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Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

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Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Dom Jul 10, 2016 4:59 pm

Cerro la puerta de la habitación tras de si,con suavidad.A pesar de que la persona a la que le había sido prestada dicha estancia ya había despertado no quería molestarla con ruidos innecesarios.Aun necesitaba descansar,pero al menos... ya había despertado. Después de días,y aquello formo una leve sonrisa en su rostro...un gesto que no tardo en desaparecer al ser consciente de su entorno.

Estaba en el pasillo del castillo del marques de Pherae,que tras salvarlos los había acogido en su hogar y les había proporcionado tratamientos. Los objetos que cargaba para revisar las heridas de la heredera al marquesado de Caelin habían quedado en la habitación de la misma,dejadas allí a propósito,cargando el priest con nada mas que su báculo. Sus ropas llenas de sangre echadas a perder,la ropa prestada demasiado pomposa y sobrecargada para el ,siendo el camisón prestado como prendar para dormir lo que portaba en esos instantes. Su cabello suelto por la necesidad que había tenido de abandonar su propia habitación.

Le dolía,le costaba estar en sus aposentos,sin hacer nada.Pero mas le costaba estar en el exterior del castillo. La habitación de Lyndis se había convertido en su refugio,yendo únicamente desde esa estancia a la propia. Evadiendo su mente de los últimos acontecimientos y del dolor que le atormentaba mientras cuidaba a la mujer,mientras vigilaba su sueño.Concentrado en su labor al menos no pensaba.Ni en la capilla ni en la gente perecida en ella,ni en que había perdido todo,en que no había vuelto a ser capaz de ayudar a nadie... en que Sorey no le recordaba. Durante esos instantes lo olvidaba y ponía todo su ser en aquella mujer que lo había salvado ante el inesperado ataque de emergidos. Porque no solo le ayudaba a distraerse del dolor que le consumía el alma,si no porque deseaba hacerlo de todo corazón... porque se lo debía...

Pero ahora la mujer había despertado,y pronto mejoraría hasta quedar como nueva. No podía evitar sentir felicidad y alivio ante ese echo,pero una parte de el le recordaba que con aquello se terminarían los motivos para estar encerrado,para esconderse en el castillo y huir. Pero... estaba bien... porque su señora le había dado un objetivo,algo nuevo que seguir sin tener la necesidad de abandonar ni su fe ni su auto-impuesta misión. Otra misión que se complementaba con ambas,que le permitía ayudar a los demás sin necesidad de volver a ser abandonado en otra capilla donde seria despreciado. Donde no se le permitiría ser el... Se lo había pedido a Lyndis,y ella se lo había concedido,le iba a dejar que lo acompañase... volvía a tener algo,en lo que no sabia si seria bien recibido o no,pero no importaba...lo necesitaba

Y necesitaba concentrarse en eso,en dichas ideas.Centrarse en ellas. No evocar los recuerdos,ni los de un pasado próximo ni los de uno distante.No dejar que sus fantasmas inundasen su mente. Tenia que...separarse de la puerta y volver a su habitación,moverse del pasillo,antes de que alguien viniese. No quería ver a nadie. Tenia el rostro cansado y los ojos rojos,las mejillas húmedas... Porque el dolor se había desbordado de su interior. No quería quedarse en ese lugar porque tenia miedo,miedo de cruzarse con la persona que no lo recordaba. Porque a pesar de no ser recordado el aun lo hacia,aun recordaba y aun amaba. Y dolía tanto...

Tenia que volver a su habitación...
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 11, 2016 11:52 pm

Desde que había llegado a Pherae, había sido ciertamente difícil.

Él no era ningún noble, no como la dama que había sido dañada en el incidente que le habían acompañado, ni como su acompañante, al que les habían asignado buenos aposentos y buenas ropas. Él era un chico que había aparecido para ayudar, pero simplemente eso, un chico. Se lo habían agradecido detalladamente, los nobles de allí eran muy mirados en esas cosas, pero eso no significase que tuvieran que darle algún tipo de derecho como a quien correspondía guardar respeto y tomar medidas de auxilio. Sorey no esperaba más, claro, porque tampoco era eso lo que buscaba.

Cuando había descubierto que aquel hombre de pelo rojizo era realmente Eliwood, el mismo marqués de Pherae, Sorey le había pedido encarecidamente que le diese una oportunidad en sus filas y le dejase recibir una instrucción de soldado. Al menos, aquella había sido su idea al dejar Elysia. Quería convertirse en alguien fuerte y digno de poder defender a su querido hogar de las amenazar emergidas que avanzaban cada día. Sin embargo, sabía que no conseguiría nada si se quedaba allí, en la aldea, a la espera. Debía buscar fuerzas mayores, poder ser mejor combatiente, y quizá así podría ayudarlos a todos. Buscar alguna manera de que los suyos estuvieran bien. Pero lo que Sorey quería no se quedaba ahí. No era capaz de pensar solo egoístamente, pues Elysia solo había sido el desencadenante. Sorey, como Pastor que era y lo que significaba allí de donde venía, sabía que, si realmente él podía hacer algo para proteger la vida de las personas, entonces tenía que hacerlo. Y por ese motivo, había ingresado en las tropas de Pherae, o al menos, las pocas que quedaban en el castillo.

Según había escuchado del castellano de Eliwood, aquel que se hacía cargo del castillo en su ausencia, había ciertos frentes de batalla abiertos en la propia Lycia y en Altea, en el continente de Akaneia, por una alianza formada por sus dirigentes. Sin embargo, esto requería que el propio marqués atendiera a las contiendas de su ejército, por lo que desde el primer día, el hombre le había dicho que tenía libertad de quedarse como cadete y aprender de los soldados que se encargaban de defender el castillo. Pasarían días antes de que volviese, pero aquello era más que suficiente para el castaño. Al menos, era una forma de empezar.

Y eso era lo que había hecho. Los primeros días fueron algo extraños y, ciertamente, la mayoría de problemas que se formaron fueron por la presencia de su wyvern, Mikleo. Sorey aseguraba de que su relación con la criatura era muy cercana y que por ello, era difícil que la tratase como una simple montura, de ahí a que casi siempre quisiese seguirle en un entorno que no conocía. Pero más tarde consiguió tanto convencer al castellano de que, por favor, dejasen que Mikleo vagase libremente porque aquella era su naturaleza, como de hablar con su amigo de que tenía que comportarse allí, mientras recibían entrenamiento. Ahora, después de días, las cosas estaban un poco más calmadas y aunque el wyvern siguiese inspirando desconfianza (cosa que Sorey podía llegar a entender por las disputas tensas que había con Bern) al menos dejaban que durmiera tranquilo sobre las almenas de la fortificación.

El castaño estaba agotado.

En esos instantes, caminaba por uno de los pasillos del castillo, algo inusual, pero estaba todavía de servicio, así que se dirigía a transmitir un mensaje a uno de los soldados con responsabilidad que estaba en el otro extremo del edificio. Al chico le usaban para hacer recados, y para ayudar en labores para los civiles, más que nada, pero Sorey estaba agradecido porque podía ayudar y, a cambio de eso, también iban enseñándole poco a poco. A pesar de ser nuevo, tenía la simpatía de los que estaban asignados con él, como de los civiles y sus superiores. La gente del castillo también era agradable, y eso le ayudaba a mantener él humor.

Pero ahora que pensaba sobre la gente del castillo… Pudo recordar a la mujer y a dicho acompañante. Con ella no había hablado, pues en el viaje había estado desmayada y al borde de la muerte. Pero él… Era otra historia.

Con él si había hablado, aunque al principio le dio una sensación extraña. Lo achacó a que parecía femenino y delicado, y no a que esa figura, con la misma aura, ya la había visto antes. Él clérigo, eso era lo que parecía por su báculo, no le había hablado mucho de vuelta, pero Sorey había pensado que era por el susto y el miedo que el ataque les había producido. No le culpaba… Además, sabía que había estado herido, porque él mismo los transportó. Y aún así… lo cierto es que no había podido evitar fijarse en lo mucho que brillaban sus ojos violetas. El castaño negó con la cabeza para alejar esas imágenes de su cabeza y siguió andando, con un gesto extrañado. Porque cuando se le pasaban por la cabeza esas cosas, le daba la impresión de que las había sentido ya como en una clase de sueño, o algo parecido. Sin embargo, en sus sueños habría sido diferente, seguro, porque desde que estaba allí, no había podido dar con él otra vez. Al preguntar, le habían dicho que se estaba ocupando personalmente de velar por la mujer, y que no iba a comer al gran comedor, ni nada parecido. No salía casi, y no hablaba a no ser que se le preguntase algo respecto a la salud de la dama de Sacae.

Y eso era extraño. Sorey quería… verle.

Y si antes lo decía, antes pasaba, porque al doblar una esquina que conectaba con un nuevo pasillo, vio una sombra casi etérea, moviéndose a lo largo de este. Se encontró así pues de frente con el mencionado clérigo de antes, aquel al que su wyvern había agitado inexplicablemente, y el que le había huido la mirada en cuanto sus ojos se cruzaron por primera vez. Sorey sintió como su corazón latió fuertemente, involuntario e inexplicable, mientras él mismo se paraba en seco al tener al otro delante. Casi no parecía un chico…

…Ey, ¿te acuerdas de mí? —El castaño de pelo largo mencionó, sintiéndose un poco extraño por no saber muy bien cómo empezar a entablar la conversación, mientras alzaba ligeramente una mano. — Soy el chico del wyvern, de cuando llegamos aquí… —Ahora vestía ropas diferentes (un poco desarreglado y por lo que siempre le llamaban la atención), ropajes de la casa de Pherae. — ¿Cómo te encuentras? Hacía días que no te veía. —Sonrió simpático y amable, esperando que esta vez no hubiese una respuesta negativa por parte del otro.

Realmente sentía que necesitaba hablar con él.
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Mar Jul 12, 2016 2:30 pm

Sus pies se movieron por fin,después de tanto pensarlo,de tanto querer despegarse de la puerta de la alcoba de la mujer. Se había quedado estático contra la misma,como si aquella oportunidad que la mujer le otorgaba desapareciese si se alejaba del lugar,como si no fuese mas que una ilusión de su mente cansada. Le costaba reconocerse a si mismo,tan confuso y con tanto temor interno,no era el mismo y el darse cuenta de ello le afectaba mas. Tenia que avanzar,obligarse a ello y recuperar su ser lo antes posible...porque si seguía así no seria capaz de ayudar a nadie,ni siquiera a el mismo.

