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No más Himnos de Guerra [Privado; Nils]

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Re: No más Himnos de Guerra [Privado; Nils]

Mensaje por Eliwood el Dom Feb 12, 2017 11:40 am

Le debía al pequeño dragón bastante más que gracias en esa instancia. No sólo su vida, que había salvado al recogerle en la costa, ponerlo a resguardo y tratar sus heridas, sino todo lo demás que hacía por él aún. Desde asegurarle la forma de regresar a Altea hasta darle mejores ideas con que entretener su mente; por todo debería hallar forma de retribuirlo, tan pronto como pudiera. El pensamiento se mantuvo presente al oír que regresaba a él, andando rápido y exclamando desde ya algo sobre especias y naranjas. Su voz se detectaba con facilidad en el silencioso ambiente, avivando con su presencia el tempo desocupado del hombre de avanzada edad, que amenazaba con regresarle a ideas y preocupaciones sobre la guerra si se dejaba llevar por más de un par de instantes. Lo que orgullosamente el bardo le entregaba era sólo un detalle más que agregar a la lista. Idearía a su tiempo la forma de expresarle su gratitud, así como la de retornarle todo lo hecho. De momento sólo podía tomar las hojas y fruta con algo de confusión, ignorante respecto a cómo exactamente debía de utilizarlas. - Gracias otra vez, pequeño. No estoy muy seguro de cómo hacer esto, pero... ¡lo intentaré! - Dijo, subiendo sus ánimos al tener al otro cerca nuevamente. Jamás había siquiera visto los procesos de cocina, tan sólo cómo lucían las cosas llegadas ya a su mesa, pero improvisaría.

Dudaba respecto al orégano fresco; no era tan fácil deshacerlo como sería con una hoja seca, por lo que terminó rompiéndolo un poco y poniéndolo sobre los peces en cocción, esperando que sirviera de algo. Muy probablemnte llegaran apenas a perfumarse. Así mismo, no supo hacer más que lo obvio con la naranja, abriéndola para exprimir un par de los gajos hasta empapar la carne rosa. Alzó una ceja, cuestionando sus propias acciones, mas confiando con que de algo podría servir. Entre tanto, a la espera de sus resultados y mientras vigilaba con ojos impacientes, se comió distraídamente el resto de los gajos, sintiendo que el primer bocado abría su apetito. Apenas al acabarse la mayoría de sus distracciones notó el crujido a su lado, proviniente de quien ya había iniciado hacía rato su cena. Cometió el error de volver la vista hacia Nils instintivamente, topándose con su mirada inocente, su boca llena y el pez demasiado entero entre sus manos, visibles los sitios de los que había estado comiendo, directo sobre los huesos. Se recordó que tendría que esperar peor de una criatura mítica, ajena a los modos de los hombres actuales, y pacientemente se dispuso sonreírle de regreso. Se acostumbraría; toda la experiencia lo valía, aunque algunos detalles se dificultaran.

- Err... no, no, estoy bien, por favor. - Se excusó, y antes de que su apetito decidiese abandonarlo, tomó una de las varas de madera que sostenían su comida, acercándola a sí. Sentía desde allí el calor, así como veía el leve vapor alzándose de la carne puesta más firme, cocida y con un deje del aroma cítrico. Sólo así, no parecía que fuese un desastre culinario. Felizmente sorprendido y ansioso de probar, sopló algunas veces para disipar el vapor, dándole tiempo a enfriar. Entonces, levantando la vara a su vista y girando la comida cocinada, pensó con cuidado desde donde empezar y cómo; comer con los dedos parecía más difícil de lo que tendría que ser. - No acostumbro a que sigan teniendo las espinas... he de parecer tan mimado, lamento eso. Pero te aseguro que estoy bien así. - Dijo, y para confirmarlo se acercó la comida a la boca para tomar una ínfima y excesivamente cuidadosa mordida, apenas de una esquina. Encontraba mucho menos sabor de lo que había estado imaginando, pero la textura indicaba que se había cocinado y era comestible; un logro, para él. Con un aire continuó de a poco, complacido de poder volver la vista hacia Nils y asentir con la cabeza, en seña de que todo había salido excelentemente. - Tampoco sería buena idea llevar el estómago demasiado lleno al mar. Con esto es suficiente para el viaje. -

