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Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

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Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Feldsphar el Lun Jun 20, 2016 6:06 am

Harto. Estaba harto si acaso era aquella la palabra que buscaba. ¿Porqué las cosas parecían estar cambiando a peor? Feldsphar solo quería estar en su bosque, peleandose por sobrevivir y ya está, sin ningún tipo de complicación añadida al hecho de tener que pelear con bestias diariamente para poder conseguir una buena presa para no pasar hambre. Y sin embargo, aunque el bárbaro quería que solamente esas fueran la clase de complicaciones con la que quería verse involucrado, no paraban de llegar piratas y tipos raros al bosque y hacerle la vida un lio. ¡No! Era su territorio, no podían entrar. En realidad, tenía que admitir que si no fueran tipos tan horribles como para destrozar todo lo que se encontraba a su alrededor, no le hubiera importado demasiado. Después de todo, los magos accedían allí con normalidad, aunque no con frecuencia pero ellos no quemaban a su alrededor reduciéndolo todo en cenizas, así que a Feldsphar no le importaba su presencia a no ser que fueran muy molestos: ya que el tenía problemas con socializar con los otros. Algo bastante normal si se tenía en cuenta que no era lo normal que otros humanos habitasen allí; no tenía con quien hablar.

¿Y cual era el motivo por el que Feldsphar volvía a dejar su personalidad más insegura para volverse a sentirse molesto con todo lo que se encontraba cerca de él? Porque él conocía cada sonido del bosque y no era una difícil tarea la de clasificar aquellos que eran producido por los animales, clasificándolo como algo natural, de aquellos que no había escuchado tanto y por lo tanto se trataba de más humanos destructores. ¿Es que acaso no podía tener un día de pesca tranquilo? ¡Si entraban de aquella forma, le asustaba a los peces del riachuelo que quería atrapar con sus manos desnudas! Humanos, tenía que tratarse de humanos y no le parecería extraño si se trataba de aquel tipo de piratas extraños. Pescar con las manos podía sonar a algo sumamente difícil; pero no tenía porque serlo, aunque en aquel preciso momento si lo estaba siendo. Los peces estaban alborotados porque podían escuchar como había un ruido que era algo fuera de lo normal en el bosque, por lo que incluso la presencia de Feldsphar los ponía nerviosos: y sus manos nerviosas ni alcanzaban a agarrar un pez para poderlo asar después. ¡Maldición!

Pues buscaría a esos tipos que habían entrado sin permiso en su lugar y los echaría; si no se sabían comportar no podían estar allí. No es como si hubiera una norma para ello pero da igual, seguro que era algo lógico para las comunidades civilizadas.... o algo. No era su caso, vaya. Salió del riachuelo y aún con los los pies mojados se trepó al primer árbol que encontró, estaba tan acostumbrado que no tuvo problemas con resbalarse ni nada parecido. No pudo observar nada fuera de lo normal a primera vista, así que siguió saltando de rama en rama y así pudiendo avanzar hasta otros árboles con la intención de encontrar a los verdaderos culpables de que los animales parecieran algo fuera de sí aquel día. ¡Pero finalmente vio a alguien allí! Los modales no eran su principal rasgo de personalidad: ni como si le fuera a ir mejor por ser formal con un búfalo o algo.

Dejó caer su peso de aquella rama del árbol con el que se sujetaba con los pies para pasar a agarrarse con las manos, cuando tuvo más claro donde se encontraba el humano, se soltó para quedar encima de él e inmovilizarlo, pero cuando lo hizo se percató que no tenía el aspecto de aquellos tipos: no ojos rojos, ni mirada perdida, nada. - Oh, uh. Tu no ser tipo que yo buscar. – No tenía mucha perdida seguir reteniendo a un tipo que no parecía ser su presa, así que Feldsphar se levantó de encima de él y empezó a mirar a su alrededor para decidir la ruta más correcta. Pero al mismo tiempo estaba pensando si debía disculparse o decir algo más, aunque pensar sobre ello solo le hacía sentirse más nervioso y como acto nervioso levantaba la punta de los pies alternando un pie y otro. Se rascó la nuca cuando se notó nervioso y cabeceo un poco la cabeza; no, debía pensar donde seguir buscando, no podía quedarse allí todo el día solo porque la presencia de otra persona le ponía histérico.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Lun Jun 20, 2016 6:37 pm

Luego de la tormenta pasada hacía unos cuantos días atrás, esa misma tormenta que le había anunciado a la Reina tras su regreso, cada una de las islas estuvieron obligadas a enviar un reporte de daños al castillo. Los daños no habían sido demasiados gracias a que habían previsto la llegada de la fuerte lluvia acompañada de vientos arrasadores, pero habían tenido algunos heridos, barcos perdidos y plataformas de puertos medio destrozadas por el viento. Ninguna víctima fatal, nada de que lamentarse, sólo un poco más trabajo del acostumbrado.
Nowell se encargó, para dejar a su majestad ocuparse de sus tareas, de recibir cada uno de los informes y tomar las medidas necesarias. Contabilizó los daños, pidió que se hicieran los números para saber el gasto que tendrían y se aseguró de que cada uno de los lugares se reportaran adecuadamente. Sin embargo, no había tenido ni un reporte de la isla en la que estaba en ese momento de pie. Sabía que allí había al menos dos personas, un guardia que hacía las de guardabosques y otro muchacho más del cual la Reina poco le había explicado.
No sabía si lo poco que le había dicho era por falta de información o porque pensaba que sería mejor que él lo descubriera solo, pero en momento como esos lo ponía incómodo. Tras el evento climático hubiese preferido tener más datos para poder ubicar con mayor facilidad tanto al guardia como al otro sujeto, pero Yuuko a veces no ayudaba con sus respuestas evasivas y que intentaban hacerlo pensar por sí solo. A veces él era demasiado práctico y ella demasiado misteriosa. Sin embargo, a pesar de todo eso, allí estaba.
El grupo que lo acompañaba era pequeño, se componía de algunos guardias de la isla principal y unos cuantos marineros que los llevaron en un barco modesto hasta allí. Ya que no había muchos habitantes no necesitaban hacer mucho rescate, pero sí necesitaban personas para peinar la zona. Lo primero que hicieron fue dejar bien amarrada la embarcación y luego se dividieron por distintos caminos. La tarea era simple: buscar a los dos hombres de ese lugar y asegurarse que estuvieran a salvo al mismo tiempo que debían verificar que los daños no fuesen muchos.
Sabía que iban a encontrar maderas, cuerdas, algunas ramas y cosas arrastradas por el mar. Tenía en cuanta que era posible que con el viento algún árbol hubiese cedido, pero esperaba que nadie estuviese heridos y que la fauna no se hubiese visto muy afectada.
Mientras se adentraba en la espesura del bosque, andando con tranquilidad pero atento a la aparición de animales o personas, el muchacho se fue alejando un poco de los ruidos que generaban los otros hombres con los que había viajado. Pronto lo rodeó el sonido de los animales y se sintió relajado. Pasó por encima la raíz de un árbol evitando tropezar y de pronto sintió que algo le caía encima, tirándolo al suelo de frente y dejándolo paralizado por unos segundos.
Parpadeó una vez y la adrenalina comenzó a correr por su cuerpo, pero no llegó a realizar ninguna de las acciones bruscas posibles pues escuchó la voz de un joven diciendo que no era él a quien buscaba. Se quedó paralizado mientras el paso salía de su espalda y, curioso, se incorporó hasta quedar sentado en el suelo con el corazón aún agitado del susto.

—¿Qué le pasa al mundo? ¿Acaso es divertido caer encima mío? —preguntó con cierta acidez y resoplando, mofándose de su suerte porque no era la primera vez que algo así pasaba. Entonces elevó la mirada para ver al chico, notó sus cabellos claros y sus grandes ojos—. ¿Quién eres, crío?

