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Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

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Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Jun 03, 2016 7:41 pm

¡Ah! ¡El olor al mar! ¿Qué cosa más fantástica podía haber en el mundo que respirar la salitre de la gran mancha azul? Tal vez el olor a pez, a sudor y a hombre sudoroso que había en el muelle. Fantástico. Hermoso. Un deleite. Nueva fragancia para las damas.
Bueno, sí le gustaba el olor a mar y podía soportar el de pez, pero tras casi dos años lejos del olor a hombre sudado y a poco baño debía admitir que se había desacostumbrado. Su nariz, quisiera o no, se volvió más refinada por alguna razón. Tal vez era porque en el castillo no había ese tipo de olores, o porque las comidas sabían distinto o simplemente porque el aire era un poco más puro en otros sitios. Puro. Puros... se le antojaban unos cigarrillos, pero era demasiado vago como para ir a comprar unos y volver a tiempo para recibir y chequear el envío para la soberana. Sabía que si se iba se tomaría su tiempo para ver cada rincón de aquella isla como si no la hubiese visitado nunca, luego iría a comer a algún sitio y para cuando volviera no sólo el paquete habría desaparecido sino también el barco que lo llevaría de nuevo al castillo se habría esfumado.
Suspiró y bajó su pierna de la caja de madera para subir la otra y apoyar en esta última el rostro. Estaba aburrido. Y para colmo, no entendía por qué justamente él tenía que estar retirando un envío de botellas para Yuuko cuando se suponía que funcionaba como mensajero, no como sirviente. Bueno, ella a veces lo trataba como uno, la verdad era que no sabía de qué demonios se sorprendía.

—Estoy aburrido —soltó en voz alta dando un suspiro nuevo.

Tenía que quejarse con alguien, pero allí, en medio del puerto, no prestaba mucha atención a un muchacho con ropa desgarbada que parecía estar perdiendo el tiempo. Técnicamente lo estaba haciendo, tenía cosas por atender en su despacho y estaba allí viendo los barcos pasar. Estaba seguro de que la Reina le había mentido con el horario y ahora estaba riéndose de él, dimitiéndose a su costa.
Un hombre de casi un metro ochenta, pasó caminando por el pequeño espacio del muelle que quedaba entre las cajas en las que estaba sentado y el mar. Cargaba sobre su hombro derecho un saco de harina y le lanzó una mirada molesta mientras se acercaba. En respuesta, Nowell le mostró los dientes como si estuviera gruñendo. El hombre se alejó sin decir una palabra.
¿Qué le pasaba a ese sujeto? De seguro le molestaba ver a la “juventud perdida” que no hacía nada en todo el día. ¡Si supiera la cantidad de tareas que tenía entre sus manos! Si no era cuidadoso con algo podría meter en problemas a la Reina o, peor, podría hacerla enojar y lo mandaría a colgar de la torre más alta durante algunas horas para que aprendiera la lección. No tenía ganas de pensar en situaciones peores.
Dejó sus dos pies colgando desde el borde de la gran caja, que abajo tenía otra igual de alta y lo dejaba a casi dos metros sobre el nivel del mar, y se dejó caer hacia atrás cómodamente. Una simple tela lo separaba de las maderas, su chaqueta ocre lo abrigaba de la brisa marítima y la vista llena de barcos comerciantes comunes no era algo que le interesara.
Clavó su mirada en el cielo, más allá de lo que realmente veía y dejó la mente en  blanco un instante, aprovechando ese tiempo de espera para descansar. Sin embargo, lo sobresaltó el sonido de un golpe duro y seco en la cercanía. Rápidamente se incorporó y observó alrededor, buscando el origen del ruido.
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Re: Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 18, 2016 2:22 pm

— ¡Woah, chico!  ¿te ha dejado tu novia?

Lukardia vio a su próxima víctima en las cercanías del puerto. Aquel era un lugar transitado, las mercancías iban y venían todo el tiempo, un lugar idóneo para algunos pequeños atracos menos y un sitio donde esquivar los problemas era fácil, al menos hasta que empezaran a notar las cosas faltantes. Lo malo del puerto era que no había demasiados objetos de extremo valor que se pudieran robar, mientras que no tenían problema para abastecerte de alimentos y, dentro de la misma línea, algunos lujos.
Pero por supuesto, no podía dejar pasar una oportunidad como aquella: aquel hombre joven parecía perdido en sus pensamientos y, como cazador que era, veía una oportunidad. No era la primera vez que se acercaba así a una persona, los humanos eran muy predecibles, se podía jugar con ellos y, la verdad, él también se encontraba lo suficientemente aburrido como para querer algo de acción.
Esperó a que lo observara, sonriendo de oreja a oreja y elevando una mano a modo de saludo mientras la otra la ponía en su cintura. Por las dudas mantenía su distancia, pero demostraba esa amabilidad que había logrado convencer a tantos antes.

