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La buena vida (Priv. Artemis)

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La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Seimei el Mar Sep 20, 2016 1:21 am

En un buen día bajo el sol, el puerto era justo así. Los marineros se reportaban con los guardias de la ciudad para registrar sus ingresos y retiros al puerto, los distinguidos ciudadanos paseaban, los mercaderes sellaban tratos y los "trabajadores" cargaban cajas. Habían marineros que transportaban lo suyo, contratados que se esclavizaban por una monedita de oro para trabajar de sol a sol en las más extenuantes condiciones... y esclavos, claro estaba. Hombres y laguz sin paga. Cargando cajas y moviendo peso, sacrificando sus espaldas y agotando sus hombros. Gruñendo cuando la fuerza laguz era llevada a sus límites, en ese sitio abundante donde compraban de todo y se llevaban mucho. Seimei sabía que en algunas de esas grandes cajas, las que tenían uno que otro agujero o rendija, estaba la carga más pesada. Alguno que otro laguz oculto. Todo era parte de la carga del día.

"Trabajen duro, mis queridos." Pensó el gato negro, mientras los observaba.

Él supervisaba. Sentado sobre una caja junto a la rambla de subida, donde el mismo barco le hacía sombra. Ni una gota de sudor en su piel de saludable color y complexión perfecta. Su pelaje sin despeinar ni un poco. Mecía la frondosa y gruesa cola relajadamente por un costado, sólo mirando los papeles en sus manos y asegurándose de que cada cosa en la lista hubiese sido entregada y estuviese siendo cargada al lugar correcto. Lo hacía con calma pero con eficiencia, sonriendo con simpatía al indicarle a los demás donde ir y cómo seguir, él siempre compuesto y con las orejas atentas, ladeándose una o la otra en la dirección del sonido cada vez que alguno llamaba su nombre. Era el privilegio de ser el favorito del amo. El más importante, el líder. Además del que sabía leer y entendía muy bien sobre números, pudiendo calcular los contenidos y el peso mejor que cualquier marinero. Era un esclavo al igual que todos, pero su trabajo no era quebrar sus garras haciendo de mula de carga ni arruinar su aspecto bajo el sol.

Su trabajo era el más importante de todos. Como siempre, no supervisaba sólo la labor en el puerto, sino que también vigilaba, con un cercano control sobre los suyos. Su señor cuidaba muy bien a sus esclavos, los trataba con lujo y privilegio cuando se lo ganaban. La mayoría sabían que estaban mejor de lo que podían estar en cualquier otro lugar. Los demás, estaban tan entrenados que no sabían siquiera pensar distinto. Pero quien mentiría mejor para hacerlos pasar a todos por contentos empleados o simplemente compañeros sería Seimei, quien usualmente lo hacía. Los protegía, de cierto modo. Sonriendo suavemente, de vez en cuando levantaba la vista en busca de guardias preguntones o emisarios del puerto. Y mientras tanto, una de sus manos jugaba con descaro con un fino lazo atado a su cuello, una especie de gargantilla con una delicada y corta cadena cayendo por un costado, que lo marcaba como esclavo sólo a ojos entendidos. A los demás, pasaba por un accesorio lindo. Se estiró un poco, muy satisfecho de sí mismo.







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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Artemis el Mar Sep 20, 2016 3:26 am

Altea era un lugar verdaderamente bullicioso, o por lo menos cerca de la ciudad principal. La mascota real salía con frecuencia a patrullar el lugar, ya fuera por estar aburrido o para confirmar que todo siguiera siento tan pacifico como debía. El zorro era realmente habilidoso en cosas varias y con el tiempo eso lo fueron notando los ciudadanos quienes acudían a él para resolver problemas menores que no afectaran al ocupado soberano de altea pero si ayudaba a volver de ese un lugar mejor.

En esa ocasión decidió unirse al grupo de inspección en el área de muelles pues su capacidad para saber información de cualquiera a quien mirase a los ojos era más que útil para identificar gente sospechosa o criminales disfrazados pues ningún traje o mascara era capaz de engañar a los ojos de un Kitsune. Siendo franco consigo mismo, le molestaban de sobremanera los barcos que usaban esclavos para la carga y descarga de mercancía.... no importaba como lo maquillaran sus ojos aun podían ver que en su alma estaba escrita a fuego la palabra "esclavo", desgraciadamente no podía hacer nada respecto a eso pues la esclavitud en Altea no era en si un crimen.

- Donde está el encargado?, tengo que revisar que los papeles estén en orden. -

Comento Artemis acercándose a un navío que transportaba mercancías varias y por los gruñidos que salían de cajas varias adivinaba que habría algunos laguz en ellas. La ropa de Artemis era por demás llamativa pues no solo estaba hecha de materiales sumamente costosos si no que tenía en el cuerpo varios adornos de oro de los cuales resaltaba el collar enjoyado que colgaba de su cuello con un llamativo escudo de altea en la placa de identificación.

- Sera solo un chequeo de rutina, por favor permitame ver su permiso y la papelería correspondiente -

Reafirmo el zorro de brillante pelaje blanco platinado mientras revisaba su propia lista de las cosas que debía revisar. Espero a que el dichoso encargado lo atendiese meneando su larga y esponjada cola de un lado a otro de forma suave y desatenta, mostrando lo concentrado que estaba en esa tarea.
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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Seimei el Jue Sep 22, 2016 9:19 am

El control que esperaba llegó en la forma de un laguz, sorprendentemente. No sabía que en Altea hubiese leyes de protección laguz, por tanto, se esperaba ver más en posición de esclavos o criados que en trabajos importantes... pero, si miraba con cuidado al zorro que se acercaba, este parecía ser las dos cosas. Un laguz en un trabajo de importancia, pero con un grueso collar al cuello. Y una placa con el escudo del reino. Muy curioso. ¿A quién pertenencía, exactamente? No cualquier persona poseía a un zorro blanco, menos manteniéndolo como se veía ese, de pelaje tan saludable y aspecto tan cuidado. Despertó el interés del felino. Si había mercado para bienes como esos allí, su amo iba a querer oír al respecto. Se dispuso a saludarle con su más amigable y agradable tono.

-
Vaya. Buen día, bella criatura. - Le ronroneó. Halagar nunca sobraba, claro.

Su voz era suave, gentil, en su rostro había una leve sonrisa pero su mirada se mantenía fría. Los ojos de pupila rasgada muy atentos al zorro, juzgándolo con un poco de desdén. Reconocía la belleza donde la había, pero el largo pelaje en la cola del kitsune no tenía derecho a competir con el sedoso pelaje negro del gato. Le hacía sentir especialmente competitivo. Jamás consideraría a otro ser a su misma altura, aunque tuviera que reconocer el mérito de ese zorro blanco. Aún así, le convenía tratarle particularmente bien. Tras aquel atento saludo, Seimei bajó de donde se hallaba sentado para aparecer frente a la vista del otro laguz, ágilmente revisando entre sus papeles para extenderle al fin el que buscaba. Una nota que indicaba que compraban provisiones y se retiraban, que viajaban en su gran mayoría laguz sirviendo a un Señor de Jehanna. Nada muy detallado. Omitían cosas pero no mentían.

-
Esta es nuestra solicitud de tránsito por el puerto, con su correspondiente sello de aprobación. - Seimei realizó una profunda reverencia y extendió el papel al zorro con una sonrisa. - Adelante, ha de necesitar revisar que sea auténtica, me imagino. -

Esa era la parte pública. Listo. Lo siguiente sería sólo entre el zorro y él, puesto que más allá de seguir con sus negocios en paz, el felino tenía otros intereses. Caminando con un andar tranquilo y silencioso, se acercó un poco más al otro laguz, quedando parado a su lado, donde podría hablar sólo para sus oídos. Le irritaba la falta de privacidad para esa clase de cosas. Pero el bullicio del puerto y sus actividades alejarían su voz de imprudentes, se las arreglaba. Seimei le miró al rostro y dispuso una aduladora sonrisa, irguiendo la cola con placidez.

-
Usted es como yo, ¿no es así? - Volvió a tantear el lazo en su cuello al decirlo. - ¿No le permite a un humilde y muy deslumbrado servidor la gracia de su nombre? El mío es Sei. Me haría un honor conocerle, aunque más lo haría invitar a alguien de su clase a por el té de media tarde, si le hablo en sinceridad. -







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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Artemis el Vie Sep 23, 2016 11:04 pm

Las orejas largas del zorro se alzaron al escuchar la voz contraria, más aún tras escuchar la palabra “bella criatura”. Estaba acostumbrado a los halagos desde que había obtenido su placa dorada pero siendo franco consigo mismo le encantaban…. Era algo vanidoso, no lo negaba. Aquello ya formaba parte de una rutina pues no era la primera vez que lo hacía por lo que el gesto desinteresado del zorro cambio totalmente al ver que el supuesto encargado era un laguz gato de precioso pelaje azabache. Con un ágil salto el felino cayo frente a él, buscando momentos después la papelería correspondiente para entregársela.