Sus ojos se movieron para observar la forma de vestir del joven y notó que no estaba uniformado. ¿Sería él a quien estaba buscando?
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Feldsphar el Sáb Jun 25, 2016 5:32 am

Quería centrarse en la idea de que Feldsphar conocía que habían enemigos en el lugar, porque podía sentir que algo estaba fuera de lugar y además los animales actuaban de una forma extraña que indicaba que claramente había algo que no debería estar allí. El bárbaro había saltado encima de un humano el cual no reconocía de haber pasado por allí pero era... un humano normal; no parecía ni un bandido ni aquellos enemigos extraños que parecían como si estuvieran malditos. Ya había confirmado que aquel tipo desconocido no parecía ser el núcleo de los problemas de su bosque pero sin embargo, él se ponía nervioso delante de la mayoría de humanos y eso hacía que sus pensamientos no tuvieran ninguna clase de sentido dentro de su cabeza. ¡No sabía por donde continuar buscando si no podía pensar en que pistas seguir si la presencia de aquel hombre le ponía nervioso!

Escuchó al hombre que parecía como si preguntase algo pero Feldsphar no sabía si se trataba de una pregunta retorica o era para él, no solía captar la ironía o el sarcasmo, eran recursos lingüísticos que no tenían cabida en su vida cotidiana. - ¡Yo decir antes! Pensar que tu ser enemigo pero no parecer ser. - Le dirigió su mirada directamente cuando le preguntó quien era. - No ser crío, yo ser Feldsphar. Guardián del bosque. - El bárbaro tiró del cinturón que llevaba cruzándole el pecho mientras hablaba, como un acto nervioso más que no podía reprimir cuando estaba delante situaciones que no le agradaban; como era el caso de cuando tenía que socializar y hablar con otras personas. Era algo que nunca expresaba porque le daba vergüenza y  era algo evidente, pero no tenía la capacidad como para hablar correctamente y de una manera fluida, mientras que siempre que aparecía gente de fuera no parecían tener aquellos problemas que él sí tenía. No podía evitar sentirse diferente de aquellas personas que si vivían de una forma civilizada, porque sí, a Feldsphar le gustaba vivir de aquella forma aunque fuera difícil pero muchos de fuera le miraban como su fueran superiores y eso sí que no le agradaba.

Se agachó en frente del hombre que había tumbado y le miró un poco antes de desviar la mirada por pura timidez. - Tu no ser enemigo, yo sentir que tu no serlo. - También podía ser que no pudiera detectarlo y que en realidad estuviera aliado con aquellos malvados tipos que últimamente habían aparecido en su bosque para arrasar todo a su alrededor y no tener ningún tipo de compasión. Prefería no pensar en múltiples opciones, era difícil tenerlas todas en mente. - ¿Quien ser tu? ¿Porqué estar aquí? Tu no ser guardia mago que siempre estar aquí... - No le gustaba el tipo, pero tenía que soportar la vigilancia de ese mago por la historia esa de los ciudadanos de segunda y todas las normas del país que en realidad no acababa de entender. Pero lo importante en aquel momento era determinar si el hombre delante suyo era una amenaza o era un tipo bueno de Durban, no era la primera vez que aparecían soldados que no había visto nunca.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Miér Jun 29, 2016 3:53 pm

Nowell quiso preguntarle a qué enemigo se refería, pero el nombre y el cargo del muchacho lo dejaron en blanco. No esperaba que encontrar al guardián que no era un mago fuese algo que pasara tan rápido. Lo observó de arriba abajo para comprobar que estaba bien y podía dar fe de que ese muchacho parecía muchísimo más sano que él, se lo veía entero y sin rasguños. Eso le sacaba a él un peso de encima y llenaba con rapidez una página de su reporte para cuando volvieran.
El consejero se sacudió la ropa sin quitarle la mirada de encima. Feldesphar era un nombre poco común, por no decir prácticamente único, y eso le llamaba mucho la atención. Incluso más que los gestos de timidez que él parecía tener o el acento áspero, poco coloquial y casi salvaje de sus palabras. De seguro aquel joven no tenía mucho tiempo para hablar con las personas y no era muy apegado al mago que era le encargado de ese lugar, sino su forma de hablar sería mucho más fluida. Aquel detalle le causaba algo de ternura.
Cuando el joven se agachó para quedar a su altura, declaró que no sentía que fuera un enemigo y eso lo alivió. Lo que le faltaba era hacerse enemigos sin querer, más aún cuando no se los estaba buscando y cuando ambos pertenecían al mismo bando. Mejor ser amigos y no tener roces en vano, ya bastante tenía él con algunos sujetos de rangos altos que parecían creerse más importantes de lo que en verde eran. Muchos magos parecían no darse cuenta pero en realidad no eran nadie sin los consejos, sus aliados y los generales de las tropas que tenían más en claro el mundo que ellos.

—Soy Nowell —respondió rápidamente y sin dudar, sonriendo con un gesto afable—. Me envía nuestra Reina para saber si tú y el mago se encuentran bien tras la tormenta.

A pesar de que parecía hablar con normalidad, el Consejero se estaba esforzando por buscar formas simples de decir las cosas porque él conocía bien lo que era sentir vergüenza por no poder hablar al mismo nivel que los demás y no quería poner incómodo a Feldesphar. En sus primeros meses dentro del castillo, su forma de hablar le había causado más de un bochorno, sabía lo que era estar así.

—¿Estás herido o has tenido algún problema? ¿Has visto al joven mago? —preguntó al final, mientras se incorporaba sacudiendo con sus manos la tierra de su pantalón oscuro.


Última edición por Nowell el Jue Jun 30, 2016 2:41 pm, editado 1 vez
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Feldsphar el Jue Jun 30, 2016 10:46 am

Feldsphar podía notar como el otro humano le estaba más que observando, analizando de pies a cabeza, pero desviaba la mirada con timidez y actuaba como si no se percatase, aun sí sus tics nerviosos con los pies y las manos le delataban. No podía hacer mucho más, estar rodeado de más personas causaba aquel efecto en él así que como siempre hacía: trataría de colaborar con aquella gente para que se fueran lo antes posible del bosque, el bárbaro ya conocía que a las personas no les gustaba quedarse mucho tiempo en aquel lugar porque preferían sitios más urbanos y a él le ocurría todo lo contrario, lo cual favorecía la idea de estar solo y más o menos tranquilo en el bosque.

Volvió a dirigir su mirada en él cuando se sacudió la ropa y se presentó, asintió con la cabeza cuando se presentó y escuchó el nombre del otro, pero no tardó demasiado en que su rostro mostrase una clara sensación de confusión por los motivos que habían llevado al otro hombre a acudir al bosque. - ¿Reina? ¿Qué ser “Reina”? Oh… Y otro mago… No sé. No ver en algún tiempo, yo no gustar al mago, no pasar mucho. Pero el ser tipo listo, si yo poder sobrevivir, el también. – Las tormentas eran frecuentes en las islas, o al menos, siempre había recordado que algunos días lloviese de una forma horrible mientras otros el calor era abrasador. No era algo agradable pero era parte de vivir en el bosque de aquella isla así que era una de las cosas a las cuales se había tenido que acostumbrar también, en cuanto al mago supervisor… No parecía muy encantado de tener que estar encima del niño bárbaro para controlarle, así que tampoco tenían mucha relación.

