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Sure as Hell. [ Flashback. Chezaek ]

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Sure as Hell. [ Flashback. Chezaek ] Empty Sure as Hell. [ Flashback. Chezaek ]

Mensaje por Izaya Orihara el Lun Sep 12, 2016 1:29 pm

Las calles áridas de Plegia le eran desconocidas al joven muchacho. Tenía catorce años de edad, pero su complexión delgada y su aspecto delicado le hacían parecer más pequeño. Se movía con curiosidad entre la gente que desconfiaba de su rostro níveo y sus grandes ojos rojos que parecían observarlo todo y a todos. Los extranjeros nunca habían sido bien vistos en la ciudad, y mucho menos uno que no daba muestras de ser un mago o un noble. No portaba ningún libro con él, ni parecía estar dotado de una gran fortuna. Lo único que portaba, y que llamaba la atención por ello, era una pesada capa negra con los bordes superiores adornados de un grueso pelo grisáceo, sin importarle el calor. Sin embargo, se movía con una soltura y una confianza muy extraña de ver en Plegia, y mucho menos en un forastero.

Era la primera vez que el joven Izaya visitaba Akaenea. Había decidido comenzar un recorrido por todos los países del continente, empezando por Plegia y terminando en Nohr. Duraría cerca de un año, y su intención era ir asentando una reputación en el mundo mercenario de cada ciudad importante. Incluso se estaba planteando adquirir una nueva vivienda en alguna de ellas, lo que decidiría al terminar su viaje y ver en qué nación le sería más útil tener una residencia. Por ahora, se concentraría en el trabajo de hacer de su nombre una marca de calidad y de confianza. Plegia se le antojaba como un hueso duro de roer, pero estaba seguro de que con un poco de esfuerzo podía hacerles doblegarse a su voluntad. Todos lo hacían, tarde o temprano.

Sus contactos en Ilia habían probado ser bastante útiles en ese aspecto. A pesar de la distancia entre ambos estados, las redes de mercenarios y ladrones se extendían por cada rincón del mundo, no importaba lo lejos o lo aislado de su posición. Tenía en su poder varios nombres y varias identidades  con las que había estado hablando los últimos días. La mayoría de las entrevistas habían ido bien, aunque casi siempre trataban a Izaya con cierta condescendencia por su edad. No importaba, pronto les demostraría que era su información era fiable. Su intención era hacer todo un negocio de ello a escala global.

Plegia le gustaba bastante por ahora. La magia negra que se practicaba por todas partes y el aura individualista de cada ciudadano, lograban captar la atención del joven informante que, si bien nunca había sentido que su camino fuera por las artes oscuras, al menos podría informarse algo mejor ya que estaba allí. Lo único que le incordiaba, más que las molestas partículas de polvo que se le metían en los ojos y en la nariz, era la continua presencia de un laguz que no le dejaba en paz. Al principio le había confundido con un hombre muy peludo, pero ver sus orejas como si fuera un conejo había disipado su asombro ante tal cantidad de vello corporal. En Ilia los laguz no eran comunes, aunque en alguna ocasión Izaya había visto a alguno ser transportado a un comprador de esclavos.  No eran criaturas que le interesaran demasiado, seguramente porque consideraba que los humanos eran mucho más interesantes.

El laguz conejo siempre estaba allá donde Izaya fuera, y parecía conocer bien al hampa y a los asesinos con los que el joven pretendía establecer conexiones. La ciudad de Plegia no era pequeña, había muchos lugares donde podría estar, pero justo coincidía que era la misma localización que escogía el joven informante. Aún no tenía los medios  necesarios para saber donde se encontraba y poder evitarle, por lo que tenía que soportar sus continuas sorpresas. Suspiró con pesadez e imploró, a nadie en particular, que ese día no viera al laguz conejo que tantas molestias le causaba. No quería ser su amigo, y no quería tener ninguna relación con él porque no le parecía ni útil, ni interesante.

Por suerte, no creía verle justo ese día, porque su reunión sería en un lugar mucho más apartado y selecto que no solía dejar pasar a cualquiera. Incluso le había costado a Izaya tener acceso a tan preciada información, y más de un favor. En la capital de Plegia, como en casi todas las ciudades importantes del mundo, existía una orilla paralela a la vida cotidiana. El otro lado del espejo, que no reflejaba la realidad en la que se vivía a diario, se componía de situaciones donde predominaba el pecado, el vicio, y el morbo. Personas escogidas entre los residentes de Plegia se reunían para apostar, jugar y llevar a cabo acuerdos que iban desde la esclavitud hasta contratos de asesinato.

Su contacto, un hombre viejo y feo que había caminado junto a él por la calle, le había invitado tras varias semanas de perpetua examinación. Si Izaya hubiera fracasado en cualquiera de las pruebas que le habían presentado, era muy posible que no solo no estuviera allí, sino que no estaría con vida. Al fin y al cabo, el destino que él mismo había decidido para sí no era ni fácil ni seguro.

Al llegar a un edificio en particular, no diferente del resto, su contacto se paró y llamó con brusquedad a la puerta tosca de madera. En el centro del portón había una lente redonda que Izaya supuso que permitía ver el exterior sin necesidad de emplear una mirilla. Tras unos segundos de revuelto al otro lado, finalmente les dejaron entrar. La casa se cerró a cal y canto una vez que hubieron traspasado el umbral sin inmutar ni una palabra.  Al otro lado les recibió un sujeto que provocaba incluso aún más desagrado que su acompañante.

- Bueno, bueno, bueno. ¿Qué tenemos aquí? Bienvenido al Infierno. – dijo con voz ronca y claramente divertido con, a sus ojos, la visión de un niño que pretendía inmiscuirse en el mundo de los adultos. Les mostró sus dientes separados y amarillentos en una sonrisa socarrona.

El joven informante, que había mantenido un rostro neutro, pero casi rozando lo malhumorado por su ceño fruncido y sus labios apretados, cambió completamente su expresión y sonrió.

- ¿Infierno? – Izaya preguntó, divertido con el uso del lenguaje. Como si la mención del lugar de condena eterna fuera un paraíso para él.- Solo hay un Infierno, y es el mundo en el que vivimos.

- Entonces, bienvenido al mundo real, chico. – Respondió el portero después de reírse con ganas. Cuando se hubo calmado, les hizo una seña para que bajasen por una escalera que  parecía conducir al sótano. Hacia la oscuridad más perpetua.
Afiliación :
- ILIA -

Clase :
Grandmaster

Cargo :
Informante

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Inventario :
Kunais de acero [3]
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Support :
None.

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Sure as Hell. [ Flashback. Chezaek ] Daga%202

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Sure as Hell. [ Flashback. Chezaek ] SjqgM22

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Sure as Hell. [ Flashback. Chezaek ] Empty Re: Sure as Hell. [ Flashback. Chezaek ]

Mensaje por Eliwood el Miér Nov 23, 2016 10:08 pm

Tema cerrado. 10G a Izaya.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
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Experiencia :
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