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Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

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Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

Mensaje por Hasim el Lun Ago 29, 2016 9:53 pm

Hasim caminaba nervioso de un lado a otro de su habitación, ya había pasado una semana desde que entrara el mestizo en su vida y era un claro antes y después.  
Si bien ya tenía vasta experiencia entrenando mascotas y esclavos, este era el primero con el cual, por alguna razón que no llegaba a entender bien porque, no le apetecía implementar los castigos físicos con él. Era como… como si una fuerza interior le indicaba que debía cuidar la integridad de esa criatura por encima de todas las cosas, independientemente que tan malos modales tuviera en la mesa o que desastre dejara en el baño cada vez que lo bañaban. Y con Ashera como testigo que si no lo mandó azotar aquella vez que lo vio comiéndose un jabón…
Hasim se frotó la cien mientras tomaba asiento en su propia y mullida cama.  Debía ser porque era un regalo de su deidad, si debía ser eso. Este sentimiento que nunca antes había sentido era producto de la intervención directa de su dios, no había otra explicación lógica.

- Ashera, mi toda poderosa señora, mírame en esta circunstancia difícil en que se encuentra mi vida y ten compasión de mí. Confiadamente acudo a Ti, pues sé que eres…-

Un ligero golpeteó en la puerta detuvo los rezos del joven noble quien inmediatamente ordeno al sirviente que pasara. El cabizbajo sirviente le notificó que aparentemente había terminado de cambiar y bañar de nuevo a su branded, y que ya estaba pronto para recibirlo.

-Traedlo inmediatamente-

Dijo tajante al veterano sirviente, quien marchó presuroso a cumplir la orden del joven amo.
Acariciándose la nuca, una única frase aparecía en la mente del clérigo: “Otra vez?” Cada vez que le daban de comer, que intentaban instruirlo en como comer o beber correctamente, terminaba completamente manchado y sucio por sus propios alimentos que siempre había que terminar lavándolo una vez más. Y el baño…. Siempre era una tortura y tormento. Las primeras veces, para que nadie le removiera la máscara, Hasim había sido quien lo asistía en el aseo. Pero lo constantes de estos y la apretada agenda del señor regente de Seliora habían terminado en que le pidiese a sus sirvientes que lo bañaran con mascara inclusive, lo cual había despertado nuevamente el espíritu rebelde de su compañero.

-Hoy será diferente! Hoy la lección es otra.-

Dijo al tiempo que se ponía de pie y se paraba frente a la puerta que comenzaba abrirse, trayendo a su querida “nueva adquisición”.

-Hola, Naru. Fue de tu agrado el segundo baño?-

Dijo con una amable sonrisa en los labios y sentía como se le enrojecían un poco las mejillas. Últimamente esto era cosa común cada vez que se encontraban.
Gritó una corta orden y los demás sirvientes abandonaron la habitación, cerrando cuidadosamente la puerta detrás de ellos.
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Re: Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

Mensaje por Naruga el Mar Ago 30, 2016 3:45 am

No sabía exactamente cuántos soles y lunas habían pasado desde que había llegado a ese extraño lugar. El calor del desierto no llegaba hasta su habitación y recibía contante comida y agua tal como se lo habían prometido.... de su cuello colgaba una gruesa cadena de metal pero poco a poco se fue acostumbrando, mas aun con las constantes visitas del niño con blanco cabello.

Después de unas cuantas veces en las que el niño le enseño, o por lo menos hiso el intento, sobre modales u otras cosas Naruga experimento lo que podría definir como la cosa más pesadillesca que habia experimentado en toda su vida... algo que su amo llamo "baño". Al principio no era tan malo, era una habitación de ambiente húmedo parecida a su cueva pero con olores agradables impregnando el ambiente, incluso habia unas frutas resbaladizas y con sabor extraño que llamaban "jabones". El olor de esas cosas le indicaba que podía comerlas aun que al masticar le dejara una sensación pastosa en la boca que con cada movimiento de mandíbula se transformaba poco a poco en abundante espuma, no iba a negarlo.... el sabor no era agradable al principio pero después de unos cuantos mordiscos podría decir incluso que llego a gustarle, lo mismo con su pequeño amigo peludo.

La parte fea comenzó cuando intentaron meterlo a un hoyo, aparentemente lleno de agua. En su vida habia visto tal cantidad de liquido reunido y, recordando la sensación de ahogamiento que alguna vez llego a tener por beber demasiado rápido no quería ni imaginarse de lo que se sentiría estar totalmente sumergido en el agua. Aun así la suave voz del niño lo tranquilizo y de forma mansa el mestizo lo siguió al agua dejando que frotara su pálida piel con las esponjas sin prestar atención a los demás sirvientes. Si, Naruga se comportaba extrañamente dócil en presencia del niño, casi como si este ejerciera sobre el aquel poder divino del que tanto hablaba.

