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Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

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Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Vie Jul 22, 2016 7:45 pm

Era raro para la mujer de piel pálida y cabellos negros el salir de la isla en la que habitaba. Realmente no le era necesario pues era su señor padre quien se ocupaba de la visita al resto de islas que conformaban su amado país,mientras que ella quedaba en palacio a cargo de los asuntos de estado que por allí pasaba,o al menos la gran mayoría de ellos después de años en los cuales esos deberes habían sido dejados a su cuidado gradualmente. Su majestad intentaba imponer orden en las islas cazando a aquellos que las sumían en el desastre y la decadencia,siendo esa la única solución que había podido encontrar.El problema no había surgido en su reino,la piratería llevaba un par de generaciones surcando esos mares de forma en que se habían afianzado tanto en ellos que el encontrar una manera de eliminar la plaga del país no era fácil. Salir personalmente a intentar mermar el numero de atacantes,proteger con su propia fuerza a su pueblo era la única solución,la mas efectiva al menos,que su rey y padre habían encontrado. Aunque de mucho no servia pues cuando una tripulación caía una nueva surgía,y aun así su majestad no se rendía. Llevaba años esforzándose cada día mas y raramente pasaba por palacio,entre la caza y las visitas e inspecciones al resto de islas que conformaban su país aprovechando los viajes que ya realizaba para dicha tarea. Podía tomarse esa libertad precisamente porque la princesa se quedaba en palacio haciéndose cargo de los deberes del lugar.

Recordaba como en su juventud su padre no salia del centro político del país,pues sus tareas en el mismo se lo impedían. Como en silencio intentaba guardarse para si mismo el dolor de no poder ayudar a los suyos,algo que paso desapercibido para muchos pero no para los ojos rojizos de la mujer.Por ello había propuesto al tener edad suficiente para ello el dividirse el trabajo de aquella manera,para que el hombre pudiese salir a la mar. Eso había sido hacia años ya,la experiencia y costumbre hacían que ese arreglo funcionase.Aunque no hacían que la caza de bucaneros solucionase los problemas del reino pes los mismos seguían siendo una plaga. Y si bien las escasas veces que veía a su progenitor lo veía lleno de vida y decidido le entristecía el pensar,el saber que el sabia,que de nada servia.

Y eran sus tareas en el castillo las que le impedían prácticamente salir de aquella isla,no arrepintiendo se ello la verdad después de todo era de las zonas favoritas de su país. Solo que de tanto en tanto agradecía las ocasiones como aquella.Donde su majestad perseguía a un par de tripulaciones escurridizas y las visitas rutinaria  las islas se atrasaban.Donde ella se ofrecía a realizar al menos un par de ellas para que no se retrasasen todas.

La isla era pequeña,el puerta también,casi habitado por completo por su séquito y sus guardias en esos instantes,estando la isla inusualmente protegida en esos instantes.No los necesitaba a decir verdad,no tantos al menos,pero su padre se preocupaba y si de esa manera la princesa podía quitarle un peso de encima al rey bienvenido fuese.

La posada había sido reservada para ellos,otorgándole a ella la habitación mas grande. Era pequeña comparada con sus aposentos de palacio,pero limpia y acogedora,con cierto encanto .De madera.Le recordaba a los camarotes de los barcos a los que tan acostumbrados estaban los hombres de Durban,así que no le desagradaba.Todo lo contrario.

Habían llegado a la isla la tarde anterior,siendo su intención el descansar en la posada,pasar la noche allí y dedicar el siguiente día a la inspección de la isla.A las necesidades de la gente.Ese era el plan y lo había llevado a cabo.Lo único no planeado fue el despertarse antes de la hora acordaba,media hora antes del amanecer.Algo ocurría en la taberna de la posada,las voces y el bullicio reinaban en el lugar hasta el punto en el que sin pretenderlo los soldados habían despertado a su princesa. La misma abandono sus aposentos aun con su ropa de dormir,importándole poco pues el traje era elegante y nada revelador,casi aparentaba ser un conjunto veraniego. Pasos elegantes y silenciosos bajaron por la escalera,haciendo que ninguno de los presentes se percatase de ello hasta que la mujer de porte elegante se detuvo a tres peldaños del final de la escalera.Quedando ligeramente por encima de todos aunque no lo necesitase,pues por lo usual era mas alta que la mayoría de sus hombres.

-Que a ocurrido?

La certeza de que algo había pasado le hacia preguntar ello,afirmarlo y pedir directamente los echos. No perder el tiempo en inútiles preguntas de cortesía. Después de todo dependiendo de las circunstancias el tiempo no seria algo que les sobrase.
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 23, 2016 10:29 pm

Apenas alcanzó a escupir algo de silaba y sangre a un lado antes de que el siguiente golpe lo obligara a volver la cabeza hacia el lado contrario. Dejó su cuerpo caer hacia adelante e inclinó la cabeza para dejarla colgar también. Sintió el tirón de las cadenas que mantenían sus brazos por encima de su cabeza, escocieron sus muñecas que debieron soportar todo su peso pero a él no le importó. Más le dolía el corte en su labio, los golpes a su cuerpo, la herida en su orgullo.
No podía creer que realmente estaba allí con Joel, que habían sido atrapados por haberse infiltrado en un lugar que estaba más protegido de lo que les habían dicho. Era obvio que los habían usado de carnada, posiblemente el plan fuera distraer a las tropas mientras los demás piratas ingresaban a otro sitio o tomaban otras rutas para alcanzar su verdadero objetivo. Y allí estaba él, encerrado, traicionado una vez más. Qué ironía.
Sonrió de lado con amargura y sintió como otro puñetazo impactaba en su rostro, justo en la barbilla. Sus dientes castañetearon y fue una suerte que no se mordiera la lengua. Abrió su boca, movió la quijada de un lado a otro para soportar el dolor que se extendía desde el punto de impacto hacia todo su rostro y cuello. Al parecer era completamente cierto que en Durban los piratas no eran bienvenidos sino todo lo contrario, ellos parecían golpearlo para darle su merecido, para intentar que hablara y al mismo tiempo por rencor. Podía sentir el odio en la mirada de los guardias clavarse en él como agujas, pero lo ignoraba también.
¿Qué importaba a esa altura de su vida ser odiado de aquella forma? Incluso el hombre que lo había adoptado lo traicionó hacia... ¿cuántos años? No podía pensar, tenía la mente cansada tras tanto maltrato y el alma agotada tras una nueva traición. ¿Qué más podía ser aquello? Si Joel se atrevía a proclamar que el capitán iría a por ellos Nowell estaba seguro de que podría sacar fuerzas de los lugares más recónditos para insultarlo antes de reirsele en la cara. Ese hombre de malos modales y actitud pendenciera no volvía por nadie. Había dejado a sus hombres morir en muchas ocasiones, abandonado a piratas caídos en el mar que aún podían salvarse y jugado con la vida de todos en más de una oportunidad. Estaban allí solos, por su cuenta, no había nada que pudieran hacer al respecto y, como si quisieran demostrarlo, los uniformados los habían colocado en celdas separadas y a todos amarrados.
El destino que les esperaba era claro: la muerte y, por muy extraño que sonase, el joven de ojos verdes no estaba asustado.
Volvió a escupir al suelo. Entreabrió sus ojos un poco y pudo ver gracias a la tenue luz de un farol por fuera de la celda que el soldado se retiraba. Vio las botas oscuras alejarse, escuchó la puerta cerrarse y soltó un suspiro. Se preguntaba cuánto tiempo tardaría la orden de ejecución en llegar, cuántos golpes y latigazos recibirían o si acaso pensaban usarlos para algo más.
Paladeó el sabor a sangre dentro de su boca, tocando con la lengua los lugares internos heridos y creyó notar que un pedazo de muela le faltaba. Soltó un chasquidos y quiso encogerse de hombros, pero las fuerzas y la posición no se lo permitieron así que en cambio cerró los ojos. Poco a poco calmó su respiración, los sonidos le parecieron más y más lejanos y aunque parecía imposible él logró entrar en un ligero sueño. Si iba a ser ejecutado, al menos pasaría con tranquilidad los últimos momentos.
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Dom Jul 31, 2016 12:05 pm

Los hombres uniformados,algunos pertenecientes a la escolta que había llevado a la isla,otros sin embargo hombres que defendían la misma y sus aguas cercanas,alzaron la vista al mismo momento.Y el silencio reino en la taberna antes llena de sonido.Pues nadie sabia quien debía romperlo ni que decir para ello,la mujer no había preguntando a nadie en concreto. Intercambiaron miradas discretas antes de que uno de los capitanes que la acompañaban decidió ser el el primero en dar un paso al frente y resolver la duda de la futura soberana. Aunque la respuesta no concordaba con la pregunta.

Le pidió que volviera a sus aposentos,que no debía interrumpir su sueño por un problema que ya había sido solucionado a esas alturas. El echo de que los soldados del país fuesen capaces de arreglar incidentes antes de que los mismo llegasen a oídos de los altos cargos era halagador,demostraba eficiencia y cierta independencia necesaria por parte de sus tropas.Mas la mujer deseaba saber el motivo de su pronto despertar,aunque el mismo fuese algo ya solucionado.

-Esa no ha sido mi pregunta. Lo que yo deseo saber es que a ocurrido. No si el problema en cuestión a sido solucionado o no.

Un ligero suspiro por parte del capitán que paso por alto para la mayoría de ojos presentes,mas no para la presencia de la mujer. Mas de uno se hubiese contentado con saber que no había motivos para preocuparse y que podía volver a disfrutar de la tranquilidad con la que instantes antes contaba. Pero no la mujer,en parte por que la curiosidad le hacia querer saber,en parte por estar demasiado comprometida con su patria y quería saber todos los problemas que atacaban a la misma. Arreglados o no el saber algo así podía ayudarle a prevenirlo en un futuro,a saber lo que ocurría en sus futuros dominios y la necesidad de los mismos.

Se decidieron a hablar,explicando el hombre que había tomado la palabra la situación,los soldado alrededor remarcando ciertos puntos para otorgar mas información. Al parecer el problema no era nada nuevo. Un grupo de piratas había decidido asaltar la isla a altas horas de la madrugada.Mas no llegaron a cometer ningún acto criminal,pues el ejercito logro encontrarlos y reducirlos antes de que nada ocurriese. Lo lógico teniendo en cuenta el inusual alto numero de efectivos en la isla,y el igual de inusual bajo numero de bucaneros con intenciones nada nobles.

Hacia ya un buen rato desde que había sucedido aquello,y el revuelo en la posada había sido provocado por los soldados que habían ido a informar a la escolta de la princesa sobre la situación. Para prevenirles ,para que estuvieran mas atentos de lo que ya estaban. Pues a pesar de que los malhechores habían sido atrapados y encarcelados a esas alturas no sabían si alguno habría conseguido escapar.

La mujer guardo unos instantes de silencio ,uno que se expandió en toda la taberna. Habia algo que no estaba bien,que llegaba a inquietarle. Si lo que decían era cierto el numero de piratas capturados era demasiado bajo.Pero no habían sido capaces de encontrar a ninguno mas,y eso que tras atraparlos a ellos habían examinado la isla de arriba abajo. O dichos piratas en cuestión eran demasiado estúpidos y habían cometido un acto suicida,o no era mas que parte de un plan ligeramente mas elaborado.Fuese cual fuese ninguna de las opciones le sorprendería. Y por ello mismo la mujer había decido comprobar en persona cual de ambas opciones seria.

