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Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

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Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Artemis el Miér Sep 14, 2016 4:17 am

Era un día como cualquier otro en la ciudad islote, desde muy temprano se podía apreciar el delicioso aroma del pan recién horneado y a los felices tenderos comenzando a preparar todas sus chucherías para abrir el mercado. Fruta, pescado, carne, todo fresco y de muy alta calidad, así mismo los puestos de comida abrían el apetito con el aroma que despedían sus comidas. Era una ciudad viva, bella y alegre totalmente ajena a la guerra contra los emergidos que se llevaba a cabo fuera de las gruesas y protectoras paredes de la muralla. Quizá, los únicos verdaderamente consientes de todo aquello eran irónicamente los niños que llegaban refugiados de pueblos más pequeños que fueron destruidos y/o atacados, los más afortunados regresaban con sus padres y la oportunidad de comenzar una vida nueva.... los que no, regresaban huérfanos y sin tener a donde ir.

Fue por eso que, aprovechando su "paga" considerablemente generosa que recibía del príncipe Marth por su "trabajo", Artemis se dio a la tarea de comenzar a financiar un pequeño orfanato haciendo donaciones de dinero, comida y ropa para que pudiera crecer y aceptar a todos esos chiquillos que antes andaban correteando por las calles con las barrigas vacías y las esperanzas rotas. No veía la necesidad de hablar de aquel asunto con su amo pues el dinero que invertía no se sacaba de los impuestos de nadie, igualmente todo se hacía en regla cuidando de no caer en las terribles redes de corrupción que solían generarse con ese tipo de cosas, igualmente procuraba hacer los donativos en su propio nombre para mantener el asunto político del joven soberano de altea fuera del asunto.... El zorro hacia un bien a la sociedad sin molestar a su ocupado dueño, la ciudad estaba más libre de robos y esos chiquillos gozarían de un futuro quizá mas brillante del que tendrían por su cuenta. Clarie, una joven y amable sacerdotisa de Naga  se hacía cargo de los pequeños y el zorro solía visitar el orfanato con frecuencia para asegurarse de que los críos recibían las atenciones que necesitaban y que todas sus donaciones fueran al lugar correcto.

Era por eso que, pese a ser un laguz Artemis logro ganarse rápidamente el aprecio de muchos habitantes de la ciudad pues de igual manera ayudaba en cualquier problema menor que se sucintara en el lugar, realmente se estaba esforzando por volver de Altea un lugar mejor del que ya era y arrancar problemas pequeños de raíz para que en un futuro su amo no debiese lidiar con ellos, además y egoísmo a parte, lo que el zorro intentaba hacer también era demostrarle a los humanos que los laguz como el podían coexistir con los humanos, que no eran meros animales. Debía hacerles entender eso si quería que la esclavitud y cacería de los suyos se detuviera.... yendo a lo mismo, estaba atacando la discriminación contra su raza desde la raíz. Por eso mismo también solía dejar que los niños, huérfanos o no, ricos o pobres se acercaran a él, que lo acariciaran o se le treparan encima, con el tiempo los padres incluso comenzaron a permitirles acercarse a acariciarlo cuando estaba transformado y en algunas ocasiones hacia de montura para los más pequeños. Mentiría si dijera que no le gustaban tantas atenciones, corretear las pelotas que le arrojaban o trepar a los arboles con ellos y, si lograba que esos chiquillos crecieran sin ese sentimiento de odio hacia los laguz, mejor aún.

Era pasando el medio día, los barcos mercantes se acercaban a la orilla para traer sus productos así como los barcos llenos de visitantes. Artemis por su parte le encantaba rondar por esas aéreas para ver las cosas tan exóticas que los navíos traían de tierras lejanas.... odiaba a los barcos y su infernal bamboleo pero adoraba los canales de comercio que permitían disfrutar de un pedacito de otros reinos, compartiendo y mezclando culturas. Sin embargo, en el cuchicheo y el movimiento del mercado los ojos azules del zorro se centrando en una pequeña figura a la lejanía... se trataría de un niño refugiado de otras tierras?, quizá solo se había separado un momento de sus padres, sea como fuere no planeaba dejarlo a su suerte aun la ciudad fuera relativamente seguro.

- Howdy!!, bienvenido a la gran ciudad islote del fantástico reino de Altea ~ ♪. -

Se acerco a él con una amplia y alegre sonrisa, canturreando un poco las palabras y alzando los brazos al referirse a la ciudad para hacer las cosas un poco más divertidas. Su larga y esponjada cola blanca ondeaba enérgica de un lado a otro y sus orejas se mantenían alzadas de forma atenta. Estaba entrenado para complacer y divertir a los humanos, sabia de sobra que la mejor forma de acercarse a ellos era pareciendo una criatura inofensiva por lo que esa rutina de "payaso" se la tenía muy bien aprendida pues era la favorita de los niños.

- Yo soy "Arty", un placer conocerte ~ ♥. Cual es tu nombre pequeño? ~ ♫ -

Lo primero era tranquilizar al crio pues lo normal es que un chiquillo se pusiera nervioso al estar separado de sus padres así que al presentarse a si mismo puso sus dedos índice en cada lado de su mejillas para señalarse, manteniendo las energías siempre altas y un tono de voz alegre. Lo primero era saber su nombre el cual quizá le daría una pista de quien era, ya después se encargaría de llevar al pobre cachorro humano de regreso con sus padres.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Yrumir el Miér Sep 14, 2016 1:18 pm

Mientras el barco atracaba en el puerto, Yrumir observaba la ciudad desde el puente de mando. Muy cerca el capitán supervisaba la tarea de sus marinos. Si no fuese porque le había dado suficiente dinero no lo hubiese convencido para poder viajar en aquel barco como pasajero. Al principio el infante ingenuo le había dicho que era un emisario del Ducado de Sindhu para establecer relaciones diplomáticas con Altea, pero el capitán no pensó más que era una imaginativa mentira de un niño que quería viajar gratis. No había oído hablar del Ducado nunca. A Yrumir no le extrañó tampoco, sabía perfectamente que la existencia de su hogar había estado de espaldas al mundo durante mucho tiempo. Así que para subir optó por la razón más poderosa para convencer a cualquier humano: un saco de monedas. Aquella no sólo la primera vez que viajaba en barco sino también la primera vez que veía el mar. Cuando llegó al puerto desde que partió en el norte de Begnion, se quedó asombrado por el amplio horizonte azul que se extendía ante sus ojos. Viviendo casi toda su vida en Sindhu, que a pesar de su prosperidad seguía estando en el desierto de Hatari, la brisa marina le había sentido como una sensación deliciosa. No tanto el viaje en aquella cáscara de madera que flotaba. La mayor parte del viaje se había encontrado mal y tenido náuseas. Agradecía el estar por fin en tierra.

Desde el puente veía como la capital del reino de Altea se extendía en un bullicioso entramado de calles. Tragó saliva mirando como la gente preocupada a lo suyo iba y venía por el mercado, lleno de productos. Aquello le asustaba. Demasiadas personas en un mismo lugar. Si fuera por él daría media vuelta ya aunque tuviese que volar sobre el mar durante días. Pero aquello lo hacía por su amiga Sissi, no podía achantarse. Le había enviado para establecer relaciones diplomáticas con el Altea para el bien del Ducado y eso haría. Él era contrario a la idea de abrir las puertas al mundo del Ducado pero si su gobernante había concluido que era lo mejor, la apoyaría. Además se sentía muy orgulloso de que la Duquesa le confiriese esta tarea.

Ya puede bajar "su señoría emisario del ducado imaginario". ─ Le anunció el hombre al mando con un pretendido tono de burla. Yrumir se giró clavándole una mirada de odio. Se guardaba las ganas de transformarse y calcinar allí mismo a ese hombre con su aliento ígneo. No había parado con burlas del estilo en todo aquel dichoso viaje. Bajó sin decir nada del barco mercante.
Aquel hombre no le había caído nada bien y esperaba no volver a encontrarselo más. El dragón miró la calle a través de todas aquellas personas. La mezcla masiva de lugareños y foráneos le parecía abrumadora. Comprobó que llevaba bien puesto la capucha de capa, una prenda de gran calidad de color blanco con doradas formas características de Sindhu bordadas a lo largo del borde de la tela. La capucha le tapaba parte de la cabeza, lo suficiente para que nadie viese sus orejas. Intentando mantener la tranquilidad se sumergió en el mercado teniendo como referencia el castillo, destino final en el que se encontraba su objetivo.

No tardó en estar completamente perdido. No sabía que calles tomar y se había lanzado a la aventura pensando que no podría ser muy difícil encontrar el camino sólo. Pero ya había pasado un rato en que sentía que estaba caminando en círculos. Seguía estando cerca del mar. En medio de este problema apareció un ser que le interceptó.

