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Embrace of Gold and Shadows (Sothe)

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Embrace of Gold and Shadows (Sothe)

Mensaje por Invitado el Mar Jun 21, 2016 9:06 pm

Lo cierto es que la experiencia en la parte trasera de las filas de la batalla había resultado estimulante, excitante, interesante e innovador para el joven rubio. Pero del mismo modo, también fue agotador dada su falta de preparación y aguante físico. Cuando se aligeró la situación, pudo retirarse de vuelta la ciudad y recuperarse un poco; y profundizar los lazos con su ahora tan adorada Elíade. Pero el joven oráculo al menos dejó un buen contacto hecho, y siguiendo algunas recomendaciones de lugareños, viajó hasta Nevassa, capital de Daein, antes de embarcarse hacia las tierras de su madre y su dios.

A diferencia de sus otros viajes pasados, este resultó bastante más sencillo y sin complicaciones. El rubio decidió ver las calles, mucho más llenas de gente que su tierra natal, aunque compiten fieramente con Begnion en cuanto a ocupación y actividad. Estaba abarrotada, tanto de transeúntes como de puestos callejeros donde vendían productos de artesanía y los frutos de la tierra. Y algunos de los artículos allí presentes llamaron la atención del joven cargado con sus ropas extranjeras y sus adornos dorados como su cabello. Escuchaba con calma e interés todas las historias que contaban los comerciantes más o menos experimentados, que sucedían a la vez y entrecortándose si no se era lo suficientemente hábil.

- Señor panadero, ¿puede ponerme una barra de pan?
- Sí, claro. Pero que ya nos conocemos, no cojas de los dulces si no los vas a pagar.
- Se vende vaca… Es mi mejor amiga… pero necesito el dinero… por favor… ¿Señor?
- ¿Cuánto pides por ella, jovencito?
- Madre, por favor, déjeme ir al festival del pueblo vecino.
- ¡Ya te dije que no!
- No es para mí, es para mi abuelita, la que vive en el bosque y tiene hambre porque está enferma.
- ¿Pero otra vez? ¡¿Quieres soltar todo eso?!
- Pero cariño, ¿qué más da? ¿No te da pena?
- No más de cinco piezas de oro… digo.. no menos de cinco...
- ¿Pero esta no es esa vaca que no da leche desde hace semanas?
- ¡Pero si va hasta la hija del barbero del sur! Yo ya preparé todo en la tienda, organicé la despensa, no me quedan tareas que hacer por una vez, y todo ha sido para poder prepararme para el festival.
- Un no es un no. Y ya que estás, ayúdame a vender este vestido.
- No es para mí, es para mi abuelita.
- Vale cariño, tú ganas, pero que no coja nada más… ¡Pero será...! ¿Acabas de verla?
- Venga, relájate mi amor… Que aún queda mucho día...
- ¡Pero si es el que hice ayer para ir al festival!
- Pues ya ves, dos pájaros de un tiro. No vas al festival y ganamos más dinero.
- N-no… Bianca sí que da leche… es solo que a veces se pone nerviosa…
- Aquí no conseguirás venderla, muchacho. Esa vaca es inconfundible.
- ¿Podéis dejarme una cesta?
- No podría echarle más jeta...
- Claro que sí, no te preocupes pequeña. ¿Sabes llegar bien a casa de tu abuelita?
- Por supuesto, el camino es claro y sencillo. Hasta… la próxima, señores panaderos.
- ¡Y otro más que se lleva!
- Pues pienso ir al festival, ¡te guste o no!
- Si te vas, de paso tráete a tu padre. Y si luego te ahorras volver tú, mejor.
- Disculpe amable señorita…
- !Eh, chiquilla, más cuidado por dónde vas! ¡Que me manchas el vestido con tus sebosos pasteles!
- Cuidado tú, que se supone que eres más mayor.
- ¿Me estás llamando vieja, pequeña arpía?
- Ehem… ¿Le interesaría comprar a mi mejor amigo? Es muy buena vaca…
- No me molestes criajo, ahora tengo problemas mayores de los que encargarme que de una vaca que no da leche y su estúpido dueño.
- Bianca… creo que tendremos que probar suerte en el pueblo de al lado… aquí nadie más te quiere…
- Eh, controla a tu vaca, que quiere comerse mis pasteles.

Lo cierto es que pocas veces se encontraba con escenas como la que acababa de pasar. “Espero que les vaya bien a todos, parecen personas bastante pintorescas. ¿Serán todas las del sitio así?” pensaba para sus adentros el rubio mientras los veía camino a la salida de la calle del mercado. Se oía algo de ruido y ajetreo calle arriba, desde la dirección contraria, pero el joven oráculo estaba demasiado cansado como para prestar de nuevo atención simultánea a otras conversaciones que, aunque interesantes, a su juicio resultaron ser totalmente inútiles. “Seguramente sea más de lo mismo.” pensaba el rubio mientras volvía su atención a un puesto de artesanía que mostraba bellas obras de cerámica, ideales para contener y guardar todo tipo de mercancías y bienes, especialmente los líquidos o fluidos. Pero al final, era imposible no apartar la vista hacia el estruendo que se acercaba.

