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Encuentro en el Templo [Privado Libra]

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Encuentro en el Templo [Privado Libra]

Mensaje por Virion el Mar Ago 23, 2016 6:07 pm

Virion acababa de salir de los vestuarios del cuartel de entrenamiento de la guardia de Ylisse, tras precisamente una agotadora sesión de entrenamiento con arco en una dulce aunque algo calurosa mañana. Le habían concedido la tarde libre, y en un principio, tenía pensado dedicarla simplemente a leer algo de poesía en una biblioteca hasta que anocheciera y luego salir a tomar algo en alguna taberna y con suerte encontrar una dama linda con la que poder cumplir su sacro deber de cautivarla apasionadamente. Sin embargo, sus planes cambiaron cuando, de casualidad escuchó la conversación que dos soldados mantenían mientras pasaban por su lado en dirección a los vestuarios.

-¿Has visto a la nueva sacerdotisa rubia del templo de Naga?
-¡¿Qué si la he visto?! Por todos los dioses, esa hija de Naga está cañón.
-¡Y que lo digas! Sé que está casada con su religión y todo eso, pero pienso pedir que salga conmigo… y lo que surja ¡jejeje!
-¡Para el carro! ¡Yo la vi primero! ¡Ponte a la cola!

Indignación. El rostro y el alma de Virios fueron cubiertos de pura rabia e indignación ¡¿Cómo se atrevían esos infames pecadores a mancillar la pura inocencia de una sacerdotisa?! ¡¿Hasta qué punto habían llegado sus deleznables y enfermizos deseos?! ¡Esto no podía quedar así! ¡Había que actuar cuanto antes! Y Virion pensaba hacerlo.

La idea era simple. Pensaba ir al templo, buscar a aquella sacerdotisa y protegerla de cualquiera que osara mancillarla impúdicamente. Claro está, si la mujer acababa enamorándose del valiente y atractivo arquero y eternamente agradecida por su desinteresada atención y galantería, algo completamente natural por otra parte, hasta el punto de abandonar sus votos y querer casarse con él, pues Virion tampoco iba a rechazar tan honestos sentimientos por su parte.

Virion fue corriendo a su habitación de os cuarteles. Si iba a hacer de caballero andante, iba a tener que estar preparado. Y por preparado se refería a llevar un buen traje elegante y sofisticado, y unas pocas flores escondidas. Se había lavado en los vestuarios, pero pensó en lavarse una segunda vez por si las moscas. Y un buen perfume no estaría nada mal.

Mientras se vestía para la ocasión, la mente del arquero divagaba acerca de la mejor manera de aproximarse a aquella prometedora mujer. Si estaba siendo acosada cuando la viera, sería fácil intervenir y darse a conocer, pero si no, sería algo más complicado. Al fin y al cabo, él no era religioso, y de hecho, al ser su origen extranjero, tampoco sabía mucho de la religión de Ylisse. Sabía lo fundamental, que adoraban a una especie de dragón de nombre Naga, cuyas representaciones antropomórficas femeninas gozaban del visto bueno del salido arquero. También sabía que era una deidad benevolente y amante de la paz y que la Venerable era como su portavoz en la tierra. Pero de ahí no sabía mucho más. Quizás pudiera pedirle a la sacerdotisa que le instruyese, fingiendo interés para poder tener una conversación distendida y acercarse a ella. Era una posibilidad a tener en cuenta.

Una vez vestido, aseado y preparado, marchó directo al Templo de Naga, que se encontraba en el centro de Ylisstol. Los cuarteles se encontraban un poco lejos, por lo que llegaría entrada la tarde, pero antes de que fuera de noche. No sabría si estarían ofertando algún sacramento o no, pero sospechaba que de todas maneras, encontraría el lugar abierto cuando llegase. Y nada más entrar, comenzaría la búsqueda de la damisela prometida.
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Re: Encuentro en el Templo [Privado Libra]

Mensaje por Invitado el Mar Ago 23, 2016 9:30 pm

El brillante y blanco templo de Naga ya estaba siendo apagado por la puesta del sol. El silencio estaba apoderándose últimamente del lugar, después de la puesta de sol. Los monjes con más experiencia del Clérigo se habían ido a una misión divina, contratando a algunos guardias que cuidaran un poco el lugar al caer la noche. Solo quedaban dos niños en el orfanato, los cuales ya estaban grandes y se podían valer por sí mismos, haciendo que el rubio no les tuviera que prestar mucha atención, le habían rechazado varias veces, gracias a una especie de rebeldía juvenil que estaban experimentando debido a la edad.

Desde que había quedado a cargo del lugar y tenido que dar el mismo la cara, como representante había aumentado un poco el número de personas que asistían a escuchar la palabra de los dioses, que se dictaban dos veces al día. Esto en otro caso hubiera sido positivo, pero en realidad era muy molesto. Hombres sudorosos y llenos de barro venían después de su entrenamiento, entrando con las botas llenas de lodo, dejando manchados los blancos y lustrosos pisos sobre del templo. Mientras la misa se llevaba a cabo,  el lugar permanecía en silencio, pero aun así sentía las miradas puestas en él, tan fijamente, como si lo analizaran… más bien… a más de uno lo había atrapado mirándole sin descaro. Que era lo que estaba mal en esos hombres… ¿acaso la palabra de Naga no era especifica?, Pecado el manchar la casa de su diosa con esos pensamientos.

-Qué raro, esto no se quita- comento para sí mismo, dado un suspiro cansado. Las articulaciones de los dedos le dolían de tanto escurrir el paño con el que limpiaba el piso y justo cuando creyó que ya había terminado, esa mancha no quera salir. Era algo mediano, que muchas personas no se hubieran molestado en limpiar, pero ese piso era tan brillante que esa mancha resaltaba como una nube de tormenta en un cielo despejado.
Froto con más fuerza agradecido, de que comenzara a verse más clara, lo que quería decir que estaba logrando quitarla. Se enderezo respirando aliviado, ya casi acababa, pero ya sentía el peso de que se repitiera lo mismo al otro día, y tener que estar limpiando a cada rato el mismo lugar, haciendo que se atrasara con las infinitas tareas que tenía, aparte de esa.

Libra- se escuchó una voz suave proveniente del lado contrario del lugar, la cual se escuchaba claramente gracias al eco provocado por las grandes paredes.
- Dime que ocurre- pronuncio desde su lugar dejando el trapo a un lado dedicándose a remangar más la túnica para que no se mojara, sintiendo el frió en los músculos de los brazos.
- ¿Necesitas ayuda? – cuestiona algo apenado el niño. El rubio lo miro por unos momentos y luego bajo la mirada pensativo, personalmente no les gustaba darles mucho trabajo como generalmente hacían los del Clérigo.
-Qué tal si mantienen limpio su cuarto y… ¿me hacen la lista de las compras para mañana?- el niño solo asistió y se retiró, dejando todo el lugar en silencio otra vez.