Yrumir se quedó parado sorprendido que alguien sin venir a cuenta le hablase. Parpadeó. Aquel ser hablaba y se comportaba de una forma un tanto extraña. "¿Por qué me habla canturreando como si fuese un... payaso?", se preguntó en la mente. No hacía falta fijarse mucho o ser un lumbreras para ver que aquel era un laguz. Le pareció muy raro que se pasease sin cubrir sus rasgos que le identificaban como un no humano. ¿Acaso Altea era una excepción en la discriminación del mundo beorc? Le dio primero la bienvenida, y luego le preguntó su nombre.  Yrumir le miró con suspicacia. ¿Cómo se atrevía aquel desconocido a tratarle como si fuese un crío chico de diez años?
Me llamo Yrumir. ─ En tono serio. Luego quiso recalcar: ─ Y no soy pequeño. Seguro que tengo muchísimos más años que tú. ─ Aquella actitud hacia él por su apariencia le seguía molestando, incluso aunque ya estuviese acostumbrado: los estudiantes de la Universidad en Sindhu, en especial los nuevos, siempre creían que era un niño que se perdía en la biblioteca.

Miró de arriba a abajo al laguz. Tenía extrañas orejas de zorro y una larga de apariencia esponjosa cola. Se quedo un momento siguiendo con la mirada su movimiento de vaivén. No se parecía a nada que hubiese visto antes, quizá se parecía lejanamente a la cola de los lobos, pero era muy diferente. Se quedó callado intentando recordar donde había leído sobre aquellas características. Un recuerdo le vino a la mente.
¡Eres un laguz de la raza kitsune! ¿Verdad? ─ Pronunció sonando su voz más entusiasmada que seria. Un pequeño brillo apareció en sus ojos. ¡Nunca había visto uno de aquellos seres! Había poca información sobre ellos en los libros de la biblioteca y había leído que eran muy difíciles de encontrar. Sin hacer caso de lo que pudiera decirle quien se autodenominó "Arty" le rodeó casi corriendo y sin pedir permiso le acarició la cola.─ Tienen una cola muy suave, esto no lo decían en los libros de la biblioteca... ─ Se dijo así mismo emocionado. ─ Perdona, por esto. ─ Cogió entre sus dedos índice y pulgar un pelo de la cola del zorro y tiró de él para arrancárselo. Tenía que recoger una muestra para poder estudiarla cuando regresase a Sindhu.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Artemis el Jue Sep 15, 2016 2:49 am

El criajo se le quedo mirando unos momentos, parpadeando un par de veces demostrando la sorpresa que le había invadido. Esa era una buena señal según los estándares del zorro pues las cosas solían complicarse cuando los chiquillos rompían en llanto asustados pues, aunado al hecho que su sentido auditivo era muy sensible se volvía imposible hablar con ellos y por tanto la tarea de ayudarlos se volvía más pesada. era de resaltar igualmente que el zorro de pelo plateado esta vestido igualmente con ropas muy finas e incluso algunos adornos de oro, de los cuales resaltaba un collar enjoyado sumamente llamativo con el símbolo de la casa real de Altea.

fue el zorro quien seguidamente mostro un gesto de ligera sorpresa cuando el más joven le dijo su nombre aunado al "Seguro tengo más años que tu".... no le quedaba claro si lo decía en juego o era una forma de expresarle que era "maduro" como muchos chiquillos quieren hacerse ver, en especial los hijos de nobles o personas importantes. De hecho, si se ponía a verlo un poco mejor la capucha que traía encima era bastante fina y sus ropas elegantes, ese niño en particular debía venir de buena familia y en caso de ser huérfano probablemente heredo el cargo y dinero de sus padres. Era una fantasía algo descabellada pero posible. Estaba sumergido en sus pensamientos hasta que la voz del más chico llamo su atención nuevamente haciéndole sacudir sus largas orejas puntiagudas. Ese tono de voz sí que sonaba más acorde a su edad aparente y lo que siguió a continuación.... bueno, también.

- Vaya, así que sabes sobre los Kit... EEeeeeeeek!!!! -

No pudo siquiera terminar su frase pues el jovencito ya tenía su esponjada cola entre sus manos haciendo que el pobre zorro se tensara totalmente mientras que por la espina dorsal le recorría un tremendo escalofrió al sentir las manos contrarias acariciando el suave pelaje de su cola. Sin embargo lo peor estaba por llegar pues el criajo hasta se dio las libertades de arrancarle un cabello de la cola haciendo que su pelaje se erizara haciéndolo ver aun mas mullido de lo que era. esta vez logro contener el chillido de dolor que estuvo a punto de escapársele, dándose unos segundos para calmarse.... era un crio después de todo, no podía culparlo por ser curioso y tampoco era la primera vez que le hacían eso a su pobre cola.

- Um... joven Yrumir, cierto? -

Comento dejando de lado su forma de hablar canturreada para dar paso a un tono ligeramente más serio pero aun amable, los niños eran niños y no era correcto reñirles por eso pero sí que debía enseñarle algo respecto al asunto.

- Me alegra que conocer a alguien como yo te emocione tanto y en mi caso no me molesta el contacto físico. Peeeero, a muchos laguz les molesta que los sujeten de la cola y podrían enojarse mucho contigo si las tocas sin su permiso. Además de que duele bastante cuando arrancas pelo de ese lugar y podría pasar algo desagradable, lo comprendes? -

Comento agachándose a su altura para poder verlo mejor, siempre sonriente y con una paciencia envidiable aun que su larga cola había dejado de menearse y seguía totalmente erizada. No solo era cuestión de vivir bajo las leyes humanas y demostrarles que los laguz no tenían por que ser un peligro para ellos si no también enseñarles a los humanos a tratar y convivir con los laguz.... prefería mil veces que los niños le tirasen de la cola y las orejas a él a lo que lo intentasen con otro laguz menos amistoso y la cosa terminara en tragedia... allí no era la culpa de nadie si no que ambas partes no sabían entenderse.

- Si lo que querías era acariciar mi pelaje solo debiste pedirlo, podría incluso haberme transformado para que lo apreciaras mejor. Hay otra cosa igualmente que tampoco viene en los libros, sabes?. Los zorros tenemos poderes mágicos, en mi caso, puedo leer un poco la fortuna. Te gustaria intentarlo?, solo extiende tu mano y veras mi asombroso poder en accion ~ ♪. -

Seguía agachado para que el infante no tuviese que alzar la vista retomando su tonito de voz alegre y juguetón. Si lo que el jovencito sentía era curiosidad por su raza las cosas serian mucho más sencillas pues además de enseñarle un poco sobre los laguz también seria mas fácil mantenerlo tranquilo y entretenido en lo que descubría si el joven venía acompañado o que asuntos tendría un niño tan pequeño en una ciudad de altea. Por otra parte esperaba captar más la atención del pequeño hablándole de su "habilidad mágica" que de mágico algo cierto tenia aun que no era muy vistosa y de hecho tampoco era la gran cosa... pero si, lo único que necesitaba es que se quedara quieto un momento para mirarle a los ojos y obtener la información que necesitaba.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Yrumir el Jue Sep 15, 2016 2:28 pm

El tirón fue lo suficientemente fuerte para arrancar de una sola vez, sin tener que repetir. Yrumir se quedó con el fino pelo entre los dedos, maravillado por haber encontrado ese objeto de estudio. Lo llevaría a la Universidad a su vuelta de aquel viaje y restregaría en la cara a los sabios su descubrimiento, más aquellos que negaban la existencia de los kitsunes, creyéndolos leyenda. Sin embargo, Yrumir era de la facción minoritaria que defendía la existencia de estas criaturas. Al reconocerlo emocionado no pudo pensar en otra cosa que no fuese estudiarlo sin percatarse de lo que hacía. Sin embargo, el grito de dolor del kitsune hizo que el pequeño saliese de su emoción y volviese a la realidad. Su mente dejó de prestar atención al pelo arrancado para pasar a hacer caso a su antes propietario. Se le quedo mirando mientras la víctima de su impulso hablaba, dándose cuenta de lo que había hecho. Sus mejillas comenzaron a tornarse de un fuerte color rojo.

No dijo nada, pero la expresión de su cara podía hablar por él. Con dos tomates por mejillas apretó mucho los labios. Se sentía muy avergonzado por lo que acaba de hacer, recriminándose por haberse dejado llevar por sus impulsos. En esas ocasiones seguía comportándose como si aún tuviese 30 años... Entendía perfectamente lo que el zorro le decía. No en vano, en su nación, la convivencia con beorcs y laguz era lo más normal y sabía que los laguz de razas felinas se molestaban al tocarles la cola sin permiso. Se quedó callado sin disculparse, intentando no mirar directamente a Arty a causa de su error.

Por otra parte, agradecía el cambio a un tono más serio de su interlocutor. Pero no duró mucho. Una vez que terminase de hablarle como si estuviese enseñando a un niño ignorante, volvió a utilizar esa tonalidad alegre y canturrona. Era un poco exasperante. Yrumir dudaba si decirle su edad y para así que dejase de tratarle como a un crío. Comenzó a hablar de que los kitsunes tenían habilidades mágicas y que la suya era poder leer la fortuna. Aquello el interés de Yrumir. ¿Habilidades mágicas? No había leído sobre aquello en los libros, en efecto. Aquella era una oportunidad perfecta para investigar sobre los kitsunes... Pero no había venido para eso sino para tratar otros asuntos igual de importantes.
Siento mi comportamiento impropio, en la Universidad piensan muchos que los kitsunes no existen y quería demostrar que sí. ─ Levantó la mirada. Se mordió el labio pensando en qué hacer. Tenía que dirigirse ya al castillo, suficiente tiempo había perdido... aunque puede que igual no pasaba nada por entretenerse un poquito más. ¿De verdad leería el futuro? Seguramente sería otra cosa que le diría por pensar que era un niño y el ya tenía unos años para creerse esas cosas. Además había que hacer lo que se debía hacer.─ No se ha descrito nunca que alguien pueda adivinar el futuro, más no sean inventivas de adivinos y aduladores. Y tengo cosas muy importantísimas que realizar. Además. ─ Frunció un poco el ceño.─ Le pediría que dejase de tratarme como si un crío, ya cumplí 185 años beorcs... ─ Calló de repente y se tapó la boca al caer en la cuenta que se le había escapado su edad, algo que quería evitar.─ Ups, mierda... ─ Susurró.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Artemis el Jue Sep 15, 2016 4:44 pm

Artemis debió contener la risa ante el rostro que puso el niño, aparentemente dándose cuenta de lo que había hecho pero aun así el zorro se dio la libertad de dedicarle una suave sonrisa. No era raro igualmente para el zorro que un jovencito fuera tan formal y educado, su propio amo lo era y aun se podría considerar como un niño en cuestiones de edad…. Aun así, admitía que ese tipo de actitudes le preocupaban un tanto viniendo de alguien tan joven.

