Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados


Project Fear.less

Crear foro

Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Gaius el Lun Jul 18, 2016 12:05 am

Acaso estaba condenado a que le pasaran siempre estas cosas? Pensaba que tenía la bendición de su señora, pero este tipo de cosas hacían que su fuerte fe flaqueara de vez en cuando. Ciertamente la verdad era una sola e inquebrantable: siempre que el ladrón salía  por necesidad a recorrer los caminos de Ylisse, una patrulla de emergidos lo encontraba y atacaba.
Apretando los dientes el cansado de huir ladrón se afirmó de espaldas a un grueso tronco y enfrentó con la mirada a los tres emergidos que tenía enfrente.
Dos de ellos portando espada y uno con una gastada daga en la mano. Si bien había estado en situaciones peores, el hecho de que siempre le pasara lo mismo tenía ya gastada la paciencia del aventurero, quien esperó paciente a que el primero de los emergidos arremetiera contra él para, con las manos desnudas, esquivarlo en el último segundo y darle un fuerte golpe en las manos haciendo que este soltara el arma y la perdiera varios pasos adelante. Ahora que lo tenía alado y desarmado extrajo su propia daga de bronce y le dio un tajo limpio en el cuello, haciendo que este callera de rodillas sujetándose inútilmente el cuello con ambas manos.
Por lo menos había iniciado bien el combate. Si bien hubiera preferido que este viaje hacia la capital del reino hubiera sido más tranquilo, debía admitir que esa tarde, el camino real estaba especialmente bello. Con el sol en el punto justo entre la luz total y la aurora, los pocos árboles  y la extensión de llanura verde tenían un tono mágico. Si no estuviera peleando por su vida, el ladrón probablemente se hubiera echado bajo ese mismo árbol a mirar el atardecer.

Una daga clavándose en su hombro sacó al bandido de su ensueño, quien se echó hacia atrás bamboleante mientras volvía a prestar atención a sus enemigos. Que estaba haciendo? Soñando despierto en el campo de batalla? Si eso seguía así no llegaría a ver el sol de un nuevo día, o quizá ni siquiera cuando el de este mismo de fuera a dormir.
Tapándose la herida con una mano y apuntando amenazado a sus dos rivales con su propia daga, el bandido apretó los dientes mientras se preparaba para acabar con los otros dos, elevando una plegaria a su blanca dama para que no se olvidara de él en este crucial momento.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Trickster | Hero

Cargo :
Ladrón

Inventario :
Báculo de Heal [0]
esp. de bronce [0]
esp. de bronce [2]
.
.
.

Support :
Kija
Hanzo

Especialización :

Experiencia :

Gold :
104


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Hanzo el Sáb Jul 23, 2016 1:44 am

Con el sol en su cénit, Hanzo abría los ojos por fin. Ya era mediodía, sí, pero el monje había tenido el sueño pesado esa noche. Hoy no iba a ser un buen día para agraciar el humor del hombre.
Suerte que al menos ya no llovía por las noches y de hecho hacía calor, perfecto para dormir al aire libre. En paños menores, como más le gustaba, pues consideraba "sucio" dormir con las mismas prendas que llevaba por el día.
Esos días se estaba quedando en las ruinas de una casa abandonada a las afueras de la ciudad. Allí andaba haciendo un pequeño trabajo parcial dejando pulcras las instalaciones de un pequeño templo que los pueblerinos no usaban mucho, pero le servía para ganarse unas pocas monedas y practicar su fé.

Pero ya le tocaba marcharse, no había sido mala experiencia, pero el monje solía agradecer más ir a la ciudad en busca de misiones, en busca de gente que requiriera de su trabajo.
Empaquetó en una bolsa de tela que cargaba a la espalda, todas sus pertenencias. Entiendase por algunas pociones, vendas y otros potingues de cura manual, sin olvidar su báculo que le permitía curar mágicamente las heridas más graves. También llevaba consigo algunas pulseras y variados accesorios que él consideraba "reliquias religiosas", y un pequeño cuenco.
No necesitaba más, así que se colocó su gorro de paja para protegerse del sol y partió en dirección a Ylisse, no sin antes almorzar unos trozos de pan. No le gustaba gastar en cosas innecesarias y el viaje no sería muy largo así que por esta vez sacrificó su dieta de proteínas por unas cuantas migas para llenar el estómago.

El monje prefería no soltar maldiciones hacia grima, pero parecía ser que ese no era su día, definitivamente. Pues, el camino le estaba resultando más largo de lo normal, ya quedaban pocas horas de sol. Se había desviado, ¿era el hambre? Aún así siguió caminando, pues su cuerpo había aguantado situaciones peores allá en Regna Ferox.
Poco tiempo le dió a pensar en las musarañas a Hanzo, pues pronto oyó en la distancia un ruido que se había acostumbrado a oir desde hacía ya dos años, y que le disturbaba bastante.

Emergidos. Y no tenía ya suficiente, pues para colmo observó en la distancia cómo atacaban a un viajero que parecía ir solo. Se acercó a la escena sigiloso y cuidadosamente se escondió detrás de una roca.

Primero se aseguró de observar el resto de su alrededor en búsqueda de otros emergidos o incluso bandidos que estuviesen también escondidos. Luego se giró de nuevo para observar al chico en problemas. Aunque juzgando rápidamente no parecía estar en problemas realmente, no quería perder de vista la escena en caso de que fuera a peor.
Es decir, el joven en cuestión... no es que tuviera mucha pinta de poder permitirse los servicios del curandero.
Y Hanzo no curaba gratis.

A menos que sucediera algo como el desconocido quedándose en babia por unos segundos y que uno de los dos emergidos que quedaban en pie aprovechase para apuñalarle en el hombro.
Así que nada más ver cómo de repente ese chico que había reaccionado dolorido se dispuso a defenderse de nuevo con un brazo, Hanzo sintió cómo sus pies ya habían salido de su escondite.

- Tsk... -chasqueó los dientes mientras iba corriendo a darle un golpetazo con el brazo al emergido de la daga.

No podría derrotarle con eso, pero al menos se aseguraría de que su arma fuera una con la que no podría hacerle mucho daño de vuelta. Aunque ahora mismo dicho emergido andaba tirado en el piso, así que el otro se había girado a mirar, y era una buena distracción que podría servirle al joven. Hanzo se volvió a apartar y miró a los ojos del joven para comprobar que no tuviera indicios de mareo y luego a su herida.

El monje sacó su bastón, aunque no apuntó al hombro del joven, pues no pretendía curarlo aún, todavía se encontraba bien. Apuntó en dirección a los dos emergidos, los cuales ya miraban para ellos. Con la otra mano, la alzó dejándola enfrente del brazo afectado del chico, para que se limitara a seguir atacando con la otra. Sin decir ni una palabra y esperando que le entendiera, claro está.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Priest

Cargo :
Monje

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
Katana de bronce [3]
Báculo de Heal [3]
.
.
.

