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Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

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Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Vie Jun 10, 2016 6:18 pm


Muy temprano en la mañana, Elizabeth habría debido levantarse para comenzar con algo que día a día intentaba evitar, los estudios. Como se había vuelto habitual, el sacerdote le esperaba en un salón con varios tomos sobre la gran mesa que en esta se encontraba. Cada libro significaba una gran tortura que la reina debía soportar. En esta ocasión, el sacerdote le habría estado esperando con una cantidad de libros que superaban sus expectativas. No eran tantos como para contarlos con una mano, sino que ahora hasta necesitaría ayuda de los dedos de sus pies para saber exactamente de cuantos se trataba. Domhnal: ―Hoy corregiremos su postura y sus modales― Sentenció el hombre sosteniendo entre sus manos un par de libros que no podrían llamarse livianos. ¡Y así comenzó la tortura! La ignorante reina fue forzada a cargar libros sobre su cabeza, y como si eso fuera poco, debía mantenerlos rectos y sin que se desplomasen. Lo que realmente en el primer intento fue imposible; ya que ni bien colocó el primer libro, la muy inocente reina miró hacia arriba para ver lo que le iban a poner, y al suelo lo tiró. ¡Primer golpe! ―¡No se mueva!― Exclamó regañando inmediatamente mientras que, con una varilla de madera, golpeaba su columna. ―¡Ay! ¡Duele!― Replicó quejumbrosa ante la tortura que por al menos cuatro horas debería soportar.


❣ o~o~o ♥ ❤ ♥ o~o~o ❣

El milagro del día había llegado finalmente. Y con ello sólo podía hacer referencia a haber sobrevivido a las lecciones del sacerdote. Mientras la reina observaba las numerosas flagelaciones recibidas a lo largo de su espalda, las sirvientas de turno colocaban vendajes tanto en sus manos como espalda. Domhnal: ―Alteza, recuerde que está próxima la visita de Lord Eliwood― Informó sereno el sacerdote real, como si nada hubiera pasado durante las pasadas cuatro horas. ―¿Quién?― Replicó confusa la reina; pues ella sinceramente no sabía a qué se refería el adulto religioso presente. ―Lord Eliwood, marqués de Pherae-Lycia. Su padre quería retomar contactos. Y ha quedado bajo su cargo ahora que él ya no está con nosotros― Contestó el hombre guardando el material de estudio nuevamente.

La reina estaba anonadada, pues no sabía que hubiera una ciudad de nombre Lycia en el actual Nagaýen. Ella recordaba que Tellius era un continente, el territorio de los enemigos, y que por otro lado estaba Valm, que ahora era el continente de Nagaýen. Por lo que Lycia debería estar dentro de Nagaýen, o de lo contrario sería un enemigo de Tellius; y no se animaría a recibir uno en persona, eran temibles. ―¿Hay una ciudad de nombre Lycia en Nagaýen?― Dijo completamente incrédula al sacerdote. Este, inmediatamente deposito con sumo cuidado los libros sobre la mesa otra vez. Domhnal: ―¿Qué acaba de decir? ¡No! Lycia es un país y se encuentra dentro de Elibe― Alegó preocupado, pues la visita del líder de Pherae-Lycia estaría a pocos días de realizarse. ―La esperaré mañana para lecciones de geografía, ¡con urgencia!― Sentenció, y sin más que decir, muy alterado se retiro nuevamente hacia el templo de la capital. ¿En qué problema la reina se había metido? si tan sólo se hubiera quedado callada, no sería una tortura más al día siguiente. Pero ella lo hacía por su gente, debía aprender a ser como un noble si quería ser capaz de representar a su pueblo. ¡Debía ser más fuerte! ―¿Qué es geografía?― Murmuró para sí aún más incrédula que antes. Si bien no sabía lo que le esperaba, si sabía lo que le pasaría si en algo se confundía.

Su descanso al fin había llegado. Ahora por fin podía dejar la cesión infernal de estudios. Comer, buscar algo que hacer, ¡y darle rienda suelta a su imaginación! Quizá podría hacer algún bosquejo de aquel Lord Eliwood junto a algún guardia o sirviente, aunque realmente no sabía cómo sería él. Cubiertas sus heridas de aprendizaje, alzó los pliegues de su vestido para caminar los largos pasillos hasta su habitación. No obstante, algo captó su atención por la ventana. Era un grupo de guardias que no estaban de turno, por lo que en ese preciso momento se encontraban realizando una práctica de entrenamiento. Ella a la distancia no prestó mucha atención a lo que realmente hacían, sino que con gran empeño, centró su mirada directamente en la tonificación corporal que su armaduras dejaban a la vista. Debía acercarse más, verlos, e imaginarlos como una gran obra de arte.

Retrocedió un par de metros hasta dar con la puerta que daría al gran jardín, y soportando el ardor de sus manos, se abrió paso a la luz del sol. La hora del almuerzo se aproximaba, pero ella primera que su paladar, a su vista deleitaría. ―¡Oh!― Voceó con asombro la joven reina. Asombrada por aquellos músculos que sin armaduras se verían mejor, jugando unos con otros. En silencio se quedó, mirando bajo la claridad que le regalaba el sol. Ellos eran los hombres que daban su vida por protegerla, y además de ello, para ella eran también material para su creación. Ellos no sabrían, pero un par de guardias ya habría dibujado anteriormente.
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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Vie Jun 10, 2016 7:04 pm

Desperté ágil y de buen humor, pues hoy podría hacer algo mas en la mañana sin ser hacer guardia. No es que me importe estar siempre de guardia,pues es mi trabajo... pero cierto es que se agradece este tipo de días en lo que no hacemos mucho o eso pensé yo. Me disponía a caminar en busca de algo para saciar mi apetito en la mañana,pero en el camino me encontré con otros cuantos guardias. Todos tenían sus armaduras menos yo,razón por la que yo me quede extrañado.
-¿Qué haces aún sin tu armadura? Pronto será el entrenamiento de combate de hoy. -Dijo uno de los guardias con los que mas he hablado.
-¿Entrenamiento? Vaya... al parecer no entendí lo que querían decir con "no estar de guardia"- Añadí para mí mismo mientras iba en busca de mis armaduras.

No había saciado mi apetito, pero tampoco es que hubiese mucho donde elegir con lo cual no tarde mucho en ello. Aun recuerdo cuando madre me decía que comer en la mañana era importante, pues yo era muy escurridizo de pequeño y siempre corría a hacer mis cosas antes que a comer. Terminando por el camino de comer y habiendo cogido mi brillante armadura color plateada y mi Soul Steel me dirigí hacia el entrenamiento. La armadura en su tiempo me parecía pesada y puede que a veces un poco molesta pero hoy día forma parte de mí y el peso de la lanza nunca me fue exagerado. Al parecer cuando yo llegué era un poco mas tarde de lo que me imaginé.
-Buenos días guardias imperiales, hoy nos reunimos un día mas para mejorar nuestras habilidades y así asegurar la protección absoluta de nuestra reina y todo lo que nos rodea en este momento. El lancero que llega tarde tendrá el doble de entrenamiento,aprenderá la importancia de ser puntual, ahora... todos comiencen a entrenar.-Decía con voz grave y segura nuestro superior.

Realmente no me importaba entrenar el doble que mis demás compañeros,pues en mi entrenar era normal, me gusta conservar mi buen físico. Me dispuse a empezar a entrenar, tenía mucho que aprender aún aunque yo mismo me considerara bastante bueno en la batalla, siempre he pensado en que mi lanza sería la mas útil entre todas en caso de un ataque o rebelión, quizás suene egocéntrico pero si quería ser el más fuerte esa debía de ser mi actitud. En mitad de la práctica de combate tuve una sensación extraña... como si nos estuviesen vigilando muy de cerca, como con mucha intensidad pero no le dí importancia y derrote sin problemas a mi compañero. Una mañana como otra cualquiera al fin y al cabo.
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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Dom Jun 12, 2016 11:16 pm


El asombro de la reina no demoraría en convertirse en un sueño a punto de hacerse realidad. Esta no era la primera vez que veía a un grupo de hombre realizando una actividad semejante, mas si lo era en el castillo donde residía. Un grupo de hombres, cuerpos finamente trabajados y cuidados, y mucho amor para compartir entre sí; podían dar como resultado el paraíso sobre la tierra. ¿Qué podía ser mejor que contemplar aquellos sudorosos cuerpos desnudos abrazándose y susurrándose cosas al oído? ¿Y qué se podía decir si se estuvieran "ocultando" bajo una manta? ¿Y si rasgaban la espalda del otro con un muy fuerte y contenedor abrazo cargado de lujuria explosiva? Y... No podría continuar, o provocaría un derrame nasal.