- Yo estar bien ahora. Hmm… ¿Yo resfriar? Pensar que morir pero no morir, ahora bien sin heridas ni dolor. – Parecía como si exagerara pero era la realidad, si no hubiera tenido ayuda en aquel momento, estaba bastante convencido de que ya no continuaría con vida. Había tenido suerte. Feldsphar se llevó ambas manos al rostro, cubriéndose la boca por la vergüenza. - ¿Tu no cruzar con nadie cuando venir hacía aquí? Animales alterados… Eso significar que alguien malo estar aquí… Pero no ser tú, venir de otro sitio pero no saber dónde… - No podía concentrarse lo suficiente en ese momento con tantas preguntas por parte del otro para saber lo que ocurría exactamente.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Jue Jun 30, 2016 3:25 pm

El muchacho se sorprendió al comprender que ese joven podía saber menos del mundo exterior de lo que él pensaba. Al parecer no entendía los términos como "reina" y no estaba enterado de quién gobernaba esas tierras. Nowell se preguntó hacía cuánto tiempo estaba allí y qué tan solo o cómodo podía sentirse en la naturaleza. Al parecer, estar solitario no era algo que le molestaba pues no mostraba demasiado interés en conocer al mago que compartía la custodia del bosque con él, aunque admitía que era una persona inteligente. Si ese joven lo decía, tal vez el otro guardián fuese lo suficientemente astuto como para haber pasado sano la tormenta. Eso le aliviaba.
Sin embargo, no se detuvo a pedir más explicaciones o a decirle qué era una reina pues le interesaba corroborar su estado. Saber que había tenido fiebre le daba pena, más que nada porque no le era difícil imaginarlo en un lugar escondido, sufriendo por las molestias de una gripe sin nadie que lo ayudara. Pero estaba de pie, eso significaba que su cuerpo era fuerte, y que Nowell le pediría permiso a Yuuko para conseguirle algunas cosas a ese joven. No le vendrían mal unos medicamentos naturales para cuando resfriara de nuevo ya que era algo normal en las islas por lo variante que eran la humedad y el clima en ese lugar.
Le dedicó una sonrisa suave al ver que él estaba avergonzado y, con calma, se llevo ambas manos a los bolsillos de su pantalón para relajar la postura. No quería incomodarlo demasiado, pero no puso evitar que sus hombros se tensaran al escuchar su pregunta. Ciertamente había escuchado algunos ruidos de animales alejándose cuando se adentró en el bosque, pero no se había cruzado con ninguno en el camino y sus hombres estaban demasiado lejos para encontrarlos al andar en línea recta, pero por eso mismo se sintió incómodo. Cuando un sitio lleno de naturaleza estaba calmo, algo malo ocurría.

—Es bueno saber que estás bien de salud, es una de las cosas que más nos preocupaban —le dijo con amabilidad, ampliando su sonrisa antes de llegar al tema importante—. Escucha, Feldesphar, necesito un favor.

Nowell carraspeó un poco y relajó lo más posible su estado.

—No he visto nadie mientras venía hacia aquí —le informó apartando sus ojos de él para poder ver alrededor—, pero es cierto que los animales estaban alterados y el bosque está silencioso. Por eso: ¿podrías llevarme algún sitio alto desde donde podamos ver toda la isla? Tal vez podamos encontrar lo que está mal.

Y él, con su buena vista de branded, podría buscar con mayor detalle algo fuera de lo común desde un lugar elevado. Aunque apostaba que la naturaleza misma de la isla iba a estorbarlo. Sólo esperaba que sus hombres y el mago estuvieran a salvo, que el mal presentimiento que el joven le había provocado fuera algo de su imaginación.
Por desgracia, no solía ser así.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Feldsphar el Jue Jun 30, 2016 6:43 pm

Notó como el hombre obviaba el hecho sobre “reina” y Feldsphar entendió entonces que no era algo importante o por lo que tuviera que prestar atención, aunque le generaba curiosidad que alguien que no supiera quien era le enviase para controlar si el mago y él estaban bien. Podía llegar a pensar que se trataba de alguno de los magos esos que tenían rango superior y tenían que vigilar sobre los ciudadanos de segunda: conocía pocos detalles sobre la política de las islas de Durban, y realmente si no fuera porque eran conceptos que podrían traerle problemas por las leyes y todas esas cosas, no habría hecho caso sobre ellas en su momento. Pero aquel mago superior le había repetido una y otra vez que debía atender y memorizar aquellas cosas estúpidas aunque no fuera a encontrarse a demasiadas personas en el bosque.

Si un humano de la civilización había tenido que viajar hasta su bosque era por algún motivo en concreto que le había hecho ir hacía allí, era lo normal y lo que siempre sucedía, por lo que solo asintió con la cabeza al escuchar que Nowell quería pedirle un favor y escuchó con detenimiento lo que le tenía que decir. Al menos, le caía mejor que otros magos que podían haber llegado al lugar, porque le parecía algo más sensible al preguntar si se encontraba bien y todas aquellas cosas, independientemente de si formaba parte de su trabajo o no, notaba que le ponía corazón e interés en ello por la forma de actuar que tenía. – Poder llevar… pero bosque ser muy llano en general. Tu tener que trepar a árbol y humanos… humanos como tú, no yo, no subir a árboles ¿No?... Yo llevar a lugar de todas formas. -  Era un bosque que estaba en una isla que no tenía demasiadas irregularidades en el territorio, así que era un poco complicado encontrar un lugar que usar a modo de atalaya en el lugar, el bárbaro estaba más acostumbrado a usar árboles para esa función.

No hizo ningún ademán de agarrarle por el brazo ni nada parecido, si le había pedido que le guiase era porque suponía que iba a seguirle por el terreno, así que Feldsphar confiaba que así sería y empezó a andar entre árboles para llegar a la zona un poco más alta del bosque. No estaba acostumbrado del todo a andar, porque siempre brincaba o saltaba de un árbol a otro, pero aun así en sus pies desnudos había múltiples heridas por pisar el terreno sin ningún tipo de protección pero no le importaba, porque las plantas de los pies era una zona que más bien tenía insensibilizada. Sus pasos eran bastante rápidos porque estaba acostumbrado a usar su baja estatura como complemento de su velocidad, giró algunas veces su cabeza hacía atrás para ver si estaba andando muy rápido pero nunca habló más porque no se le había hecho ninguna pregunta.

Una vez que el bárbaro reconoció la zona, se paró en seco y señaló a un árbol, sin hacer nada más que unos gestos con los dedos que simbolizaban que iba a treparlo. Seguramente si no lo hacían no verían nada entre el bosque frondoso, pero le importaba poco si el otro humano decidía seguirle o no, porque Feldsphar no le esperó para ello. Con sus manos y pies desnudas deslizándose por el tronco del árbol, logró subir por el y se sentó en la rama más baja, mientras observaba  como actuaba el otro hombre.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Dom Jul 03, 2016 6:19 pm

Ya se imaginaba que iba a tener que subir a alguno de los árboles, el terreno tenía muchos altibajos y eso significaba que la única opción era subir a lo alto. No era su fuerte trepar, pero era capaz de hacerlo, aunque apostaba a que tardaría bastante más que aquel joven acostumbrado a la naturaleza. Sin embargo, no puso objeciones y siguió a Feldesphar por el lugar.
Yendo tras el muchacho notó que, aunque pequeño, su estaba entrenado y preparado para moverse allí, se preguntaba cuánto le había costado adaptarse o si acaso toda su vida la había vivido en la naturaleza. ¿Qué sería de sus padres? ¿Acaso tenía algún familiar que lo buscara? Nowell no era particularmente una persona que se preocupara por esos aspectos, después de todo estaba enterado de que su familia de sangre lo había dejado de lado, que había sido vendido a las personas que lo criaron y tras que Grubs matara a su "madre" él fue intercambiado por licor a los piratas. La familia no era algo que él quisiera.
Apartó esas cosas de su cabeza sacudiéndola de un lado a otro. ¿Qué hacía pensando en esas cosas en vez de enfocarse en lo que tenía delante? Estaba allí para corroborar el estado de las dos personas que controlaban ese lugar, a una aún no la había visto y los animales habían desaparecido. Debía enfocarse en eso, encontrar la causa del silencio de la fauna y verificar la salud del mago. Luego podría volver a casa con sus hombres que, esperaba, de seguro estaban bien.
Mientras se agachaba para pasar debajo de una rama, le sonrió al joven guía para asegurarle que estaba bien. Él lo miraba cada cierto tiempo y el Consejero se aseguraba de no resultar una carga para el joven. No pasó mucho más hasta que Feldesphar se detuvo señalando un árbol cercano y con señales le dio a entender que debían subir. Dejó al rubio adelantarse y él se quedó abajo para quitarse la chaqueta, que dejó a un lado. Con parsimonia se remangó la camisa blanda hasta los codos y tras eso se acercó al árbol.
Buscó una rama baja diferente a la que el joven había usado, donde estaba sentado, y con sólo dar un salto se colgó de allí. El libro que llevaba en su alforja le golpeó un muslo por el movimiento, como recordándole que estaba allí. Nowell ya se había olvidado que estaba obligado a llevarlo a todas partes.
Con un pequeño esfuerzo se subió a la rama y de allí buscó otra, ascendiendo sin decir nada pues estaba concentrado en evitar que sus botas resbalasen. No se quería caer desde allí, por lo que se mantuvo activo y subió hasta donde se sintió seguro. La línea de las copas de los árboles cercanos quedaban a la altura de sus rodillas y el espacio abierto quedó ante él. A pesar de la urgencia, se permitió respirar profundamente para saborear el aire limpio.

