inferiores. - Ah... No tengo ningún tipo de conocimiento sobre la historia universal, es como... tabú aquí. Solo conozco nuestra propia historia y detalles sobre la Tellius antigua, agradecería que pudiera contarme historias sobre los dragones en su continente y sobre esa historia de “la batida” si no es mucho pedir, así podré situarme mejor en sus dudas.

Tabú, censura... Quizás eran grados diferentes de expresarlo, pero lo cierto era que en Goldoa no había mucho acceso a la historia exterior, no habían historiadores porque no habían demasiados aventureros que volvieran a Goldoa con información; porque estaba mal visto en parte. La mentalidad de su país era la de permanecer toda la vida allí, normalmente los que salían del país era para no volver. - Aun sí no puedo entregarle ningún libro, espero que al menos lo que pueda explicarle le sirva de algo... ¡Oh! Tengo, eh, como borradores en palacio de notas de libros, eso sí podría ofrecérselo si le interesa. Aunque algunos de ellos era de cuando era niño así que debo disculparme antemano por mi caligrafía. - Después de decir aquello se percataba que quizás no debería haber usado la frase “cuando era niño” porque su aspecto era bastante joven si lo comparaba con la edad beorc pero él estaba acostumbrado a medir los años comparando con la larga longevidad draconiana. - Entonces le llamaré Sindri, si no le molesta que le llame por su nombre.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Jue Oct 20, 2016 2:04 am

¿Murallas? Quizá los dragones de Goldoa viven de manera parecida a nosotros, Hm... aunque me gustaría saber qué tipo de amenazas pueden llevar a los dragones a construir murallas... – hablaba más consigo mismo que con la persona que tenía delante, puesto que estaba muy ocupando anotando cada trozo de información que le había proporcionado el Laguz. Realmente las murallas de las ciudades se construían para proteger a los habitantes en caso de guerras y, más comúnmente, bandidaje. ¿Habría dragones bandidos? ¿Dragones ladrones? Era una perspectiva bastante emocionante, normalmente nadie le diría que no a un reptil gigante que le dedicara la cuestión de “La bolsa o la vida”.

Nunca he visto un dragón. Lo poco que sé de los Laguz es que tienen en su forma antropomórfica características de su otra forma. Alas para los pájaros, orejas para los mamíferos. ¿Pero dragones? ¿Qué se supone que tienen? – la respuesta no se hizo de rogar y la pluma de Sindri voló por el papel, recogiendo toda la información para un uso posterior. Así que eran una excepción... orejas puntiagudas. Bueno, depende como las mirabas sí que tenían algo de punta, pero podrían ocultarse llevando el cabello largo. Respecto a las otras características... – Oh, pensé que el símbolo de su frente sería cultural, o quizá alguna moda o significado místico. Y si usted tiene la tez oscura por ser Dragón Negro... ¿Significa que hay dragones con tez verde o rosa? ¿Cómo sería su forma humana? – no quería sorprenderse si comenzaba a ver humanos con colores de tez o cabello extraño. Al menos estaría preparado. Seguramente. Tampoco era él nadie para juzgar eso, su cabello era de un color bastante extraño, y mira que no había usado tinte en su vida. ¿Sería muy hipócrita extrañarse de ver a alguien con el cabello verde?

Si le soy sincero, no he visto nieve todavía aquí. Es un comienzo. Ahora bien, no sabría decirle si la echo de menos o estoy feliz de verla. Quizá su clima es un poco más cálido, o menos propenso a que se amontone la nieve. – opinó el maestro climatológico Sindri con la poca información que tenía disponible al respecto. No es que prefiriera un clima al otro, pero cuando te acostumbras a la nieve te es difícil moverte bien por otros climas. Al menos si te acostumbras a climas cálidos siempre puedes ponerte algo de abrigo, o eso opinaba el Dark Mage – No creo que nadie osase dirigirse a ningún tipo de monarquía, ni aquí en Goldoa ni en Elibe. Demasiadas cosas podrían salir mal. Demasiados oídos. Muy respetuosos todos debemos ser con aquellos que tienen la corona cerca. Al menos hasta que te dan la espalda. Ahuhuhu~ – bromeó nuevamente, mientras rebuscaba en su zurrón hasta sacar un libro que, visto como fuera visto, serviría como arma letal arrojadiza si alguien con buen brazo lo quisiera emplear como arma.

¡Una oportunidad de relatar La Batida! Por suerte siempre traigo esto conmigo. – abrió el libro y lo puso en su regazo, dejando ver a su interlocutor una escena de un dragón del tamaño de un castillo, más o menos, luchando contra algunas figuras humanas – Ejem. Hace mil años los dragones y el resto de la población no dracónica vivían en paz y harmonía en Elibe. Pero por algún suceso perdido en las nieblas del tiempo, esta paz se rompió y ambas facciones se enfrentaron en una terrible guerra que asoló Elibe por incontable tiempo. Batalla tras batalla, los dragones iban ganando terreno y los reinos se desesperaban, viendo imposible frenar el funesto desenlace. – dotó a sus palabras de cierto dramatismo, queriendo darles una entonación correcta para una historia de tal magnitud. Pasó la página y una imagen estilizada de ocho figuras humanoides ocupaba una gran parte de la página de la derecha – Pero entonces, de la nada, aparecieron los Ocho Leyendas de Elibe y con sus armas mágicas cambiaron las tornas. Cada escaramuza que contaba con ellas era una victoria asegurada, y poco a poco se recobró el terreno perdido, hasta que llegó el día de la batalla final. – pasó de nuevo una página y señaló una ilustración de un caballero luchando contra un no tan gran dragón – Se cuenta que las Ocho Leyendas consiguieron derrotar a los dragones y, de algún modo desconocido, lograron que no volvieran jamás a Elibe. – cerró entonces el libro, que dejó reposar en su regazo – La principal y más famosa leyenda de Elibe. ¿Qué le parece? – preguntó con una sonrisa.

Sus ánimos volaron cuando el Laguz le dijo que podía darle algo de información. Aunque no fuera un libro, cualquier cosa que pudiera integrar en sus notas sería una ayuda impagable – Sería un honor contar con esas notas, aunque fueran tomadas en su niñez. Y no se preocupe, estoy acostumbrado a leer todo tipo de caligrafía... ¡Todavía no ha nacido nadie con una letra que no pueda descifrar! Ahuhuhu~ – y tras decir eso, levantó los hombros, dejando entrever su conformidad con la decisión que había escogido el real Laguz – Si ese es el nombre elegido por usted, no me negaré en absoluto.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Lun Oct 24, 2016 12:38 am

- ¿Amenazas? - Le sorprendió aquellas palabras en los labios del beorc, sin duda Kurthnaga no estuvo en la formación de Goldoa así que no podía saber de primera mano que era lo que su padre pensaba al aislarse del resto de Tellius que en su día, solo era un gran país donde todos convivían, tanto laguz como beorc. Pero sin duda el dragón opinaba que la muralla más que para defenderse era como una medida para reformar su posición de aislamiento sobre los otros países. - Nuestra política de aislamiento se basa en la paz... La muralla más que para evitar una amenaza es para reforzar nuestra idea de que no estamos interesados en la política exterior. Creo que nuestra política es un tanto diferente comparada con lo que he podido estudiar de fuera, así que comprenderé que a oídos ajenos pueda escucharse de lo más peculiar. - Porque además, quizás era porque él era un dragón joven, pero discernía en algunos de los puntos políticos que su padre, el Rey, había aplicado en Goldoa. Pero el no tenía ni voz ni voto en aquellas decisiones y además, era mucho más joven de la media de edad de su país así que quizás era pronto para tomar cartas en el asunto como tercer príncipe.

Y era cierto que eran los que menos destacaban por su forma entre los laguz, si no fueran una comunidad tan cerrada les permitiría pasar más desapercibidos entre los beorcs; pero era algo que no necesitaban porque que un dragón de Goldoa saliese del país era una idea totalmente inconcedible para aquella sociedad, aun sí no era imposible. Aunque la verdad podría ser cómodo tener alas y no tenerse que transformar para volar, porque al menos, en su caso, no le gustaba tener que adoptar aquel enorme cuerpo de dragón porque no estaba acostumbrado a ello. - Oh, no exactamente... Los dragones de Goldoa pueden ser blancos o rojos, y por otro lado, negros si son de la familia real... El tono de la piel en gran medida, depende del color de escamas. - Era algo extraño de explicar porque para lo que a él le parecía completamente normal, entendía que para un beorc eran noticias nuevas.

-Me imagino que es un clima más cálido y más seco también, aunque teniendo tal desconocimiento sobre Ilia, me temo que no es más que una mera hipótesis en mi mente. - Y el hecho de que fuera obteniendo pequeños datos de aquel país por parte de las palabras del bibliotecario, hacía que la curiosidad del dragón por visitar aquellas desconocidas tierras fuera creciendo poco a poco, pero por el momento había decidido que se quedaría por un tiempo en su país, junto a su padre y esta vez, iba a cumplir esa palabra. Tendría que posponer los viajes que tanto le apetecía realizar para aprovechar un pequeño periodo de buenanza que se había ganado su país. - La batida... - No podía evitar inquietarse como si se tratase de un chiquillo, queriendo saber ya los detalles de aquella historia sobre dragones en un continente ajeno al suyo cuando vio al bibliotecario abrir aquel nuevo libro que cargaba consigo.

Pero no era una historia bonita, no era una historia que un dragón como él; joven y pacifista, quisiera escuchar. Eran sucesos que sin duda, habían acontecido de verdad y no eran motivo de girar la cabeza y obviarlos, pero a medida que la historia avanzaba, incluso hubiera preferido continuar en la ignorancia. Y suponía, que si aquellos hechos eran algo real para los dragones más mayores de su país, era normal la posición que se adoptaba sobre los beorc y todo lo que acontecía fuera tierras draconianas, en general. - ¿Que me parece....? Es, eh, sin duda, difícil de contestar. Si realmente aconteció así... Es realmente triste, el hecho que dragones y beorcs no pudieran convivir y que por algún hecho, se desatara la guerra. No creo que incluso habiendo un motivo de peso, sería suficiente para justificar todo lo que sucedió. No por el hecho de que terminaran con todo dragón en Elibe, en el caso contrario seguiría opinando lo mismo...

