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Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

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Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Gaius el Miér Ago 03, 2016 8:49 pm

Era una noche como cualquier otra solo que no estaba en una ciudad como cualquier otra, Se encontraba en la capital del mismísimo reino de Plegia, nación enemiga de su patria, con la cual habían batallado durante décadas, tiñendo de rojo la frontera de ambos países. Todo eso había transcurrido así hasta que recientemente la hija mayor del fallecido rey Ylissiano había logrado un milagroso cese al fuego entre ambas fronteras y dando un respiro de paz y armonía a todos a su alrededor.
Con este nuevo panorama, poco a poco algunos aventureros se atrevieron a cruzar la fatídica frontera y aventurarse en la antes prohibida nación rival, y es entre esos valientes aventureros que encontramos a Gaius.

Con sus cortos dieseis años es un entusiasta explorador y aventurero está con demasiada energía en el cuerpo como para quedarse quieto en un solo sitio. Cuando el líder de la organización de ladrones anunció que viajaría hacia el negro país, el bandido pelirrojo no  dudo dos veces en ofrecerse como escolta teniendo  que rogar por varias noches que se le permitiera ir ya que su cojo maestro veía al jovencito más una molestia que un pupilo, pero los constantes lloriqueos del pecoso habían paspado suficiente el temple del  veterano haciendo que diera le brazo a torcer.
El viaje había sido complicado, no eran diplomáticos, mucho menos mercaderes, por lo que habían cruzado la frontera escondidos en un manto de negras sombras cuidando cuando avanzar y cuando ponerse a cubierto, atravesando empinados riscos y pagando grandes coimas para que algunos guardias miraran hacia otro lado.
Ahora, dejando todos esos problemas atrás, se encontraban en plena plaza principal del imponente y extraño reino vecino el cual, contra toda costumbre que el ladrón hubiera visto antes, parecía tener más movimiento de gente por las noches que durante el día.
Sintiéndose pes que nada en aguas conocidas, el bandido paseaba entre la enorme multitud que se amuchaba en la plaza principal, amando que tanta gente se reuniera a una hora donde la poca luz no permitía ver lo rápido de sus dedos colándose en diversos bolsillos. Su jefe le había ordenado que fuera a una posada y pasara la noche sin hacer líos mientras él se encargaba de unos negocios, pero el energético bribón no pudo hacer caso de las palabras del veterano, no ante tantos y tan suculentos clientes fáciles y dispuestos a dejarse robar.
Si, esa noche bailó entre la multitud vaciando bolsillos y llenando los suyos, regodeándose ante el hecho que nadie lo notara o sospechara de él, siendo una mera sombra entre los rincones y así estuvo por largas horas hasta que el peso en sus bolsillos fue tanto que decidió que era mejor empezar a gastar su nuevo oro antes que le hiciera estallar su ropa.

Con el ego inflado como un globo, el ladrón entró a la taberna creyéndose el rey de los bandidos, dueño y señor de las fechorías cuyo talento era indetectable e incomparable al de cualquier otro ladrón. Con ganas de gritar a los cuatro vientos su éxito y la frete bien levantada, se acomodó en la sucia barra de madera donde llamó a golpeteos al tabernero.

-Mira niño, si sigues golpeando mi mesada, te meteré en la olla del guiso de esta noche-

Fue el saludo que recibió del ojeroso dueño, el cual colocó una jarra de cerveza enfrente al inquieto cliente y siguió en sus tareas.
Levantando la jarra con ahínco, Gaius tomó aire antes de empinar la barrica y beberla toda de un solo tirón. Lo admitía, el gusto de la cerveza nunca había sido de su agrado ya que era muy amarga para su exquisito gusto por los dulces, peor no beber cerveza era casi un insulto entre sus colegas. Además, beberla de esa forma era la única en la que el sabor no le quedaba ardiendo en la lengua por largo rato, y también apresuraba el efecto de la cebada fermentada sobre su cerebro haciendo que pronto las siluetas comenzaran a tornarse ligeramente borrosas y obligando al jovencito a comenzar a pendular  sobre su eje. Pero no, no era suficiente, necesitaba más mucho más. Esa noche quería festejar su éxito, jactarse y alimentar su ego tanto así que demandó una segunda jarra sin pedir nada para su estómago. Tomando cerveza por cena.

Una corta pero elegante cabellera negra llamó la atención del bandido, una muchacha de blanca piel y esbelto cuello se sentaba elegante a pocos pasos de él haciendo que el bandido bajara ligeramente la jarra para apreciarla mejor. SI, definitivamente era una hermosa jovencita la cual aparentaba haber llegado hace poco y no gozar de compañía.
Con el coraje hinchado, Gaius saltó de su butaca jarra en mano y caminó con paso decidido a su lado.

-Hola linda. Que hace una dama tan bonita tan sola en un lugar como este?-

Preguntó mientras se acodaba a la barra al costado de la despampanante mujer, con la emoción ya despierta.


Última edición por Gaius el Mar Dic 20, 2016 12:41 am, editado 1 vez
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Invitado el Miér Ago 03, 2016 9:45 pm

Algunos años había pasado desde que había partido de Kilvas y apenas si sabía que su Madre había tenido dos hijos con los cuales se había instalado en Akaneia. ¿En qué sector? Aún debía descubrirlo, descontado era que de tener esa información tan a la mano su padre habría sido el primero en buscarla. Pero eso ya no importaba, por fin estaba bajando del barco que le había dado transporte hasta las tierras de Akaneia, desembarcando en Plegia. Sentía la emoción dando tambores en su pecho, por fin podía sentir que terminaba en aburrimiento, que su vida dejaría de tener un monótono color gris. ¿Es que se había quedado quieta todo ese tiempo, simplemente esperando a llegar a Akaneia? No, claro que no. Tinúviel era una Dama que siempre buscaba juegos intermedios, que no aceptaba estar sin hilos en sus manos, pero aquello... Oh... Aquello era el alza del telón del juego principal, podía sentir el hormigueo llenándola de excitación abrumando su sangre.

Plegia se alzaba como una ciudad animada, rebosante de pueblerinos, aromatizando el ambiente con perfumes y especias; y musicalizando el ambiente con voces y risas. Rodó los ojos asqueada y se mordió el labio, ocultando su rostro bajo la caperuza roja que cubría sus ropajes de colores vivos y preciosos bordados de lotos en flor.