Su propia alcoba estaba bastante próxima a la de Lyndis,casi pegada a la misma.Y aun así no logro alcanzarla.Sus pasos se detuvieron de improvisto cuando una figura doblo la esquina y quedo frente a el,deteniendo el otro también sus pasos. Lo reconoció nada mas verlo de refilon y de manera inconsciente se llevo la mano libre al pecho.A la altura del corazón ,tomando entre sus dedos la tela de las prendas que portaba y apretándolas. Su vista viajaba entre la pared y el suelo,no sabiendo en donde detenerse,pues si la dejaba ser estaba seguro de que se dirigiría a la figura de Sorey y el no deseaba verle... Lo ultimo que quería en esos momentos era verlo,encontrarse con el,que su presencia le recordase que había sido completamente olvidado...

Era la realidad,era dolorosa y la parte mas infantil y egoísta de el no quería aceptarla. Quería evitar aquello,por eso apenas había salido de su habitación y la de Lyndis,porque estaba evitando a Sorey.Porque no quería afrontar esa situación. Verlo,hablar con el... llamaba a los recuerdos que el otro ya no poseía y...estaba confundido.Desde hacia días,pero pensar en Sorey era lo que mas le confundía,y no sabia que hacer.

Agacho la cabeza ante la pregunta ajena,apretó mas el agarre de sus telas. Sentía como el pecho se le comprimía,como el corazón se le desgarraba en dos y sangraba. Sentía que le faltaba el aire... Era cruel.Preguntarle aquello...eran tan injusto... porque el si recordaba,era el castaño el que no lo hacia... Pero sabia que a su cuerpo no le pasaba nada. Al igual que sabia que no era culpa de Sorey,que no podía culparlo ni odiarlo por haberlo olvidado...mucho menos reprocharle... Porque Mikleo le odiaba,su presencia alteraba al wyvern que siempre se había mostrado calmado con el.Y sabia lo que eso significaba. Todo lo que estaba ocurriendo en esos instantes era culpa suya.Solo estaba pagando las consecuencias de ello. Todo el dolor que sentía era merecido.

Y porque sabia que no era culpa del castaño no podía simplemente ignorarle,no responder ni dedicarle una palabra y encerrarse en su habitación. Ahora que estaba frente a el no podía huirle. Porque el no entendería el porque,pero se sentiría culpable. Lo conocía y creería que huía por culpa suya cuando no era así,queria huir porque no sabia como manejarse a el mismo... Y ya no podía hacerlo.

Poco a poco,con algo de temor y timidez alzo su rostro.

-Si...

Se obligo a carraspear al notar su voz rasposa,a punto de quebrarse.Necesitaba aclararla,no queria llorar delante del otro

-Sorey... el jinete de Mikleo...no,eso no... su amigo...

No quería preocupar a Sorey,seria fácil decir que estaba bien pues lo cierto era que su cuerpo había mejorado bastante y no tardaría en sanar por completo. No estaba del todo recuperado,pero tampoco mal...Si lo decía,que estaba bien,dejaría de preocupar al castaño.Pero estaría mintiendo,porque emocionalmente se encontraba de todo menos bien. Y no le gustaba mentir,no importaba a quien nunca lo hacia... menos quería mentirle a el.

-Mal... yo... necesito mas tiempo... solo eso...

Se fijo en esos momentos por primera vez en la figura frente a el,pues desde que había descubierto que no le reconocía le había estado rehuyendo. Y aun así no presto demasiada atención al cuerpo frente a el pues algo mas capto su atención de antemano. Algo inesperado que lo confundió aun mas. Soltó el agarre sobre las telas de su pecho y llevo su mano hacia su rostro,cubriendo parcialmente con la misma sus labios. Porque llevaba Sorey el uniforme de los soldados de Pherae?

-Sorey... porque tu... llevas esas prendas?

No quería mantener una conversación larga,solo quería responder a las preguntas ajenas e irse,y aun así no pudo evitar preguntar.Porque no se lo esperaba.Porque le confundía. Porque en el fondo aunque quisiera huir y evitarlo el otro le importaba muchísimo y quería saberlo.
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Invitado el Mar Jul 12, 2016 8:03 pm

Cuando lo observó por largos instantes, Sorey entendió que el chico seguía sin querer hablar con él. En parte lo entendía, a medias. Quería decir, no conocía al castaño de nada y hacía poco que acababa de pasar por algo traumático, que casi le costaba la vida. ¿Por qué querría hablar animadamente con él, si no tenían nada que tratar? Además, asumía que era tímido por cómo le rehuía la mirada y como se mostraba ante él, agarrándose la ropa y no hablando demasiado.

Sorey no quería ser intrusivo, pero sentía que si él no intentaba un poco, al menos, el intentar conversar con él de alguna forma, sentía que… perdería su oportunidad definitivamente. Algo dentro de él hacía que el otro le atrajese, pareciéndole como el mito más místico que jamás había existido, y su curiosidad era alimentada por los ojos furtivos violetas que a veces hacían contacto con los propios, haciendo que sintiese calidez en el pecho. …No le extrañaba que en los cuarteles hablasen de él (ella, porque pensaban que era una linda dama, aunque Sorey siempre se había mostrado dudoso de ello), incluso así, tal y como estaba, podía llegar a quitar el aliento. Pero el castaño pensó que debería dejar de decir aquellas cosas, porque el chico no parecía estar muy cómodo con todo aquello.

¡S-sí! —Se sorprendió un poco de que recordase su nombre, sintiéndose feliz de un momento a otro, lo que se reflejó ligeramente en sus mejillas con un gesto algo sonriente y torpe para disimularlo, llevándose una mano tras la nuca. — No pensé que te acordarías… Lo de hace unos días pasó muy rápido. Incluso te acuerdas del nombre de Mik. —E incluso sabía lo que el jinete le había repetido a sus ahora compañeros, que su montura era en realidad, un amigo suyo. Eso sí que le produjo una sensación extraña, el saber que el otro sabía eso cuando realmente no habían hablado mucho antes, pero lo achacó a que estaba algo nervioso e impresionado.

Sin embargo, que le respondiese que estaba mal le hizo ponerse un poco más serio, y preocupado. No se esperaba que le respondiese tan directamente su estado de ánimo (notable, claro), pero la forma en la que lo había dicho le había hecho sentirse un poco mal, como si no pudiera hacer nada por el otro. Y en realidad no podía, porque tenía razón, aún tenía que dejar que pasase tiempo, para recuperase, era comprensible… Pero entonces, ¿por qué sentía que en esos momentos debería abrazarlo, como si fuera algo sumamente natural, como acariciar a Mikleo cada vez que se ponía nervioso? Algo instintivo.

Ya, claro. Ha pasado hace muy poco, y te hirieron bastante por lo que vi, así que… —Murmuró por lo bajo, tratando de excusarse y de ser comprensivo, pero el gesto extrañado del albino le hizo extrañarse a él más aún, mirándose a sí mismo, las ropas que el otro le había mencionado. — Esto, ah... . Ahora soy un soldado de Pherae. —Explicó sencillamente, con una pequeña sonrisa. — Bueno, es una larga historia. En realidad vivo en las montañas de la frontera con Bern, en una aldea muy pequeña y… estoy un poco preocupado por su seguridad. Con los ataques que han estado ocurriendo últimamente, si llegasen hasta allí, correrían mucho peligro. Así que quiero ayudar, es mi deber. Pero no sé todavía luchar porque nunca había salido de allí, y también sé que solo no puedo hacerlo, así que… —Se dio cuenta de que estaba hablando demasiado y se cortó de golpe, poniendo una expresión de disculpa, a medias, con una sonrisa. — ¡Perdona! He estado hablando de tirón sin darme cuenta, haha… —Rió esa vez, pero intentando no quedar demasiado extraño a ojos del otro. Lo cierto es que no sabía cómo manejar algo fructífero con el otro, en esas circunstancias. Pero de verdad quería ser cercano al otro, o empezar a serlo. — ¿Cómo… te llamabas tú?
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Miér Jul 13, 2016 10:30 am

En esos momentos no quería saber nada,sobre memoria,sobre recuerdos... Dolía mucho saber que no quedaba nada de el en la mente ajena,que se había desvanecido todo. Los encuentros,las caricias los besos... la felicidad,el dolor... las palabras simples,las conversaciones triviales... y las promesas de recordar esos momentos... Todo eso debía ser algo compartido,y ahora solo le pertenecían a el.

Por ello cada referencia,cada palabra que Sorey hacia con cierta relación sobre recuerdos le dolía,por cada una de ellas sentía como si su corazón fuese atravesado sin piedad por alguna clase de objeto punzante.La necesidad que no cumplió de volver a llevar su mano al pecho.

-Yo... lo recuerdo todo...

Susurro con voz mas baja de lo que esperaba de si mismo,desviando una vez mas la mirada de manera inevitable.Porque no solo se refería a que recordaba el momento en el que el castaño se presento ante ellos tal y como el otro supondría. No,a pesar de toda la confusión del momento su mente despertó ante la aparición de Sorey y lo recordaba a la perfección. Pero el se refería a algo mas... A que recordaba todo...todo lo que el otro no...

La voz del otro era familiar,clara y alegre...nunca le había molestado que hablase mas que el mismo o que no callase. Porque era algo natural,porque sentía que así deberían ser las cosas.Y en esos momentos tampoco molestaba,a pesar de no querer alargar la conversación no le importaría que el otro continuase hablando y llenando el pasillo con el sonido de su voz.Aunque aquello que era familiar y agradable en esos momentos no hiciese mas que atormentarle y hundirle en la desesperación. Mas aun las palabras formuladas,la explicación dada.

Habia dicho tanto en tan poco... Habia dejado Elysia porque quería ayudar,prepararse para lo que no quería. Darse a los demás siempre había sido una cualidad del otro,algo que amaba,y al parecer por una vez no estaba siendo imprudente. Era consciente de sus propias habilidades y de que estas eran insuficientes para luchar contra la amenaza que azotaba el mundo. Y se quería preparar para ello. Y el clérigo por su parte tenia tantos sentimientos encontrados que no sabia que hacer. Deseaba apoyarse en la pared y dejarse caer al suelo,agarrarse el pecho,encogerse sobre si mismo. Cerrar los ojos,tapar sus oídos y huir de todo lo que le rodeaba... Pero no se movió,porque no deseaba preocupar a Sorey.