Support :
Gaius

Especialización :

Experiencia :

Gold :
858


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Gaius el Mar Jul 26, 2016 12:56 am

Qué? Cómo? Cuándo? Dónde? El ladrón miraba anonadado al misterioso personaje que se había aparecido de atrás de una piedra y lo comenzaba a ayudar en su desesperada pelea. Debía haber estado muy concentrado en la batalla, ya que nunca lo vio llegar. Agradeció su presencia por unos segundos hasta que vio que este fornido hombretón de gruesos brazos y espalda ancha, en lugar de sacar un arma digna para repeler al enemigo y se colocaba a su lado para ayudarlo en el combate, le efectuaba un brusco empujón sobre el emergido que empuñaba el arma menor, derribandolo al piso. Toda esa musculatura y era eso  todo lo que podía hacer? El bandido apretó los dientes sin poder disimular la decepción de su rostro. Si bien era cierto que en su apretada situación no se podía poner exigente con la ayuda que acudiera a él, pero no creía que pudiera hacer mucho un granjero con sus puños en un combate con armas. Por lo menos había servido de distracción al emergido de su derecha que empuñaba una daga el cual ahora estaba tendido en el piso con aires que demoraría en levantarse.
Abalanzándose contra el monstruo que todavía estaba en pie clavó su daga contra el pecho, cuidando de que golpeara ahí donde las costillas no protegen el corazón. Tenía suerte de que su rival no llevara más que una camisa ligera por peto, pero mala suerte ya que si sobrevivía al combate, no tendría camisa nueva esa tarde.
El emergido chilló unos segundos antes de caer de espaldas, y si el bandido no hubiera sujetado con fuerza su vieja daga, habría caído al piso junto con él.

Jadeando y todavía tapándose la herida del hombro se colocó ahora en posición directa frente al emergido restante mientras servía de protección al hombretón que acudiera a salvarlo. Imaginó la escena desde afuera y tenía que admitir que era hilarante. Él, un desgarbado mendigo salvaguardando a un corpulento hombre, se sonrió de solo imaginárselo, mas no apartó la vista o su atención de la bestia que todavía tenía enfrente. Gritó por sobre su hombro a su improvisado rescatista.

-Por la dama, acaso estás loco? Como tienes el coraje de tirarte enfrente de estas criaturas si ni siquiera tienes un arma?! Mira, gracias. No soy desagradecido, me has salvado el cuello pero…-

No sabía que más decir. Acaso estaba regañando a su rescatista? Se estaba portando bien borde es tarde, las acciones confusas de su diosa lo tenían de mal humor y se le notaba. Pero tenia que sobreponerse a todo eso y mostrarse agradecido, a fin de cuentas, le estaban salvando la vida.
Suspiró y trató de empezar de nuevo, siempre sin perder demasiado de vista al emergido que tenia enfrente.

-Ah… Perdona. Gracias por arriesgar tu vida en salvar la mía. Mi nombre es Gaius, y si sobrevivo este cuento la cerveza correrá por mi cuenta-
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Trickster | Hero

Cargo :
Ladrón

Inventario :
Báculo de Heal [0]
esp. de bronce [0]
esp. de bronce [2]
.
.
.

Support :
Kija
Hanzo

Especialización :

Experiencia :

Gold :
104


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Hanzo el Miér Jul 27, 2016 12:07 am

El chico parecía haber entendido el gesto de Hanzo, pues enseguida fue a atacar al emergido que había quedado de pie. No parecía luchar tan mal, después de todo, pero tres contra uno habría sido peligroso, y fue por eso por lo que Hanzo corrió a evitar una mala situación.

Tras derrotarle, el joven cansado y herido no paró y se plantó delante del emergido que quedaba. El cual empezaba ya a levantarse, rugiendo levemente pues parecía molesto, por más inhumano que fuese.

El chico le gritó al monje, de repente. Hanzo dejó de vigilar la herida de su hombro para alzar la vista. No dijo nada, a pesar de los modales del jóven, le estaba agradeciendo. Ya era algo, y aunque a Hanzo le hubiese molestado su tono, no era del tipo de seguir una discusión estúpida.
Creía que cualquiera en su sano juicio hubiera acudido en su ayuda también.
Aún así, era cierto que Hanzo no portaba armas, no sabía utilizarlas. Por eso es que quería aprender lo más pronto posible. Así que había sido, efectivamente, arriesgado. Tal como decía el joven nuevamente, ahora más calmado.

- ... Hanzo. -Habló el monje, tras una pausa, presentándose también por cortesía, sin decir nada más.

Le había llamado la atención aquél último comentario, con el que pudo sacar la conclusión de que aquél chaval sí que portaba algo de dinero, aunque fuese para aquella cerveza que decía. Y lo más importante es que parecía también tener la intención de agradecérselo, al menos. Y aunque a Hanzo le gustaba beber, prefería más que ahorrase esas monedas para pagarle en caso de que quisiera que le curase.

Aún así, Hanzo no hizo movimiento alguno con su báculo. Se limitó a observar desde atrás, el hombro de Gaius. Seguía sin ser una herida de muerte pero realmente estaba en mal estado, y el emergido ya andaba de pie apunto de atacarle. Ya no había tiempo de ayudarle a parar esa hemorragia, ¿podría aguantar el joven?
El monje cerró los ojos un momento a meditar rápidamente qué es lo que su Divina Diosa haría en su lugar.

Abrió los ojos. Hanzo pensó que sería arriesgado, y puede que atorpezara a su compañero, pero decidió dar un paso hacia delante, haciendo sonar los cascabeles de su bastón.

Puede que fuese más sencillo curarle con el báculo, pero acababa de conocerle, y por mucho que tuviera dinero encima nadie le garantizaba que ese joven no saliera huyendo después. Tenía sus razones para poder desconfiar un poco. No era un caso de vida o muerte, y tenía niños a los que quería hacer que su vida fuese mejor.

Sin importarle lo que dijera el otro, agarró la capa de Gaius para tirar de él y hacerle dar dos pasos atrás antes de que el emergido atacara, provocando que el emergido perdiera ligeramente el equilibrio y también se alejara un poco.
Sostuvo el brazo del hombro herido mientras sacaba rápidamente las vendas de su saco con la otra.

- Aguanta. -dijo empezando a enrollar las vendas por la zona, sin molestarse a apartar sus ropajes ni a desinfectar nada. Su propósito era el mero hecho de parar el sangrado para que no fuese a peor. Al menos así el joven podría dejar de agarrarse el hombro y utilizar ambas manos en atacar, más o menos. Que lo que faltaba era que aparte de ver sólo con un ojo, atacase sólo con el brazo del hombro dañado.

El emergido enseguida volvió a remontar contra Gaius mientras Hanzo se limitaba a vendarle mientras imitaba el movimiento de pies de su compañero para entorpecerle lo menos posible.


Última edición por Hanzo el Miér Jul 27, 2016 12:28 am, editado 2 veces (Razón : PENÚLTIMO PARRAFO! dos úlimas líneas)
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Priest

Cargo :
Monje

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
Katana de bronce [3]
Báculo de Heal [3]
.
.
.