Mientras avanzaba esquivando personas con pasos de bailarina, enlistó mentalmente lo que debía hacer o cómo empezar. El fastidio carcomía de tal forma la parte baja de su vientre que se rehusaba a irse de esa tierra sin probar algo de sangre, necesitaba poder guardar un lindo y dulce recuerdo de cada sitio que visitaba; y esa ciudad, hasta ahora, sólo tenía un sabor amargo.

Recorrió las calles esquivando los puestos de comida, los seres inferiores y los fastidiosos niños. Habló lo mínimo y necesario con humanos de autoridad preguntando por la posada más "preciosa" que conocieran en la zona (Sí, preciosa. Para Tinúviel lo mínimo que podía esperarse de un sitio que la hospedara es que fuera preciosa) y se encaminó. Llegó al recinto con ya su caperuza tan ceñida que cubría su nariz y su boca, ya no quería ni respirar el mismo aire de la plebe. Pidió en la recepción la habitación más grande disponible, porque tendría visitas esa noche, pagó la semana por adelantado y siguió al personal hasta el cuarto. Allí se desvistió y preparó un baño de inmersión, primero limpiando su piel hasta lo cansino con una esponja vegetal (despegaría hasta la última partícula de suciedad que ese pueblo le hubiese pegado) y lavó su cabello con menta para relajar su cuero cabelludo antes de meterse en el agua que había perfumado con jazmín y llenado de aloe para tratar su piel.

En recepción le habían indicado que unas cuadras más abajo una taberna se alzaba, tenía buenos platos. Cerró los ojos y se dejó hundir en el líquido tibio, ya sabía dónde buscar su acompañante de noche.






La puerta de la taberna la recibía abierta, con la luz cálida enmarcando la entrada a un ambiente de gritos, bochorno y olor a alcohol. Sonrió satisfecha, esos ambientes eran más de su agrado. No, no era la que le habían señalado; la anterior era demasiado tranquila y de ambiente familiar, podía entender porqué se la habían recomendado pero ella prefería lugares donde los hombres resaltaran por su soltería y las mujeres por su ligereza. Caminó entre los pasillos de las mesas hasta ubicarse en la barra, tomó asiento y pidió una cerveza para empezar. El tabernero le dio su jarra casi de inmediato y ella agradeció con una sonrisa melosa antes de tomarla entre sus manos y dedicarse a observar el lugar.

Apenas si pasaron unos minutos hasta que un  pelirrojo llamó la atención de todos los cercanos golpeteando la barra de manera insistente. La Dama lo observó de pies a cabeza, parecía un niño entusiasta y lleno de ternura. Sonrió sintiendo cómo el corazón se le llenaba de tibieza pensando cómo romper esa suavidad. Sí, quería a ese para la noche.

Le sostuvo la mirada el tiempo suficiente para que la notara, pronto tenía al encanto de mercancía junto a ella. Buscando conversación con su mirada traviesa y su voz apenas vibrante por el alcohol. Estaba tan cerca que podía sentir el perfume de la cebada cuando le hablaba. Se rió tímida, dejando que sus mejillas se encendieran  y sus pestañas revolotearan apenas para desviar un poco los ojos de los suyos, como si le intimidara su cercanía y sus palabras. Volvió los ojos rojos, encendidos, a los verdes brillantes del pecoso.

- No estaba segura hasta ahora, pero creo... -Con movimientos delicados tomó entre sus níveas manos la que sostenía la cerveza del muchacho, guiándolo para dejar la jarra sobre la barra y tener a su disposición. Con la zurda como soporte, paseó las yemas de sus dedos por el largo de las falanges ajenas.- Creo que una Dama tan bonita y tan sóla como yo está aquí para conocerte. -Subió las caricias por el guante hasta hasta el borde en su muñeca.- ¿Me permitiría corroborarlo? Verá, puedo leer las manos... -
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Gaius el Lun Ago 22, 2016 11:21 pm

Gaius podría haber hecho muchas cosas, cosas que la experiencia le enseñaría años después.  Precauciones a tomar antes de acercarse a hablar con nadie, por ejemplo, a mirar el estado de sus zapatos, para ver desde que tan lejos habían viajado. Qué tipo de armas llevaban, para saber si temer o no de una posible reprimiendo. No hablar demasiado de uno mismo, a menos que el otro se hubiera presentado antes. Y sobre todo, siempre, siempre desconfiar de brujos y adivinas.
Ninguna de esas enseñanzas habían golpeado al joven bandido, quien lo único que hiso no bien la muchacha se volteó hacia él, fue mirar directamente y sin disimulo al pecho de esta, intentando desnudar el elegante vestido con la mirada. No, el martillo todavía no lo había golpeado con suficiente fuerza, su comportamiento todavía no había sido templado, pero el tiempo corregiría esas imperfecciones en el joven pelirrojo quien ahora se relamía los restos de la amarga cerveza en los labios.

La suave fragancia a menta que desprendía del cabello de la muchacha era refrescante y sobresaltaba sobre el aire claramente viciado de la taberna, donde el olor a comida, bebida y el humo de las pipas se habían convertido en una única esencia ya.  También el delicado vestido quien caía con gracia sobre su esbelta figura, hacían de la dama una rareza, como una piedra preciosa tendida en un lodazal.

-Eh?-

Fue el inteligente comentario del  ladrón  mientras levantaba rápidamente la mirada a los ojos de la joven. Ahora que por primera vez se fijaba en ellos, notó el mágico tono carmesí de ellos.

-Valla, que lindos ojos tienes!- dijo con sincera sorpresa.
-Oh! Así que sabes leer la buena fortuna…-

Mientras la hechicera tomaba su mano entre las suyas, bajando esos hipnóticos rubíes hacia su palma extendida, el bribón aprovecho para contornearse hasta poder ver la parte posterior de la muchacha. Mordiéndose el labio volvió a su posición original mientras elevaba una plegaria de agradecimiento a Naga por enviarle a tan bella dama esa noche. O debería dedicársela a Grima? Ciertamente en sus escasas primeras horas en el reino antes bloqueado, había tenido más gloria y fortuna que en todos los años que estuviera en Ylisse. Sería una señal de que había estado rezando a la deidad equivocada todo este tiempo? Bueno, si lo era, empezaría a rezarle a Grima desde esa misma noche.