A esa hora nadie iba comúnmente, las mujeres preparaban la comida a los cansados hombres que volvían de trabajar o entrenar, pero aun así era regla tener casi todo el tiempo el templo abierto por si alguien que necesitara ayuda.
Dio un leve suspiro al fin terminando de limpiar, se pasó el dorso de la mano por la frente sudorosa debido a la humedad, moviéndose un poco  el pelo de la frente, dejándolo un poco enredado.
Se disponía a levantarse y por terminada la tarde, cuando oyó el sonido de unas botas que subían los pequeños escalones del templo. Pego las rodillas al piso nuevamente y con rapidez  puso la alfombra que había movido para limpiar frente a la puerta, antes de que la persona diera otro paso más.

-Por favor, límpiese antes de entrar – pidió suplicante, y cansado, no soportaría limpiar otra vez ese día.
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Re: Encuentro en el Templo [Privado Libra]

Mensaje por Virion el Vie Ago 26, 2016 6:19 pm

El Sol empezaba a ocultarse en el horizonte cuando Virion se encontraba enfrente del templo de Naga, en medio de una de las principales plazas de Ylisstol. El edificio, imponente, se mostraba al mismo tiempo elegante y puro, una auténtica obra de arte de la arquitectura. Era obvio que el arquitecto encargado de la obra se trataba de alguien verdaderamente devoto, que quería honrar de corazón la grandeza de la diosa dragón. Las puertas del templo estaban abiertas de par en par, pero no parecía verse a nadie desde fuera. El arquero se acercó a un cartel colocado al lado del portón principal y observó que aquel día, los oficios se ofrecían por las mañanas exclusivamente, pero que hasta entrada la noche el edifico seguía abierto para quien quisiera buscar confesarse o necesitase consejo espiritual.

Dioses, si la supuesta hermosa sacerdotisa se encontraba ahí dentro, estaba en grave peligro. Cualquier pervertido desaprensivo e inmoral podría aparecer en cualquier momento con la excusa de necesitar consejo o algo así y acosar a la pobre mujer aprovechando el aparente vacío del lugar. Virion debía actuar con rapidez y acercarse a ella primero para evitar que tan trágico acontecimiento pudiera suceder.

Cuando entró por aquel umbral, subiendo por aquellos escalones hasta la misma entrada, se fijó como el edificio acaba de ser limpiado. El olor a jabón, el suelo todavía húmedo y el brillo de los muebles así daban testimonio de aquello. Sin embargo, el estado del templo le traía a Virion sin cuidado. Él había ido con un objetivo en mente, y no pensaba desviarse un ápice de tan sacro y altruista propósito. Afortunadamente, no tardaría apenas nada en encontrar a su objetivo cuando una alfombra se desenrolló bajo sus pies y una voz le solicitaba que se limpiase antes de entrar.

Ahí estaba, justo enfrente de él. Elegante figura, cabellos dorados como rayos de sol y unos lindos ojos verdes color esmeralda capaces de penetrar el alma de cualquier desdichado que osase mirarlos. Sin duda, debía ser ella la mujer de la que tan impúdicamente hablaron aquellos soldados. Y se quedaron cortos, pues su belleza femenina era arrebatadora. Además, poseía una voz, que aunque un poco grave, trasmitía delicadeza al mismo tiempo.

-Tranquilizaos, pues puedo garantizaros ante el mismo altar de nuestra dracónica diosa que no hallaréis en Ylisse hombre más limpio y pulcro que aquel que se os muestra delante de vuestros lindos ojos.-respondió Virion con su altanería y soberbia características, pero obedeciendo y limpiando el polvo de las botas en la alfombra que la sierva de Naga la acababa de ofrecer.

Acto seguido, y tras acabar de asegurarse de que no quedase ninguna mota de polvo que pudiese ensuciar tan pulcro espacio sagrado, el arquero hincó una rodilla al suelo, y con su mano diestra en el pecho, hizo una solemne reverencia a la dama allí presente.

-Permitidme que me presente, antes de anunciar el motivo de mi visita. Mi nombre es Virion, legendario arquero de arqueros al servicio de su ilustrísimo príncipe Chrom de Ylisse, además de ilustre poeta, magnífico orador y bellísima persona en general.-la soberbia era más que evidente en las palabras del Custodio, para quien el autobombo y la vanagloria son el pan de cada día.

Dejó unos segundos de pausa dramática, como si esperase que aquella mujer se desmayase de la emoción por tener delante a tan magnífico espécimen cuasi divino, mas pasado el tiempo suficiente de silencio, volvió a hablar, con un tono de voz algo mas solemne, pero sin dejar de mostrarse arrogante y confiado.

-Incluso los grandes prohombres de mi altura necesitamos consejo espiritual de vez en cuando, para que nuestro gran poder no se extravíe y he venido a acudir a vos para ayudarme en un asunto de absoluta y trascendental importancia. Debo sacarme esta gran cuestión de mi pecho y obtener guía divino o quién sabe qué graves consecuencias acarreará a toda la humanidad. Pero para poder hacerlo, necesito que busquemos un lugar apartado, para asegurarme que ningún oído ajeno escuche tan comprometedoras confidencias que vengo a confiaros en exclusiva ¿Puedo contar con vuestra noble gracia en tan precario asunto?

El plan de Virion era sencillo. Quería buscar un cuarto apartado en aquel templo, para poder tratar de seducir a aquella mujer sin temor de ser interrumpido por algún otro, especialmente si ese otro venía con las mismas intenciones que el arquero. Virion era de los que trataba de cubrirse las espaldas como podía, pero que al mismo tiempo no dudaba en arriesgarse cuando la recompensa era alta. Y el cabello dorado de aquella dama era muy alta recompensa, por lo que esperó pacientemente su respuesta.
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Re: Encuentro en el Templo [Privado Libra]

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 27, 2016 9:36 pm

Respiro algo aquejado por la humedad y frió que le daban a su propio cuerpo un conflicto, seguro su pelo debería estar todo esponjado debido a esto y su túnica blanca estaba echa un desastre. Sinceramente no se había preocupado mucho de ir a cambiarse rápido porque pensó que nadie llegaría a esa hora. Estaba apenado al dar esa imagen a cualquier persona, y justo alguien había llegado, ¿qué dirían al ver tan desarreglado a un representante de tan hermosa diosa?

Al oír la voz del contrario, levanto la mirada, había estado muy en su mundo por unos momentos, que vergüenza tendría que sentir para el tener ese tipo de comportamientos tan egoístas… más bien, en realidad no era un problema mientras sea consciente de su error y trate de no repetirlo.
Observo unos momentos a el hombre frente al que comenzaba a hablar; como este mismo decía se notaba a la legua que era muy pulcro, un modo de hablar algo raro, muy pensado y ordenado como si un hombre de la nobleza se tratara, dibujando cada palabra de una manera que sonaba muy extraña para el monje . Apenas estuvo de pie, recibió la reverencia y también hizo una hacia el contrario.
Noto que entre toda la palabrería hizo una pausa esperando unos momentos para volver a hablar, interrumpiendo al rubio con más palabrerías. No tenía idea de que error había cometido últimamente para que Naga quisiera vengarse y enviarle al peor de los peores, el que no para alardear… había recibido todo tipo de hombres esa última semana, pero este parecía una especie de rico con ego más grande que esa catedral.
Suspiro aliviado al ver que el hombre no intentaba hacer ningún movimiento evidente para conquistarle, dándole más confianza, agradeciendo a los dioses en voz baja.

