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¡Comprobemos de qué estás hecho! [Campaña][Priv. Kayn]

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¡Comprobemos de qué estás hecho! [Campaña][Priv. Kayn]

Mensaje por Invitado el Vie Jul 22, 2016 8:25 am

Sintió cómo un suave viento hacía ondear su cabello de la manera más graciosa posible, pues era una brisa que iba en contra suya así que el pelo no dejaba de pegarse en su cara una y otra vez. No tenía sentido quitárselo ya que volvería sin importar qué: el camino que había escogido para andar estaba en la dirección contraria al viento y no por ello cambiaría su rumbo. Quería decir, ¿acaso no llevaba sólo dos años en Lycia? Quería conocer más sobre aquel continente y ahora que tenía un par de víveres se dedicaría a viajar cada reino del país y, luego, del continente en sí. De hecho, había escuchado historias fascinantes de lugares como Bern o Ilia, destinos a los que acudiría tras recorrer los distintos territorios divididos en el país. Sí, definitivamente iría a todos los países y continentes posibles. Además, ¿quién dice que no encuentre información sobre sus padres en alguna monarquía? 

Sin embargo, no había ido a los conocidos refugios fantasmas sólo por ansias de conocer cada vez más sobre Lycia, pues también acudió allí con intenciones de hacerse más fuerte tanto física como mentalmente. Un poco de tranquilidad le vendría bien para entrenar: sin interrupciones o problemas, sólo ella y el pesado viento que, de hecho, ya empezaba a molestarla un poco.

En cuanto miró hacia atrás, pudo darse cuenta de lo lejos que estaba Sacae, el país donde residía actualmente. ¿Tanto he caminado? Nadie respondió a la pregunta y, la verdad, menos mal que no lo hicieron. Eran sus pensamientos, así que sería imposible que alguien distinto a ella la contestara. Pararé a descansar, creo que es lo mejor. Y, dicho esto, apoyó su espalda en uno de los troncos de árboles, sacó una pera y empezó a comérsela: tenía que reponer energías para continuar el camino pues, para ella, aún estaba demasiado cerca de Sacae, aunque bien sabía que llevaba días y días de caminata. Ahora mismo, ese país debe estar en la otra punta del mundo, por no decir que estaba muy -muy- lejos de ella. Simplemente buscaba una excusa estúpida para seguir andando. Es bastante relajante el poder caminar a solas.

Nada más terminar de comerse la fruta, desenfundó su espada y empezó a practicar golpes precisos en la corteza del mismo árbol donde, segundos atrás, se había apoyado. ¿Dónde entrenaría si no? ¿Contra el aire? Si bien ella misma sabía que ese territorio estaba lleno de emergidos y podrían darle una buena pelea, tendría que matarlos. Y jamás se sentiría capaz de asesinar a otra persona, animal o, incluso, eso porque los emergidos no pueden ser muy humanos, ¿verdad? ¿Qué clase de persona asesinaría a un niño enemigo? Había oído rumores de que no tenían piedad con nadie, exceptuando su propio continente y el de sus aliados. ¿Pero Tellius? Ellos siempre atacaban: a todos. Sin excepción.

Sacudió la cabeza, incapaz de dejarse llevar por sus malos sentimientos hacia aquel continente tan odioso y... Basta. Soy una estratega con la mente clara y vine aquí para entrenar, no a pelear contra emergidos de otros continentes. Con un suspiro de resignación, siguió practicando sus golpes de espada en el árbol como si fuera un enemigo. O un emergido mismo, que así aliviaría parte de su rabia. Además, tenía que hacerse más fuerte. Si demostraba ser digna ante los ojos de los demás, tal vez llegara a encontrar a su familia, ¿no? Es decir, cuanta más fuerza y seguridad portara, más probabilidades tendría de conseguir aliados incluso en otros continentes. Así que sí, debía conseguir esa fuerza -tanto mental como física- para lograr uno de sus tantos objetivos.

Con esa idea en mente, continuó practicando, aunque bastante alerta por si venía alguien -o algo- más.
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Re: ¡Comprobemos de qué estás hecho! [Campaña][Priv. Kayn]

Mensaje por Invitado el Vie Jul 22, 2016 3:48 pm

El espadachín y futuro número uno del reino se encontraba disfrutando de su nueva libertad, aunque para conseguirla tuvo que convertirse en recluta para el ejercito de la ciudad de Pherae, incluso llegando a trabajar con aquella mujer soldado, la cual fue responsable de privarlo de su libertad en primer lugar, pero dejando eso de lado el joven espadachín estaba bastante contento de disfrutar del aire libre, aunque ahora mismo se encontraba patrullando en los refugios fantasmales en busca de algún invasor o emergidos. Junto a su persona se encontraba uno de los soldados que supervisaban de que no hiciera nada extraño y se enfocara simplemente en su entrenamiento como recluta del ejército, tal vez Kayn sea novato en términos de cargos, pero su fuerza era bastante grande y lo pudo demostrar aquel día en la que se enfrentó a los emergidos junto al general y la mujer soldado. — Al parecer las cosas están bastante tranquilas en este tenebroso lugar — fue lo que dijo tranquilamente el pelinegro mientras su compañero de patrullaje le decía que no llegase a confiarse ya que los enemigos podían estar a la vuelta de la esquina y sorprenderlos. Kayn le dijo que no se preocupara por detalles ya que si algo malo llegase a ocurrir, ambos serían suficientes para derrotar al enemigo, el espadachín estaba bastante confiado ya que llevaba consigo la armadura oficial de los reclutas del ejército junto a una nueva espada y escudo.

Mientras continuaban con su patrullaje, el pelinegro pudo divisar a la lejanía la silueta de una mujer que parecía estar entrenando y desquitando su furia con un pobre árbol, a decir verdad era bastante peligroso que una persona estuviera en aquel lugar y en solitario, sobre todo con el reciente incremente de los emergidos en el área. Kayn sin esperar algún comentario por parte de su compañero de patrullaje fue de inmediato a donde se encontraba aquella chica hasta que finalmente pudo estar a algunos metros de su lado. —Disculpe señorita, es demasiado peligroso andar en este lugar, será mejor que regrese a su casa antes de que anochezca — fue lo que dijo seriamente el pelinegro a la mujer que hace unos momentos estaba entrenando con su espada, a primera vista la mujer era bastante atractiva y con una agraciada delantera, pero sin duda otro punto a su favor era su largo cabello que cautivaba seguramente a cualquier hombre que le observase. Dejando de lado el estado en el que quedo el pelinegro, este pudo reaccionar una vez que su compañero le alcanzase y le retase por haberse adelantado sin su consentimiento. — Lo siento es que no podía evitar advertir a la señorita de los peligros del área, por cierto, si es que andas perdida en el lugar nosotros podemos escoltarte a la ciudad más cercana ya que somos miembros del ejército — fue lo que dijo con una sonrisa amistosa el pelinegro, quien recibió un golpe de su superior ya que este le confirmo el hecho de que aún era un mero recluta y técnicamente aun no formaba parte del ejército. Mientras esperaba respuesta por parte de la fémina, el espadachín observo las marcas de espada que había dejado la chica en el árbol, estas eran bastante refinadas y de un profundo espesor, al parecer la chica tenia habilidad con aquella arma, pero le faltaba poco un de fuerza ya que con tantos golpes que dio al árbol debería ser normal que el árbol hubiese terminado cortado a la mitad.
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