-Están encerrados en las celdas del cuartel local,cierto?

-Si mi señora. Nuestros hombres se están encargando en estos mismos instantes de sonsacarles algo de información antes de aplicarles su correspondiente castigo.

-De acuerdo.Aseguraos de que el castigo no sea irreparable antes de que yo llegue.

Se giro y comenzó a subir un par de escalones,rumbo de nuevo a sus aposentos en la posada

-Hay algo que quiero comprobar por mi misma. Así que  ahorraos el intentar convencerme de que no es necesaria mi presencia en dicho lugar y preparaos para acompañarme

No necesito girarse,pues sabia que algún de sus hombres ya había abierto la boca para intentar hacer cambiar de opinión a su princesa,mas se limitaron a sentir aunque ella no los viera. Los hombres ya habían sido apresados y se estaban haciendo cargo de ellos,que necesidad tenia la heredera al trono a exponerse a la presencia de tan odiosos individuos.Era lo lógico que sus hombres intentasen disuadirla de ello. Mas sabían que cuando algo se le metía en la cabeza a la mujer difícilmente podrían hacerla cambiar de opinión,mas cuando ella se adelantaba a ellos. Era mejor seguirle la corriente. Ademas al menos había aceptado el ser  acompañada,cosa que rara vez sucedía cuando viajaba en la isla principal.

La mujer se cambio de ropa,mas rápido de lo que normalmente hacia mas aun así con cuidado de que las vestimentas quedan perfectamente amoldadas a su cuerpo. Tenia tiempo para cambiarse,pues sabia que los hombres no escaparían de sus celdas,pero tampoco podía tomarse demasiado tiempo para ello. No había piedad para los piratas en Durban,y si bien no serian ejecutados hasta que ella lo ordenase siempre podía darse el caso de que cuando ella llegase fuesen incapaces de responder a ninguna pregunta.

Salio ataviada con un vestido negro,con flores amarillas estampadas. De mangas largas pero parte de su pecho descubierto,largo hasta taparle sus zapatos de tacón. Una flor amarilla y de generoso tamaño recogiendo su cabello en un moño,parte del mismo cayendo a los laterales de su rostro. En su mano en un tomo envuelto en tela negra,decidida esta vez a no sujetarlo en su cintura si no a llevarlo consigo. Cuando alcanzo de nuevo el final de las escaleras seis de sus hombres ya estaban preparados para escoltarla.

Ya había amanecido cuando salieron. El cuartel no estaba lejos,cercano a la costa pero ligeramente apartado del centro del puerto para no molestar demasiado a los habitantes del lugar ni a la gente de paso del mismo. No llevaba mucho tiempo el ir caminando hasta allí. Era bueno que fuesen esas horas del día ,recién amanecido,pues no había mucha gente aun por las calles.Su presencia atraía miradas,y el echo de acudir a tales horas al cuarte del ejercito podía no ser una buena señal,no había necesidad de alertar a la población cuando los piratas habían sido atrapados antes de alertar a nadie ,ni importunar a los civiles.

Al llegar todos se inclinaron ante la mujer,la cual tras aceptar el gesto les indico con un leve movimiento de su mano que se incorporaran. Ordeno que solo dos de sus acompañantes entraran con ella,a los miembros del cuartel que le guiaran a las celdas y que le acompañasen pues eran los que mas conocimiento tenían sobre el lugar y la situación. Intentaron disuadirla de entrar,de que no era una escena adecuada para alguien de la realeza. Mas hizo odios sordos y siguió su camino. Hasta llegar a las celdas

Encontró a los hombres en celdas estrechas,frías,sucias... todos separados,con sus manos colgando desde los grilletes anclados en la pared.Cuerpos magullados y bocas y narices deslizando sangre. Lo ignoro,era menos de lo que se merecían tras robar y matar en su país. Pidió una silla,una banqueta que le ofrecieron. La situó frente a la celda central,a una distancia prudente.A pesar de ser tan modesto asiento se sentó en el con elegancia,piernas cruzadas y el tomo sobre su regazo,sus dos acompañantes cada uno a un lado de ella en silencio . No se presento,y pidió a sus hombres que no la presentaran.

Paso su vista entre todos los encerrados ,sonrió con cierto aire de superioridad antes de que su voz hiciese eco en el lugar ,seria. Fría hasta cierto punto.

-Vais ha hablar.Por las buenas o por las malas eso os lo aseguro. Podéis demostrar cierta sensatez y comenzar a hablar ahora.O esperar y seguir aumentando vuestra agonía hasta que acabéis diciéndonos todo lo que sabéis entre llantos y suplicas de que acabemos con vuestra vida. Vosotros decidís,lo cual es mas de lo que merecéis.





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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Invitado el Dom Jul 31, 2016 5:33 pm

Lo que lo despertó fue el suave sonido de unos pasos. Podía distinguir entre ellos unos más fuertes y agudos, como de tacones, y otro par más aplacado como hechos por pies envueltos en botas de taco de cuero. Alguien se acercaba y no era tan tonto como para pensar que no iban a por ellos, a esas horas eran los únicos que podían ser visitados. ¿A  esas horas? Se preguntaba qué horario sería, si realmente había pasado mucho tiempo o acaso horas, después de todo había estado sumido en un sueño de vigía del cual apenas estaba empezando a despertar. Suponía, de mala gana, que tal vez no había pasado demasiado tiempo.
Respiró profundo, preparándose para más golpes, y sintió cada lugar de su cuerpo doler. Le molestaban las piernas al estar tanto tiempo arrodillado, el cuerpo tras los golpes, la boca por los puños que le habían acertado y allí donde faltaba un trozo de muela se había raspado más el lado interno del cachete. Pero lo que más le molestaba eran los brazos, tenerlos por encima de su cabeza, lo cual le generaba una horrible tensión en los hombros, hacía que no sintiera las puntas de sus dedos pero que el dolor en sus muñecas le resultara insoportable. Se sacudió, intentando apartar todo aquello, pero la fricción de los grilletes en su piel hizo que se detuviera y volvió a quedar colgando de allí.
Observó las piedras del suelo, apenas iluminadas por el farol de aceite, y a su mente llegó el recuerdo de algo ocurrido hacía cinco años atrás, de una muchacha de cabello verde claro a la cual jamás pudo preguntarle su nombre. Recordó sus manos lastimadas con tristeza, de seguro le habían quedado algunas marca en su piel, y sonrió un poco al saber que ella había huido gracias a su artimaña. De esa hazaña en su cuerpo habían quedado muchas marcas, las peores y las más profundas, por el castigo que había recibido pero había valido de la pena. Si ella estaba viva o muerta era un misterio para él, siempre creyó que seguía con vida, pero si acaso el mar se la había devorado estaba seguro de que ese final era mejor que terminar de esclava o algo peor.
Y si acaso estaba viva... Suspiró, ya rendido. Lo lamentaba mucho, pero jamás podría cumplir su promesa; aunque no le molestaba saber que al menos ella lo recordaría como Awka. Sin embargo, a Nowell le hubiera gustado saber su nombre.
El sonido de algo pesado al ser puesto sobre el suelo logró que él abriera los ojos y dejara de pasear en memorias más bonitas pero que al final terminaban dejándole un gusto amargo en la boca. Lentamente levantó la cabeza y notó que del otro lado de las rejas una mujer, acompañada de guardias, se acomodaba sobre una silla puesta sólo para ella. La elegancia que salía por cada poro de la bella y pálida dama era algo sorprendente, incluso podía embelesarlo un poco a pesar de su condición. La forma en que cruzaba sus largas piernas, que dejaban en claro su belleza, fue como un suspiro y suave como una caricia. Esa mujer no era una cualquiera, eso estaba claro.
Pero a pesar de todo Nowell volvió a cerrar los ojos, dejando la cabeza caer. No necesitaba ver la cara de alguien superior ni el odio que los ojos de los que la acompañaban emanaban para saber que con ella allí su cuello estaba mucho más jodido que antes. Las palabras de la mujer, acompañadas de una voz profunda y elegante, dejaron en claro que no tenían muchas opciones. Sin embargo, morir siendo torturado o sin tortura a él no le hacía diferencia. No lo veía como una amenaza y no tenía ganas de hablar la respecto, de revolver en su orgullo herido o de recordar que por estar con un grupo al que no pertenecía estaba en esa situación. Al menos, creía, podía enorgullecerse de haber destrozado más de un plan de aquellos bucaneros que, al final, preferían prescindir de él.

—Muérete, perra —dijo la persona en la celda continua antes de lanzar un escupitajo con fuerza. Nowell abrió sorprendido los ojos y observó a Joel en la celda continua—. Como si fuéramos a decirte algo, puta —siguió insultándola con vehemencia.

¿Acaso quería que lo golpearan de nuevo? No podía creer que ese sujeto fuera tan estúpido. Movió su cabeza en una suave negación y suspiró. Se olvidaba la clase de hombres entre la que había estado todo ese tiempo.

—Tendrás que lamerme la verga para que te cuenta algo, bruja —continuó Joel rugiendo como endemoniado, haciendo intentos por sacar sus manos de las cadenas que producían un sonido de tintineo que mantenía al resto en su sitio—. ¡¿Eh?! ¿Por qué no lo intentas? Ven, vamos, puedo follarte como a una puta si te gusta, de seguro te gusta.

Escuchar aquellas barbaridades, aunque era usuales entre sus compañeros, le parecía completamente desagradable.

—¡Silencio, pirata! —le gritó uno de los guardias muy enfadado, dando un pisotón.

—¡¿Tu también quieres que te folle como a la puta de tu ama?!

—Cállate, Joel —le dijo con una voz serena, profunda y molesta—. No es forma de tratar a una mujer —le recordó porque detestaba que hablaran de esa forma de otros, porque había escuchado cosas similares ser dirigidas a él y sabía que podían causar enojo, ira o bien vergüenza.

—Cierra el pico, mojigato —agregó Joel soltando otro escupitajo.
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Dom Jul 31, 2016 6:46 pm

Vulgar,aburrido y sumamente estúpido. Lo cierto era que la mujer no tenia esperanzas de que los individuos pronunciasen palabra alguna,no al menos sin presionarlos para ello. Le resultaba increíble el echo de que gente así,que no tenían reparo alguno en arrebatar la vida de la gente,de robar y arrasar las cosas de importancia para otros o incluso de destrozarles la vida sin necesidad de arrebatársela ,tuviese orgullo alguno. Podía entender hasta cierto punto que se sintiesen orgullosos de las habilidades adquiridas por el tiempo,después de todo aunque fuesen usados para tal vil propósito era algo que requería esfuerzo.Incluso esa camaradería y necesidad de protección entre ellos era esperable teniendo en cuenta que convivían todos en un espacio reducido. Pero el sentido del honor y el orgullo por lo que hacían... ridículo.

Un orgullo que intentaban mantener mediante palabras malsonantes que no hacia mas que degradarlos aun mas ,resaltando sus actos carentes de ética y de decencia. Y lo mas triste y miserable de todo es que se creían que con dicha actitud conseguirían enfurecerla.Sacarla de sus casillas y hacerlas caer en su tonto juego. No iba a funcionar,no con ella,mujer observadora y tan hábil en el uso de palabras.Aunque al parecer si que afectaba a sus hombres en cierta medida,no a aquellos que al acompañaban pero si a aquellos pertenecientes al cuartel. Se sentía honrada por ello. Pero era innecesario que respondiesen a tal vulgar provocación.