—Ya bastantes caras largas vemos en estos matones todos los días ¿qué te trae por nuestro humilde puerto? ¿O es que el destino nunca quiso que nos cruzáramos?

Lo dijo con confianza y seguridad, tirando la línea para ver si pescaba algo, metáfora irónica contando el sitio donde se encontraban. Con suerte aquella persona de cabellos castaños y apenas más bajo que él no se daría cuenta de que en realidad él mismo había arribado al puerto hacía tres días atrás.
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Re: Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Jun 19, 2016 12:06 am

El golpe al parecer había sido producido por una caja al caer pesadamente sobre las maderas de una de las pasarelas del puerto. Nowell observó a los marinos con curiosidad y dedujo que posiblemente habían realizado mal uno de los nudos de agarre y al bajar la caja mediante cuerda y polea se había soltado antes de tiempo. Era un error típico, pero si dentro de esa cosa tenían algo frágil podían estar en serios problemas.
Pensó en bajar para ir a revisar si ese cargamento no era el que esperaba cuando una voz cercana a su posición le llamó la atención. Curioso se volteó para ubicar a quién hablaba y, suponía, se dirigía a él. Se encontró con un joven de cabellos violáceos y ropa oscura que parecía estar paseando por el lugar saludándolo como si nada. El Consejero lo observó con extrañeza desde lo alto de las cajas y ladeó la cabeza con curiosidad. ¿Novia? Nunca había tenido nada como eso, sí muchas mujeres en diferentes puertos pero nada formal.

—Trabajo —respondió él sin dar mucha vuelta y oteó el horizonte antes de volver sus ojos verdes a él—. Lo que a todos en un puerto, no es lugar para holgazanes.

¿Y lo decía él, quien acababa de estarse un rato tirado sobre una caja? ¡Vaya descaro tenía el joven! Pero no podía hacer nada contra esa forma de pensar, esas mañas antiguas y el pensamiento de que estar allí sin moverse lo estaba dejando adormilado. ¡Detestaba estar quieto tanto tiempo! ¡Iba a desesperar si no hacía algo pronto!
Con un impuso rápido se bajó de su asiento y cayó al suelo con al rodillas apenas flexionadas, acomodando sus manos en los bolsillos de la chaqueta para mayor comodidad. El tomo que colgaba de una alforja de cuero desde su cinturón hizo un ruido sordo al golpear contra su pierna tras tanto movimiento.

—¿Y tú?

La realidad era que no le importaba demasiado, sólo estaba siguiendo la conversación por la curiosidad que le provocaba el aburrimiento.
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Re: Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Jun 19, 2016 3:20 pm

Luka le dejó espacio al muchacho para que descienda haciéndose a un lado, sin cambiar su postura relajada. Se tomó el momento de distracción del desconocido para observarlo mejor y buscar qué cosas podía llegar a quitarle. Tenía un libro muy adornado en el cinto, y un saco que, al golpear, se notó que podía tener varios objetos interesantes. No era un pez gordo, pero sí una buena presa.
Sin embargo aún era muy temprano para sacar el anzuelo del agua.

—Por ahora también me gano la vida en estos lares. —respondió como si le hubiera preguntado por el clima—. Nada importante, ya sabes.

Regresó la mirada hacia donde el chico la había dirigido momentos atrás, los hombres continuaban descargando pesadas cajas, una de ellas había caído. Sólo necesitó pensar un poco para encajar qué clase de hombre era aquel.

—¿Entonces eres un recadero? Me llamo Luka, un placer.