—Feldesphar, tú eres más ligero, ¿puede subir más y decirme si ves algo? —pidió al joven girándose apenas para verlo—. Si encuentran humo, puede ser alguno de mis compañeros, es una señal. No te alarmes.

Y tras eso él oteó el horizonte, esforzando su vista para encontrar entre el follaje algo fuera de lugar.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Feldsphar el Lun Jul 11, 2016 7:00 am

Para ser un humano que provenía de la ciudad y que seguramente no estaba acostumbrado a terrenos así, sino que a una vida mucho más acomodada, Feldsphar tenía que reconocer que Nowell le estaba siguiendo bien el ritmo y que no esperaba que fuera de aquella forma. No era como si le preocupase en gran medida, porque el bárbaro tenía sus cosas que hacer, como averiguar por su lado porque los animales estaban tan alterados aquella mañana, por lo que no podía dejar que un hombre de fuera del bosque le hiciera ir más lento. Pero probablemente no sería el caso, mucho mejor de aquella forma. Y tenía muchas dudas cuando el bárbaro subió al árbol, esperando a que el otro hiciera lo mismo pero fue una agradable sorpresa ver como se acomodaba la ropa para trepar por el árbol con más facilidad, aquel tipo estaba siendo todo una sorpresa para él. Estaba acostumbrado a no tener buena relación con el mago guardián que le habían asignado, así como tampoco había hablado con demasiada gente cuando estaba en aquel lugar, no era de extrañarse que Feldsphar se sintiese tan diferente y distante a los demás.

Sonrió al ver que estaba consiguiendo ir de rama en rama y que tampoco se quejaba demasiado por ello, después soltó una pequeña carcajada. - Tu gustar. No ser mal tipo. - Era totalmente honesto cuando decía aquello, Nowell le había caído bien así que le ayudaría con la información que necesitaba saber aunque siguiera sin saber que era una ”Reina”. - No problema. Yo subir y luego decir que ver desde allí. - Hizo un gesto con su mano encima de su cabeza, como si aceptase aquella propuesta como una orden más y Feldsphar no tardó demasiado en ponerse manos a la obra, volviendo a trepar por el tronco, para después saltar de rama en rama, buscando el punto más alto que aquel árbol pudiera ofrecerle. Estaba acostumbrado a ello, porque aunque si se conociera el bosque desde cualquier punto, habían muchas tareas que eran menos dificultosas si se observaba con detenimiento cual era la situación a su alrededor.

Nowell le dijo que no se asustase si veía humo, así que cuando en una punta de la isla vio como el humo iba subiendo poco a poco hasta el cielo, Feldsphar lo tomó como algo normal y de lo que no debía asustarse ya que él le había dicho que podían ser sus compañeros. Lo que no le cuadraba es que en otro punto más avanzado parecía haber más personitas. ¿Habrían separado sus grupos o algo? No sabía que simbolizaba el humo en sí y no sabía si ellos trabajaban estando todos juntos o si separase estaba bien, así que el bárbaro no tenía la capacidad como para analizar si eso era algo que debía ocurrir o algo por lo que debía alarmarse. Así que bajó a informar a Nowell con la intención de que el otro pudiera aclararle un poco que pensaba que estaba ocurriendo en su bosque, sus manos iban agarrándose de rama en rama, mientras se balanceaba para caer hasta el punto donde había dejado al otro.

-¡Ya! – Cuando lo vio, se acercó a él y se sentó en una rama cercana. - Ver dos grupos de humanos. Uno en punta de orilla. – Y señaló más o menos la dirección en la que los había visto desde allí arriba. - Como tu decir, hacer humo. Pero haber otro grupo más.... aquí. – Hizo un gesto con las manos porque no le salía la palabra exacta que quería decir, y trataba de imitar un gesto que simbolizaran que las personas que había visto estaban en un punto más cercano y no alejados en la orilla como los otros. - Esos no llevar humo. Solo grupo andar. ¿Que ocurrir? ¿Deber hacer algo? – Se quedó parado en la rama donde estaba sentado, como esperando que el otro le diera algún tipo de orden porque Feldsphar no tenía ni la menor idea de lo que estaba ocurriendo y estaba confuso. No le gustaban las ordenes, porque normalmente los otros humanos las solían formular de una forma en la que se sentía un pedazo de carne, pero Nowell le caía bien, así que le escucharía.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Miér Jul 13, 2016 12:19 am

Nowell abrió sus ojos con sorpresa al escuchar decir a Feldesphar que le agradaba, que no era un mal tipo. Se lo quedó observando con sorpresa mientras lo veía subir más alto de lo que él podía tras hacer un gesto de aprobación y en el silencio sus sentimientos tomaron el control. Se vio como un idiota, sonriendo con gracia, mientras desviaba la mirada al horizonte. Que un crío le dijese algo así le parecía un tanto adorable. Para él, que estaba casi en sus treinta, que solía tener un humor ácido y ser bastante distante, que unas palabras como esas lo ablandaran era casi una estupidez.
Sin embargo no se hizo demasiado problema, sino que se concentró en ver al horizonte. Podía ver dos señales de fuego más. Era una línea de humo suave que casi se perdía en el cielo claro pero que para sus ojos era obvia. De seguro sus hombres habían hecho esas marcas hacía algo de tiempo. El trato era el siguiente: harían una fogata cada hora caminada y luego volverían por sus pasos hasta el punto donde estaba el barco. Con eso se aseguraban de avisar a los otros sus posiciones aproximadas y de atraer a alguien con aquella muestra de su presencia en la isla; además con eso marcaban el camino que habían hecho para poder retomarlo.
Ahora que lo pensaba, él debería haber hecho lo mismo ya. La presencia del pequeño joven lo había desconcertado y olvidó eso. Prometió para sus adentros que lo haría en cuanto bajaran. En ese momento escuchó un ruido entre las ramas y volvió la cabeza para ver a Feldsphar bajar hábilmente hasta llegar a una rama cercana a su posición.
La información sobre los otros dos grupos lo dejó más tranquilo porque no era nada fuera de lo normal, aún así la mención de otra fuerza más cerca de ellos lo puso en alerta. Frunció en entrecejo y se incorporó sobre la rama intentando ver entre el follaje. Con lo fina que era su visión podía ver entre cada espacio de las hojas cercanas, podía observar el suelo pese a la altura y buscar detalles, pero su posición no le deba ventaja para poder llevar a observar la grupo cercano. Que fuera un grupo y que estuviera cerca era una mala señal pues podían ser bandidos o... algo peor que no tenía ganas de pensar.

—Felds —lo llamó con un gesto amable en el rostro, acortando su nombre con un aire familiar—, has hecho un buen trabajo —lo premió antes de volver a sentarse en la rama, observando hacia abajo para planear su descenso—. Pero de momento quédate aquí , sólo por si acaso. Iré a fijarme quiénes son esos forasteros, si es seguro te lo diré pero de momento no bajes, quédate en los árboles —le pidió con un tono preocupado, volviendo a ver los ojos contrarios para hacer una última pregunta—: ¿De acuerdo?