Se hacía a sí mismo pensar en el viaje, otra vez. Intentó evitar aquel rumbo de ideas por un tiempo más, pero al decirlo en voz alta lo había tornado prácticamnte imposible. Bajando la vista a un punto inexistente entre las llamas de la fogata, el pelirrojo permaneció en silencio por los momentos siguientes, en que comía la carne más fácilmente accesible del pescado y dejaba la vara con todo lo demás, convencido de que así estaba bien. Hizo igual con el próximo, más lento aún en todo, pero llegando igualmente al punto en que su estómago prefería no más y la distracción se agotaba. Entonces, con un suave pero prolongado suspiro, se puso de pie. Su rumbo no fue otro que hacia el bardo a quien tanto debía su salvación, y aunque tuviese escamas en el rostro o inclusive si continuase comiendo en su peculiar forma, el marqués se agachó a su lado. Con una mano posaba sobre el cabello aguamarina acarició levemente, recordándose en igual medida lo plácido que era permanecer a su lado y el necesario fin de esos momentos, al menos por el futuro inmediato.

- Nils. - Bajó la mano de su cabello, rozando su mejilla para limpiarla y luego simplemente apartar, a sabiendas ya que no podía continuar perdiéndose en el momento. Habría tiempo para todo después, quizás después de la guerra. - ¿Tenemos todo lo que necesitamos? Te ayudaré a levantar todo esto. - Volvió la vista hacia el improvisado acampamiento, donde veía poco más que la ropa colgada y algún saco más bien pequeño bajo la misma. Empacar era algo que podía hacer en cierta medida, si no se trataba de calcular demasiado sobre tipos de provisiones, sino sólo acomodar sus propias pertenencias para partir a una marcha y un combate. Ayudaría a agilizar las cosas. Con resignación mantuvo la sonrisa en su rostro, pues con ello pretendía transmitir algo de calma a su acompañante también. - No hay más remedio sino hacerlo. Necesitaría que traigas lo que puedas de mi armadura. -
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Re: No más Himnos de Guerra [Privado; Nils]

Mensaje por Nils el Dom Feb 12, 2017 7:22 pm

Todo aquello era como vivir en un sueño, por primera vez en mucho tiempo podía simplemente ser el mismo, sin ser juzgado, sin fingir, sin ocultarse y en compañía de alguien a quien podía considerar apreciado para el. Había resultado útil y no una desgracia para el pelirrojo y el solo pensar en ello le dibujaba una gran y satisfecha sonrisa en el rostro, desearía que ese día pudiese repetirse por siempre, en tranquilidad y alejados de todo el mundo, un sueño quizá infantil y egoísta de su parte pero que le ilusionaba un tanto.

- Es normal, no te preocupes por eso. Después de todo nunca habías hecho esto, no?. Ha salido bastante mejor de lo que esperaba francamente, te falta algo de practica pero todo tiene una primera vez. Aun con eso puedo decir que nuestra pequeña acampada fue todo un éxito!!!!! -

El chiquillo estaba sumamente orgulloso tanto de la situación como de su desempeño en ella y el de su compañero, había valido la pena observar a los viajeros, escucharles charlar en las caravanas y los bares, aprender de los humanos que había conocido a lo largo y ancho de sus viajes…. era un dragón joven pero uno que había vivido más tiempo que cualquier humano que conociese y gracias a sus viajes, con la oportunidad de amasar conocimientos tan variopintos como las estrellas. Aun así, el sentir la mano contraria sobre su cabeza lo saco de sus cavilaciones, al principio feliz de recibir aquel gesto de afecto mas al alzar la mirada y escuchar su nombre con aquel tono de voz entendió lo que seguía, borrando su sonrisa casi de golpe como si le hubiesen tirado un balde de agua fría a las ilusiones que tenia de poder continuar de aquella manera, de tener al marques protegido en aquel pequeño mundo que era solo para los dos.