Se acercó la distancia que lo separaba de él y le tendió una mano con un gesto de saludo amigable. Para hacer que el otro bajara la guardia primero uno tenía que hacerlo, era una regla muy sencilla y sumamente útil, no por nada el grupo Celes lo había adoptado hacía casi diez años.
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Re: Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Jun 20, 2016 1:45 am

Ganarse la vida era algo que todo ser vivo hacía, no quedaba de otra y muchos llegaban incluso a cometer actos viles para lograrlo. Nowell no era quién para preguntar más o meterse con el joven, después de todo mientras no hiciera nada ilegal, fuera un bandido o un pirata el Consejero no tenía por qué hacer uso de su rango.
Asintió por ello una vez y volvió su vista al mar con un aire tranquilo, casi distraído, sin sacar las manos de los bolsillos donde guardaba unas pocas monedas que con suerte le servirían para comprar una hogaza de pan para comer algo mientras esperaba. No le gustaba que las personas le dieran cosas por su rango, él estaba acostumbrado a ganarse cada centavo y cosa en la vida por lo que no esperaba nada de nadie. Jamás debería volver a esperar algo de alguien; sólo Yuuko era la excepción.
Cuando el joven se presentó, volvió la mirada a él y extendió una de sus manos para saludarlo. Correspondiendo el gesto con un suave apretón mientras memorizaba y repetía en su cabeza el nombre del joven. Luka. Los nombres eran importantes, eran información y él usaba para bien eso.

—Nowell —se presentó sinceramente—. Y sí, puede decirse que soy un recadero. ¿Tú? ¿Mercenario o haces lo que sea?

No era raro encontrar en los puertos mercenarios que se encargaran de cuidar a los barcos de los piratas, aunque por lo general dentro del territorio de Durban casi no eran necesarios por el gran control que la Reina había puesto para que los bandidos del mar no atacaran en sus aguas. Sin embargo, él lo sabía bien, ni todas las precauciones del mundo eran suficientes para frenar a esos grupos.
Un maullido cercano llamó la atención del muchacho y, cuando soltó la mano de Luka, se volvió para encontrarse a un gran gato panzón de color gris y blanco que se acercaba a ellos con naturalidad. El muchacho sonrió mientras daba un paso hacia él y se agachó para llamar al animal chasqueando sus dedos suavemente.

—Aunque no parezca —dijo dirigiéndose al joven sin verlo pues le estaba dando la espalda—, en el puerto puedes encontrar trabajos sencillos y bien pagos. Si no sabes con quién hablar puedo indicarte algunas personas. —Cuando el felino rozó con su morro los dedos de Nowell este volvió la cabeza para clavar los ojos en Luka—. Te lo digo porque pareces bastante nuevo por aquí, nadie pasea con esa calma por estas tablas.
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Re: Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Jun 20, 2016 3:21 am

Le muchacho no respondió a su primer pregunta, dejándola perderse en el aire mientras el muchacho presentado como Nowell acariciaba a un gato gordo. Luka era muy bueno mintiendo, pero lo evitaba si podía, le encantaba ver cómo la gente se quedaba con las dudas, o lo observaba sin comprender ante sus respuestas evasivas.
Aquella era una buena oportunidad para increpara al chico y pedirle sus objetos, una amenaza simple no estaría mal, sin embargo aún había algunbos marineros cerca y, al echar un vistazo, no quiso arriesgarse. Quedaban solo dos en la lejanía, una vez que ellos se marcharan con la enorme caja que estaban descargando él tendría vía libre para actuar. Aquello simplemente era demasiado fácil.

—¿Y no te parece que es porque conozco bien estas tablas que paseo con tanta tranquilidad? —le increpó un poco molesto por la perspicacia de Noel, pero aparentando absoluta calma.

Era un chico muy amable, lo que era bueno para su plan, aunque su astucia lo hacía mantenerse en guardia. Los hombres eran estúpidos y confiados. Después del rechazo, la negación y el abandono que había pasado por parte de las diferentes razas ni aunque estuviera loco se acercaba a trabajar para alguien, tendría que estar muerto para confiar en una persona que no fuera él mismo. Eso en el caso que realmente le fuera posible trabajar de algo decente, la marca en su pecho no se lo permitiría, y si era descubierto solamente cosas malas le esperaban.
Las personas como él eran parias por algo. No iba a dejar que lo capturaran, antes prefería lanzarse al mar y ahogarse, aunque sus padres no estarían demasiado de acuerdo con el método. No que estuvieran de acuerdo con el hecho de que se hubiera convertido en maleante. Al pensar eso le dieron ganas de reír.
No necesitaba depender de otros para ganarse la vida y se lo iba a demostrar a ese idiota.
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Re: Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Jun 20, 2016 8:46 pm

A Nowell le pareció escuchar un dejo de disgusto en la voz de Luka mientras hacía esa pregunta y aquello lo hizo sonreír. Los grandes ojos del felino se clavaron en él mientras le rascaba las orejas con movimientos suaves de sus dedos.