Por ello alzo la mano para pedir calma a los soldados.Al tiempo que sonreía con cierta malicia y cerraba los ojos con suavidad.

-Creo que había sobrestimado vuestra capacidad. Tenéis una inteligencia mucho mas limitada de lo que creía,es mas me sorprende que con vuestra capacidad seáis capaces de saber como se usa el órgano reproductor siquiera.

Abrió los ojos,con fingida pena en su rostro,en su voz.

-Seguramente esas señoritas de compañía de las que hablas solo os hacían creer que teníais habilidad para las artes amatorias porque les pagabais por ello... una lastima que hayas vivido engañado toda tu vida. Seguramente ni sabrás como encaja el puzzle...

Alzo la mirada hacia uno de los hombres apostados a su espalda,le sonrió y asintió entendiendo el hombre el gesto al instante. Sonrió satisfecho ante la orden silenciosa,tomando con el las llaves de la celda de aquel mal hablado y entrando en la misma,pateando al hombre en el estomago sin previo aviso. Retirándole el aire de los pulmones ante el golpe,repitiéndolo tanto con sus botas hasta con la rodilla flexionada.

-Suficiente

Un ultimo golpe y se retiro,sin salir aun de la celda. Manteniéndose a la espera.

-Puede que sea por esa escasa inteligencia tuya que no has sido capaz de ver que no tengo la mas minina necesidad de acercarme a alguien tan repulsivo como tu... Una lastima que gastes tanta saliva en vano,con lo útil que te podría resultar en estos instantes....

Los demás hombres permanecían en silencio,todos excepto uno. Frente a ella,el único que parecía medianamente inteligente,o al menos educado. Algo sorprendente entre los de su calaña. Interesante

-Tu.Te han llamado mojigato pero entre todos pareces el mas sensato. Vas a decirnos algo útil o escudarte en el silencio?
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Invitado el Dom Jul 31, 2016 8:15 pm

La respuesta inteligente, con perfectas palabras y ritmo de la mujer lo dejaron completamente sorprendido. ¿Ella estaba burlándose de Joel? Casi no podía creerlo y tanto era así que hasta el propio insultado se había quedado al parecer sin palabras. Nowell cerró los labios con fuerza para no soltar una carcajada y lo recorrió un estremecimiento de gracia que no pudo reprimir, las cadenas tintinearon al entrechocar. Era la primera vez que escuchaba a una mujer hablar así, usar su posición con un punto de apoyo y aprovechar las palabras para humillar al otro sin siquiera decir una grosería. Debía admitirlo, se llevaba todo su respeto.
Nowell soltó un resoplido por la nariz cuando ella le dijo que no sabría encajar el puzzle y volvió a contenerse, aunque sus labios se curvaron en una sonrisa graciosa. ¡Casi podía imaginar la cara de rabia de Joel! ¡Aquello era demasiado! Respiró profundo, con lentitud, y escuchó a su compañero chistar con indignación. La realidad era que a él mismo tampoco le sorprendería que las mujeres con las que el pirata se había revolcado fingieran que era bueno en la cama. De hecho creía mas lógico que fuera un desastre después de todo se ponía borracho en cada puerto.
Al escuchar que la puerta de la celda de su compañero se abría observó de reojo lo que ocurría y como el otro pirata era golpeado. Se lo tenía merecido por hablar de esa forma y ser de la calaña que era. Cuando lo dejaron del golpear volvió a poner los ojos verdes en el suelo. Esa mujer, tal como decía, no necesitaba ensuciarse las manos para hacerles daño y estaba claro que no dudaba de sus acciones. Se preguntaba exactamente quién era, de seguro tenía el nivel de autoridad de un militar o incluso un poco más. ¿Sería una general o la gobernante de esa isla? No, era cierto, aquel lugar se regía por una monarquía. Tal vez fuera una noble o incluso algo más poderoso como una princesa. Si era eso último, estaba rompiendo todos los cánones de las historias; eso sería fantástico.
Se vio sorprendido cuando ella se dirigió a él diciendo que parecía el más sensato. Elevó la mirada, observándola por ente los mechones de cabello castaños que caían sobre su rostro, y se quedó en silencio un momento más. ¿Qué esperaba que le dijera? No sabía exactamente qué planeaba el capitán ni mucho menos y de saberlo no... Se detuvo un instante, apartando la mirada al suelo un poco. ¿No qué? ¿No se lo diría? Resopló con gracia. ¿Acaso él estaba pensando en proteger a los sujetos que lo habían traicionado? ¿Otra vez intentaría asumir las culpas de su situación? ¡Aquello no era su culpa! Que su padre lo hubiese vendido por ron no era su culpa, que los piratas lo hubieran dejado allí a su suerte tampoco lo era.
No, lo supiera algo se lo diría a esa mujer, a esos ojos que no dudaban en dar las órdenes necesarias contra un enemigo.
Nowell elevó una vez más la cabeza y la observó sin dudar. Ya no tenía una sonrisa entretenida en el rostro sino que se veía serio.

—Disculpe usted, señorita —le dijo con un tono tranquilo, el mismo de antes—, pero lamento decir que mi posición entre los bandidos a los que por desgracia pertenezco no era lo suficientemente alta como para saber el plan en su totalidad.

Y aquello era verdad, era una forma sincera de expresarse. No tenía que avergonzarse por algo así sino decir la verdad.

—Nos enviaron aquí para revisar la isla, aunque la parecer eramos sólo un señuelo —razonó un poco, encogiéndose de hombros—. Supongo que tendrá que golpear a mi compañero si quieren saber más, estoy seguro de que él tenía el plan completo.

—Nowell, bastardo —gruñó Joel, apenas recuperado, y se movió intentando lanzarse contra él aunque no podía—. Si salimos de aquí te arrancaré tus queridos ojos con mis manos, ¡ya verás!

—Como si fuéramos a salir de aquí con vida, idiota —replicó Nowell echando su cabeza hacia atrás y soltando una risita por lo bajo—. No puedo creer que seas tan imbécil. Ellos también te han dejado aquí tirado, ¿no ves?

Joel dejó de tironear y soltó una maldición entre gruñidos, desplomándose contra la pared sin demasiadas fuerzas como para seguir murmurando incoherencias.
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Ago 01, 2016 1:08 pm

No paso por alto el echo de que sus palabras causaron gracia en el compañero del malhablado.Ponerse a intentar descifrar si ello se debía a una falta de compañerismo o si por el contrario a que tenia la confianza suficiente para reírse del otro con total libertad a la mujer no le importaba lo mas mínimo. No merecía la pena el esfuerzo,al igual que a pesar de no querer darle una alegría a ninguno de los encerrados tampoco se molestaría en ordenar que interrumpiesen la silenciosa risa del pirata.

Se limito a esperar una respuesta a su pregunta y a dejar a sus hombres a la espera. Sonrió con cierta superioridad ante la conversación de ambos hombres. Los cuales le estaban proporcionando mas información de la que ellos desearían,sin quererlo realmente. Ya sabia el hombre de ambos individuos que habían tomado la palabra,así como que uno de ellos tenia predilección por sus ojos. Ya sabia que comenzar a arrancarle de serlo necesario.

-Deberías dar las gracias por aun seguir aquí y no gastar saliva en futuras amenazas. Sinceramente,tienes menos capacidad intelectual que una piedra.

No le extrañaba que los seres basados en fuerza e impulsos dejasen a un lado su raciocinio,el problema era que en comparación con su compañero uno era demasiado estúpido y el otro demasiado sensato. Y sin conocerlos y teniendo en cuenta si situación actual bien podría tratarse de una mera actuación cuidadosamente ensayada.Con un propósito o con el simple deseo de mofarse de ellos. Pero tampoco podía descartar por ello las palabras del hombre.Porque no sabia si actuaban o no,tendría que presionar para ello. Lo que si le había quedado claro a la mujer es que no eran mas que una carnada,una distracción absurda.Si realmente deseaban revisar la isla habían optado por ser un grupo demasiado grande,deberían de ir en grupos de una o dos personas,y de día ,pasando desapercibidos entre los civiles. No. Eran un señuelo,una misión suicida.

-Eres demasiado sensato como para ser arrastrado a un plan suicida. Ademas si tu inteligencia destaca sobre otras,que visto el listón de aquí no seria difícil,eso les intimidara y les haría no confiar en ti. Lo raro seria que confiasen en ti para algo mas que simples recados... Una pena lo que las malas compañías hacen... Lastima de juventud

Aun no confiaba en la palabra de los hombres,pero no había nada de malo en hacerles creer que lo hacían. Quizás de dicha manera consiguiese mas información involuntaria por parte de ellos.

-Una lastima para nosotros,no es suficiente.

Dirigió una mirada hacia la celda del tal Joel ,clavando su mirada en el soldado en el interior de la misma. Sonriendole con amabilidad y asintiendole al hombre.

-Parece ser que a Joel le cuesta captar ciertos conceptos,como el echo de que debe de contarnos aquello que queremos saber,y no hacer resaltar aun mas su estupidez a cada palabra suya. Nos harías los honores de ayudarle a buscar las palabras adecuadas para nuestro propósito?

El hombre asintió  y sonrió satisfecho con el trabajo otorgado.Antes de girarse hacia el pirata y golpearlo de nuevo,con mas fuerza que antes.
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Invitado el Mar Ago 02, 2016 11:22 am

El pirata volvió a soltar un resoplido de gracia por lo bajo cuando la mujer comparó la inteligencia de Joel con una piedra, era bastante acertado aquello. La verdad era que ese sujeto resultaba ser duro de entendimiento como una pared de roca y por eso mismo era muy difícil de tratar. Sabía que en sus buenos días no trataba mal a los demás, pero con la amenaza de la muerte encima de su cabeza de seguro se volvía más tosco, era fácil de comprobar. Tosco y bocazas, decía más cosas de las necesarias, pero ¿acaso importaba? Llegados a ese punto era lo mismo. No importaban las promesas hechas ni las metas, allí estaban a un paso del jaque mate. No, ya estaban en uno, no tenían salvación.
Volvió sus cansados ojos verdes a la mujer cuando entendió que se estaba refiriendo a él y en respuesta le mostró una sonrisa cansada. Sí, era más sensato que el resto, tal vez más miedoso o más callado, pero no por eso podía haber escapado de todo aquello pues no había tenido forma de oponerse. Si lo hacía sabía que se le agregarían más marcas a su espalda y no había estado esos últimos años con muchos ánimos de masoquista. Por no decir ningún ánimo.
Pero, como ella decía, era todo por las malas compañías. Se encogió de hombros como puso y dejó caer su cabeza hacia un costado, intentando relajar la postura de su cuello. Sabía que no tenía demasiadas opciones allí, por lo que quedarse en silencio era lo mejor. Decir tonterías no sólo lo llevaría a una nueva sesión de golpes sino que además sólo llenaría de tonterías los oídos de los guardias. Él no sabía nada, Joel sí y estaba a punto de recibir su merecido.
El golpe en el cuerpo del pirata de la celda continua sonó ahogado, al parecer eso había sido un puñetazo directo a su estómago. Escuchó a Joel regurgitar y escupir a un lado antes de que otro golpe sonara. Ese fue más duro, más contundente, parecía haber dado en su rostro. Uno a uno los puñetazos y patadas continuaron. Nowell siquiera le dirigió una mirada, no se molestó en observar el espectáculo porque creía que no tenía sentido, después de todo él no le temía al dolor, ya no le temía a la muerte, sólo esperaba que aquello se terminara pronto. Detestaba el olor que había allí abajo, el sabor a sangre en su boca, sentir su cuerpo agarrotado. Si no iba a poder sacarle nada a su compañero era mejor que los decapitaran allí mismo.