No sabía si eso era justo o no para él, si aceptaría o no, pero Nowell prefería que estuviera lejos de un posible peligro. Quería que él se mantuviera a salvo y pedirle a uno de sus hombres que chequeara su estado luego, más tarde podrían hablar sobre las provisiones que deseaba dejarle. Sin embargo, era prioridad para él que estuviera bien y que se quedara allí ante un inminente peligro lo dejaba más tranquilo.
Sin esperar una respuesta, el muchacho comenzó a descender hasta caer al suelo con un ruido sordo. Dejó su chaqueta atrás, por las dudas destrabó el enganche de su tomo de magia y comenzó a adentrarse por el bosque en la dirección que Feldsphar había señalado. A medida que avanzaba por el lugar, concentrándose en encontrar entre los árboles las figuras que el joven había notado, el Consejero se enfocaba más en su tarea.
Llevaba una de sus manos sobre el borde del tomo, dispuesto a no sacarlo de no ser necesario, sus pies pisaban con cuidado el follaje haciendo el menor ruido posible y sus ojos buscaban algo que le llamara la atención. Entonces los vio antes de oírlos: eran oscuros a la lejanía y al estar bajo la sombra de los árboles, caminaban erguidos, iban armados, pero no estaban del todo vivos. Sus pasos eran rítmicos, monótonos, no prestaban atención a nada y parecían ignorar a cualquier obstáculo. Sólo caminaban por allí, como salidos de la nada, como si ese lugar les perteneciera. Emergidos. Una docena de ellos. No podría solo contra esa cantidad.
Soltó un chasquido y se quedó oculto tras un grueso tronco a sabiendas de que ese posiblemente no fuera el mejor escondite pero sí un buen refugio. Si podía atacarlos desde allí y sin salir a la vista estaría en ventaja. Sacó el tomo de su alforja y respiró profundo. Detestaba usar aquello, pero estando solo no tenía opción y la idea de involucrar a Feldesphar en eso no le gustaba.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Feldsphar el Vie Jul 22, 2016 2:46 pm

Sinceramente, tenía que admitir que esperaba que le ordenase algo en concreto como que le llevase a algún lugar o que le cuestionase algo de importancia para poder proceder mejor, pero Feldsphar no esperaba que le dijese que no hiciera completamente nada. ¡No podía simplemente quedarse allí colgado de un árbol mientras no entendía la situación que le rodeaba! Era alguien muy ansioso y todavía más cuando las cosas andaban mal porque entonces si no actuaba por instinto, el miedo se apoderaba de su cuerpo y tendía a ser más un engorro que alguien de ayuda. Pero también sabía que si en ese momento le decía a Nowell que no quería quedarse en el lugar, probablemente empezaría una pelea o el otro encontraría una excusa para hacerle ver que debía quedarse allí; porque los hombres de la ciudad siempre eran de aquella forma.

Estaba bien; si quería irse solo a ver qué era lo que ocurría sin decirle nada, estaba bien. Él le seguiría por su cuenta y descubriría que estaba pasando en su bosque, y si no lo descubría, bueno, podía ayudarle si algo andaba mal y después le pediría explicaciones. Que fuera alguien más bien bajito y con poca masa muscular no solía ser algo que jugase a su favor en la mayoría de casos, pero en ese momento si le serviría puesto que al pesar poco podía ser más liviano y al perseguir al otro hombre de árbol en árbol no tendría que ser tan ruidoso como lo podría ser en el caso de pesar mucho más. Fue cuando empezó a seguirle la pista cuando se fijó que una vez había bajado al suelo, había sacado un libro de la chaqueta que se había quitado para trepar al árbol… ¡Era un mago! Quizás debería haberse percatado de ello antes, pero no era algo en lo que se fuera fijando, aunque contando que la mayoría de los que se acercaban en el lugar era porque eran magos y los magos eran superiores… Bueno, pensar no era uno de sus puntos fuertes.

Le siguió mientras Nowell avanzaba andando entre los árboles y Feldsphar le seguía en la copa de estos, pero en un determinado punto, el mago se paró en seco e instantes después se refugió en el tronco de un árbol. Feldsphar trató de afinar su mirada y ver que estaba más allá, pero las ramas de los árboles que quedaban frente a él le impedían ver que había más adelante y no quería de momento bajar para demostrar que no se había quedado en el lugar que le habían dicho. Cuando vio a Nowell sacar su tomo de magia, hizo lo mismo con el hacha que llevaba entre telas colgada en su espalda; no le importaba pelear para proteger a su bosque, así que se prepararía para entrar en acción en cualquier momento.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 25, 2016 6:57 pm

El mago cerró los ojos un momento, inspiró y abrió el tomo. Las páginas comenzaron a pasar solas mientras él dejaba al descubierto una vez más sus irises verdes y comenzaba a murmurar el hechizo correspondiente. Su voz llegó al tomo y este, como si tuviera vida propia, se detuvo en la página correcta. Nowell se separó de del tronco y elevó una de sus manos en dirección en a un emergido cercano que, con suerte, no podía verlo por la posición en la que estaba. Una masa negra, amorfa por la falta de práctica que tenía, se creó sobre el desprevenido cadáver viviente y con sólo un movimiento de la mano del mago cayó aplastando al cuerpo con él.
No sabía si eso realmente acababa por matar a un emergido, tampoco le importaba, lo que realmente era útil de aquel ataque era que el golpe podía fracturar o lesionar bastante los huesos de un cuerpo desgastado como aquel y que la magia oscura siempre afectaba un poco a los demás, dejándolos débiles. O al menos eso decía la teoría y su maestra, él no tenía realmente una idea clara de todo aquello, lo usaba porque debía hacerlo, porque se lo habían enseñado. Era como un perro adiestrado, no pensaba qué hacer y siempre volvía a lo conocido pero al menos era un can querido en el sitio donde pertenecía.
El impacto de su magia y del cuerpo contra el suelo levantó una nube de polvo que llamó la atención del resto de los emergidos. Antes de que los emergidos lo vieran, Nowell se movió de un árbol a otro escondiendo su silueta de los ojos de los demás e intentando pasar desapercibido pero, sin embargo, algo lo detuvo antes de que saliera hacia un nuevo tronco. Olió algo en el aire, acre, amargo, que le causaba comezón en la nariz. Abrió sus ojos con sorpresa y se asomó desde donde estaba para ver lo que acababa de imaginarse: un emergido con un tomo en mano que controlaba el fuego y que había disparado al suelo para comenzar a quemarlo todo.

—¡Qué puta maña tenéis como para ir quemando el hogar de los demás, coño! —exclamó saliendo de su escondite con el rostro rojo de la ira
Por supuesto, fue la peor idea que se le pudo ocurrir pues en cuanto se asomó una flecha pasó rozando por un lado de su rostro y se vio obligado a esconderse de nuevo tras el árbol. Algo lo impactó y unas chispas volaron a su alrededor.

—Claro, todos de ataques a distancia, ¿cómo no? —masculló por lo bajo con el mismo tono de molestia, nada sorprendido por la suerte que le tocaba y maldiciendo aún más por lo bajo.

