Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados


Project Fear.less

Crear foro

Catarsis [Priv. Hanzo] [Campaña Libre]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Catarsis [Priv. Hanzo] [Campaña Libre]

Mensaje por Invitado el Miér Sep 14, 2016 8:02 pm

Primaban por la mañana en los viñedos, cuando las montañas aún no se enfrían y sus sayos no carecen de la roída costumbre de la que deberían apuntillarse, las alígeras y enviudadas trovas de los redomados pájaros que batían con sus sedosos élitros el caudal engarzado por iridiscencia que alimentaba el sol en el proemio de la bonanza. Atezaba el sedimento terrestre como una estrepitosa lluvia enmarañando su cálido abrazo, el fulgurante y estoico caminar apresurado de un hombre cuyo semblante figuraba tan austero como un instruido en el asombro y en la constante duda, y por no desencadenar un huracán con el duro óbolo que le realiza a lo que pisa con su agravio, desata las atribuladas discusiones de árboles copiosos y llama a la inclinación infalible de los adeptos a la soledad.

Hilvanaba su historia en las crónicas del papiro eterno, desentendiéndose de toda retórica y normativa que regía a los nepotismos de idiosincrasia bajo los cuales temblaban encadenados los sucesos mundiales, pareciéndoles éstos tan volátiles y de fácil abandono por ser de soberbia morbosidad y adherencia casi imposible. Aún así, cuando era amigo de lo ajeno, de alguna forma, su moral era cuanto menos provechosa y prolífica, siendo la encomiástica habladuría de quienes siembran la envidia para que paste el ganado de crueles ánimos y donde el cardo urde su desdicha como prístino capataz de íntegros sentimientos vindicativos. La animadversión que podría profesársele, como vaticinio de ímprobo pantano en el que se patenta el suntuoso edicto de lo normal y natural, sólo era atribuible a un desafuero de la realidad, aquel en donde se sepulta por ser aciago y acerbo lo que es cierto y verdadero, y por ello jamás nítido, nunca escarmentado o solventado. Las deudas; muchas, los salarios comedidos, postergados sobre el vetusto compromiso de un álgido recorrido de épocas y trastornos que se condecían por no conducir nunca al convencional diálogo.

Pero, cabe el cavilar recalcitrantemente sobre el marasmo de los magistrados y las esferas donde el poder se mueve, oscila ardorosamente como un eléctrico escalofrío al ser testigo impetuoso del latir de fría vena, si todo lo sobrevenido y arteramente ofendido era todo obra de una estrategia política. A fin de cuentas, el origen del caos no es inexorable, y tampoco está embadurnado de légamo como para permanecer ignoto e indescifrable; en crasa validez se hallaba el pensamiento crítico que otorgaba el beneficio de la impudicia y de la inmisericorde petulancia encubierto bajo el rebozo de una agradable cuna de oro o siendo oculto en las sábanas adormecidas de una sociedad que cada vez perdía más el potencial de insurrección.

Sí, todas esas ideas eran lo germinal de la mente que aún repasaba los rellanos del valle y sus tornasoladas uvas, a través de las cuales el rostro acomplejado del mesnadero rezumaba sudor y un irresoluto conflicto con diferentes coyunturas que lo desazonaban. A veces, por muy separatista y aunque sopesase ya el delirio de un afán de mayor desconcierto y obnubilada santidad, creía enardecido en la fiabilidad de interregnos, aunque en todos los ámbitos de esas medrosas prácticas se aturdía presurosamente por el raleado cambio que eso engendraría, y en consecuencia, la existencia de una transición se hacía cada vez más insólita y ridícula. Tal vez, después de todo, para eso emanaban los rudimentos elucubrados; a falta de un arquetipo que organizase la turgencia y el tumulto y los agrupase en una minúscula caterva de visión pública, la misión de los opulentos seguiría siendo la misma.

El trueno que averiguaba la retribución de sus pies no se detenía, y el delta de su avanzadilla fantasmagórica era cosa ya de fantasías o de ensueños, siempre sempiterna en una especie de imitación a los andantes caballeros que indagan a la aventura para rehuir de su emplazado escondite en los alcázares de la bruma. Ése era otro punto, en medio de un millón de otros, abigarrados en un cuadro pintoresco que se reformaba cuando una luz nueva se caldeaba o cuando por algún sobresalto facineroso un corredor se enfoscaba en su vacío taciturno. Ahora, ¿por qué secundaba lo que hacía ahora? Apoyar la liberación de un país que no era suyo, cuyas costumbres y tradiciones no despertaban el interés o resquebrajaban el corazón hogareño para plantear amistosa diatriba; no, no producía ningún impacto. Todo era pura conducta de máquina, un autómata esfuerzo que se desperezaba de toda onírica emoción, sólo prorrumpida por rugidos animales y galernas refrescantes de alivio y sosiego.