—Yo... —masculló el reo antes de que otro golpe lo callara. Volvió a escupir a un lado, con la respiración agitada y los golpes cesaron—. Hablaré.

Los ojos verdes de Nowell quedaron al descubierto de pronto y su mirada viajó con sorpresa hacia la celda contigua. ¿De verdad diría algo coherente o solamente tonterías?
El soldado tomó al pirata por el cabello y lo obligó a levantar la cabeza para que viera a la mujer del otro lado de los barrotes. Por la boca de Joel la sangre se escurría y tenía el rostro más hinchado que antes. Uno de sus ojos apenas podía mantenerlo abierto.

—El castillo —boqueó tomando aire por sus labios y temblando un poco—. Ellos quieren el castillo. Vieron una guardia importante abandonarlo, creen que está más desprotegido y...

¿El castillo? Aquello era una tontería. Era cierto que habían divisado una flota alejándose de esa isla, él mismo lo había confirmado, y que pensaron que posiblemente la princesa de ese país o algún noble de importancia acababa de retirarse pero el capitán no sería tan estúpido. ¿O sí? A esas alturas no creía que algo fuera a sorprenderlo.

—Ellos aprovecharán las horas antes del amanecer para atacar, se ocultarán en la niebla. —El soldado soltó con brusquedad la cabeza de Joel y este quedó mirando al suelo.

Nowell frunció el entrecejo. Estaba seguro que él mismo había visto el banco de niebla, arañando la superficie del mar, a unos cuántos kilómetros de distancia de Durban y que había predicho que llegaría para esas horas, pero no estaría cerca de la isla que tenía el castillo. Para que llegara allí, había predicho el joven con sus buenos ojos, debían pasar entre tres o cuatro horas más desde el amanecer y seguramente para ese tiempo el banco ya se habría desvanecido. ¿O acaso el viento había cambiado?
El más joven de los piratas soltó un chasquido y observó a la mujer. Sus ojos verdes la inspeccionaron y gracias a su buena mirada descubrió los irises rojos de la dama que reflejaban el fuego del farol.

—Si el viento a cambiado y corre a unos veinte nudos más que cuando nos atraparon, el banco de niebla llegará para esas horas a la isla del castillo —le dijo sin dudar a la dama—. Pero si no es así, Joel miente.

—Hijo de puta —escuchó murmurar a su compañero, pero no permitió que eso le modificara el gesto de seriedad que tenía en el rostro.

—La niebla, con poco viento, no se mueve tan rápido.
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Jue Ago 04, 2016 6:28 pm

Un solo golpe no iba a bastar,no cuando llevaban ya un rato con dicho proceso incluso antes de que ella llegase al lugar. Habia que tener paciencia,algo que la mujer con el paso de los años había desarrollado o incluso perfeccionado. Habia que esperar el tiempo suficiente,presionar lo justo aunque en ese caso fuese con golpes y violencia. Y ver que ocurría antes,si la caída sin retorno del hombre o el deseo de salvarse del dolor a si mismo. Si caía no importaba,aun había mas prisioneros.Alguno hablaría,a pesar de que estuviesen en silencio. Podría jurar que la mitad de ellos solo guardaban el mismo por miedo,no por deseo de no traicionarse unos a otros,después de todo eso del honor entre ladrones no entraba en practica a la hora de la verdad. Una vez con Joel fuera del juego el miedo contra el hombre de boca sucia y el miedo contra los soldados de Durban haría a alguno hablar.

Mas no seria necesario esperar a ello.Al parecer había cedido a hablar,aunque la mujer aun no estaba segura tras lo visto si las palabras ajenas serian de fiar o no,aun así escucharía. No necesito dar la orden de que dejasen de golpearlo pues el soldado detuvo sus movimientos y se alejo unos pasos,a la espera de lo que el otro fuese a decir.

Y ante las palabras que la boca ajena soltaba la mujer se tuvo que obligar a mantener la seriedad en su rostro.A no reír o a no fruncir la ceja ante la cantidad de mentiras descaradas y tonterías que a sus oídos llegaban.

En primer lugar el castillo no era visible desde el mar,el ver a una guardia importante abandonarlo desde el navío ajeno era imposible,casi tanto como que lo hubiesen comprobado desde la propia isla,aquella donde estaba la base principal del ejercito siendo el lugar mas protegido del país. Lo que si era posible era el haber comprobado como su propia guardia,una de considerable tamaño,abandonaba la isla en los navíos del ejercito. Podían haberlo visto y usado para su mentira,pensada de antemano o improvisada en esos instantes.

En segundo lugar era un suicidio atacar a palacio,mas con las defensas tanto naturales como no que había por el camino.Y si habían sido tan estúpidos de dejarse capturar con tanta facilidad dudaba que el resto de la tripulación tuviese la habilidad suficiente como para salir vivos tras pisar siquiera el puerto.

Y lo ultimo y mas importante.Ya había amanecido.Si realmente hubiesen atacado las noticias hubiesen llegado a ellos,siendo ella quien era y el palacio tan importante las noticias se expanderian como la pólvora. Y sin embargo no tenían nada.Aquellos hombres habrían perdido la noción del tiempo en aquella celda sin ventanas y no eran conscientes de que sus mentiras no tenían salvación alguna.

Pero antes de poder añadir algo el otro hombre,el de cabello castaños hablo.Atrayendo la atención de la mujer,sonriendo divertida.Pues parecía ser verdad que desconocía el plan de los suyos ,lo acaba de comprobar al afirmar que no sabia si el otro mentía o no pero dándoles pie a ello. Los estaba traicionando? Porque?

O bien puede que fuese otra mentira y la actitud de ambos algo ensayado con el tiempo. De cualquier forma si el otro mentía de nuevo o de verdad ,con total sinceridad,deseaba ayudarles a saber si el plan ajeno era cierto o no,a pesar de ya saber que no lo era,era fácil de comprobar.

La mujer se puso en pie casi con la misma elegancia con la que había tomado asiento.

-No dejéis a nuestros amigos desatendidos.

Se alejo sin añadir nada mas a los presos,sin dirigirles ni una palabra,siendo acompañada por sus guardias.Salio de la zona de las celdas mas no del cuartel,alejándose lo suficiente como para saber que los presos no tenían ni la mas mínima oportunidad de escucharles.

-Mienten. Lo se. Al menos uno de ellos. Quiero comprobar las palabras del otro. Ve a comprobar que a sucedido con el banco de niebla e informarme inmediatamente. Volveré a la posada,informarme allí.

Ordeno a uno de sus acompañantes.El hombre de dedico una reverencia,mas se detuvo antes de partir a cumplir sus ordenes.

-Puedo saber el porque de ello,su majestad? Os han mentido y seguirán haciéndolo,no merece la pena perder mas tiempo con ellos.

-Porque sera divertido. Interesante. Los piratas se venden unos a otros nada mas ser capturados,intentan salvar sus pellejos lo antes posible. En este caso la llamemosla traición  a sido mas... tardía? Es inusual,quiero saber porque.

-Entonces se trata de saciar su curiosidad

-Si. Se trata de diversión,curiosidad e interés .

-Entiendo.Gracias por responder a mi insignificante pregunta. Si me disculpáis...

Una nueva reverencia y el hombre partió a informarse sobre la condición climática de horas atrás. La mujer solo tendría que esperar,para comprobar aquello que deseaba.

Reanudo sus pasos entonces,fuera del edificio. Reuniéndose fuera del mismo con sus acompañante y volviendo una ve mas a la posada,atrayendo esta vez mas miradas al estar la calle mas concurrida.Sonriendo levemente y saludando con elegancia a la gente a su paso. Aun tenia cosas que hacer,no podía perder el tiempo esperando en el cuartel. Al menos aprovecharía el tiempo antes de que su curiosidad fuese saciada.
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 06, 2016 4:01 pm

La mujer, sin decir una palabra, se puso de pie con elegancia y le pidió a los soldados que no dejaran desatendidos a los "amigos" de allí. Nowell no supo exactamente cómo tomarse aquello y no pensó demasiado al respecto, simplemente la vio alejarse por el pasillo tal y como había llegado. Ella y los soldados se perdieron de su vista, el último que salió fue el hombre que había estado golpeando a Joel, ese soldado cerró la celda antes de encaminarse junto a sus compañeros.
El resto de las horas que pudo permanecer despierto pasaron iguales. Oscuras, entre golpes, malas palabras y algún que otro cuenco de agua acompañado por una hogaza de pan. Las cadenas se alargaban solo lo justo para permitirse beber y comer durante diez minutos, luego volvían a girar el mecanismo y en contra de su voluntad le elevaban de nuevo las manos jalando desde los grilletes. Debía apresurarse a engullir todo en ese tiempo y muchas veces le estómago le quedaba doliendo por el apuro. Aún así, no se quejaba. Se lo tenía merecido en cierta forma.
Joel, por supuesto, cada vez que abría la boca era para soltarle algún insulto o improperio hacia los guardias mientras que el resto de los hombres mayormente estaban callados. Alguno que otro cada tanto hablaba, preguntaba algo en voz baja, decía sus temores a los demás y temblaban haciendo vibrar sus cadenas. Él simplemente los ignoraba, a todos y cada uno de ellos, no se molestaba ni siquiera en levantar la cabeza cuando se dirigían a él ni en responder las agresiones o las preguntas. Casi le parecía risible que ellos se sorprendieran de su traición, a muchos les parecía más honorable decir una mentira pero proteger a su grupo que decir la verdad y salvar a los civiles. ¿Qué clase de tonto orgullo se podía tener en momentos como ese? Mejor hacer algo bien al menos antes de morir.
Mientras el tiempo transcurría, entre sueño y sueño, descubrió que la mentira de Joel había sido más que obvia y que no tenía mucho sentido pensar en ello. Sin embargo, no podía pensar en dónde había decidido atacar el capitán. El tema de la niebla era importante, eso seguro, pero si el banco estaba trasladándose lentamente había una gran posibilidad de que se corriera siguiendo la corriente marina y el ataque fuera... en la isla de al lado. Soltó una risa nasal. ¿Acaso era tan simple? ¿Habían decidido atacar el país que cazaba piratas casi por deporte con algo tan estúpido en mente? De seguro el capitán se estaba volviendo un viejo senil.
En algún momento, se quedó dormido. No se dio cuenta de que lo estaba hasta que un chirrido metálico le hizo abrir sus ojos. Parpadeó en medio de la penumbra y notó que la luz del farol que se reflejaba en el piso de adoquines había cambiado su posición. Ese descubrimiento lo extrañó y logró que levantara la cabeza. Sus ojos descubrieron entonces un desfile de prisioneros, caminaban uno tras otro, casi pisando los talones del hombre que tenían por delante y mantenían la mirada en el suelo. Las manos las llevaban con grilletes por delante y los pies de todos estaban unidos por una cadena larga que acababa en la mano del soldado que iba por detrás.
Algunos de los hombres volvieron su mirada a él con aprehensión, pero en cuanto giraban un poco la cabeza los soldados los golpeaban corrigiendo su postura. La celda a un lado de Nowell se abrió también y cuando volvió su mirada notó que de allí sacaban a Joel arrastras, casi inconsciente luego de todos los golpes que había recibido tras abrir de más su sucia boca contra los uniformados. Arrastraron entre dos soldados el cuerpo del pirata y lo obligaron a ponerse de pie y caminar hacia la salida.
Con los ojos abiertos y la adrenalina corriendo por su cuerpo, esperó a que fueran a por él. Sin embargo, ninguno de los soldados se acercó a su puerta, ninguno le echó una mirada y sólo se concentraron en sacar a los piratas de allí. Los ojos verdes siguieron todo lo sucedido con sorpresa y se quedó viendo hacia la salida incluso cuando ya no quedaba nadie allí, cuando lo dejaron solo con el sonido de la traba de hierro de la entrada principal rebotando por las paredes.
El tiempo volvió a pasar.
Gradualmente, con los días -supuso-, los soldados fueron aflojando sus cadenas. Le permitían estar casi de pie en la celda y moverse de un lado a otro arrastrando los eslabones de hierro. Cada tres o cuatro horas, por lo que había contado, le llevaban un cuenco de agua grande para mantenerlo con vida pero nada de comida. Al parecer estaba allí esperando algo o simplemente quería ver cuánto tardaba en morir sin probar bocado. Las fuerzas poco a poco se le fueron acabando y por lo general dormitaba todo el tiempo, llegando incluso a confundir la realidad con la fantasía de un sueño.
Esa vez había despertado hacia poco, tenía entre sus manos un tazón con agua que se llevaba a los labios para beber de a pequeños sorbos. Tenía le mente cansada, el cuerpo tenso todavía pero ya no tenía nada de fuerzas como para levantarse. Deseaba, aunque le parecía tonto, un buen trozo de carne y un baño, unas sábanas calientes y... hablar con alguien. Los soldados no le dirigían la palabra, se quedaban callados al pasar frente a él e ignoraban sus preguntas; aquello era más molesto que la picazón en sus muñecas. Se sentía solo y abandonado, el panorama de ser llevado a la horca le parecía más animado que pasar sus días allí para morir. Además, no entendía para qué lo querían. ¿Acaso él se había equivocado en su predicción y ese era su castigo? ¿O acaso estaba allí para que la dama de piel blanca volviera a él y lo acabara con sus manos? No estaba muy seguro y, de alguna forma, tampoco le importaba.
Cansado, pero no lo suficiente como para quedarse nuevamente dormido, dejó sus ojos cerrados y permitió que su mente divagara un poco. Antes de darse cuenta estaba tarareando una suave melodía con su voz ronca, una canción de cuna que le había enseñado una muchacha hacía mucho tiempo, en una celda muy parecida a la de ese momento.
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Ago 08, 2016 5:51 pm