Sorey era el pastor de Elysia,su deber era proteger la aldea,a los humanos y los wyvern del lugar a partes iguales. Asegurar esa convivencia pacifica que se había dado durante generaciones. No podía abandonar su aldea.Y Luz no podía volver después de haber sido expulsado de la misma,no sin abandonar la iglesia y todo lo que el era... no después de haberle reclamado eso al castaño años atrás. Y con todo el dolor de su alma y de su corazón se había resignado ,mentalizado de que no volvería a verlo. Y ahora... resulta que era el otro quien había abandonado el lugar

-Yo lo entiendo pero... puedes hacer eso? Realmente esta bien que Elysia se quede sin pastor?

Necesitaba saberlo,realmente lo necesitaba,por ello las palabras salieron antes de poder meditarlas.Sin percatarse de que la información que mostraba saber no había sido otorgada por el otro,no percatándose de ello.

La idea de que el otro pudiese abandonar su ladea le provocaba cierta felicidad ,pero la misma era aplastada tanto por su estado emocional del momento como por la preocupación presente en el.Sabiendo lo que significaba que el otro se uniese a la milicia de Pherae... Tendría que luchar contra esos seres,aquellos que casi lo matan a el... Sin poder hacer nada,sin esperarlo tan solo... Ocurrió. Tan rápido. Lo había perdido todo tan rápido sin entrar en batalla. Que el otro fuese a formar parte activa tarde o temprano del ejercito de Eliwood... El solo pensar que el cadáver de Sorey estuviese entre sus fantasmas.

-Por la santa... El luchar contra esos seres... tu...

Su mente se estaba comenzando a llenar de imágenes y pensamientos nada agradables que no hacían mas que oprimir su pecho  y nublar su vista .Adentrándose en sus propios miedos y oscuridad de una manera insana... hundiéndose...hasta que la voz ajena le saco de ese mar de pensamientos que le arrastraba.

Ante la pregunta sus ojos acabaron inevitablemente dirigiéndose al rostro ajeno. Confundido su mirada se clavo en los ojos verdes,admirando el brillo de los mismos. Percatándose de que eran mas hermosos y brillantes,mas cálidos... supo entonces que sus recuerdos no les hacían justicia.

Sorey no sabia su nombre... y allí estaba de nuevo... saliendo de una oscuridad para adentrarse en otra... Era normal,no lo recordaba,no se había presentado... no podía saber como se llamaba... Y aun así le sorprendió... y aun así dolía...

-Luz... Luzrov...

Titubeo,por intentar encubrir de la mejor manera posible su temblorosa voz
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Invitado el Miér Jul 13, 2016 6:18 pm

Sorey iba a seguir hablando, para explicarle lo que el chico albino le había preguntado. Pero cuando se dio cuenta, la sorpresa llegó a él de nuevo, y esta vez más fuerte. Se quedó callado, repasando lo que le había dicho en esos instantes… pero en realidad, no había mencionado nada de ser Pastor. ¿Verdad? Ni lo que eso significaba ser en Elysia, algo así como un… título. El castaño quedó shockeado y confuso por unos minutos, hasta que llegó a la conclusión de que quizá el otro conocía su aldea. Era bastante desconocida, pero eso no quería decir que estuviera totalmente oculta de todos. Había gente del pueblo más cercano que acudía hacer intercambios, y a veces, muy pocas veces, aparecían viajeros que querían cruzar la frontera con Bern. Por eso… quizá él era uno de ellos. No era totalmente imposible… pero si que era bastante improbable.

Entonces… ¿conoces mi aldea, Elysia? Eso es un poco raro. Por allí no pasa mucha gente. Tampoco sabía que nadie fuera de ella conociese la tradición del Pastor. —Eso era lo que más le confundía, pero al igual que lo otro, tampoco era algo que ellos ocultasen, y las leyendas de la zona se traspasaban de boca en boca. — Respecto a eso… no es algo que se haya hecho antes, pero nunca había habido una amenaza como la que hay ahora. Y mi abuelo sigue allí. Es un poco mayor, pero me dijo que le ayudarían y se las arreglarían en ese tiempo sin mí… —Hizo una pausa, y se quedó preocupado al pensar de nuevo en toda aquella situación. Pero hasta que él no tomo el oficio de Pastor, su abuelo lo había estado haciendo con un poco de ayuda, así que pensaba que no era el único allí que fuese capaz de eso.— Al principio no estaba muy convencido, pero si me quedaba allí no podría hacer nada por ellos. Tengo que hacer algo antes de que sea demasiado tarde. ¡Por eso voy a entrenar! Lo suficiente como para volverme fuerte y protegerlos a todos. Y cuando pase el peligro, volveré a Elysia. —Al menos ese era el plan principal.

Sorey sabía que le quedaba mucho camino que recorrer. Él no era como esos innatos para la batalla, y en realidad se le daba mejor enfrentarse a un wyvern ligeramente molesto con su propio ser que usar un arma para algo más. Así que todo aquello le iba a venir bien, y hacer que tomase consciencia de las cosas que podía hacer con su propia fuerza para proteger la vida de las personas.

U-uhm… Sé que todavía soy un novato, pero algún día me enfrentaré a ellos exitosamente. —Había tomado aquello como pensando que el albino quería decir que no le veía en absoluto enfrentándose a esos emergidos, con los que Sorey ya se había encontrado sin enfrentarse directamente a ellos. Por alguna razón se sintió un poco avergonzado, pero no iba a desistir en lo que él creía que era su deber. No le gustaba mucho, en realidad. Quitar la vida a alguien… o a algo, que ni siquiera sabía si sentía, o si estaba vivo, no le parecía muy buena idea en el fondo. Sentía cierto nerviosismo pensando en el momento en el que eso llegase, pero sí era consciente de que, si realmente veía que esos seres estaban hechos para simplemente, luchar sin remordimientos ni otros objetivos, entonces sería él o ellos. Y en ese sentido quizá los ayudaría también a ellos. Vivir sin ningún sentido más que el de matar a otros… no debería haber nadie ni nada que existiese así. Simplemente no estaba bien.

Pero ese momento aún no llegaría, por eso simplemente suspiro y dejó sus pensamientos para cuando realmente tuviese que pensar en ello. Ahora lo que realmente le interesaba era el otro. Por eso quería saber su nombre. Sabía que Eliwood lo había mencionado en algún momento del rescate, pero todo había sido tan rápido que no lo recordaba bien. Además sus compañeros solo le mencionaban como “la clériga que acompañaba a la fama de Sacae”. Y Sorey sabía que no era… “ella” aunque pudiera parecerlo totalmente.

Luz… —Cuando murmuró eso, lo hizo con un tono que no correspondió en realidad a como habían estado hablando. Y si le preguntasen, ni siquiera Sorey sabía por qué. Era un poco raro, tenía la sensación de que ese nombre lo había escuchado en alguna que otra parte, pero posiblemente se debiera a cuando Eliwood lo mencionó y nada más. Sí, tendría que ser eso. — Ah… Luzrov, mejor ¿verdad? Porque, de hecho, creo que debería tratarle de “vos” si no me equivoco. ¡Ah, qué mala pata! —Se llevó una mano tras la nuca, y sonrió con torpeza. Luego se puso un poco recto. — Acompaña a alguien importante, y le han asignado aposentos propios. No debería tomarme tantas confianzas de todas formas, discúlpeme. —Inclinó ligeramente la cabeza, tal y como le habían enseñado. — ¿Necesita que… haga algo por vos?
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Miér Jul 13, 2016 7:04 pm

No fue consciente de su error hasta que el otro se lo recalco. Solía ser cuidadoso,a pesar de que no lo pareciera por la dureza de sus palabras.Y en esos momentos,cuando mas cauto tenia que ser con lo que decía,estaba siendo descuidado. No podía decir nada que hiciese referencia a aquellas memorias perdidas,pues no sabia como reaccionaria Sorey ante algo que no recordaba. Pero le haría daño,le confundiría. Como reaccionaria si le decía que ellos dos eran pareja? No...que lo fueron,pues a pesar de que el corazón del clérigo le seguía perteneciendo al castaño no podía decir lo mismo del otro. Ya no,se había roto todo... Y el estaba apunto de romperlo aun mas solo por su estupidez,por dejarse embargar por sus sentimientos,ser controlado por la situación y decir lo que no debía.

-Conozco al sacerdote de Elysia. He aprendido cosas de el...

Y no era mentira,lo conocía y había convivido con el aunque el final de su estancia no había sido muy agradable para ninguno de ambos.Y también era cierto que había aprendido de el ciertas costumbres locales,aunque la persona que mas le había enseñado sobre la propia aldea era el castaño allí presente.

No pudo evitar soltar un pequeño suspiro de alivio. En ningún momento se había acordado del anciano que había criado a Sorey y que tan bien le acogió en su día,que le había mostrado tanto cariño a el también. Porque el pastor había estado inundando su mente.Pero lo cierto era que el saber que el abuelo de Sorey se encontraba bien era todo un alivio,le alegraba... y le preocupaba en parte que hubiese quedado a cargo de la aldea en dichas circunstancias.A pesar de que tendría ayuda echaría de menos a su nieto...

Pero Sorey había tomado una decisión y en esos momentos estaba seguro de que nadie podría tumbar esa determinante. De que conseguiría su propósito,porque... porque era el... lo lograría. Y entonces de nuevo volvería a Elysia,fuera de su alcance... Porque le dolía tanto aquello cuando ya hacia tiempo que había dado su amor por perdido? No debería afectarle,ya se había resignado,debería de estar feliz de haberlo visto una vez mas y no sufriendo porque se volviese a ir... Aunque prefería que volviese a salvo a casa a que fuese herido mientras intentaba lograr la fuerza para proteger lo que deseaba.

-Entiendo... si es así le pediré a la santa que te proteja...

Ya que el no podía proteger a nadie,y al parecer tampoco ayudar. Tenia tantas ganas de llorar...

-Si alguna vez lo necesitas yo sanare tus heridas,aunque deseo no tener que hacerlo...

Sintió su cuerpo temblar al ser llamado por el otro,aun sin identificar el sentimiento en la voz ajena la misma le hizo estremecer. Tenia miedo de que sus piernas cediesen en cualquier momento... y eso solo ante su nombre,o mas bien ante su nombre acortado. Era peligroso estar cerca del otro..no debía continuar allí,tenia que despedirse y sin embargo no podía.

Y entonces el trato hacia su persona cambio y antes de que pudiese reaccionar ante lo inesperado de ello Sorey ya había inclinado la cabeza y lo trataba de usted. Luz nunca había tenido problemas con esa clase de trato formal pues había sido instruido para poder tratar a cualquier tipo de persona,fuesen de clase alta o baja... pero no estaba acostumbrado a recibir ese trato el mismo,mas bien creía no merecerlo. Sin embargo entendía que le tratasen así en algunas circunstancias..Pero no quería que el castaño le tratase así. No el! Y no a el! Porque era raro... no era natural escuchar que se dirigía a el de dicha manera. Y no era propio del otro tampoco,la torpeza se notaba en sus acciones.

