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La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

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La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 28, 2016 4:01 pm

....La invasión de los emergidos se había convertido en un problema de todos, un peligro que ignoraba fronteras, razas o creencias. Por este motivo las alianzas, treguas y pactos se habían vuelto algo bastante común en esa época. Reinos que estrechaban sus manos y se prestaban fuerzas militares, o líderes y nobles que ofrecían la colaboración de sus fuerzas con tal de acabar con un enemigo en común. Ese era precisamente el motivo que le había llevado a la frontera con Crimea, aguardando pacientemente en compañía de una inmensa fuerza compuesta por un sinfín de mercenarios.

....Varios nobles de Crimea, entre los cuales estaban antiguos miembros del ejército, habían aunado sus esfuerzos para purgar a su nación de ese creciente mal, y en el proceso habían logrado descubrir uno de los tantos puntos en los que ese enemigo desconocido se reunía. Mediante mensajes que habían sido entregados a la brevedad posible y con urgencia estos habían conseguido ponerse de acuerdo con importantes individuos de Begnion, algunos de ellos conocidos para los primeros, para realizar una operación con la cual barrer por completo a ese grueso del ejército emergido.

....Las fuerzas de Crimea atacarían con ímpetu al enemigo, superándolo tanto en número como en preparación, y cuando éste intentase realizar una retirada buscarían encaminarlos hacia la frontera con Begnion. Sería ahí en donde los mercenarios de ese reino esperarían a su víctima para que la misma quedase atenaza entre las armas de las dos naciones: una por la vanguardia, otra por la retaguardia, todo con el fin de causar un exterminio total. Para la fluidez en la operación ambos ejércitos contaban con hábiles aves mensajeras, así como sus respectivos dueños; lo mejor que el dinero de los nobles podía contratar.

....El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte, mientras los mercenarios de Begnion podían ver cómo a lo lejos se aproximaban las fuerzas enemigas. A pesar de encontrarse en medio de una retirada se mostraban organizados y cuidadosos. Pero el pánico y la preocupación hicieron acto de aparición en ellos cuando su ruta de escape de pronto se vio cortada. Los guerreros que aguardaban por su oportunidad alzaron sus armas y dejaron escuchar sus voces, frenéticos gritos de guerra, mientras se lanzaban para apresar a los emergidos entre las fuerzas de ambos reinos.
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Re: La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

Mensaje por Quinella el Dom Mayo 29, 2016 9:20 pm

Valentia no fue el único continente recorrido por la sacerdotisa errante, quien eventualmente tomó una embarcación en Chon'Sin que le llevaría hasta la inmensa región de Tellius. Begnion, concretamente, una vasta teocracia al servicio de Ashera - La diosa predominante del continente-. Quinella no tardó en sentirse como pez en el agua, no hubo ni un detalle que no fuera del agrado de la clériga, despertando incluso aspiraciones políticas que nunca habían sido del interés de Quinella. El poder al servicio de la fe y no al revés, ¿Quién mejor que una Apostol que tiene contacto directo con Dios para reinar sobre el país más grande conocido? ¿Por qué no? ¿Qué hace imposible que ella también llegara a un estrato de poder similar? Quinella tendría que conformarse con la idea por el momento.

El país era demasiado grande para recorrerlo en su totalidad, por lo que apostó por visitar sus villas más importantes y aprender todo lo posible en ese tiempo. Y, aunque hizo diversos servicios en aldeas muy humildes que le pillaron de paso, su misión principal en Begnion fue la de peregrinaje y no la de predicación. Quinella era consciente que utilizar su labia para labrarse una influencia allí sería imprudente a la par que inútil a largo plazo. Era la principal desventaja de un rebaño ya adoctrinado por la fe, pero también aportaba diversos beneficios para la sacerdotisa. La gente trataba muy bien a personalidades como ella y recibió muy buen trato por parte de todos, buenos hospedajes y acceso a los textos sin demasiadas preguntas. Incluso a veces los mercaderes le ofrecieron sitio en sus caravanas para que no tuviera que transitar a pie los caminos que conectaban las poblaciones.