Se le ponían los pelos de punta solo de pensar en aquellas “ocho leyendas de Elibe” y realmente no quería preguntar sobre ellas, era como, una amenaza demasiado grande aun sí no comprendía la gravedad del asunto. - En el pasado solía pensar que Goldoa quizás debería ser como las otras naciones laguz... Me refiero, no centrarnos tanto en la política aislacionista. Pero sin embargo, no hemos intervenido en ninguna guerra como tal, no hemos tenido un conflicto global. Hemos conseguido conservar la tranquilidad que es nuestro símbolo principal y tanto dragones como beorcs están bien con ello. He acabado opinando que quizás es la opción más sabia, realmente me apenaría mucho que mi país y mi raza protagonizara una leyenda tan sangrienta. - Y conocía que fuera se les podía conocer como bestias con un gran potencial de guerra, pero sin embargo, a lo único que aspiraban era a tener una vida tranquila. Debido a su longeva vida en comparación a las otras razas, no querían tener una vida llena de complicaciones ajenas a ellos. Y en su caso solo había vivido apenas un siglo, no podía compararse con la media de edad de su gente...

-Oh, lamento haberme puesto de esa manera. Realmente desapruebo las ideas de guerras y conflictos... Solo hacen más que daño a los más cercanos. Pero cambiando de tema, recuérdeme cuando vuelva a la ciudad sobre las notas y se las traeré para que se las pueda llevar de vuelta a su biblioteca. Y espero que las logre descifrar, no creo que haya conocido a alguien de mi edad antes, pero esas notas me atrevería a decir que pueden llegar a tener incluso 7 décadas... Aunque eso no afecta a su valor realmente, como ya le he mencionado, somos una nación que busca la paz. Desde nuestra separación de Begnion, hemos mantenido la misma política hasta el día de hoy. Aunque  la Begnion de antes no es la misma que la que está compuesta hoy en día; antes todo Tellius formaba un único país, hasta que Goldoa decidió separarse y después se inició la separación de cada uno de los países que se conocen hoy en día en nuestro continente. - O al menos, eso había leido en grandes tomos de historia de Tellius ya que él era demasiado joven como para haber vivido todos aquellos hechos en persona. -  Incluso con la formación de la Alianza Laguz no puede decirse que haya sucedido nada de vital importancia en nuestra historia... Me temo que parecemos bastante aburridos en ese aspecto. Aunque si tiene alguna duda puedo tratar de resolversela, me temo que no tengo ninguna leyenda interesante de mi gente.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Lun Oct 24, 2016 9:12 pm

Oh, claro, una muralla para motivos aislacionistas. No se me habría ocurrido. – ¿No estaban interesados en la política exterior? Sindri supuso que tenía algo de sentido en cuanto a la política exterior de los que ellos llamaban Beorc. Pero su escaso dominio de la geografía de Tellius y de Goldoa le llegaban para saber del cierto que al norte y al sur habían naciones de otros Laguz, lo que le llevó a preguntar – ¿Los Laguz Dragón no tienen interés ni siguiera en la política de Gallia o de las islas de los Laguz ave? ¿Y qué es exactamente esto de la Alianza Laguz? ¿Se han aliado todos los Laguz del mundo sin saberlo? ¿Los Laguz de Tellius? – cada revelación del Laguz Real no hacía más que desencadenar un verdadero torrente de preguntas. Tenía una fuente de información de primera mano valiosísima y pretendía anotar toda la información que le brindase en las desorganizadas páginas que tenía en su regazo con ayuda de su fiel pluma.

Blancos... rojos... y los dragones de la familia real son negros. ¡Anotado! La verdad es que me esperaba más colores cuando escuché la información sobre dragones coloridos. ¿Que hay alguna diferencia entre ellos? ¿Sólo los dragones negros pueden ser reyes? ¿Los dragones rojos tienen la piel roja? ¿Y los blancos completamente blanca? – con emoción y una sonrisa en sus labios, Sindri se inclinó hacia delante acercándose a su interlocutor dracónico, quizá con la esperanza que si hacía salvos de preguntas obtendría respuestas a una velocidad mayor. Realmente las preguntas le vinieron a la mente cuando mencionó que los dragones negros eran los pertenecientes a la familia real. ¿Habrá sido siempre así o se turnaban por dinastías? – Color... de las escamas... – se repitió a sí mismo mientras dejaba por escrito este importante detalle, dejando libre algo de espacio por si contestaba las otras cuestiones sobre la gama cromática de los dragones

Por lo que he visto, seco y cálido, mucho menos húmedo y no he visto un solo pegaso desde que salí de Elibe. No puedes dar dos pasos en Ilia sin ver volar por encima de ti a un jinete de pegaso... al menos los pegasos salvajes no se acercan mucho, ¿sabe? Son bonitos, pero peligrosos. – si hay algo peor que un animal que podía dar una coz, era un animal que podía dar una coz tan alta que te podía dar en la cabeza. Se decía que ni siquiera los pegasos salvajes se acercaban a los hombres, pero que en caso de hacerlo eran mucho más agresivos.

Oh, ¿de veras? Es una historia muy popular. Gusta mucho a los niños antes de irse a dormir, y a veces hay representaciones con marionetas en las ferias para ellos. Además que la mayoría de reinos de Elibe fueron fundados por una de las Ocho Leyendas... – informó alzando levemente las espaldas, dejando ver que para él era una historia más – Se dice que las armas legendarias de los defensores de Elibe todavía esperan, escondidas, a un poseedor que las merezca. Pero todo eso pasó hace mil años, por lo que hay muchas historias relativas a toda la batida.

Sindri entonces enarcó una ceja cuando oyó la totalidad de la opinión del príncipe y hasta donde llegaba su pacifismo – ¿Le parecería mal incluso que los que no son dragones fueran echados de Elibe? Eso sí es una sorpresa. Siempre hay malentendidos. Malentendidos entre Beorc, seguro. No sé si los Laguz tienen problemas entre distintos reinos. – viendo lo visto sobre la política aislacionista de los dragones, quizá no había problemas de no haber trato – No me corresponde a mí decir que hacer en Goldoa, pero una política aislacionista acaba pasando factura. O quizá sólo deban construir una muralla más alta. Ahuhuhu~ – no era problema de Sindri, por lo que no veía mucho pie a hablar de ello. Aunque no estaba totalmente de acuerdo con el pacifismo extremo de Kurthnaga, al fin y al cabo, el conflicto era a veces necesario.

Oh, sí, claro no se preocupe. No creo que nadie cambie de letra durante siete... dé... ¿cadas...? – algo en su cerebro hizo que se fijara en aquellas dos palabras especialmente. ¿Siete décadas? ¿Setenta años? Sabía que los Laguz vivían algo más que los Beorc pero... si su niñez fue hace setenta años... ¿Cuántos tiene ahora? – Uhm. Permita que diga que no parece ni un día mayor de ochenta y cinco años. – aventuró una fecha, tratando de hacer un cumplido para cubrir su titubeo anterior. ¿Setenta años después aparentaba la veintena? ¿Cuánto podía vivir un Laguz Dragón? Pero dicen que la ocasión la pintan calva, porque el príncipe le dio permiso para preguntar lo que quisiera – Oh, sí, preguntas. Se me ocurren dos en este momento.

Con un movimiento de la pluma, sin tinta para no manchar, marcó en el aire dos veces, como para enfatizar que eran dos – ¿Que hay magia Laguz? Como bien sabrá, algunos Beorc fueron bendecidos con la capacidad de emplear tomos y grimorios de magia. ¿Hay algún tipo de mago Laguz? – fue la primera pregunta. La segunda le quedó con un tono más sombrío del que le hubiera gustado – ¿Y cómo hacen los Laguz para tener una vida tan larga? – inquirió, casi como esperando la revelación de un gran secreto nunca oído por un Beorc.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Miér Oct 26, 2016 4:07 pm

Negó con la cabeza. - No sabría responderle plenamente; sí nos interesa la política que adopten alrededor pero no estamos en posición de unificar nuestras medidas políticas para ponerlas en común con nuestros vecinos laguz. Y sí, básicamente hay una alianza entre los principales reinos laguz de Tellius, quitando a los lobos del desierto de Hatari. “Los laguz de Tellius” suena a algún nombre de artistas errantes en realidad, haha. - Era extraño explicar aquellas cosas porque para cualquier integrante de los países laguz conocía la posición en la que se encontraba su país en relación a la de sus “hermanos” laguz; cuales eran menos propensos a tener interés en participar en las reuniones y cuales querían hacer prevalecer sus intereses. Pero al mismo tiempo era normal que cualquier beorc ajeno a aquellos temas tuviera tantas dudas sobre el funcionamientos. - Porque aunque tengamos en común que somos laguz, también tenemos puntos de vista diferente por nuestras razas y no dejamos de ser países independientes al fin y al cabo.

Kurthnaga soltó una pequeña carcajada cuando escuchó lo de los dragones de colores, si se pensaba de esa forma era una graciosa manera de diferenciarlos. - Es más por... ¿el tono de la piel? Los blancos más pálida, los rojos tienen un color más fuerte en comparación. No han habido muchos dragones negros así que solo puedo basarme en la apariencia que mi padre y mis hermanos tenemos, me temo. - Porque si no se basaba en Padre, diría que uno de sus rasgos era tener a tez oscura y ojos rojos, pero esta última característica solo la compartían los hermanos. Nunca habían hablado de su madre y no era un tema que creyese conveniente sacar a conversación, y solo podía tener la hipótesis de que habían heredado su rasgo de ella.

Parpadeó unos segundos. - Oh, en uno de mis viajes pude ver a una jinete de pegaso y a su montura. No sabía que eran peligrosos, durante ese viaje me temo que estábamos todos agotados por la climatología incluso aquel animal. No voy a negar el hecho que era muy bonito, sí. Me causan interés, me gustaría verlos en acción en algún entrenamiento, aun sí eso se contradice un poco a mi posición como pacifista. - Le gustaría imaginar que un mundo pacifico era posible pero con la llegada de los emergidos aquella idea había sido rota por completo y además, su punto de vista seguro que no llegaría mucho más lejos que las fronteras de su país: no todos tenían aquella mentalidad draconiana de que una vida con tranquilidad y sin batallas era a lo que se debía alcanzar. Incluso Goldoa no tenía ejercito, ¿que país en aquellos tiempos no tenía uno? Claro que tenían guardias reales y un cuerpo especial, además de que por ser dragones no eran realmente indefensos aun sí no sabían del arte de la guerra... Pero el mundo era muy diferente fuera y dentro de las murallas de su país.