- Sígame-Suspiro y dejo el trapo dentro del balde con agua y lo tomo por el mango comenzando a caminar, mientras seguía aun un poco sumergido en sus pensamientos, al parecer el hombre… ¿cuál dijo que era su nombre entre tantas palabras? Ah… si Virion tenía algo importante que decir.

- Mi nombre es Libra, si tiene que tratar asuntos de guerra, o algo ya más confidencial puedo recibir el mensaje, ya que soy el la única persona del clérigo en esta semana, los demás que están en asuntos Reales, no se encuentran-

Camino con paciencia por un costado del templo, no le gustaba ir por el centro a menos que estuviera dictando misa, ese era el lugar de las novias… En otros momentos no se hubiera ni molestado, pero cada vez que tenía que ir por ahí para poder hacerse entender más claro,  los hombres miraban fijo y parecía que se emocionaran un poco cuando pasaba por esa área.

Antes de las escaleras al altar, se desvió un poco indicándole que lo siguiera por una de las dos puertas que estaban a los extremos, un metro antes que estas. Empujo un poco una de las pesadas puertas y la abrió a rastras dejando pasar al invitado primero, había una sala amplia, pero aun así no era el lugar donde quería dirigirse Libra. Dejo el balde a un lado y camino más rápido hasta el extremo del lugar donde había otra puerta.

- Espere en el asiento por favor- indico con la mano a un pequeño sillón que no era nada cómodo… bueno en ese lugar nada lo era en realidad, estaba todo pensado para la vida más simple, mejor dicho, estaba prohibido tener comodidad ya que eso incitaba a la pereza. Entro a el cuarto y se cambió rápido la túnica llena de polvo y algo de barro, dejándola en un lugar apartada para lavar, se enjuago un poco el rostro con agua que había en una jarra  y se peinó un poco su pelo dejándolo nuevamente lacio, en su lugar, mientras se colocaba otra túnica más sencilla, pero más cómoda a su parecer. Al acabar abrió la puerta, dándole paso a Virion a la habitación privada para algunas reuniones de pocas personas.

-Si quiere puede sentarse señor, me gustaría saber que le ha traído aquí y es tan secreto- comenta sirviéndole al contrario algo de agua en una copa que había en la mesa- a pesar de su forma tan…..- piensa unos segundos haciendo un pequeño gesto irritado cerrando los ojos- peculiar forma de hablar creo que es una persona formal, así que me gustaría escucharle.
Comento quedándose de pie al otro lado de la mesa mirándole fijo, rogando no escuchar palabras pedantes por parte del caballero otra vez.
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Re: Encuentro en el Templo [Privado Libra]

Mensaje por Virion el Mar Ago 30, 2016 6:05 pm

Virion esperó pacientemente la respuesta de la sacerdotisa (o quien él creía que era una sacerdotisa y no un sacerdote), pero esta no se demoró mucho en llegar. Con un ligero “Sígame”, pidió al arquero que le acompañase tras dejar los trastos de limpieza con el que había adecentado el sacro templo momentos antes de la llegada triunfal de nuestro heroico Custodio.

Mientras caminaba, Virion escuchaba a la sacerdotisa, que se había presentado como Libra, comentarle que ella era la única disponible esa semana, ya que el resto estaba atendiendo asuntos Reales. El arquero no podía más que agradecer la buena fortuna de la ocasión, pues así no debía inventarse una excusa para insistir en hablar con ella si es que se daba el caso de que quisiera derivarle a otra persona del clero. Con total naturalidad, Virion habló en respuesta a las palabras de la devota hija de Naga.

-No, no son temas de guerra los que me hacen solicitar consejo, aunque en estos días aciagos, frente a tan temible amenaza que representa los Emergidos, bien que necesitamos la Fe y la Esperanza en nuestra queridísima Naga para poder hacer frente a tan dura tribulación.-Virion esperaba que haciendo un poco la pelota a la diosa le serviría para ganar puntos a la hora de alcanzar el corazón de Libra.-No, me temo que la cuestión a tratar es mucho más profunda y de mayor gravedad. No quiero ser motivo de alarma, mas la seriedad del tema con el que acudo a vuestra insigne presencia y sabiduría es realmente elevada.

Y no dijo más de momento, dejando que el suspense por aquel supuesto importantísimo motivo por el que había acudido carcomiera la mente de la bella sacerdotisa rubia. Siguio caminando detrás de Libra, pasando primero por una pesada puerta a un extremo del Altar y cruzando una amplia sala hasta llegar a otra puerta, solicitándose que se sentase en un sillón que había detrás de aquella puerta, en una sala bastante más pequeña. El estado del sillón era más que deplorable, y en condiciones normales, Virion hubiera preferido permanecer de pie antes que poner ahí sus heroicas y bellísimas posaderas, mas esta vez decidió aceptar y ceder, por no hacer un feo a tan hermosa damisela. Libra se ausentó unos instantes, y mientras le esperaba, Virion estuvo ensayando mentalmente qué le diría para lograr sobrecoger y conquistar el corazón de aquella preciosa mujer. Mujer que encontró más guapa todavía cuando volvió tras haberse arreglado modestamente, habiéndose quitado la suciedad que había cargado después de limpiar el templo. Y además volvía con un copa de agua, para que el arquero bebiera.

-Os agradezco en grado sumo el ofrecimiento, más conservad la copa de agua. Creedme si os digo que os hará falta cuando os cuente el motivo de mi llegada.-dijo Virion de forma solemne, incrementando aun más el suspense si era posible.-Esto que voy a deciros puede chocaros, y puede que creáis que deliro o algo peor. Yo mismo no me lo termino de creer. Si no fuera porque lo he vivido en mis propias carnes, no lo creería, sinceramente. Yo… he tenido una visión divina.

Silencio. Pausa dramática. Nótese aquí que Virion estaba hablando con un tono realmente formal y cuidado, y es que a la hora de mentir y contar trolas, el arquero tenía un arte especial para hacer que sonasen como las cosas más naturales del mundo. Aunque fueran la mayor estupidez del mundo, como lo que dijo a continuación, sin dejar de mirar a Libra a la cara.

-Sí, no cabe duda. Fue como un sueño, sólo que estaba completamente despierto y era consciente de lo que estaba pasando. Estaba entrenando con mi arco, como un día cualquiera para un servidor Custodio como yo, cuando mi vista primero se nubló y luego cambió por completo. Ante mí ya no estaba el campo de tiro ni las dianas. No, en su lugar estaba en un templo ¡En este mismo templo! Justo enfrente del altar. Y vi a una pareja de novios, en plena ceremonia de bodas, contrayendo los votos y casándose. Cuan alta fue la sorpresa cuando vi que el novio era yo, más guapo y elegante que nunca, algo muy difícil pues yo siempre me consideré el culmen de la elegancia. Y la mujer, radiante y hermosa, con un vestido blanco divino… estabais vos. Entonces, una voz de una mujer llegó a mis oídos, diciendo: “Ella te está esperando en mi Templo”. Entonces lo comprendí ¡Era una visión del futuro! ¡Una visión enviada por la mismísima Naga! Ella quiere que tú, mi linda Libra, dejes los votos como sacerdotisa y os caséis conmigo. Sé lo duro que puede sonar esto en un principio. Pero es la voluntad de la diosa a la que ambos tan fervorosamente servimos. Yo, nada más recibir el mensaje, he venido corriendo para conoceros, y estoy dispuesto a obedecer tan sagrado mandato ¿y vos?