Tras semanas de expedición, su viaje continuaba en la región fronteriza de Begnion con Crimea. Como de costumbre, Quinella se había dispuesto a visitar una nueva villa haciendo uso de las carreteras locales. Ignorante de lo que estaba por llegar en esas tierras, la sacerdotisa se encontró en medio del campo de batalla antes de que pudiera darse cuenta. A unos cien metros el camino había quedado colapsado por una gran presencia militar a la espera de sucesos que acontecían al otro lado de la frontera. La desidia de tomar un rodeo alternativo unido a la curiosidad fueron suficientes alicientes para esperar a que sucedieran los acontecimientos desde una distancia segura.


Última edición por Quinella el Jue Jun 02, 2016 9:44 am, editado 1 vez
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Re: La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

Mensaje por Gaius el Lun Mayo 30, 2016 12:46 am

El atolondrado camino que había hecho el ladrón en su apresurada huida de Daein estaba lleno de baches y tropezones. Apenas y podía decir que había escapado del rey loco con vida, no así entero. Fugitivo y temeroso de ser severamente buscado, el bandido estaba más paranoico que nunca. Por lo que viajaba día y noche con el rostro  cubierto, y siempre se alquilaba habitaciones individuales en las posadas. Tal cosa  había permitido salir del endemoniado reino en una pieza, pero dejando gran parte de la fortuna que había logrado juntar en el camino.
Pobretón, el ladrón deambulaba por las calles de diversos pueblos del gran reino, manoteando cuanta moneda le llegaba y cuanto trabajo podía tomar. Fue por eso que cuando escuchó de ese gran llamado a mercenarios para combatir a la plaga no lo pensó dos veces, su sed de oro era demasiado grande como para saciarse de bolsillos y pequeños encargos, ya que debía terminar de costearse su  escape hacia su tierra natal.

El grueso de las fuerzas que se habían reunido en el lugar para la tarea. Eran ciertamente impresionantes. El pelirrojo nunca había visto tal cantidad de tropas juntas ni tan variadas, “bien bien” pensaba el ladrón mientras sus ojos bailaban entre la multitud. “Entre tanto fornido guerrero, no se notará que me escondo en la parte de atrás de las tropas, Pst! Entre tanto mastodonte aquí reunido estoy seguro que ni siquiera tendré que sacar mi daga del  estuche”.  
Sus ojos seguían barriendo entre el mar de armaduras. Buscaba la espalda más ancha y los hombros más fuertes, el más feroz de esos mastodontes para colocarse detrás y que hiciera el trabajo por él.
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Re: La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 30, 2016 5:14 pm

Siguiendo su camino a nuevas aventuras, puesto que su deseo de acción era insaciable, Ikea se dirigía hacia donde los rumores la llevasen. En esta ocasión se decía que se estaban reuniendo hombres para librar batalla contra un enemigo desconocido. No llegó a escuchar que pretendía este tal enemigo ya que agarró de apuro su pequeño equipaje para dirigirse a su encuentro. Más motivos que demostrar su fuerza y valor no necesitaba.
Las tierras que debía cruzar eran puras llanuras, por lo que no pasó mucho tiempo cuando logró divisar a lo lejos un gran campamento de hombres y mujeres a la espera de la batalla. Fue tal la emoción al divisar un buen reto que no pudo ocultar una gran sonrisa. La joven sabía que no iba a ser fácil ganar el respeto de los que allí se encontraban, pero no iba a dejarse intimidar tan fácilmente.

Al llegar se sentía en casa, tantos hombres fornidos impacientes por demostrar su hombría era una situación muy familiar para ella. Aún así le llamó la atención la gran variedad de personas que allí se reunían, algunos de los cuales no parecían muy aptos para el combate, a su parecer.
La muchacha se dispuso a buscar un lugar para descansar y afilar su arma. Su pesada hacha yacía sobre la hierba, mientras deslizaba la piedra de afilar por la ancha hoja en un movimiento rítmico. Hacía esta acción tan a menudo que no necesitaba entretener sus ojos en la labor, por lo que se dedicó a mirar en todas direcciones, observando y familiarizándose con los que serian ahora sus compañeros de armas. Algunos pasaban y le dedicaban miradas despectivas, escuchaba comentarios sarcásticos sobre ella a sus espaldas y algún que otro piropo. No le importaba, ella solo se mantenía con la frente en alto y la sonrisa en los labios. Ya tendría oportunidad de demostrarle a todos ellos su verdadero valor.
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Re: La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