El suave recorrer de las yemas sobre su palma le generaban pequeñas cosquillas, al tiempo que un placentero escalofrío le corría espalda arriba.
Había escuchado varias veces a sus colegas hablarle de este tipo de mujeres. Damas finamente vestidas que se acercaban a los hombres en las tabernas con la excusa de encontrarlos parecidos con un viejo amante o para leerles la buena fortuna.  Y siempre las definían con una sola palabra: caras.
El bandido nunca antes había podido darse el lujo de pagar por tales servicios, y por su aspecto siempre desalineado nunca ninguna de estas damas se habia molestado en siquiera dedicarle un par de suaves palabras. Pero esta noche era diferente. Tenía el oro y ya había captado su interés. Si, esta sería la noche en la que esa mágica e inexplorada puerta se abriría para él por vez primera.

-Creo que me lees la mano equivocada-

Metió entonces la mano en uno de sus abultados bolsillos y mostró a la joven un generoso puñado de oro.

-Que dice de mi futuro mi otra mano? Yo creo que habla de una noche placentera, no crees? –

Escurrió su mano de entre las de la muchacha y la coló en la cintura de ella, atrayéndola hacia él, con una clara y lasciva sonrisa esculpida en piedra en su rostro.
“Gracias Grima” Rezó para sus adentros. “definitivamente le rezaré más seguido, señor”.
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Invitado el Jue Ago 25, 2016 6:10 pm

Ternura. Eso le despertaba el pequeño inexperto. Se relamió los labios mientras degustaba sus acciones y reacciones. Sonrió suavemente al notar cómo sin tapujos le examinaba el pecho y el cuerpo, sus ojos destellaron al notar el deseo en los ajenos. ¿Pero es que acaso no todas las criaturas adolescentes hervían en deseo? Simuló una risita traviesa y sonrojó sus mejillas al antojo, cubrió sus labios con las mangas largas de su mano libre y pestañeó largamente ante el cumplido.

- Muchas gracias, que galante~ -Canturreó mientras lo dejaba soltarse con suavidad. Siguió atenta, con sus rubíes, los movimientos de manos del chico divertida con su comentario. Se rió de manera genuina al ver las monedas.- Oh, qué halago. -Comentó risueña antes de girar el cuerpo sobre el taburete para quedar bien enfrentada al muchacho.- Pero me temo que confundes mi profesión. -Acomodó sus manos en torno a la de él y lo guió a cerrar los dedos sobre el oro.- Igual aceptaré la paga, sólo que no en monedas. -

Se inclinó hacia delante hasta descansar su mejilla izquierda en el hombro derecho de él. Cerró los ojos un instante para oler el perfume de su piel, el calor de su cuello le entibiaba la punta de la nariz. Se mordió el labio inferior antes de alzar su pierna derecha con delicadeza y rodearlo por la cadera para atraerlo hacia sí. Pudo sentir en su centro la emoción latente de su hombría y presionó ampujando con su propia cadera mientras un suspiro meticuloso escapaba de sus labios.

- ...prefiero saber de ti y disfrutar tu cuerpo por la noche... -Susurró a su oído, suave y con el tono cargado en éxtasis. A la mayoría de los hombres les enloquecía sentirse deseados y nada mejor que mostrarles cuánto le provocaban.

Separó el rostro para verlo a los ojos con la mirada juguetona y la sonrisa traviesa de comisura en comisura. No podía esperar a tener al niño entre sus sábanas y medir los límites que tenía. Estaba ansiosa por conocer su cara de placer sólo para disfrutar mejor la de su sufrimiento. La sola idea aumentaba la temperatura de su cuerpo, ya podía sentir la tibieza mojar un poco sus piernas.

- Creo que ambas manos hablar de una noche placentera. -Subió su diestra hasta el rostro del chico y le acarició la mejilla con la suavidad que en ella sólo podía nacer al teatralizar.- Hagamos que sea una noche memorable, ¿qué dices? -Lo invitó cordialmente a marchar de aquel lugar, de aceptar sólo debía guiarlo a su pequeño cuarto alquilado.
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Gaius el Lun Ago 29, 2016 8:45 pm

Tener a la joven tan próxima a si mismo hacia que su cuerpo apenas pudiera contenerse. Temblando de exaltación, sentía el calor de la joven sobre el suyo desvaneciendo por completo su capacidad de pensar y nublando su visión.  El poderoso y cautivante perfume de le llenaba la nariz con ese exquisito aroma que le terminaba de enredar como una tonta mosca en la telaraña de la muchacha de ojos rubí.
Completamente cautivado y embobado por sus encantos, Gaius comenzaba a respirar ligeramente agitado y en su mente solo pasaban imágenes de encuentros amorosos y fantasías de la encantadora mujer despojada de sus prendas. Sus manos apenas podían quedarse quietas, todo él quería tomar a la muchacha en brazos y poseerla en ese mismo lugar enfrente de todos los presentes, pero como ya le habían advertido varias veces sus colegas, eso solo resultaría en pasar una temporada en las mazmorras.

-S-si?  Oh!, ya veo…-

Hacia su mejor esfuerzo por sonar confiado y dominante, pero la verdad era que la emoción, y la poca experiencia que tenía hasta el momento en asuntos de lecho, solo le daban sudor en las manos y que su rostro le combinara con el pelo.

-P-Perdón si la he ofendido de cualqui….-

Tragó saliva con dificultad.. La muchacha acababa de enrollar su pierna alrededor de su tronco y ahora la proximidad de sus cuerpos ponía en completa evidencia el entusiasmo del bandido.  Sin poder contenerlo, un ligero gemido se escurrió de su garganta en el momento que ambos cuerpos se encontraron, haciendo que ahora su rostro fuera más rojo que su cabello. Definitivamente la fortuna le sonreía esa noche, ya que la dama aparentemente se le estaba ofreciendo sin cobrarle ni una moneda? Su agitado corazón golpeaba para salir de su pechó, tanta buena suerte en un solo día estaba siendo más de lo que podía aguantar guardo a manotazos nuevamente su oro sin poder evitar que alguna moneda tintineara en el suelo en el descuido.
Respiró hondo y recordó sus escasos encuentros previos con mujeres. Habían sido pocos… muy pocos. Y ciertamente nunca con una dama tan hermosa o siquiera joven como la que tenía delante. Era elegante, dulce y olía de las mil maravillas, y por los ágil y grácil del movimiento de su pierna, quería averiguar que otros complicados movimientos podría hacer también.