Encontrose su oportunidad; nada de ello Elizabeth podía dibujar. No lamentaría no cargar su cuaderno consigo, ya que después de todo ese era uno de sus grandes secretos. Aprovechó a esconderse detrás de unos grandes arbustos que dividían internamente en jardín, para así poder observarlos sin ser descubierta a través del follaje cuidadosamente podado que estos presentaban. La majestuosidad estaba delante de sus ojos, cargando pesadas armaduras y armas que arruinaban la perfección de la obra en sí misma; más ella sabía que imaginarlos bien podría. Había tenido la oportunidad reciente de cargar tales blindajes, y bien recordaba que limitaban demasiado la movilidad. Con tales pesos encima, era consciente de que estos no podrían revolcarse libremente para sentir el calor del cuerpo de sus compañeros mientras la tierra recubriría y ocultaría las verdaderas intenciones de tan semejante abrazo dado por la espalda.

La reina tuvo la posibilidad de infiltrarse a observar y hasta alcanzar a escuchar sobre un soldado impuntual, un lancero según podía entender; o quizá con lanza, se refería a otra cosa que ella ya quisiera imaginar. Fue entonces que buscó al susodicho lancero impuntual, y lentamente con la mirada le quitó toda su armadura, hasta sólo dejarlo como había llegado al mundo. Si, la forma en la que sujetaba la lanza podía cambiarse a como sujetar algo de su capital. La firmeza y rudeza de aquellos movimientos hacían que su mente comenzara a divagar... ¿Y qué sucedería si su superior le aplicaba un castigo?


❣ o~o~o ♥ ❤ ♥ o~o~o ❣

―Es hora de tu castigo soldado― Diría el imaginario capitán despojándose de todas sus armaduras de un sólo movimiento; demostrando la voracidad y el deseo de su exigencia. Sin embargo, el imaginario lancero impuntual ya estaba desnudo, sujetando entre sus manos su larga lanza que comparaba con la del capitán; aunque había que mencionar que este era un espadachín, por lo que lo que comparaba era su segunda arma, sí señor. En silencio y completamente atrapado por la inmensidad de su capitán, se despojó de su propia arma diciendo que no volvería a ser puntual. Y fue entonces... que su capitán... lo castigó bien duro contra el muro. ―Me gustan así, rebeldes― Concluyó entre la apasionante reprimenda que no parecía acabar jamás. Aquella masculina contención era una escena que cualquier ser en la faz de la tierra quisiera tener el privilegio de ver. ¡Cuánta belleza y cuanta rudeza!


❣ o~o~o ♥ ❤ ♥ o~o~o ❣

La acelerada respiración de la reina ruborizada detrás de los matorrales aumentó. Si tan sólo todo aquello realmente hubiera sucedido, posiblemente se estaría pellizcando al pensar que no era real; pues hasta el día de hoy no había tenido tal suerte, y no entendía el por qué. Observó agitada el momento en que aquel mencionado lancero realizaba su propia práctica, y en aquel momento; todo acabó. La perfecta atmósfera se había presentado, ahora, a criterio de la joven reina, sería el momento perfecto de "acabar con él", pues lo tenía completamente sometido sobre el suelo. ¡Era ahora o nunca! Debía de hacerlo suyo en ese preciso momento. ―¡Ahora, hazlo!― Ordenó gritando la reina atravesando los arbustos con su cabeza revelando su ubicación: exigiendo que llegase el clímax y su propia satisfacción. Lamentablemente no había sido exactamente algo que se pudiera interpretar como ella deseaba, pero que, a su misma vez, era mejor así. ¿Hacerlo? Pero si ya estaba derrotado... en el suelo... ¡Arte!
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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Lun Jun 13, 2016 1:06 am

Hacía mucho calor en esa mañana, eso sumado al peso de la armadura era motivo suficiente como para que mi cuerpo empezara a sudar en muy poco tiempo. Me podría acostumbrar a entrenamientos reales todos los días, me gusta estar al aire libre entre espadas, lanzas y escudos con las cuales batir mi "Soul Steel". Una lanza como otra cualquiera realmente pero con el detalle de que fue el último regalo de mi padre, además en la la mitad de la punta en uno de los perfiles de la lanza tenía una especie de firma hecha por mi padre, la cual tuvo que hacer fundiendo un poco el acero de dicha punta. Es la razón por la que esta es la única arma que yo utilizo... me hubiera encantado enfrentarme a él en un duelo para que viese cuanto he mejorado desde la última vez que le ví. Volviendo al hermoso día soleado :


-Parece que me has derrotado... - Dijo mi compañero mientras dejaba su cuerpo en el suelo descansar.
-Eso parece pero no lo has hecho nada mal, eres habilidoso con tu arma- Decía mientras estiraba mi mano para ayudarle a incorporarse como muestra de respeto. Cuando derepente...

!Ahora, hazlo!- Decía una voz femenina un tanto entusiasmada desde unos arbustos próximos a nosotros.
Podía ver un pequeño rostro asomarse desde allí, tenia un tono de piel un tanto rojo y se veía contenta ¿Nuestro combate de entrenamiento le habría gustado? Aún no llegaba a reconocer quien era, con lo cual incorpore rápidamente mi compañero, me arreglé el pelo de dos pasadas con la mano y puse mi mejor sonrisa para recibir a aquella persona que se escondía en aquellos matorrales.

Cierto es que habían rumores de que nuestra reina a veces paseaba entre cambios de guardias o cogiendo como cómplice a algún sirviente/a pero fue algo que ignoré completamente pues pensé que pasara lo que pasara ella estaría con alguien que la cuidase y con lo cual no se podría dar esas "pequeñas fugas" de las que los rumores hablaban. Poco a poco manteniendo mi sincera y mas linda de las sonrisas que poseo, caminé hacia ella hasta que estuve a unos pocos pasos. Esa cara me resultaba familiar, la he visto otras muchas veces... ¡Es ella! La persona que mis pensamiento ya habían dado por hecho que no sería. Me paré un segundo, pues yo no se tratar con nobles... me considero respetuoso con los que me rodean, pero no tengo la suficiente cortesía para tratar como se debe a una reina y mucho menos a una mas pequeña que yo.

¿Como debo referirme a ella? ¿Debería realmente seguir mi camino hasta ella y hablarle? Esas eran algunas de las preguntas que pasaban por mi cabeza de forma fugaz. Finalmente después de unos segundos mirando hacia ella sin saber que hacer o decir me decidí a decir algo :

- Q..qu...que lindos ojos tienes.- Dije tartamudeando, los nervios se apoderaron de mí en ese momento.
(Vaya tontería le acabo de decir... Lyanne por favor ¿Por qué justo en este momento tienes que ponerte nervioso? Pensaba para mi.) No sabría decir como se tomo ella el comentario pues yo estaba muy nervioso como para observar sus acciones y rápidamente acudí a mirar hacia mis alrededores en busca de algo que me permitiera huir de semejante situación incomoda que los nervios habían preparado sabiamente para mí. Como si lo hubiese pedido a gritos, una voz se escucho a lo lejos... Era hora de comer e iríamos unos pocos soldados a una taberna en el día de hoy.

- Pff... parece que hoy tengo algo de suerte conmigo.- Susurré para mí mismo.
Me fui a ir pero algo me hizo quedarme un  poco mas, quizás lo mas profundo de mi ser aún avergonzado se quería disculpar y decirle la razón por la cual actué de manera tan extraña. Cualquiera que me hubiese visto se hubiera reído en esa situación, pues yo no suelo ponerme nervioso por nada... pero esa vez fue especial, especialmente especial ya que no había manera posible de explicar el "¿por qué?" de mi torpe momento unos segundos en el pasado. Me atreví a hablarle una segunda vez :

- P.. Perd.. Perdone mi reina pero aún no acostumbro a hablar con la nobleza. Le ruego que tenga cierta paciencia conmigo y perdone mis anteriores palabras. -Dije con el tono mas amable que mi avergonzada voz podía ofrecer.

-- ¡Hey Lyanne! ¿No te vienes con nosotros? - Grito uno de mis compañeros a lo lejos.
-- Id yendo, en un momento os alcanzo. - Dije mientras ponía una de mis manos en la boca para hacer que se escuchara más mientas alzaba la otra.
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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Lun Jun 13, 2016 8:46 pm


La reina espero que su grito de ánimo fuera escuchado y cumplido. No obstante, por más que aquel soldado hubiera estado a la espera de que el lancero le susurrase algo al oído para luego hacerlo suyo; no había ocurrido absolutamente nada de ello. Había ocurrido lo más impensable, algo que nadie creería que podría suceder ante tal oportunidad en bandeja de plata servida frente a uno, el lancero había desaprovechado completamente el momento para contener a aquel deseoso hombre. ¡Cuánta pasión desmedida se había desperdiciado en tan escasos segundos! Le era difícil asimilar que había revelado su escondite por absolutamente nada. ¡Una total decepción! Observose con atención como el susodicho lancero atrapado infraganti se acercó hacia ella. Ella esperaba que pudiera darle una buena explicación del por qué no había actuado como el otro esperaba. No obstante, acabó por darse cuenta por su propio medio del por qué de lo que había presenciado. Cuando a los ojos la miró, ella lo comprendió.