- Mhhhh… todo aquí parece estar en orden

Dijo finalmente el zorro de ojos azules revisando que todo fuese autentico sin encontrar más inconvenientes que la falta de alguno que otro dato pero nada por lo que se les pudiera negar continuar con su labor. Una vez le entrego de vuelta los papeles las orejas blancas del laguz albino se menearon nuevamente ante el casi susurro contrario el cual para el no pasó desapercibido por la cercanía que tenían y por su agudo sentido auditivo.

- Tal parece el caso caballero y ya que usted se ha presentado seria descortés de mi parte no hacerlo. Mi nombre es Artemis, mascota de la casa real de Altea. Un placer conocerle Seimei.

Comento dibujando una gran sonrisa de oreja a oreja esperando a ver como reaccionaria ante aquello. Normalmente no era costumbre suya hacerles ver a los humanos sobre su habilidad más por respeto que por cualquier otra cosa pero los laguz eran un cuento a parte, se divertía viendo sus reacciones en cuanto ellos caían en cuenta que el zorro sabia información personal que no se le había dicho.

- Y respecto a su invitación me encantaría aceptar pero por favor, permítame invitárselo yo, conozco un buen lugar donde charlar sin tanto bullicio. Tengo igualmente que entregar el informe antes de hacer cualquier otra cosa así que podríamos vernos allí en unos minutos. Que le parece?

Artemis también estaba interesado en aquel que tenía enfrente pues se notaba diferente a los esclavos convencionales…. Pues sí, igualmente sus ojos zorrunos veían la palabra “esclavo” escrita en la esencia del felino. No podía evitar identificarse un poco con él pues el llamado Seimei también portaba ropas finas y sus manos sin heridas o callosidades le indicaban que no lo usaban para trabajos pesados…. Era, de verdad, quizá alguien igual a él.
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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Seimei el Mar Sep 27, 2016 1:15 am

Su forma de pensar respecto a los demás era un asunto aparte, pero su forma de tratarlos, especialmente a los laguz, tendía a lo agradable, paciente y un poco fraternal. Su ocupación le había moldeado a eso. Como el encargado de hacerles sentir tranquilos y a gusto, en parte también de enseñarles a ser esclavos ejemplares. Era la oveja que preparaba al resto del rebaño para los lobos. El zorro, Artemis, no era un laguz más para capturar, dado que ya tenía dueños, pero a Seimei le interesaba por otros motivos. Y como tal, le trataba como creía que mejor funcionaría para acercarse. Si realmente era alguien como él, respondería bien al halago. El gato aguardó un respuesta, alguna clase de señal positiva, aunque no estaba dándosela rápidamente. Sólo después de regresarle el permiso sellado. Sus orejas siempre habían estado siguiendo el sonido de su voz, pero sólo entonces el zorro le entregó en verdad su atención, así como una sonrisa suya.

Y un nombre a cambio de otro. Usando el nombre completo del gato.

"¿Cómo sabes de mi? ¿Quién te ha dicho? ¿Quién tiene información mía? ¿Cómo?" Pensó, desesperado. Nada peor para una persona controladora, que tener un punto débil y no saber dónde.

-
¿Será que nos conocimos anteriormente? Para que conozca mi nombre así. - Rió un poco, pese a todo. Como si la gracia le hubiese caído bien, aunque por dentro ardía. - Estoy seguro de que yo a usted no, Artemis. Le recordaría. Sin duda, no olvidaría a un laguz así. -

Sus ojos de pupila rasgada lo recorrieron con cuidado. Ahora le interesaba más, por motivos de cautela entre otras cosas. Y respecto al pequeño inconveniente de sonar quizás como un descarado coqueteo, hablándole así y mirándolo tanto... pues no le molestaba en absoluto que así se diera, pues inclusive era buena forma de darle un aspecto casual a todo. Así que procedió sin dudar, sin cambiar su enfoque. Complacido de obtener una afirmativa, asintió energicamente. Después de todo, un esclavo, mascota o como quisiera llamarse era la clase de persona más inofensiva con quien ir. Acomodó sus papeles de regreso en sus brazos y asintió.

-
Sin quejas al respecto, ¿quién no ama que le inviten? Daré esto por terminado, me haré de algo de tiempo y seré suyo. Aunque me temo que no conozco la ciudad, así que le aguardaré... más o menos aquí. -

Con un gesto de la mano mostró el lugar en general, bajo el barco en que iba. No iba a zarpar todavía, no hasta bien entrada la noche. Enseguida, dado que correspondía despedirse del zorro blanco por el momento y dejarlo ir, al felino le tocaba hacer su reverencia y darle espacio. Sin embargo, lo que hizo antes de cualquier otra cosa fue aprovechar la cercanía para alzar su mano cerca del collar de oro puro y la placa que la mascota real llevaba. Detestaba tocar, como detestaba que lo tocaran a él sin permiso, pero sus dedos no pasaron ni rozando la piel o la ropa del otro al tocar la placa, como si la acomodara para mirarla. Con sutileza, siempre cuidadoso. Luego inclinó la cabeza en una pequeña reverencia, y entonces sí retrocedió, suspirando en relajación.

-
Muy bien. Ahora, por seguro, no lo olvidaría. Qué forma de alegrar una tarde... -







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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Artemis el Mar Sep 27, 2016 3:15 am

La reacción del felino no fue aquel gesto de sorpresa como esperaba, ligeramente decepcionante pero igualmente le acompaño en la risa, sacando su abanico de pavorreal para cubar la mitad de su rostro pues era descortés reír de aquel manera frente a alguien más, los modales ante todo.

- Como ya le dije, "Es un placer conocerle" así que es la primera vez que le veo caballero. Por lo de su nombre, bueno, vamos a dejarlo en que soy bueno adivinando, me alegra haber acertado ~ ♪ -

Comento el zorro alegremente guardando su llamativo abanico de pavorreal mientras que su cola se animaba alegremente de un lado a otro. Antes de despedirse el felino se acerco para mirar de cerca su placa a lo que el zorro permaneció totalmente quieto y tranquilo pues a diferencia de la mayoría de los laguz estaba ya bastante acostumbrado a que invadiesen su espacio personal y al contacto físico, obviamente su actitud cambiaria en el momento en que el otro pretendiese sujetar o quitarle el collar.

- Entiendo, pasare por usted en unos minutos más. Hasta entonces cuídese mucho -

Finalizo el zorro con una educada reverencia retirándose para continuar con su trabajo. Su recompensa?, unas cuantas palmadas en la cabeza y la gratitud de los vigilantes pues ese día habían tenido demasiado trabajo por hacer. Fue así que bastante contento y satisfecho por una labor bien hecha Artemis se encamino hacia el puerto nuevamente al área señalada buscando al felino que seguramente lo estaría esperando.

- Estoy de regreso Seimei, lamento en verdad la espera. Conozco la ciudad como la palma de mi mano así que si desea que lo lleve a algún lugar solo tiene que pedirlo. De momento hay una posada restauran donde suelen hospedarse mercaderes, allí venden muy buena comida y variedades de te fino muy agradables. A menos que prefiera un lugar muy discreto, en tal caso el área comercial cuenta con varios puestos de comida y recreación muy diversos. -

El zorro mantenía una posición relajada pero igualmente respetuosa, siguiendo el protocolo que tenía ya grabado en la memoria desde su más tierna infancia.... su trabajo era atender y servir por lo que rara vez decidía por su cuenta cuando estaba en compañía, lo correcto, lo normal para él era sugerir y adaptarse a los gustos ajenos. El felino no era un humano pero al igual que el también parecía mantener un protocolo de conducta muy definido por lo que le trataba con el respeto y la cordialidad en la que se debía tratar a cualquier visitante de altea.
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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Seimei el Vie Sep 30, 2016 1:26 am

"¿Quién te has creído que eres...?" Pese a su rostro plácido y sonriente, ese era el pensamiento cruzando la mente de Seimei, con molestia. "¿Y quién demonios eres en verdad? No te creo una sola palabra, ¡por dios! ¡Como si fueras a adivinar...! ¡Qué... criatura... frustrante! ¡Qué frustrante!"

Así y así seguía, infinitamente dándole vueltas a las mismas cosas, maquinando de a millas por segundo. No podía creer lo que estaba sucediendo. Simplemente no podía creerlo. Artemis parecía inofensivo, comportándose de modo bastante similar a lo que el mismo gato acostumbraba, cómodo a las cercanías, manso y por sobre todo educado. Sólo tenía ese detalle de parecer conocer a Seimei. De ninguna forma aceptaría esa excusa de haber adivinado, así que algo más tenía que haber. ¿Quizás lo conocía por haber servido en un mismo sitio alguna vez? ¿O era un esclavo que su amo había entrenado? No, él tenía excelente memoria respecto a la mercancía y los clientes, no podía ser. Obviamente le sonrió al zorro hasta el último segundo, despidiéndose con un gesto de lo más alegre de la mano y una inclinación posteriormente. Pero no podía dejar de pensar en ello. No saber lo torturaba. Su necesidad de mantener control sobre su entorno lo estaba enloqueciendo, en lo que a Artemis respectaba.