Cuando volvió a la posada alcanzo su habitación,preparándose en el lugar para las tareas que no debían de quedar olvidadas por un incidente tan insignificante como tristemente habitual.Aun tenia poco menos de una hora antes de reunirse con el gobernante de dicha isla,el encargado de esa pequeña porción de tierra en el mar.Tiempo que la mujer dedico a comer algo pues había salido con anterioridad sin tomar bocado alguno. Pidió que le subieran el desayuno a sus aposentos,siendo la orden cumplida con rapidez,mientras aprovechaba dicho tiempo para ponerse al día con ciertos documentos que había llevado para no atrasar mas sus tareas en palacio.

Llego a la residencia ajena,cercana al puerto y al banco donde se llevaban a cabo todas las labores administrativas de la isla,poco antes de la hora acordada. Siendo recibida tanto por guardias de la propia isla como por un par de sirvientes y el gobernador de turno. El cual mediante palabras huecas de agradecimiento y pesar le deja entrever a la mujer de que estaba realmente decepcionado de que fuese ella la que acudiese a la reunión y no su señor padre.Se lo dejaban ver las palabras educadas que le agradecían el haber venido hasta dicho lugar,el viaje largo y cansado que seguramente hubiese venido ,y el echo de que no paraba de repetir que no era necesario que abandonase sus deberes habituales para acudir a aquella pequeña isla,que la inspección podía esperar. Eso y los lamentos de que su señor padre estuviese tan ocupado que no hubiese sido capaz de acudir y lo mucho que echaban de menos a su actual monarca

La mujer en parte se tomaba con diversión el ver con tanta claridad las intenciones ajenas,en parte se sentía ofendida pues sentía que no se estaba tomando en serio a su persona. Si aun no gobernaba en el lugar,era la princesa de Durban,pero no quería ser comparada con aquellas princesas de cuentos infantiles cuya única función era ser rescatadas,casarse y fecundar hijos para el protagonista de turno.No. Se había esforzado y aun seguía haciéndolo para ser un gobernante digno de su tierra,para que los suyos se sintiesen orgullosos y mejorar a aquellos bajo su mando .No iba a dejarse engañar por palabras suaves y educadas. Ni dejarse intimidar o decaer por intenciones descubiertas.

Con soltura tomo control de la reunión, dejando que el otro explicase la situación actual de la isla. Interrumpiendo con preguntas, exigencias, puntuales y concretas. Demandando el registro de los impuesto recaudados, el de los barcos que habían entrado y salido del puerto desde la ultima inspección y aquellos documentos que registraban el clima y las consecuencias del mismo en la tierra abandonada en medio del mar. Obtuvo lo que quería,lo que pedía,mas necesitaría un par de días para revisarlo todo con atención. Para demostrar que aquello en su mano iba a ser examinado con atención para ver las necesidades de los habitantes del lugar,si requerían una mano extra o no por parte de la corona.Si había algo que otorgarles o cosas que necesitasen ser arregladas.

Volvió a la posada documentos en mano a media tarde,habiéndose saltado la hora de comer al no haber aceptado la invitación ajena pues sentía que aquello solo la retrasaría. Demando que le subieran algo a sus aposentos por segunda vez en el día. Mas lo que llego antes no fue la comida,si no el hombre a quien esa mañana había mandado investigar la niebla. Con mas noticias de las demandadas

Al parecer el hombre de ojos verdes tenia razón respecto a la niebla.Lo cual había significado que había traicionado a los suyos.Curioso ,el hombre daba su muerte por echa y aun así traicionaba a sus compañeros,lo entendería si al menos tuviese intenciones de conseguir algún favor o salvarse a si mismo revelando la poca verdad que sabia.Pero no era esa su intención,no cuando daba por echo que su cabeza ya no colgaría de sus hombros.

También parecía ser que el plan de dichos hombres era es escudarse en la niebla,mas no para alcanzar el castillo si no para la isla contigua a la que se encontraban. No llegaron a costa puesta al estar ambas islas tan cercanas una de otras los soldados extras apostados en la tierra en la que se encontraban los habían localizado y derrotado. El barco se podía esconder mas solo hasta cierto punto,después de todo la niebla también les restaba visibilidad y les impedía acercarse a costa sin riesgo de naufragar o encallar en ella. En el instante en el que salieron de la protección natural fueron localizados y reducidos por la flota del país. Aquellos sobrevivientes al ataque fueron tomados prisioneros. Mas no fueron llevados al cuartel,no querían unirlos con los que ya se encontraban allí. Si no que decidieron esperar ordenes de la soberana.

No hubo mucho que meditar,en parte la mujer había tomado su decisión en cuanto escapo del cuartel. Mando aplicar el castigo pertinente a todos los miembros de dicha tripulación,de forma inmediata y sin piedad. A todos menos al castaño de ojos verdes. Pidió que lo mantuvieran encerrado,pero sin causarle ningún daño extra.Lo quería vivo.

Era la primera vez que demandaba algo así y pillo por sorpresa a muchos de ellos,mas aquellos que la acompañaban desde su juventud sabían que no había nada que la mujer no hiciese sin motivo.Fueron dichos hombres los que convencieron al resto de manera silenciosa de que no hicieran preguntas.

La mujer tardo dos días en acudir de nuevo al cuartel,el tiempo que necesito para repasar todo los documentos solicitados y comprobar el estado de la isla para dar por finalizada su inspección. Mas cuando lo hizo volvió a ser acompañada de nuevo por los mismos hombres. Prendas nuevas,tomo en mano y pasos silenciosos que la llevaron frente a la ahora única celda ocupada. Esta vez no tomo asiento si no que se acerco a los barrotes apoyándose en los mismo ignorando la suciedad. Sonrió,curiosa,ante la melodía que con suavidad sonaba en el lugar rompiendo el silencio .

-Bonita melodía... Debo reconocer que tienes cierto merito. Tararear cuando tu cuerpo y tu mente no dan mas de si no es una hazaña que este en manos de cualquiera

Sus hombres habían cumplido sus ordenes lo sabia.No lo habían golpeado  pues no había heridas ni golpes tan recientes,lo habían mantenido vivo. Mas en un estado muy lamentable. En parte lo entendía pues el hombre era mas manejable y ella nunca dio instrucciones de que debía estar en buen estado. No es que le agradase dejar morir a nadie con tanta agonía,mas tenia que ver su lado bueno a la situación. Ante tanta debilidad la verdad era mas fácil de  descubrir.
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 20, 2016 3:59 pm

No necesitó elevar la mirada para saber que la voz que le acababa de hablar pertenecía a la misma mujer que los había visitado horas después de haber sido atrapados. No es que Nowell tuviera una memoria excelente o perfecta relacionada con las voces, sino que entre tantas voces de hombre que había escuchado la de una mujer se le quedaba en la memoria más fácilmente. Además, debía admitirlo aunque no lo diría en voz alta, ella con sólo hablar imponía su presencia y con tan sólo verla él podía comprender que no era una persona común y corriente. Ella era algo intocable para el resto de los seres humanos.
Aún así, sabiendo su destino, el muchacho no se molestó en detener su tarareo. Siguió hasta que acabó la ultima nota, lo que le llevó unos pocos segundos más y dejó un momento de silencio al finalizar. Sólo allí, cuando sintió la garganta recuperada, elevó la mirada para cruzarse con la de la mujer que estaba cerca de la celda, tocando con sus blancas manos la suciedad de los barrotes. Le sonrió entonces, con amargura, y ladeó un poco la cabeza.

—Señorita, cuando uno vive en la mierda aprende a nadar en ella.

Claro, al demonio con las palabras suaves, esa era la realidad. No había mucho que decir cuando no se podía mentir, soltar lo que uno creía directamente era más fácil que dar rodeos para buscar palabras bonitas. Su vida había sido una verdadera mierda, siempre con trabas en el camino, con heridas, con momentos horribles y traiciones, tras tantas cosas en su vida estar encerrado allí era lo más suave que podría haber recibido. Tras tanto tiempo viviendo en malas condiciones ya podía hacer lo que se le viniera en gana en un sitio como aquel en que, a pesar de ser un prisionero, lo estaban tratando tan bien.

—He de decir que sus hombres son muy amables con alguien como yo —agregó viendo a los hombres tras ella que parecían poco agradados y lo veían como si sus palabras fueran mentira—. Aunque ha sido una pena no poder charlar mucho con ellos. El silencio es muy aburrido.

Por no decir solitario. Sí, no lo habían tratado mal y la realidad era que esa situación para él era como estar en un lecho de plumas, pero sentirse sólo le disgustaba. Agradecía la presencia de la dama allí que al menos se dignaba a dirigirle la palabra.
Los ojos de Nowell brillaron un segundo, cuando un recuerdo le refrescó la mente. Con interés observó a la mujer y paladeó un segundo las palabras antes de soltarla. Sus labios seguían teniendo sabor amargo.