Support :
Gaius

Especialización :

Experiencia :

Gold :
858


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Gaius el Miér Ago 03, 2016 7:41 pm

Arqueando su única ceja visible el ladrón volteo la cabeza para mirar a su defendido por sobre el hombro. Sus escuetas palabras denotaban que el fortachón no era muy elocuente, pero por lo menos ahora sabia su nombre y como dirigirse a su salvador. Había dicho Ganso acaso? No, no! Hanzo!  … Por la dama, que nombre tan particular, estaba curioso de preguntar su origen pero un súbito movimiento de sui adversario lo situó nuevamente en su apretada situación.
El emergido cargó contra él, y Gaius hubiera respondido el ataque si no fuera que la firme mano del robusto hombre lo jaló del hombro herido hacia atrás, haciéndole perder el equilibrio a él y al enemigo.
El emergido trastabilló solo apenas unas pocas zancadas, pero Gaius, quien esa acción lo tomó completamente desprevenido, se precipitó contra su compañero explayándose sobre el pecho de este.

-Pero que!?-

Acotó escuetamente mientras el fornido hombre lo tomaba firmemente por su hombro herido. Chillando de dolor como lo haría un niño, el ladrón comenzó a retorcerse de dolor mientas con el mismo rostro calmo que había tenido en todo este tiempo el clérigo le cubría la herida con un firme vendaje. Trató de forcejear, de liberarse del hombretón, pero sus flacos brazos no eran competencia para los bien torneados tubos del curandero

-Qué crees que haces! No ahora! Suéltame! Suéltame!-

Decía mientras seguía forcejeando. El emergido, quien ya había recobrado la compostura y se disponía a contraatacar contra ellos nuevamente, posicionó la daga delante preparándose para una potente embestida.
Gaius, quién se creía inventor de tal maniobra de todas las veces que la había utilizado, palideció al darse cuenta de lo que se venía y al ser consciente de que no se liberaría de su captor a tiempo para esquivarla correctamente, fue entonces cuando, desesperado, colocó su pierna alrededor de la rodilla del calvo hombre, y empujó de este dejando caer todo el peso de su cuerpo sobre él. El Emergido no tuvo más opción que tropezar con las piernas de estos y caer de fauces, mientras Gaius explayado sobre su compañero intentaba volver a ponerse de pie

-Quieres que nos maten! Déjame el hombro quieto o  moriremos los dos aquí…-

No llegó a terminar la frace cuando la daga del enemigo caído se clavó  en su pierna arrancando un nuevo alarido de dolor del pelirrojo. El monstruo  gateando sobre la hierba, no perdía el tiempo y comenzaba a trepar por encima de ellos.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Trickster | Hero

Cargo :
Ladrón

Inventario :
Báculo de Heal [0]
esp. de bronce [0]
esp. de bronce [2]
.
.
.

Support :
Kija
Hanzo

Especialización :

Experiencia :

Gold :
104


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Hanzo el Miér Ago 03, 2016 10:36 pm

Aquél chico no hacía más que quejarse e intentar soltarse del monje. No parecía dar de su parte y Hanzo sólo quería que utilizara sus dos manos en atacar al enemigo.

- Centra tu atención en él, no en mí. -habló con su ronca voz, tras dar un suspiro de resignación. Intentando que el joven le entendiera, ahora con más palabras, mas a Gaius seguía pareciéndole una mala idea.

Terminando de atar esas vendas apunto de que el emergido atacara, notó como el pelirrojo enrolló su pierna en la rodilla de Hanzo, provocando que el monje perdiera el equilibrio y el joven empujara contra él hasta acabar en el piso. Hanzo, cuyo gorro de paja se había desprendido también de su cabeza, no había terminado de reaccionar sorprendido ante ese acto y el emergido ya se había tropezado con ellos. ¿Acaso estaba loco? Ahora sí que estaban en una situación peor.

Hanzo notó lo ligero que era el chico, que ahora se reincorporaba encima suya. ¿Y se supone que era ese chico el que tenía que luchar contra los enemigos? Menos mal que parecía rápido y habilidoso, y más después de lograr hacerle perder el equilibrio a alguien con el doble de su cuerpo.

Sin decir ni una palabra y ya habiendo vendado su hombro, hizo caso de lo que le dijo Gaius. Pero nada más hacerlo el emergido le había arremetido en el pie, provocando que el joven chillara de dolor, lo cual molestó al monje. No se podía permitir que hirieran a los demás delante suya.

En cuanto notó al emergido trepar por encima, Hanzo levantó al joven de encima suya con los brazos en su cintura y lo apartó a un lado con cuidado. Para seguidamente, con la pierna del monje, sacudirla de modo que empujara con una patada al emergido hacia atrás. El monje se reincorporó sentado en la hierba, agarrando con prisa su bastón y girándose de espaldas al emergido, apuntó con él la pierna del pelirrojo.

- Oh, Divina Naga... -rezó en alto mientras el bastón se iluminaba, curando sólo la herida más reciente. Aunque no fuese una herida mortal, sí que era urgente tratarla al estar en su pierna, pues si no Gaius no podría atacar tirado en el piso.

Sin embargo, estar de espaldas al enemigo había sido un mal movimiento, pues enseguida el emergido había aprovechado para atacarle. Por suerte, y al estar aún gateando, solo alcanzó a hacerle un corte superficial a altura de riñón a riñón. Esto causó que el monje soltara un corto bufido mientras apretaba los dientes.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Priest

Cargo :
Monje

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
Katana de bronce [3]
Báculo de Heal [3]
.
.
.

Support :
Gaius

Especialización :

Experiencia :

Gold :
858


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Gaius el Miér Ago 24, 2016 1:19 am

Boca arriba sobre la hierba Gaius respiraba agitado con el ojo muy abierto tratando de terminar de entender que había pasado recién. Todo transcurrió demasiado rápido, y el atontado bandido, que antes estuviera siendo acosado por un emergido que intentaba abrirle la carne de la pierna, ahora se encontraba acostado con su herida cerrada, sintiendo la ya conocida caricia y frescor que siempre brindaba la bendición curativa de su señora.
Girando la mirada hacia su corpulento compañero, que lo miraba con rostro apacible mientras terminaba de entonar los canticos, pudo constatar que efectivamente las ropas del  hombretón eran de un miembro del clero. Aun así, aunque su vestimenta encajara con la profesión, el tamaño y fuerza de este corpulento individuo seguía desconcertando al bandido, que con la respiración agitada no pudo evitar que le recuerdo de aquel clérigo que conociera en Tellius no se le filtrara por la mente.

Trató de tomar aire para dar unas palabras de agradecimiento, peor de pronto el apacible rostro del sin pelo se turbó cuando una fugaz mueca de dolor lo cruzo como un rayo. El emergido que todavía vivía para luchar, le había clavado a traición su daga y ahora las ropas del clérigo comenzaban a mancharse con rojo. Pero a pesar de su sufrimiento el clérigo no emitió alarido alguno, solo apretando los labios pudo contener su dolor dentro de sí.
“El emergido! Sigue vivo!” fueron los escasos pensamientos que llegaron a cruzar por la mente del ladrón el cual rodó sobre su espalda para poder ver por detrás del hombretón. Todavía con la daga en la mano, el emergido gateaba por el pasto  con la ira reflejada en sus rojos ojos. Sin pensarlo demasiado Gaius saltó sobre el distraído rival y tras un par de volteretas por el suelo, logró deslizar su daga hasta su garganta y abrir una fatídica brecha en ella.
Respirando agitado, nuevamente boca arriba en el suelo, con el emergido agonizante a su lado, Gaius, ahora un poco más rojo que antes, rezó para sus adentros agradeciendo a la dama que le había permitido salir victorioso y en una pieza de una nueva batalla.

