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Mensaje por Kael el Miér Sep 28, 2016 11:29 pm

Kael
Myrmidon
Entre tanta desgracia... ¿Acaso no debe de haber algo bueno? La cuestión es molestarse en buscarlo

Datos

Nombre: Kael

Edad: 25

Clase: Myrmidon

Especialización: Espada

Afiliación: Hatari

Ocupación:Sin ocupación. Por ahora es un triste mendigo

Personalidad

Kael es una persona que a primera vista podría ser confundida con alguien peligroso o sospechoso. Pero no le culpen por ello, su naturaleza y su pasado le hace mirar con cierta desconfianza y cautela al resto de personas con las que pueda tratar o simplemente estar cerca. Aunque esa desconfianza no indica un mal sentimiento hacia el resto, simplemente es ser precavido. Debido a su descendencia como Branded, todo lo que ha recibido han sido malos tratos y crueles y despectivas palabras a pesar de que cuando él se dirige a alguien lo trata con el respeto que él cree que todos deberían de tener. A pesar de haber sido considerado una aberración y una mera ‘arma’ que usar, él no ha perdido la esperanza de encontrar un lugar donde poder vivir sin ser visto mal, sin tener que ocultarse en la oscuridad de los páramos y bosques para no ser atacado ni despreciado.
Con fuerza de voluntad y tenaz en su pensamiento y acciones, puede llegar a ser terriblemente cabezota en algunas ocasiones, pero tiende a encontrar el lado más racional y lógico a las cosas y no tiene problema alguno en admitir lo que no sabe o si se ha confundido, haciendo que un pecado de él no sea precisamente el orgullo.
A pesar de su desconfianza previa, Kael se puede considerar un chico alegre y animado dado a las bromas en cuanto se coge un poco de compañerismo o cercanía, pudiendo tener ese deje de niño travieso que en su infancia nunca tuvo la ocasión de mostrar. Ágil de pensamiento y mañoso, capta rápido las cosas que se le explican lo que lo hace un gran aprendiz ya sea desde la perspectiva mental como física, pudiendo mostrar un agudo ingenio propio de aquella parte de sangre Raven que corre por sus venas.
Y aunque pueda mentir sin ser pillado a primera vista, se puede considerar un chico honesto y que a veces no tendrá pelos en la lengua para decir lo que tenga que decir, sobre todo cuando se pueda haber tocado un tema delicado para él como puede ser la injusticia y el desprecio entre las razas, dejando salir la fuerza de su carácter y un coraje que, para una persona que parece ser un pobre espadachín mendigo y a veces ladronzuelo, no podría tener.
Y a pesar del mal estereotipo que tiene su lado Laguz, Kael no es alguien avaricioso ni posesivo con las cosas por la principal causa que, nunca tuvo nada que pudiera considerar como suyo, por eso no tiene problema en ceder lo que pueda conseguir, aunque sea un simple bocado de comida, si ve que una persona pueda necesitarlo y no le haya tratado como si fuera una escoria.