Mensaje por Invitado el Miér Jun 01, 2016 5:45 pm

....Como si se tratase de una bestia, el ejército enemigo pareció dispuesto a mostrar su faceta más feroz al verse arrinconado y contemplar la posibilidad de ser exterminado. Preparándose para luchar hasta el final, bien fuese para poder sobrevivir y reanudar su desconocida misión, o para que cada una de sus muertes fuese acompañada por la de un guerrero de Crimea o de Begnion. De pronto las voces furibundas de los emergidos fueron acompañadas por la de los temibles emergidos, que cesaron en el acto la huida y sostuvieron sus armas con renovadas fuerzas. Y sorprendentemente, en medio de aquel pandemonio, se organizaron para crear una formación defensiva: un amplio círculo compuesto por aquellos guerreros mejor protegidos, fuesen por armaduras o escudos, mientras un segundo círculo de menor tamaño se encontraba detrás de ellos, compuestos por lanceros que atacaban a través de la primera línea defensiva, y otra clase de guerreros cuerpo a cuerpo que se encargaban de lidiar con cualquier atacante que atravesara la capa defensiva. Más en el centro se encontraban los arqueros y hechiceros, sus piezas más vulnerables e importantes, que desde su posición privilegiada atacaban sin la menor piedad o clemencia.

....Haciendo un uso, tal vez descuidado, de su ventaja numérica las fuerzas de los dos reinos rodearon esa formación y la atacaron mediante fuerza bruta. Los guerreros más corpulentos y poderosos arremetían una y otra vez contra los gruesos escudos de los emergidos, a veces teniendo éxito y otras tantas sufriendo la herida de una lanza en el proceso. Los más cautos trataban de buscar brechas en la defensa que poder atravesar, o se valían de sus arcos y sus flechas para disparar en un ángulo que les permitiese heriro a los que se encontraban en el interior de la formación.

....El pelirrojo se encontraba entre ese puñado de hombres y mujeres dotados con una admirable fuerza física que hacían gala de ésta para crear una abertura a las malas en el ejército rival. Gruñendo como una bestia, golpeaba una y otra vez el escudo de quien tenía delante con su espada, y tan pronto una de las lanzas quiso cobrar venganza la sujetó con la mano diestra y haló de ésta, ocasionando que el lancero que la empuñaba trastabillara y chocara contra el guerrero que le protegía. Fue entonces cuando dio una descomunal patada en el escudo que se interponía, y la fuerza fue suficiente como para hacer que el emergido, que había perdido el equilibrio a causa del lancero, tropezara y cayese de espaldas sobre su compañero. Fue entonces cuando varios mercenarios próximos a él gritaron de júbilo y sed de sangre, y se adentraron en la formación enemiga a través de ese espacio creado, pisando a los emergidos que cayeron por la patada como si no fuesen más que una alfombra que gemía y sangraba bajo el peso de las pisadas.
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Re: La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

Mensaje por Quinella el Jue Jun 02, 2016 10:23 am

Tras varios minutos de espera -cerca de una hora- Quinella pudo divisar actividad en la lejanía, provenía de Crimea. Se atisbaban dos fuerzas diferenciadas: una que se replegaba mientras la otra intentaba darle caza, y ahí es donde entraba en juego la tercera fuerza de aquél acto. Quinella pudo comprender entonces que se trataba de una acción militar conjunta entre los dos países para acorralar a su objetivo. Los emergidos hacían el papel perfecto de "enemigo común" en estos días, algo que la sacerdotisa pudo comprobar una vez la escaramuza se aproximó más a la zona de Begnion. Los oscuros, una vez arrinconados se vieron obligados a presentar batalla, pero sus tácticas de combate eran sorprendentemente elaboradas.

Trazaron una formación circular, con los efectivos más resistentes en el bordes mientras que los usuarios a distancia -y más débiles- aprovechaban la cobertura para hostigar a sus enemigos. Los vivos dejaron la coordinación de lado para pasar directamente a la ofensiva valiéndose de la superioridad numérica para asediar a los emergidos a base de fuerza bruta. Este escenario quedaba complementado con los gritos, proyectiles y derramamiento de sangre típico de cualquier conflicto armado. Las cartas estaban sobre la mesa, sólo quedaba ver que llegaría antes: Una brecha en la formación o la extinción de la fuerza de los emboscadores.