Tuvo que reprimirse para no gritarle y dejar escapar parte de la ansiedad y desesperación que le inundaban.Para reclamarle que no lo tratase así. Cerro los ojos con calma y se obligo a respirar,tranquilizándose... aunque solo fuese un poco...

-Por favor no...No me trates de vos. No lo merezco.Solo soy un miembro insignificante de la iglesia,no acompaño a nadie importante... bueno puede que en breves lo haga pero no ahora. Lord Eliwood y Lady Lyndis me acompañaban porque nos cruzamos en el camino,porque me salvaron... Tengo aposentos propios para poder descansar con tranquilidad de mis heridas.. yo... no merezco ese trato... no quiero que tu me trates así...

Cerro los ojos con aun mas fuerza antes de abrirlos ,la tristeza reflejada en los ojos violeta

-Solo quiero que seas tu mismo...

Se percato entonces de algo que no le había llamado su atención hasta el momento.Algo que era capaz de apreciar por la cabeza ligeramente inclinada del otro, y que había pasado por alto al no querer hasta esos momentos fijarse en Sorey. Algo que no había querido ver.

Sin poder evitarlo,casi por impulso,estiro la mano hasta ser capaz de tomar entre sus dedos algunos de los mechones de cabello castaño. Acariciarlos levemente.

-Largo...


Se sentía tonto,estúpido,porque en el fondo le hacia un poco feliz el pensar que sin pretenderlo ambos habían tenido la misma idea de dejarse crecer sus cabellos. O que al menos ambos lo habían echo aunque no fuese conscientemente. Se sentía estúpido,feliz... y triste al saber que esos pensamientos debía guardárselos para el.
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Invitado el Miér Jul 13, 2016 10:47 pm

Eso siguió sorprendiéndole. No sabía que el sacerdote que llevaba la parroquia en su aldea hubiese salido alguna vez de esta. Pero el hombre también era mayor, como su abuelo, y pensaba que quizá hubiera tenido alumnos en algún momento. Eso lo desconocía, pero hacía años que el Padre no salía de la aldea por su edad y no recordaba nada… referente a eso. O quizá… ¿Sí? Estaba un poco confuso en esos momentos, pero Sorey creía que no debería preguntar. Aquello ya sería indagar mucho en la vida personal del albino, y aunque una parte de él sentía curiosidad, la otra pensaba que eso sería demasiado intrusivo y descortés. Así que Sorey solo acabó asintiendo a lo que decía, como diciendo que entendía aquello y le parecía remotamente posible.

Ya veo… —Cuando escuchó sus palabras corteses, sobre que pediría a su divinidad que lo protegiese, el joven Pastor sonrió con suavidad y amabilidad, de alguna forma sintiéndose bien. Y un poco importante, también. Era como… si la persona en la que había estado pensando todo ese tiempo acabase de darse cuenta de que el castaño existía y que iba a tenerlo en mente cuando no estuviera delante. ¡Y ya sabía que era un poco tonto sentirse así! Porque sabía que era algo que los clérigos solían decir, pero…— Te agradezco mucho eso, significa bastante para mí. —Respondió con naturalidad y desprendiendo un aura cálida y calmada. — Prometo ir con cuidado, pero sería un honor para mí que me atendieses… —Uh, ¿cómo se suponía que eso debía ser un honor, Sorey? Una cosa era querer pasar tiempo con el otro de alguna forma, para conocerle mejor y ser más cercanos, y otra distinta era… bueno, decir esa clase de cosas sin darse cuenta y que no tenían mucho sentido lógico con tal de expresar su agradecimiento y emoción.

Por eso se mostró un poco cohibido, por su propia manera de intentar conversar y haciéndolo de una de las maneras más raras y torpes que nunca había imaginado. Aquello le recordaba a esa vez, años atrás y en su aldea, cuando alguien vino a su casa y entonces tuvieron que montar en Mikleo y… ¿Eh? ¿De quién se trataba? De un momento a otro, tras haber hablado con más respeto al albino, se dio cuenta de que sabía que había pensado así de sí mismo alguna vez, pero no recordaba exactamente qué vez, ni sabía si había pasado de verdad o solo era una de esas sensaciones extrañas que a veces tenía o los sueños extraños que veía. Desde hacía un tiempo, había algo que no estaba bien él… Y era algo que le inquietaba un poco. Pero rápidamente, con la voz del otro, salió de sus pensamientos y volvió a erguirse con un gesto curioso, mientras lo escuchaba y miraba.

¿Yo… mismo? —La sensación extraña volvió a él, pero esa vez no fue tan intensa. Su reacción negativa fue achacada, por parte del castaño, a su timidez, a cierta humildad propia de los clérigos y, quizá a que todavía Luzrov no estaba acostumbrado a su presencia. Además que el castaño se había mostrado cercano y amigable y entonces era evidente que tratándolo así no hacía justicia a su propia naturaleza. No veía si eso realmente era algo que tenía que obedecer, puesto que sus superiores le habían insistido en el hecho de que los invitados del marqués eran importantes y había que guardarles respeto. Pero si Luzrov se lo pedía expresamente y ya que no había nadie cerca… entonces no estaba mal, ¿no?. — Lo siento, entonces… No pretendía hacer que te sintieses mal, Luzrov. —Su sonrisa fue de nuevo una amable. Solo quería que se sintiese más cómodo en su presencia.

Pero parecía que eso iba a costar, o que sería difícil de paliar, porque el clérigo parecía estar pálido, como si se encontrase mal, y estaba seguro de que lo había visto temblar, evadiéndole más de las veces que podía contar la mirada. Sorey estaba algo preocupado, y lo mostraba en su mirada caza ver que percibía uno de esos pequeños movimientos nerviosos en el otro. Quería ayudarle de alguna forma, pero no sabía cómo y eso no le hacía sentir muy bien.

Sin embargo, antes de que pudiese decir nada, el albino se le acercó sin decir nada, como si hubiese visto algo que realmente le llamaba muchísimo la atención y al inclinarse tomó uno de sus mechones largos de pelo, observándolo detenidamente. Y ya fuese por la cercanía, la sorpresa, o porque la dulce voz de Luzrov había susurrado aquello tan próximo a él, Sorey empezó a adquirir un sonrojo notablemente en la mejillas, que hizo que empezase a sentir un gran calor emanando de él, acompañado por un escalofrío intenso recorriéndole la espalda y un ligero vértigo en el vientre. Ahh… Ahora que lo miraba de cerca, a esos ojos violetas grandes e intensos, mientras todas esas emociones se agolpaban y se arremolinaban en él, Sorey se daba cuenta de algo muy claro, desde que lo vio: podría ser que se sintiera algo… atraído, por él. Y estaba tan seguro de ello como que las escamas de Mikleo eran tan blancas como las nubes.

S-sí… —Murmuró por lo bajo, sin darse cuenta. — Hace ya casi siete años que no me lo corto… —Y lo cierto es que no sabía por qué, porque no lograba encontrar una razón clara en su memoria para ello. Simplemente creció y lo dejó así por días, y meses, y años… Aunque tenía la certeza de que había comenzado con “algo”. — …Tu también lo tienes así.

…Que elocuente, Sorey.
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Jue Jul 14, 2016 4:10 pm

No era bueno alzar la vista,ya lo había comprobado.Cada vez que la misma se posaba durante unos instantes en el rostro del castaño se veía obligado a desviar la misma,fijarla en algún punto incierto del pasillo o en el suelo. Una sonrisa,un gesto o tic característico ajeno no hacia mas que abrir aun mas las heridas sangrantes del clérigo. Le hacia mal y lo sabia,como sabia que era raro que no dejase de desviar su mirada y pasearla con nerviosismo por cualquier punto. Y aun así no podía evitarlo pues en cuanto sus pensamientos se desencaminaban minimamente,se rompía su concentración sobre clavar la mirada violeta en cualquier lugar,se sorprendía a si mismo observando al otro.Aunque fuese durante un breve instante. Sin desearlo,sin ser consciente de ello. Su propio cuerpo le traicionaba.

Algo dentro de si se resquebrajo,si es que aun no se había roto por completo,al escuchar las palabras ajenas. Que le agradeciese por algo así era innecesario,pero lo apreciaba,ese no era el problema. Habia dicho que iría con cuidado y estaría bien si hubiese terminado así pero... Considerar un honor el ser atendido por el... No le gustaba,le daba la sensación de que no tendría realmente cuidado,de que no le importaría exponerse al peligro. Nunca le había gustado tener que sanar al otro porque no le gustaba verlo herido,pero no era lo mismo una caída en Elysia que una batalla contra los emergidos.Si ya iba predispuesto a ello... Porque hasta las palabras dichas con tan buenas intenciones le acababan hiriendo? No debería doler tanto,alguien tan amable y puro como Sorey,con el corazón tan cálido,no debería causar tanto dolor... no era justo...

-Yo... no te atenderé si eres un imprudente...

Se vio en la necesidad de murmurar,con una advertencia que esperaba que el otro tuviese presente.Un deseo de que el contraria tuviese cuidado y cuidase también de su propia persona,que no protegiese solamente a otros si no a si mismo también.

No fue consciente de sus propios actos hasta que las mejillas del otro se tiñeron de rojo,o hasta que sus ojos captaron aquello en uno de esos viajes que realizaban a las facciones ajenas. No pudo enviar sonrojarse el también ante ello,contagiado por la visión que el otro le ofrecía, y soltar con brusquedad el mechón tomado. Llevando su mano a su propio rostro cubriéndolo desde la nariz hasta la barbilla. La otra mano apretó con mas fuerza el báculo que sujetaba desde hacia rato,pues comenzaba a sudar y tenia miedo de que resbalase por lo mismo. Que... estaba haciendo?

-Si... yo... lo siento... no se porque...

No sabia si disculparse,si no hacerlo,o el como. Y el que el otro dijese que comenzó a dejarse crecer su cabello sobre la época en la que se separaron de alguna manera le perturbaba aun mas. Tuvo que dejar de cubrirse el rostro para apoyar dicha mano en la pared,con la sensación de que su cuerpo se tambalearía,se caería si no lo hacia. Era consciente de que no tenia ninguna herida ni ninguna enfermedad,ningún mal físico que pudiese producirle la debilidad que en esos instantes sentía. Sin embargo el cuerpo le temblaba y le pesaba y cada vez se le hacia mas dificil respirar.Agacho su rostro inconscientemente.