Ladeo la cabeza hacia un lado, echando su oreja derecha hacia atrás y manteniendo alzada la izquierda en una expresión extrañada en cuanto Yrumir le menciono algo sobre una cosa llamada “universidad”…. El zorro era culto pero no tanto en realidad pues su condición de “mascota” llegaba a limitarlo a veces un tanto. Su gesto de extrañeza se incrementó aún más en cuanto el jovencito le explico que no creía en eso de la lectura del futuro y en parte tenía razón, nadie podía ver lo que pasaría en el futuro pero el que un crio lo plantease así era un tanto triste.

- 185 años??... huh… espera, dijiste la palabra beorc?!!.... no puede ser… -

Solo había un tipo de comunidad que se refería de esa manera a los humanos y eran los propios laguz, además de que solo había un tipo específico de ellos que eran lo bastante longevos como para tener el aspecto de niños aunque en su haber tuviesen varios siglos encima, dragones. La mirada del zorro se afilo por unos momentos mientras una gota de sudor fio recorrió su cien…. Esto era demasiado para una broma de mal gusto pero una situación bastante grave en caso de ser verdadera, tenía que asegurarse.

- Con su permiso, o sin él, entonces joven Yrumir… le suplico que no se mueva unos momentos.

Hablo nuevamente el kitsune atendiendo a la petición contraria de hablarle con un poco más de respeto. Sin decir madamas Artemis tomo al joven por la barbilla suavemente, forzando un contacto visual directo por unos momentos para usar su habilidad de forma ya un poco menos discreta… tenía que asegurarse antes de hacer cualquier otro movimiento.

- Yrumir, tu nombre al menos es el verdadero…. Procedente de…. Hatari?, de verdad alguien puede vivir en ese lugar???... lo siento, lo siento, estoy divagando. Um… también es verdad que trabajas en eso que llamas universidad pero como un bibliotecario, cierto?. Sindhu…. Universidad de Sindhu. Para rematar, tienes más autoridad que una persona normal eso solo quiere decir que...

Artemis escudriñaba con la mirada todos aquellos datos, comprobando para su desgracia que todo lo que decía el chiquillo era verdad aunque no tenía forma de comprobar su edad. Aun así, no necesito más que cerrar los ojos y olfatear un poco para confirmar el peor de sus temores…. Ese niño no era humano y al no identificar su aroma, con altas posibilidades un dragón.

- Hay mi madre….

No pudo evitar soltar aquella expresión mientras agachaba ambas orejas y su piel tostada se ponía más pálida que el lomo de un armiño. El pobre niño no sabía ni en lo que se estaba metiendo y, de alguna manera el zorro se veía en la obligación de hacer algo al respecto.

- Joven Yrumir…. Esto será poco ortodoxo y de antemano le suplico me perdone pero intente confiar un poco en mí, de acuerdo??

Le dijo en susurros para después, sin esperar respuesta, tomar al niño entre sus brazos para salir corriendo de ese lugar lleno de gente. Artemis conocía la ciudad como la palma de su mano….. o pata así que sabía exactamente a donde podría llevar al niño para hablar de forma más discreta sin causar problemas. Así fue como el zorro se metió a una mansión que llevaba un ato abandonada, bajando al crio y suspirando aliviado.

- Lamento eso pero quería evitar una situación desagradable si seguíamos hablando de eso en vía publica…. Esto…. Solo por formalidad me veo en la necesidad de preguntar…. Joven Yrumir, es usted un dragón? Y de ser afirmativa su respuesta me gustaría saber de qué tipo de dragón estamos hablando exactamente. Por favor respóndame con sinceridad, es... de verdad importante.

Artemis se notaba tenso aun que intentaba disimularlo, posando ambas manos sobre su cintura mientras su cola se meneaba nuevamente pero en movimientos más cortos y rápidos revelando el nerviosismo que sentía el Kitsune.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Yrumir el Vie Sep 16, 2016 6:41 pm

No podía creerse el tremendo error que acaba de cometer. Había soltado su edad casi sin pensarlo en mitad de una calle bastante transitada que cualquiera pudiera haberle oído. Acostumbrado a Sindhu donde no existía ningún tipo de barrera divisoria entre laguz y beorcs, en la ciudad cuando le preguntaban aclaraba sin pensar en más la edad que tenía, era algo usual, aún más para él por su apariencia, sin que hubiese ninguna consecuencia aparte de expresiones de sorpresa. Pero ahora ya no estaban en ese pequeño lugar apartado del mundo en el desierto de Hatari. En el resto de reinos, excepto en los de la Alianza Laguz, sí que había consecuencias.

La reacción de sorpresa del zorro fue lo más esperable que pasó a continuación. Que un niño de apariencia de doce años dijese que casi tenía dos siglos no era común. Yrumir movió los ojos para fijarse en su alrededor. Nadie parecía haberse enterado de lo que había dicho. Por suerte, los humanos atendían poco a lo que no fuese su esfera individualista.

Lo siguiente que hizo Arty sí que fue algo raro. Sin esperar a que contestase nada, le cogió de la barbilla, quedando los azules ojos de Yrumir mirando directamente a los suyos. Por un momento sintió una sensación extraña, un pequeño escalofrío le recorrió la columna. Arty pronunciaba información suya que él no le había contado siquiera. ¿Cómo estaba sabiendo todas esas cosas? El kitsune estaba comenzando a asustar a Yrumir, así que cuando pudo echó un paso para atrás.

¡¿Pero qué…?! ─ Fue lo único que pudo llegar a decir al ser cargado de forma repentina por aquel desconocido laguz. Sí ya lo de antes era raro y le hacía desconfiar, aquello sólo aumentaba su recelo. Intentó desasirse del agarre pero la fuerza física del zorro era suficiente para mantenerle agarrado. ¿O es que pesaba muy poco? Fuese como fuese Arty consiguió llevarle hasta una sitio apartado. Observó Yrumir que parecía una mansión abandonada y estaba resguardada de cualquier mirada de la gente de la ciudad. El zorro le liberó e Yrumir se alejó unos pasos hacia atrás, manteniendo una postura tensa, la mirada y expresión del niño estaba marcada por una leve mueca de desagrado y desconfianza y tenía una chispa de enfado.

Arty no tardó en hacerle una concreta pregunta luego de disculparse por haberle llevado así sin su permiso. Yrumir encontraba al otro laguz nervioso, el movimiento rápido de su cola de un lado para otro así se lo hacía creer. La pregunta realizada era concreta: quería conocer si era un dragón y a qué raza dentro de estos pertenecía. ¿Esa era su mayor preocupación?

Sí. Soy un dragón. ─ A la vez que decía estas palabras alzó las manos a la cabeza y se quitó la capucha de su capa, descubriendo sus orejas puntiagudas propias de su especie. No iba a mentir, podía intuir que el kitsune ya estaba seguro de que esa iba a ser su respuesta. Además no le gustaba estar escondiendo su naturaleza, acción que le parecía un símbolo de aceptar la opresión la arrogancia de los humanos sobre el resto de las especies. ─ Pertenezco a la subespecie de los dragones blancos, al igual que mi madre. Nacido en Goldoa. ─ No sabía por qué quería saber aquello el zorro pero para que no le confundiese quizá con los manaketes, decidió incluir que nació en el reino de los dragones.─ ¿Por qué tanta importancia hacia mi raza? Entiendo que haya discriminación pero tú vas sin cubrir tus rasgos de laguz…

El dragçon calló luego de formular esa pregunta. Realmente no tenía mucho tiempo para aquello. Tenía que llegar al castillo y solicitar una audiencia con el gobernante del reino de Altea, hubiese o no aversión contra los de su raza.
Como ya dije antes tengo cosas muy importantísismas que hacer en el Castillo de Altea. No puedo perder el tiempo de mi misión aquí. ─ Concluyó cortante.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Artemis el Vie Sep 16, 2016 10:18 pm

- Vaya, así que eres un dragón terrenal…  Ufff dame un respiro, si las miradas fueran cuchillos ya me habrías apuñalado una decena de veces. Tranquilo joven Yrumir, créeme que más adelante me agradecerás el haber hecho esto

Comento el zorro animadamente haciendo un ligero gesto con las manos para restarle importancia al asunto, tenían algo más serio entre manos ahora que había escuchado la respuesta del chiquillo y se sentía en la necesidad de advertirle pues aun que parecía al tanto de la discriminación hacia los laguz no parecía entender la magnitud del lio en el que se estaba metiendo.