Ah, a veces se le saltaba la térmica y se olvidada de los años de entrenamiento y modales que le habían dado en el castillo para mandar todo a tomar por culo.
Y, entre medio de su molestia por tener que salir de su escondite, no pudo más que sentirse molesto al saber que aquello de seguro haría salir a Feldsphar del lugar donde estaba para meterse en ese problema. ¡Y no iba a culparlo! Ese era el hogar del muchacho y nadie tenía derecho a irrumpir de esa manera allí.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Feldsphar el Mar Ago 02, 2016 8:44 am

Feldsphar siguió al mago entre árbol y árbol, pero su localización no le permitía ver mucho lo que estaba ocurriendo abajo y todavía no quería revelar su posición así que por el momento lo único que el bárbaro se dedicó a hacer fue a abrazar el tronco del árbol con su hacha en mano, bajando la mirada para ver que hacía Nowell exactamente. No quería involucrarse en una batalla hasta que no empezara porque nunca le había gustado ser el detonante de una pelea y en general, era tan indeciso que tampoco en la mayoría de situaciones se había dado el detalle de que Feldsphar fuera quien diera el primer golpe. La cuestión, es que desde allí arriba del árbol no tenía muy claro si los enemigos eran piratas humanos o eran aquellos seres extraños con ojos carmín que parecían de un ejército de fuera.

No había notado que los otros tipos desconocidos hubieran empezado a pelear pero sí que Nowell andaba preparándose, pasando las páginas de aquel libro que seguro que sería mágico para atacar a los tipos de allí. No entendió mucho pero vio como algo se formó y atacó a uno de los tipos que se había acercado más, en ese momento Feldsphar agarró con más fuerza el mango de su hacha por si en cualquier momento tenía que intervenir en la pelea; que tendría que eventualmente. Pero todo pasó demasiado rápido delante de sus ojos y el joven bárbaro no fue capaz de procesar todo lo que había acontecido en pocos segundos, pero era algo que ya había vivido en el pasado; enemigos quemando su bosque nuevamente. ¿Es que no sabían hacer otra cosa que talar sus preciosos árboles y quemar todo el territorio?

Pero no tenía la paciencia ni el control suficiente como para ver eso suceder ante él sin hacer nada. ¡Era su hogar y esos tipos pensaban que se lo podían arrebatar!  Se movió un poco entre las ramas para calcular bien donde iba a caer una vez en el suelo y cuando estuvo seguro de que había encontrado la posición exacta, agarró su hacha con una sola mano y se dejó caer al vacío, cayendo justamente sobre un emergido al cual derribó con su propio peso y el que la caída le había proporcionado. - ¡Fuera! – Sin darle tiempo a reaccionar al enemigo, hundió su hacha en la espalda y mientras este se iba desangrando, Feldsphar se levantó y agarró su hacha de nuevo, retorciéndola un poco en el cuerpo ajeno antes de. Pero cuando miró a su alrededor para buscar a Nowell, no se encontraba en el mismo sitio que cuando él estaba arriba entre las hojas del árbol pero lo vio oculto en un árbol y cabeceó para que en caso de que le viera, supiera que le había visto.

Aunque no pudo entretenerse por mucho tiempo porque en una pelea eso podía ser letal y cuando vio a uno de los emergidos cercanos conjurar algo en su libro, la primera reacción del bárbaro fue la de tirarse al suelo para a continuación dar una pequeña voltereta para evitar que el ataque le acertase pero aun si no le dio, le confundió un poco ver saltar fuego y oler a cenizas tan cerca de él. Tan rápido como pudo, volvió a incorporarse de pie y estando enfadado quería desahogarse matando a aquellos tipos, pero se percató que la mayoría de ellos atacaban a distancia, a diferencia de él. Eso no jugaba para nada a su favor. – Feldsphar ayudar a Nowell a pelear. – Eran solamente dos… pero seguramente habría alguna manera de aprovechar sus habilidades para derrotar a esos tipos pero él no tenía ni la menor idea de tácticas de pelea. Así que seguiría las órdenes del mago, en caso de que no le dijera como proceder, solo asestaría golpes conforme su instinto le dictase.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Mar Ago 02, 2016 10:54 pm

Escuchó un ruido sordo, una exclamación, un golpe y un gorgojeo gutural que lo sobresaltó. Pasándose a otro árbol, Nowell pudo ver que allí donde los emergidos se encontraban, uno estaba en el suelo herido de muerte gracias a un hacha que el joven rubio portaba. ¡Eso era tener agallas! Era cierto que no había querido involucrar a al muchacho guardián en todo eso, pero saber que le podía tener le valor suficiente como para salir así y enfrentarlos le generaba una extraña sensación de seguridad, como si supiera que podía contar con él.
Nowell volvió a invocar el poder de su magia oscura una vez más, preparándose para apuntar al emergido más distraído por la presencia del joven. Lo bueno de tener a alguien peleando en frente, más allá de la distancia que le permitía tener, era que para los enemigos resultaba un punto luminoso que, como bichos que eran, seguían sin dudar casi olvidándose de lo que estaba alrededor. Casi se podía decir que eran como algo que destacaba del entorno, algo que incluso podía hacer que dejasen de pelear entre ellos y se unieran en batalla.
Realizó un asentimiento cuando los ojos de ambos se encontraron y el consejero volvió justo a tiempo sus ojos como para notar que uno de los magos intentaba atacar al pequeño. Feldesphar se movió antes de que siquiera él se lo dijera y Nowell tras eso dejó caer su bloque de magia oscura sobre el emergido. La masa lo impactó, tirándolo al suelo, dejándolo allí atontado y sin poder levantarse mientras el resto del grupo se re acomodaba. Otro mago comenzó a llamar a su magia mientras el fuego se extendía.

—¡Feldesphar! —lo llamó, de acuerdo con contar con su ayuda en esa oportunidad—. ¡Remata al caído y mantente a salvo de sus ataque!

Y al mismo tiempo que decía eso, Nowell se asomó desde el árbol, extendió una mano hacia el otro emergido mago que conjuraba y atacó antes de que una ola de frío se extendiera más allá del metro de distancia. El enemigo cayó al suelo atontado, pues el golpe no había sido directo, e intentó levantarse.
El consejero dio un paso hacia la batalla, dispuesto a acercarse a la zona con fuego para echarle tierra, cuando sintió que algo rozaba por detrás de su cabeza. El proyectil se clavó en el árbol que había dejado atrás apenas por centímetros y el mago sintió como el cuerpo le ardía por la adrenalina. ¡Se había olvidado del arquero! Saltó hacia adelante, rodó una vez mientras otro proyectil pasaba zumbando sobre él y se escondió en otro tronco.

—¡Cuidado con el arquero! ¡Hay que obligarlo a gastar sus flechas! —Para que tras eso, esperaba, quedase indefenso.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Feldsphar el Dom Ago 07, 2016 6:54 am

Cada vez que Nowell conjuraba a aquellas cosas oscuras sin forma, Feldsphar no podía evitar desconcentrarse de la batalla para centrar su mirada en esa cosa que no entendía que era. No sabía mucho de magia y sabiendo que él nunca sería como aquellos tipos, todavía le interesaba menos porque realmente, el bárbaro no sabía ni leer y probablemente nunca aprendería a hacer cosas tan complejas porque leer libros tampoco era una tarea muy productiva en el bosque. Y aunque su instinto le decía que dejase de seguir con la mirada a esas bolas que impactaban contra el enemigo y los tumbaban, no podía evitarlo ya que era algo nuevo. Pero era demasiado orgulloso y no dejaría que fuese un blanco perfecto para que los enemigos acabasen con él, suficiente tenía con dejar demasiados vacíos al usar un arma tan pesada como era un hacha, no debía dar todavía más facilidades.

Gritó cuando escuchó la orden y tal como le había dicho, remató al emergido que se encontraba atontado en el suelo, cortándole la cabeza de un golpe. No era la primera vez que lo hacía y a pesar que en su estado natural, el bárbaro se pondría a temblar bajo cualquier circunstancia, en las peleas podía tener la sangre fría como para cometer actos como aquellos. Y la verdad, es que viendo como su bosque sufría no tendría que darles la opción de tener una muerte tan poco dolorosa como aquella, pero sin embargo tampoco quería por un despiste pensar que se estaban desangrando y que no fuera así y pudieran volverse a levantar. Pero no podía decir tampoco que se encontrase calmado en el campo de batalla, ver que se asomaban todos aquellos emergidos, hacía que un escalofrío recorriera su cuerpo y sabía que si no reaccionaba por la adrenalina y sus impulsos, probablemente se quedaría allí parado, como si tuviera los pies clavados en el suelo.