Quinella observaba la batalla desde la distancia para evitar ser un daño colateral de los proyectiles, contemplando impasible cómo los soldados iban sucumbiendo a sus heridas hasta acabar rendidos sobre el suelo. Ella podría tratar a todos ellos, parar sus sangrados, evitar la potencial muerte de los debilitados, pero esa no era la guerra de Quinella. No estaba dispuesta a poner su integridad física en juego por caridad, quizás una vez la escaramuza terminara. El precio se establece a partir de "Oferta y Demanda", la ley principal del mercado. Podría obtener una buena recompensa monetaria de los más necesitados y, ya de paso, rebuscar entre las cosas de los emergidos a ver si hay suerte. Pero todo ello una vez cesara la lluvia de flechas, quedaba mucho que ver de Begnion y nada haría que su peregrinaje se viera interrumpido por un contratiempo.
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Re: La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

Mensaje por Gaius el Jue Jun 02, 2016 11:07 pm

Merodeando entre los diversos guerreros allí reunidos estaba Gaius cuando, completamente de improvisto para el bribón, la masa de soldados comenzó a avanzar.
Si bien el ladrón era considerado alto, debía admitir que estaba bastante empequeñecido en comparación a sus compañeros de batalla, por lo que no llegó a ver que el enemigo había avanzado, y mucho menos que sus colegas respondían el ataque. Esta sorpresa también se debía en gran parte a que estaba buscando más entre sus propias tropas, que vigilando a los enemigos. Grave error, tendría que darse los golpes en la mano él mismo más tarde.

Para disimular un poco su cobardía, el ladrón permitió que la tropa corriera a la batalla, mientras él caminaba en reversa, no haciendo evidente que estaba yendo hacia lo más atrás de la fila, o eso pretendía. Se felicitaba a si mismo por tan ocurrente plan, hasta que un mastodonte que no llegó a identificar le propinó un fuerte codazo en la espalda mientras este cargaba hacia el frente. Tal golpe hizo que el delgaducho bribón se fuera de cara al lodo y que tuviera que rodar y escapar de entre las piernas de la muchedumbre para no ser pisoteado hasta morir. Con el corazón en la boca, el pelirrojo rodaba sin ton ni son huyendo de las botas buscando que algún escape, al cabo de unos instantes la muchedumbre pareció haber terminado de pasar sobre él, por lo que pudo volver a levantar la cabeza  por sobre su hombro. Podía ver a demasiada corta distancia para su gusto, como los guerreros y los emergidos se trababan en lucha mientras los rugidos de batalla y los alaridos de los moribundos empezaban a incrementar cada vez más. A su alrededor no había ninguna amenaza visible, pero eso no significaba que estuviera a salvo de que un emergido no fuera a lograr atravesar la rígida formación, bajo el cielo donde su señora sonreía… todo era posible.

Sacudió un pocos sus ropas pero sin demasiado esfuerzo, las mismas llevaban tanto remiendo que un poco de mugre le ayudarían a disimular las múltiples puntadas. “Quizá al terminar la batalla pueda encontrar a algún emergido muerto al cual le sobre un par de pantalones… o una camisa sin mucha sangre quizá…” Pensaba el ladrón mientras oteaba en todas direcciones en busca de alguna amenaza o escondite, y como por regalo divino, fue entonces que vio a la lejanía una perfecta y bien conservada carrosa de madera oscura aparcada a la distancia del campo de batalla, pero todavía alcanzable si se daban las zancadas correctas. El chofer todavía se encontraba en su puesto, pero el bandido calculó que una carrosa en un lugar así de seguro no era más que un desventurado viajero que había errado el camino en el peor momento. “mala suerte de unos…” se decía el ladrón mientras, con cuidado de no llamar la atención de algún soldado encarnizado en la matanza empezó a dar el rodeo largo para acceder al carromato. Un vehículo tan lindo como ese debía tener algo de valor en su interior, y un cochero tan asustado como ese nunca le vería llegar. Con cada paso que daba Gaius se relamía más y más.
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Re: La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

Mensaje por Invitado el Lun Jun 06, 2016 5:11 pm

La tropa avanzó hacia el enemigo. Ikea guardó su pierda de afilar con prisa y tomó firmemente su pesada hacha entre las manos, la batalla comenzaba y ella no quedaría atrás. Tomó carrera hacia el frente con la hoja hacia abajo, ganándole en velocidad a sus compañeros hasta quedar en el frente de batalla.  Levantó su pesada arma para dejarla caer sin ningún tipo de etiqueta sobre el cráneo del primer emergido que tuvo la desgracia de ponerse enfrente. No luchaba con ninguna técnica elegante, ella solo levantaba y bajaba su hache, abriendo al medio a todo enemigo que tuviera delante.