- Yo…. ehhh… -

Los ojos carmesí del chiquillo miraron fijamente a los de Eliwood sin poder disimular su descontento y, pese a que el otro le sonreía Nils no fue capaz de sonreír de vuelta. Eliwood aun estaba herido y la visión que tuvo de el al verlo tirado cerca de la costa le apretujo el corazón, de verdad tenía que regresar al campo de batalla?, habiendo tantos humanos en el mundo que podrían contarse por miles porque era ese hombre de mirada amable el que tenía que regresar al campo de batalla?, por más que lo pensara no lograba entenderlo ni aceptarlo.

- N-no!!!!, aun no tenemos todo!!!!... esto…. ehhhh…. hay que recolectar mas frutas para el viaje… T-también cambiarte los vendajes!!!..... y tienes que descansar, aun estas herido!!!!... -

Se puso de pie casi de un golpe, tirando de lado el pez que estaba ya casi totalmente consumido, desesperado en pensar alguna excusa para no irse aun de la isla, cualquier cosa que pudiera justificar el quedarse un día más. Pero el sabia mejor que nadie que nada de lo que dijera seria valido, que nada era en realidad tan importante como para obligarle a abandonar sus asuntos de marques. Apretando los labios y conteniendo lo que a todas luces seria una pataleta, agacho la cabeza, limitándose a asentir y pasando momentáneamente el brazo por su rostro para limpiarse las lagrimas que amenazaban con salir, cerrando los puños, forzándose a actuar de forma madura, intentando ser comprensivo con Eliwood.

- Esta bien…. entiendo. Tu…. asegúrate de apagar el fuego y… hacer cosas. Yo me encargo de buscar tu armadura y tu espada. -

Sin esperar una respuesta el chiquillo simplemente dio la vuelta y comenzó a correr en dirección contraria, sin saber si el hecho de haber llegado a la costa momentos después fue consciente o solo una mera casualidad. Mirando al cielo Nils se sentó sobre la orilla sin poder contener mas las lagrimas, sintiéndose impotente y frustrado ante la contundente verdad que enfrentaba.

- Así que ya se termino, verdad Elbert?. Que puedo hacer ahora?, que voy a hacer ahora?.... una vez salgamos de aquí volveré a ser un estorbo para Eliwood, no podre impedir que lo lastimen de nuevo. Yo…. no se…. como podría continuar si algo realmente malo le pasa, no sería capaz de. -

Pensando que Eliwood quizá estaba ocupado arreglando las cosas para partir Nils se sintió en la confianza de romper en llanto, sacando de su sistema la rabia que lo invadía para ser capaz de superar aquello, grito, chillo, pataleo, arrojo riscos al agua molesto, vociferando lo mucho que odiaba Altea y a aquel que obligaba a Eliwood a volver al campo de batalla, ya de paso lo cabeza dura que el marqués le parecía en ese momento. Fue así como, entre risco y risco que impacto sobre el agua , escucho lo que parecía ser un sonido metálico, encontrando al asomarse la parte del torso de la armadura del pelirrojo. No supo cómo pero eso le molesto aun mas, quizá por el hecho de haber dado con aquello por accidente o por que ahora tenía que llevársela de vuelta, acercándolo mas a volver al campo de batalla, pateando repetidas veces el objeto metálico hasta que al fin se hubo calmado. Después de un largo rato, ya estando más tranquilo y con los ojos junto a las mejillas ligeramente hinchados de tanto llorar Nils regreso a lo que antes seguro fue un pequeño campamento perdido en la nada, trayendo a rastras consigo la espada del marqués en su funda y los trozos de armadura que pudo encontrar por la costa.