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Podía verlo bien. Un oscuro cielo que daba a conocer tantas estrellas que, creado un enorme destello, crearon una extraña visión. Había un niño, una niña, y él. En completo silencio comenzaron a caminar a la par, creciendo al mismo tiempo que realizaban cada paso. Pero aunque era difícil de comprender, llegó el momento en que todo cambió. La chica se esfumó, y ambos se detuvieron. El otro niño fue el primero en darse la vuelta, y extender su puño a él. Tras bajar su mirada ante el gesto, finalmente correspondió a aquella señal, y ambos volvieron a caminar, pero esta vez, él cargaba un arma que resultaba familiar, aquel otro joven ahora mantenía en sus manos un libro. A pasos agigantados continuaron creciendo, apartando la distancia entre ellos; pero algo ella podía destacar del joven de cabellos claros que se habían tornado cada vez más blancos. Un aura extrañamente oscura que generaba incomodidad. Su amigo, al darse cuenta extendió su mano hacia él, pero este jamás correspondió, simplemente se esfumó.


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¿Quién era ese joven de cabello claros que sonreía con constancia? Qué significaba aquello que acababa de leer en él. ¿La niña se había ido para no volver? ¿Por qué el niño que se convirtió en anciano no quiso responder del modo que antes lo había hecho él? ¡Finalmente lo acababa de comprender! La chica era su primer amor, pero con el tiempo este desapareció, dejando únicamente al chico extraño; y finalmente como este nunca se confesó, resignado y adolorido porque su amor secreto no fuera comprendido, se esfumó. ¡No podía creer que todo aquello fuera cierto! ¡Definitivamente debía interferir! ¿Pero se había dado cuenta de sus sentimientos por su amigo, o había demorado los años que habían pasado para comprenderlos?

―¡Ay!― Exclamó ante sus palabras comprendiendo lo que las estrellas le habían dictado. ―Deberían ser para él― Murmuró posteriormente para sí misma, indignada al percatarse que este no conocía los sentimientos que tenía hacia aquel joven que ella creía sería su amigo. ¡Ella debía hacer algo por ver florecer aquel amor! De ese modo evitaría el extraño aura que de resignación creería que sería. Si ambos actuaban cuando aún fueran jóvenes, aquella visión podría ser modificada. ¡Elizabeth estaría decidida a convertirse en su Cupido! La sensación de creer qué él le había dicho aquellas palabras a ella por no comprender su situación, se despejó al escuchar como este se disculpó. ¿Realmente el nerviosismo le había hecho decir lo que realmente a él le quería decir? ¡Esa era la señal, ella debía actuar!

Si bien hubiera deseado presenciar como aquel soldado se abalanzase sobre el caído con rudeza y determinación; ahora quería que aquel deseo fuera cumplido pero con quien realmente debía ser. El amor de su vida, su amigo, vecino, o lo que realmente fuera de él. Si fuera su hermano, aún así no lo negaría. ¡El amor no tiene fronteras! ¡Y allí estaba su oportunidad de actuar! Dado que este parecía apartarse de los demás guardas, era su momento para convertir a aquel lancero impuntual, en alguien que pudiera ser honesto con sus propios sentimientos. El único problema era, que no sabía cómo hacer eso. No tenía ni la más remota idea de que hacer o decir para que notara que lo que sentía por aquel joven desconocido, era amor, uno muy varonil y apasionado.

―Te ayudaré― Fue lo único que supo decir, pues era su intención, y lo que faltaba era el saber cómo hacer realidad su ofrecimiento. Sacó su rostro de los arbustos y los rodeó para pararse más cerca de él... que era muy alto a su perspectiva; por lo que debía mantenerse algo distante para no tener que alzar tanto su mirada, después de todo al menos veinte centímetros había entre uno y otro seguramente. Ahora la cuestión, ¿en qué era que le iba a ayudar?, ¿en el doble entrenamiento que supuestamente debía realizar por su impuntualidad? ¿Creería eso él, o se daría cuenta de lo que ella decía? Algo que era tan claro como el agua al acercarse para que su amor con su amigo se hiciera realidad. ―No me diga reina, me hace ver vieja― Dijo como recordatorio a una vieja petición que había logrado se cumpliera; el ser llamada princesa, o simplemente Eli, lo cual nadie parecía recordar al jamás llamarle Eli.

―... ¿Por dónde podríamos empezar?― Le preguntó dudosa de como comenzar; no era algo simple. Deberá escuchar su versión de su historia para intentar dar algún extraño consejo, o podría simplemente decirle que grite a los cuatro vientos que ama a su amigo y que quiere contenerlo en sus entrenados brazos de guardia por el resto de su vida para que no sienta que su amor no se pudo hacer realidad. Si, era complicado saber exactamente por donde podría iniciar por ayudarle.



off:
Una muy pequeña aclaración sin mucha importancia: Lo de las fugas es para salir del castillo, y ahora técnicamente estoy dentro xD (Por lo que esto no es fuga, solo paseo D:) Digamos que es porque, no puedo salir y ir por la ciudad sola.

Ah sí, esa visión es el verdadero don de Eliza(lectora de fortuna), así que es algo que tu pj no podría ver. Si te da curiosidad del significado, no lo podrás saber (?)
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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Mar Jun 14, 2016 12:47 am

Seguí por unos segundos frente a ella pero con la cabeza en otro lugar, un poco nervioso y además de ello mi cuerpo no quería moverse de ahí, finalmente mi mente se aclaró y escuche su voz :

- Te ayudaré.-  Dijo ella mientras se dejaba ver el resto de su cuerpo, pues aun seguía escondida en los matorrales.

¿Me ayudará? ¿A qué podría ayudarme la pequeña que tenía delante de mí? Puesto que acabábamos de terminar el entrenamiento lo mas normal que se me podía ocurrir sería algo como a enseñarme otros tipos de entrenamiento o algo por el estilo aunque habiéndolo dicho ella me hizo dudar, no me imaginaba a una reina de su edad y altura (que en comparación a mi era relativamente pequeña tanto en una como en otra) dándome consejos sobre como luchar o como mejorar mi forma física.

-... ¿Por dónde podríamos empezar? - Añadió ella.

Si antes estaba confuso, ahora lo estaba aun más. Aun no había terminado de entender en que me iba ayudar y ella ya parecía estar buscando soluciones sobre ello, preguntar me parecía totalmente necesario asique sin mas, pregunté :

- ¿Empezar en qué? Aun no he entendido en que me vas a ayudar. Oh, me disculpo por lo de reina, los nervios por no saber mucho acerca de no tratar con la nobleza me nubló mis pensamientos y ni recordé ese sencillo dato.

Por un momento pensé como sería si ella realmente me quisiera ayudar con varios de mis problemas, a modo de cuento el cual ella ya sabe de él e intenta ayudarle con sus problemas. Aunque pensándolo bien... solo existen dos problemas para mí en este momento... Uno con el que dudo que me pudiese ayudar y otro que es alejarme de esta rutina que no me ayuda en mi propósito de ayudar al mas débil protegiendolo con mi lanza. Volviendo a la realidad, aquí no soy conocido ni lo seré aun por lo cual ese cuento no podría ser verdad, ella es imposible que sepa nada de mí.

- Y bueno... ¿En que piensas ayudarme? - Dije mientras sonreía y me ponía a su altura.

¿Qué respuesta esperaba? Aún ni yo lo se, quizás después de todo ella tuviese grandes dotes para la batalla... o quien sabe, existe la posibilidad de que por alguna razón sea capaz de entrenar a guerreros de gran talento. Para mi ella era un mundo nuevo, pues apenas la conocía y todo lo que sé de ella había sido a través de rumores de los cuales uno nunca sabe si es 100% verdad. Una cosa estaba clara y era que ella quería ayudarme en algo.

Poco tiempo me quedaba, pues le había dicho a mis compañeros guardias que iría con ellos por hoy a la taberna para allí para hablar y compartir anécdotas sobre nuestras vidas, por lo menos así me lo habían planteado ellos, la cuestión era conocernos mas ya que nos íbamos a ver muy a menudo. Mirando hacía atrás (asegurándome de que no estaba tan lejos de mis compañeros) la prisa no me permitiría hablar con ella por mucho mas tiempo, asique así se lo hice saber :

- Debo volver con ellos, ya me contarás en que piensas ayudarme mas detenidamente ¿Vale? - Dije mientras me iba poquito a poquito por si ella tenía algo mas que decirme en ese momento.
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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Mar Jun 14, 2016 6:26 pm


El soldado superior había sido muy claro; el lancero debería de realizar el doble de esfuerzo como castigo por haber llegado tarde. Entonces, claramente este debía de continuar practicando. ¿Pero la reina se estaba ofreciendo a aquello? Pues no, ella buscaba entrenarlo en algo diferente, mas la ambigüedad de sus palabras no lo acababa por aclarar. Ambos estarían pensando cosas diferentes, pero diciendo exactamente lo mismo. ¡Era muy complicado entenderse si cada quien tenía una meta diferente! Fijadose su objetivo, Elizabeth intentó encontrar un modo de como colaborar; y al no saber cómo iniciar, indirectamente comenzó a desear que él pudiera darle alguna pista. Fue sorpresa su respuesta, ya que ignorando su disculpa, este le había dado a entender que tampoco sabía cómo comenzar. Pero entonces, ¿qué podían hacer? Puso su mano sobre su boca para pensar, mientras que con la otra le había de negar. Personalmente prefería ser llamada como nadie aceptaba mencionar, ya que por status de princesa no se le podía degradar. De no ser ella, la manera en que el guardia le hablaba le podía costar. Noble que no se respeta, cabezas ha de hacer rodar. ―Olvida eso― Replicó a su modo de tratar. ―A practicar, ¡por supuesto!― Aclaró entusiasta pero pensativa.