Había magos y arqueros, no sabía cómo pelear contra ellos. Estaba seguro que si se acercaba impulsivamente contra uno en concreto con su hacha, el resto del grupo aprovecharía aquella decisión para impactar contra él. Ugh, No sabía qué hacer y entonces fue cuando se le ocurrió volver a su punto inicial. Tenía que hacer que gastase sus flechas ¿verdad? Así que se tiró al suelo y rodó hasta un árbol que quedaba en la dirección opuesta en el que se ocultaba Nowell, cuando topó con el tronco, se agarró a él y trepó hábilmente hasta la rama más baja, usando su habilidad para esquivar las flechas… Aunque por los pelos dos veces casi aciertan de lleno, pero de alguna manera, consiguió subir consiguiendo solo algunos rasguños en sus brazos. Una vez en la rama se puso de pie en ella mientras flexionaba las rodillas para hacer que sonase y hacer de señuelo a los enemigos, si veía que la cosa se ponía fea con el fuego, sería tan sencillo como impulsarse a otra rama.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Mar Ago 23, 2016 3:28 am

Las rápidas acciones y movimientos de Feldesphar llamaron la atención del arquero emergido. Los ataques pronto comenzaron a dirigirse hacia él mientras el joven trepaba el tronco de un árbol con las saetas pasando a apenas centímetros de él. El hecho de que se mantuviera en movimiento ayudaba a que el enemigo no pudiera darle, pero aún así estaba en desventaja.
El pequeño desapareció entre los árboles y las ramas comenzaron a moverse para llamar la atención del arquero que, sin demasiada voluntad o pensamiento lógico, siguió disparando para acertar en algún momento al joven. Sin embargo, era casi imposible que le diera y saber eso le dio la oportunidad a Nowell para moverse. Pasó de un árbol a otro y dejó en su vista al arquero. Ese era el más peligroso a distancia y necesitaban deshacerse de él lo antes posible antes de seguir con los magos. Con el poder del consejero y la fuerza del muchacho rubio estaba seguro que desbaratar al resto del grupo sería más fácil.
Nowell concentró su energía en invocar la magia, sintiendo un suave murmullo en sus oídos mientras la energía oscura corría por sus venas haciendo arder la marca que ocultaba debajo de la clavícula izquierda. Soltó un siseo de molestia y apretó los ojos mientras el poder pasaba de él, envolvía su mano y se manifestaba como una energía oscura nuevamente sobre el arquero. Esta vez las masas eran dos. El Consejero cerró su mano y una de las masas cayó primero al suelo, levantando una nube de polvo, pero fue esquivada hábilmente por el emergido en quien cayó la segunda esfera negra.

—¡Feld! —gritó dándole la orden al joven para que aprovechara la oportunidad de rematarlo.

La energía se dispersó con mayor rapidez que antes, pero el enemigo quedó en el suelo bajo los efectos de la magia negra. Nowell soltó una bocanada de aire y se deslizó por el tronco del árbol en que estaba refugiado para poder recuperar su estado. Sentía la piel fría y que el pecho le molestaba. Se quejó por lo bajo, soltando tres o cuatro maldiciones entre dientes, y con cuidado se llevó una mano a la clavícula esperando porque la molestia amainara.
Era por cosas como aquellas que detestaba usar esa magia, porque su condición era diferente a la de un mago cualquiera, porque lo que había hecho para ser útil a Yuuko lo llevaba a esos extremos cuando no estaba del todo recuperado para pelear.
Fue entonces cuando escuchó un crujido a su espalda. Sobresaltado se dio la vuelta, sin fuerzas como para levantarse a pelear, y se encontró con un soldado de ojos rojizos y ropa desalineada que alzaba una daga hacia él. Nowell insultó a su suerte, se echó hacia atrás una vez y esquivó la primer estocada pero la segunda fue a darle directo a su hombro. El filo se clavó en su piel, traspasando su ropa, manchó la tela de rojo y un alarido de dolor se le escapó al consejero que cayó al suelo con el emergido encima.
Dejó caer su tomo de magia a un lado y con la mano libre llegó a sostener con fuerza la contraria que sostenía la daga para evitar que la sacara y volviera a clavársela. El emergido gruñó y le atrapó con su extremidad libre la cara, apretando los dedos contra el rostro del antiguo pirata, arañándolo y buscando hacerle daño para que lo soltara.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Feldsphar el Mar Sep 06, 2016 9:08 am

La pinta que iba adoptando la situación era algo que le ponía más nervioso de lo que el bárbaro solía estar ya en su estado natural, era cierto que prefería estar resguardado de los ataques en lo alto del árbol pero el fuego que habían creado con la magia iba avanzando por lo largo del bosque y por otra parte, quizás los ataques mágicos no podían acertar con precisión en la rama del árbol donde estaba: pero el árbol tampoco podría resistir eternamente. No le gustaba usar el entorno de aquella manera pero no tenía muchas opciones y Feldsphar era demasiado joven para morir; había muchísimas cosas que quería hacer antes de que su vida se extinguiese y por lo tanto, tendría que pelear para poder ponerse en pie un día más.

Estaba confundido porque últimamente había muchos seres como a los que ahora se enfrentaban en el bosque, ¿No sería un lugar seguro por mucho tiempo más? Nunca había sido un lugar demasiado seguro, pero tras el tiempo ahora no podía decir que fuera el mejor lugar donde vivir; pero tampoco tenía las agallas para irse a un lugar nuevo y desconocido. De momento, agradecería que el mago estuviera peleando a su lado… No se adelantaría a los sucesos. Así que brincando en las ramas de los árboles intentando que los ataques de los arqueros enemigos no le dieran, sintió como el otro le llamaba por su nombre y rápidamente buscó con su mirada qué era el motivo de su llamada: hasta que vio un enemigo mal herido por lo que probablemente había sido un ataque mágico de su aliado temporal, tenía que admitir que no había estado prestándole mucha atención.

En silencio, se desplazó por las ramas buscando el lugar más indicado por el que dejarse caer; hasta que lo encontró y agarró su hacha con fuerza, tratando de hacer lo mejor posible para agilizar sus movimientos. Y calculó bien, porque no tuvo muchos problemas con rematar al enemigo hundiendo de nuevo el hacha sobre su carne y alzándola de nuevo cuando el cuerpo ya no se movía. A él le había tocado el trabajo fácil pero pudo percatarse que Nowell le estaba tocando la peor parte cuando escuchó un grito de donde él se encontraba y vio que un enemigo estaba demasiado cerca de él, por lo que Feldsphar rápidamente se guardó el hacha en el fardo que colgaba del cinturón de su espalda y rodó por el suelo con una especie de voltereta para tratar de llegar más rápido que andando y sin ser tanto un objetivo para los que pudieran quedar allí.

Una vez consiguió su propósito, se percató de que sacar nuevamente el hacha sería perder mucho tiempo y no había tiempo que perder porque la mano del enemigo en el rostro de Nowell parecía muy doloroso, así que se acercó y arqueó su espalda para luego patear con sus pies desnudos al emergido de ojos carmín. Solo consiguió desestabilizarlo un poco y que los dos se apartaran, porque el emergido iba protegido y aunque tuviera fuerza, una patada con los pies desnudos no conseguiría dañarlo en absoluto. Feldsphar tenía las manos desarmadas, pero por suerte; el emergido también, así que aprovechó el tiempo para girar el cinturón y tener más cerca el hacha aunque todavía no en sus manos. - ¿Estar bien? ¡Quedar pocos, tener que aguantar!
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 11, 2016 6:55 pm

Un golpe logró que el emergido perdiera las fuerzas y cayera en el suelo a un lado, soltando la daga que quedó clavada en el hombro del consejero. Nowell, sin entender del todo lo que pasaba, se apartó rápidamente de donde estaba poniéndose de pie mientras se sostenía el hombre herido. Se detuvo a un lado de Feldesphar, que había llegado para auxiliarlo, y lo observó con una sonrisa pequeña. Nunca se había sentido tan aliviado de que alguien no le hiciera caso.

