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Hold on, the pain will end soon {Entrenamiento - Pelleas}

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Hold on, the pain will end soon {Entrenamiento - Pelleas}

Mensaje por Invitado el Jue Jul 28 2016, 00:06

La explanada carente de edificaciones más de la que se erguía albergando provisoriamente al joven príncipe y al duque se extendía por kilómetros a la redonda, vívida imagen de la desolación y soledad en la que se encontraban, un escenario perfecto para las depravaciones que los pocos presentes serían testigos esa noche. Los dos hijos de nobleza se resguardaron en la solitaria edificación en compañía de un exótico vino mientras los esclavos trabajaban en el exterior bajo la guía del felino de larga cola esponjosa como una nube de tormenta, la mesa fue apartada del área central y con sumo cuidado su contenido fue acomodado de manera de no alterar el orden de los apuntes ni las páginas marcadas de los libros, solo reacomodándolos de un lado de la mesa y el otro, donde estaba la vela asi como los implementos de escritura, las plumas fueron limpiadas y puestas todas en su lugar en el sobre de terciopelo, el tintero fue también lavado y puesto con tinta nueva poniendo una tapa para evitar que se formen costras en los bordes del frasco de vidrio, fue limpiado los excesos de cera de la vela y el candelabro y la mesa de las gotas de cera que habían caído. El cuerpo del emergido fue removido del lugar y llevado al borde del mismo donde los demás compañeros de raza estaban empalados en su macabra tarea de vigilar el lugar, la zona fue limpiada de la sangre derramada y así también de la tierra y hojas que habían caído dejando un círculo limpio y liso. Entraron al edificio los dos humanos, esclavos del patricio de Jehanna, en consideración con el príncipe del bélico territorio de Telius y su desagrado por la raza laguz procuraba que fuesen los humanos que mantuviesen el contacto directo. Estos comenzaron a acomodar el espacio apartando los bancos de madera para hacer un lugar suficientemente amplio para extender una alfombra roja y blanca, tejida con gruesas fibras de lana era suficientemente acolchada como para ser usada en el descanso nocturno, por encima acomodaron almohadones de diferentes colores ribeteados con gruesos cordones dorados y borlas en las puntas, limpiaron alrededor y pusieron aún más velas para iluminar el ambiente. Mientras seguían sirviendo el vino sin permitir que las copas llegasen a estar vacías en ningún momento el duque, diestro en la materia de la oratoria recreativa mantuvo al príncipe entretenido, habló sobre sus estudios, su tiempo en Renais y la gente que había conocido, comentó su viaje y como se había enterado de la presencia de un mago oscuro en Valm, si bien hizo algunas preguntas no presionó nunca para que el príncipe hablase de él si no deseaba hacerlo pero dejando los silencios justos para que el arcano los rellenase si deseaba. La charla se mantenía animada incluso cuando en el exterior se escucharon gritos y rugidos el sodomita estiró su mano para apoyarla sobre el antebrazo del príncipe para mantener su atención con él y no se preocupase por el exterior.

Por el umbral de la puerta se asomó una sombra antes de aparecer el felino, con sus orejas grises bien erguidas y sus largos pelos más oscuros afilando su silueta, su cola ondeó a su espalda con elegancia mostrando su cuidado y largo pelaje monocromático, con una reverencia esperó a un gesto de la mano de su amo para proceder a hablar en presencia de los nobles por primera vez desde que habían llegado, su voz era suave, ronroneante incluso pero marcando fuertemente el timbre masculino de un barítono - Todo dispuesto como usted deseaba, mi amo. - sus palabras eran respetuosas y su mirada estaba clavada a los pies de su amo, su volumen fue suave, para no imponerse sobre los demás pero se notaba el tono en que remarcó la palabra "mi". El aludido asintió con su cabeza dirigiéndose hacia el príncipe de cabellos violetas
- Si me da el placer de su compañía, salgamos. - el esclavo se acercó a su amo, como la vez anterior acomodó su cabello y sus joyas sin interrumpirle mientras el patricio dejaba su copa y cerraba un poco más su capa gruesa para salir al frío de la madrugada, en su caminar sonrió hacia su compañero de doctrina - Lamento mucho haberle hecho esperar, espero que considere que la espera valga la pena. Le tengo una sorpresa. - su sonrisa tenía un tinte pícaro y sus dedos rozaron los ajenos cuando le quitó la copa de su mano para entregarla a su esclavo quien ya llevaba la copa de su amo así como la jarra de vino en una bandeja plateada. El tintinear de sus joyas ya era una marca característica del arcano al caminar, claro en el silencio de la noche como el sonido de las gotas de agua en un oasis.