Esta sería la primera vez que se involucraba en los amores de un hombre, y aunque sabía bien a lo que quería llegar; desconocía completamente como debía de actuar. ¿Ella realmente podría hacer algo por él y su amado? ¿Simular ser él para que pudiera llegar a imaginárselo? ¿Pero no antes sería mejor hacerle entender que albergado en él había fuertes y apasionantes sentimientos hacia el otro joven? Ella era incapaz de ayudarle en lo que él realmente debía necesitar, un compañero para luchar. ¿Una caña de pescar como arma podía contar?

Ella espero que con el tiempo la respuesta pudiera llegar; mas este para su asombro se excuso conque a sus compañeros debía acompañar. Había sido completamente inútil en aquel fugaz momento para serle capaz de ayudar. ¡Pero no se iba a rendir! ¡No hasta que ambos se pudieran amar más de lo normal! ―¡Bien, pensaré algo!― Afirmó esperanzada en lograr hallar la respuesta que a ambos ha de apañar. No era normal que dejase el castillo, así que siempre allí la podría encontrar. Sería difícil logrando en cambio, pues que motivos un soldado podría tener para solicitar hablar con la mismísima reina en persona. ¡Dependía de ella el volver a buscarlo para que su amor secreto pudiera concretar! ―Estate preparado, estaré en este mismo lugar― Añadió y concluyó para dejarlo marchar. ¿Significaba acaso que tuviera sus instrumentos?, o como ella creía, ¿algo referente al amor?

Marchose del lugar para inspirarse con algo que únicamente en su habitación bien escondido podría encontrar. Pero, no siempre sale todo como es planeado. De camino a su habitación, con el sacerdote nuevamente se encontró. Si aquel se había ido, ¿qué era lo que hacía allí? Dumhnal: ―¡Le estaba buscando alteza!― Dijo este tomándola por su hombro, cambiando en ello la dirección a la cual en un principio se iba a dirigir. ―Acomodé mis horarios para retomar el estudio de inmediato― Añadió abriendo la puerta de una habitación donde una enorme pila de libros se divisaban por sobre una larga mesa en la cual acabaría por estudiar. ―¿Geografía...?― Replicó instintivamente recordando un suceso bastante actual. Recibió una afirmación del sacerdote mientras la puerta a su espalda se cerraba y una larga vara de madera entre sus manos tomaba. ¡La tortura no iba a impedir que el amor de esos hombres se fuera a concretar! Lamentaba que no pudiera cumplir con lo que acaba de afirmar, pues ahora se vería forzada seguramente a estudiar hasta el anochecer.

¿Estaría él en el lugar al siguiente día? ¿Estaría de turno en alguna puerta del castillo para poderlo buscar? ¿Y si no lo volvía a ver, su visión se cumpliría? ¡No quería eso! Ella quería que su amor fuera correspondido por los dos. Tanto entusiasmo opacado por un deber real. Era horrible pertenecer a la nobleza, y más aún a la realeza. ¡Espera allí soldado armado! No importa si de tormenta se trata, la reina lo encontrará y cumplirá. ¡Oh! ¡Pero para ello antes en algo ha de pensar! ¡Elizabeth se esforzará!



off:
En el próximo encuentro que puede ser al día siguiente, me encargaré de que uses tu arma para poder contar esto como entrenamiento xD
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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Mar Jun 14, 2016 10:25 pm

Caminé algo mas rápido para alcanzar a mis compañeros, estaba un poco cansado por el entrenamiento, todo hay que decirlo. Llegamos a la taberna donde me abrí paso hasta la mesa donde mis compañeros estaban sentados riendo y tomando algo.
Me senté e intenté escuchar algo de la conversación para mas adelante aportar en ella :

- Hey ¿Escucharon sobre esto? -  Decía mientras habría un mapa uno de mis compañeros.
-  ¿El rumor sobre en cierta localización de Valentia se encontraban grandes cantidades de oro escondidas bajo tierra por antiguos reyes? - Pregunto otro con voz vacilante.
- ¿No sería genial que fuese verdad? Me encantaría aventurarme a buscarlo si lo fuese. - Dijo muy entusiasmado el que mantenía en sus manos el mapa.

Yo de pequeño también tuve mi época de jugar a la "búsqueda del tesoro" y he de admitir que me encantaba. Jugaba con mis dos amigos  y era genial coger una porción de tierra para dibujar nuestro propio mapa donde se marcaba la posición de dicho objeto que uno de nosotros había escondido anteriormente. Nos pasábamos horas riéndonos y divirtiéndonos con ese juego, pero sinceramente si me nombraban "tesoro" no me exaltaba como antes.

- Por cierto Lyanne ¿Qué hablabas con la reina? - Me pregunto uno de los mas espabilados del grupo mientras insinuaba con si mirada algo que no iba con lo que de verdad hablamos ella y yo.
- Realmente ni yo lo se... pero eso no es algo de tu importancia. - Dije a modo de broma mientras reía.

Ahora pensando en aquella pregunta, recordé lo que ella me dijo por ultimo... quería ayudarme y para ello quería que estuviese en el mismo sitio de ayer. La verdad que se le veía muy entusiasmada, quizás me iba a enseñar una técnica en la batalla secreta de la que ella estaba orgullosa y por eso necesitaba enseñármela lo antes posible. Estaba un poco cansado y aun tenía que hacer el otro entrenamiento por llegar tarde que me habían encomendado, me levante de la mesa y me despedí para ponerme a ello.

Llegué nuevamente al jardín, entrené durante un buen rato para asegurarme de que todo quedaba en orden. Después de haber terminado con dicho castigo, me senté a un lado del jardín... ya fuese por simple cansancio o ganas de aprovechar antes de regresar. Observé bien el jardín, le di mil vueltas con la mirada por simple curiosidad hasta que decidí levantarme. Era hora de irse y si no cumplía con lo que se había convertido en mi rutina, no estaría en buena forma para el siguiente día en el cual apareceré por el mismo lugar cuando termine mi turno de guardia... Quizás pueda verla antes, realmente no lo se, pero ella me dijo que estuviese en ese lugar así que no la desobedeceré y vendré luego de mi turno.

Al siguiente día todo para mí transcurrió como podría ser normalmente, me sentía fuerte y preparado para otro buen día en Benia así que me apure para poder darme un buen paseo antes de entrar en mi turno de guardia. Estuve un rato por el mercado, simplemente paseando y contemplando a los vendedores hacer tratos con sus compradores. El mercado tenia un aire risueño y amable, la verdad que se podía oler paz y muchas otras especias en este momento.

Era hora de ir al turno de guardia y allí fui. Hoy al parecer todo me daba la misma sensación de tranquilidad que en el mercado, quizás nunca me había dado cuenta de lo genial que era la cuidad de Benia en ese sentido hasta hoy. Tanto yo como mis compañeros (los cuales siempre solían ser los mismos pues teníamos el mismo turno) nos pusimos a hacer lo que teníamos que hacer, asegurar la protección de la gente situada en palacio.

Llegó mas rápido de lo que me imaginé la hora del cambio de turno, se me habían pasado muy rápido el tiempo pero aún tenía algo mas por hacer. Caminando por los pasillos del palacio, bajé hasta los jardines y la esperé allí justo donde ella me había dicho que lo hiciera ¿Vendría? ¿Como me ayudaría? eran preguntas que pronto iban a ser respondidas.
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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Miér Jun 15, 2016 1:39 pm


¡Lycia es la capital de Valentia! Un golpe a los dedos de la reina por apuntar mal. ¡Lycia es un país de Valentia! Otro golpe por reiterar el error. Lycia está... ¡en Lycia! !Doble golpe por el atrevimiento! ―¡Duele!― Gritaba desde el interior de la habitación que, pese a ser realmente un salón de estudios, aparentaba más cada día ser una cámara de tortura. Cada error, significaría un azote a sus manos; y a medida que estos se acumulaban, la inflamación y el dolor articular crecía más y más; hasta que uno de sus dedos se llegase a dislocar. El sacerdote Domhnal era muy estricto, él no tenía piedad. Los guardias a cargo de cuestionar las puertas cercanas al lugar, podían escuchar la reiterada agonía que la reina exclamaba sin cesar. Sólo escucharlo les hacía imaginar, el mismo dolor que ella había de pasar. Presionaban sus armas con fuerza mientras esperaban que todo terminara ya. ―¡Mi dedo se dobla para el otro lado!― Decía la reina al ver su mano de forma anormal. Seguido de ello podía escucharse nuevamente un grito de dolor al momento que, el sacerdote sin previo aviso, le reacomodaba el dedo en su lugar. Domhnal: ―¡¿Dónde se ubica Elibe?!― Preguntaba fervoroso, haciéndose oír por todo los pasillos cercanos del gran salón. ¿Por qué la reina continuaba si sus manos destruidas estaban? Las lágrimas en sus ojos y su mucosidad no detendrían su determinación.