- Creo que si mi padre me hubiera contado esa historia cuando era pequeño antes de ir a dormir, hubiera tenido pesadillas durante semanas. Quizás soy un poco sensible. Y oh, no diga mil años por aquí como si fuera un periodo de tiempo tan extenso, es una edad normal por aquí. - Sonrió honestamente al aportar aquel dato, quizás a él todavía le quedaba mucho para llegar al milenio de edad pero su padre por ejemplo, hacía mucho tiempo que había superado esa cifra. - Me parecería mal incluso si no fueran dragones... No creo que haya que “purgar” por condiciones de raza u otras condiciones. Es muy idealista pero todos deberíamos estar bien conviviendo en una sociedad, sea la que sea: pero no es algo real que suceda en la vida real. La historia ha demostrado que laguz y beorc no somos aptos para convivir unidos. - Ya había leído mucho sobre cuando solo había un país en Tellius y todos habitaban en armonía; pero un milenio después se habían formado gran cantidad de países con sus diferencias notorias que les hacían comunidades demasiado diferentes unas con las otras.

- De igual manera no me corresponde a mi decidir el transcurso de Goldoa, el tiempo marcará como deberemos actuar, de todas formas. Y gracias por el halago, aun sí le parece que un siglo de edad es mucho, lo cierto es que todavía me queda mucho por aprender de los más sabios dragones. - Se avergonzó un poco por expresar en voz alta que todavía le faltaba mucho por aprender y vivir, vergüenza que se podía leer en sus mejillas pero el dragón negro bajó un poco el rostro en señal de agradecimiento por el ¿cumplido? Acerca de su edad. - Oh, claro. Dígame sus preguntas, ojalá sea capaz de responderlas.

Pero le sorprendió la pregunta sobre las habilidades de los dragones pero sobre características que él, personalmente solo atribuiría a un beorc; era algo desconocido si en otras culturas los dragones eran capaces de eso y mucho más, pero por el momento, Kurthnaga negó con la cabeza. - No sé si fuera de Tellius hay laguz capaces de tener esas habilidades... Pero puedo afirmar que al menos por la parte de los dragones terrenales de Goldoa, la única habilidad innata que la diosa nos ha dado es la de transformarnos. Cada tipo de dragón tiene unas resistencias y debilidades diferentes, eso sí, la única excepción serían los dragones negros que estarían por encima de ellos y se dice que son más grandes, más poderosos. Pero no podemos usar magia... Tampoco podemos llevar armaduras o armas, en primer lugar porque no hay cultura de saberlas emplear, en segundo lugar desprenden un olor a aleación muy fuerte; me temo que nos distraería en una batalla. - Tampoco lo veía muy eficaz; pudiendo convertirse en su forma originaria, ¿Quién escogería tener que aprender a usar armas? La mayoría de niños jugaban de pequeños con su forma más animal, así que no era como si tuvieran una dificultad para aprender a usar sus habilidades. - En cuanto a tener la vida más larga... No tengo una respuesta. Simplemente es así, está en nuestra genética... No sé porque somos la raza más longeva en comparación a nuestros vecinos tampoco. Tampoco nadie se ha decidido a investigar sobre ello, no hay ningún tomo en la que se pueda encontrar esa información.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Sáb Oct 29, 2016 8:43 pm

Ah, ahí hay un conflicto de intereses. ¿Sabe qué es una buena opción en este caso? Invertir en medios de comunicación eficaces. Correspondencia, sobretodo. Los pegasos pueden recorrer distancias enormes en lo que canta un gallo. – se golpeó suavemente la temple izquierda con el índice de la mano izquierda, casi como queriendo decir que era algo que valía la pena pensar. El pegaso era el animal más empleado, más que nada porque era uno de los animales más abundantes ahí – Y son peligrosos, sí... para los hombres. Al parecer hay algo en el género masculino que los repele tanto como para llevarlos a la agresividad. Cuando es una mujer la que se acerca son más mansos, e incluso agradables. Pero los pegasos salvajes son peligrosos para todo el mundo. – lo mejor era evitarlos si no había arqueros cerca para derribarlos o, al menos, espantarlos. Odiaban las flechas y salían despavoridos a la mínima que se acercaba una, más que comprensiblemente – Si consiguen un Laguz de cada tipo con un instrumento distinto, podrían hacerse de oro haciendo tours por todo el mundo. Ahuhuhu~ – no presionó más el asunto. Pero no obvió apuntar que los Laguz, mucho como los Beorc, no sentían un compañerismo los unos con los otros como para justificar modos únicos de ver el mundo o hacer las cosas. Lo primero era el yo y luego el nosotros, pero en diversos grados de cercanía.

Bueno, veo que no iba tan desencaminado. En ese caso estaré ojo avizor para no ofender a ningún dragón no transformado... o al menos no quedarme mirándolo demasiado tiempo fijamente. ¿Les disgusta que los Beorc les miren? Yo siempre miro bien a los Laguz para tratar de adivinar en qué pueden transformarse. – aunque realmente jamás había conocido a ningún Laguz. Tenía anotados las características definitorias de cada raza Laguz y había improvisado varios planes de contingencia por si se enfrentaba a alguno. La mayoría de éstos podían resumirse en “si hay uno, cruza los dedos; si hay más de uno, sal corriendo” teniendo en cuenta que dos piernas le daban una ventaja táctica en el sprint. Al fin y al cabo, él sólo debía coordinar dos piernas. La cosa empeoraba si era un Laguz con capacidad de volar, pero tampoco podía tener todo figurado desde el día uno.

Lo último que quisiera yo es ofender, no crea... pero mil años es mucho tiempo. Suficiente como para no tener información fidedigna sobre muchas sucesos. Pero accederé a su petición, puesto que en el mundo hay cosas más antiguas y sería una gran descortesía negar nada a mi anfitrión. Ahuhuhu~ – a Sindri le costaba entender una vida de más de cien años, pero eso era desde su punto de vista. Sabía que muchos magos podían aumentar su esperanza de vida en cierta manera y había escuchado las leyendas de lugares con tiempo distorsionado, donde los hilos del hoy y el mañana no seguían las leyes de nuestro mundo. Y, claro, estaba la Oscuridad. Una existencia, puesto que llamarla ser sería aventurarse demasiado, que precedía cualquier otra cosa. Ella había extendido su manto por el mundo antes del primer río y el primer árbol. La Oscuridad recordaba la primera gota de lluvia y el primer rayo de sol. Pero afirmar eso iría en contra de la incognoscibilidad de la Oscuridad, y tampoco quería ganarse un dolor de cabeza por escudriñar las Cosas que el Hombre no está Hecho para Conocer.

Así que no pueden emplear magia... – repitió para sí mientras llenaba de letras el papel que sostenía en su regazo con bastante habilidad. Eso sí que era una sorpresa. Visto bien, si un Laguz podía vivir tanto, un Mago Laguz podría acumular tanto conocimiento que sería virtualmente imbatible. Al fin y al cabo, todos los cuerpos orgánicos tienen un techo que no pueden superar por mucho que se entrenen... ¿Pero la Magia? Era un camino sólo barrado por problemas temporales. Muy, pero que muy interesante... – ¿Ni ningún poder mágico? ¿Ninguna rama de la magia? ¿Magia de Ánima, Arcana o de Luz? ¿Absolutamente nada análogo a la magia? – las armas y armaduras, bueno, si uno tuviera una coraza de escamas que rompiera cualquier espada y garras que pueden transformar una armadura pesada en jirones, seguramente consideraban ambas totalmente innecesarias. Era un tema que consideraba muy importante, por lo que esperaba que el príncipe de Goldoa no se enfadase por el nivel de precisión que Sindri estaba buscando.

Sería una investigación muy atractiva, la verdad. Cualquier Beorc podría aprovechar vivir sólo cincuenta años más, lo que seguro que es un pestañeo para los dragones. Nuestra baja esperanza de vida coarta mucho lo que se nos permite hacer y lo que no. – al mismo tiempo, tampoco él podía entender muy bien el concepto de una vida tan larga. Pero no podía hacer otra cosa que ansiarla. ¿Cuánto conocimiento podría adquirir con mil años de vida? – Pero es algo que no se puede obtener, por mucho que se desee, ¿No es así? – si bien sus ojos miraron levemente al suelo y su tono contenía algo de tristeza, bien era cierto que Sindri estaba haciendo su propia búsqueda para posponer su final. La búsqueda de la sustancia conocida como Quintaesencia, tan bien detallada en uno de los tomos que encontró en la Gran Biblioteca de Ilia.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Lun Oct 31, 2016 10:02 am

Aquellos datos sobre los pegasos le parecían bastante eficaces, Goldoa no era un país que tuviera nada de comunicación con el exterior, solo en casos de extrema necesidad a veces se carteaban con las otras naciones laguz con aves mensajeras pero el príncipe se cuestionaba hasta que punto eran eficaces. En los casos donde la estabilidad política prendía de un hilo si que solían ser los consejeros reales los que iban a dar los mensajes personalmente y probablemente, en esos casos su velocidad si podría ser comparable con la de aquellas monturas. - Tendré esa información en mente la próxima vez que me parezca una buena idea tratar de acariciar un pegaso, no me gustaría llevarme una buena coz por ser descuidado, haha. - Su risa era bastante honesta, porque al igual que probablemente Sindri estaba recopilando nueva información sobre los laguz que desconocía, él sentía lo mismo sobre los beorc y más concretamente, Elibe; un continente el cual todavía le quedaba mucho por conocer y, sobretodo, por recorrer.

-No quiero sonar... ¿desagradable? Pero no mire directamente a un dragón, al menos, un dragón de Goldoa fijamente al rostro. Lamento expresarlo así en frío pero mi gente no tiene buenas ideas sobre los beorcs, básicamente la media de edad es bastante elevada, por lo que muchos recuerdan hechos atroces como la esclavitud a las razas laguz o revueltas en el continente. Somos seres pacíficos, ¿sabe? Nos desagrada bastante la idea de guerras por razones de odio... Esa es uno de los motivos de nuestro aislamiento: para conservar nuestra tranquilidad. - El príncipe quería pensar que en algún futuro sería una realidad que ambas razas pudieran convivir sin prejuicios, pero al mismo tiempo quizás todavía era demasiado pronto para que ello sucediera porque la experiencia de la propia historia le había demostrado que aquello no era del todo posible. Por eso de la misma manera no le gustaba que sus gentes pensaran de aquella forma indiscriminada contra los beorcs; porque él defendía la idea de que habían beorcs buenos y beorcs malos, de la misma manera que sucedía en el mundo laguz. Aunque porque conocía que su gente pensaba de aquella manera, era por lo que tenía que advertir de que la situación era la que era.