- El problema aquí no es solo que pertenezcas a la raza laguz si no que, mi estimado Yrumir, Akaneia es un continente conocido por haber construido sus cimientos sobre la sangre de los que llaman “dragones terrenales”. El folklor en general habla de una encarnizada guerra entre los humanos y los dragones terrenales a los cuales describen como monstruos viciosos y sedientos de sangre inocente. Yo intuyo que esa no ha de ser toda la verdad pero aun no me digas nada, solo sígueme en el viaje, de acuerdo?. Toma en cuenta que por regla general “los que ganan la guerra escriben la historia”

Se sentía en la obligación de decirle aquellos datos pues si las cosas ya eran de pos si difíciles para los laguz normales, debían serlo miles de veces peores para los dragones y más tratándose de uno tan joven como lo que este en particular aparentaba ser, se aclaró la garganta un poco y continuo con aquella información que para el resultaba relevante.

- En dicha guerra cuentan las historias que una manakete llamada Naga le entrego a un humano las armas necesarias para ganar la guerra, la espada falchion y el escudo de los sellos con el cual supuestamente encerraron a los dragones terrenales en un lugar cuyo nombre no recuerdo. Para no hacértela tan larga Naga es considerada una deidad en 3 los 6 reinos de Akaneia por lo que los manaketes son considerados sagrados: Altea, Ylisse y Hoshido, En la región de Nohr y Plegia se adora a alguien que llaman “El dragón Caído Grima” y Regna Ferox creo que se mantiene neutral respecto al asunto. En resumen, si no eres un manakete vas a pasarlo realmente mal en este continente pues si estos son considerados sagrados por eso del asunto de Naga, a ti… no se… podríamos decir que serias como el demonio personificado por mono que te veas. Punto y aparte, si quieres mantener tu integridad intacta no recomiendo que te acerques a Nohr ni a Plegia. -

Francamente y por dos siglos de vida que tuviese, el tiempo de vida manakete ese de allí probablemente seguía siendo un cachorro y por tanto le preocupaba en sobremanera lo que pudiera pasarle si iba por allí sin tener idea de cómo funcionaban las cosas en ese lugar, más aun siendo un dragón en una tierra que, ya desde el vamos, los odia solo por ponerlos de antagonistas en sus historias y cuentos.

- Una vez aclarado esto, permíteme presentarme como se debe. Mi nombre es Artemis, mascota de la casa real de Altea y si puedo andar por las calles sin tener que esconderme es porque cuento con la protección de mi amo, el príncipe de altea. Lo ves?, este collar es más que solo un accesorio bonito y llamativo. Si tienes asuntos MUY importantes que tratar con mi amo puedo llevarte al castillo y dejarte entrar como… um… invitado?. No sabría decirlo ya que solo soy la mascota y no cuento con poder político alguno. Ahhh, pero no te hagas malas ideas!!!, la gente de aquí es muy buena si les das la oportunidad, estos beorcs no son malos en general… solo…. Que tienen un concepto erróneo de nosotros. Habría que tener mucho, pero MUCHO tacto para hablar del tema con mi amo pero es un joven comprensivo y amable así que es posible que las cosas salgan bien al final.

No era que desmereciera a las buenas personas de Altea, ni tampoco que los diera como perdidos pero sabía de sobra que la situación para los laguz de altea y Akaneia en general estaba lejos de ser buena, Artemis mismo se consideraba afortunado de haber encontrado a un protector tan benevolente como su dueño actual. Guardo silencio dejando al chiquillo analizar la información que le había proporcionado, esperando que se lo tomase de la mejor forma posible…. Pero eso era ser demasiado optimista.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Yrumir el Mar Sep 20, 2016 8:13 am

El otro laguz empezó por intentar relajar el ambiente entre ambos pero sus palabras no lograron que Yrumir rebajase la tensión y permaneciese con la mirada de pocos amigos fija en el zorro. Que le hubiese cargado de aquella forma de improvisto daba a Yrumir razón para mantener la distancia, juntando al hecho de que ser llevado como un saco de patatas no le había sentado nada bien. Pasó un segundo para que volviese  a hablar ahora explicando el porqué de todo aquello. El dragón de ojos azules permaneció callado y escuchó atentamente las palabras de Arty. Ahora mismo nada le interesaba más que saber los motivos que les habían llevado a estar allí.

Comenzó hablando sobre la relación entre Akenia y los llamados “dragones terrenales”, especie a la que él pertenecía, mencionó el folklore y luego pasó a contar la historia de Naga en aquel continente. La mente de Yrumir  analizaba con detenimiento aquellos datos. La historia de Naga ya la conocía pues se podría decir que dentro de la libertad religiosa en Sindhu, el culto a Naga era el principal y más adeptos tenía. Recordaba también que los manaketes fundadores de la ciudad habían sido pertenecientes a la misma tribu que la diosa o al menos eso recogían algunas crónicas antiguas. Guardó esos datos en la superficie de su memoria para quizá sacarlos a relucir más tarde. También aclaró que los manaketes se consideraban sagrados al menos en Altea, Ylisse y Hoshido, ese era un buen punto. Se le ocurrió la idea de poder hacerse pasar por un manakete, seguramente aquellos beorcs nunca habían visto alguno y podría engañarlos. Pero en cuanto surgió la idea, la deshechó: no escondería su naturaleza por una falsa. No daría aquel gusto a los ignorantes  beorcs de aquellas tierras que consideraban destructivos a los miembros de su especie. Quién creería eso había leído muy poco, y además, como venía siendo costumbre entre los humanos, respetaba en cero absoluto a las otras especies inteligentes.

La cara de Yrumir tornó en una mueca de desprecio al ir pensando en esas cosas pero su expresión cambió de forma gradual pero deprisa pero a una expresión de horror al escuchar las palabras que siguieron. El kitsune se presentó más formalmente diciendo su nombre completo y su trabajo u ocupación o puesto… ¡lo que fuese! ¡Aquello no tenía nombre!
¡¿MASCOTA REAL?! ─ Gritó impulsivamente a la vez que centraba la atención en el enjoyado collar en el que no se había fijado con tanto trajín. El corazón de Yrumir palpitaba más rápido. ¿Así trataban a los laguz en Altea? Había llegado a Altea sin ninguna esperanza de que que hubiese mejora la sociedad en cuestión de discriminación hacia los laguz, pero que el propio rey o príncipe, le daba igual, tuviese a uno por mascota le llenaba de rabia. ¿Y a ese laguz delante suyo no tenía amor propio? A punto estuvo de formular la pregunta pero no salió de su garganta. Era entendible que si aquello te daba protección y seguridad agachases la cabeza, sabía que muchos laguz se veían obligados a ello. Artemis intento hacer ver que la gente de Altea era buena, pero Yrumir ya no escuchaba más al zorro.

¡Los humanos de este país no son buenos! ¡Son unos impresentables, irrespetuosos y carecen de civilización alguna! ─ Gritó sin contenerse el dragón. La cara le estaba tornando poco a poco en rojo y en sus ojos sólo se reflejaba furia.─ No entiendo como puedes estar aquí, ¿tratarte como mascota real? ¡Barbarie! ¡No les vale con tener a perros, gatos y otras especies que tienen que tener a un laguz como mascota!  ¿Y no has querido marcharte de aquí? Mejor no me contestes.  ─ Tampoco quería saber la respuesta. Sus pensamientos eran un torrente de aguas bravas corriendo por su mente.

Aquello estaba siendo demasiado. No tendría que haber venido de embajador a ese lugar, no era para él. No sólo odiaban a los dragones sino que también se encontraba con eso. La Duquesa de Sindhu tenía que haberle enviado a otro sitio, quizá los países de la Alianza Laguz donde no se encontraría con tanto despropósito junto. Calló intentando calmarse aunque no conseguía que su respiración volviese a ser más lenta, sus pensamientos sí volvieron a una situación que le permitía un análisis mejor de la situación. Ahora que estaba allí no podía dar marcha atrás. La Duquesa le había encargado una misión y la cumpliría sí o sí, aunque saliese mal al final. Decidió presentarse también formalmente ante Artemis, para quizá entenderse mejor.

No se puede permitir que sigas viviendo como “una mascota”. Ya sabes mi nombre, he venido aquí en misión diplomática para parlamentar y establecer una alianza con Altea en nombre del lejano Ducado de Sindhu, en Hatari. La Duquesa Sissi, actual gobernante es una manakete que pensó que en Altea, que ya conocíamos que eran seguidores de Naga, encontraría un buen país aliado y amigo. ─ Hizo una pausa para coger aire. Hablaba muy rápido y su voz seguía sonando enfada, marcandose su acento cerrado al hablar que quizá dificultase la comprensión de lo que decía.─ Aunque ahora dudo mucho eso. Sin embargo, continuaré con mi misión encomendada. ¿Podrías enseñarme el camino al Castillo de Altea, Artemis? Tengo mucho más interés en hablar con el beorc que te oprime y aliena. ─  Concluyó Yrumir a la vez que se volvía a colocar la capucha y echando una última mirada de asco hacia el collar que portaba el pobre laguz zorro alrededor del cuello. Apartó rapidamente la vista de aquello, no podía seguir mirando aquel objeto más de dos segundos.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Artemis el Miér Sep 21, 2016 3:34 am

Desde antes de escuchar el grito del chiquillo Artemis ya había anticipado que ese gesto en su rostro al oír sus últimas palabras no auguraba nada bueno.... menos aun después de que le dijera que venía en una misión diplomática. Artemis se puso pálido al contemplar la posibilidad de que quizá era en causante de desatar una guerra con ese ducado del que nunca había oído hablar. Se preguntaba seriamente quien habría tenido la "brillante" idea de mandar a un niño tan emocional como ese a una misión diplomática en unas tierras donde la esclavitud laguz era totalmente legal y, de hecho, algo cotidiano.