Sí, esa era la famosa táctica de pedir matrimonio a alguien que acaba de conocer, idea propiedad de Virion de Rosanne, patente en trámite. Con un giro divino para la ocasión. Ahora era cuestión de descubrir si la sacerdotisa se tragaba semejante embuste y caía rendida en sus brazos, o intentaba matarlo ahí mismo por embustero, hereje y pervertido. Virion nunca dudaba en correr riesgos cuando se trata de mujeres.
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Re: Encuentro en el Templo [Privado Libra]

Mensaje por Invitado el Jue Sep 01, 2016 12:06 pm

¿Qué podía ser más importante que un asunto militar en esos momentos? Eso se cuestionaba preocupado el sacerdote, pero decidió esperar y escuchar la historia.

-¿Una visión?.. ¿Le gustaría explicarme que es lo que vio?- comenta curioso mirándole a los ojos, tomando una libreta dispuesto a anotar los detalles descritos por el arquero.  Él las tenía a menudo, pero nunca le eran claras y le costaba mucho interpretarlas, no era nada experto en ellas.
Decidió escucharlo, viendo como sus gestos exagerados acompañaban la palabrería de lo que contaba. Quería darle unos votos de fe, ya que sabía que había personas que nacían con el don de tener premoniciones y visiones pero no muchos las veían con claridad, o las sabían interpretar. Le parecía tan maravilloso conocer a alguien que podría decir con todas las letras: esto es lo que veo y esto es lo que sucede. Obviamente había una inteligencia divina y superior en frente a sus ojos.
Poco a poco empezó a ver a donde se desviaba la historia, sintiéndose ciertamente frustrado cuando comenzó a hablar de una boda. Dejo de escribir apenas vio que más que nada, no era más que simple palabrería, que seguro era fabricada en la cabeza de ese charlatán a costa de beneficiarse de algún modo, de la conclusión de esta. Giro un poco los ojos, viendo que el hombre estaba tan metido en su historia. Con un dedo empezó a jugar con una pequeña bola de papel que había en el escritorio, de seguro algún boceto fallido de algún dibujo que se había dedicado a realizar en algún momento de aburrimiento. Comenzando a desviar sus pensamientos a otro lugar, dispuesto a ignorarlo las palabras pedantes que comenzaban a salir, hablando de lo elegante que era el mismo.

“Y la mujer, radiante y hermosa, con un vestido blanco divino… estabais vos”

Al escuchar eso golpeo fuerte la mesa, con la palma mano, como si despertara de un sueño, dejamdola levemente roja por el fuerte golpe, volviendo a la realidad.

-Su historia me parece muy entretenida… y me parece que cualquier señorita joven quedaría encantada de oír semejante declaración, además de ser parte de una bella historia de amor, pactada por el inevitable destino- Aplasta con un dedo la bola de papel con la que estaba jugando, reteniendo las ganas de tirársele encima y molerlo a golpes, por hacerlo preocuparse de esa manera.
–Además el mayor error de todos que tiene es el hecho de que yo como hombre, jamás podría vestirme de blanco frente a un altar, y más aún, como un hombre de Naga tampoco me puedo casar- Apretó los dientes deseando poder quebrarle el cuello con estos, cerrando los ojos, haciendo un intento por calmarse.  
Camino despacio pero firme a la puerta y la abrió sin dificultad, empujándola tan brusco que hizo que esta golpeara contra la pared de piedra, sonando como un estallido, haciendo que el metal que la componía tiemble de tanta brusquedad.

- Ruego por favor que se retire… no ha sido el primero ni el ultimo que viene por lo mismo- Debía admitir que había sido muy astuto, pero era el único que se había ganado su desagrado por jugar con la palabra de Naga de esa manera….rayos ¡estaba en un mismo cuarto con un pervertido!.
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Re: Encuentro en el Templo [Privado Libra]

Mensaje por Virion el Lun Sep 12, 2016 2:00 pm

Cuando Virion mencionó que había tenido una visión, la sacerdotisa se mostró claramente interesada, sacando una libreta y todo para apuntar aquello que fuera lo que le contase el arquero. A éste le sorprendió favorablemente que ya desde un principio no pusiera en duda sus palabras ¿vendría alguien más al templo de Naga asegurando haber tenido alguna revelación divina? Sin embargo, la confianza puesta en Virion se diluyó casi instantáneamente en cuanto empezó a relatar la visión en cuestión.

Virion notó claramente como Libra dejaba de escribir y miraba hacia otro lado, demostrando claramente que no se tragaba el cuento que el arquero estaba narrándole con tanta pasión. Pero Virion no dejó de hablar hasta el final, aun consciente de que las cosas no fueran bien. Aunque de entrada pudiera fallar, si seguía perseverando quizás lograse remontar.

Cuando terminó, los ojos del arquero se fijaron en una bola de papel con el que la bella sacerdotisa estaba jugueteando, aunque más que juguetear parecía que estuviese reprimiendo la rabia contenida. Las cosas no pintaban nada bien, pero Virion no iba a rendirse sin luchar.

-Ya os he dicho que mi historia era difícil de creer, pero debéis hacer un esfuerzo. Sé que de primeras parece un simple cortejo pero soy completamente sincero y… ¿qué acabáis de decir?-Virion mismo se interrumpió cuando Libra le cortó al decir algo que ni en un millón de años podría imaginarse que le dijera. Libra le había dicho que ella en realidad era él. Libra era un hombre.

Virion al principio estuvo a punto de reírse a carcajadas ¡¿Un hombre ella?! ¡Vamos! ¡Si claro! Tenía que admitirlo, muchísimas damas le habían soltado muchísimas excusas distintas para rechazar los avances del arquero, pero esa que acababa de soltar Libra superaba toda las demás ¡Era tan original e increíble! Estuvo a punto de aplaudir y todo.

Pero entonces, sus agudos ojos de arquero le mostraron la luz. Ahí estaba, debajo de aquel rostro puro y angelical cubierto de cabellos dorados, en aquel lindo cuello de cisne… Sí, no era una ilusión, se trataba de una nuez. Una prueba absoluta e irrefutable de que aquella mujer era, como había dicho momentos antes, un hombre.

No. No. No ¡No! ¡NO! ¡¡NO!! ¡¡NOOOO!! ¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!! Esto no es real. No puede estar pasando. Es una ilusión. Una pesadilla. Absurdo. Lógica y ontológicamente absurdo. Irreal. Aquello… era como si el blanco fuera negro, como si dos más dos sumasen cinco, como si tuviera delante de él un triángulo redondo en un plano euclidiano. A-B-S-U-R-D-O.

Y sin embargo era real. Sus ojos, que tan fiel servicio le habían mostrado en tantos años de batalla no podían engañarle, así como las palabras de aquella sacerdotisa, perdón, sacerdote. Libra era, es, un hombre. Y Virion le había confundido con una mujer, y había intentado seducirlo como si de una doncella se tratase. Era obvio que el arquero había metido la pata hasta el mismísimo fondo.