-Así que lo único que puedo es advertirle de que no todos los laguz son abiertos con el tema racial... hay bastante odio. En mi caso todavía soy demasiado joven en comparación con mi gente como para tener una idea construida al respecto, de momento quiero conocer y ver mundo para poder tener mi propia percepción de las cosas. - Porque tampoco quería asustarle... ¡No todos se comportaban de manera terrible contra los beorc! Aun sí su país echaba indiscriminadamente a cualquiera que cruzase las fronteras y no fuera un ciudadano goldoniano, así que tampoco es que fueran el mejor ejemplo de todos. Pero alguien que era de fuera de Tellius y que quería conocer nuevos datos, era importante que conociera aquellas cosas. - Por ejemplo, aquí en Goldoa somos muy cerrados con el tema... Nuestras fronteras son infranqueables, en cambio, Gallia tiene colonias beorc en su territorio. Y Phoenicis parece ser bastante agresivo contra los beorc. En cuanto a ese tema, cada monarquía decide hacer lo que es más adecuado en sus tierras. - Porque a pesar de ser una “alianza” de aquel pacto quizás lo único que tenían era el nombre y el hecho de intentar parlamentar las cosas para apoyarse en el peor de los momentos.

-Volviendo al tema... - Negó con la cabeza. - Desconozco la mitad de tipos de magia que usted a mencionado, pero la respuesta sigue siendo la misma: no somos usuarios que sean capaz de emplear la magia ni nada parecido. La diosa la única capacidad que nos ha otorgado es la de adoptar nuestra forma verdadera de dragón. - Siempre lo había entendido más como una capacidad innata que se les había otorgado a los laguz y la verdad es que era suficiente poder como para que quisieran ser ambiciosos conociendo los artes de lucha de los beorc. Al menos en su caso, no era como si se pudiera aprender a volar de la noche a la mañana o controlar la puntería de su aliento con facilidad, eran cosas que lamentablemente, llevaban mucho más tiempo del que gustaría imaginar.

-No lo había pensado nunca de esa forma, para serle honesto. La longevidad de los dragones es un tema sobre el que simplemente, he aceptado que es de esa forma y ya está. Es un poco agridulce pensar que mientras compañeros de otras razas caen, a nosotros todavía nos quedan muchos siglos por vivir todavía. - Era joven como para haber experimentado un tema similar pero... le daba miedo el dolor que podría sentir cuando aquello sucediese.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Miér Nov 02, 2016 11:48 pm

No sé decirle yo si se atrevería a cocear a un dragón. Pueden enfadarse fácilmente, pero seguramente harán una excepción con algo que puede transformarlos en un delicioso asado de un soplido. – Sindri alzó levemente los hombros de nuevo. Nunca había probado la carne de pegaso y seguramente no lo haría, puesto que son animales destinados a la batalla o a la guerra. Incluso los salvajes eran vistos con reverencia por los lugareños, quizá por sus fuertes ataduras a la cultura de Ilia, de la cuál Sindri no se sentía particularmente partícipe. Quizá es que llevaba pocos años ahí y la cultura en la que fue criado fue la de Lycia, pero cada vez que veía un pegaso su primer sentimiento era dar un rodeo para evitarlo, más que acercarse: ya había visto en primera persona el daño que podían hacer. Eran bellos, sí, quizá incluso encantadores, pero el Dark Mage no caía en sus triquiñuelas – Hay mercaderes y criadores de pegasos domesticados, por lo que quizá podría adquirir alguno en particular si quisiera. Necesitaría mucha práctica para poder emplearlo para volar, pero el tiempo no es impedimento alguno para un Laguz, ¿verdad? Ahuhuhu~ – no sería tan complicado para alguien cuya vida se puede contar en cuatro dígitos depositar un par de décadas para el aprendizaje de una habilidad. Quizá más por afición que por otras cosas, puesto que seguramente un Laguz Dragón podía ya volar a placer sin problema alguno.

La mirada de Sindri se endureció, o quizá podríamos decir que se heló, por unos instantes. Algo incorpóreo pero real dentro de él se revolucionó y se arremolinó en su estómago, extendiendo una metafórica garra hasta su garganta. ¿Era quizá su parte de noble, que se resistía todavía como una voz queda a que otros se situaran encima de él en una invisible escala social? ¿O tal vez era la Magia Arcana, despertándose ante un desafío y una prohibición? Un orgullo desmedido, eso era, agarrotó su sonrisa y la volvió antinatural y forzada, casi transformándola en una mueca – ¿Acaso mis ojos no son dignos de posarse en los de un dragón de Goldoa? Trataré de recordarlo. – una entonación lenta, muy lenta, haciendo hincapié en la palabra “dignos” y cada letra empapada en un tono grave. Algo dentro de él se negaba a aceptar el poder ajeno durante más tiempo del pragmáticamente necesario. Le susurraba en el oído que era él, y no otro, el que tenía el poder para imponer las reglas... y por bien que Sindri se resistía, era algo que le gustaba de oír. Tuvo que hacer acopio de fuerzas para no acercar su mano al Tomo de Ruina que llevaba en su zurrón y dejándolo en su regazo para sentir el peso y la confianza que le daba – Pacifistas y amor por la tranquilidad y paz. ¿La paz de quién? ¿La paz mundial? ¿La paz de Tellius? ¿La paz de Goldoa? Mientras sea una política que haga la vida mejor para los habitantes del país es una efectiva. No es mi lugar juzgarla. – se remitió al pasaje anterior, tratando de pensar sobre lo que acababa de oír. Un lugar tan alejado de todo, una desconexión casi total con otros de su raza. ¿Un individuo de dos décadas de vida era capacitado para juzgar a alguien que podía superar el milenio de vida? ¿Y si contaba con consejos de algo tan viejo como el mundo?

Suspiró, dejando que su rostro perdiera la rigidez y la garra en su garganta cesó de apretar, volviendo a algún lugar desconocido. Una sonrisa sincera, o quizá una sonrisa ensayada tantísimas veces que era indistinguible de una real, se posó en su rostro y cerró los ojos brevemente, concentrándose para mantener a raya impulsos indeseados – Aunque es un lugar muy tranquilo, debo reconocerlo. Al menos lo poco que he visto hasta el momento. – Sindri volvió a ser el que era, o al menos a encerrar el que era donde debía. Nunca estaba seguro ya, y comenzaba a dudar de sí mismo más que de cualquier otra persona – Si quiere ver mundo, le recomiendo zarpar al sur hasta el reino de Durban, más allá de las de Phoenicis y Kilvas. Allá encontrará las el archipiélago que conforma el país, un lugar de Elibe donde está prohibida con penas legales la discriminación a los Laguz, entre otros tipos de discriminación. Dentro de lo que cabe, sería una primera buena experiencia, en mi opinión. – su voz animada y afable contrastaba con la seriedad de antes, llevando a cabo incluso movimientos con las manos de manera animada y extrovertida.

Así que nada de magia. Tenía mucha curiosidad sobre una posible Magia Laguz, puesto que en la Biblioteca de la que procedo hay muchos magos en búsqueda de hechizos y libros de magia raros. – aprovechó para apuntar de nuevo toda la información que le habían dado y no estaba en condiciones de anotar. Se preguntó si “la diosa” era la misma que Pelleas había mencionado en la Gran Biblioteca de Ilia – La deidad Ashera, es a la que se refiere, ¿verdad? – sólo había una manera de saberlo, y esa era preguntando. No sabía mucho sobre la teología de Tellius, pero Pelleas le había dicho que los Laguz no fueron creados por Ashera... ¿Quién lo habría hecho? ¿Habría más deidades en Tellius? – Retrasar el momento de la muerte es algo imposible en teoría, por lo que lo que realmente importa es pasar buenos momentos con los seres queridos. En estos tiempos de trifulca y Emergidos, incluso un día más es algo valioso. – dijo Sindri con fingida alegría, puesto que él no tenía un ser querido siquiera... pero no dijo mentira. Cada día de investigación lo llevaba más cerca de su objetivo de alargar su existencia.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Sáb Nov 05, 2016 5:23 pm

A Kurthnaga le hacía gracia cuando los otros se referían a los dragones como seres a los que debían de profesarse un respeto porque la gente temía a la fuerza que tenían en su forma más genuina; quizás en el caso de otros dragones era aplicable, pero no en el suyo. No le gustaba demasiado transformarse y en su forma más parecida a la beorc no dejaba de ser un chiquillo inofensivo, quizás destacaba por su manera de razonar pero no precisamente porque fuera imponente como un gran dragón u otras características que se solía pensar cuando alguien se refería a sus razas. - Oh, no sé si me atrevería a obtener un pegaso u alguna otra clase de montura. Para decirlo de alguna manera... ¿Me dan algo de pena? A veces he visto que montura y jinete tienen muy buena relación y eso es algo muy bonito, que realmente es lo único por lo que veo bien que existan esos animales para esa función pero... que sean usados en gran parte para la pelea, no lo sé, es un sentimiento agridulce. No me gustaría adentrarme en ese mundo... Lo lamento, seguro que sonará algo difícil de entender. - Pero aquella era la sensación que había vivido personalmente cuando había cruzado el desierto de Hatari junto aquella jinete pegaso y su guía del viaje en cuestión.

Después de aquella advertencia la actitud en el rostro de Sindri pareció cambiar, pero Kurthnaga no alcanzaba a leer concretamente que reflejaba, sabía que el tema no era el más adecuado para un beorc pero solo quería que no tuviera problemas con sus iguales pero se sentía incomodo por aquella sonrisa que no parecía del todo real en el rostro del beorc y eso se pudo leer en los tics nerviosos que el dragón realizaba con las manos sin percatarse del todo de ello. - Lo lamento, no se trata de dignidad o no. Son los estragos de actos en el pasado entre razas. - Era muy joven y Kurthnaga no había cosas que del todo comprendía, había oído cosas y visto también con sus propios ojos pero estaba lejos de experimentar atroces situaciones... solo podía temer que algún día pudiera encontrarse en peligro por algo relacionado a ese peligro que conllevaba ser laguz.  - ¿Paz mundial? Me temo que eso es ser demasiado avaricioso y contraproducente. Me temo que solo nos importa la paz en Goldoa, más bien, la paz dentro de las murallas de la ciudad. Es egoísta pero no queremos vernos envueltos en guerras que no nos percatan. - Por suerte por sus palabras no parecía que el bibliotecario fuera a juzgar como Goldoa encaminaba su política para alcanzar la tranquilidad como el valor más necesario a ser protegido. Eran muy diferentes a los países limítrofes y ya se había dado cuenta que todas las razas laguz veían las cosas desde puntos de vista que no tenían que tener mucho en común, por eso el dragón negro se preguntaba si realmente podrían tener la empatía suficiente como para entenderse. Esperaba que al menos eso no les provocase peleas.