Pensó en ello todo el tiempo. Con más razón quería su pequeña salida con la mascota real ahora. Si antes tenía motivo para estar interesado en él, ahora se trataba de una verdadera necesidad. Seimei no pudo evitar verse abstraído en el tiempo en que terminó su tarea allí, tanto que no pudo mantener su usual sonrisa y buen humor frente a los demás, sino que se dio a notar bastante serio y hasta preocupado. Todo porque alguien le había dicho su nombre espontáneamente. Apenas pudo finalizó haciendo a los demás trabajar y se deshizo de los papeles, retirándose a cambiar su lazo por un collar negro mucho más grueso, sólo por temas de orgullo, y salir a esperar su salida. Mientras se cruzaba de brazos y vigilaba con paranoia el puerto, claro. Vestido enteramente de negro, como solía ir, un poco fácil de perder de vista pero rápidamente encontrado por el zorro. Le aliviaba que apareciera, pues ahora sí que quería ese tiempo con él.

"Manten a tus aliados al alcance, y a tus posibles enemigos íntimamente cerca. Debes llegar al fondo de esto, o no volverás a dormir en paz..." Pensó al verle acercarse, recibiéndolo con exagerada emoción.

-
Al fin. - ¿Había sonado impaciente? Lo cubrió con otra radiante sonrisa, que mostraba pequeños y poco afilados colmillos, pasándose la mano tras la cabeza. - Oh, lo siento, me costaba esperar... y usted ya está siendo tan atento conmigo a cambio, va a vergonzarme a este paso, haha... -

Así que así se sentía ser la persona atendida, para variar. Qué raro. ¿Pero por qué lo hacía Artemis, si ambos de ellos eran esclavos, o algo muy similar? Seimei no tenía el menor problema en posicionarse como el superior ante otros de su estatus social, o de su especie, así que no se lo pensó mucho. Era un poco divertido. Se adelantó un poco hacia el zorro, moviendo su cola para rozar con esta la ajena al pasar a su lado. Competitivamente, quería revisar qué tan bien cuidado tenía el pelaje.

-
Quiero ambas cosas. El té de media tarde, como le dije, y también la discreción. ¿Puede conseguir eso por mi? -







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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Artemis el Vie Sep 30, 2016 2:30 am

Al encontrar al felino finamente vestido de negro Artemis no pudo evitar abrir sus ojos azules con ligera sorpresa, parecía estar ligeramente impaciente y no era para menos, imaginaba que debía ser algo emocionante para un esclavo el poder salir de paseo y disfrutar de buena comida.... aun que pensándolo un poco aquel felino parecía gozar con suficiente libertad como para aceptar una invitación a comer.

- Entiendo, vamos a un lugar más discreto si le parece. Conozco un lugar bastante bueno llamado "El arpa dorada", tiene buena comida y buen ambiente, no se preocupe por el costo, soy yo quien lo invita. -

Comento alegremente haciendo una pequeña reverencia, sintiendo momentos después como la cola del gato rozaba la suya propia provocándole un pequeño escalofrió, dejándolo pasar pensando que quizá había sido un accidente. El pelaje del zorro era sumamente suave y en su cola bien cepillado y tan mullido como una nube, resultado de los innumerables cuidados que no solo recibía por parte de las criadas en el castillo con las lociones y aceites más finos si no porque el propio laguz también se cuidaba mucho para tener un aspecto elegante digno de estar al lado de la realeza.

- Como puede ver Altea tiene una gran variedad de comercios, contamos igualmente con un teatro y una biblioteca publica para la recreación de los ciudadanos. La plaza principal también es asombrosa y amplia para pasar el rato pero para donde nosotros nos dirigimos es el área comercial de la "ruta de seda", lugar donde esta lo mejor de lo mejor para la recreación y el descanso de los comerciantes y visitantes. -

Hablo tranquilamente mientras guiaba a su nuevo compañero hacia el restauran señalado, llegando relativamente pronto al tan afamado restaurante con pintas de ser un lugar de renombre sumamente elegante al cual dejaron pasar a los laguz solo por el hecho de que el zorro portaba aquella placa dorada con el escudo de la casa real, les dieron la mejor mesa y les dieron un trato distinguido como a los demás cliente.

- Y dígame joven Seimei..... como son las cosas en Jehanna?, nunca he ido para allá de visita pero he escuchado muchas cosas de ese lugar. Sé que la situación es un poco complicada pero al ser rumores nunca puede uno creerse todo -

Comento el zorro de blanco pelaje aun manteniendo su amplia sonrisa, soltando nuevamente un dato que no le había sido dado anteriormente con la esperanza de que esta vez su interlocutor mostrara ese gesto de sorpresa y perplejidad que le encantaba ver en otros. Su larga cola esponjada se meneaba con elegancia de un lado para otro y las orejas del zorro se mantenían perfectamente alzadas y atentas, aun así su postura y modales eran impecables, igual que los de cualquier noble.
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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Seimei el Vie Sep 30, 2016 8:23 pm

Había tocado bastantes pieles de zorro en su vida. La mayoría de ellas siendo sólo las pieles, claro, descontando a toda la criatura viva. Pero pocas así de lustrosas y suaves. No sabía si admirarlo o envidiarlo maliciosamente, ya que sentía un poco de ambas. Agachó las orejas un poco y lo siguió con la vista, en cada movimiento y expresión.

-
¿Me invita? ¿Será que porta dinero humano entonces, Artemis? Sorprendente. -

No iba a negarse, pero esas palabras llamaron su atención. No pudo evitar abrir los ojos un poco más amplios,cauteloso respecto a creerle de buenas a primeras. Él tenía permiso de cargar cierta cantidad de dinero, cuando le tocaba salir a realizar ciertas adquisiciones por su amo. Pero jamás era pagado, no tenía dinero para él mismo sin motivo. Sólo cuando regateaba costos y se quedaba con un margen, aunque lo regresaba a su amo sin falta... por lo que era un alivio no tener que gastar una sola moneda ese día. Pero se le hacía extraño que Artemis tuviese permitido tanto cargar dinero, como gastarlo tan libremente. ¿Tanta confianza le tenían sus amos? Si era así, le parecían que lo mimaban de sobra con tanta libertad. Se posicionó a su lado al caminar, con las manos tras la espalda y dando pasos silenciosos y ligeros. Se mantenía cerca, pero nunca tanto como para llegar a rozarlo. Le escuchaba hablar con toda normalidad sobre todo lo que tenían a su disposición en Altea y no negaría que sonaba bien, uno de los lugares más civilizados que había visitado últimamente, pero otra vez parecía que el zorro intentaba atenderlo y ya se preguntaba si él siquiera se daba cuenta de su comportamiento. Era agradable, mucho. Pero también extraño. Se inclinó un poco hacia el otro laguz, tapando con su mano un costado de su rostro como si fuese a compartirle un secreto. Vigilando el entorno alrededor de ambos, le murmuró con cautela.

-
Sabe que no es necesario que se comporte de este modo conmigo, ¿no? Inclinarse ante mi, hablarme de este modo, tener tantas atenciones... entre dos personas como nosotros, simplemente no es necesario. Algunos podrían decir, incluso, que es inapropiado. -

No sabía si sería seguro mencionar la palabra esclavo en una ciudad de Altea, así que se tomaba ciertos cuidados, aunque creía que el zorro podría entenderlo. Igualmente, la gente por allí no parecía estarles poniendo mucha atención. Caminaban de acá para allá, haciendo sus vidas, ni siquiera mirando al par de laguz entre ellos. Artemis ingresó a un establecimiento cercano y Seimei lo siguió aprisa, bastante confuso respecto a los anfitriones que los guiaban y la buena mesa que les daban. Al fondo, contra una ventana. Con el agradable sol de tarde y una vista hacia el mar, justo donde salían los barcos.

-
No nos han detenido... curioso. - Seimei dijo, mientras se acomodaba al mullido asiento forrado en terciopelos. - Pero no negaré que esto me agrada. Es un cambio divertido para alguien tan simple como este... contador de cierto Señor. Y usted sabe tanto, hace muy buen guía. -

Miró al zorro al otro lado de la mesa. No estaba del todo convencido y no se atrevía a tocar nada todavía, mucho menos a pedir nada. Pero Artemis parecía muy a gusto, como si todo eso le fuese normal. Cuando empezó a hablar, las pupilas de Seimei se contrajeron con atención y su expresión se volvió más tensa, quedando silencioso por unos momentos. ¿Por qué le hablaba de esa forma...? ¿Por qué jugaba con esas cosas? Se sentía amenazado. Separó su silla de la mesa un poco, mirando el camino despejado hacia la puerta. Calculando qué tan rápido podía escapar si las cosas se ponían malas. Habló cada vez más bajo, por cautela.

-
¿Jehanna? Seguramente podría adivinar... parece ser muy bueno adivinando. - Se obligó a no poner mala cara al decirlo. - Veamos... ¿por qué no me dice qué mas puede adivinar sobre mi? -







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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Artemis el Mar Oct 11, 2016 4:55 am

Artemis sonrió de forma cordial ante los comentarios de su felino compañero, llegando a la conclusión en sus adentros sobre lo afortunado que era al tener a un amo como Marth, uno que le daba total libertad para moverse donde deseara, que le diera tantas atenciones y aun mas que incluso le diera una paga para poder salir al pueblo a gastarlo en lo que deseara.... De verdad que tenía un amo bondadoso.