La imagen de su primera mujer, aquella veterana prostituta que le pagaran sus compañeros de gremio cuando le brotó su primer pelo en la barbilla. “La gorda Loli” le llamaban, y hasta el momento era la mujer más hermosa a la que había tenido entre los brazos. Pero con la nueva y fragante flor que tenía enfrente… Loli parecía ahora solo un mal recuerdo.  Una figura que ya no aparecería en sus historias en las frías noches de invierno alrededor del fuego. No ahora todas sus historias estarían plagadas de las hermosas y agiles piernas de…

-Ah… Perdona. Se me ha olvidado presentarme. Mi nombre es Gaius. Y el tuyo, preciosa?-

Se felicitaba internamente por todavía poder mantener un poco de calma y seguridad en su tono de voz, ya que significaba que esas horas de practicar tretas y artimañas estaban dando resultado por fin y había dejado atrás su tonto tartamudeo cada vez que decía una mentira.

La muchacha susurraba las palabras desde su hombro y llegaban como una brisa a sus oídos, pero cuando las palabras claves llegaron, supo que el juego de galanteos se había terminado, y que era momento de pasar a la acción. Pero dónde? La taberna era de un solo piso, por lo que no era posada al mismo tiempo, y él estaba esperando a que su jefe volviera de hacer ese importante recado, por lo que todavía no había encontrado lugar para pasar la noche. No sería muy caballeroso de su parte, pero tendría que pedir a la mujer que lo guiara en este punto, peor para no romper su tan bien esculpida imagen de don juan, trató de hacer la pregunta con un ligero giro de tuerca.
Tomando a la muchacha desde los muscos y espalda, tiró suavemente de ella hasta colgársela encima, agradeciendo no haber bebido tanto como para mantener el equilibrio, y que la muchacha fuera tan ligera y delgada. Caso contrario ambos dos se hubieran ido de boca al suelo, y ahí hubieran terminado sus increíbles historias con “las piernas más hermosas de Plegia”.  
Pero lo había logrado! Y triunfante ahora cargaba a la dama sobre sus brazos, sintiendo sus cuerpos más juntos que antes.

-Tu guíame, Milady.
Te seguiría hasta el fin del mundo-


Susurró a su oído.
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Invitado el Dom Oct 02, 2016 10:23 pm

Carcajeó como la dama que era y se dejó alzar. El chico era un delicia. Se mostraba tierno y dócil, inexperto, un combo perfecto para una noche de diversión asegurada.

- Eres todo un caballero, y como soy una Dama de riendas te diré exactamente dónde ir. -Acunó su cabeza en el hombro de él- Por cierto, puedes llamarme Tinúviel. -Respondió cuando ya estaban a unos metros de la puerta, jugueteando a enredar sus dedos entre los mechones rojizos de su nuca.- Gira a la derecha. -Le indicó nada más salir.

Podía sentir la tibieza del chico en todo el frontal de su cuerpo, hacía un contraste agradable con el frío que el viento daba en su espalda. Comenzó a idear lo que haría con él. Aquella clase de chicos siempre merecían un tratamiento especial. No eran combativos ni represivos, eran dóciles a todas las indicaciones... Pero también se asustaban con facilidad... Así que primero había que darles confort y confianza.

Luego acorralar sus opciones de escape. Y lentamente inducirlos al desastre. Sonrió maliciosa en el refugio que le daba el ángulo, saboreó sus labios, no podía esperar. Alzó la cabeza en un movimiento digno de una suricata en alerta.

- ¡Hablemos mientras tanto! Que conocemos poco del otro, dime Gaius~ ¿Qué hacía un chico tan apuesto como tú en esa taberna de mal augurio? Cualquiera diría que con su aspecto su sitio es la nobleza. -Le gustaba exagerar las formas, el ego de los hombres era fácil de alimentar con ese tipo de apreciaciones y si eran desacertadas siempre podía decantarse por el humor. Algo que también le gustaba a la mayoría.
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Gaius el Miér Oct 05, 2016 7:34 pm

El muchacho sentía que se iba a ir de cara al suelo de la emoción, pero no, debía contenerse a sí mismo y por eso cuidaba cada paso que daba con la doncella en brazos. “no lo arruines! No lo arruines” se decía a si mismo mientras se dejaba guiar por las dulces palabras de la dama caminando ciegamente por donde lo guaba.
Estaba eufórico de emoción y alegría, pero una pregunta de la muchacha le llegó como un balde de agua fría. La misma no había sido disparada con ninguna mala intención, peor tocaba justo en el único punto sensible que al ladrón le devolvía el alma al cuerpo. Pálido como un papel se imaginó el rostro de su mentor si lo viera en esa situación, acostándose con jovencitas en lugar de estar cumpliendo con su deber. Deteniendo su avance, bajó a la jovencita una vez más al piso, teniendo la delicadeza de cuidar que quedara bien erguida y confortable.

-Mil perdones, Milady… acabo de recordar que…. Yo no…. Debería….-

LE costaba no tartamudear y temblar como una hoja y ahora nervioso miraba en todas direcciones. Donde le había dicho su mentor que le esperara? Dónde estaban? Había avanzado tanto sin mirar por donde iban, solo guiado por la dulce voz y las caricias de la muchacha que ahora se encontraba en una calle que no conocía en su primer día en el reino vecino, y sin tener idea de como volver a la plaza principal. El sudor comenzó a poblar su frente a tiempo que se mordía el labio inferior. Tenía miedo y no lo estaba disimulando en lo más mínimo.

-D-dónde estamos? … Tengo que regresar… mi… me están esperando, nunca debí irme….-

Queria echar a correr sobre sus pasos pero la verdad ahora tenía miedo de  perderse todavía más en un país que no era el suyo, le venía agradando Plegia, pero la idea de quedar atrapado allí, que su maestro volviera sin él era claustrofóbica.

-Ayúdame por favor! Tengo que volver a la plaza, si no estoy ahí para el amaneces me cortará la lengua!-


Suplicó a la jovencita casi con lágrimas en los ojos.
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Invitado el Vie Oct 28, 2016 2:55 pm

La caminata se detuvo abruptamente, dejándola a ella delicadamente en el suelo. El pelirrojo, de pronto, parecía haber entrado en pánico. Por un segundo la ira y el fastidio de adueñaron de sus facciones: frunciendo sus labios y juntando sus cejas. Se compuso al momento pincelando con suavidad facciones de comprensión y empatía.