Levantó la vista para ver como se desarrollaba la situación en el campo de batalla. Todo parecía estar en relativo orden. Las tropas enemigas seguían avanzando, pero los mercenarios le hacían frente sin ningún tipo de problema. Todos parecían muy diestros en el arte de matar, pero uno le llamó en especial la atención. En las primeras líneas, al frente de la acción, un gran guerrero pelirrojo hacia gala de su buena técnica blandiendo la  espada. Sorprendida en parte de que un guerrero así estuviera tan al frente de la batalla, la guerrera se abrió camino hasta colocarse a su lado. Pelear sería más fácil si no tenía que preocuparse de cuidar uno de sus costados, y ese hombre parecía saber lo que hacia. Además, si  podía lucirse ante un soldado tan fuerte, ganaría más  respeto  y admiración.  
Llegó hasta su lado, lo volvió a mirar de pies a cabeza y se preparó  para recibir una nueva embestida del enemigo.
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Re: La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

Mensaje por Invitado el Jue Jun 09, 2016 11:50 am

....El frenesí de la batalla se apoderaba de ambos bandos por igual. Los emergidos luchaban hasta su último aliento por sobrevivir, y ya no simplemente por traer la victoria a su señor, fuese quien fuese; los mercenarios, en cambios, se encontraban poseídos por un sinfín de emociones: algunos conducidos por la codicia ante la idea del dinero que les aportaría el éxito en esa campaña, otros deseando saborear la satisfacción de liquidar a esas criaturas que despreciaban tanto, y unos tantos inspirados por la idea de que cada enemigo caído sería un enemigo que no podría lastimar a un inocente o sencillamente anhelando el éxito y la reputación que se forjarían ganando esa batalla.

....El mercenario pudo notar cómo alguien, de pronto, se situó a un costado de él. Alarmado, le observó de soslayo para ver si se trataba de un amigo o enemigo, notando que se trataba de una muchacha. Como él, parecía curtida por las batallas, y la pesada hacha que cargaba entre sus manos dejaba bastante claro que no era una simple señorita o una damisela en apuros. Con un asentimiento de cabeza le demostró su aprobación ante su desempeño, y sin mediar palabras regresó la mirada al frente, avanzando en la brecha que se había formado en la formación del enemigo.

....Poco a poco el círculo de soldados creado por los emergidos se fue dispersando. Habiendo fracasado en su intento inicial por proteger a los individuos más vulnerables, ya no les quedaba más alternativa que luchar y emplear la fuerza bruta. Los arqueros, quienes se encontraban más expuestos al alcance de las espadas y las hachas, fueron los primeros en caer irremediablemente. Sin embargo los hechiceros no fueron un blanco tan fácil como se hubiera esperado, pues tan pronto los guerreros de Begnion y Crimea se acercaron a ellos estos comenzaron a coordinar sus movimientos, así como sus voces, preparándose para realizar un hechizo al unísono.

....Y de pronto una brutal explosión hizo acto de presencia en el corazón de la batalla. Oleada tras oleada de llamaradas y relámpagos surgieron desde donde antes se encontraban los hechiceros enemigos, consumiéndolos y calcinándolos, sí, pero también llevándose a una respetable cantidad de amigos y enemigos por igual, un acto suicida con el que pudieron evitar morir solos.

....La fuerza del hechizo, y la onda expansiva de aquella explosión empujó a todos cuantos estuviesen cerca hacia los lados. Algunos, emergidos o no, se levantaban y recuperaban tan rápido como podían para seguir peleando, mientras otros trastabillaban al intentarlo, desorientados por lo ocurrido, o demasiado lastimados para ponerse en pie sin ayuda. Para fortuna del pelirrojo éste no había llegado a estar demasiado cerca del epicentro de la explosión por lo que solo había sufrido unas leves quemaduras, y un buen empujón que hasta a él lo había derribado.
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Re: La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

Mensaje por Quinella el Dom Jun 12, 2016 1:13 am

Quinella no era la única que había detenido su viaje por la escaramuza, había otras personas esperando a que el trayecto fuera seguro para atravesarlo. Muchos pudientes a juzgar por los notables carruajes que pilotaban, con vistosos adornos y madera de calidad. Nada que le sorprendiera a la sacerdotisa, pues los caminos fronterizos solían ser una buena vía de comercio, su atención seguía centrada en la batalla que se estaba desarrollando. Pasaban los minutos y empezaba a verse que las fuerzas conjuntas estaban consiguiendo romper la defensa de los emergidos poco a poco. Aunque el espectáculo que daban aquellos combatientes era emocionante, Quinella acababa aburriéndose y, eventualmente, desvió la mirada para descansar un poco de la grotesca escena.