- ¡Alto ahí! ¡Detente ahora mismo!

Una estampida de varios soldados y guardias bien armados y blindados se acercaba, aplastando y arrollando a todos aquellos que no se apartaban del camino. Pero sorprendentemente, se detuvieron a poca distancia del joven extranjero, hacia el que levantaron sus armas mientras transformaban el color de su cara al blanco lechoso. Sus ojos se escapaban intentando encontrar algún refugio como el tendero hizo bajo su puesto a la par que intentaba encontrar cualquier motivo por el cual podría quererlo a él la guardia… o al menos, quererlo por la fuerza.


Respecto al ataque epileptico:
En realidad es una ristra de 3 conversaciones a la vez, que si te quieres entretener, puedes intentar seguir e hilar... pero no es obligatorio para el contenido del post. Es solo que... me apetecía darle color y vidilla al post xD
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Re: Embrace of Gold and Shadows (Sothe)

Mensaje por Sothe el Jue Jun 23, 2016 7:17 am

Era un día como cualquier otro en Nevassa, pensándolo bien; cualquier otra persona en la situación de Sothe probablemente ya habría abandonado la ciudad para emprender un nuevo camino en la vida, en lugar de seguir estancado en aquel punto de su vida. Pero a pesar de ser ladrón de profesión, Sothe era noble de corazón y viendo como la ciudad de Nevassa estaba tan diferenciada por las clases sociales, no podía evitar sentirse mal por los que eran de clase pobre como él y tratar de ayudar. Realmente no le quedaba nada allí; todas las personas que quería alguna vez, se habían ido de allí y los ideales por los que había luchado junto a sus compañeros, aun sí todavía le importaban, el ladrón de pelos verdes ya no se sentía con fuerzas para seguir adelante por ellos. Eso es lo que se decía. Pero en la realidad seguía allí y seguía luchando por los de su igual condición como aquel día mismo.

Vivía en la zona más baja de Nevassa, a veces dormía en el suelo raso o en algún escondrijo, otras veces tenía más suerte y podía encontrar alguna casa destruida y abandonada en la que refugiarse. Por eso no era extraño que todos los que vivían de aquella forma se conociesen, y Sothe acababa siendo bastante conocido tanto por lo pobres como a los mercaderes a los cuales robaba con la finalidad de dar esa comida a los niños y a los más desfavorecidos de su zona. No le gustaba ser conocido aunque de la misma forma él pudiese reconocer quien era de allí y quienes eran forasteros, pero su vida había acabado de aquella forma. Esa misma mañana no había podido pasar por alto los lloros de unos niños pobres debido a que estaban pasando hambre y el ladrón no lo pensó dos veces para dirigirse al mercado a por algo que ofrecerles a aquellos niños después.

Escondido en uno de los callejones contiguos, Sothe podía observar como aquel día no era el más acertado para ir a robar: muchos mercaderes conocidos que podrían reconocerle, así como muchas personas que habían acudido al lugar para comprar, y lo peor de todo; soldados, algunos más de los que un día habitual podrían haber. ¿Qué pasaba con aquel día? Pero no era como si pudiera retrasar el tener hambre para otra ocasión, así que debería arriesgarse a pesar de todo. Salió de su escondrijo y se camufló entre la gente, andando por el mercado sin parecer nervioso ni ansioso: solo era alguien más. Se acercó a una de las paradas y mientras el mercader estaba atendiendo a otra persona, aprovechó con rapidez y disimulo para apropiarse de unas cuantas manzanas y pan en una pequeña bolsa que llevaba a altura de la cintura.

Todo iba bien. O eso pensaba, hasta que un estúpido soldado se percató de su identidad y de lo que estaba haciendo y empezó a gritar para alertar a los otros soldados y en pocos segundos Sothe estaba corriendo mercado abajo por la gran calle en el que estaba instaurado. Pero eran muchos como para perder la pista a todos ellos tomando atajos; debía ser rápido y pensar en alguna estrategia o de lo contrario le capturarían en pocos minutos cuando sus piernas no pudieran seguir con aquella velocidad. Se fijo en una persona que podría usar en una situación así; no le gustaba involucrar a desconocidos en sus problemas. ¿Pero acaso tenía otra opción?

No reconocía su rostro, por lo que no era de Nevassa pero aunque portaba ropas muy sencillas, llevaba joyas y tenía un aspecto mejor que el suyo, sin duda. Su plan podría funcionar si aquellos soldados no eran muy avispados. Corrió hasta quedarse delante del chico rubio y una vez delante suyo, aprovecho que iba corriendo para usar ese impulso, ponerle la mano en el hombro y saltar para quedarse detrás de él. Pasó su brazo por debajo del brazo izquierdo del rubio y lo agarró por la espalda, cruzando su pecho con dicho brazo. Con la otra mano libre, Sothe sacó una de sus dagas y se la acercó al cuello del chico. - ¿Oh, que tenemos aquí? - Dijo mientras miraba a los soldados, a modo de ”espectáculo” aunque Sothe odiaba esos numeritos, no se le ocurría nada más que pudiera hacer. - Quizás no deberías pasearte con esas joyas a luz del día, noblecito. Bandidos como yo podrían aprovecharse de tu condición...