Virion no respiraba. Su cara estaba completamente roja, entre la vergüenza, la humillación y el asombro ¿Cómo era posible? ¿Cómo alguien tan hermoso podía NO ser una mujer? Claro, ahora comprendía mucho más el enfado de Libra, y en cierto modo, era un consuelo saber que no era el único que había cometido error semejante. Pero aun así, Virion no podía creerse lo que estaba pasando. Él, que había jurado a sí mismo ser un noble sirviente y amante de las mujeres cometiendo un error de tan alto calibre. Algo estaba mal, terriblemente mal. Libra le pedía que se marchara de inmediato, lógicamente cabreado, pero Virion, todavía en estado de shock, no podía dejar las cosas así sin más.

-¿Por qué? ¿Cómo es posible?-Virion hablaba mucho más lento, casi balbuceando, totalmente distinto de hacía unos instantes, cuando narraba su historia con plena confianza.-¿Es una broma? ¿Os gusta disfrazaros? ¿Es un fetiche raro? ¿Un método publicitario para atraer feligreses a vuestra parroquia? ¿O es que Naga os ha dicho que debéis mostraros de esta forma en algún sueño?

La parte racional de Virion le decía que lo mejor es que se fuera, que aceptase la retirada que le ofrecía Libra y, aunque humillado, volviese a su casa. Al fin y al cabo, él era el único responsable de aquel tremendo error. Sin embargo, en aquellos momentos Virion no pensaba con racionalidad. La vergüenza lo dominaba por completo. Y no tenía otra forma que disimular esa vergüenza con rabia injustificada, exigiendo explicaciones cuando Libra no tenía por qué darlas.

-Habéis logrado engañarme, a mí, el gran Virion, arquero de arqueros. Tengo derecho a una explicación por ello-claro que no tiene ningún derecho, nuevamente, no pensaba con claridad.-¿Cuál es vuestra razón para presentaros ante el público de forma tan bella y femenina? ¿Disfrutáis frustrando los sueños y anhelos de los hombres? ¡¿Cuál es vuestra excusa?! ¡Responded!-y golpeó con un puño la pared con rabia, tratando de ocultar todavía más su vergüenza con más rabia estúpida.
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Re: Encuentro en el Templo [Privado Libra]

Mensaje por Invitado el Vie Sep 16, 2016 6:47 pm

Vio al contrario ponerse rojo, y no pudo evitar ponerse el mismo así. Las mejillas encendidas le estaban quitando autoridad a sus propias palabras. Sintió la mirada analizaste haciéndole sentir demasiado incomodo, vio que quedo mirando fijamente su garganta y se cubrió instintivamente, sin quitar su cara de mal humor. Quedo mirándole fijo viendo como el contrario se estaba haciendo una película mental seguramente dándole vueltas absurdas al asunto. Siempre se preguntaba como era que lo confundían con una chica, ellas eran pequeñas y menudas, él era alto, tenía bastantes hombros, además de que tenía un rostro algo maduro por más que era andrógeno… ¿la ropa tal vez? ¿El pelo?
Suspiro pensante sintiéndose retraído, sin entender por qué en estos momentos se cuestionaba a sí mismo, él era el, un hombre, a su manera, pero aun así no había nada malo con su persona. Sintió una gran vergüenza por cada palabra que soltaba el contrario, cada interrogante lo estaba haciendo sentirse por cada una más inferior.

- Pues es posible porque nací barón… estoy con la ropa de hombre de clérigo en servicio de Naga- dice tratando de comenzar a explicar un poco más irritado nuevamente acercándose de a poco al contrario- Me veo así, porque así nací, muchos hombres usan el pelo largo-

Salto algo alerta al verle golpear la pared, e hizo una mueca levantando un poco el labio superior, comenzando a irritarse por el drama del contrario. Ya tenía claro lo que aria, tomaría lo primero que encontrara en la mesa, lo golpearía  en la cabeza y cuando estuviera inconsciente lo echaría fuera de la catedral….¿ Y cerraría la puerta?... no eso ahí no funcionaba… que era lo que se hacía en esos casos?. Cierto… Consolarle. Giro los ojos y se dirigió al escritorio abrió un cajón superior y saco un pañuelo que el mismo había hecho. Más bien  tenia cientos de esos, ya que venían personas a llorarles sus problemas. Mujeres, niños, ancianos, pobres, ricos, hambrientos, ladrones, personas que ni podían ver de la mugre que tenían encima, así que lo mejor era siempre tener agua y pañuelos.

- Virion, señor… nací así, este es mi rostro, este es mi cuerpo, si su amor fuera tan real como profeta, sería lo último que debería de importarle… Habla tan profundamente del amor, pero al mismo tiempo usted es tan superficial- Se acerca acariciándole la espalda, cerrando los ojos, soltando un suspiro largo- Debería dejar de hablar del amor así, y de verdad sentirlo tan mágico como lo profetas- sonríe intentándolo hacer que se incorpore, queriendo echarlo ya del lugar - Yo no trato de frustrar ningún sueño, por eso estoy en el clérigo. No hay ninguna excusa para las cosas que son así naturalmente… no hay explicaciones para las cosas que se dan de esta manera-

No quería ser grosero, pero simplemente quería que se fuera y nunca más volver a verlo, estaba llegando a su límite, pero debía recordar su educación, aunque si las cosas seguían así, terminaría echando a patadas a todos los hombres que vinieran a el templo con segundas intenciones.
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Re: Encuentro en el Templo [Privado Libra]

Mensaje por Virion el Dom Sep 25, 2016 6:01 pm

Virion la había pifiado. Había metido la pata hasta el fondo. Él lo sabía, Libra también lo sabía y no había forma digna de salir de aquel embrollo. Al principio, cuando el arquero le avasalló a preguntas, el clérigo respondió con cierta irritación que no había ningún propósito en él de hacerse pasar por mujer, que así era como él iba regularmente y que no había truco o engaño alguno por su parte.

Virion estaba rojo de la vergüenza, pero el sacerdote estaba empezando a mostrar cada vez más claras evidencias de enfado, y el arquero sabía que debía empezar a recobrar la compostura y empezar a comportarse civilizadamente, a riesgo de recibir una patada en el trasero por no mencionar castigos más dolorosos de parte del ofendido clérigo. Así que respiró hondo, tomo aire, y decidió hacer una reverencia nuevamente al sacerdote, algo más comedida que la primera.

-Os pido disculpas, mi manera de dirigirme a vos y el trato otorgado hacia vuestra merced no es propia de un auténtico caballero. Os he ofendido y comprendo que estéis enfadado con mi noble persona por ello.-dijo lo más compungido y serio posible nuestro querido arquero, bajando humildemente la cabeza. Pero enseguida la levantó nuevamente para acercarse al rostro de Libra, y estudiarlo como si estuviera observando una obra de arte expuesta en un museo.-Sin embargo, hay que reconocer que vuestro atractivo “femenino” es inconmensurable. No sé si deciros si es todo un don o un castigo divino… Oh perdón, no quería agravar la herida.