La sacerdotisa encontró algo raro mientras observaba el resto de personas a las que la inesperada contienda había detenido su viaje. Una sombra ágil estaba infiltrándose aprovechándose de la distracción, despertando el interés de la clériga quien decidió acercarse hasta la carreta donde había visto aquella silueta. Su decepción se hizo patente en el momento que descubrió que sólo se trataba de un hombre, pero aún había algo que le llamaba la atención. Había sido igual de sigilosa que el chico a la hora de acercarse desde su espalda, cuando estuvo a la distancia suficiente agarró una de sus manos a la altura de la muñeca. - ¿Te has cortado mientras cocinabas? - Fue su primera pregunta, ni siquiera se había preocupado en lo que estaba haciendo en aquél lugar. Dejó entrever cierto sarcasmo, ya que era absurdo que unos vendajes de esa magnitud se debieran a un 'inofensivo' accidente doméstico.

Le habría hecho más preguntas de no ser por un suceso inesperado que sucedió en el corazón de la batalla. Una gran fuerza golpeó tanto a los soldados como a los civiles, consiguiendo mandar por los aires a los más cercanos del lugar de la explosión y tumbando a muchos otros. El resultado final era caótico, la batalla se había expandido hasta donde se encontraban. Cuerpos por todos lados, algunos conseguían levantarse después de la explosión, tanto vivos como emergidos, la situación se volvió peligrosa en un instante.
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Re: La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

Mensaje por Gaius el Miér Jun 22, 2016 1:11 am

-EH! Pero que!?-
Fue lo más inteligente que atino a decir el bandido cuando la extraña mujer lo asaltó por sorpresa y le sujeto firme las manos detrás de sí. Miró a la mujer quien sonreía como alguien que le gusta el dolor ajeno suele hacer y sintió como un escalofrió le corría por la espalda. Como lo había detectado? Su avance había sido en perfecto sigilo! El bandido maldecía su mala suerte mientras trataba de entender a que se refería con si se había hecho un corte o no? Era una amenaza? Era una pregunta real?
No tuvo tiempo de profundizar mucho más en el tema, ya que casi enseguida fueron alcanzados por la onda expansiva que ocasionara el imprudente mago.
El ladrón fue empujado de lado, rompiendo así el agarre que la extraña mujer tenía sobre él, pero su destino no fue mucho más prometedor. Un emergido que también había sido arrastrado por la corriente daba manotazos buscando tomar fuerzas para incorporarse a escasos metros de él, y eso no era todo, tras dar una rápida mirada en redondo pudo constatar que eran varios los que estaban en una situación similar.
Tragó saliva, él que había hecho todo lo posible para evitar el combate directo con esas bestias, ahora se veía rodeado por ellos en ventaja numérica y encima, en su aterrizaje, había tenido la mala suerte de hacerse un feo corte en el brazo izquierdo.

-Genial! Genial!- Maldijo por lo bajo mientras se ponía de pie a tropezones sacando su vieja y algo oxidada daga de bronce, única compañera para los campos de batalla.
Todavía molesto levantó la mirada hacia el cielo para increpar a su deidad
-Algo más?-

Su respuesta no se hiso esperar, a sus espaldas el sonido de un par de pies avanzando a carrera le hicieron voltearse para ver como un emergido comenzaba a cargar contra él.
Suspirando y poniéndose en su ya conocida posición para contrarrestar, solo tuvo tiempo de murmurar.
-Yo y mi gran boca-
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Re: La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