- Y de verdad crees que vas a sacar algo bueno pidiendo una audiencia con mi amo con esa actitud?. Dame un respiro por favor, nos meterás en problemas a ambos. -

Suspiro Artemis pesadamente sujetando su cien con el dedo pulgar y el dedo índice con cierto fastidio.... no podía llevar al chavalito iracundo a ver su amo, quería creer que el joven alteano era alguien muy entendido y con un corazón tan grande que lo le cabía en el pecho pero muy dentro de sí sabía que confiar en que "todo iría bien" así por las buenas era un pensamiento demasiado iluso.

- Antes de eso por favor escucha lo que yo tengo que decir al respecto, puedes pasar de mi si quieres pues solo es cuestión de que camines en línea recta por la calle principal para ir al castillo... pero de hacerlo, no estarías haciendo lo mismo que esos "humanos opresores" que tanto te indignan?. Si de verdad te importa un poco mi situación, si de verdad deseas desempeñar tu función como corresponde entonces siéntate y escucha mi historia. Te advierto que no es una historia bonita pero deberás echar mano de toda la madurez que te sea posible y una mente muy abierta.... demuéstrame que no necesito tratarte como a un niño. -

Y tras decir aquello el zorro se cruzo de brazos, apartándose de la puerta que daba hacia afuera de la habitación dándole a entender que podía marcharse.... Mejor que nadie Artemis entendía lo complicado que era la situación y que había metido la pata hasta el fondo. La cola del zorro dejo de menearse y un rostro serio se mantenía en el rostro del laguz, mirando al chiquillo con esos ojos penetrantes de color azul intenso.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Yrumir el Jue Sep 22, 2016 7:44 am

Tras terminar de decir su última frase, la cabeza del joven dragón ya empezaba a cavilar qué haría para salvar a Artemis de su situación en aquel reino, que tan horrorosa parecía a Yrumir con sólo haber escuchado las dos palabras que componía “mascota real”. Las convicciones del niño no eran porque Artemis era un laguz y perteneciera a la familia real de Altea. Hubiese hecho lo mismo si se llegase a encontrar con uno oso enjaulado en un circo de mala muerte. Laguz o animal salvaje, para Yrumir estaban en la misma situación y no podía quedarse quieto sin actuar. Añadido, el país que él representaba no permitía ningún tipo de esclavitud, tenía unos valores bien consolidados y no podía traicionarlos. Su obligación como representante de Sindhu, y por tanto de la Duquesa Sissi, era solucionar aquello.

El laguz zorro no creía que su actitud era  adecuada, y no le faltaba razón. Ahora estaba furioso pero sabía cómo tratar en un diálogo diplomático también. Creía que hasta llegar al Castillo se calmaría y, dentro de su peculiar forma de dirigirse a cualquier desconocido con pocas palabras, podría hablar en buenos términos… siempre que no dijesen cosas que le enfurecieran, cosa que en principio si tan buena gente eran los alteanos no tendría porqué.

Escucharé entera tu historia. ─ Contestó Yrumir cuando el zorro terminó de hablar. No se movió del sitio cuando Artemis se apartó para dejarle salir, sólo cruzó los brazos, serio. De nuevo cuestionaban su madurez pero era algo que a Yrumir no le importaba. Atendería a la historia de Artemis por un principio de respeto, lo habría hecho aunque no se le hubiese pedido. Sin embargo, eso nunca podría cambiar la idea que Yrumir ya tenía en la cabeza. Había que hacer lo que se debía hacer. Iría al Castillo de todas formas pero podía esperar a lo que Artemis tuviese que contarle.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Artemis el Jue Sep 22, 2016 11:13 pm

Artemis sonto un ligero suspiro suavizando la mirada ligeramente, sentía que había cometido un error pero viendo el lado bueno era mejor que hubiese quedado de momento entre ellos a que el joven dragón hubiese tenido algún desplante en el castillo, daría lo mejor de sí para limar aunque fuese un poco las asperezas aunque la mirada del chiquillo le decía que su indignación estaba lejos de desaparecer.

- De acuerdo… mhhhhh…. Como podría comenzar a explicarte?. Para comenzar, yo nací en el reino de Plegia pero no como laguz libre pues incluso mis primeros recuerdos son estar en una habitación totalmente obscura y dentro de una jaula pequeña junto con una camada de lobos. Éramos, por así decirlo, parte de un proyecto experimental de entrenamiento usando como base magia negra para crear esclavos laguz menos rebeldes. Los lobos eran ideales para dicho experimento pues no son tan agresivos ni fuertes como los tigres o los leones pero son más resistentes que los gatos y los tanguel…. Para ese entonces nadie, siquiera yo mismo, sabían que yo era un zorro.

Comenzó a relatar el zorro mientras tomaba asiento en uno de los mueves de la mansión y hacia una pequeña seña con las manos invitando a Yrumir a sentarse a su lado.

- No voy a entrar en detalles pero básicamente nos entrenaron con una técnica que decidieron llamar “Entrenamiento de dolor condicionado” con el cual cada vez que no obedecíamos las ordenes que se nos daban se nos provocaba dolor intenso en diversas partes del cuerpo, con el tiempo dicho dolor se presentaba por sí mismo en el momento en que no deseábamos o fallábamos en obedecer. En resumen estimado Yrumir, fui criado desde la más tierna infancia con el único propósito de servir y obedecerse a los seres humanos.

No quería imaginar lo que estaría pasando por la cabeza del jovencito en esos momentos pero era algo que necesitaba saber…. En Reinos como Plagia y Nohr los esclavos laguz pasaban por calvarios y torturas inenarrables. Comparado con eso los sirvientes de altea realmente la tenían bastante fácil.

- Me compraron cuando aún era un cachorro, Tendría unos 10 u 11 años, Un burgués plegiano que quería darle un regalo muy exótico a su mujer por así decirlo. Podría decir que esa dama fue casi como mi primera madre… me dio un nombre y cuido de mi con una calidez que hasta ese momento no conocía. Ella cepillaba mi maltratado pelaje, me cantaba nanas cuando tenía pesadillas y paso noches en vela cuando caí enfermo… sin embargo, al tener a su primer cría las cosas se complicaron y ella falleció. De esta forma pase a ser el sirviente de la señorita que recién había nacido.

Dentro de aquella situación Artemis dibujo una amarga sonrisa ante el recuerdo de aquella hermosa y cálida mujer y de lo mucho que había lamentado su partida. Fue por ello que se había dedicado tanto a cuidar de su hija pues quería compensarle todo el amor que ella le había dado en el tiempo que estuvo viva.

- El trato que me dio la señorita fue… diferente al que me daba mi señora. Para mi nueva dueña yo era más como un juguete que un ser vivo. Su padre la mimaba demasiado, todo lo que ella pidiese le era concedido en el acto y nunca sufrió de necesidad alguna, por eso cuando ella me considero “aburrido” su padre no reparo en contactar a los que me vendieron a él en primer lugar para que “me enseñaran a entretenerla”. Al principio solo fueron trucos simples, “siéntate”, “dame la pata”, “abajo”, “brinca”, cosas por el estilo; pero la señorita volvía aburrirse después de un tiempo y acabe pasando por duras sesiones de entrenamiento para aprender a hablar con propiedad, a leer, hacer acrobacias, bailar e incluso hacer interpretaciones teatrales…. Aprendí miles de cosas pero ella siempre terminaba pidiendo más.

Artemis no parecía guardar rencor alguno al relatar dichas memorias, de hecho se notaba extrañamente tranquilo, pensativo. Pese a todo el realmente llego a querer a la muchacha y en muchas ocasiones le demostraba que el cariño era mutuo pues ella con frecuencia lo abrazaba, le besaba las mejillas o acariciaba su blanco pelaje.

- La mansión se incendió, tiempo después, por el descuido de un empleado. Todos desalojaron el lugar menos yo pues me encontraba atrapado en mi jaula y solo mi señorita tenía las llaves. Justo cuando me estaba resignando a mi triste final la puerta de la habitación se abrió…. Mi señorita se había abierto paso entre las llamas solo para poder abrirme la puerta, recibiendo múltiples quemaduras en todo el cuerpo. Logre sacarla pero era ya muy tarde; lo último que me dijo antes de morir fue que me concedía la libertad y que escapara de allí antes de que su padre tomara represalias contra mí y así lo hice.

Dio un pequeño suspiro, recargándose un poco en el sillón donde estaba sentado, cerrando sus ojos un momento… recordar aquello era aún doloroso para el pero nada podía hacer para cambiarlo, solo disfrutar de la segunda oportunidad que ella le había concedido.