El almuerzo se perdió, y a la citación jamás llegó. Por un par de horas toda respuesta era Valentia; pues a pesar de que en uno de los mapas estuviera todo escrito con enormes letras y flechas que deberían facilitar cada respuesta, eran palabras que aun no sabía leer. No fue hasta que pensó en sólo repetir los nombres que el sacerdote enunciaba al preguntar, y así, hasta formar el orden correcto, lo acabó por memorizar. Pherae está en Lycia, Lycia en Elibe y Elibe junto a Valentia, que en el sur está Nagaýen. ¿Y el resto del mundo? Eso podía esperar, lo importante era sólo eso para recordar. Al caer la noche, finalmente la reina pudo probar bocado, aunque no precisamente usando sus manos. Marco, el sirviente silencioso, acabaría por ayudarle a comer personalmente. En ese momento, ella lo recordó. ¡Debía haber ido al jardín! Pero siendo ya de noche, no podría salir. Pensó entonces, que la ayuda de Marco podría usar.


❣ o~o~o ♥ ❤ ♥ o~o~o ❣

El día pasó, y la reina sus manos vendó. Sabía que seguramente no lo encontraría allí al soldado, pues anteriormente había acordado que, cuando el volviera, lo estaría esperando. ¿De la taberna habría vuelto pasadas las horas? ¡Él no podía olvidarse! Finalmente al transcurrir la noche ella había podido idear un plan con lo que aseguraba poder poner en práctica todo lo necesario para que el impuntual soldado conociera la verdad que escondía en sí. ¡Debía recurrir al peligro! ¡Y Marco sería su secuaz malvado! Afortunadamente por un masaje de pies le había comprado. ¿No era extraño que accediera a ayudar por algo tan peculiar?

Pactado el plan, y el disfraz, sólo faltaba el detalle más importante a considerar; qué el soldado se encontrara en el mismo lugar. Un elaborado plan que ocultaba el rostro de Marco bajo un antifaz, y medio rostro de la reina detrás de una servilleta. ¡Disfraz malvado! Acompañados claro, de una cuchilla de cocina, y la reina una fusta que había tomado de sus artículos de castigo de aprendizaje. Ahora si "parecían completamente malvados", aunque vistieran el vestido real y el de un sirviente del castillo; sin mencionar el peinado tan similar que el villano y la reina compartían. Se escabulló junto al alto hombre por los pasillos del castillo buscando guardia por guardia a quien esta esperaba ver. ¡Atípica reacción! Los guardias reales no parecían darle demasiada atención; pues a este reconocían, aunque no le comprendía qué diantres hacía. Caminó y caminó esperando hacer florecer el amor; mas a este jamás encontró. Sólo faltaba un lugar por revisar, y sería aquel que en un momento había sido el acordado; y de no saber sus horarios, posiblemente ya había acabado. ¡Se encaminó hacia la puerta del jardín! Y detrás de ella... detrás de ella ya no había nadie, ¿estaba sola porque Marco la había abandonado?

¡Estaba allí! Le era difícil de creer que después de buscarlo, tan simplemente estuviera allí. Cerró la puerta detrás de sí empuñando su muy peligrosa fusta delante; y con su mano vendada lo señaló a la distancia, completamente "amenazante". ―¡Tú! ¡El soldado impuntual!― Clamó con suma rudeza que su voz femenina no podían realzar, usando un seudónimo que nada más le podía delatar. ―¡Tenemos al chico de cabello claro!― Le amenazó hablando en plural, esperando que su secuaz hiciera una entrada triunfal. ¡Estaba sola en el lugar! ¡Amenazando a un lancero con una inútil fusta! ¡Qué villano tan atrevido había encarnado! ¡Valiente como él no podía haber! Sin razón alguna ni aparente causa, se abalanzó corriendo hacia él para golpearlo brutalmente… ¡con una simple fusta!; alzando con su mano vendada los pliegues del vestido que, de no haber sujetado, le habrían hecho tropezar. Pero algo si se podía admitir, si lo golpeaba quizá algo de dolor y ardor le podría causar.

¡¿Qué era aquel montaje?! Era una prueba para que pudiera comprender su amor a causa de saber que la vida de su amado peligraba... mas podía ser también una obra mal actuada para que él se metiera en el papel del héroe para practicar sus movimientos de defensa personal.... ¡¿Y dónde diablos estaba Marco?!
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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Jue Jun 16, 2016 12:34 pm

Estaba allí como había dicho ella que fuese. Esperé un tiempo hasta que de repente apareció pero de una forma bastante extraña...

Vestía sus ropas reales pero a la vez estaba... ¿Disfrazada? No sabía decir exactamente como estaba a la perfección pues según la vi, eche a reír. Se dirigió a mi como "Soldado impuntual" con la voz mas seria que dicho ángel podía tener, me dijo que tenían a un chico de cabellos rubios en su poder y seguidamente de manera extremadamente linda en mi opinión, cogió su fusta ( que a saber de donde la habría sacado pensé ) y corrió hacia a mi con la determinación de un general el cual se le ha encomendado la más dura de las misiones pero a cambio de la mas grande de las recompensas.

Digamos que su forma de venir hacia a mi agarrándose el vestido para no tropezar con este mientras que tenía en su otra mano la fusta alzada no es que me transmitiera mucho temor si era eso lo que ella pretendía... Finalmente llego a mi y unos cuantos  golpes a mi armadura llegaron. La miré extrañado mientras esto sucedía ¿Qué debía de hacer yo? ¿Contraatacar? Pero en ese caso... yo no iba a parecer igual de lindo que ella, quizás no quedaba bien en su obra de teatro... quien sabe si era eso lo que ella hacía.

Después de unos golpes tan amenazadores y duros como los un dragón terriblemente enfadado (bromeo) agarré la fusta y tiré hacia arriba, al parecer las vendas tenían algo que ver con que le dolían las manos y no formaban parte del disfraz, pues no me opuso mucha resistencia. La volví a mirar con cara de extrañada pero esta vez me puse a su altura y le hablé :

- Princesa... ¿Qué es lo que hace? No le puedo seguir el ritmo sin saber que es lo que estamos haciendo ahora mismo. - Dije pareciendo preocupado.

- Y ¿Qué chico de cabellos rubios tienen en su poder? ¿Se refiere a Ikki? A todo esto ¿Por qué habla en plural cuando dice que le tiene? ¿Hay alguien mas ahora mismo con usted? - Dije mientras reía.

- Además dudo que "podáis" ( dije siguiéndole el juego con lo del plural ) capturar a Ikki tan fácilmente... a esta hora estará cerrando la biblioteca creo yo y ahí donde lo podéis ver, es bastante escurridizo en la batalla. - Afirmé sobre mi amigo.

Le pregunté también por sus manos, pues parecían heridas. Realmente me preocupé un poco por ello, seguidamente le pregunte :

- Y bueno, dígame ¿Qué debo de hacer yo ahora? - Dije para terminar de entender la situación.

Realmente al mirarla no podía contener la risa, pues se veía realmente divertida y linda. Intenté mantener seriedad pues no sabía si era eso lo que quería pero no podía evitar que me saliera alguna que otra sonrisa por ello. Como supe que preguntaría como la había reconocido, pues ella era muy inocente desde mi punto de vista, se lo dije :

- Princesa, la única chica que recordaría a este "impuntual lancero" como bien usted dijo, sería usted. No había nadie mas en aquel momento del género femenino a nuestros alrededores. Además de ese dato, vuestro bello traje me da mucho que pensar... es decir, no creo que una amenazante secuestradora de hombres rubios, viniera a luchar contra mí en ese traje ¿Verdad? - Le dije a modo de consejos para la próxima vez.

Recordé que ella me conocía como el "lancero impuntual" así que me aventuré y le dije mi nombre :

- A todo esto, aun no te he dicho mi nombre... ya ve lo despistado que puedo llegar a ser. Me llamó Lyanne. - Decía mientras sonreía.