- Solo estoy siguiendo mi protocolo, usted debe entenderlo Seimei pues seguro ha estado usando el suyo conmigo.... es lo que tienen los que son como nosotros; protocolos y reglas que debemos obedecer, no hay nada inapropiado en ello. -

Respondió a aquello susurrando de la misma manera pues no era un tema del que pudiera hablar abiertamente en vía publica y confiaba en que los oídos de un laguz eran más finos que los de todos aquellos que los rodeaban. Fue así que llegaron al lugar indicado y nuevamente los comentarios de su compañero felino no pasaron desapercibidos a sus oídos, aun así la reacción de Seimei lo dejo en realidad algo desilusionado.... no necesitaba ser un genio para saber que había tocado un tema sensible por lo que, ante sus palabras se limito a recargarse en la mesa, posando su cabeza sobre unas de sus manos mirando hacia otro lado con un ligero aire encaprichado.

- Mhhhmmm.... no es divertido adivinar cuando parece que te molesta tanto. La puerta está abierta joven Seimei, nadie te detendrá si deseas marcharte ni tampoco hay nadie esperando emboscarte tras las paredes. -

Comento Artemis con un tono de voz ligeramente canturreado como quien no quiere la cosa a la par que su larga cola se meneaba elegante de un lado a otro, rozando apenas el piso al balancearse en cada ondeada. El zorro miro de nuevo sonriendo de medio lado de forma traviesa mientras que, aun apoyado elegantemente en la mesa tomo el menú con su mano libre.

- Se que el nombre de tu oficio empieza con "E", termina con "O" y tiene una "V" en medio.... Pero ya te marchas, no?. Es una pena porque al fin iba a revelarte cómo es que soy tan bueno adivinando ~ ♪ -

Artemis era bromista siempre que podía y, acostumbrado a ser manipulador deseaba saber cómo reaccionaría el felino ante aquello.... seria decepcionante si se fuera pero si seguía todas las pistas en su personalidad que había divisado hasta ahora aquel debía ser el gancho perfecto para hacerle quedarse, era lo que tenia ser tan observador como lo era Artemis, una mezcla perfecta entre malicia y astucia que lo harían una persona peligrosa si no utilizara dichos dones para jugueteos "inocentes" como aquel.

- Señorita Lucia Bottom, he acertado?. Deme la especialidad del chef y su mejor vino por favor. -

Comento el zorro a la perpleja camarera quien no pudo evitar sorprenderse por el hecho de que el zorro a lo que este sonrió de forma muy amplia pues al menos esa jovencita le había complacido con ese gesto de sorpresa que todo ese tiempo busco en el gato. Finalmente volteo a ver una última vez al felino esperando ver como tomaría el felino aquello.
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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Seimei el Miér Oct 12, 2016 10:43 pm

¿Artemis estaba jugando con él? Además de saber cosas respecto a su persona y cuales fueran sus intenciones finales, ¿también se ponía a jugar con el asunto? Esa era la impresión que le estaba dando. Con sus expresiones disconformes y su forma de hablarle. Como si Seimei no estuviera jugando de regreso y le quitara la diversión. Zorros... ¿por qué tenían que ser así? Seimei sintió que la paciencia se le iba entre los dedos, dejando de sonreír para poner en su rostro un gesto un poco hastiado, el ceño fruncido. No podía evitarlo, su máscara de gentil perfección se resquebrajaba después de tanto estrés. Oír que nadie iba a emboscarlo no le hacía sentir mejor, sino peor, pues de alguna forma Artemis estaba al tanto de sus preocupaciones. Pensó que quizás lo mejor fuese efectivamente irse y terminar ya con el asunto, incluso llegó a levantarse un poco, pero en aquel momento en que el zorro miraba su menu y decía que revelaría el secreto, no fue capaz de hacerlo.

-
Es la primera salida privada que he tenido en varios años, y es en un sitio interesante, con alguien aceptable, aunque su carácter me esté... causando algunas inquietudes. No, me parece que no me marcharé. -

Lo dijo como si fuera su decisión, alzando la nariz en el aire un poco, con las orejas erguidas orgullosamente y la cola moviéndose inquieta, en señal delatora de irritación. La verdad era que necesitaba saber la respuesta. O realmente no iba a volver a dormir en paz, pensando que alguien allí afuera lo tenía espiado. El gato se cruzó de brazos y volvió a bajar a su lugar, apoyando la espalda en el respaldo de la silla otra vez, mostrando que no iba a irse.

-
Estoy decidido a disfrutar este día. - Sonrió con descaro, muy competitivo para algo tan trivial. - Y permítame adivinar, por mi parte, que su oficio es el mismo que el mío. Aunque le ponga otro nombre. En eso, no creo que nos diferenciemos en absoluto, así que no hay nada de extraño en ello. -

Ante todo, no debía perjudicar al negocio del que era parte. Así que debía de cubrirse siempre. En eso, estaba seguro de que Artemis y él estaban en la misma posición. Con un movimiento de la oreja izquierda, el gato reparó en que la mesera lo miraba a él después del zorro, esperando a oír algo de su parte. Aunque él, honestamente, no comía fuera ni en la presencia de otras personas, desconfiaba demasiado de la cocina de otros y simplemente no se sentía correcto dejarse ver comiendo o durmiendo, en lugar de atendiendo a su trabajo. Pero principalmente era la presencia extra lo que no le agradaba en ese momento, no cuando tenía una revelación que oír, así que se ocupó en despedirla lo más rápido posible. Ladeó la cabeza hacia ella con un semblante radiante y amable.

-
Eso fue todo, señorita. Ahora, le ruego algo de privacidad... me hace cohibir demasiado, sino. - Rió suavemente. Apenas la mujer rió de regreso y les dejó, Seimei volvió la vista fijamente adelante, a Artemis. - No tengo hambre. Así que... es hora de que confiese, Artemis. ¿Qué es realmente lo que está haciendo conmigo? ¿Por o para qué sabe esas cosas? Muero por enterarme. -

Se inclinó un poco hacia adelante, apoyando los codos en la mesa. Una respuesta clara sería la única que aceptaría en ese momento. El vino no tardó en llegar a su apartada mesita, y cuando lo hizo, Seimei lo recibió. Con suma costumbre retiro el corcho con ayuda de una de sus redondeadas garras y sirvió ambas copas, alzando la botella para que el líquido marcara un elegante arco en su caída. Con una sonrisita se acercó su copa, no había preguntado si le correspondía pero Artemis había dicho que invitaba, así que el vino era igual de suyo.







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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Artemis el Jue Oct 13, 2016 2:25 am

Artemis sonrió complacido entrecerrando sus grandes ojos azules mostrando sus rasgos estilizados y levemente alargados característicos de los zorros mientras que su cola se meneaba con más entusiasmo ante la idea de que el felino se quedaría. no le había logrado sorprender como a la mayoría de las personas pero notaba como ejerciendo algo de presión lograba sacar todo tipo de gestos en el gato.... discretos, sutiles pero allí estaban.

- Mhhh.... permítame discrepar un poco respecto a eso. No es lo mismo aun que pueda parecerlo a simple vista, es fácil de entender en realidad.... el esclavo trabaja para el amo, la mascota lo acompaña; El esclavo sirve, la mascota complace. Ambos obedecen a un amo pero una mascota no es un sirviente. -

Comento el zorro con franqueza a sabiendas de que quizá ese comentario molestaría al felino pero desde su perspectiva era una verdad contundente. Seimei no estaba mal vestido pero Artemis en cambio portaba finas sedas y adornos de oros, tenia libertad para moverse y tenía sus propios sirvientes siendo su único trabajo entretener a los invitados, menear la cola y verse bonito.

- Pero no me mal entienda, es evidente que usted está en una categoría distinta. Su pelaje azabache tiene un brillo especial que no se ve muy a menudo. Usa aceites especiales?, los que a mi más me funcionan son los llamados aceites de Antano y lociones de melladona pero me deja un olor dulzón en el pelaje por un rato que no es desagradable al principio pero después de un tiempo cansa. -

Estaba evitando responderle al gato lo que deseaba saber?, por supuesto que sí. El revelarle su secreto implicaba soltar el único gancho que tenia para mantener al felino a su lado y lo había comprobado hace un momento, punto y aparte tenía que adornar su desagradable comentario inicial con un par de halagos para no disgustarle demasiado.... dulce y amargo, soltar y tirar, era todo parte de un juego al que Artemis estaba acostumbrado, uno en que era muy bueno. El reto de hoy?, ver cuánto tiempo podía mantener al gato consigo sentado a la mesa.

