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¡Piensa rápido! {Entrenamiento} // Folson

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¡Piensa rápido! {Entrenamiento} // Folson

Mensaje por Invitado el Dom Mayo 22, 2016 11:17 pm


El viaje que la soldado había emprendido con destino a otro continente no parecía tener fin. A diferencia de aquel trasbordo en barco, esta vez había comenzado el primer trayecto a caballo, cruzando por el país vecino de donde había residido toda su vida. Iniciando por cruzar los marquesados que conformaban la Liga de Lycia, hasta el extenso terreno que abarcaba el país de Sacae, habría logrado así alcanzar la frontera que limitaba con el continente adyacente de Valentia. Sin embargo, tras cruzar aquel estrecho que unía los diferentes continentes, no habría alcanzado el continente al cual ella apuntaba llegar. Su camino apenas habría llegado a la mitad, o para ser más exacto ni siquiera se acercaba aún a la mitad de su recorrido total. Debía llegar al continente de Akaneia atravesando el océano más allá de Valentia, y una vez allí, cruzar todo el continente de Akaneia hasta llegar a Hoshido, un país ubicado en el otro extremo. Sin embargo, algo que ella no sabía, era que se estaba adentrando al caído imperio Valm, un territorio completamente destruido y en abandono, donde algunas agrupaciones de civilización luchaban por sobrevivir hasta que algún gobierno se encargara de la situación.

Cabalgando una yegua cimarrona adiestrada, la mujer perteneciente al ejército de Pherae, ingresó nuevamente a tierras desconocidas. Para su sorpresa, no era lo que creía que sería. Los suelos estaban devastados, ruinas y escombros de algunas estructuras que no parecían haber sido desgastadas por los años; por lo que sólo dedicando una simple mirada, se podía llegar a concluir que se trataba de las cicatrices de una guerra, o bien la marca dejada por la llegada de los emergidos, que no estaba tan lejos de ser una guerra, pero ya le llamaría un exterminio desmedido y sin justificación.

Mantuvo su marcha por un angosto sendero a través de los extensos campos devastados en busca de la presencia de alguna persona que pudiera indicarle si, continuando por donde su yegua cabalgaba, se dirigiría bajo un rumbo correcto. Lamentablemente leer un mapa no era una doctrina fácil para cualquiera, debía aprenderse y además tener un mapa el cual leer, algo que desgraciadamente ella no poseía. También iba a necesitar algo de agua y comida para su caballo, para que así, esta pudiera descansar, facilitando su largo viaje; por otro lado, ella simplemente podría encontrar algún pequeño animal, ensartarlo contra el suelo con su lanza y usarlo como alimento. Sobrevivir no le iba a ser algo muy difícil, era algo indispensable de aprender cuando se enlistaban en el ejército.

Los minutos transcurrían rápidamente, y no había rastro alguno de personas vivas. Había divisado precarias tumbas al costado de un camino, y con la esperanza de alcanzar los restos de algún pueblo que continuara siendo habitado, continuó. Aparentemente estas podrían no pertenecer a gente de algún pueblo cercano, sino de los campos por lo que había pasado con anterioridad. Tomó un corto descanso en el cual procuró tomar las pertenecías que cargaba sobre las ancas del caballo, de las cuales tomó su armadura y la vistió. Mantuvo su escudo sobre la espalda como siempre lo hacía, y ocultando su cabello dentro del casco se equipó completamente con su lanza en una mano, y la rienda del caballo en la otra. Lista para cualquier acontecimiento que pudiera ocurrir al caer de la noche, mantuvo el rumbo fijo esperando que algo o alguien apareciera a la distancia.

Prestando atención sobre el horizonte, se percató de la existencia de una pequeña columna de humo de escaso color. Tras ver aquella formación ascendiendo hasta los cielos, cambió momentáneamente el curso que había estado siguiendo y obligó al caballo a dirigirse hasta aquel lugar. Podía saber que era algo realizado por alguna persona, ya que el color que esta presenciaba, era únicamente existente en un fuego controlado y sin sustancias que ensuciaran su coloración. No importaba si encontraba un pequeño asentamiento o sólo una persona, si alguien podía darle indicaciones estaría más que satisfecha.