Los problemas comenzaron cuando Hasim dejo de asistir en el baño del esclavo mestizo pues desde el vamos este gruñía en cuanto los sirvientes pretendían acercarse. Ellos estaban asustados, tensos y eso solo disparaba el instinto del branded que confundía aquello con hostilidad de parte de los humanos. Estos al desesperarse decidieron forzarlo a bañarse, confiados de que este tenía una correa al cuello aun y que al estar desnudo y desarmado no podría defenderse.... cometieron un error.

En cuando el sirviente más valiente se decidió a tirar de la correa Naruga comenzó a gruñir con más fuerza como una forma de advertencia hasta que, su paciencia que no era mucho llego a su fin terminando por echársele encima. Con un certero puñetazo en la boca del estomago mando a volar al pobre hombre al otro lado de la habitación con un par de costillas rotas y escupiendo sangre. Los demás sirvientes asustados salieron del baño dejando al mestizo y a su ardilla solos en la habitación mientras mandaban a atender al otro, todos intentando pensar en qué hacer con semejante criatura.... humana en aspecto pero salvaje y agresivo como un animal rabioso. De hecho, el pánico se desato cuando al abrir la puerta encontraron al branded gruñendo en una esquina del baño con un montón de espuma saliéndole de la boca al igual que su ardilla. La razón?, se habia vuelto a comer los jabones y Gao se unió al festín.... de no ser porque ambos tenían prácticamente estómagos de acero quizá les habría dado un terrible dolor de barriga. Nadie sabía qué hacer, el branded se mantenía en el baño encerrado bajo llave golpeando la puerta ocasionalmente, gritando, gruñendo y rompiendo cosas.... eso hasta que el más viejo de los sirvientes, un hombre experimentado y sabio llego para solucionar el problema sin lastimar a la preciada mascota del señorito. Discretamente el hombre coló por la puerta algo de comida que contenía plantas medicinales para dormir, las cuales cumplieron su función al cabo de unos minutos permitiendo que los sirvientes pudieran lavarlo sin que opusiera demasiada resistencia.... porque si, incluso en ese estado llego a darles bastantes problemas. Para fortuna de todos, obedecieron a las instrucciones del joven clérigo y no le quitaron la máscara en ningún momento de lo contrario las cosas se habrían puesto realmente feas.

Aun estando drogado lograron vestirlo, pero con lo antes visto realmente llegaron a temer que ese loco fuera a soltarse e hiciera mas destrozos por el lugar así que aprovecharon para inmovilizar sus manos con grilletes, encadenarle los pies e incluso amordazarlo por miedo a que los mordiera pues cuando les gruñía eran apreciables esos colmillos afilados que tenia en la boca, anormalmente largos para un humano pero no lo bastante para ser de bestia. La ardilla por su parte se quedo totalmente noqueada por los sedantes pero estaría bien en unas horas.... o eso esperaban. De esta manera llevaron al mestizo al cuarto de Hasim, los efectos de la droga ya casi pasaban y el único que realmente podía controlarlo era el joven soberano.

- Grrrrr..... -

Gruño en respuesta de las dulces palabras del chico, no como amenaza al crío si no como una señal de inconformidad por como lo tenían amarrado y amordazado. No era que les faltaran razones para hacerlo pero el branded estaba acostumbrado a la libertad que le ofrecía su vida como bandido por lo que el encierro y las cadenas lo ponían de un humor bastante precario. aun tenia residuos de jabón en los dientes pues nadie en su sano juicio se atrevería a limpiarle la boca al peliazul por lo que a través de la mordaza aun salían pequeñas pompas de jabón cada vez que Naruga resoplaba.
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Re: Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

Mensaje por Hasim el Mar Sep 06, 2016 11:55 pm

Suspiró largo mientras terminaban de entrar a su querida nueva adquisición a sus aposentos, cubriendo sus rostro con la mano trataba de ignorar la clara espuma que todavía brotaba de su boca pese a que estuviera amordazado. “Otra vez estuvo comiendo jabón? … Ashera, lléname de paciencia… “ se dijo internamente. Habían tenido que atarlo casi de pies a cabeza y este todavía gruñía y despotricaba dentro de las cuerda. Era una imagen que no desagradaba del todo al pequeño clérigo, pero debía mantener el control delante de sus hombres.
Parándose erguido hizo un gesto ameno, indicándoles que podían retirarse, obedientes los sirvientes cerraron la puerta al salir y Hasim no dio un paso hacia el branded hasta que no escuchó como se alejaban por el corredor.

-Mira que haces mi vida complicada…-

Le dijo sin mirarlo directamente al mestizo mientras lo rodeaba para liberar por lo menos la mordaza de su boca.