Rápidamente Virion se echó para atrás, intuyendo que si seguía mirando el rostro de Libra tan de cerca, acabaría recibiendo un puñetazo o algo peor. El sacerdote parecía hacer auténticos esfuerzos por controlar su ira, pero aun así, en vez de insultarle o mandarle a hacer puñetas, intentó soltarle un pequeño sermón mientras le acariciaba apaciguadoramente su espalda. Un sermón acerca de cómo el amor que sentía el arquero era superficial, y cómo debía abrirse hacia un amor verdadero.

Y entonces Virion negó con la cabeza, rechazando las palabras que el sacerdote le había dedicado en vez de dedicarle la patada que muy probablemente merecía. Virion sabía que estaba tentando la suerte, mucho más de lo que ya la había tentando hasta entonces, pero había algo que no podía dejar así sin más.

-¿Superficial? ¡¿Creéis que la esencia de mi amor es superficial?! Puedo comprender que, tras este… incidente… penséis eso de mí, pero no me comparéis sin más con esa chusma que sólo piensa en meter sus impuras partes dentro de inocentes jovencitas. Pues mis razones son mucho más nobles y puras de lo que podáis siquiera a concebir.-Virion apretaba lentamente su puño, casi como si su honor (o lo que quedaba de él tras todo aquello) estuviese en juego. Y acto seguido volvió a mirar al sacerdote a los ojos y le dedicó una mirada llena de determinación.-Mi misión en esta vida es sagrada, tanto como vuestra devoción a la mismísima Naga. Mía es la trascendental tarea de traer felicidad y amor a todas las mujeres de la creación. Una tarea titánica y en apariencia imposible, sólo destinada a aquellos que han nacido con una belleza tan elevada y sobrenatural como la que yo mismo encarno. Un deber al que gustoso sirvo por el bien de todas las razas.

Hablaba con seriedad y solemnidad, casi como si estuviese retando a Libra a que se atreviese a dudar aunque sea una mínima parte de lo que había dicho Virion. La pasión que el arquero sentía por las mujeres era real, y palpable para cualquiera no sólo que le escuchase sino que le mirase directamente cuando lo hacía. Pero luego se relajó a la hora de decir lo siguiente.

-Escuché de una panda de palurdos pervertidos hablar de manera obscena acerca de una atractiva sacerdotisa rubia estaba dando sermones en el templo, y temí por su seguridad e inocencia, por lo que decidí acercarme para conocerla y protegerla de tan evidente mal al que está siendo acosada. Pero ahora que conozco la verdadera naturaleza de tal supuesta víctima, sé que no debo preocuparme más, puesto que es más que evidente que sois capaces de defenderos vos sólo, con nada más revelar… vuestra nuez. Vuelvo a pediros disculpas por la confusión y el trato que os he otorgado y espero que no me guardéis rencor por ello en el futuro.-y volvió a agachar la cabeza, esperando a ver si era perdonado por el sacerdote, o éste definitivamente lo acababa sacando del tempo a patadas.
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Re: Encuentro en el Templo [Privado Libra]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 31, 2016 1:57 am

Si nivel de irritación estaba superando los niveles antes vividos en su vida, lo único que estaba haciendo de especial, al hombre frente a él era el hecho de que era el primer individuo en la faz de la tierra, que estaba lográndolo hacer irritar a un nivel mayor al cien porciento.

Le vio inclinarse y sintió grandes deseos de partirle el florero en la cabeza (otra vez), pero aun así decidió calmarse, rezando internamente que Naga dejara de permitir esos pensamientos dañinos hacia otra persona. Le comenzó oír a hablar, pero no lo escuchaba bien, debido a que se encontraba mirando hacia el suelo. Se agacho un poco para oír más claro lo que decía el arquero, sintiendo su mente más tranquila, seguro había dicho todo eso por rabia del momento, y para su suerte( o desgracia), Naga siempre perdonaba.

No se dio cuenta en que momento el caballero había levantado la cabeza, pero se sentía muy observado, como si le estuviera viendo cada poro de su piel, haciendo que se avergonzara.
Aun así no pudo evitar observar al contrario también, notándolo pulcro, afeitado, con el cabello en su lugar, de lejos se veía como un idiota, pero debía admitir que de cerca lucia como todo un Señor.
No pudo impedirse fruncir el ceño muy notoriamente, arrugando la nariz e incorporándose en el lugar, escuchándole soltando de nuevo acotaciones a su apariencia.

Cruzo los brazos preguntándose a si mismo por que seguía escuchando esa palabrería, estaba claro que era un pervertido, que quería hacer todo eso que estaba negando. Cada vez que el arquero pronunciaba el nombre de Naga le sacaba canas, deseaba abalanzarse sobre él y extraer de su boca el pedazo de carne que le permitia el habla.

- No quiero enterarme de ese tipo de cuentos- dice rápido cubriéndose los oídos para no escuchar las referencias al sexo que hacia Virion, tan a su parecer descarados.


Le escucho hablar y suspiro, sabía que sus intenciones eran otras, pero al saber que era hombre seguramente no las tendría más, después de todo estaba (por lo que veía), muy enamorado de las mujeres.

-Tú no sabes nada de mi devoción…- se quedó callado al oír acerca de los rumores que habían sobre el… era verdad, al menos por fin algo de la boca de ese hombre era verdad, estaba viviendo el constante acoso todos los días, hasta en el mercado.
Se quedó pensativo unos momentos, reflexionando, como se vería a sí mismo en una situación en la que le fueran a hacer daño. Sinceramente saldría perdido, nunca en su vida había tomado un arma o aprendido a defenderse. Máximo arrojar objetos, o arañar… pero que tal si un día se veía encerrado, o acorralado con un pervertido como el que tenía en frente, y este no le importaba si era hombre, por seguro saldría perdiendo.

- No…- le miro fijo- no sabría defenderme, ya está de prueba el hecho de que este en un cuarto con usted y ya no lo haya podido echar de aquí, no me quiero imaginar con un pervertido en un callejón - dice mirando a un costado, sintiéndose vulnerable, y eso no le agradaba.
– Agradezco la información ya muy obvia, pero por favor retírese- señala a la puerta- su importancia son las mujeres? …Bien ya vallase no hay ninguna aquí, su noble búsqueda, para acostarse con jovencitas es en otra dirección- Dice impaciente esperando que se retire.
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Re: Encuentro en el Templo [Privado Libra]

Mensaje por Virion el Lun Oct 31, 2016 11:17 am

Virion podía sentir la ira en el sacerdote. Una ira palpable, hiriente, sangrante. Si no alcanzaba niveles homicidas, estaba cerca de llegar a ellas. Libra estaba muy enfadado. Se notaba que hacía esfuerzos humanos por contenerse, pero que en cualquier momento podía saltar y abalanzarse sobre el cuello del arquero, para apretujarlo duramente hasta que el cuerpo de Virion dejase de moverse para siempre. De nada sirvieron las palabras de disculpa del exnoble. Todo lo contrario, parecía ser que le había enfurecido todavía más. A duras penas le pedía que se fuera, como si le estuviese avisando entre líneas que si no se iba por él mismo, ya se encargaría él de echarle con los pies por delante.