—Ningún hombre de puerto está tranquilo en verdad. No cuando los bandidos y los piratas son pan de cada día —murmuró él siguiendo con las caricias sobre el lomo del felino—, no cuando este reino se esfuerza tanto por eliminarlos.

Y eso era verdad. A veces los bandidos del mar sólo atacaban por el simple hecho de crear caos y llevar la contra a las leyes de aquel territorio. No sólo eso, además de robar los piratas eran personas vengativas, podían llegar a atacar puertos por haber sido espantados de allí o para acabar con la guardia que destrozó algún barco amigo o asesinó públicamente a algún camarada. Bueno, esos eran los menos, la gran mayoría no eran más que unos bribones traicioneros y él lo sabía mejor que nadie.
Soltó un suspiro y dejó en paz al gato para ponerse de pie. El animal, de todas formas, se quedó allí, soltó un suspiro y comenzó a frotarse contras las piernas del branded con suavidad, empujándolo con la cabeza para luego rascar el largo de su cuerpo y volver a empezar.

—Además, has llamado humilde a este puerto y es uno de los más importantes de Durban —agregó explicando con palabras sencillas las varias razones por las que supuso que hacía no mucho estaba allí—. Es por la posición geográfica y política —agregó al final por si él no lo sabía, aunque era algo que cualquier lugareño conocía.

Con cuidado volvió a voltearse al joven para verlo a los ojos, intentando buscar en ellos más información mientras el minino estaba empecinado en no dejarlo en paz.
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Re: Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Jun 20, 2016 9:53 pm

Luka pestaneó un par de veces, sorprendido. Había creído que aquel joven despreocupado era un tonto, pero aquellas explicaciones dejaban en claro que se trataba de una persona muy perspicaz.
Intentó contenerse, pero estalló a carcajadas.

—Vaya, chico, me caes muy bien —dijo cuando pudo calmarse.

Era cierto, él no había estado en ese lugar más de tres días, no había logrado reunir suficiente información del puerto y no conocía demasiado sobre la aldea cercana tampoco viniendo del desierto. Las ciudades en las que había pasado robando en su niñez estaban lejos, aquellas sí las conocía como la palma de la mano, pero era la primera vez que el grupo Celes lo dejaba en soledad en un lugar tan grande como aquel. Sin contar que era la primera vez que veía un barco, el mar y la actividad en ese lugar ¡Mucho menos sabría sobre el resto del mundo! Tenía que empezar a cambiar sus estratagemas.
El pececillo resultó ser algo un poco más grande y difícil de capturar, sin contar que aquel error por su parte ya lo había puesto en guardia. No quedaba más remedio que quitarse la máscara.

—Se nota que tienes mucho más conocimiento del que muestras y también que eres muy atento. Te doy puntos por eso —le dijo mientras lo rodeaba lentamente y con tranquilidad hasta ponerse frente a él nuevamente a una distancia media, quitándole opciones de escape al tener las enormes cajas por detrás—. ¿Te importaría entretenerme un rato entonces? Sé que la pasaremos bien.

Desenfundó una de sus dagas del cinto, la hizo girar en una de sus manos con sorna y la tomó por el mango, apuntando hacia el pecho de Nowell con su zurda.

—Digamos que sé que tienes cosas que no necesitas —acabó su amenaza con una sonrisa, haciendo un ademán hacia el saco de cuero que el muchacho aún portaba.
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Re: Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Jun 21, 2016 1:59 am