-Desde que has llegado no haces más que llenarme de complicaciones y problemas, a veces me pregunto porque me tomo tantas molestias… Porque no simplemente te vendo a las minas de carbón o a los marineros en los puertos.-


Mientras refunfuñaba terminó de desatar la mordaza  y la tiró sin ningún reparo en una esquina, dio vuelta alrededor de su cautivo para volver a situarse frente a él. Sin desatarle las manos limpió con cuidado con un fino pañuelo de seda los restos de jabón de las comisuras de su boca y solo cuando hubo terminado de limpiarlo, retiró la pesada mascara de Naruga.
Fue verle el rostro directamente que los rasgos del clérigo se suavizaron, y su amable y cálida sonrisa floreció nuevamente en su rostro.

-Ah…. Es por esto que te conservo… Mi  regalo especial de los dioses…-

Tomó el rostro del mestizo entre ambas manos y tiró ligeramente para poder besarlo en los labios. Un mero rose entre ambos, aun así Hasim pudo saborear el gusto de la barra de jabón que había saboreado el mestizo anteriormente. Aun así no le perturbó el semblante y manteniendo la sonrisa le soltó el rostro y caminó alegremente hasta sentarse a los pies de su larga y ancha cama.

-Vamos a ver si el entrenamiento ha dado frutos…. Ven aquí mi lindo par de ojos dorados… Ven aquí para que pueda disfrutarlos mejor.-
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Re: Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

Mensaje por Naruga el Mar Sep 13, 2016 3:55 am

Naruga ciertamente no entendía del todo los reclamos de su dueño pues al vivir del pillaje poco y nada sabía sobre comprar o vender, de la misma manera tampoco sabía que era una mina o para que servía por lo que, de forma inocente, el branded no podía evitar sentirse igualmente feliz de estar nuevamente con el chico.

Estaba ya acostumbrado a agacharse en cuanto lo viera pues era en estatura notoriamente más alto y era mas fácil para ambos de esta manera, por lo tanto no fue difícil para el chiquillo quitarle la mordaza y limpiar de su busca los restos jabonosos de su última comida. Poco después las pequeñas manos morenas del más joven se acercaron a su rostro, retirándole la máscara con total confianza más aun así y a sabiendas de sus intenciones Naruga no opuso resistencia alguna dejando que el chiquillo alvino le mirase directamente a los ojos. Por alguna razón no le molestaba en absoluto que él lo viese, no se apoderaba de el ninguna inquietud ni sentimiento iracundo.... no cuando la primera reacción que veía por parte de Hasim era esa suave y bella sonrisa.

No se requirió mucho esfuerzo para que el branded se acercara cuando Hasim tiro levemente de él para besarle.... nuevamente todo aquello era algo incomprensible para Naruga pero admitía para sus adentros que se estaba volviendo adicto a eso, sentir el suave roce de los labios contrarios contra los suyos, saborear sutilmente el sabor de su piel tostada y el suave tacto de sus manos en su rostro. Era un conjuro poderoso, una cadena más fuerte que cualquier metal existente capaz de doblegar sin esfuerzo a una monstruo violento como ese, haciéndolo ronronear como un gatito.

Y es que, efectivamente poco después de que el joven clérigo se sentara a los pies de su enorme y mullida cama que ese característico sonido se hiso presente gracias al silencio que había en las habitación, ese ronroneo constante acompañado de una ligera vibración en su pecho. Sin decir nada Naruga se acerco como si fuera presa de algún hechizo a la par que el tintinear de sus cadenas resonaban, arrodillándose frente a Hasim.

- Amo... -

Lo llamo centrando sus dorados ojos en el joven a quien ahora debía mirar levantando ligeramente la cabeza hacia arriba, por lo menos hasta ahora había aprendido a hacer aquello aun que todavía fuese un reto hacer que se concentrara en una sola cosa mucho tiempo. Aquello quedo en evidencia una vez más en cuanto las alargadas pupilas felinas en esos grandes y bellos ojos dorados detectaron algo en movimiento que había atrapado su atención.... más concretamente una inofensiva lagartija de desierto que seguro se habría colado por una ventana.

- Grrrrrrr.... grrrrrr.... -

Comenzó a gruñir para avanzar a gatas intentito atrapar a dicha lagartija, lamentablemente las cadenas que restringían su movimiento le dificultaban mucho la tarea. Normalmente intentaría atraparla para comérsela pero recientemente había sido alimentado y no era el caso.... esa habitación era SU territorio y el chico albino SU pertenencia y no permitiría que algún animal extraño se acercase a su apreciado amo aun que este no significara un peligro real. Por esta razón fue el branded comenzó a perseguir al animalejo por el cuarto el cual corría desesperadamente por salvar su vida.
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Re: Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

Mensaje por Hasim el Mar Sep 27, 2016 8:37 pm

Hasim vio como el dócil de su compañero comenzaba a acercarse y como su emoción se incrementaba una vez más. No iba a mentir al respecto, verlo caminar sumiso completamente encadenado le despertaba oscuros deseos, peor no, no todavía. El entrenamiento apenas había comenzado para su Naruga y todavía debía corregir mucho del comportamiento de su mascota. Para empezar, esa poca gracia al caminar, y ni hablar de su comportamiento con los criados del castillo.