En el exterior estaba todo listo, despejado y limpio, el área donde ambos magos iban a trabajar estaba delimitada por decenas de velas formando un amplio círculo, en cinco de sus puntos habían antorchas clavadas que ayudaban a mantener una buena iluminación aunque la amplitud del círculo dejaba en penumbras el centro. A ambos lados de la puerta de donde habían salido, del lado de afuera se pararon ambos esclavos humanos, detrás de ellos esperaba el felino y en el centro del círculo se veían dos siluetas, una imponente del tigre, un hombre de considerable altura y hombros tan anchos que se veía que podría arrancar un árbol de raíz, sus orejas parecían pequeñas y su cola escuálida en comparación de su masa corporal, bien formado sin embargo, entre sus manos sostenía una cadena, al final de esta y arrodillado en el exacto centro del lugar se encontraba el felino de cabello rojizo. El tigre esperaba allí a la espera de entregar el presente que había sido especialmente preparado para agasajar al príncipe. El gato, con sus rodillas separadas apoyaba sus manos en el piso, en sus muñecas se podían ver gruesos brazaletes de oro así como en sus tobillos aunque a simple vista no se vieran, pues entre sus piernas solo se veía su cola roja apegada contra su cuerpo, lenguaje que el esclavista leía con claridad como miedo. Rodeando su cuello un grueso collar de cuero con una hebilla tan grande que podría sujetar a un tigre sin desgarrarse era lo que sujetaba a la cadena al esclavo, con su rostro inundado en lágrimas alzó la mirada esmeralda hacia los arcanos, no tenía heridas a la vista pero la pieza de tela, toscamente cortada y atada con finas tiras de cuero que formaban su camisa estaba desgarrada en una zona donde la costura no resistió el forcejeo y en su brazo de pálida piel se veían florecer grandes cardenales de u agarre que encajaba más con la mano del tigre que la del felino de angora. El nuevo esclavo apretaba sus dientes tragando sus palabras y sus sollozos intentando mostrarse fuerte mientras su mirada inundaba se dirigía con odio hacia los magos. Enmarcando su rostro su cabello tan rojo como el óxido del acero caía ondulado y largo sobre sus huesudos hombros, le habían limpiado, pues si el príncipe recordaba cuando recién habían llegado habría visto que el presente había estado manchado de la mugre de quien ha tenido que vivir en la intemperie por varias noches, ahora solo su ropa presentaba algunas manchas y su piel había sido acicalada así como su cabello cepillado. El duque se adelantó, sus pasos eran silenciosos, evidenciando más el tintinear de sus collares y pulseras, la briza movía las vaporosas telas bajo su capa y su cabello oscuro que con el danzar de las decenas de llamas y sombras parecía más un espectro en la noche que una persona de carne y hueso, extendió su delgada mano de largas uñas negras y dedos abrazados por anillos, recibió la cadena y el tigres se apartó, primero con un par de pasos hacia atrás y después dando la espalda salió del círculo. Con una sonrisa sumamente alegre se giró hacia el príncipe extendiendo él ahora la cadena
- Puede utilizarlo a gusto, si desea utilizarlo esta noche será un buen blanco para nuestras pruebas, en cambio, si desea conservarlo pese a que no está entrenado puedo enviar a uno de mis esclavos a conseguir un par de criaturas. Pero ruego que acepte este regalo. Verá, no es peligroso, con esos brazalete en sus muñecas y tobillos no son capaces de tomar su forma no civilizada, ajustados tanto como la piel permita se mantienen firmes y fuertes, si el gatito intenta ponerse juguetón desistirá ante el agobiante dolor en sus extremidades. - explicó de manera escueta, siendo perceptivo con la actitud que había mostrado el noble frente a los laguz podía llegar a adivinar que lo que tenía era miedo más que repulsión hacia la raza, cosa que era bastante normal entre los humanos. Esperaba que estas medidas fuesen suficientes como para que se sintiese seguro y a gusto con su nueva adquisición.
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Re: Hold on, the pain will end soon {Entrenamiento - Pelleas}