El caer de la noche, le ayudo a ver a la distancia una minúscula presencia de luminosidad que parecía ser una fogata o una antorcha. Aceleró y aceleró, hasta que de pronto la luz cesó. ¿Le habían visto? ¿Intentaban ocultar su ubicación? No importaba la razón, si alguien había en aquel lugar, no detendría su marcha, ya que la noche no era algo muy seguro en ningún lugar, y menos en zonas completamente desconocidas y devastadas por enemigos que podrían volver a aparecer. ―¡Sé que hay alguien ahí!― Exclamó la soldado una vez que creía haberse acercado lo suficiente para ser escuchada por quien fuera que hubiera apagado aquella luz. No sabía si se adentraba a terreno enemigo directamente, pero no tenía más nada que perder; si las cosas se ponían peligrosas, podía obligar a la yegua a dar la vuelta y huir sin ser atrapada, eso si no habían enemigos a caballo en aquel dichoso lugar.

Voz:―¡Identificate!― Respondió una voz desde la oscuridad al percatarse quien la mujer que cabalgaba la yegua adiestrada tenía uso de razón. Ella, aún sin saber la ubicación exacta de quien le hablaba, no podía bajar la guardia y deteniendo el galope de su equino respondió. ―¡La gran Nagahide! ¡La mejor lancera de todo Pherae!― Dijo con un enorme orgullo y seguridad que difícil era saber de dónde lo conseguía. El silencio se mantuvo vigente ante sus últimas palabras; hasta que repentinamente desde algunos arbustos que crecían a su alrededor un par de hombres armados se levantaron cubiertos de oscuras mantas. Hombre armado:―Parece una soldado señor― Dijo uno de estos sujetos hablándole a quien lo acompañaba. Anciano armado:―Si realmente eres de Pherae, debes ser aliada. Llevémosla al campamento― Argumentó el hombre aceptando la presencia de la inesperada visitante. Le hicieron bajar de su caballo para guiarla en silencio hasta el pequeño asentamiento que habían levantado usado los troncos de los árboles de un pequeño bosque como postes para sus tiendas de campaña. En el lugar la mujer podría ver mujeres, niños, hombres armados, y apenas una muy escasa luminosidad al usar pequeños candelabros con velas para no llamar la atención de los enemigos. ¿Quiénes eran todas esas personas allí reunidas?


Última edición por Nagahide Niwa el Jue Jun 02, 2016 10:42 pm, editado 1 vez
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Re: ¡Piensa rápido! {Entrenamiento} // Folson

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 24, 2016 6:22 pm

Lo mas terrible de vivir en un lugar tan decadente como este son las guardias Pensó folson mientras bebía un sorbo de su cantimplora, la expedición del la aldea se había alejado mucho del lugar donde vivían, solamente para adentrarse en terreno de esclavistas, estos eran un grupo de personas que abundaban en el antiguo imperio. oportunistas y traidores los cuales pasaban por las aldeas mas pequeñas cobrando un tributo en algunas ocaciones,  aprovechándose luego de una batalla capturando a los aldeanos que huían de la pelea y vendiéndolos quien sabe a donde.

Esa mañana a pocos kilómetros de donde estaba sentado había tenido lugar una batalla muy encarnizada entre las fuerzas del pueblo y uno de estos grupos de negreros. hacia unos días nos había llegado la información de unos pocos refugiados, los cuales lograron escapar de una aldea ubicada al noreste de la nuestra siguiendo tres jornadas rió arriba, la cual según sus palabras fue arrasada hacia un par de noches, estos hombres se veían cansados y llenos de heridas, llegaron a la puerta a la cual Folson tenia asignada la guardia ese amanecer, estos hombres parecían haber corrido por sus vidas sin descanso desde su ciudad, luego de hablar vagamente unas palabras mas cayeron inconscientes obviamente de su agotadora travesía solo uno quedo en pie, con lagrimas en los ojos se acerco a Folson el cual  grito a sus compañeros que trajeran toda la ayuda posible, suplicándole que ayudaran a los suyos que no habían logrado escapar.

Lo que paso luego fueron puros formalismos, ya que se sabia lo que sucedía una ves los capturaban, en la tierra de nadie que eran las aldeas dispersas por el viejo imperio pocas aldeas tenían poder militar para hacer frente a estas incursiones fuera del pequeño limite de su territorio, pero no era la primera vez que pasaba algo asi, por lo que la decisión ya estaba tomada de antemano los negreros eran un fuerza a tener en cuenta y serian combatidos siempre que se pudiera, si no solo se volverían mas fuertes y osados, eso podría poner en peligro nuevamente a la aldea de Folson, esto era algo así como imponer un poco de orden en el caos solo para cuidar que tu colita no se queme luego.