- Respecto a mi secreto estimado Seimei.... -

Comento hablando tranquilamente con aquella amplia sonrisa dibujada en su rostro, hiso una pausa tomando su copa delicadamente entre sus manos con gestos dignos de un noble, pasando la copa cerca de su rostro para olfatear el contenido y corroborar que no tuviese ningún tipo de droga o veneno. Se tomaba su tiempo manteniendo en suspenso sus palabras, elegante e impoluto. Poso la copa en sus labios una vez que verifico que era solo vino y se tomo su tiempo para beber el delicioso liquido que contenía para finalmente dejar la copa en la mesa.

- Digamos..... que tengo..... mis recursos.... -

La amplia sonrisa en el rostro de Artemis no desaparecía, la estaba pasando bomba y no pensaba soltar a su involuntario compañero de juegos en un buen rato, después de todo las tardes solían ser aburridas desde que fue reprendido por "molestar" a los soldados del castillo.

- Ohhhhh.... pero mi garganta esta tan seca en estos momentos, me cuenta mucho mantener una conversación más fluida. Quizá.... si es tan amable de servirme otra copa pueda decirle a detalle sobre esos "recursos" -

Extendió su copa hacia Seimei una vez más, esperando que le sirviera un poco mas de vino, tosiendo de forma elegante pero notoriamente finjida para hacer enfasis en su supuesta garganta seca..
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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Seimei el Dom Oct 16, 2016 2:01 am

Era importante para Seimei saber que era distinto, y sentirlo así, en gran parte también que los demás llegaran a saberlo. Distinto a un esclavo común, tanto porque sus amos en Jehanna tenían un estilo diferente, como porque él simplemente era mejor. Entendía cómo Artemis podía verlo de una forma tan simplista, de conocerlo tan poco... aunque habiendo estado más de cinco minutos con él, era hora que fuera sabiendo. Además, ¿no era él similar como persona? Tendría que poder entenderlo. No dejó pasar la oportunidad, al contrario, era muy necesario dejárselo claro. Con un gesto corporal baste autosuficiente, cruzó una pierna sobre la otra, sonrió y respondió con los aires en alto.

-
Todas son formas de servir. Personalmente, me enorgullezco mucho de hacerlo de forma completa y eficiente... un acompañante, un asistente o una herramienta. Abarcar más que todo eso y dedicar nuestras vidas enteramente es lo que deberíamos estar haciendo, ¿no? Para lo que se nos instruye, en teoría. No debería haber nada que no haga. De ese modo, a quien sirvo no podría posiblemente tener otro mejor. Nunca otro mejor. -

No sonaba triste. Todo lo contrario, lo decía con alegría. Era un gato acostumbrado a la conveniencia, pero su dedicación era incuestionable. El esclavo más dispuesto a defender lo que era. Pelear para seguir siéndolo, si algún día era necesario. Los halagos lo apaciguaron un poco, aunque no podía evitar desconfiar de en qué ánimos se los decía. Le gustaban, obviamente. Él lo había llamado bello y él lo había invitado en inicio, pero era agradable así. Aún así, Seimei no podía evitar estar cauteloso, de alguna forma, de su aspecto y el del zorro en comparación. Sintiendo todavía la necesidad de confirmar que no era competencia para él. Se inclinó hacia adelante con una sonrisa plácida, estiró una mano con delicadeza hacia Artemis, y tocó un mechón de su cabello que caía largo sobre su pecho, con cuidado pasándolo entre sus dedos. A la mayoría de laguz como ellos, el contacto les presionaría muy poco. Seimei repudiaba el contacto directo de la piel de otro sobre la suya, pero apreció con paciencia la textura del cabello claro, casi blanco.

-
¿Y si le digo que simplemente soy de este modo? La belleza sólo puede ser realzada hasta cierto punto. Donde la hallo, la reconozco en su raíz. - Era un cumplido, acompañado de una mirada bastante clara de arriba a abajo. - Pero quizás le ceda secretos míos cuando me de los suyos... los que realmente quisiera saber. -

No le iba a dejar escapar. Dejó que empezara, mirándolo fijamente y esperando. Era paciente, en general. No tanto cuando lo tenían tan paranoico, pero se aguantaba. Pero vio la sonrisa de Artemis, la forma en que lo miraba... y algo le dijo que no iba a recibir la respuesta que quería. Tal cual fue lo que sucedió, causando que el gato echara las orejas hacia atrás en descontento, tan tenso que su cola ya esponjosa y tupida comenzaba a curvarse y erizarse un poco, creciendo todavía más, como una nube negra. Su mano también se tensó, como si fuese a sacar garras, aunque sus uñas estaban cortas y redondeadas, de forma que no lastimaran en su día a día.

Se lo quedó mirando, desconfiado y nada feliz. Bastante hastiado, de hecho. Y así se quedó mientras lentamente le rellenaba la copa, haciendo el mismo arco con el líquido de antes. Cuando terminó, bajó la botella, cerró los ojos, exhaló lentamente por la nariz y se obligó a dar una radiante sonrisa. Su pie se estiró bajo la mesa, pasando el delicado calzado cerrado por la pantorilla del zorro. "Cariñosamente", aunque estaba listo para pisar y presionar por accidente si seguía así.

-
Por favor. Es de mi interés... -

- ¡Su comida, querido! -

Era la mesera, de regreso. Seimei quería matarla.







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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Artemis el Dom Oct 16, 2016 3:48 am

Realmente Artemis no deseaba debatir eso, menos aun cuando el gato parecía tan orgulloso de ello y, en cierta forma lo comprendía…. El también deseaba lo mejor para su dueño y no dudaría en hacer lo que hiciese falta para asegurar su bienestar y su felicidad, más las similitudes terminaban allí según su criterio pues el trato que le daban era diferente al de un esclavo, casi como si fuese un miembro más de la familia además de que fue Artemis mismo quien lo había elegido y aceptado como su amo. Su devoción hacia el príncipe iba más allá de un simple servicio como esclavo o sirviente, era pura y llana gratitud, el deseo de agradecerle todo lo que hacía y había hecho por el hasta ese día.

- Eres muy dedicado Seimei, todo un ejemplo a seguir.

Su forma de hablar era similar a la que Artemis reconocía en sí mismo en sus tiempos en los que era un esclavo, antes de obtener su libertad por primera vez…. Solo que había una pequeña diferencia; Seimei parecía estar muy orgulloso de ello y hasta contento lo cual indicaba que tenía el autoestima muy alta. La educación del zorro por su parte se centraba en educarlos desde cachorros para no tener ningún tipo de dignidad u orgullo pues eso los hacia mucho más dóciles y fáciles de manejar…. Podrían acatar cualquier orden si no se apreciaban a sí mismos e incluso evitarían molestarse o actuar violentamente después de ser abusados por largos periodos de tiempo. Por esa razón Artemis en particular era difícil de alterar con insultos o provocaciones y a menos que recibiera una orden directa difícilmente se animaría a atacar por su cuenta.

- Claro, la belleza natural como la tuya es un verdadero deleite a la vista mi estimado Seimei y una rareza debo agregar, podría pasar la tarde entera contemplando la luz reflejarse en ese pelaje azabache y admirando la profundidad de poseen tus ojos. En cambio yo debo de cuidarme con especial dedicación, después de todo es común que toquen mi pelaje en mi rutina del día al día. Ya ve lo fastidioso que es mantenerlo limpio cuando es de un color tan claro así que los aceites evitan que se llene de suciedad o por lo menos es menos frecuente que se maltrate o ensucie de aquella manera. -  

El gato parecía responder muy bien a los halagos así que atacaría por ese lado para ganar un poco más de tiempo, desviando el tema hábilmente tomando de base cualquier detalle destacable. De igual manera el zorro le gustaba ver la forma en la que Seimei vertía el vino sobre la fina copa…. Aquello no era algo que hiciera cualquiera y por eso precisamente fue que el zorro le pidió que le sirviera una vez más argumentando una falsa resequedad en la garganta. Por otra parte el zorro permitio sin miramientos que el otro jugueteara un poco con uno de sus mechones de pelo pues estaba por demas acostumbrado al contacto fisico y la escaces de espacio personal.

- Por supuesto, no desesperes mi estimado, te aseguro que hablare a todo detalle acerca de eso que estas tan interesado en saber. Qué clase de compañero de conversación seria si no lo hiciera?. Pues veras….

Aquello se quedó al aire una vez más en cuanto llego la camarera a traerle la comida. Parecía una interrupción fortuita peri increíblemente el zorro la había anticipado pues su fino sentido auditivo le advirtió cuando la pobre muchacha ya estaba lo bastante cerca como para interrumpirlo, razón por la que había alargado su frase anterior.