- Intente vivir como un laguz salvaje, un amigo lobo paso un par de meses enseñándome pero… se podría decir que eso no es lo mío. Así que decidí tratar de vivir de nuevo entre seres humanos. Pase por circos, me capturaron varias veces y me escape otras tantas, día tras día, mes tras mes debía trabajar dando espectáculos callejeros para vivir un día más pero tampoco sacaba mucho pues un laguz sin correa es considerado peligroso.

Había sido una temporada dura, hambre, frio y desencantos… el mundo era un lugar muy sombrío para aquellos desafortunados que no contaban con ayuda de nadie. Tenía la vida de un animal callejero y quizá un poco peor.

- Llegue a Altea por que escuche sobre el teatro público y fui todo un éxito. Las monedas de oro llovían por montones después de mi actuación y el aplauso del público fue sublime…. Cosa que no le pareció a los otros actores así que, en pleno escenario comenzaron a estirarme la cola y a humillarme frente a todos. Astutos ellos, o hacían ver como parte de una rutina de comedia. Mi paciencia llego al límite y me transforme para asustarlos; funciono, pero básicamente todos los espectadores también entraron en pánico. Los soldados de Altea me apuntaron con sus lanzas dispuestos a hacer su trabajo y yo… bueno, no podía hacer nada contra todos ellos por más laguz que fuese.

Se encogió de hombros sonriendo ampliamente, casi como si no te tomase muy enserio el asunto, con un grado de resignación y aceptación que no tendría una persona normal.

- En un mundo como este, estimado Yrumir…. Un jovencito levanto la voz deteniendo a los soldados. Marth, el príncipe de altea había visto lo sucedido y avanzo hacia mí con un temple para nada acorde a su joven edad. En mi vida, fue el quien me hablo con respeto por primera vez y se disculpó por el comportamiento de los otros artistas. Me invito a su castillo y me escuchaba atentamente…. Incluso me alimento y me dio un lugar de descanso en su castillo. Por supuesto, el está criado con la creencia de que los laguz eran animales pero no paraba de hacerme preguntas, estaba genuinamente interesado en conocerme. Incluso me pidió formalmente quedarme a servir en su castillo.

Su larga cola esponjada se meneo ligeramente y sus orejas se alzaron, la sonrisa no desaparecía del rostro contrario y por unos momentos decidió a mirar a su interlocutor para mirar su rostro.

- Lo entiendes, no?. A lo largo de mi vida un montón de nobles caprichosos solo querían obligarme a obedecer o ajustarme a sus caprichos… Pero este, siendo la persona más poderosa de toda Altea me dio a elegir si quedarme o irme ofreciéndome un trabajo en el castillo cuando podía simplemente mandarme a capturar y encerrar sin tenerme que ofrecer nada a cambio. Ese es el tipo de hombre que es…. Aun joven pero deseoso de aprender, el único problema es el esteárico general que le han hecho ver de nosotros. Por eso decidí quedarme a su lado pues veo que puede haber futuro a partir de allí…. Es básicamente todo lo que tengo que decir al respecto, tu qué opinas?

Pregunto al final, interesando por lo que alguien externo podría pensar al respecto y esperando que las hostilidades, por lo menos respecto a altea se suavizan un poco.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Yrumir el Miér Oct 05, 2016 11:23 am

Yrumir centró todos sus sentidos de dragón en Artemis cuando este comenzó a narrar su historia. Por una parte quería escuchar la historia del zorro, ya había captado su interés por el mero hecho de ofrecerse, pero por otra parte tenía miedo de lo que podía contar el otro laguz. Ya el inicio pintaba feo: desde su nacimiento Arty ya había sido esclavo. El dragón se sentó frente a Artemis en el suelo con las piernas flexionadas hacia su torso y rodeándolas con los dos brazos. Aunque esa postura recogida podría parecer incómoda más sentado en el suelo de dura piedra y lleno de polvo, Yrumir lo prefería a sentarse en los muebles. Además quería estar frente a frente ante su interlocutor.

Permaneció en absoluto silencio mientras Artemis continuaba con su narración. Tal era la concentración que ni notaba su propia respiración. En los momentos de máxima tensión quizá ni respiraba. Su rostro apenas había variado de la expresión seria y la mirada fija clavada en Artemis. Podría pensarse que era alguien insensible y que escuchar la cruda historia de Artemis no le afectaba. Pero por dentro su corazón estaba llorando. Voces en su cabeza gritaban fuertes llenas de rabia. Sin embargo, su cuerpo permanecía paralizado, inalterable.

Cuando el zorro ya llegaba al término de su historia una lágrima resbaló por la mejilla izquierda de Yrumir. La historia de Artemis le había dejado la tristeza como principal sentimiento. Tristeza que poco a poco iba inundándose de rabia. No hacia Marth, sino hacia la sociedad beorc extranjera. Cada vez que sabía más sobre el resto de países más odiaba a los beorc. ¿Cómo Sissi quería establecer alianzas con países así, que permitían la humillación de otro ser vivo? Yrumir no lo llegaba a comprender. Agachó la mirada comenzó a respirar fuerte, claramente enfadado. Golpeó con fuerza el suelo de piedra haciendo saltar algo de polvo alrededor de su puño. Permaneció así varios minutos. Quería calmarse antes de hablar. Cuando notó que su respiración ya era menos agitada levantó la vista hacia Artemis dejando mostrar sus ojos llorosos.

Yo... ─ Calló de nuevo pensando qué decir. Las palabras se le agolpaban desordenadas en la mente  y no quería soltar ninguna burrada. Se decidió por donde empezar.─ Por tus palabras dudo menos que el príncipe Marth tenga buen corazón. Pero decirte “mascota real” sigue siendo una equivocación. ─ Hizo una pausa y se incorporó hasta ponerse de pie.─ Sin embargo, puede que haya esperanza en sacarle de su error.─ Le cogió de la mano, apretándosela fuerte.─ Hablaré con él de tu situación de todas formas, es algo que tengo que hacer. Además te mostraré que existe al menos un lugar donde no se conoce la discriminación hacia laguz o humanos en sus calles. ─ Esbozó una pequeña sonrisa cruzada por el hilo de su última lágrima.─ Cuando quieras muéstrame el camino y ven conmigo al castillo.

Quería llegar al Castillo de Altea con Artemis y que él estuviese presente en la reunión que tendría con Marth. Además, aunque el camino al castillo real parecía fácil y sencillo Yrumir sabía que era muy capaz de perderse si iba sólo.

Disculpas:
Siento muchísimo la tardanza!! T__T Y también siento el post, no es lo que mereces pero no me salió algo mejor ;_;
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Artemis el Miér Oct 12, 2016 3:48 am

Artemis no pudo evitar sonreír de forma ligeramente amarga ante las reacciones de su interlocutor.... era en realidad un chiquillo muy sensible pese a lo que aparentaba su duro semblante y por ello no había deseado entrar en detalles; si le dijera todo lo que había visto, lo que había vivido, lo que sabía de los rincones más obscuros y podridos de la ciudad seguro que la fe del joven dragón con el mundo seria irreconciliable. Bastaba con que supiera superficialmente sobre cómo era la situación en Akaneia, así tendría mas cuidado y vería las cosas desde otra perspectiva.

- Ya, ya, joven Yrumir.... le da más importancia al asunto de la que yo podría darle. No ha sido tan malo, he aprendido muchísimas cosas e igualmente conocido humanos que están tan indignados como usted de la situación que vivimos los laguz en este continente, aun que no son muchos. -

Comento el zorro arrodillándose para quedar a la altura del niño mientras que limpiaba las lagrimas de su rostro con un pañuelo que saco de su cinturón. Quizá ya tenía casi 200 años pero por sus reacciones Artemis adivinaba que Yrumir aun era un joven impresionable y habiendo cuidado de su segunda dueña desde que esta era un bebe el instinto de protección hacia los mas jóvenes por parte del zorro despertaba.

- Aclarando también una cosa, el titulo de "mascota" no es tan malo como puedas creerlo. Piénsalo un poco: Gozo de 3 comidas grumete al día mas postres, tengo un séquito de mucamas que me acicalan, atienden y cuidan las 24 horas del días, tengo mi propia habitación privada en el castillo.... en pocas palabras mientras que un humano promedio se mata todo el dia trabajando para ganar su sustento del dia a dia yo solo debo menear la cola y verme bonito para vivir con las comodidades de un noble. No veo nada de malo con mi puesto, francamente. Ademas, puedo estar al lado del príncipe con total familiaridad lo que me da libertad para enseñarle acerca de nosotros, atacar directamente esa ideología que nos mantiene encadenados. De igual manera políticamente no le causaría problemas innecesarios pues el príncipe de Altea ya las tiene difíciles por ser un soberano tan joven.  -

mientras hablaba también decidió darse a la tarea de acomodar el lazo en el cuello del chico y arreglarle un poco el pelo pues se le había desaliñado un poco al haberlo cargado y llevado tan abruptamente hacia aquel lugar aislado.