Esa misma tarde casi cuando caía la noche partió la expedición, no había tiempo que perder cada día de ventaja mas lejos se encontrarían de la aldea y mas cerca estarían del punto de no retorno, con eso en mente partimos, los perseguimos durante varias lunas dos de los nuestros se encargaban del rastreo de las huellas mientras la fuerza principal iba detrás, eramos cerca de 20 hombres en dicha fuerza, nada demasiado grande pero lo suficiente como para interceptar a los malditos, salvar a las personas y volver a la aldea.

Si todo seguía como se esperaba luego de rescatarlos seguramente los refugiados se quedaran a vivir en la aldea durante un tiempo al menos, hasta que decidieran volver a sus hogares o quedarse en la aldea como miembros de esta, así era como muchas veces crecían los poblados desde la época de la caída, con la incorporación de refugiados o absorbiendo a otros poblados mediante la necesidad de defenderse mutuamente.

La persecución duro lo que parecía una eternidad para nuestros cansados cuerpos, por suerte para los que los perseguimos llevaban mujeres y niños los cuales se vendían caros asi  que les convenía que permanecieran vivos, muchos hombres no corrían la misma suerte, encontramos a varios muertos de sed con las cadenas aun puestas y otros los hallamos con la garganta cortada lado a lado, no podíamos detenernos a enterrarlos por mas que quisiéramos, así que solo le echamos tierra encima para cubrir sus cuerpos aunque sea un poco de las fieras, aun teníamos vivos que salvar, sus huesos blancos quedarían como mudos testigos de esta época de desesperación.

Finalmente los alcanzamos, casi en las puertas de su campamento, ellos los tenían por todos lados para re aprovisionarse eran creados rápidamente y abandonados, era muy difícil rastrearlos por ese motivo, nunca se sabia donde estarían, esta ves habíamos contado con una suerte tremenda cada uno de esos desgraciados menos, era un problema menos para cualquier aldea. Nos detuvimos lejos de su linea de visión y enviamos a nuestros rastreadores a explorar la zona para poder trazar un plan, volvieron luego de unas 4 horas con una información bastante precisa de los alrededores y así comenzó a tomar forma el plan de ataque.

Esperamos al amanecer, cuando los centinelas estuvieran mas cansados para lanzar nuestra ofensiva, el muro no era alto y solo servia para delimitar un territorio defendible, por lo cual no fue de mucha ayuda para los defensores, nosotros eramos un pequeño grupo pero muy especializado por suerte, así que logramos atraerlos a que lucharan al frente mientras, los mas ágiles se colaban por detrás. estos eran 3 asesinos que entendían muy bien su trabajo por lo cual eran mortales en el fragor de la batalla, mientras sus fuerzas principales que nos superaban en numero se entretenían con nosotros, estos ingresaron por detrás y comenzaron a matar a los guardias que quedaban en la base asegurando  así la vida de los cautivos.
En el frente de batalla teníamos a los enemigos encima su numero se hacia sentir pero ciertamente se notaba que solo eran oportunistas que se guiaban por el numero, por lo que poco  a poco fueron retenidos y comenzaron a retroceder, en ese momento su sorpresa fue enorme, cuando de su fuerte salieron algunos de los cautivos a unirse a la batalla casi todos ensangrentados con espadas melladas y al borde del agotamiento, pero con muchas ganas de tomarse venganza por todos sus compañeros caídos lo cual le dio fuerzas para luchar en contra de su captores de alguna manera, -el poder de la venganza- dijo Folson para si mismo mientras el mismo luchaba cuerpo a cuerpo contra uno de los enemigos.
Cuando la carnicería acabo nos dimos a la penosa tarea de enterar a los caídos de nuestro bando los mas eran valientes hombres que al saber lo que era la esclavitud decidieron luchar por su libertad, otros 2 eran compañeros de aldea los cuales dieron su vida por una causa que creían justa.

Mientras hacia las tumbas juntos con sus compañeros en silencio, Folson pensaba en: las incontables vidas que habían perdido desde que todo se desmorono, las  antiguas ciudades en ruinas, la sangre derramada y le daba bronca, que tan fragil era el equilibrio de poder humano un sisma en la estructura, luego de eso todo el mundo se vuelve bárbaro e incivilizado causando muerte y dolor, como puede un hombre resistir y hacer tantas cosas como las que había visto hasta ahora, simplemente no cabía en su mente.