Uno de los soldados dio la orden para que los otros no se movieran: de momento Sothe no podía quejarse de que las cosas se estuvieran torciendo más. Sothe acercó su rostro a la oreja del chico para susurrarle en voz baja para que solo ellos dos pudieran escuchar aquellas palabras. - No soy más que un mero ladrón, ayudame a hacer el númerito y luego te suelto cuando se hayan calmado las cosas. Solo quiero que me dejen en paz, lo de asesinar y matar no va conmigo si no complicas las cosas. - Era un ladrón, no era un asesino, eso Sothe lo tenía bien claro. Tampoco disfrutaba de robar pero aquella ciudad no le había dado ninguna otra opción para subsistir que aquella, eso no quería decir que si se encontraba en una mala situación no iba a robar, apuñalar o matar: la supervivencia era importante.

Pero la tensión en aquella situación se podía cortar con un cuchillo, los soldados se habían quedado parados y no realizaban actuación alguna pero tampoco les quitaban ojo de encima. ¿Querían ganar tiempo o alguna cosa así? A sothe no le gustaba que no estuviera ocurriendo nada de nada, no le daba buena espina. - Chico, te vienes conmigo. -  Agarró al chico rubio por el brazo sin dejar de amenazarle con aquella daga, corriendo calle abajo hasta que se metieron en uno de los callejones. Una vez empezaron a moverse de nuevo, los soldados les siguieron de igual forma.

off:
No te preocupes por el ataque epileptico AJAJAJ al leer el MP me había asustado incluso (? pero no era para tanto xDDDD Espero yo no asustarte con mi mega post (?
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Re: Embrace of Gold and Shadows (Sothe)

Mensaje por Invitado el Jue Jun 23, 2016 8:11 pm

En cuanto escuchó aquellas palabras sobre su oído, de repente todo adquirió sentido para el rubio. - Ah… No es por mí, sino por él… - susurró aliviado, a la par que inquieto por tener un filo bien afilado que casi acariciaba su garganta. La postura en la que lo había dejado el pícaro asaltante no es que le resultara demasiado cómoda. Pudo escuchar perfectamente el comentario que Elíade le dedicó desde dentro de su sombrero. “Ya verás como alguno se dé cuenta de que lo que llevas no es más que hojalata tintada… Dejarías de ser ese rico que sirve tan bien como escudo como de contención para ser un pobretón con aires de grandeza y bisutería barata al que nadie le importaría lo que le sucediera.” Antes de escucharla, por su cabeza sí se había pasado aquella opción, decir en alto algo como “Oye, que esto que parecen joyas son todas de pega y no valen nada” para que lo dejaran tranquilo.

Sin embargo, aunque la situación parecía tan terriblemente desfavorable, el gran cambio argumental que le susurraron al oído no sabía cómo haría evolucionar la situación. Pero seamos sinceros, ¿quién no haría caso al que tiene puesto un filo sobre tu propio cuello? Así que, aunque la posición no era para nada cómoda, al poco de arrastrarlo, no ofreció resistencia ninguna mientras lo guiaba por las callejuelas de Nevassa, teniendo a los guardias a un cruce de calle por detrás. - Supongo que esto es otra forma de hacer turismo por la ciudad… ¿No crees así también, Elíade? - Eran palabras ligeras, que casi se llevaba el viento durante la carrera. - A ver, no me parece tan malo… sólo quiere que lo dejen en paz… ¿Podemos echarle una mano? - El rubio hablaba a su inseparable amiga, conocida en aquel cuartel de Begnion. - Vamos, Elíade...- Silbaba, siguiendo la melodía de una de las múltiples nanas que su madre le cantaba de pequeño. A su ritmo, desde la manga de su mano libre emergió la pequeña criatura de color negro y múltiples extremidades; que movía sus diminutas antenas al son una vez se situó entre sus dedos en la mano estirada hacia los guardias.

En el siguiente de los estrechos e intrincados cruces que tocaba girar al ladrón y su rehén  como si fuera por arte de magia, o quién sabe si había realmente magia implicada o una enorme casualidad, de entre los ladrillos de las calles comenzaron a emerger como si fueran las gotas de una marea negra millones de insectos. Insectos que actuaban como una única entidad, como una ola de cuerpos negros con alas resistentes que se cerraban tras los fugitivos. Nublaban la visión de la calle, y conforme los guardias que se atrevían se adentraban en el enjambre, se podía oír desde la lejanía las expresiones de disgusto cuando las cucarachas cubrían sus uniformes y se escurrían entre los huecos que quedaban entre su armadura. En esos momentos, el rubio lo único que esperaba era que aquella persecución finalizase pronto y sin víctimas… que empezaba a dolerle el brazo.