- Además cumplo la función de instruir a los humanos a tratar a los laguz; prefiero mil veces que me tiren de la cola o me estiren las orejas a que lo hagan con algún otro menos amigable. Por regla general los humanos escuchan con más facilidad a una criatura encantadora y adorable así que si les explico de aquella forma normalmente lo entienden. Son curiosos igualmente, especialmente los niños y ya que estoy entrenado para no ser agresivo con los humanos soy un perfecto conejillo de indias para que aprendan a convivir con los laguz.... En resumen Yrumir, desde muy joven me fue arrebatado el orgullo, soy indiferente a las humillaciones, a los insultos y he vivido tanto tiempo entre humanos que me sé de memoria sus costumbres, su forma de actuar y pensar.... Así que, aprovechare todo ese entrenamiento y sinsabores para hacerles entender a los humanos poco a poco, quiero creer que todo ese sufrimiento por lo menos tuvo un propósito. -

Termino por sacudirle el polvo de las ropas pues debía dejarlo presentable si iban a ir al castillo de altea, el jovencito ya vestía ropas muy finas así que no veía problema en que lo dejaran meterlo. Se cruzo de brazos para admirarlo asintiendo un par de veces satisfecho con el resultado.

- Tengo una teoría igualmente... Si un laguz, por importante que sea se para en medio de la plaza gritando sobre todas esas injusticias será totalmente ignorado. En cambio, si un humano con influencia en las masas alza la voz todos voltearan a verlo y será escuchado. Es un plan algo simplón pero si da resultados las cosas podrían mejorar no solo en Altea si no en varios lugares. -

Comento dirigiéndose hacia la puerta para encaminar a su joven invitado a lo que actualmente podría considerar un hogar.

- Ahora bien, pensando más a futuro estoy intentando resolver varios problemas que se presentarían con la liberación de los esclavos en caso de que suceda. Pensarlo; Que sucederá si de la nada le quitan la correa a un montón de criaturas que llevan guardando resentimiento por años?. Se desataría una matanza en contra de los humanos por parte de los laguz liberados y eso solo lograría que volvieran a someterlos y encadenarlos. Hay que trabajar los humanos, y mucho, pro los laguz en cautiverio también merecen un pertinente grado de atención.... o por lo menos eso es lo que yo pienso. -

Era la primera vez que hablaba tan abiertamente de un tema como ese con alguien pues al convivir normalmente con humanos tenía que ser en general muy cuidadoso con sus palabras pues podrían acusarlo de traidor o conspirador y en el mejor de los casos acabar como un bonito tapete en una sala de estar.

- Cambiando un poco el tópico, me encantaría acompañarte a tu hogar cuando vayas de regreso, como visita solamente. No seria divertido ver la cara que ponen esos necios de la universidad si les llevas a un zorro completo en lugar de un misero cabello?. No se tu, pero por lo menos a mi me emociona la idea -

Finalizo con una amplia sonrisa mientras que su cola se meneaba alegre y enérgica de un lado a otro, en ese aspecto Artemis parecía un niño pequeño; le encantaba sorprender a las personas, era un bromista nato y nunca perdería la oportunidad de divertirse, por otro lado también deseaba apoyar un poco al dragoncete en contra de esos amargados que negaban su existencia como zorro.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Yrumir el Miér Oct 26, 2016 3:21 pm

¿Cómo no podía indignarse también? Estaba claro que los beorcs le habían maltratado demasiado, bueno, hasta el mismo reconocía que el orgullo lo había perdido. Cuanto más sabía de lo que le habían hecho a Artemis los humanos, más acrecentaba su odio hacia esa especie. Todavía no entendía muy claro el porqué su amiga le había enviado aquel lugar, pero sólo le entraba ganas de volver a Sindhu y no salir nunca más de su biblioteca. Era la mejor opción, la otra sería enfrentarse a todos ellos y calcinarlos, algo que seguramente acabaría con un muy mal resultado.

Dejó que Artemis le arreglase el pelo y le limpiara de lágrimas sus mejillas. Él mismo se quitó una lágrima. Hacía mucho tiempo que no lloraba. Muchísimo tiempo. Tan triste había sido para él la historia del zorro. Quería ayudarlo. Artemis no se quejaba de su situación… ¿tan poco le importaba que no le trataran como un igual? Yrumir suspiró suavemente. Supuso que en aquella sociedad aquello ni se podía llegar a pensar por muy bueno que fuese el dueño. Al menos parecían tratarle muy bien. el pequeño dragón no comentó nada al respecto de lo que Artemis continuaba contando. No estaba de acuerdo con algunas de sus ideas. Las masas sólo escuchan lo que la masa quiere oír, y a la masa beorc le encanta tener a alguien que vean por debajo suyo. Son beorcs al fin y al cabo. Pero no dijo nada más.  Sentía que ya se había expresado suficiente por aquella ocasión.

Sin duda los laguz se tomarían su legítima venganza… ─ Murmuró para sí mismo en voz muy bajita. Si la duquesa oyera esos pensamientos oscuros seguramente le daría un muy largo sermón, afortunadamente no estaba. Yrumir se mordió el labio inferior. ¿Qué podía decirle a Artemis? El torbellino de emociones que era su mente necesitaba llegar a la calma antes de responder apropiadamente a aquellas cuestiones.─ La convivencia tiene que venir de ambas partes, claro… ─ Contestó. El mismo ducado del que venía era el ejemplo perfecto de que la convivencia entre todas las razas se podía conseguir. Pero Sindhu ya había sido fundado con esos principios, el resto del mundo no.─ Sin embargo, el lastre de la ideología soberbia de los beorc es muy difícil de hacer desaparecer. El beorccentrismo es algo inherente a todas las culturas humanas. Podrán tratarte muy bien, pero al igual que tratarían muy bien a su perro porque son buenas personas y le tienen mucho cariño. Pero sigue siendo una “mascota”, no un igual. ─ Maldita sea ya estaba hablando de más cuando se había dicho que no iba a hablar más del tema. Ciertamente no creía que el método de Artemis fuera a funcionar o tuviese mucho efecto pero al menos intentaba algo desde una posición tan poco digna a ojos de Yrumir. Se dio cuenta que su tono había sonado pesimista así que añadió a continuación algo menos desesperanzador:
Pero de donde yo vengo, es la prueba que quizá si es posible llegar al entendimiento. ─ Los humanos de Sindhu generalmente no le desagradaban. La idea de que Artemis le acompañase a Sindhu le subió el ánimo. Podría enseñarle las maravillas de la sociedad del ducado. Además se imaginaba la cara de sorpresa de ciertos maestros de la universidad, necios que no le creían en su creencia de los laguz zorro y aún estando en la Universidad antes que ellos le seguían tratando como a un niño.─ Sí, ¡vente conmigo en mi regreso! Así puedes aprender de nuestra sociedad, quizá te ayude a cambiar Altea. Además no hay nada mejor que cerrar la boca a ciertos profesores pedantes de la Universidad. ─ Sonrió el dragón mientras salían de aquella casa en ruinas y volvían a la calle principal, colocándose antes la capucha de su capa para cubrir sus orejas de laguz.

Ya tenía muchas ganas de dirigirse al castillo y encontrarse con el tan renombrado príncipe de Altea. Cuando estuvieron ya en medio de la calle se pegó a Artemis como una lapa a una piedra. Comparando con la quietud del interior de la construcción abandonada, la calle era ahora un bullicio atronador para los sentidos del dragón, hubiese más o menos gente.

Sin embargo, no avanzaron mucho cuando escuchó tras de sí una voz que de forma inconfundible se dirigía a él pues gritaba su nombre. Se giró sorprendido porque aquella voz le era incluso familiar. Un hombre corpulento que vestía armadura completa se les acercó, concretamente se acercó al dragón. Sus ojos reconocieron enseguida el escudo que tenía su armadura en el pecho, el mismo que estaba bordado en el centro de su capa, y se quedó quieto esperando a que el hombre llegara hasta dónde ambos laguz estaban. Se notaba que había corrido por las perlas de sudor que decoraban su frente.

¡Maese Yrumir! ¡Qué bien que al fin le encontramos! ─ El tono del hombre era grave pero a la vez jovial. Su bigote castaño se curvó al esbozar una sonrisa de alivio.─ Teníamos un terrible miedo a que se hubiese perdido yendo sólo...

¡Comandante Aegon! ¿Qué hace aquí? ─ Preguntó sorprendido el pequeño dragón abriendo mucho los ojos. Dos hombres más con apariencia de soldados rasos aparecieron jadeando, murmurando sobre cuánto corría el comandante. Saludaron con una reverencia mal hecha. ¿Más soldados de Sindhu? Mira que le había dicho a Sissi que él no quería escolta para nada. Yrumir los miró a ambos y luego a Artemis.─ Le presento a Artemis, miembro de la corte del Príncipe Marth de Altea. Íbamos al Castillo de Al-

¡NO HAY TIEMPO MAESE YRUMIR! ─ Enfatizó demasiado la exclamación el comandante asustando a todo aquel que le hubiese escuchado. Sin embargo, el hombre no hizo caso a lo que estaba a su alrededor, se le veía con mucha prisa por decir algo, que no tardó en hacer.─ La Duquesa nos mandó detrás de usted poco después de su marcha. Traemos muy malas nuevas, Maese, Hatari se ha visto infestado por emergidos, muchísimos más de los que hasta este momento asolaban nuestras tierras y los territorios de las manadas de lobos. Desconocemos el porqué de este incremento. ─ La voz del hombre se teñían de un tono grave y triste.─ Nuestra señora nos ha ordenado que le llevemos de vuelta cuanto antes al Ducado, sin importar más cualquier otra cosa. ─ Ladeó un poco el cuerpo e hizo una leve reverencia al laguz zorro.─ Un placer conocerlo, señor Artemis.