La sonrisa de Sindri pareció cambiar un poco, junto a su tono de voz y Kurthnaga volvió a sentir como la conversación fluía nuevamente de una forma más tranquila y él se notaba más honesto con sus palabras, solo intentaba tratar la realidad como era y que no fuera lo suficiente agresivo con el beorc pero... sus políticas eran de aquella manera, de igual forma a como había una relación tan tensa entre laguz y beorc que podría explotar de un momento a otro alguna riña. - ¿Dur...ban? Perdone, nunca había escuchado ese país. Lamento admitir de nuevo que... Elibe es muy desconocido para mí, en realidad, todo lo que se encuentre fuera de Tellius. Pero ahora me ha entrado la curiosidad sobre el país, suena duro que hayan penas por discriminación pero me parece justo. Si pudiera... ¿Podría dibujar un mapa para que supiera donde se encuentra Durban? Lo tendría presente para futuros viajes. - Aunque no estaba en una situación como para emprender una aventura, nunca estaba de más tener propuestas para el futuro. En realidad no es que Kurthnaga tuviera responsabilidades que atender sino que psicologicamente se sentía débil para salir de su país, ya no pensaba que estuviera seguro fuera de allí y no sabía que opinar de los beorc, pero quería pensar que su idea cambiaría y algún momento se encontraría cómodo consigo mismo de nuevo.

-Oh... Me temo que no creo que haya laguz que pueda emplear magia, sin embargo a veces la realidad nos impresiona. - Después asintió con la pregunta sobre la deidad, levemente impresionado de que alguien fuera de su continente conociera sobre las creencias propias de allí, pero después de todo era un hombre culto que había leído muchísimo así que no sería extraño que conociera sobre distintos temas. - Sí, me refiero a Ashera... Me impresiona que la conozca, me atrevo a decir que seguro que es una deidad que no comparten allí, ¿verdad? - Intentó evitar el tema de la vida y la muerte porque realmente era algo que le aterraba, Kurthnaga no se veía capaz de superar muchas batallas con plena satisfacción, temiendo que pudiera caer en cualquier momento, de la misma manera que también tenía miedo de que si vivía mucho tendría tiempo suficiente como para ver poco a poco como transcurrían horribles historias a su alrededor.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Dom Nov 06, 2016 12:57 am

No sé el potencial de un pegaso como mascota, son demasiado... cómo decirlo... elitistas. Eligen un jinete y toleran pocos más humanos. O ninguno más. Ahí ya sí que no soy experto alguno, aunque provengo del lugar con más pegasos de Elibe. – eran animales ariscos y huraños, desde el punto de vista de Sindri. Poco amistosos era quedarse cortos. Cuando clavaban sus ojos en él, podía sentir como si se acercaba un poco más saldrían disparados contra él como flechas con forma equina. ¿De veras que no eran animales carnívoros? Bien que muchos huían a las primeras de cambio, pero otros... no le sorprendería si algún día perseguían a alguien en bandada – Bueno, los bueyes se emplean para arar los campos y los caballos para transportarse. Si los Beorc pudieran volar seguramente dejarían a los pegasos tranquilitos, pero mientras no se consiga esa habilidad, los que quieran surcar el cielo requerirán de la ayuda de los caballitos voladores. – y los cuidados requeridos de los pegasos en los ejércitos profesionales eran bastante caros, por lo que podían llegar a vivir a cuerpo de rey. Los de los mercenarios seguramente menos, pero dudaba que esos caballos tan estirados fueran a la guerra sin la promesa de un cargamento de zanahorias – Y a los wyvern también, pero esos viven en las montañas de Bern... creo que no soportarían bien el clima de Ilia. Mucho frío y sangre fría. – mera especulación de su parte, puesto que no tenía ni idea del clima que sería su preferido. En Bern había muchos y era un lugar cálido y árido, justo al lado de Sacae, por lo que tampoco creía haber fallado por mucho.

Giró la cabeza y miró al precioso cielo azul, perdiendo su mirada entre las nubes más cercanas a él, con formas que le recordaban a una miríada de cosas – Hay en Lycia unos insectos conocidos como efémeras, que viven junto a las masas de agua. – un tono docto para un cambio de tema tan drástico. Eran unos insectos que no había en Ilia... a decir verdad no había casi insectos por las bajas temperaturas. Una ola de nostalgia le recorrió al nombrar aquél lugar tan mágico y distante para él en el que le parecía haber vivido tanto tiempo atrás, pero a día de hoy le parecía más un sueño que otra cosa – Desde que consiguen las alas, las efémeras viven un día como mucho, y entonces sus vidas se apagan. Es algo que siempre nos ha parecido trágico. Una esperanza de vida tan corta comparada con la nuestra. – se giró entonces hacia Kurthnaga, con una mirada y una sonrisa indescifrable, que podía leerse de muchas maneras distintas, cada una tan acertada... o tan poco acertada... como cualquier otra – ¿Qué somos los Beorc, comparados con los dragones? Un pestañeo en la oscuridad que en el momento que alguien puede fijarse en él, ha desaparecido. Una imagen retinal que desaparece y es acaparada por nuevas y más brillantes luces. Tal vez los dragones, en virtud de su edad, se han ganado la deferencia. – y cesó el tema de conversación ahí, tratando de centrarse en el siguiente proporcionado por el Príncipe Dragón de Goldoa – El mundo es egoísta, príncipe Kurthnaga. Hacen bien ustedes de centrarse en sí mismos, ningún otro país lo hará. No creo que nadie se lo pueda recriminar desde una posición moral más elevada. – negó con la cabeza, indicando que no les juzgaba por eso. Si los dragones de Goldoa habían conseguido suficiente poder para luchar ellos solos contra los Emergidos entonces eran dignos del respeto del Mago Oscuro Sindri.

Durban. Dur-ban. El archipiélago de las Islas de Durban. – repitió el bibliotecario mientras echaba mano a su zurrón para sacar unos pocos papeles, que comenzó a revisar uno por uno detenidamente. Cuando encontró el mapa que buscaba, el mismo que había empleado antes en la conversación, se lo mostró a Kurthnaga una vez más, señalando con su dedo índice de la mano derecha un conjunto de islas al noroeste de Elibe – Éstas. Estan juuusto al sur de Phoenicis y Kilvas. Podrías trazar una línea recta entre tales islas y Goldoa, si usted quisiera. – movió la mano hacia arriba, siguiendo una línea imaginaria, hasta salir del mapa – Le dibujaría un mapa, pero con mis habilidades artísticas... digamos que si lo intentara seguir podría acabar en Akaneia. Con suerte. Ahuhuhu~ – y no mentía, los dibujos de Sindri eran bastante mediocres, salvo que los signos para rituales o maldiciones contaran como arte, puesto que entonces se le daban medianamente bien.

Hay varios tipos de magia, algunos más impresionantes que los otros. En la Gran Biblioteca de Ilia se practica la Magia de Ánima, la magia elemental del fuego, el aire y la electricidad. Luego existe la Magia de Luz, la magia practicada por los miembros del clero, y la Magia Arcana, la magia más antigua y poderosa de todas. Y, cómo olvidarla, la magia sanadora, que se canaliza mediante bastones, y sirve para curar heridas físicas y otras afecciones. – un pequeño resumen de los tipos de magia, a cargo de un mago. Un Mago Oscuro, para ser exactos. Pero dudaba que en un lugar donde no conocen la magia tuvieran estigmas contra la Magia Arcana... es decir, era toda magia de los Beorc, ¿cierto? – Tuve la ocasión de hablar con alguien de Daein, que me habló un poco de la religión que se practica aquí, en Tellius. No, en Elibe se adora a Elimine, una de las Ocho Leyendas de Elibe que lucharon en la Batida, poseedora del Tomo de Luz Aureola y un bastón curativo sin parangón y creadora del reino de Etruria. ¿Que sería usted tan amable de darme más información sobre Ashera, por favor? – no sabía si era buena idea revelar que había conocido al Príncipe de Daein en persona, puesto que no era conocedor de las relaciones entre Goldoa y Daein, pero tampoco dijo mentira ninguna.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Miér Nov 09, 2016 7:19 pm

-Quizás es por ser laguz, no lo sé. Nunca se me pasaría por la cabeza tener “mascotas” o emplear a animales para facilitar las tareas cotidianas, en ese aspecto somos una comunidad bastante autosuficiente con lo que tenemos y nuestras habilidades, aunque pueda parecer que actuemos a la antigua. - Porque era lógico que pegasos, bueyes y wyverns no tenían muchos rasgos en común entre ellos, probablemente solo que los pegasos y los wyverns eran monturas que se solían emplear para la milicia pero nada que se le pudiera encajar en los animales que se empleaban para el ganado. Y en Goldoa no había aquella idea de animales que facilitaran a realizar el trabajo, en otros países laguz quizás sí; pero lo desconocía porque tampoco era un tema que le alterase demasiado la moral como para preocuparse.

La posición en la que se encontraba sentado Kurthnaga en el suelo empezaba a incomodarle por el tiempo en el que llevaban hablando de diversos temas, por lo que en lugar de tener las piernas cruzadas, elevó un poco las rodillas aprovechando para apoyar su cabeza levemente sobre sus piernas y desviaba un poco la mirada al horizonte. - ¿Efémeras? Nunca había escuchado sobre ellos, no tengo ninguna idea en mente de como podrían lucir. - Pero después continuó escuchando sobre la trágica historia y el dragón no podía evitar pensar si en realidad las cosas fuera de palacio eran mucho más tristes de la realidad que su padre había creado para los dragones de Goldoa; una paz utópica que para los dragones terrenales no dejaba de ser el único mundo que conocían y apreciaban, pero las cosas fuera de allí no eran nada parecidas en comparación. - Es triste que después de conseguir un bien tan preciado como las alas, con lo que les permiten volar, no puedan aprovecharlas por su poca esperanza de vida... - Al menos, él odiaría estar en esa situación y probablemente se sentiría culpable en el momento de nacer al pertenecer solo a esa especie.