-Eh tu! Clérigo!-

Llamó sin moverse del lugar al hombretón

-Te he salvado la vida, que te parece si me echas unas vendas, eh? -
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Trickster | Hero

Cargo :
Ladrón

Inventario :
Báculo de Heal [0]
esp. de bronce [0]
esp. de bronce [2]
.
.
.

Support :
Kija
Hanzo

Especialización :

Experiencia :

Gold :
104


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Hanzo el Jue Sep 01, 2016 11:02 pm

Los primeros reflejos del hombre tras apretar los dientes, fue llevar mano que tenía libre a la espalda, al riñón de ese lado para de algún modo parar la sangre. Tirando el bastón al suelo para agarrarse con la otra, dió gracias a Naga que ya había terminado de curar al joven, al cual vió que ya había rodado hacia atrás para atacar al emergido que quedaba. Desvió la vista para comprobar que el chico efectivamente había acabado con él. Suspiró levemente girándose con cuidado al oír la llamada del pelirrojo, quien pedía que le vendara.

Sin responder, Hanzo se acercó con cuidado todavía a gachas hacia él. Aceptaba al menos hacer eso, pues por lo que solía pedir dinero era por las curaciones con el bastón. Lo cual le pediría después. Y aunque era cierto que le había salvado la vida, el grande también había salvado la suya. Estaban en mismo acuerdo.

Al mover el brazo para colocarle las vendas en donde seguía herido, una punzada de dolor leve pasó por su costado. El monje solo cerró sus párpados por unos segundos y siguió vendandole mejor y con más cuidado que antes, ajustando la presión correcta, mientras él mismo seguía sangrando pero eso no le importaba. O al menos, no era su prioridad.

- Ya. -hizo una pausa- ¿Sientes alguna molestia, puedes moverte bien? -preguntó observando al chico de cabellos del color como el atardecer que había en ese momento.

- Puedo ayudarte mejor con el bastón, como quieras. Sólo necesitaría el valor de esa cerveza en monedas… -comentó sin más. Y tras unos momentos, se quitó allí mismo la parte superior de su túnica, dejándola a la altura de su cintura. Pensando que tendría que lavarlas después, agarró las gasas que quedaba para vendar como pudiese la herida que traía a la espalda, algo que iba a complicado. Así que se quedó por unos segundos intentando agarrarse el trozo inicial flexionándose hacia un costado.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Priest

Cargo :
Monje

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
Katana de bronce [3]
Báculo de Heal [3]
.
.
.

Support :
Gaius

Especialización :

Experiencia :

Gold :
858


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Gaius el Lun Sep 12, 2016 9:01 pm

Porque no ser paraba y caminaba erguido, se preguntó el adolorido ladrón quien miraba la extraña forma de avanzar de su compañero de batalla, avanzando agazapado por la hierba en lugar de caminar erguido como lo haría cualquiera. Fue entonces que los ojos del ladrón se posaron en el corte que se cubría con ambas manos el fornido hombre, y que a pesar de dolor, este permanecía con el semblante sereno como siempre.
Completamente anonadado por tal demostración de voluntad, la cual era impensable para el chillón ladrón, no reaccionó hasta que el clérigo le preguntó directamente
-Ah?
S-si! Está bien así!- Afirmó con quizá un tono alto del que hubiera deseado.
-Pero y tú?! Estas herido, no es así?-
De forma impertinente el ladrón se escurrió entre los gruesos brazos del ladrón hasta llegar a ver el costado de su compañero para constatar de primera mano que estaba herido.
-Oye.. como puedes estar tan tranquilo con un corte así… Ven, déjame ayudarte…-

Dijo mientras sacaba de su gastado y propio baston curativo de su cintura. No era como el del clérigo, este tenía muchos rayones y rajaduras debido a la atolondrada vida del rufián. Y estaba cortado por la mitad, conservando únicamente la cabecera tallada del mismo. Más que un bastón era un cetro pero pese a lo destartalado y maltrecho de su herramienta está todavía funcionaba a la perfección, por lo que colocándose frente a su compañero comenzó a hacer su recitado de palabras atolondradas y expresiones de deseo, todas sin orden o parsimonia, solo un montón de palabras dedicadas a su señora con la sumatoria de una gran esperanza de que funcionara.
Y así fue, a los pocos segundos la punta del cetro comenzó a brillar y con tal señal manifestándose tocó con esa misma luz a su compañero, para que la diosa que compartían sanara también sus heridas.

-Listo!- Dijo con el pecho hinchado de orgullo al terminar su propio milagro y volver con el mentón levántalo la mirada al fornido clérigo.
-Y ahora grandote… quien le debe una bebida a quien, eh? –
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Trickster | Hero

Cargo :
Ladrón

Inventario :
Báculo de Heal [0]
esp. de bronce [0]
esp. de bronce [2]
.
.
.

Support :
Kija
Hanzo

Especialización :

Experiencia :

Gold :
104


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Hanzo el Miér Sep 14, 2016 8:07 pm

Mientras se intentaba colocar sus propias vendas, miró hacia el pelirrojo, quien se había preocupado por la herida del hombre. Eso sí que era extraño, normalmente estaba acostumbrado a que la gente, ya sea por ver su complexión o por la simple y llana razón de que era un clérigo, pensara que se podía curar a sí mismo o que nada le hacía daño. No era algo que le importase realmente, pues ciertamente podía aguantarlo.

- Estoy bien... -exclamó tras un silencio, más a Gaius no pareció convencerle, pues le apartó los brazos al hombre para ver la herida y se preparaba para curarle con un pequeño... más bien roto, báculo que portaba.

Hanzo no tuvo motivos para desconfiar de él, en el peor de los casos que aquél objeto fuese una mentira, no tendría sentido. Pero sin embargo sí que desconcertó un poco al monje, que aquél joven habilidoso con las dagas, también portara un bastón sagrado. Aunque portarlo era una cosa, ¿sabría usarlo? ¿dónde habría aprendido? Al sentir la suave luz en su herida, confirmó que era real. Supuso que al fin y al cabo, Gaius no sería un mal tipo, aunque hubiesen empezado con mala pata.

- Gracias. -murmuró, esbozando una sincera sonrisa de medio lado, al ver que el jóven se sentía orgulloso.

Y ahora él le debía también, así que suspiró. - Está bien, quedemos en paz. -Pensó que ya que le había curado él también, no tendría realmente caso andar pidiéndole el dinero. Aunque lo necesitase para cuidar a los niños necesitados.

Se levantó, aún con la parte de arriba de sus prendas colgadas de la cintura. Prefería andar con el pecho al desnudo, pues no le gustaba andar con la ropa manchada de sangre a la vista. Ayudó al joven también a levantarse, alcanzándole la mano.

- ¿También adoras a la divina Naga? -le preguntó, recordando los cánticos de hace un momento. Era cierto que estaba en Ylisse, y su religión era la normal allí, pero tenía que reconocer que el joven del parche no tenía pinta de ser religioso.

En un momento, le sonaron las tripas a Hanzo. Aquella situación de antes no había hecho nada más que agravar el hambre que traía desde temprano, que tan mal humor le había causado. - ... Disculpa.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Priest

Cargo :
Monje

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
Katana de bronce [3]
Báculo de Heal [3]
.
.
.