Esperando su respuesta sobre que debía de hacer en esta obra de teatro, agarré mi lanza y me preparé por si quería simular una dramática batalla... cualquiera que pasará por allí diría que estábamos locos pero bueno, a mí me divertiría así que ¿Por qué no seguir el juego?
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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Vie Jun 17, 2016 6:15 pm


La agresión desmedida no tenía igual; como una bestia salvaje la reina comenzó a atacar. Imprevista se abalanzó como un león a su presa; aunque podría ser más como un conejo contra un elefante en realidad. Cada golpe era real, fuerte e imponente; pero era sólo una simple fusta contra un acorazado hombre que nada debía de sentir. La persistencia que esta demostraba, seguramente lo iba a desmoronar. ¡Ella era un vil ser! ¡Con un rostro dulce como la miel! ¡Muy malvado! ―¡Mi arma!― Exclamó al ser desarmada; no podía rendirse, ella era el peligroso criminal que había secuestrado al rubio de cabellos claros. ―¿Practicar?― Respondió preguntando con cierta incertidumbre a lo que le acababa de preguntar.

¡Y lo escuchó a él! ¡¿Cómo podía ser tan ingenuo e inocente?! ¡El otro chico lo amaba y deseaba, pero a este aún no lo pescaba! ¿Acaso no era evidente? ¿No le preocupaba lo que le pudiera pasar? ¿Cómo podría ella hacerle entender que su vida sólo dependería de él? ―¡No sé quién es Ikki! ¡Ya dije que tenemos al chico de cabello claro!― Insistió junto a un berrinche; su plan se frustraba a causa de la despreocupada personalidad que él le había de mostrar. ¿Dónde diantres estaba Marco? Si tan sólo estuviera allí, seguramente todo hubiera salido como el plan dictaba. Comenzó a enfadarse por su actitud; derrumbando todo el esfuerzo que ella ponía para concretar su amor, y este como si nada le importara. ¡Geografía! ¡Pero eso a él no tenía por qué importarle!

¡¿Por qué no lo podía entender?! ¡El chico estaba secuestrado! ¡Él debía rescatarlo derrotando a los malos! Ignoró por completo su pregunta, hasta escuchar entre su burla, la razón por la cual nada de lo que había dicho lo tomaba con seriedad. ¡Su vestido! ¡Ella misma se había delatado! Claro, tanto su vestido, su voz, peinado y hasta su altura también. Ocultó su rostro avergonzada por su error, o mejor dicho la suma de los errores que la habían hecho ver como una ridícula actriz de cuarta. ¡Pero eso significaba que aún había posibilidad de que reconociera su amor! ¡Sólo debía intentar algo diferente la próxima vez!

De un momento a otro, el frío y delgado metal se posó sobre la garganta del guardia real. Marco: ―Entonces Lyanne, ¿y si lo mato a usted?― Susurró al oído el enmascarado con capa que repentinamente se hallaba allí parado; manteniendo en todo momento el metálico elemento contra su garganta. ¿Y esa capa? ¿Era por eso que se había demorado? ¡Parecía todo un misterioso enmascarado y encapuchado! ¿Cómo había podido aparecer así de repente?


❣ o~o~o ♥ ❤ ♥ o~o~o ❣

La princesa unos minutos atrás, antes de salir al jardín, había visto sobre su hombro para ver si junto a ella estaba quien su secuaz iba a ser. Tras mirar sólo por uno de sus lados, ignoró completamente la presencia de quien sobre su otro lado se hallaba caminando. Descaradamente tras pensar que él la había dejado, salió y cerró la puerta en la cara del sirviente real. Permaneció allí para realizar un simple suspiro, y luego, recordando lo que la reina le había encomendado, continuó por el pasillo tomando una cortina que anudaría sobre sí mismo al caminar. Escuchó desde el interior a las dos personas hablar, pero él aún no se acababa de preparar. Tomó de su bolsillo lo que finalizaría con su disfraz, y saliendo nuevamente por una puerta trasera siendo ignorado por ambos, permaneció allí hasta que fuera su momento. Si, el había estado parado detrás del soldado sin que la reina lo lograra ver, pues este mismo lo bloqueaba, y por su sigilo no le habrían escuchado. Llegado su momento, este entró en acción del modo más sorpresivo y repentino que había logrado decidir como el "momento ideal" ¿No fue la princesa quien le pidió que actuara como tal? Él era leal, sólo seguía las órdenes que había recibido.


❣ o~o~o ♥ ❤ ♥ o~o~o ❣

Marco: ―Levanta las manos y arroja tus armas o haré que lo maten como tu morirás― Dijo completamente serio, sombrío y calmado desde la espalda del soldado real; manteniendo sobre su cuello aquello con lo que le obligaba a obedecer. ¿No era tan bello verlos susurrándose cosas? ¡La reina no había imaginado que Marco en él estuviera interesado! En su mente se petrificó la imagen de cuando este apareció, aunque cambiando un poco la posición de sus manos, a estos recordó. Como si alzara su mentón mientras le decía al oído "esta noche serás mío". La reina quedó perpleja, mientras que Marco acabó por realizar el plan que la princesa quería a cabo llevar. No sabía para qué ni por qué, pero si le ayudaba le masajearía los pies; no podía esperar a que su pedido fuera pagado, y por ello, sería el más malvado.

Y entonces así fue; cómo el villano de nombre Marco, amenazó al soldado mientras la reina babeaba dentro de su mente por lo que imaginaba. ¿Qué harás ahora soldado? ¿Obedecerás, o a todos los matarán?



Off:
Ah si, hay una ficha de Marco; no sé si la viste
Marco
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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Dom Jun 19, 2016 12:18 pm

La reina seguía frente a mí, con su adorable disfraz.
No note presencia alguna cuando de repente una hoja gélida de poso en mi cuello. Una voz bastante interesante, he de decir... me habló con una amenaza de muerte.

Él si que parecía serio, dudo que estuviera con ella con lo cual estaba en un gran aprieto. Se veía dispuesto a matarme en cualquier momento así que pensé en pocos segundos que podría hacer. Si yo muriera ahí, mi cometido en la vida jamás sería cumplido pues no podría proteger a alguien tan importante como era ella. Como si un demonio dentro de mi hubiera dije :

- ¿Estás seguro de lo que haces? - Mientras me giraba hacia él con la mas loca y oscura de mis caras.
- Alzarme una espada al cuello... hay que tener mucho valor para ello. Como consecuencia te mataré.

Seguidamente aparte con mi propia mano su espada de mi cuello mientras con un pequeño salto me puse junto a la reina. La puse bajo mi protección haciendo que ella se pusiese detrás de mi con la mano, ella era la máxima prioridad, no serviría de nada matarlo si ya él ha herido a nuestra reina.

- Tranquila, no dejaré que te hagan daño, estoy aquí solo para ti. - Le dije a la reina con mucha determinación en mis palabras.
- En cuanto a ti, será la última vez que pongas a la reina en peligro en mi presencia. Prepárate, esta lanza de nombre Soul Steel será lo último que contemplarás. - Amenacé mientras me ponía en postura de batalla.

Yo contaba con un arsenal de posiciones distintas con la lanza, cada cual se adaptaba a una forma de luchar distinta. Digamos que soy un "virtuoso de la lanza" aunque sea porque no he hecho nada mas en mi vida que empuñar cierta arma. Esta vez opté por una posición agresiva y segura, esta posición la hacían normalmente los mejores lanceros pues causaba cierto miedo a sus enemigos, la razón era porque la lanza se encontraba posicionada en la espalda después de haber hecho unos cuantos movimientos ágiles demostrando tu delicadeza como lancero, quedando como último lugar en la espalda de quien la lleva mientras una mano quedaba levemente elevada alrededor de la cintura. Pareces realmente desprotegido pero claro... tiene que haber una razón tras esto ¿No? Normalmente no había una manera mas intimidatoria de empezar una batalla.


- No hagas que me aburra con esto. - Dije mientras soltaba una psicótica risa en lo que corría hacia él.


Realmente me encantaba luchar, sentía placer en ello. Un frenesí descontrolado salía de mí, quizás incluso mi personalidad podía llegar a cambiar. El estado de éxtasis que mi cuerpo sentía en una batalla me hacía amarla, sinceramente pensé en el pasado que esto me llevaría rápidamente a la muerte... pero primero, habría que encontrar alguien digno de darme muerte y eso jamás sería posible pues me encargaré de que no haya nada ni nadie mas fuerte que yo, yo protegeré a todos con mi enorme fuerza y voluntad.

Fue una frenética batalla en la que el asesino solo podía defenderse de mis terribles golpes y tajos de lanza.
Ataque de forma recta para atravesarle de una vez por todas... pero sorprendentemente este logró esquivarlo, quedando mi lanza en su brazo. Alrededor de donde esta la axila mantenía mi lanza agarrada. Avancé unos pasos rápidos con los cuales me quede cara a cara frente a él. A pesar de tener en su otra mano la espada, necesitaba la fuerza de los dos brazos para que mi lanza no saliera de donde estaba, seguidamente solté mi lanza y le solté un puñetazo en dirección hacia arriba el cual lo derrumbó en el suelo.