Las carcajadas del joven lo dejaron anonadado unos segundos. Estaba seguro de que no había dicho nada gracioso o que pusiera ser motivo de risa y, sin embargo, el otro estaba dando grandes carcajadas. ¿Qué le pasaba? Nowell ladeó la cabeza con curiosidad sin seguirle el juego hasta que Luka soltó una frase que al Consejero no le gustó. ¿Que le caía bien? ¿Cómo era posible si apenas habían hablado? Qué sujeto más extraño.
Cuando el joven volvió a hablar, casi halagándole por sus conocimientos y atención, notó que él comenzaba a avanzar y por instinto Nowell empezó a evitarlo. Dando unos paso al costado, entendiendo que se estaba poniendo en una posición de desventaja pero sabiendo que podría aprovechar eso. No sería la primera vez que lo acorralaban para hablar de esa forma o que una persona lo ponía entre su cuerpo y un par de cajas. Haber pasado tanto tiempo con piratas le había mostrado casi todas las posibilidades de depravación y maneras de amedrentar que podían usar las personas.
El rostro del joven se volvió completamente serio y no perdió de vista el movimiento de Luka cuando, tras pedirle que lo entretuviera, sacó de su cinco una daga a la cual el Consejero no le había prestado mucha atención. Los trabajadores, mercenarios y personas del mar normalmente llevaban armas por precaución o para trabajar, no le había parecido extraño y lo que menos había pensado es que él podía tratarse de un ladrón.
Nowell clavó sus ojos verdes en él sin un sentimiento definido, suspiró y palpó con una mano la alforja de cuero de su cinturón. ¿En serio quería esa cosa? De seguro no podría usarla y no creía que muchos magos negros fueran a comprar tomos de ruina de un ladronzuelo de pacotilla. Además, ¿estaba bromeando? ¿Se atrevía a atacar a alguien de su rango? Oh, cierto, seguramente no tenía idea de esas cosas.
Con cuidado el muchacho subió una de sus manos hasta señalar con un dedo el escudo de la mariposa púrpura cocida en su chaqueta. Ese símbolo, como una marca de propiedad, estaba hecho en cada una de sus prendas, en diferentes tamaños y colores, pero siempre lo hacían resaltar como una persona de esa reino. Un detalle que Yuuko le había pedido que llevase pues él, al parecer, no se veía como alguien importante fuera de su traje formal.

—¿Conoces esto, Luka? —le dijo con una sonrisa dando unos golpecitos en el logo—. ¿De verdad intentas robarme de esta forma estúpida? —inquirió bajando la mano con tranquilidad, sin amagar a entregar su tomo—. Lo siento, pero sí necesito este tomo y no, no pienso dártelo ni aunque me estés amenazando. Aunque te sugiero que corras, su majestad no es amable con los ladrones.

Nowell cambió su peso de una pierna a la otra y se rascó la nuca, observando el cuchillo con atención pues no tenía intenciones de ser atravesado por él.
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Re: Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Jun 21, 2016 3:54 pm

Le agradó ver cómo el muchacho se tensaba en alerta al ver el peligro en el cual se encontraba, sin embargo su actitud calmada era.... inesperada y poco satisfactoria. Esperaba que gritara y no encontrara ayuda, que corriera para ser derribado y quedara con absolutamente nada encima, pero a cambio mostraba con ostento una mariposa que tenía en sus prendas y hablaba de la reina como si fuera un príncipe.
Su amenaza, por demás, fue patética, pero le sacó una sonrisa.

—¿Quién sería amable con un ladrón? Lo siento, recadero, pero han estado tras mi cabeza desde que era un crío, eso no me amedrenta.

Luka sabía poco y nada de lo que había más allá del desierto y la realidad es que el libro no le servía pues apenas sabía leer. Cosas como aquellas, a menos que fueran una antigüedad, no le daban demasiada ganancia. A decir verdad si bien el dinero le era importante en esos momentos le parecía más interesante el divertirse un poco, quitar el aburrimiento, ver qué tanto podía aguantar aquella persona que le ponía un desafío.
Por supuesto, si podía hacer que soltara información también lo haría, y sería mucho más sencillo si pudiera ponerlo contra las cajas, inmovilizándolo, con la daga al cuello. Sin embargo algo en Nowell hacíua que él mismo se mantuviera distante y en guardia, como si fuera alguna clase de duelo. Ya fuera su actitud, su confianza, o la mirada segura en sus ojos, aquel muchacho no parecía mostrar el miedo que del cuál él buscaba aprovecharse.