Support :
Gaius

Especialización :

Experiencia :

Gold :
858


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Gaius el Jue Sep 22, 2016 11:47 pm

No pudo evitar que se le dibujara una media sonrisa en los labios cuando el grandote le dio la razón en que estaban a mano. No iba a mentir en ese punto, le gustaba que hombres más grande que él le dieran la razón, era como una suave y refrescante briza que acariciaba su maltratado ego, una linda sensación pero no tan cautivante como para hacerse adicto a ella.

Tomando la mano que le ofrecía el hombretón se enderezó del  suelo, y en su subida pudo tener un plano detallado de los potentes y bien definidos abdominales del clérigo. Trató con fuerza no quedarse embobecido contemplándolo, pero ciertamente tamaño torso no se veía todos los días, aparte el clérigo parecía estar orgulloso de su musculatura ya que no tenía ningún reparo en mantenerse a pecho descubierto, muy a pesar de que el clima quizá ameritaba ir cubierto.

-Naga! Por supuesto! Como todo buen hijo de Ylisse- Se mofó mientras sacudía la tierra de sus ropas y desperezaba un poco, cambiar el tema le había logrado levantar la mirada hasta sus ojos pero al hacerlo movió de forma incorrecta su dañado hombro, doblándose de dolor en una pose extraña. Logró apretar los labios antes de sonorizar cualquier dolor, pero ciertamente tenía el hombro sentido

-Oye… hablando de curaciones… te molestaría ayudarme con la vara mágica tuya en mi hombro?-
Aprovechó mientras hacia la pregunta para acortar distancia CON EL HOMBRETON. No lo suficiente como para tocarlo, pero si como para fantasear que sí.
“Mucho tiempo en soledad… asd… cuanto ha pasado?” Se lamentaba mientras se obligaba a mirar al clérigo a los ojos.  Iba a comentar algo ingenioso e hilarante, cuando el gruñido del estómago de su compañero se hiso presente.

-Nono, no te disculpes- Se apresuró a contestar el ladrón
-Si alguien sabe lo que es pasar hambre, ese soy yo. Jaja jajaja!
a… hagamos esto! Qué tal si me echas más de las luces mágicas arriba y yo preparo la cena, eh? Trato?-

La noche ya estaba por caer y Gaius, quien siempre tenía las manos inquietas en las cocinas ajenas, tenía sus fardos cargados con diversos alimentos. Nada muy especial, tubérculos que no se ponían viejos durante el viaje, algunos condimentos si tenía suerte de cazar algo y su pequeña pero fiel marmita de viaje, aquella que usara como casco en su primera excursión por Lycia en un altercado con los emergidos.
Con esos elementos fácilmente podría preparar una cena rápida pero contundente para dos cansados guerreros sin problema. Además que le serviría de excusa para tener una agradable cena con tan fornido acompañante.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Trickster | Hero

Cargo :
Ladrón

Inventario :
Báculo de Heal [0]
esp. de bronce [0]
esp. de bronce [2]
.
.
.

Support :
Kija
Hanzo

Especialización :

Experiencia :

Gold :
104


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Hanzo el Vie Sep 23, 2016 4:19 pm

El monje había esbozado una media sonrisa de nuevo, alegrándose al escuchar que, efectivamente, Gaius era seguidor de Naga. Notó que aún al joven le dolía el brazo, pues obviamente las vendas no eran suficientes para aliviar el dolor, sólo tapar la hemorragia. Nada que pudiera hacer de forma gratuita, a pesar de que se lo había pedido. Pero al escuchar su estómago, el pelirrojo le ofreció aquél trato tan tentador. Estaba oscureciendo, y ya no tenía caso seguir su camino hasta la ciudad. Así que igualmente, tenía que parar en algún lugar, y agradeció la cena, pues no llevó comida encima pensando que no se iba a entretener por el camino.

- Parece que al final me vas a salvar la vida tú a mí... -comentó. Se quedó pensando en las palabras del chico... Parecía que a fin y al cabo sí que era pobre, o al menos que conocía aquella sensación. Hanzo no pudo evitar sentir lástima al escucharle. - Esta bien, trato hecho. Te lo agradezco enormemente, Gaius. -Le respondió, ya habiéndose soltado un poco más al hablar.

Buscó con la mirada alguna clase de refugio o algo al menos alejado de los cadáveres de aquellos emergidos derrotados. No era buena idea permanecer cerca de estos, no sabía cómo actuaban los otros. No sabía si estos podían notar el olor de los demás, pero si eran lo suficientemente listos al verlos allí, buscarían por los alrededores a los causantes. Y además, siempre era buena idea prevenir que curar. Al distinguir en la lejanía un pequeño rincón entre árboles, al lado de la montaña, Hanzo se giró hacia él.

- ¿Puedes aguantar un poco más así? Sería mejor esperar hasta que estemos en un lugar seguro. -agarró su bastón, observando claramente que seguía doliéndole y suspiró- ... No, mejor olvídalo. Ven aquí... -pidió, alzando el bastón con una mano y con la otra posándola en el brazo vendado de su compañero.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Priest

Cargo :
Monje

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
Katana de bronce [3]
Báculo de Heal [3]
.
.
.

Support :
Gaius

Especialización :

Experiencia :

Gold :
858


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Gaius el Miér Oct 05, 2016 5:20 pm

Sentir la refrescante y vigorizante energía del báculo corriendo por su ser era siempre agradable, al punto que el bandido no pudo evitar suspirar una vez que el clérigo terminara de curarle el hombro herido.
-Muy bien fortachón! Hora de cumplir mi parte del trato!-  Dijo mientras se frotaba el hombro recién curado y comenzaba a dejar que su mirada circundara por la arboleda, buscando algún claro donde acampar. Encontró a los pocos metros un árbol tumbado  por alguna tormenta, que a los pies de su tronco parecía haber suficiente espacio como para una fogata y algo más, así que sin pensarlo dos veces marcó esa como su zona elegida y marchó hacia ahí tomando sus pertenencias y ligeramente silbando en el recorrido. Estaba de buen humor, no iba a esconderlo.

Aprovechó las pocas horas de luz que todavía les quedaban para sacarle leña al árbol caído, apiló una buena cantidad ayudándose con su daga de bronce a dar los hachazos faltantes pero pateando y tirando en su mayoría.
-Eh! Ayúdame tú también!- le grito a su compañero pero sin dejar de seguir cortando madera.
Una vez que tuvo cantidad suficiente para empezar, hizo un hoyo en la blanda tierra frente al tronco que serviría de banco esa noche y comenzó a preparar todo para la fogata.
Prendió el fuego, colocó la olla suspendida sobre el fuego y con la misma agua de su cantimplora echó una buena parte dentro. De entre sus fardos sacó papas, boniatos, zanahorias e incluso una cebolla, la cual todavía no se había puesto mala en todo este tiempo. A todos los cortó en porciones grandes y echó a la marmita. Lamentó no tener alguna pieza de carne seca o algún embutido para sazonar su guiso improvisado, pero se consideraba bastante afortunado por tener consigo sal y otros condimentos para que su comida al paso fue a el éxito que tenía que ser.