Por si lo lee Leon:
Ya estoy empezando a llenar Daein de cucarachas... tal y como te prometí
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Re: Embrace of Gold and Shadows (Sothe)

Mensaje por Sothe el Sáb Jun 25, 2016 9:04 am

Escuchaba como el rubio al que había secuestrado por su propio bien a modo de escudo contra los soldados que le perseguían, susurraba algunas palabras, pero a Sothe no le importaba lo que este tuviera que decir siempre y cuando no se opusiera a ayudarle. Ya que si el rubio no quería colaborar, el ladrón tendría que hacer las cosas a la fuerza y eso siempre complicaba más las cosas... Y el solo quería volver a los bajos fondos para llevar a los niños algo de comer, no quería entretenerse con estupideces y menos aún terminar siendo apresado por los soldados. ¿Que se pensaban? ¿Que por haber aumentado el numero de soldados que rondaban por el mercado esta vez si podrían capturarle? Seguro que tenían cosas más importantes que perseguir a un triste ladrón que aunque robaba comida tampoco podía considerarse que robase cosas de verdadero valor, los nobles siempre pensaban que todo lo malo provenía de las clases más bajas; que triste era pensar de aquella forma.

Aquel chico susurraba consigo mismo y después se puso a silbar una canción desconocida, a Sothe le pasaba por la cabeza cuestionarle si estaba mal de la cabeza o algo, pero al mirar hacía atrás y comprobar que los soldados continuaban siguiéndoles sin perderles de vista pudo afirmar que no era el momento indicado para perder el tiempo con niñerías como esa. Cuando giró por aquel callejón era solo para evitar seguir corriendo por una calle principal como era la del mercado, mientras guardias les seguían y además cuando Sothe había agarrado a un chico con un aspecto que podía colar como rico como protección, no pensaba que los guardias dejarían de seguirle por ello, pero al menos alejaría las miradas curiosas de las personas que habían acudido al mercado sin intención de encontrarse un espectáculo como el que el ladrón peliverde estaba formando sin querer. Nunca espero que empezaran a emerger un montón de bichos de color oscuro de los muros de aquel callejón, al principio Sothe no podía distinguir que eran aquellas cosas; habían muchísimos y unos se solapaban al lado de los otros, pero a medida que se fueron acercando a ellos pudo percatarse de que eran cucarachas, infinidad de ellas. - ¿Cucarachas? Sabía que Nevassa estaba infectada de ratas, pero tantos bichos actuando al mismo tiempo... Es la primera vez en mi vida que veo esto suceder aquí.

Intentó huir de aquellos bichos, corriendo en dirección opuesta a la que estos avanzaban, sin soltar al chico que había agarrado como rehén debido a que por el inesperado giro de acontecimientos, Sothe no tuvo demasiado tiempo como para pensar como debía proceder. No le daban asco los insectos: había tenido que vivir en sitios asquerosos por no tener otro lugar al que acudir, pero aun así no le hacía gracia alguna que toda esa multitud de insectos, como de un bloque se tratara, se le tirase encima de golpe. Aunque tenía que agradecer a aquellos pequeños seres que frenasen la persecución de los soldados.

Sothe se dio cuenta de que no podría escapar de los bichos corriendo solamente por los callejones y menos aún cuando se percató de que llevaba al pobre rehén a cuestas, así que guardó su daga en la funda que llevaba por fuera de su pernera y liberó al rubio. - Espero no haber hecho tu experiencia en Nevassa muy traumatica; sé que no eres de aquí, no puedo recordar ninguno de tus rasgos faciales a alguien que ya hubiera visto anteriormente por aquí. Al menos has sido un tipo importante por un rato. - Como si un noble extranjero fuera a estar paseando por un mercado de comerciantes agrícolas y panaderos, no lo creía posible, sonaba más como a un cuento que le explicaban a un niño antes de ir a dormir que la realidad, así que se decantaba por pensar que en realidad el chico no era nadie. - Lo siento, no quiero que un montón de bichos se tiren encima mio.

Podía tener buen corazón y ayudar a la gente, pero la empatía de Sothe solía reaccionar cuando eran personas de su alrededor con las que tenía relación alguna, aunque fuera el mero hecho de convivir en el mismo lugar. No le importaba demasiado abandonar a un chico que acababa de conocer y menos cuando no las tenía todas consigo de poder escapar de los bichos. Ya habían subido parte del muro por el que habían accedido y estaban acampando a sus anchas por aquel callejón; solo le quedaba subir por las paredes en las cuales se encontraban casas enganchadas unas a otras. Sothe corrió en esa dirección para impulsarse y saltar, agarrándose al marco de una de las ventanas, mientras por el momento se quedó en aquella posición para ver como decidían actuar aquellos bichos, también esperaba que a aquel chico no le pasara nada pero no sabía como ayudarle de todas maneras.
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Re: Embrace of Gold and Shadows (Sothe)

Mensaje por Invitado el Vie Jul 01, 2016 8:13 pm

Desde los ojos del rubio, la imagen era una obra de arte. Sentía la unidad entre todas las pequeñas que asistieron en su ayuda, millares de pequeños cuerpos que colaboraban como una única unidad para suprimir a sus objetivos con sus diminutas extremidades y continuas caricias en lugares que ninguno de los guardias ni prácticamente nadie desearía. Los gritos de incomodidad y asco constituían una armónica melodía que se acompañaba con el zumbido de las alas que estabilizaban los pequeños insectos. Antes de terminar el quiebro, asomó una última mirada para ver la escena que dejaban atrás. Se dibujó una efímera sonrisa en sus labios. La carrera por la que era arrastrado se hacía más tosca, algo más agresiva… “Supongo que a él tampoco le gustarán mis amiguitas…” era lo que dedujo el rubio conforme oía hablar a su asaltante.