-Muy bien, si, así acércate-

Se apresuró a murmurar el  clérigo, premiando con sus palabras al encadenado muchacho quien obediente comenzó a avanzar hacia él.
Mas pese a la gran docilidad que venía mostrando, en un momento y sin anticipo, la expresión de su compañero cambio drásticamente, pasando de la docilidad a un súbito y fiero rostro, osando incluso a mostrarle los dientes.
Atónito el clérigo se paró rápidamente y permaneció muy erguido frente a él, tratando de imponer dominancia con su gesto, mas no llegó a decir una palabra que este echó a correr por doquier de forma abrupta aparentemente persiguiendo una pequeña alimaña

Estupefacto Hasim observó la lastimera imagen de como el maniatado branded corría a los tropezones por la habitación. Suspiró largo, vaciando enteros sus pulmones mientras se acariciaba la cien.

-Todavía queda mucho trabajo por hacer… demasiado…-

Caminó enérgico hasta su invitado, y aprovechando la distracción y algún tropiezo de este que le permitió tomar la correa de su cuello, tiró con todas sus fuerzas de esta. Para él había sido un terrible tirón, pero probablemente para el branded fuera simplemente una llamada de atención.

-Quieto! Basta de corretear a lo loco! No te permito que hagas nada que yo no ordene! Ahora deja de perseguir ratones y ve a la cama!-
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Re: Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

Mensaje por Naruga el Mar Oct 11, 2016 9:12 pm

Naruga se daba la tarea de perseguir al bicho intruso a lo mejor que sus restringidas extremidades se lo permitían, era escurridizo pero no había lugar en el que pudiera esconderse y que su olfato no lo detectara. Aun así, tan concentrado estaba en su autoimpuesta tarea de proteger al chico albino que no reparo en el hecho de que este había tomado su correa y, aprovechando un traspié tiro de esta de tal manera que lo detuvo en seco, mas por el hecho de que termino en el piso que por el tirón en sí. Sus ojos dorados entonces volvieron a centrar su atención el chico que le hablaba, volteando la cabeza ligeramente hacia un lado ante sus palabras pues no entendía el cómo eliminar a una alimaña en su habitación le había molestado.

Aun así, obedeció su orden caminando de regreso…. Naruga aun tenía la costumbre de hacer muchas cosas por su cuenta, en el momento en que quisiera de la forma en que quisiera pues toda su vida había sido así por lo que, sin esperar indicaciones el branded se subió a la cama y, estirándose un poco y bostezando se puso cómodo en esta, enroscándose sobre sí mismo mientras que el sonido de su suave ronroneo se hacía presente. Aun así, cayó en cuenta de que pese a que la superficie era suave no estaba del todo cómodo…. No como la vez anterior llegando a la conclusión de que aquello que impedía su descanso eran las cadenas que lo sujetaban.

- Grrrrrrr….

Volvió a gruñir mientras expresaba su inconformidad respecto a sus ataduras centrando su atención esta vez en los grilletes que había en sus manos, comenzando a morderlos sin mucho éxito con el propósito de quitárselos…. Cierto era que sus dientes eran más grandes i filosos que los de un humano convencional pero aun con esas era imposible que lograse romper el metal solo con su anormal dentadura. Tampoco es que hablara mucho todavía, la mayoría de sus expresiones eran más que nada gruñidos o gestos corporales, por otra parte no era como si conociera muchas palabras igualmente. Otro de sus mayores problemas era mantener la atención del mestizo donde debía pues él, aunque de actitud tranquila cuando no era molestado, iba siempre muy a su rollo pues en toda su vida nunca se vio en la necesidad de cuidar de alguien más que no fuera Gao.

- Amo….

Se limitó a decir nuevamente extendiéndole los brazos al joven monarca una vez llegada a la conclusión de que no podría liberarse por medios propios y arrimandose con el…. Ese joven humano había quitado las ataduras de su boca como si fuese nada y dentro de si llego a pensar que quizá ese crio tuviese algún tipo de poder especial del cual no sabía su procedencia…. Comenzando por esa luz que mitigaba el dolor en su cuerpo, ese sentimiento extraño que le causaba un cosquilleo en el estómago y lo ponía a su merced y esa facilidad para quitarle ataduras que el mismo ni con toda su fuerza bruta podía…. Era quien le estaba dando refugio del inclemente sol del desierto y lo alimentaba para que no tuviese hambre, le daba de beber para que no tuviese sed, el único que le dedicaba tiernas palabras aun sabiendo que era un monstruo. Por eso mismo le permitía que le mirase sin la máscara, que le tocase, que estuviese cerca del…. Deseaba protegerlo quizá por mera gratitud aunque no sabía cómo exactamente.
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Re: Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

Mensaje por Hasim el Sáb Oct 22, 2016 12:35 pm

-Oh por Ashera bendita-

Hasim se tapaba los ojos con las manos mientras su preciado y querido Naruga mordisqueaba y daba vueltas sobre su cama, luchando contra las ataduras que le habían puesto los sirvientes que lo bañaran momentos antes.