Historia del personaje

Desde antes de nacer, era claro que el nacimiento de Kael iba a ser un error. Algo indebido…así lo sentía sus padres, y lo sentirían así muchas más personas. Muchas, muchas más. Su nacimiento era una aberración, ser parte de ambas razas… Su madre era originaria de las tierras de Kilvas, de oscuras y brillantes alas de Raven y con la exótica belleza que podía tener uno de aquellos seres pertenecientes a los Laguz . Esa belleza, aunque terrorífica y despreciante para algunos humanos, logró cautivar durante unos años a uno de los nobles de Nagayen, más específicamente de Corbia, en Valentia. Él la rescató de la orilla del mar con el inicial objetivo de venderla o tenerla como esclava, pero…no acabó siendo así.
Esa obsesión, ese ‘antojo’ que acabó siendo más que una mera relación de amo-esclavo al cabo de los años acabó dando como resultado una criatura que nacería. Y mientras la Raven estaba confinada en el palacio, protegida de los males de lo que pudieran hacerle fuera, fue donde nació aquel pequeño de oscura cabellera y ojos, los mismos que los de la madre. Pero mientras ella estaba dudosa de cómo sentirse, el padre estaba seguro de lo que había: aquello, a pesar de todo, era un error. Ese niño no debía vivir, no debía.
Pero ¿cómo deshacerse de su hijo? A pesar de ser un mestizo… el palpable odio y culpabilidad del noble no era indiferente para ella, que cada vez, con cada año, veía caer más peso sobre su figura y la de su cría. No podía seguir allí… no, no podían, ni ella ni aquel pequeño. Fue así como a los 5 años de estar aquel niño en el palacio, que su madre decidió huir de allí. Sabía qué se proponía su ‘amante’ y no podía permitir que aquel niño fuera a sufrir aquello. Había vivido engañada…no, se había dejado engañar, aposta, conscientemente. Había creído creer en una clara mentira, en una falsa felicidad.
Pero los peligros de fuera de aquel palacio eran reales, no supuestos. Descubrieron a la laguz en plena huida, siendo atacada y apaleada sin ocasión de poder defenderse pues su interés estaba centrado en cuidar de su retoño.
Con sangre de su madre manchando las níveas mejillas del niño que se había mezclado con el amplio corte en el torso que el mismo había sufrido en medio de aquella escaramuza, fue cuando llegó aquel que era su padre y lo recogió con la promesa de deshacerse de él y del cuerpo de la mujer.
Y así hizo…en parte. El niño fue curado y llevado a los calabozos. No, no se desharía de él, proseguiría con su plan…el plan de volverlo una arma a su favor aprovechando su sangre mestiza. Lo que pretendía evitar aquella que era su progenitora no pudo ser parado.
Así comenzó la nueva vida para Kael. Sin un futuro que ver, sin una vida que buscar. Su día a día era entrenar, entrenar y entrenar y después…estar confinado en un oscuro calabozo. Día tras día… entrenar, entrenar, calabozo… Entrenar, entrenar, calabozo… Durante años fue así, sin romper la rutina a excepción de alguna visita de su padre para comprobar los progresos. Así fue hasta que, un día, en uno de los entrenamientos encontró lo que era un pequeño polluelo negro que piaba desconsolado bajo un árbol. En un inicio fue a ignorarlo, solo era un pájaro…pero… ¿por qué sería que no podía abandonarlo sin más allí? El maestro no miraba…podría… Se acercó y lo metió entre los ropajes, sabiendo que ya de entrenamiento no quedaba nada y podría llevarlo consigo.

Ese fue el primer contacto con otro ser distinto desde que había empezado aquella rutina. El primero…que no lo había despreciado, que se dejaba cuidar y que, a medida que pasaba el tiempo y lo alimentaba con parte de su comida, parecía cogerle aprecio. Si…no lo estaba despreciando, no recibía ese sentimiento que sí veía en los ojos de todos aquellos del palacio que en algún momento le habían visto. ¿Por qué era odiado así? ¿Por qué esas miradas? No comprendía eso, pero tampoco tenía a quien preguntarle. Solo podía hablar con aquel ave que acabó siendo un cuervo y, consigo mismo aparte de las pocas palabras que pudiera dirigirle a su maestro.

Eso no podía seguir así… no podía seguir así…algo bueno tendría que haber afuera… “Kael…tú…al menos tú…debes vivir, debes viajar y ver” escuchaba en sueños con una dulce voz. ¿Debía? Sí, debía. Ya no solo por aquella hermosa voz, si no por sí mismo. Quería vivir, experimentar, aprender. Quería extender sus alas, aquellas que no poseía en verdad pero que, sentía que debía de tener. ¡Quería volar más allá de lo que le dictase la imaginación!
Así fue como, siguiendo en una oscura noche sin luna los pasos de su progenitora, se decidió a huir. Gladr, aquel plumado compañero, fue de gran ayuda a la hora de robar las brillantes llaves que mantenían cerrada la verja del calabozo. Total…tras 18 años de absoluto silencio y obediencia, quién iba a esperar que ese mestizo fuera a escaparse, a arriesgarse. ‘Cría cuervos y te sacaran los ojos’ dice el dicho, pero… siempre hay que saber cómo has de criarlos. En ese caso…el daño estaba hecho. El padre lo atrapó escapándose en el último momento. Y Kael vio el odio en sus ojos, el resentimiento. Iba a matarlo…veía el deseo de matar en los ojos de su padre hacia él. Sí…él a ojos de aquel noble, sólo era un error… pero…¡él no era un error! No le permitiría ni una vez más que lo tratase así. ¡Nunca más!

