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Enterrados en agua y arena [Campaña Ren Kougyoku-Yuuko]

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Enterrados en agua y arena [Campaña Ren Kougyoku-Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Dom Sep 11, 2016 12:19 pm

El trabajo era duro,pero simple.Realmente no requería la presencia de la reina en persona. Bastaba con mandar a alguno de sus consejeros,secretarios o generales. Pero prefería ir ella en persona. Permanecer encerrada en palacio con las tareas que al mismo llegaban era necesario,lo sabia,al igual que sabia que no podía permanecer en el mismo demasiado tiempo. Porque rodeada de las paredes que conformaban su santuario no seria capaz de ayudar a su pueblo.De ver las necesidades de los habitantes de su país,de saber que  les hace sufrir y que les hará felices... no,eso tenia que verlo con sus propios ojos,escucharlo con sus propios oídos. Dejarse ver para que el pueblo supiera que estaba allí,para ellos ,para las islas.Que no era un simple nombre si no una figura presente.Que tenia un rostro.

Muchos lo sabían,pero aquello era fácil de olvidar para la gente cuya vida y trabajo no tenían relación directa con el palacio y la familia real. Para aquellos cuya mente estaba llena de las preocupaciones de lo cotidiano. Era normal. Olvidarlo.

Por ello mismo siempre que su agenda se lo permitía la reina de Durban acudía en persona a  realizar las revisiones rutinarias de las distintas islas que conformaban su territorio. Y cuando era necesario de las revisiones de emergencia,aquellas que había que realizar cuando el terreno en cuestión sufría un ataque enemigo bastante considerable o era arrasado por los distintos desastres naturales. El viento y la mar eran traicioneros e impredecibles,y mas en la costa.Las consecuencias de su volatilidad podían ser peores que las creadas por un ejercito enemigo.

Mas por suerte ese no era el caso,no era algo que requería atención urgente,simplemente requería atención. Revisar el estado del puerto y de los edificios públicos del lugar,para ver si requerían reparación o debían de  enviar dinero de las arcas para la mejora de los mismos. Asegurarse de que los impuestos hubiesen sido recogidos como se debían y nadie,ya fuese un civil o el recaudador mismo, metiese mano en lo que no le pertenecía. Comprobar el estado de los soldados que estuviesen destinados en aquel lugar,pedirles un informe de los últimos eventos allí acontecidos,felicitarles por el trabajo.Y muchas mas cosas,que por mas pequeñas que pareciese era necesario conocer... un trabajo largo,meticuloso,pesado en ocasiones... pero fácil,encasillo. Y sobretodo,necesario.

Estimaba que con dos o tres días seria suficiente para revisar tanto la isla en cuestión,como la adyacente a la misma,separadas únicamente por un trozo de mar que mas bien podría ser considerado un rió,donde solo aquellos botes y embarcaciones de menor tamaño podrían entrar.Unidas ambas por un puente,para hacer la vida de los cuidados de ambos terrenos mas sencilla,mas cómoda.

Habian llegado a la isla al alba de aquel mismo día,habiendo preparado su viaje para llegar a esa hora,todo planeado para dormir en el barco,antes de atracar y desembarcar. Su consejero había quedado en palacio,sin mucha tarea a cargo pero a la espera por si algún asunto urgente llevaba al lugar.Para encargarse del mismo,para avisar a la soberana si aquello que requería su inmediata atención aparecía.  

Su embarcación llego junto a otra,dos barcos mas de los usuales del ejercito atracados en el puerto durante su estancia.Con uno para transportarla seria mas que suficiente,esa vez no iba con intenciones de confrontar a ningún enemigo pues no había habido nuevos avistamientos que requiriesen su atención. Pero la mar no solo era impredecible por el tiempo que se apoderaba de la misma,si no por los enemigos que podían aparecer de ella.Tanto vivos como muertos.Ella lo sabia,sus consejeros y generales también,y allí entraba siempre la obsesión de algunos de sus hombres por sobreproteger al único miembro de la familia real. Por ello acordó,antes de que las discusiones habituales comenzasen y alguien pudiese decir algo,que otro barco los escoltaría. En el mismo parte de sus tropas comandados por uno de sus generales.No importaba realmente cual ,pues no tenia planes de entrar en batalla,por eso pidió que le acompañase aquel que menos áreas tuviese en su mano en el momento.