Sus emociones estaban afectando a su estado físico mas de lo que debería. Quería huir y ya no se sentía capaz de ello.

Queria llorar y gritar hasta quedarse sin voz.Pero no era capaz de hacerlo.
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 14, 2016 6:23 pm

Creía que realmente no se había expresado bien. Aunque bueno, era comprensible, con la forma en la que trataba de hablare, a veces no entendía ni que decía él mismo. Pero se apresuró a negar y a alzar las manos para acompañar al gesto. No quería que se preocupase, pues sabía que no tenía que ser imprudente de esa forma. Era muy consciente de las cosas que por ahora podía y no podía hacer, y si era estúpido en batalla entonces seguro que no podría ayudar después. Debía ser paciente y precavido, aunque sabía que su naturaleza se pondría por el medio algunas veces. Pero sabía que para eso tenía a Mik, y por eso era buen compañero.

No, no. Lo sé. Solo era… —Sabía por qué lo había dicho pero no se lo podía decir. Definitivamente no podía. — Seré cuidadoso. Te tendré en mente siempre que me encuentre en una situación, y así seguro que no me pasa nada, ni se me olvida. —Se azoró ligeramente de lo que él mismo dijo, así que se dio prisa a proseguir. — ¡A-además!, se que Mikleo me ayudará allí donde vaya. Que hablando de eso; siento que la otra vez estuviera algo agitado. Nunca es así y creo que pudo llegar a asustar un poco, así que… lo siento. Es un buen chico en realidad.

A esas alturas, aún no sabía porque su wyvern se había comportado tan nervioso y molesto la vez que se encontró con el marqués y sus acompañantes, pero sabía que no había sido nada por el entorno o el viaje. ¿Entonces? Se había quedando pensando en eso varias veces, e incluso se lo había preguntado directamente a su amigo, pero por más que el Pastor supiese interpretar ciertos movimientos, comportamientos y señas en el animal, algo así solo podría saberse si hablase. Y en esos momentos Sorey adoraría que su compañero hablase.

Aunque el que estaba ahora sin habla, o casi, era él, mientras observaba como el clérigo acariciaba sus mechones de pelos, tan cerca, y le miraba de esa forma. Aunque tan pronto como él habló, el otro se separó y adquirió notablemente también un sonrojo en su rostro, apartándose e intentando taparse. No supo realmente por qué había hecho algo así, pero al castaño no le había… molestado. O al menos, no era ese el efecto que había tenido en él. Quería decirle que no pasaba nada, que no se preocupase, que a él no le había importado, pero parecía tan nervioso y tembloroso, que lo que Sorey quería hacer era abrazarle y tratar de tranquilizarle. Claro que… pensaba que eso era algo que le pondría más nervioso y probablemente el que le molestaría con eso sería él.

Ey, no… no pasa nada, ¿vale? —Habló con un tono suave y casi susurrante, de una forma que invitaba a la calma y al sosiego. Tenía un tacto aterciopelado y el gesto de su rostro lo acompañaba casi perfectamente. Su cuerpo avanzó un paso hacia el clérigo, pero ahora se mostraba un poco preocupado, porque lo veía tan mal… que no sabía qué hacer. O como ayudar. — Si no te encuentras bien, puedo acompañarte a tu habitación. O quizás pueda llevarte a los jardines, a tomar un poco el aire… Quizá tu herida está jugándote una mala pasada otra vez. Cógete a mí, ¿Sí? —El castaño le ofreció su mano, porque tenía la sensación de que el otro se caería de un momento a otro, al ver como se cogía a la pared incluso. — Te llevaré donde quieras. Solo tienes que decírmelo, Luzrov.
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Jue Jul 14, 2016 6:52 pm

-Por favor,no hables sobre recordar u olvidar...

La voz salio ronca,lastimera.Estaba dolido. Porque Sorey siempre había dicho que recordaría los instantes que pasaría con el,que nunca los olvidaría. Y aun así lo había echo. Y aun incluso sin memoria lo seguía repitiendo. Que lo tendría en mente,que no olvidaría,que recordaría... Y Luz no quería creerle,porque había comprobado que no era verdad. Pero lo que mas le dolía,aquel dolor oculto bajo aquel provocado por la falta de recuerdos ajenos,era el no saber que había ocurrido para que todo acabase así.

Era el saber que antes de olvidar ,el ultimo recuerdo que habían gravado juntos fue aquella fuerte discusión que dejo a ambos tan dolidos.Con los corazones rotos,los ojos cristalinos y su mano marcada en la mejilla ajena.El no poder despedirse... Quería,necesitaba saber que había ocurrido para que todo acabase así. Por que clase de dolor había echo pasar al otro,enmendarlo aun si no lo recordaba y no lo recordaría nunca. No deseaba que el otro sintiese lo que el estaba sintiendo en esos momentos,o lo que sintió al irse,el dolor de un corazón roto.

Y lo peor de todo era el pensamiento,la tortura a la que se sometía al pensar que quizás el otro estuviese mejor sin dichos recuerdos.Mas feliz al no saber de el,ni de lo que provoco su ultima conversación. Con aquello se estaba matando a si mismo,poco a poco,y lo sabia.

Pero lo que mas le mataba era el no poder refugiarse en los brazos ajenos ,llorar en ellos,besarle y decirle  lo mucho que lo quería. Que a pesar de todo el tiempo que habían pasado separados nunca había dejado de quererle,que le había echado muchísimo de menos.

No lo soportaba mas.Necesitaba llorar,hablar con alguien y sacar todo aquello de su pecho.Ser egoísta por una vez y aflojar aunque fuese un poco la presión que le aplastaba.

Pero no tenia con quien hablar,no quería importunar de nuevo a Lyndis,no cuando la acababa de dejar descansar.Y no tenia a nadie mas con quien hacerlo,su principal confidente no le recordaba... Aunque quizás...

El malestar de su cuerpo no se desvaneció,pero al menos comenzaba a acostumbrarse al mismo muy a su pesar. Cerro los ojos intentando calmar su respiración,consiguiéndolo en parte.Siendo capaz aun en su malestar de retirar la mano de la pared y sostenerse por si mismo,al menos de momento.

-No...

Nego la mano ofrecida a el,sintiendo que se rompería del todo si la tomaba.No queriendo establecer contacto físico con el otro

-No me toques... solo... acompáñame al jardín...

Una parte de el deseaba encerrarse en sus aposentos ,pero sentía que se ahogaría allí. Y otra le decía que no era buena idea que el otro le acompañase,pero el temor a caerse estaba presente ante su propia debilidad y el tener a alguien a su lado aunque en esos momentos no le tocase le daba cierta seguridad. En esos momentos necesitaba aire... tenia que salir...
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 14, 2016 9:22 pm

Sorey no supo a que se refirió con eso de que no mencionase nada sobre recordar u olvidar. Pensó que había dado sobre un nervio que no conocía, o que había metido el dedo en la herida que no sabía. Se sintió tremendamente mal, porque la voz del otro reflejaba todo lo que no le había gustado de aquello y quiso disculparse de inmediato. Pero las palabras no le salieron bien y no supo realmente que decir respecto a eso. Solo se encogió un poco, y bajo ligeramente la mirada sintiéndose mal y cohibido al mismo tiempo. De verdad que intentaba hacer buenas migas con el otro, mostrarse amable y dispuesto a ayudarle. Pero se le estaba dando de pena, o peor. ¿Quizá estaba siendo demasiado atrevido? ¿Lo estaba agobiando más de la cuenta? No pudo evitar ponerse a pensar qué clase de cosas eran las que estaban afectando tan negativamente al otro, pero no tenía forma de saberlo.

Está bien… —Murmuró simplemente. Aquello le había dejado ciertamente shockeado. Casi se estaba cayendo, producto de algo que no sabía que era, pero estaba claro que necesitaba ayuda. Y aún así, aún cuando Sorey le había ofrecido cogerse a él, el clérigo se lo había negado rotundamente, diciéndole que “no le tocase”. Aquello había afectado más a Sorey de lo que pensó en primera instancia, y tuvo que retirar la mano lentamente mientras no dejaba de observar al otro, ahora con un deje incluso… triste. ¿Debería darse por vencido? Quizá Sorey era el tipo de persona que el otro odiaba, y por más que tuviese buenas intenciones no quería que se le acercase. ¿Debería resignarse? El castaño miró a un lado por unos momentos, pero no se movió de allí, porque seguía considerando que el otro quizá no podría solo, aunque pareciese que su orgullo dijese lo contrario de él. — ¿Al jardín…? Vale, yo te acompaño… No hay problema.

Aquello lo dijo en un murmuro, no estando muy seguro de si el otro simplemente quería que lo escoltase hasta allí o que de verdad se quedase cerca, solo por si acaso. Si recado no era realmente tan urgente, tenía hasta el final del día para entregarlo. Así que quizá atender primero a las necesidades de uno de los invitados de su Señor fuese la decisión más acertada en esos instantes. Y si Sorey fuese más egoísta, pensaría que aquella era una oportunidad para observar a Luzrov de cerca, pero era imposible que él pensase eso en esos instantes y solo un poco improbable que lo hiciese en otra clase de situación.

Ambos caminaron en silencio y despacio, por el largo pasillo del castillo. El joven Pastor de Elysia se mantenía ligeramente cerca, pero no demasiado para no incomodarle, algo así como si lo estuviese escoltando. Veía que a veces el cuerpo del otro temblaba y se tenía que apoyar en su báculo. También podía ver como miraba hacia delante y hacia el suelo, pero nunca a los lados. El castaño quería preguntarle si tenía frío, o si estaba muy cansado… pero pese a todo, no mencionó nada, ni tampoco lo tocó. Tuvo que suspirar ligeramente desviando algo el rostro hacia uno de los laterales de su camino. No tardaron demasiado en encontrar una salida a los jardines interiores del castillo. Estos eran amplios y verdes, y aunque podrían estar en mejores condiciones, no estaban necesariamente desatendidos. Sabía que su Señor estaba muy poco en su residencia, pues el tema de las alianzas y las amenazas en el continente lo tenían bastante ocupado, así que no podía supervisar todo en su castillo. Sin embargo, aun era agradable el hecho de poder pasear por ahí y tener al menos un momento de paz. Seguro que a las chicas les encantaba, aunque él no era una chica y también le encantaba la vegetación y las flores.