Se acomodó bien enfrentada a él y estiró su diestra a la mejilla ajena tras ponerse en puntas de pie. Le dedicó una sonrisa cargada de ternura y ladeó el rostro con parsimonia buscando cruzar sus ojos con los suyos. En sus venas la furia y el fuego corrían haciendo estragos, levantando su temperatura e hirviendo su paciencia, pero, a pesar de tener el pulso acelerado y los ojos en llamas, tanto sus expresiones como movimientos eran meticulosamente suaves. Con alguien tan inestable no podía arriesgarse, debía medir cada palabra y movimiento con la gracia de un experto titiritero.

- Tranquilo. -Le habló suave, buscando su calma.- Le ayudaré, no tiene porqué desesperar. -Le sonrió y depositó un pequeño beso en la punta de su nariz.- Quedan algunas horas para el amanecer, conserve la calma mi caballero... -

Lo tomó de la mano y comenzó a caminar en dirección a la plaza, liderando la marcha.

- ¿Tiene alguna tarea que cumplir o es sólo montar guardia? -Preguntó para hacer tiempo mientras analizaba cómo no desaprovechar la oportunidad. Debía haber alguna manera. Antes de desembarcar en la ciudad había estudiado un mapa del lugar, recordaba muy bien cada sector por lo que podía guiarlo a la plaza sin problemas, pero... ¿había algún sitio allí que pudiese usarse?- ¿Está más tranquilo? -Tras unos minutos de avance finalmente lo miraba por sobre el hombro. Aminoró la marcha para poder caminar a la par de él sin soltar su mano.- No estamos lejos... -Le dijo con voz suave.
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Gaius el Mar Nov 01, 2016 10:59 pm

El rostro de Gaius inmediatamente se tiñó de rojo carmesí en el instante que los suaves labios de la muchacha se apoyaron contra su nariz. Con una sonrisa tonta en los labios sintió como el miedo por su jefe se iba disipando al tiempo que se volvía a enmarañar en la telaraña de la despampánate joven, la cual con una caricia y una ligera caída de ojos había borrado por completo el enojado rostro de su patrón en su mente. Aun así no quedó del todo tranquilo y si bien le siguió todo el camino tomando su mano, caminando tras sus pasos sin chistar, no pudo dé a momentos echar miradas sobre su hombro para verificar que no saldría el veterano cojo desde alguna esquina.

-Esdae…- El jovencito tartamudeaba incoherencias mientras intentaba contestar de forma coherente las preguntas de la dama, más la presión en su pantalón y el miedo en su cabeza hacían que hablar fuera una tarea más titánica de lo habitual.

-No! No estoy cumpliendo ninguna tarea!- Bramó quizá en tono demasiado alto para estar ellos dos solos llegando caminando por una calle solitaria de viviendas.
-Solo… estoy de… escolta de mi señor… Se supone que debería esperarlo en la plaza.
Si no estoy ahí para mañana, puede que se valla y me deje aquí para siempre… Pero claro, eso nunca seria problema si tu estas a mi lado.-


La idea le iluminó el rostro y se detuvo en su avance. Claramente su boca había pensado antes que su mente, y ahora que escuchaba sus propias palabras, el volver junto a su patrón parecía la idea más descabellada e idiota que jamás se le había cruzado. Porque volver a ser una rata de alcantarilla, cuando podría construir todo un futuro nuevo y resplandeciente con la hermosa dama que tenía enfrente.
-Contigo podría hacer una vida completamente nueva… a tu lado podría! Aquí! Ahora! Tengamos una vida nueva!-
Tomó ambas manos  de la muchacha entre las suyas y la miró directamente a los ojo.
-Casémonos! Huyamos y tengamos una vida juntos!-
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 03, 2016 11:47 am

Un calosfrío bajó extrema velocidad, de su nuca hasta el final de su columna. ¿Acaso había oído bien? ¿Es que ese chico era una clase especial de idiota? Movió la vista la frente, concentrándose en la ruta mientras contaba hasta mil: ¿Y si era piadosa y acababa con la vida del pobre? Ya hasta le daba pena que fuese tan miserable. Pero no, sólo tenía que pensar una manera de divertirse. Cerró los ojos con fuerza presionando con su mano libre el puente de la nariz, teniendo aún el cuidado de tener su rostro bien al frente fuera del rango de visión del pelirrojo. Entonces tuvo una idea.

Contuvo la respiración el tiempo suficiente como para que la sangre se agolpara en su rostro y aprovechó las puntas de su dedó índice y pulgar para enrojecer los lagrimales. Cuando volvió la vista hacia Gaius estaba sonrojada y con los ojos cargados en lágrimas.

- ¿Habla en serio, mi señor? -Preguntó con la voz cargada de emoción. Sin dudarlo detuvo el paso y se giró por completo hacia él. Fingiendo a la perfección el impulso de una colegiala enamorada se colgó de su cuello para besarlo de manera apasionada. Los labios del chico eran suaves, juveniles, y el suave sabor a cerveza de su boca e mezclaba levemente con el cereza de su labial. Se separó, agitada y sonriente.- Tengo un amigo que nos ayudará a embarcar a un lugar lejos de aquí. -Se descolgó, tomó su mano y reanudó la marcha a un paso con más ritmo.

Avanzó y avanzó hasta que un espasmo atravesó su cuerpo. Sin poder evitarlo cayó de rodillas y llevó sus manos temblorosas al pecho. Cerró los ojos gimiendo de dolor y tardó unos largos segundos antes de poder volverse a su compañero. Con el pánico impreso en la cara avanzó con sus rodillas hacia él, tomó su diestra mientras su rostro se mostraba preso del pánico y la giró frente a sus ojos para ver de frente la palma.

Durante un tiempo se dedicó a mirar las líneas de las manos y a recorrer la piel con la yema de sus dedos.

- Oh... -Soltó con congoja, pasando del miedo a la preocupación.- Oh, no... -Subió sus rubíes a las esmeraldas del chico.- Aún no. No podemos irnos juntos... -Sus labios rosados se fruncieron en un morrito de pena.- Hemos enfurecido a Grima por torcer el destino, éste no era nuestro momento de escapar. -Explicó soltando la mano de él, tranquila, como rendida.

Fijó los ojos en el piso, mirando el suelo. Se podía ver en su expresión cómo intentaba trazar un plan. Un temblor recorrió su cuerpo y para cuando elevó el rostro, también lo hizo su cuerpo, estando nuevamente de pie.