—Te debo una —se atrevió a bromear.

Tras eso tomó coraje y se arrancó de la herida el filo manchado en carmesí que lanzó al suelo con un movimiento amplio. Fue allí cuando notó su tomo de magia tirado en la tierra y su instinto le dijo que debía ir a por él pero el emergido allí comenzaba a incorporarse y aunque no estaba armado ya, la realidad es que de todas maneras con su armadura y por ser lo que era tenía más resistencia física que ellos.
Observó de reojo al pequeño rubio a su lado y notó que tenía su arma más a mano que él. Suponía que no podría hacer más que dejarle ese oponente al pequeño porque él no estaba en condiciones de agarrar a golpes al emergido, después de todo su hombro latía levemente y aún le resbalaba sangre de la herida. No muy agradado con su accionar retrocedió un paso.

—¿Puedes ganar algo de tiempo? —preguntó porque no e parecía justo dejarle todo a él—. Atenderé mi herida, recuperaré mi libro y te ayudaré —prometió; luego se dio cuenta de lo estúpida que sonaba la palabra "libro" en esa oración.

Al mismo tiempo, casi sin esperar respuesta, se llevó la mano buena la hombro herido y le dio un jalón a la manga de su camisa. Aquello podría servir para hacer un vendaje provisorio. Muy provisorio.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Feldsphar el Miér Oct 12, 2016 7:42 am

No solía sufrir mucho durante las peleas sobre como iban desarrollándose estas, Feldsphar no era una persona que pensara en tácticas que desplegar en los combates y lo único que hacía era simplemente, hacer lo que estuviera a su alcance y dar golpes. Su vida giraba en torno a la idea que quería sobrevivir en el bosque sin demasiada ayuda, así que ahora no podía evitar pensar lo mismo, tratar de ser quien se mantuviera en pie después de la pelea y en este caso, intentar que Nowell también pudiera decir lo mismo. Pero empezaban a surgir complicaciones y con ello no se refería al hecho de que el mago estuviera herido y que pareciese doloroso al punto que Feldsphar se cuestionaba si podría continuar peleando, pero eso no era la primera preocupación en su mente.

La realidad es que para el pequeño tamaño que tenía el chico, porque a pesar de su joven edad era más pequeño de lo que debería; tenía una gran fuerza, por eso nunca había tenido dificultades en cuando se trataba de emplear la hacha para pelear, pero a la larga sí que tenía inconvenientes y ahora se estaba encontrado con uno de esos múltiples problemas. Sus hombros se sentían cargados a la vez que los músculos de los brazos se tensaban con más facilidad, en otro plano otra persona habría sido más cuidadosa para ser más eficaz pero no era ni una opción en su caso; barajar ideas era demasiado difícil. Y aunque la herida en el hombro de Nowell pareciese de lo más dolorosa, Feldsphar no tenía problema alguno en dirigir su mirada allí; después de todo él no era el herido por lo que no le dolía con solo mirar, esperaba que el mago supiera lo que hacía porque aunque no lo conocía a penas no parecía tan soberbio como los otros magos que le vigilaban y le caía bien, no quería que estuviera en total peligro.

El bárbaro asintió con aquella pregunta, no iba a huir porque se sintiera agotado: tenía que ayudar y además, ya no quedaban tantos enemigos en pie, así que quizás podrían terminar con eso antes de lo esperado... quizás no. No era bueno prediciendo cosas lógicas. - Feldsphar pelear, Nowell recuperar. No tener que preocupar, Feldsphar encargar de situación. - Rápidamente miró alrededor para comprobar el tiempo que tenía y sacó su hacha del fardo que tenía entre manos cuando se acercó a ver el estado del mago. Por suerte, el emergido más cercano estaba desarmado y aturdido, así que no fue muy difícil hundir su hacha para que el enemigo se fuera desangrando poco a poco pero no era el único emergido que quedaba.

Pero no era de extrañar que con el cansancio sus reflejos también fueran disminuyendo drásticamente, añadiendo que las espadas eran más ágiles y aunque Feldsphar quiso interceptar el ataque pero solo acabó desviando el filo de la espada del emergido que le cortó la piel en el costado izquierdo de su abdomen. De una patada, intentó separarse del enemigo porque aunque era una herida superficial aunque notase la sangre poco a poco bajando por su pie, también le picaba un poco. Tenía que deshacerse de aquel emergido antes de que pudiera volver a atacarle y que esta vez fuera más grave, así que silbó para avisar a sus amigos del bosque y en cuestión de segundos una bandada de pájaros cruzó el cielo, haciendo que el emergido no supiera que ocurría y fue el momento indicado para que el bárbaro aprovechase para atacar de frente; un solo ataque letal.
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Re: Dos no se pelean si uno no quiere [Priv. Nowell] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 15, 2016 4:28 pm

A pesar de ser pequeño y de cargar un hacha tan grande, aquel muchacho era muy fuerte en varios sentidos. Por un lado, su fuerza física era sorprendente aunque posiblemente eso significara que su cuerpo pagaba las consecuencias en algún momento, por otro: su voluntad y espíritus eran sorprendentes. Nowell estaba seguro de que él era mucho mayor a Feld y eso mismo lo hacía sentir mal por hacerlo cargar con todo aquello pero al mismo tiempo... se sentía sorprendido por lo fuerte que resultó ser el espíritu del joven rubio.
Sonrió un poco ante la respuesta y asintió. Ese muchacho era alguien sorprendente y a Nowell le encantaban las personas así. Tenía que reponerse pronto y ayudarlo, no había tiempo que perder.
Al cuarto jalón, la manga de su camisa cedió. El hilo que la unía a la parte del pecho se partió y con sólo tirar un poco más logró arrancarla de cuajo. Algunos trozos de tela quedaron colgando desde la costura, pero nada que fuera a molestarlo para que lo debía hacer. Con toda la habilidad que podría tener en algo así, se pasó la tela por sobre el hombro dos veces y cruzó los extremos para hacer un nudo. Mordió con esfuerzo una de las puntas y jaló con su mano de la otra hasta que el vendaje provisorio se ajustó tanto que le dolió. En ese momento agradeció tener algo en la boca porque sino sus dientes hubieran rechinado de lo fuerte que los apretó.
La punzada de dolor lo mareó un poco por lo que dio medio paso hacia atrás mientras soltaba la tela y elevó la mirada al frente para ver lo que ocurría. Justo cuando sus ojos se posaron en Feld notó que una mancha roja estaba en su vientre y dicha mancha se extendía lentamente hacia abajo. ¡Estaba herido!

—Feld... —lo llamó a pesar de estar mareado y con los dientes apretados. Ese emergido las iba a pagar.

Sin embargo, antes de que hiciera algo el pequeño rubio silbó y una bandada de pájaros acudió a su rescate, distrayendo al enemigo lo suficiente para que él pudiera darle el golpe de gracia. Nowell abrió sus ojos con sorpresa al ver esto y resopló.

—Eres realmente sorprendente —dijo en voz lo suficientemente alta para que él lo escuchara y caminó hasta su tomo de magia para levantarlo del suelo; aunque en vez de quedárselo en la mano lo guardó en la alforja antes de acercarse a él con la preocupación escrita en el rostro—. Tu herida, ¿duele mucho? Puedo tratarla ahora si quieres.

Propuso antes de mirar hacia todos lados, no muy seguro de si ese había sido el último emergido. Le dolía la cabeza y aún se sentía mareado por todo, pero tenía la sensación de que atrás de los árboles había algo más, de que se estaba olvidando de algún enemigo -o bien estaba alucinando-. Sin embargo, había ido allí para asegurarse del buen estado de Feld y por lo tanto esa era su prioridad.
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