-Y dime… de dónde eres?-
Preguntó mientras seguía cocinando al hombretón.
-Dijiste que te llamas Ganzo, puede ser?  Que hace un hombre tan… robusto como tu formando parte de la iglesia de Naga? Debo admitir que … no das con el perfil típico de cualquier servidor de la divinidad…
Oh! Perdón si ofendo! No es la intención! Es solo que enserio… me llama la atención tu tamaño. Cualquiera diría que eres guerrero… o leñador… vamos! Cualquier cosa menos clérigo.-
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Trickster | Hero

Cargo :
Ladrón

Inventario :
Báculo de Heal [0]
esp. de bronce [0]
esp. de bronce [2]
.
.
.

Support :
Kija
Hanzo

Especialización :

Experiencia :

Gold :
104


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Hanzo el Jue Oct 13, 2016 6:34 pm

Antes de seguir al pelirrojo, quien había estado buscando un refugio con la mirada, Hanzo recogió su gorro de paja que anteriormente se había caído y se puso detrás del joven. Que al contrario del silencio del monje, este empezó a silbar por lo bajo. Nada más llegar a los pocos metros, Gaius enseguida se había puesto a pelar la capa externa del gran árbol y a arrancar algunas ramas secas de él.
Hanzo, quien no sabía exactamente que hacer, pues no portaba ningún arma cortante, asintió al grito de ayuda. Pensó entonces que no le quedaría más remedio que arrancar las ramas más grandes a pura fuerza y tirón con sus brazos, y también recoger alguna leña de los alrededores. Y tras arrancar y recoger una buena cantidad junto con las del chico, se sentó al lado, limpiándose la cara de sudor con el reverso de su mano, las cuales limpió posteriormente con un pequeño pañuelo en su bolsillo.

Cuando vivía en el templo de Regna Ferox era otro monje el que cocinaba. Él no acostumbraba a hacerlo, normalmente se bastaba con comida que no era necesaria preparar, pan de los puestos de venta, y cosas así. Con tal de que comiese lo necesario para nutrirse bien, tenía. Sin embargo en muchas ocasiones no le llegaba el dinero para tanto, así que tenía que valerse con lo que tenía. Observó al pelirrojo con interés mientras cocinaba. Ver que en sus sacos llevaba una buena cantidad de verduras entre otros le sorprendió. Sí que iba preparado, se notaba que era un viajero que no acostumbraría a parar quieto en un mismo lugar. Hanzo normalmente se quedaba un tiempo a cada lugar que iba, por eso no necesitaba tanto equipaje.

Mientras lo hacía, el joven comenzó a sacarle conversación. Oh cielos, a Hanzo le incomodaban este tipo de conversación porque pensaba que seguramente era que se estaban aburriendo. Pero no le culpaba. ¿Para qué querría alguien interesarse en él? Suspiró en silencio.

- Hanzo. -corrigió- No se puede decir que venga de un lugar en concreto. -comentó, puesto que a pesar de que sus recuerdos más lejanos se ubicaban en aquél orfanato de Hoshido, nada le garantizaba que fuese de algún otro lugar- Pero digamos que me he formado en Regna Ferox y que desde hace unos años soy Ylissense.

No acostumbraba a hablar tanto ni tan de seguido, así que hizo una leve pausa mientras le dedicaba unos segundos a oler aquél guiso que empezaba a hacerse. Como había supuesto, su compañero le había preguntado y comentado aquello que usualmente cuchicheaba la gente detrás suya. Estaba acostumbrado a que pensaran así.

- Tranquilo, no es ninguna ofensa. -mencionó- Me alegra que seas honesto con tus opiniones.

- ... Me entreno para ser monje guerrero en nombre de Naga. La religión de la divina dragona es con la que prácticamente crecí. -empezó a contar, observando la pulsera que traía en la mano derecha. Eran esferas talladas en madera de roble y atadas con un hilo. Accesorio que él consideraba una reliquia, recuerdo de cuando cumplió su primera formación, convirtiéndose así en un monje más del templo.- Me gusta entrenarme, tener un cuerpo sano y fuerte para sobrevivir en las situaciones peligrosas. Se acercan tiempos complicados y ya sabes lo que dicen; mente sana en cuerpo sano. -Resumió, con la misma cara seria todo el rato.

No pretendía conversar más, pero naturalmente había que tratar de ser amable con el otro. Quería devolverle el interés que había mostrado, así que carraspeó algo dudoso y abrió sus labios de nuevo para pronunciar más palabras.

- ... ¿Y tú, Gaius? ¿A qué te dedicas exactamente? Ah, no es necesario que respondas si no quieres. -adelantó, antes que el pelirrojo le pudiera responder siquiera.

- Somos un par de extraños al fin y al cabo.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Priest

Cargo :
Monje

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
Katana de bronce [3]
Báculo de Heal [3]
.
.
.

Support :
Gaius

Especialización :

Experiencia :

Gold :
858


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Gaius el Miér Nov 02, 2016 1:56 am

Gaius miraba al hombretón trabajar de reojo, tratando de que no se le notara mucho el rubor que había comenzado a aflorar por sus mejillas. No era secreto para ninguno de sus seres queridos, los pocos que tenía, que su predilección amorosa estaba inclinada hacia los hombres. Y este en particular coincidía con todos sus gustos. Desde las grandes manos pasando por sus fornidos hombros, todo en el hombretón  se le antojaba suculento a los hambrientos ojos del bandido, el cual llevaba demasiado tiempo sin probar un buen bocado.
Sacudiendo la cabeza volvió a concentrarse en la tarea de cocinar que tenía enfrente,  “ahora no te pongas a pensar en esas tonterías” se dijo mientras seguía moviendo las manos, pero no obstante sus ojos le engañaban de vez en cuando echándole una mirada rápida al fornido  clérigo, el cual con calma se limpiaba el sudor de la frente, dándole un espectáculo al bandido que estaba a punto de ponerse a babear.

-Oh! Hanzo! Mil perdones- Hablaba sin levantar la vista
-De Ragna Ferox, eh? Pues yo he sido de Ylisse toda mi vida. Osea… No siempre he vivido aquí, he viajado por el mundo, peor por alguna razón que no termino de comprender, siempre termino volviendo aquí.  Jajaja!-

Terminó de revolver el guisado en cual ya estaba a punto, y sacó su único cuenco y cuchara que llevaba consigo. Dejaría que su invitado comiera en su plato, él no tenía problema en comer directo de la olla.
“Ya! Más que sano diría suculento” Pensaba internamente el bandido mientras terminaba de rellenar el tazón y estaba a punto de pasárselo, cuando la pregunta del monje lo dejó completamente colorado y con el ojo abierto de par en par.
Con la mano ligeramente temblorosa colocó el cuenco en las manos de su compañero y volvió a sentarse nuevamente en su sitio más rápido de lo que hubiera deseado, bajando la cabeza hacia su comida.

-Ah… pues….-
Porque le costaba tanto mentir ahora? Lo había hecho un millón de veces, tenía aprendida la mentira de su profesión que estaba seguro que hasta la repetía dormido, peor por alguna razón que escapaba a su comprensión, no podía mentirle tan fácilmente. Sería porque estaba directamente ligado a su diosa?
No tenia una respuesta, así que solo bajó la mirada, dejó los brazos tendidos a los lados y contestó con una honestidad que nunca antes había demostrado tener.