- ¡Pero nuestro Dios es piadoso! -Acunó el rostro de él entre sus manos, ya relajada y con los ojos llenos de añoranza.- Mi señor, ¿qué está dispuesto a hacer por nuestra felicidad? -En un movimiento rápido tomó la mano izquierda de él con la derecha propia y la acomodó en su entrepierna, por encima de las telas del kimono. El tablero volvía a cambiar, ¿estaría la estupidez del chico a su favor o en su contra?
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Gaius el Mar Dic 20, 2016 12:41 am

Con el corazón en la garganta Gaius esperaba impaciente la respuesta a la que creía la pregunta más importante de su vida. De verdad lo había dicho? Como había juntado el valor para hacer tal declaración todavía ni el bandido lo sabía, pero ahora, aguardando los lentos e interminables segundos a que ella le respondiera, el bandido podía sentir como las manos se le empapaban de sudor nervioso.
Finalmente la joven bajó los ojos  y con las mejillas ruborizadas se volvió para mirar al bandido y este creyó que iba a morir en aquel momento de emoción pura.

-Si! Si! Escapemos juntos!-

Gritó a todo pulmón sin cuidar el tono y haciendo que su voz retumbara los las paredes de las casas contiguas. Alguno de los habitantes mascullaron maldiciones al gritón ladrón, pero ninguno se molestó en salir a enfrentarlo siquiera.
Sujetándolo firme del rostro, la muchacha lo beso nuevamente y se sintió capaz de volverse adicto a esos labios. Eran suaves y dulces, haciendo de los dos la combinación perfecta para el pelirrojo. Quien le respondió el apasionado beso atrayéndola hacia él y dejando que sus cuerpos se unieran en un apasionado abrazo.
La muchacha se apartó y reanudo la marcha, sintiéndose flotar siguió siendo guiado por la hermosa dama sin detenerse a pensar un segundo la situación y el contexto y agradeciéndole contantemente a Grima por tal milagro.

Creyó que nadie podría detenerlos ahora que estaban decididos y encaminados. Mas el destino caprichoso hizo que las fuerzas de la joven mermaran de improvisto, haciendo que no pudiera siquiera mantenerse en pie. Pálido como una hoja, Gaius corrió a socorrerla casi de inmediato, abrazándola con sus brazos como si estos tuvieran poderes mágicos. La sintió temblar y gimotear y el terror se apoderó nuevamente de él. El destino iba a arrebatarle el ángel que acababa de encontrar?

-No! Estas bien?! Rápido un clérigo!-

Comenzó a enderezarse para correr por uno, cuando la joven se le afirmó enfrente extendiéndole su propia palma al frente.  Gaius quedó sin palabras por su extraña reacción, por lo que quedó unos instantes observándola anonadado, conteniendo el aliento entre los labios.

-Eh!?  Qué? Que pasa?!-

Gaius miraba su propia palma con desesperación incapaz de atar el menor cabo con nada, ya sin sabes que pasaba o culpa de quien era. Acaso su mano había enfermado a la muchacha?

-Nonono! No queríamos ofender a nadie!
Grima te lo ruego! Piedad!-


Exclamó mirando hacia el cielo, rogando en voz alta a la divinidad local a la cual le había estado muy agradecido y devoto en el último rato.

-Por favor! Haré lo que me pidas oh poderoso dragón negro! Pero perdónala a ella! No tiene la culpa que yo adore a Naga!
Castígame a mí, pero déjala a ella en paz!-


Su ruego se levantaba apenas del volumen normal de su compañera, pero su mirada estaba vuelta al cielo, buscando que el negro dragón en cualquier momento comenzara a nublar los cielos para fulminarlo con un rayo o algo parecido.
Mas para su sorpresa la joven volvía a ponerse de pies como por arte de magia Con los ojos ligeramente conmovidos por el milagro que acababa de presenciar, Gaius besó la mano de la dama sin ningún tipo de etiqueta, poseído por el afán de emular un acto de caballerosidad y obediencia que siempre había admirado a la distancia de los caballeros.

-Por Grima vendito, si! Haré lo que sea por tu bien! Contentaré a Naga … Grima!  Grima! Contentaré a Grima con mi lealtad eterna-

La dama de pies llevó su mano entonces hacia dentro de sus ropas, presionándola contra las partes bajas y jugosas de ella.
No pudo evitar un poco de rechazo por la súbita sensación de humedad en la mano, pero eso era algo que siempre le había dado un poco de impresión de las mujer. Pero eso no lo detuvo para nada. De un salto se abalanzó sobre la mujer, y su bien cuidó de que el golpe lo recibieran sus propios brazos, no pudo evitar que algo del frio suelo golpeara también a la joven. Fue bruto y descuidado, pero actuó guiado por un nuevo y bestial impulso. Sus manos danzaron por el cuerpo todavía vestido, pero sus hábiles dedos empezaban a desatar los nudos que le mantenían vestida, mientras sus labios bañaban en besos el cuello de la dama. Estaba actuando puramente por impulso, como poseído por su ser bestial y salvaje. Y poco le importaba que estuvieran en una calle común y corriente de la ciudad. Aunque si agradecía que en ese momento no hubiera nadie para molestar.
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Invitado el Mar Dic 20, 2016 9:15 pm

El calor se estaba apoderando de su vientre bajo. No pudo contener la sonrisa torcida cuando vió la actitud de él. Aquel chico era el sueño de toda bruja: obediente, cargado de inocencia y predispuesto a lo que sea por una migaja de cariño o sexo. Pronto lo tenía sobre ella, el impulso los guió al suelo y las manos hambrientas comenzaron a deshacer sus prendas. El kimono se abrió a los lados haciendo en parte como una manda entre ellos y el suelo, y ése era uno de los motivos por los cuales le gustaban tanto esa clase de ropas, no sólo la elegancia, las telas, la confección y los estampados sino los amplios usos que podían dársele por ser tan grandes; sea como sábana o con las mangas como bolso portador de utensillos. Las altas horas de la noche les daba privacidad y la oscuridad anonimato; poco le importaba dónde hacer el sacrificio de sangre, la vergüenza era algo que jamás había gozado.

Gimió en susurros por los besos mientras sus manos expertas hacían lo suyo con las ropas de él: Quitarlas del medio. Tironeó de ellas cuanto pudo, exponiendo toda la piel posible. Pantalones, ¿a quién se le había ocurrido que esas cosas eran prácticas? Sus manos aletearon por las piernas de Gaius, deteniéndose en sus nalgas y apretándolas levemente antes de palmear con fuerza. La picazón quedó perdurante en su mano como debía de estarlo en el muslo del varón.