Una expresión de terror se fue apoderando de la cara del joven de peliazul. ¿El ducado estaba en peligro? Yrumir comenzó a sentir una fuerte opresión en el pecho, una sensación de angustia y mucha preocupación. Tenía que volver ya. La audiencia con el Príncipe Marth tendría que esperar, sacar a Artemis de su condición de mascota tenía que esperar también.

Yrumir se giró hasta mirar frente a frente a Artemis, con las cejas y la comisura de los labios hacia abajo en un claro reflejo de la preocupación que sentía por dentro.
Señor Artemis, disculpe por tener que oír estas noticias que le son ajenas. Debo irme cuanto antes a mi tierra sin tiempo para poder conocer al Príncipe Marth. Me gustaría que pudiese venir conmigo pero si mi hogar está lleno de emergidos no puedo permitirlo. Me temo que debo despedirme.

Concluyó esperando la respuesta del laguz zorro. Entre la historia de Artemis y ahora aquellas noticias, parecía que los astros se habían alineado para dar disgustos al laguz dragón.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Artemis el Jue Oct 27, 2016 4:01 am

"Pobre chiquillo"

Pensaba Artemis para sus adentros. El trabajo diplomático era una carga muy pesada para unos hombros tan pequeños a su parecer. No bastaban sus casi dos siglos de vida pues al ir a un reino extranjero se debe tener la madurez de aceptar las ideologías que allí se tienen aun que no estés muy desacuerdo, conocer las costumbres y otras cosas tan esenciales como la diplomacia básica. Artemis aun seguía ligeramente preocupado por el joven dragón aun que quizá si que lo estaba subestimando por su aspecto.... no podía evitarlo, deseaba el bienestar de ese chiquillo.

Salieron finalmente de la casona abandonada donde el zorro comenzó a actuar de guía para el dragón. Las calles eran tan bulliciosas como siempre, especialmente por esas horas de la tarde y los rostros sonrientes de los ciudadanos hacían que el corazón de Artemis se sintiera liviano también. Por supuesto no pudo evitar enternecerse en cuanto Yrumir se le arrimo, reacción natural en cualquier niño de carácter tímido cuanto menos y que el zorro no esperaba ver en alguien con la edad que tenía el invitado de tierras lejanas.

Artemis abrió los ojos grandes en una expresión de sorpresa en cuanto un hombre corpulento pero de bigote bonachón, apresurándose a cubrir aquel gesto con un abanico de pavorreal que colgaba de su cintura pues estaba en su código de conducta el intentar disimular ese tipo de expresiones frente a los humanos, o por lo menos en vía publica.

- Huh.... así que te pierdes seguido -

Comento el zorro discretamente ocultando una sonrisa burlona aun a través de su abanico el cual solo permitía ver los ojos del zorro asomarse por encima. El zorro aun así parecía impasible ante las exageradas reacciones de aquel hombre de bigote hilarantemente prominente, sacudiendo sus orejas levemente en cuanto escucho las alarmantes noticias sobre Hatari.

- Entiendo.... entonces tienen prisa en regresar, no es así?. Les será difícil encontrar un barco que vaya de regreso a Tellius con la premura que ustedes solicitan pues es un continente que queda relativamente lejos y pocos comerciantes se aventuras a pasar por las cercanías pues hay rumores de aves gigantes que atacan a los barcos. -

Dicho esto el zorro guardo su abanico mientras llevaba ambas manos a su cintura, sonriéndoles a los presentes ampliamente con un gesto de confianza y orgullo increíbles.

- Déjenmelo a mí, si se lo pido a mi amo diciendo que escoltare a un preciado amigo mío de regreso a su ducado seguro nos alistan un pequeño y rápido navío para partir hoy mismo. Sin transportar mercancías, sin pararse en otros puertos más que para reabastecernos, nos iremos directo y les ahorraría valiosos días de viaje. -


No se necesitaba ser observador para notar la angustia que invadía la mirada del pequeño dragón y el zorro no podía ser indiferente a ello por lo que poso una de sus manos en aquel pequeño hombro dedicándole una gran sonrisa.

- Son pocas cosas realmente útiles que puedo hacer de momento ya que no cuento con ningún poder político u autoridad mas allá de la que me da este collar. Pero puedo hacer esto al menos... Por lo de los emergidos le hago saber joven Yrumir que no soy solo una cara bonita pues he participado en campañas para expulsarlos de esta y otras tierras así que soy una unidad de combate bastante decente. Tomando en cuenta lo que el comandante recién ha dicho un pequeño refuerzo no les vendría mal tampoco. Aclaro que no acepto un "no" por respuesta así que solo resígnate y acepte la buena fe de tu amigo "Arty", bien?. -

Le revolvió un poco los cabellos de forma cariñosa en un intento de animarlo mientras que se volvía a encaminar al castillo de altea, girándose ligeramente para volver a mirar a sus futuros compañeros de viaje.

- Me asegurare de mandar un mensaje a la posada "El laúd de oro" que queda cerca del puerto, a mano derecha saliendo del mercado para que los reciban y atiendan; los iré a buscar allí cuando estén todos los preparativos listos y no se preocupen por los gastos que corren a mi cuenta. Hasta entonces descansen e intenten despejarse un poco. -

Y dicho esto el zorro se marcho a paso alegre pero raudo a sabiendas que el joven embajador no tenía tiempo que perder pues si las cosas estaban tan criticas como se habían puesto en los reinos caídos tal como Regna Ferox deseaba estar allí para apoyar a ese joven e inexperto dragón con un corazón tan grande que no le cavia en el pecho.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Yrumir el Sáb Oct 29, 2016 12:41 pm

Era muy apremiante regresar a Tellius, pero el zorro tenía razón. Encontrar un barco que les llevase de vuelta en poco tiempo sería muy difícil. Ya había sido raro que hubiesen encontrado barcos que les trajeran hasta allí, sabía que al menos el suyo no iba a volver al continente del norte
Tiene razón, señor Artemis, ningún barco va a partir en dirección a Tellius, al menos dentro de varias semanas. ─ Confirmó las sospechas de Yrumir que el barco que utilizaran los tres soldados de Sindhu tampoco iba a dar un viaje de vuelta. Normal si eran comerciantes, aún no habían tenido tiempo de realizar ningún negocio con sus mercancías. El dragón se llevó la mano al mentón pensando cómo podían hacer el viaje de regreso cuanto más rápido.

Artemis ofreció la solución: acompañarlos en el viaje de vuelta a Sindhu y aportar el medio de transporte pidiéndole a su dueño. El zorro aseguraba que podía incluso ayudar con el problema de los emergidos en Hatari, ya era alguien curtido en las campañas de lucha contra los monstruos que amenazaban la paz.

¿Estás seguro de eso, Artemis? No quiero meterle en problemas por asuntos que no conciernen a su país, tampoco iniciamos diplomacia con Altea aún oficialmente. No me gustaría causar problemas por algo que pasa a millas de distancia.

Pero el zorro aseguraba que iría y nada de lo que pudiese decir Yrumir parecía poder hacerle cambiar de opinión. La sonrisa confiada de Arty le reconfortó. Al menos ya tenían un medio para volver a su casa. El dragón lo vio alejarse alegre en dirección al Castillo de Altea. A pesar de que el viaje sería angustioso, compartirlo con el zorro era una idea que le agradaba. La misión por la que había llegado a Altea había sido abortada abruptamente por las peores noticias pero al menos había conocido a un laguz zorro, quien además era muy interesante. No olvidaría la promesa que se hizo así mismo de sacarle de ser la "mascota" de alguien. Pero a ello se dedicaría cuando supiese que su hogar estaba ya a salvo.

Maese Yrumir, ¿estará bien que el señor Artemis nos ayude? Podríamos crearle un conflicto con Altea… ─ Apuntó el Comandante Aegon.
Está bien, Comandante Aegon. ─ Le tranquilizó Yrumir. Confiaba en que el zorro supiera lo que hacía, al fin y al cabo, él era quien vivía a las órdenes de Marth. El dragón esbozó una sonrisa amplia. Hacía mucho que no conocía a alguien que pudiese llamar a un amigo. Pero creía que a Artemis se lo podía llegar a llamar.─ Dirijamonos a la posada que el Señor Artemis nos ha indicado. ¿La habéis visto por algún casual?─ Uno de los soldados asintió con la cabeza, diciendo que creía saber dónde estaba.
No perdamos más tiempo, pues.

Y dejando que el soldado les guiase, Yrumir seguido por detrás del Comandante y del compañero del soldado se encaminaron al lado contrario por el que había ido Artemis, con objetivo de acercarse al puerto. Ahora sólo esperaba que entre toda esa gente  no se perdieran esa vez mientras el sol sobre sus cabeza iba descendiendo poco a poco, tiñendo de naranja el cielo.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

Mensaje por Eliwood el Vie Nov 04, 2016 10:03 pm

Tema cerrado. 50G a cada participante.

Ambos obtienen un incremento de +1 EXP.
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Re: Zorro que baila no muerde ~ ♪ [Social][Priv. Yrumir]

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