Luego de limpiar la zona eliminando a los que se resistieran y poniendo en custodia a aquellos que se rindieran para entregarlos a la justicia de la aldea, llego el medio día en el campamento que había sido tomado, reforzamos las barricadas y dejamos que los exhaustos pobladores descasaran un poco luego de varios días de miserias por primera ves podrían dormir en paz, la cara de las mujeres arropando a sus pequeños en el medio de aquel lugar fue algo que calentó el corazón de Folson mas que cualquier fogata aquella noche.

Aveces cuando las cosas suceden, perdemos la fe pero este no es el momento, se dijo a si mismo, esperemos poderlos proteger, el rescate es la parte mas facil de la travesía en estas tierras, es triste pensar que de fallar en algo podrían sufrir mas de lo que ya habían sufrido. Folson intento quitarse esas cosas de su mente, pero se hallaba enojado y cansado por lo cual decidió desaparecer durante un rato, se acerco al jefe de la expedición el cual lo conocía hace mucho y le dijo:
―Voy a la puerta a descansar, cualquier problema que me despierten, ¿algunos de los hombres que rescatamos están en condiciones de montar guardia?, no nos conviene estar demasiado cansados por si vuelven, dales un arma y que ellos también ayuden no podemos relajarnos ahora, es la parte mas peligrosa del trayecto―.

Folson se echo debajo de una de las improvisadas barricada, tapado por una manta y se dejo envolver por un sueño que esperaba al menos fuera algo reparador. Lo fue al menos hasta que unos sobresaltados gritos lo despertaron, Sus compañeros vinieron corriendo a buscarlo debido a que había llegado una visita inesperada, inmediatamente lo pusieron al corriente de la situación mientras este intentaba quitarse las lagañas de los ojos, como estratega de la expedición, era su deber estar al tanto de cada imprevisto, Por lo que decidió salir a ver el situación por el mismo.

―¿¡Alto ahi! ¡quien viene!?― Dijo este saliendo de detrás de la puerta cuando el grupo se estaba acercando, con ellos venia una mujer que tenia el porte de un guerrero, esto se notaba en su caminar marcial y en su actitud al detenerse junto con el resto del grupo, en ese momento un hombre de edad mayor que era uno de los guardias improvisados luego del rescate se acerco a Folson y le anuncio: ―ella es Nagahide y dice que es la mejor lancera de Pherae―.
Folson la miro con desconfianza y le dijo: ―¿Mujer de Pherae que te trae por estas tierras? ¡¿Viajas sola por estas tierras oscuras?!, esto es una zona de guerra constante, no se como estara la situacion en el resto de los continentes, pero aqui debes andar con mucho cuidado―

Observo cuidadosamente a la mujer no parecía tener una actitud amenazante, pero una persona con su porte no se aventuraba por estas tierras a menos que fuera muy buena con su arma o muy estúpida, su corcel estaba muy bien cuidado, para ser de las caballerizas de cualquier ciudad de los alrededores, Folson estaba por un lado intrigado pero por otro alerta, no sabia si los negreros volverían, así como si ella estaba con ellos  por lo cual pensó en algo para darse cuenta de que tipo de persona era, ademas  ellos pronto partirían por lo que decidió proponerla algo a la mujer.

―Ven Nagahide de Pherae entra pero deja tu arma y tu escudo y el caballo con el anciano, no vamos a atacarte a traición, asi que puedes dejar caer tu cabello si te incomoda acompáñame que te mostrare de uno de los peligros que rondan por estos lugares, alimenten a su caballo― exclamo este mientras ingresaba al campamento.

Este la invito a que lo acompañara hacia la zona de las jaulas y le dijo: ― estos bandidos y traficantes de esclavos organizaron esto ayer tomamos el lugar y estamos esperando un contraataque, si quieres puedes reponerte en este lugar, pero no tenemos mas que ofrecer a un viajero y hasta mañana te encontraras en peligro de quedar en medio de una pelea, estas familias perdieron su aldea hace poco y estos animales aprovecharon para hacer de las suyas, muchas tumbas llenan el camino hacia aquí, tumbas sin nombre de padres de las familias que qui ves, el anciano que encontraste fue el único viejo que pudo salir con vida del viaje―

Luego de esto fue hacia Su caballo y le extendió un pan con un poco de carne reseca y agua. Mientras tomaba su ración observándola detenidamente ya que al estar adentro por su invitación era su responsabilidad.