Daba igual cuánto se alejaran de los guardias, cada calle que recorrían imitaba a lo que había hecho la encrucijada que dejaron atrás. A cada paso que avanzaban, eran nuevos huecos entre los ladrillos desde los que emergían las pequeñas figuras oscuras que levantaban el vuelo directamente hacia el camino recorrido. Claramente, esto no le hacía ninguna gracia al ladrón, que tras un último giro y pasar un muro; lo soltó como si de una carga se tratase. - Bueno… supongo que tiene hasta lógica hasta un cierto punto… ¡Hey!... ¿Pero a dónde me voy yo ahora? - fueron sus palabras al ver al peliverde trepar por la pared hasta llegar a lo alto. Parte de los insectos que emergían sin cesar de las paredes se desviaron de su grupo, yendo directos hacia el rubio. Hubo un intercambio de miradas… o puede que solo una única mirada amable desde sus ojos rojizos hacia una multitud incomprendida. Tras un segundo de silencio, aquella masa de invertebrados que abalanzó sobre el joven de forma similar que sobre los guardias para luego ascender trepando como una unidad por la pared.

No había sido la experiencia más agradable del mundo, pero siempre le resultaba interesante probar cosas nuevas.

En cuanto ascendió el ejército de insectos, se deshizo la masa y dejó libre al que fue oráculo de los Daumont. Una vez liberado, todos los pequeños cuerpos negros volvieron a sus guaridas; unos reptando por suelos o paredes, y otros despegando en vuelo. Se fueron todos, salvo uno. - Gracias Elíade por tu ayuda. Te debo otra, a tí y a Miríada - dijo con la voz agotada mientras se mantenía tirado desde las alturas, manteniendo aquella pequeña cucaracha entre sus dedos.

Mientras el rubio se recuperaba, varias calles atrás, los escasos guardias que quedaban conscientes y soportaron el asco respiraban aliviados al ver cómo lo que los rodeaba segundos atrás se marchaba del mismo modo que vino; rápidamente, como si de magia se tratara, sin dejar rastro. Pero había un cambio que sí que habían dejado las pequeñas llamadas por el rubio. Los guardias ya ni se acordaban de qué estaban buscando, lo único que querían hacer en esos momentos era volver con sus familias y disfrutar lo que les quedara de día de la forma más tranquila posible.

- Por cierto… por si sigues por ahí, señor asaltante… Soy Jack de Beleren… supongo que un placer conocerlo… - decía mientras veía cada vez menos, continuando en la superficie en lo alto pero pasando la factura que le había dejado una carrera tan intensa para la que no estaba suficientemente preparado. - Ah… y esta es Elíade, que te echó una mano para escapar… Espero que no haya sido muy traumá… tico… - Aún le faltaba un poco de aire, se sentía mareado y, de haber estado en pie necesitaría tumbarse… pero ya estaba tumbado y medio inconsciente. ¿Qué haría después? Ya lo pensaría cuando terminara de reponerse.


PD:
Ya sabes, lo de siempre. Cualquier cosa que no entiendas, no esté clara o quieras que cambie, solo tienes que mencionarlo y lo arreglaré.
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Re: Embrace of Gold and Shadows (Sothe)

Mensaje por Sothe el Dom Jul 17, 2016 6:24 am

Sus ojos buscaban el núcleo de donde había empezado todo aquella epidemia de cucarachas que actuaban como una sola unidad, Sothe había visto cosas extrañas a lo largo de sus años en Nevassa pero por una vez tras largos años de ver siempre lo mismo, se había sentido sorprendido por algo que... no encajaba para nada. En el momento que trepó por la fachada del edificio contiguo, sabía que quizás no serviría de nada porque viendo como aquellos bichos acampaban a sus anchas, no era como si unos pocos metros de altura fueran a frenarles, aún así, el ladrón continuó observando al chico que instantes atrás había tenido que usar como su rehén para escapar de aquellos molestos guardias. La cuestión es que el rubio no parecía demasiado asombrado por aquello, como si incluso... ¿fuera normal para él? Podía ver una leve sonrisa en su rostro y no pudo evitar sentir un escalofrío por su cuerpo, no, seguro que tenía que ser una extraña coincidencia o algo.

Le escuchó preguntar que iba a hacer ahora que le había dado libertad para moverse, pero si Sothe no podía contestar que era como iba a actuar ante aquellos bichos, no era como si pudiera contestar por otra persona. Simplemente se dedicó a quedar colgado de aquel muro hasta que viese que la situación podía cambiar e ir a otro sitio... Vaya, simplemente actuar según la marcha porque no había ningún tipo de protocolo ante una situación que nunca antes había vivido como tal. Se alivió un poco al ver como poco a poco las cucarachas iban escondiéndose de vuelta del lugar por el que  habían venido, aunque su mente no podía evitar retener todas aquellas preguntas sobre que era lo que había provocado aquello pero por el momento debía alegrarse de que todo parecía normalizarse de alguna forma u otra, por lo que el ladrón fue bajando por la fachada para descolgarse y poner sus pies en suelo firme otra vez y volver con el chico al que le había tocado huir con él de los estúpidos guardias.