-Ashera, no cuestiono tus actitudes, no cuestiono tu obrar… pero porque tenías que mandarme un regalo tan… especial-   Dijo rezando con la mirada elevada y ambas palmas abiertas y extendidas hacia su divinidad.
-Por favor, dame una señal que me confirme tu presencia y me vigorice ante la ardua tarea… y paciencia! Por favor lléname de paciencia para encaminar a este complicado borrego perdido.-

Volvió a bajar los brazos cansado y se volteó a mirar nuevamente a su compañero de camastro como se retorcía y mordisqueaba sus ataduras. Suspiró y gateó por la blanda superficie hasta llegar a su lado y comenzar la ardua tarea de das atar a su preciado cautivo.

-ya, ya… si dieras menos problemas a los lacayos que te bañan, ellos no tendrían que atarte y amordazarte cada vez que te tiene que asear. Si te quedaras quieto y permitieras que te ayudaran….-

Se calló unos instantes mientras batallaba con un nudo especialmente difícil.

-Todos los sirvientes que trabajan en palacio fueron cuidadosamente seleccionados y todos son de confianza, así que no deberías temer que ninguno de ellos se te acercara con malas intenciones. Ninguno debería atreverse a mirarte siquiera con malos ojos, caso contrario lo mandaría azotar en la plaza mayor!-

Mientras hablaba mantenía las manos ocupadas, obligando a moverse a las testarudas cuerdas, pero estas como que negándose a ceder al delicado agarre del noble, al que le estaba costando desatar esos complejos nudos sin romperse una uña.

-Así que intenta ser un poco más tierno con ellos… tal como lo haces conmigo.
Bueno no! No como lo haces conmigo! Nunca como lo haces conmigo!
Nunca permitas que nadie, ya sea hombre o mujer ponga un dedo sobre ti! Salvo que yo les permita hacerlo, y a los sirvientes de aquí se los permito…-


Calló unos instantes al creer recordar como había encontrado a una mucama echándole miradas su Naruga cuando le cambiaba las sabanas.

-Bueno... si son mujeres definitivamente no permitas que te toquen. Esas chirusas no entienden ni las ordenes más simples. –


Terminó de desatar el nudo principal y liberar las muñecas del branded. Acto seguido se acercó al rostro de este y le besó suavemente la nariz

-He sido claro? O necesito repetirme? –
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Re: Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

Mensaje por Naruga el Jue Nov 10, 2016 3:56 am

Naruga se quedaba quieto y sumiso mientras el chico de piel tostada le hablaba a la par que le desataba las cuerdas de las manos y sus ojos dorado brillante le miraban fijamente.

- Humanos hacen daño monstruos.... yo monstruo así que humanos odian. -

Aquella idea la tenía muy bien grabada en la mente, el instinto de ser hostil con los humanos en pos de sobrevivir, atacarlos antes de que ellos ataquen. Lo que diferenciaba a Hasim en realidad era que el niño se mantenía tranquilo y en respuesta Naruga no se sentía en peligro estando cerca suyo, mas con los sirvientes siempre tensos y con ese gesto de miedo que se reflejaba en sus rostros era lo que terminaba alterando al branded, el cual ya estaba muy acostumbrado a reaccionar de forma violenta ante ese tipo de conductas.

- Humanos aquí hacen enojar... solo amo diferente.... solo amo no odia -

Una vez desatado Naruga correspondió al beso de Hasim en su nariz arrimándosele al chico, frotando su cabeza contra el igual a la muestra de afecto que mostraría un felino, manifestándose ese característico ronroneo en su pecho que hasta ahora solo Hasim era capaz de provocar.

- Solo amo cerca.... con amo nada asusta.... ni agua mucha, ni humanos.... todo.... tranquilo.... -

No deseaba estar con nadie más, no aceptaba a nadie más en ese lugar que no fuera Hasim, solo sus suaves y delicadas manos podrían tocarlo, solo sus grandes ojos podían encontrarse con los suyos. La única persona en la que podía confiar, aquel que emanaba luz tan brillante como el sol y saciaba tanto su hambre como su sed.... su amo, su todo.