Mensaje por Invitado el Mar Jun 28, 2016 7:02 pm

Uno tras otro, los enemigos iban cayendo, bajo el gran peso de su hacha. Ikea estaba allí para demostrar su valentía, pero esta batalla le estaba resultando demasiado fácil. Necesitaba más emoción, así que buscó la forma de acercarse más hacia el frente enemigo, esperando encontrar allí guerreros más dignos. Y para su fortuna así fue. Una especie de bestia sin forma azotaba lo que tuviese enfrente. -Esto por fin se pone interesante- murmuró con una exquisita sonrisa. Agarró su hacha con fuerza y se lanzó con todo ímpetu hacia su objetivo, blandiendo su hacha para quitar de en medio a lo que fuera que estorbase.
La bestia ve venir, ya tarde, una gigantesca hacha que cae sobre su frente. La chica había saltado para conseguir más impulso y enterrar con profundidad su arma. Pero esto no terminó con la vida de la criatura, la cual enfurecida empezó a sacudir su cuerpo para sacar a su atacante de encima. Ikea sale lanzada por los aires dejando su arma atrás, la cual seguía incrustada. Intentó recuperar el equilibro lo más rápido posible. Cuando de repente una fuerza impresionante la agarró de sorpresa. Tras aquella gran explosión que la chica peli azul apenas pudo prever, se encontraba debajo de tierra y algunos restos de aliados y enemigos. Estaba tan ensimismada en la batalla que no consiguió reaccionar a tiempo y esquivar algunas de las esquirlas que lanzó aquella onda expansiva. Herida, miró a su alrededor, y entre tanto humo encontró que había poca gente en pie. Esto no era bueno.
-¡Mi hacha! ¡¿Dónde está?!- pensó enseguida. Se sentía desprotegida sin ella. Intentó levantarse con rapidez, e inmediatamente sintió, además de un mareo importante, un dolor punzante en su brazo izquierdo, insoportable, paralizante. Se había roto visiblemente y no lo podía mover.
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Re: La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 03, 2016 5:36 pm

....La explosión le había elevado por los aires con tal facilidad que hasta podía llegarse a pensar que aquel inmenso cuerpo pesaba tanto o menos que una pluma. Varios fueron los metros que recorrió en el aire antes de caer contra el duro suelo a sus pies, rodando otra distancia más. El mundo le daba vueltas en la cabeza, y su cuerpo le hacía saber bastante bien lo adolorido que había quedado tanto por la fuerza de la explosión, recibida tan de cerca, como por el brutal impacto contra la tierra y las piedras. Su cuerpo, ya algo mugriento segundos atrás por la sangre y el sudor, ahora también tenía manchas de barro, y ni hablar de su cabello, casi una melena rojiza, que en ese instante se encontraba en un completo caos.

....Se apoyó sobre sus manos y rodillas para levantarse del suelo e irse incorporando lentamente. Sus extremidades no parecían querer colaborarle en un primer momento, pero pudo más la fuerza de voluntad y el instinto de supervivencia que el propio dolor o el malestar. Ni siquiera el mareo bastó para hacerle olvidar que estaba en un campo de batalla, y que cada segundo que perdiese tirado en el suelo o desarmado era un segundo más en el que podía ver a la muerte cara a cara.

....Se abofeteó un par de veces para obligarse a recobrar los sentidos, y sin saber si fue o no gracias a ese método, paulatinamente pudo ir enfocando mejor la mirada y perdiendo esa sensación de vértigo y confusión. En ese momento miró a su alrededor, alcanzado a ver cuerpos desperdigados por doquier; unos vivos, otros muertos, algunos sanos y otros ya al borde de perecer. Por desgracia no alcanzaba a observar su arma, pero no era algo de lo que pudiera quejarse al poder atisbar un par tiradas en el suelo a algunos pasos de él.

....De entre las numerosas voces que podían escucharse y el ensordecedor estruendo de las armas chocando entre sí pudo escuchar una voz femenina a unos metros de su persona. Buscó con la mirada el origen de ésta, y fue así como logró ver a una muchacha no muy lejos. Parecía tan agravada como él por la reciente explosión, o quizá incluso peor. Pero lo que más le preocupó fue el cómo un emergido de temible estatura había decidido acercársele. Con facilidad aquel enemigo competía en altura y constitución con el pelirrojo, y su resistencia parecía digna de temer si se tenía en cuenta la aterradora herida que tenía en la cabeza, producto del hacha femenina poco tiempo atrás, y en cómo ni siquiera ésta había sido suficiente para hacerle caer o perder fuerzas.

....Sin perder siquiera un segundo en pensar qué hacer o cómo intervenir, dejó que sus instintos, en compañía de su imprudencia, tomasen cartas en el asunto. Sus piernas se movieron hacia adelante en una presurosa carrera, como dotadas de voluntad propia, y a pesar de que cada paso propagaba algo de dolor por toda sus piernas se obligó a sí mismo a continuar hacia el frente.