- Gracias señorita, puede retirarse…. Madre mía, esto se ve delicioso. Es una pena que usted no haya pedido nada querido Seimei, después de todo este tipo de platillos no suele disfrutarlos cualquiera. Um…. En que estábamos?, he olvidado totalmente de lo que hablábamos hace un momento. Que torpe que soy, francamente…. Un verdadero desastre

El platillo que le dieron era langosta finamente cocinada y con aderezos varios, estaban en una ciudad costera después de todo y el pescado o los mariscos solían tener una calidad excepcional. La joven se retiró dejándolos solos nuevamente y Artemis nuevamente se dio a la tarea de olfatear sutilmente la copa antes de beber con su elegancia característica. De igual manera corto un pequeño trozo de langosta siguiendo la rutina de olfatear para intentar detectar cualquier sustancia extraña y, al no haber nada inusual se dedicó a probar su primer bocado, meneando la cola con notoria felicidad pues el pescado y los mariscos eran de su carne predilecta. De igual manera y con una facilidad increíble Artemis eludió la pierna contraria que rozaba la suya pues era imposible no notar la irritación del felino en casi todo su esplendor con aquellas orejas agazapadas y manos que parecían querer clavar sus garras en la mesa, mas aquel laguz había sido despojado de estas cosa en la cual se sentía identificado pues a el mismo se las limaban y pintaban muy a menudo.

- A ver…. A ver…. Que es lo que iba a decir?. Ohhhh…. Es verdad, hablábamos sobre lo hermoso que era tu pelaje y esos grandes ojos tan encantadores, aun cuando parezca como si quisieran clavárseme como puñales en la garganta. Si, si, eres de verdad maravilloso…. Además, ese truco que haces con la botella de vino es igualmente impresionante, si te soy franco.

Le sonrió con total naturalidad atento de sus pies para evitar un posible ataque furtivo por debajo de la mesa, sabía que la paciencia del gato estaría ya llegando a su límite viendo todas aquellas señales así que no podría retener la información que el otro deseaba por mucho tiempo más. Aun así, el zorro disimulaba perfectamente cortando trocitos de langosta y comiendo de forma elegante, impecable y educada.
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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Seimei el Lun Oct 17, 2016 1:51 am

Todo comentario positivo hacia su persona era agradable, no iba a negarlo. Tenía una imagen alta de sí mismo, y usualmente era su amo o sus empleadores quienes la reafirmaban diciéndole el satisfactorio trabajo que había hecho, lo bien que lucía o simplemente llamándolo y demostrando que su compañía era disfrutada. Pero de terceros, naturalmente le venía muy bien también. Su sonrisa creció con agrado. No se sonrojaba, tal cosa era muy rara en él, pero le curó de esa cola erizada que no era la máxima elegancia en ningún laguz. Pasando una de sus manos por el pelo perfectamente azabache, lo peinó con sus dedos para que volviese a ser la cola frondosa pero suave de siempre. Aunque en principio no decia nada al respecto, en su garganta se formaba un leve ronroneo que sí se le daba un poco fácil. Un laguz que le había hecho sentir en competencia le daba cumplidos a él. Eso le dejaba bastante tranquilo con aquel tema.

-
Ese es un problema que no tengo. No toda la familia que sirvo pone sus manos sobre mi, ni hablar de personas o animales del exterior. Somos estrictos al respecto. Así lo prefiero, aunque en cierto modo recibir tal cantidad de atención es un cumplido, un honor... pero a la vez, pobre bello Artemis. Tan celebrado, pero teniendo que soportar eso... - Para él, claro, tanto contacto era una maldición. - ¿Cómo debería uno sentirse respecto a un dilema así? -

El aroma a comida que pasó frente a su nariz no pasó desapercibido. Pero Seimei lo ignoró, sus horarios de alimento siempre habían sido demasiado estrictos, como todo en su crianza... una necesidad física, como era comer, debía ignorarse. Aunque lo marino fuera de su gusto así como el de todo gato, raro de conseguir en Jehanna, había algo en su mente que simplemente lo bloqueaba. La opresión se había metido dentro de él. La falta de libertad estaba en su mente, no tanto en las reglas.

-
Se permite comer cuando lo desee... ya veo. -

Murmuró, limitándose a beber un par de recatados y cortos tragos de vino. Pero no se estaba olvidando del tema principal. Artemis podía jugar todo lo que quisiera, evadirlo en todos los sentidos y hablar de algo distinto, pero Seimei no se olvidaría. ¿Cómo olvidarse de algo que lo estresaba tanto? Ojalá pudiese dejar el asunto, pero las cosas fuera de su control no podían ser dejadas así como así. Regresó ambos pies al suelo y pensó, tan rápido como pudo, guardando silencio y quedándose mirando al zorro. Algo tenía que poder hacer. Él también podía tender trampas, tenía que conseguir que hablara más rápido. Si lo dejaba a Artemis, ya tenía claro que iba a seguir demorando. Negó con la cabeza para demostrar que no tenía interés en comer, volviendo a beber. Por sobre el borde de la copa, seguía mirándolo con ojos grises de pupila rasgada. Obligándose a parar más tiempo.

-
No debe mirarme tanto, temo que mi empleador se torne celoso por ello... es aterrador, a veces, cómo todos se enteran de todo. No quisiera que usted corra peligro. -

"Como puñales que llegan por casualidad a gargantas... eso es casi correcto." pensó.

-
Bueno... como usted, por ejemplo, y cómo hablábamos de lo bueno que es adivinando. - Regresó al tema casualmente. - Es tan divertido. ¿Por qué no me muestra un poco más? Es fascinante, quiero probarlo al menos una última vez... podría decirme, por ejemplo, de cuantos cachorros soy padre. -

Esa era su prueba para salir de la paranoia. Era una pregunta muy difícil. Todo en su personalidad apuntaba a que no podía o no tenía permiso de ponerse a actuar como los demás gatos en primavera, aunque había tenido que hacerlo en el pasado, por la pureza de raza en la que destacaba. Sin embargo, el conteo también era difícil. Varios habían muerto, Seimei había tenido su influencia en algunos casos de esos... y estaba el hecho de que nunca había querido ser "padre" para nadie. Nunca había críado. Tenía el instinto paternal de una planta. Sería una respuesta muy difícil de dar, y según como la diera Artemis podría saber un poco de cuales eran sus fuentes.







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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Artemis el Lun Oct 17, 2016 4:30 am

El zorro le dedico una amplia pero sincera sonrisa ante su comentario, mostrando sus dientes tan blancos como perlas y sus rasgos alargados en el rostro dándole ese aspecto característico de un zorro mientras que sus orejas se menearon un poco al oír cierto sonido proveniente de su interlocutor, identificándolo como un ronroneo muy suave. Eso ponía al laguz de pelo plateado contento pues parecía haber dado en el clavo respecto a los halagos notando como el felino se portaba más relajado en la conversación.

- No es tanto como "soportar", me entrenaron para eso precisamente y por otro lado admito que me gustan las caricias. Algunos humanos, en especial los mas jóvenes, me dan uno que otro tirón pero en general es muy agradable. En especial cuando mis cuidadoras me cepillan el pelaje o mi amo me rasca detrás de las orejas. -

Era totalmente faldero y no lo negaba. Las caricias, las atenciones, los mimos y tratos especiales le encantaban; Desde el aplauso del público hasta simples palmadas en la cabeza, lo disfrutaba y activamente buscaba todo aquello. Su trabajo era entretener, complacer, ser visto, tocado, exhibido.

- Es verdad, los humanos son como el licor; Los hay finos, baratos, fuertes y suaves, esquicitos y horrorosos, esos que te ayudan a pasar una hermosa velada o la peor noche de tu vida. Y, aun que terminen todos dándote dolores de cabeza siempre querremos otra copa, no es verdad? -

Artemis ladeo su mirada para centrar su atención en su langosta haciendo caso al gato de no mirarle mucho.... Artemis sabia mejor que nadie lo aterradores que podían ser los seres humanos después de todo. Artemis escucho con atención el "juego de adivinanzas" que proponía el gato mientras comía tranquilamente de su platillo. Entendía que quería sacarle mas información aun que en esta ocasión el gato parecía por fin unirse a su juego lo que le hiso esbozar una amplia sonrisa.

- No necesito adivinarlo, por experiencia se que a los de nuestra.... "condición" no se nos permite ser padres. Sementales quizá, pero pasados los días que se estipulan para el apareamiento nos separan de la hembra y, de no salir preñada traerán a otro semental distinto. No debe haber un vinculo emocional entre la mercancía después de todo pues el instinto de proteger a la descendencia a veces suele hacer que "olvidemos nuestro lugar". Pasa mucho con las hembras pues ellas deben estar con las crías hasta que estén listos para ser vendidos o entrenados. Así que, respondiendo a tu pregunta no podría decir cuántos cachorros has tenido pero; Padre?, no, de ninguno seguramente. -

Artemis sabia ese tipo de procedimientos pues nació en cautiverio y creció viendo ese proceso miles de veces, hembras laguz en jaulas cuidando a sus crías y otras tantas que incluso debían ser amordazadas y atadas para que no mataran a sus cachorros en un intento por liberarlos del destino tan aciago que les esperaba.

- Y.... bueno, para serte franco Seimei no tengo idea de cuantos cachorros hayas tenido. La información que puedo obtener de ti no es tanta en realidad aun que si la suficiente como para saber quién eres, de dónde vienes y que haces. Lo que me parece divertido de este asunto es que has estado todo este tiempo esperando una respuesta que te di desde el principio.... -

Termino de comer su langosta y de beber su copa de vino, apoyando sus codos sobre la mesa entrelazando los dedos de sus manos y apoyando la barbilla en estos con un gesto juguetón en el rostro. Ya era hora de rematar al felino con la verdad mientras esperaba el delicioso momento en que vería como reaccionaba el gato ante ello.