-Pues… soy lo que la mayoría llaman un ladrón. Un bandido? Un oportunista? Un vagabundo? Ponle el nombre que quieras. Viajo de aquí para allá y hago lo que sea necesario para sobrevivir. He hecho cosas de las que estoy orgulloso, y cosas que a veces me atormentan por las noches. Intento no pensar mucho en ello la verdad…  Solo sé que no tengo nada ni nadie, soy solo una sombra, un pordiosero que tiene que revolver en los campos de batalla para poder ponerse ropa nueva….-

Guardo silencio unos segundos mientras se limpiaba las lágrimas que habían empezado a brotar en los bordes de sus ojos. Que le pasaba? Porque se sentía así? Con tanta necesidad de abrirse, la necesidad de mostrar sus pecados ante este hombre y suplicar clemencia.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Trickster | Hero

Cargo :
Ladrón

Inventario :
Báculo de Heal [0]
esp. de bronce [0]
esp. de bronce [2]
.
.
.

Support :
Kija
Hanzo

Especialización :

Experiencia :

Gold :
104


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Hanzo el Jue Nov 10, 2016 9:23 pm

El chico también era de Ylisse, decía que a pesar de ser un viajero, siempre volvía. Ciertamente, y si no fuera por los emergidos, Ylisse era un reino apacible. El monje asintió con la cabeza, escuchando sus palabras, mientras veía cómo terminaba de cocerse el guiso.
Observó que sólo sacaba un único cuenco y le servía al monje. Ésto le había dejado un poco confuso, pero le dejó continuar.
Efectivamente, había notado el gesto nervioso del chico al alcanzarle el tazón. Supuso que no debió de haber preguntado, al fin y al cabo. Agarró con cuidado el caliente tazón con las manos y le siguió con la mirada. Vio como le costaba pronunciar algo, estando con la mirada baja. Pero antes de que Hanzo le pudiera decir que no se preocupara, contestó.

La respuesta no era precisamente lo que se esperaba, pero sí que comprendía ahora los nervios del joven por decirlo. Un ladronzuelo. ¿Y se lo decía así, sin más? Le había preguntado por devolver la amabilidad, pero eso había hecho que se interesara más por él.
Normalmente los ladrones eran gente pobre que no tenía de otra que dedicarse a eso... Con lo cual, seguramente no distaba mucho de los orígenes de Hanzo. Él también había sido un niño pobre, huérfano, sin nadie.

Era cierto que el chico tenía unas pintas sospechosas. ¿Por qué estaba aquél desconocido contándole eso? Le extrañaba que estuviera siendo honesto. Le extrañaba que, si lo era, a estas alturas no le hubiese robado nada. Y aunque ciertamente Hanzo llevaba poco encima, es más, Gaius llevaba más que él; ¿quién podría robar a un clérigo en aquellas tierras, de todas formas? Porque le había extrañado además que el bandido fuera además de su misma religión, algo raro de ver.

Pero tal como lo explicaba, así era. Recordó también su "Si alguien sabe lo que es pasar hambre, ese soy yo.", enseguida eso hizo que le mirara de otra forma, mostrando su empatía al extraño pelirrojo.
Tras escuchar sus palabras, se había quedado mirándole, en silencio. No creía tener el derecho de comentarle que "le entendía", que entendía aquello. Hanzo mismo seguramente habría acabado igual, pero la diferencia era que él tuvo la suerte de que el monje Takahiro se lo llevara con él. No como Gaius, que seguramente estuvo totalmente solo siempre.
Tampoco creía que decir algo le ayudase, supuso que el joven simplemente quería que alguien le escuchase, y eso hizo.

Abrió los ojos al notar un brillo húmedo en el rostro del otro. En ese momento se paralizó, no supo qué hacer realmente. Las lagrimas honestas de una persona realmente desgraciada como él, eran una de sus debilidades.
Mas sintió la necesidad de acercársele un poco y posar la mano encima de su cabello, dando un par de golpecitos suaves seguidos de una caricia corta. Era alguien que le estaba mostrando su debilidad abiertamente, como si fuera un niño. Sin embargo, sabía que no era un niño, que era adulto. Pero seguía siendo más joven que él, ¿cierto?

- ... Está bien. Nadie te va a juzgar. -dijo con su habitual tono de voz calmado, pero con una voz más profunda y suave.

Con su mano aún encima de la cabeza de Gaius, hubo un silencio. Apartó los ojos durante unos segundos.

- Siento lo de antes, tengo mis razones para comportarme de esa forma con los desconocidos. -se disculpó, con la voz baja, y volvió a mirarle.

- Cómo lo digo... -murmuró, antes de carraspear, definitivamente no se le daba socializar, pero quería tratar de tranquilizar al chico. Al fin y al cabo habían quedado en paz y había mostrado un mínimo de amabilidad. - Si me permites mi opinión... Todos tenemos nuestras cosas malas y buenas. No te estoy diciendo que cambies, es tu vida al fin y al cabo. Pero... ¿has pensado en algo más que te apasione? -pausó, muescando una leve sonrisa antes de continuar- Estoy seguro que tienes talento para ello. Todos lo tienen, y con esfuerzo todos pueden lograr lo que sea. Tan sólo... no hay que olvidar tus propios errores, aprende de ellos. Y entonces, aprecia lo que te llena de orgullo.

Bajó un poco su mano, pero apartándola lentamente antes de tocar su cara. Era probable que se sintiera incomodado o incluso pensara que aquello era pura compasión y no la necesitara o quisiera. Se hizo de nuevo un poco hacia atrás pero sin dejar de mirarle de frente. - ... Disculpa. Tiene que ser incómodo que un extraño te haga y te diga esta clase de cosas. -Apartó la mirada- Tranquilo, también puedes ignorar lo que he dicho antes, si quieres.

Sin embargo, era Hanzo quien ese sentía incómodo, de alguna forma. Supuso que no estaba acostumbrado a mostrar su calidez a la gente de aquella manera.
Agarró de nuevo el cuenco y empezó a comer, en silencio. De reojo, vio las manos de su compañero, que tenía aún los brazos extendidos, y le pasó el cuenco sin terminar.

- Te puedes quemar si comes directamente de la olla, ¿estás loco? ... Toma, podemos compartir cuenco, turno a turno. No me es problema.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Priest

Cargo :
Monje

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
Katana de bronce [3]
Báculo de Heal [3]
.
.
.

Support :
Gaius

Especialización :

Experiencia :

Gold :
858


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Gaius el Miér Nov 16, 2016 2:44 am

Una risa vacía se escapó de sus labios mientras miraba sus manos con la mente perdida en el infinito. “Nadie te va a juzgar” O ese hombre era muy inocente o muy tonto, o ambas. Pero por alguna razón, el ladrón no quiso pensar mal del fornido clérigo ya que se sentía terriblemente a gusto a su lado. Era extraño de definir, por más que había sido él el que le había salvado la vida, tener cerca a ese hombretón le hacía sentirse seguro, y el hecho que no le estuviera tirando agua bendita en ese momento, también comprendido. Y que le revolviera el cabello para darle ánimos solo hizo que más lagrimas se le agolparan en el ojo, por lo que tuvo que apurarse a contenerlas

-Ah! Siempre me han gustado los dulces… mi sueño ha sido siempre, si encontrara un lugar tranquilo y alejado a mi pasado, abrir una dulcería.-

Forzó poner el tono apacible de siempre, al igual que secar rápido sus lágrimas.