Pero claro,es mundo es cruel,impredecible para todos menos para el destino. Y basta el no desear algo para que ello acuda a ti. Eso lo sabia la mujer,una idea plantada en su mente tiempo atrás. Lo confirmo,de nuevo,aquella tarde. Cuando en su visita al cuartel de la isla acudieron en su búsqueda,papel en mano. Un mensaje urgente.

Una embarcación de bandera extranjera,surgida casi de la nada misma,apareció peligrosamente cerca. Acercandose sin pausa a la isla . Desde la torre de vigía del puerto habían comprobado que aquellos que navegaban en el no eran humanos,ni seres con vida en general. Demasiado cerca del puerto como para saber que acciones serian las mas prudentes el mensaje había llegado a la mujer con presteza,esperando ordenes a acatar.Intentar tomar la acción mas prudente ahora que aun tenían algo tiempo,aunque no fuese demasiado ,antes de lanzarse sin pensarlo al ataque.

Un suspiro escapo de los labios de la mujer al ser informada tanto por el mensaje escrito como por el oral. Sus ojos ,rojizos, tornándose serios.Una de sus manos deslizándose suavemente por su costado,hasta acariciar con la punta de sus dedos el tomo colgado en su cadera.

-De acuerdo. Que salga uno de nuestros barcos,pero que no entre en combate. Esta demasiado cerca del puerto,una confrontación tan cercana puede que no crease bajas entre nuestros hombres pero si que destrozaría mas de una embarcación. No podemos permitirlo

Las naves no solo eran el transporte mas usado en un país formado por islas,si no que también era el medio de vida de muchos de sus habitantes. Mercaderes,transportistas,pescadores... dependían de ello para vivir,para dar de comer a sus familiar. Si podían evitarían arrebatárselos,pues por mucho que pudieran sustituir aquello destrozado el crear nuevas naves requería de cierto tiempo. Y no todos pueden permitirse tomárselo.

-Que se limiten a mantenerlo alejado del puerto,intentaran desembarcar en la isla.Tenemos que hacer que bajen donde nosotros deseamos. Llevarlos hacia la playa al este del puerto.

Se giro a la derecha para clavar su vista en uno de sus acompañantes,uno de aquellos hombres que había estado a su lado desde que embarco.

-Avisa a los hombres del puerto ,que se pongan en marcha inmediatamente. También busca a la general Ren,no se si esta en su barco,en la posada o paseando por la costa. Búscala y que tanto sus hombres como los míos acudan a la playa. Ahora mismo.

Un asentimiento,una leve reverencia y se puso en marcha ,la mujer no presto mucha atención a ello pues sabia que cumpliría con la orden.En su lugar dirigió su atención esta vez a los soldados destinados a aquel cuartel ,a aquellos hombres con los que conversaba instantes antes de ser interrumpidos de improvisto.

-Intentar evacuar la costa. No quiero a ningún civil cerca del mar. Llevarlos al interior de la isla o a la isla adyacente si es necesario. Mi plan es no dejarles avanzar mas allá de la playa pero nunca se sabe con estos seres.Mas vale ser precavidos. Por eso mismo estar atentos a cualquier movimiento sospechoso que veáis en el mar mientras lleváis a cabo la evacuación e informar de ello inmediatamente. Alguna duda?

Cabezas en negación,un par de murmullos confirmando lo mismo.

-En marcha. Con calma,debéis trasmitirle tranquilidad al pueblo...

La frase dicha,los hombres en marcha de forma algo caótica ante los inesperados eventos.El orden volvió a ellos al abandonar el edificio.