La deslizó de allí al viente bajo, sorteando con las yemas el vello púbico hasta llegar al falo. Algo que le encantaba de los hombres y detestaba en las mujeres era el vello corporal, ella dedicaba mucho tiempo a quitarse el poco que tenía propio con una pasta formada mezclando agua caliente y azúcar, algo que la dejaba suave y limpia a lo que fuera. Con una caricia fugaz se encargó de reconocer la longitud y el ancho de su miembro, pero pronto su mano acogió la bolsa apretándola levemente. Separando la boca del cuello de él, dónde se había entretenido mordiendo, acomodó los labios en su oído tirando con la mano libre del pelo de su nuca. Su objetivo era detener su tarea y asegurarse su completa atención.

- ...quítate lo que queda de ropa y recuéstate boca arriba. -Era imperativa, ya no lo miraba suavemente ni fingía la sonrisa de una dama, ahora sus ojos brillaban en rojo vivo y rostro era impasible, implacable. Ahora comenzaba el juego.


Última edición por Tinúviel el Lun Dic 26, 2016 8:35 pm, editado 1 vez
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Gaius el Miér Dic 21, 2016 9:53 pm

Gaius estaba encantado con la facilidad que las prendas estaban cediendo bajo sus dedos. En sus experiencias anteriores desvistiendo a las damas, estas habían optado por hacerlas ellas mismas, ya que los inexpertos dedos del joven  o se habían enredado entre las cintas del corsé, o había amenazado con romper el delicado encaje de tanto tironear. Pero esta dama era diferente, sus prendas se habrían al menor roce sin tener que forzar nada, como si todo en la joven se abriera para recibirlo, haciendo que el entusiasmo del joven se incrementara, y su impaciencia crecieran en él.
Las manos de su compañera no se hicieron esperar, y la muchacha le bañó de caricias en lugares conocidos, levantando sus ropas  y acariciando sus puntos más sensibles que casi arruinan la función antes de tiempo. Nunca ninguna dama le había acariciado en esas zonas con anterioridad y le sorprendió un tanto que se le afirmara tanto en sus nalgas, cuando se las palmeó, el golpe lo tomó tan por sorpresa que no pudo evitar soltar un gemido que sobrepasó por mucho los tenues que emitía la muchacha. Rojo de vergüenza siguió en su tarea de desvestir y gozar de la piel de la joven, haciendo como si eso nunca hubiera pasado pero el ardor del golpe siguió en su carne por un buen rato, y el corazón del bandido golpeaba con tanta fuerza que ya hacía rato que no podía contener sus ansias.  

Creyó que iba acorrerse en la mano de la muchacha cuando esta le acarició en longitud, mas en el momento que le presionó ligeramente el saco de abajo quedó completamente paralizado y temblando ligeramente. Su respiración que antes estuviera tan agitada parecía atragantada en su garganta y todo él se debatía entre doblarse de dolor o terminar ese orgasmo el cual estaba a segundos de ocurrir. Era desagradable, dolía, pero aun así no quería por nada en el mundo que esa mujer lo soltara.
Le levantó la cabeza tirándole desde los pelos de la nuca, y Gaius no opuso resistencia alguna. Mirando de reojo a la que antes era la dulce muchacha que ahora le miraba con un fuego interior completamente nuevo y atemorizante que pusieron a temblar al bandido. Temeroso de llevar la mínima contradicción y recordando que esto era un ritual a Grima obedeció presuroso sin erguirse mucho del suelo. El miedo a que el rayo le fulminara desde el cielo era muy real y ahora tenía miedo a incorporarse plenamente.
Aun así, pese al miedo y lo extraño de la situación, seguía completamente erecto y a punto. La sangre le golpeaba fuerte en su midad baja al punto que empezaba a ser doloroso, incluso más que la agarrada que había recibido recién.
Se acostó sobre su espalda como le habían indicado, listo para seguir el ritual al negro dragón, pero ya no pudo seguir conteniéndose por más tiempo. Habían sido muchas emociones intensas en un dia. No bien estuvo tendido en el suelo, y tras darle una buena ojeada al escultural cuerpo de la joven , llevó su mano a su miembro y después de dos cortas sacudidas terminó lo que llevaba tanto tiempo pendiente, y con una largo suspiro manchó su propio pecho de blanco néctar.
Todavía estaba erguido, pero sus extremidades le caían bobas alrededor del cuerpo.

-Grima estará contento ahora?-

Preguntó entre jadeos, casi sin poder levantar la mirada a la sacerdotisa.
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Invitado el Lun Dic 26, 2016 8:35 pm

El niño era el sueño de toda bruja. Tan obediente, tan inocente. Cuando le vió acabar y preguntar si con ello bastaría, se rió.

- No mi querido, recién empezamos. -Dijo con la voz grave antes de arrodillarse entre las piernas de él. Tomó su miembro por la base y comenzó a limpiarlo con la lengua. Lamió con la parte antes desde abajo hacia arriba para, al terminar todo el diámetro, adueñarse de la punta y meterla en su boca. Con la lengua recorrió todo el glande, girándola, succionando y metiendo la punta suavemente en el meato. Cuando estuvo satisfecha con lo limpio que estaba gateó con las extremidades al costado hasta llegar al vientre y pecho de él, donde lamió todo el semen hasta que no quedó nada.

Se incorporó un poco limpiándose las comisuras con el dorso de la mano izquierda. Le miró con la sonrisa ladina y torció un poco el rostro.

- Como sacerdotisa de Grima obedecerás todo lo que te diga, Gaius, ¿entiendes? Yo seré el canalizador para tener el perdón de nuestro Dragón. -Le informó y entonces avanzó hasta quedar con la pelvis sobre la cabeza de él. Con las rodillas a cada lado del rostro del pelirrojo y el pecho erguido bajó su sexo hasta los labios del chico.- Satisface a tu ama, chúpame hasta que me canse. -Cerró el puño en el flequillo de él para alzarle la cabeza y cerrar el poco espacio que quedaba. Verle media cara tapada por ella misma desde arriba era muy satisfactorio...
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Gaius el Miér Ene 04, 2017 3:55 am

Gaius respiraba agitado y sin saber cómo reaccionar cuando la sacerdotisa del negro dragón comenzó a lamerlo y a excitarlo una vez más. Simplemente no podía creerlo, que tan hermosa dama le estuviera complaciendo de forma tan profunda y completamente gratis? Esto definitivamente era un regalo de la divinidad al recibirlo bajo su nuevo credo.