- Amo enojado con yo? -

Era lo que alcanzaba a entender, mas miro con cierta con función a su joven amo ante lo contradictorias que sonaban sus palabras.... no era que fuera un idiota pero no estaba acostumbrado a pensar demasiado en realidad si no a seguir sus instintos.

- Amo, que ser tierno?... no entiendo. Tratar sirvientes como tú y como no tu?.... -

Se esforzaba en comprender mas no le encontraba sentido, por otra parte tampoco le importaba demasiado. Lo que ocupaba mas su cabeza en ese momento era estar cerca de su amo, percibir su aroma y sentir la suavidad de su piel. De igual manera y sin pedir permiso el branded se acurruco junto al chico, manteniendo aun su notorio ronroneo por lo inmensamente feliz que lo hacia el solo tenerlo cerca.... no sabía mostrar afecto o gratitud, no podría aun que lo intentara pues fueron cosas que nunca le enseñaron, que nunca le mostraron. Sus padres por supuesto lo amaban pero para ellos su forma de quererlo era enseñándole a pelear, a sobrevivir en un mundo crudo y hostil donde todos eran sus enemigos.

- Yo solo amo cerca.... -

Dijo una vez mas cual niño encaprichado, reacio a permitir que cualquier otro que no fuera el joven de blancos cabellos se le acercara o lo tocaba, pues sentía que cualquier otro le haría daño, que solo Hasim podría quererlo y hacerlo sentir aquel sentimiento de felicidad que pocas veces en su vida había experimentado.
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Re: Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

Mensaje por Hasim el Lun Dic 12, 2016 12:18 am

Hasim suspira mientras escucha a su querida posición expresarse con su poco y pobre manejo del idioma. Con sus delicados dedos doblega más con maestría que con fuerza a los gruesos nudos a ceder ante su voluntad, u con una media sonrisa se divierte viendo a las cuerdas desparramarse a los costados mientras triunfaba sobre ellas.
Una expresión del mestizo hizo que levantara la mirada.
Tomando rápidamente, pero sin ser brusco la mandíbula del espadachín, la obligó girar la cabeza y le dejó un suave beso en los labios.

-Si, solo yo, tu amo, es diferente. Al igual que tu hacia mi.-

Medio acostado sobre la espalda del salvaje Hasim suspiró mientras acurrucaba la cabeza entre el cuello y le hombro de su amado y lo abrazaba desde la espalda.

-Me había olvidado lo cálido que eras… -

El branded se movió antes que pudiera completar la frase, quedando ahora ambos tumbados sobre las blancas sabanas, Hasim firmemente apoyado contra su pecho disfrutando del suave ronroneo que este emitía.
Era hipnótico. Quería abrazarlo y quedar profundamente dormido a su lado sin que nadie los molestara.

-Si! Tú eres mi posición especial… Y nadie ni nada puede tocarte más que yo-

Se giró sobre su compañero hasta colocarse sobre su pecho mirándolo desde arriba directamente a los ojos, dudando si besarlo apasionadamente y disfrutar por vez primera del cuerpo de su amado regalo, o si simplemente acurrucarse sobre él y seguir disfrutando de aquel cálido momento, y se sorprendió a si mismo bajando los brazos y dejándose caer sobre el pecho del espadachín plácidamente.
Que le estaba pasando? Porque justo él, quien tenía una docena de esclavos con los cuales intimaba regularmente, ahora que tenía un delicioso bocado frente a ´´el prefería abrazarlo a disfrutarlo carnalmente? Era una sensación completamente nueva para él, pero que no le desagradaba en absoluto.

-A partir de ahora tendrás que empezar a vestir las armaduras… no puedo permitir que uno de mis generales valla todo andrajoso por ahí…-

Levantó la cabeza para poder mirar al espadachín a los ojos, todavía explayado sobre su pecho.

-Tu comandaras a mis tropas, verdad? Tu serás mi voz entre mis hombres y harás que mis de deseos se cumplan, verdad?
Asimismo yo cuidaré de ti y me aseguraré que tengas todo cuanto desees a tu pies. Pero antes que nada… debemos arreglar ese vocabulario tuyo. No queremos una orden mal dada en el campo de batalla, verdad?
Repite con migo: “Mi nombre es Naruga, general de las tropas de Seliora”-
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Re: Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

Mensaje por Naruga el Lun Dic 26, 2016 8:32 pm

Un pequeño y suave beso fue depositado en sus labios, uno que Naruga recibió con gusto. Era verdad que al principio se le dificultaba distinguirlo de otros humanos que tuviesen el mismo tamaño o tonalidades de piel similares mas poco a poco se había ido acostumbrando al dulce sonido de su voz, a sus sedosas y pequeñas manos que lo acariciaban con ternura, a su aroma y calidez. Nunca, ni en sus sueños más disparatados podría haber imaginado una vida como esa ni mucho menos a alguien como su amo; se podría decir que el branded tenía solo con su compañía más de lo que podría haber deseado jamás, sentirse acompañado y aceptado aun que sea por una sola persona.