-Cuando era más joven no estaba muy de acuerdo con la situación de Goldoa. ¿Una vida extensa en un país sin cambios? Se me hacía algo que parecía incluso eterno, ahora han pasado décadas y he visto el exterior, no dejamos de ser egoístas y de vivir en nuestro mundo. Que para nosotros es una realidad, pero no deja de ser una pequeña realidad... Sin embargo, si la gran mayoría de dragones es feliz con ello y entre ellos me incluyo, supongo que no hay necesidad de comportarnos como otras monarquías si esta situación es la más beneficiosa para nosotros. - En realidad, no eran más que conjeturas por parte del dragón y se notaba que lo eran porque cuando hablaba incluso hacía algunas pausas para conectar las frases entre sí para que tuvieran más sentido de aquella forma. Sí, había viajado al exterior pero tampoco había podido conocer tantos detalles sobre si las monarquías de los beorcs funcionaban de igual manera que la de los laguz; pero algo que si era lógico para él, es que sus motivaciones tenían que ser mucho más diferentes.

Miró detenidamente como el bibliotecario rebuscaba entre sus cosas mientras murmuraba el nombre de aquel país que le había mencionado antes, era cierto que le causaba interés conocer sobre aquel país que no quería que hubiera discriminación alguna de diferentes tipos, pero el joven dragón todavía seguía algo temeroso de intentar acercarse a los beorc pero esperaba que ese temor desapareciese poco a poco. Se sorprendió bastante cuando Sindri le enseñó el mapa y se percató de que Durban no estaba tan lejos de islas que se le hacían tan familiares como Kilvas y Phoenicis, pero él nunca había estudiado historia global o geografia del mismo tipo, así que su sorpresa era incluso normal. - Vaya... Pensaba que estaría mucho más lejos de Tellius. Tendré que valorar la situación pero me suena bien lo poco que me ha comentado de ese país.

El dragón asintió con la cabeza ante la explicación sobre la magia. - En Etruria conocí a un noble beorc que me comentó los diferentes tipos de magia, más tengo que admitir que como es un tema tan lejano por muchas explicaciones creo que nunca lo entendería del todo, lo lamento. - Y agachó un poco la cabeza ante aquellas palabras. Quizás era una idea muy simple, pero para él solo había el tipo de magia que servía para dañar y el tipo de magia que servía para curar... Seguro que habían muchas más clasificaciones y cosas que entender, pero se le hacía demasiado cuesta arriba ver las particularidades que existían incluso si en realidad no era un tema tan complicado. - Oh, profesan otra religión... Tiene su lógica, claro. Veamos, sobre Ashera... No soy un gran entendido, tiene que perdonarme. En Goldoa se explica como una historia para que los jóvenes dragones se comporten correctamente y tengo que admitir que mi padre me contaba esas historias antes de ir a dormir de igual forma. - Tampoco habían demasiados libros referente a la diosa así que lo único que podía era relatarlo como una si se tratara de una historia. - Hay la historia de que la diosa creadora del continente de Tellius era llamada Ashunera, pero más adelante esa diosa del Alba daría lugar a dos diosas; Ashera y Yune. Mientras que Ashera es nuestra diosa protectora y promueve el orden en el continente, Yune es su contraparte como diosa oscura, la diosa del... ¿Caos? Se dice que todas las cosas terribles, batallas y sangre derramada en nuestros países son debidas a su personalidad; si le soy sincero, es como la personificación de que si realizamos actos codiciosos o malvados, eventualmente... eso repercutirá en nuestras vidas mientras que nuestro patrón protector sería Ashera; por eso le rezamos a ella. Ya que en nuestra cultura no tiene mucha lógica profesar culto a dios oscuro. No sé cuanto de eso podría ser verdad o no, mi padre me contaba de pequeño que si algún día la paz se rompía las diosas se enfurecerían: pero como ya le he dicho, era un niño así que no sé si realmente lo expresaba para que los valores de Goldoa cobrasen fuerza con esas leyendas.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Lun Nov 14, 2016 1:16 am

Para muchos Beorc la ayuda de los animales es necesaria para su día a día, pero supongo que si alguien pudiera mover el arado por sí mismo o moverse muy rápidamente nosotros lo veríamos igual. La necesidad es la madre de la inventiva. –  repitió ligeramente la noción, aunque podía ver bien por qué un dragón creería que el uso de animales como transporte o como ayuda de los campos. También ayudaban en los molinos para hacer harina cuando no había ríos cercanos. Y por no decir de la ropa de abrigo hecha con la lana de ovejas. Y el cuero y la leche de las vacas. Sindri simplemente supuso que tendrían alternativas – Personalmente, siempre he querido un gato de mascota. Son bastante autónomos y hacen compañía, además que ensucian mucho menos que un perro. Pero, aún así, una biblioteca no es un lugar para un lindo gatito. Podría perderse. O podría mordisquear los libros. O husmear por los lugares reservados a los magos. – el semblante de Sindri contenía algo de tristeza, o tal vez de soledad mal contenida. La vida de un Dark Mage no era especialmente una vida adecuada para hacer amigos, especialmente si las personas tenían ideas preconcebidas sobre la Magia Arcana. A un gato no le importaba si jugabas con las energías primordiales del mundo o si llevabas a cabo rituales arcanos para conjurar entes del Abismo siempre y cuando le dieras de comer a intervalos regulares. O al menos eso esperaba Sindri.

Comparativamente, los Beorc somos como las efémereas, si nos comparamos con los Laguz. Una vez llegamos a ser adultos, nuestro tiempo en este mundo es relativamente corto, por lo que debemos apresurarnos. Un día perdido es un día irrepetible que jamás puede volver, y cada uno de ellos cuentan. – Mortal. Finito. Temporal. Sindri no pudo sino preguntarse si los dragones podrían ver esos conceptos tal y como lo veía un Beorc. O al menos como él los veía, puesto que un Beorc cualquiera podía no tener tanto pánico a la muerte como tenía él. Al mismo tiempo, sería un necio de pensar que él podía entender plenamente conceptos como “infinito”. Todavía – ¿No cree? Un dragón podría presenciar el nacimiento y el final de una dinastía Beorc, al fin y al cabo. No puedo sino envidiarles por tal capacidad. ¡Cuántas cosas podrían hacerse en un milenio! Podría comenzar una lista de ellas al amanecer y al ponerse el sol todavía no habría terminado. – más tiempo vital siempre era bueno y, por más que buscaba, no podía encontrar ninguna ventaja a la corta esperanza de vida de los Beorc. Casi quería preguntar a Kurthnaga si conocía lo que era la Quintaesencia y si su pueblo la empleaba de algún modo... pero no quería desvelar demasiadas cosas de su investigación, por lo que se mordió la lengua antes de decir nada.

Siendo una monarquía, poco importa lo que quiera “la mayoría” ya sea de dragones, Beorc o qué-sé-yo. Lo que realmente importa es lo que el rey quiera. Para eso es él el que gobierna y no otro. – el Dark Mage alzó sus hombros, casi como queriendo decir que “así es como es en todas partes”. Un rey que decidía el rumbo de su reino, y si no había rey había un emperador o un marqués. No es que lo que pensaran los habitantes de un país tuviera mucho peso, a no ser que fuera una nobleza poderosa que pudiera forzar la mano del rey en alguna política en concreto – Conformarse no es algo inherentemente malo, pero puede llevar a la falta de visión y de perspectiva si nos relajamos, en mi opinión. Creo que ha hecho bien en viajar, ha ganado un conocimiento que le será muy valioso una vez tome la corona. Ahora bien, ¿Qué conocimiento no es valioso para un monarca? – una sonrisita se asomó en su rostro, pero no continuó el tema. ¿Qué sabía él de gobernar? Bueno, había nacido en el seno de la familia de un marqués y su padre había sido siempre un magnífico gobernante del que nunca hubo ni una sola queja. Y si las hubo, no las oyó.

Se puede ir en barco. ¿Le gustan los barcos? Yo los detesto. No hacen más que moverse todo el día e ir lentos por el mar. ¡El mar! ¡Tanta agua por debajo! ¿Y si el barco vuelca, qué? ¿Nos hundimos? ¿Nos ahogamos? Pues vaya gracia. – al Dark Mage no le hacían especial gracia los navíos, pero cada vez se mareaba menos y podía pasar más tiempo en cubierta, donde al menos había algo que hacer. Aunque fuera molestar a los marineros con preguntas sobre el mar y los viajes – Es un reino peculiar, si le soy sincero. La discriminación está prohibida como norma general, pero aparentemente no la discriminación entre nobles y plebeyos. Es un comienzo, no me entienda mal, pero... ¿Por qué esa discriminación sí de entre todas? – según entendió también había ciertas fricciones entre aquellos que eran magos y los que no, pero no sabía mucho de eso. O, al menos, debía mantener la ficción que no le afectaba en absoluto. Pero lo que era seguro es que a Kurthnaga, como Laguz, no le iba a afectar en absoluto.

¿Nobles de Etruria? Qué interesante... – y lo decía completamente en serio, puesto que Etruria era uno de los pocos lugares de Elibe que jamás había visitado, pero no había nadie de Elibe que no conociera bien Etruria – Justamente es el corazón del culto a la Leyenda Elimine y es el lugar más conectado con la Magia de Luz de toooodo Elibe. También dicen que es un lugar muy bonito para visitar, pero nunca me dan suficientes vacaciones para poder viajar a placer. – sentía la necesidad de excusar su ignorancia sobre su propio país, por lo inclinó levemente la cabeza, quizá a modo de disculpa o de vergüenza – Seguro que fue un encuentro muy provechoso. – aventuró. Sindri llevaba mucho tiempo sin hablar con ninguna nobleza de Elibe, había incluso tratado con más nobleza de fuera de su país. Echaba un poco de menos el tipo de conversaciones que los nobles hacían en sus castillos tras un delicioso banquete... lo más parecido que tenía él eran las festividades, y le tocaba siempre un lugar bastante lejano de donde se daba la buena charla. Y la buena comida también.