-Alabado sea Grima-

Murmuró entre suspiros el ladrón mientras echaba la cabeza hacia atrás y se dedicaba a disfrutar del servicio que le brindaban.
Cuando comenzaba a sentir que la excitación volvía a tomar un tenor en el que estuvo a punto de tomarla por la nuca y empujarla para poder entrar más profundo en su garganta, mas no bien atinó a hacer un ademan con la mano la bruja se apartó y comenzó a gatear de forma muy seductora frente a él, colocando su entrepierna sobre los labios del bandido, quien nervioso en este punto no entendía lo que estaba pasando o porque la extraña posición.

-Eh… no se supone que tenga que entrar con el p-

Su pregunta quedó cortada cuando la mujer tirando de sus cabellos le hundió el rostro en su entrepierna, llenándole la boca con su vulva.
Gaius no terminaba de entender lo que pasaba o si le gustaba o no. La entrepierna de la muchacha era cálida pero húmeda y babosa que le generaba un ligero rechazo, además que no tenía bien en claro que se suponía debía hacer. Lamerla le decía? Tímido sacó su lengua de su escondite y la dejó correr sin ningún tipo de elegancia, solo limitándose a recorrer con la punta de esta todo el género de la muchacha, temeroso del sabor que esta pudiera llegar a tener. Al no detectarle un sabor demasiado penetrante o desagradable, siguió con el mismo movimiento de forma monótona haciéndose a la imagen mental que se trataba de alguna de las golosinas que tanto disfrutaba el ladrón.

“Que extraño ritual tiene Grima para complacerlo… Me pregunto si las sacerdotisas de Naga harán lo mismo? Daj! La próxima vez que valla a Ylisse deberé pasar por una iglesia para comprobarlo” Pensaba para sus adentros el ocupado bandido, exhorto en la tarea impuesta.

En la comprometedora situación se encontraba que apenas era consciente de lo que acontecía a su alrededor, y con ambos muscos de la dama a los costados de su cabeza apenas y podía escuchar.
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Invitado el Mar Ene 10, 2017 10:09 pm

¿Acaso el muchacho no había estado antes con mujeres o qué? ¡Seguro se le daba mucho mejor chupar pollas! Que era pésimo poniéndole ganas al asunto de lamer vulvas, y eso que el asunto era más entretenido, que había más rincones para hacerle a una mujer que a un hombre. Apretó la cadera más contra su cara en un afán más de fastidiarlo y taparle la respiración que el propio placer genital. Arrastró todo su sexo desde la boca hasta el mentó del pelirrojo para terminar alzando el trasero. Ya de pie, le miró desde arriba con un desprecio mal disimulado en los ojos y una sonrisa socarrona en los labios.

- Eres malo, amor mío, no me complaces como deberías. -Dió dos pasos hasta atrás, hasta quedar con los pies a los lados de las caderas del hombre y descendió las propias hasta quedar balanceando sobre él.- Pero vamos a arreglarlo, tranquilo~ -De cuclillas, acomodó su entrada en la punta de su miembro, el cual sujetaba con la mano derecha. Se encargó de enderezarlo y ajustarlo correctamente para poder entrar con una embestida. Si él no sabía satisfacerla, ella sí conocía formas de satisfacerse.

No se fijó en que el trayecto terminara correctamente, tampoco en meterlo con cuidado ni mucho menos preguntarle si estaba bien. Nada más sentirlo dentro llevó sus manos en torno al cuello del chico para apretar, su idea era cortarle el flujo de aire pero no asfixiar. Bastaba verle el rostro tomar color rojo para subir su excitación y, con ello, el movimiento de sus caderas aumentaba con vehemencia.

Al principio había soportado el peso de su cuerpo en sus propias rodillas contra el suelo, pero ahora dejaba todo el peso de su cuerpo concentrado en el cuerpo del chico, allí donde estaba sentaba concentrada en las embestidas. Debía darle puntos al chico, tiene los dotes suficientes como para que el sentirlo dentro valiera la pena
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Gaius el Mar Ene 24, 2017 10:16 pm

El súbito empuje de la chica con su género sobre el rostro pecoso del ladrón lo tomó por súbita sorpresa, haciendo que entrara en un mini pánico cuando vio que no podía respirar, mas apenas llegó a retorcerse en el lugar que la chica se levantó diciendo algún comentario desdeñoso sobre su desempeño.
Intentó llenarse los pulmones para protestar que era la primera vez que tenía que hacer tal acción, peor la muchacha no le dio tiempo a pensar que ya había comenzado a caminar por su costado, llegando nuevamente hasta el miembro del ladrón, quien estaba ahora más intrigado en que haría a continuación que en defender su orgullo.
La vio colocarse en el punto mágico y el ladrón contuvo el aliento, casi escapándosele un gemido cuando ella tomó a su colega entre manos. Mas  el que no pudo contener fue cuando la muchacha embistió con ganas sobre él, obligándolo a colarse dentro de ella a la fuerza. No lo disfrutó tanto, fue más dolor que placer y un par de gotas corrieron por las comisuras de los ojos.
Pero a pesar del dolor y la humillación, le encantaba y su miembro seguía palpitando de energía dentro de la chica.
“Esto es increíble, nunca he sentido nada igual! Alabado sea Grima! Nunca más perderé saliva agradeciéndole a esa tonta de Naga!”
El bandido tenía una crisis teológica interna mientas la muchacha continuaba su bamboleo sobre él. Respiraba con la boca abierta sin apartar la mirada de ella, lo hermosa que era y el rebotar de sus senos en cada estocada, quería tocarlos, lamerlos, disfrutarla con la misma confianza que ella lo disfrutaba a él, mas fue a estirar una mano, cuando las zampas de la hechicera se cerraron alrededor de su cuello y le comenzaron a cortar el fijo normal de aire. Otra vez en pánico el ladrón bailoteó ligeramente, llevando ambas manos hacia las que le oprimían el cuello intentando apartarlas al mismo tiempo que veía reducidas sus fuerzas por las embestidas de la dama.

-P-piedaaaad-

Masculló con lo poco que tenia de aire mientras se detenía a sí mismo de acabar dentro de la sacerdotisa.

-m-me veng-g-

Intentó declarar a tiempo, pero la falta de aire suficiente le estaba dejando con la lengua hacia afuera y el rostro completamente enrojecido de excitación.
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Re: Nada bueno pasa en Plegia (flashback Priv. Tinúviel - Gaius) (+18)

Mensaje por Eliwood el Lun Feb 20, 2017 12:12 am

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