Aquel rítmico ronroneo se mantenía presente en el pecho del branded haciéndole vibrar suavemente, no era algo que pudiese controlar en realidad y era el reflejo de lo feliz que se sentía en ese momento. Escuchaba en silencio las palabras ajenas mientras permitía que el jovencito se sirviera a sus anchas de su cuerpo, ya fuera para acurrucarse como antes lo había hecho o para recostarse sobre él; podía hacer lo que gustase y nunca objetaría nada por ello.

- Armadura pesada…. no buena desierto…. vuelve lento, torpe con espada. Muy caliente día, muy fría noche… no buena, no buena. -

Protesto el mestizo ante lo dicho por el más joven pues eso de usar armadura no era algo ajeno al pues en sus tiempos de pillajes y masacres tuvo muchas oportunidades de ponerse las que portaban los soldados caídos pero al final era siempre el mismo resultado. El, quien estaba acostumbrado a moverse con soltura aquella coraza metálica no era más que un incordio pues las botas metálicas no le daban el agarre que sus botas de piel tenían sobre las rocas donde estaba su cueva, el peso extra lo hacía lento para moverse entre las arenas del desierto y se enfriaba de forma terrible en las noches cuando la temperatura decencia notablemente…. en el día no era diferente pues el metal también se calentaba, sofocándole.

- Yo no bueno armadura, coraza no sirve en desierto. -

Reafirmo el branded, negándose totalmente a ello pues aun que su joven dueño se lo pidiera era algo que el sabía de antemano seria una pésima idea. Aun así, no podía negarle el intentar hablar como él se lo pedía aun que era algo complicado para Naruga quien no tenía idea de que era un general, ya ni se diga hablar frente a humanos, dirigirlos o siquiera darles ordenes que no fueran "dame!!!" o "atrás!!".

- Yo… M-mi… nombre…. Naruga…. Geni…. tal?, de tropas… S-seliora. -

Lo articulo lo mejor que pudo, mas ocupado en recordar las palabras complicadas que en pronunciar fluido o correctamente. El era un hombre callado y aun que no era tonto sus habilidades sociales estaban muy melladas por sus años en aislamiento…. no es como si las rocas o una ardilla fueran buenos conversadores de todas maneras.

- Amo, yo no agradan humanos…. solo quiero amo… solo protejo amo…. -

Se acurruco con el de forma caprichosa, admitía que le asustaba estar entre un montón de gente al igual que lo ponía nervioso cuando otros intentaban bañarlo o alimentarlo. Naruga, pese a su habilidad natural para la batalla y su manejo de la espada era un manojo de inseguridades y miedos, debilidades que solo mostraba ante la única persona que le importaba…. quizá para el mundo el fuese un monstruo despiadado pero ante Hasim, Naruga no era más que un gatito inofensivo y su mismo.
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Re: Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

Mensaje por Hasim el Mar Dic 27, 2016 12:45 am

Acurrucado sobre rl pecho de su amado, Hasim miraba la de necias de tonalidades entre los dos. Él, que poseía un intenso color canela, propio  de su familia y regios, contrastaba con lo blanco pálido de su compañero, quien parecía que su piel jamás había recibido el abrazo del sol.
Intentó recordar si alguien alguna vez, repasando mentalmente las hileras de retratos familiares, si alguno de sus antecesores había jamás tenido tan claro color, pero si así fue el clérigo era incapaz de recordarlo en este  momento.


Suspiró nuevamente al escuchar el desastre gramatical que le soltaban, tentado estaba de volver a rezarle a Severa por energías extras, pero o, sabía como tratar con esto, y sabia que el sucio espadachín que encontrara hacia  pocas semanas en el desierto,  estaba destinado a ser el brazo armado que liderara a sus hombres.  
Pensar? No, Naruga no tendría que hacer nada de eso. Solo pararse frente a sus tropas y repetir sus palabras, los consejeros harían la estrategia, los soldados pelearían. Naruga se convertiría en una imagen, un símbolo. Un enmascarado feroz y curtido que el  duque Hasim había logrado domesticar y que sus fuertes brazos podían partir a un hombre a la mitad.
Cuanto más lo pensaba más convencido estaba que era un plan maestro sin falla alguna.

-Oh, bien. Mandaré entonces que se te haga una toga nueva con los colores y emblemas de Seliora. Lo ultimo que queremos es que tengas problemas para defenderte en el campo de batalla, no?-


Seguía desparramado sobre el pecho del mestizo, y jugaba a ha re círculos con el dedo sobre este.