- Estimado Seimei, de verdad que solo he adivinado esos datos tuyos así como puedo adivinar esa misma información de cualquiera que me mire a los ojos. -

Al decir aquello rio un poco mientras que su cola ondeo con un movimiento largo y muy elegante. Cualquiera que supiera sobre zorros seguro que habría escuchado por lo menos una vez historias que le adjudicaban poderes de clarividencia a estos laguz en particular, poniéndolos como adivinos o bestias místicas capaces de ver el futuro p predecir la fortuna... por eso el valor de un zorro vivo era tan alto en el mercado especialmente entre los clientes supersticiosos o con gusto por lo oculto.

- Las historias sobre nosotros son muy exageradas pero no todo es falso.... Dicen que los ojos son la ventana del alma y al menos por mi parte sí que soy capaz de asomarme un poco por esa ventana y ver lo que guarda en su interior. Cosas muy superficiales en realidad pero útiles a final de cuentas. -

Esta vez fue Artemis quien tomo la botella y se sirvió el mismo, no era tan diestro como el felino pero su forma de moverse recordaban a las personas de clase alta.... Artemis no fue entrenado para servir si no para ser servido correctamente pues en más de una ocasión debía asistir a fiestas con su antigua dueña y era toda una atracción ver a un zorro imitando a la perfección los modales de un noble.

- Hay información que queda fuertemente grabada en tu alma y es fácil de obtener para quien sabe dónde mirar. En la tuya pone "Seimei", "Jehanna" y la palabra con "E" que tu ya sabes en ese orden. En algunos casos cuando se trata de personas importantes su grado de autoridad se refleja en forma de estrellas. Una persona normal no tiene ninguna usualmente pero hablando de personas de renombre o nobles las estrellas pueden variar de una a cinco. -  

Dudaba mucho que Seimei pudiese hacer algo con esa información así como era inevitable que alguien pudiese evitar la habilidad del zorro sin verse sospechoso. Le sonrió una vez más metiendo una de sus manos en el bolsillo que tenía en su ropa dejando 7 monedas de oro que era el precio total de la comida y el vino y otras 3 de propina.

- No me crees, cierto?. Ponme aprueba si lo deseas; no importa quién sea o de donde venga acertare el 100% de las veces. Prueba todo desees hasta que te convenzas de que te digo la verdad -

Artemis esperaba a ver como reaccionaria el felino, alerta en todo momento ante cualquier señal de hostilidad por su parte aun que dudaba ciertamente que lo hubiera.... no estaba de mas ser precavido.
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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Seimei el Dom Oct 23, 2016 12:31 am

- Claro que siempre apetece otra copa, estoy de acuerdo. Pero para alguien a quien le agrade la variedad, y probar, serán todos esos variados licores. ¿Yo? Preferiría seguir pidiendo la misma bebida y sólo esa clase de bebida. Sé que es la que siempre he saboreado y la que me agrada... no sé si con otra pasará lo mismo, así que no me apetece arriesgarme. ¿Quién necesita variedad, cuando sabes lo que más te complace? - Respondió con humor. - Pero bueno, gustos son gustos... recuérdeme premiarlo con una caricia cuando su comportamiento sea bueno. -

No tenía problemas con responder en extensión a toda esa figurativa, porque le divertía hablar de ese modo, en realidad. Y hablar en metáforas. De paso, conocer un poco a ese zorro que parecía tener un nivel tan similar al suyo. Al parecer las diferencias existían entre ellos, y no eran unas en las que a Seimei le apeteciera competir, porque la atención de muchos no estaba entre sus cosas favoritas. La atención de sus amos sí. La de Artemis también, en ese momento, pero porque él se había interesado y él elegía. Ese ronroneo había desaparecido eventualmente de su garganta, pero seguía habiendo un poco más de agrado en la forma en que le hablaba, y en el modo en que miraba al zorro. Tenía rasgos interesantes y una sonrisa afilada, punto a favor. Como pensaba hacer, puso suma atención a la forma en que Artemis respondía a su pregunta. No le preocupaba el tema, nunca había querido ser reproducido y nunca había tenido el más mínimo interés en las compañeras que le daban. El asunto realmente había sido contra su voluntad cada vez, pero había sido encantador y había cumplido la parte masculina del proceso, porque no desobedecía órdenes. Pero no importaba. Lo que le importaba era cómo respondía Artemis, nada más. Era verdad, nunca había sido Padre para nadie. ¿Pero no podía decir cuantos cachorros había engendrado? Curioso...

-
¿No sabe nada más? - Preguntó, desconfiado.

En principio, la "verdad" no le complació mucho. Parecía una respuesta muy fácil. Y muy superficial. Le costaba creer, como siempre, que alguien que ya se había metido con él no estuviera haciéndolo más, que no tuviera malas intenciones hacia él, o que no estuviera representando algo mucho más grande. Su paranoia ya había despertado y no sería detenida tan fácilmente. Lo escuchó entrecerrando los ojos, claramente sin una reacción favorable. Se decía esas cosas de los zorros, era verdad. Y si se decía tanto, era porque debían de tener algún poder de esos. Pero de allí a que Seimei creyera que eso era todo...

-
¿Ah, sí? ¿Sus ojos ven mi alma, y mi alma sí que porta aquel nombre, que es uno de los varios que me dieron? ¿Mi alma le dice Jehanna, y no el papeleo que seguramente tuvo a su disposición para investigarme? Hum... discúlpeme si soy algo escéptico. Qué inocente suena... y hasta muy fantasioso... -

Le miró buscando algo más. No estaba convencido, y no estaba feliz tampoco. Sorbió su vino pensativamente, pensando en lo que oía y desconfiando hasta de las pruebas que el zorro quería ofrecerle. En sí, desconfiaría de absolutamente todo, especialmente si el zorro quería alegaba una salida tan pacífica.

-
En ese caso, qué valiosos y preciados han de ser sus ojos... cuídelos muy bien, que seguramente han de ser codiciados. Tienen un color tan particular. Desearía que no les... suceda nada. -

Sí, estaba tan descontento y tenso como para ponerse a hablar así. Y en verdad estaba pensando amenazar esos ojos celestes, si eran la mejor excusa que la mascota real le podía dar. Bajó la vista al plato con el que había terminado, porciones relativamente pequeñas de comida fina, como era de esperarse. Luego, miró al resto de personas que ocupaban ese establecimiento. Podía lanzarle cualquier nombre y él no sabría si estaba diciendo lo correcto. O podía tener a media Altea ya investigada. No sería forma de saber... pero él tenía una en la que confiaría. Continuó con el vino hasta vaciar la copa, lo único que había consumido en todo ese encuentro. La bajó, se relamió discretamente y habló.

-
¿Cómo sabría yo su relación con estas personas? Quizás las conozca, quizás no. Pero yo sí conozco criaturas cuyos nombres nadie más puede saber... tan anónimos que casi no son nadie. Prefiero probar sus poderes en el puerto, con algo que mis ojos escépticos sí puedan creer. ¿Sería posible? ¿Estaría dispuesto? Sería muy divertido para mi, la verdad... -







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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Artemis el Dom Oct 23, 2016 2:14 am

Artemis sonrio ampliamente ante los comentarios contrarios, sin cambiar su semblante animado aun ante aquella aparente amenaza por parte del felino. Ese tipo de comentarios no le afectaban pues aun que de verdad hubiese un intento real por cegarlo sería en realidad una tarea ardua y difícil.

- Descuide estimado Seimei, los cuido muy bien. Estos ojos son valiosos para mí no solo por su bello color o lo que pueden ver si no porque los necesito para trabajar. No obstante si alguien más lo quiere puede venir a por ellos cuando lo desee… aunque, bueno, el ultimo que lo intento “perdió la cabeza” por así decirlo. Soy un laguz entrenado después de todo.

Exageraba un poco pero no era del todo falso pues si bien tenía prohibido atacar con fuerza letal a los seres humanos a menos que recibiera una orden directa de su amo sí que podía dejarlos en muy mal estado a base de mordidas y en ningún lugar de su código advierte que no puede romperles un par de huesos…. Su único anatema era matar humanos sin permiso y como una cereza en el pastel no contaba con tampoco ninguna restriccion para pelear contra otros laguz.

- Mis ojos no ven algo tan mundano como un apodo o un nombre falso, aun si tiene cientos de nombres hay uno que es únicamente suyo, quizá por que signifique algo especial o porque es el primer nombre que recibió. Lo mismo acerca de la procedencia o la ocupación. Son cosas con más significado para la persona que solo por estar mundanamente anotados en un certificado… Por eso mis ojos nunca se equivocan, el alma no miente por más que individuo así lo desee

Explico el zorro mientras terminaba de alistarse, poniéndose de pie para dirigirse a la salida, esperando que el felino lo acompañara.