Y nunca más ocurrió… porque nunca más volvió aquel hombre a abrir sus ojos. Aterrado ante lo que acababa de hacer, Kael cayó al suelo entre un descontrolado llanto mientras sentía sobre su hombro el peso de Gladr, pero aún más sentía la carga de una muerte sobre sus hombros. Él…la primera persona que había matado… había sido a su padre…

Pero no tenía tiempo…no lo tenía. Tras unos momentos en los que solo buscó recuperar la calma y con sus lágrimas mezclándose en las gotas de sangre ajena que rodaban por sus mejillas, tomó la espada con la que le había atacado con rencor su padre y huyó. Lejos. Todo lo lejos que fue capaz. La noche le amparaba, pero las personas que lo vieron no acabaron con una suerte distinta a aquel hombre acuchillado que quedó a las puertas del palacio. Logró llegar al puerto cuando comenzaba a tornarse el cielo más claro debido al futuro amanecer. Ese…era el primer amanecer que veía. Pero, el sentimiento que le produjo no era dulce y hermoso como pensó que pudiera ser. Se escondió entre las mercancías de uno de los barcos con sigilo y, al llegar a Kilvas, no recibió un mejor trato. Allí…casi era peor, le detectaban inmediatamente. Que no era puro, que su sangre era mestiza. Recibió golpes, desprecios…no aguantó mucho el estar en la ciudad, por eso, con su fiel compañero alado, huyó a las afueras. Y ahora… ¿Qué haría?
Siguió viajando, pasando por tomar a escondidas y con mayores dificultades un nuevo barco hacia Begnion. De allí, alejándose de las ciudades y aldeas, siguió subiendo, por senderos cada vez menos transitados a medida que se encontraba a mas Laguz que a punto estuvieron de matarlo a golpes. Poco a poco, a medida que la debilidad se apoderaba de él, más grande era también su deseo de vivir. No podía ser todo malo, no podía ser que el mundo fuera así. ¿Por qué? Aprendió a cazar, a arreglárselas más o menos para poder sobrevivir, para no morir de hambre, frío o más condiciones que le pudieran llevar a ese estado.

Y en un lastimoso estado de mendigo prácticamente fue como logró llegar hasta Hatari. ¿Allí sería diferente al resto de reinos donde había estado? ¿Encontraría alguna diferencia?

Extras

+ Le gusta comer, quizás sea un hábito por la racionada comida que tuvo en su infancia y el hambre de cuando viajó sólo.
+ Le gusta la oscuridad, es prácticamente lo que conoce y se siente seguro en ella, aunque no por ello va a despreciar la luz del día.
+ Tiene como compañero un cuervo el cual fue durante años la única compañía real de Kael. Se llama Gladr.
+ Hay momentos en los que habla solo, pero no es por lo típico de inicios de locura, simplemente mientras estaba confinado no tenía con quien hablar a excepción de su cuervo y las horas que estaba con su mentor para aprender a luchar con la espada.
+ Ha llegado a tal punto que no le haría desprecios a casi ningún tipo de alimento de tener hambre.
+ Debido a que su primera impresión al salir de su confinamiento no fue buena y lo que prosiguió después menos, tiende a ser desconfiado y lejano, pero extrañamente su manera de hablar será correcta e incluso con un toque algo informal, cosa que suele sorprender a quienes recién lo conocen.
+ Aunque no le agrade mentir, es realmente bueno en ello y lo hará si alguien toca algo referente a su pasado, inventándose al instante una historia que contará con una sonrisa de oreja a oreja.
+ A pesar de sus experiencias, no odia ni desprecia a los humanos ni a los laguz, pero sí será cauteloso al tratar con ambas partes.
+ Aunque no será consciente al momento, si le ofrecéis comida será por unos momentos alegre y animado, siendo capaz de agradecer el detalle incluso con un abrazo a pesar de que el resto de veces si le demuestran una muestra de afecto o un mimo, probablemente reaccione impulsivamente apartándose o empujando a quien lo haya hecho.
+ Odia el desprecio y la xenofobia que las razas parecen tenerse entre sí.
+ Tiene un tribal que cubre desde el codo hasta la zona más alta de su brazo izquierdo hasta casi el comienzo del hombro, llevando por ello su brazo vendado para ocultar la marca de ser un Branded.
+ Posee una cicatriz que cruza su torso desde el lado izquierdo de su pecho hasta el lado derecho de su abdomen, la cual sufrió cuando mataron a su madre y lo intentaron con él también.
+ No sabe leer.
+ Le tiene un particular aprecio y odio a la katana que porta y que era posesión de su padre.
+ No recuerda el rostro de su madre, pero sí su voz, aunque no sabe que sea la de ella.

Procedencia

Nombre original del personaje: Tsuzuramaru

Procedencia: Ken ga Kimi

Spoiler:


Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Myrmidon

Cargo :
Desempleado

Autoridad :
-

Inventario :
Espada de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
609


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Re: |·Kael·|

Mensaje por Eliwood el Jue Sep 29, 2016 7:06 pm

¡Ficha aprobada! ¡Bienvenido!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [4]
Katana de bronce [3]
Gema de Ascuas
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2856


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