-No juzgues mis capacidades culinarias por este guisado, por favor! Te aseguro que mis dulces de zapallo o de remolacha son una verdadera delicia!-

Actuó como si nada. Ocultando nuevamente sus emociones en esa cascara de sarcasmo e indiferencia como hacia siempre, pero cuando el hombretón le levanto la mirada elevándolo desde la quijada, fue casi imposible contenerlas, al igual que a su pobre corazón quien empezó a golpear fuerte contra su pecho.
Que era esto? Esta atmosfera? Abriéndose de esa manera ante un completo extraño, sintiéndose como… como una jovencita enamorada a la cual un caballero le ha regalado una flor. Ciertamente era una sensación experimentada en raras ocaciones por el ladron, por lo que no estaba seguro de que hacer o como obrar. Y como siempre, cuando se enfrentaba a lo desconocido: huia del lugar.
Dicho y hecho, le tomó el tazon al hombretón sin mirarlo a los ojos mientras lo guardaba sin labarlo dentro de sus pertenencias. Dertrepente ya no tienia hambre, solo quería correr, huid de algo invisible, de sus propios pensamientos.

-Valla ya es tan tarde…-

Dijo mientras tiraba tierra al fuego hasta extinguirlo y se movía de un lado a otro del lugar simulando limpiar una zona de ramas o rocas.

-Creo que lo mejor es dormir aquí, no crees?
Si no te molesta, yo tomaré la primea guardia, y después la tomaras tu…
No has traído petate, verdad? Puedes tomar el mío mientras yo me quedo en pie, aunque te advierto que te quedará chico.-


Le extendió al hombretón su arrugado  y delgado sobre de dormir, el cual era un extremadamente viejo y destartalado cuero de oveja, pero que su lana todavía era mullida y cálida. Sin esperar respuesta el ladrón se sentó dándole la espalda al clérigo y se quedó callado, esperando a que sus ojos se acostumbraran a la penumbra.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Trickster | Hero

Cargo :
Ladrón

Inventario :
Báculo de Heal [0]
esp. de bronce [0]
esp. de bronce [2]
.
.
.

Support :
Kija
Hanzo

Especialización :

Experiencia :

Gold :
104


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Hanzo el Vie Dic 02, 2016 11:33 pm

Oh, ¿una dulcería? Eso sí que no se lo esperaba, porque poca gente joven como él quería retirarse a vivir una vida tranquila como aquella. Pero era un buen sueño, uno único. No pudo evitar sonreír un poco de lado, mientras seguía comiendo.

- No te preocupes, estaba bastante decente. Y lo más importante: comida sana. -fue sincero con su respuesta. Por unos segundos, dudó si comentar un "Entonces, me gustaría probar tus dulces algún día." sería buena idea. Pero no se sentía cómodo todavía como para hacer un diálogo de ese tipo. Y no lo veía oportuno, Gaius seguía un tanto raro. Lo pudo notar cuando recogió el tazón vacío que le había devuelto para que comiese él; lo había guardado sin más.

Vaya, ¿lo habría ofendido de alguna manera? ... Pero se quedó en silencio, no quería meterse mucho más en cosas que no eran de su asunto. Si el pelirrojo no quería comer, era su decisión.

Definitivamente, parecía algo molesto, por cómo actuaba, apagando el fuego y recogiéndolo todo.

- Sí. No hay problema. -contestó al joven, al respecto de dormir allí mismo. Había sido la idea desde que se sentaron a cenar, al fin y al cabo. - Ya me despertarás cuando no puedas más, tranquilo. Que no te de pena.

Agarró el desgastado saco de dormir que le había prestado el joven. Efectivamente, se veía algo pequeño para el cuerpo del monje pero podría usarlo un poco abierto sin problemas.

- ... Gracias. -dijo mirando el acolchado objeto entre sus manos, y a pesar de que el pelirrojo ya se había dado la vuelta. No sabía qué le había ocurrido de repente, hacía un momento le había parecido verle tan débil... En fin. Se encogió de hombros y comenzó a quitarse lo que le quedaba de ropa hasta dejar su cuerpo solamente en paños menores. Total, estaba oscuro y ambos eran hombres. Lo que le incomodaba a Hanzo más bien sería tener que dormir con la ropa puesta, era una manía que tenía.

Tumbó el petate sobre el suelo y se adentró, quedando acostado por fin. Cuando cerró los ojos, no pudo evitar que se le pasase por la cabeza que el joven le podría robar sus pertenencias mientras él dormía. Pero, una vez más, poco llevaba encima... Y aún así, tras lo que le había dicho; en el fondo opinaba que si a Gaius le servía para vivir mejor, no tendría problema.

Durante esos momentos de silencio en la oscuridad, no lograba dormirse. Algo le preocupaba, un mal presagio tal vez, o la reacción tan extraña del chico los últimos momentos.

- Disculpa... -murmuró por lo bajo, con aquella voz ronca que tenía, pero que en ese momento sonaba bastante honesta y cálida. Siendo Hanzo, sin embargo, no muy consciente de esto. Pues a los pocos segundos, había conseguido conciliar el sueño por fin. Había traido encima el cansancio de todo el día.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Priest

Cargo :
Monje

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
Katana de bronce [3]
Báculo de Heal [3]
.
.
.

Support :
Gaius

Especialización :

Experiencia :

Gold :
858


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Eliwood el Vie Dic 23, 2016 12:21 am

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Hanzo ha gastado un uso de su báculo de Heal.
Gaius ha gastado un uso de su báculo de Heal.
Gaius ha gastado un uso de su daga de bronce.

Ambos obtienen +2 EXP.

Gracias al aumento, la barra de EXP de Gaius ha sido maximizada.

Gaius puede ahora utilizar un Sello Maestro para cambiar su clase, desbloqueando e iniciando una ruta totalmente nueva.

> Utilizar el Sello Maestro (ver las opciones de clase disponibles).
> No utilizar, conservar clase y nivel actual.

De utilizar el Sello Maestro y cambiar de clase, la barra de EXP será reiniciada y los temas de tipo social nuevamente otorgarán EXP. La especialización y skills actuales se mantendrán, no obstante, al obtener nuevos se optará para mantener un máximo constante de 6 skills y 2 especializaciones. El color representativo del personaje seguirá siendo el de su clase original. Las opciones de clase presentadas serán acordes al personaje en particular, sus acciones, historia, talentos y posibilidades.

Favor de responder seleccionando la decisión.


Última edición por Eliwood el Vie Dic 23, 2016 1:46 am, editado 1 vez
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
.
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
588


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Gaius el Vie Dic 23, 2016 12:22 am

Utilizar sello maestro!!!
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Trickster | Hero

Cargo :
Ladrón

Inventario :
Báculo de Heal [0]
esp. de bronce [0]
esp. de bronce [2]
.
.
.

Support :
Kija
Hanzo

Especialización :

Experiencia :

Gold :
104


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los enviados de la blanca dama (Campaña Priv. Hazo - Gaius)

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.