- ¿Jack? Yo soy Sothe, perdón por haberte metido en todo este lío. No tenía muchas más opciones, esos guardias me odian bastante. - Asintió con la cabeza como gesto cordial, en ningún momento le gustaba involucrar civiles y más cuando no eran del lugar, pero tampoco estaba dispuesto a que le capturaran y estar encerrado una celda por robar un poco de comida. Cuando le presentó a alguien con un nombre femenino, desconcertó a Sothe durante unos segundos hasta que reconoció una de aquellas cucarachas por el brazo del chico. ¿Así que realmente si había sido cosa suya? En realidad tenía que admitir que había sido de ayuda, no tenía nada que recriminarle. - Oh, ¿gracias? No ha sido traumático, solo... no era precisamente algo que me pudiera imaginar que ocurriría, pero ha sido de ayuda, sí.

No tuvo mucho tiempo más para hablar porque el chico en cuestión de segundos había perdido la gran parte de la consciencia mientras hablaba, Sothe no se había fijado lo suficiente como para ver que el chico estaba agotado. De todas formas, había sido culpa suya por involucrarle, así que ahora no podía simplemente abandonarle en aquella callejuela solo porque él no fuera ciudadano de Daein; debía llevarlo a un lugar mejor para intentar que volviera a su  consciencia. - No nos podemos quedar aquí, te llevaré a un lugar más refugiado. - Desconocía si el chico estaba en sus facultades como para poder entender lo que le decía pero tampoco perdía nada por intentarlo. El ladrón levantó al chico, que se encontraba tumbado y lo cargó a sus espaldas, sujetándolo para que no cayera aunque este no se estuviera agarrando. La zona más baja y pobre de Nevassa no es que fuera de lo más acogedora pero raramente venían los soldados a molestar allí a no ser que hubiera algún tipo de revuelta, así que allí se dirigió. El chico no había sido atacado, o al menos, que Sothe supiera, así que su estado tendría que darse por agotamiento, esperaba que con algo de descanso se le pasase.

Después de un rato andando por callejuelas con el chico a cuestas, llegaron a una zona bien conocida por el ladrón y aunque no fuera el mejor sitio, era lo que él podía llamar hogar. Calles sucias y desamparadas, con edificios algo destruidos y abandonados; al menos podían sobrevivir allí. Dejó al chico en el suelo, apoyado en un muro donde daba la sombra y se quedó mirándole unos segundos. La verdad, es que no sabía que hacer con él. ¿Debería buscar agua o darle un trozo de pan? No era él quien solía encargarse de la gente enferma, y aunque Jack no estuviera enfermo, estar medio inconsciente para Sothe era casi lo mismo. Se agachó y se quedó unos segundos pensativo mientras lo miraba, bueno, si su estado empeoraba seguramente habría algo que lo delataría, ¿no?
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Re: Embrace of Gold and Shadows (Sothe)

Mensaje por Invitado el Jue Ago 18, 2016 8:37 am

La calle se retorcía mientras se sumía en las tinieblas. No existían las líneas rectas, los sonidos directos. Todo eran curvas y ecos. “Sothe… perdón...” fueron las últimas palabras que escuchó. Un zumbido le inundaba los oídos, le dolía la tripa por el mero ínfimo hecho de respirar, tenía un sabor amargo en la boca y era incapaz de mantener abiertos los ojos… aunque lo intentaba. No le parecía el mejor plan quedarse allí tirado a dormir, aunque Elíade estuviera para cuidar de él. Sin embargo, solo pudo dejarse caer hasta el vacío.


***


Tras una pequeña revuelta, cuando el sol avanzó como para alcanzar con sus rayos ese punto tan molesto de la cara; se terminó despertando el rubio. Aún algo adormilado y atontado, vió por la zona a Sothe, porque ese pelo verde era algo que no le parecía frecuente… igual que su propio pelo rubio le interesaba a su último contratista de interés. Un lugar algo zarrapastroso y ruinoso… aunque tranquilo, a su manera.

El rubio se desperezó un poco. - ¿Cuánto he dormido? - Aún estaba con los ojos entrecerrados, intentando encontrar esa posición con la mano que cubriera ese único y molesto rayo de sol que apuntaba cual tirador a sus pupilas. - ¿Y dónde estoy? - En esos momentos, el rubio se agitó. No encontraba a su fiel amiga donde siempre estaba. Miraba a su alrededor, algo ansioso; pero se relajó al verla en una esquina comiendo los restos de un mendrugo de pan duro como el granito. - Tsss… Elíade, vente conmigo… - susurró a su pequeña compañera, que obediente, cogió el cacho y lo arrastró hasta la mano del rubio.