Era hora de que ella también se pusiera en marcha. Hacia la playa. Con los dos únicos soldados que habían quedado a su lado tras dar las ordenes.

-Es hora de que nos movamos nosotros también...
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Dark Sage

Cargo :
Reina de las Islas de Durban

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★ ★ ★ ★ ★

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Re: Enterrados en agua y arena [Campaña Ren Kougyoku-Yuuko]

Mensaje por Invitado el Lun Sep 12, 2016 1:28 am

—...

Como uno de los encargados de velar por la seguridad de las Islas que componían el reinado en el que nació, la dama sabía perfectamente bien que el instruirse y tomar cartas en los asuntos militares de su reino era, por lo menos, uno de los trabajos básicos que poseía. Sabía que su rango de general no era precisamente el más alto de todos, había generales mucho más habilidosos y veteranos que ella encargados de velar por la seguridad de su reino, no podía discutirse que la lealtad de los hombres que seguían prestos a combatir la amenaza circundante de las épocas que ahora ellos estaban viviendo. Ese día igualmente era particular ¡Dentro de su rutina, tenía una patrulla que hacer junto a la reina! Y eso era algo poco común entre sus quehaceres diarios. No porque ella fuera precisamente alguien de menor rango, sino porque era raro que la reina accediese a ir con una escolta a recorrer las islas.

Estaba convencida de que a la mandataria no le gustaba del todo la situación porque, le guste o no, ella era el único miembro de la familia real con vida. Sabía cuales habían sido las causas de la muerte del anterior rey, y no querían que la joven mandataria tuviera un destino similar con los peligros que amenazaban el lugar constantemente -a pesar de que los avistamientos de emergidos recientes resultaron ser simples rumores o algo por el estilo-. Aun así, Ren no dudó en aceptar el trabajo de acompañarle aunque sea para poder asegurarse por su propia mano que Yuuko estuviera  a salvo, aunque no dudaba de las capacidades que tenía esa mujer de defenderse por su cuenta.

Ka Koubun, uno de sus asistentes y amigo de la joven general, se hallaba revisando documentos de últimos avistamientos dentro de los perímetros seguros de las islas que conformaban el reino, pero había algo en particular que no encajaba en el ambiente. Kou estaba en servicio aquel día, pero la propia la reina sería la encargada de realizar visitas y recorrer algunas de las islas. Sabía la dedicación que la mayor ponía en cada asunto que era concerniente al reino que protegía con su palabra y juramento, pero aun así a Ren le parecía peligroso aquello, no por la reina en sí, sino porque no quería que los imprevistos atacasen estando esa mujer presente. Pero por otra parte, tenía que admitir que eso no representaba un real problema o preocupación para Kou después de todo, su reina era lo suficientemente fuerte como para poder hacerle frente a cualquier enemigo sin necesitar ayuda de nadie y por eso la admiraba tanto. Sabía que su sola presencia podía llegar a intimidar al más valiente de los guerreros por el respeto natural que había ganado con el paso del tiempo y la experiencia.

Podía respirarse el aire de una jornada tranquila en el ambiente del barco que tenía a cargo, con un puñado de sus soldados allí mismo realizando cada uno su labor para poder estar a cuentas con el trabajo que les había sido encomendado. Habían atracado en la isla a visitar, y la joven general había aprovechado un mínimo momento de descanso que había tenido para poder encerrarse aunque sea unos minutos dentro del navío, quería leer un poco el libro que había pedido prestado a la biblioteca de Durban, entretanto que su gente comenzaba con los patrullajes sobre la isla en la que estaban. Dentro del pequeño despacho en donde ella se había encerrado por unos minutos a leer, podía respirarse la tranquilidad de un ambiente que no parecía mostrar ninguna señal de amenaza, pero como dicen los dichos marinos... antes de la tormenta siempre se muestra una extraña calma.