Spoiler:
Un gusto rolear contigo Guerrera de otras tierras :D
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Re: ¡Piensa rápido! {Entrenamiento} // Folson

Mensaje por Invitado el Miér Mayo 25, 2016 7:38 pm


Temerosos, deprimentes, desolados. Un ambiente decadente que en todo momento estaba presente. Sucios, olorosos y zaparrastrosos estaban todos los allí amontonados. No había duda alguna de que habían podido estar mejor, y a simple vista la mujer de Pherae podía deducirlo; claro, nunca mejor que ella misma. Fue guiada al campamento improvisado por aquel anciano. Allí, entre la frondosidad de los caducifolios, un nuevo y molesto individuo hizo acto de presencia ante la gran lancera de la liga de Lycia, quien había tenido la suerte de escuchar de ella por parte de la persona que la había guiado hasta allí. Así era, la mejor lancera de todo Pherae estaba entre ellos en ese mismo momento. Su suerte no podía ser mayor, un milagro era lo que ellos presenciaban, a ella. El susodicho interrogó descargando sus dudas una a una; y aunque ella podría haberle hecho saber que la tierra era oscura porque había caído la noche, omitió el hacerlo para no sentir apatía, estaba cansada, al igual que su cimarrona militarmente adiestrada. ―Así es. Solamente estoy de paso. Mi destino está en otro continente― Replicó realizando un movimiento completamente sospechoso, hasta que de este sólo tomó el abanico de su cintura para abrirlo delante de su glorioso rostro. Aunque no estuviese en Pherae, debía mantener su estilo. Ella, era única e inigualable.

Abanicose el rostro con su bélica presencia, mientras disimuladamente analizaba las precarias condiciones a su alrededor. No parecía ser exactamente lo que podría llamarse campamento de entrenamiento como los que la milicia realizaba para mejorar las cualidades de supervivencia de los soldados, mas la decadencia del ambiente sólo daba a conocer la realidad, parecían ser sólo un grupo de sobrevivientes de alguna batalla cercana de cual ella no se habría enterado. Ignoró completamente a que se referían sus palabras, pues no sabía nada del lugar donde se encontraba; por más que políticamente entre continentes hubieras buenas relaciones, jamás había siquiera sabido que el imperio Valm habría caído en la situación que divisaba. ¿Cuidado? ¿Ella? ¡Es la gran Nagahide Niwa!, cuidado, ¡hay que tener de ella!

Aquel desconfiado prosiguió. No parecía confiar de ella teniendo un arma entre sus manos, pero era demasiado contraproducente de su parte decir semejante petición luego de querer haberle dado una advertencia, ¡era absurdo!, si mencionar que también ella de ellos debería desconfiar. ―No señor~ él mismo dijo que era peligroso este lugar― Alegó para el anciano que con buenas intenciones se predisponía a sujetar sus pertenencias, recibiendo para su sorpresa un toque de su abanico mientras le guiñaba el ojo. No iba a entregar su arma a un desconocido, y mucho menos si estos alertaban peligro en la zona donde arraigaban. ¿Qué sentido tendría dejar las armas si podía llegar a necesitar protegerse de aquellos peligros? Nadie le iba a dar órdenes, a menos claro que fuera su señor. No obstante, no cuestionó que alimentaran a su caballo, eso podía dejarlo pasar, le era conveniente para poder continuar.