-Despacio, no apures las palabras… deja las que surjan solas…. No tienes que apurarte , solo repetir tal cual lo que se te  indica.
No tendrás que hacer nada de eso. No tendrás que hablar con nadie, ellos deberán escucharte a ti, tu no a ellos. Y tu deberás escucharme solo a mi.-


Se deslizó nuevamente hacia arriba, y tomando con ambas  manos la cara su presa, con su rostro  sobre el   otro, repitió.

-“Mi nombre es Naruga. General de las tropas de Seliora”
Aprende a repetirlo y memorizarlo,  porque esta será tu nueva forma de protegerme a partir de ahora.-
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Re: Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

Mensaje por Naruga el Sáb Dic 31, 2016 1:14 am

Como describirlo?, en aquellos momentos de paz y quietud Naruga se comportaba totalmente dócil y obediente... aun pese a su protesta inicial estaba seguro que acabaría poniéndose una armadura si ese cachorro humano se lo pedía, aun que para su fortuna no sería el caso. El sonido de su voz, el toque suave de esas pequeñas y finas manos, el branded estaba totalmente bajo el hechizo de aquel jovencito de piel morena, a total merced de sus deseos; increíblemente no le molestaba tanto como podría haber pensado en un principio.

Le escucho en silencio, sintiendo su corazón agitado solo con el contacto ajeno, con algo tan simple como que su joven dueño dibujase círculos en su pecho de manera juguetona y, para cuando le sujeto el rostro y ambas miradas se cruzaron el branded sintió casi como si una fuerza superior le arrebatara el aliento. Por donde lo viera Hasim era simplemente perfecto, facciones delicadas, piel suave y tersa a diferencia de la suya, curtida por las cicatrices y batallas. No sabía exactamente por qué, no era posible que una criatura acostumbrada al miedo, al rechazo y al odio comprendiera lo que era sentir cariño por otra persona, aquel deseo de entregarle todo de sí y resguardar su fina estampa de aspecto tan frágil como una copa de cristal.

- Mi.... nombres es.... Naruga.... Capitán de las... tropas de Seliora -

Aquellas palabras salieron casi por arte de magia de sus labios, sin pensarlo, sin duda alguna... solo se limitaba a repetir tal como se lo habían pedido y el resultado fue relativamente satisfactorio. Motivado por las palabras del chico Naruga deseaba poder serle útil, aun en algo que él consideraba tan innecesario como las palabras, si podía proteger esa sonrisa que le aceleraba el puso, si podía vivir aquellos agradables momentos a su lado entonces valía la pena esforzarse.

- Yo protejo amo... yo aprender a ser voz de amo -

fue todo lo que atino a decir mientras que una de sus manos se posaba a un costado del rostro de Hasim. acariciando suavemente su mejilla con su mano curtida y maltratada por todos los años usando la espada, de tacto ligeramente áspero pero Genil tratando de imitar burdamente una de las tantas caricias a las que Hasim le estaba acostumbrando.
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Re: Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

Mensaje por Hasim el Jue Ene 05, 2017 12:00 am

Hasim le dio como recompensa a su querida mascota una media sonrisa ladina. Todavía no lo decía a la perfección, pero había logrado que pronunciara correctamente las palabras. Y bueno, lo demás seria que repitiera sus palabras y las de sus consejeros. No necesitaba de él una mente militar privilegiada. Solo que supiera hablar y pelear, y lo segundo sabía hacerlo de las mil maravillas.
Ya lo podía imaginar el joven duque, los ejércitos motivados al ver a su general cargando delante de ellos y peleando ferozmente. La moral de sus tropas se incrementaría ciertamente, al igual que su lealtad. Era sabido que si los soldados veían que sus superiores eran figuras dignas de admiración, su motivación se podía exponenciar, y en estos tiempos donde emergidos y sub humanos estaban a la vuelta de la esquina, Hasim tenía que procurar que sus tropas estuvieran más que motivadas.  

-Eso es…. Muy bien… Si, y serás una grandiosa voz-

Hablaba en susurros tiernos a su criatura especial mientras ladeaba ligeramente la cabeza para contemplarlo. Sintió como le acariciaba con su mano raposa, pero que al joven clérigo se le antojaba deliciosa en ese momento, puso su mano sobre la del branded  y acurruco el rostro por la palma, disfrutando la caricia que el espadachín le daba.
No podía evitarlo, a veces quería ver a Naruga solo como un arma, un recurso, pero le era imposible, siempre que lo tenía cerca quería bañarlo en abrazos y caricias.
Le beso la palma antes de apartarla y volver a acostarse sobre su pecho.

-En la mañana haré los preparativos para tu nombramiento… pero ahora solo quiero abrazarte hasta dormir…-

Y allí quedo, tendido abrazado sobre el pecho del branded, con el ronroneo que este emitía como arrullo de cuna.
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Re: Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

Mensaje por Eliwood el Jue Ene 05, 2017 2:36 am

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Re: Momentos de caridad (Priv. Naruga - hasim)

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