Al continuar con la lectura de la publicación con la que estaba pudo escuchar desde afuera una gran cantidad de murmullos que no fueron desconocidos para la dama que permanecía sentada en el escritorio que se hallaba dentro de una de las pequeñas cámaras de las que disponía su navío, a la luz del supuesto hermoso día que coronaba el afuera, filtrándose desde una ventanilla pequeña. Estuvo a punto de levantarse de su lugar con presteza pero el mago asistente que ella tenía se adelantó y, con voz alarmante y alterada, comenzó a contarle entre tropezones de palabras la situación que estaba a punto de darse, y que se requería su presencia y la de su gente para el control de esta amenaza.

Ren frunció el entrecejo mientras apretaba una de sus manos con fuerza ¿Emergidos? ¿Aquí? ¿Por qué? su mente comenzó a trabajar a una velocidad rara en su persona, y con prisa se colocó el cinturón del cual colgaba uno de sus tomos, tenía que trabajar y no podía dejar de tomar aquella herramienta que funcionaba como una extensión de su mano para ella. Observó a sus hombres y a los que estaban bajo el comando de la reina que se hallaban en el lugar, y alzó la voz.

—Los que estén disponibles y los que no vengan conmigo ¡No hay tiempo que perder!

La orden fue rápida así como los movimientos de la dama y sus hombres, los cuales no pretendían perder un segundo más de su tiempo allí. Durante el camino la joven había sido notificada por los soldados que fueron enviados por la misma reina acerca de los planes que parecían tener. Querían concentrar la amenaza en un punto para poder atacarles allí y evitar una posible invasión o un enfrentamiento directo a las islas que estaban más vulnerables, no querían civiles involucrados. La evacuación de las costas se estaba dando, de camino al sitio en donde sería la concentración podía ver a varios soldados junto a civiles que, algo preocupados pero con calma, comenzaron a moverse al interior de la isla de manera ordenada y sin pausas.

—Al este del puerto, es una playa que no posee mucho tránsito... ruego al cielo que no tengamos que utilizar más transportes de los necesarios para enfrentar a esta amenaza—temía por la seguridad de los navíos—. No quiero que se arriesguen demasiado, si ustedes no tienen la fuerza suficiente como para afrontar esto, prefiero que se retiren y ayuden en la evacuación de las costas con el resto... no quiero perder gente de mi escuadrón por este motivo.

Ninguno parecía moverse de su sitio, todos estaban caminando a una sola dirección con la joven al frente y sus asistentes detrás, la decisión de ayudar estaba tomada por parte de todos los que se hallaban bajo su mando. Sabía que la amenaza no parecía ser algo que llevara a la probabilidad de bajas militares, pero el asunto en sí la ponía nerviosa a pesar de que no se podía ver un peligro alto en el horizonte. Hace un año ella comenzó a trabajar como general gracias al amor que sentía por su gente, y sabía que eran estos los momentos en los que su valor como encargada de un escuadrón era algo a probar, no podía decepcionar a su reina ni a sus soldados por ningún motivo. Suspiró con algo de fastidio por la situación mientras podía ver a lo lejos cómo se acercaban al punto de encuentro.

—Soldados, quiero que se queden todos detrás de mí, y estén atentos al entorno, no sabemos que clase de enemigos vamos a enfrentar en sí ¿Han comprendido?

Sabía que entre los guerreros y los magos que ella comandaba se encontraba gente habilidosa, no creía que fuese una amenaza realmente grande dentro de lo que podía darse, pero la virtud de la prudencia que moraba en ella era algo de lo que si podía presumir y con eso contaba. Lo más probable era que su majestad la reina estuviese llegando igualmente, Kou tenía que estar alerta y al tanto pues tenía un extraño presentimiento al respecto.