Mensaje por Pelleas el Miér Ago 10 2016, 18:04

No imaginaba aún a qué podría referirse Faysal con "preparar el lugar" para su breve práctica, pero dejaba todo aquello en manos del duque. Después de todo, era increíblemente cómodo cederle el trabajo a él, que con un chasquido de los dedos o menos tenía a su séquito de esclavos acomodando el mundo a su alrededor, poniendo alfombras bajo sus pies y vino en sus copas. Eran inusuales lujos y un trato hasta algo vergonzoso, por cuanto tenía a aquella admirable y elegante persona prestándole atención a él, preocupándose constantemente de que estuviese cómodo y complacido. Rara experiencia, aunque no se sentía muy culpable ni dudaba mucho en aceptarla. Por un lado, constituía sentirse finalmente como un príncipe; por otro, simplemente disfrutaba tener la atención de aquellos ojos dorados y a alguien como Faysal con quien hablar. Alguien instruido, astuto e interesante, alguien que compartía su doctrina y que había visto partes del mundo que Pelleas aún no. De no estar en aquel viaje, seguramente jamás habría dado con esa persona. Sería necio rechazar su compañía o dejar pasar la oportunidad.

Sin embargo, no negaría que le preocupaba un poco cada instancia en que viese sus cosas ser manipuladas; no había nada tan valioso ni nada por lo que debiese realmente quejarse allí, pero sus escritos personales eran algo que no podía evitar recelar que otros tocasen. Le ponía nervioso pensar en perder su orden o que se escapase una de las muchas páginas sueltas. El hecho de que reorganizaran el interior de la capilla no le afectaba, a él mismo no se le había ocurrido realmente nada qué hacer con el espacio, sino armarse un lugar donde dormir tras el altar y usar las bancas para lo que las necesitara. Eran sólo sus preciados estudios los que cuidaba, aunque a cada instante tenso, Faysal guiaba su atención de regreso entre ellos y antes de que pudiese siquiera vocalizar sus preocupaciones, toda mano se retiraba de sus documentos sin haber hecho más que juntarlos un poco. Todo se desarrollaba de impecable forma, después de todo. Relajado por la bebida y satisfecho con la situación en general, todo lo que transcurría en segundo plano a su alrededor, se alzó curioso cuando los preparativos finalmente parecieron estar listos. Entregó su copa agradeciendo mentalmente al jehan por ser quien la tomase de su mano, evitándole el contacto directo con el felino que más cercanamente le atendía, y le siguió con ansias de ver lo que había dispuesto. Aunque vagamente se preguntaba qué habían sido aquellos gritos afuera.

Al salir, descubrió que el círculo de velas tenía el exterior casi tan iluminado como el interior de la capilla. Sus ojos se adaptaron de inmediato a la combinación de luces y sombras. Cada vez más curioso, pasó la mirada bastante más despierta por el lugar, despejado de toda interferencia, dejando aquel círculo y las figuras a su centro como principal escenario en el que la atención podía caer. Uno de los subhumanos sujetaba a otro con una cadena, un tigre a otro subyugado; irónica y extraña imagen para el príncipe espiritista, pero fascinante en cierto nivel. No parecía haber límite a lo que aquel esclavista podía hacer con sus pertenencias, y según se adivinaba por la mano de uno dibujada en moretones en la piel del otro, tampoco habría límite contra los mismos congéneres. Penoso y desesperanzado era el semblante del cautivo que había caído a nefasta suerte, mas no despertaba empatía alguna en Pelleas, quien no daba ya un ápice de consideración a los laguz. Sólo siguió al hombre de larga cabellera negra más cerca, cuidando el paso de su túnica cerca de las pequeñas llamas que delimitaban el área, y aguardó a que explicase lo que veían. Cuando tomó la cadena y con tan atrayente sonrisa habló de la utilidad del joven tigre para aquella noche, el entendimiento de toda la escena le dejó algo pasmado, parpadeando en absoluto desconocimiento de cómo reaccionar.