PD:
Siento la porquería de post, el que sea corto y no tenga nada de sustancia... pero no tengo nada de inspiración... como desde hace semanas... así que aunque sea un churri-post, intentaré avanzar más la próxima vez.
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Re: Embrace of Gold and Shadows (Sothe)

Mensaje por Sothe el Vie Sep 02, 2016 5:12 am

Había escuchado una clase de murmullo cuando se encontraba de camino a la parte más baja de la ciudad de Nevassa, suponía que Jack había dicho algo pero no tenía el oído tan fino como para escuchar un murmullo momentáneo. Pero se había concentrado en seguir andando hasta un lugar más seguro, no le gustaba admitirlo pero los guardias tenían más que vista su cara así que si no iba a la parte pobre, podrían molestarle incluso si había involucrado un civil que no tenía nada que ver con todo aquello. Una vez llegaron a la parte más baja de la ciudad, le dejó descansando sobre el suelo aunque no tenía mucha idea de que hacer… En el pasado no era el miembro de su grupo que se encargaba de atender a aquellos que estaba inconscientes, así que le tomaba algo desprevenido.

Estaba de cuclillas en el suelo pero se levantó quedándose de brazos cruzados pensando si debería hacer algo al respecto pero por suerte, escuchó una voz proveniente del suelo y cuando se percató de ello, al dirigir la mirada nuevamente hacia el rubio, Sothe se dio cuenta que para su suerte, el chico ya se estaba despertaba… Quizás solo estaría inconsciente por todo lo que había ocurrido momentos atrás y no era nada grave. Escuchó sus preguntas y aprovechó para sentarse en el suelo a su lado para acomodarse. – No has dormido mucho… Caíste cuando estábamos cerca de la calle principal, ¿Después de qué se fueran las cucarachas? Y ahora acabábamos de llegar aquí, supongo que han sido solo pocos minutos… - Notaba como Jack se encontraba desconcertado y era algo que podía llegar a entender porque lo había estado arrastrando, consciente e inconscientemente y el ladrón tenía bastante claro de que el muchacho no debía de ser de Nevassa, probablemente un viajero o algo parecido. De igual forma, a Sothe se le contagiaba aquella sensación también.

- Estás en la parte más baja de Nevassa, la parte pobre. No será muy acogedora pero es mi zona… Y aquí no hay problema de guardias problemáticos como antes, perdón por eso. Tienen la mirada puesta en mí y lógicamente no quiero que me cojan. – Quizás no continuaba teniendo el mismo ánimo para cambiar el mundo como antes porque su grupo se había dispersado y se sentía como andando por un camino sin salida, de todas formas, sus ideales seguían allí. - ¿Cómo te encuentras? No sabía porque habías quedado inconsciente. – Pero después de ver como llamaba a alguien… Con un nombre de chica, se percató que no era una persona o que tampoco era un pájaro como Yune; sino que era una… ¿cucaracha? Que siguió hasta donde se encontraba él. – Esa cucaracha… ¿Es tuya? ¿Tú hiciste aquel escándalo en el callejón? – Bueno, al menos era un acto que los guardias no podrían relacionar con Sothe así que estaba bien, aunque le había parecido de lo más extravagante cuando lo estaba viviendo en primera persona. – Dime, ¿Tú no eres de por aquí, cierto? Me suenan mucho las caras familiares de la gente que habita en Nevassa y la tuya no es una. ¿Eres un viajero o algo parecido por el casual? … Bueno, si hay algo en el que pueda ayudarte por meterte en ese lio, simplemente dilo. No me gusta mezclar a gente que no tiene nada que ver con esto.

Off:
No hay problema, la inspiración va y viene así que te entiendo. Perdón por tardar un poco en contestar, ando bastante ocupado con el trabajo y solo me apetece dormir cuando llego a casa xDDDU
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Re: Embrace of Gold and Shadows (Sothe)

Mensaje por Invitado el Jue Sep 29, 2016 6:50 pm

Sabiendo que no había estado insconsciente mucho tiempo podía suspirar un poco más tranquilo, en especial habiendo localizado ya a Elíade. No había dejado de escuchar al joven de pelo verde que lo había llevado hasta allí (suponía él) y que creó aquella espectacular aventura que acababan de vivir. - Supongo que será por no haber comido nada hoy todavía… - intentó restarle importancia a la frase dejando caer una leve risita. - O que no haya descansado todo lo que debiera desde que volví del frente… A saber...

Mientras Elíade jugaba entre sus dedos, quedaba claro el asombro de su compañero de conversación. - ¿Te refieres a Elíade? Nah… no es mía… es una vida libre que quiso acompañarme por su propia voluntad. - Mostraba candidez en su voz, calma y amabilidad; claramente dirigida hacia su pequeña amiga negra que recorría con cierta calma tanto el torso como la palma de su mano, arrastrando un pequeño pedazo de pan en su articulada mandíbula. El rubio alzó el brazo, mostrando mejor a su compañera de viaje. - Pero en lo que respecta al callejón, no fue solo cosa mía. Elíade me ayuda cada dos por tres. - y dicho aquello, la acercó para depositar un suave beso sobre sus alas.