—Vamos, no mientas. Muy lindo el bichito en tus ropas pero si conocieras a una reina o algo estarías con guardaespaldas, armado y llevarías un saco lleno de monedas. Sé que tienes algo de valor que vas a darme, te permito elegir qué si no quieres que te lo quite por la fuerza.
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Re: Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

Mensaje por Invitado el Miér Jun 22, 2016 2:35 am

Sonrió de lado al saber que el joven era buscado por la ley, si eso era de esa forma significaba que posiblemente pudiera encontrar más información sobre su persona con sólo pedir informes en las guardias o buscar en los tablones. Sería interesante saber qué cargos tenía ese joven ladrón como para ser perseguido, aunque no le sorprendía que pidieran su cabeza porque en Durban unas cuantas ya habían rodado.
Así mismo, le parecía muy buena su pregunta, no creía que muchas personas fuesen capaces de ser amables con un ladrón y mucho menos tomarse su presencia con calma, pero él lo era. No sabía las razones del joven para robar, tal vez sólo tenía que vivir y su delito era haber tenido una mala racha en la vida. O sólo lo hacía por gusto, y eso le desagradaría por completo, sin embargo no podía juzgarlo. Él no era quién para juzgar a nadie, sólo hacía valer las leyes del sitio al que pertenecía.
Pero no estaba en condiciones de hacer valer nada, no mientras Luka mantenía la daga cerca de su pecho para obligarlo a estarse quieto. Nowell ladeó un poco la cabeza al escuchar sus palabras. Juraba que no estaba mintiendo, aunque posiblemente su palabra le valiera poco. Suspiró con un resoplido de gracia.

—¿No crees que no tengo guardias porque sé defenderme solo? —preguntó diciendo la verdad.

Sí, era claro que estaba en una situación de desventaja, pero si lo quería podía lanzarse a una pela mano a mano con aquel joven. No sería la primera vez que peleaba en desventaja ni la última, aunque que el Consejero Real fuera visto apaleando a alguien de seguro podía manchar la reputación de Yuuko. Eso sin contar que si no usaba magia haría quedar peor a la líder que ponía por encima a los magos antes que a los guerreros. Menudo fastidio.

—¿Algo de valor? —Con calma él metió una mano en uno de los bolsillos de su chaqueta y rebuscó allí hasta sacar un cigarro que, sabía, sólo era capaz de prender en momentos de extremo nerviosismo—. Me costó bastante conseguirlo, ¿lo quieres? —preguntó con gracia y tras eso volvió a revolver en su otro bolsillo, sacando entonces una moneda—. Lamento la decepción, pero mis bolsillos están llenos de baratijas. También tengo caracolas. —Hizo un momento de silencio y volvió su rostro serio—. Es una costumbre, no preguntes.

Dijo al final con un tono más bajo, casi como si le molestara decir eso en voz alta. ¿Qué iba a hacer? Tenía unas mañas raras que aún desde pequeño no se quitaba. Y, hablando de mañas extrañas, tal vez tenía algunas pocas monedas más en los bolsillos de su pantalón. Bueno, si se las llevaba, no tenía mucho problema con eso, después de todo lo realmente "importante" era el libro que poco iba a servirle y la identificación que llevaba oculta bajo su camisa.
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Re: Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

Mensaje por Invitado el Miér Jun 22, 2016 5:48 pm

Lukardia bajó la mirada y observó lo que el muchacho le mostraba. Pestaneó un par de veces, sin poder creérselo, mirando los objetos que el muchacho le ofrecía y entonces, sin poder contenerse, estalló nuevamente a carcajadas, tanto que necesito sostenerse el estómago.

—En serio, ¡eres increíble! —lo halagó bajando su arma, con una postura completamente desarmada.

No sólo Nowell no demostró miedo, sino que le hizo creer por unos momentos que tenía superioridad en cuanto a habilidades, creyó que podría entablar una batalla y divertirse un rato pero, lejos de perder la calma, el muchacho simplemente sacó las pocas cosas que tenía que, vamos, no le servían ni para intercambiarlos por un tomate, aunque era capaz de hacerlo con tal de lanzárselo a la cara. Simplemente era tan apático que se lo merecía.
Hizo girar el arma en su zurda un par de veces y la guardó en el cinto. Había perdido todo interés en quitarle algo, si es que realmente tenía algún objeto de valor con él que valiera la pena.
No, ese joven parecía realmente estar quebrado, ni información podría sacarle y, para mejor, ya lo había hecho reír un par de veces, su espíritu de ladronzuelo se había esfumado. Eso, y que su ética no le permitía robarle a aquellos que estaban en necesidad, sin contar que se estaría arriesgando para nada.