No sabía si el plan de la reina acerca del acorralamiento funcionaría pero tampoco podían optar por otra cosa en esos instantes. Estaba acercándose a la playa, no sabía si la reina ya se encontraba allí o ella llegaría antes, pero lo que sí sabía era que tenían que alejar a los enemigos de la tierra para evitar cualquier clase de problemas.
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Re: Enterrados en agua y arena [Campaña Ren Kougyoku-Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Sep 12, 2016 5:18 pm

La mujer intentaba mantener en su memoria todo aquello que le pertenecía. Todos y cada uno de los detalles de las islas bajo su mando. Pero no era fácil,el terreno era demasiado,y con similitudes por doquier.El clima lo alteraba y la interacción del hombre con la tierra cambiaba y modificaba el paisaje. Por ello mismo tenia una ligera idea,una visión de como era el lugar al que se dirigían. De la no muy extensa playa donde esperaba reunir a las fuerzas enemigas y concentrar a las propias. Mas aun así no quería arriesgarse a dar ordenes erróneas o a medias,no sabiendo lo que le esperaría con exactitud.

Era una mujer observadora,precisa y paciente.El esperar a que sus tropas se reunieran,a alcanzar ella misma la playa donde iba a reunirlos a todos,esperar a ver lo que les rodeaba,esperar la llegada del enemigo... podía esperar todo aquello.

Su viaje,su corto recorrido de pasos elegantes y apresurados, le produjo cierta satisfacción y orgullo. Como sus soldados se dirigían o bien a la playa con prisa pero con orden,o bien con calma a las costas y poblaciones.Ya fuese a dirigir la evacuación o en busca de civiles rezagados que no estuviesen en el puerto y que se hubiesen perdido la noticia.

Mas satisfacción le produjo el ver que la gran mayoría de hombres,por no decir todos ellos,se encontraban ya en el lugar.Incluso la general había acudido antes que ella misma ,o al menos se encontraba mas cerca de la playa de lo que estaba ella misma en esos instantes. Sonrió,con cierta diversión,con cierto orgullo al escuchar esas ordenes lanzadas por la maga mas joven.Sin dudas,con determinación,con seguridad.Lastima que la reina no estuviese de acuerdo con ella.

-Me temo que no sera posible que vayas por delante de todos tus hombres.

Su voz,amable pero con cierta seriedad,se hizo notar aun cuando no disminuía sus pasos.Si no que los aumentaba con el propósito de sobrepasar a los soldados y acercarse a la mujer. No tuvo problemas pues con solemnidad y leves inclinaciones de cabeza,no habiendo tiempo para reverencias propiamente dichas,le dejaron pasar entre las tropas.Abriendo un pasillo a su paso aun sin pedirlo,tanto para ella como para los dos hombres a su espalda. Hasta alcanzar a la mujer de cabellos rosados y colocarse a su lado,dejando en evidencia le enorme diferencia de altura.

Le sonrió con ternura.


-Es importante mantener ese sentimiento ,el deseo de protección hacia los tuyos. Pero no hay que dejar que nos nuble ni interfiera en aquello en lo que debemos hacer. Aquello que mas queremos puede ser nuestra perdición,no lo olvides.Debemos de saber cuando es el momento de dejarlo ir,por su propio bien.

Sus pasos no se habían detenido ni un instante y fue capaz de observar como se acercaban a la playa,como los hombres aguardaban en ella,algunos en fila cerca del mar.Otros alejados del mismo. La playa era lisa,sin obstáculos naturales mas que la arena de color claro ahora pisoteada y alguna que otro pequeño hierbajo. Pero la misma estaba resguardada,bordeada por rocas y pequeños acantilados. Altos formados por las mismas cerraban la playa desde ambas esquinas,un sendero de tierra en la hierba comenzaba a descender,desapareciendo lo verde y dando entra a la playa. Dejando los arboles que hasta esos momentos los acompañaban a sus espaldas,desapareciendo también junto a la hierba,siendo devorados por la arena,el mar y ese viento con sabor a sal.