Mientras la volvía a dejar a su aire sobre las telas de su sombrero y le subía más migas de pan, continuó respondiendo. - Supongo que algo se tenía que notar… Pero sí, vengo de viaje desde Begnion. Me recomendaron expandir mis horizontes antes de volver al campo de batalla... decían que no sabía demasiadas cosas de este mundo. Y si de paso aprendo un poco más de lo mío, pues siempre vendrá bien. Estoy intentando completar los escritos de mi madre con lo que aprenda. Si quieres te lo enseñ... - Fue incapaz de terminar la palabra. En su mente, sus dedos le engañaban. Debían estar engañándolo. No podían transmitirle verdad. Se negaba a aceptarlo, a creer lo que sentían sus dedos en el morral que llevaba incluido en su espalda. - ¡No está! - El pánico se apoderaba de sus gestos, de su voz, de su mente. Era lo único en lo que podía pensar. Se retorció para poder ver con sus propios ojos que su tacto no le mentía. - ¡M-mi libro... no está!

Se puso en pie de un salto. Seguía revisando sin nuevos resultados su morral, a ambas manos, desde ambos lados. - Madre… vas a matarme… - las lágrimas empezaban a anegar sus ojos mientras seguía en su infructuosa actividad. - ¡No encuentro tu libro! Y eso que me lo habías confiado a mí… Soy una vergüenza para tí, madre… Lo siento. - al final simplemente se echó al suelo hecho un ovillo de llantos y sollozos y murmullos de tono pesimista y casi inaudibles.


PD:
Lamento el retraso... pero la universidad es lo que tiene... para aprobar como hice, se necesitaba estudiar a fuego... hasta que quemé toda la inspiración.
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Re: Embrace of Gold and Shadows (Sothe)

Mensaje por Sothe el Dom Oct 09, 2016 3:32 pm

Se sentía como si le debiera una disculpa o al menos, no dejar a aquel chico tirado en Nevassa porque le había metido en problemas y era normal que si había venido de un viaje largo, sin comer durante muchas horas; hubiera desfallecido en cuanto Sothe le había arrastrado hasta una situación peligrosa por la persecución de los guardias... Que para el ladrón no dejaba de ser el pan de cada día y se sabía muchos trucos para despistar aquellos tipos, pero Jack no le conocía y no tenía porque creerle cuando en un inicio le había dicho que podía lidiar con esa situación y salir impolutos de allí. - Bueno, ahora puedes descansar un poco. No hay más guardias ni problemas que lo acompañen, perdona por eso, pero te aseguro que ahora estás en mi territorio y está todo bajo control. - Hablar de algo como “su territorio” era algo que sonaba bastante grande, y en realidad, no había sido por él sino por la muy conocida dama de los cabellos de plata que la zona más baja actuaba como una comunidad, pero Sothe de alguna manera u otra, continuaba su “legado”.

Era cansado estar de cuclillas así que el ladrón acabó sentándose en el suelo sin ningún remordimiento porque estuviera sucio, tampoco era como si él tuviera un aspecto impecable. Se quedó impresionado por la cucaracha que se encontraba en el brazo del chico, la cual incluso tenía nombre y todo. - ¿Sois compañeros de viaje, entonces? Debo darle las gracias a Elíade por ayudarnos a sacarnos a esos tipos de encima también. - Se quedó mirando fijamente al bicho, Sothe desconocía que fueran tan listos y realmente le impresionó. Era normal ver ratas por los callejones en los que el ladrón solía pasar las noches pero no eran ni la mitad de listas como aquella cucaracha que parecía incluso poder seguir sus conversaciones.

-Créeme, no pareces extranjero, no es algo por lo que debas preocuparte. Simplemente he vivido toda mi vida aquí y sé como funcionan las cosas, además de con el tiempo recuerdas las caras de las personas. No sabes quienes son pero son familiares en tu mente, la tuya simplemente no aparecía e ibas solo. - Porque aunque Daein le había tratado mal con la gran diferencia que se encontraba entre ricos y pobres, era su patria al fin y al cabo, Sothe tampoco quería darle una mala imagen a Jack como para que temiera esas calles. Pero su conversación tranquila se vio interrumpida cuando el rubio notó que le faltaba un objeto, y no uno cualquiera, sino uno importante. Se puso en pie, pensando rápidamente como proceder. - Tranquilo, ¿vale? Vamos a buscarlo, espera. - Entonces Sothe silbó de una manera algo singular, empezando a silbar, dejando unos segundos en silencio y volviendo a empezar el sonido de nuevo.

Y simplemente, esperó unos segundos sin hacer nada en un silencio incomodo, hasta que el ambiente se llenó de carcajadas infantiles y un grupo de tres niños con harapos por ropajes se acercó al ladrón. Sothe puso sus manos en los hombros de un par de chicos e hizo que mirasen a Jack. - Mi amigo ha perdido un libro que necesita, ¿nos ayudáis a buscarlo? - los niños se miraron entre sí y luego sonrieron como si fueran cómplices en un delito. - Jack, estos son niños del barrio bajo, alguna vez me han ayudado y son bastante buenos. ¿Porqué no les das una descripción del libro y piensas cuando es la última vez que lo viste? Entre cinco seguro que terminamos antes.

off:
No te preocupes, que me ha pasado lo mismo con la universidad el último mes y hasta hace unos días no he podido tener un horario decente, así que te entiendo completamente. Los niños npc puedes controlarlos a tu antojo, si quieres.
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Re: Embrace of Gold and Shadows (Sothe)

Mensaje por Eliwood el Dom Feb 19, 2017 10:35 pm

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Re: Embrace of Gold and Shadows (Sothe)

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