—Bueno, has cumplido con tu parte, me has entretenido un poco y yo robe algo de tu tiempo, ¿entiendes el chiste? —Era malísimo, pero le sacó algunas risas divertidas antes de girarse y dar unos pasos en dirección a la salida de los muelles—. ¡Adiós, recadero! —lo saludó sin mas elevando una mano a modo de saludo, poniendo la otra en su bolsillo.
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Re: Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

Mensaje por Invitado el Jue Jun 23, 2016 11:27 pm

El Consejero pestañeó con curiosidad al ver que el joven estallaba en carcajadas y no pudo evitar que una sonrisa suave se le formara en el rostro una vez más. Al menos la amenaza había quedado desbaratada y podía comprobar que Luka no era un ladrón cualquier. Un matón de los más bajos lo hubiera atacado desde un principio, un hombre ratero habría corrido hacia él para sacarle rápido lo que pudiera, pero el joven de cabellos largos parecía entretenerse con la situación y no muy interesado en sacarle en verdad lo poco que llevaba. Era una persona extraña. Le agradaban las personas extrañas.
Sin embargo, Nowell no volvió a respirar con tranquilidad hasta que vio al daga enfundada. Solo allí dejó que sus hombros cayeran con más calma y se apoyó contra las cajas detrás de su espalda sin apartar la mirada del joven que había "robado" parte de su tiempo. La broma fue tan mala que lo hizo resoplar para evitar soltar una carcajada de sorna. ¿En serio ese sería el último diálogo antes de la despedida? Completamente hilarante.
Cuando Luka se alejó algunos pasos, el joven de ojos verdes buscó entre sus bolsillos y sacó de allí una caracola blanca.

—¡Luka! —lo llamó en voz alta y esperó a que lo viera antes de lanzarle, a una velocidad y con un ángulo que él podría atrapar si tenía buenos reflejos, la caracola—. Llévate eso, es un recuerdo de Durban —bromeó guiñando uno de sus ojos—. No causes problemas, no sería gracioso ver tu cabeza rodando por ahí.

Y tras esas palabras elevó unas de sus manos para saludarlo.
El sonido de una campana y un barco acercándose con una gran gran vela blanca en la lejanía hizo que el Consejero se separara de las cajas. Observó el sol y supuso, por la posición del astro, que ese debía de ser el barco que esperaba. En pocas palabras eso significaba que volvería a casa para el anochecer.
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Re: Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Jun 28, 2016 9:54 pm

Ante el llamado el joven se dio la vuelta más con curiosidad que con urgencia y descubrió que algo le era lanzado. Con manos ágiles lo atrapó en el aire antes que le diera en la cara y, al observar de qué se trataba, notó que no era más que una caracola, una cualquiera que puedes encontrar en una playa de las más aburridas.
Volvió sus ojos violáceos ante las palabras de Nowell y su gesto. Era el colmo, él quería marchándose viéndose como una persona maravillosa y calma y resultaba que el otro le hacía competencia. Soltó algunas risas, había algunas personas muy interesantes allá fuera.
Le dio la espalda y comenzó a caminar en dirección opuesta, saliendo del puerto, guardando la pequeña caracola en uno de sus bolsillos ¿Para qué quería una cosa como aquella? No podía venderla, ni regalarla, tal vez se la quedara más como un recuerdo de aquel hombre tan especial que un recuerdo de Durban.
Pero al continuar caminando recordó que Nowell era uno entre cientos de miles de personas más, alguien que se le era tan familiar y carismático como cualquiera dentro del grupo Celes, pero también escaso. Las mujeres que paseaban con rostros disgustados, los marinos que iban hacia la taberna con caras de alivio o de cansancio, todos ellos podían ser traicioneros, todos ellos eran estúpidos. Sólo los niños se salvaban del saco al cual Luka ponía a las personas por el simple hecho de ser niños.
Con la llema de los dedos siguió la curva de la caracola en su bolsillo y soltó un suspiro.
Se sentía como si hubiera devuelto al agua un pez que era demasiado pequeño. No, la verdadera expresión sería que lo devolvió porque tenía colores extraños, demasiados como para aprovecharse de él.
La vida era demasiado extraña, y había muchos otros peces que pescar. Tarareando una canción, Luka se alejó por las calles como si nada hubiera pasado.
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Re: Vino dulce para el delicado paladar de la Reina [Libre]

Mensaje por Eliwood el Jue Jun 30, 2016 2:07 pm

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