- Dicho esto, acepto la prueba que desea ponerme si es que eso lo hace estar más tranquilo. No sin antes por supuesto avisar a un par de guardias donde estaré para no despertar preocupaciones en mi amo. Usted entiende, no?. Soy la mascota del príncipe y sería una verdadera tragedia que algo malo me pasara.

Aquello era una advertencia para el felino en caso de que planeara cualquier otra cosa, Artemis no era tan ingenuo ni despreocupado como podría parecer un buen inicio y era perfectamente consciente de lo importante que era su dueño y la protección que este le extendía…. Era propiedad de la realeza después de todo.

- Siento un poco de pena por ellos, sin embargo…. Puede que remueva recuerdos incomodos con ello. Por ejemplo si alguno conserva el nombre que le dio su madre en lugar del que su nuevo señor le ha impuesto, en tal caso si yo lo veo y usted no lo conoce podría acusarme de que me lo estoy inventando.

Comento el zorro encaminándose al puerto junto al felino, intentando pensar en una solución a ese dilema… era verdad que ese poder suyo era difícil de comprobar pero era tan real como el aire que se respira. Debía quizá agradecerle tanta desconfianza a la cantidad de adivinos charlatanes que presumen de tener dichos dones y más aún.

- Se me acaba de ocurrir un juego muy divertido que podría interesarle. Permítame mirar a los ojos a uno de sus trabajadores pero no me dejen verle el rostro, oír su voz u oler su aroma, estoy seguro que podre distinguirlo solo con eso no importa como lo vistan ni entre cuanta gente se encuentre. Eso lo convencería de que digo la verdad, Seimei?

Pregunto el zorro meneando la cola enérgicamente, entusiasmado juguetonamente con la idea de un nuevo juego. Independientemente de los comentarios del gato y la actitud que parecía tomar a veces el zorro simple y llanamente estaba disfrutando de su compañía.
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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Seimei el Dom Oct 23, 2016 3:23 am

Por más que se lo dijera tranquilamente, era escandaloso para él oír que Artemis era entrenado y saber exactamente a qué se refería con eso. Entendió a la perfección a qué iba el comentario, después de todo él había puesto una amenaza velada sobre la mesa primero, no era del todo extraño que el otro laguz se asegurara. Aún así, fingió inocencia al respecto y sólo se enfocó en lo sorprendente que era oír todo eso, abriendo los ojos ampliamente y agachando las orejas contra su cabello negro.

-
¿Entrenado? Creí que era como yo, y... a mi, al menos, jamás me han obligado a algo tan barbárico. Es un exceso, creo yo. Desagradable. - Frunció el ceño un poco, estaba dando su opinión verdadera.

Vio al zorro ponerse en pie, mientras explicaba el talento del que Seimei todavía desconfiaba. Y él sin separarle y juntarle la silla, qué descuido. Para su fortuna, parecía que sólo se retirarían. Tal y como había prometido, el zorro se había encargado de proveer las monedas que ahora descansaban sobre el mantel, por lo que el gato felizmente se alzó para ir con él. Derecho, con la cola a su vez erguida tras la espalda y una postura impecable, le siguió a paso tranquilo, silencioso como siempre en su andar. Nuevamente asintió como si no comprendiese las advertencias y medidas de seguridad del zorro.

-
¿Tan tarde se nos hace? Oh, bueno, avise. Espero sepan comprender que la noche todavía es joven para cierta índole de criaturas. A mi, me sienta fantásticamente aún, como también su compañía~ - Sí, eso era lo único que diría al respecto. - Vamos. Y no se preocupe, Artemis. Sé todo de mis preciados... amigos y compañeros. Le aseguro que todo. No le acusaré de inventar en estos asuntos... ni de mentir para impresionarme, haha. -

Tranquilo y sonriente, se posicionó junto al zorro al salir, como antes, caminando cercano mas sin ponerle un dedo encima. En público, realmente no sería apropiado. Aún así, a su lado estaba suficientemente bien. Habría realmente disfrutado estar en su compañía, si no se hallase tan estresado por la paranoia que cargaba... de la que quizás en breve pudiese deshacerse, para bien o para mal. Se encaminó con él de regreso a los puertos en que ese día se habían conocido, ansiando realizar aquella última prueba. Un desafío no le hacía mal a los talentos de nadie. Su oreja derecha se ladeó con atención hacia el zorro cuando este propuso el modo para la prueba. Cabía preguntarse, a esas alturas y si todo seguía siendo un juego para el zorro, si era siquiera un juego divertido todavía.

-
¡Claro! Permítame sólo agregar algunas variantes... por aquí hay demasiados amigos míos, así que seré puntual respecto al que deseo que localice. Idhar, es su nombre. Ya me dirá usted de donde ha provenido. Sólo puedo decirle que no ha sido un laguz de importancia en su vida, ni siquiera ha estado junto a alguien de importancia. No es una adición reciente a mi grupo, así que estoy bastante seguro de que no ha estado involucrado en ninguna actividad digna de atención en este tiempo, no debería ser ya un conocido suyo bajo ningún contexto anterior. Adelante, ¡aunque sólo le daré 1 intento para decirme quien aquí carga ese nombre! -

Llegado a su destinación, Seimei realizó una reverencia al extender el brazo hacia el paisaje todavía muy vivo y concurrido por delante, dejándole a Artemis el escenario de ese juego. Muy silenciosos y centrados en sus tareas, los esclavos que viajaban con el gato negro se movían entre otros laguz y humanos del puerto, portando materiales de acá para allá y ultimando detalles y deberes para cuando su barco pudiese zarpar. Había casi tanto movimiento a esas horas como había habido de día, y probablemente seguiría así por un par de horas más, hasta lo más profundo de la noche. Así quedaban puestas las piezas, y con eso, Seimei dio un par de pasos alejándose de Artemis, aguardando bajo la profunda sombra de una montaña de cajas, sus ojos reluciendo ante cualquier reflejo de luz en la noche, como dos grandes círculos brillantes en la penumbra.

"Ahora sí, a ver de qué se trata esto..."







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Re: La buena vida (Priv. Artemis)

Mensaje por Artemis el Dom Oct 23, 2016 6:12 am

Un exceso decía el felino, algo desagradable. Allí fue donde noto que sus similitudes terminaban pues si bien ambos esclavos de buen ver y con cargos actualmente “importantes” la cruda verdad era que independientemente de la raza todos los esclavos de Plegia eran duramente entrenados por decirlo en palabras suave pues el termino más acertado a todo aquello era la palabra tortura. Muchos de los adiestradores en Plegia eran magos obscuros que solo buscaban, o en su defecto disfrutaban de probar sus artes obscuras en todo tipo de seres vivientes mientras que aquellos que no gozaban de tales dones eran quizá solo sádicos que justificaban sus maltratos haciéndolos pasar por entrenamientos. Aun así, era la primera opinión totalmente sincera que veía en el felino así que en realidad fue algo grato de escuchar.

- Idhar entonces, déjemelo a mi Seimei que lo encontrare sin falta

Y con una ligera reverencia el zorro comenzó su búsqueda, la cual parecía tan imposible como encontrar una aguja en un pajar. No entablaría conversación con ninguno, no más que un “disculpe” suficiente para que se voltearan y le mirasen directamente a los ojos. Este se llama Kutani, este se llama Skaal, este se llama Sherche, Este se llama Mike…. De momento no había ni rastro de un tal Idhar, mejor aún pues los juegos no suelen ser divertidos sin un reto de por medio. No obstante, después de haber hurgado en los ojos del trabajador numero veinte Artemis comenzó a sentirse ligeramente mareado, cosa que hasta la fecha no había pasado. Por supuesto, nunca en su vida se había visto en la necesidad de usar su habilidad tantas veces y sin descanso de por medio más era terco y no se daría por vencido, no cuando se había pavoneado tanto de su habilidad como zorro…. Su honor y orgullo estaban en juego.

Después de un rato en el que el laguz de cabello platinado ya incluso zigzagueaba un poco presa de un extraño agotamiento que lo invadía fue que encontró a un laguz de edad madura pero sin llegar a viejo, un tigre de gran musculatura y piel bronceada que cargaba las cajas más grandes. Su cabello era azul opaco y tenía un par de orejas alargadas recubiertas de pelo adornando su aspecto de una que otra cicatriz, probablemente de algún accidente en el trabajo. Al mirar en los ojos de ese hombre de facciones toscas la mirada del zorro se ilumino acompañada de una enorme sonrisa.

- ESTE ES IDHAR!!!!!, HE GANADO EL JUEGO!!!! HE…. ENcon…. trado… a….

Había alzado los brazos al cielo en una pose de victoria mas poco le duro su inconclusa celebración pues antes siquiera de terminar su frase el zorro se desplomo en el piso totalmente inconsciente y exhausto. Sudaba a cantaros como si hubiese recorrido una maratón de miles de kilómetros mas no presentaba síntomas de enfermedad o fiebre…. Simplemente estaba cansado. A partir de allí no supo cuánto tiempo estuvo dormido, pero mientras abría los ojos los sonidos y las imágenes aun eran difusos. Aun así, la primera reacción del laguz al comenzar a despertar fue menear la cola y sonreír ampliamente por su victoria.
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