—¿Qué la trae por aquí, bella dama? —preguntó con una repentina curiosidad, bordeando la verdadera pregunta que aún no se animaba a soltar con sus labios: ¿qué había descubierto?
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Sep 05, 2016 12:35 pm

Espero a que la melodía finalizase,sin presionar para que el otro diese una respuesta a sus palabras.Sabia,casi con total seguridad,que acabaría hablando,soltando un par de palabras.Tras días en silencio,con no mas sonido que el de su propio cuerpo y el que las pisadas de los soldados producían al pasar por las inmediaciones de las celdas.Tener algo de compañía,con quien intercambiar aunque fuese un par de palabras lo agradecería. No seria algo que dejase pasar.

Y tal y como esperaba hablo,al finalizar aquel tarareo. Amplio la sonrisa ya formada en sus labios,divertida ante la metáfora ajena. Pudiendo haberlo expresado de manera mas... acorde ,y eligiendo tal vulgaridad... No le sorprendía,después de todo aquella chusma conocida como piratas no se destacaba precisamente por ser un colectivo muy educado.

-Ya veo... y hacia donde nadas? Te hundes en el abismo o intentas alcanzar la superficie? Hay una gran diferencia...

Aunque creía que ya sabría la respuesta a aquella pregunta incluso antes de esperar la misma. Se hundía. Las compañías,las acciones tomadas... el acabar en aquella celda era el final de un camino,de decisiones tanto suyas como ajenas,de acciones realizadas voluntariamente y contra sus deseos.Y una vez en aquel lugar no había intentando escapar del mismo,ni salvar su vida con mentiras. Les había ayudado contándoles la verdad,pero a cambio de nada .No había pedido nada a cambio,ni siquiera piedad ante su destino,ni preguntado por el mismo. No ,puede que no estuviese nadando hacia las profundidades... era algo mas...

-Creo que tu no nadas.Creo que te has cansado de ello y has abandonado tu cuerpo,dejándote hundir. Profundo,profundo,esperando tocar el fondo o ahogarte. Lo que venga primero.

Darse por vencido siendo tan joven... era algo que ella no podía comprender del todo. Su determinación siempre había sido fuerte,inquebrantable.Para ella el rendirse,el darlo todo por perdido no era una opción. Por eso no creía entender como se sentía el otro,pero aun así le parecía algo triste. Todo un desperdicio...

-Mis hombres son muy trabajadores y responsables. Les dije que no te hiciesen nada y han cumplido.Y por eso tampoco te han dado mucha conversación,porque estaban trabajando.Y no es bueno distraerse en el trabajo. Son maravillosos no crees? El orgullo de las islas... Pero dejando eso de lado el motivo de mi visita es simple...

Dejo de sonreír y clavo su mirada en los ojos ajenos,observándolo en silencio durante unos instantes y aun sin separar la vista de los iris del pirata aun cuando su voz,ahora mas seria,resonó de nuevo en las celdas.Haciendo algo de eco en el lugar.

-Curiosidad. Quiero saber porque alguien como tu que ha echo daño a las islas y que aun tenia intenciones de hacerlo ha decidido traicionar a los suyos,esperando no ganar nada con ello... Se que no lo has echo por placer,ni por maldad,no disfrutaste cuando vendiste a los tuyos. Quiero saber. Porque.
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Invitado el Jue Sep 29, 2016 4:55 pm

Nowell se encogió de hombros ante la pregunta de la mujer. En su caso, no importaba mucho hacia dónde nadara, ya estaba hundido hasta el cuello en la mierda de vida que le había tocado y en algún momento se hundiría hasta tocar fondo; si es que no lo había hecho ya. O tal vez esa mujer tenía razón, él ya no estaba nadando sino que se dejaba tragar por todo hasta ser consumido por lo que le tocó recorrer en el camino de su vida.
Si se detenía un segundo a pensarlo, no tenía porqué nadar fuera de la mierda, después de todo no le esperaba otra cosa que estar vagabundo por el mundo o morir a manos de esa mujer o sus subordinados. No tenía futuro y no creía que la vida de pronto fuera a compensarle todo lo malo que había pasado como si acaso le debiera algo por el destino horrible que le había tocado. No era inocente y crédulo, no creía en las cosas buenas de la vida ni en la suerte, todo pasaba por algo y tal vez él había recibido todos esos golpes porque por alguna razón se lo merecía o en alguna vida pasada había hecho algo bastante malo. El Karma. La resolución divina. Cosas tontas, pero tal vez una excusa mágica podría explicar cómo él había llegado hasta ese punto.
Tras bajar sus hombros encogidos, le dedicó a la mujer una sonrisa cansada. No había mucho que hablar al respecto pues seguramente no viviría mucho tiempo más. Descartó todos esos pensamientos rápidamente y se centró en el resto de la conversación. Hablar de él no le importaba demasiado.
Se sorprendió de la razón de la mujer para estar allí: la curiosidad. No creía que tuviese que pensar demasiado para darse cuenta que a él lo traía sin cuidado lo que pasara con los suyos o con él tras ser atrapado. Parecía una mujer inteligente, que podía entender muchas cosas con sólo verlas, pero ¿no había caído en esa conclusión? Nowell resopló, cansado y sacudió la cabeza de un lado a otro. No, de seguro ella ya había llegado a esa misma conclusión pero estaba buscando algo más.

—Se equivoca, sí que he disfrutado ver la cara de mis compañeros cuando dije la verdad —confesó y en su rostro se formó una sonrisa cargada de maldad—. Digamos que fue mi pequeña venganza personal enviarlos a la muerte primero, se lo tenían merecido.

Nowell se inclinó ligeramente hacia adelante, sin amagar a levantarse para que los guardias no se sobresaltara, y clavó sus ojos verdes en los rojizos contrarios.

—Puede pensar lo que quiera de mi, señorita, sólo hice lo que quería hacer porque he estado obligado a hacer cosas de las que no me enorgullezco toda mi vida —explicó antes de recuperar su postura erguida y dejarse caer contra la pared de piedra que tenía tras la espalda, quedando en una postura ligeramente cómoda pero que acentuaba su aspecto desgarbado y desalineado—. Si mis palabras ayudaron a que la gente de este lugar no sea atacada, no es mérito mío sino de sus hombres por actuar a tiempo y suyo por molestarse en averiguar si yo estaba o no mintiendo.

Tal vez él estaba hablando de más, demasiado, pero las palabras salían sin que pudiese llegar a detenerlas.

—No espero ganar nada con ninguna de las cosas que haga sino satisfacer un poco mi propia... ¿alma? ¿ego? —Volvió a encogerse de hombros—. No estoy muy seguro, pero en gran parte lo hago por mi porque, aunque le cueste creerlo, no soy como el resto de la basura inmunda que han atrapado.

Y no serlo le había costado muchas heridas, insultos y cicatrices que marcaban tanto su alma como su cuerpo y corazón.
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Dom Oct 09, 2016 12:08 pm

Habia gestos sutiles pero que llamaban muchísimo la atención. Comportamiento ajeno que le hacia parecer al pirata de cabellos castaños mucho mas viejo de lo que realmente era. No porque hubiese vivido mucho ,o puede que si eso no lo sabia, si no porque estaba cansado.Se veía cansado de vivir. Y eso a ojos de la mujer,para alguien tan joven, no era justo. Nadie debería sentirse, por mas mal que había echo. Aquellos cuyos actos habían perjudicado a otros merecían ser castigados,cargar con la culpa de aquellas decisiones tomadas, que su vida fuese arrebatada para que no hicieran mas daño del ya echo. Pero no merecían sentirse cansados de su propia vida. Porque después de todo no había mas que una.

Suspiro cansada ante las palabras ajenas,ignorando la sonrisa de maldad plasmada en el rostro del prisionero.No,eso no era lo que la mujer buscaba. Era algo mas.

-No dudo de tu falta de simpatía hacia tus compañeros,tampoco dudo de que disfrutases perjudicando a los mismos y de ver sus reacciones al ser traicionados por ti de forma inesperada.Incluso yo disfrute de ellos. Tampoco vamos a poner en duda que merecían la muerte,pues si no la hubiesen merecido no los habría mandado a la misma.Pero no lo hiciste por venganza personal. Tu no tenias forma de saber que te quedarías atrás mientras ellos eran llevados hacia el final de sus caminos. Si no hubiese sido por mis ordenes estarías haciéndoles compañía. Así que no me mientas y no te mientas a ti mismo.

No le molestaba que el otro se moviese,ni le sobresaltaba lo mas mínimo. Por varios motivos.En primer lugar era un hombre desarmado,con su cuerpo agotado tras días de encierro y encadenado a la pared,por mas que se moviera y estirase sus brazos todo lo que le era posible no alcanzaría los barrotes sobre los que la mujer se apoyaba.En segundo lugar estaba cansado de vivir,no se había molestado hasta ahora en intentar salvarse y continuar con su vida con sus palabras,mucho menos intentaría luchar ahora mediante actos mucho mas cansados y menos viables.Y en tercer lugar era normal que en la incomodidad de la celdas,con el cuerpo agarrotado por permanecer mucho tiempo en la misma posición ,uno quisiera moverse para alcanzar una postura mas cómoda o menos dolorosa. Así que no le era extraño que el otro se moviese,aunque fuesen movimientos ligeros,aunque apenas se moviese de su posición.

La mujer sonrió entonces cuando de los labios ajenos salio aquello que deseaba escuchar.

-Yo no tengo merito alguno. Es mi deber actuar ante los inusual,asegurarme de aquel evento inesperado sea para bien y no para mal. Así que lo que hice fue lo que espero de mi misma,lo que es normal para mi. Y mis hombres solo hicieron su trabajo. Pero dejando eso de lado por fin he escuchado aquello que quería. Hiciste lo que quisiste. Porque querías,porque era tu deseo.

Se agacho,quedando en cuclillas para quedar así su cuerpo,sus ojos mas cercanos al cuerpo tendido en la celda .Agarrándose con sus pálidas manos a los barrotes para mantener el equilibro en tal posición en el caso en el que permaneciese demasiado tiempo en la misma. Sonrió con cierta malicia

-Porque me iba a costar creerlo? Ya te he dicho que reacciono a actos inusuales,y lo de aquí lo fue. Se que eres distinto a ellos aunque no me lo dijeses,si no fuera así no hubieses captado mi atención y no me hubiese molestado en mantenerte vivo hasta hoy.Pero vayamos a lo importante. Contesta con sinceridad,sin tener en cuanto tus actos o recuerdos,solo tus sentimientos. Quieres vivir o morir?
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 10, 2016 6:16 pm

Se sorprendió un poco de ser ella la que hubiese ordenado que no lo ejecutaran pero pronto recordó que ella estaba allí por su propia curiosidad. Ella deseaba saber más, saldar sus dudas, para cerrar las incógnitas de su mente. Sin embargo, no coincidía con ella respecto a lo de mentirse a sí mismo. Él estaba seguro de que mandar a sus compañeros primero a la muerte fue lo mejor, él había estado seguro de que aunque los mandaran a ejecutar a todos él sería el último por hacer ayudado un poco a las fuerzas de ese lugar.
De todas maneras, nada de eso importaba realmente, después de todo su destino terminaría siendo la horca y, aunque lo liberaran, acabaría por morir en la miseria como todos lo de su clase y raza. No le esperaba otro destino y no pensaba volver al barco de su capitán pues no quería volver a servir en algo que odiaba. Era la primera vez en más de doce años que tenía la oportunidad de desaparecer de ese barco de torturas y esclavos, no era tan idiota como para decidir volver a él.
Notó la mirada de la mujer más a su altura cuando ella se acuclilló, atreviéndose a manchar sus manos con la suciedad de los barrotes. La observó como no lo había hecho antes, con verdadero interés, intentando entender qué se ocultaba tras los ojos rojizos, qué estaba pensando y sintiendo que ella era una de esas personas que no podía descifrar con facilidad. Le llamó la atención, le pareció casi fascinante, y una sonrisa se apareció en su rostro mientras la pregunta final era pronunciada.
Nowell no necesitaba pensar la respuesta ni su cerebro actuó para recordarle cosas buenas de su vida, ni promesas ni nada para evitar que pronunciara esa única palabra que respondía la pregunta. Todo en él se había rendido.