Entreabrió los labios, aunque enmudecido. Si acababa de oír correctamente, ese felino retenido y maltrecho era para él, a modo de regalo. Era el que le permitiría usar para sus prácticas. Su más inmediato y aterrado instinto le dijo que eso no estaba bien, que no quería a un subhumano cerca bajo ninguna condición. Dio un paso atrás, distanciándose de esa cadena con una mirada evasiva y desconfiada, inclusive encogiendo los hombros un tanto. No obstante, Faysal aseguraba que era seguro, y si pensaba en lo que decía, podía entender cómo. No podría cambiar de forma si sus patas no cabían en los grilletes, seguramente se quebraría los tobillos al intentarlo. Regresó la vista a la sonrisa en el rostro ajeno, parcialmente cubierto por el cabello negro que siempre obscurecía uno de los ojos, pero permitiendo aún percibir la seguridad en su gesto. De los preparativos del esclavo y de la seguridad del asunto, se le veía muy convencido.

- Um, este... regalo... - Se mordisqueó el interior de la mejilla, desapercibido, mientras regresaba adelante. Estiró la mano hacia la cadena que le era ofrecida, apenas tocándola contra los dedos del otro. - ¿Está seguro? Yo-- um, siendo sincero, no mantendría algo así conmigo... por supuesto que es un mucho mejor blanco que un emergido, teniendo percepción de dolor y todas las demás sensaciones que ellos omiten, pero... sería sólo eso. Lo usaría para ese fin. ¿Estaría bien eso? - Preguntó. No le cabía duda, después de todo lo visto, que Faysal no tenía verdadero apego a las bestias; no entendía exactamente el sentimiento que albergaba por ellas, mas en definitiva no era uno que le impediría ver a una bestia sufrir, quizás tampoco participar de ello. Era un asunto de ambos, después de todo. Y creía que el duque era bastante como él, pero el tigre que le ofrecía lucía débil ya, frágil en constitución y nada aseguraba que sobreviviese el asunto.

Sufriría mucho y si fallecía, lo cierto era que tardaría en hacerlo. A él no le molestaba; entre más pensaba en ello, más le cautivaba la idea. En silencio acabó por tomar la cadena. En esas condiciones, con el animal retenido y la cadena en su mano, todo parecía un poco mejor. Menos aterrador y más correcto. Supuso que podía; lo cierto era que en el pasado había pensado ya en tener una bestia para usos bélicos, en similares condiciones, aunque no había sido más que una fantasía momentánea. Podía darle aquel uso, tenía todo el sentido que debía. Miró al tigre de cabello rojizo con nueva consideración, perdiendo la tensión de sus gestos y mostrando renovado interés. - Si está bien, creo que serviría. Para utilizarlo ahora mismo, quiero decir. Se lo agradecería muchísimo. - Volvió la vista a Faysal con un poco más de confianza, aunque no podía dar más que una pequeña y tentativa curvatura en la comisura de los labios. Todo eso seguía siendo nuevo, todavía algo de temer. Al instante en que el destino de la criatura quedó decidido por quien la recibía, el laguz desesperó aún más, y aprovechando el inseguro agarre del príncipe retrocedió jalando fuertemente de su correa; Pelleas fue movido un poco en su dirección pero no soltó, sino que sujetó de un tramo más adelantado la cadena. En reacción a ello, el laguz cambió su errático movimiento por otro más seguro, adelantándose con las fauces abiertas y los colmillos dispuestos hacia la mano del beorc.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Dark Sage

Cargo :
Príncipe de Daein

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Tomo de Worm [7]
Tomo de ruina [1]
Tomo Nosferatu [2]
Vulnerary [2]
Hacha larga de bronce [1]
Báculo Hammerne [2]

Support :
Judal
Virion
Advari

Especialización :

Experiencia :

Gold :
423


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