- Todo listo… podemos irnos -

Hablo de forma seca y tajante intentando no desquitar su mal humor con su compañero pues nada de culpa tenia, aun que más bien parecía tomar esa actitud para no verse como un niño llorón frente al pelirrojo. Sea cual fuese la razón todo estaba listo para partir, sabiendo para sus adentros que entre más se prolongase su estancia en ese lugar más difícil seria para el regresar a aquel caótico e inclemente mundo humano.
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Re: No más Himnos de Guerra [Privado; Nils]

Mensaje por Eliwood el Lun Feb 13, 2017 6:45 pm

No estaba seguro de si llamaría una acampada a lo ocurrido allí, tan improvisado en base a una situación más bien terrible. Sería más acertado decir que era un rescate, y sin embargo, no veía nada malo en tratarlo con el agrado que Nils lo hacía, como si se tratase de una experiencia mayoritariamente positiva. De alguna forma, había terminado siendo una suerte de reposo para el marqués, dándole una distancia de la guerra que probablemente extrañaría. Sus heridas exigían un descanso mayor y su corazón pedía también dilatar más las cosas en ese tranquilo estado, pero no había nada más que hacer al respecto. Era hora de seguir su camino. Viendo el gesto tan transparente de desagrado en el rostro de Nils, pensó con pesar en cuanto podrían comprenderse si tan sólo él supiese cuan difícil se le hacía también, mas no lo consideró prudente de mencionar.

Así que esperó, con un dolor sordo en el pecho, a que todo pasara. Pacientemente escuchó los argumentos de Nils, listo para disuadirlo o recordarle que él mismo había dicho que partirían enseguida, mas no hizo falta siquiera llegar a eso; por sí mismo el bardo pareció dar su aceptación a lo inevitable. Inesperado resultaba que una criatura con su experiencia en el mundo tuviese aún respuestas tan emocionales, tan a flor de piel, mas con algo de curiosidad el marqués se cuestionó cuanta experiencia con otras personas su bardo tendría, como para saber manejar esa clase de situaciones. Exhaló, mostrando una sonrisa comprensiva. Tratar el asunto con paciencia así como con algo de distancia sería lo mejor, pues no creía ser capaz de convencer del todo al otro si se propusiera hacerlo. Mejor sería, pues, dejarle ocultar su rostro si era lo que Nils necesitaba, aguardando a que él mismo tomase sus conclusiones. Era un extraño problema el que afligía a su dragón, pero creía comprenderlo.

- Así está mejor... - Musitó entonces, alzándose también y haciéndose a un lado, para darle al pequeño su espacio. - Gracias por toda tu ayuda, Nils. No tardaré mucho en esto, podremos partir a la brevedad. - Dijo, aunque resultaba posible que sus palabras no fuesen del todo oídas, pues Nils ya partía a paso resuelto y veloz. Eliwood sólo suspiró nuevamente, dándose un par de instantes de quietud antes de proceder. Así sería mejor, se recordó que lo sería. Finalmente, sin temor a reflejar la urgencia que sentía estando a solas, se dedicó a toda prisa a recoger el par de pequeños sacos que había visto en el acampamiento, sin atreverse a mirar dentro de estos por respeto a la privacidad de Nils. Sin hallar en las inmediaciones nada más que pareciese pertenecerle, descolgó su ropa ya seca del improvisado tendedero, enrrollando también la cuerda para llevarla con ellos.