Se detuvo en aquel punto en el que el la pradera que unía el mar y la pequeña población del puerto y la playa se dividían. En lo alto de aquella ligera pendiente que comenzaría a llenar sus zapatos de arena. Con elegancia se agacho ligeramente,lo suficiente como para que sus manos alcanzasen primero uno de sus pies elevados al flexionar sus rodillas,y después el otro. Quitándose los zapatos de tacón,depositandolos con soltura y cuidado en el suelo.

Se irguió de nuevo.Alzo la voz para que la mayoría de sus hombres pudieran oírla. Alta,clara,fuerte. Lo único que retumbaba contra el silencio.

-Quiero a todo el mundo lejos del mar. No sabemos que comportamiento tienen esos seres en el agua ni si se pueden ahogar. No vamos a correr peligros innecesarios averiguándolo ahora,dejaremos que sean ellos quienes se acerquen a nosotros para poder acabarlos en tierra. Ahora

Poco a poco aquellos cercanos al agua comenzaron a moverse entre la arena húmeda,alejándose de la misma.

-Quiero a magos de distintas especializaciones en los acantilados,rodeareis al enemigo desde los lados.Que haya únicamente dos filas de soldados. Iros intercambiando con cierta regularidad para no agotar vuestras fuerzas.Vuestra tarea debe ser única y exclusivamente acorralar al enemigo desde arriba y acabar con el a la distancia. Estad atentos pues desde vuestra posición veis cosas que vuestros compañeros en la playa no verán.

Señalaba la zona donde quería que los soldados se apostasen mientras daba las ordenes,lo mas precisas posibles.

-En cuanto a la playa quiero que la primera linea de defensa la conformen únicamente aquellos capaces de luchar únicamente a corta distancia. Si no son suficientes que se unan magos a ellos y tomen esa posición. Los demás atacareis junto a ellos pero a distancia.Quiero a todos a diez pies de distancia de la arena húmeda,esa sera vuestra referencia,vuestro limite. No quiero cadáveres enemigos en el agua. Entendido?

Un grito unisono de asentimiento se escucho tanto a su frente como a sus espaldas,a medida que los soldados iban tomando posiciones.Aquellos ya aposentados en la playa comenzaban a ordenarse en filas tal y como lo había indicado la mujer de cabellos negros. Los hombres de la general a su espalda comenzaban a dividirse por sus especialidades mágicas y a decidir si tomar el acantilado de la derecha o de la izquierda,si eran suficientes hombres o no,si se resolverían bien entre las rocas o debían intercambiar posiciones con alguien.

El sonido de las armaduras,las escasas armas de metal,los libros abriéndose,las botas en la hierba,en la roca,en la arena... todo llenaba el lugar.

- Quiero que dejéis el barco enemigo intacto. No lo dejaremos escapar,acabaremos con todos los emergidos y tras ello nos apoderaremos del barco.  Nos es necesario.

Era necesario para obtener información de aquel desconocido enemigo.Y si no lo era siempre seria un navío mas que añadir a la flota. En Durban entendían la importancia de esos transportes y del desperdicio que seria hundir uno cuando no era necesario. Ella lo entendía,esperaba que sus hombres también.

Todo el mecanismo estaba en movimiento,y a juzgar por la cada vez mas cerca nave enemiga conseguirían estar preparados antes de que pisasen tierra.

Se giro a un lado,sonriendole con comprensión y cierta diversión maliciosa a su general.

-Y por eso no puedes pretender que tus hombres estén a tus espaldas.Por que no les darás a aquellos preparados para luchar en primera linea la opción de hacerlo. Es necesario protegerlos a todos,pero no subestimarlos ni herir su orgullo. Como líder debes entenderlo. Que no siempre puedes elegir,que en ocasiones la decisión ya esta tomada de antemano aunque no sea por ti. Pero aun así ,hay cosas que si podrás elegir,aunque no lo parezca. En este caso puedes elegir si acudir a los acantilados con tus hombres o a la playa y luchar a mi lado. Tomes la decisión que tomes sera la correcta.
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