¿Quieres sentarte? Podemos- —Pero un ligero rugido no muy lejano captó su atención, y antes de que se diese cuenta, Mikleo descendió desde una de las altas almenas del castillo, donde parecía preferir estar dado que allí no había mucha gente en esos momentos. No cabía de todas formas en las caballerizas, así que se tuvo que buscar un sitio provisional hasta que encontrasen algo que sirviese. — ¡Mik! —El wyvern se posó en el camino que había, a unos metros de ellos y le bufó molesto y hasta graciosamente a Luzrov, lo cual fue extraño y alarmante para Sorey. — Ey, no puedes hacer eso. No asustes a Luzrov. —El castaño se puso entre medias de los dos, riñendo al otro, a lo que el joven wyvern blanquecino giró el rostro como si entendiese realmente lo que su amigo le decía. — Además, te he dicho que no puedes seguirme siempre aquí. Si te ven merodear va a ser un problema…
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Vie Jul 15, 2016 10:44 am

Era tan patético que incluso el que le daba importancia nula al orgullo y no tenia mucho amor propio se sentía humillado. Odiaba sentirse así,tan dolido y débil,se sentía incluso mas enfermo que cuando fue herido por aquella jabalina. Sentía que su mente no pensaba con claridad,sin saber si las palabras y las decisiones que tomaba iban a ser para bien o para mal.

En su interior agradecía rechazar la mano ajena y que el castaño no insistiese en que se sujetase a el,que con un tono de voz débil que para nada le gusto al clérigo aceptase la egoísta petición del albino.Y entonces dudaba de si hubiese sido mejor tomar esa mano,huir a su alcoba en lugar de al jardín,permanecer en la compañía ajena en lugar de despedirse y no verlo mas...

No presto atención al recorrido pues intento concentrarse en el suelo bajo sus pies y en los pasos que daba. Con intenciones de calmarse a si mismo e intentar regular los latidos de su corazón,que latía mas rápido de lo habitual,de forma dolorosa. Agradecía que durante el trayecto Sorey guardase silencio,pues de esa manera era mas fácil concentrarse en sus pasos e intentar salir de los pensamientos que le arrastraban.

Intento consolarse a si mismo,calmarse en parte,recordando lo hablado con la mujer.Se iría con ella a Caelin,y Sorey acababa de unirse al ejercito de Pherae. Por mas que perteneciesen al mismo pais si cada uno cumplía con su función tal y como correspondía lo mas probable era que no volviesen a verse de nuevo. No tendría que estar junto a alguien que no lo recordaba,siendo los únicos recuerdos que permanecían los que el mismo tenían torturándole. Podría tomar un respiro,no causarle mas dolor... no arriesgarse a hacerle daño... Solo... pasaría de nuevo por aquella agonía que experimento cuando se tuvo que ir,de la misma manera que aquella vez. Guardandoselo todo para el,simulando que nada ocurría,centrándose en sus obligaciones y conteniendo su pesar. Solo que esa vez sentía que todos los sentimientos se habían intensificado y que tardaría mas de lo debido en dejar de llorar y retorcerse entre sueños. Pero no era la primera vez que ocurriría así que estaría bien... verdad?

Todo estaría bien una vez llegase a Caelin,se sobrepondría a ello con el tiempo o se acostumbraría al dolor. Seguiría a delante... tenia que... se lo debía a tanta gente... seria tan egoísta simplemente el dejarse caer...

El camino se hizo mas largo de lo que debía ser,con sus pasos lentos y temblorosos,la necesidad puntual de usar su báculo para apoyar su peso...Sorey manteniendo la distancia. No era propio de el,y no le gustaba aquello por mas que hubiese sido petición suya. Lo agradecía pues no estaba preparado para mantener mas cercanía,pero también era dificil de asimilar

Y con pensamientos que ni el mismo entendía y sentimientos entremezclados llegaron al jardín. Donde no tardaron en ser recibidos por un wyvern que descendía frente a ellos cortandoles el camino,bufandole. Al menos de esa manera se ahorraba el buscar disimuladamente con la mirada a la criatura. Sabia que iba a reaccionar así ,bufandole, ignorandole. Con una actitud hostil que hasta hacia poco no le había visto poseer,al menos no hacia el.

A pesar de que no deseaba establecer contacto con el otro poso su mano libre con suavidad en el hombro ajeno cuando el castaño se interpuso entre el clérigo y el wyvern para reñir a este ultimo. Un gesto que le pedía de manera sutil calma,que no se alarmase ni le echase en cara nada al otro.

-Esta bien... Mikleo no me asusta...

La voz si bien no fue muy elevada salio mas natural,menos temblorosa.Se había intentado calmar y si bien no lo había conseguido del todo al menos tuvo el efecto de que no se le quebrase la voz.

Retiro con suavidad la mano del hombro ajen,antes de clavar su mirada en la criatura de blanquecinas escamas. Lo observo unos instantes antes de sonreír con tristeza,sin percatarse de dicho gesto,sin detener el mismo.

-Mikleo... ahora me odias,verdad?
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Invitado el Vie Jul 15, 2016 1:30 pm

El joven Pastor estaba preocupado. Estaba en su naturaleza sentir simpatía por aquellos a su alrededor (y más si trataba de alguien que le gustaba realmente… mucho, por algo que realmente no llegaba a entender), pero aquello le hacía sentir peor de lo que realmente acostumbraba. Era como… ¿extraño? Un poco agobiante, como si ya lo hubiera sentido antes. El hecho de querer ayudar y no saber cómo, y no parar de pensar en ello pero no llegar a ninguna conclusión hacía que le dejase intranquilo. Desde luego, no sabía que había hecho para que Luzrov se comportase así con él, pero sabía que había sido algo, en algún momento… y quizá no lo recordaba. Hacía tiempo que sabía que había cosas que había vivido y no lograba saber cuáles eran, desde cosas tan mundanas hasta algunas que sabía que tenían que ser importantes, o su cuerpo no reaccionaría de esa forma a los sueños que veía. Y era horrible, porque por más que lo intentaba… nunca conseguía nada. Quizá le hubiera pasado algo parecido con Luzrov el día que le salvó. Aquello le hizo querer preguntarle si él había hecho algo malo, pero sabía que el clérigo no le contestaría, y si hubiera algo, no se molestaría tampoco en decírselo. Sorey suspiró de nuevo, pero entonces llegaron al jardín y percibió que podría haber problemas cuando Mikleo se presentó.

Su primer instinto fue proteger al albino de su compañero, porque al parecer el wyvern si recordaba algo que él no lo hacía quizá de aquel día, y por eso se comportaba de aquella manera reticente. El humor de los wyverns era cambiante, y especial, y además solían demostrar su fuerza hacia aquello que se considerase una amenaza, con tal de espantarla, pero Mikleo siempre optaba por simplemente ignorar todo aquello, porque Sorey era ese tipo de jinete que nunca lo había mostrado como una montura. Así que por eso era raro, que pareciese tan empeñado en que no quisiera que estuviese cerca del castaño.

¿Luzrov…? —Y sin embargo, ahí estaba, siendo dejado atrás porque el clérigo le había dicho que no pasaba nada, mientras ponía una mano en su hombro y se acercaba a la bestia que retrocedía ligeramente porque no parecía tampoco querer estar tan cerca.

Sorey se quedó estático en el sitio, mientras su compañero y la silueta de Luzrov se alejaban un poco. Al castaño le impresionó que él, pareciendo tan frágil y tembloroso en esos momentos, no tuviese miedo del wyvern blanquecino, como todos allí. Por otra parte tampoco pudo escuchar con claridad lo que le estaba diciendo a su amigo, por el tono de voz que estaba empleando, pero a sus ojos, el wyvern no pareció tomárselo muy bien. Sin embargo, el animal solo volvió a bufar un poco y se quedó quieto en el sitio, encarando al chico que tenía delante. Desde la perspectiva de Mikleo, no parecía odiarle. Demostraba un claro resentimiento pero no estaba huyendo de él ni estaba visiblemente enfadado. Solo estaba allí, mirándolo intensivamente, como si ya lo hubiera visto antes. O como si el aura de Luzrov fuese realmente fuerte y fuese capaz de tener quieto al wyvern, algo que era difícil para quien no era su jinete.

…Desde aquí, Mikleo y tú os parecéis mucho. —Sorey mencionó aquello en voz alta, como si fuese la cosa más natural del mundo, como si dijese que estaba lloviendo o que el cielo era azul. Segundos después tuvo una de esas sensaciones extrañas y él mismo quedó confuso con sus propias palabras, perdiendo la vista de los otros dos por unos segundos, al quedarse en ese estado que no sabía bien definir. ¿Qué acababa de decir, realmente?
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Dom Jul 17, 2016 2:32 pm

Habia sido en un primer momento la criatura quien se había acercado a ellos.Pero ahora que era el clérigo quien se aventuraba a dar un par de pasos hacia adelante el wyvern de la misma forma se movía,hacia atrás,con el fin de que el priest no fuese capaz de salvar esa distancia que los separaba. Aquello no era buena señal,porque Mikleo nunca le había huido,a pesar de permanecer aun cerca se estaba alejando. La bestia siempre se había mostrado indiferente ante la cercanía del albino,se acercaba a el si Sorey estaba a su lado o si su jinete lo llamaba,dejaba que Luz se acercase y lo tocase todo lo que deseaba sin molestarle nunca aquello. Pero nunca le había huido ni se había alejado de el cuando intentaba acercarse.

Y aquello no hacia mas que aumentar la angustia,confirmar aquello que ya sabia. Le hizo algo horrible a su jinete,el culpable de que Sorey no recordase... seguramente era el.

El animal se detuvo y le encaro,le bufo,gestos que no solía mostrar con el.De disgusto,de resentimiento,pero.... si de verdad el le había causado al Pastor tanto dolor como el que el mismo sentía en esos instantes,o al menos eso era lo que la situación a su alrededor le hacia ver,sin poder confirmarlo con nadie,entonces Mikleo había sido testigo directo de la agonía del otro. Y poco le parecía las claras muestras de desagrado que estaba recibiendo. Merecía ser gruñido,gritado,apartado, que la criatura intentase alejarlo de su jinete. Merecía ser odiado...

-Mikleo... ahora mismo me odio muchísimo... duele tanto...

Susurro únicamente para el wyvern,sin llegar a meditar las palabras.Realmente se odiaba? Nunca lo había pensado.Sabia que no tenia un concepto muy alto de si mismo y que gran parte del trato negativo que recibía se lo merecía desde su punto de vista.Pero nunca había llegado a pensar que se odiase a si mismo,y ahora... puede que si lo hiciera. Pero no importa si se quería a si mismo o no,verdad? Después de todo su objetivo siempre había sido darse a los demás,y el concepto que tuviese sobre su propia persona no tenia que influir en ello...cierto?