Pronto, el descubrimiento de su contrato con la moneda de forma traidora y voraz, enunció sus cláusulas cuando un bien engarzado y alhajado ente de bermejos ojos se avecindó en los horizontes de los ateridos páramos, oleosos y sanguinolentos. Si la impronta de su ausencia de humanidad hubiese sido expelida con motivo de engaño, cualquier sensato efectuaría a buena hora un saludo de cortesía, se escoraría, y se santiguaría con el anhelo de ser perdonado por tan inalienable afrenta. Sin embargo, hasta los lores pueden ser viciados por ese brío ominoso y corpulento, y ni siquiera por portar un título espetado e imperioso haría una excepción para la efusión del mensaje de los turbulentos vórtices de lamentaciones. Preparó su mandoble alborozado en obscuro brocatel, y lo enfiló a imponer el límite del gozo rival, siendo su pecho y su agilidad la frontera de choque suprema.

- Maldito esperpento, ¡volverás al infierno del cual viniste por la ruptura! – vociferó estragado, sobresaliendo de su torso y provocando un empuje de pujanza que derribó al noble poseído, decayendo éste hasta quedar tiznado del áspero suelo, besándolo como si fuera la perpetua novia de amatoria. Pese a su arrojo y valentía, la segunda estocada no contó con la misma fuerza de arenga, pues clavó su sable en la superficie y lo entramó en una desgracia de profusión. Eso le dio la oportunidad próspera y benevolente a su intermediario de beligerancia para procurar un embate feroz y cuya dádiva fue la sangre, invirtiéndose los papeles de inquisidor y aprisionado por la sofocante arena de la supuesta justicia. Cerró los ojos, desechó la extrema corporeidad, y haciéndose un nudo con su hoja siempre delante, esperó el desiderátum de tragedia de los azarosos trueques del destino.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Catarsis [Priv. Hanzo] [Campaña Libre]

Mensaje por Hanzo el Jue Sep 15, 2016 8:07 pm

Después de su última estadía, se había enterado de que Nohr, uno de los países vecinos a Yllise, que concretamente estaba al lado de las fronteras de donde se encontraba, estaba reclutando a cualquiera que desee apoyar la causa de liberación de emergidos.

Nohr, el país que en su infancia era rival del país del que provenía, Hoshido. Hanzo jamás tuvo rencor hacia ellos. Sus propios compañeros del orfanato venían algunos de allí. Y aunque él no entendía la religión de aquel país, que seguía al dragón oscuro Grima, eterno rival de su divina Naga; no tenía por qué negarse a ayudar a su gente. Los emergidos era un mal común para todos, y estaba seguro de que habría mucha gente que saliera herida de aquellas misiones.
Aparte, si usaban la palabra reclutación, estaba claro que ofrecían una recompensa a cambio. Hanzo podría pedir dinero para donaciones, o directamente que mejoraran los orfanatos del país.

Se guardó lo único y necesario para viajar y emprendió camino desde donde se encontraba hacia Nohr, cruzando la frontera montañosa. Y todo eran montañas y más montañas. Era época de lluvias y viento así que prefirió dirigirse más hacia el sur, donde no haría tanto frío. Tras un par de días descansando y caminando, por el camino, escuchó unos ruidos. Sabía muy bien que aquellos sonidos pertenecían a una pelea. El monje anduvo con cuidado, se conocía que muchos de sus soldados Nohrianos no eran muy agradables con los visitantes desconocidos, y menos si éstos vestían con ropas de estilo Hoshidianas.

Al acercarse, pudo comprobar que se trataba de un hombre que luchaba contra un emergido. Pudo saber que se trataba de un emergido no sólo por sus ojos rojos brillantes y su aspecto, sino por sus movimientos de vaivén. Observó que no hubiesen más escondidos, que no fuese una trampa. No sería la primera vez que le pasase. Y se acercó en cuanto vió al guerrero herido, sin decir palabra ninguna. No era necesario si veía que portaba un bastón curativo en alto. Se colocó detrás del hombre, esquivando el emergido, y empezó a rezar sus palabras, agarrando el bastón de manera que apuntaba a las heridas del desconocido. La luz que salió del báculo curaba milagrosamente las heridas superficiales, poco a poco. Tenía que ser rápido para que el otro pudiera seguir luchando. Ya tendría tiempo después de cobrarle por los servicios.

Después, se largó de allí y siguió su camino.


Última edición por Hanzo el Dom Oct 16, 2016 10:03 am, editado 1 vez (Razón : negrita para autoconclusión.)
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Priest

Cargo :
Monje

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [3]
Báculo de Heal [2]
Katana de bronce [3]
.
.
.

Support :
Gaius

Especialización :

Experiencia :

Gold :
481


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Catarsis [Priv. Hanzo] [Campaña Libre]

Mensaje por Eliwood el Miér Oct 26, 2016 5:50 pm

Tema cerrado. 10G a Hanzo.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [4]
Katana de bronce [3]
Gema de Ascuas
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2856


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Catarsis [Priv. Hanzo] [Campaña Libre]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.