Qué historia más interesante, muchas gracias por compartirla. – agradeció tal gesto con lo más cercano a una reverencia, teniendo en cuenta toda la parafernalia que tenía sobre sus piernas y que aún ahora trataba de llenar de palabras para no perder ningún detalle – Ashunera, Ashera y Yune. ¿Una deidad de la oscuridad y del caos? ¿Que nadie sigue? Lo contrario que Plegia, uno de los reinos de Akaneia, por lo que parece si la información de la que dispongo es correcta. – el Dragón Caído Grima, si recordaba bien de aquella charla que tuvo con el Príncipe de Daein Pelleas algo de tiempo atrás. Hizo acopio de algunos tomos con información de Akaneia, pero no pudo encontrar mucha más información de la que le proporcionó el Dark Mage – ¿Hay un culto a Ashunera como tal? ¿O sólo un culto a Ashera? ¿Qué pasaría si las deidades de Tellius se enfurecen? ¿Qué contaría como romper la paz? – con una tonelada de curiosidad, Sindri casi ni podía elegir las preguntas que hacer a su interlocutor de tantas que se le ocurrían.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Lun Nov 14, 2016 12:42 pm

-Supongo que si no tuviéramos tanta fuerza en nuestra forma genuina, también encontraríamos a los animales como un bien útil. - Y Kurthnaga recordaba como un grupo de 4 o 5 dragones era lo suficiente como para empujar y mover los navíos que se quedaban atascados en ese mismo estrecho, cuyo nombre venía fundamentado en todos aquellos barcos mercantes que solían usar esa ruta para transportar sus mercancías y que desgraciadamente se quedaban atascados en Goldoa por las grandes dimensiones de los barcos en comparación al poco espacio que permitía dejar paso en el estrecho. Si podían empujar grandes dimensiones con un solo grupo pequeño, era lógico que en Goldoa no era necesario usar animales para ayudar en los campos o en las obras, porque probablemente lo que costaría mantener a esos animales sanos sería mucho más elevado que cansarse un poco en adoptar su forma dragón.

-Oh, lamento admitir que tampoco es demasiado frecuente tener animales de compañía en las comunidades laguz. Supongo que eso es cultural aunque hay casos y casos. Pero sí... quizás una biblioteca no es el lugar más adecuado para un gato domestico, también podría sentirse solo en un lugar tan grande. - Aunque, ¿qué sabía Kurthnaga sobre los gatos domésticos? Más bien casi nada en realidad, sabía de su existencia, había visto gatos no laguz en bosques y en países beorc pero la verdad es que como era de esperar, tenía más conocimiento de la raza de sus vecinos de Gallia que de animales en sí. Tener una mascota parecía incluso adorable pero si le proponía una idea a su padre como la de tener un animal en palacio, probablemente le miraría muy mal por la estúpida idea que representaría.

-Se me hace extraño pensar de esa forma... En cuanto a la vida beorc me refiero, Goldoa impone una ideología de que no hay que apresurarse y hay que dejar fluir la tranquilidad, hacer las cosas al ritmo de uno. Tendrá lógica para nuestra raza, probablemente no encajaría mucho fuera de aquí. - Él mismo había tenido una enseñanza en su niñez a nivel teórico que había durado décadas, y no había sido porque Kurthnaga fuera lento comprendiendo conceptos, sino porque como no había un  concepto de fecha límite, el dragón negro se podía tomar su tiempo para conocer diversos temas y profundizar sobre ellos con tal de perfeccionar todo lo posible sus ideas. No pudo evitar reírse por la diferencia de razas y las diferentes visiones sobre las capacidades de los otros. - No sé si ver el final de otra dinastía es algo positivo, me parece más bien triste. Pienso en que seré un joven adulto cuando mis amigos laguz de otras razas estén al final de sus vidas y es algo que realmente me asusta, la diferencia aun siendo laguz son aterradoras de todas formas. En ese aspecto, prefiero dejar mi vida avanzar sin preocuparme mucho de los años que transcurren y lo que supone fuera de mi nación, sino me rompería la cabeza más de lo necesario.

Y se preguntaba como su padre había podido convivir con todas aquellas cosas que ser un dragón significaba pero al mismo tiempo, Kurthnaga sabía que nunca sería capaz de ir a su padre con aquella clase de dudas porque si no había sido capaz de preguntar por su madre en un siglo, ¿cómo iba a tocar un tema todavía más personal que involucraba sentimientos? No. Sabía que lidiar con aquella clase de asuntos era algo con lo que el joven dragón negro tendría que aprender a llevar de una manera positiva con el tiempo. Pero como todo en su vida; no había prisa, con el tiempo todas cosas llegarían poco a poco.

-Oh. Pero a pesar de ser una monarquía... No se puede adoptar cualquier decisión que se quiera solo porque el monarca tenga ese poder de imponer sobre los demás, ¿verdad? Me refiero, hay que pensar en el bien común. Dhegisnea puede parecer un rey autoritario pero sé que es muy noble, todo lo que ha construido en Goldoa ha sido para crear una buena comunidad para nuestra raza dragón. Pero ya le digo, hay una ideología muy unificada en nuestro país, quizás es por eso mismo... que coincide lo que quiere la mayoría con lo que quiere la corte real. - Siempre había habido un buen ambiente en su país, lo cual era algo muy positivo porque pensando que eran dragones... Se podía clasificar a los ciudadanos de “civiles” pero no eran precisamente criaturas inofensivas aunque la gran mayoría, incluyéndose, no tenía ningún tipo de entrenamiento sobre pelea, pero volar y escupir fuego eran habilidades que tenían innatas. Mejor o peor, la mayoría de ellos tendrían que ser capaz de hacer esas cosas. - Creo que hay cosas que mejor no experimentar de cara a ocupar un trono, pero es mi honesta opinión y todavía soy muy joven, quizás no he madurado lo suficiente como para encajar esas experiencias correctamente. - Y no lo expresaría con palabras textuales, pero a lo que se refería Kurthnaga era a los sentimientos más negativos; odio, racismo... Nunca en el pasado los había sentido tanto en sus carnes y de forma tan personal, y al no estar acostumbrado a aquellas sensaciones tenía miedo de llegar a hacer alguna estupidez de la que se arrepintiese por ello.

-Etruria es el único país de Elibe que he visitado, aunque estuve allí y tengo que admitir que no pude ver nada relatable por la situación con los emergidos. Una pena, pero sí que fue una gran experiencia tener la oportunidad de salir del continente. - Esperaba que no fuera la primera y última vez que saliese de Tellius, aun sí ahora no estaba preparado psicologicamente para emprender un nuevo viaje,  no era el típico dragón que aceptaba lo que tenía sino que quería aprender mucho más y sentir que su vida tuviera algo de sentido. Pero por el momento tenía que aceptar que se encontraba estancado y que no podía ni avanzar ni retroceder.

-Oh, no ha sido nada. Lamento no poderle explicar de una forma mucho más culta, para mi siempre ha sido una historia que ser contada antes de ir a dormir. - Le correspondió la reverencia de una manera formal, aunque seguía lamentando no ser de más ayuda con ese tema. -  Una deidad oscura en nuestro continente se concibe como algo negativo, como algo que si le profesas culto se podría volver en contra de uno mismo. No entiendo muy bien la mentalidad que tienen países que sí rinden culto a deidades oscuras... - Seguro que había alguna explicación como tal y algún fundamento que lo respaldase, pero la cultura en su país era aquella y no había espacio para interpretaciones ajenas, era por eso que le parecía algo insólito pero no negaba que quizás algún día podría entender las posturas de países como Plegia. - Que yo tenga entendido, no mucha gente conoce a Ashunera y el culto que se rinde es a Ashera, quizás a mi me explicaron esa historia porque nosotros hemos vivido mucho más y no se ha perdido. Desconozco como se explica esa historia fuera de mi país o fuera de palacio, en realidad. Contaría como romper la paz... una gran guerra entre las razas beorc y laguz, se dice que eso despertaría a las diosas. Lamento no saber a que nivel darían las consecuencias de que eso ocurriese, me daba miedo esa historia cuando era pequeño así que nunca me atreví a preguntar por miedo a que la respuesta fuera que nuestras razas fueran aniquiladas o algo así de horrible.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Sindri el Dom Nov 20, 2016 11:48 pm

Me alegro que podamos ver el punto de vista del otro. Culturas diferentes, pero podemos ver el porqué de los costumbres del otro. Es una habilidad diplomática muy valiosa, ¿no cree usted? Ahuhuhu~ – era bien cierto que el Dark Mage podía ver el porqué de la falta de animales de tiro y otros menesteres, aunque no podía sino imaginar cómo hacían los dragones para suplir todas las actividades de los animales. ¿Tirarían ellos mismos de un arado para labrar los campos? ¿Habría dragones que se dedicaban especialmente al transporte? ¿A la transformación del grano en harina? No podía realmente imaginar a un dragón dándole vueltas a una rueda de molino durante todo el día. El mero pensamiento se le hacía extraño. Como pensar en el monstruo malvado de los cuentos que escuchaba de pequeño amasando pan y horneando una tarta, había tintes surrealistas – ¿Solos? Creo que los gatos son demasiado independientes para sentirse solos, daría vueltas por el lugar hasta aburrirse y echarse una siesta. Los gatos son bastante perezosos, siempre durmiendo. Y no he visto ningún ratón en la Gran Biblioteca de Ilia, por lo que no puedo justificar traerlo como “ayudante de control de plagas”. Hm... – y si las ratas habían roído algún libro de magia, seguramente un gato común y corriente no sería rival contra un roedor escupe fuego. O escupe electricidad. No eran maniáticos con lo que llevarse a la boca – ¿Tampoco tienen la costumbre de tener animales de compañía? Bueno, tiene cierta lógica, la mayoría de animales viven incluso menos que un Beorc... – intuyó que quizá era eso un factor decisivo, pero aventurar sin preguntar antes con tan poca información era poco óptimo.

Si aplicásemos esa filosofía, en cuánto nos queramos dar cuenta tendríamos medio pie en la tumba y nada hecho en la vida. Me temo que nosotros debemos tomar cartas en el asunto y movernos... o será demasiado tarde. No tenemos suficiente esperanza de vida como para conformarnos con esperar hasta un viento más propicio... puede que ni siquiera sople en un año. – y un año ya era una cantidad exorbitante de tiempo para esperar a que las cosas fueran a mejor. Comenzó a entender como incluso el concepto de los flujos del tiempo difería entre los Laguz y los Beorc, lo que aumentaba las diferencias culturales. Los Beorc quizá les parecerían osados y que actuaban rápidamente sin pensar, pero por otro lado los Laguz serían seres pausados  hasta el extremo y demasiado pasivos. Pero sólo desde su punto de vista. Era un conocimiento valioso – ¿Así que los Laguz Dragón tienen tanta diferencia de esperanza de vida incluso comparados con otros Laguz? Han obtenido ustedes un regalo muy valioso, creo yo. – así que incluso los dragones sentían apego por el mundo terrenal temporal y sus habitantes. Si les provocaba tanto dolor sobrevivir a sus seres queridos, quizá había una razón por la que sólo se relacionaban entre ellos. La existencia de un Mago Oscuro era una solitaria por naturaleza y la familia de Sindri... ya casi ni podía llamarlo eso. ¿Sentiría él también aquello si llegaran a funcionar sus experimentos con la Quintaesencia?