....Cuando solo unos pocos pasos separaban a la muchacha y quien quería convertirse en su verdugo, el mercenario llegó y chocó con todas sus fuerzas su monstruosa fisonomía contra la del otro. Como si hubiese golpeado contra una muralla de carne, sintió cómo todo su impulso se perdía y cómo nada más lograba hacer trastabillar al emergido. Ni siquiera fue capaz de derribarlo, aunque por lo menos ya la atención de éste no recaía en la mercenaria herida.

....Rodeó con fuerza el torso del emergido con ambos brazos, negándose a dejarle avanzar siquiera un paso más, y éste, en medio de palabras feroces e ininteligibles y rugidos comenzó a golpear la espalda y la cabeza del pelirrojo con la empuñadura del arma o sus codos. Aquel forcejeo continuó durante unos segundos más hasta que el mercenario, no tan ignorante de lo que era pelear cuerpo a cuerpo sin un arma, logró infiltrar una de sus piernas entre las de su contrincante y situar su pie detrás del ajeno para realizar un nuevo empujón con todo su cuerpo, obligándole a tropezar con ese nuevo obstáculo y ocasionando que los dos cayesen al piso, el emergido por debajo de él. En ese instante inició un brutal intercambio de puñetazos y cabezazos entre ambos hombres, agrediéndose el uno al otro sin la menor contemplación mientras ponían a prueba la resistencia física de cada uno.
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Re: La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

Mensaje por Quinella el Miér Sep 21, 2016 3:44 pm

La explosión pilló desprevenido a todos, Quinella incluida, quien no pudo soportar el impulso y fue desplazada varios metros. Encontró un tropiezo por el camino, lo que desembocó en una caída aparatosa que afortunadamente sólo desembocó en varios rasguños y un deterioro notable en la elegancia de sus ropajes. El verdadero era el resultado de la deflagración, la cual había conseguido mezclar contendientes y civiles en el campo de batalla de forma homogénea convirtiendo una escaramuza organizada en un absoluto caos.

La sacerdotisa evaluó sus alrededores mientras se levantaba del suelo, buscando los ojos luminiscentes de aquellos que eran los enemigos naturales. Como sospechaba, salir de ahí no era una opción segura tal y como estaban las cosas, los emergidos rodeaban la zona, algunos luchando con guerreros, otros persiguiendo personas indefensas. Y hablando de gente desvalida, Quinella no tenía capacidad suficiente para hacer frente a una de esas cosas. Carraspeó una vez incorporada, agarrando el báculo de forma defensiva y escudriñando posibles rutas de escape, pero no había ninguna.

Con la posibilidad de escaquearse de forma segura descartada, la siguiente decisión que tomó la sacerdotisa fue simple: Encontrar y apalancarse al soldado más grande y fuerte que pudiera encontrar a primera vista y parasitar su fuerza. O quizás no tanto, ya que ella podría ofrecerle una reparación de sus heridas y así potenciar sus posibilidades de supervivencia, quid pro quo. De todos los fornidos candidatos que encontró hubo uno que sobresalía del resto, musculoso, alto -por no decir enorme- y pelirrojo, con una varonil barba. Estaba en medio de una pelea, la brutalidad de su físico quedó confirmada, era la persona ideal para usarla de guardaespaldas. Estaba segura de que él también agradecería sus servicios, por lo que sería su guardián hasta que la sacara de allí o tuviera que buscarse un nuevo protector.

Salió corriendo hacia su posición, con cautela, llamando la menor atención posible de los emergidos. Para cuando llegó estaba encima de uno de éstos golpeándolo con sus manos desnudas y su cabeza. - "El deporte favorito de los bárbaros." - Pensó, pero su aversión por lo poco refinado era justo lo que le ayudaba a encontrar un luchador frenético, era el guerrero adecuado. Agitó el báculo, los aros que descansaban en el extremos superior chocaron entre si desprendiendo un sonido tintineante. Susurró varias plegarias, canalizando el poder del bastón hasta su mano derecha -la que no lo sujetaba- generando un orbe luminoso justo en frente de su palma. Apareció otra esfera de las mismas características junto al pelirrojo, la cual empezó a actuar sobre su cuerpo eliminando diversas dolencias.

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Re: La unión hace la fuerza [Campaña] [Argus, Gaius, Ikea, Quinella]

Mensaje por Eliwood el Miér Sep 28, 2016 2:21 am

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