Mi lanza cayo con él en el suelo. La recuperé, él aún seguía en el suelo así que sin pensármelo dos veces, agarré mi lanza y me dispuse a acabar con la vida de ese miserable hombre el cual podría habernos matado a los dos.

Esquivó mi lanza, la cual se quedó ligeramente en el suelo.

- No atrases lo inevitable, estas sentenciado por mi lanza. - Decía con mi lanza aun clavada en el jardín.


Para él esto podría ser una de sus peores pesadillas, incluso para la reina podía ser algo aterrador pues mi forma de hacer ese tipo de cosas no era tan bonita como muchos pensaban, muchos me llamarían loco o psicópata después de verme luchar por mi fiereza y fuerza.

Seguidamente saqué mi lanza de donde estaba clavada y la puse sobre su cuello.


- ¿No te suena familiar este hermoso y gélido sentir? Hace unos minutos era yo en el lo sintió.

Pesé haber luchado muy bien, nadie merecía vivir después de haber puesto en peligro a alguien tan importante como la reina, pues si no se ejecutaba el castigo, otros intentarían hacerlo.

Él miró detrás de mí, supongo que donde se situaba la reina para decirle algo, respeté ese momento pues tengo honor y son las últimas palabras de un buen espadachín.
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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Dom Jun 19, 2016 5:25 pm


El plan de la reina increíblemente había tenido la oportunidad de concretarse pese a no haber comenzado bien, gracias al sirviente real que esta había acudido, todo nuevamente se iba encaminando a lo principalmente planeado. No obstante la imagen que se llevó, no era exactamente lo que estaba estipulado, pero nada de ello le causaba desagrado. Cual el soldado se desquició y la cubrió; no pudo evitar pensar que ambos comenzarían a luchar, únicamente por ver quién arriba se iba a quedar. ¡Lucha por la supremacía! ¡¿Sería un nuevo amante?! ¡No! Debía priorizar el verdadero amor con el de los cabellos claro, por esta ocasión, Marco no sería el amado. Les observó ocultando su rostro dejando una pequeña abertura entre sus dedos, para ver así, como estos luchaban por ser el macho al mando. ¡Debía detenerlos! Aunque al mismo tiempo, quería verlos actuar. ¡No podía hacerlo! ¡Pero detrás de todo aquello, había algo más bello! Fue entonces allí, en el momento en que los iba a detener, que la lucha varonil llegó a su fin.

Marco: ―Ahora comprendo― Voceó con completa calma junto a la afilada hoja que se mantenía obre su tráquea. Inmediatamente tomó el asta de la lanza, y torciendo con rapidez y firmeza, se la apoderó. Era bueno robando, mas no era algo que hiciera a diario. Despojó al hombre de su arma, para arrojarla a la distancia. ―Aquí está su espada, Lyanne― Alegó serio y tranquilo tomando la espada que este mencionó, la cual sólo era un metálico calzador; y finalmente en su mano la dejó. Para un amante de los pies debía ser normal siempre cargar uno consigo, ¿no? ―Su majestad, ¿cómo debería proceder?― Continuó preguntando mientras el soldado era ignorado.

Marco era sorprendente, con tan sólo una pelea por la supremacía, había logrado entender el plan que la reina quería llevar a cabo. ¿Había entendido que un amor quería lograr hacer florecer? ¿O en su mente sería algo diferente? La reina quería ayudar a realizar un amor difícil, y el leal sirviente colaboraría por más que fuera algo indecente. No sabía cómo, ¡pero con su ayuda lo lograría! ―¡Ayúdalo!― Respondió la reina dejando a Lyanne, el guardia real, completamente de lado. ―Sus deseos son órdenes― Replicó agachando su cabeza mientras removía su antifaz, hasta que finalmente volvió a ponerse de pie. Despojose la cortina que empleaba por capa, dejando a la vista el traje de la servidumbre. ―No soy el más indicado, pero permítame dar mi opinión― Prosiguió como la reina le había dicho que hiciera, pues con su opinión al menos en algo ayudaría; o bien se quitaría el trabajo de encima para poder realizar el masaje de pies; no se podía saber con claridad, Marco siempre era bastante misterioso.

El leal sirviente tenía una idea muy distinta a la que su reina se refería; mientras ella consolidar un amor quería, este a entrenar le ayudaría. ¿Es que era tan difícil encaminar un único tema? Cada quien tenía una versión diferente, pero al hablar llegaban a comprenderse, cayendo cada quien en lo que creía; todo coincidía. Marco: ―Estimado Lyanne, pude haberlo matado― Dijo tomando unos guantes de su bolsillo mientras en sus manos los colocaba. Apuntó al cuello del soldado para continuar explicando lo que había querido decir. ―Si mi calzador fuera peligroso, ya no estaría con nosotros. Si mi intención hubiera sido la de matarlo, no le habría escuchado― Explicó seriamente mirándolo de frente, pues este como si nada pasara una cuantas palabras le había dedicado. Ese había sido realmente el error más destacable; aquel que es capaz de creer que un enemigo le escuchará tranquilamente, siempre perece. ―Además no mantiene la calma― Concluyó con lo que a su parecer sería el principal problema por el que la reina a este quería ayudar. Siendo de las personas que velaban por su seguridad, sería coherente que fueran más decentes; pero eso, era sólo lo que él pensaba, ya que la reina no lo tenía presente. Por otra parte, no podría opinar nada sobre su reacción, pues ante la reina para protegerla se ubicó; se había ganado su respeto de alguna manera.

―¡Entiendo!― Dijo ella, sin entender nada de lo que realmente él había dicho; aunque su interpretación completamente diferente, le hacía creer que si no podía protegerse él mismo, menos podría proteger a quien realmente amaba. ¡Tenía sentido! Además, el comentario de que aquel perdiera la calma, obviamente significaba que se pondría nervioso cuando el momento llegara. Si Marco lo había dicho, tenía sentido, o al menos eso era lo que parecía.

Marco: ―Si me disculpan, tengo calzados que encerar― Se despidió y retiró sigilosamente moviendo sus dedos de extraña manera, pues pensaba en lo placentero que sería la labor que realizaría. ¡El amor por los pies de ese hombre, pareciera ser como el de Lyanne por su amigo! Elizabeth tenía un brillo en sus ojos que era difícil de describir, pues creía estar cada vez más cerca de su meta. ―Ya lo oíste, ¡debes mejorar!― Sentenció la pequeña reina volviendo a dirigirse al guardia nuevamente; podía ver lo animaba que estaba, pues ella creía que de su amor se trataba; más una persona centrada, en entrenamiento pensaría seguramente. Pero viéndolo por otro lado, entrenar trabajaría su cuerpo, y con ello a su amigo atraería. Debía de trabajar en ambas cosas si quería mejorar y su amor no descubierto lograr.

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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Miér Jun 22, 2016 3:15 pm

La batalla había acabado pero el desenlace fue de todo menos lo que yo esperaba...

Al parecer, él venía con la reina, yo había atacado cruelmente a un secuaz de la reina... vaya fallo el que acababa de cometer.

Se veía tan peligroso y temerario en ese momento que jamás imagine que se tratara de uno de sus sirvientes, tanto es así que intenté acabar con su vida. Suerte que este hablara con la reina, pues realmente pensaba ejecutarlo.

Me dijo unas cuantas cosas en lo que este se iba a sus asuntos, lo que había sido un acto de intimidación y crueldad, para él había sido cosas de un niño sin temor a morir. Tanto fue así que hasta me dio unos consejos para mejorar, por ejemplo que me mantuviera frío, tranquilo... que no me dejase llevar por el fervor de la batalla pues eso podría costar mi vida. La reina había hecho un espléndido trabajo al tramar este plan en el cual ella se hiciese ver como una villana de "juguete" haciendo que yo le diese toda mi atención para que seguidamente apareciera un villano de verdad en el momento en que me guardia estaba baja.

Al final, sería una genio en cosas que a mi parecer a ella le quedan extrañas... ¿Cómo había aprendido a luchar? ¿Cómo sabía que caería en dicha trampa? ¡Sin lugar a dudas, era una genio de la guerra!


- Oye... Gracias por estas lecciones, las tendré en cuenta. - Le dije al fiel sirviente que se iba.

- En cuanto a usted, ha sido un gran plan... me ha impresionado su forma de llamar mi atención para bajar mi guardia, sería una excelente espía si quisiera y no fuese lo que es hoy dia. - Dije mientras reía.

Había aprendido mucho hoy y por eso, me sentía muy feliz. Para ella habrá sido un pequeño gesto, pero para mí fue un gran favor que algún día le devolveré.

Ella aún quedaba ahí de pie, parecía que su plan de entrenarme iba tal y como había pensado. Pues se le veía bastante contenta con lo de hoy. Las lecciones que su sirviente me dio me servirán de mucho en cualquier ocasión y ella también lo debía de pensar.