―¡Vaya, vaya!― Voceó posteriormente a su invitación y su discurso, claramente demostrando que desafiaba las órdenes que anteriormente le había parlado; cargaba su escudo y su lanza, y no los soltaría si un don nadie lo demandaba. ¿Alguien le habría dicho alguna vez que hablaba demasiado? Ella estaba de viaje, y no le importaban los problemas que tuvieron, tienen o fueran a tener. Podían ser secuestradores, violadores, asesinos o lo que quisieran; mas era algo que no era de su incumbencia. Ella era una soldado de Pherae, lo que significaba que no tenía razón alguna para ejercer su trabajo allí. No le interesa su patria, sino la comodidad de una paga diaria, constante y segura. Sin embargo, ella era increíblemente bondadosa, y podía llegar a meterse en problemas ajenos; pues de las acciones que pudiera realizar, halagos y elogios podría presenciar. ―¡No me interesa!― Exclamó fríamente ante quien, tras relatar toda su historia, le ofrecía una ración de su pobre comida de mendigo rastrero. ¿Pan? ¡La cerne era mejor! ―Aunque...― Añadió afirmando su mano en el asta de la lanza que se habría negado a abandonar en manos desconocidas. ―... soy extremadamente bondadosa― Concluyó; alzando su largo arma en un parpadeó para hacerla pasar entre los barrotes de la jaula donde mantenían reclusos a los supuestos criminales que les habrían atormentado.

Fue de este modo como la lanza de la visitante penetró las defensas que mantenían cautivos a los malhechores, hasta hacer que la hoja al extremo de su asta, se clavara a través de la garganta del susodicho. Sin borrar la sonrisa de su rostro, retorció su hoja y la retiró, dejando caer moribundo a quien ellos deberían haber dado sentencia de muerte. Los criminales no tienen derecho a vivir, y si la situación fuera todo un engaño y acabara de matar realmente a un civil cautivo por los verdaderos asesinos secuestradores no le iba a importar; ella era la gran Nagahide Niwa después de todo, podría acabar con todos manteniendo en su otra mano su abanico.

―No necesitan agradecer, ¡Ohohohoho!― Sentenció junto a una risa cargada de gloria por su buena acción realizada, aunque la verdad fuera que quisiera ser agradecida y halagada en compensación por su obra; ella podía matar a todos aquellos que los endebluchos presentes no eran capaces, era una soldado, estaba acostumbrada a realizar los trabajos sucios.

Podía ocurrir un centenar de reacciones por su buena obra; desde desmentir toda actuación, hasta recibir aplausos de cualquiera que la hubiera visto. Su lanza manchada completamente de sangre escurría y goteaba esperado acabar con otro de los enjaulados; mientras las pupilas de quien era apuntado por la lanza se dilataban, parecía tiritar comprendiendo lo que le iba a suceder. Uno a uno ella los iba a matar a todos, y así, acabaría con el problema de la gente del campamento, sin mencionar que realizaría la venganza que seguramente estos no serían capaces de realizar. Una fuerte personalidad que no sería fácil doblegar; aquello que no tuviera relación con sí misma no le iba a preocupar.

Ella no titubeó, mientras que su sonrisa ocultaba tras aquel pequeño artefacto de papel, concluiría lo que amablemente había comenzado. Los demás prisioneros podían esperar, y hasta tendrían el agrado de presenciar cómo sería su propio final. Clavó nuevamente su lanza sobre el moribundo para hacerlo cruzar el limbo al otro mundo. ¡Indudable! Ella podía realmente ser la reencarnación de Naga, ¿cómo alguien podía ser tan amable y piadosa? ¿Piedad? ¿Amabilidad? Eso no era exactamente lo que creerían los cautivos, que de no ser por sus ataduras habrían ofrecido resistencia; dicha mordaza era lo que convertía ese sentimiento de impotencia en temor, temor por no poder hacer nada para evitar que la mujer delante de ellos los apuñalara reiteradas veces para darles sentencia de muerte por sus actos injustificados. Pero ella, disfrutaba someter a otros, verlos rogar, y ser vista como alguien superior. Se creía la mejor, y amaba que los demás lo notaran. Su visita sin duda sería una bendición para el maleducado que no había dicho su nombre.



off:
Cuando respondas tomate tu tiempo. Vale más postear bien que postear por postear. Debí imaginar muchas comas, aposiciones, puntos y demás. Omitiste mayúsculas, te salteaste letras, etc. Escribí con calma chico.

Además de los errores de ortografía que mencionabas (y poner mal los hay y ahí) has mezclado narración en 1° y 3° persona. Mala narración, pero si tenes cabeza para crear y desarrollar contenidos. ;D
(Para que te des una idea, escribí esta respuesta en casi 2 horas, con calma xD)
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Re: ¡Piensa rápido! {Entrenamiento} // Folson

Mensaje por Eliwood el Jue Jul 14, 2016 8:13 pm

Tema cerrado. 20G a Nagahide.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
.
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1285


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Re: ¡Piensa rápido! {Entrenamiento} // Folson

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