-No me excusaré más ni le haré perder más tiempo. Si tanto le ofende mi presencia, me retiraré.-dijo Virion haciendo una leve reverencia de despedida, inclinando la cabeza con su mano en el pecho.

Y efectivamente, empezó a dar los primeros pasos en dirección a la puerta. Pero entonces, las últimas palabras de Libra volvieron a recorrer su mente, y éstas hicieron detenerle antes de traspasar el umbral. Sí, en ellas percibía claramente la ira. Pero también percibía dolor, un dolor lacerante e intenso, producto de una herida que no se acababa de abrir ahora, sino que llevaba supurando desde hace ya tiempo.

Virion podía sentirlo, podía sentir como aquel hombre había sufrido realmente el acoso de otros hombres toda su vida. Hombres que cometieron el mismo error que el arquero había cometido. Y en cierto modo, Virion no pudo evitar compadecerlo. Y es que no le parecía bien que ese hombre sufriera de esa manera.

El arquero era un pervertido, eso era innegable. Pero incluso él tenía ciertos principios a los que no renunciaba en su trato con las mujeres. Virion podía ser muy insistente en sus halagos, demasiado directo en ocasiones e incluso tirar de cuentos baratos como había hecho con Libra cuando pensaba todavía que era una doncella. Pero jamás trataba de forzar a las mujeres, ni a obligarlas a nada, ellas eran las que tenían que elegir libremente si aceptaban a Virion o no (y la mayoría tenían el suficiente sentido común para no hacerlo). El arquero valoraba en muy alto grado la libertad de la mujer y rechazaba el acoso como medio para llegar al corazón de cada una. Y sin embargo, allí había un hombre, dolido y sometido ante un acoso incesante, del cual Virion no había hecho más que empeorar. La culpa se apoderó del arquero, y de alguna forma, sintió que debía hacer algo para ayudar a aquel sacerdote.

Se dio la vuelta, y su mirada volvió a fijarse en la del sacerdote. Una mirada serena, conciliadora, pero al mismo tiempo, seria. Sabía que estaba caminando sobre hielo quebradizo, que un paso en falso podría suponer un claro intento de asesinato por parte de Libra hacia su persona. Pero aun así, decidió tomar el riesgo. Cuando se trata de relaciones interpersonales, Virion es de los más valientes, quizás demasiado para su bien.

-Sabéis, si tanto os duele que os confundan con una dama y os traten de manera enfermiza como tal ¿por qué no hacéis nada al respecto? Y no, no me refiero a liaros a golpes con quien intente hacer avances sobre vos… como he intentado hacer yo.-reconoció avergonzado el arquero bajando la cabeza, pero luego volviéndola a continuar con tono serio.-Es decir, sois un hombre. Si lo demostraseis al mundo, nadie se atrevería a molestaros, salvo quizás alguno ya sumamente enfermo. Y tampoco es tan difícil. Cortaos el pelo, dejaros barba y bigote. Quizás un poco de musculatura os ayudara, lo cual se logra con un poco de simple ejercicio.

Para Virion, aquello era más simple de lo que parecía. Sabía de mujeres que realmente sufrían el mismo destino que Libra, y con ellas el arquero no podía hacer otra cosa que ser suave en sus intentos con ellas, o tratar de demostrar que él no es como la chusma pervertida que normalmente las rodea, o que no lo es tanto. Pero en el caso de Libra era distinto. Libra sólo tenía que demostrar que no era una mujer, y enseguida todo hombre pervertido perdería todo interés posible que pudiera tener en el sacerdote.

Virion volvió a analizar al sacerdote, mirándolo de arriba a abajo. Efectivamente, sus “femeninas” facciones resaltaban bastante, pero con un buen peinado y algo de cuidado, se podían disimular. Otro problema era la ropa. El traje de sacerdote era demasiado holgado para poder mostrar musculatura alguna, pero a lo mejor, si se le hacían algunos retoques…

-Sí, os puedo ayudar… Sé lo suficiente de moda y apariencia como para daros unos pocos consejos. Puedo ayudaros a haceros parecer más “masculino”. De esa forma, seréis libre de pervertidos para siempre. Y así os pago por el daño moral que os he causado. Eso, o podéis terminar de empujarme por la puerta y hacer que me marche de una vez por todas. La decisión es vuestra.

No había nada más que decir. Aquello era lo único que se le ocurría a Virion en el momento para ayudar al tribulado sacerdote, pagar por su ofensa y calmar su ira. Si el sacerdote aceptaba la ayuda o no era ya cosa suya. Virion por si acaso no se alejó de la puerta, por si se daba el caso de que tuviera que salir corriendo por ella en cualquier instante.
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Re: Encuentro en el Templo [Privado Libra]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 01, 2016 8:15 pm

Suspiro aliviado al ver al arquero intentar cruzar la puerta, pero este enseguida se regresó, al oírle decir las últimas palabras, cosa que provoco en el clérigo unas inmensas ganas de llorar. Sintió los ojos vidriarse por un momento ya cansado de eso, ¿acaso tenía que haber abierto su bocota?, ¿en algún momento se liberaría del contrario? Al parecer no.

Resignado se fue tras el escritorio y se sentó, escuchando todos los concejos que intentaba darle el soldado. Apoyo el codo con violencia sobre el mármol haciendo saltar las cosas que había sobre él y se remango la manga mostrando, que efectivamente tenía músculos. Estos no eran de peleas o entrenamiento, sino porque la vida de los clérigos, (especialmente los de menor nivel) era muy dura, pasaban el día moviendo y transportando cosas pesadas, haciendo trabajos manuales, limpiando, atendiendo niños y enfermos. El rubio era el único que quedaba de menor nivel, en toda esa iglesia y todos los deberes recaían en él, los cuales no podía descuidar, aunque fuera actualmente el único hombre en el tempo.

- Gracias su concejo de dejarme barba, pero soy lampiño… en todos lados- Comento resignado, ya no le importaba la opinión del contrario, aunque debía responder a sus concejos. Pero aun así era verdad, su pelo era rubio, lo máximo que le salía en las piernas o rostro, luego de semanas sin retocarse, eran pequeñas pelusitas casi transparente que solo alguien las notaria si estuviera a 2 cm de su cara.

- Aun así no nos está permitido usar barba, y la túnica ajustada tampoco, debido a que lo primero es desprolijo, y lo segundo pecaminoso- aclaro doblando un poco el brazo para poder apoyar la barbilla en la palma de su mano- Cada templo tiene sus reglas de etiqueta, por mi rango tengo que usar el pelo largo, o cortármelo … y siendo sinceros, eso da mucho frio- Libra no entendía nada de estética, tampoco le interesaba, su única paridad era solo cumplir las reglas y ser prolijo.

Paso los ojos por en sima de Virion que se veía totalmente arrepentido y suspiro, seguramente el no entendía las connotaciones de no cumplir las reglas, las violentas connotaciones. La única manera de poder cambiar su atuendo era subiendo de nivel o cambiar de clase, algo imposible en ese momento.

- Virion aprecio lo que a pensado, pero por lo que vera son cosas que no puedo cumplir, no quiero forzar algo que me eta prohibido - se inclinó hacia atrás pensativo, buscando en lo más profundo de su mente cual podría ser la solución. Naga por favor haz que encuentre una respuesta que no incumpla… tanto…con las reglas.