Se giro ante la voz ajena,quedando ladeado tanto para Sorey como para Mikleo. Esa frase la había escuchado antes,y fue inevitable que una sonrisa triste apareciese en su rostro. Por lo menos...al menos... Sorey estaba igual.Gracias a la santa no había cambiado nada en esos años,y aun incluso sin recuerdos aquello que pasaba por su mente era lo mismo. Amplio un poco mas su sonrisa,siguiendo la misma igual de triste,y no pudo evitar que una solitaria lagrima se deslizase por su mejilla antes de responder.

-Nos parecemos por el color?
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 18, 2016 7:26 pm

El animal parecía un poco inquieto, pero eso no le hizo huir. Al parecer, desde el punto de vista de Sorey, Mikleo estaba más atento al clérigo que a él mismo, y eso era algo que nunca había experimentado el jinete, pues su amigo alado siempre había reparado solo en él, por la conexión sumamente importante que un wyvern tenía con su compañero, llegando a ser celosos y algo territoriales algunos incluso con ellos. Y sin embargo, Mikleo estaba mostrando un comportamiento distinto cuando el albino hablaba, aunque el castaño no podía escucharlo bien debido al tono que usaba el otro y a la distancia que ambos habían tomado cuando el animal se había ido separando poco a poco, retrocediendo. ¿Significaba eso que los wyverns reaccionaban a auras distintas en los humanos? ¿O que… era mucho más simple y detectaba cierta conexión con Luzrov?

Sorey se mostró aún más confuso de lo que ya estaba, porque observó como Mik se había quedado parado, estático y le mantenía la mirada violácea que tenía al clérigo, delante de él. Era como si le estuviese contestando de alguna forma a lo que le había dicho el otro, pero el wyvern no usaba palabras, sino gestos y pequeños sonidos desde su garganta. Ya no parecía querer huir, pero tampoco parecía del todo cómodo. Ganó incluso un poco de distancia con el otro, pero se mantuvo a un par de metros porque se le veía reticente. El castaño pensó que a lo mejor era porque quería acudir a él, pero… no fue así. ¿Qué le ocurría a Mikleo?

Pero el ser alado de blancas y azuladas escamas, si pudiera hablar, diría claramente que no era bueno que Luzrov estuviese cerca de Sorey. No después de lo que pasó. Los wyverns eran muy longevos y con alta capacidad memorial a pesar de que no eran seres tan avanzados como la raza de los dragones o manaketes que se describían en los libros. Pero seguían siendo inteligentes y con un gran mundo interno que los hacía difíciles de manejar. Mikleo, acostumbrado a los humanos desde que nació, podía entenderlos de alguna forma, aunque ellos no pudieran entenderlos igual a ellos. Era consciente de los sentimientos que hubo y había todavía entre ellos entremezclados con la complicada situación de ambos, Pastor y clérigo, y por eso no era indiferente a las palabras del albino. No podía serlo realmente. Porque le guardaba un visible pequeño rencor a Luzrov cuando se fue y dejó vacío a Sorey durante tanto tiempo, que incluso hasta se le olvidó como montar cuando volvió a hacerlo. Y le costó tanto tiempo que Mikleo pensó que Sorey nunca volvería a ser el mismo de antes. Pero Sorey ya no recordaba nada de eso porque hubiera acabado roto. Pero ahora que él mismo observaba a la versión casi adulta del pequeño ayudante del párroco de Elysia, podía ver que tenía la misma expresión que había tenido el castaño aquella vez.

Y por eso, Mikleo no siguió bufándole o separándose. Porque creyó entender un poco los sentimientos ajenos. Al menos, de momento.

Sorey no supo cómo reaccionar a su propio comentario, habiéndose quedado en silencio, algo perdido en su mente, hasta que Luzrov se giró hacia él con una sonrisa que parecía… demasiado triste. Una sonrisa que le dolía demasiado hondo como para que fuese de un chico que… acaba de conocer. Quizá por eso le había llamado tanto inintencionadamente, quizá… tenía que ver con lo que realmente no recordaba, pero sabía que existía. ¿Quería decir eso que Luzrov ya existía de antes en su mente…?

No es solo eso, es… —Volvió a hablar sin darse cuenta de cómo las palabras se formaban en su cabeza y salían por sus labios, sin que él tuviera realmente control sobre ello. — …algo más. Estoy seguro de que los dos sois iguales. Y es extraño porque no sé nada de ti. No se absolutamente nada, y aún así… Sé que lo sé. —El joven Pastor pareció reincidir en algo mientras trataba de seguir con su pensamiento las palabras que le salían, y entonces levantó algo el rostro, para poder la mirada verde en la ajena violeta. — Es igual a lo que tú sabes de mí, Luzrov.

Sin embargo, Sorey no conseguía recordar nada, y lo decía en la forma de llamar al otro
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Lun Jul 18, 2016 8:11 pm

Si volvía la memoria atrás,a esos recuerdos que felices que en esos instantes solo causaban dolor y amargura,entender al wyvern siempre había sido fácil. Era sencillo a pesar de no ser de la misma raza y de que no usaban el mismo lenguaje.Pero era sencillo porque Sorey estaba con el,y porque era el pastor quien de forma consciente o inconsciente interpretaba a Mikleo para el. Pero en esos momentos a pesar de estar cerca del castaño estaba realmente solo ante la criatura de blanquecinas escamas. Y no sabia como entenderlo. Estaba perdido,confuso.Y su estado emocional no hacia mas que ayudar a ello.

Ni siquiera sabia si había sido escuchado o si simplemente la criatura le había ignorado,no queriendo escuchar sus palabras. Tampoco sabia si lo que le había dicho,expresado,se lo decía a Mikleo o simplemente a si mismo. Solo... el wyvern ya no se alejaba ni bufaba hacia su persona. Estaba quieto,con la mirada clavada en el. Acaso le daba la razón? Merecía ser odiado? Todo ese dolor,el odio hacia si mismo,por parte del wyvern... acaso Mikleo le decía que lo merecía? O simplemente callaba porque no deseaba que fuese por allí la conversación? El rumbo de la misma.Lo quería alejar? Consolarlo?

Tantas opciones,tan confusa su mente...se encontraba tan perdido.Aquello que debía de haber sido una especie de consuelo leve para su persona,unas palabras con alguien conocido que supiese el porque de su dolor,aunque no esperase respuesta...no estaban logrando su objetivo. Sabia que quizás no sirviesen de ayuda,pero que le arrastrasen tanto hacia al abismo,que se sintiese aun mas confundido... eso no se lo esperaba.

Espero la respuesta de Sorey,sabiendo que la misma no iba a ayudarle,que quizás el recuerdo de la misma conversación tenida 7 años atrás no hiciese mas que abrir una nueva herida.Y aun así no había podido evitar preguntar ,y no podía evitar esperar una respuesta que sabia no le iba a gustar. Pero la respuesta fue mas de lo esperado.

Aunque no quisiera no pudo evitar que su rostro palideciera en parte y sus ojos se abriesen ligeramente,con una entremezclada sorpresa y dolor. No era justo...

-Es... cruel...

No recordaba nada,Sorey no le recordaba para nada,y a cada gesto suyo,cada palabra,se lo demostraba.Era el mismo,no había cambiado,pero no era lo mismo... No iba a abrazarle,ni besarle,ni decirle lo mucho que le quería porque... no recordaba quererle.En esos momentos no le quería... pero el si a el. Tanto o mas como el primer día... pero el tampoco podía de la nada abrazarlo ni darle muestras de cariño que no serian correspondidas.

Y a pesar de no recordarle ahora mismo las palabras que decía... era como si realmente si se acordase a pesar de no hacerlo,y eran esperanzas que se destrozaban en un instante. Sorey no estaba siendo justo con el... pero Luz sabia que no era su culpa,y que el tampoco estaba siendo justo con el castaño.Que tenia que ser comprensivo ,tenerle paciencia, no...sentirse tan devastado ni culparlo de sus propias palabras. Y aun así el poco aguante que le quedaba al priest se estaba acabando,ya no lo soportaba mas.No quería oír mas.

Dejo caer el báculo librando sus manos,se agacho quedándose en cuclillas encogiéndose contra si mismo de la mejor manera que su cuerpo y su postura se lo permitían. Cerro los ojos con fuerza y tapo sus oídos con las manos libres. Como si de esa manera pudiese desaparecer del mundo y hacer que el dolor y los últimos instantes vividos se evaporasen.Las palabras que hacían eco en su mente.

-Cállate... que sabrás... lo que se yo de ti? Tu... no sabes nada... nada...absolutamente nada de mi... solo... cállate por favor... Duele mucho...


La voz salia dolida,entrecortada,débil. Pero ya no era capaz ni de desear tranquilizarse.Se estaba acercando al borde de su propio abismo. Y era aterrador.
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 18, 2016 9:04 pm

Aparte de la escena que el joven Pastor tenía frente a él, protagonizada por el clérigo del que se había quedado prendado y su propio wyvern, Sorey estaba terriblemente perdido ante todo. La forma extraña de comportarse del animal, las palabras expresamente dichas de Luzrov solo para este… ¿Qué realmente pasaba ahí, y por qué él era el único que parecía no entender en absoluto? Eso no estaba bien. Sabía con certeza que había algo que se le estaba escapando, algo importante, y que el albino no pensaba decirle. Porque aunque el castaño trataba de decirle que creía saber que era lo que le pasaba con él; las miradas evasivas, las palabras extrañas sobre su persona, el hecho de no querer estar cerca aunque el de ojo verdes no creía haberle hecho nada malo… El clérigo simplemente, seguía sin querer decirle nada. Como si le dijese que no tenía derecho a saber aunque estaba claro que sí tenía que ver con él.

Y eso… eso le hacía sentir extraño, y triste. Mezclado con frustración y algo de miedo por no saber que era, y no saber cómo remediarlo. Le había quedado claro que en algún momento de su vida, esa que no recordaba bien por algún motivo, le había hecho algo a Luzrov. Algo que si Sorey supiese, probablemente no le gustase. Y se echaría las culpas. Era algo con lo que Mikleo parecía ser familiar, por cómo se mostraba ante la presencia ajena, sin embargo, el wyvern no parecía apoyarle en el deseo que Sorey tenía de averiguar eso. Pues cuando Luzrov reaccionó tan negativamente a sus palabras, quedándose agachado sobre sí mismo y tratando de huir de la realidad y al borde de un ataque de nervios, el castaño quiso genuinamente ayudarle.