Mientras terminaba de vestirse con la ropa seca llegó a sus oídos un grito que, por instinto, tensó cada músculo en su cuerpo y casi le guió a toda aprisa hacia el pequeño. A tiempo se detuvo, conteniéndose y escuchando con más atención lo que no parecía un grito de dolor, angustia o la sorpresa de ser atacado, sino algo intencional, un modo de descargarse violento e impulsivo. Frunció el ceño un tanto, mas se obligó a dejar aquello pasar, dejar a Nils soltar lo que debiese antes de llegar a términos con los duros hechos. En el silencio de ese desolado paraje, su voz llegaba con más claridad de la que el mismo Eliwood habría deseado oírle, discerniendo más de una vez las imprecaciones hacia Altea. En un futuro debería de explicarle las cosas en mayor detalle, ayudarle a comprender que la culpa no yacía en nadie en particular, sino en los difíciles hechos del mundo actual, así como los tratos en que él mismo, voluntariamente, había entrado. De momento, pretendió no oír lo que tan claramente llegaba a sus oídos y tan sólo terminó de vestirse, acomodando como podía su cabello para alzar al fin la banda dorada en su cabeza. Esperó un poco para comenzar a apagar la fogata, dejando algunas ascuas para dar guía a Nils en la penumbra. Cuando el dragón finalmente regresó, Eliwood le recibió con un gesto paciente y completamente desentendido de lo ocurrido fuera del campamento.

- ¡Hallaste mi espada también! - Se mostró animado al acercarse para tomarla, desenvainándola un tanto para verla en detalle. El agua salada debía haber hecho su daño, que quizás después notase, mas de momento serviría. Volvió la vista a las piezas de armadura, contando una hombrera y la pieza de pecho; sólo carecería de protección en uno de los hombros, respecto a lo que usualmente portaba, pero bastaría por mucho. - Esto continuará manteniéndome a salvo por un largo tiempo más. Te lo agradezco. - Dijo, bajando los sacos brevemente al suelo, para acercarse las piezas de armadura. Enderezando su ropa en todos los lugares pertinentes, acomodándose el cuello y las mangas, con aire solemne comenzó a calzar sobre sí nuevamente la familiaridad de los metales. Cuidadoso y pulcro, ajustó cada correa que afirmase las piezas, usando la hombrera que tenía en el lado de la espada y acomodándose con firmeza la pieza de pecho, de modo que su propio movimiento no la desplazara un sólo centímetro sobre su persona. La armadura requería su impecable postura para ser cómoda de portar, y se amoldaba a él como otro traje más. Mientras finalizaba miró a cuenta nueva al pequeño de cabello verde agua. - Tu esfuerzo no será en vano, te lo aseguro. Terminaré lo que debo de hacer y saldré con mi vida de ello. Aún falta demasiado como para caer. -

Apretó su cinto y ajustó en ese la funda de la espada, descansando a su izquierda, a la espera de ser usada. Prefería partir preparado desde entonces para lo que pudiese aguardarle de regreso en las islas de Altea; vestir ya nuevamente como el general que era, a su vez, sellaba en su mente los momentos de reposo y contemplación que dejaría atrás, introduciéndole como debía de regreso a su molde, su rol. Con la armadura decorando su figura, ensanchándolo y dignificando su postura, tomó con una mano los sacos y con la otra sujetó la de Nils, poniéndose en marcha. - Mi lugar frente a las tropas me espera. Vámonos. -
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Re: No más Himnos de Guerra [Privado; Nils]

Mensaje por Eliwood el Dom Feb 19, 2017 11:26 pm

Tema cerrado. 70G a cada participante, +150G como bono de San Valentín!

Al ser el único personaje en su primera clase, sólo Nils obtiene +1 EXP. Gracias a esto, Nils obtiene el segundo skill de la rama Bard:

Encanto - Permite a la unidad congraciarse para con el otro, sea enemigo, aliado o neutral, de modo que desistan de atacarle o dejen de prestarle atención y le cedan espacio si el artista así lo prefiere. Por supuesto, si se trata de un enemigo, esto sólo significa que atacará a una persona distinta.

¡Felicitaciones!
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