- Ya se- se incorporó un poco y miro al arquero sonriendo levemente, sintiendo un poco de emoción por sus propios pensamientos. Ya hace rato que quería aprender algo de combate, pero parecía que los superiores se esforzaban por dejarlo en ese rango.- Quiero que me entrenes… por favor- se levantó rápido de su asiento, y se puso frente a Virion arrodillándose, suplicante.
Generalmente no pedía así los favores, pero esa petición se la habían negado tantas veces que ya dolía. Aun así si ya tenía unas palabras preparadas si este se negaba a su única petición, después de todo ese bochorno.
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Re: Encuentro en el Templo [Privado Libra]

Mensaje por Virion el Miér Nov 02, 2016 2:23 pm

Virion pudo sentir la desesperación de Libra cuando el arquero se detuvo en su paso hacia la salida y se dio media vuelta, pues ésta era más que evidente en la mirada del sacerdote. Era más que obvio que lo que Libra deseaba más que nunca en ese momento era que el arquero desapareciera. Y sin embargo, cuando el arquero empezó a hablar, se sentó (violentamente todo hay que decirlo) y escuchó todo lo que el exduque le comentó acerca de su imagen.

Por desgracia, los consejos que le diera Virion parecieron ser inútiles. Por un lado, las normas de etiqueta que establecía aquel templo dedicado a Naga le impedían hacerse un cambio radical, y por otro lado, el mismo Libra parecía reacio a cambiar su propia imagen, ya que se sentía cómodo tal y como estaba. A Virion le quedó claro el asunto. El problema no era él ni su aspecto. El problema eran los demás, las formas que tenían de reaccionar ante él y cómo poder él enfrentarse a aquella situación que parecía superarle.

Sin embargo, el sacerdote parecía pensativo, como si estuviera rumiando diversas posibilidades. Para Virion, aquello era todo un progreso, pues al menos ya no estaba continuamente pidiéndole que se marchase. Él mismo también se quedó pensativo, elucubrando diversas maneras en que hacer aparecer más masculino al sacerdote, aunque con todos los condicionantes y limites que la iglesia imponía, tampoco es que le ocurriese nada de buenas a primeras. Hasta que Libra pareció dar con algo…

¡Y por Naga bendita! Si a Virion le dijeran hace un minuto escaso que iba a tener al sacerdote arrodillándose delante de él, jamás se lo hubiera creído. Pero sus ojos no le engañaban, ahí estaba Libra, justo enfrente de él, con las rodillas en el suelo, suplicándole ayuda. El arquero se quedó en blanco unos instantes, todo aquello le había pillado por completo desprevenido. Tuvieron que pasar medio minuto entero hasta que a Virion se le ocurriera decir algo ¡Felicidades Libra! Lograste dejar a Virion sin palabras ¡Toda una hazaña!

-Ejem… No tenéis que arrodillaros, no hay tal necesidad, levantaos, por favor.-dijo el arquero, ya cuando empezó a tener control de sus propios pensamientos tras el shock inicial.-Bien, os ayudaré. Si sirve como penitencia por el daño que os ha causado, os entrenaré para que aprendáis a defenderos por vos mismo.

Virion estaba en parte reacio de ayudar, no por otra razón de la cantidad de tiempo perdido que supondría encargarse de aquella peculiar “penitencia” de ayudar al sacerote, tiempo que podría dedicar a cosas más importantes en su vida como… ir a buscar doncellas. Sin embargo, la culpa que sentía por aquel sacerdote y el daño causado era real. Quería ayudarlo, no ser como seguramente los otros hombres que le habían tirado piropos para salir huyendo al descubrir la naturaleza real de Libra. No, Virion era un pervertido, pero tenía principios, no como esa chusma a la que normalmente se le compara. Y se lo iba a demostrar a aquel sacerdote.

Claro que lo primero era ver cómo podía ayudarle a defenderse. Y es que Virion tampoco podía enseñarle mucho sobre el tema. Él era un arquero y un estratega, lo suyo era usar sus ojos, sus dedos y su mente, no sus puños o su cuerpo. Y aquello era algo que tenía que dejar bien claro al sacerdote.

-Como os dije al principio al presentarme, soy Virion, arquero de arqueros. Sí, soy el mejor arquero del mundo. Bueno, exactamente no… Del universo mejor dicho.-la situación parecía haberse relajado lo suficiente, así que Virion volvió a su sana ocupación de echarse flores continuamente a sí mismo.-Si lo que buscaseis fueran clases de tiro con arco, sería un profesor perfecto para vos. Por desgracia, el combate cuerpo a cuerpo no es algo que tenga tan dominado, y creo que es eso lo que andáis buscando. En ese sentido, no soy muy distinto de un soldado medio, quizás inferior y todo, aunque cueste creer que haya algo en mí que sea inferior. Puedo enseñaros la rutina de ejercicios que llevamos a cabo en el Cuartel del glorioso ejército de Ylisse, algo podréis aprender de ello. Quizás no pueda enseñaros a dar muchos golpes, mas a recibir unos cuantos sin caer al suelo.-Virion hablaba de experiencia. Y no sólo de golpes físicos, la vida le había dado golpes bastante duros, y aun así, siempre se había visto obligado a resistirlos y seguir adelante.

Echo una mirada rápida más al sacerdote de arriba abajo, estudiándolo. Se acercó nuevamente a él para estudiarlo. Se acarició la barbilla meditabundo mientras lo contemplaba desde diversos ángulos y luego retrocedió, asintiendo para sus adentros.

-Dejadme deciros que demostráis tener un cuerpo ya suficientemente fuerte, más allá de vuestra… radiante apariencia. Ya vi como levantasteis todo lo que había encima de la mesa al apoyaros de golpe hace sólo unos momentos. Creo que tenéis materia incluso mejor que la mía para poder aguantar un combate directo. Lo que os falla es la actitud. Confianza en vos mismo. Es obvio que vuestro credo os exige ser humilde, pero debéis demostrar también autoestima y determinación si queréis plantar realmente cara a todo aquel que quiera propasaros de manera indecente. Puedo tratar de ayudaros con entrenamiento, pero si no partís de esa primera premisa fundamental, todo será inútil.-Virion hablaba confiado, como si estuviera acostumbrado a dar ese tipo de consejos continuamente a todo el mundo. Lo cual era falso, pues nunca había enseñado a luchar a nadie en la vida. Pero aun así, decidió seguir tirando para adelante, y que fuera lo que Naga quisiera.-Si de veras queréis que os entrene, citadme en algún lugar, abierto y despejado sobre esta hora y mañana mismo nos pondremos con la primera lección. Y preparaos, las lecciones más importantes son las más duras de aprender.-oh, qué bien le había quedado esa última frase ¿A ver si iba a tener un don para ese tipo de cosas y no lo sabía hasta hoy? Sólo quedaba que Libra se mostrase definitivamente de acuerdo y habrían cerrado el trato.
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Re: Encuentro en el Templo [Privado Libra]

Mensaje por Eliwood el Dom Feb 19, 2017 11:47 pm

Tema cerrado. 50G a Virion.

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