- Princesa ¿Cual será nuestro siguiente paso? ¡Estoy ansioso por saberlo! - Dije con mucha energía.


Habiendo visto su habilidad para planear, estaba seguro de que aprendería mucho de esta joven estratega. Quizás me vendría bien quedarme un tiempo a su lado... cuanto mas aprenda, mas útil seré en el futuro a la hora de cumplir mis objetivos.
Recogí la fusta del suelo, donde yo la había soltado y se la dí con gesto amable.

Mi madre siempre decía que yo soy la peor pesadilla de todo pastor. Estoy seguro de que ella tenía la razón en ello pero lo cambiaré para demostrar que puedo ser como mi padre, con mucho entrenamiento. A base de lagrimas, sudor y sangre me convertiría en un hombre del que todos estarían orgullosos.
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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Miér Jun 22, 2016 10:34 pm


No importaba cuanto lo pensara, no había podido entender absolutamente nada de las palabras de guardia real. ¿Cuál forma de llamar la atención? ¿Algo de eso había sido planeado? No recordaba haber exigido nada en particular, ya que todo lo recientemente presenciado, había sido improvisado. Y aunque quisiera comprender por qué le decía aquellas palabras, fue cautivada por una en especial. "Espía" ¿Le preocupaba poder ser víctima de espionaje? ¡No! ¡Claro que no! ¡Espiar! Esa era la clave para comprender lo que había atrapado toda su atención. ¿Y si lo espiara en el baño? Por allí iba la causa; la magnífica palabra que había llegado a sus oídos, creaba en su mente un inmenso mundo de nuevas posibilidades que no podía desaprovechar.


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En un baño pura y exclusivamente para hombres, se encontraría el imaginario guardia real, Lyanne. La niebla provocada por los contrastes de temperatura, evitaba que su hombría estuviera a la vista; esa era la razón por la que él, el chico de cabellos claros, no tenía más opción que entrar en silencio al lugar. El joven soldado que aseaba su cuerpo con poses innecesariamente provocativas, no era capaz de percatarse que, desde dentro de ese mismo baño y oculto por el vapor, su mejor amigo lo estaba espiando. ¡Y entonces ocurrió! I.Lyanne: ―¡Se me cayó el jabón!― Diría atónito por su torpeza, mientras que hacía una dramática mueca. Tras agacharse a tomarlo, su amigo de la situación se había aprovechado. Ni un solo segundo dudó, de un salto atrás de este se ubicó. Chico de cabellos claros: ―¡Qué coincidencia!― Diría este simulando que apenas había entrado.

El clímax poco a poco iba mejorando, pues ambos estaban desnudos en el baño. El soldado Lyanne estaría completamente sorprendido porque este le hubiera encontrado. I.Lyanne: ―¡Ikki!, ¿Me estabas espiando?― Preguntaría este intrigado, pues ante su mejor amigo estaba parado. Chico de cabellos claros: ―Shhh― Callaría a su amigo colocando su dedo sobre sus labios. ―No sé quién es Ikki, soy el chico de los cabellos claros, tu chico de cabellos claros― Prosiguió develando su hombría ante él, mientras que Lyanne aprovecharía a tirar nuevamente el jabón con gran determinación. ¡Pasión! ¡Vapor! ¡Amor! En ese baño se conocería lo que realmente era el deseo de uno al otro.



❣ o~o~o ♥ ❤ ♥ o~o~o ❣

―¿Siguiente paso?― Repitió al despertar de su hermoso sueño, confundiendo la realidad con sus propias fantasías. ¿Levantarle el jabón a él? ¡Aquella imagen se expandía por toda su mente gritando ser plasmada sobre el papel! ¡Cómo nunca antes había pensado en un acto de amor en el baño! Debía decirle algo, pues este realmente parecía estar tan ansioso como ella por llegar a ello, aunque el problema parecía seguir siendo con quien. ―¡Qué no te sorprendan!― Replicó entusiasta con una enorme luz en sus ojos; pues si este no era sorprendido en el baño podría ser quien sometiera a su espía invitado. Pero... eso también servía en el combate. Claro, pero nadie pensaría en algo así, ya que ambos hablaban del amor homosexual.

La reina tomó la fusta que no le pertenecía, para recordar todo sobre geografía. Sus manos dolían, ardían. Mas todo ello olvidaría por su afán de la gran escena de amor en el baño dibujar. ¿Podría hacerlo con las manos en ese estado? Movería cielo y tierra por hacer ese dibujo tan bello, el daño en sus manos no sería impedimento. ―Me duelen las manos― Agregó alzando las palmas hacia arriba para poder verlas con claridad. ―Entonces me iré a almorzar― Concluyó coheren... ¿Qué tenía eso que ver con sus manos y su dibujo? No tenía sentido... aunque considerando que ella tenía hambre, tenía demasiado sentido. Su debilidad por la comida era algo que a la distancia se podría notar; además de que era capaz de oler la comida que en la cocina estaban preparando, y eso le incitaba a probarlo.

Se dio media vuelta pausando el plan allí, después de todo no era algo que solucionaría en un único día; ya le había dicho que practicara, para que sus palabras al confesarse a su amigo llegaran. Podía dejarlo ahí por hoy, pues era una mujer ocupada, debía de estudiar aunque no le gustara, debía dibujar aunque sí de ello supieran la castigaran. ¡Estaba pronta la visita del señor Eliwood! ¡Debía realizar bosquejos de los hombres que con este quedarían perfectos! Alzó nuevamente los pliegues de su vestido con su mano vendada, y con la fusta en la otra comenzó a retirarse... ¿Y si con la fusta lo azotaban? ¡El amor entre hombres es lo mejor!



off:
Si queres dale post de cierre. Creo que ya está bien, aunque super simple. (reduzco temas para poder abrirles el otro y eso~ aunque supongo que Ikki aun te debe respuesta, no quiero saturarlo xD)
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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Invitado el Vie Jul 01, 2016 6:35 pm

Era hora de irse, además ella quería comer algo.
Había aprendido muchas cosas valiosas hoy, unas inesperadas como por ejemplo no bajar la guardia ni ante las mas linda y pequeña de las mujeres si se quiere proteger algo, aprendí mucho sobre como comportarme en la batalla por ese hombre digno de mención en esta emboscada que la reina me había preparado. Esas palabras que decían que no bajara la guardia o que mas bien que no me sorprendieran no creo que las olvidase en un tiempo, quizás era cierto lo de que las apariencias engañan... ¡Ella era toda una estratega miraras por donde miraras!

Una chica tan pequeña con una mente tan perversa y ágil capaz de crear una emboscada y además de ello actuar como cebo haciendo que cayese en su trampa... es complicado, cuando crezca , otros ejércitos temer deberían por su ingenio. Estoy seguro de que escucharé cantares en su honor por ser líder de numerosas batallas.

¡La reina estratega! Sonaba genial realmente, cantarán cosas como :


Por aquí llega el ejercito de Nagaýen
¡Vayamos a atraparlos! ¡Vayamos a atraparlos! Oh, se nos olvidaba, algo la reina tendrá en su mente para derribar hasta el mas protegido de nuestros fuertes.
Por aquí llega el ejercito de Nagaýen
¿Deberíamos de hacer algo? ¿Deberíamos de hacer algo? Pues la reina alguna solución buscaría y sin problemas nuestro ataque repelería
Por aquí llega el ejercito de Nagaýen
¿Podremos desbaratar los planes de la reina estratega? ¿Pordremos desbaratar los planes de la reina estratega? Ojalá se pudiera, si, Ojalá de pudiera...

Yo ya lo veía, este país contará pronto con un gran y carismático apoyo cuanto menos.

Como había dicho... era hora de irse así que me despedí de ella :

- Gracias por el día de hoy, ha sido muy divertido y he aprendido mucho. - Dije con cara amable expresando gratitud.

- Pues corra alteza ¡satisfaga su hambre! Los hombres dicen que que "barriga llena, hombre feliz" no creo que con las mujeres se diferencie mucho. - Añadí mientras soltaba una carcajada.

Me dí la vuelta y me dirigí hasta mi reconfortante hogar, quería hoy mas que nunca sentir el tacto de mi cama, por alguna razón hoy estaba mas cansado de lo de costumbre así que... ¡Lo que el cuerpo pida el ley! Llegué y comí algo antes de descansar pues también empezaba a sentir hambre.


- Hoy ha sido un día bastante bueno. - Afirmé para mi mismo.

Y no me faltaba razón, me sentía completo hoy, pues había aprendido muchas cosas que me servirán en mi propósito de proteger al más debil... ¡Si, si que ayudarían!
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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

Mensaje por Eliwood el Jue Jul 14, 2016 8:12 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Lyanne ha gastado un uso de su lanza de bronce.

Cada uno obtiene un incremento de +2 EXP.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Esp. de bronce [1]
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [4]
Katana de bronce [3]
Gota de Veneno [2]

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3516


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Re: Siente el calor de toda su piel, musculoso señor~ {Entrenamiento} // Lyanne

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