—Morir.

Sentenció con una voz clara y decidida, sin temer, sin que su tono temblara siquiera. Se encogió de hombros de nuevo, con un gesto rendido y suspiró.

—Ya no tengo nada por lo que luchar, soy un pirata sin grupo en medio de las islas que más odian a los de mi calaña y no tengo intenciones de volver al barco de mi capitán —comentó como excusando su elección, sentía que debía explicarse a ella, tal vez buscando que le entendieran al menos una vez en al vida o tal vez esperando convencerla con sus razones—. Sin lugar al que volver, por más que me quede en Durban no podré hacer nada con mi vida. No tengo un futuro en ningún sitio.

Y eso era la verdad. ¡Quién iba a darle cobijo y empleo a alguien como él en ese lugar? Sabía que las personas tendían a la bondad por lo general pero también sabía que cuando algo a lo que temían u odiaban aparecía frente a ellos la bondad se iba por el retrete y podían llegar a ser los seres más malvados de la tierra.

—Además —agregó pronto, bajando la mirada al suelo—, por más que puedan perdonar mi pasado no pueden perdonar lo que soy. Todos en este mundo odian a los marcados, eso es algo que no cambia ni aquí ni en ningún otro sitio. Aunque esté libre de verdad y por primera vez en mi vida, no hay nada que pueda hacer para vivir.

Otra gran verdad. Él era de ese grupo de rechazados que paseaban por el mundo, uno de los seres que los demás eran capaces de apedrar por su raza, un ser inferior a cualquier cosa existente. La vida le había dejado eso bien en claro.
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Oct 10, 2016 7:33 pm

La respuesta ajena fue clara.Como si la supiera hacia tiempo,como si no necesitase pensar.No vacilaba porque no tenia miedo,ni dudas en que ese seria su destino. Y uno podía pensar que era sincera,incluso la misma persona que pronuncio dichas palabras. Pero a medida que el prisionero seguía conversando y sus palabras se unían a la clara respuesta la mujer dudaba de la verdad de la misma. Después de todo solo había dos opciones.Vida y muerte. Podría elegir aquella que desease.Era su elección,y no le debía nada a nadie.No había nada que explicar. Y aun así lo hacia. Como si fuesen excusas para convencerse a si mismo,justificando así la decisión ya tomada. Como si con la simple palabra,morir, ya no hubiese marcha atrás.

-Es curioso,como los seres vivos de este mundo tenemos mas similitudes que diferencias y como usamos esas pequeñas cosas que nos separan para marcar una linea entre nosotros y el resto.

Se incorporo con lentitud,la mirada aun clavada en la persona ajena,sacudiéndose las ropas para eliminar las escasas arrugas que se habían formado al agacharse,dejandolas de nuevo inmaculadas antes de volver a apoyar sus manos en los barrotes.siendo la postura mas cercana al preso sin llegar a entrar en la celda.

-He aprendido con el tiempo que una de las similitudes que todos los seres vivos comparten es que son capaces de mentirse a si mismos sin ser siquiera conscientes de ello. No te parece fascinante?

Le sonrió divertida,como si conociese un secreto que nada mas conoce. Sabiéndose dueña de una verdad que solo le pertenecía a ella. La diversión,la satisfacción que eso producía plasmándose en su rostro.

-Pero dejando eso de lado,voy a compartir contigo un par de cosas. Después de días de aislamiento un poco de información sobre el mundo exterior se agradecerá. El barco de tu capitán ya no existe,así que aunque buscases volver a el no podrías hacerlo. En segundo lugar acabas de demostrar que vuestras intenciones eran atacar a un país del cual no sabéis absolutamente nada.

De golpe dejo atrás la sonrisa y con el tacón de sus zapatos golpeo uno de los barrotes,haciendo que el eco metálico producido por el golpe se expandiese por toda la celda y parte del cuartel.Obligando a alguno de sus hombres a entrecerrar sus ojos en una mueca de desagrado o sobresalto por la repentina acción de la mujer. Su rostro completamente frió,incluso serio,al igual que la voz que salio de sus labios. Sus ojos sin despegarse ni un instante de la figura ajena.

-No eres mas que un mocoso que cree saberlo todo cuando en realidad no sabe nada y que se conforma con autocomplacerse en su propia miseria. Dices que no tienes nada por lo que luchar,pero realmente alguna vez has tenido algo que te  impulse a ello? Un motivo tuyo,propio,algo que hayas elegido y no te hayan impuesto u ordenado otros.

Otro golpe inesperado,otro eco.

-Dices que el mundo odia a los marcados? Sabes acaso lo extenso que es el mundo? Ni tienes ni idea de todo lo que te estas perdiendo,y no solo en tierras lejanas si no incluso en aquello al alcance de tu mano. En Durban el racismo se castiga con la ley. Sea un humano,un laguz un branded,no me importa. Ante la ley y ante el resto de ciudadanos todos son iguales. Pero eso es algo que tu nublado por tu miseria no has sabido ver... Es patético que alguien con tanta vida por delante se rinda antes si quiera de empezar a vivir.Que lo abandone todo cuando los caminos que le llevaran a la felicidad y a su destino comienzan a mostrarse ante el.

Volvió a agacharse una vez mas ,para quedar otra vez cercana al hombre

-Te contare un secreto.No eres el único al que la vida a maltratado,ni el que peor lo ha pasado. Deja de llorar y cambia tu perspectiva. En lugar de ver los caminos que conducen a tu final rechaza los mismos ,y puede que entonces cuando no quede nada que lleve a tu perdición encuentres aquel camino que desde  el principio estaba predestinado para ti. Ahora deja de llorar y piensa como un mocoso que aun no ha vivido debería hacer. Si se te otorgara una segunda oportunidad,la opción de empezar de cero,junto con una causa por la que luchar.... que decidirías. Vivir o morir?
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 15, 2016 6:55 pm

No le sorprendió al muchacho enterarse que el barco de su capitán no existía más, de hecho le alegraba saber que ese bastardo que tantas veces lo había golpeado y lo había mandado a ser torturado al fin había recibido su merecido. Le sacó una pequeña sonrisa, pero el siguiente comentario de la mujer lo hizo encogerse de hombros. Eran piratas, ¿qué esperaba? Si era por atacar sin más y sólo para robar nadie se molestaba en investigar, eran todos una manada de idiotas que sólo pensaban cuando querían hacer un tráfico de mercancía o de seres vivos. Ahí era cuando el capitán se interesaba por algo.
El golpe de la mujer a los barrotes no lo sobresaltó, pero si hizo que volviera a posar su mirada en ella tras haberla desviado al suelo. Nowell no entendía por qué ella se veía tan molesta, los observaba como si todo lo que él estaba diciendo no fueran más que tonterías y soltaba frases que al joven no terminaban de llegar. ¿Tener algo por lo que luchar? Eso era una tontería, alguien como él jamás iba a tenerlo, sus veintiséis años de vida le habían dejado en claro que todo aquello que le importaba le iba a ser arrebatado y que cualquier cosa que quisiera hacer para realizar un bien le volvería a él como un latigazo más en su espalda? Nunca había tenido nada para elegir, nunca había podido hacerlo y no creía que se le fuese a dar la oportunidad jamás.
No podía ser optimista respecto a su vida, después de todo había sido una miseria tras otra llena de más miseria. Alguien como ella era posible que no lo entendiera pues en su voz podía notar el ímpetu por la vida, las ganas por conseguir cosas, todo de lo que él carecía.
Aún así, no podía negar a sus palabras, no podía decir que ella no tenía razón en mucho de lo que estaba exponiendo. Él no conocía el mundo, sólo sus historias. Había viajado mucho, visto mucho, observado mucho, pero no conocía en verdad qué pasaba en el mundo porque nunca había tenido la oportunidad de hacerlo y lo poco que sabía eran las cosas atroces que ocurrían en el barco de su capitán. Y ella tenía razón: era un mocoso, un mocoso inútil que se estaba dejando llevar por la poca perspectiva que tenía de la vida, que prefería bajar los brazos en vez de dar una patada a todo y salir de la mierda en la que estaba hundido.
Sintió que algo dentro de él se movía al escuchar "segunda oportunidad" salir de los labios de aquella mujer. ¿Empezar de cero? ¿Acaso realmente podría hacer algo así, dejar todo atrás y empezar a caminar por su cuenta? ¿Lo merecía siquiera?
"... de una u otra manera eres una especie distinto de prisionero, no perteneces a esta basura".
Bajó la mirada al suelo de nuevo, con la pregunta aún flotando en su cabeza, con los recuerdos que quería evitar para poder rendirse aflorando sin control.
"...y saldrás, como saldremos todos".
No todos salían, aquella muchacha lo había dicho con las esperanzas que su presencia le había dicho, lo dijo porque creía que podía haber algo mejor a pesar de que si no fuera por él no podría haber escapado. Y, aunque lo hizo, ¿habría llegado sana y salva a alguna orilla o...?
"Awka".
Nowell elevó la mirada de pronto, observando de frente los ojos rojizos de la mujer.
"¡Te invitaré un almuerzo entonces!"
Sabía que era una estupidez, que no tenía sentido, que su paradero o su estado eran cosas que él desconocían pero la figura de aquella muchacha de cabellos verdes logró despertarlo un poco. Él podía ser algo mejor, él podría ser mejor de lo que había sido antes. Él era distinto a las mierdas con las que había vivido y a pesar de todo siempre peleó por hacer una diferencia. ¿Acaso tenía derecho a rendirse ahora, luego de que tantos prisioneros pelearon por su vida hasta el último aliento, luego de darle vida a los demás al liberarlos? ¿Acaso tenía permitido morir cuando alguien esperabas por él o al menos deseaba que viviera?

—No estoy seguro de merecer vivir —dijo con suavidad, con la voz seca y ya casi sin fuerza—. A pesar de no haber querido, fui obligado a hacer cosas terribles y castigado cuando hice algo bien. Sin embargo, si realmente pudiera tener una nueva oportunidad...

Él bajó la mirada, avergonzado de sí mismo por su anterior respuesta. Avergonzado de admitir que tal vez su impecable comportamiento ante la muerte fue una simple forma de evitar mostrar el miedo que realmente tenía a que su vida haya sido sólo aquellos años horribles.