Cuando el príncipe expuso su opinión de las atribuciones y competencias de los reyes, Sindri le miró muy extrañado, como si sus palabras no acabaran de casar con la realidad. ¿Que los reyes no pueden imponer decisiones sobre sus súbditos? ¿En qué mundo? Contaban con la potestad y los medios de hacer cumplir su voluntad – Claro que pueden adoptar cualquier decisión, por muy arbitraria que sea. Podrían hacer que los rábanos fueran la moneda oficial del reino y nadie les podría decir nada. ¡Para eso son reyes! El bien común suele ser el mismo que el bien personal en muchos casos. Si debe o no debe ser así no corresponde a mí decidirlo. – Dheginsea. Se grabó ese nombre con fuego en la mente. Si bien era cierto que un rey cruel que imponía su voluntad no era más que un tirano que estaba pidiendo una revolución en su pueblo, un reino unificado en una sola manera de pensar era algo... antinatural. Si ponías tres Beorc en una misma habitación, habría allí siete opiniones distintas a la vez. ¿Había tal armonía en Goldoa que no había disparidad de pensamiento? – No puedo imaginar un conocimiento que es preferible no tener a tener, si le soy completamente sincero. “No hay un libro suficientemente malo del que no puede aprenderse nada”, es un dicho de la Gran Biblioteca de Ilia. – y allí estaba él, tratando de aleccionar alguien por lo menos cuatro veces mayor, tal vez cinco, que seguramente habría visto más de lo que él experimentaría en su vida. Necio de él, una voz melosa le susurraba en el límite auditivo.

Se dice que es un lugar bastante pacífico, a juzgar lo que los practicantes de las artes mágicas dicen en la biblioteca. No creo que haya mucho lugar para mí por ahí, tampoco, pero quizá... – contó mentalmente ayudándose ligeramente de los dedos de su mano izquierda – No, creo que no me quedan meses de vacaciones este año. Una pena. – aunque seguramente podría irse durante un tiempo de excedencia y con la poca gente que visita la biblioteca hoy en día nadie le diría nada. Total, unos días que le descuentan del sueldo y tenían personal de sobra para suplirlo. Pero se sacó esas ideas de la cabeza – Lycia es un lugar bonito también, y el buen tiempo ayuda, además que tiene a la gente más amable de todo Elibe. Sacae es demasiado caluroso para mi gusto, pero las llanuras que se pierden en el horizonte le dan un paisaje singular. Bern es muy montañoso, pero los Laguz Dragón pueden volar, por lo que no creo que haya problemas ahí. – enumeró los países de Elibe otros que Etruria o Durban para que el príncipe tuviera unas nociones básicas de geografía de su continente. Quién sabe, quizá se pasaba por la Gran Biblioteca de Ilia alguna vez.

Esas son las historias que mejor quedan grabadas, ¿Verdad? Hay veces que deseo a volver a aquellos tiempos. – movió la cabeza de lado a lado, dejando que el flequillo le ocultara los ojos durante unos segundos. A continuación se pasó la mano por la cara y miró fijamente al Laguz Dragón – No creo que la oscuridad sea algo realmente negativo, simplemente es la ausencia de luz. Día y noche, la noche es tan importante como el día. Quizá más caótico, quizá más desconocido, ¿Pero negativo? No sé yo, aunque puedo ver por qué lo dice usted. – era un tema bastante espinoso, con la Magia Arcana siendo mal vista por mucha gente en Elibe. Quizá la Oscuridad era algo temido ahí también, aunque no en su vertiente taumatúrgica – Personalmente, prefiero la oscuridad y la noche. Se trabaja mucho mejor en el turno medianoche. – sonrió, casi como queriendo decir que era la exacta y única razón por la que elegía eso y no había ninguna más, no señor – ¿Así que son ustedes guardianes de la historia y la mitología de Tellius? Increíble. De veras que me encantaría poder una biblioteca de Goldoa, pero no quiero traerle problemas. – era lógico que los Laguz más longevos conservaran mejor el conocimiento que otros. Sin embargo... ¿Una gran guerra? ¿Evitar tal resultado sería una de las razones por la que Goldoa tenía fama de ser neutral en Tellius? La cabeza de Sindri se llenó de preguntas sin respuesta.
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Re: Respuestas dracónicas [Privado; Kurthnaga]

Mensaje por Kurthnaga el Sáb Nov 26, 2016 7:41 pm

- Opino lo mismo, que tengamos puntos de vista diferentes debido a nuestras culturas y nuestras influencias es algo de lo que podemos beneficiarnos de compartir si uno tiene una mínima empatia. Ver posiciones distintas quizás es lo bonito y enriquecedor de viajar, en cierto sentido también. -  Kurthnaga sabía muy bien que de esas diferencias muchas veces se creaban peleas que podían incluso llegar a conflictos bastante peligrosos, pero para él no era más que cultivar su conocimiento y no tenía nada que ver con la posición que ocupaba en su país por lo que pensaba que si era algo así de personal no tendría que tener tanta problemática. Eso no quitaba el hecho de que había visto cosas en Tellius que habían sido demasiado para su noble corazón y que quizás se había arrepentido de conocer tantas cosas buenas, y por el otro lado, cosas malas, bastante malas. Pero el daño estaba hecho y aunque tuviera remordimientos de conciencia, para el dragón lo único que estaba a su alcance era aceptar que aquello ya estaba hecho y que tendría que usar todo lo que había aprendido más en su beneficio que algo que le fuera rompiendo por dentro.

- Oh, no tenemos animales de compañía pero no es por nuestra longevidad... Quizás indirectamente sí, pero es más porque para nosotros son animales y el concepto de “animal de compañía” es un poco extraño. - Teniendo como país limítrofe a Gallia, que era tierra de laguz felinos se le haría extraño tener a un gato domestico como mascota; pero era su punto de vista como un dragón que siempre había vivido entre dragones y no había visto muchas cosas en el mundo exterior, por lo que entendía que su punto de vista pudiera ser de lo más limitado en aquel aspecto. Pero no tenía tiempo como para cuidar ni siquiera a una planta, por lo que tampoco le molestaba demasiado esas ideas. - Uh. Eh. No he sido criado con la idea de realizar grandes cosas o tener metas a corto plazo, no sabría que decirle.

Realmente no sabía cuantos años podía llegar a durar la enseñanza de un beorc, pero en su caso él recuerda que después de haber aprendido a andar empezase una larga época de más de medio siglo donde junto a un tutor, aprendiese todos los conocimientos y tareas que su padre pensaba que le fueran útiles en un futuro. Hacía años que no necesitaba un tutor a su lado, pero Kurthnaga continuaba leyendo y aprendiendo mucho más, porque nunca se llegaba a un momento que se pudiera saber todo, pero si era cierto que si se para a pensar: no tenía claro ninguna meta que quisiera conseguir en la vida. ¿Mantener la paz? Sonaba más bien a un propio ideal de la ideología de su país. - El ritmo de vida en Goldoa es muy lento, quizás por eso tampoco seamos capaces de ver del todo los pasos que vamos adoptando: aunque no somos una sociedad muy cambiante. La estabilidad en nuestra tranquilidad es lo más importante, quizás sería demasiado duro vivir una vida milenaria de obstáculos que sobrepasar. - Él apenas había llegado al siglo y los últimos años con la aparición de los emergidos se le habían hecho de los más eternos, no podía evitar pensar de que si ese mal permanecía eternamente, le costaría trabajo hacerse a la idea y llevar una vida cómoda. - Ah, sí, tenemos diferentes esperanzas de vida en relación a nuestra esperanza de vida... Aunque no conozco exactamente los umbrales de las otras razas, no es algo que me haya dado curiosidad indagar más profundamente en el pasado. - Aunque podía calcular las edades de los otros monarcas laguz y hacer una estimación, sin embargo era algo que le pesaba más sobre las espaldas, no era algo que quisiera averiguar.

- Perdón pero.... no... no lo entiendo. ¿En realidad es beneficioso para un rey imponer cualquier ley si quiere? No creo que tener a la sociedad enfadada por la decisión de un solo monarca sea algo positivo... Lo siento no puedo entenderlo. - Incluso si a veces su padre había adoptado decisiones que él creía que no eran las indicadas; la mayoría de dragones se veían contentos con esa idea y a él ya le servía, porque al final, Kurthnaga siempre acababa viendo que esas decisiones tenían alguna fundamentación detrás, aunque en algunos casos le costase percatarse de ello. El dragón negro no entendía como se regulaban las otras sociedades o como acontecía todo de un modo que no fuera culturalmente cercano al suyo. Realmente le gustaba mucho Goldoa, porque él tenía sus diferencias y suponía que algunos de los nobles también tendrían esas diferencias pero la idea de tener una tranquilidad como máximo ideal era superior.

- ¡Me está dando envidia cada vez que nombra a la Gran Biblioteca de su país! Dígame, ¿Es un lugar especial para magos o hay algún requisito para poder tener acceso? ¿O de lo contrario se me permitiría visitarla en caso de ir a Ilia algún día? - Porque aunque ahora se encontrase en un momento en el que mentalmente se encontrase estancado y no quisiera avanzar, tenía demasiada curiosidad por todo lo que le podrían aportar libros de un nuevo continente que todavía no había visitado mucho, pero tenía que cerciorarse antes de que si pensaba viajar a Ilia, podría leer algún libro de la Gran Biblioteca. - No me gusta mucho usar mi forma dragón, creo que descarto Bern y Sacae. Así que quizás valorar visitar Lycia también sea algo a ser tomado en cuenta. - Al haber tantos países interesantes... Era difícil tener en mente una ruta en concreto.

Asintió levemente con una sonrisa honesta en su rostro. - No lo llamaría como guardianes de la mitología, pero supongo que por nuestra edad somos los más cercanos a los que hace milenios sucedió en este continente. Porque quizás ahora nos hemos recluido en nosotros mismos pero siempre habrá aquel pasado en el que todas razas vivían juntas; sin embargo, mucho ha cambiado desde entonces. - Él no lo vivió pero muchos de los dragones de edad cercana a la de su padre sí, y eran las típicas conversaciones que alguna que otra vez salían a la luz. Y aunque él había nacido ya en un mundo que parecía mucho más diferente a todo aquello que podía llegar a escuchar, Kurthnaga entendía por esas palabras y confirmaba que el rencor y los sentimientos todavía eran muy cercanos, por lo que viendo eso y la situación en la Alianza Laguz, incluso llegaba a ver difícil que superasen sus diferencias para poder llegar a vivir sin conflictos. Era un tema difícil porque abarcaba demasiados sentimientos.
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