Se sentía mal, culpable y tenía miedo a partes iguales. Pero dentro de él, la imagen del clérigo le destrozaba más que cualquier inseguridad que pudiera tener el mismo, y no quería eso. Simplemente, no podía permitir que estuviese así, por su culpa.

Luzrov… espera… —Sus palabras, las ajenas, le habían producido una sensación de vértigo y pánico que no recordaba haber experimentado en bastante tiempo. En muchos, muchos años.Y aunque tembló, su cuerpo quiso acercarse, dando un par de pasos hacia él. — Con eso yo no quería que tú…

La voz del castaño fue opacada por el fuerte aleteo de Mikleo. El wyvern había adoptado una pose defensiva y se acercó rápidamente a la figura temblorosa y abrazada a si misma de Luzrov, la cual cubrió casi con su cuerpo mientras extendía sus alas y lanzaba un gruñido hacia su propio jinete, que bien podría haber sido utilizado para ahuyentar a cualquier indeseado. Y el indeseado no era el albino. En esos momentos, Mikleo no quería que Sorey se acercara al casi roto Luzrov.

La impresión del acto hizo parar a Sorey justo donde estaba, estático, y en su confusión, el protector Mikleo empujó con su propia cabeza al clérigo hacia su propio lomo para que se cogiese a él tanto como pudiese, pues su cuerpo ya se estaba elevando ligeramente con la ayuda de sus patas delante. Antes de que el joven Pastor fuese capaz de decirle algo a su compañero, lo que fuese, incluso si aquello no implicaba ninguna orden o petición de que no se fuera, el wyvern ya había alzado el vuelo con Luzrov a su espalda, lugar perteneciente a Sorey se había alejado del jardín hacia una de las almenas que el animal frecuentaba, ahora desierta.

Había considerado, siendo una criatura que podía sentir fuertemente las emociones, que Luzrov merecía ser protegido en esos instantes, incluso de sí mismo, de la presencia de Sorey, y que esos dos no podían estar ni cerca, en absoluto. Al menos, no tal y como estaban las cosas.
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Lun Jul 18, 2016 9:40 pm

No quería escuchar,no importaba lo que Sorey deseaba decirle en ese momento,el clérigo se negaba a escucharle.En esos instantes solo quería desaparecer,que nada le moviese ni le hiciese abrir los ojos y sus oídos a la realidad.Mas no pudo evadirse cuando noto movimiento sobre si ,cuando fue sorprendido por el cercano y familiar gruñido del wyvern. Abrió los ojos ante el sonido,aun con las manos sobre los oídos había sido capaz de escucharlo,y alzo la vista algo temeroso.

Una parte de el aun esperaba que ese sonido hubiese sido dirigido hacia su persona,era lo lógico para el clérigo teniendo en cuenta que solo estaban el y el mejor amigo de la criatura.Pero no fue así... le gruñía a Sorey... le cubría con su cuerpo. Poco a poco,de la sorpresa,fue bajando sus brazos de su cabeza,incorporándose ligeramente con el cuerpo tembloroso.

-Mik?

Llamo con cierta incredulidad,sin saber que ocurría realmente.Sin esperarse nada de eso. Mikleo le estaba protegiendo? Ahora era seguro,el wyvern con cuerpo le instaba a montarse en el,y el clérigo se dejo llevar,importándole poco que su báculo quedase olvidado sobre el suelo.Con la confusión presente en el,su alma destrozada,no pudo mas que dejarse guiar por la criatura.Quedando a su espalda,tumbándose sobre el y abrazándose a su cuello al notar sus intenciones de alzar el vuelo.

El aire sobre su rostro le sentó bien pero la sensación era extraña para el. No era la primera vez que montaba sobre el wyvern,pero si era la primera vez que lo hacia solo,ocupando el lugar que pertenecía a Sorey... le faltaba,porque siempre había montado a su espalda. Y era extraño,porque era la primera vez que veía que Mikleo dejaba a Sorey atrás,que lo dejaba de lado por otra persona. Y se sentía culpable,y dolía.

Abrazo mas fuerte al animal.

-Lo siento,lo siento mucho Mikleo...

El recorrido no duro mucho,mas para el clérigo fue mas largo de lo que en realidad había sido. Se incorporo sobre el animal y abrió los ojos que no sabia que había cerrado cuando se subió,y vio donde estaban.Las almenas del castillo...estaban... Mikleo... lo había separado de Sorey? Porque? Por el o por su jinete? No importaba,en esos instantes noto que parte del peso que cargaba sobre si mismo se desprendía,desaparecía,y no pudo contenerse mas y las lagrimas comenzaron a deslizarse.Primero silenciosas,después entremezcladas con ligeros hipos. Se dejo caer una vez mas sobre el animal,mas esta vez no porque necesitase sujetarse durante el vuelo,si no porque necesitaba abrazarlo.

-Mik... me duele mucho... porque... porque no me recuerda? No es justo...

Las palabras se entremezclaban con los sollozos,dejando salir aquello que durante un tiempo había contenido en su interior,sin ser capaz de guardárselo para el durante mas tiempo.No se le entendía con claridad en ocasiones,se entrecortaba y le temblaba la voz en otras tantas.No quería llorar y aun así no podía parar

-Porque el no recuerda y yo si? No es justo,duele... que el ultimo recuerdo que tenga es cuando nos peleamos... Mikleo yo no quería irme,nunca quise... quería quedarme con el... contigo... y me obligaron a irme y sin dejar que me despidiese... porque siempre me alejan de las cosas que quiero? Yo... tan mala persona soy que no merezco ser feliz? Ni pedir nada... Lo único que he querido para mi mismo en toda mi vida... es estar con Sorey... no entiendo,porque no puedo... tan malo es querer eso?

Necesitaba tanto desahogarse con alguien,alguien al que no tuviese que contarle toda la historia pues ya la conocía. Y aunque no pudiese responderle... aun así... aun así no tenia nada mas,era lo único que le quedaba

-Le quiero mucho Mik... muchísimo,durante todos estos años... tanto que duele... y hasta ahora podía con ello... pero... ya no se que hacer... el corazón... no se que hacer con tanto dolor... ayuda...
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 18, 2016 10:36 pm

Mikleo…

La voz de Sorey salió dolida y confundida. Tan confundida que ni siquiera se creía que estaba pasando; si era un sueño o si la realidad estaba divergiendo tanto de lo que él percibía que no estaba viviendo lo mismo que estaba sucediendo. Mikleo, simplemente, había protegido a Luzrov y se lo había llevado, decidido a no escuchar nada de lo que el jinete pudiera decirle. Si lo pensaba racionalmente, aquello no era extraño en su comportamiento, pues el wyvern no era una simple montura sin voluntad que obedeciese cada cosa que Sorey le dijese, era un animal que tenía una ciega lealtad en el humano con el que había crecido. Y sin embargo, ahí estaba, no queriendo que se acercase a esa persona que tanto le importaba en esos momentos.

Simplemente… no entendía nada. En absoluto. Sentía como su cuerpo temblaba ligeramente, pero no se sentía traicionado. Solo… mal. Tremendamente avergonzado y enfadado consigo mismo, por haber llevado a ese estado al albino. Porque a esas alturas sabía que era culpa suya, y que, hiciese lo que hiciese en el pasado, afectaba mucho a Luzrov. Y él, que tenía sentimientos reconocidos hacia el clérigo, no podía acercarse. No lo tenía permitido, simple y llanamente. Debía saber qué hizo y por qué no era capaz de hacerlo… pero no sería algo que descubriría ese día. Ni pensaba que ninguno pronto.

Justo antes de irse de allí, el castaño tomó el báculo del otro y lo miró en sus manos por unos momentos, con una expresión complicada y algo triste. Eso… le traía malas sensaciones y en su mente se formó una escena muy parecida a eso, sin contexto ni tiempo, pero con la misma atmósfera y sensación. Y no tenía, de nuevo, ni idea de por qué había pasado aquello, o cómo.

Mikleo por su parte había llevado a uno de sus lugares a Luzrov. Lo había mantenido en su espalda incluso cuando había aterrizado sobre la piedra amplia aunque bastante elevado y con su cuello largo, simplemente replegó las alas y giró la cabeza para ver al chico. Este se había puesto a llorar desconsoladamente, y aunque el wyvern no entendía todas las palabras que el clérigo le decía, no siendo capaz de comprender frases extensas del lenguaje humano por su simple condición, el animal podía sentir la tristeza y la desesperación en el otro. Le llegaba toda esa energía débil y temblorosa que emanaba del cuerpo de Luzrov y su propio instinto le hacía querer protegerle, al ser alguien que reconocía como familiar, por olor y presencia.

El animal lo consideraba como parte de su familiar todavía, y aunque no podía contestarle como el otro deseaba, producía leves sonidos desde su garganta y lo tocaba con la punta de su morro, despeinándole levemente, mientras el chico lloraba sobre él. Eso no lo alteraba, al contrario, solo quería apoyarle de alguna forma, dándose cuenta de que estaba realmente mal. Era algo que había hecho con Sorey por igual, pero con él solo había funcionado en un tiempo prolongado de tiempo. Mikleo se quedaba en su ventana día, tras día, tras día, casi sin moverse, solo mirando que su jinete no se levantaba de la cama y seguía llorando hasta que caía dormido. Cada hora, cada día, durante meses. Hasta que por fin, con un llamado de Mikleo, Sorey alzó la cabeza y empezó a olvidarse de cosas que habían pasado y a moverse de nuevo.

Ahora Luzrov estaba en el mismo estado y lo único que Mikleo podía hacer por su instinto protector era arroparlo ligeramente y dejar que llorase sobre él.

Puede que al verlo lo rechazara totalmente, pero ahora que le había transmitido todo eso, el wyvern no podía odiarle. Se podría decir que la criatura caía en medio de toda la situación y no sentía que hubiera malas intenciones de ninguno de los dos, porque ni siquiera ellos pensaban en odiarse o en recaer la culpa en el otro. Incluso hasta un animal como lo era Mikleo podía sentir esa clase de cosas y no mostrarse violento ante ese tipo de situaciones complicadas.

Predecía que el sol caería lentamente, pero mientras lo hacía el albino seguiría ahí, abrazado a él y llorando, mientras lel wyvern traba de consolarlo tal como podía, hasta que el otro se desahogase con todo lo que llevase dentro hasta ahora.
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Re: Reunión deseada pero no querida [Social privado Sorey-Luzrov]

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