—Vivir. Vivir no estaría mal, si puedo hacer algo por el bien de otros —confesó al final, atreviéndose tras esas palabras a elevar nuevamente la mirada, una mirada más suave y más sincera que antes.
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Sáb Oct 15, 2016 10:55 pm

No supo cuales de todas sus palabras fueron las que consiguieron que en la mente ajena entrase algo mas que aquel sentimiento de derrotismo y el deseo de muerte. Era algo arraigado en el ,clavado en lo mas profundo de su alma. No era fácil retirar de su ser esos sentimientos que se habían cosechado durante años. Y sin embargo era el objetivo de la mujer. No arrancar el vació del corazón ajeno,no eliminar todos los recuerdos y experiencias pasadas,si no despertar en el otro el deseo de arrancarse el derrotismo el mismo. De que a pesar se seguir teniendo esa opinión sobre si mismo,a pesar de seguir creyendo que no valía para nada,desease ponerse en pie. Abrir los ojos ante el mundo que se mostraba ante el y no cerrarlos para sumirse en la oscuridad.

Y no supo cual de todas las frases que ella misma le había dedicado al hombre. O que había pasado dentro de su cabeza. Pero parecía reaccionar, parecía que después de todo la conversación no había sido inútil y comenzaba a reaccionar.

-Todos merecemos vivir. La diferencia esta en que algunos al mismo tiempo también merecen morir.

Se incorporo una vez mas. Acomodándose las telas de la ropa en el proceso.Esta vez no miraba al hombre directamente,porque realmente no necesitaba clavar su mirada en la ajena en busca de nada. Ya había encontrado aquello que quería.

-Nuestros pecados no serán olvidados solo porque nos hayan obligado a realizarlos. Pero siempre estará la opción de que con nuestros actos futuros sean pecados capaces de ser perdonados. Por nosotros mismos,después de todo siempre es mas difícil perdonarse a uno mismo que el echo de que le perdonen a uno.

Dio media vuelta,dándole la espalda a la celda. Unos pocos pasos ,los suficientes como para acercarse a la puerta que dentro del cuartel servia de entrada hacia el oscuro rincón donde las celdas estaban situadas. Aquel marco de la puerta donde sus hombres,en silencio desde que ella había llegado, esperaban. Una orden,una palabra, una acción tanto de la mujer como del prisionero.

Les sonrió cuando le miraron expectante,con el impulso de ofrecerle una reverencia.Les susurro para que fuesen los únicos en escuchar sus ordenes,para que sus palabras no alcanzasen al prisionero.

-Vais a soltarlo y retirarle los grilletes. Lo llevareis a la posada en la que me hospedo y le daréis una habitación privada. Quiero que os encargareis de que se bañe y coma algo,en ese orden. Y de que se ponga la ropa que le haré llegar. Tratarlo como a un invitado y no como a un prisionero. Pero mantenerlo bajo vigilancia,no le dejéis salir de la habitación.Y que no se quede dormido. Entendido?

Las ordenes fueron tomadas por sorpresa por algunos de ellos,los trabajadores de dicho cuartel. Los propios acompañantes de la princesa no se veían tan sorprendidos ante la orden de la mujer,pues sabían que si volvía a dicho lugar seria porque algo tenia en mente. Y llevaba mas de media vida sin cometer un error en sus planes,no desde su pronta iniciación. No tenían motivos para dudar de ella,para contradecir su orden o para cuestionar la misma.Se limitaron a asentir,algunos con palabras otros con el simple movimiento de su cabeza . Y eso calmo en parte a aquellos que no se veían nada seguros sobre soltar al prisionero de su confinamiento.

La mujer giro sobre si misma,dirigiendo su atención una vez mas a la celda y al habitante de la misma. Le sonrió divertida.

-Los seres vivos tendemos a cometer una y otra vez el mismo error. Si te castigaron por una buena acción y aun así las seguías realizando significa que eres un idiota, aunque uno noble... Pero no todo en tu vida van a ser estupideces y mas acciones. Por una vez has tomado la decisión correcta...

No espero una respuesta del otro,simplemente volvió a girarse y salio de la estancia,siendo acompañada por algunos de sus guardias. Después de todo tenia cosas que hacer. El prisionero necesitaba ropa que no estuviera sucia y rota...
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Re: Encuentro predestinado [Social Flash Back Nowell-Yuuko]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 16, 2016 2:44 am

Perdonar y perdonarse. No sabía si sería más difícil que alguien lo perdonara porque a pesar de todo él no podía perdonarse a si mismo por todo lo que había hecho; a pesar de que no había tenido opción. Sin embargo, podía ver un poco de luz en él al pensar en los pobres prisioneros a los que había ayudado, en los pueblos a los que había advertido con mensajes anónimos, e incluso llegaba a pensar que tal vez las marcas en su espalda no eran algo del todo avergonzante.
Aún así, no dijo nada. Ya no sentía ánimos charlatanes, tenía un gusto amargo en al boca que no lo dejaba en paz y se sentía cansado, derrotado y agotado. El peso de esos días intentando mantener la cordura, pensando en lo que sería de él y ocultando sus miedos bajo la máscara de confianza lo habían dejado demasiado agotado como para hacer más que observar a la mujer retirarse. Ella le había preguntado si prefería vivir a morir, la respuesta final estaba dicha, pero su futuro dependía de ella.
Siguió su figura mientras hablaba con sus guardias y agudizó el oído intentando escuchar algo. No podía sentir más que un murmullo inentendible pero no tuvo tiempo ni energía como para pensar en algo malo o en posibilidades oscuras porque ella volvió a dirigirle la palabra trayéndolo de nuevo al mundo de los despiertos.
Casi sonrió al escuchar cómo lo llamaba: idiota noble. Nunca había pensado en él de esa manera, pero tal vez era la descripción más adecuada de su situación, después de todo: ¿qué clase de idiota de buen corazón volvía a cometer las mismas buenas acciones y los mismos errores que lo dejaban en evidencia cuando sería castigado por ello? Nunca había sido precavido, tal vez porque creía que no tenía nada que perder, porque nadie en su entorno le ofrecía la opción de vivir sino que sólo tenía una opción posible: obedecer.
Nowell no sabía si había tomado o no la decisión correcta pero se sentía mucho más en calma tras haber expuesto un poco sus verdaderos sentimiento. Fue por eso que dejó que lo siguiente ocurriera sin poner resistencia ni preguntar; se sorprendió a si mismo por estar confiando en alguien a pesar de que era obvio que su capitán y la tripulación que ya no existía lo habían traicionado. Tal vez era simplemente un idiota, un estúpido sin razones que no tenía nada de noble sino que le faltaba cerebro o inteligencia.
Los guardias, apenas la dama desapareció de su vista, se acercaron a su celda y entraron allí anunciando que iban a soltarlo, diciéndole que si hacía algo extraño no dudarían en responder el golpe. Sin ganas ni fuerzas o razones para oponerse, Nowell se dejó hacer pacíficamente y sólo se puso de pie cuando se lo ordenaron, diciendo que lo sacarían de la prisión para llevarlo hasta un sitio que no revelaron hasta que el cartel del lugar los dejó en evidencia minutos después.
Sin el peso de los grilletes en los brazos, caminó por los pasillos con al escolta de guardias mientras se masajeaba las muñecas adoloridas. Ellos lo llevaron fuera del recinto por una puerta secundaria y lo llevaron a pie por calles poco concurridas en ese momento hasta una posada donde dentro había bastantes personas e incluso unos guardias más. Por si acaso, el sentido de alerta del pirata se activó y se mantuvo atento a todo, aunque el hecho de que pidieran una habitación para él significaba una cosa: la mujer que mandaba estaba en ese lugar por alguna razón. ¿Hospedaje? ¿Estaba de paso? ¿Se había metido allí sólo para que lo llevaran a él? No lo sabía ni tenía ganas de pensarlo.
Tuvieron que esperar un poco en la recepción antes de que lo llevaran a su habitación. En el camino hacia el cuarto le dijeron que dentro encontraría una tina con agua para bañarse y algo de jabón, cosa que lo dejó sorprendido. ¿En serio estaban diciéndole que se diera un baño? ¿Así como así? No es que él tuviera ideas extrañas respecto a eso ni que fuera a hacer algo raro pero le parecía demasiado para un prisionero... o no tan prisionero. No se quejó por ello ni cuando le dijeron que le llevarían comida y una muda de ropa. La verdad, no podía pedir nada más, bueno, tal vez una cosa: una navaja para afeitarse el rostro pues la barba de pocos días le picaba y no estaba acostumbrado a llevarla. Aún así, se calló ese deseo pues pedir una navaja o algo cortante podría ser malinterpretable.
Lo dejaron luego sólo en la habitación que tenía apenas unos sillones, dos muebles y una cama. El sonido de la llave al trabar la puerta fue más obvio en aquella soledad. Nowell se encogió de hombros y siguió las indicaciones, prefería estar encerrado allí que en una celda sucia que olía a humedad.
El baño caliente, la espuma del jabón y sentir su cabello limpio fue todo lo que necesitó para relajarse un poco. Sintió el cuerpo ligero, la cabeza más despejada y el espíritu más calmo. Se obligó a no pensar demasiado las cosas mientras se levaba. Al salir de la ducha e ir a por su ropa sucia se encontró no sólo conque esta ya no estaba sino también con la comida ya servida sobre la cama en una bandeja. Se trataba de una sopa cremosa, con algunos trozos de carne, un poco de pan y un vaso de agua junto a una jarra llena con la misma bebida. Él siempre fue ateo, pero en ese momento casi volvió a creer en alguna deidad.
Mientras comía con tranquilidad, para no indigestarse, con sólo una toalla cubriéndole de la cintura hacia abajo uno de los soldados anunció que iba a entrar. Al ingresar el muchacho se quedó observándolo con perspicacia y le dejó una muda de ropa limpia cerca de él mientras le pedía que les avisa cuando acabase de cenar.

—De acuerdo —asintió Nowell—. Escucha, ¿puedo pedirte algo? —se atrevió a soltar mientras se rascaba el mentón—. Quiero afeitarme, ¿traes una navaja?

El muchacho casi se escandalizó y el pirata debió jurar y perjurar que no haría anda extraño, que él podía vigilarlo si quería. Tardó un poco en convencerlo y logró hacerlo dejando que un soldado más junto a él lo vigilaran mientras se afeitaba frente al espejo de bajo. Nunca había sentido tanta presión en un momento tan común en al vida de un hombre, nunca se había afeitado con una lanza tan cerca de su espalda ni con unas miradas tan atentas a las cicatrices de su piel. Estaban exagerando.
Cuando terminó de rasurarse devolvió la navaja al dueño, devoró lo que quedaba de la comida y los soldados se retiraron con un aire más tranquilo. Nowell se dedicó entonces a ponerse su ropa limpia: unos pantalones marrón oscuros con botas del mismo color pero apenas más blancas y una camisa de mangas largas blanca. Su cabello, que secó con la misma toalla que se cuerpo, lo dejó suelto porque no tenia con qué amarrarlo y porque así cubría un poco mejor la marca en su nuca.
Se dirigió entonces a una ventana, la abrió de par en par hasta poder observar el vacío del otro lado que daba directo al empedrado de la calle, y observó el horizonte. El aire apenas húmedo le trajo el olor al mar. Su corazón de calmó, su mente se tranquilizó y el pirata tomó una decisión. Se sentó sobre el alfeizar, con una pierna colgando por fuera del ventanal, apoyó la espalda contra el marco y se quedó allí, esperando pacientemente a que algo ocurriera. De vez en cuando notaba la puerta abrirse un poco, unos ojos que lo observaban y el pestillo cerrarse de nuevo.
Otra vez no tenía nada que hacer, nadie con quien hablar y sólo le quedaba esperar.
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